Colombia y la negación del derecho  a una educación física de calidad

¿Sabía usted que cerca de 4 millones de niños y niñas pobres de Colombia (estratos 1, 2 y 3) que se matriculan cada año en preescolar y básica primaria oficial no tienen profesor de educación física?

En el marco de la Constitución Política Colombiana (CP) y sus desarrollos jurídicos y normativos, resalta el espíritu de protección de niños, niñas y jóvenes, la prevalencia de ellos y la importancia de su cultivo y garantía en la consolidación democrática y de paz. No obstante, las realidades sociales, económicas, políticas y culturales evidencian contextos que niegan rotundamente el espíritu constitucional y el marco internacional de derechos rubricados por el país.

Tal parece ser lo que contemporáneamente nos convoca: si bien el derecho internacional, la CP en su artículo 52 y otros desarrollos normativos, como la Ley 115/94 –Ley General de Educación–, que establece en su artículo 23 la educación física, recreación y deporte como un área obligatoria y fundamental de la educación en todos los niveles, la realidad que viven miles de educandos que cursan preescolar y  básica primaria en instituciones educativas oficiales es la carencia total o parcial de un profesor de educación física idóneo que le garantice el derecho constitucional y legal al deporte y la recreación. 

No es exageración. En muchas instituciones educativas la formación escolar está a cargo de un solo docente que orienta las 9 áreas del conocimiento; personas que en muchas ocasiones no poseen la formación profesional específica y/o la actitud necesaria para desplegarla en preescolar y básica primaria, lo que termina por transformarse en la negación de un derecho fundamental: acceder a una educación de calidad, un derecho negado a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, que atraviesan por las etapas más sensibles de su desarrollo psicobiológico, cognoscitivo, social y motriz.

¿Por qué hablamos de deuda social, educativa y de salud con los niños y niñas empobrecidos de nuestro país?

La razón normativa, técnica y política que impide que se nombren profesores de educación física obedece en lo fundamental al decreto 3020 del 10 de diciembre del 2002 firmado por el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez 

En el campo de las políticas públicas, la educación se considera un sector que comprende los procesos de formación o educación formal, no formal (educación para el trabajo y desarrollo humano) e informal de los individuos en una sociedad. Para su materialización, el sistema educativo colombiano lo conforman: la educación inicial, la educación preescolar, la educación básica (primaria cinco grados y secundaria cuatro grados), la educación media (dos grados y culmina con el título de bachiller) y la educación superior. Se ofrece en establecimientos educativos públicos y privados.

En el caso específico de preescolar y básica primaria oficial, al ser gratuita y obligatoria constitucionalmente, acceden a ella en esas condiciones, en lo  fundamental, los estratos 1, 2 y 3, los de menores recursos, los que integran los estratos 4, 5 y 6 –clase media alta y ricos– se matriculan preferentemente en la educación privada. 

En el caso de la educación oficial, la estructuración técnica y administrativa se da a través de una diversa normativa y uno de sus soportes fundamentales es el decreto 3020 del 10 de diciembre del 2002, expedido por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez y firmado por éste mismo, “Por el cual se establecen los criterios y procedimientos para organizar las plantas de personal docente y administrativo del servicio educativo estatal que prestan las entidades territoriales y se dictan otras disposiciones”. En dicha norma jurídica se establece: “Artículo 11. Alumnos por docente. Para la ubicación del personal docente se tendrá como referencia que el número promedio de alumnos por docente en la entidad territorial sea como mínimo 32 en la zona urbana y 22 en la zona rural. 

Para el cumplimiento del proceso educativo, las entidades territoriales ubicarán el personal docente de las instituciones o los centros educativos, de acuerdo con los siguientes parámetros: 

-Preescolar y educación básica primaria: un docente por grupo. 

-Educación básica secundaria y media académica: 1,36 docentes por grupo. 

-Educación media técnica: 1,7 docentes por grupo.

Con base en lo anterior, se asigna entonces un solo docente por cada grupo de estudiantes de preescolar y básica primaria oficial. Quienes ejercen la docencia en preescolar y básica primaria pueden ser egresados de normales o cualquier profesional, no necesariamente de áreas pedagógicas, que ganen el concurso de méritos organizado por el Ministerio de Educación Nacional y la Comisión Nacional del Servicio Civil. Es decir: un solo docente orienta en preescolar y básica primaria oficial las nueve (9) áreas del conocimiento que comprenden la educación de los colombianos, lo cual no sucede en la educación privada que casi siempre tiene docentes específicos por cada área del conocimiento.

Por otra parte, es necesario tener en cuenta que el rango de edad que viven los niños y niñas que cursan preescolar y básica primaria comprende una parte importante de un periodo que en la Psicología del Desarrollo está tipificado como niñez o infancia intermedia. (ver recuadro). Y en cuanto a la salud también, se configura una etapa óptima para fijar hábitos de vida saludable, desde las múltiples experiencias motrices. Uno de los aspectos que preocupa al sector salud en la actualidad es el incremento de niveles de sobrepeso y obesidad en los escolares colombianos (Ensin; 2015). “Se sabe ya que la inactividad física es el cuarto factor de riesgo de mortalidad más importante en todo el mundo. La inactividad física aumenta en muchos países, y ello influye considerablemente en la prevalencia de enfermedades no transmisibles y en la salud general de la población mundial” (OMS, 2010). 

Por todo lo anterior, llamamos la atención sobre la una deuda social, pedagógica y de salud con los sectores más empobrecidos de la infancia colombiana. 

Marco jurídico internacional y nacional

¿Será cierto lo estampado en el artículo 44 de la CP, que “Los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás”? 

La Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), promulga el 17 de noviembre de 2015, la “Carta internacional de la educación física, la actividad física y el deporte”, que reconoce en su Conferencia General la práctica de la educación física, la actividad física y el deporte como un derecho para todos. Expresa en su “Artículo 7. Las actividades de enseñanza, entrenamiento y administración relacionadas con la educación física, la actividad física y el deporte deben encomendarse a un personal cualificado”, para lo cual debe garantizarse la formación profesional específica, así como, por ejemplo, “[...] tener las cualificaciones, la formación y el perfeccionamiento profesional permanente apropiados”, y como reconocimiento de ello, “[...] El personal al que se le haya impartido tal formación debería recibir un reconocimiento profesional acorde con las funciones que desempeña”, como lo específican los ítems 7.1 y 7.2 de este artículo, entre algunas de las especificidades que resalta.

Un derecho, a la educación, estampado en la CP de nuestro país: “Artículo   67La educación es un derecho de la persona y un servicio público que tiene una función social; con ella se busca el acceso al conocimiento, a la ciencia, a la técnica, y a los demás bienes y valores de la cultura. [...]” Derecho que en su concreción debe formar a quien accede a la misma en toda su potencialidad humana y ética, garantizando el Estado “[...] a los menores las condiciones necesarias para su acceso y permanencia en el sistema educativo”.

Asimismo, en el sector de la Educación se contempla de manera más extensa la educación física, el deporte, la recreación y la actividad física. En la CP y de manera especial y única, en su artículo 52 se consagra como un derecho: “El ejercicio del deporte, sus manifestaciones recreativas, competitivas y autóctonas tienen como función la formación integral de las personas, preservar y desarrollar una mejor salud en el ser humano. 

El deporte y la recreación, forman parte de la educación y constituyen gasto público social. Se reconoce el derecho de todas las personas a la recreación, a la práctica del deporte y al aprovechamiento del tiempo libre. 

El Estado fomentará estas actividades e inspeccionará, vigilará y controlará las organizaciones deportivas y recreativas cuya estructura y propiedad deberán ser democráticas.

De igual forma, es preciso reconocer que, en cuanto a los derechos de los niños, la Constitución enuncia en un componente del artículo 44: “[…] la familia, la sociedad y el Estado tienen la obligación de asistir y proteger al niño para garantizar su desarrollo armónico e integral y el ejercicio pleno de sus derechos. Cualquier persona puede exigir de la autoridad competente su cumplimiento y la sanción de los infractores. Los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás”.

Derecho que enmarca en sus particularidades la Ley 115 de 1993 o Ley General de Educación, en su artículo 23, que aborda las 9 áreas obligatorias y fundamentales del conocimiento y de la formación que necesariamente se tendrán que ofrecer de acuerdo con el currículo y el Proyecto Educativo Institucional, incluye la “Educación física, recreación y deportes”. 

Un derecho con beneficios para la salud de quien lo satisface, como lo particulariza la “Ley de obesidad” o Ley 1355 del 14 de octubre de 2009, “Por medio de la cual se define la obesidad y las enfermedades crónicas no transmisibles asociadas a ésta como una prioridad de salud pública y se adoptan medidas para su control, atención y prevención”, que en su artículo 5. específica las “Estrategias para promover Actividad Física”, concretando que: “El Ministerio de Educación Nacional y las Instituciones Educativas en desarrollo de las leyes 115 de 1994 y 934 de 2004, promoverán el incremento y calidad de las clases de educación física con personal idóneo y adecuadamente formado, en los niveles de educación inicial, básica y media vocacional”.

A su vez, una ley anterior, la 181 de enero 18 de 1995, “por la cual se dictan disposiciones para el fomento del deporte, la recreación, el aprovechamiento del tiempo libre y la Educación Física y se crea el Sistema Nacional del Deporte” específica en su Título III, correspondiente a la Educación Física, en su artículo 10: “Entiéndese por Educación Física la disciplina científica cuyo objeto de estudio es la expresión corporal del hombre y la incidencia del movimiento en el desarrollo integral y en el mejoramiento de la salud y calidad de vida de los individuos con sujeción a lo dispuesto en la Ley 115 de 1994”. 

Y en los artículos que le siguen, hasta el 14, indica las funciones que le corresponden al Ministerio de Educación Nacional y al entonces Coldeportes (hoy ministerio del deporte) para hacer realidad tal mandato.

Como queda claro, derechos de forma tenemos, también los mecanismos para concretarlos, pero como tanto se dice, “del dicho al hecho hay mucho trecho”, y en la realidad, para muchos/as, el espíritu constitucional y el marco internacional de derechos que el país ha rubricado son simple papel.

Convertir el problema en política 

No hay duda: en este campo el Estado tiene una gran deuda social con millones de connacionales, y para saldarla debe empezar por nombrar para cada centro educativo los profesionales requeridos para el cumplimiento de la meta social.

Hay que garantizar el desarrollo pleno de las personas y para ello, como lo plantea Janeth Kelly (2003), convertir el problema en política y con ella hacer realidad lo existente, y precisar lo aún no identificado. Es este reto el que le da razón de ser a  Arcopref, como comunidad académica, gremial y política de docentes de educación física, entrenadores deportivos y recreadores, como fuerza social, motriz e ideológica que pueda impulsar desde la sociedad civil este proceso cíclico y estratégico de concreción de política pública social.

El reto inmediato es garantizar el derecho de los niños y niñas de disponer de un profesor de educación física en preescolar y primaria, para lo cual estamos recorriendo las siguientes seis (6) vías diferentes pero complementarias:

1.-Inclusión de un texto, en un articulado específico, que exija al gobierno nacional y entes territoriales, incorporar en las plantas administrativas de educación a los profesores de educación física en preescolar y básica primaria en las propuestas de reforma anunciadas por la ley 181 de 1995 o ley del deporte. Se ha transitado en el 2021 por allí (Proyecto de ley 400 presentado al Congreso de la República), pero no se ha encontrado voluntad alguna en el poder ejecutivo actual y sorpresivamente en algunas organizaciones cercanas del sector.

2.-Impulsar, desde el punto de vista jurídico, una Acción de Cumplimiento de la Ley 1355 de 2009 o Ley de obesidad, que en su artículo 5 expresa que: El MEN y las Instituciones Educativas en desarrollo de las leyes 115 de 1994 y 934 de 2004, promoverán el incremento y calidad de las clases de educación física con personal idóneo y adecuadamente formado, en los niveles de educación inicial, básica y media vocacional.

3.-Participación como gremio del sector en elecciones al Congreso de la República con candidatos propios o mediante alianzas para el Senado y Cámaras de Representantes, de tal manera que nuestros representantes puedan llevar al legislativo esta propuesta y otras que favorezcan al sector. 

4.-Promover como gremio un acuerdo con los candidatos a la Presidencia de la República para que se comprometan públicamente a incorporar esta política pública educativa, de manera explícita y directa.

5.-Presentar como gremio una Iniciativa legislativa como Política Pública que incorpore tal petición y gestionemos su posible aprobación.

6.-Inclusión en el Pliego Sindical Nacional Estatal Unificado 2021 que presentan las Centrales de Trabajadores y Federaciones Nacionales. En tal sentido, como organización y gremio, nos hemos inscrito en la Federación Nacional Únete, hacemos parte de su Comité Ejecutivo, estamos como negociadores principales del pliego, hemos incorporado dos puntos trascendentales sobre el particular, que fueron acogidos en el Pliego Unificado, esperamos su aprobación y les compartimos las peticiones:

Modificar el Decreto 3020 de 2002 en su artículo 11, que establece que sólo puede haber un docente por grupo en preescolar y básica primaria oficial; cambiando la relación técnica de 1 a 1.5 docentes por grupo en preescolar y básica primaria oficial. Para tal efecto, se conformará una comisión que formule una propuesta de modificación del decreto, integrada por el Ministerio de Educación Nacional, Arcopref y Únete

El gobierno nacional, en concertación con Arcopref y Únete, impulsarán y promoverán una campaña nacional de promoción de la Educación Física y hábitos de vida saludable en cumplimiento de la Ley 1355 de 2009 o Ley de obesidad, a través de los medios de comunicación y en todas las entidades públicas y privadas del orden educativo, laboral y comunitario .

Retos difíciles pero no imposibles de concretar, guiados para ello por hacer del nuestro “un país al alcance de los niños y niñas”, como lo enunciara y soñara Gabriel García Márquez. 

*Presidente “Arcopref” –Asociación red colombiana de profesores de educación física, recreación y deporte.

 


 

La niñez o infancia intermedia y la psicología del desarrollo

 

Esta etapa en general se caracteriza por el desarrollo del pensamiento lógico, la disminución del egocentrismo y el aumento de la sociabilidad, así como la mejora en las destrezas atléticas para lo cual resultan fundamentales los estímulos cognitivos y motrices por ser fácilmente asimilables dada la favorabilidad en los procesos de plasticidad cerebral. 

Por el grado de maduración que atraviesa el Sistema Nervioso Central, en esta etapa de la vida se produce una mejora en las cualidades de velocidad, especialmente la velocidad de reacción, también en las cualidades de fuerza, principalmente por mejoras en la coordinación intramuscular. En general la bibliografía coincide en que en la infancia intermedia ocurren las fases sensibles relacionadas con las capacidades coordinativas. Por estas fases o periodos sensitivos se entiende aquella disposición que tiene el organismo –en este caso de los niños– para adaptarse a estímulos externos favorables en relación con la maduración de las capacidades motrices; de allí la gran importancia que cobra la influencia pedagógica, favorecida por una mayor facilidad para el aprendizaje de movimientos. Se sabe que entre los 7 y los 12 años resaltan los periodos sensibles para las capacidades de aprendizaje motor, de conducción y diferenciación, de reacción visual y acústica, de ritmo, de equilibrio y de velocidad de reacción. Lo que no se desarrolle de estas capacidades en ese periodo mucho más complejo será lograrlo en edades posteriores, como la juventud y la adultez. 

Publicado enEdición Nº282
Martes, 02 Febrero 2021 05:58

La mala educación online

La mala educación online

 

Es el momento de rectificar el rumbo reconociendo situaciones que pervierten la educación.

Antes de ir al grano, ilustremos con un ejemplo la que se nos ha venido encima. Estamos a comienzos de marzo de 2020, en el contexto de un inminente cierre de la universidad debido a un confinamiento que parece ya inevitable. Un profesor de una carrera que no voy a nombrar se despide cuando comienza la pandemia de sus alumnos en plan “ya nos veremos cuando acabe la guerra”, como si el mundo online quedase fuera de sus posibilidades. Así que durante los meses siguientes este profesor no dio ni una clase, como si hubiera abandonado la vida en la superficie y como un animal ante una temida helada, se hubiera visto forzado a hibernar. En casos como este toda la carga académica quedó de parte de los alumnos, quienes de todas formas tuvieron que enfrentarse a textos, exámenes y entregas finales durante la helada.

Quizás esta anécdota inicial pueda parecer una exageración, pero casos similares se han repetido más de lo debido en el terreno de la educación pública, tanto a nivel universitario como en el de Secundaria. Todo ello se debe al salto obligado de la enseñanza presencial a la digital. La educación online ya venía experimentando los últimos años un gran crecimiento, sobre todo debido a los llamados cursos online masivos (Massive Open Online Course, MOOC), aunque también con el aumento de oferta de nuevos títulos, cursos, grados y másteres por internet, y que también se ha reflejado en la aparición de nuevas universidades especialidades en el llamado e-learning (educación online). Pero la aceleración definitiva, al igual que está ocurriendo con otros fenómenos como el trabajo a distancia, ha llegado con la pandemia. Como es lógico, los confinamientos y las restricciones han limitado la presencialidad, convirtiendo a la educación online en una vía necesaria, y obligando a profesores, estudiantes y padres a adaptarse a las características impuestas por el nuevo formato digital.

Para comprender los cambios a los que está sometida la educación en los últimos tiempos, parece adecuado usar el término educación líquida, acuñado por el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman. Según él, un aspecto negativo que conlleva la educación en el nuevo paradigma del mundo líquido sería la pérdida de la noción del conocimiento útil para toda la vida por un nuevo conocimiento del usar y tirar. Esta nueva concepción del aprendizaje como una forma más de consumismo transitoria podría explicar algunas de las situaciones que se están dando en el mundo educativo online.

Con esta recién reforzada y ampliada vía educativa, han surgido de forma natural varios aspectos novedosos. El primero es que para los estudiantes se hace necesario disponer de espacio y recursos para practicarla desde sus casas —sí, la buena educación exige la práctica y no solo recibirla como un sujeto pasivo—. Aquellos estudiantes que no posean estos mínimos habrán alcanzado un nuevo tipo de pobreza, la “pobreza digital”. En realidad, conviene que no nos juegue una mala pasada el lenguaje, ya que este nuevo tipo de pobreza no es digital, sino que sus efectos alcanzan la realidad material como en cualquier otro tipo de pobreza.

Esta pobreza digital trae consigo un nuevo tipo de desigualdad, pues las familias con menos recursos no podrán asegurar que sus hijos puedan alcanzar un buen aprendizaje online. Además, como bien es sabido, da la “casualidad” que estas familias con una alta probabilidad llevan a sus hijos a la escuela pública, de modo que surge una inevitable fractura, otra más, entre la educación concertada/privada versus la pública. O también, como Salman Khan, el fundador de Khan Academy, ha apuntado, aquellos que no tengan el acceso a la tecnología van a quedar rezagados en el nuevo escenario educativo.

En paralelo a todo este nuevo océano revuelto de lo educativo, no podían faltar los pescadores avispados, que han provocado que emerja el nuevo negocio de los exámenes online. Según se puede indagar en plataformas de anuncios de clases particulares como tusclasesparticulares.com, cada vez son más comunes mensajes como el siguiente: “Se busca profesor para hacer examen de…”. También las ofertas de realización de trabajos están muy extendidas, como bien puede atestiguar el que suscribe estas líneas. Se están dando incluso casos de padres que buscan directamente a profesores a sueldo para suplantar a sus hijos en las pruebas online. En estos casos se observa con nitidez que la mala educación puede ser fácilmente heredada. Bienvenidos a la ciudad educativa sin ley.

Los profesores, en su gran mayoría, han hecho lo imposible para adaptarse, poniendo en muchos casos sus propios recursos para mantener las clases. Y esto es más meritorio en algunos casos donde los docentes ya tenían cierta edad cuando comenzó internet y distan mucho de ser nativos digitales. Por ejemplo, sé de profesores que con sus 60 años o más, han lidiado sin miedo con las clases híbridas —el nuevo modelo que se ha impuesto en universidades y centros de Secundaria— donde no solo tenían que estar pendientes de los alumnos presenciales, sino también de la cámara y de los alumnos online. Sin embargo, diré de otros que han aprovechado esta situación como excusa para no hacer todo lo que debieran porque han hecho un flaco favor a sus estudiantes. Allá cada uno con su conciencia, porque qué es el dar clase para un profesor, sino un juramento hipocrático del que cura el peor de los males: la ignorancia.

En cuanto a los estudiantes, no hay duda de que se han visto obligados a mejorar su capacidad de autoaprendizaje y a renunciar a parte de lo más bonito que tiene la educación presencial, su vertiente de interacción social. Aunque de nuevo, cabe señalar que no todos ellos han establecido el mismo vínculo con la educación online y que en algunos casos han aprovechado el terreno digital para buscar “atajos” que les van a permitir, sin el esfuerzo previo de aprendizaje, saltar directamente a una calificación, un título y cualquier otra gratificación inmediata. Atajos como el que tomaron un grupo de estudiantes que en un examen aprovecharon la coyuntura, generada por el covid, de que nadie les vigilaba presencialmente para intercambiar respuestas, pero con la mala fortuna de no advertir que estaban siendo grabados.

Lo que tememos los profesores es que estos casos son cada vez menos excepcionales y más sistemáticos. Además, no sabe uno qué es primero, si el huevo o la gallina, si estos nuevos formatos digitales invitan a prácticas fraudulentas, o bien las actitudes de saltarse los procesos que conlleva todo aprendizaje ya estaban presentes y encontraron el formato adecuado para ello. Este simulacro suscita la imagen platónica de un espectáculo de sombras que se nos vende como la educación del siglo XXI, y que algunos padres, profesores y estudiantes están dispuestos a comprar.

Concluir a dónde nos puede llevar la educación líquida online si no frenamos esta mala inercia que se está sembrando es una incógnita. Una incógnita que ni los más populares agoreros, ni los más brillantes matemáticos, podrán despejar, aunque en un esfuerzo de imaginación la podemos identificar como una semilla de la mala educación que conviene arrancar de raíz antes de que corrompa completamente el sistema educativo. Aunque quizá no tenemos derecho a zanjar la discusión diciendo que la tecnología impone unas formas de actuar y vivir, y que ésta nos exime de responsabilidad. Este es el momento de rectificar el rumbo reconociendo situaciones que pervierten la educación, pues nos encontramos apenas en la orilla del nuevo océano de la educación digital.

Por Verónica Rosich

Estudiante de Filosofía

Pablo Flores

Profesor de Estadística en la UCM y de Audiovisuales en el ESIC. @pabloarcadio17

2 feb 2021 05:38

Publicado enCultura
Martes, 29 Octubre 2019 05:54

Inteligencia Artificial para los Medios

Inteligencia Artificial para los Medios

El mundo de los medios audiovisuales está experimentando cambios en sintonía con el sistema técnico en general. Cambios que incluyen soluciones basadas en inteligencia artificial (IA) para agilizar y mejorar la eficiencia de sus procesos, y tienen como correlato una reestructuración de la actividad. Este contexto, con su creciente exigencia de velocidad y calidad en los contenidos, afecta particularmente a los trabajadores al tiempo que señala a su creatividad situada como clave de evolución.

Como pudo verse en las últimas versiones de las principales ferias internacionales del sector (NAB e IBC), la IA evoluciona para instalarse como una de las herramientas más demandadas en el sector. Su capacidad de identificar patrones en grandes volúmenes de datos y responder autónomamente para alcanzar determinados resultados (éxito - rentabilidad) es aplicable en múltiples tareas. Así, permiten extraer metadatos de vídeos, incluyendo transcripciones, reconociendo de caras, personajes, objetos, acciones, marcas, palabras, sentimientos. Posibilitan la lectura de guiones para identificar escenas, contabilizar locaciones y caracterizar personajes; y en base a esos datos, proponer ajustes según tradiciones cinematográficas. También permiten capturar detalles de la interacción con usuarios para potenciar la recomendación y la targetizacion de los contenidos, y así fidelizar sus audiencias.

En términos generales, la IA permite al sector un relevamiento continuo de patrones, tendencias y preferencias del usuario para reducir los costos de producción y ampliar sus audiencias. A su vez, la integración de todas estas soluciones en una misma plataforma expande las potencialidades de estas tecnologías a partir del cruce de datos y la sistematización de respuestas esquemáticas, que aplicada a los flujos de trabajo reduce las acciones mecánicas a realizar por operadores, minimiza puntos de falla y aumenta la eficiencia del sistema.

Estas tecnologías han sido utilizadas también en la producción de contenidos, para escribir guiones, aunque los resultados conseguidos no fueron muy convincentes. En este ámbito la diferencia radica -al menos en nuestros días- en el carácter disruptivo de la creatividad, esa aptitud netamente humana que, desde una reflexión situada (contextualizada), nos permite salir del estándar y jugar con el límite del sentido y el sinsentido, nos permite lateralizar, intercambiar símbolos, modificar significantes, desplegar metáforas y metonimias. Es a través de la creatividad que puede ampliarse el universo del "sentido"; y todo esto sucede en la amalgama cultural, dinámica y tradicionalmente construida en la semiosis social que describiera Eliseo Verón. Es allí donde la creación hace posible que una producción audiovisual emerja, prospere y sea un éxito comunicacional/comercial.

A la vista de hoy, la IA no reemplazará a las creatividades. Su aplicación modifica las tareas de los trabajadores del sector audiovisual reorientándolos al proceso creativo, facilitando sus tareas y promoviendo su evolución. Quizá sea su capacidad de forzarlos, de imponerle mayores desafíos, de empujar sus límites donde radique su mayor relevancia. Desde esta perspectiva, la Inteligencia Artificial libera de procesos mecánicos para potenciar la creatividad; y así, focalizar la actividad humana en lo creativo que empuja límites del mundo.

Miércoles, 25 Diciembre 2019 06:06

¿Qué significa la universidad pública?

¿Qué significa la universidad pública?
 Publicamos una selección de los artículos más leídos durante el 2019. Fueron seleccionados de los periódicos desdeabajo ediciones 253-264 y Le Monde diplomatique, edición Colombia ediciones 185-196.

 

En tiempos de una profunda crisis global de la educación; del surgimiento de modelos de universidad como la universidad privada, la universidad mita, la universidad corporativa, por ejemplo; contradictoriamente, en el marco de la sociedad de la información y del conocimiento; en una época de una profunda crisis medioambiental, y de una crisis económica galopante y de gran alcance; también, en una época marcada por una transición civilizatoria, de la vieja civilización Occidental hacia una nueva civilización cuyo nombre aún no ha sido esculpido –en estos tiempos se impone la pregunta: ¿qué significa la universidad pública?

 

La pregunta tiene un foco bien preciso: América Latina en general, y Colombia en particular. Con sus complejidades, historia y futuros posibles.

 

a) La universidad pública implica, en primer lugar, la confianza por parte del Estado, y su compromiso abierto y denodado por la educación gratuita; esto es, por el acceso universal a la educación superior y, por consiguiente el reconocimiento expreso del derecho a la educación como un derecho humano, fundamental.

 

En este sentido, la universidad pública significa que el Estado no le cede la responsabilidad de la educación superior al sector privado –empresa, fundaciones, iglesias–, sino que asume la responsabilidad de formar sujetos libres, críticos y con mejores horizontes de vida como un asunto de gobierno y de Estado. En la historia de Colombia, la universidad pública ha sido estratificada administrativamente en tres niveles: la Universidad Nacional, universidades departamentales –como la del Valle, el Tolima o la UIS, por ejemplo–, y universidades municipales, como la Distrital, de Bogotá. Por consiguiente, la estratificación administrativa se ha traducido necesariamente en estratificación económica, pues una cosa es un presupuesto nacional, y otra distinta, en tiempos de descentralización administrativa, las universidades departamentales y municipales.

 

b) La universidad pública significa que el Estado y los gobiernos nacionales creen en el futuro, y más exactamente en el futuro a mediano y a largo plazo.

 

En efecto, en un país en el que las empresas pequeñas representan cerca del 94 por ciento de todo el sector empresarial, apostar por el futuro a mediano y largo plazo es un tema de la mayor importancia, pues ello significa exactamente apostar por la vida. Al fin y al cabo, la vida es un juego que se asume para el largo plazo, en contraste con la racionalidad efectista, cortoplacista, y productivista. No en vano el sector privado es el principal agente renuente a contratar en el país a doctores (Ph.D.) en las empresas. Mientras que en el marco de la dependencia del país de otros poderes (grandes corporaciones, E.U., etc.) se impone una visión de corto plazo, la educación en general, y la educación pública en general significan construir y sembrar al mismo tiempo para el largo alcance. Estos tiempos pertenecen a la lógica misma de la educación superior, la cual se articula en tres grandes niveles, así: la formación de pregrado, que oscila entre cuatro y cinco años, dependiendo de las carreras; la formación en Maestrías, habitualmente dos años, y la formación en estudios de Doctorado (Ph.D.), que oscilan entre cuatro y ocho años, en función de varios factores. Sin ambages, la educación pública se estructura en torno a tiempos que oscilan alrededor de doce años. Demográficamente, más de media generación. Lo cual se torna en un asunto bastante más serio cuanto la educación se mide, por ejemplo, en términos de currículo, en torno a por lo menos cuatro promociones. Así las cosas, se trata de un futuro con estimaciones de doce años que se multiplica por lo menos por cuatro. Esto es lo que significa la educación pública en términos de tiempo.

 

c) Ahora bien, en el contexto de la educación que se define en torno al desarrollo y la investigación (D + I) e incluso de la innovación (D + I + i), el aspecto verdaderamente determinante de la educación superior es la formación de investigadores, no simplemente de profesionales.

 

Hoy por hoy las universidades se miden principalmente por los grupos de investigación, por la calidad de los profesores, por la producción intelectual, en fin, por la existencia de Centros e Institutos de Investigación, mucho más que simplemente por los egresados de pregrado. Fundamentales, los egresados de pregrado tienen la exigencia, por parte de la sociedad, del mercado y de su propio desarrollo humano, de tener algo más que un pregrado. Así las cosas, la investigación se articula en dos niveles: investigación formativa y científica. Aquella se encuentra en función de ésta, en la cual encuentra su piedra de toque verdadera.

 

De esta suerte, los tiempos de la educación superior se hacen más densos, con todo y el reconocimiento explícito de que la investigación jamás se ha definido por campanas de Gauss (esto es grande promedios), sino, por el contrario, por el trabajo con diferenciales. En este sentido, la formación de investigadores en la universidad pública equivale exactamente a la formación de lo mejor de la sociedad y del país en términos de conocimiento, creatividad e innovación. El Estado y los gobiernos nacionales asumen la formación de investigadores de la máxima calidad y prestigio como un asunto de interés nacional y de compromiso país. Algo que no ha sucedido plenamente hasta la fecha.

 

d) La universidad es el espacio en el que se desarrolla lo mejor de la juventud de un país. Por consiguiente, deben ser espacios amables, de calidad en toda la expresión de la palabra, estéticos y con los mejores instrumentos posibles; esto es, laboratorios, profesores, bibliotecas, hemerotecas, videotecas, pinacotecas, por ejemplo.

 

Los campus de las universidades públicas deben ser lugares amables, hermosos y con la mejor calidad de vida, algo que, en el estado actual de cosas es más bien la excepción. Espacios existencialmente plenos, en los que, si lo importante es el conocimiento, por eso mismo, exactamente, debe serlo la belleza, la armonía y el arte. En la vida, la forma es el fondo mismo, y no existe, en absoluto, ninguna separación entre forma y fondo.

 

Los edificios, los jardines, las bibliotecas, los salones y los auditorios, por ejemplo, deben ser espacios que en muchas situaciones sean mejores que las de los propios hogares de quienes estudian y trabajan en ellas. Sin embargo, en total consonancia con lo anterior, la universidad púbica debe disponer de las mejores bases de datos, repositorios, bibliotecas, sistemas de computación y demás, que hagan que el conocimiento y la vida se puedan desenvolver de manera armónica y lo mejor posible.

 

En esta realidad-proyección la juventud no es simple y llanamente una condición biológica, es ante todo una condición existencial, cultural y espiritual de suerte que la educación es afirmación de juventud y de vida, en toda la acepción de la palabra. Un investigador se forma en las primeras tres décadas de existencia, en promedio, pero se despliega en las siguientes cinco o seis. La vitalidad del conocimiento es una sola y misma cosa con la vitalidad de una forma de vida. La universidad pública es el espacio y el tiempo de esta vitalidad, para sí misma, para la sociedad y el país.

 

e) En el contexto de una sociedad laica y secular, la universidad pública implica la total libertad de pensamiento, libertad de opinión y de palabra, y de organización, y el no-confesionalismo, de ningún tipo. La universidad pública es el espacio mismo de la construcción de democracia, y más radicalmente, de que otra democracia es posible.

 

En las universidades privadas predomina la confesión, el acatamiento, la lealtad. En una palabra, la ausencia de una democracia radical (Habermas) y de libertad. Todo lo contrario sucede y debe suceder en la universidad pública.

 

La universidad pública ha sido objeto de escarnio, silenciamiento y persecución debido a que en su interior se respira crítica. Esta crítica debe permanecer y debe ser garantizada de todas las formas. En este sentido, la universidad pública es secular y laica. El respeto a todas las creencias debe ser compatible con la ausencia de preferencias por cualquiera de ellas. El secularismo es una verdadera ganancia de la modernidad, pero necesita ser ampliado y fortalecido constantemente. Los medios de comunicación de la universidad pública desempeñan un papel fundamental al respecto: boletines, circulares, cátedras, emisoras, y demás.

 

La universidad pública no se debe a ningún agente del sector privado ni tampoco del sector público, se debe al país y a la sociedad, en primer lugar. Por esta razón, la buena educación es una sola y misma cosa con la existencia de garantías de discusión y de debate, esto es, de argumentos, antes que de posiciones institucionales o personales.

 

La educación en general, y a fortiori la educación pública, se nutre de argumentos, pruebas, demostraciones, refutaciones, y jamás de autoridad, en ningún sentido de la palabra. De esta suerte, secularismo, democracia y libertad de pensamiento forman un trípode que define a una universidad libre y autónoma.

 

f) La universidad pública significa, autonomía. Por consiguiente, la fuerza pública debe mantenerse alejada de sus campus y bajo ninguna circunstancia pueden entrar en ellos. Este aspecto no es distinto, en absoluto, a la libertad de enseñanza, la libertad de pensamiento, la libertad de investigación.

 

En muchas universidades privadas la investigación tiende a ser disciplinada. Esto no puede suceder en la pública. La disciplinarización de la investigación oculta afanes de imposición de jerarquías. En contraste, la universidad pública es el espacio de la plena autonomía. Para América Latina, por lo menos en su espíritu, la universidad mexicana, pública y autónoma, constituyen un buen ejemplo de lo que es una universidad, y de sus relaciones con los poderes políticos del momento.

 

En pocas palabras, los administrativos no están para decirle a los académicos lo que deben y no deben hacer. Esto es lo que sucede, ampliamente en las universidades privadas. En contraste, la universidad pública reconoce que los cargos administrativos son provisorios y que se encuentran en función de la vida académica. Los administrativos, desde rectores hacia abajo, son académicos que en algún momento cumplen una función distinta a la academia y la investigación. Por un tiempo fijo y limitado. La existencia de cargos administrativos de suyo es perjudicial a todas luces para la vida universitaria. Las universidades privadas constituyen manifiestamente un mal ejemplo para el país.

 

La universidad pública es el aprendizaje, por parte de sus integrantes, estudiantes, profesores y administrativos, de verdaderos ejercicios de democracia, de libertad y de autonomía. En este sentido, es deseable que la democracia del país se alimente de la democracia de la universidad pública y no de la universidad privada. Según parece, la historia de la corrupción y la violencia encuentra en la universidad privada remansos de alimento.

 

En fin, en un país democrático en el que el conocimiento, la naturaleza y la vida sean el fundamento de la vida social, la relación entre universidades privadas y públicas debería ser tal que la pública tenga más y mejores garantías y apoyos por parte del Estado y de los gobiernos nacionales. Un Estado social de derecho sabe de la importancia de la universidad pública. En contraste, simplemente un Estado de derecho la relega a un lugar secundario y subsidiario.

Publicado enColombia
¿Qué significa la universidad pública?

En tiempos de una profunda crisis global de la educación; del surgimiento de modelos de universidad como la universidad privada, la universidad mita, la universidad corporativa, por ejemplo; contradictoriamente, en el marco de la sociedad de la información y del conocimiento; en una época de una profunda crisis medioambiental, y de una crisis económica galopante y de gran alcance; también, en una época marcada por una transición civilizatoria, de la vieja civilización Occidental hacia una nueva civilización cuyo nombre aún no ha sido esculpido –en estos tiempos se impone la pregunta: ¿qué significa la universidad pública?

 

La pregunta tiene un foco bien preciso: América Latina en general, y Colombia en particular. Con sus complejidades, historia y futuros posibles.

 

a) La universidad pública implica, en primer lugar, la confianza por parte del Estado, y su compromiso abierto y denodado por la educación gratuita; esto es, por el acceso universal a la educación superior y, por consiguiente el reconocimiento expreso del derecho a la educación como un derecho humano, fundamental.

 

En este sentido, la universidad pública significa que el Estado no le cede la responsabilidad de la educación superior al sector privado –empresa, fundaciones, iglesias–, sino que asume la responsabilidad de formar sujetos libres, críticos y con mejores horizontes de vida como un asunto de gobierno y de Estado. En la historia de Colombia, la universidad pública ha sido estratificada administrativamente en tres niveles: la Universidad Nacional, universidades departamentales –como la del Valle, el Tolima o la UIS, por ejemplo–, y universidades municipales, como la Distrital, de Bogotá. Por consiguiente, la estratificación administrativa se ha traducido necesariamente en estratificación económica, pues una cosa es un presupuesto nacional, y otra distinta, en tiempos de descentralización administrativa, las universidades departamentales y municipales.

 

b) La universidad pública significa que el Estado y los gobiernos nacionales creen en el futuro, y más exactamente en el futuro a mediano y a largo plazo.

 

En efecto, en un país en el que las empresas pequeñas representan cerca del 94 por ciento de todo el sector empresarial, apostar por el futuro a mediano y largo plazo es un tema de la mayor importancia, pues ello significa exactamente apostar por la vida. Al fin y al cabo, la vida es un juego que se asume para el largo plazo, en contraste con la racionalidad efectista, cortoplacista, y productivista. No en vano el sector privado es el principal agente renuente a contratar en el país a doctores (Ph.D.) en las empresas. Mientras que en el marco de la dependencia del país de otros poderes (grandes corporaciones, E.U., etc.) se impone una visión de corto plazo, la educación en general, y la educación pública en general significan construir y sembrar al mismo tiempo para el largo alcance. Estos tiempos pertenecen a la lógica misma de la educación superior, la cual se articula en tres grandes niveles, así: la formación de pregrado, que oscila entre cuatro y cinco años, dependiendo de las carreras; la formación en Maestrías, habitualmente dos años, y la formación en estudios de Doctorado (Ph.D.), que oscilan entre cuatro y ocho años, en función de varios factores. Sin ambages, la educación pública se estructura en torno a tiempos que oscilan alrededor de doce años. Demográficamente, más de media generación. Lo cual se torna en un asunto bastante más serio cuanto la educación se mide, por ejemplo, en términos de currículo, en torno a por lo menos cuatro promociones. Así las cosas, se trata de un futuro con estimaciones de doce años que se multiplica por lo menos por cuatro. Esto es lo que significa la educación pública en términos de tiempo.

 

c) Ahora bien, en el contexto de la educación que se define en torno al desarrollo y la investigación (D + I) e incluso de la innovación (D + I + i), el aspecto verdaderamente determinante de la educación superior es la formación de investigadores, no simplemente de profesionales.

 

Hoy por hoy las universidades se miden principalmente por los grupos de investigación, por la calidad de los profesores, por la producción intelectual, en fin, por la existencia de Centros e Institutos de Investigación, mucho más que simplemente por los egresados de pregrado. Fundamentales, los egresados de pregrado tienen la exigencia, por parte de la sociedad, del mercado y de su propio desarrollo humano, de tener algo más que un pregrado. Así las cosas, la investigación se articula en dos niveles: investigación formativa y científica. Aquella se encuentra en función de ésta, en la cual encuentra su piedra de toque verdadera.

 

De esta suerte, los tiempos de la educación superior se hacen más densos, con todo y el reconocimiento explícito de que la investigación jamás se ha definido por campanas de Gauss (esto es grande promedios), sino, por el contrario, por el trabajo con diferenciales. En este sentido, la formación de investigadores en la universidad pública equivale exactamente a la formación de lo mejor de la sociedad y del país en términos de conocimiento, creatividad e innovación. El Estado y los gobiernos nacionales asumen la formación de investigadores de la máxima calidad y prestigio como un asunto de interés nacional y de compromiso país. Algo que no ha sucedido plenamente hasta la fecha.

 

d) La universidad es el espacio en el que se desarrolla lo mejor de la juventud de un país. Por consiguiente, deben ser espacios amables, de calidad en toda la expresión de la palabra, estéticos y con los mejores instrumentos posibles; esto es, laboratorios, profesores, bibliotecas, hemerotecas, videotecas, pinacotecas, por ejemplo.

 

Los campus de las universidades públicas deben ser lugares amables, hermosos y con la mejor calidad de vida, algo que, en el estado actual de cosas es más bien la excepción. Espacios existencialmente plenos, en los que, si lo importante es el conocimiento, por eso mismo, exactamente, debe serlo la belleza, la armonía y el arte. En la vida, la forma es el fondo mismo, y no existe, en absoluto, ninguna separación entre forma y fondo.

 

Los edificios, los jardines, las bibliotecas, los salones y los auditorios, por ejemplo, deben ser espacios que en muchas situaciones sean mejores que las de los propios hogares de quienes estudian y trabajan en ellas. Sin embargo, en total consonancia con lo anterior, la universidad púbica debe disponer de las mejores bases de datos, repositorios, bibliotecas, sistemas de computación y demás, que hagan que el conocimiento y la vida se puedan desenvolver de manera armónica y lo mejor posible.

 

En esta realidad-proyección la juventud no es simple y llanamente una condición biológica, es ante todo una condición existencial, cultural y espiritual de suerte que la educación es afirmación de juventud y de vida, en toda la acepción de la palabra. Un investigador se forma en las primeras tres décadas de existencia, en promedio, pero se despliega en las siguientes cinco o seis. La vitalidad del conocimiento es una sola y misma cosa con la vitalidad de una forma de vida. La universidad pública es el espacio y el tiempo de esta vitalidad, para sí misma, para la sociedad y el país.

 

e) En el contexto de una sociedad laica y secular, la universidad pública implica la total libertad de pensamiento, libertad de opinión y de palabra, y de organización, y el no-confesionalismo, de ningún tipo. La universidad pública es el espacio mismo de la construcción de democracia, y más radicalmente, de que otra democracia es posible.

 

En las universidades privadas predomina la confesión, el acatamiento, la lealtad. En una palabra, la ausencia de una democracia radical (Habermas) y de libertad. Todo lo contrario sucede y debe suceder en la universidad pública.

 

La universidad pública ha sido objeto de escarnio, silenciamiento y persecución debido a que en su interior se respira crítica. Esta crítica debe permanecer y debe ser garantizada de todas las formas. En este sentido, la universidad pública es secular y laica. El respeto a todas las creencias debe ser compatible con la ausencia de preferencias por cualquiera de ellas. El secularismo es una verdadera ganancia de la modernidad, pero necesita ser ampliado y fortalecido constantemente. Los medios de comunicación de la universidad pública desempeñan un papel fundamental al respecto: boletines, circulares, cátedras, emisoras, y demás.

 

La universidad pública no se debe a ningún agente del sector privado ni tampoco del sector público, se debe al país y a la sociedad, en primer lugar. Por esta razón, la buena educación es una sola y misma cosa con la existencia de garantías de discusión y de debate, esto es, de argumentos, antes que de posiciones institucionales o personales.

 

La educación en general, y a fortiori la educación pública, se nutre de argumentos, pruebas, demostraciones, refutaciones, y jamás de autoridad, en ningún sentido de la palabra. De esta suerte, secularismo, democracia y libertad de pensamiento forman un trípode que define a una universidad libre y autónoma.

 

f) La universidad pública significa, autonomía. Por consiguiente, la fuerza pública debe mantenerse alejada de sus campus y bajo ninguna circunstancia pueden entrar en ellos. Este aspecto no es distinto, en absoluto, a la libertad de enseñanza, la libertad de pensamiento, la libertad de investigación.

 

En muchas universidades privadas la investigación tiende a ser disciplinada. Esto no puede suceder en la pública. La disciplinarización de la investigación oculta afanes de imposición de jerarquías. En contraste, la universidad pública es el espacio de la plena autonomía. Para América Latina, por lo menos en su espíritu, la universidad mexicana, pública y autónoma, constituyen un buen ejemplo de lo que es una universidad, y de sus relaciones con los poderes políticos del momento.

 

En pocas palabras, los administrativos no están para decirle a los académicos lo que deben y no deben hacer. Esto es lo que sucede, ampliamente en las universidades privadas. En contraste, la universidad pública reconoce que los cargos administrativos son provisorios y que se encuentran en función de la vida académica. Los administrativos, desde rectores hacia abajo, son académicos que en algún momento cumplen una función distinta a la academia y la investigación. Por un tiempo fijo y limitado. La existencia de cargos administrativos de suyo es perjudicial a todas luces para la vida universitaria. Las universidades privadas constituyen manifiestamente un mal ejemplo para el país.

 

La universidad pública es el aprendizaje, por parte de sus integrantes, estudiantes, profesores y administrativos, de verdaderos ejercicios de democracia, de libertad y de autonomía. En este sentido, es deseable que la democracia del país se alimente de la democracia de la universidad pública y no de la universidad privada. Según parece, la historia de la corrupción y la violencia encuentra en la universidad privada remansos de alimento.

 

En fin, en un país democrático en el que el conocimiento, la naturaleza y la vida sean el fundamento de la vida social, la relación entre universidades privadas y públicas debería ser tal que la pública tenga más y mejores garantías y apoyos por parte del Estado y de los gobiernos nacionales. Un Estado social de derecho sabe de la importancia de la universidad pública. En contraste, simplemente un Estado de derecho la relega a un lugar secundario y subsidiario.

Publicado enEdición Nº253
Los profesores realizaron marchas y plantones en cientos de escuelas californianas en demanda de que se eliminen los recortes al gasto, que sea menos abultado el número de alumnos por clase y que se ponga un alto a las reformas privatizadoras. El paro se suma a una ola de acciones reivindicadoras de la enseñanza pública en al menos seis estados. Foto Afp

Sigue la rebelión contra el deterioro de la educación pública

Exigen mayores recursos y el fin de las reformas privatizadoras



Más de 30 mil maestros estallaron una huelga en Los Ángeles paralizando el segundo sistema escolar más grande de Estados Unidos con una serie de exigencias para restaurar recursos escolares, reducir el tamaño de los grupos, cuestionar los exámenes estandarizados y rescatar a la educación pública del proceso de privatización impulsado por las “reformas educativas” financiadas por multimillonarios.


Los maestros iniciaron marchas y plantones frente a cientos de escuelas con algunos de los más de 600 mil alumnos (72 por ciento de ellos latinos, aunque se hablan más de 90 idiomas en el sistema) y algunos padres que fueron a apoyarlos en un día de lluvia. “Estamos en una batalla por el alma de la educación pública”, declaró Alex Caputo Pearl, presidente del sindicato United Teachers of Los Ángeles (UTLA).


Esta huelga –la primera del UTLA en 30 años– se suma a una ola de acciones sin precedente en por lo menos seis estados de cientos de miles de maestros que estallaron a lo largo del año pasado en una rebelión contra las políticas de austeridad y privatización; en 29 estados hay menos financiamiento para educación que hace 10 años.


Aún más notable, muchas de estas acciones estatales se realizaron en estados conservadores con gobiernos republicanos –como Virginia Occidental, donde comenzó, Oklahoma, Arizona, Kentucky y Carolina del Norte– que sacudieron a sus cúpulas políticas, consiguieron conquistas sorprendentes y transformaron el panorama político regional. A diferencia de éstos, la huelga en Los Ángeles es en una ciudad y un estado bajo control demócrata liberal.


Esta huelga demuestra que la resistencia es contra el consenso bipartidista que impulsó lo que llamaron “reformas educativas” a lo largo del país, que incluyeron la promoción de un modelo de privatización de la educación pública mediante las llamadas escuelas chárter, e imponiendo medidas de evaluación de escuelas, maestros y alumnos por medio de exámenes estandarizados.


El UTLA exige que los gobiernos municipal y estatal (en Estados Unidos los sistemas de educación pública son administrados a nivel municipal y estatal, no federal) inviertan fondos para contratar a más personal de apoyo, reducir el tamaño de los grupos y disminuir los exámenes estandarizados. El sindicato señala que el deterioro de las escuelas públicas ha nutrido un éxodo a las escuelas chárter desviando así aún más fondos estatales. Denuncia que un grupo promedio tiene más de 32 estudiantes en las secundarias y preparatorias, con algunos casos donde superan 40 y literalmente no hay dónde sentarse más que en el piso.


Después de 20 meses de negociaciones –el contrato colectivo anterior caducó en junio de 2017– el sindicato rechazó la última oferta del comisionado de educación de la ciudad, el banquero inversionista Austin Beutner, quien argumenta que el distrito no puede aceptar las demandas de los maestros porque eso llevaría a la bancarrota.


Los mega-ricos son parte de la disputa en Los Ángeles. Las escuelas chárter –concepto promovido por todo el país financiado por multimillonarios como solución a los problemas supuestamente endémicos del sistema de educación pública– son escuelas públicas pero administradas de manera privada por diversos grupos, y en su mayoría su personal no está sindicalizado. Sus campeones en Los Ángeles incluyen al multimillonario filántropo Eli Broad y Reed Hastings, jefe ejecutivo de Netflix, junto con otros titanes que han impulsado estas escuelas a escala nacional como parte de una “reforma”, incluido al ex alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, Bill Gates, la familia Walton (los herederos de Walmart) y un diverso grupo de especuladores financieros. Aproximadamente uno de cada cinco estudiantes en Los Ángeles está en una escuela chárter.


Mientras el gobernador (cuya campaña fue respaldada por el sindicato magisterial) llamó a las partes a regresar a la mesa de negociación, los profesores fueron acompañados por representantes de los sindicatos nacionales de docentes. Randi Weingarten, de la Federacion Americana de Maestros, declaró: “los ojos de la nación están observando esto y los educadores y enfermeros del país están respaldando a los educadores en Los Ángeles”.

 

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