Miércoles, 23 Mayo 2007 19:00

“Este horario de trabajo es injusto”. Dicen policías profesionales

Escrito por Miguel Andrade
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Estamos sometidos a largos horarios de trabajo que sobrepasan las 16 horas diarias, de lunes a domingo, desde las 6:30 a.m. hasta las 22:30 ó 24:00 horas. Para realizar el primer turno de vigilancia se trabaja de 06:30 a 19:00 horas, se retira y se vuelve de 23:30 horas hasta las 7:00 a.m., y nos hacen regresar ese mismo día desde las 15:00 horas hasta las 00:00 horas, y nuevamente toca estar a las 6:30 a.m. del día siguiente hasta las 22:00 horas.

 

“Como usted puede ver, es un horario que no repara en nuestras necesidades humanas. Consideramos, señores, que somos seres humanos y merecemos respeto. Como cualquier otra persona, tenemos derecho al descanso, para así dar rendimiento y prestar un mejor servicio a la comunidad y valorar cada día más nuestro trabajo”.

 

Parece una historia del siglo XIX pero es del actual. Son los policías, que, como cualquier otro trabajador, deberían estar regidos por el Código Sustantivo del Trabajo. Pero no. Sometidos a régimen militar, el establecimiento colombiano ha definido para ellos medidas, derechos y obligaciones (Régimen laboral para la policía) que desdice de los derechos básicos de cualquier trabajador. Según las normas vigentes, su horario de trabajo es de ocho horas*, haciendo turnos normales que les permiten, además del descanso, desarrollar una vida familiar adecuada, pero en la práctica esto no se cumple. En el día a día se impone el sobretrabajo, aparentando que la ciudad y los ciudadanos están bien protegidos.

 

“Los oficiales que nos dirigen hacen uso excesivo e indebido del poder que tienen. Incumplen la orden dada por el mando Metropolitano de Bogotá de coordinar los turnos y franquicias del personal bajo su mando, extienden los horarios de vigilancia, ordenan largas jornadas de trabajo que sobrepasan, como ya indicamos, las 16 horas diarias, de lunes a domingo, de las 6:30 a.m. a las 22:30 ó 24:00 horas.

 

“Es un abuso. No piensan en nosotros. Sin percatarse del peligro que representa para nuestras vidas, nos vemos obligados a trasladarnos a nuestras residencias a altas horas de la noche, ya que algunos vivimos a una hora u hora y media de la estación a la cual estamos asignados, y el transporte a esa hora es difícil”.

 

Necesidad o mística, los policías pasan los días con el deseo de prestar un mejor servicio a la comunidad, pero también con la ilusión del próximo descanso, para poder estar con la familia. Las voces prosiguen su narración.

 

“Es un trabajo arduo, pero vale la pena. En general, la gente cree que todos los que estamos aquí lo hacemos por el simple sueldo, pero no es la norma. Tal vez lo fue hasta 1998, hasta cuando no había que cumplir muchos requisitos para vincularse, o hasta cuando bastaba un palancazo para ingresar, pero desde entonces hay más requisitos, hay que hacer cursos. Es una buena oportunidad para servirle a la comunidad. Pero, ¿cómo hacerlo si ni siquiera tenemos derecho al tiempo necesario para ingerir los alimentos? Cuando estamos de suerte, autorizan media hora, como máximo, para el almuerzo.

 

“Tal vez a los oficiales se les sube el poder, pues ellos sí se toman su tiempo para el almuerzo y la comida, además de descansos cada 15 días, con sus fines de semana respectivos. Ese tiempo para ellos es sagrado”.

 

Operatividad semanal

 

Lo que viven los policías rasos, como en cualquier otro trabajo, es la lucha entre los trabajadores y los patrones, con sus supervisores (oficiales), que garantizan el sometimiento de los obreros (policías). El propósito de quien tiene el poder es que los de abajo rindan más, y para lograrlo existe la amenaza de expulsión o la presión del castigo.

 

“No basta que trabajemos más de lo que podemos para realizar un buen trabajo. Además, nos ponen metas en operatividad por semana: 1 ó 2 UPJ, decomiso de armas blancas y de estupefacientes, y otros objetivos que nos obligan, si no queremos perder el derecho al descanso, a efectuar operatividad ficticia”.

 

Es la imaginación y la resistencia del trabajador que se rehúsa a ser sobreexplotado, pero que en esta circunstancia riñe con los derechos de otros y por tanto se traduce en violencia contra el ciudadano más débil. Son los excesos del poder que se traducen, también por resistencia, en odio ciudadano contra la policía.

 

“Nos toca inventarnos los positivos o, si no, nos quitan los días de descanso. Por eso, cuando no hacemos decomisos reales, nos toca ir a las ‘ollas’ a comprar narcóticos, los cuales luego hacemos rendir con ingredientes que se le revuelven y entregarlos, junto con un habitante de la calle, como muestra de un positivo. Esto es injusto, pero la presión nos obliga a llegar hasta ese punto.

 

“Eso mismo sucede con las armas blancas. Si uno no las decomisa, tiene que trabajar dos horas más por turno. ¿Le parece justo? Entonces nos toca ponernos a fabricarlas, pues ahora hay poca gente que las cargue. Antes si era común, pero ahora no. Todos esos falsos positivos es lo que se llama ‘operatividad ficticia’, y eso se está volviendo común en la policía por los excesos de los mandos.

 

“Los objetivos nos presionan mucho. Imagínese, trabajando con ese horario, sin descanso durante semanas, y que cuando por fin va a poder descansar le quiten el fin de semana por no conseguir los UPJ o por dejar que en su cuadrante se roben un carro. Eso es lo que nos lleva a cometer excesos. Nos toca perseguir a los habitantes de la calle, levantar borrachitos. Para los oficiales es un problema numérico; es el reto de lograr mejores resultados que en el año anterior, pero es que este trabajo no se puede reducir a estadísticas. Aquí tratamos es con seres humanos”.

 

Blandiendo sus manos, realizando expresiones con ojos y boca que denotan inconformidad, los policías continúan su narración: “Estos son los positivos con los cuales llenan las secciones de los noticieros. Pero la cosa no termina ahí. De presentarse negativos durante la quincena, nos quitan uno o los dos días de descanso a que tendríamos derecho. Un negativo grave es el hurto de un carro en el cuadrante asignado, lo que nos obliga en algunos casos, cuando un vecino deja su carro por horas en la calle, incluso a desinflar sus llantas para impedir que se lo roben. Así, entre horarios injustos y presiones de todo orden, parece que estuviéramos en manos de un régimen esclavista y negrero, que se escuda en la prima de orden público”.


 

 

*          De acuerdo con sus normas, un turno de la policía sería así: 2 p.m.-10 p.m. Al día siguiente, 6 a.m.-2 p.m., descanso hasta la 10 p.m., hora en la cual se retoma el trabajo hasta las 7 a.m., para volver el otro día al turno de las 2 p.m.

 

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5 comentarios

  • Enlace al ComentarioORLANDO JIMENEZ PORRASMiércoles, 04 Septiembre 2019 01:34publicado por ORLANDO JIMENEZ PORRAS

    Trabaja menos un celador, pero la policía tiene muchas prebendas que se debería considerar, pensión vitalicia con solo 20 años de servicio. Estaría de acuerdo que trabajen turnos de 12 horas

  • Enlace al ComentariolilianaMartes, 18 Septiembre 2018 09:36publicado por liliana

    que tristeza tan grande porque siempre he respetado y apoyado la policia pero con todas estas injusticias, y lo peor mi hija quiere ser policia y la estoy apoyando para que lo haga.....pero asi como

  • Enlace al Comentarioluis castañedaDomingo, 10 Septiembre 2017 16:31publicado por luis castañeda

    Bueno y donde están los que nos defienden,osea la defensoria del pueblo porque vemos que de nada sirve denunciar porque no se ven resultados del gobierno nacional,o pereza de los funcionarios.Ojo con esos horarios tan extensos!

  • Enlace al ComentarioJose MontoyaLunes, 23 Enero 2017 15:50publicado porJose Montoya

    todo el contenido del documento es veraz, aun faltan muchas novedades y tapados por denunciar... pero es muy difícil, porque para que un policía denuncie tiene que tener una figura de poder político, económico o influyente quien lo apoye y defienda, ya que cuando esta denuncia salga al la luz, los oficiales se convierten en poderosos depredadores y aran lo que sea para despedazar (sentido figurado) a ese policía subalterno. son muchas las novedades que el gobierno y los medios de comunicación saben todo eso y hasta mas, pero hasta allí llega la corrupción y todo eso se calla.

  • Enlace al ComentarioanonimoViernes, 29 Julio 2016 01:32publicado poranonimo

    yo tengo ganas de ser policia pero esto me pone a pensar,

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