Lunes, 06 Marzo 2017 06:14

El plan rupturista de las izquierdas

El plan rupturista de las izquierdas

Después de la claudicación de Alexis Tsipras ante los prestamistas, las izquierdas griegas y catalanas se unieron para encontrar un camino alternativo a la austeridad impuesta por las políticas neoliberales.


El mito de la paz social y el bienestar económico ya no sostiene a Europa. Esta idea que cada vez con mayor fuerza circula de punta a punta del continente no son solo los nacionalismos de extrema derecha quienes la defienden sino también economistas, politólogos y activistas de izquierda como los miembros de la European Research Network on Social and Economy Policy (Erensep). Esta red independiente fundada el año pasado en Salónica, Grecia, con base en la Escuela de Estudios Africanos y Orientales de la Universidad de Londres, reúne a expertos de diversos campos con el objetivo de fomentar el debate político y buscar alternativas a las doctrinas neoliberales de ajuste que rigen Europa.


La Erensep nació en Grecia, como no podía ser de otra manera. Intentando reponerse del trauma que para muchos supuso la firma del tercer memorándum de la Troika por Alexis Tsipras y la subsiguiente pérdida de derechos sociales y soberanía a costa del compromiso con los acreedores, un grupo impulsado por el profesor de Economía de la Universidad de Londres y ex diputado de Syriza, Costas Lapavitsas, se dispuso a demostrar que existe otro camino. “La red pretende ser un generador de ideas concretas para la izquierda europea con sustento académico. En Grecia ya nadie compra grandes discursos si realmente no están basados en algo que les dé credibilidad. Syriza llegó al gobierno con muchas propuestas y mucha fuerza pero sin tomarse demasiado en serio lo que se estaba proponiendo”, explica Sergi Cutillas, uno de los fundadores de Erensep, red que cuenta entre sus miembros con un numeroso grupo de académicos y activistas catalanes. “Al partir de sustento teórico y de investigación, la propuesta del cambio pierde frivolidad, se llega ahora a algo más maduro que la idea ingenua de que lo queremos todo: estar dentro del euro y sin austeridad”, afirma Cutillas. “Ahora toca el paso de madurez, cuando se asume que no hay salidas fáciles”.


A mediados de febrero en Atenas el profesor Costas Lapavitsas junto a compañeros de la Erensep presentaron las bases de su proyecto alternativo para una economía griega sostenible fuera de la Eurozona, y el cine en el que lo hicieron rebalsó de gente. “Había la sensación de que quizas se volvía a generar algo”, cuenta emocionado Sergi Cutillas, quien también estuvo allí para aportar su visión como miembro de la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda en Barcelona y como experto invitado en la Comisión de la Verdad constituida en Grecia en 2015 para examinar la legalidad de su deuda.


La primera parte del dossier presentado plasma un análisis de economía histórica, en el cual se disecciona qué es la Eurozona y la UE, así como el recorrido hecho hasta llegar al Euro, “una historia más crítica que la edulcorada que nos cuentan, esa de que después de la Segunda guerra mundial había que unirse”, aclara Cutillas. “En realidad, después de la guerra hubo varios intentos de unidad monetaria y en todos ha sucedido algo similar a lo que pasa ahora con el Euro: Alemania se niega a funcionar como ancla monetaria para el resto de países, forzando a devaluar la moneda de otras economías fuertes como Francia, Inglaterra o Italia. Pero para que funcione un sistema monetario tiene que haber cooperación, sustentada sobre todo en la moneda más importante, que es la que cuando los demás están sufriendo debe actuar en su economía doméstica para quitar presión a los otros”, detalla el economista.


En este origen desigual y basado en los intereses de las potencias, los expertos del grupo fundado en Grecia sustentan el primero de sus argumentos en contra de la Eurozona. Cutillas explica que, en esta coyuntura y con el consentimiento de los sindicatos, el gobierno alemán fue bajando los salarios de los trabajadores para aumentar su competitividad. “Mientras los vecinos suben los sueldos en paralelo al ascenso de la productividad, en Alemania se sube la productividad pero se bajan los sueldos. En términos macroeconómicos esto significa que ellos producen más cantidad y más barato mientras nuestra estructura económica se va deteriorando, lo cual genera un desequiibrio en la balanza comercial. En el sur importamos mucho y exportamos menos, es decir, nos endeudamos y llegamos al desastre que tenemos ahora”, explica Cutillas.


Ante este mapa económico descompensado, las alternativas son dos, según la red Erensep: la salida del euro o ganar competitividad dentro de la Eurozona y, para lograrlo, deprimir salarios. “Quieres ser más competitivo pero en el camino te estás cargando una generación entera y nadie te garantiza que esa devaluación interna no haya destrozado la sociedad”, asegura el economista catalán. “Estamos en este drama, preguntándonos cuánto más podrán aguantar las democracias del sur, sin dejar de ser democracias. Porque las rebajas salariales, la austeridad, las reformas laborales como la del PP (Partido Popular que gobierna en España) hay que ver hasta cuándo permiten que haya democracia”.


Los participantes de esta red de economistas, sociólogos, politólogos y activistas de izquierdas están convencidos de que dentro de la arquitectura del euro, controlada por la banca privada y donde los estados económicos más fuertes tienen una preminencia absoluta es imposible la unión por unos objetivos comunes. “La UE ha sido siempre un compendio de tratados en los que nunca un país ha asumido costes de otro si no le beneficiaba”, concluye Cutillas.


Basados en un análisis institucional y de economía política exhaustivo los integrantes de Erensep llegaron a la conclusión de que es posible salir de la Zona euro poniendo en marcha las capacidades fiscales y financieras estatales, las únicas a las que, además, por jurisdiccion tienen acceso los ciudadanos. “Aún los Estados tienen capacidades de actuar en el campo fiscal y en el financiero, aún no hemos delegado eso a la UE. La estructura burocrática de la UE es de unos 25 mil empleados, ¿la de cualquier Estado cuántos tiene? ¿Dos millones? Las burocracias estatales son muchos más potentes que las de la Unión”, advierte Sergi Cutillas. “Quien diga que la UE es la solución institucional, no sabe que, aparte de no contar con una estructura democrática, tampoco tiene el presupuesto ni el personal ni las dinámicas políticas para construir a corto plazo la salida de la crisis”, añade el economista.


En cuanto a la sostenibilidad económica de Grecia –el primer país al que dedicó su investigación la red de expertos– la primera medida que proponen es la potenciación de los servicios y sectores productivos que detectaron con un alto índice multiplicador de empleo y exportación. “Grecia tiene un sector secundario muy precario y el reto es el de volver a industrializar el país de forma sostenible”, apunta Cutillas.


En paralelo al fortalecimiento de la capacidad productiva, fiscal y financiera del Estado, el informe presentado en Atenas recoge la necesidad urgente de una reducción de la deuda griega antes de que llegue, como pronosticó el FMI, al 300% del PIB. “Salir del euro es necesario pero no suficiente, también hay que disminuir la deuda, y la mejor manera de hacerlo es a través de una auditoría como la que hicimos en 2015, transparente, con la participación de la ciudadanía griega, donde se rechacen las deudas ilegales e insostenibles socialmente”, explica quien fue uno de los miembros de la Comisión que examinó la deuda helena ante la firma del segundo rescate financiero.


La red de investigación por una economía sostenible y soberana más allá de la tutela de la Zona euro, empezó por Grecia pero no piensa detenerse allí. El ala catalana de Erensep está trabajando ya en el caso de España, consciente de que lo planteado para su vecino del sur también podría aplicarse a este país, pero aún sin los datos sectoriales suficientes para tener el proyecto cuadrado.


La industrialización y la banca pública son las dos patas más importantes sobre las cuales tiene que pararse, en opinión del grupo de expertos, todo Estado que quiera ser independiente del euro. “La banca si es pública puede responder a criterios de desarrollo y no solamente de beneficio, puede canalizar el crédito en educación y en mejora del capital humano”, concluye quién con otras 70 personalidades de 19 países europeos provenientes de diferentes formaciones de izquierdas como Podemos, Esquerra Unida, Bloqueo de Grieta portugués, Parti de Gauche y NPA franceses, Unidad Popular y Antarsya en Grecia, la izquierda radical danesa, y la de Chipre, Eslovenia, Bosnia, Países Bajos, Alemania o Hungría firmaron el manifiesto ‘Los retos de la izquierda en la Zona euro’, un llamamiento a reunir el coraje de desobedecer las órdenes de la vieja Europa.

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Bandera roja en Alemania: su crisis 'invisible' está a punto de estallar

La necesidad de recapitalización de su sistema bancario, que pone el foco sobre el emblemático Deutsche Bank; una doble burbuja inmobiliaria y crediticia; y su insostenible superávit exterior por las tensiones comerciales y la baja apreciación del euro constituyen su triada fantasma.


MADRID.- No es dorado todo lo que reluce en la coyuntura alemana. El motor de la recuperación europea podría griparse a lo largo de 2017. Hasta el punto de que cada vez más analistas hablan de “crisis invisible”, que se ha conseguido posponer en los meses recientes, pero que estallará de forma “inevitable” en el futuro inmediato. Una tesis que ya asumen instituciones como el Fondo Monetario Internacional y que preocupa en los think-tanks y servicios de estudios de bancos de inversión a partes iguales.


El FMI acaba de dar su particular señal de alarma, sin que parezca que haya cundido el más mínimo atisbo de asombro en el rostro de su imperturbable ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble. En su reciente informe anual sobre Alemania elude su tradicional lenguaje encriptado y, sin tapujos, afirma, rotundo, que “el Deutsche Bank es el factor de riesgo sistémico más importante que pende sobre la arquitectura financiera internacional”.

Todo un aviso para navegantes; es decir, para cualquier autoridad económica. Aunque no tanto para Schäuble, míster niet, la némesis actual de Andrei Gromyko, en la zona del euro, según sus propios colegas del Eurogrupo. El halcón del Ejecutivo de Angela Merkel que ha mostrado su férrea oposición a la política de estímulos del BCE, a su gestión de tipos de interés próximos a cero, a sus programas de adquisición de deuda, a la reestructuración del insostenible endeudamiento griego o a la mutualización de los bonos soberanos de los socios monetarios europeos. Por no mencionar sus constantes intentos obstruccionistas a que Alemania contribuya con nuevos fondos al restablecimiento del dinamismo de los países periféricos, los mismos que, en los años de bonanza, buscaron -y encontraron, sin apenas dificultades- las líneas de financiación del Deutsche Bank para sus negocios.


El diagnóstico del FMI es rotundo. Se basa en el ratio capital-activos, el conocido como Tier 1, según la nomenclatura de Basilea, las normas del Banco Internacional de Pagos (BIS por sus siglas en inglés) que han establecido las nuevas cotas de solvencia a las entidades bancarias de todo el mundo. Este indicador, en el conjunto del modelo financiero alemán -advierte el FMI- “ha caído de forma abrupta, precipitada”. Hasta suponer que el riesgo de activos sea del 22,3%, frente al 25% del conjunto de la zona del euro o la tercera parte en el caso del modelo estadounidense. Un dato de alto voltaje cuya causa señala el propio Fondo.

Para que no haya lugar a dudas: “Los bancos alemanes están minimizando sus pérdidas para evitar dañar a sus empresas”. Es decir, que se han convertido en “huraños”, aunque el poco crédito que ofrecen es para firmas germanas, muchas de ellas participadas por las entidades financieras. “Son amortiguadoras de capital”, llega a decir el FMI. También la autoridad bancaria alemana admite, de alguna forma, este escenario.

“La mitad de los bancos alemanes tienen una alta exposición a los bajos tipos de interés” [del BCE], por lo que “podría ser necesario que acometan futuras ampliaciones de capital”, admite la BaFin germana. Algo que, además, a los ojos del Fondo, “va a perjudicar el repunte inversor de países como Italia o España”. Aunque sea el BCE quien explique con suma claridad parte de este razonamiento.


Lo hizo hace escasas jornadas Sabine Lautenschlaeger, supervisora de la autoridad monetaria europea, para quien la mayor resistencia adquirida por los bancos tras la crisis de la deuda no ha impedido, sin embargo, la ralentización de sus rentabilidades, lo que ha “elevado los riesgos en su búsqueda de beneficios” y ha puesto en duda la financiación y, por tanto, la viabilidad de numerosos negocios. Para Lautenschlaeger, los bancos no se han amoldado a un contexto de “baja rentabilidad, abundante liquidez y alta competencia” en el sector.


La cuenta de resultados del Deutsche Bank revela su estado de fragilidad. Pérdidas netas de 6.700 millones de euros en 2015, sin perspectivas de sobreponerse a sus números rojos hasta, al menos, 2018, y caídas de ingresos del 22% en el primer trimestre de 2016. Después de un año largo de descensos de dobles dígitos, decenas de miles de trabajadores despedidos, retroceso de sus ratings de deuda, depósitos y solvencia por parte de Moody’s y Fitch y unas cotas de toxicidad de 41.900 millones de euros de sus activos, fundamentalmente provocada por sus ofertas de productos derivados.

Jacob L. Shapiro, de Geo Political Futures, considera que este diagnóstico es similar al que el BIS hizo sobre Japón a finales de los años ochenta, cuando advirtió a sus bancos que “debían ser suspendidos de las transacciones internacionales por sus bajos niveles de reservas”. La primera “bandera roja” que auguraba “el colapso” del entonces proclamado milagro económico nipón, afirma Shapiro, quien encuentra otro parangón con el inicio de la doble década perdida de Japón: la excesiva dependencia de su sector exportador. En un informe titulado La crisis invisible de Alemania. Y cómo el mundo debería verla, lo explica con precisión. En su opinión, el Deutsche Bank es algo más que un banco... alemán.

“Técnicamente, es un banco privado, pero informalmente, es la mayor corporación gubernamental”, el instrumento que Berlín siempre ha utilizado, junto al Commerzbank y el Dresdner Bank, absorbido por el anterior en 2009, “como proveedores de capital, por un lado, y motores del desarrollo industrial del país”, desde su nacimiento, un año antes del nacimiento de Alemania como nación, en 1871. El mismo ejercicio, por cierto, que Commerzbank y dos antes que Dresdner Bank. Todo un ejemplo de marca-país.


Multinacionales como Volkswagen, BASF o Bayer y los grandes bancos (Deutsche Bank y Commerzbank) han elevado sus ventas al exterior y sus créditos rivalizando en precios, pero a costa de reducir sus rentabilidades


Sin embargo, a Shapiro, lo que más le preocupa es la vulnerabilidad de su sector exterior, anclado en el doble principio, no siempre veraz, de que el libre comercio es universalmente beneficioso y que los altos niveles de exportaciones indican eficiencia y solidez económica. Como lo demuestra las recientes y actuales debilidades de China, Rusia o Arabia Saudí por la severa competencia de precios a escala global. Y Alemania está, si cabe, en un peligro aún más latente porque, en términos absolutos, es el tercer gran exportador global, por detrás de China y EEUU, pero con unas ventas equivalentes al 45,7% de su PIB, frente a sólo el 22,6% del gigante asiático o al 13,4% de la economía americana.


“El patrón de crecimiento alemán no va a ayudar a evitar una crisis de mayores dimensiones”, aclara. Shapiro cree que el mantenimiento de sus actuales tasas de exportación “resulta insostenible”. Primero, porque la inestabilidad financiera de 2008, ha modificado el escenario geoestratégico en Europa, con altas tasas de desempleo en naciones periféricas, la salida de socios como Reino Unido (Brexit), la irrupción de movimientos independentistas o el bloqueo migratorio, que ya están deteriorando el mercado interior, a pesar de que esta amenaza todavía resulta invisible en Alemania por la proximidad al pleno empleo, la fortaleza de su gobierno o el vigor de su economía.

Al contrario que ocurre entre los grandes mercados exportadores -China, Rusia, Corea del Sur, Arabia Saudí-, cuyas coyunturas han empezado a sufrir por las caídas en las cotizaciones de la energía y del resto de materias primas, que también atraviesan una corrección de precios, y por una nueva reaparición de restricciones crediticias. Factores, ambos, que podrían ensombrecerse aún más con las tentaciones proteccionistas que proceden de EEUU y el riesgo de recesión. Y que podrían llevar a nuevos recortes de gastos y nuevos perjuicios a la clase media profesional en toda Europa si Schäuble, como ha hecho patente con España, reclama más austeridad.


A Alemania este panorama le podría pasar la factura de Japón, el enfermo económico mundial. Shapiro señala que ambas economías tienen mano de obra altamente cualificada y deben elevar el consumo interno para reducir sus generosas tasas de ahorro, trasladando sus ventajas competitivas y sus elevadas inversiones en productos de mayor valor productivo. En un momento en el que la demanda de bienes y servicios made in Germany de alta tecnología ha ido perdiendo pujanza en mercados como el estadounidense o el francés ante la fuerte rivalidad global de precios. En el que las cuotas de retorno de las inversiones realizadas por las empresas alemanas (Volkswagen, Bayer o BASF) vienen descendiendo desde finales de 2012. Y en el que su sector privado está sacrificando sus ingresos para impulsar sus exportaciones a corto plazo mediante bajadas de costes (BMW). Una estrategia que también han seguido los bancos, con una exposición de 120.000 millones de euros (el 3% del PIB alemán) al tambaleante sector financiero italiano, y que está detrás del precio más bajo de la acción del Deutsche Bank en los últimos 30 años, marcada este año, o la pérdida de beneficios del 52% del Commerzbank. Y que podría complicarse si el valor del euro, un 18% infravalorado en los mercados, según el FMI, inicia un rally alcista, a la estela del dólar.

Por si fuera poco, existe un tercer factor tumultuoso, la doble burbuja crediticia y del mercado inmobiliario. Un sobrecalentamiento que se ha acelerado por la escalada salarial, casi única en Europa, que ha removido el equilibrio entre la oferta y la demanda del mercado laboral -lastrado también por el retroceso del flujo de inmigrantes- y que contrasta con la moderación retributiva, especialmente en la industria, y con las caídas de productividad en la zona del euro, apunta Gilles Moec, economista para Europa de Bank of America Merrill Lynch.

Barbara Böttcher, del servicio de estudios Deutsche Bank, admite que los bajos tipos de interés del BCE complican “cualquier gestión prudente del mercado de la vivienda” aquejado de altos niveles de demanda y de excesos de créditos hipotecarios en los últimos años. A su juicio, “existe una clara amenaza de sobrecalentamiento”; en especial, por la moda de ampliar hipotecas de inmuebles para nuevas viviendas y porque, en paralelo, se ha instalado un boom de precios de alquiler en la práctica totalidad de las grandes ciudades del país.

Raymond Van der Putten, de BNP Paribas, indica que la combinación de alza de la energía, riesgos proteccionistas, una política fiscal menos laxa y bajos tipos de interés “reclaman correcciones en los excesos del mercado inmobiliario” y ajustes en el sector bancario y asegurador “para evitar su fragmentación”.

A la espera de acontecimientos, el consenso del mercado reduce medio punto, hasta el 1,3%, las previsiones de crecimiento del PIB germano para 2017. En comparación con el ejercicio que está a punto de culminar.

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“Tsipras fue una bendición para la Unión Europea”

 

Grecia es un país endeudado y empobrecido cuyos datos económicos y sociales recuerdan a los de un Estado fallido: un 25% de disminución del PIB, un 26% de tasa de paro (más del 55% en el caso de los jóvenes), un cuarto de la población bajo el umbral de la pobreza. Ya no atrae los focos de la prensa internacional. Las luces se apagaron en septiembre de 2015 cuando Syriza logró ganar las elecciones anticipadas tras haber aceptado el tercer rescate, ese que los griegos habían rechazado en un referéndum en julio de 2015: el Oxi (No en griego) se había impuesto con más de un 60% de los votos.


Qué ocurrió en ese verano, qué sucedió entre los bastidores del poder. Esas son las preguntas a las que intenta responder el documentalista Aris Chatzistefanou (Atenas, 1977) en su último trabajo This is not a coup (2016) (No es un golpe). En el documental una fuente anónima muy cercana en aquel entonces al Ejecutivo de Alexis Tsipras revela que el primer ministro griego “quería aceptar casi todo lo que la Troika quería, pero no quería asumir la culpa”, explica Chatzistefanou. Para ello, necesitaba un resultado de un 50-50 o que ganase el Sí en el referéndum. Así, según este periodista que ha trabajado para medios nacionales e internacionales como la BBC o The Guardian, “podría decir que hizo lo que pudo, pero que no recibió el apoyo de la gente”.

 


En su segundo documental, Catastroika (2012), comparaba las privatizaciones en Grecia con las vividas en la Rusia post-soviética ¿Cuatro años después le recuerda aún mas?


Grecia está más cerca ahora de convertirse en un país del tercer mundo. La agenda neoliberal que se está implementando aquí la solíamos ver en América Latina, Asia o África. Ha sido la primera vez que el FMI y la Troika han decidido traer estas políticas a la Unión Europea, o al menos a la periferia europea. Han destruido totalmente la economía. Después de seis años de intervención, han incrementado la deuda y nos han hecho perder el 25% de nuestro PIB, un retroceso parecido al de una economía de posguerra. En nuestro primer documental, Debtocracia (2011), predijimos que la deuda aumentaría con las medidas de austeridad. Por desgracia, teníamos razón. También acertamos con el segundo cuando apuntamos que iban a intentar privatizar masivamente los bienes públicos. Con el nuevo gobierno [Syriza] está pasando aún más. Espero no tener razón con el tercer documental, Fascism Inc (2014), donde explicábamos que el fascismo estaría ahí para ganar ventaja cuando la gente reaccionara. Estamos en un momento crucial.

 


En Debtocracia compara el caso argentino con el griego. Aquí, sin embargo, no hemos visto a ningún político huir de la plaza Syntagma en helicóptero. ¿Ha conseguido Grecia mantener cierta estabilidad política?


Solo hay una fachada de estabilidad. La socialdemocracia, en el fondo, es un regalo para ellos [para las élites europeas]. Tsipras fue una bendición de Dios para la Unión Europea. Pueden tomar medidas más extremas generando menos reacción que con un partido de derechas. Muchas personas de izquierda han perdido la esperanza. El gobierno se aprovecha y está aplicando a marchas forzadas las duras medidas del nuevo memorándum. No tengo claro, sin embargo, que esto pueda durar demasiado tiempo porque no hay paz social, es solo una máscara.

 


En su último documental habla del terremoto que sacudió Grecia el verano de 2015 cuando, a pesar del resultado del referéndum, el gobierno aprobó un tercer rescate. Muchos lo calificaron como un “golpe de Estado” de la Troika, pero su documental se titula No es un golpe. ¿Por qué?


Durante la noche de las negociaciones entre los griegos y los europeos apareció el hashtag “Es un golpe de Estado”. Venía de Barcelona, creo. Mi primera reacción fue escribir “No es un golpe de Estado, es la Unión Europea que ha sido siempre así”. Cuando hablas de un golpe, quieres decir que no se ha aplicado el procedimiento estándar, que tenías una democracia y luego una dictadura. Y no ocurrió eso. Esta ha sido siempre la forma de trabajar de la UE. Solo que durante los años de prosperidad no tuvo que usar instrumentos antidemocráticos para imponer su voluntad. Si decimos que es un golpe, es aceptar que existe una unión democrática y que, por lo tanto, si volvemos a su statu quo estará bien. Y esto no va a funcionar. Esta dinámica está dentro del ADN de la UE desde el Tratado de Maastricht.

 


Una voz anónima cercana a Alexis Tsipras afirma en el documental que Syriza esperaba otro resultado en el referéndum. ¿Cuáles son sus conclusiones de esta revelación?


La persona que habla había sido muy cercana a Tsipras durante los siete meses anteriores del gobierno, sabía todo lo que estaba sucediendo en la oficina del primer ministro. En sus declaraciones se refiere a la dirección de Syriza, y no al partido en general. Es importante recalcarlo. Syriza no era un cuerpo homogéneo, había gente que realmente abogaba por un cambio, había gente que estaba lista para luchar contra la UE para proteger al pueblo griego. También había, sin embargo, un pequeño equipo alrededor de Tsipras que traicionó a la gente años antes de que Syriza llegara al poder, probablemente a partir de 2012 o 2013.


Este grupo no se esperaba que el No obtuviera el 60% de los votos. El pueblo griego fue a votar con los bancos cerrados, lo que fue como decirles "debes votar lo que yo quiero, de no ser así te mataré mañana, no tendrás dinero para comer". Fue muy duro este chantaje. Aun así, la gente dijo que No. Según nuestra fuente, el gobierno se había dado cuenta de que tendría serios problemas en unas pocas semanas, Por ejemplo, el control de capitales. Querían tener una excusa para aprobar el memorándum, porque sabían que el BCE intervendría para presionar. Tsipras quería aceptar casi todo lo que la Troika quería, pero no quería asumir la culpa. Pensó que si conseguían un resultado de un 50-50 o si ganaba el Sí, podría decir que hizo lo que pudo, pero que no recibió el apoyo de la gente. Fracasó, miserablemente, porque el pueblo griego dijo No.

 


En No es un golpe se centra en describir el papel del Banco Central Europeo. ¿Cuál es el patrón común con el que jugó el BCE en los asuntos internos de Irlanda, Chipre, Italia y Grecia?


Tenemos un grupo de banqueros no elegido democráticamente en estos países. La independencia del BCE significa que son independientes de la democracia, del control popular. El BCE está presionando a los gobiernos elegidos democráticamente poniendo en riesgo incluso la estabilidad del euro. ¡Qué es su principal objetivo! No les importa la estabilidad de la moneda única, lo que les interesa es implementar su agenda política. En el documental explicamos cómo lo hacen. Por ejemplo, en Italia jugaron con los spreads [la diferencia entre dos tasas de interés], modificaron la tasa de interés con la que Italia podía conseguir un crédito y la de Alemania. En Chipre, lo que hicieron fue el bail-in [recapitalización interna], tomaron dinero de los bancos, de las cuentas de la gente. En Grecia hubo una combinación de todos estos mecanismos.

 


Dice que el BCE tiene poder gubernativo, pero ¿quién gobierna el BCE?


Respondo con el título de un libro griego, Es el capitalismo, ¡estúpido! Si ves las puertas giratorias de Bruselas, lo entiendes y te das cuenta de que son la élite económica de Europa. Los directivos de compañías multinacionales pasan por la Comisión Europea, de la Comisión van al BCE y los miembros del BCE se convierten en primeros ministros, como Lucas Papademos o Mario Monti, en Italia. Algunas élites económicas son más fuertes que otras.


Obviamente la élite griega es menos poderosa que la alemana, pero esto no significa que no trabajen juntas. El Banco Central de Grecia recibe órdenes directamente del BCE, para beneficiar a los bancos alemanes, principalmente, pero no en beneficio de Grecia. Es el propio sistema el que controla el BCE y controla la zona euro en general. Las personas que diseñaron esta idea de la moneda común formaban parte de los grandes capitales industriales, de los grandes bancos. Formaron un lobby para la creación de la Eurozona, que nunca fue un área común del pueblo europeo, sino un área común de los bancos europeos y las élites económicas.

 

En Debtocracia explica por qué el euro era una crónica de un fracaso anunciado. ¿Es inviable la moneda única?

Para el pueblo, el euro fue un fracaso desde el primer día. Ayudó a las élites económicas a redistribuir la riqueza, de pobres a ricos, especialmente si se ven los salarios en Europa, incluida Alemania. Fue un fracaso para la gente, pero también para las élites económicas. Estas se aprovecharon del euro cuando nació, pero ahora se está creando una brecha de competitividad entre los países de la Eurozona que es capaz de poner en juego la estabilidad de Europa. Es imposible para las pequeñas economías competir en el mercado con la industria alemana, por ejemplo. Los productos griegos no pueden competir y esto genera un enorme déficit en nuestra cuenta corriente. Si este persiste durante muchos años, entonces tenemos que recurrir a los préstamos. Así que el euro solo genera más deuda en la periferia europea. Tendrán que encontrar maneras de resolverlo. No puedo imaginar una Europa que sobreviva con esta moneda.

 

Syriza esperaba democratizar la Unión Europea, pero ¿se puede?


Desgraciadamente, no. Y este es el principal desafío para la izquierda europea en los próximos años. Desafortunadamente, la izquierda europea ha dejado de producir nuevas ideas. Reacciona quizás de la manera correcta, pero como reacción. Por ejemplo, cuando los derechistas estaban optando por el Brexit, la izquierda escogió defender la solución europea. “Debemos permanecer porque los malos dicen lo contrario”. No se trata de esto. La izquierda debe crear nuevas ideas, debe generar esperanza y no sólo la izquierda, sino también las fuerzas progresistas. Por razones diferentes, en todos los países, especialmente en el sur, la izquierda apoyó a la Unión Europea.


Una de las razones podría ser que Portugal, España y Grecia salían de dictaduras y pensaron que esta protegería la democracia. Probablemente fue acertado pensar así hace cuarenta años, pero ahora hemos visto que Europa no defiende la democracia. Si la izquierda no se da cuenta de que no se puede cambiar la UE o la Eurozona desde dentro, porque tiene el neoliberalismo en su ADN, la extrema derecha y el fascismo se aprovecharán de ello y serán los únicos que defenderán esta opción. Es lo que está pasando en Francia con Le Pen y en Gran Bretaña con Nigel Farage... En Grecia, en cambio, tenemos los nazis más estúpidos del mundo. Si quisieren aprovecharse de la gente común y librar una batalla contra la UE ahora serían la segunda fuerza en el Parlamento, pero apoyan el euro y la UE a su manera. La izquierda europea debe asumir que para defender el europeísmo se debe destruir la Unión Europea, y la prioridad es destruir la Eurozona.

 


En Fascism Inc explica precisamente el fenómeno del partido neonazi Amanecer Dorado haciendo una referencia constante al pasado. ¿De dónde vienen?


Yo no uso el término neonazi, los llamo nazis. Grecia tiene una historia diferente a la del resto de Europa. El fascismo no fue desterrado después de la Segunda Guerra Mundial. Tras la guerra civil, las personas que colaboraron con la ocupación alemana se convirtieron en la nueva élite, tomaron el aparato estatal. Esta es la tradición de Amanecer Dorado. El fascismo es sólo una cara del capitalismo, no es algo diferente. Es el capitalismo para los tiempos difíciles del capital. Es un instrumento que siempre crean las élites cuando sienten que están perdiendo el control. En Italia y Alemania estaban amenazados por un movimiento de izquierdas en los años veinte y treinta. En Grecia, entre 2011 y 2012, hicieron exactamente lo mismo, aunque no podamos comparar las magnitudes.


Había miles de personas en las calles protestando y entonces pusieron el fascismo sobre la mesa como una opción. Los medios de comunicación convencionales apoyaron a Amanecer Dorado y los principales partidos lo aceptaron. Amanecer Dorado fue una criatura del centro político. Afortunadamente la gente reaccionó después de la muerte del rapero Pavlos Fyssas. Además, en ese momento, el sistema ya creía también que no los necesitaban tanto. Así que Nikolaos Michaloliakos [líder de la formación] fue a la cárcel por un tiempo, de la misma manera que Adolf Hitler estuvo en prisión en 1923. Hitler se convertiría en el Führer 10 años más tarde. Espero que esta parte de la historia no se repita.

 


Ahora Amanecer Dorado está pendiente de que termine un juicio que puede llegar a ilegalizar el partido. ¿Qué final prevé para este proceso?


Este juicio es un despropósito desde el principio. El proceso va muy lento, ya debería haber terminado. Este retraso juega a favor de sus líderes. Me temo que lo que tratarán de hacer es culpar al pequeño grupo de personas que eran miembros de bajo nivel de Amanecer Dorado. Los líderes no serán juzgados con cargos serios.


Lo que han logrado es alejar los focos de los medios de comunicación. Esto es terrible porque este juicio es una batalla política, la gente debe saber lo que se dice dentro. Los periodistas no están autorizados para grabar lo que está sucediendo. Los activistas deben tomar notas de lo que se dice para dejar constancia de lo que pasa allí dentro. De todas formas, al final lo que importa son las decisiones políticas de las élites. Si quieren jugar de nuevo con el fascismo, lo harán, incluso si esta gente va a la cárcel. Puede que se cree un nuevo Amanecer Dorado, más “serio”, como dicen algunos, al estilo de Le Pen o Farage.

 


Usted menciona el papel de los medios. ¿Cuál ha sido el impacto de estos años de crisis para la libertad de prensa?


Basándome en mi experiencia personal, yo estoy trabajando cinco veces más y ganando cinco veces menos. Y eso que yo soy muy afortunado porque soy algo ‘conocido’ y he conseguido mantener mi trabajo. Miles de periodistas serios perdieron sus empleos. En el índice anual de libertad de prensa, de Reporteros Sin Fronteras, Grecia ha descendido 50 puestos. Hay monarquías en el mundo árabe o países que vivieron una guerra civil hace unos pocos años donde hay más libertad de prensa que en Grecia. Eso fue una consecuencia directa de la crisis. Algunas personas dirán que con Syriza ha cambiado, pero no estoy de acuerdo. Antes de su gobierno, teníamos algunos medios de comunicación que se posicionaban en contra de la austeridad, del FMI y de la Troika. Cuando Syriza llegó al poder, incluso este pequeño grupo de medios cambió de bando. Así que un periodista como yo tiene menos oportunidades para expresarse que antes.

 

Atenas | 9 de Noviembre de 2016

 

 

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China y Arabia Saudita realizan una histórica venta de bonos del Tesoro de EE.UU.

En total, los bancos centrales internacionales se desprendieron de más 364.000 millones de dólares, más de un tercio de los vendidos en el último año.

 

La venta de bonos del Tesoro de EE.UU. se aceleró en los últimos meses, hasta ubicarlos en un total de 2.805 billones de dólares, el nuevo mínimo desde 2012. La caída constante marca que, hace un mes, el retroceso de los bonos llegó a un total de 343.000 millones, aunque de acuerdo con la última revisión, el desmembramiento de los papeles estadounidenses continuó hasta ubicarse en 364.400 millones, más de un tercio de los vendidos en los últimos 12 meses, detalló el sitio 24/7 Wall St.


En este panorama, los mayores vendedores, a un ritmo "preocupante", fueron China y Arabia Saudita. En una continuidad de su política monetaria, Pekín se deshizo en julio último de 34.000 millones de dólares en bonos, la mayor desde 2012, reteniendo un total de 1.185 billones, también el menor desde 2012. De esta manera, intenta hacer frente a la devaluación de su moneda.


Por su parte, Arabia Saudita redujo sus activos declarados de 96.500 millones a 93.000 millones de dólares en agosto, la cifra más baja desde el verano de 2014. Riad buscó obtener fondos para compensar la caída del precio del petróleo y para respaldar el déficit presupuestario, explica el portal.


En todos estos casos, el principal comprador es el sector privado, por lo que el portal explica que, si además del desprendimiento de bonos de las instituciones oficiales extranjeras los particulares dejaran de comprar, el resultado debería ser un aumento de la monetización de la deuda de EE.UU. por parte de la Reserva Federal.

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Miércoles, 19 Octubre 2016 06:57

En el redil

En el redil

El 5 de octubre de 2015, Alexis Tsipras accedía por segunda vez al gobierno en Grecia con la promesa de moderar las exigencias de los acreedores del país e iniciar una serie de reformas “sociales”. Un año después, tanto en lo que concierne a la deuda como a las políticas sociales, las órdenes dictadas por Europa y los mercados se imponen.

 

“Dejemos atrás el pasado, conquistemos el futuro.” Ése era el eslogan de Syriza en la campaña electoral de setiembre de 2015. La Coalición de la Izquierda Radical (significado de Syriza en griego), que llegó a ocupar las más altas funciones del Estado nueve meses antes, dejaba atrás un verano agotador. Tras no haber conseguido negociar un acuerdo favorable en Bruselas y aceptar un tercer memorando de austeridad a cambio de nuevos préstamos europeos, el partido de Alexis Tsipras se escindía: el ala izquierda se separaba para formar Unidad Popular.


Sin embargo, el 20 de setiembre Syriza ganaba la partida y se imponía en las legislativas anticipadas convocadas por Tsipras. Otra vez como primer ministro, volvía a formar una coalición de gobierno con la derecha de los Griegos Independientes. Y, hace ahora un año, en su discurso de política general del 5 de octubre de 2015, se comprometía a luchar contra el desastre económico y social en el que se encuentra sumido el país.


¿Ha existido un verdadero punto de inflexión? ¿Syriza se diferencia de los partidos socialdemócratas europeos?


REESTRUCTURACIÓN DE LA DEUDA.


“¿Queremos que los que negocian la deuda sean los mismos que durante todos estos años han defendido que era viable o los que han reclamado a los acreedores la necesidad de su reducción?”, escribía Syriza en un panfleto electoral de setiembre de 2015. En su discurso sobre política general pronunciado el 5 de octubre, Tsipras prometía un “alivio sustancial de la deuda” y anunciaba las propuestas que trasladaría a los acreedores: “ampliación de los vencimientos, baja de los tipos de interés y breve período de gracia”.


Un año después, las negociaciones sobre la reducción de la deuda pública siguen en punto muerto y las finanzas bajo la lupa de las instituciones europeas.


REACTIVACIÓN DE LA ECONOMÍA.


Se trata de uno de los primeros objetivos anunciados en el discurso sobre política general de Tsipras. El jefe del gobierno propuso entonces un “refuerzo de la tecnología y de la innovación” y se fijó como prioridad incentivar “las inversiones privadas” y crear un nuevo banco que financie el desarrollo productivo.


Nada de esto se ha materializado.


DERECHOS LABORALES.


“¿Queremos que sea Syriza quien negocie los derechos laborales, la protección y las libertades de los trabajadores, así como los convenios colectivos, o que se encarguen los que han provocado el retorno a un mundo laboral del medioevo?”, finge preguntarse el partido de Tsipras en setiembre de 2015. En su discurso sobre política general, el primer ministro griego se mostró partidario, frente “al fracaso de la receta neoliberal”, de introducir un “nuevo modelo” basado en “el refuerzo y la protección del salario y del empleo”. Prometió un “aumento progresivo del salario mínimo” y “el fin de las discriminaciones que padecen los jóvenes trabajadores”.


El salario mensual mínimo sigue igual: 586 euros brutos y 510 euros brutos para los más jóvenes, hasta los 25 años. Los convenios colectivos, cuestionados durante los gobiernos precedentes, que los relegaron por detrás de los acuerdos de empresa, siguen existiendo sobre el papel, pero no son obligatorios o quedan al libre albedrío de los empleadores.


LUCHA CONTRA LA EXCLUSIÓN.


“¿Queremos que sea la izquierda de la sociedad o la derecha de los ladrones quien negocie los préstamos en rojo (no reembolsados) de las viviendas embargadas por los bancos?”, decía Syriza en su folleto electoral. En su discurso sobre política general, Tsipras precisaba que su objetivo pasaba por acabar con los desahucios por impagos de hipoteca.


El primer ministro se comprometió también a facilitar un abono de transporte para minusválidos, familias numerosas, desempleados y jubilados mayores de 65 con las pensiones más bajas. También prometió cobertura sanitaria para todos los excluidos del sistema público de salud, la contratación de 1.093 empleados y de 2.500 médicos y enfermeras, así como la evaluación del funcionamiento de los hospitales. En resumen, un “nuevo modelo de atención primaria”.


De momento, no se ha votado ley alguna que impida el embargo de las primeras residencias. Se han puesto en marcha abonos para el transporte en Atenas y en Tesalónica, dirigidos a desocupados registrados en las oficinas de empleo y para personas discapacitadas –griegas y refugiadas– que no ganan más de 23 mil euros anuales. En el resto del país, estas personas pueden beneficiarse de una reducción del 50 por ciento en el precio del billete de autobús. Los jubilados con ingresos bajos no tienen ventaja alguna.


Ahora todo el mundo puede acceder a las urgencias de los hospitales públicos, pero el problema del acceso a la atención sanitaria sigue existiendo en caso de que el paciente necesite ser hospitalizado o deba seguir un tratamiento de larga duración. Las contrataciones en el sector sanitario no se han materializado.


El proyecto presupuestario para 2017 presentado el lunes 3 en el Parlamento prevé un subsidio de solidaridad del que se beneficiarán 270 mil hogares sin recursos. Pero también nuevos recortes en las pensiones complementarias así como una reducción del subsidio para las pensiones más modestas, al tiempo que la edad legal de jubilación pasará de 65 a 67 años y se introducirán nuevas cotizaciones en las pensiones.


PRIVATIZACIONES.


En su discurso sobre política general, Tsipras se mostró partidario de que las empresas de electricidad sean públicas y prometió “un plan realista, alternativo, que garantice la apertura del mercado de la energía sin poner en peligro el carácter público de las redes de energía eléctrica”. Anunció igualmente la creación de una nueva “agencia de valorización del patrimonio público” para definir las condiciones de las privatizaciones y valorar el patrimonio del Estado “conforme al principio de interés público”.


Las privatizaciones puestas en marcha con el memorando de 2012 siguen sin embargo adelante. Jacques Le Pape, número dos de Christine Lagarde cuando la actual directora del Fmi era ministra de Finanzas de Francia, está al frente de la agencia que administra las privatizaciones. A finales de setiembre de 2015, el parlamento griego transfirió a esta agencia las compañías nacionales de agua y de electricidad, dando con ello el primer paso hacia su privatización. Meses después, se vendieron el puerto de El Pireo –que pasó a estar en manos del gigante chino Cosco–y los 14 aeropuertos regionales, que compró el alemán Fraport. Finalmente se materializó la venta de la autopista Egnatia, en el norte del país, así como la de un distribuidor de gas.


A imagen y semejanza de los gobiernos anteriores, Tsipras anunció una reforma fiscal. Un año después, el sistema fiscal sigue siendo el mismo, pero la presión fiscal ha aumentado. En el proyecto presupuestario de 2017, presentado el lunes 3, se prevén nuevas subidas de impuestos por 2.500 millones de euros.


REFUGIADOS.


El 5 de octubre de 2015, Tsipras declaraba: “frente a la lógica de las fortalezas y de las alambradas, frente a la lógica que quiere transformar las fronteras europeas en campo de batalla, tenemos que trabajar duro para demostrar que la humanidad, la solidaridad, la fraternidad no son utopías, pueden convertirse en una acción política”. El gobernante griego se comprometía a crear cinco hotspots (centros de registro de demandantes de asilo) en las islas donde llegan la mayoría de migrantes y a continuar las negociaciones con los socios del país y las instituciones europeas para reforzar la solidaridad en el continente y establecer nuevas reglas para sustituir el acuerdo de Dublín, que implica la devolución de los demandantes de asilo al primer país europeo en el que han sido registrados.


Los cinco hotspots se han instalado, pero la solidaridad europea que deseaba Tsipras no se ha concretado. Al contrario, ningún estado miembro de la Unión ha respetado los compromisos alcanzados en lo que a las cuotas de refugiados respecta. Más de 60 mil exiliados en tránsito permanecen atrapados en Grecia. El gobierno de Tsipras sigue reclamando apoyo a Europa, pero la ayuda reclamada no se ha materializado y Dublín II continúa vigente.


1. Esta nota fue publicada en la versión española del portal francés Médiapart. Brecha recoge fragmentos.

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Miércoles, 19 Octubre 2016 06:42

La zombificación del sector bancario europeo

La zombificación del sector bancario europeo

Hoy las hojas de balance de los bancos en Europa están en malas condiciones. La cartera vencida que aqueja al sector bancario alcanza niveles muy altos en muchas regiones de Europa. Otro componente es un monumental revoltijo de derivados cuyo precio ni siquiera se puede determinar. Y la rentabilidad en el sector sigue muy castigada y amenaza los bajos niveles de capitalización. La situación es crítica.

El sector bancario en algunos países europeos está saturado y muchos bancos ni siquiera operan con un modelo de negocios eficiente. Por eso ni siquiera han podido pasar de manera decorosa las pruebas de estrés (que no son muy estrictas). Lo más grave es el volumen de la cartera vencida, resultado en buena medida de la irresponsabilidad de los bancos y de la incapacidad de pago de los deudores que siguen agobiados por la crisis macroeconómica, la austeridad y el desempleo.

Los bancos afectados se encuentran distribuidos en toda la Unión Europea. Desde el Commerzbank alemán y el holandés ING, hasta el emblemático Deutsche Bank, grandes, medianos y pequeños, son legión los bancos europeos que se encuentran en dificultades por muchas razones.

En el caso de Deusche Bank destaca la multa de 14 mil millones de dólares que le impuso el Departamento de Justicia estadunidense por su papel en la venta de títulos respaldados por hipotecas de mala calidad antes del estallido de la crisis. La multa provocó una caída de 42 por ciento del valor de las acciones de Deutsche Bank. Y como sus hojas de balance incluyen una montaña de derivados cuyo precio es un enigma, carece de buenos incentivos para atraer inversionistas.

Quizás la situación más grave se encuentra en Italia, donde la cartera vencida alcanza el 17 por ciento del crédito total (su valor real se reduce hasta 22 por ciento del valor nominal). Hasta el banco más viejo de Europa, la Banca Monte dei Paschi di Siena (fundada en 1472) se encuentra en una muy difícil situación con más de 46 mil millones de euros de préstamos malos.

Las dificultades de los bancos italianos son bien conocidas. El monto de créditos con problemas es de 360 mil millones de euros y sigue creciendo. Muchos bancos han descontado parte de la cartera vencida hasta en 44 por ciento, pero muchos analistas de mercado consideran que el valor real se acerca más a 25 por ciento (lo que reduce esos créditos al rango de cartera incobrable).

Para el caso de muchos pequeños bancos italianos, los accionistas son pequeños ahorradores que verán sus ahorros evaporarse si el gobierno no acude al rescate. Por eso Roma está buscando la manera de darle la vuelta a las estrictas reglas impuestas por la Comisión Europea en Bruselas que impiden el empleo de recursos públicos para recapitalizar un banco en problemas. Hoy hasta se habla de un enfrentamiento inminente entre Roma y Bruselas.

Desde 2007 la Unión Europea (UE) ha inyectado cantidades astronómicas para apuntalar a los bancos. Esa es una de las razones por la que la crisis financiera se transformó tan rápidamente en una crisis fiscal y después en una crisis de deuda soberana. En total, el apoyo al sector bancario en la UE ya se ha comido la friolera de 2 billones (castellanos) de euros entre ayudas para capitalización, créditos suaves y garantías. Todo esto no sólo no ha podido servir para reactivar la economía, sino que ni siquiera ha sido suficiente para estabilizar y sacar de peligro a los bancos europeos. Hoy por hoy la tan celebrada (en su momento) Unión Bancaria Europea no ha rendido frutos, ha propiciado la inacción y se ha convertido en una fuente de inestabilidad.

Una parte del problema es que el sector bancario en varios países de Europa (especialmente Alemania) se encuentra saturado de prestamistas, lo que dificulta el acceso a economías de escala y hace que la rentabilidad se pulverice. Pero la consolidación excesiva lleva al gigantismo y al riesgo sistémico cuando hay amenaza de quiebra.

La respuesta de política macroeconómica a la crisis en Europa agravó la situación de los bancos. Primero la austeridad fiscal intensificó la recesión, con sus secuelas en materia de desempleo. Las repercusiones sobre la cartera vencida de los bancos no se hicieron esperar. Después la postura de política monetaria con tasas de interés cercanas a cero e incluso en nivel negativo castigó todavía más la ya maltrecha rentabilidad de los bancos. Claro, el Banco central europeo (BCE) niega este daño colateral cada vez que sale a relucir el tema. Pero el FMI considera que los bancos europeos no podrán generar suficiente rentabilidad aún en el caso de que la economía europea fuera el escenario de un crecimiento robusto, prospecto que no se ve nada probable para los próximos años.

Las lecciones de la crisis de los bancos en Europa son claras. La ayuda con recursos públicos puede mantener como "zombies" a los bancos con problemas para proteger a los banqueros ricos. Pero eso no ayuda a nadie en la economía. La conclusión es inmediata. Esta actividad tan rentable y pro-cíclica no puede estar en manos privadas.

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Miércoles, 12 Octubre 2016 06:45

Globalización: la última fiesta

Globalización: la última fiesta

La reunión semianual del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial en Washington, la semana pasada, podría pasar a la historia como la velada del funeral de la globalización neoliberal. Como en esas ocasiones, los discursos en memoria del difunto se suceden como colecciones de aburridos panegíricos fúnebres. Pero por más conjuros que se pronunciaron sobre los despojos mortales de la globalización neoliberal, el cadáver insepulto no quiso resucitar.


Ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales tuvieron que afrontar una larga serie de indicadores macroeconómicos negativos. No sorprende entonces que las estimaciones sobre crecimiento global que ha realizado el Banco Mundial se sitúen en el rango de 2 por ciento. Proviniendo de alguien tan sesgado en favor de los beneficios que atraería la globalización neoliberal, esos datos constituyen una señal de que las cosas no andan bien en la economía mundial. Otro indicador contundente es que las economías de los llamados mercados emergentes experimentarán tasas de crecimiento de 0.4 por ciento debido al colapso en el precio de las materias primas. O sea, estamos en medio del estancamiento.


Para empezar, la Organización Mundial de Comercio (OMC) reveló que el comercio internacional crecerá este año a la tasa más baja desde 2007. El volumen de comercio apenas crecerá 1.6 por ciento. Ese anuncio hiere también el punto de honor de la OMC porque en abril de este año el pronóstico de crecimiento era de 2.8 por ciento. Y dentro de este panorama desagradable sobresale un dato alarmante: las importaciones de las 20 economías más importantes del mundo como proporción de su producto interno bruto se han reducido durante los últimos cuatro años.


Los esfuerzos por consolidar nuevos acuerdos comerciales para cubrir macroregiones (como la cuenca del Pacífico o el Atlántico norte) se han enfrentado a obstáculos insospechados. En el caso del acuerdo para el Atlántico norte es posible que el freno que impuso Francia hace un mes sea el coup de grâce.


El volumen de inversión extranjera directa (IED) en las economías ricas del planeta (el G-20) apenas alcanzó la suma de 646 mil millones de dólares (mmdd) en 2015. Esa cifra es 40 por ciento inferior al monto más alto registrado antes de la crisis. El riesgo y la incertidumbre siguen siendo determinantes para la IED, pero los flujos de capital de corto plazo (inversiones de cartera) también siguen sufriendo el impacto de un entorno incierto y volátil.


Las menores tasas de crecimiento se traducirán en mayor presión en el mercado laboral y problemas por el lado de los ingresos fiscales. El actual presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kin ha señalado que el crecimiento económico es el motor más importante para reducir la pobreza. Ese enunciado habría que examinarlo con mayor detenimiento, pero una cosa es certera: el mal desempeño de la economía mundial organizada todavía alrededor de la política económica neoliberal no significa nada bueno para la realización de las metas del desarrollo sustentable. Por lo mismo, para el cónclave en Washington la prioridad número uno es promover el crecimiento económico y romper este ciclo depresivo que ya dura demasiado.


¿Cómo proponen los jerarcas de la política económica salir del estancamiento? Una buena síntesis del tipo de propuestas es lo que ofrece Agustín Carsterns, presidente del Comité Monetario y Financiero Internacional (organismo del FMI) y gobernador del Banco de México. Sus recomendaciones se reducen a tres. Primero, mantener la política monetaria acomodaticia en las economías avanzadas. Segundo, utilizar la política fiscal cuando sea posible. Tercero, seguir avanzando en las reformas estructurales. Pero la política monetaria no ha podido reactivar el crédito por el excesivo endeudamiento. En materia de política fiscal la austeridad ha sido el dogma dominante. Y las reformas estructurales se refieren a seguir por el rumbo de la política neoliberal que dio como resultado la crisis global. Los altos funcionarios del FMI no acaban de entender la naturaleza de la crisis que hoy está hundiendo a la economía mundial en el estancamiento.


La crisis de deflación que hoy presenciamos es resultado de poderosas inercias derivadas del súper endeudamiento que mantuvo artificialmente los niveles de crecimiento del decenio anterior a la crisis. Los niveles de endeudamiento a escala macroeconómica son extraordinarios y se sitúan en el orden del 225 por ciento del PIB mundial. Unas dos terceras partes corresponden al sector privado (hipotecas y préstamos corporativos). Es evidente que estamos frente a un círculo vicioso en el que el estancamiento hace difícil que los agentes paguen sus deudas, pero el excesivo endeudamiento conduce a un freno en la demanda y la inversión. Hay que añadir que los episodios de volatilidad estarán agravando esta situación en los próximos años. La crisis deflacionaria se traduce en lo que ya se está comenzando a llamar la Larga Depresión. Habría que organizar una última gran fiesta de despedida de lo que fue la globalización neoliberal.
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Miércoles, 25 Mayo 2016 07:53

Pretender y extender: regresa la tragedia

Pretender y extender: regresa la tragedia

Hace un año el gobierno de Alexis Tsipras a través de su ministro de finanzas, Yannis Varoufakis, presentó a las organizaciones de la troika (Banco Central Europeo, Comisión de la UE en Bruselas y el Fondo Monetario Internacional) un paquete de política económica para la economía griega. Lo más importante del conjunto de propuestas era el plan para restructurar la deuda griega. El documento buscaba salir del círculo vicioso de extender nuevos créditos a Grecia para sobrellevar la crisis y pretender que en el futuro cercano el endeudamiento iría reduciéndose.

La propuesta de Varoufakis contemplaba la generación de un superávit primario que pasaría de 0.8 por ciento del PIB en 2015 a 2 por ciento a partir de 2018 para estabilizarse durante la siguiente década. El superávit primario es lo que queda cuando a los ingresos del estado le restamos los rubros del presupuesto programable (antes del servicio de la deuda). No es otra cosa que la métrica del abandono de los rubros necesarios para el desarrollo social y económico.


La tasa de crecimiento que proyectaba la propuesta del gobierno de Tsipras era modesta para los primeros años y después se estabilizaría alrededor de 3 por ciento en promedio durante la siguiente década. Esta combinación de medidas permitiría reducir la proporción de la deuda con respecto al PIB para llevarla de 180 por ciento en 2015 a 127 por ciento del PIB para 2025. Los pagos por servicio de la deuda se irían reduciendo del 18 por ciento del PIB a niveles mucho más manejables.


Pero la troika propuso un plan distinto: nuevo rescate pero acompañado de nuevas y más fuertes medidas de austeridad fiscal. El gobierno de Tsipras sometió el nuevo plan a un referéndum general. El resultado del histórico ejercicio democrático del 5 de julio fue clarísimo: 62 por ciento de la población se manifestó en contra del plan propuesto por la troika.


Pero las urnas para el referéndum no fueron los únicos lugares en los que la gente podía manifestarse. Al mismo tiempo que la población rechazaba el plan de austeridad acudía ansiosa ante los bancos y los cajeros automáticos para retirar lo que quedaba de sus cuentas.


La troika decidió castigar a Grecia: el BCE restringió sus líneas de crédito de emergencia (para los bancos) y la Comisión en Bruselas exigió todavía más reformas y más austeridad. Por su parte, el FMI jugaba un doble juego. En efecto, mientras la retórica de la señora Lagarde hacía alusiones a la inefectividad de las medidas de austeridad y al hecho de que la deuda era insostenible, el FMI siguió (y ha seguido) insistiendo en las privatizaciones y demás reformas estructurales. Al día siguiente del referéndum Varoufakis renunció y apenas cuatro días después Tsipras dio a conocer un paquete de medidas que esencialmente recogía las condiciones de la troika. La capitulación del gobierno de Syriza frente a los poderes de la troika fue total.


¿Cómo se ha desempeñado la economía de Grecia desde que Tsipras decidió acatar el diktat de la troika? Las medidas de austeridad impuestas por la troika no han permitido crecer y tampoco han conducido a una reducción de la carga de la deuda. El PIB griego sufrió una contracción de 1.2 por ciento en el primer trimestre de este año (con respecto al primer trimestre del año anterior) y Grecia acumula ya tres trimestres consecutivos de sufrir una contracción económica.


Es decir, las cosas siguen empeorando. Los pronósticos del propio FMI indican que la deuda permanecerá en el rango de 180 por ciento del PIB hasta 2020 y que a partir de ese año volverá a crecer hasta llegar a 250 por ciento del PIB en 2055. Los requerimientos financieros del sector público para hacer frente a esta masa de endeudamiento ascenderían a cerca de 70 por ciento del PIB. Esta es una cifra escandalosa: la economía griega estaría destinando más de dos tercera partes del producto para pagar deudas.


Estas son las razones por las cuales el FMI considera que la deuda en Grecia no es sustentable y por las cuales se necesita un programa de restructuración de la deuda que sea más realista. Sin embargo, y aquí está el meollo de la cuestión, el FMI sostiene que Grecia debe mantener las metas de superávit primario de 3.5 por ciento anual. De este modo, la propuesta del Fondo significa ahogar a la economía griega al mismo tiempo que habla un lenguaje en apariencia más realista sobre la deuda. Es un doble juego absurdo en sus negociaciones para decidir si forma parte del tercer paquete de rescate o se mantiene al margen. Pero ese paquete es otro capítulo más de esa política del avestruz que consiste en extender el martirio de la economía griega y pretender que algún día vendrá la solución.


La tragedia en Grecia se va a volver a repetir. Los vencimientos que enfrenta Grecia para los próximos meses y la insolvencia de facto que ya existe son la prueba fehaciente de que el camino impuesto por la troika y el FMI conduce a una espiral deflacionaria y a una crisis más prolongada en la que el pueblo griego perderá todo.
Twitter: @anadaloficial

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El talón de Aquiles del gobierno de Macri

Cuenta la leyenda griega que Aquiles, hijo del rey Peleo y de Tetis la diosa del mar, fue uno de los héroes mas grandes de la Guerra de Troya. Buscando la inmortalidad de su hijo, Tetis lo tomo del talón al nacer y lo sumergió en las aguas del río Estigia, limite por ese entonces entre el mundo de los muertos y los confines de la tierra. Rápido y fuerte, Aquiles sobrevivió a las batallas mas duras abonando así la creencia generalizada de que no podía encontrarse con la muerte. Sin embargo, uno de sus enemigos –que conocía el secreto de su vulnerabilidad– logró finalmente matarlo disparándole una flecha envenenada al talón, su único punto débil. Desde ese entonces, este mito ha expresado una verdad universal: siempre hay un punto débil y conocerlo hace posible el cambio. En esta nota analizaremos las turbulencias que sacuden al capitalismo mundial y constituyen el contexto que ancla las propuestas de este gobierno. El objetivo de este recorrido, que no se agota en esta nota, es analizar el modo en que estas turbulencias impactan en la estructura de poder local y conducen al talón de Aquiles del macrismo.

 

En otras notas hemos visto que esta estructura de poder –basada en el control monopólico/oligopólico de sectores estratégicos de la economía– constituye un nudo gordiano que impide tanto nuestro desarrollo como la inclusión social.

 

Los lazos de este nudo: la inflación, la corrida cambiaria y la fuga de divisas, erosionaron la legitimidad del gobierno kirchnerista y crearon las condiciones para su derrota electoral en el 2015. Estos lazos dominan hoy el momento político a pesar de las enormes transferencias de ingresos hacia los sectores mas concentrados de la economía concretadas desde diciembre del 2015.

 

Este gobierno ha propuesto “abrirnos al mundo” y alcanzar la “pobreza cero”. Intenta lograr estos objetivos aplicando políticas neoliberales. Esto lo encierra en una paradoja explosiva. La implosión social del 2001 nos recuerda que estas políticas generan mas pobreza y agudizan el conflicto entre los que tienen mas y los que tienen menos. Asimismo, la “apertura al mundo” que nos propone introduce nuevos actores a la disputa por la apropiación del excedente, de los ingresos, y de la riqueza acumulada e incentiva el conflicto dentro de la estructura de poder local. Esto nos lleva a analizar lo que ocurre en el “mundo “.

 

La revolución de las telecomunicaciones y de la informática ha impulsado en los países centrales una acumulación altamente intensiva en capital engendrando desempleo masivo, caída de los salarios y de la capacidad de consumo de la población, sobreproducción, deflación y estancamiento de la producción. Estos fenómenos han impuesto severos limites a la tasa de ganancia en el propio centro del capitalismo y han llevado a la disgregación del proceso de producción en cadenas de valor desparramadas por el mundo. Estas cadenas constituyen una nueva división internacional del trabajo e integran a distintas regiones del mundo bajo el dominio de un grupo relativamente pequeño de grandes corporaciones multinacionales que, ejerciendo un control monopólico/oligopólico sobre eslabones estratégicos de estas cadenas, moldean el proceso productivo global.

 

Paralelamente a estos fenómenos, las actividades financieras crecieron aceleradamente. Hoy existe una interrelación total entre las finanzas y las grandes corporaciones multinacionales. En este contexto, la absorción y apropiación de excedente, ingresos, y riqueza acumulada se concreta prioritariamente a través de los precios de monopolio, los intereses y las rentas obtenidas tanto en la producción como en los servicios y las actividades financieras de distinto tipo. Este proceso de financiarizacion creciente tiene como eje central al endeudamiento. El crecimiento exponencial de los intereses de la deuda –al no poder ser igualado por el crecimiento lineal de la economía real– reproduce automáticamente la deuda. Hoy la deuda pública tiene un rol determinante en la dinámica del endeudamiento global, siendo la deuda de los Estados Unidos un caso paradigmático. Contrariando a los postulados neoliberales, el sistema financiero depende totalmente de un estimulo “externo” al mercado: la constante intervención del estado en la economía. Sin embargo, a pesar de su capacidad de imprimir dólares al infinito, la Reserva Federal no ha podido licuar la deuda ni evitar el riesgo de implosión financiera. Veamos esto brevemente.

 

Hacia el 2008 la enorme interrelación entre los bancos y las actividades financieras no reguladas (shadow banking), había expuesto a las finanzas norteamericanas a un excesivo endeudamiento con activos tóxicos (hipotecas basura) insertados en complejas operaciones financieras con “derivados” (contratos financieros atados al valor de otros activos) desarrolladas en su mayor parte en mercados no regulados.

 

En estas circunstancias la caída de un banco puso al sistema financiero al borde del abismo. Ante esto, la Reserva Federal adoptó un programa de “facilitación monetaria” (QE) que, con distintas variantes, perdura hasta hoy.

 

La esencia de este programa consistió en inyectar dinero barato con el fin de comprar los activos tóxicos de los grandes bancos e impedir su implosión. Liberados de su deuda, estos impulsarían el consumo y la inversión reactivando la economía real y poniendo fin a la deflación. En vez de ello, el dinero inyectado al sistema fue usado como colateral para transacciones con todo tipo de derivados y los seis bancos mas grandes crecieron un 40%. Hoy controlan el 67% del total de los activos bancarios. Su deuda con derivados equivale a dos veces el tamaño del PBI global (OCC, Q4 2015) y es 28 veces superior al total de sus activos. Asimismo, la deuda global con derivados supera ampliamente los 700 trillones de dólares. (www.world-exchanges.org)

 

En este escenario, las grandes corporaciones acrecentaron su valor a través del endeudamiento para la compra especulativa de sus propias acciones (leverage buyout). Esto postergó la inversión productiva y generó volatilidad extrema en el mercado de acciones y bonos corporativos. Sin embargo, la especulación creciente con los bonos públicos constituye hoy la principal amenaza al sistema financiero. Se estima que este tipo de deuda –sumada a la deuda con derivados que tiene por colateral a los bonos públicos– supera hoy los 555 trillones de dólares.

 

La banca central de la comunidad europea, Japón y otros países desarrollados ha seguido la misma política de la Reserva Federal. Hoy, el índice de endeudamiento de esta última es de 78 a 1, y el índice de la Banca Central Europea es de 26 a 1. Excluyendo a la deuda financiera, la deuda global equivale a 212% del PIB global. En Estados Unidos esta relación es de 264%, en Europa 257% y en Japón 411%. (International Center for Monetary and Banking Studies, Sept. 2014). Existe además en el mundo una brecha cada vez mayor entre el crecimiento de la deuda y el de la economía. Así por ejemplo, en los Estados Unidos la deuda no financiera creció 3.5% mas rápido que el PIB en el 2015.(www.mckinsey.com)

 

La magnitud de la deuda y el peso de su servicio pone limites a la capacidad de los bancos centrales del primer mundo para estimular la economía y evitar una crisis financiera. Mas aun, los ha llevado a limitar la rentabilidad financiera. Así, si las tasas de interés alcanzaran en los Estados Unidos su nivel medio histórico del 4%, no solo el servicio de su deuda se convertiría en un enorme problema sino que estallaría la deuda con derivados. A fin de evitar esto la Reserva Federal adoptó una política de tasas de interés cercanas a cero y Europa, Japón y otros países desarrollados recurrieron a tasas de interés negativas. Esto ha degradado la rentabilidad de las transacciones financieras y no ha resuelto ni el estancamiento, ni la deflación ni la especulación. Las operaciones financieras con retorno negativo destruyen capital, son insostenibles y muestran el riesgo de una implosión financiera.

 

Asimismo, la enorme disparidad entre la cantidad de dinero en efectivo en circulación: 1.38 trillones de dólares, y el tamaño de la deuda con derivados (mas de 700 trillones de dolares) muestra la enorme vulnerabilidad del sistema financiero global ante una posible corrida bancaria. Esto ha llevado a los bancos centrales a adoptar distintas medidas tendientes a limitar las tenencias y los movimientos de dinero en efectivo. Ha llevado también a numerosos representantes del mundo de las finanzas y al candidato republicano a la Presidencia de los Estados Unidos a alertar sobre el tamaño de la deuda y el riesgo de implosión del sistema financiero internacional. (www.bloomberg.com)

 

Este torbellino turbulento y peligroso de las finanzas globales es ocultado por el gobierno de Macri y por los medios concentrados. De esto nadie habla. Sin embargo, constituye el marco que ancla la política actual y determina sus limites.

 

Habiendo recibido un país con un bajo índice de endeudamiento externo, el gobierno “resolvió rápidamente” la deuda con los fondos buitres e inició un acelerado endeudamiento externo cuyo supuesto objetivo es la inversión en la producción e infraestructura, la generación de empleo y el saldo de los gastos en pesos del Estado. Sin embargo, el volumen y las condiciones de emision de nueva deuda, la diferencia descomunal entre las tasas de interés pautadas para la nueva deuda y las que prevalecen a nivel internacional; las exorbitantes ganancias otorgadas a los fondos buitres (hasta 1600%) y su pago en efectivo; el nivel de las tasas de interés de los titulos de deuda local ( Lebac 37.5%), entre otras medidas adoptadas, indican que es prioritario aumentar rápidamente las transferencias del excedente y de la riqueza acumulada en el país e institucionalizar una nueva ruta de salida para la misma: el servicio de la deuda externa. Esta politica incorpora nuevos actores a la repartija del excedente y la riqueza acumulada y ahoga a nuestro país en un torbellino financiero internacional sin salida.

 

Coherentemente con lo anterior, el gobierno ha dado prioridad al montaje de un escenario para la “bicicleta financiera” y la fuga de divisas. Así, comprando las Lebac –al 37.5% anual en pesos– y cubriéndose al mismo tiempo con dólar a futuro a tasas del 20% o menores según el plazo, un inversor se asegura hoy ganancias en dólares del 15 al 20% pudiendo transferirlas inmediatamente al exterior. Este nivel de ganancia especulativa, imposible de lograr en cualquier otra parte del mundo, anulará la posibilidad de inversión directa en la producción e infraestructura y la consiguiente generación de empleo. Asimismo, agudizará los conflictos entre los que más tienen y llevará a un ajuste estructural mas severo aumentando el despojo de los que menos tienen.

 

Reflexionar sobre estos conflictos y tensiones es un imperativo del momento. De ahí la necesidad de constituir un amplio espacio de reflexión y discusión intelectual donde, superando el sectarismo y los errores del pasado, se aporte colectivamente a la elaboración de una estrategia de desarrollo nacional con inclusión social sustentable.

 


* Socióloga

 

 

 

 

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¿El FMI contra los chicos malos de la troika?

El portal de Wikileaks ha dado a conocer la versión estenográfica (oficial) de una importante teleconferencia sobre las negociaciones entre Atenas y la troika. El tema de la conferencia se relaciona con el incumplimiento de las metas de política fiscal impuestas al gobierno griego y sobre la posible salida de Grecia de la unión monetaria. Algunos piensan que la conferencia revela grietas cada vez más profundas en las posturas de la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y el propio FMI).


La conferencia se llevó a cabo hace dos semanas entre altos funcionarios del FMI: el director de la oficina para Europa, la jefa de la misión para Grecia y otra funcionaria del Fondo en Washington. La discusión está dominada por la preocupación que tiene el FMI en relación a lo que considera metas irrealistas en materia de superávit fiscal que la Comisión Europea y Berlín insisten en imponer a Grecia.


Desde hace algún tiempo el FMI está tratando de enviar un mensaje claro al resto de la troika. Al parecer el organismo considera que la situación en Grecia solamente puede resolverse mediante una quita significativa en su deuda. Al mismo tiempo ha terminado considerando que es necesario relajar las metas de superávit fiscal. Pero tanto Alemania como la Comisión en Bruselas han rechazado tajantemente la idea de quitas adicionales a la deuda griega por juzgar que ya se han hecho todos los recortes posibles. Y, en lo que concierne a las metas de superávit fiscal la Comisión en Bruselas insiste en que falta mucho terreno que recorrer en Atenas, en especial en el espinoso tema del régimen de pensiones. Además, Bruselas y Berlín consideran que hay varias reformas estructurales sobre las cuales el gobierno de Tsipras no ha terminado de actuar. Muchas de esas reformas se traducirán en mayores recortes en la prestación de servicios básicos para la población, además de incrementos en varios impuestos.


Las negociaciones para resolver de manera durable el problema de la crisis en Grecia siguen empantanadas. Es evidente que los altos funcionarios del FMI se han dado cuenta de que el impacto del recorte fiscal (la austeridad) ha sido mayor de lo que nadie en ese venerable organismo esperaba hace apenas un par de años. Los efectos de la austeridad sobre el crecimiento hacen que la relación deuda/PIB aumente de manera explosiva y por eso reclama el FMI actuar de manera simultánea sobre el castigo fiscal y sobre el monto de la deuda. Es una cuestión de gradación: el FMI no ha cambiado la esencia de su diagnóstico sobre las causas de la crisis y la medicina amarga que debe tomar el pueblo griego para superarla. Sólo está tratando de cuidar de que a los médicos que administran la receta no se les pasen las cucharadas.


El ministro de finanzas alemán, el señor Schäuble, ha hecho saber en repetidas ocasiones que la mejor solución pasa por la salida de Grecia de la unión monetaria (incluso ha llegado a insinuar que estaría preparado para pedir el apoyo del Bundestag para subsidiar dicha eventualidad). Por supuesto, esto necesitaría un plan bien diseñado para la transición ordenada hacia la nueva moneda griega. Está por verse si las instituciones europeas (incluyendo el Banco Central Europeo) están dispuestas a intentar un proyecto de esta naturaleza.


Si la filtración de este documento buscaba calmar los ánimos en Atenas, haciendo pensar a los negociadores griegos que el FMI podría ayudar a mitigar el fanatismo del resto de la troika, el objetivo no se ha cumplido. Ayer mismo el gobierno griego demandó explicaciones al Fondo preguntando si la postura oficial del organismo consistía en provocar condiciones de una bancarrota nacional justo antes del referendo en Inglaterra. La señora Lagarde no tardó en responder que la estrategia del FMI no descansa sobre amenazas, pero la historia de las intervenciones del organismo en América Latina y varios pasajes en el documento filtrado indican lo contrario. El intento de jugar al “buen miembro de la troika” en contra de los malos (Bruselas y el BCE) ha fracasado.


Por cierto, el documento filtrado revela que las negociaciones entre Grecia y la troika se verán complicadas por dos factores adicionales. El primero es el referendo sobre la permanencia de Inglaterra en la Unión Europea. Esa votación, prevista para el 23 de junio, podría desembocar en lo que se ha denominado la Brexit. La troika no querrá forzar la mano obligando a Atenas a doblegarse a nuevas condiciones humillantes por miedo a influir en el voto en Inglaterra.


Las negociaciones sobre Grecia también se están viendo afectadas por la grave crisis de refugiados y migrantes en Europa. La posible salida del país helénico de la unión monetaria haría muy difícil que Atenas cumpla con las ideas que algunos políticos tienen sobre el control del flujo de migrantes. Quizás esa es la última carta en poder de los griegos en las negociaciones con la troika.


A siete años de haber estallado la crisis en Grecia, la medicina neoliberal no sólo no ha funcionado, sino que sigue profundizando la recesión.


Twitter: @anadaloficial

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