Miércoles, 21 Noviembre 2007 19:00

Los problemas de Dios, Colombia, nosotros y las otras

Escrito por Luis Hernando Montes Serna
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Las del Norte

 

Para buscar a los fieles más jóvenes, las iglesias de Norteamérica hicieron un concienzudo estudio de mercadotecnia y descubrieron que a los jóvenes, más que ir a misa, les gusta mucho los videojuegos, sobre todo los violentos. Ahora las iglesias utilizan estos juegos electrónicos para cautivar a las ovejas jóvenes, para que contribuyan, posiblemente, con los diezmos, no sabemos si bien o mal, lo cierto es que estos videojuegos incitan a matar a ese otro que no piensa como nosotros, a ese diferente. Me pregunto si estas iglesias no están preparando a sus ‘muchachos’ para seguir disparando y matando por el mundo. Así, según ellos, “Dios bendice y salva a Norteamérica”.

 

Las teleiglesias y la sociedad norteamericana están en crisis, se les perdió el alma y la vida al ver todo como un problema de mercados y no de la sociedad de acumulación individual, de la sociedad de consumo como tal.

 

Las del Sur

 

En Argentina acaba de ser condenado a cadena perpetua, por crímenes contra la humanidad, el sacerdote católico, apostólico, romano, de descendencia alemana –como su nombre lo indica– Christian Von Wernich. El sacerdote fue hallado culpable de 7 homicidios, 42 secuestros, 31 casos de tortura. La cúpula de la Iglesia católica argentina, en vez de arrepentimiento, de pedir perdón, de cambiar, sacó un comunicado parecido a los del Ministerio de Defensa colombiano, donde precisa que el capellán policial actuó bajo responsabilidad individual, que sus actuaciones son hechos aislados que nada tienen que ver con la institución.

 

El criminal Wernich alegó en su defensa que los testigos estaban poseídos por el demonio, entre ellos un judío cuyo padre murió –su nombre Jacobo Timerman– que asegura que el capellán de la Policía en una de esas sesiones de tortura le sugirió al General jefe de la policía Ramón Camps, “que había que matarlos a todos”.

 

En Colombia

 

Estamos peor. Desde la Colonia, pasando por la República, nuestra diligente iglesia católica se anda preguntando si los indios tienen alma. En esas elucubraciones desaparecieron pueblos enteros, mataron a millones de hermanos aborígenes de nuestra América.

 

Hace menos de un siglo, Monseñor BUILES proclamó en Antioquia que el liberalismo era pecado. Esta santa afirmación nos ha costado millones de vidas. En los actuales momentos, la Iglesia se pregunta si los sindicalistas, los comunistas, los campesinos vestidos de guerrilleros, tienen alma, porque algunas de sus autoridades afirman que, si estos miembros de la sociedad colombiana eran todo lo que pretendían, su deber es ayudarlos a bien morir y no a vivir bien. Dudas que muchas veces los inteligentes norteamericanos le han ayudado a despejar.

 

Me pregunto cuándo los jerarcas católicos se van a desmovilizar, cuándo van a dejar de prestar servicio a los ricos, al dios oro, al dios dólar. Hablan de una opción por los pobres, pero son solo palabras mentirosas, pues a casi 40 años de reafirmada en Medellín esa alternativa, nada significativo ha ocurrido. Poca práctica del evangelio, del amor solidario, el de las escrituras antiguas y nuevas, de esos mandamientos; “No matarás”, ni con hambre ni con balas agregamos nosotros.

 

Por el contrario, lo que tuvimos en el país –desde mediados de los años setenta– fue una persecución contra muchos sacerdotes que habían hecho votos de pobreza, asechanza llevada a cabo por hombres armados del Obispo de Medellín de ese entonces, Alfonso López Trujillo. Los sacerdotes denunciaron en Roma dichos procedimientos, el Vaticano respondió como nuestro glorioso Ejército Nacional: lo ascendió a Cardenal.

 

Idiotas útiles

 

Es tanta la utilización de nuestros símbolos sagrados, de nuestra saga, leyenda o escrituras históricas, y tanta la esquizofrenia practicada, que unos antioqueños pujantes, hacendados ricos que añoraban un Fujimori, o un Pinochet en estas tierras, que constituyeron un grupo armado autodenominado los “12 Apóstoles”. Les fue tan bien que ayudaron a conformar otros grupos armados con los cuales asesinaron campesinos, presentándolos como guerrilleros, para lo cual los vestían con prendas militares. Les arrebataron la tierra a sus familias. Los que se quedaron fueron obligados a votar por parapolíticos, e ir a misa y a procesión todos los domingos.

El desplazamiento forzado

 

Los campesinos que salieron corriendo para salvar sus vidas, se unieron a la ciudad. Al no encontrar trabajo que les garantice ingresos para la comida y la sobrevivencia, se abocaron al reciclaje. Pero vaya sorpresa, ahora la competencia es muy dura: una empresa recicladora les está quitando el poco pan que conseguían para sus familias, la empresa se llama ecoeficiencia y pertenece a los emprendedores hijos del presidente Uribe, el Mesías colombiano.

 

Cuestión de fe

 

Las exigencias a las autoridades civiles, militares y eclesiásticas, de nosotros los creyentes, es que no utilicen el nombre de Dios para sus empresas, no negocien más con su santo nombre. Nosotros tenemos un solo Padre Dios de la Vida. Para nosotros el único elegido es Jesús nuestro hermano mayor, el verdadero salvador, que es amor y por supuesto también justicia.

 

También queremos que nos respondan a las preguntas aun sin resolver, ¿Será cierto, como afirma Carlos Castaño y alias ‘Don Berna’, que Monseñor Isaías Duarte formaba parte del Sanedrín macabro que ordenaba y aun ordena quién vive y quién muere en Colombia? ¿Será que alias ‘El salgareño’ también forma parte de este grupo de elegidos destinados por ellos mismos, por sus intereses, por sus bárbaras locuras, las mismas que los hace autoproclamarse salvadores del país?

 

Dios está con nosotros, por que es el Dios de la Vida, pero mi Dios debe estar muerto de la pena, debe estar un poco disgustado, verraco diría yo, o escondido llorando en algún rincón de nuestra tierra, por las barbaridades que hacen quienes se proclaman sus elegidos, llorando por lo idiotas que nosotros somos, llorando porque no queremos ser libres.

 

¡Nosotros sencillamente decimos: el amor será más fuerte que la muerte, y que sus fieles servidores!

 

*          En memoria del martirizado Padre Mauricio Silva, que ya lo debemos nombrar el Santo y protector de los recicladores de nuestra América Latina.

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