Lunes, 30 Agosto 2021 15:42

El covid: muchos interrogantes

El covid: muchos interrogantes

Tras un año y medio de crisis pandémica propiciada por el covid-19 son muchas las sombras, ocultamientos y contradicciones desprendidas por la misma. Por ejemplo, el éxito de la crisis sanitaria causada por el covid, no se hubiera alcanzado sin 3 columnas que sostienen el discurso único sobre la pandemia: 1. Los gobernantes que recortan las libertades individuales y siguen la receta del FMI; 2. Los medios de comunicación que mediante un bombardeo propagandístico feroz aterrorizan a la población, hoy con la cepa Delta, mañana con la Lambda y así sucesivamente , 3. La OMS, que a modo de Ministerio de Salud Mundial, aporta el sustento “científico” que justifica un discurso único, que elimina todo debate, todo testimonio de autoridades sanitarias o científicos de reconocimiento mundial que cuestionan, o contradigan la versión oficial.

Estamos ante el imperio del discurso único. Se acallan todas las voces disidentes. Todos los médicos que aparecen en la televisión, acompañan la versión del “Ministerio de la Verdad”, muchos de los cuales no declaran el conflicto de intereses con la industria farmacéutica. La narrativa oficial no se cuestiona. Las instituciones no abren ningún debate: no hay contraste, no se visibiliza la diversidad de opiniones que surgen en la comunidad médico-científica. La “policía del pensamiento” está presta a actuar, los chequeadores de la verdad castigan sin piedad a quien se atreva a cuestionar la versión oficial.

Para llegar a este punto, el recorrido ha sido largo: empezando por la creación y control, por parte de las industrias farmacéuticas de las más importantes revistas médicas del mundo, convertidas en fuente académico-científica para las facultades de medicina del orbe. Y continuando con el logro invaluable para los intereses farmacéuticos hegemónicos, con el control de la educación médica en Estados Unidos por parte de David Rockefeller y Carneagie a partir de 1917 cuando su empleado Abraham Flexner produce un informe mediante el cual recomienda cerrar facultades de medicina enfocadas en la terapéutica con plantas medicinales o medicinas homeopáticas. Todo ello, aunado a la financiación de instituciones educativas le permite a la naciente industria farmacéutica monopolizar la producción científica médica.

Después de la Segunda Guerra Mundial se crea la OMS, financiada hoy en día por la todopoderosa Industria Farmacéutica (léase: Blackrock, Vanguard, State Street, Fidelity), y por extensión su control, con lo cual consiguen cambiar la definición de pandemia y logran la pauta para su manejo, la que termina aceptada y obedecida por todos los países del mundo con excepción de Suecia y algunos pocos estados africanos. Recuérdese que desde 2009 para la la OMS se “ llama pandemia a la propagación mundial de una nueva enfermedad”, pero que para antes de esa fecha además de la propagación –mundial– tenía en cuenta que la mortalidad fuera grave.

Como expresión de su poder, en enero de 2020, a una velocidad increíble, publican en una revista de investigación científica el trabajo sobre RT-PCR de Drosten en Berlín, sin ser revisado por pares, y acogido en pocos días por la OMS para ser utilizado en todo el mundo como prueba de la existencia de la enfermedad covid-19. Todo ello pese a que Mullis, creador del RT-PCR, merecedor del premio Nobel por su descubrimiento, fue enfático al declarar que no es útil para diagnosticar infecciones, ya que es un dispositivo de investigación; vale decir que sin esta prueba tampoco hubiera sido posible generar la crisis sanitaria. (ver recuadro, “La manipulación con las PCR”).

Con tratamientos opuestos poco afortunados. Es así como desde el punto de vista terapéutico el mandato de la OMS recomienda negar el tratamiento médico en los primeros días de la enfermedad, con ello, con el paso de los días, consiguen que los mayores de 60 años, los obesos, los hipertensos y los diabéticos, agraven su condición clínica, momento en el cual deben ser hospitalizados, con resultados desgraciadamente poco exitosos.

Un proceder médico decidido sin las correspondientes pruebas empíricas. Increíblemente en las primeras semanas de la pandemia en ningún país se hacían autopsias, confiados en las pocas que hicieron los médicos en Wuhan. Tocó esperar hasta que los patólogos italianos efectuaron estudios postmortem, descubriendo la fisiopatología de la enfermedad: se trata de una patología sistémica caracterizada por la inflamación y la coagulación de la sangre en los vasos sanguíneos.

Con esta verificación a la mano distintos grupos clínicos fueron conformando protocolos de tratamiento precoz, para hacer en casa, evitando las complicaciones de la enfermedad y, en consecuencia, evitando la hospitalización del paciente. Tal es el caso del Dr. Peter McCullough cuyo trabajo de investigación fue publicado en Reviews in cardiovascular medicine el 1 de enero de 2021, revista de gran reconocimiento científico pero, que si hablaba de su trabajo por medio de un video ‘colgado’ en Youtube, por ejemplo, sería censurado. Su protocolo se basa en medicamentos posibles de conseguir en cualquier farmacia.

Todo un avance para atender de manera efectiva la crisis de salud pública suscitada, reducir los padecimientos de los pacientes y obtener mejores resultados. Esto para no hablar de alternativas como el Dióxido de cloro (CDS), cuyo uso fue aprobado exclusivamente en Bolivia gracias a la presión de organizaciones populares y sindicales. En el resto del mundo el Dióxido fue satanizado gracias a la labor de los fact check financiados por el Instituto Poynter de la Florida que cuenta con el apoyo de Google, la Open Society de Goerge Soros, la Fundación Bill y Melinda Gates, entre otros “filántropos”.

Transcurridos estos meses, y observada la forma como las más poderosas instituciones han conducido esta crisis, es posible aseverar que toda la estrategia conduce a un relato oficial en el que no hay tratamiento para la enfermedad y la única salida posible es mediante la vacunación compulsiva de la mayor parte de la humanidad.

Las mal llamadas vacunas (mal llamadas porque no cumplen la definición de producir inmunidad), fueron fabricadas en un tiempo récord, se saltaron la experimentación en animales, el periodo de observación de sus efectos fue de unos pocos meses, así que nadie sabe, con toda seguridad, los efectos secundarios a largo plazo. Es necesario recordar que estas se encuentran aún en la fase 3 de experimentación, la cual finaliza en octubre de 2022 para la de Pfyzer y para otras en marzo de 2023, por lo cual ninguna vacuna ha sido aprobada por ente alguno de control; solamente se autorizó el uso de emergencia.

Al ser así, lo evidente es que el establecimiento está ocultando a la población los efectos secundarios inmediatos que pueden producir las ahora llamadas vacunas, tales como, infartos, trombosis, enfermedades del sistema nervioso, entre otros. Para las instituciones sanitarias estos eventos son mera coincidencia temporal, descartando toda relación causa-efecto en este tipo de biológicos.

Un efecto que no es de menor cuantía. Se calcula, por ejemplo, que el número de muertes en Estados Unidos por causa de las vacunas, y hasta julio del 2021, está entre 11.000 y 45.000. Muertes minimizadas: cuatro décadas atrás, en 1976, ante las 27 muertes causadas por la vacuna contra la gripe porcina (H1N1) se detuvo la vacunación y el presidente Gerald Ford tuvo que aceptar la renuncia de algunos de sus colaboradores; claro que en esa época habían periodistas de la talla de Mike Wallace, quien en su programa “60 minutes” denunció el fraude de la vacuna.

Estamos, por tanto, ante un proceder médico que reluce por sus maniobras poco claras, pero también por sus vaivenes, palos de ciego y contradicciones. Tómese en cuenta, como evidencia de ello, que las anunciadas dos dosis de algunas de las difundidas vacunas ahora, ante las nuevas formas que va asumiendo el virus, han pasado a ser tres. Como el virus en tanto agente patógeno no cejará en su evolución, y en tanto las vacunas no lo sean a plenitud, es necesario preguntar: ¿cuántas nuevas dosis aplicarán?, ¿cada seis meses habrá una nueva pócima? ¿o será cada año? ¿Por cuántos años?

Una realidad también extendida a lo conocido como inmunidad de rebaño, propósito ante el cual los expertos también fallaron: al comienzo decían que se lograría inoculando al 70 por ciento de la población, porcentaje ahora incrementado al 90. Lo cierto es que mientras las vacunas permitan la infección o no interrumpan la transmisión del virus, es evidente que este propósito nunca será logrado.

Una pandemia, por tanto, con fundamento real pero propiciada, potenciada y manejada de tal manera que ha terminado por ser instrumento para favorecer ciertos intereses y someter a la población global. Un proceder y un logro imposible de alcanzar sin la docilidad de infinidad de gobiernos, sin la complacencia de las grandes cadenas de comunicación y sin la pasividad en que cayeron la mayoría de aquellas posiciones políticas autocalificadas como de izquierda y/o alternativas.


 La manipulación con las PCR

 

¿Dónde está el engaño de las PCR? De manera breve y simple:

El procedimiento

- Te cogen una muestra de moco de la nariz con un hisopo.
- En esa muestra hay ADN tuyo y, si estuviste en contacto con el virus, también habrá ADN del virus.
- Introducen todo en una máquina.
- La máquina le aplica a la muestra ciclos de frío-calor.
- Con esos ciclos van duplicando la cantidad de ADN vírico.
- Con 1 ciclo hacen dos copias. Con 2 ciclos hacen 4 copias. Con 3 ciclos hacen 8 copias. Y así sucesivamente.
- Cuando lleguen a los 35 ciclos tendrán (textualmente) 35.000 millones de copias de ADN del virus.
- Lo que están haciendo es buscar el virus aumentando la cantidad de ADN.
- En alguno de los ciclos lo van a encontrar.

El fraude

Hay 3 cosas que es importante entender, ya que ahí está la clave de todo el tinglado:
1. Si encuentran el virus con pocos ciclos (menos de 20) se supone que eres positivo y que tienes una buena cantidad de virus en el cuerpo (puedes enfermar y contagiar).
2. Si para encontrar el virus necesitan muchos ciclos (más de 30) se supone que eres positivo pero que no tienes capacidad infectiva (ni te vas a enterar que tienes el virus, ni vas a contagiar a nadie). Así lo recoge el propio Gobierno en sus documentos oficiales.
3. La PCR es una prueba que puede encontrar una aguja en un pajar. Estas ampliaciones se pueden seguir haciendo indefinidamente y a 60 ciclos (aproximadamente) todos seríamos positivos porque todos en algún momento estuvimos en contacto con el virus.

Resumiendo

- No es lo mismo ser positivo con 20 ciclos que serlo con 40.
- Ahí es donde está la trampa: los laboratorios están haciendo las PCR a 40 ciclos o más, es decir, eres positivo pero ni enfermas ni contagias.
- Si quieren crear una nueva ola suben los ciclos y todos positivos.
- ¿Que quieren crear una ola entre los jóvenes?, hacen un cribado masivo en esas edades y las PCR a 40 ciclos. Resultado: la inmensa mayoría positivos.
- Si nos quieren vender que las vacunas funcionan, bajan los ciclos de las PCR y disminuyen los positivos. Así de fácil.

Conclusión

- La PCR es una prueba que no está diseñada para lo que la están usando.
- Visto que está plagada de falsos positivos (algunos científicos hablan del 97 por ciento de falsos positivos) me parece importante negarse a realizarlas.
- Y, si no te queda más remedio que pasar por el aro, exigir que te digan a cuántos ciclos la están haciendo.

 

Nota 1: En este post se trata de desmontar la trampa de las PCR desde la “oficialidad”, solo razonando, por eso ya no voy a entrar en si se consiguió aislar el SarsCov2 ni en otros temas como la teoría del contagio.
Nota 2: Solo he tratado de dar unas pautas para que cada uno realice su propia investigación, así que científicos, médicos, biólogos y demás entendidos sabrán disculpar las incorrecciones.
https://t.me/PLANDEMIA_MUNDIAL_COVID

 

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Publicado enEdición Nº283
Miércoles, 05 Febrero 2020 06:42

Coordenadas en la sucesión del papa Francisco

Coordenadas en la sucesión del papa Francisco

Francisco tiene 83 años y en marzo cumple siete de pontífice. Recibió en el cónclave que lo entronizó, el mandato de realizar importantes reformas en la Iglesia que no ha podido, o no lo han dejado, realizar. El año 2020 será clave en la vida de la Iglesia, pues se vislumbran reformas graduales de una Iglesia católica que se resiste a los cambios. A fines del año pasado Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, escribió un alarmante artículo en el importante periódico italiano La Repubblica, llamando a defender al Papa contra los abiertos ataques de grupos conservadores y reaccionarios apoyados por poderosos grupos de comunicación a escala internacional. En medio de un caos simulado, Francisco es el objetivo de severas agresiones de conservadores en Europa que buscan minar su autoridad y reblandecer sus reformas. El antagonismo no sólo es intraeclesiástico. Las posturas ecologistas, pacifistas y pro migrantes han desatado la furia de grandes corporaciones y gobiernos, como el de Donald Trump, que perciben el antineoliberalismo del Papa como una voluminosa amenaza.

La condición física y de salud del Papa nunca ha sido sólida y no ha bajado el intenso ritmo de trabajo, viajes, protocolos y formulación de orientaciones. A veces se le percibe cansado y hasta irritable. Él mismo sentenció que su pontificado sería corto. Mario Bergoglio, como buen jesuita, sabe manejar el poder y administrar la presión. Podría estar pensando en formas que aseguren que sus políticas sobrevivan más allá su muerte o su renuncia, lo que aseguraría cambios y mudanzas acariciadas desde el Concilio Vaticano II formuladas en los años 60 del siglo pasado.

Hay algunos signos que me gustaría poner a su consideración: 1) el Colegio Cardenalicio es bergogliano. Más de la mitad de los actuales cardenales han sido nombrados por Francisco. Ha creado 88 cardenales procedentes de 56 naciones diferentes. Sin embargo, no todos son del ala progresista; los cardenales electores deben tener menos de 80 años y deberán ser no más de 120. Este 2020 se prevén dimisiones y probablemente un nuevo consistorio para crear cardenales que inclinen la balanza; 2) la renovación del cargo de decano. Vacante desde la renuncia del cardenal Angelo Sodano. En virtud del reciente motu proprio firmado por el papa Francisco, el sucesor de Sodano, deberá ser elegido por los propios cardenales con un plazo de cinco años. Junto con el camarlengo, el decano tiene un rol primordial en el cónclave; 3) promulgación de documentos pontificales de reforma. Se prevé la publicación de la exhortación sobre el sínodo para la Amazonia que supuestamente aterrizaría la encíclica Laudato sí y propondría fin gradual al celibato sacerdotal. De la misma manera se espera la promulgación de una nueva Constitución apostólica sobre la reforma de la curia, que debería haberse hecho pública a fines de 2019. Ha trascendido que la Secretaría de Estado tendrá mayor relevancia y menos peso la Congregación para la Doctrina de la Fe. Francisco se opone al clericalismo. Cuando se llegó a comprender por qué la Iglesia católica fue golpeada por el colapso moral de la pederastia, Jorge Mario Bergoglio identificó precisamente el clericalismo como un causante de la crisis. La simplificación de la curia puede combinarse con mayor transparencia y colegialidad en la toma de decisiones; 4) Francisco incorpora al cardenal Luis Antonio Tagle a la curia. El 8 de diciembre de 2019, el Papa nombró al cardenal Tagle arzobispo emérito de Manila, actual prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Es interpretada como una señal para una futura sucesión, ya que Tagle es el cardenal asiático más cercano al Papa en términos pastorales, teológicos y de gestos. El cardenal filipino es introducido al engranaje curial con poder como una señal que lo prepare para el eventual juego del cónclave, y 5) candidatos a la sucesión según vaticanistas. Hemos consultado a los vaticanistas Sandro Magister, John Allen y Edward Pentin, quienes arrojan nombres de candidatos para la sucesión pontifical. El mencionado cardenal Tagle, el bergogliano asiático, puede tener en contra su edad, 62 años, y ser el candidato evidente del actual Papa. Destaca el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, quien también tendría los inconvenientes de una estrecha vinculación con el papa Francisco. Pero Parolín ha guardado bajo perfil, es italiano y es condescendiente con la beligerante ala conservadora. Tiene 65 años y gozaría de un consenso o pacto entre los bandos encontrados. Hombre de aparato, diplomático que nunca ha sido obispo diocesano. Figuran los cardenales Christoph Schönborn, de Viena, y Marc Ouellet, de Canadá, prefecto de la Congregación para los Obispos; fueron considerados en la parte superior de la lista de papables antes del último cónclave de 2013. Los dos están jubilados. Ouellet y Schönborn tienen 75. Ambos cardenales son ex alumnos del papa Benedicto XVI. No puede faltar el polémico cardenal Robert Sarah, candidato conservador. Involucrado en el escándalo del libro contra Francisco y el matrimonio de los sacerdotes. Originario de Guinea, de 64 años, tiene mucha experiencia en la curia y podría convertirse en el primer pontífice africano en siglos. Finalmente, el cardenal Matteo Zuppi, de Bolonia, de la Comunidad de Sant’Egidio, italiano que ha ganado fama por su incidencia internacional en favor de la paz.

Lo que está en juego es la continuidad o la deconstrucción de un pontificado en permanente conflicto de cambios propuestos y expectativas frustradas. En la sucesión de Francisco se juega el devenir católico.

Publicado enSociedad
Gerhard Müller, cardenal y antes prefecto de la Congregación Doctrina de la Fe. EFE

- En el Vaticano existe una lucha entre los ultraconservadores que alcanzaron el poder con Juan Pablo II y los 'vencedores' del Concilio II, donde se ubica a Francisco

 

- El cardenal alemán Gerhard Müller es el enemigo más poderoso del Papa. Le calificó de "hereje" cuando él fue ambiguo sobre que los divorciados vuelvan a casarse 

 

Hace justo un año, mientras regresaba de un durísimo viaje a Irlanda en el que tuvo que enfrentarse con la lacra de los abusos a menores, y al tiempo que veía la luz el 'Informe Pensilvania' –en el que se demostraba que más de un millar de sacerdotes habían violado a niños durante décadas, con total impunidad–, el ex nuncio Carlo Maria Viganò lanzó la que se esperaba fuera la 'bomba definitiva' contra el pontificado del Papa Francisco. Una dura andanada, cuidadosamente elaborada por los sectores más ultracatólicos de la Curia vaticana, con el apoyo de grupúsculos mediáticos orquestados por el ex asesor de Donald Trump, Steve Bannon. En ella, acusaban a Jorge Mario Bergoglio de encubrir los abusos sexuales de un cardenal norteamericano, Theodore McCarrick, al que meses atrás él mismo había expulsado de la Iglesia.

El ataque contra Francisco era, o eso pensaban sus enemigos, la guinda final a cinco años de ataques continuados –primero, bajo el anonimato; posteriormente, con luces y taquígrafos– de un sector que había liderado la Iglesia católica con mano férrea desde la repentina –y nunca aclarada– muerte de Juan Pablo I y la elección de Juan Pablo II en octubre de 1978. Un sector que pretendía devolver a la Iglesia católica a los tiempos anteriores al Concilio Vaticano II.

Sin embargo, la jugada no salió bien: casi de inmediato, Viganò fue desacreditado, y las supuestas pruebas contra Francisco jamás aparecieron. Es más: se comprobó que Bergoglio sí había actuado contra McCarrick, quitándole la condición de cardenal, mientras que había sido el propio Viganò –defenestrado por el Papa como nuncio de EE.UU.– quien no había hecho cumplir unas supuestas sanciones impuestas por Benedicto XVI.

La lucha interna del Vaticano

¿Cuales son las razones de los enemigos del Papa? Simple y llanamente, una lucha en el interior de la Iglesia entre ese sector que alcanzó el poder tras la llegada de Juan Pablo II en 1978, apostando por la involución, la condena de teólogos díscolos y una férrea moral sexual; y los 'vencedores' del Concilio Vaticano II (1962-1965), que abogan por una Iglesia abierta al mundo, menos preocupada por el sexo y en diálogo con otras religiones. En el segundo grupo se ubica al Papa Francisco. Su apertura a los divorciados vueltos a casar o los gays, y las posibilidades de que se apruebe, durante el próximo Sínodo de la Amazonía –arranca el 6 de octubre–, la ordenación de curas casados o la concesión de algún tipo de ministerio –¿diaconado?– a las mujeres, hacen que la 'guerra civil' en la Iglesia, antes soterrada, se haga evidente para cualquier observador de la realidad.

La situación ha llegado a tal punto que el propio general de los jesuitas –la mayor congregación religiosa del mundo–, Arturo Sosa, denunció hace unos días en el Meeting de Rimini la existencia de un "complot" en el interior de la Iglesia para "que el Papa Francisco renuncie". "Él no lo hará", subrayó el llamado 'Papa negro', quien advirtió que la lucha va más allá: "Creo que la estrategia final de estos sectores no es tanto forzar al Papa Francisco a renunciar, cuanto afectar a la elección del próximo pontífice, creando las condiciones para que el siguiente Papa no continúe profundizando el camino que Francisco ha indicado y emprendido en su lugar".

¿Quién está detrás del complot contra el Papa? ¿Quiénes son, con nombres y apellidos, los 'enemigos' de Francisco? Aunque resulta difícil –la mayoría de ellos no se atreven a dar un paso adelante–, hay algunos 'capitanes' en esta lucha, que pretenden dar un golpe de Estado en la Iglesia y han llegado a acusar al Papa Francisco de "hereje" y de "promover un cisma".

Müller, el más poderoso

El más conocido de todos, y el que más poder atesoró, fue el cardenal alemán Gerhard Müller, quien fuera prefecto de la todopoderosa Congregación para la Doctrina de la Fe (la antigua Inquisición) hasta 2017. Desde entonces Müller aprovecha cualquier ocasión para arremeter contra Francisco, ya sea con su proyecto de reforma de la Curia que calificó de "error fatídico"–, ya sea con el borrador del documento que se debatirá en el Sínodo de la Amazonía, cuyas afirmaciones calificó de "herejías".

Tras su cese, Müller abandonó los cuarteles de invierno y se sumó, públicamente, al coro de prelados que ya advirtieron al Papa con declararle "hereje" después de que en 2015 se publicara la exhortación postsinodal 'Amoris Laetitia'. Un texto que abre la puerta a que los divorciados vueltos a casar por lo civil puedan comulgar. Una cuestión superada en todos los ámbitos de la sociedad, pero que en ciertos sectores de la Iglesia es considerado una "traición al mensaje de Cristo", como lo definió otro de los líderes de la oposición al Papa, el cardenal norteamericano Burke.

Burke fue uno de los cuatro cardenales de los 'Dubia' –documento en el que exigían a Francisco que aclarase su postura sobre los divorciados vueltos a casar, y que Bergoglio nunca contestó–, junto a Brandmuller –que también ha declarado "herético" el próximo Sínodo–, y los ya fallecidos Caffarra y Meissner. Todos ellos han criticado cada una de las decisiones de Francisco que supusieran algún avance en lo relativo a la moral sexual, la "ideología de género" o el papel de la mujer. Incluso, llegaron a impulsar un movimiento de personalidades católicas para declarar "heréticas" algunas de las decisiones de Bergoglio, que apenas lograron sumar unos centenares en todo el mundo. Son pocos, pero muy influyentes, y con tentáculos de poder en todos los organismos curiales, algo con el que el Papa quiere acabar con su proyecto de reforma de la Curia que, previsiblemente, verá la luz en marzo próximo.

Presión sobre el Papa emérito, Benedicto XVI

La situación ha llegado hasta tal punto que los ultraconservadores han utilizado la figura del papa emérito, Benedicto XVI (92 años) para contraponerlo a Bergoglio. Aunque Ratzinger ha querido dejar claro en más de una ocasión que "solo hay un Papa, y es Francisco", lo cierto es que las pocas visitas que recibe en el monasterio vaticano donde vive recluido son de los sectores más ultraconservadores, y las pocas declaraciones que concede se alinean, punto por punto, con los más rigoristas.

La última prueba fue la publicación de un documento, tras la famosa cumbre Antipederastia de febrero, en la que Benedicto XVI achaca a la teología surgida del Concilio Vaticano II un "colapso" que permitió una "moral laxa" que dejó la puerta abierta a abusadores y a la "revolución sexual". Un texto que molestó, y mucho, entre los cercanos a Francisco. Muchos ven en estos movimientos la mano de su secretario, Georg Ganswein, y del cardenal Robert Sarah, uno de los pocos opositores al Papa que aún mantiene un puesto relevante en la Curia, como prefecto del Culto Divino.

¿Y en España? Como ya desveló eldiario.es, no son pocos los prelados que muestran, en privado y con significativos silencios, su oposición a Bergoglio. Reig (Alcalá de Henares), Sanz (Oviedo), Herráez (Burgos), Demetrio (Córdoba) o Asenjo (Sevilla) son algunos de los más conocidos entre los obispos de hierro.

También, los en otros tiempos todopoderosos, cardenal Rouco Varela y obispo auxiliar de Madrid Juan Antonio Martínez Camino, ambos alineados en el sector más conservador, y que de cara a las elecciones de marzo buscan colocar al arzobispo de Oviedo como nuevo presidente de la Conferencia Episcopal. De este modo, la Iglesia española se convertiría en la más potente de las iglesias occidentales en mostrar (sin decirlo abiertamente, pero sí con la fuerza de los hechos) su oposición al Papa Francisco.

Más información en religiondigital.org

Por Jesús Bastante

04/09/2019 - 21:49h

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Ocho razones del cese de Tillerson y el fin de la diplomacia en EEUU

Después de meses de amenazas, al final Trump disparó, el 13 de marzo, a la cabeza de su Secretario de Estado, Rex Tillerson. Es la primera vez en un siglo que un jefe de la diplomacia estadunidense es destituido. ”Dos reyes no caben en un mismo reino”, reza un dicho persa, y la colisión entre los dos multimillonarios y machos alfa acabó en un terremoto cuyas réplicas serán igual de mortales, sobre todo para las gentes de Oriente Próximo.


Un día después del cese del ex presidente de la petrolera Exxon Mobil, la empresa más grande del mundo, también fue despedido el Subsecretario de Estado, Steve Goldstein por decir que Tillerson desconocía las razones de su despido, contradiciendo la versión del presidente.


Los principales medios de EEUU vinculan la caída de Tillerson a sus declaraciones “anti-rusas” el día anterior, cuando acusó a Moscú de estar detrás de la muerte del ex espía Sergei Skripal y su hija en Reino Unido, desautorizando al propio Trump que expresó sus dudas respecto de la autoría de los crímenes. Sin embargo, hace unos meses Tillerson había sido tachado, junto con Trump, de ser “hombre de Moscú”, por firmar acuerdos petrolíferos con la petrolera rusa Rosneft, y haber recibido de Vladimir Putin la Orden Rusa de la Amistad en 2013.


Lo cierto es que, el despido de Tillerson, preparado desde el noviembre pasado, “coincide” con la visita del 5 de marzo de Benjamín Netanyahu a la Casa Blanca para presionar a Donald Trump la necesidad de modificar el acuerdo nuclear con Irán, y a la que realizará el Trump saudí, Mohammed bin Salman (que ha llamado Hitler a ayatolá Jameneí), el día 20 a Washington. Los dos archi enemigos de Irán están llevando una campaña mundial para que EEUU y Europa rompan el acuerdo nuclear con Teherán y restauren las duros sanciones económicas contra esta nación. Los dos mini estados de Oriente Próximo han podido cambiar la política de la superpotencia, riéndose de “America First” de su presidente.


El beneficio inmediato de esta decisión para Trump ha sido desviar la opinión publica de su escándalo sexual (puestos en la punta de mira con la campaña “Metoo” de Hollywood) con la estrella del porno Stormy Daniels que ocupaba las primeras portadas de los medios en EEUU.


Razones de un peligroso cambio


1. Estar en favor de respetar el acuerdo nuclear con Irán. Éste es el único motivo que alegó el propio Trump.
2. Negarse a dar prioridad a los intereses de Israel en Oriente Próximo. Sus “pecados” han sido:


o Estar “distante” a la causa del estado judío. Quizás porque Tillerson, que tenía buenas relaciones con Rusia y los países árabes del Golfo Pérsico por su cargo en Exxon, ignoró el estado judío sin recursos petrolíferos.
o Nunca visitó Israel.
o Aplazó la mudanza de la embajada de EEUU a Jerusalén hasta tres años, y excluyó a Jared Kushner, esposo judío de Ivanka Trump de sus gestiones en Oriente Próximo.
o Su cese fue una petición de la Organización Sionista de América, después de que en el informe anual de su departamento Tillerson afirmase que la “violencia palestina podría atribuirse a la falta de esperanza para lograr la condición de Estado palestino y a la construcción de asentamientos israelíes en Cisjordania“.
o Haber cesado a decenas de funcionarios de las embajadas en el mundo, muchos de ellos veteranos pro-israelíes.


3. Los jeques saudíes le detestaban, no sólo por su posición hacia Irán, sino también por defender a Qatar, otra base militar de EEUU, frente a las presiones de Riad.
4. Intentar bajar las tensiones con Corea del Norte, despreciando a su jefe que en un “twitt” había afirmado que no podría haber tratos el Sr. Kim. Sin consultarselo, Tillerson preparó una cumbre entre los dos presidentes para “conversar que no negociar”, la misma política de “Paciencia estratégica” de Obama.
5. La animosidad personal entre ambos. Tillerson, durante una reunión en el Pentágono que debatía la petición de Trump para aumentar el arsenal nuclear, le llamó “imbécil” ¡a un tipo que se considera un genio! Nunca le perdonó.
6. Estar en favor de la permanencia de EEUU en el Acuerdo Climático de París.
7. Defender a la OTAN y a sus miembros, atacados por Trump.
8. Poner el racismo de Trump en evidencia cuando en el agosto de 2017 se desmarcó del presidente que defendió una marcha de la supremacía blanca en Charlottesville.


Política exterior en manos de un militar halcón


Tillerson ha sido reemplazado por Mike Pompeo, ex director de la CIA, un republicano perteneciente a la facción Tea Party. Entre sus antecedentes:


• Calificar el acuerdo nuclear con Irán de “desastroso”, llamarle “el mayor patrocinador estatal de terrorismo” (¿No fue Arabia quien estaba detrás del 11S?), y vincularle a Al Qaeda. Pompeo formará parte del triángulo anti-iraní con el vicepresidente Mike Pence y la embajadora de los EEUU ante la ONU Nikky Haley.
• Ser un “gran defensor de Israel” afirma Haaretz: ha realizado la obligada peregrinación a este país y su elección ha sido aplaudida por la Coalición Republicana Judía d EEUU.
• Conmiserar a China “una amenaza muy grande” para EEUU al igual que los son Rusia, Venezuela, Cuba, y Corea del Norte. Aboga por un plan militar en Afganistán que obligue a los talibanes a entablar conversaciones de paz con el Gobierno afgano.
• Defender las torturas como “el submarino” y el mantener abierto el Guantánamo.
• Hacer responsable de los ataques “yihadistas” a todos los musulmanes. Pompeo es un provocador y puede lanzar una campaña “anti musulmán” dentro y fuera de EUU.


Trump ha nombrado a “otra joya” , Gina Haspel como directora de la CIA. Entre sus méritos, haber dirigido en 2002 una prisión tailandesa donde torturaban a los sospechosos (a uno de ellos le sometieron 83 veces en un mes al “simulacro de ahogamiento”), y destruir la cinta de video que le condenaría.
El nuevo equipo de halcones de Trump tiene a Irán como objetivo principal. El mes de mayo el presidente debe ratificar el acuerdo nuclear o anularlo. “Con unas 2.000 incursiones podremos destruir la capacidad nuclear iraní“, dijo Pompeo en 2014.


***


Cierto que no hubo una diplomacia “tillersoiana”, pero podría contener a un Trump agresivo, sin escrúpulos, y de escasa inteligencia. La marcha del Sr. Rex podría ser el anuncio del fin de la diplomacia en EEUU. Se acerca una época muy oscura incluso más que la era de G. Bush.

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