Viernes, 20 Abril 2007 19:00

Ejercicio físico y vida sana

Escrito por Marxia Suàrez
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La responsabilidad del cuidado de la salud individual tiene variados enfoques de los que todos y cada uno de los seres humanos somos responsables. Si bien alimentarse adecuadamente es saludable, no es menos cierto que una vida sedentaria (característica del trabajo moderno, sobre todo de oficina) es un atentado contra ella. Es más: si no hay equilibrio entre alimentación y ejercicios físicos, no hay garantías de bienestar y vida.

 

La motivación más efectiva para dejar el sedentarismo son los beneficios que le proporciona el deporte a la forma de vida; lo sabio es hacer alguno de ellos o varios, de manera dosificada, según las consideraciones personales de edad, fortaleza y salud.

 

Tomando en cuenta el trasfondo de la práctica deportiva, aparte del beneficioso estímulo cardíaco, muscular y circulatorio, que son ayudas concretas para la salud, aquello tiene connotaciones más profundas porque pone en juego facetas personales no materiales que indudablemente influyen en el bienestar humano.

 

¿Por qué el deporte

o el ejercicio físico?

 

Porque se quiere invertir el tiempo libre en algo que rompa con la rutina, que sea una ocasión de probar la propia fortaleza física; es una actividad distinta de la actividad semanal; en definitiva, porque se procura ser totalmente diferentes por un tiempo.

 

También se hace deporte por escapar de la problemática a la que nos enfrentamos en la lucha de cada día; por salir de la casa y cambiar de ambiente, sin mayor control de la familia; de pronto, por liberar de manera positiva toda la agresividad que se acumula en el trato cotidiano con nuestros semejantes.

 

Pocas personas hacen deporte o desarrolla una actividad física adicional, conscientes de los beneficios que ello reporta en lo que a formación y mejoramiento personal se refiere, o considerando cuánto se crece como ser humano.

 

Sin entrar en la fisiología del deporte sino en la proyección comunitaria y socio-cultural que aquél representa, cabe destacar que se puede practicar individualmente (caminata, ciclismo, natación, baile) o en forma colectiva (baloncesto, fútbol, volley), y hay más beneficios cuando se trabaja en grupo.

 

En toda actividad de equipo están en juego múltiples actitudes personales: empezando porque es el real ejercicio de valores trascendentes como compromiso, amistad, lealtad, sociabilidad, honestidad, puntualidad, altruismo, en fin… Luego está el contacto social con diferentes personas desde un punto de vista distinto de la rutina o lo laboral: oportunidad de compartir experiencias de vida, descubrimiento de nuevos vínculos de unión y diversión, compromiso no remunerado para alcanzar un determinado objetivo común.

 

Increíblemente, cada práctica deportiva requiere la unión íntima de entrenamiento muscular y formación en valores éticos y morales, que al relacionarse proporcionan salud física, desde luego, pero sobre todo salud mental y balance emocional.

 

Comprometerse en determinada actividad deportiva va más allá de cumplir con una obligación; es poner en juego capacidades personales para sacar adelante, con entrega individual, lo que libremente nos hemos propuesto en forma consensuada.

 

Una persona comprometida cumple con la obligación o aspiración, haciendo algo más de lo esperado. El andinista ecuatoriano Iván Vallejo cuenta que, al llegar al último campamento para ascender al Everest sin oxígeno, contempló extasiado la belleza de la nieve y su paisaje aún lejanos. Se percató de que había utilizado toda su capacidad y esfuerzo. La meta estaba todavía lejana y él había empleado el ciento por ciento de sí mismo. Al verla todavía distante, comprendió que para lograr su propósito debía superar la totalidad ya agotada y decidió hacer un gran esfuerzo. No sabe si fue 110, 150 por ciento o más, pero en todo caso más de lo que se podía en condiciones normales. ¡Así coronó la Cima del Mundo!

 

Todos tenemos compromisos personales y comunitarios como padres, hijos, estudiantes, trabajado- res, educadores, autoridades. En las variadas circunstancias de cada existencia, pertenecemos a equipos humanos diversos; sin embargo, y debido a descuidos voluntarios o no –desmotivación, pereza, comodidad, egoísmo, ‘olvido’–, simplemente no se cumplen y le fallamos a la comunidad, que es nuestro equipo. Esta falencia es tratable y curable cuando hay compromiso de grupo, asumiéndolo con responsabilidad y disciplina.

 

Participar en un deporte

impone normas

 

n  Puntualidad, porque esa asociación humana se realiza con base en la libre decisión personal, con respaldo de la palabra empeñada y en especial con un acuerdo respecto a metas compartidas. La aplicación de la puntualidad es una muestra del respeto por sí mismo y los compañeros, y es desde luego un inteligente uso del tiempo, componente irreversible de la vida: “El tiempo que se va no vuelve”. Desperdiciarlo individualmente es nuestra responsabilidad y aceptamos las consecuencias, pero en equipo es un ‘robo’ al tiempo y la vida de los compañeros de ruta. Multiplicando el tiempo por el costo de cada segundo perdido inútilmente, se llega a una fortuna en dinero gastado en atrasos e incumplimientos, lamentablemente muy común en algunas culturas.

n  Constancia. Es imprescindible por ser el único camino de perfeccionamiento y superación, escala ascendente en el aprendizaje y pasaje seguro para el triunfo.

n  Humildad. Actitud difícil de practicar pero muy útil es esta virtud para reconocer falencias y escuchar observaciones, así como para rectificar, y más que nada estar consciente de que siempre es ocasión de aprendizaje.

nSociabilidad. Además de las cualidades y esfuerzos individuales, el sentido de sociabilidad entra en escena, ya que requiere tolerancia frente a las debilidades ajenas y fallas propias del ser, sinceridad y honestidad para aceptarlas, habilidad y delicadeza para comunicarlas, cortesía para evitar ser jueces calificados e implacables. Cuando socializamos experiencias, descubrimos a nuestros semejantes, aprendemos que para valorar a alguien es indispensable “hacer su trabajo”, gracias a lo cual se consideran elementos como esfuerzo, sacrificio y uso del tiempo de esa persona. Surge entonces aprecio y respeto hacia ella, y se le ubica en el lugar apropiado como miembro activo de nuestra comunidad.

nAmistad. Sentimiento que nace en algún momento de cada vida y que selecciona a una persona especial que nos identifica en comprensión, respaldo y paciencia. Ese amigo o amiga que ofrece apoyo en todo momento, sin esperar sólo triunfos y reconocimiento, y sabe escuchar cuando necesitamos hablar o aconsejarnos cuando lo requerimos. Al organizar un grupo deportivo, social o cultural, esto ocurre entre conocidos o amigos. Entonces, la práctica de la amistad, con todo lo que ésta significa, es indispensable porque compromete a personas con lazos diferentes de relación, seres humanos unidos por un ideal de grupo y que no puede ser defraudado porque queda en duda ante todo la integridad particular. ¡Y se estaría fallando a la organización, como pieza fundamental!

 

Los factores humanos contribuyen a construir una salud integral y están adscritos a una nutrición balanceada y sin costo adicional. En quien practica una disciplina deportiva, pueden ser enfocados desde tres puntos de vista:

 

n   Participación material: el cuerpo y su resistencia, al que estamos fortaleciendo en huesos, músculos, corazón, venas arterias... con ejercicios dosificados y apropiados.

n   Participación emocional: Nos modela gradualmente para afrontar serenamente triunfo, derrota, tristeza, alegría, injusticia, desgracias, logros.

n   Participación mental. Para aquilatar una visión global de las fases del vivir y los valores formadores de una vida equilibrada y satisfactoria, como la amistad, la solidaridad, la puntualidad, la autenticidad, la lealtad, cumplimiento oportuno, es decir, modelando por pasos cada existencia.

 

Si bien los alimentos nutritivos construyen día a día la salud y la protección contra males y enfermedades, dificultades orgánicas en principio siempre tratables en el ser humano, un habitual ejercicio físico es en sí mismo la preparación responsable y exclusiva de un maravilloso cofre bien estructurado, conocido como cuerpo, destinado al atesoramiento de bienes mejores y más profundos que desconoce la medicina, y que sin tener una perceptible forma material influyen profundamente en una faceta fundamental de todo ser vivo como es sentirse en armonía consigo mismo, con la naturaleza y con la sociedad. En otras palabras, ser feliz, ideal presente en todo ser humano sin excepción.

 

Este cuidado de salud sin precio, poco o nada conocido, incrementa el sistema inmunológico y la autoestima; las actividades físicas y deportivas no tienen manual de indicaciones ni lecciones concretas; simplemente están al alcance de todos, según su capacidad física, su fisiología individual y su voluntad.

 

Practique algún ejercicio o haga deporte. Deje de ser sedentario y alcanzará satisfacciones que no hay en ningún otro ámbito, y se sentirá mejor en “cuerpo y alma”.

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