Doble Ruedas. Historia de un encapuchado en silla de ruedas

Una historia de amor y rabia. Un testimonio de vida, a pesar de las limitaciones. Un relato de amor por los que ya no están físicamente pero seguirán presentes en la memoria de lucha. Una convicción de que lo no logrado en esta coyuntura será conquistado en un fututo no lejano. Desde la silla con la que logra movilizarse un joven, al que la violencia delincuencial le cortó sus sueños de triunfar por medio del fútbol, nos adentra en parte de la lucha vivida en meses de resistencia, esa que tomó cuerpo después del 28A.

 

Finales de junio de 2021, oriente de Cali, Avenida Simón Bolívar, punto de resistencia Apocalipso, cuatro de la tarde. El ambiente estaba caldeado, los jóvenes se encontraban en sus puntos de control esperando la arremetida, que como en las últimas ocasiones sería perpetrada por la triada Policía, Goes y paramilitares. El ambiente no era muy distinto en el punto de Puerto Madera, ubicado a pocos kilómetros de Apocalipso, siguiendo la gigantesca avenida que se mantenía completamente taponada por barricadas.

Parecía que estábamos en la hora y lugar equivocado. Nuestra intención era entregar a las personas que estaban allí algunos ejemplares de la edición especial del periódico desdeabajo dedicada al alzamiento social/popular y juvenil en Cali. Algunas madres comunitarias nos recibieron y comentaron la situación. Eran ellas quienes tenían el contexto de todo lo que sucedía en el punto, pues, aunque no estaban en la primera línea, sí hacían parte fundamental del cuidado comunitario del lugar y gracias a ellas había alimentación, cuidados de salud, como también había hombros y abrazos para llorar, contar y mitigar las penas.

Al ver los periódicos, los jóvenes primera línea y la comunidad empezaron a acercarse, todo el mundo quería llevarse un ejemplar. En ese momento la tensión que sentíamos en el ambiente se mezcló con la amabilidad, amistad y alegría de quienes estaban en el punto de resistencia; fue ahí que nos percatamos que sí era una buena hora y lugar para estar.

 

 


Apocalipso

En medio de la multitud se nos acercó Doble Ruedas, un joven encapuchado que se movilizaba en una silla de ruedas. Todo el mundo lo quería y admiraba. Nos presentamos y sin dudarlo decidió darnos un recorrido para tomar algunas fotografías por el punto de resistencia que permanecía junto al almacén Éxito de Calipso, convertido en un centro de violación de los derechos humanos, con denuncias incluso de torturas padecidas por jóvenes en algunos días del pasado mes de mayo, almacén que ahora permanecía cerrado, aunque en su interior se mantenía una especie de estación de la “fuerza pública”.

Junto a Doble Ruedas nos acompañaron varios jóvenes primera línea y habitantes de la comunidad que decidieron brindarnos seguridad con su compañía. Al subirnos a la estación del MIO podíamos ver francotiradores apostados en el edificio donde funciona el Éxito, también algunas tanquetas del Esmad. Tomamos varias fotografías de los murales que ahora llenaban la Avenida, así como de los lugares de memoria en homenaje a quienes habían sido asesinados en medio de las arremetidas de la “fuerza pública”. El escenario era tan crudo que en un momento del recorrido alcanzaron a decirnos que en un lugar de la avenida habían caído más de 7 personas en una sola noche.


Doble Ruedas

Tiene 26 años y se reconoce como un discapacitado que está luchando por sus derechos, negados, al no acceder a terapias para su recuperación. Siempre con la capucha puesta y atento a lo que ocurría a su alrededor, Doble Ruedas, sin dejar de mostar en sus ojos la seguridad de saber lo que estaba sucediendo, nos contó su historia.

Siempre fue amante del fútbol, su pasión, jugaba en las divisiones inferiores del América de Cali. Un 3 de enero salió de su casa a las 6 de la mañana para un entrenamiento, y se encontró con lo que no esperaba: dos personas que le dijeron que entregara la bicicleta en la que se movilizaba, la misma que su madre le había regalado en navidad. “Ya podés imaginarte mi respuesta”. Al negarse recibió ocho puñaladas, una de las cuales le afectó la médula espinal y otra el pulmón izquierdo.

Su estado de salud no le impidió ser parte fundamental del punto de resistencia de Calipso, su apoyo fue permanente para las primeras líneas y la comunidad, por lo que permaneció cuidado y protegido como un tesoro. En medio de toda esta coyuntura encontró alegrías como también tuvo que que vivir experiencias de intenso dolor, por ejemplo despedir amigos que fueron asesinados por la policía. Su relato nos dice:

“La comunidad, como las personas de la resistencia, gente de nosotros, gente de la primera línea, me tratan como hermanito. Cuando escuchan que pasa algo conmigo todo el mundo corre a ayudarme, me sacan de primero en todo, mejor dicho me atienden de la mejor manera, me tratan excelentemente bien. Gracias al paro nacional conocí gente que se ha convertido en familia para mí; antes tenía amigos, en los cuales ya no confío, ahorita confío en estas personas que no les da miedo ir hasta un lugar en donde están dando bala para sacarme, esos son mis amigos, las personas que están dispuestas a dar la vida como yo lo haría por ellos.

Así fue Erik. Él seguro me está escuchando, un compañero de barra del América de Cali. Éramos como uña y mugre, donde jugaba el equipo para allá íbamos. El día que lo asesinaron estábamos juntos, yo le dije: hermano, me muevo porque esto se va a poner malo. Él me dijo que no se iba a ir, me empecé a ir y cuando llegué al puente llegó mi papá y las personas que no me dejan quedar hasta tarde, y ahí nos fuimos. En ese momento escuchamos el taztazeo, la plomacera y fue hasta el otro día que me di cuenta que a mi compañero Erik lo había matado la policía”.

 

 

Amor comunitario

La noche empezaba a sembrarse y las luces de Apocalipso comenzaban a encenderse. Algunas personas nos decían que por seguridad era hora de salir del barrio. Escuchabámos sus razones pero aún teníamos labor por realizar. Rodeados de muchas personas de la comunidad, la entrevista a Doble Ruedas seguía su rumbo. Al preguntarle, ¿por qué decidiste participar en esta coyuntura?, no dudó en respondernos:

“Me conmovió cuando vi que la policía empezó a dar bala, por eso me vine a apoyar a los muchachos, a ver si eran capaz de poder matar a una persona discapacitada. Hoy creo que sí son capaces de matar a una persona en mi estado, ya lo han demostrado, nada más recuerda que fueron capaces de violar a una muchacha, entonces cualquier cosa pueden hacer”.

– ¿Cuál es tu función en el punto de resistencia?
“Yo no me considero de la primera línea porque no puedo pelear, no puedo correr, no puedo tirar piedras, más bien me hago atrás ayudándolos con la leche, ayudándolos a llevar a la enfermería, eso es lo que yo hago, ayudarlos a que no se me ahoguen por los gases que nos tira la policía”.

La escena y relato que estábamos presenciando estaba tan llena de amor, que seguramente quienes allí estaban no lo podían notar. Doble Ruedas nos contó que en medio de los múltiples ataques recibidos en Apocalipso por parte de la “fuerza pública”, su silla de ruedas se deterioró a tal punto que la comunidad se reunió y recolectó el dinero para comprarle una nueva:

“Yo le doy gracias a la comunidad de Calipso, Sorrento, Yira Castro, Sindical, Villa Blanca. Gracias a ellos que me donaron una silla de ruedas nueva, porque la que tengo en este momentico la tengo prácticamente para el combate o sea para la guerra, y ya está deteriorada. Pero gracias a la comunidad ahora tengo una silla nueva muy buena, muy bacana, pero lo importante ahorita es volver a ponerme de pie, lo que me hace falta son mis terapias para mi recuperación”.

 

 

Barrio adentro

Preocupado por el futuro que vendrá después de levantar el punto de resistencia de Apocalipso, Doble Ruedas hace una evaluación de lo vivido en esta coyuntura, y el trabajo que está por venir en el ejercicio denominado “barrio adentro”**:

“Vamos a levantar el punto, pero no es así por así. Mirá, yo estoy inconforme y estoy luchando por mi salud, pero también por una vida digna para mi papá de 60 años y mi mamá de 50, pero también por mi hermano que trabaja todo el día y se gana un mínimo y de eso tiene que sacar para pagar arriendo y todos los gastos de la casa.

Ahorita me siento intimidado porque cuando se levante este paro ya no le tendré confianza a la policía, ahora me va a dar miedo cuando me llamen y me requisen. También siento miedo de entregar este punto porque la verdad no quiero que esté en riesgo ni mi familia ni ninguno de mis compañeros.

Yo digo que en el fondo perdimos la batalla porque nos endulzaron con unos mercados, con unas bequitas y ya, ahora tenemos que dar nombres y datos, pero yo no voy a recibir eso porque sé que con eso me van a capturar.

Muchas personas que no estuvieron con nosotros, que no nos apoyaron en el paro, ahora la van es a tener que chupar (perdón) van a tener que aguantar lo que se viene, porque lo que se viene es mucho peor, todas las reformas que íbamos a tumbar nos la van a aplicar el doble, nosotros no hemos tumbado nada, antes todas las reformas las están remodelando para volverlas a poner. Todos los supuestos daños que hicimos nos lo van a cobrar duro.

Ahorita en el ejercicio de barrio adentro vamos a seguir haciendo pedagogía, actividades culturales, eventos de rap y diferentes actividades cada ocho días, esto lo vamos a seguir haciendo hasta que el presidente se dé cuenta que lo que estamos pidiendo es lo que necesitamos, porque ya estamos cansados que el rico sea más rico y el pobre sea más pobre, así es todos los días”.

–En ese momento lo interrumpimos para preguntarle, ¿volverías a salir a manifestarte?
“Vuelvo a salir las veces que me toque salir a luchar, vuelvo y lo hago pacíficamente como lo hice en esta primera vez, porque este es el primer paro en que participo y me siento orgulloso porque pude ver la cara de lo que yo quiero, lastimosamente no pudimos lograr lo que buscamos, pero sé que en cualquier momento se va a lograr… –su mirada que estaba dirigida hacia el infinito vuelve y se enfoca en nosotros y nos dice–. Compañero, sé que en cualquier momento se va a lograr que toda la corrupción se acabe, que ya se le dé un poquito más al pobre y que al rico le mermemos. Hoy en día mi hermana me dice que quién me manda meterme en esto, yo le digo, quién me manda no, esto es porque yo quise y voy a seguir y el día que me toque volver a salir a luchar y volverle a echar leche a mis compañeros para que no se ahoguen, lo haré”.

En ese momento Doble Ruedas decide mandarle un mensaje al presidente a través de nuestra grabadora, un mensaje que seguramente nunca le llegará a sus oídos por medio de nuestro medio, pero pese a ello igual lo dejamos para quienes estén leyendo el relato de quien a pesar de haber perdido la movilidad de sus piernas no sufrío igual percance en su cabeza.

 


En voz alta

“En este momentico al presidente no le importa si yo tengo hambre, si el compañero tiene hambre, si alguien aquí tiene donde vivir, si esta noche tenemos donde dormir, a él no le importa nada de eso. Hoy, seguramente, Duque puede llegar a su casa a descansar y ver su Netflix o lo que quiera. A mí me cortaron el internet y hasta todo… Pero una cosa si te digo, ¿por qué te olvidaste del pueblo si nosotros fuimos los que te ayudamos a subir allá? ¿por qué mandaste a matar a todos nuestros compañeros? Fuiste vos quien mandó a matar a todos nuestros compañeros que hoy están en el cielo por la lucha y por la resistencia”.

Al pronunciar estas últimas palabras se marca la rabia en su voz y en sus ojos el dolor. Nuevamente las personas que nos acompañan insisten sin excepción en que es momento de marcharnos. La tensión en el punto de Calipso subía de nivel. Siguiendo los conocimientos de quienes habitan este territorio decidimos empezar a despedirnos y Doble Ruedas dejó fluir todo su sentimiento:

“Quiero terminar dando un agradecimiento, aunque sé que no me van a escuchar, pero sé que están con nosotros. A nuestros compañeros capucha, gracias por tu lucha, en la tierra los estamos acompañando, los estamos recordando. Nunca los vamos a olvidar, y a las familias: nunca vamos a olvidar a sus hijos, a sus nietos, no los vamos a olvidar, muchas gracias por habernos acompañado, de todo corazón, muchas gracias de parte de este joven discapacitado que seguirá en la lucha las veces que me toque”.

 

* Integrante del equipo desdeabajo y del colectivo Loma Sur. Fotografías.
** Barrio adentro fue la decisión que tomaron en los distintos puntos de resistencia de Cali para levantar los bloqueos. Significa que ahora quienes antes estaban en las barricadas se adentrarán barrio adentro para fortalecer los lazos y procesos comunitarios en cada territorio.

 

Publicado enEdición Nº282
Doble Ruedas. Historia de un encapuchado en silla de ruedas

Una historia de amor y rabia. Un testimonio de vida, a pesar de las limitaciones. Un relato de amor por los que ya no están físicamente pero seguirán presentes en la memoria de lucha. Una convicción de que lo no logrado en esta coyuntura será conquistado en un fututo no lejano. Desde la silla con la que logra movilizarse un joven, al que la violencia delincuencial le cortó sus sueños de triunfar por medio del fútbol, nos adentra en parte de la lucha vivida en meses de resistencia, esa que tomó cuerpo después del 28A.

 

Finales de junio de 2021, oriente de Cali, Avenida Simón Bolívar, punto de resistencia Apocalipso, cuatro de la tarde. El ambiente estaba caldeado, los jóvenes se encontraban en sus puntos de control esperando la arremetida, que como en las últimas ocasiones sería perpetrada por la triada Policía, Goes y paramilitares. El ambiente no era muy distinto en el punto de Puerto Madera, ubicado a pocos kilómetros de Apocalipso, siguiendo la gigantesca avenida que se mantenía completamente taponada por barricadas.

Parecía que estábamos en la hora y lugar equivocado. Nuestra intención era entregar a las personas que estaban allí algunos ejemplares de la edición especial del periódico desdeabajo dedicada al alzamiento social/popular y juvenil en Cali. Algunas madres comunitarias nos recibieron y comentaron la situación. Eran ellas quienes tenían el contexto de todo lo que sucedía en el punto, pues, aunque no estaban en la primera línea, sí hacían parte fundamental del cuidado comunitario del lugar y gracias a ellas había alimentación, cuidados de salud, como también había hombros y abrazos para llorar, contar y mitigar las penas.

Al ver los periódicos, los jóvenes primera línea y la comunidad empezaron a acercarse, todo el mundo quería llevarse un ejemplar. En ese momento la tensión que sentíamos en el ambiente se mezcló con la amabilidad, amistad y alegría de quienes estaban en el punto de resistencia; fue ahí que nos percatamos que sí era una buena hora y lugar para estar.

 

 


Apocalipso

En medio de la multitud se nos acercó Doble Ruedas, un joven encapuchado que se movilizaba en una silla de ruedas. Todo el mundo lo quería y admiraba. Nos presentamos y sin dudarlo decidió darnos un recorrido para tomar algunas fotografías por el punto de resistencia que permanecía junto al almacén Éxito de Calipso, convertido en un centro de violación de los derechos humanos, con denuncias incluso de torturas padecidas por jóvenes en algunos días del pasado mes de mayo, almacén que ahora permanecía cerrado, aunque en su interior se mantenía una especie de estación de la “fuerza pública”.

Junto a Doble Ruedas nos acompañaron varios jóvenes primera línea y habitantes de la comunidad que decidieron brindarnos seguridad con su compañía. Al subirnos a la estación del MIO podíamos ver francotiradores apostados en el edificio donde funciona el Éxito, también algunas tanquetas del Esmad. Tomamos varias fotografías de los murales que ahora llenaban la Avenida, así como de los lugares de memoria en homenaje a quienes habían sido asesinados en medio de las arremetidas de la “fuerza pública”. El escenario era tan crudo que en un momento del recorrido alcanzaron a decirnos que en un lugar de la avenida habían caído más de 7 personas en una sola noche.


Doble Ruedas

Tiene 26 años y se reconoce como un discapacitado que está luchando por sus derechos, negados, al no acceder a terapias para su recuperación. Siempre con la capucha puesta y atento a lo que ocurría a su alrededor, Doble Ruedas, sin dejar de mostar en sus ojos la seguridad de saber lo que estaba sucediendo, nos contó su historia.

Siempre fue amante del fútbol, su pasión, jugaba en las divisiones inferiores del América de Cali. Un 3 de enero salió de su casa a las 6 de la mañana para un entrenamiento, y se encontró con lo que no esperaba: dos personas que le dijeron que entregara la bicicleta en la que se movilizaba, la misma que su madre le había regalado en navidad. “Ya podés imaginarte mi respuesta”. Al negarse recibió ocho puñaladas, una de las cuales le afectó la médula espinal y otra el pulmón izquierdo.

Su estado de salud no le impidió ser parte fundamental del punto de resistencia de Calipso, su apoyo fue permanente para las primeras líneas y la comunidad, por lo que permaneció cuidado y protegido como un tesoro. En medio de toda esta coyuntura encontró alegrías como también tuvo que que vivir experiencias de intenso dolor, por ejemplo despedir amigos que fueron asesinados por la policía. Su relato nos dice:

“La comunidad, como las personas de la resistencia, gente de nosotros, gente de la primera línea, me tratan como hermanito. Cuando escuchan que pasa algo conmigo todo el mundo corre a ayudarme, me sacan de primero en todo, mejor dicho me atienden de la mejor manera, me tratan excelentemente bien. Gracias al paro nacional conocí gente que se ha convertido en familia para mí; antes tenía amigos, en los cuales ya no confío, ahorita confío en estas personas que no les da miedo ir hasta un lugar en donde están dando bala para sacarme, esos son mis amigos, las personas que están dispuestas a dar la vida como yo lo haría por ellos.

Así fue Erik. Él seguro me está escuchando, un compañero de barra del América de Cali. Éramos como uña y mugre, donde jugaba el equipo para allá íbamos. El día que lo asesinaron estábamos juntos, yo le dije: hermano, me muevo porque esto se va a poner malo. Él me dijo que no se iba a ir, me empecé a ir y cuando llegué al puente llegó mi papá y las personas que no me dejan quedar hasta tarde, y ahí nos fuimos. En ese momento escuchamos el taztazeo, la plomacera y fue hasta el otro día que me di cuenta que a mi compañero Erik lo había matado la policía”.

 

 

Amor comunitario

La noche empezaba a sembrarse y las luces de Apocalipso comenzaban a encenderse. Algunas personas nos decían que por seguridad era hora de salir del barrio. Escuchabámos sus razones pero aún teníamos labor por realizar. Rodeados de muchas personas de la comunidad, la entrevista a Doble Ruedas seguía su rumbo. Al preguntarle, ¿por qué decidiste participar en esta coyuntura?, no dudó en respondernos:

“Me conmovió cuando vi que la policía empezó a dar bala, por eso me vine a apoyar a los muchachos, a ver si eran capaz de poder matar a una persona discapacitada. Hoy creo que sí son capaces de matar a una persona en mi estado, ya lo han demostrado, nada más recuerda que fueron capaces de violar a una muchacha, entonces cualquier cosa pueden hacer”.

– ¿Cuál es tu función en el punto de resistencia?
“Yo no me considero de la primera línea porque no puedo pelear, no puedo correr, no puedo tirar piedras, más bien me hago atrás ayudándolos con la leche, ayudándolos a llevar a la enfermería, eso es lo que yo hago, ayudarlos a que no se me ahoguen por los gases que nos tira la policía”.

La escena y relato que estábamos presenciando estaba tan llena de amor, que seguramente quienes allí estaban no lo podían notar. Doble Ruedas nos contó que en medio de los múltiples ataques recibidos en Apocalipso por parte de la “fuerza pública”, su silla de ruedas se deterioró a tal punto que la comunidad se reunió y recolectó el dinero para comprarle una nueva:

“Yo le doy gracias a la comunidad de Calipso, Sorrento, Yira Castro, Sindical, Villa Blanca. Gracias a ellos que me donaron una silla de ruedas nueva, porque la que tengo en este momentico la tengo prácticamente para el combate o sea para la guerra, y ya está deteriorada. Pero gracias a la comunidad ahora tengo una silla nueva muy buena, muy bacana, pero lo importante ahorita es volver a ponerme de pie, lo que me hace falta son mis terapias para mi recuperación”.

 

 

Barrio adentro

Preocupado por el futuro que vendrá después de levantar el punto de resistencia de Apocalipso, Doble Ruedas hace una evaluación de lo vivido en esta coyuntura, y el trabajo que está por venir en el ejercicio denominado “barrio adentro”**:

“Vamos a levantar el punto, pero no es así por así. Mirá, yo estoy inconforme y estoy luchando por mi salud, pero también por una vida digna para mi papá de 60 años y mi mamá de 50, pero también por mi hermano que trabaja todo el día y se gana un mínimo y de eso tiene que sacar para pagar arriendo y todos los gastos de la casa.

Ahorita me siento intimidado porque cuando se levante este paro ya no le tendré confianza a la policía, ahora me va a dar miedo cuando me llamen y me requisen. También siento miedo de entregar este punto porque la verdad no quiero que esté en riesgo ni mi familia ni ninguno de mis compañeros.

Yo digo que en el fondo perdimos la batalla porque nos endulzaron con unos mercados, con unas bequitas y ya, ahora tenemos que dar nombres y datos, pero yo no voy a recibir eso porque sé que con eso me van a capturar.

Muchas personas que no estuvieron con nosotros, que no nos apoyaron en el paro, ahora la van es a tener que chupar (perdón) van a tener que aguantar lo que se viene, porque lo que se viene es mucho peor, todas las reformas que íbamos a tumbar nos la van a aplicar el doble, nosotros no hemos tumbado nada, antes todas las reformas las están remodelando para volverlas a poner. Todos los supuestos daños que hicimos nos lo van a cobrar duro.

Ahorita en el ejercicio de barrio adentro vamos a seguir haciendo pedagogía, actividades culturales, eventos de rap y diferentes actividades cada ocho días, esto lo vamos a seguir haciendo hasta que el presidente se dé cuenta que lo que estamos pidiendo es lo que necesitamos, porque ya estamos cansados que el rico sea más rico y el pobre sea más pobre, así es todos los días”.

–En ese momento lo interrumpimos para preguntarle, ¿volverías a salir a manifestarte?
“Vuelvo a salir las veces que me toque salir a luchar, vuelvo y lo hago pacíficamente como lo hice en esta primera vez, porque este es el primer paro en que participo y me siento orgulloso porque pude ver la cara de lo que yo quiero, lastimosamente no pudimos lograr lo que buscamos, pero sé que en cualquier momento se va a lograr… –su mirada que estaba dirigida hacia el infinito vuelve y se enfoca en nosotros y nos dice–. Compañero, sé que en cualquier momento se va a lograr que toda la corrupción se acabe, que ya se le dé un poquito más al pobre y que al rico le mermemos. Hoy en día mi hermana me dice que quién me manda meterme en esto, yo le digo, quién me manda no, esto es porque yo quise y voy a seguir y el día que me toque volver a salir a luchar y volverle a echar leche a mis compañeros para que no se ahoguen, lo haré”.

En ese momento Doble Ruedas decide mandarle un mensaje al presidente a través de nuestra grabadora, un mensaje que seguramente nunca le llegará a sus oídos por medio de nuestro medio, pero pese a ello igual lo dejamos para quienes estén leyendo el relato de quien a pesar de haber perdido la movilidad de sus piernas no sufrío igual percance en su cabeza.

 


En voz alta

“En este momentico al presidente no le importa si yo tengo hambre, si el compañero tiene hambre, si alguien aquí tiene donde vivir, si esta noche tenemos donde dormir, a él no le importa nada de eso. Hoy, seguramente, Duque puede llegar a su casa a descansar y ver su Netflix o lo que quiera. A mí me cortaron el internet y hasta todo… Pero una cosa si te digo, ¿por qué te olvidaste del pueblo si nosotros fuimos los que te ayudamos a subir allá? ¿por qué mandaste a matar a todos nuestros compañeros? Fuiste vos quien mandó a matar a todos nuestros compañeros que hoy están en el cielo por la lucha y por la resistencia”.

Al pronunciar estas últimas palabras se marca la rabia en su voz y en sus ojos el dolor. Nuevamente las personas que nos acompañan insisten sin excepción en que es momento de marcharnos. La tensión en el punto de Calipso subía de nivel. Siguiendo los conocimientos de quienes habitan este territorio decidimos empezar a despedirnos y Doble Ruedas dejó fluir todo su sentimiento:

“Quiero terminar dando un agradecimiento, aunque sé que no me van a escuchar, pero sé que están con nosotros. A nuestros compañeros capucha, gracias por tu lucha, en la tierra los estamos acompañando, los estamos recordando. Nunca los vamos a olvidar, y a las familias: nunca vamos a olvidar a sus hijos, a sus nietos, no los vamos a olvidar, muchas gracias por habernos acompañado, de todo corazón, muchas gracias de parte de este joven discapacitado que seguirá en la lucha las veces que me toque”.

 

* Integrante del equipo desdeabajo y del colectivo Loma Sur. Fotografías.
** Barrio adentro fue la decisión que tomaron en los distintos puntos de resistencia de Cali para levantar los bloqueos. Significa que ahora quienes antes estaban en las barricadas se adentrarán barrio adentro para fortalecer los lazos y procesos comunitarios en cada territorio.

 

Publicado enColombia
Experimentos de renta básica: de la evidencia científica al debate colectivo

Los experimentos de renta básica se han puesto de moda, pero no pueden convertirse en un fin en sí mismo. Las evidencias que obtenemos son útiles para fundamentar empíricamente nuestras hipótesis y argumentos, pero también para fomentar el debate sobre cuestiones claves, como qué significa el trabajo, cómo queremos distribuir el producto social, o qué sistema de protección social queremos

 

A la mayoría de los lectores y lectoras les sonará que Finlandia recientemente ha realizado un "experimento de renta básica". Dos mil personas escogidas de forma aleatoria percibieron, de forma incondicional, una renta de unos 560 euros mensuales durante dos años. El debate era goloso: dar dinero a la gente y esperar a ver qué pasaba. Los expertos, académicos, políticos, y sobre todo los medios de comunicación, se preguntaban si, por ejemplo, las personas desempleadas se esforzarían en conseguir un puesto de trabajo o, por el contrario, se apalancarían en el sofá.

Lo que quizás no les suene tanto es que este tipo de experimentos hace años que se vienen realizando en todo el mundo: desde la localidad de Manitoba, en Canadá o en varias poblaciones estadounidenses entre los 1970s y 1980s, hasta más recientemente en lugares como Otjivero-Omitara Namibia (2007-08), Madhya Pradesh en la India (2011-13), en Kenia (2016-), en Ontario en Canadá (2017-18), en Utrecht y cinco ciudades holandesas (2017-19), en Irán (2010-), en Maricá, Río de Janeiro, Brasil (2019-), o en la provincia de Gyeonggi de Corea del Sur (2020-). Parece que estos experimentos están consiguiendo que la idea de la renta básica gane cada día más adeptos y que el debate salga de las universidades y de los centros de investigación para interpelar a cada vez mayores sectores de la sociedad.

En el mundo académico y activista prevalece la discusión de si estos experimentos son realmente necesarios, e incluso adecuados, para terminar implementando la renta básica. A un lado hay quien cree que aún se necesitan más pruebbas empíricas que avalen y aporten mayor credibilidad y robustez a los argumentos favorables a la renta básica. Los expertos llaman "evidence-based policies" a la idea de que, para implementar políticas públicas, es necesario primero que estas se sostengan sobre evidencias empíricas que demuestren su eficiencia y eficacia. En el otro extremo del debate se halla quien postula la futilidad de estos experimentos y defiende, por tanto, que los argumentos y las razones para justificar la implementación de la renta básica no tienen que ver con sus hipotéticos resultados empíricos, sino con consideraciones de tipo moral o ético.

Sin embargo, no hay que ir ni a Finlandia ni a Corea del Sur, ya que en Barcelona también se ha realizado un experimento similar que ha finalizado hace poco más de un año. Durante 24 meses, mil hogares del Eje Besós participaron en el llamado proyecto piloto B-MINCOME que combinaba una transferencia monetaria con varias políticas activas de inclusión sociolaboral. La evaluación de este proyecto se está publicando estos días, aunque a mediados de 2018 ya se conocieron los resultados parciales. Estos, como los del resto de experimentos anteriormente mencionados, fueron positivos en incidir sobre aspectos tales como la reducción del estrés financiero y de las deudas familiares, el aumento de la felicidad y del bienestar subjetivo, la reducción de ciertas afectaciones mentales y físicas, la mejora de la calidad alimentaria, el refuerzo de la participación y de la confianza social y con las instituciones, el refuerzo de la autoconfianza y de la emprendeduría, etc. Sin embargo, los experimentos realizados hasta ahora echan por tierra el supuesto desincentivo sobre la oferta laboral que algunos creen que inevitablemente implicaría una renta básica.

Dicho y hecho, pues. Aquellos que reclaman más evidencias disponen ahora de una considerable cantidad de datos que avalan y justifican su implementación. Desgraciadamente, la renta básica no se ha instaurado ni en Finlandia, ni en Kenia, ni tampoco en Barcelona. El problema no radica pues en la falta de datos ni de evidencias empíricas, sino más bien en creer que la política funciona como la ciencia o, dicho de otro modo, que quien ocupa cargos políticos y diseña políticas públicas razona y actúa como lo haría un científico social.

Aquellos que anteponen los argumentos de tipo moral o ético se podrían sentir ahora tentados a afirmar que tengo razón y que, por más evidencias que aporten estos experimentos, la decisión de implementar (o no) la renta básica es y será siempre una decisión política sostenida sobre postulados éticos e ideológicos. Quien defiende esta posición cree que la carga de la prueba se encuentra en los argumentos normativos y tiende así a rechazar la experimentación y los estudios de campo. Independientemente de los resultados o las consecuencias que esta pueda conllevar, sostienen, hay que instaurar la renta básica porque es una medida justa que nos acerca a un modelo distributivo que estimamos moralmente deseable para nuestras sociedades.

El problema de esta postura es que tiende a obviar que la renta básica (en caso de implementarse) sería la política de mayor impacto redistributivo y sería, por tanto, una medida altamente controvertida desde el punto de vista político. Parece muy poco estratégico y totalmente desaconsejable, pues, rechazar las evidencias científicas disponibles que pudiersn avalar su implementación. Después de todo, durante los últimos cuarenta años, una gran cantidad de reputados estudiosos en campos como la justicia distributiva, la ética económica y la filosofía moral y política han desarrollado un buen número de teorías y argumentos favorables a la renta básica difícilmente rebatibles por la mayoría de la población, pero que tampoco parecen haber tenido mucho éxito en convencer a sus gobernantes de instaurar esta medida.

Así como la primera perspectiva lo fía todo a unos resultados "estadísticamente significativos" y se muestra profundamente ilusa al creer que las decisiones políticas se cocinan en laboratorios científicos, esta segunda postura pondría todo el peso en los argumentos éticonormativos que, por más refinados que puedan ser, no parecen haber sido suficientes para modificar la acción de gobierno. El lector o lectora más pesimista podría sentirse ahora satisfecho, tirar la toalla y balbucear algo así como que "la renta básica es una buena idea, pero en el fondo es demasiado utópica para ser implementada". Nada más lejos de mi intención.

Académicos, expertos y defensores de la renta básica en general pueden seguir peleándose alrededor de la (in)conveniencia de realizar más experimentos. Pero lo cierto es que cuanto más se discuten y más experimentos se realizan, más se habla de la renta básica. Y para prueba, un botón: es decir, este mismo artículo. Es lógico suponer que dar dinero de forma incondicional conllevará resultados positivos, pero lo cierto es que necesitamos evidencias que aporten consistencia empírica tal suposición. Es mediante la realización de experimentos que ahora sabemos que la felicidad y el bienestar tienden a aumentar, que la salud y la alimentación usualmente mejoran, que las deudas económicas y el estrés financiero tienden a reducirse, que la gente ocupada no suele abandonar su puesto de trabajo y que quien está parado difícilmente rechaza volver al mercado laboral. Y sabemos también que casi nadie opta por no hacer nada. Convertirse en un parásito, en un "ni-ni", no parece una opción para quien dispone de su existencia material garantizada.

Simultáneamente, estos resultados animan cada vez más debates con un fuerte contenido ético y político que, por otra parte, serían difíciles de escuchar en casa, en el bar o en el lugar de trabajo si no se hubieran realizado experimentos como los de Namibia, los de Holanda o el de Barcelona. Por lo tanto, estos experimentos no solo son útiles para acumular nuevas evidencias empíricas al corpus de conocimiento científico actualmente existente, sino que también sirven para poner sobre la mesa debates con un fuerte contenido ético y moral y que son fundamentales para a las sociedades actuales como, por ejemplo, ¿qué significa el trabajo? ¿Es lo mismo el trabajo que el empleo? ¿Quién (no) trabaja y por qué? ¿Cómo queremos distribuir el producto social? ¿Qué sistema de protección social queremos? ¿Es el empleo el medio más adecuado para garantizar la libertad y la autonomía de las personas?

Quienes creemos y defendemos que la existencia material es y debería ser un derecho fundamental, no podemos pasar por alto la oportunidad estratégica que nos brindan los experimentos de renta básica como altavoz para hacer oír nuestra voz. La sociedad no es un espacio escéptico ni neutro, sino que está conformada por una multitud de relaciones de poder y de dominación históricamente cristalizadas de acuerdo con los diferentes contextos geográficos, políticos, culturales y económicos. Creer que unos científicos en bata blanca arreglarán los problemas que todo esto genera es tan iluso como contraproducente; tanto como hacer caso omiso a las evidencias científicas y las recomendaciones que nos puedan aportar. Nuestra tarea no es solo diseñar e implementar buenos experimentos sociales, si no sobre todo saber leer e interpretar los resultados para que sean útiles para el debate y la discusión colectiva en favor de la renta básica.

27/01/2021

Por Bru Laín 
 
es profesor de sociología en la Universidad de Barcelona e investigador en la Universidad de Minho, Portugal. Se ha formado en la UB, UAB, la Concordia University, la University of Brighton y la Université Catholique de Louvain y ha sido docente invitado en la Universidad Nacional de Ecuador, la University of Leeds y la McGill University. Ha sido investigador en el proyecto piloto B-MINCOME del Ayuntamient de Barcelona. Es secretario de la Red Renda Bàsica y miembro del Consejo de Redacción de la revista SinPermiso.
Publicado enSociedad
Simpatizantes del Frente Polisario responden a una arenga en uno de los campos de refugiados saharauis en Rabuni, Argelia, el viernes 13 de noviembre.Javier Martín Rodríguez / EFE

La organización saharaui sostiene que ha bombardeado cuatro bases militares y dos puestos de vigilancia marroquíes y ha causado bajas. Rabat guarda silencio

 

El secretario general del Frente Polisario y presidente de la República Árabe Democrática Saharaui (RASD), Brahim Ghali, anunció este sábado la ruptura del alto el fuego firmado con Marruecos en 1991 y decretó el estado de guerra. Desde la otra parte, el Estado marroquí guardó silencio. Mientras el Frente Polisario informaba sobre ataques contra posiciones del “enemigo”, varios medios marroquíes se centraron en los mensajes de apoyo que Rabat ha recibido desde países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y Jordania.

El Frente Polisario aseguró el sábado por la mañana haber causado víctimas mortales a Marruecos y “considerables pérdidas materiales” en la madrugada del viernes al sábado mediante bombardeos efectuados contra cuatro bases militares (entre ellas, las de Mahbes, Hauza, Auserd) y dos puestos de vigilancia. Al caer la tarde del sábado, la organización saharaui emitió su segundo parte de guerra, en el que informaba de que había continuado con los bombardeos contra las bases militares de Mahbes y Bagari y hostigado al “ocupante” en la zona de Guerguerat.

Desde El Aaiún, capital administrativa del Sáhara Occidental, Ahmed Tanji, fundador del grupo de periodistas saharauis Equipe Media, indicó en conversación telefónica: “Aquí han puesto más policías y militares por todas partes. El viernes reprimieron una manifestación de saharauis. Y hoy sábado, algunos agentes marroquíes han lanzado piedras contra algunas casas de activistas saharauis”.

Los 240 observadores que integran la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) no han podido evitar las hostilidades sobre el terreno. La labor de la ONU se ha visto sobrepasada más que nunca en los últimos 29 años, desde la firma del alto el fuego

El ministerio de Exteriores de la RASD emitió el sábado un comunicado en el que indicaba que, tras llevar 29 años a la espera de que se celebre un referéndum de autodeterminación, el pueblo saharaui ha perdido su confianza en las Naciones Unidas y en su misión sobre el terreno. Para la organización saharaui, la misión de la ONU se ha convertido en “custodio” de la explotación por parte de Marruecos de los recursos naturales del Sáhara Occidental, lo que considera un “expolio”.

La comunidad internacional también asiste impotente al desarrollo de los hechos. El ministerio de Exteriores de España, antigua potencia colonial del Sáhara, instó a las partes a través de un comunicado difundido el viernes por la noche a reanudar las negociaciones. Lo mismo hicieron varios representantes de la Unión Europea y de la ONU.

La situación en el Sáhara Occidental vivió el viernes el momento de mayor violencia desde 1991. Fuerzas del ejército marroquí disolvieron una protesta de civiles saharauis que mantenían cerrada desde el 21 de octubre la carretera que une el Sáhara Occidental con Marruecos. El ejército marroquí señala que en ningún momento tomó contacto con civiles, pero ambas partes reconocen que durante la operación de desalojo intercambiaron disparos, sin que se registrara en principio ningún herido. El sábado por la tarde el tráfico en el paso de Guerguerat quedó restablecido por el Ejército marroquí, según indicó informó la agencia oficial MAP. El comunicado no mencionó ningún ataque del Frente Polisario.

Marruecos no reconoce bajas por ahora

Ante el hecho de que Rabat no haya reconocido hasta el momento ninguna baja mortal, una fuente del Frente Polisario alegó: “Marruecos no va a reconocer ni que estamos en guerra ni que han sufrido bajas mortales. Solo lo reconocerán cuando entremos en algunas de sus bases militares. Marruecos nunca reconoció que tuvimos presos a 4.000 de sus soldados durante la guerra que mantuvimos [1976-1991].

Respecto a la desproporción que hay entre los dos bandos, la citada fuente añadió: “Somos conscientes. Nunca hemos negado que ellos son mucho más poderosos que nosotros. Pero el muro que ellos construyeron en el desierto juega a nuestro favor. Porque el muro [construido a lo largo de 2.500 kilómetros en el desierto] les obliga a atrincherarse. Y esa posición nos da la ventaja de marcar el ritmo de las ofensivas”.

Mientras el Frente Polisario señala abiertamente que la guerra se ha desatado en el Sáhara Occidental al cabo de 29 años, Rabat no se expresa en los mismos términos. El Estado Mayor de Marruecos indicó en un comunicado el viernes por la tarde que, frente a los disparos recibidos de la parte del Frente Polisario, sus fuerzas decidieron responder y provocaron la huida de los “milicianos”.

Por Francisco Peregil

Rabat - 14 nov 2020 - 15:23 COT

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Embajada de Colombia en Australia deja a 270 colombianos a su suerte

El coronavirus fue la chispa que aceleró el colapso del sistema mundo capitalista, evidenciando que las fuertes políticas neoliberales aplicadas durante décadas solo conllevaron a la precariedad presupuestal en diversas instituciones gubernamentales. Dentro de estas instituciones la Cancillería colombiana demuestra mayor incapacidad de reacción y ejecución para garantizar los derechos humanos de los más de 4.500 colombianos que por diversas circunstancias quedaron atrapados, o en zonas grisis, alrededor del mundo.


De las embajadas que no han concretado ningún vuelo humanitario de regreso sobresale la encargada en Australia al exgeneral Alberto José Mejía, quien dejó a su suerte a 270 compatriotas, muchos en condición de vulnerabilidad y que añoran que los cerrados aeropuertos de Colombia vuelvan a funcionar cuando la medida de cuarentena se levante.
Estos 270 connacionales abandonados a la deriva por el gobierno colombiano, se dividen en tres categorías:


- 60 con visas de turismo con duración entre 3 o 6 meses, e incluso 1 año y que tenían planeado volver al país durante los meses de abril–mayo del año en curso.
- 160 estudiantes que tenían ya su visa vencida, o se les va a vencer, y tenían sus tiquetes ya comprados.
- 50 que no tenían tiquetes comprados pero sus visas van a caducar en el intervalo abril -mayo.

 

Estos datos los suministró Carolina Tafur, quien lleva las banderas del grupo “Colombianos Atrapados en Australia”. La estudiante bogotana tenía comprado su tiquete de regreso para Colombia el 1 de abril. De repente el anuncio del presidente Iván Duque de cerrar los aeropuertos internacionales la dejó en shock, “Cuando pasa todo esto y quedo en el limbo y pienso –yo no debo ser la única, debe haber más gente que quedó con tiquetes comprados y demás cosas– empecé a contar mi historia en mi Facebook y cree un grupo en Whatsapp para personas con mi misma situación. El grupo empezó a crecer, creamos una fan page, subimos fotos y vídeos. Después enviamos un comunicado donde expusimos varias peticiones a la embajada de Colombia en Australia” comentó Carolina, que antes de su vuelo ya había entregado su cuarto y ahora, por falta de recursos, vive en un apartamento donde la acogieron unos connacionales.


¿Y qué les respondió la embajada, Carolina? “A nosotros nos dicen –responde con voz segura–, el vuelo no será posible, y nosotros decimos ¿por qué no? Nos dicen que van a buscar un diálogo diplomático para extender visas de turistas a estudiantes colombianos con visa expirada después de empezada la cuarentena. Pero eso no es posible pues el primer ministro australiano, Scott Morrison, dijo que los extranjeros con visa temporal y/o estudiantes o turistas deberían devolverse para su país porque no habrá ayuda por parte del gobierno australiano”.

Una realidad que evidencia la nula o por lo menos débil hoja de ruta que tiene el gobierno colombiano para resolver el tema. Una actitud de desprecio por los suyos que no toma en cuenta, por ejemplo, procesos seguidos por la embajada y cónsul de Perú en Australia, que lograron que el vuelo LA1120 partiera de Sídney el 1 abril a la 1.10 p.m. rumbo a Santiago de Chile, para luego dirigirse a Lima en un vuelo de repatriación humanitaria coordinado por las autoridades peruanas. Gestión que el gobierno colombiano no ha logrado con el australiano. O como fue el caso de la cancillería argentina, quien contrató un chárter de la empresa aérea Latam para trasladar a los argentinos de Cusco a la ciudad chilena de Iquique, distante 770 kilómetros, y luego desde allí en otro avión a Buenos Aires. Este país, además, gestionó que 800 argentinos varados en Cuba partieran desde La Habana el 2 de abril. Ese vuelo también servirá para regresar a Cuba con medicamentos destinados a argentinos que continúan en este país.


“Y es que –dice Carolina–, le hemos propuesto a la embajada colombiana un vuelo humanitario de esas características, como el realizado por el gobierno peruano. Porque entonces ¿dónde queda mi derecho a la salud? ¿al libre tránsito? Y todo por un decreto que no puede acabar con una ley. El presidente está sordo y nos está negando nuestro derecho a volver a nuestro país. La mejor opción es que ayuden con un vuelo, porque les sale más caro dar ayudas económicas a todos los colombianos varados en Australia”, enfatiza la colombiana, que después de terminar sus estudios pensaba en retornar del todo al país.


Carolina se refiere al pacto internacional de los derechos civiles y políticos (Pidcp), al que Colombia se unió bajo la ley 74 de 1968, de la misma manera por el protocolo facultativo aprobado por la asamblea general de la naciones unidas, en Nueva York el 16 de diciembre 1966 donde menciona la prohibición a los países, en su artículo 12 numeral 4, nadie podrá ser privado del derecho de entrar a su propio país. Un Pacto ahora violado y/o desconocido por el decreto 439 de 2020, ratificado por la cancillería que en comunicado del jueves 27 de marzo expresó: “[…] todos los vuelos de llegada al país están prohibidos”, y negado de nuevo el pasado 3 de abril cuando la canciller Claudia Blum a través de video aseguró que habrá ayudas para los colombianos que demandan regresar al país, pero no retorno.



“Nos sentimos desterrados tanto del gobierno colombiano como del australiano. Nosotros vamos a quedar en el limbo, nosotros somos también colombianos y no por el hecho de estar afuera lo dejamos de ser. La posibilidad de vuelo ha sido descartada. Todas las personas del grupo estamos dispuestas a cumplir con la cuarentena en Colombia, no tenemos opciones acá. No tenemos garantías”, expresó con tono triste Carolina, una más de los 270 colombianos que fueron dejados a su suerte por el embajador Alberto José Mejía quien irónicamente partió en un vuelo desde Australia para Colombia a la boda de su hija el pasado 14 de marzo, conociendo la situación a nivel mundial y una vez declarada la alerta amarilla en Bogotá, situación que incluía la negativa para realizar reuniones de grupos para evitar la propagación del coronavirus.


Ver artículo –“Un vuelo de rescate” –:
https://www.desdeabajo.info/colombia/item/39250-un-vuelo-de-rescate.html

 

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 El expresidente uruguayo José Mujica. Carlos Tischler GTRES

El expresidente uruguayo considera "lamentable" la actitud de la OEA, dirigida por su excanciller Luis Almagro, ante las crisis políticas de la región

José Mujica no tiene reparos al hablar de Donald Trump. El expresidente uruguayo, cuyo discurso crítico le generó innumerables asperezas con los líderes de la región durante su presidencia (2010-2015), ha cargado este lunes en su visita a México contra el presidente estadounidense por la imprudencia de sus acciones. "Trump tiene una enorme capacidad de sorprendernos. Al hablar hiere frecuentemente ciertas tradiciones latinoamericanas", ha señalado. "Nunca debió haber dicho el disparate que dijo", ha criticado sobre la promesa de EE UU de incorporar a los carteles mexicanos en la lista terrorista. Sin embargo, sí tuvo reparos para hablar del Gobierno de México. "No quiero hablar de López Obrador porque no me conviene. Tengo que desearle suerte y comprensión al pueblo mexicano que ¡vaya que tiene problemas!", ha dicho cuando le preguntaron si creía que el mandatario era de izquierdas.

Hace casi cinco años que Mujica dejó la presidencia de Uruguay, pero cada vez que habla todos los micrófonos del continente se abren a escuchar lo que tiene para decir uno de los iconos más importantes del progresismo latinoamericano. Apenas una semana después de la última advertencia polémica de Trump, el expresidente uruguayo ha destacado el trabajo del Ejecutivo mexicano frente a la amenaza constante del estadounidense. "Le deseo al pueblo mexicano la mayor esperanza para el tiempo que va a tener que esperar hasta que se vaya el vecino incómodo que tiene", ha agregado. "Hay que ser presidente de México con ese vecino, ¿no?".

El exmandatario ha criticado a la Organización de los Estados Americanos (OEA) por alinearse con la Casa Blanca. Los reclamos contra Trump acabaron siendo contra su excanciller Luis Almagro, hoy secretario general de la OEA, por su posición ante las crisis políticas recientes en la región. "La conducta de la OEA contemporánea es bastante lamentable", ha sentenciado. "La visión de América Latina desde Washington no es la visión de nuestros pueblos indígenas olvidados. Son dos Américas muy distintas".

Con 84 años, Mujica ha sido el senador más votado en las elecciones del pasado 27 de octubre en su país. Pese a que su partido ha perdido la presidencia en segunda vuelta, la enorme cantidad de apoyos que recibió en los comicios lo convirtieron en la persona que tomará juramento al próximo presidente de Uruguay, el conservador Luis Lacalle Pou. "Después de 15 años, tal vez el gobierno enlentece, hace mal", ha deslizado como autocrítica entre otras explicaciones a la derrota, como el estancamiento económico debido a las crisis argentina y brasileña —"dos vecinos que están enfermos"— o la falta de eficacia para responder a las demandas sociales actuales.

Su nuevo cargo político, ha justificado, lo lleva a fungir como figura diplomática "en función de los intereses" de su país, lo que restringe sus posibilidades de opinar de la política mexicana. Pese a acompañar el domingo a López Obrador en la presentación de su informe del primer año de Gobierno, la omisión de este lunes de Mujica sobre el presidente mexicano fue más contundente que cualquier palabra. "Estúpido sería de mi parte no ser dueño de mi silencio. Me formé una idea, pero no voy a incidir en el destino de la política mexicana. Permítanme reservar mi opinión".

La visita de Mujica a México se produce apenas un mes después de la del presidente electo argentino, Alberto Fernández, a quien acompañó en actos de campaña, y semanas después de que el Gobierno de López Obrador marcara su liderazgo regional al otorgar asilo al expresidente boliviano. "México siempre recibió de brazos abiertos a los que venían del mundo. Es casi una constante", ha destacado horas después de reunirse con el propio Evo Morales, de quien dijo ser amigo. El exmandatario uruguayo ha expresado su preocupación por la crisis boliviana y ha elogiado, con resguardos, la convocatoria de elecciones de la presidenta interina Jeanine Añez. "Pareciera que ahora hay una salida más o menos democrática, más o menos".

Mujica ha aprovechado además para incidir en la importancia de las iniciativas para unir a América Latina bajo "un paraguas que ampare" a la región. "¿Qué vamos a hacer en este mundo los latinoamericanos atomizados?", se ha preguntado. Su agenda en México lo lleva este lunes a recibir el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad Iberoamericana. Allí, en una de la academias jesuitas por excelencia en México, ha dedicado unos minutos a criticar el fanatismo religioso, una tendencia creciente en la región. "Ha florecido como actitud allí donde las religiones monoteístas lograron implantarse", ha remarcado, "si no aprendamos a vivir con la diversidad, vamos a vivir un retroceso fenomenal".

Por GEORGINA ZEREGA

México 2 DIC 2019 - 17:25 COT

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Lunes, 14 Octubre 2019 07:10

Ecuador a mediodía

Volcan Chimborazo

Más allá de que los países son inventos que nos hacemos, de que las fronteras suelen ser por capricho y luego sirven como pretexto supremo para cualquier clase de arbitrariedades, en Ecuador lo maravilloso y lo real transcurren simultáneos. Quizá por ser uno de los lugares más altos del planeta, donde uno aprende a no marearse, es también uno de los lugares donde la gente en sus pueblos y ciudades parece tener los pies más firmes sobre el suelo. Eso ayuda a explicar la historia reciente, el dolor de estos días causado por un gobierno devenido cri-minal, de momento el más criminal en el continente de los Trump y los Bolsonaro. En este pequeño lugar a mitad del mundo el mediodía coincide siempre con el cenit, día y noche son simétricos, y la dinámica física del globo se invierte y revoluciona. Apenas algo más grande que Chihuahua, o para el caso que el Reino Unido, en sus 283 mil kilómetros cuadrados de superficie se extiende el muestrario completo de las posibilidades de la Tierra al natural, pues también es uno de los lugares menos destruidos y más ecodiversos de este mundo hoy tan próximo al precipicio.


En hermandad equinoccial con Río Grande del Norte en Brasil, la provincia congoleña de Équateur y el archipiélago indonesio (el resto del ecuador geográfico surca los grandes mares), Ecuador es donde todo cabe como en un jarrito. Donde la naturaleza mejor se supo acomodar y dio sitio a una humanidad entrañable. Su columna vertebral coincide con el corazón de los Andes en cuyo Páramo nacen las agua del Amazonas, y lo resguardan las montañas mayores del continente: nueve de sus volcanes rebasan 5 mil metros de altura y el Chimborazo da para 6 mil 268. País de nieve y agua viva, le crece al oriente la selva amazónica que se interna en cinco naciones más, pero en ninguna sigue hoy tan límpida y hermosa, con su humanidad y su selva menos destruidas a pesar de la abundancia petrolera y mineral. El occidente desciende a la generosa costa del Pacífico. Y todavía océano adentro, son ecuatorianas (aunque el Pentágono anda sobres) las islas Galápagos de darwiniana fama.


Con 14 lenguas originarias en sus territorios, es un país sumamente indígena, sólo comparable con Bolivia y Guatemala. En Ecuador los pueblos indígenas lograron un admirable grado de conciencia, organización y contundencia política. En los pasados 30 años han encabezado protestas e insurrecciones nacionales. Saben paralizar el país donde son mayoría y saben tirar gobiernos nefastos. Saben gobernarse, y el movimiento indígena ya participó una ocasión en el gobierno nacional, cometió los errores del caso, fue traicionado por el presidente en turno, y rectificó. Ha sido emocionante verlos aprender. Los indígenas evitan caer rehenes del clientelismo oficial, como sucede ahora en México y Bolivia, y se atreven a desairar al Fondo Monetario Internacional.


Estas líneas sólo aspiran a expresar una sincera admiración por ese pueblo del mediodía americano cuando nuevamente conmueve al mundo con su resistencia. Allí vive la dignidad, allí los pueblos originarios defienden como pocos sus ríos, selvas, montañas y horizontes sagrados. Se trata de los kichwa, shuar, achuar, chachi, epera, huaorani, siona, andoas, shiwiar, secoya, awa, tsachila, cofán y sápara. Aunque la esperanza esté hoy explicablemente desprestigiada (¡ay, Pandora!), en Ecuador respira la resistencia popular de la esperanza, que incluye a trabajadores y estudiantes de las ciudades altas.


"Tierra equinoccial, patria del colibrí / del árbol de la leche y del árbol del pan, / de nuevo oigo tus grillos y cigarras / moviendo entre las hojas / su herrumbosa, chirriante maquinaria", saludaba a su patria Jorge Carrera Andrade, su poeta mayor.


País de nieve y de fuego, participa del universo andino de la yuca y las mil patatas, todas hijas predilectas de la tierra, raíz y fruto del subsuelo. Cuna del agua y el verdor pleno, tierra de grandes sabios y chamanes, como don Sabino Gualinga de la comunidad amazónica de Sarayaku, a su vez ejemplo continental de autonomía y buen vivir (o sumak kawsay), hay en ese Pulgarcito de Su-damérica un espíritu humano inigualable. Comparte con sus vecinos la mágica liana de la ayahuasca ("soga de los espíritus" en kichwa) y con sus hermanos indígenas de Bolivia la determinación de morir por la vida y resistir en nombre de las generaciones futuras.


Balanza de la dignidad, es en la mitad del mundo donde la brújula se desorienta, donde los huevos se ponen de pie y no se rompen. No quitemos de Ecuador nuestros ojos ni nuestros corazones.

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Condenado por misógino, Bolsonaro deberá pagar

En 2003 el mandatario le gritó ante las cámaras a una diputada “no la violaría porque no lo merece.” Ahora deberá pagarle una indemnización.

El presidente Jair Bolsonaro había perdido uno de los dos juicios que le inició la diputada del PT y ex ministra de Derechos Humanos, María do Rosario Nunes. Ahora ese fallo deberá cumplirse. En los próximos quince días tendrá que indemnizarla por la suma de diez mil reales y retractarse en los medios y redes sociales por sus expresiones misóginas y sexistas contra ella. La sentencia se acaba de conocer y fue firmada por la Justicia Civil de Brasilia donde la legisladora lo había denunciado. “Celebro esta victoria que es la del respeto y la dignidad, con todas las mujeres de Brasil” declaró la afectada. En 2003 el mandatario y militar ultraderechista le gritó ante las cámaras de televisión que “no la violaría porque no lo merece” y el 9 de diciembre de 2014 repitió palabras parecidas en una sesión del Congreso.

En un video que posteó en su Facebook, la actual diputada federal comentó: “Quiero compartir con ustedes y celebrar juntos la noticia de que finalmente la sentencia del juicio a Jair Bolsonaro será cumplida. Fue condenado por daños morales. El fallo hasta hoy no había sido debidamente ejecutado y ahora deberá pagar la indemnización y retractarse en las redes sociales y en todos los espacios que usó para la difamación. Es una victoria importante para nosotras”. María do Rosario –como se la conoce en Brasil– le ganó al presidente el juicio civil y prosigue una demanda penal que todavía está tramitándose ante el Supremo Tribunal Federal (STF). Además existe otro proceso judicial del Ministerio Público contra el militar por los mismos dichos.
La legisladora adelantó que el dinero fijado en la sentencia como indemnización se lo donará a instituciones que actúan en defensa de la dignidad de las mujeres. En una entrevista de noviembre del 2018 con PáginaI12 había definido al monto que deberá pagarle Bolsonaro como “irrisorio”. Al cambio, la suma que fijó el tribunal civil Nº 18 de Brasilia representa unos 115.000 pesos argentinos.


Pese a ello, el fallo tiene un peso simbólico muy fuerte en la larga lucha de las mujeres brasileñas y que, como en todo el mundo, se ha transformado en una ola indetenible de sus reivindicaciones postergadas por la igualdad de género y el desmantelamiento de la sociedad patriarcal. La diputada federal por Río Grande do Sul lo celebró como una victoria importantísima en el video que compartió especialmente con las mujeres de su país. Bolsonaro y sus abogados no habían dicho hasta ayer una sola palabra sobre el fallo.

María do Rosario no era muy optimista sobre el desenlace de los juicios contra el militar. El capitán del ejército asumió la presidencia el 1º de enero de este año y ella consideraba que el tema recién podría resolverse después de que finalizara su mandato. En aquella entrevista con este cronista había explicado: “El pretendía que el caso fuera cerrado pero no lo consiguió y entonces fue suspendido el juicio solo durante el período en que dure su presidencia. Después será retomado el proceso sin que prescriba y tendrá que responder. Fue una victoria de nuestros abogados y al mismo tiempo, yo creo que él volverá a tener que declarar más temprano de lo que piensa”. Esta última línea fue premonitoria. La retractación presidencial tiene 15 días hábiles de plazo para ser cumplida desde el miércoles último.


“Esta lucha no me pertenece, es compartida por todas nosotras y por la dignidad de las mujeres brasileñas”, celebró la diputada del PT. Cuando este diario la consultó sobre el momento que están pasando las mujeres en Brasil, agregó: “¿En qué país estamos viviendo? En uno donde las consultoras concluyeron que no hay espacio seguro para las mujeres. Donde un millón y medio de ellas fueron golpeadas o sufrieron tentativas de estrangulamiento, y 22 millones pasaron por algún tipo de acoso y el 80 por ciento de esas violencias fueron dentro de sus casas o por un conocido”. En su caso se trató de un diputado federal que hoy preside el país. El episodio tiene gravedad institucional.


María do Rosario empezó su carrera política en el Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y en el movimiento sindical y estudiantil. Hace veintiséis años que está en la política. En 1993 accedió a su primer cargo como concejala en Porto Alegre, la ciudad donde vive. El Tribunal que acaba de pronunciarse a su favor, cerró un proceso de cuatro años donde Bolsonaro ya había sido condenado en 2015 por sus frases agraviantes.


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Cuando un gesto de amor dinamita la parafernalia

A veces, la mejor declaración de amor hacia la vida es concluirla.


Dejaron pasar las cámaras en un momento íntimo porque lo que tenía que ser solo un acto de humanidad, de amor, se convirtió en un acto político. Él le abrió la puerta que ella tanto había anhelado transitar, las manos de ella no podían ya abrir nada, la vida estaba cerrada y el tiempo no era ya suyo.


A veces la mejor declaración de amor hacia la vida, es concluirla, despedirla porque se la quiere plena. Porque la vida no es solo un derecho, es sentido, dignidad, es todo lo que tenemos en el fondo, despojados de retóricas y parafernalia.


Parafernalia, nos acosa y nos inunda la parafernalia, parafernalia electoral, parafernalia mediática, una inflación de lo superfluo que no deja ver lo importante. Entonces una se aturde en el correr de tuits en el serpenteo de declaraciones que no llevan a ninguna parte, le asfixia el hedor de las cloacas del régimen, los valores bursátiles, los hombres que se sienten importantes y disfrazan de vehemencia discursos vacíos.


Forman como una muralla de sentido que flota sobre la vida sin tocarla, la vida de tu amiga que no duerme contando los meses que faltan para que acabe el contrato de alquiler y le echen de su casa. La vida de tu vecina de arriba y sus dos hijos, y su nómina en la que no caben la hipoteca, la electricidad y el gas, el dinero del comedor, o unas ocasionales vacaciones. La vida de tu padre que envejece al que no sabes cómo cuidarás. La vida de las mujeres que cuidan a los padres y madres de otros, mil horas de trabajo a cambio de un poco de oxígeno. Las vidas todas devoradas por un mar que hemos convertido en asesino.


A penas hay señales de vida en las tertulias y las grandes proclamas, exhibición de oratoria prefabricada, de lenguajes inertes. Entonces desde las entrañas de lo concreto, lo que palpita, lo incontestable, la vida que desobedece a los discursos inánimes, toma forma en el gesto valiente de un hombre que mira a su compañera y por ella, con ella, dinamita toda la parafernalia.

 

Por Sarah Babiker
2019-04-05 11:18:00

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“Yo no elegí ser un icono de Palestina”

A pesar de la visibilidad que tuvo su caso en los medios del mundo y cuyo respaldo asume como un empujón en pos de su causa, la lucha de la adolescente no es una excepción, dice, sino que en la calle palestina hay muchas “Tamimis”.

 

Ahed Tamimi, la adolescente palestina que fue liberada el domingo pasado tras haber estado presa ocho meses en una cárcel israelí, afirmó que estaba dispuesta a asumir el papel de ícono de la resistencia palestina. “Yo no elegí ser un ícono, pero la comunidad internacional lo ha hecho, espero poder tomar esta responsabilidad y poder transmitir la causa palestina a todo el mundo”, aseguró la joven de 17 años.


“He empezado el camino y no retrocederé solo porque me liberaron. Me arrestaron porque querían parar mi lucha popular, pero, como dije, seguiré adelante”, declaró Tamimi, en uno de los muchos encuentros con periodistas que está teniendo desde que fue liberada. A pesar de la visibilidad que tuvo su caso en los medios del mundo y cuyo respaldo asume como un empujón en pos de su causa, la lucha de la adolescente no es una excepción, dice, sino que en la calle palestina hay muchas “Tamimis”. Tampoco lo es dentro de su familia. Su padre Bassem Tamimi es quien organiza, todas las semanas desde el 2009, protestas en su pueblo Nabi Saleh, en Cisjordania, contra la ocupación israelí y ha pasado los últimos diez años entrando y saliendo de la cárcel y, Neriman, su madre estuvo presa con ella los últimos ocho meses. Pero la militancia por la causa palestina se extiende por todo el apellido Tamimi, compartido por casi todos los 550 habitantes del pueblo, donde todos están relacionados por sangre o matrimonio.


Con respecto a su encarcelamiento, la adolescente declaró: “Estuve muy preocupada, temía que me cayera una pena muy alta. Además, no es fácil ir a la corte, salíamos a las 2.30 de la mañana, íbamos a la prisión de Ramle, hasta llegar a Ofer, donde el juicio era sobre el mediodía. Realmente me dejaba exhausta”. Su abogada, Gaby Lasky, llegó a un acuerdo con la Fiscalía en marzo, por el que Ahed asumió cuatro de los doce cargos que se le imputaban, entre ellos agresión con agravantes e incitación y fue condenada a ocho meses de prisión.


Ya en liberad, la adolescente se siente feliz: “Puedo respirar la brisa, abrir la puerta de la habitación, como deseo”, afirmó. “Espero que todos los prisioneros puedan sentir lo que yo siento, pero mi felicidad no es completa, porque mi hermano (Waed) todavía está dentro, y mi primo, y todos los presos palestinos”, sobre todo los menores como ella, destaca, de los que hay 291 encarcelados en prisiones israelíes, según la organización palestina de defensa de los derechos humanos Adameer.


Ahed brindó la entrevista a la agencia española desde en su casa donde ocurrió el incidente que, grabado en video, le hizo popular y días más tarde motivó su arresto. En las imágenes, grabadas el 15 de diciembre, durante unos disturbios en los que uno de sus primos, de 14 años, recibió un disparo de bala de goma en el rostro, Ahed se enfrenta a soldados israelíes, a quienes empuja y abofetea en el patio de su casa, junto a su madre Nariman y a su prima Nour. Las tres fueron detenidas días después. Nour quedó en libertad con fianza y Ahed y su madre afrontaron un juicio militar.


Sus recuerdos de la prisión de Ha Sharon, en el centro de Israel, dijo, son duros, que fueron momentos de mucha presión, pese a los esfuerzos de los presos por afrontar el día a día con bromas, juegos, baile, deportes, canciones, describió Ahed. “Las mujeres prisioneras me apoyaron mucho, me hicieron fuerte, y me gustaría agradecérselo”, afirmó.


A quien más recordaba la adolescente durante su entierro era a su padre, Bassem, que sólo pudo visitarlas en dos ocasiones durante los ochos meses, ya que dejó de obtener permisos para cruzar del territorio palestino de Cisjordania hacia Israel, donde cumplían pena su hija y su mujer.


En otras declaraciones al diario británico The Guardian, dijo que su experiencia en la cárcel la hizo decidirse por seguir una carrera en Derecho. “Por ejemplo, cuando estaba bajo interrogatorio, hubo violaciones a mis derechos. La ley internacional dice que eso no debía haberme pasado”, dijo y agregó que en otra vida, habría sido una jugadora de futbol profesional. Así, con este objetivo en mente, mientras estuvo en prisión, Ahed aprovechó su estancia para centrarse en el “tawjihi” –examen de acceso a la universidad–, que recientemente aprobó. “Todavía no sé si estudiar en Palestina o en el extranjero, pero quiero ser abogada”, insistió. La familia de la adolescente declaró que muchas universidades en el exterior le habían ofrecido becas, pero que Ahed todavía no se había decidido, informó The Guardian.


La adolescente, vista como peligrosa y como una provocadora por Israel, y considerada una presa política por su abogada Lasky, cree que la resistencia palestina no puede terminar con su liberación, porque, asegura, no lo hará hasta que termine la ocupación israelí. “Mi mensaje al mundo es que boicotee y demande a Israel como un criminal de guerra”, concluyó combativa, asumiendo lo que considera su nueva responsabilidad.

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