Sábado, 23 Octubre 2010 08:52

Ecuador. “Una revolución no la hace un gobierno, la hace un pueblo organizado”

Escrito por Equipo desde abajo
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El jueves 30 de septiembre, Ecuador y América Latina se conmocionaron. La Revolución Ciudadana, ejercicio político apenas en reto de construcción social, estuvo en riesgo. Como si saliera de la nada, un levantamiento policial –en aparente reclamo de reivindicaciones gremiales- puso en jaque todo lo que se consideraba marchaba por buen camino.

El levantamiento policial mostró con creces hacia donde había girado el eje conspirativo del Norte, dando respuesta al interrogante levantado desde el mismo momento en que fue derrocado Manuel Zelaya en Honduras: Y ahora, ¿dónde será el próximo golpe?

Sin embargo, el levantamiento de los “chapas”, por su “novedad”, despertó infinidad de interpretaciones. Los editorialistas lo calificaron de: Motín policial. Revuelta. Semigolpe. Casi golpe. Golpe de Estado fallido. Golpe ‘sin receta’ para poder identificar cómo, cuándo y qué es o no es un golpe de Estado.

Lo cierto de todo esto, es que los acontecimientos del último día del mes de septiembre son piezas de un gran rompecabezas cuyas partes no terminan de encajar del todo, aunque muchas se acoplan perfectamente:
  • En octubre y noviembre de 2008, Rafael Correa y su ministro de defensa Javier Ponce informaron sobre la infiltración estadounidense en la inteligencia militar y la policía. Por la injerencia en la última, dos diplomáticos estadounidenses fueron expulsados en 2009.
  • Como la mayoría de golpes o conspiraciones, el 30 de septiembre se desataron saqueos, provocados por la ausencia de policías, estimulados previamente por ella misma.
  • Difusión a través de los grandes medios de los reclamos policiales, dando a entender que era una protesta popular.
  • Toma por la fuerza de decenas de regimientos policiales, incluyendo el más grande: el Regimiento Quito.
  • Movilización de varios regimientos de policías que cerraron vías y carreteras en todo el país.
  • Cierre de la terminal de buses de Quito.
  • Cerco policial a varios ministerios.
  • Negativa de los escoltas policiales de proteger a los asambleístas del partido oficial. El cumplimiento de su labor solamente con asambleístas de oposición, cercanos al entorno de ex presidente Lucio Gutiérrez.
  • Control del aeropuerto Mariscal Sucre de Quito por una facción de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE). Una vez que depuso su medida, la ocupación fue prontamente reemplazada por una nueva toma del aeropuerto, esta vez por parte de la Policía Antinarcóticos, cercana a los Estados Unidos.
  • Convocatoria por parte de civiles, en esta ocasión el partido político Pachakutik, a formar un “frente nacional” y el pedido de renuncia del Presidente.
  • Destrozos a la red de comunicación pública por un grupo de manifestantes encabezados por el abogado de Lucio Gutiérrez, que pugnaban por ingresar a las salas de producción y transmisión.
  • La fuerte represión, por parte de la policía, en contra la ciudadanía en general y contra el Presidente en particular.
  • Retención ‘involuntaria’ (secuestro) del Primer Mandatario durante 11 horas en el Hospital de la Policía
  • Presencia de francotiradores que dispararon armas de uso oficial contra el Presidente durante su rescate.

Todas estas piezas por separado, y en conjunto, son parte indiscutible de una acción golpista. Con ellas se busca controlar el territorio, generar pánico, estimular desorden y confusión, neutralizar la sensación de golpe de estado reduciéndolo a protesta ciudadana, etcétera.

Y todas ellas, sin duda, retratan uno de los días más difíciles del gobierno de Rafael Correa, el mismo que ha sido criticado por el movimiento social por su dinámica, cada día más alejado de quienes lo llevaron a la presidencia, y cada día más sometido a las presiones de la Realpolitik. Pese a ello, una parte del movimiento social salió a la calle en defensa de la transición que se vive en Ecuador.

Una voz disonante

El golpe avanza y la ciudadanía, aunque de manera lenta, responde. El Presidente es hospitalizado, y hacia allá, hacia el Hospital de la Policía, se dirigió la movilización ciudadana.

Al mismo tiempo, y como factor de comunicación y de cohesión, actuaron los parlantes de Radio La Luna (1), única emisora que no se sumó a la cadena nacional –impuesta por el estado de excepción–, que con sus canales al aire propició la organización ciudadana. Las llamadas eran continuas, autoconvocando, informando de la situación que los reporteros ciudadanos vivían y sentían. Sus palabras eran de rabia, de lucha, de resistencia, con la consigna clara: la Revolución Ciudadana debe continuar.

“Hola, soy Paulina, estoy con unos amigos cerca al hospital. Veo muchos policías que están quitando las cámaras y celulares, superagresivos, como siempre. Durante la marcha, cuando lanzaron ese montón de bombas lacrimógenas, vi muchos heridos, como 25.Están lanzando las bombas al cuerpo, sobre todo a la cara”.

“Mi nombre es María, soy madre. Trabajo y pago siempre mis impuestos, cómo me explican que con mi plata mantengan a los policías para que ahora nos estén disparando, porque no lanzan sólo bombas lacrimógenas sino que disparan. No es justo”.

“Soy Miguel, soy migrante; regresé por el plan retorno de Correa, veo que las cosas han cambiado y quiero que eso siga, por eso quiero decirles a los del barrio La Floresta que nos estamos reuniendo en la Avenida Mariana de Jesús para tratar de llegar al Hospital. Hay que rescatar al Presidente”.

“Estoy llamando desde el Parque La Carolina, me llamo Antonio, acaban de pasar unas camionetas con vidrios polarizados y dicen que nos subamos para ir hasta el hospital donde esta el presi. Tengan cuidado… son policías vestidos de civil”.

Las llamadas, que desde tempranas horas del día coparon los teléfonos de la emisora, continuaron hasta cerca de las 9 y 30 de la noche, cuando los locutores anunciaron la llegada de siete camiones militares. La orden se había expedido. Se iniciaba el rescate del Presidente. Los disparos eran ensordecedores. Paco Velasco, locutor de Radio La Luna y actual asambleísta, se encontraba transmitiendo desde el Hospital de la Policía. Narraba cómo una carpa humana de militares y policías protegía la salida del Presidente, la tensión iba en aumento, múltiples detonaciones confirmaban la salida de Correa. Los militares, conjuntamente con las fuerzas especiales de la policía leales al Gobierno, enfrentaban a los policías amotinados. Era un estremecedor fuego cruzado, una tragedia nunca antes vivida en Quito y en Ecuador entero. Poco a poco reinó el silencio. Había terminado la liberación del Presidente con un triste saldo de ocho muertos, decenas de heridos y muchos saqueos.

Nueva oportunidad

El desenlace del intento de golpe de Estado le brinda una nueva oportunidad a Correa. Es un aire para que examine su gestión de estos dos años al frente de lo que se denomina la Revolución Ciudadana. Oportunidad para revisar qué tan cerca está de todos aquellos que ven en él una esperanza de transformación real (¿radical?) del país de Alfaro. Examinar qué tanto escucha de las propuestas y exigencias que hacen los siempre negados y las fuerzas políticas alternativas que han estado dentro o cerca de su gobierno.

El rompecabezas del 30 de septiembre destapa varias contradicciones y, aunque no todas las piezas calzan, queda claro que la única garantía para el fortalecimiento, el mantenimiento y la profundización de este proceso de cambio que se puede ahondar en Ecuador, son los movimientos sociales, las organizaciones urbanas, rurales, sindicales, estudiantiles, pero sobre todo el digno pueblo ecuatoriano.

Como apunta Alberto Acosta, “una revolución no la hace un gobierno. Una revolución la hace un pueblo organizado, consciente y con capacidad de asumir el proceso. Eso requiere un gobierno que abra espacios para construir colectivamente un escenario de expectativas compartidas. La historia le ha dado a Correa, una vez más, la oportunidad de reencontrarse con los orígenes del proceso revolucionario, de rectificar. Ojalá lo entienda así” (2).

1    Emisora de amplia cobertura popular, que tiene como característica funcionar con sus canales abiertos al público. En 2005, durante la Rebelión de los Forajidos que dio cuenta dio cuenta de la presidencia de Lucio Gutiérrez, fue factor fundamental del levantamiento social.
2    Entrevista a Alberto Acosta:“Tras el doloroso episodio, es preciso dar un golpe de timón”. María Elena Verdezoto, diario Hoy. 04/10/2010.


Como sopla el viento norte*


“Como temían los mandatarios sudamericanos, el apoyo de Washington al gobierno golpista en Honduras a lo largo del último año alienta e incrementa la probabilidad de golpes derechistas contra administraciones democráticas de izquierda en la región. Este intento en Ecuador ha fracasado, pero probablemente habrá más amenazas en los meses y años que vienen”. Mark Weisbrot, codirector del Centro para Investigaciones Económicas y Políticas (CEPR). Versión digital de The Guardian.

Philip Crowley, vocero de Hillary Clinton, se negó a calificar los hechos como intento golpista. Comentó: “Para nosotros, parece que todo comenzó como una protesta. Pero hasta cierto punto representó un desafío al Gobierno, que respondió efectivamente”.

La administración estadounidense se rehúsa a usar la expresión “golpe de Estado”, empleada por Correa para caracterizar los sucesos: Analistas de Estados Unidos refutan que haya habido intento golpista. Algunos aseguran que fue un “show mediático” sobre una situación de protesta de fuerzas policíacas: “Exagerado por el Gobierno para que se percibiera como una víctima”. Wall Street Journal.

Correa utilizará la crisis para “consolidar aún más su poder”. Alberto Ramos, economista de Goldman Sachs, envió una nota a sus clientes, señalando que “el estilo intransigente del presidente Correa y sus declaraciones a los medios sugieren que el Presidente no fácilmente retrocederá de lo que se está convirtiendo en la crisis política más seria de su mandato”. Wall Street Journal

“Aunque los sucesos fueron por supuesto serios, son exageradas las afirmaciones de Correa y algunos otros líderes latinoamericanos de que fue un golpe. Washington debiera permanecer cauteloso ante los intentos de los aliados regionales de Correa de ‘hacer más incendiaria la situación’”. Joel Hirst (encargado de USAID en Venezuela –2004-2008–), miembro del Consejo de Relaciones Exteriores.

Estados Unidos, además de ser el principal socio comercial, es el primer otorgante de asistencia de seguridad y económica a Ecuador, con 60 millones de dólares en 2009. Más de 100 empresas estadounidenses operan allí, dice el Departamento de Estado.

Según el proyecto Just the Facts, la asistencia militar-policíaca a Ecuador, dispensada y programada de 2006 a 2001, es de 94 millones de dólares, y el apoyo socioeconómico alcanza en el mismo período 157,4 millones. Entre 2006 y 2008, 931 oficiales policíacos y militares de Ecuador se capacitaron en programas estadounidenses (**).

*    Adaptación del artículo:  “Las políticas de Estados Unidos podrían ser causa del intento de golpe en Ecuador”, David Brooks, La Jornada.
**    Para datos completos de la asistencia oficial estadounidense a Ecuador, se puede ver: www.justf.org/Country?country=Ecuador
http://www.jornada.unam.mx/2010/10/02/index.php?section=mundo&article=021n1mun&partner=rss.


Gobernar Ecuador, oficio de alto riesgo*


  • Su primer presidente, Antonio José de Sucre (1795-1830), segundo de Bolívar y Gran Mariscal de Ayacucho, no alcanzó a posesionarse. La oligarquía santanderista lo asesinó en una emboscada al sur de Colombia.
  • Gabriel García Moreno (1821-75), fundador del Partido Conservador, muerto por el disparo de un masón colombiano y la pluma del pensador liberal Juan Montalvo.
  • Eloy Alfaro (1842-1912), líder de la revolución liberal (1895), fue linchado en prisión. Una turba azuzada por la oligarquía arrastró su cadáver por Quito y lo incineró en el Parque Central El Ejido.
  • José María Velasco Ibarra (1893-1979) fue elegido cinco veces y derrocado en cuatro.
  • Jaime Roldós (1940-1981) murió en un misterioso y no aclarado accidente de aviación.
  • 1987. León Febres Cordero (1931-2008), patriarca de la oligarquía, fue secuestrado por un comando militar que exigía la liberación de un general izquierdista.
  • 1997. El increíble presidente Abdalá Bucaram se volvió más loco de lo que estaba. Una movilización popular lo derrocó.
  • 2000. El democristiano Jamil Mahuad cayó por dolarizar la economía.
  • 2005. Las masas echaron a patadas a Lucio Gutiérrez, militar (r) que ganó las elecciones con un discurso antiimperialista y se convirtió luego en perro faldero de Washington.

*    Tomado de Steinsleger, José. “Ecuador: golpismo y antigolpismo”, La Jornada, 6 de octubre de 2010.

La embajadora Heather Hodges*


Enviada a Ecuador en 2008 por George W. Bush. Exitosa embajadora en Moldavia, país integrante de la Unión Soviética. Dejó sembrada una fracasada “revolución de colores” en abril de 2009 contra la mayoría elegida del partido comunista en el Parlamento.

Hodges presidió la Oficina de Asuntos Cubanos como subdirectora en 1991, división del Departamento de Estado dedicada a desestabilizar a Cuba. Dos años después fue enviada a Nicaragua, donde consolidó la gestión de la presidenta Violeta Chamorro, seleccionada por Estados Unidos luego de la guerra sucia antisandinista.

En 2010, la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID) aumentó el presupuesto en Ecuador a más de 38 millones de dólares. En los últimos años, un total de $5.640.000 se invirtió en ‘descentralizar’ el país. Importante ejecutor de los programas de la USAID en Ecuador es la empresa que opera con la derecha en Bolivia: Chemonics, Inc. Al mismo tiempo, la NED otorgó un convenio de $125.806 al Centro para la Empresa Privada (CIPE), con miras a promover los tratados de libre comercio, la globalización y la autonomía regional en la radio, la televisión y la prensa ecuatorianas, junto con el Instituto Ecuatoriano de Economía Política.

Participación Ciudadana, Pro-justicia, Codempe, Pachakutik, la Conaie, la Corporación Empresarial Indígena del Ecuador y la Fundación Qellkaj disponen de financiamiento de USAID y NED.

* Adaptación del artículo “La derecha al ataque contra ALBA”, Golinger, Eva, Rebelión, 1 de octubre 2010.
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