Sábado, 11 Diciembre 2010 16:27

¿Socialismo real o capitalismo de Estado?

Escrito por Eduardo Posada
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Mucho se ha hablado acerca del marxismo post-Marx y de los diferentes intentos por hacer realidad las propuestas de una nueva sociedad, experiencias que devinieron en fracasos en cuanto a su cometido de traer una esperanza para la gente, como quedó en evidencia durante la década de los 90 del siglo XX con la caída del Muro de Berlín, el desplome de la Unión Soviética y el desmembramiento del Bloque de Europa Oriental. No escapa de esta caracterización la sociedad china, donde claramente se tomó la decisión de “modernizar la economía” como uno de los propósitos gubernamentales post-Mao. En la actualidad, se conoce por los medios, propietarios de minas huyen cuando se declara la tragedia.

Lo que dice la Historia

La humanidad ha vivido períodos de ascenso revolucionario del proletariado, como la gloriosa Comuna de París, cuando el pueblo raso estuvo en el poder desde el 18 de marzo de 1871 hasta el 28 de mayo del mismo año, constituyéndose en el primer estado obrero en la Historia. En ese lapso, los trabajadores parisienses le pusieron fin a la dominación burguesa y se gobernaron a sí mismos. La Revolución de Octubre de 1917 en Rusia inició un proceso que, con la conformación de los consejos de obreros, logró organizar una gran alianza de repúblicas bajo el nombre de Unión Soviética, experiencia que se extendió por cerca de 70 años. El derrocamiento del zar, con el fin de formar un Estado ajeno al capital, junto con la caída de la monarquía durante la Revolución Francesa de 1789, se constituyen en avances históricos para el ser humano en cuanto a la instauración de concepciones antropocéntricas y al derecho que le asiste en el sentido de ser feliz aquí y ahora.

Con estas acciones se rompió la “fe en la monarquía” y “la veneración supersticiosa del Estado”, es decir, su carácter sagrado. Aunque aún persisten las interpretaciones fetichistas que conducen a la aceptación de la imparcialidad social de las instituciones estatales y también a considerar que el poder reside en los cargos públicos, o sea, en el Ejecutivo, la curul, el cetro, la corona o la banda presidencial, lo cual es muy válido en nuestra sociedad y otorga la investidura pero para la oligarquía.

Continuando con las experiencias, Lenin mismo discrepó desde el momento de la definición de las nuevas políticas económicas y de los planes quinquenales. El desenvolvimiento de los sucesos mostraría la validez de sus preocupaciones. Crear cosas nuevas es muy difícil porque en la mentalidad de las personas está presente lo que éstas aceptan tradicionalmente por autoridad y, si este concepto no se reproduce, entienden que no hay gobierno. De ahí que el zar sólo pueda ser reemplazado por otro zar y el emperador por otro emperador.

Este es el riesgo que se corre en América Latina, donde hay que evitar que la oligarquía sólo pueda ser cambiada por otra élite. Como para acabar de confundir las interpretaciones, en países como Chile, España, Francia, se han elegido gobiernos ‘socialistas', que dejaron intactas las relaciones de producción, que, como se aprecia, no son fáciles de cambiar por que son reales, globales y obligantes, ¡además del peso paradigmático de lo ideológico! Baste esta nota para, con mejores palabras, dar más precisión a la idea: “Según la concepción filosófica, el Estado es la “realización de la idea”, es decir, traducido al lenguaje filosófico, el reino de Dios sobre la Tierra, el campo en que se hacen o se deben hacer realidad la eterna verdad y la eterna justicia. De aquí nace una veneración supersticiosa del Estado y de todo lo que con él se relaciona, veneración supersticiosa que se arraiga en las conciencias con tanta mayor facilidad cuanto que la gente se acostumbra desde la infancia a pensar que los asuntos y los intereses comunes a toda la sociedad no pueden gestionarse ni salvaguardarse de otro modo que como se ha venido haciendo hasta aquí, por medio del Estado y sus funcionarios bien retribuidos” (Engels, introdución a La guerra civil en Francia, de Marx).

Cuestionamientos

Algunos de los trabajos de la intelectualidad interna de los países comunistas hablaron del “socialismo real” como una forma de considerar el tipo de sociedades que surgieron en esta parte del planeta, formadas en condiciones geopolíticas muy particulares y en las que se involucra el reparto imperialista de regiones y países, que fue lo que caracterizó a las dos Guerras Mundiales.

Estos análisis cumplieron su papel en el cuestionamiento social, que valoraron las experiencias de los luchadores revolucionarios que las fundaron, pero hoy se nota un vacío en cuanto al conocimiento de los estudios de las relaciones económicas predominantes en estas sociedades.

Desde el comienzo, Lenin discrepó de las ansias de poder de algunos bolcheviques, quienes no tenían un amplio conocimiento del marxismo, como se tiene ahora, porque muchas obras de Marx no se conocían. La interpretación simplificada de “reducir el socialismo al concepto de plan” condujo a que se definiera que “nacionalización y propiedad estatal es socialismo y propiedad privada es capitalismo”. Por tanto, si el Estado es el propietario ya de por sí la sociedad es socialista. Se olvidó que el capitalismo es una relación social entre personas, en la cual lo característico es el hecho de que la capacidad de trabajo es una mercancía.


Cuando en Rusia aparecieron la presión de “plan quinquenal en cuatro años” y el stajanovismo, surgieron también contradicciones entre los administradores y la clase obrera; entre la intelligentsia industrial y técnica, y los trabajadores rasos. Las grandes masas de obreros vivían limitadas y se sacrificaban por tener una gran nación, pero realmente lo que hicieron realmente hicieron fue fortalecer un poderoso Estado controlado por la élite. De modo que continuó la lucha de clases al igual que bajo el capitalismo.

El propio Lenin clasificó al proceso de 1905 como una “revolución burguesa con método proletario”. Durante el período de la Nueva Democracia, Mao dijo que, como partido, tenían que impulsar el capitalismo. Hoy, los dirigentes chinos reconocen la presencia del capitalismo en su modelo social. Una cosa es aceptar el devenir social y otra manipular, engañar y hacer pasa algo por lo que no es.

Nota sobre la realidad rusa como URSS

En las sociedades capitalistas, los principales clientes son los capitalistas porque “bajo el capitalismo, los medios de producción constituyen la mayor parte de los sectores de la producción social y, por ende, también del mercado. Esto es lo que Marx denominó ‘verdadero ser del capital'”.

El valor de la producción industrial bruta (precios fijos desde 1926-1927) revela el siguiente desarrollo proporcional desde el primer plan quinquenal en Rusia:





(Tomado de Marxismo y libertad, Raya Dunayevskaya, pág. 272).
Son muy enfocados los análisis de Raya Dunayevskaya acerca de las desviaciones del marxismo, y son de gran valía para prevenir los rumbos equivocados, como se puede estudiar en su denominada trilogía de la revolución: Marxismo y libertad. Desde 1776 hasta nuestros días (1958), Filosofía y revolución. De Hegel a Sartre y de Marx a Mao (1973) y Rosa Luxemburgo. La liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución (1981). A partir de la filosofía se analiza la economía y se rescata el humanismo marxista. Se espera que estas notas contribuyan a un debate que permita aclarar nuestras opciones como país.


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