El Mundial revela sus grupos, a la espera de los repechajes

Doha. La primera ronda del Mundial promete emociones y sorpresas, con un posible mano a mano entre Lionel Messi y Robert Lewandowski, además del choque entre Espa-ña y Alemania, a partir de la jornada inaugural del 21 de noviembre en la que el anfitrión Qatar enfrentará a Ecuador.

A diferencia de otras ediciones, el sorteo tuvo algo peculiar: un total de 37 equipos estuvieron presentes ayer, dado que tres de las plazas en el lote final de 32 selecciones aún no se han definido. Al igual que la repesca europea, dos repechajes intercontinentales demorados por la pandemia covid-19 se completarán en junio.

En el Grupo A, el anfitrión Qatar se estrenará contra Ecuador, después de que Senegal enfrente a los Países Bajos. "La verdad es que no sé si ha sido un buen sorteo, no sé mucho sobre estos países", confesó el técnico Louis van Gaal.

Por su parte, Inglaterra, Estados Unidos e Irán esperarán al ganador del repechaje europeo en el sector B, que involucra a Gales, Escocia y Ucrania. "Todo el mundo alienta a los ucranios por lo que está pasando", afirmó el técnico estadunidense Gregg Berhalter.

Lionel Messi y Robert Lewandowski, los más recientes ganadores del Balón de Oro y del premio Best de la FIFA, respectivamente, se verán las caras cuando Argentina y Polonia choquen en el Grupo C, donde también están México y Arabia Saudita.

El campeón reinante Francia y Dinamarca compartirán la llave D con Túnez y el ganador entre Perú y Australia o Emiratos Árabes. Los franceses llegarán a su cita con dos de los mejores goleadores del mundo: Kylian Mbappé y Karim Benzema.

Entretanto España, campeona en 2010, se enfrentará contra Alemania, monarca en 2014, en la revancha de la semifinal que ganó La Roja antes de conquistar su primer Mundial. Japón, además de Costa Rica o Nueva Zelanda, completarán al resto de clasificados en el sector E.

"¿Grupo fácil?", bromeó el técnico español Luis Enrique. "Es un Mundial ¿Qué esperaban? Tranquilidad absoluta".

Bélgica, Croacia, Marruecos y Canadá serán los contendientes del F, mientras Brasil, Suiza, Serbia y Camerún integrarán el G. "La preparación física será fundamental", advirtió el timonel brasileño Tite. "Trabajar más días con los jugadores es una ventaja".

Finalmente, el capitán y estrella de Portugal, Cristiano Ronaldo, pondrá en marcha su quinta Copa del Mundo enfrentándose a Ghana, Corea del Sur y la renovada Uruguay en el Grupo H.

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En fotos, inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022

 

Una cuenta atrás de dos minutos y un espectáculo de fuegos artificiales iniciaron el acto.
Foto: EFE

 

El presidente chino, Xi Jinping, declaró hoy, 4 de febrero de 2022, inaugurados los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022 con una intervención en la ceremonia de apertura del evento, celebrado en el Estadio Nacional, conocido popularmente como “el Nido”.

“Declaro el inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022”, dijo Xi durante la ceremonia, que tuvo lugar ante una reducida presencia de dignatarios extranjeros.

Una cuenta atrás de dos minutos y un espectáculo de fuegos artificiales iniciaron el acto, una alegoría del comienzo de la primavera tal y como marca el primer día del calendario lunar chino, que se celebró esta misma semana.

 

Los deportistas chinos Dinigeer Yilamujiang y Zhao Jiawen.
Foto: AP

 

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, aplaude durante la inauguración de los Juegos Olimpicos de Invierno de Beijing 2022.
Foto: AP

 

El equipo de China llega durante la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022.
Foto: AP

 

Arrancan los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022. Foto: EFE

 

Los Juegos están marcados por las estrictas medidas de prevención por la pandemia.
Foto: EFE

 

Thomas Bach y Xi Jinping.
Foto: AP

 

Una cuenta atrás de dos minutos y un espectáculo de fuegos artificiales iniciaron el acto.
Foto: EFE

 

Los actores actúan durante la Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos de Beijing 2022 en el Estadio Nacional, también conocido como Nido de Pájaro.
Foto: EFE

 

El espectáculo inaugural de los Juegos se dividió en 15 segmentos.
Foto: EFE

 

Las banderas de los Juegos Olímpicos y China.
Foto: EFE

 

En total, 3,000 atletas tomarán parte en los XXIV Juegos Olímpicos de invierno.
Foto: EFE

 

(Tomado de Televisa News)

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Comienza camino rumbo a la corona mundial de ajedrez: ¿Quién se convertirá en el retador de Magnus Calsen?

Los 16 protagonistas del Grand Prix de Berlín ya fueron dados a conocer y con ello echa a andar el reto rumbo a la disputa de la corona mundial de ajedrez, prevista para el 2023 en Madrid.

La justa que comienza el 4 de febrero próximo en la capital alemana será el primer momento de un ciclo bien definido, en el que están involucrados los mejores jugadores del momento y la pregunta es solo una: ¿Quién se convertirá en el retador del noruego Magnus Calsen?

Por ahora la atención se reducirá a seguir el primer paso del camino y se sabe que la convocatoria involucra a hombres como el chino Ding Liren, los estadounidenses Wesley So, Hikaru Nakamura y Levon Aronian, además del ruso Alexander Grischuk, el indio Pentala Harikrishna y el español Alexey Shirov.

También estarán allí el estadounidense nacido en Cuba Leinier Domínguez, el húngraro Richard Rapport, el francés Etienne Bracot, el indio Gujarathi Vidit, los rusos Danill Dubov, Vladimir Fedoseev y Grigoriy Oparin, y el alemán Vicent Keymer.

Todos forman parte de un grupo de 24 trebejistas con opciones de participar en dos de los tres certámenes convocados y acumular puntos para definir solo dos clasificados finales.

Sucede que ya son seis los que tienen puesto seguro en el Torneo de Candidatos a la Corona Mundial (Madrid/junio-julio 2022): el estadounidense Fabiano Caruana, los rusos Sergey Karjakin e Ian Nepomniachtchi, el polaco Jan-Krzysztof Duda, el azerí Teimour Radyabov y el franco-iraní Aliereza Firouzja.

Volviendo a los grands prix que inician en febrero, el sistema eliminatorio será con un sistema de liga a doble vuelta en cuatro grupos, los ganadores de cada grupo accederán a las semifinales y los vencedores animarán la final.

Existe una tabla de puntos según el puesto ocupado y será ese el medidor para definir a los dos que clasifican al Candidatos.

El primero de los torneos finalizará el 17 de febrero, seguirá como segundo momento la parada de Belgrado (28 de febrero al 14 de marzo) y se regresa a Berlín para cerrar el ciclo del 21 de marzo al 4 de abril.

24 enero 2022

(Tomado de JIT)

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En marzo de 2019 tuvo lugar la adquisición de 21st. Century Fox por The Walt Disney Company

Resolución contra la concentración económica en canales deportivos y TV por cable 

La fusión global le otorgó fuerte peso monopólico en el mercado local. Hasta que concrete la desinversión, deberá transmitir gratuitamente eventos relevantes, y al menos un partido de Boca o de River por fecha. 

 

La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) dictaminó la desinversión de la firma The Walt Disney Company sobre la adquisición del control exclusivo de Twenty-First Century Fox Inc., y dispuso condiciones en la operación "para restaurar la efectiva competencia en el mercado de comercialización de canales deportivos del servicio básico de TV por cable". 

"Debido que la fusión infringe el artículo 8º de la Ley de Defensa de la Competencia (Nº 27.442), a través de esta decisión, la CNDC subordina la autorización de la operación al cumplimiento de un condicionamiento, dado que la misma disminuye, restringe o distorsiona la competencia de modo que perjudica el interés económico general". 

Por resolución fechada este lunes, la Secretaría de Comercio Interior dispuso rechazar "los compromisos ofredcidos por los notificantes de la fusión" y subordinó "la operación de concentracióneconómica notificada al cumplimiednto del condicionamiento que se detalla en el Dictamen de fecha 23 de diciembre de 2021 emitido por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia" del que se informa en esta nota.

Previamente, la CNDC había emitido un “Informe de Objeción” alertando sobre los efectos perniciosos sobre la competencia de la operación en cuestión. En dos oportunidades, la compañía presentó propuestas de "remediar" la excesiva concentración provocada por la fusión en el mercado local (en mayo y octubre de 2021), pedro fueron rechazadas por la la CNDC que las consideró insuficientes. Rechazo que ahora fue ratificado por la Secretaría de Comercio Interior.  

"El condicionamiento consiste principalmente en poner a disposición para su transferencia a un nuevo competidor todos los derechos de transmisión relacionados a competencias deportivas de los cuales Fox era licenciante al momento de notificación de la operación de fusión. Esta medida tiene por objetivo restaurar la efectiva competencia en el mercado de comercialización de señales deportivas básicas, es decir, los canales deportivos de cable ordinario -no señales premium o pack fútbol-". 

Vale aclarar que el condicionamiento de transferencia de derechos será suficiente sí, como mínimo, alcanzan a los denominados “Contenidos Fundamentales” que integran el principal contenido de cada uno de los siguientes eventos deportivos: Copa Conmebol Libertadores de América, UEFA Champions League, National Football League (NFL), Major League Baseball (MLB), Fórmula 1, Ultimate Fighting Championship (UFC), World Wrestling Entertainment (WWE), Premier Boxing Champions, Liga ACB Basketball,  World Rugby Sevens, ATP World Tour 250 – ATP Córdoba.

Según la CNDC, "la operación de concentración bajo análisis eliminaría a un competidor en señales que presenta una sustitución muy cercana y aumentaría el poder de negociación de las empresas fusionadas frente a las distribuidoras de señales con potenciales efectos sobre sus precios y sobre el precio de los abonos que pagan los consumidores finales". 

Agrega que, "además, la posición que adquiriría la entidad fusionada en el género deportes podría tener como consecuencia el aumento de su poder de negociación para incluir al resto de sus señales de otras temáticas en los paquetes básicos de los operadores". "El fuerte poder de negociación adquirido por la empresa resultante de esta fusión, podría devenir en un incremento del valor del conjunto de señales, trasladables al abono de televisión paga y/o efectos exclusorios en el mercado de señales, al trasladar la cartera de productos sobre un espacio finito que componen la grilla o en el mercado aguas abajo (distribución de TV paga)", advierte además el organismo regulador.

Qué pasará ahora

Los ejes principales del dictamen por el cual la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia dispuso imponer la obligación de desinvertir son los siguientes:

* En marzo de 2019 tuvo lugar la adquisición de 21st. Century Fox por The Walt Disney Company

* En Argentina, si se habilitase esa fusión, el nuevo actor se quedaría con el 64% del share correspondiente a 7 de las 9 señales deportivas básicas. Las otras dos señales son TyC y DeporTV.

* Esto disminuye, restringe o distorsiona la competencia en el mercado de comercialización de señales deportivas básicas y perjudica el interés económico general.

* Walt Disney Co. tiene plazo de un año para hacer efectiva la desinvesión, plazo prorrogable por seis meses más

* Hasta que la desinversión se lleve a cabo, tienen que transmitir de manera abierta y gratuita eventos deportivos relevantes de cada una de las competencias definidas como “contenidos fundamentales” (Libertadores, UEFA, NFL, MLB, Fórmula 1, etc.) y transmitir bajo esta modalidad un partido de Boca o de River cada fecha del torneo local de fútbol

* Si en los 18 meses establecidos no se efectivizó la desinversión, estas transmisiones abiertas y gratuitas se extenderán durante cinco años

* Mientras las partes no concreten la desinversión, deberán mantener estable la relación existente previa a la fusión entre el precio de las señales deportivas y el precio del abono básico

* En países como México, Estados Unidos, Europa, Chile y Brasil, las autoridades también identificaron efectos y riesgos específicos en sus mercados e impusieron condicionamientos tanto de conductas como de estructura para evitar problemas de concentración.

19 de enero de 2022

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Domingo, 19 Diciembre 2021 05:59

Carlsen igualó un récord de Capablanca

Magnus Carlsen. Foto: Cubaperiodistas.

El noruego Magnus Carlsen retuvo este viernes la corona mundial de ajedrez al imponerse, de forma espectacular, al ruso Ian Nepomniachtchi, en Dubai, Emiratos Árabes Unidos, al tiempo que igualó un récord de José Raúl Capablanca que se mantuvo intacto durante un siglo.

¿Qué récord es ese? Pues el de mayor número de victorias en duelos de este tipo sin la sombra de un revés. Capablanca derrotó a Lasker 4×0 con 10 tablas, en 1921 en La Habana, y Carlsen a Nepomniachtchi 4×0 con siete tablas. La cifra más alta de triunfos, en un match por el título, la tiene Alexander Aliojin con 11 frente a Effim Bogoljubow, en Berlín, 1929; pero, perdió cinco partidas y entabló nueve.

Carlsen es el monarca desde 2013 cuando destronó al indio Viswanathan Anand, y acaba de convertirse en pentacampeón mundial al igual que Mijail Botvinnik y Anand. Seis veces fue campeón Garri Kasparov, y siete Emanuel Lasker y Anatoli Karpov.

¿Quién tiene el récord de permanencia en el trono? Lasker, con cerca de 27 años entre 1894 y 1921, aunque entonces no estaba reglamentada la defensa del título dentro de períodos cortos como ahora. Le sigue Karpov con 17 años, aunque no consecutivos. En tanto Carlsen se acerca al decenio.

Fui testigo de esta anécdota

Durante la Olimpiada de Calviá (2004), una empleada le dijo a un chico a punto de entrar por la puerta de los jugadores: “Los niños, como el resto del público, entran por aquella puerta. Esta es para los ajedrecistas”.

Ella estaba lejos de sospechar que se dirigía así al primer tablero del fuerte equipo de Noruega, Magnus Carlsen, quien tenía 13 años y era en ese momento el Gran Maestro más joven del planeta.

Resulta que Magnus había olvidado su credencial y el asunto se resolvió luego de varios minutos, traductor mediante, para el asombro de la portera que se mostraba incrédula ante los argumentos sobre la identidad del joven.

18 diciembre 2021

(Tomado de Cubaperiodistas)

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. Imagen: AFP

La decisión obedece a "los abusos contra los derechos humanos cometidos por el Partido Comunista Chino", señaló la vocera de Joe Biden. El gobierno del país asiático calificó la medida como una "provocación política" y anticipó que tomará "firmes contramedidas".

Estados Unidos anunció este lunes que no enviará a ningún representante oficial a los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing por los "abusos contra los derechos humanos" cometidos "por el Partido Comunista Chino". 

El país asiático calificó la medida como una "provocación política" y anticipó que tomará "firmes contramedidas"

"El Gobierno de Biden no enviará a ningún representante oficial ni diplomático a los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022 ni a los Juegos Paralímpicos", aseguró Jen Psaki, vocera del presidente Joe Biden.

La decisión obedece a "los actuales genocidios y crímenes contra la humanidad del Partido Comunista Chino (PCCh) en Xinjiang y otros abusos contra los derechos humanos", agregó la secretaria de prensa de la Casa Blanca.

Los atletas estadounidenses, sin embargo, podrán competir en los juegos de febrero próximo y "tendrán todo el apoyo del Gobierno de su país", aclaró Psaki.

El vocero de la Cancillería china Zhao Lijian había acusado horas antes a Estados Unidos de politizar el deporte. Este lunes, en su intervención diaria ante periodistas en Beijing, dijo que la decisión de Estados Unidos de boicotear los juegos era una "provocación política total". 

"Si Estados Unidos se inclina a hacer lo que quiere, China tomará firmes contramedidas", adelantó.

6 de diciembre de 2021

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Messi y Neymar intentaron interceder para que el partido siguiera su curso.

El partido de fútbol más importante que Sudamérica tiene para lucir ante el mundo iba a jugarse con un contexto extraño de antemano: un domingo por la tarde y, aunque habitual en tiempos de Covid-19, con un ínfimo puñado de público presente, solo 1500 invitados especiales. Pero el escenario del clásico sudamericano más esperado, quizá el más atractivo del mundo, potenciado exponencialmente tras el Maracanazo que le dio a Argentina la Copa América y un título después de 28 años ni más ni menos que en tierras brasileñas, siempre será una vidriera significativa. Lo que sucedió este domingo en el Arena Corinthians de San Pablo, sin embargo, fue que el estadio no fue esta vez globalizada vidriera para un partido de fútbol, sino para algo más. Principalmente, por una razón: no hubo fútbol. El partido que la Selección que conduce Lionel Scaloni debía disputar ante Brasil por la sexta fecha pendiente de las Eliminatorias Sudamericanas, como es sabido, se suspendió en medio de una escena de tintes dramáticos y espectaculares: personajes desconocidos discutiendo con figuras del fútbol mundial sobre el verde césped, fantasmas de jugadores deportados, presuntas declaraciones juradas falsas, cinco minutos de fútbol y más de tres horas de incertidumbre del plantel que ganó la última Copa América, una delegación extranjera en el Brasil gobernado por Jair Bolsonaro.

Scaloni había puesto en cancha al mismo equipo que ganó la última Copa América en el Maracaná, ese certamen polémico desde su origen y de frutos malditos en su final para el Brasil de Bolsonaro, que abrazó su realización ni bien supo que Argentina y Colombia no alojarían el torneo en unos tiempos especialmente duros de la pandemia para la región.

Lautaro Martínez había ganado una pelota a pura presión y el “Cuti” Romero le había quitado limpiamente la bola a Neymar. Esas dos jugadas y no mucho más fueron lo que se pudo ver de Argentina antes de que bajara el telón del fútbol. El partido, visto con la lejanía de unas horas, no fue más que un entremés, un entreacto, de un juego más grande y complejo, todavía confuso e indescifrable, y de múltiples actores.

Las causas de lo que sucedió en el Arena Corinthians se envuelven en una nebulosa de informaciones cuyos actores involucrados no se han encargado aún de detallar con claridad. No se comprende por qué la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (Anvisa) esperó hasta iniciado el partido para interrumpirlo y llevarse a los cuatro futbolistas argentinos (que estaban desde el viernes en su territorio), a quienes había denunciado por aparentemente violar las normas migratorias relacionadas con la pandemia de coronavirus, cuando según el ente ingresaron al país "infringiendo las normas sanitarias" al "declarar supuestamente, en un formulario oficial de la autoridad sanitaria brasileña, informaciones falsas", respecto de su estadía en los últimos 14 días en el Reino Unido. Tampoco la AFA se ha expresado explícitamente sobre la cuestión de tales acusaciones a sus jugadores, aun cuando su presidente Claudio “Chiqui” Tapia aseguró que “acá no se puede hablar de ninguna mentira porque hay una legislación sanitaria bajo la cual se juegan todos los torneos sudamericanos” y recordó que “las autoridades sanitarias de cada país aprobaron un protocolo que venimos cumpliendo al máximo”.

Florencia Carignano, directora nacional de Migraciones, fue una de las autoridades legitimadas en el tema que también desconfió de lo sucedido: “Todas las personas que ingresan a un país, también los jugadores de fútbol, al presentar su pasaporte a las autoridades migratorias, estas tienen las herramientas para trazar su procedencia. Si Brasil consideraba el país de dónde venían los jugadores argentinos como zona de riesgo, más allá del protocolo establecido por la FIFA, podría haber actuado en el momento del ingreso a su territorio. Esperar tres días y meterse en el campo de juego suspendiendo un partido parece más una puesta en escena que una medida sanitaria”.

https://twitter.com/premierleague/status/1430217212112089095

Pero como se ha dicho, aquello del campo de juego no pareció más que un entremés de otras motivaciones y tiempos. Que quizás empezó con la puja que enfrentó a los clubes con la FIFA y aquella decisión de la Premier League, la liga inglesa de fútbol, de avalar a los clubes que no quisieran ceder a sus jugadores para la triple fecha FIFA de Eliminatorias Sudamericanas. O, tal vez, con la determinación encontrada de los dos grandes del fútbol sudamericano: mientras que los argentinos que juegan allí (Emiliano Martínez, Giovani Lo Celso, Cristian Romero y Emiliano Buendía, los cuatro denunciados por el gobierno brasileño) desoyeron el alerta británico y se sumaron al plantel de Scaloni, Tité optó por desafectar de su convocatoria a los que que militan en Inglaterra, incluidos entre ellos Thiago Silva, Firmino, Gabriel Jesus y Richarlison.

O quizás, la cuestión escaló, en realidad, como un despliegue simbólico más de la avanzada de Bolsonaro contra el poder judicial, con el que se ha ensañado en el último tiempo, acorralado entre los efectos de su manejo de la pandemia y las elecciones del año que viene. No parece casual lo que vendrá luego de lo sucedido con el clásico sudamericano, allí donde el gobierno de Brasil actuó ante el mundo como "defensor de su pueblo", contra la supuesta "transgresión argentina": mañana 7 de septiembre, Día de la Independencia en Brasil, esperan programadas masivas movilizaciones de simpatizantes del mandatario contra los magistrados de la Corte y con el fin de promover la intervención del Ejército en el Supremo Tribunal Federal, marchas que el propio presidente animó. “Dudo que esos uno o dos que osan desafiarnos, que desafían a la Constitución y no respetan al pueblo brasileño no vuelvan a su lugar; quien da el ultimátum no soy yo, es el pueblo brasileño”, amenazó Bolsonaro el último viernes. Su hijo, el senador Flavio Bolsonaro, fue el que apuntó ante la “transgresión” en el Arena Corinthians: “Los argentinos jugaron malas pasadas. Sabían que estaban infringiendo la ley brasileña, impidieron que Anvisa se fijara en ellos y, a la fuerza, subieron a 4 (jugadores) de Inglaterra. Argentina debería ser severamente castigada”.

La AFA publicó una foto a las 21.19 del plantel ya subido en un avión rumbo a Argentina. Lo que suceda a nivel futbolístico, la Conmebol dijo que lo definirá la FIFA, pues es su área de arbitraje la clasificación rumbo al Mundial de Qatar 2022. No está claro, con la ilusión futbolera de ver brillar a Lionel Messi ante la verdeamarelha todavía tibia y escéptica, escenario de qué fue el campo de juego corinthiano en la tarde en la que lo único que brilló fue justamente el fútbol, pero por su ausencia. El ingreso intempestivo de las autoridades sanitarias a la arena paulista parece ir perdiendo a cada hora que pasa su tono de sorpresa, para dejar paso a lo que sí parece la mayor puesta en escena: el sorpresivo interés sanitarista de un gobierno que desdeñó desde sus comienzos al coronavirus, tildando la enfermedad de “gripezinha” y enarbolando la bandera negacionista hasta convertirse en el segundo país con más muertos a causa de la pandemia.

05/09/2021

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Fútbol y hegemonía. De la Superliga al fútbol popular

El fútbol es el opio del pueblo. Tras esta sentencia seudomarxiana, aparentemente tajante, se esconden múltiples contradicciones. El fútbol, como el deporte en general, formaría parte de lo que Althusser denominaba “aparatos ideológicos del Estado”, reflejando los valores de la clase dominante (competitividad, individualismo, éxito a cualquier precio), y contribuyendo a asentar y extender su hegemonía en la vida diaria. Sin embargo, el carácter social de este deporte lo convierte también, con todos sus claroscuros, en un reflejo de valores alternativos (valoración de lo colectivo sobre lo individual, solidaridad, apoyo mutuo) y un instrumento, como el ocio, para la construcción de alternativas populares. Esta contradicción entre el carácter plebeyo del fútbol y su apropiación por las élites en el marco de una economía capitalista provoca numerosos equívocos entre la izquierda. Da pie a un cierto elitismo, muchas veces condescendiente, que desconfía del llamado deporte rey por su poder narcótico sobre las masas, por la masculinidad tradicional asociada a este deporte, por todo el obsceno negocio que mueve a su alrededor.

Sin embargo, alguien poco sospechoso de embrutecimiento intelectual como el propio Antonio Gramsci, en su artículo “El fútbol y el juego de la escoba” (1918) invitaba a los trabajadores a frecuentar los estadios frente a las tabernas y reivindicaba el fútbol como símbolo de modernidad frente a la degradación de los “juegos de cartas”. Contemplaba un partido de fútbol como emblema de la democracia porque se juega a cielo abierto y a los ojos del público, “el reino de la libertad humana al aire libre” (Gramsci, 2009).

Desde nuestro punto de vista, el fútbol es un campo de disputa, en el que la hegemonía de la clase dominante se puede ver cuestionada por los valores de las clases subalternas. Se trata, por tanto, de un ámbito más de la lucha de clases, y su desarrollo histórico responde a los avances y retrocesos en este proceso.

Orígenes y evolución del fútbol, un juego reapropiado por el neoliberalismo

El 4 de enero de 2017, los seguidores del Club Africano de Túnez desplegaron una pancarta en un partido contra el Paris Saint-Germain que rezaba: “Creado por el pobre, robado por el rico”. En pocas palabras se describía la trayectoria del deporte más popular del mundo.

Lo cierto es que el fútbol, en su origen, fue creado por las élites británicas, pero se vio rápidamente conquistado por las clases trabajadoras a la par que se arrancaba una conquista de la lucha, el fin de semana. Aparecía así como un espacio de ocio y sociabilidad de la clase obrera, “un juego de caballeros disputado por villanos”, como reza el célebre aforismo anglosajón. De hecho, el origen de muchos clubes tiene mucho que ver con la fábrica, como es el caso del Manchester United, fundado por ferroviarios, o el West Ham, por trabajadores del puerto de Londres.

El fútbol se transformó en una vía para salir del ambiente viciado de la fábrica, para trabajar en equipo e, incluso, para algunos trabajadores, en un medio para mejorar sus condiciones de vida. Todo ello bajo la mirada cada vez más despectiva de las clases dominantes, que observaban la identificación de la clase trabajadora inglesa con el fútbol en un marco social y político que simultáneamente encasillaba a la clase media en la práctica de otros deportes como el cricket, el rugby y el tenis. Estos orígenes y el debate sobre el falso amateurismo defendido por la aristocracia británica quedan bien reflejados en la serie de Netflix “Un juego de caballeros”.

A través de las relaciones comerciales tejidas por los ingleses, el fútbol se fue extendiendo por todo el mundo a finales del siglo XIX, convirtiéndose en un espacio de ocio con fuertes vínculos simbólicos y orgánicos con el movimiento obrero. Véase el caso de Argentinos Juniors, club porteño que procede del equipo Mártires de Chicago, fundado por obreros socialistas argentinos en homenaje a las víctimas de Haymarket.

A lo largo del siglo XX se crearon fuertes vínculos entre equipos de fútbol y ciudades o barrios obreros

De esta forma, a principios del siglo XX, el fútbol comenzó a formar parte esencial de la cultura obrera y asociativa, y de su tiempo de ocio, tanto en el césped como en las gradas. La clase obrera fue conquistando este espacio de manera paralela a la conquista de sus derechos, como el derecho al descanso dominical. El fútbol se convirtió así en el espacio de ocio y sociabilidad central de la clase obrera durante el fin de semana, una liturgia alternativa a la de las iglesias, estableciendo una comunión en las gradas.

Por eso las élites desconfiaron del fútbol, porque consideraron que un deporte que creían les pertenecía por derecho se transformaba en el deporte plebeyo de masas por excelencia. Debido a ese carácter plebeyo, el fútbol acabó convertido en algo más que goles y fueras de juego, devino un espacio de resistencias, de antirracismo, de anticolonialismo, de reivindicaciones de nación, de género y de clase. Un espacio de permanente disputa, tal como lo entendió el fascismo intentando instrumentalizarlo (véase el caso del Mundial organizado y ganado por la Italia de Mussolini en 1934). Un espacio complejo y contradictorio, de avances y retrocesos, tal y como le ocurrió al emergente fútbol femenino en el primer tercio del siglo XX en Francia y Gran Bretaña, que ante su éxito fue visto como una amenaza a los valores femeninos consagrados por la burguesía y, por tanto, se vio primero marginado y finalmente perseguido y desterrado.

A lo largo del siglo XX se crearon fuertes vínculos entre equipos de fútbol y ciudades o barrios obreros; la identificación con el club formaba parte de los imaginarios de esa cultura obrera, y esta identidad impregnaba de valores a la propia estructura del club. Por ejemplo, es muy conocido el caso del Liverpool, relatado por su exjugador Michael Robinson: “En el Liverpool está prohibido exteriorizar que tienes dinero. No puedes tener un coche opulento porque se entiende como una afrenta a la afición que trabaja duro para poder entrar en Anfield. A Robbie Fowler le hicieron devolver un Ferrari amarillo” 1/.

A finales del siglo XX, en paralelo con la contrarrevolución neoliberal de Thatcher y Reagan, las élites intentaron recuperar el fútbol como instrumento de control social, disciplinando el estadio, distanciando al aficionado, e imponiendo sus valores individualistas y mercantilistas a los equipos, convertidos en marcas que compiten en un mercado global. Los precios de las entradas se hicieron cada vez más caros (entre 1990 y 2008, el precio medio de una entrada de fútbol subió un 600% en Inglaterra). Los estadios, que antes eran centros de comunidad, acaban convertidos en centros comerciales que llevan el nombre de alguna multinacional de telefonía o aerolínea de Emiratos del Golfo. En su programa para el futuro del fútbol, la Federación de Fútbol afirmó que este debe atraer a “más consumidores pudientes de clase media” 2/.

El tránsito desde el fútbol como deporte popular al fútbol como negocio se ha visto acelerado en el siglo XXI. Ha habido una transformación, en paralelo con la derrota del movimiento obrero y la destrucción de las culturas obreras, en la que el deporte se ha convertido en un negocio y en un vehículo cultural neoliberal al servicio de la idea del éxito a cualquier precio. El peso de la afición en los clubes cada vez es menor, como bien dice Marcelo Bielsa, “el mundo del fútbol cada vez se parece más al empresario y menos al aficionado”.

El capitalismo, por tanto, capaz de convertir en mercancía cualquier aspecto de nuestras vidas, y por supuesto también la sociabilidad y el ocio, en su deriva neoliberal, se ha apropiado del mundo del fútbol con equipos que funcionan como multinacionales que cotizan en bolsa. Los jugadores se convierten en mercancías que generan millonarios ingresos por publicidad y cuantiosas comisiones a fondos de inversión que se hacen con sus derechos, utilizándolos como si fueran acciones en el mercado de valores. El arraigo del equipo con la comunidad deja de existir, solo cuenta el dinero, como muestran de forma descarnada los partidos sin público celebrados durante la pandemia. Uno de los ejemplos más grotescos de la aparición de clubes franquicia que funcionan como meras firmas comerciales es el del R.B. Leipzig alemán. La multinacional de bebidas Red Bull, que además posee otros cuatro equipos en Austria, Brasil, Ghana y EE UU, se hizo con el equipo local, el SSV Markranstädt, cambió su nombre por el de la empresa (Rasen Ballsport oficialmente, pero con las siglas R.B. de RedBull) y a golpe de talonario lo fue ascendiendo desde Quinta División hasta jugar la Champions League y alcanzar el subcampeonato de la Bundesliga. Eso sí, en cada partido como visitante tiene que soportar las iras de las aficiones rivales, que protestan contra este producto de marketing que representa todo lo contrario a transparencia, historia y participación de las aficiones.

La Superliga como expresión más cruda del fútbol negocio

Es en este contexto en el que surge la propuesta de Superliga, auspiciada por Florentino Pérez, presidente del Real Madrid y dueño de una de las mayores empresas constructoras del mundo, ACS, contando con el apoyo financiero del banco estadounidense J.P. Morgan. Inicialmente doce clubes de fútbol (Real Madrid, Barcelona, Atlético, Milán, Arsenal, Chelsea, Inter, Juve, Liverpool, Manchester City, Manchester United y Tottenham) lanzaron la idea, largamente acariciada, de crear una Superliga europea,  un club exclusivo y elitista de quince equipos que se repartirían el pastel del negocio, en una nueva vuelta de tuerca en la mercantilización del fútbol y su alejamiento de las clases populares. Un fútbol de ricos y para ricos. Una propuesta vendida con un discurso que explicita de forma directa los valores del neoliberalismo hegemónico con estas palabras de Florentino Pérez: “Si los de arriba tenemos dinero, fluye hasta todos”.

Fueron realmente las aficiones las que hicieron descarrilar el proyecto la misma semana de su anuncio

La propuesta desató una oleada de indignación, con el antagonismo de las organizaciones que dirigen las ligas nacionales europeas, la UEFA y la propia FIFA, llegando a escandalizar incluso al ministro de Cultura del Reino Unido: “Si la Premier y la UEFA no actúan, lo haremos nosotros”, declaró. Contrasta con la respuesta tremendamente laxa que dio el Gobierno español, en boca de José Manuel Franco, presidente del Consejo Superior de Deportes: “Es prematuro pronunciarse, vamos a escuchar primero a todas las partes”. Pero ni gobiernos ni estamentos futbolísticos seudomafiosos, con sus amenazas, consiguieron enterrar la Superliga. Fueron realmente las aficiones las que hicieron descarrilar el proyecto la misma semana de su anuncio, especialmente las de Chelsea y Liverpool, que salieron a las calles haciendo presión para que sus clubes se retiraran de la Superliga. Se puso de manifiesto esa relación contradictoria y compleja entre clubes en manos de fondos de inversión estadounidenses (como el Liverpool) o de magnates del gas sionistas (como Roman Abramovich, dueño del Chelsea) y aficiones formadas por clases populares que no aceptan que les roben su equipo en nombre de intereses económicos. También es un reflejo de la  capacidad movilizadora que aún tiene el fútbol, de su capacidad para generar identidades y repertorios de intervención política y social. De hecho, esta movilización del fútbol británico a raíz de la fracasada Superliga tuvo continuidad en la toma del estadio del Manchester United, Old Trafford, por parte de seguidores que pedían que los dueños estadounidenses, los Glezer, abandonaran el club y que este volviera a manos de sus socios.

Pero, en este caso, también debemos tener en cuenta las tensiones intracapitalistas que se dan en el marco del fútbol negocio, la lucha intestina por salvar beneficios amenazados, como reflejó de forma cruda el propio Florentino Pérez: “Hacemos esto para salvar el fútbol, que está en un momento crítico”. El órdago de la Superliga, fracasado de momento, forma parte de un conflicto entre élites financieras con vínculos políticos ante unos ingresos menguantes. Desde luego, estructuras clientelares y corruptas como la UEFA o la FIFA , con dirigentes procesados y encarcelados, no son ni mucho menos salvaguardas de la pureza del deporte rey frente a los doce clubes europeos que exigieron una parte mayor del pastel del fútbol negocio, sino responsables directas de su mercantilización.

Sin ir más lejos, la FIFA ha entregado la organización del Mundial de fútbol de 2022 a Qatar, un Estado de dudosas credenciales democráticas y nula tradición futbolística, a cambio seguramente de cuantiosos sobornos y comisiones. Además, según el diario The Guardian, en la construcción de los estadios para este evento han fallecido 6.500 trabajadores, todos ellos migrantes 3/. Podemos imaginar las condiciones en las que trabajaron, a más de 50 grados y sin ningún tipo de medida de seguridad. Los petrodólares se lavan con sangre.

Este ejemplo de degeneración del fútbol en manos de dirigentes para los que el calificativo de sátrapa se queda corto, resulta tan escandaloso que incluso un campeón del mundo con Alemania, como el jugador del Real Madrid Tony Kross, denunció las condiciones laborales en este país cuestionando la decisión de organizar un Mundial allí, y la federación noruega de fútbol propuso un boicot a la celebración de este Mundial. Sería interesante extender esta idea del boicot como denuncia de este modelo y lanzar una campaña de movilización entre clubes, jugadores y aficiones que visibilice la otra cara de este Mundial.

Alternativas: el fútbol popular, la democratización del fútbol y la construcción de comunidad frente al fútbol negocio 

En este panorama de fútbol globalizado e hipemercantilizado, ¿es posible imaginar alternativas? Hay contraejemplos que ponen sobre la mesa que otro fútbol es posible. Los clubes de fútbol popular autogestionados están cobrando un cierto auge en el fútbol español en los últimos tiempos como alternativa al fútbol negocio. Estos clubes se definen por su carácter asambleario, horizontal y democrático, cada socio es un voto y se toman decisiones sobre todos los aspectos, desde los fichajes hasta los patrocinios. Un ejemplo práctico de cómo la democracia se puede extender a todas las relaciones sociales. También se caracterizan por su conexión con el territorio y las clases populares, ya que en muchos casos se trata de clubes de barrio que ayudan a construir comunidad y transmitir valores a través de iniciativas antirracistas, antihomófobas o solidarias.

Los ejemplos son múltiples y diversos: Ceares, Unionistas, Ourense, Orihuela, Independiente de Vallecas, Ciudad de Murcia, Xerez, Rosal de Oviedo. Todos tienen en común que representan un deporte desde abajo frente al deporte mercantilizado, son propiedad de sus socios, no de constructoras, bancos o inmobiliarias. Es cierto que su número es pequeño, que son experiencias incipientes y que está por ver si el modelo se puede mantener con el ascenso a categorías superiores, pero el movimiento que se genera en torno a estos equipos, con una importante capacidad de arrastre a nivel local, con miles de socios y aficionados, con la capacidad de tejer redes, marcan el camino hacia un modelo alternativo de fútbol, máxime teniendo en cuenta que algunos de ellos surgen de las ruinas de históricos arruinados por seguir el modelo del fútbol negocio. Podrían jugar un papel similar al de la llamada economía social, como es el caso de las cooperativas, lo que muestra sus posibilidades pero también sus límites en el marco de una economía capitalista. En cualquier caso, contribuyen a generar la conciencia de que otro fútbol es posible, lo cual no es poco. 

También nos genera optimismo mirar hacia América Latina, donde el fútbol es casi más que una religión, que puede actuar como un factor de movilización e irrupción de masas en procesos constituyentes o incluso como contrapoder. Es el caso de Chile, en cuyas revueltas de 2019 fue destacado el papel que jugaron las aficiones del Colo Colo (con un importante grupo de mujeres organizadas) o Universidad de Chile. En el proceso que llevó a la elección de una Convención Constitucional participaron colectivos de aficionados organizando asambleas en las que se discutía desde el cambio de modelo de gestión de los clubes hasta un nuevo modelo político y social para el país. Mientras escribo estas líneas, plataformas de aficionados de los distintos clubes de Colombia participan en la primera línea de la revuelta contra la reforma tributaria del gobierno oligárquico de Iván Duque.

El fútbol actúa como vector de movilización, como tuvimos ocasión de comprobar durante la Primavera Árabe de 2011. Los ultras de clubes de fútbol egipcios como el Al Ahly estuvieron a pie de calle en las luchas que derribaron a Mubarak. El régimen nunca se lo perdonó y, en 2012, 72 de ellos fueron masacrados en el estadio de PortSaid. Las revueltas contra Erdogan del Parque Gezi consiguieron algo inédito, hermanar a las aficiones rivales de los tres grandes clubes de Estambul en la reivindicación de democracia: Fenerbahce, Galatasaray y Besiktas. Este mismo año, los jugadores de la selección de Myanmar participaron en las manifestaciones contra el golpe de Estado, llevando balones incluso, y decidieron renunciar a jugar en el combinado nacional mientras siga en el poder la Junta Militar: “Solo jugaremos en la calle mientras no consigamos la democracia” 4/.

El fútbol a pie de calle nos enseña el poder de este deporte. En los descampados de Senegal o en las playas de Brasil se desarrollan campeonatos alternativos de un fútbol desde abajo que llegan a tener más popularidad y a congregar más seguidores que las competiciones oficiales. Un ejemplo de que bajo la superficie, subterráneamente a ese fútbol mainstream de Superligas, FIFAs y UEFAs, el fútbol mantiene ese carácter esencial de disfrute, de elaboración colectiva y descaro plebeyo que nos remite a sus orígenes y que a pesar de la capacidad depredadora del capital, no nos podrán robar.

Que el fútbol moderno, o al menos la parte más visible y superficial de este fenómeno, está al servicio de las élites y del mantenimiento del statu quo es algo innegable. Pero también lo es que este deporte es un poderoso altavoz para las luchas de las clases populares que –y los diversos espacios, costumbres e instituciones que lo conforman– nos brindan múltiples oportunidades para la construcción de alternativas comunitaristas o para el ensayo de prácticas culturales contrahegemónicas. El deporte es un campo de disputa. Las canchas, trincheras desde las que imaginar y luchar por otro mundo posible.

Por Xaquín Pastoriza

19 agosto 2021 | VientoSur nº 176,

Xaquín Pastoriza es historiador y miembro del Consejo Asesor de viento sur

Notas

1/“La leyenda del Liverpool contada por Michael Robinson” en  Mundo Deportivo, 29/04/2019.

2/Jason Cowley, “The Last Game: Love, Deathand Football”, Londres, 2009. Citado en  Chavs, Owen Jones.

3/“Revealed: 6,500 migrant workers have died in Qatar since World Cupawarded”, en  The Guardian, 23/02/2021

Referencias

Colectivo Lucha de Pases, “Trincheras en la cancha”, artículo en El Salto, enero de 2018.

Correia, Michael (2019) Una Historia popular del fútbol. Asturies: Hoja de Lata.

Fernández, Brais y Pastoriza, Xaquín, “La Superliga europea o cómo el capitalismo sigue robándonos el fútbol”, disponible en: https://vientosur.info/la-superliga-europea-o-como-el-capitalismo-sigue-robandonos-el-futbol/.

Gramsci, Antonio (2009) Bajo la Mole: fragmentos de civilización. Madrid: Sequitur.

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 Nasser Al-Khelaifi, presidente del PSG, presenta a Messi en París.. Imagen: EFE

La geopolítica detrás de la contratación de la estrella del fútbol

Qatar es el principal exponente del sportswashing, un concepto acuñado en 2015. Es el intento de utilizar al deporte como un lavado de cara, algo que muchas naciones realizaron en los últimos años.

En el distrito XVI de París, a once minutos en Metro desde la Torre Eiffel, el Parque de los Príncipes es la sede del primer club-Estado de la posmodernidad.Un nuevo concepto de la geopolítica que hizo posible el PSG de Messi, Neymar y Mbappé. Detrás de este rey Midas futbolístico hay un emirato tan rico como diversificado en inversiones por todo el planeta: Qatar. De 11,571 km cuadrados - casi la mitad de la superficie de Tucumán - tiene uno de los ingresos per cápita más altos del mundo y la tercera reserva de gas.

Su fondo soberano, el QSI, pone la plata que haga falta para practicar el sportswashing, un concepto acuñado en 2015. Es el intento de utilizar al deporte como un lavado de cara, algo que muchas naciones realizaron en los últimos años. Rusia organizó el Mundial de la FIFA e Israel el Giro de Italia que partió de Jerusalén en 2018, Azerbaiyán la final de la Europa League en 2019 y Arabia Saudita programó para diciembre próximo su Gran Premio de Fórmula Uno en Jeddah. ¿Qué tienen en común estos eventos? Se dan cuando determinados gobiernos reciben críticas de organismos internacionales por violar los derechos humanos. Qatar lidera esta política de enjuague. Ya fue la sede de los mundiales de handball (2015), atletismo (2019) y en 2022 recibirá al de fútbol.

Reino de contrastes

El emirato tiene contrastes notables. Cuando sus vecinos - las demás monarquías del Golfo Pérsico- lo acusaban hasta hace poco de financiar el terrorismo, mantuvo una base aérea de Estados Unidos en su minúsculo territorio a 30 kilómetros de Doha, su capital. En 2016 se lanzaron desde ahí operaciones contra el Estado Islámico en Irak y Siria. Al Udeid no es cualquier instalación militar. Contiene al Centro de Operaciones Aéreas Conjuntas (CAOC, por sus siglas en inglés) de EE.UU, vital para sus operaciones de inteligencia en la región.

La familia gobernante qatarí ya cruzó tres siglos en el poder. Cuando el régimen del emir Tamim bin Hamad Al Thani fue aislado por el bloqueo del reino saudí – levantado en enero de este año – se recostó en una alianza con Irán y Turquía. Tampoco resignó su política de inversiones explosivas ni su alto perfil de jugador global. Incluso mantuvo a su cadena de noticias Al Jazeera, cuyo cierre le exigían sus vecinos porque la acusaban de haber alentado la Primavera Árabe que acabó con gobiernos como los de Tunez, Egipto y Libia.

Qatar se salió con la suya, no acató ninguna de las trece exigencias de la monarquía saudita y ésta admitió su derrota diplomática. En ese entramado de aparentes piezas sueltas, y muy lejos del Golfo Pérsico, el PSG se transformó con el tiempo en su principal producto de cosmética. Lo utilizó como un lápiz labial para escribir su historia en el corazón cultural – y ahora, gracias a Messi-, epicentro futbolístico de Europa.

De tenista a magnate

Nasser Al-Khelaïfi, NAK para sus amigos, es el presidente del París Saint Germain, un qatarí sin títulos de nobleza pero amigo del emir Al Thani. De un discretísimo nivel como tenista profesional – llegó a estar en el puesto 995° del ranking ATP en 2002 – escaló hasta manejar el Qatar Sports Investments (QSI). El Fondo que hará posible pagarle el contrato a Messi por 40 millones de euros al año, en un vínculo por dos temporadas con opción a una tercera.

“Si firmamos con Messi es porque tenemos la capacidad de hacerlo” respondió NAK cuando le hicieron la pregunta incómoda que viene escuchando desde que maneja al PSG. Al empresario lo persiguen las sospechas de falta de transparencia financiera. Tanto o más que las acusaciones recibidas por el emirato por explotación despiadada contra los trabajadores en las obras del Mundial 2022. Hay quienes denunciaron la contratación de Messi en la Justicia francesa. El abogado Juan Branco, defensor de Julian Assange y de una peña del club Lyon – rival en la Liga del PSG – dijo: “La Liga de Francia decidió posponer a 2023 las sanciones a los que no cumplen esas reglas, o sea después del mundial de Qatar. Hasta entonces el PSG puede hacer lo que le dé la gana, mientras que el Barça tiene que acatar esa normativa”.

Trabajo esclavo

Lo que gasta el club-Estado en refuerzos para su plantel lo pudo haber ahorrado Qatar en la construcción de sus estadios para la Copa del Mundo. Las acusaciones contra el emirato por trabajo esclavo surgieron cuando se conoció la Kalafa. Así se llamaba el régimen jurídico que rigió hasta 2015 y permitía a las constructoras tomar migrantes por cinco años o más, aunque bajo una condición: los asalariados debían pedirles permiso para cambiar de empleo o salir del país. Sometidos a la voluntad de los desarrolladores que, en muchos casos, les retenían el pasaporte. Las denuncias por falta de pago también abundaban.

Una de ellas partió desde la ciudad donde nació Messi. La Fundación Argentina para la Democracia Internacional tiene su sede en Rosario y llegó hasta el Papa Francisco con un informe sobre Qatar en 2017. Entre sus acusaciones figuraban que los inmigrantes vivían hacinados en precarias viviendas, rodeados por moscas y cucarachas y en condiciones higiénicas lamentables. También sostenía que no existían sindicatos que los defendieran. “Ahí pude ver, apilados y amuchados, a cientos de los obreros de la construcción que llegan mayormente desde India, Nepal, Bangladesh, aunque también los hay de Sri Lanka, Filipinas o Uganda. No se ven mujeres. Sólo hay hombres, sólo fuerza de trabajo” contó el periodista argentino Santiago Menicheli, uno de los pocos que comprobó in situ lo que pasaba en el emirato.

El último 1° de mayo en Qatar, su ministro de Desarrollo Administrativo, Trabajo y Asuntos Sociales, Yousef bin Mohamed al-Othman Fakhroo, se ufanó de los “incansables esfuerzos encaminados a promover y proteger los derechos de los trabajadores”. Una de las medidas que tomó el emirato fue interrumpir las actividades laborales si la temperatura supera los 32,1 grados al aire libre e impuso la obligación de los controles de salud anuales.

A casi siete horas de vuelo de Qatar, en las calles de París donde ya se vendieron más de un millón de camisetas de Messi con el número 30, Al-Khelaïfi se acerca a cumplir una década al frente del PSG. Asumió como presidente del Fondo QSI en junio de 2011 y el 7 de octubre de ese año llegó al club francés. Durante su mandato invirtió alrededor de 1300 millones de euros y su poder creció hasta integrar el comité ejecutivo de la UEFA (Unión Europea de Fútbol).

Según el británico Simón Chadwick, profesor de Geopolítica Económica del deporte, “los comentarios sobre Messi, la venta de camisetas y los acuerdos con patrocinadores son necesarios, ya que Qatar es un estado rentista. Sin embargo, esto refleja típicamente la noción neoclásica de lo que es el negocio del fútbol. El fútbol del siglo XXI es ahora una economía geopolítica en la que el ROI (Índice de Retorno de la Inversión) se mide en algo más que términos financieros”.

Kagame

Es tan amplio el universo de negocios y tráfico de influencias que promueve la llegada de Messi al PSG, que hasta un pequeño país africano potenció su campaña de turismo junto a los colores del equipo francés. Visite Ruanda, se lee en la espalda de la camiseta desde 2019. Qatar es uno de los inversores más fuertes en esa nación donde se cometió el último genocidio del siglo XX. Hace un tiempo, su presidente Paul Kagame, le asignó la construcción del nuevo aeropuerto de Kigali. Las visitas al Parque Nacional de los Volcanes donde hay un santuario de gorilas son el máximo atractivo del país. Neymar y otros futbolistas ya lo promocionaron antes de la llegada de Messi. “This is Rwanda”, dijeron a cámara en un inglés forzado para el spot publicitario.

Por Gustavo Veiga

14/08/2021

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Domingo, 15 Agosto 2021 05:22

Las Juegas Olímpicas

Corredoras preparadas para tomar la salida en una pista de atletismo. PIXABAY

El barón tenía un plan y un bigote larguísimo y necesitaba contar su plan a otros señores de bigotes larguísimos. Acuciados por la inminente llegada del siglo XX, los hombres se escuchaban unos a otros con reverencia, pues les gustaba aparentar que todas sus ideas eran geniales. Por eso, cuando Pierre de Coubertin les habló de la posibilidad de estrenar una competición que aunase los valores del deporte, la paz y la comprensión entre los pueblos, algunos se entusiasmaron y otros no las tenían todas pero no se atrevieron a negarse. Así fue, a grandes rasgos, como decidieron dar inicio a los Juegos Olímpicos modernos.

Esos hombres de ideales nobles y mirada limpia no querían pasarse de modernos, por lo que resolvieron que las damas quedaran al margen de las Olimpiadas. Por favor, no crean que actuaron así movidos por el machismo ya que, como suele suceder con los misterios a priori inescrutables, había una explicación: alguien tenía que aplaudir a los atletas y otorgarles un trofeo al terminar sus gestas, y quién mejor que las mujeres.

Contra todo pronóstico, no se resignaron a ese papel simbólico. Las muy obtusas quisieron correr, saltar, nadar y trotar como los hombres y por eso cuatro años después se les permitió tomar parte, de forma no oficial, en un par de deportes aptos para señoritas con la esperanza de que se callasen de una vez. Cualquier persona con sentido común se habría conformado pero las mujeres, ya se sabe. Tanto dieron la tabarra que en 1928 concurrieron oficialmente a los Juegos y se les abrieron las puertas a seis disciplinas, además de cinco modalidades de atletismo. ¿Tuvieron suficiente? No. Siguieron erre que erre hasta que les permitieron participar en todas las disciplinas, capricho que se les otorgó en poco más de un siglo. Cien años de nada.

"Por fin se habrán quedado a gusto", pensarán ustedes. Qué va. En los Juegos que acabaron hace unos días se mostraron más subiditas que nunca y algunas llegaron incluso a olvidar que su principal misión como atletas es alegrar la vista del espectador. Es el caso de las jugadoras de balonmano playa noruegas, que se enfurruñaron porque no querían competir en bragas. Su Federación, lógicamente, les impuso una multa que las habrá dejado bien domaditas, de todos es sabido que no hay nada como la represión irracional para que la gente se conforme con lo que sea.

Otras atletas insisten en recordarnos que de vez en cuando llevan a cabo acciones de dudoso gusto como menstruar, quedarse embarazadas, abortar, parir o amamantar. Tremendo descaro el de Ona Carbonell, que solicitó presentarse en Tokio con su hijo de pocos meses para no verse obligada a interrumpir su lactancia. Los miembros del COI, comprensivos, concedieron el permiso para que el bebé viajase a Japón con la condición de que permaneciese tres semanas encerrado con su padre en la habitación de un hotel, a lo que la nadadora se negó porque las mujeres, y sobre todo las madres, son unas tiquismiquis.

Algunas han intentado pasarse de la raya. El lema olímpico más alto, más fuerte, más rápido está bien para los hombres pero cuando se trata de las chicas conviene marcar unos límites, ya que la naturaleza, otra insensata, a veces se equivoca. Por eso, si una se excede con el Citius, Altius, Fortius, se la somete a un test para certificar que es, efectivamente, una mujer. Uno de los casos más sonados es el de Caster Semenya, y los de las namibias Christine Mboma y Beatrice Masilingi, a las que se ha impedido competir en Tokio, son dos de los recientes. Hay unas cuantas perjudicadas y casi todas (siéntense, no les vaya a dar un soponcio con la sorpresa) son mujeres no blancas.

Entre todo el batiburrillo de ingratas, atrevidas, gruñonas y lloricas, sale Simone Biles y, boom, pone sobre la mesa el tema de los cuidados y la salud mental. La audacia. ¿Desde cuándo competir por un deporte tiene que ver con la salud? ¿Cómo que hay que cuidarse?

Con la finalidad de recordar a las chicas cuál es su sitio, algunos diarios patrios nos han ido regalando titulares para que nos quede claro que el éxito deportivo de una mujer nunca es completamente suyo: siempre tienen a mano un hombre al que admiran, un entrenador, un novio y hasta un exnovio al que deben sus logros. Menos mal que alguien les echa el freno. Imagínense unos Juegos en los que los bebés pudiesen permanecer al lado de sus madres, las mujeres demostrasen ser atletas extraordinarias sin dejar por ello de ser mujeres, las curvas de las participantes no formasen parte del negocio, y la salud y el bienestar de las y los participantes estuviese por encima de los récords mundiales. Si presenciamos ese sindiós en un futuro, capaces son de renombrar los juegos del pobre barón de Coubertin, que podrían pasar a denominarse Juegas Olímpicas.

 

Por Otis Corona

15/08/2021  

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