Martes, 08 Marzo 2022 17:02

#8M por justicia, igualdad y dignidad

#8M por justicia, igualdad y dignidad

Fechas que recuerdan inmensas e importantes luchas vividas en distintas épocas y países del mundo, pero que el capital, como sucede con todo lo que toca trata de cosificar, de ahí que para muchas y muchos este día se reduzca a compartir flores, dulces, para decir a una amiga o compañera: ¡felicitaciones!, para decorar las oficinas con bombas y flores, como si fuera un día de una fiesta cualquiera.

Poco se habla en estos espacios del origen del 8 de marzo, de la hucha de las mujeres, dejando en el olvido a aquellas 129 mártires, costureras industriales que murieron incineradas el 8 de marzo de 1908 al interior de la fábrica estadounidense Sirtwood Cotton, al ser “castigadas” por declararse en huelga y reivindicar un salario digno, reducción de la jornada laboral y la prohibición de utilizar mano de obra infantil como esclavos/as.


No solo se olvida esta situación puntual, también se deja de lado que por más rosas y golosinas que se regalen un día, la situación de las mujeres en la vida cotidiana (y a lo largo de la historia) sigue siendo amarga, dolorosa, insoportable, pues son víctimas del sistema patriarcal que las cosifica, subordina, hipersexualiza, maltrata, acosa, viola, asesina…


Grave situación de las mujeres en Colombia

Según el Observatorio Feminicidios Colombia, entre enero y diciembre de 2020 ocurrieron 630 asesinatos y en las mismas fechas de 2021 fueron 622. En enero de 2022 se registraron 55 feminicidios y la situación en lo recorrido del año va en aumento. Así mismo el informe: “La niñez no da espera 2022” - Niñez Ya confirma que entre enero y octubre 2020-2021 creció en 10 por ciento la cantidad de niñas entre 10 y 14 años que fueron violadas y obligadas a ser madres.


Según el Dane, en Colombia actualmente hay 23.312.832 mujeres, de las cuales 2.5 millones se auto reconocen como pertenecientes a alguna etnia y más de 1.5 millones son migrantes internas de largo plazo, con el agravante de que cerca de 4 millones de mujeres han sido victimizadas por el desplazamiento forzado interno en las últimas cinco décadas.


Una realidad con otras manfiestaciones: en el 2019 la tasa de desempleo según nivel educativo de postgrado, educación universitaria, técnico profesional y tecnología, secundaria y primaria, es mayor para las mujeres en todos los campos (ver tabla).

 

 

Curiosamente la participación de las mujeres en el mercado laboral aumentó más que la de los hombres en el periodo 2008-2019, pasando del 46,4 por ciento al 53,1. Todo un triunfo dirán algunos, pero la realidad de este incremento se da en condiciones más precarias y discriminatorias para las mujeres, con mayor informalidad y menores salarios como lo evidencian el Dane con sus estadísticas. La brecha salarial total entre hombres y mujeres con ocupación en 2019 es de 12,9 por ciento; las mujeres ocupadas sin hijos ganan 7 por ciento menos que los hombres ocupados sin hijos; las mujeres ocupadas casadas ganan 15,8 por ciento menos en el ingreso mensual que los hombres ocupados casados.


Adicional a esto, como lo muestra el Dane, en Colombia el 27,5 por ciento de las mujeres no cuenta con un sustento económico propio, proporción casi tres veces mayor que el 10,5 de los hombres que padecen igual realidad. Una diferencia agravada en el ámbito rural, donde la probabilidad de no contar con ingresos propios por parte de una mujer es cinco veces mayor a la de un hombre.


Pese a la oscuridad, una hoguera mantiene la esperanza


Ante todo este panorama de desigualdad e injusticia, los movimientos sociales de mujeres permanecen resistiendo, visibilizando las problemáticas que les aqueja, tejiendo redes de apoyo, hermanando luchas con otros cuerpos y diversidades sexuales y de género, organizándose para un mejor mañana. Es gracias a esto que lograron enormes triunfos como la reciente despenalización del aborto hasta 24 semanas en nuestro país, victoria que aporta en la lucha por la dignidad y la soberanía de sus cuerpos. Sin embargo, aún quedan muchas otras reivindicaciones por materializar como nos cuentan Lina y Martina, dos mujeres feministas populares:


“En materia de reivindicaciones nos queda nada más y nada menos que darle la vuelta a un sistema. Esto no es solo un tema de decisiones reproductivas, que aunque es mucho, pues le falta un montón en temas de anticoncepción y en general situaciones de salud para las mujeres. Así mismo hay otras cosas como la paridad salarial entre mujeres y hombres, el tema del cuidado en el hogar, la problematización del amor romántico y sus consecuencias emocionales, políticas y económicas, las maternidades pensadas desde otros lugares, derecho a la vivienda, entre otros. Todos estos derechos pensarlos en clave de género.


Así mismo están los temas de los espacios libres de violencias, pensarse ese boom de lo que ocurre últimamente en las universidades y afortunadamente en los colegios, donde se denuncian el acoso y las violaciones, entonces está el reto de garantizar en la calle como en los espacios íntimos (familia, escuela, universidad, trabajo) que sean libres de violencia. Nos queda muchísimo por andar y garantizarlo.


Pensando un poco en el ámbito escolar, con lo que tiene que ver con las niñas y las adolescentes nos queda el reto de garantizar una educación no sexista y feminista, que en la escuela misma pueda reflexionar y problematizar las situaciones que vivimos las mujeres, esto implica educar o fortalecer a esas personas que promueven los derechos sean docentes, rectores/as, orientadores/as, coordinaciones, las mismas familias, pues hay un bache grandísimo en términos culturales y de política educativa.

De igual manera está la eliminación de la cultura de la violación a las mujeres, esa que esta presente todo el tiempo en lo musical, en los contenidos que vemos, en la televisión, en la publicidad y demás, que naturaliza y normaliza estas situaciones. Sin duda serán las nuevas generaciones las que irán viendo y dándole forma a todos los retos que tenemos”.


Transitar hacia otro modelo de sociedad requiere una perspectiva intergeneracional y territorial, un proceso de desfeminizacion de la pobreza, de profundización de la participación social y política de las mujeres y por supuesto de su autonomía. Constructoras fundamentales de los procesos históricos de cambio, trabajadoras como hormigas generacionales, las mujeres profundizan sus raíces en la lucha por concretar y conquistar en algún punto de la historia humana la justicia, igualdad y dignidad.

Publicado enColombia
Germán Ardila, La anunciación, óleo sobre tela (Cortesía del autor)

Dos de los más agudos críticos y lectores de literatura coinciden en que la Divina Comedia, escrita entre 1307 y 1317, es una de las más altas cumbres de la literatura universal. Harold Bloom estimaba que solo la obra de Shakespeare –naturalmente Bloom era inglés–, superaba la del florentino Dante Alighieri. Por su lado, Borges afirmaba que la Comedia era el mejor libro que la literatura ha alcanzado. Es notable que ambos coincidan con un libro de la época medieval, llamada esta por muchos la del Oscurantismo, en virtud a que el conocimiento humano, que venía en continuo ascenso durante las civilizaciones griega y romana, ingresó, a la par del triunfo del cristianismo sobre las religiones paganas, en un estancamiento y más aún, en franco retroceso. El saber quedó confinado a los monasterios; allí se producía exclusivamente pensamiento cristiano sobre graves y diversos temas teológicos. El ser humano, como centro de conocimiento y desarrollo personal, quedó en suspenso por cerca de mil años.

Existe, empero, la Divina Comedia, una obra que se destaca no solo por su belleza lírica, por sus formas exactas numéricas en torno al número tres, sino además, por ser el más grande y amplio compendio del saber medieval. Más allá de la historia de amor, profunda e idealizada entre el poeta y su musa Beatriz, y de la división del más allá entre Infierno, Purgatorio y Paraíso, la Comedia es un tratado de teología, de las costumbres y las pasiones humanas, de política, de ciencias naturales, de astronomía, de óptica, de física y de cuanto saber se tenía en la época. Por supuesto todo lo anterior dentro de las limitaciones y sesgos que había desde la perspectiva teocéntrica, filtrada por el apretado tamiz de la teología cristiana. Dante era ante todo, un cristiano convencido que no toleraba religiones diferentes a la suya. Su obra marca el fin de una época en donde el ser humano, la sociedad, y el mundo no son más que elementos y esferas sujetas o alejadas de la voluntad divina.


Aparecerá otro florentino, un siglo más tarde, para dar apertura al Renacimiento y así situar de nuevo al ser humano en un lugar privilegiado del Universo: Giovanni Pico, conde de la Mirandola y príncipe de Concordia, nacido en 1496 en la convulsionada y polarizada entre güelfos y gibelinos ciudad de Dante, dominada ya para entonces por los Medici. Pico es un precoz genio de la filosofía. A él se le atribuye ser el adelantado del humanismo, una escuela de pensamiento que marcará hasta nuestra época la cultura y filosofía de Occidente. Pico era noble, joven, atrevido, enamorado, iconoclasta y ante todo, sabio, A los veinte años llegó a dominar más de veinte lenguas, entre ellas el arameo, el caldeo, el sánscrito, el árabe y el griego antiguo, además, por supuesto del toscano vernáculo, el mismo que hablaba Dante y en el que está escrita la Comedia y que se convertiría en el italiano moderno; además, por supuesto, dominaba el latín, lengua culta de la época, en la que escribió Pico toda su obra.


Fruto de su impetuosa arrogancia juvenil, a los 23 años, en 1486, emplazó públicamente a quien se atreviera a debatir con él las 900 tesis que compendiaban, a su juicio, el saber universal. Nadie, por supuesto compareció a riesgo de quedar en el ridículo; eso no impidió que Pico publicara meses más tarde sus 900 tesis que constituyen una enciclopedia del saber adquirido por el joven protegido de los Medici. Lo notable es que las tesis no se producen dentro del estrecho cerco impuesto por el cristianismo sino incorporando saberes antiguos olvidados o relegados durante los pasados mil años: allí revive Platón, Aristóteles y los conocimientos más ocultos de los árabes, los hebreos, y los antiguos caldeos. Por supuesto, también da espacio para discutir las tesis de Tomás de Aquino, Duns Escoto, Alberto Magno, y otros filósofos medievales cristianos.


Hoy día esta obra es poco estudiada salvo en círculos académicos muy específicos. Sin embargo, el prólogo que escribió para las 900 Tesis es un anuncio magistral de lo que se llamará el Humanismo. Esa breve introducción a las formidables tesis no tenía un título particular, solo años más tarde un editor le puso el bello nombre Oración por la dignidad humana, como se conoce hoy. Pico murió joven, a los 31 años, muy probablemente envenenado por algunos de sus muchos enemigos, quizás los Medici con quienes cayó en desgracia por cuestiones de sus amoríos ilícitos, o incluso, el Papa, quien no toleraba sus escritos que desafiaban la supremacía divina.


La Oración por dignidad humana es la carta de presentación que el pensamiento renacentista usa para irrumpir en Occidente. Giovanni Pico della Mirandola manifiesta que, entre todas las criaturas del universo, nadie como el ser humano tiene el privilegio y la posibilidad de elegir dignamente y ser dueña de su destino, de querer ser o no ser o ser como se quiere ser. Esta conclusión es el resultado de un pensamiento sincrético en el que logra conciliar filosofías hasta entonces contradictorias como el cristianismo, la cábala, el pitagorismo y el zoroastrismo. De esa acumulación de saberes emerge la luminosa claridad del humanismo, la conciencia que se tiene de sí, del entorno, del lugar del ser en el cosmos; emergerá de allí, más tarde, como consecuencia natural, el racionalismo cartesiano y el desarrollo del pensamiento científico. Descartes, Spinoza y Leibniz deben gran parte de su pensamiento a la puerta abierta por Pico. Todo el avance científico posterior de Copérnico, Galileo, Newton y demás será la evolución natural de esa confianza que el ser humano adquirió en su capacidad de observar, analizar y deducir sobre su entorno natural y social, sobre el orden, causa, sentido y efecto de las cosas y de las fuerzas de la naturaleza. La Ilustración, el enciclopedismo, la revolución industrial parecían encontrar sus más remotos anclajes en el umbral que traspasó Pico al cerrar la Edad Media, con su compatriota Dante y todo lo demás, para darle la bienvenida a una época inédita en la historia de la humanidad.

Cierre de una era y apertura de otra


Ese gran período de la historia iniciado en el siglo XV, la era del ser humano que se honra a sí mismo en su dignidad última, parecería asomarse a su ocaso, en medio de la crisis civilizatoria que vivimos y específicamente en la encrucijada actual pero, no a causa de la pandemia misma –esta no es la primera que atraviesa la humanidad– con su funesta capacidad letal, sino por lo desatado por esta; por una parte en las fuerzas de poder: empresas privadas, gobiernos y organismos internacionales luchan por el control de grandes mercados y por el dominio de vastas zonas geográficas y, por la otra, en la respuesta colectiva y atemorizada de miles de millones de personas que quieren huir del enemigo invisible, movidas por el miedo a un posible contagio y al riego a la salud y la vida.

En estas circunstancias, el ser humano se está viendo doblegado en su dignidad más preciada, despojado de su capacidad de decidir sobre su cuerpo, sobre su autonomía, sobre su entorno; ya no es libre para desplazarse, congregarse o protestar. Los dispositivos de vigilancia, monitoreo y limitación a las libertades individuales y colectivas desatados y exacerbados desde los inicios de la pandemia dejan a la humanidad en una frágil y vulnerable situación de la que no se tienen antecedentes en la historia. La gran paradoja, como la mítica serpiente ourobouros que se devora a sí misma por la cola, es que la puerta abierta que franqueó el avance en todas las disciplinas humanas, desde las artísticas hasta las científicas, se cierra en la cara del individuo del siglo XXI para limitar hasta en lo más mínimo sus libertades y derechos.


El individuo frente a la geopolítica de la pandemia


Desde el mismo momento en que la OMS declaró pandemia a la enfermedad del covid-19, ocasionada por el virus Sars-CoV-2, en los primeros días de marzo de 2020, la salud pública global se convirtió en la primera y principal estrategia de seguridad del mundo. Se inició así la carrera para encontrar una vacuna o su equivalente como posible y única forma de controlar el virus y doblegarlo. La futura vacuna emergió como poderosa arma geopolítica en la lucha de las grandes potencias y de los grupos económicos para incrementar su dominio sobre regiones, países, mercados y poblaciones del planeta. Ante la parada en seco de casi todos los desplazamientos domésticos e internacionales y de la desaceleración de la economía global hasta alcanzar cifras inimaginables de recesión, la atención se centró en una esperanza casi quimérica: saber qué tan rápido podría desarrollarse y distribuirse una vacuna como principal forma de contención, control y reversión de los efectos de la pandemia.

Comenzó así la carrerilla de las grandes potencias para posicionarse a través de maniobras diplomáticas y económicas; se estableció una nueva macro-estrategia de las relaciones globales. De la noche a la mañana parecieron cambiar todas las reglas de juego y acuerdos que habían regido el precario equilibrio de la treintena de 1989 al 2019. Los conceptos de soberanía nacional, fronteras, globalización, libre comercio, libre tránsito de bienes y personas parecieron quedar sujetos a una profunda resignificación ante el escenario provocado por la pandemia. Surgió rápidamente, entre otras cosas, un nuevo multilateralismo que va en contravía de muchos acuerdos bilaterales y de principios que eran parte del entendimiento de un mundo sin barreras, sin fronteras duras y de acuerdos en mayor o menor grado equitativos.


A la par de una geopolítica en torno a las armas, los recursos naturales, los mercados y el cambio climático, surge ahora la geopolítica de las vacunas que busca lograr la primacía de quién las produce y decide a quiénes se entrega y en qué condiciones. Ante el riesgo de la salud global en peligro, las vacunas contra el virus Sars-CoV-2 se convierten hoy en una poderosa arma para la seguridad global. Los efectos se vieron de inmediato: las vacunas tuvieron como su primer destino los países que las producen o financian, en sus distintas versiones y modalidades, bien sea por manipulaciones genéticas experimentales (como las de Pfizer y Moderna) o las tradicionales de inocular versiones debilitadas del virus como la Sinovac china o Sputnik rusa. Canadá e Israel, por ejemplo, aseguraron el doble de dosis necesarias para proteger la totalidad de su población mientras que la mayoría de los países del mundo, incluso algunos de los más ricos como España y Francia, aún hoy desconocen la fecha en que recibirán las dosis necesarias por contener la propagación del virus.

A esto se añade una situación que parece tomar visos caóticos: el virus avanza en oleadas sucesivas, en muchos casos más letales que las anteriores, y aparecen nuevas cepas, variantes y mutaciones del original detectado en Wuhan a fines del 2019. Por ello, ante la percepción de impotencia que genera el avance de la pandemia incluso en estamentos científicos y médicos, en pueblos y gobernantes, todos han volcado sus expectativas en torno a la aparente panacea en forma de vacuna que, de ser aplicada de manera rápida y extensa a la mayor parte de la población global, permitiría alcanzar la deseada inmunidad colectiva o de rebaño para con ello restablecer de alguna manera un nuevo equilibrio o una nueva normalidad.

La tensiones geopolíticas en torno a la vacuna abundan: por un lado, los países de la comunidad europea intentan bloquear, desacelerar o desacreditar la producida por AstraZeneca, una farmacéutica parcialmente británica, en parte en represalia al Reino Unido por haberse retirado de la Unión Europea; por otra parte, Estados Unidos y China libran, además de la batalla comercial desatada durante la administración Trump, la de las vacunas; los laboratorios norteamericanos de Pfizer, Moderna y Johnson y Johnson, intentan desacreditar, con toda la influencia que generan en los medios, la baja efectividad de la vacuna china. La desinformación abunda, de lado y lado, en cuanto a los consecuencias, efectos colaterales y secundarios y la efectividad de todas las vacunas. En otro sentido, Rusia utiliza la vacuna Sputnik como arma política, ofreciéndola para ampliar o fortalecer alianzas, por ejemplo, con Venezuela y Argentina, o negándola para castigar y aislar a adversarios como Ucrania donde Rusia tiene intereses de apoderarse de las provincias orientales donde hay mayoría de población rusa.


En cada caso, quien en últimas queda expuesto y padece las consecuencias de estas acciones geopolíticas son los ciudadanos de los países menos desarrollados. El derecho a la dignidad humana está contemplado en el artículo primero de la Declaración Universal de Derechos Humanos: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”; el derecho a la salud se establece en el artículo 25 de la misma Declaración: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial […] la asistencia médica y los servicios sociales necesarios…” (1); prácticamente todas las constituciones hacen eco de estos derechos fundamentales del ser humano.

Por el contrario, su distribución y comercialización se convierte en discrecionalidad de las grandes potencias con sus respectivas farmacéuticas. Países como Perú, que han objetado las cláusulas confidenciales sobre exención de responsabilidad por los posibles efectos colaterales o por revelar el valor de los contratos para el suministro de las vacunas han sido castigados por posponer los acuerdos con demoras en las entregas necesarias. De lo anterior, se desprende la supeditación de los gobiernos de naciones más pobres a los intereses de farmacéuticas y de los gobiernos que las financias. En otras palabras, las grandes potencias ponen a los ciudadanos de la mayoría más vulnerable del planeta en el peor lugar posible, sin la menor posibilidad de tomar decisiones sobre su salud y su existencia, como por ejemplo la decisión íntima y profunda de ser vacunado o no y a poblaciones enteras cada vez más lejos de alcanzar la inmunidad de rebaño. Por ello la pregunta: ¿dónde está entonces el derecho a la dignidad humana?

Queda claro que el virus lo convirtieron en un elemento de seguridad nacional; así como las armas son garantía para la defensa de una nación ante amenazas extranjeras, así las vacunas pasan a ser elementos que dejan a un país expuesto o protegido a las vicisitudes de virus como el que hoy conmueve a la sociedad global. La paradoja está en que en el mundo de hoy de nada sirve que un país o un grupo de países vacune a su población si en el resto del planeta son miles de millones los que no pueden acceder a ella con la misma rapidez: el virus no tiene fronteras ni se detiene en las aduanas. En pocas palabras, lo que las grandes naciones no logran asimilar es que no es posible estar seguras a menos de que haya seguridad para la salud de la totalidad de la humanidad.

Para agravar las cosas, las permanentes mutaciones y las nuevas variantes o cepas que aparecen en uno u otro territorio hacen menos efectivas o inocuas la primera generación de inmunológicos anti covid-19 producidos, de allí que una persona vacunada puede aun así desarrollar la enfermedad. A pesar de todo lo anterior, el impulso y la reacción de los gobernantes ha sido cerrar fronteras, aislar a sus países y volver a esquemas superados hace más de treinta años, buscan retornar a prácticas de aislamiento, repeler intromisiones foráneas de personas, bienes o tráfico de cualquier especie. En ese sentido los fundamentos que dieron origen a la Comunidad Europea saltan en pedazos cuando naciones como Alemania, Francia y España cierran fronteras y dificultan y entorpecen el tránsito de los ciudadanos entre la misma comunidad. Si bien se espera que estas restricciones se levanten gradualmente allí y en el resto del mundo a medida que se alcancen cubrimientos generalizados con la vacuna. De esta manera, tener la vacuna o aún no tenerla, entrega a los gobernantes argumentos para imponer decisiones políticas, territoriales y de limitación a las libertades individuales o colectivas. Con ambas caras de la moneda quien pierde es el individuo y se desvanece cada vez más su dignidad más preciada.

Muchos de los países del mundo, casi en estilo de mera supervivencia, ignoran el hecho que de nada sirven las medidas aislacionistas si reaccionan individualmente en lugar de enfrentar colectivamente la amenaza global. A la par que cierran fronteras, se quejan de ser discriminados por otros países como diseminadores del virus. En su miopía, los países, en lugar de buscar la cooperación y asistencia internacional, se repliegan en el afán de aislar el virus de sus poblaciones. Pero la pandemia ha dejado expuesto el mito de las naciones soberanas; es imposible sostener que cada país goza del control exclusivo sobre sus territorios nacionales.

Lo cierto es que los costos de la pandemia han dejado a muchas naciones con cuantiosas deudas internas y externas que ponen en peligro los planes de largo plazo para sostenibilidad, desarrollo de infraestructura y de, por ejemplo, las inversiones necesarias para las mitigaciones del cambio climático, cuando no de solventar necesidades urgentes del gasto público. Por ello comienzan a aparecer, por acá y por allá proyectos de reformas tributaria para intentar cerrar el hueco fiscal dejado por el gasto extraordinario a que obligó la pandemia. De nuevo, en países gobernados por intereses del capital y en manos de la derecha política, los sacrificados con dichas reformas son los ciudadanos más vulnerables y la clase media, mientras que el gran capital sigue gozando de exenciones y tratamientos favorables.

El problema es similar al que existe con el cambio climático global. Se trata de un fenómeno que no se circunscribe a las fronteras de los países, por ello, cualquier propuesta aislada que buque frenar el cambio climático está destinada al fracaso. No hay otra opción; la solución que muchos claman es asumir un enfoque colectivo, global y solidario. Ojalá un enfoque que parte de cuestionar los factores estructurales de la actual pandemia, con propuestas sobre cómo avanzar hacia la superación de las mismas.

En otro aspecto no menos relevante, según un estudio de la Universidad John Hopkins, el retorno sobre la inversión de las vacunas tradicionales es de 16 veces sobre cada dólar invertido. Aplicando la misma metodología para el covid 19 el retorno en este caso puede ser de cientos o miles de dólares por dólar de inversión. Por ello, estas vacunas, percibidas como la única forma de alcanzar inmunidades colectivas, son oro líquido para quienes las producen y comercializan (2). De allí la carrera por desarrollar, producir y controlar la distribución del inmunológico de que se trata, así como también la razón para los miles de millones de dólares invertidos. No es secreto que las grandes potencias están apostando también al efecto rebote de la postpandemia. Tras la recesión global de más del 5 por ciento en el PIB; la más grave desde la Segunda Guerra Mundial y tres veces más grave que la del 2008. El Foro Económico Global, con sede en Davos, está fincando las esperanzas del gran capital en lo que ha llamado el Gran Reinicio (3): “La pandemia representa una oportunidad, inusual y reducida para reflexionar, reimaginar y reiniciar nuestro mundo y forjar un futuro más sano, más equitativo y próspero”, afirma Schwob, el presidente del Foro. Se trata, en últimas, de un negocio económico donde la utilidad es la que mueve, en últimas, cualquier decisión, y en donde los más poderosos se valen de la geopolítica para ganar vastas zonas de influencia en detrimento, al final de la cadena, de la dignidad, salud y supervivencia de los más débiles.

Como se mencionó líneas arriba, un ejemplo del uso geopolítico de la vacuna se dio recientemente en Ucrania, país castigado por la administración Trump al prohibir la exportación de vacunas producidas en su país, y además inhabilitado por Rusia de recibir la vacuna Sputnik debido a las tensiones políticas en torno al respaldo de esa nación a separatistas rusos en Ucrania. El gobierno de Kiev debió recurrir a la vacuna china de Sinovac para no quedar a la zaga de los países de la región en su afán de alcanzar la anhelada inmunidad. La historia se repite, en diferentes formas en África, Latinoamérica, y pequeños países asiáticos, que quedan al vaivén de los intereses geopolíticos de las farmacéuticas y de los países que las respaldan.

Como un intento de contrarrestar las supremacías, intereses y caprichos de las farmacéuticas y sus países patrocinadores, se informó de la aprobación del mecanismo Covax, una iniciativa desarrollada por la Alianza Global para Vacunas e Inmunización (Agvi) y que, contrario a lo difundido masivamente hoy es claro que su diseño y estructura lo que propicia es el control de las patentes y el predominio de las farmaceúticas en su negociación para surtir de los biológicos a los países que las requieran (4). Predomina el negocio y el control de los derechos de propiedad sobre la vida. La geopolítica triunfa de nuevo a costa de los países más frágiles y de sus respectivas poblaciones.

A la par, se ha visto en muchos lugares, cómo los más pudientes son los primeros en “saltarse la fila” y obtener, a base de influencias, la vacuna mientras millones más aguardan pacientemente su dosis; ni qué decir del denominado turismo covid que se ha desarrollado hacia los Estados Unidos, miles de latinoamericanos de las clases más pudientes viajan a ese país, por un mes o más, para aplicarse, a un alto costo, pero asequible a ellos, las dos dosis requeridas. En la misma línea, ya en Colombia también se comienza a regular la posibilidad de que empresas particulares puedan aplicar la vacuna, a un costo aún por revelar, lo cual quiere decir que se convierte en un elemento más de discriminación hacia los que dependen del sistema público de salud.

La salud global, en general, y de miles de millones de personas que no viven en los países desarrollados, depende entonces de unos pocos de éstos y de farmacéuticas con claros intereses geopolíticos. La fragilidad del individuo de esas poblaciones menos favorecidas es evidente. Su derecho a la salud y a la vida no depende de él sino de los intereses de los más poderosos. Su dignidad humana ha dejado de existir.


El individuo frente a la biopolítica


Capítulo aparte merece la biopolítica de la pandemia y sus consecuencias, más allá de la salud, para la dignidad humana. El mundo en el 2020 dio un giro inesperado, abriendo espacio a lo que Foucault hace medio siglo describió como una nueva forma de dominación: la biopolítica, la práctica de las naciones modernas para ejercer «una explosión de numerosas y diversas técnicas para alcanzar la subyugación de los cuerpos y el control de las poblaciones» (5). Se trata de una anatomía política del cuerpo humano, una biopolítica de la población a través de instituciones sociales de disciplina. Foucault, en Territorio y Población, sostiene que una manera de aplicar la biopolítica es a través de la masificación que se vale de aparatos científicos. Las democracias liberales han encontrado que la vida misma se convierte en deliberada estrategia política, a la vez de ser un problema económico, político y científico en que el Estado nación tiene un claro interés. Foucault afirma que si bien el propósito explícito de la biopolítica es la maximización de la vida, del otro lado aparece que, cuando la vida está en juego cualquier medida puede ser justificada por el Estado, y de esa manera llega hasta eliminar grupos identificados como amenazas para la nación o la humanidad.

A medida que las naciones comenzaron a desplegar iniciativas para enfrentar la pandemia apareció un catálogo de medidas que encajan en el lado oscuro de la biopolítica. De la noche a la mañana, el individuo perdió hasta lo más básico de su dignidad: su libertad, su intimidad, su autonomía. La salud personal se convirtió en un asunto de interés del Estado, pero más allá del afán de proteger al individuo, se abrió una nueva forma de dominación social y colectiva.

Las medidas de excepción emitidas inicialmente se convirtieron pronto en la nueva normalidad. Nadie ni nada queda hoy por fuera del ojo vigilante del Estado, no solo en sus desplazamientos sino en sus comunicaciones, lecturas, búsquedas de información y conversaciones íntimas y privadas. Si bien esto ya existía desde antes, la pandemia llevó la biopolítica a un nivel no visto jamás. Una vez superada la pandemia, lo más probable es que estos mecanismos de vigilancia no serán retirados sino que continuarán existiendo. El terreno ganado por la biopolítica es demasiado grande para cederlo fácilmente.


Lo insólito es que el individuo, presionado por el miedo que ha desatado la pandemia, y por el constante bombardeo de mensajes que recibe por distintos medios como “cuídate”, “quédate en casa”, “aíslate”, “no toques a nadie”, “no toques tu cara”, “no visites a tus seres queridos, protégelos”, “usa siempre mascarilla” ha reconocido que esto es deseable y correcto en aras de preservar su salud y la de los demás. Es decir, el individuo entregó su dignidad última, la de su autonomía para actuar, pensar y decidir, a unos dispositivos de subyugación que el Estado impuso, de manera coercitiva inicialmente, pero que pronto la gran masa aceptó como necesarios para salvar sus vidas. Ya, en muchos casos no son necesarias las medidas represivas sino que se observan individuos que han introyectado esta disciplina como necesaria, conveniente y deseable.


Es el triunfo de la biopolítica, aquel momento en que el individuo acepta ser subyugado, en donde aun retirada la presión o la fuerza del mecanismo coercitivo, este busca y autoimpone la medida. Los demás, los que rehusan caer dentro del esquema, los que gritan por su dignidad y su autonomía, son señalados, estigmatizados y aislados; personas potencialmente peligrosas para una gran comunidad que ve en el Estado su protector y salvador. Por ejemplo, las personas que rechazan la vacuna, por desconfiar de sus virtudes dado que está en fase experimental y se desconoce sus posibles consecuencias adversas o que tienen objeciones de conciencia con cualquier tipo de inoculación en su cuerpo, están siendo discriminadas y señaladas. Pronto será casi imposible para cualquier persona viajar al exterior si no demuestra que ha sido vacunada; el llamado pasaporte covid será la nueva visa de entrada a muchos países.


Mucho se había escrito con anterioridad a la pandemia del retroceso de la soberanía de las naciones ante el empuje de las fuerzas supranacionales: empresas, laboratorios, grupos financieros y demás. Parecía que el Estado soberano perdía su fuerza ante la prevalencia de la globalización, por la porosidad de las fronteras, por los tratados de libre comercio y por los procesos de aculturación que comenzaron a vivir grupos nacionales y étnicos, antes orgullosos de sus tradiciones. Ahora, todo parece ir en dirección opuesta, y si bien al mismo tiempo se está ante la ominosa presencia de la geopolítica en las naciones más vulnerables, la biopolítica irrumpe, de manera paradójica en el nuevo rostro del Estado para imponer sobre sus ciudadanos un control absoluto de sus cuerpos, de sus vidas.

De nuevo, ¿quién está al final de la cadena?


Al final, luz opaca


La pandemia, con sus efectos y las repercusiones en todos los niveles de la sociedad global, y la forma como los jugadores más poderosos están aprovechando las circunstancias, está llevando a que el ser humano arriesgue, pierda, se le arrebate o abdique lo que desde el siglo XV había alcanzado con la introducción del humanismo y que Giovanni Pico della Mirandol, había posibilitado con la Oración por la Dignidad Humana. Estamos acaso ad portas de un nuevo Oscurantismo. n

 

1. https://www.un.org/es/about-us/universal-declaration-of-human-rights. El énfasis es mío.
2. Vilasanjuan, R. (2021)Covid.19: the geoopolitics of the vaccine, a weapon for global security, en http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_en/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_in/zonas_in/ari32-2021-vilasanjuan-covid-19-the-geopolitics-of-the-vaccine-a-weapon-for-global-security
3. https://es.weforum.org/focus/el-gran-reinicio
4. https://www.desdeabajo.info/ciencia-y-tecnologia/item/42235-covax-la-trampa.html
5. Para una ampliación de este concepto es importante referenciar el artículo de Nicolae Stetcu, Biopolitics in the COVID-19 pandemic sobre el cual esta nota toma los elementos esenciales: https://philarchive.org/rec/NICBIT-3

 

*Escritor y miembro del consejo de redacción de Le Monde diplomatique, edición Colombia.

 

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Doble Ruedas. Historia de un encapuchado en silla de ruedas

Una historia de amor y rabia. Un testimonio de vida, a pesar de las limitaciones. Un relato de amor por los que ya no están físicamente pero seguirán presentes en la memoria de lucha. Una convicción de que lo no logrado en esta coyuntura será conquistado en un fututo no lejano. Desde la silla con la que logra movilizarse un joven, al que la violencia delincuencial le cortó sus sueños de triunfar por medio del fútbol, nos adentra en parte de la lucha vivida en meses de resistencia, esa que tomó cuerpo después del 28A.

 

Finales de junio de 2021, oriente de Cali, Avenida Simón Bolívar, punto de resistencia Apocalipso, cuatro de la tarde. El ambiente estaba caldeado, los jóvenes se encontraban en sus puntos de control esperando la arremetida, que como en las últimas ocasiones sería perpetrada por la triada Policía, Goes y paramilitares. El ambiente no era muy distinto en el punto de Puerto Madera, ubicado a pocos kilómetros de Apocalipso, siguiendo la gigantesca avenida que se mantenía completamente taponada por barricadas.

Parecía que estábamos en la hora y lugar equivocado. Nuestra intención era entregar a las personas que estaban allí algunos ejemplares de la edición especial del periódico desdeabajo dedicada al alzamiento social/popular y juvenil en Cali. Algunas madres comunitarias nos recibieron y comentaron la situación. Eran ellas quienes tenían el contexto de todo lo que sucedía en el punto, pues, aunque no estaban en la primera línea, sí hacían parte fundamental del cuidado comunitario del lugar y gracias a ellas había alimentación, cuidados de salud, como también había hombros y abrazos para llorar, contar y mitigar las penas.

Al ver los periódicos, los jóvenes primera línea y la comunidad empezaron a acercarse, todo el mundo quería llevarse un ejemplar. En ese momento la tensión que sentíamos en el ambiente se mezcló con la amabilidad, amistad y alegría de quienes estaban en el punto de resistencia; fue ahí que nos percatamos que sí era una buena hora y lugar para estar.

 

 


Apocalipso

En medio de la multitud se nos acercó Doble Ruedas, un joven encapuchado que se movilizaba en una silla de ruedas. Todo el mundo lo quería y admiraba. Nos presentamos y sin dudarlo decidió darnos un recorrido para tomar algunas fotografías por el punto de resistencia que permanecía junto al almacén Éxito de Calipso, convertido en un centro de violación de los derechos humanos, con denuncias incluso de torturas padecidas por jóvenes en algunos días del pasado mes de mayo, almacén que ahora permanecía cerrado, aunque en su interior se mantenía una especie de estación de la “fuerza pública”.

Junto a Doble Ruedas nos acompañaron varios jóvenes primera línea y habitantes de la comunidad que decidieron brindarnos seguridad con su compañía. Al subirnos a la estación del MIO podíamos ver francotiradores apostados en el edificio donde funciona el Éxito, también algunas tanquetas del Esmad. Tomamos varias fotografías de los murales que ahora llenaban la Avenida, así como de los lugares de memoria en homenaje a quienes habían sido asesinados en medio de las arremetidas de la “fuerza pública”. El escenario era tan crudo que en un momento del recorrido alcanzaron a decirnos que en un lugar de la avenida habían caído más de 7 personas en una sola noche.


Doble Ruedas

Tiene 26 años y se reconoce como un discapacitado que está luchando por sus derechos, negados, al no acceder a terapias para su recuperación. Siempre con la capucha puesta y atento a lo que ocurría a su alrededor, Doble Ruedas, sin dejar de mostar en sus ojos la seguridad de saber lo que estaba sucediendo, nos contó su historia.

Siempre fue amante del fútbol, su pasión, jugaba en las divisiones inferiores del América de Cali. Un 3 de enero salió de su casa a las 6 de la mañana para un entrenamiento, y se encontró con lo que no esperaba: dos personas que le dijeron que entregara la bicicleta en la que se movilizaba, la misma que su madre le había regalado en navidad. “Ya podés imaginarte mi respuesta”. Al negarse recibió ocho puñaladas, una de las cuales le afectó la médula espinal y otra el pulmón izquierdo.

Su estado de salud no le impidió ser parte fundamental del punto de resistencia de Calipso, su apoyo fue permanente para las primeras líneas y la comunidad, por lo que permaneció cuidado y protegido como un tesoro. En medio de toda esta coyuntura encontró alegrías como también tuvo que que vivir experiencias de intenso dolor, por ejemplo despedir amigos que fueron asesinados por la policía. Su relato nos dice:

“La comunidad, como las personas de la resistencia, gente de nosotros, gente de la primera línea, me tratan como hermanito. Cuando escuchan que pasa algo conmigo todo el mundo corre a ayudarme, me sacan de primero en todo, mejor dicho me atienden de la mejor manera, me tratan excelentemente bien. Gracias al paro nacional conocí gente que se ha convertido en familia para mí; antes tenía amigos, en los cuales ya no confío, ahorita confío en estas personas que no les da miedo ir hasta un lugar en donde están dando bala para sacarme, esos son mis amigos, las personas que están dispuestas a dar la vida como yo lo haría por ellos.

Así fue Erik. Él seguro me está escuchando, un compañero de barra del América de Cali. Éramos como uña y mugre, donde jugaba el equipo para allá íbamos. El día que lo asesinaron estábamos juntos, yo le dije: hermano, me muevo porque esto se va a poner malo. Él me dijo que no se iba a ir, me empecé a ir y cuando llegué al puente llegó mi papá y las personas que no me dejan quedar hasta tarde, y ahí nos fuimos. En ese momento escuchamos el taztazeo, la plomacera y fue hasta el otro día que me di cuenta que a mi compañero Erik lo había matado la policía”.

 

 

Amor comunitario

La noche empezaba a sembrarse y las luces de Apocalipso comenzaban a encenderse. Algunas personas nos decían que por seguridad era hora de salir del barrio. Escuchabámos sus razones pero aún teníamos labor por realizar. Rodeados de muchas personas de la comunidad, la entrevista a Doble Ruedas seguía su rumbo. Al preguntarle, ¿por qué decidiste participar en esta coyuntura?, no dudó en respondernos:

“Me conmovió cuando vi que la policía empezó a dar bala, por eso me vine a apoyar a los muchachos, a ver si eran capaz de poder matar a una persona discapacitada. Hoy creo que sí son capaces de matar a una persona en mi estado, ya lo han demostrado, nada más recuerda que fueron capaces de violar a una muchacha, entonces cualquier cosa pueden hacer”.

– ¿Cuál es tu función en el punto de resistencia?
“Yo no me considero de la primera línea porque no puedo pelear, no puedo correr, no puedo tirar piedras, más bien me hago atrás ayudándolos con la leche, ayudándolos a llevar a la enfermería, eso es lo que yo hago, ayudarlos a que no se me ahoguen por los gases que nos tira la policía”.

La escena y relato que estábamos presenciando estaba tan llena de amor, que seguramente quienes allí estaban no lo podían notar. Doble Ruedas nos contó que en medio de los múltiples ataques recibidos en Apocalipso por parte de la “fuerza pública”, su silla de ruedas se deterioró a tal punto que la comunidad se reunió y recolectó el dinero para comprarle una nueva:

“Yo le doy gracias a la comunidad de Calipso, Sorrento, Yira Castro, Sindical, Villa Blanca. Gracias a ellos que me donaron una silla de ruedas nueva, porque la que tengo en este momentico la tengo prácticamente para el combate o sea para la guerra, y ya está deteriorada. Pero gracias a la comunidad ahora tengo una silla nueva muy buena, muy bacana, pero lo importante ahorita es volver a ponerme de pie, lo que me hace falta son mis terapias para mi recuperación”.

 

 

Barrio adentro

Preocupado por el futuro que vendrá después de levantar el punto de resistencia de Apocalipso, Doble Ruedas hace una evaluación de lo vivido en esta coyuntura, y el trabajo que está por venir en el ejercicio denominado “barrio adentro”**:

“Vamos a levantar el punto, pero no es así por así. Mirá, yo estoy inconforme y estoy luchando por mi salud, pero también por una vida digna para mi papá de 60 años y mi mamá de 50, pero también por mi hermano que trabaja todo el día y se gana un mínimo y de eso tiene que sacar para pagar arriendo y todos los gastos de la casa.

Ahorita me siento intimidado porque cuando se levante este paro ya no le tendré confianza a la policía, ahora me va a dar miedo cuando me llamen y me requisen. También siento miedo de entregar este punto porque la verdad no quiero que esté en riesgo ni mi familia ni ninguno de mis compañeros.

Yo digo que en el fondo perdimos la batalla porque nos endulzaron con unos mercados, con unas bequitas y ya, ahora tenemos que dar nombres y datos, pero yo no voy a recibir eso porque sé que con eso me van a capturar.

Muchas personas que no estuvieron con nosotros, que no nos apoyaron en el paro, ahora la van es a tener que chupar (perdón) van a tener que aguantar lo que se viene, porque lo que se viene es mucho peor, todas las reformas que íbamos a tumbar nos la van a aplicar el doble, nosotros no hemos tumbado nada, antes todas las reformas las están remodelando para volverlas a poner. Todos los supuestos daños que hicimos nos lo van a cobrar duro.

Ahorita en el ejercicio de barrio adentro vamos a seguir haciendo pedagogía, actividades culturales, eventos de rap y diferentes actividades cada ocho días, esto lo vamos a seguir haciendo hasta que el presidente se dé cuenta que lo que estamos pidiendo es lo que necesitamos, porque ya estamos cansados que el rico sea más rico y el pobre sea más pobre, así es todos los días”.

–En ese momento lo interrumpimos para preguntarle, ¿volverías a salir a manifestarte?
“Vuelvo a salir las veces que me toque salir a luchar, vuelvo y lo hago pacíficamente como lo hice en esta primera vez, porque este es el primer paro en que participo y me siento orgulloso porque pude ver la cara de lo que yo quiero, lastimosamente no pudimos lograr lo que buscamos, pero sé que en cualquier momento se va a lograr… –su mirada que estaba dirigida hacia el infinito vuelve y se enfoca en nosotros y nos dice–. Compañero, sé que en cualquier momento se va a lograr que toda la corrupción se acabe, que ya se le dé un poquito más al pobre y que al rico le mermemos. Hoy en día mi hermana me dice que quién me manda meterme en esto, yo le digo, quién me manda no, esto es porque yo quise y voy a seguir y el día que me toque volver a salir a luchar y volverle a echar leche a mis compañeros para que no se ahoguen, lo haré”.

En ese momento Doble Ruedas decide mandarle un mensaje al presidente a través de nuestra grabadora, un mensaje que seguramente nunca le llegará a sus oídos por medio de nuestro medio, pero pese a ello igual lo dejamos para quienes estén leyendo el relato de quien a pesar de haber perdido la movilidad de sus piernas no sufrío igual percance en su cabeza.

 


En voz alta

“En este momentico al presidente no le importa si yo tengo hambre, si el compañero tiene hambre, si alguien aquí tiene donde vivir, si esta noche tenemos donde dormir, a él no le importa nada de eso. Hoy, seguramente, Duque puede llegar a su casa a descansar y ver su Netflix o lo que quiera. A mí me cortaron el internet y hasta todo… Pero una cosa si te digo, ¿por qué te olvidaste del pueblo si nosotros fuimos los que te ayudamos a subir allá? ¿por qué mandaste a matar a todos nuestros compañeros? Fuiste vos quien mandó a matar a todos nuestros compañeros que hoy están en el cielo por la lucha y por la resistencia”.

Al pronunciar estas últimas palabras se marca la rabia en su voz y en sus ojos el dolor. Nuevamente las personas que nos acompañan insisten sin excepción en que es momento de marcharnos. La tensión en el punto de Calipso subía de nivel. Siguiendo los conocimientos de quienes habitan este territorio decidimos empezar a despedirnos y Doble Ruedas dejó fluir todo su sentimiento:

“Quiero terminar dando un agradecimiento, aunque sé que no me van a escuchar, pero sé que están con nosotros. A nuestros compañeros capucha, gracias por tu lucha, en la tierra los estamos acompañando, los estamos recordando. Nunca los vamos a olvidar, y a las familias: nunca vamos a olvidar a sus hijos, a sus nietos, no los vamos a olvidar, muchas gracias por habernos acompañado, de todo corazón, muchas gracias de parte de este joven discapacitado que seguirá en la lucha las veces que me toque”.

 

* Integrante del equipo desdeabajo y del colectivo Loma Sur. Fotografías.
** Barrio adentro fue la decisión que tomaron en los distintos puntos de resistencia de Cali para levantar los bloqueos. Significa que ahora quienes antes estaban en las barricadas se adentrarán barrio adentro para fortalecer los lazos y procesos comunitarios en cada territorio.

 

Publicado enEdición Nº282
Doble Ruedas. Historia de un encapuchado en silla de ruedas

Una historia de amor y rabia. Un testimonio de vida, a pesar de las limitaciones. Un relato de amor por los que ya no están físicamente pero seguirán presentes en la memoria de lucha. Una convicción de que lo no logrado en esta coyuntura será conquistado en un fututo no lejano. Desde la silla con la que logra movilizarse un joven, al que la violencia delincuencial le cortó sus sueños de triunfar por medio del fútbol, nos adentra en parte de la lucha vivida en meses de resistencia, esa que tomó cuerpo después del 28A.

 

Finales de junio de 2021, oriente de Cali, Avenida Simón Bolívar, punto de resistencia Apocalipso, cuatro de la tarde. El ambiente estaba caldeado, los jóvenes se encontraban en sus puntos de control esperando la arremetida, que como en las últimas ocasiones sería perpetrada por la triada Policía, Goes y paramilitares. El ambiente no era muy distinto en el punto de Puerto Madera, ubicado a pocos kilómetros de Apocalipso, siguiendo la gigantesca avenida que se mantenía completamente taponada por barricadas.

Parecía que estábamos en la hora y lugar equivocado. Nuestra intención era entregar a las personas que estaban allí algunos ejemplares de la edición especial del periódico desdeabajo dedicada al alzamiento social/popular y juvenil en Cali. Algunas madres comunitarias nos recibieron y comentaron la situación. Eran ellas quienes tenían el contexto de todo lo que sucedía en el punto, pues, aunque no estaban en la primera línea, sí hacían parte fundamental del cuidado comunitario del lugar y gracias a ellas había alimentación, cuidados de salud, como también había hombros y abrazos para llorar, contar y mitigar las penas.

Al ver los periódicos, los jóvenes primera línea y la comunidad empezaron a acercarse, todo el mundo quería llevarse un ejemplar. En ese momento la tensión que sentíamos en el ambiente se mezcló con la amabilidad, amistad y alegría de quienes estaban en el punto de resistencia; fue ahí que nos percatamos que sí era una buena hora y lugar para estar.

 

 


Apocalipso

En medio de la multitud se nos acercó Doble Ruedas, un joven encapuchado que se movilizaba en una silla de ruedas. Todo el mundo lo quería y admiraba. Nos presentamos y sin dudarlo decidió darnos un recorrido para tomar algunas fotografías por el punto de resistencia que permanecía junto al almacén Éxito de Calipso, convertido en un centro de violación de los derechos humanos, con denuncias incluso de torturas padecidas por jóvenes en algunos días del pasado mes de mayo, almacén que ahora permanecía cerrado, aunque en su interior se mantenía una especie de estación de la “fuerza pública”.

Junto a Doble Ruedas nos acompañaron varios jóvenes primera línea y habitantes de la comunidad que decidieron brindarnos seguridad con su compañía. Al subirnos a la estación del MIO podíamos ver francotiradores apostados en el edificio donde funciona el Éxito, también algunas tanquetas del Esmad. Tomamos varias fotografías de los murales que ahora llenaban la Avenida, así como de los lugares de memoria en homenaje a quienes habían sido asesinados en medio de las arremetidas de la “fuerza pública”. El escenario era tan crudo que en un momento del recorrido alcanzaron a decirnos que en un lugar de la avenida habían caído más de 7 personas en una sola noche.


Doble Ruedas

Tiene 26 años y se reconoce como un discapacitado que está luchando por sus derechos, negados, al no acceder a terapias para su recuperación. Siempre con la capucha puesta y atento a lo que ocurría a su alrededor, Doble Ruedas, sin dejar de mostar en sus ojos la seguridad de saber lo que estaba sucediendo, nos contó su historia.

Siempre fue amante del fútbol, su pasión, jugaba en las divisiones inferiores del América de Cali. Un 3 de enero salió de su casa a las 6 de la mañana para un entrenamiento, y se encontró con lo que no esperaba: dos personas que le dijeron que entregara la bicicleta en la que se movilizaba, la misma que su madre le había regalado en navidad. “Ya podés imaginarte mi respuesta”. Al negarse recibió ocho puñaladas, una de las cuales le afectó la médula espinal y otra el pulmón izquierdo.

Su estado de salud no le impidió ser parte fundamental del punto de resistencia de Calipso, su apoyo fue permanente para las primeras líneas y la comunidad, por lo que permaneció cuidado y protegido como un tesoro. En medio de toda esta coyuntura encontró alegrías como también tuvo que que vivir experiencias de intenso dolor, por ejemplo despedir amigos que fueron asesinados por la policía. Su relato nos dice:

“La comunidad, como las personas de la resistencia, gente de nosotros, gente de la primera línea, me tratan como hermanito. Cuando escuchan que pasa algo conmigo todo el mundo corre a ayudarme, me sacan de primero en todo, mejor dicho me atienden de la mejor manera, me tratan excelentemente bien. Gracias al paro nacional conocí gente que se ha convertido en familia para mí; antes tenía amigos, en los cuales ya no confío, ahorita confío en estas personas que no les da miedo ir hasta un lugar en donde están dando bala para sacarme, esos son mis amigos, las personas que están dispuestas a dar la vida como yo lo haría por ellos.

Así fue Erik. Él seguro me está escuchando, un compañero de barra del América de Cali. Éramos como uña y mugre, donde jugaba el equipo para allá íbamos. El día que lo asesinaron estábamos juntos, yo le dije: hermano, me muevo porque esto se va a poner malo. Él me dijo que no se iba a ir, me empecé a ir y cuando llegué al puente llegó mi papá y las personas que no me dejan quedar hasta tarde, y ahí nos fuimos. En ese momento escuchamos el taztazeo, la plomacera y fue hasta el otro día que me di cuenta que a mi compañero Erik lo había matado la policía”.

 

 

Amor comunitario

La noche empezaba a sembrarse y las luces de Apocalipso comenzaban a encenderse. Algunas personas nos decían que por seguridad era hora de salir del barrio. Escuchabámos sus razones pero aún teníamos labor por realizar. Rodeados de muchas personas de la comunidad, la entrevista a Doble Ruedas seguía su rumbo. Al preguntarle, ¿por qué decidiste participar en esta coyuntura?, no dudó en respondernos:

“Me conmovió cuando vi que la policía empezó a dar bala, por eso me vine a apoyar a los muchachos, a ver si eran capaz de poder matar a una persona discapacitada. Hoy creo que sí son capaces de matar a una persona en mi estado, ya lo han demostrado, nada más recuerda que fueron capaces de violar a una muchacha, entonces cualquier cosa pueden hacer”.

– ¿Cuál es tu función en el punto de resistencia?
“Yo no me considero de la primera línea porque no puedo pelear, no puedo correr, no puedo tirar piedras, más bien me hago atrás ayudándolos con la leche, ayudándolos a llevar a la enfermería, eso es lo que yo hago, ayudarlos a que no se me ahoguen por los gases que nos tira la policía”.

La escena y relato que estábamos presenciando estaba tan llena de amor, que seguramente quienes allí estaban no lo podían notar. Doble Ruedas nos contó que en medio de los múltiples ataques recibidos en Apocalipso por parte de la “fuerza pública”, su silla de ruedas se deterioró a tal punto que la comunidad se reunió y recolectó el dinero para comprarle una nueva:

“Yo le doy gracias a la comunidad de Calipso, Sorrento, Yira Castro, Sindical, Villa Blanca. Gracias a ellos que me donaron una silla de ruedas nueva, porque la que tengo en este momentico la tengo prácticamente para el combate o sea para la guerra, y ya está deteriorada. Pero gracias a la comunidad ahora tengo una silla nueva muy buena, muy bacana, pero lo importante ahorita es volver a ponerme de pie, lo que me hace falta son mis terapias para mi recuperación”.

 

 

Barrio adentro

Preocupado por el futuro que vendrá después de levantar el punto de resistencia de Apocalipso, Doble Ruedas hace una evaluación de lo vivido en esta coyuntura, y el trabajo que está por venir en el ejercicio denominado “barrio adentro”**:

“Vamos a levantar el punto, pero no es así por así. Mirá, yo estoy inconforme y estoy luchando por mi salud, pero también por una vida digna para mi papá de 60 años y mi mamá de 50, pero también por mi hermano que trabaja todo el día y se gana un mínimo y de eso tiene que sacar para pagar arriendo y todos los gastos de la casa.

Ahorita me siento intimidado porque cuando se levante este paro ya no le tendré confianza a la policía, ahora me va a dar miedo cuando me llamen y me requisen. También siento miedo de entregar este punto porque la verdad no quiero que esté en riesgo ni mi familia ni ninguno de mis compañeros.

Yo digo que en el fondo perdimos la batalla porque nos endulzaron con unos mercados, con unas bequitas y ya, ahora tenemos que dar nombres y datos, pero yo no voy a recibir eso porque sé que con eso me van a capturar.

Muchas personas que no estuvieron con nosotros, que no nos apoyaron en el paro, ahora la van es a tener que chupar (perdón) van a tener que aguantar lo que se viene, porque lo que se viene es mucho peor, todas las reformas que íbamos a tumbar nos la van a aplicar el doble, nosotros no hemos tumbado nada, antes todas las reformas las están remodelando para volverlas a poner. Todos los supuestos daños que hicimos nos lo van a cobrar duro.

Ahorita en el ejercicio de barrio adentro vamos a seguir haciendo pedagogía, actividades culturales, eventos de rap y diferentes actividades cada ocho días, esto lo vamos a seguir haciendo hasta que el presidente se dé cuenta que lo que estamos pidiendo es lo que necesitamos, porque ya estamos cansados que el rico sea más rico y el pobre sea más pobre, así es todos los días”.

–En ese momento lo interrumpimos para preguntarle, ¿volverías a salir a manifestarte?
“Vuelvo a salir las veces que me toque salir a luchar, vuelvo y lo hago pacíficamente como lo hice en esta primera vez, porque este es el primer paro en que participo y me siento orgulloso porque pude ver la cara de lo que yo quiero, lastimosamente no pudimos lograr lo que buscamos, pero sé que en cualquier momento se va a lograr… –su mirada que estaba dirigida hacia el infinito vuelve y se enfoca en nosotros y nos dice–. Compañero, sé que en cualquier momento se va a lograr que toda la corrupción se acabe, que ya se le dé un poquito más al pobre y que al rico le mermemos. Hoy en día mi hermana me dice que quién me manda meterme en esto, yo le digo, quién me manda no, esto es porque yo quise y voy a seguir y el día que me toque volver a salir a luchar y volverle a echar leche a mis compañeros para que no se ahoguen, lo haré”.

En ese momento Doble Ruedas decide mandarle un mensaje al presidente a través de nuestra grabadora, un mensaje que seguramente nunca le llegará a sus oídos por medio de nuestro medio, pero pese a ello igual lo dejamos para quienes estén leyendo el relato de quien a pesar de haber perdido la movilidad de sus piernas no sufrío igual percance en su cabeza.

 


En voz alta

“En este momentico al presidente no le importa si yo tengo hambre, si el compañero tiene hambre, si alguien aquí tiene donde vivir, si esta noche tenemos donde dormir, a él no le importa nada de eso. Hoy, seguramente, Duque puede llegar a su casa a descansar y ver su Netflix o lo que quiera. A mí me cortaron el internet y hasta todo… Pero una cosa si te digo, ¿por qué te olvidaste del pueblo si nosotros fuimos los que te ayudamos a subir allá? ¿por qué mandaste a matar a todos nuestros compañeros? Fuiste vos quien mandó a matar a todos nuestros compañeros que hoy están en el cielo por la lucha y por la resistencia”.

Al pronunciar estas últimas palabras se marca la rabia en su voz y en sus ojos el dolor. Nuevamente las personas que nos acompañan insisten sin excepción en que es momento de marcharnos. La tensión en el punto de Calipso subía de nivel. Siguiendo los conocimientos de quienes habitan este territorio decidimos empezar a despedirnos y Doble Ruedas dejó fluir todo su sentimiento:

“Quiero terminar dando un agradecimiento, aunque sé que no me van a escuchar, pero sé que están con nosotros. A nuestros compañeros capucha, gracias por tu lucha, en la tierra los estamos acompañando, los estamos recordando. Nunca los vamos a olvidar, y a las familias: nunca vamos a olvidar a sus hijos, a sus nietos, no los vamos a olvidar, muchas gracias por habernos acompañado, de todo corazón, muchas gracias de parte de este joven discapacitado que seguirá en la lucha las veces que me toque”.

 

* Integrante del equipo desdeabajo y del colectivo Loma Sur. Fotografías.
** Barrio adentro fue la decisión que tomaron en los distintos puntos de resistencia de Cali para levantar los bloqueos. Significa que ahora quienes antes estaban en las barricadas se adentrarán barrio adentro para fortalecer los lazos y procesos comunitarios en cada territorio.

 

Publicado enColombia
Experimentos de renta básica: de la evidencia científica al debate colectivo

Los experimentos de renta básica se han puesto de moda, pero no pueden convertirse en un fin en sí mismo. Las evidencias que obtenemos son útiles para fundamentar empíricamente nuestras hipótesis y argumentos, pero también para fomentar el debate sobre cuestiones claves, como qué significa el trabajo, cómo queremos distribuir el producto social, o qué sistema de protección social queremos

 

A la mayoría de los lectores y lectoras les sonará que Finlandia recientemente ha realizado un "experimento de renta básica". Dos mil personas escogidas de forma aleatoria percibieron, de forma incondicional, una renta de unos 560 euros mensuales durante dos años. El debate era goloso: dar dinero a la gente y esperar a ver qué pasaba. Los expertos, académicos, políticos, y sobre todo los medios de comunicación, se preguntaban si, por ejemplo, las personas desempleadas se esforzarían en conseguir un puesto de trabajo o, por el contrario, se apalancarían en el sofá.

Lo que quizás no les suene tanto es que este tipo de experimentos hace años que se vienen realizando en todo el mundo: desde la localidad de Manitoba, en Canadá o en varias poblaciones estadounidenses entre los 1970s y 1980s, hasta más recientemente en lugares como Otjivero-Omitara Namibia (2007-08), Madhya Pradesh en la India (2011-13), en Kenia (2016-), en Ontario en Canadá (2017-18), en Utrecht y cinco ciudades holandesas (2017-19), en Irán (2010-), en Maricá, Río de Janeiro, Brasil (2019-), o en la provincia de Gyeonggi de Corea del Sur (2020-). Parece que estos experimentos están consiguiendo que la idea de la renta básica gane cada día más adeptos y que el debate salga de las universidades y de los centros de investigación para interpelar a cada vez mayores sectores de la sociedad.

En el mundo académico y activista prevalece la discusión de si estos experimentos son realmente necesarios, e incluso adecuados, para terminar implementando la renta básica. A un lado hay quien cree que aún se necesitan más pruebbas empíricas que avalen y aporten mayor credibilidad y robustez a los argumentos favorables a la renta básica. Los expertos llaman "evidence-based policies" a la idea de que, para implementar políticas públicas, es necesario primero que estas se sostengan sobre evidencias empíricas que demuestren su eficiencia y eficacia. En el otro extremo del debate se halla quien postula la futilidad de estos experimentos y defiende, por tanto, que los argumentos y las razones para justificar la implementación de la renta básica no tienen que ver con sus hipotéticos resultados empíricos, sino con consideraciones de tipo moral o ético.

Sin embargo, no hay que ir ni a Finlandia ni a Corea del Sur, ya que en Barcelona también se ha realizado un experimento similar que ha finalizado hace poco más de un año. Durante 24 meses, mil hogares del Eje Besós participaron en el llamado proyecto piloto B-MINCOME que combinaba una transferencia monetaria con varias políticas activas de inclusión sociolaboral. La evaluación de este proyecto se está publicando estos días, aunque a mediados de 2018 ya se conocieron los resultados parciales. Estos, como los del resto de experimentos anteriormente mencionados, fueron positivos en incidir sobre aspectos tales como la reducción del estrés financiero y de las deudas familiares, el aumento de la felicidad y del bienestar subjetivo, la reducción de ciertas afectaciones mentales y físicas, la mejora de la calidad alimentaria, el refuerzo de la participación y de la confianza social y con las instituciones, el refuerzo de la autoconfianza y de la emprendeduría, etc. Sin embargo, los experimentos realizados hasta ahora echan por tierra el supuesto desincentivo sobre la oferta laboral que algunos creen que inevitablemente implicaría una renta básica.

Dicho y hecho, pues. Aquellos que reclaman más evidencias disponen ahora de una considerable cantidad de datos que avalan y justifican su implementación. Desgraciadamente, la renta básica no se ha instaurado ni en Finlandia, ni en Kenia, ni tampoco en Barcelona. El problema no radica pues en la falta de datos ni de evidencias empíricas, sino más bien en creer que la política funciona como la ciencia o, dicho de otro modo, que quien ocupa cargos políticos y diseña políticas públicas razona y actúa como lo haría un científico social.

Aquellos que anteponen los argumentos de tipo moral o ético se podrían sentir ahora tentados a afirmar que tengo razón y que, por más evidencias que aporten estos experimentos, la decisión de implementar (o no) la renta básica es y será siempre una decisión política sostenida sobre postulados éticos e ideológicos. Quien defiende esta posición cree que la carga de la prueba se encuentra en los argumentos normativos y tiende así a rechazar la experimentación y los estudios de campo. Independientemente de los resultados o las consecuencias que esta pueda conllevar, sostienen, hay que instaurar la renta básica porque es una medida justa que nos acerca a un modelo distributivo que estimamos moralmente deseable para nuestras sociedades.

El problema de esta postura es que tiende a obviar que la renta básica (en caso de implementarse) sería la política de mayor impacto redistributivo y sería, por tanto, una medida altamente controvertida desde el punto de vista político. Parece muy poco estratégico y totalmente desaconsejable, pues, rechazar las evidencias científicas disponibles que pudiersn avalar su implementación. Después de todo, durante los últimos cuarenta años, una gran cantidad de reputados estudiosos en campos como la justicia distributiva, la ética económica y la filosofía moral y política han desarrollado un buen número de teorías y argumentos favorables a la renta básica difícilmente rebatibles por la mayoría de la población, pero que tampoco parecen haber tenido mucho éxito en convencer a sus gobernantes de instaurar esta medida.

Así como la primera perspectiva lo fía todo a unos resultados "estadísticamente significativos" y se muestra profundamente ilusa al creer que las decisiones políticas se cocinan en laboratorios científicos, esta segunda postura pondría todo el peso en los argumentos éticonormativos que, por más refinados que puedan ser, no parecen haber sido suficientes para modificar la acción de gobierno. El lector o lectora más pesimista podría sentirse ahora satisfecho, tirar la toalla y balbucear algo así como que "la renta básica es una buena idea, pero en el fondo es demasiado utópica para ser implementada". Nada más lejos de mi intención.

Académicos, expertos y defensores de la renta básica en general pueden seguir peleándose alrededor de la (in)conveniencia de realizar más experimentos. Pero lo cierto es que cuanto más se discuten y más experimentos se realizan, más se habla de la renta básica. Y para prueba, un botón: es decir, este mismo artículo. Es lógico suponer que dar dinero de forma incondicional conllevará resultados positivos, pero lo cierto es que necesitamos evidencias que aporten consistencia empírica tal suposición. Es mediante la realización de experimentos que ahora sabemos que la felicidad y el bienestar tienden a aumentar, que la salud y la alimentación usualmente mejoran, que las deudas económicas y el estrés financiero tienden a reducirse, que la gente ocupada no suele abandonar su puesto de trabajo y que quien está parado difícilmente rechaza volver al mercado laboral. Y sabemos también que casi nadie opta por no hacer nada. Convertirse en un parásito, en un "ni-ni", no parece una opción para quien dispone de su existencia material garantizada.

Simultáneamente, estos resultados animan cada vez más debates con un fuerte contenido ético y político que, por otra parte, serían difíciles de escuchar en casa, en el bar o en el lugar de trabajo si no se hubieran realizado experimentos como los de Namibia, los de Holanda o el de Barcelona. Por lo tanto, estos experimentos no solo son útiles para acumular nuevas evidencias empíricas al corpus de conocimiento científico actualmente existente, sino que también sirven para poner sobre la mesa debates con un fuerte contenido ético y moral y que son fundamentales para a las sociedades actuales como, por ejemplo, ¿qué significa el trabajo? ¿Es lo mismo el trabajo que el empleo? ¿Quién (no) trabaja y por qué? ¿Cómo queremos distribuir el producto social? ¿Qué sistema de protección social queremos? ¿Es el empleo el medio más adecuado para garantizar la libertad y la autonomía de las personas?

Quienes creemos y defendemos que la existencia material es y debería ser un derecho fundamental, no podemos pasar por alto la oportunidad estratégica que nos brindan los experimentos de renta básica como altavoz para hacer oír nuestra voz. La sociedad no es un espacio escéptico ni neutro, sino que está conformada por una multitud de relaciones de poder y de dominación históricamente cristalizadas de acuerdo con los diferentes contextos geográficos, políticos, culturales y económicos. Creer que unos científicos en bata blanca arreglarán los problemas que todo esto genera es tan iluso como contraproducente; tanto como hacer caso omiso a las evidencias científicas y las recomendaciones que nos puedan aportar. Nuestra tarea no es solo diseñar e implementar buenos experimentos sociales, si no sobre todo saber leer e interpretar los resultados para que sean útiles para el debate y la discusión colectiva en favor de la renta básica.

27/01/2021

Por Bru Laín 
 
es profesor de sociología en la Universidad de Barcelona e investigador en la Universidad de Minho, Portugal. Se ha formado en la UB, UAB, la Concordia University, la University of Brighton y la Université Catholique de Louvain y ha sido docente invitado en la Universidad Nacional de Ecuador, la University of Leeds y la McGill University. Ha sido investigador en el proyecto piloto B-MINCOME del Ayuntamient de Barcelona. Es secretario de la Red Renda Bàsica y miembro del Consejo de Redacción de la revista SinPermiso.
Publicado enSociedad
Simpatizantes del Frente Polisario responden a una arenga en uno de los campos de refugiados saharauis en Rabuni, Argelia, el viernes 13 de noviembre.Javier Martín Rodríguez / EFE

La organización saharaui sostiene que ha bombardeado cuatro bases militares y dos puestos de vigilancia marroquíes y ha causado bajas. Rabat guarda silencio

 

El secretario general del Frente Polisario y presidente de la República Árabe Democrática Saharaui (RASD), Brahim Ghali, anunció este sábado la ruptura del alto el fuego firmado con Marruecos en 1991 y decretó el estado de guerra. Desde la otra parte, el Estado marroquí guardó silencio. Mientras el Frente Polisario informaba sobre ataques contra posiciones del “enemigo”, varios medios marroquíes se centraron en los mensajes de apoyo que Rabat ha recibido desde países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y Jordania.

El Frente Polisario aseguró el sábado por la mañana haber causado víctimas mortales a Marruecos y “considerables pérdidas materiales” en la madrugada del viernes al sábado mediante bombardeos efectuados contra cuatro bases militares (entre ellas, las de Mahbes, Hauza, Auserd) y dos puestos de vigilancia. Al caer la tarde del sábado, la organización saharaui emitió su segundo parte de guerra, en el que informaba de que había continuado con los bombardeos contra las bases militares de Mahbes y Bagari y hostigado al “ocupante” en la zona de Guerguerat.

Desde El Aaiún, capital administrativa del Sáhara Occidental, Ahmed Tanji, fundador del grupo de periodistas saharauis Equipe Media, indicó en conversación telefónica: “Aquí han puesto más policías y militares por todas partes. El viernes reprimieron una manifestación de saharauis. Y hoy sábado, algunos agentes marroquíes han lanzado piedras contra algunas casas de activistas saharauis”.

Los 240 observadores que integran la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) no han podido evitar las hostilidades sobre el terreno. La labor de la ONU se ha visto sobrepasada más que nunca en los últimos 29 años, desde la firma del alto el fuego

El ministerio de Exteriores de la RASD emitió el sábado un comunicado en el que indicaba que, tras llevar 29 años a la espera de que se celebre un referéndum de autodeterminación, el pueblo saharaui ha perdido su confianza en las Naciones Unidas y en su misión sobre el terreno. Para la organización saharaui, la misión de la ONU se ha convertido en “custodio” de la explotación por parte de Marruecos de los recursos naturales del Sáhara Occidental, lo que considera un “expolio”.

La comunidad internacional también asiste impotente al desarrollo de los hechos. El ministerio de Exteriores de España, antigua potencia colonial del Sáhara, instó a las partes a través de un comunicado difundido el viernes por la noche a reanudar las negociaciones. Lo mismo hicieron varios representantes de la Unión Europea y de la ONU.

La situación en el Sáhara Occidental vivió el viernes el momento de mayor violencia desde 1991. Fuerzas del ejército marroquí disolvieron una protesta de civiles saharauis que mantenían cerrada desde el 21 de octubre la carretera que une el Sáhara Occidental con Marruecos. El ejército marroquí señala que en ningún momento tomó contacto con civiles, pero ambas partes reconocen que durante la operación de desalojo intercambiaron disparos, sin que se registrara en principio ningún herido. El sábado por la tarde el tráfico en el paso de Guerguerat quedó restablecido por el Ejército marroquí, según indicó informó la agencia oficial MAP. El comunicado no mencionó ningún ataque del Frente Polisario.

Marruecos no reconoce bajas por ahora

Ante el hecho de que Rabat no haya reconocido hasta el momento ninguna baja mortal, una fuente del Frente Polisario alegó: “Marruecos no va a reconocer ni que estamos en guerra ni que han sufrido bajas mortales. Solo lo reconocerán cuando entremos en algunas de sus bases militares. Marruecos nunca reconoció que tuvimos presos a 4.000 de sus soldados durante la guerra que mantuvimos [1976-1991].

Respecto a la desproporción que hay entre los dos bandos, la citada fuente añadió: “Somos conscientes. Nunca hemos negado que ellos son mucho más poderosos que nosotros. Pero el muro que ellos construyeron en el desierto juega a nuestro favor. Porque el muro [construido a lo largo de 2.500 kilómetros en el desierto] les obliga a atrincherarse. Y esa posición nos da la ventaja de marcar el ritmo de las ofensivas”.

Mientras el Frente Polisario señala abiertamente que la guerra se ha desatado en el Sáhara Occidental al cabo de 29 años, Rabat no se expresa en los mismos términos. El Estado Mayor de Marruecos indicó en un comunicado el viernes por la tarde que, frente a los disparos recibidos de la parte del Frente Polisario, sus fuerzas decidieron responder y provocaron la huida de los “milicianos”.

Por Francisco Peregil

Rabat - 14 nov 2020 - 15:23 COT

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Embajada de Colombia en Australia deja a 270 colombianos a su suerte

El coronavirus fue la chispa que aceleró el colapso del sistema mundo capitalista, evidenciando que las fuertes políticas neoliberales aplicadas durante décadas solo conllevaron a la precariedad presupuestal en diversas instituciones gubernamentales. Dentro de estas instituciones la Cancillería colombiana demuestra mayor incapacidad de reacción y ejecución para garantizar los derechos humanos de los más de 4.500 colombianos que por diversas circunstancias quedaron atrapados, o en zonas grisis, alrededor del mundo.


De las embajadas que no han concretado ningún vuelo humanitario de regreso sobresale la encargada en Australia al exgeneral Alberto José Mejía, quien dejó a su suerte a 270 compatriotas, muchos en condición de vulnerabilidad y que añoran que los cerrados aeropuertos de Colombia vuelvan a funcionar cuando la medida de cuarentena se levante.
Estos 270 connacionales abandonados a la deriva por el gobierno colombiano, se dividen en tres categorías:


- 60 con visas de turismo con duración entre 3 o 6 meses, e incluso 1 año y que tenían planeado volver al país durante los meses de abril–mayo del año en curso.
- 160 estudiantes que tenían ya su visa vencida, o se les va a vencer, y tenían sus tiquetes ya comprados.
- 50 que no tenían tiquetes comprados pero sus visas van a caducar en el intervalo abril -mayo.

 

Estos datos los suministró Carolina Tafur, quien lleva las banderas del grupo “Colombianos Atrapados en Australia”. La estudiante bogotana tenía comprado su tiquete de regreso para Colombia el 1 de abril. De repente el anuncio del presidente Iván Duque de cerrar los aeropuertos internacionales la dejó en shock, “Cuando pasa todo esto y quedo en el limbo y pienso –yo no debo ser la única, debe haber más gente que quedó con tiquetes comprados y demás cosas– empecé a contar mi historia en mi Facebook y cree un grupo en Whatsapp para personas con mi misma situación. El grupo empezó a crecer, creamos una fan page, subimos fotos y vídeos. Después enviamos un comunicado donde expusimos varias peticiones a la embajada de Colombia en Australia” comentó Carolina, que antes de su vuelo ya había entregado su cuarto y ahora, por falta de recursos, vive en un apartamento donde la acogieron unos connacionales.


¿Y qué les respondió la embajada, Carolina? “A nosotros nos dicen –responde con voz segura–, el vuelo no será posible, y nosotros decimos ¿por qué no? Nos dicen que van a buscar un diálogo diplomático para extender visas de turistas a estudiantes colombianos con visa expirada después de empezada la cuarentena. Pero eso no es posible pues el primer ministro australiano, Scott Morrison, dijo que los extranjeros con visa temporal y/o estudiantes o turistas deberían devolverse para su país porque no habrá ayuda por parte del gobierno australiano”.

Una realidad que evidencia la nula o por lo menos débil hoja de ruta que tiene el gobierno colombiano para resolver el tema. Una actitud de desprecio por los suyos que no toma en cuenta, por ejemplo, procesos seguidos por la embajada y cónsul de Perú en Australia, que lograron que el vuelo LA1120 partiera de Sídney el 1 abril a la 1.10 p.m. rumbo a Santiago de Chile, para luego dirigirse a Lima en un vuelo de repatriación humanitaria coordinado por las autoridades peruanas. Gestión que el gobierno colombiano no ha logrado con el australiano. O como fue el caso de la cancillería argentina, quien contrató un chárter de la empresa aérea Latam para trasladar a los argentinos de Cusco a la ciudad chilena de Iquique, distante 770 kilómetros, y luego desde allí en otro avión a Buenos Aires. Este país, además, gestionó que 800 argentinos varados en Cuba partieran desde La Habana el 2 de abril. Ese vuelo también servirá para regresar a Cuba con medicamentos destinados a argentinos que continúan en este país.


“Y es que –dice Carolina–, le hemos propuesto a la embajada colombiana un vuelo humanitario de esas características, como el realizado por el gobierno peruano. Porque entonces ¿dónde queda mi derecho a la salud? ¿al libre tránsito? Y todo por un decreto que no puede acabar con una ley. El presidente está sordo y nos está negando nuestro derecho a volver a nuestro país. La mejor opción es que ayuden con un vuelo, porque les sale más caro dar ayudas económicas a todos los colombianos varados en Australia”, enfatiza la colombiana, que después de terminar sus estudios pensaba en retornar del todo al país.


Carolina se refiere al pacto internacional de los derechos civiles y políticos (Pidcp), al que Colombia se unió bajo la ley 74 de 1968, de la misma manera por el protocolo facultativo aprobado por la asamblea general de la naciones unidas, en Nueva York el 16 de diciembre 1966 donde menciona la prohibición a los países, en su artículo 12 numeral 4, nadie podrá ser privado del derecho de entrar a su propio país. Un Pacto ahora violado y/o desconocido por el decreto 439 de 2020, ratificado por la cancillería que en comunicado del jueves 27 de marzo expresó: “[…] todos los vuelos de llegada al país están prohibidos”, y negado de nuevo el pasado 3 de abril cuando la canciller Claudia Blum a través de video aseguró que habrá ayudas para los colombianos que demandan regresar al país, pero no retorno.



“Nos sentimos desterrados tanto del gobierno colombiano como del australiano. Nosotros vamos a quedar en el limbo, nosotros somos también colombianos y no por el hecho de estar afuera lo dejamos de ser. La posibilidad de vuelo ha sido descartada. Todas las personas del grupo estamos dispuestas a cumplir con la cuarentena en Colombia, no tenemos opciones acá. No tenemos garantías”, expresó con tono triste Carolina, una más de los 270 colombianos que fueron dejados a su suerte por el embajador Alberto José Mejía quien irónicamente partió en un vuelo desde Australia para Colombia a la boda de su hija el pasado 14 de marzo, conociendo la situación a nivel mundial y una vez declarada la alerta amarilla en Bogotá, situación que incluía la negativa para realizar reuniones de grupos para evitar la propagación del coronavirus.


Ver artículo –“Un vuelo de rescate” –:
https://www.desdeabajo.info/colombia/item/39250-un-vuelo-de-rescate.html

 

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 El expresidente uruguayo José Mujica. Carlos Tischler GTRES

El expresidente uruguayo considera "lamentable" la actitud de la OEA, dirigida por su excanciller Luis Almagro, ante las crisis políticas de la región

José Mujica no tiene reparos al hablar de Donald Trump. El expresidente uruguayo, cuyo discurso crítico le generó innumerables asperezas con los líderes de la región durante su presidencia (2010-2015), ha cargado este lunes en su visita a México contra el presidente estadounidense por la imprudencia de sus acciones. "Trump tiene una enorme capacidad de sorprendernos. Al hablar hiere frecuentemente ciertas tradiciones latinoamericanas", ha señalado. "Nunca debió haber dicho el disparate que dijo", ha criticado sobre la promesa de EE UU de incorporar a los carteles mexicanos en la lista terrorista. Sin embargo, sí tuvo reparos para hablar del Gobierno de México. "No quiero hablar de López Obrador porque no me conviene. Tengo que desearle suerte y comprensión al pueblo mexicano que ¡vaya que tiene problemas!", ha dicho cuando le preguntaron si creía que el mandatario era de izquierdas.

Hace casi cinco años que Mujica dejó la presidencia de Uruguay, pero cada vez que habla todos los micrófonos del continente se abren a escuchar lo que tiene para decir uno de los iconos más importantes del progresismo latinoamericano. Apenas una semana después de la última advertencia polémica de Trump, el expresidente uruguayo ha destacado el trabajo del Ejecutivo mexicano frente a la amenaza constante del estadounidense. "Le deseo al pueblo mexicano la mayor esperanza para el tiempo que va a tener que esperar hasta que se vaya el vecino incómodo que tiene", ha agregado. "Hay que ser presidente de México con ese vecino, ¿no?".

El exmandatario ha criticado a la Organización de los Estados Americanos (OEA) por alinearse con la Casa Blanca. Los reclamos contra Trump acabaron siendo contra su excanciller Luis Almagro, hoy secretario general de la OEA, por su posición ante las crisis políticas recientes en la región. "La conducta de la OEA contemporánea es bastante lamentable", ha sentenciado. "La visión de América Latina desde Washington no es la visión de nuestros pueblos indígenas olvidados. Son dos Américas muy distintas".

Con 84 años, Mujica ha sido el senador más votado en las elecciones del pasado 27 de octubre en su país. Pese a que su partido ha perdido la presidencia en segunda vuelta, la enorme cantidad de apoyos que recibió en los comicios lo convirtieron en la persona que tomará juramento al próximo presidente de Uruguay, el conservador Luis Lacalle Pou. "Después de 15 años, tal vez el gobierno enlentece, hace mal", ha deslizado como autocrítica entre otras explicaciones a la derrota, como el estancamiento económico debido a las crisis argentina y brasileña —"dos vecinos que están enfermos"— o la falta de eficacia para responder a las demandas sociales actuales.

Su nuevo cargo político, ha justificado, lo lleva a fungir como figura diplomática "en función de los intereses" de su país, lo que restringe sus posibilidades de opinar de la política mexicana. Pese a acompañar el domingo a López Obrador en la presentación de su informe del primer año de Gobierno, la omisión de este lunes de Mujica sobre el presidente mexicano fue más contundente que cualquier palabra. "Estúpido sería de mi parte no ser dueño de mi silencio. Me formé una idea, pero no voy a incidir en el destino de la política mexicana. Permítanme reservar mi opinión".

La visita de Mujica a México se produce apenas un mes después de la del presidente electo argentino, Alberto Fernández, a quien acompañó en actos de campaña, y semanas después de que el Gobierno de López Obrador marcara su liderazgo regional al otorgar asilo al expresidente boliviano. "México siempre recibió de brazos abiertos a los que venían del mundo. Es casi una constante", ha destacado horas después de reunirse con el propio Evo Morales, de quien dijo ser amigo. El exmandatario uruguayo ha expresado su preocupación por la crisis boliviana y ha elogiado, con resguardos, la convocatoria de elecciones de la presidenta interina Jeanine Añez. "Pareciera que ahora hay una salida más o menos democrática, más o menos".

Mujica ha aprovechado además para incidir en la importancia de las iniciativas para unir a América Latina bajo "un paraguas que ampare" a la región. "¿Qué vamos a hacer en este mundo los latinoamericanos atomizados?", se ha preguntado. Su agenda en México lo lleva este lunes a recibir el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad Iberoamericana. Allí, en una de la academias jesuitas por excelencia en México, ha dedicado unos minutos a criticar el fanatismo religioso, una tendencia creciente en la región. "Ha florecido como actitud allí donde las religiones monoteístas lograron implantarse", ha remarcado, "si no aprendamos a vivir con la diversidad, vamos a vivir un retroceso fenomenal".

Por GEORGINA ZEREGA

México 2 DIC 2019 - 17:25 COT

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Lunes, 14 Octubre 2019 07:10

Ecuador a mediodía

Volcan Chimborazo

Más allá de que los países son inventos que nos hacemos, de que las fronteras suelen ser por capricho y luego sirven como pretexto supremo para cualquier clase de arbitrariedades, en Ecuador lo maravilloso y lo real transcurren simultáneos. Quizá por ser uno de los lugares más altos del planeta, donde uno aprende a no marearse, es también uno de los lugares donde la gente en sus pueblos y ciudades parece tener los pies más firmes sobre el suelo. Eso ayuda a explicar la historia reciente, el dolor de estos días causado por un gobierno devenido cri-minal, de momento el más criminal en el continente de los Trump y los Bolsonaro. En este pequeño lugar a mitad del mundo el mediodía coincide siempre con el cenit, día y noche son simétricos, y la dinámica física del globo se invierte y revoluciona. Apenas algo más grande que Chihuahua, o para el caso que el Reino Unido, en sus 283 mil kilómetros cuadrados de superficie se extiende el muestrario completo de las posibilidades de la Tierra al natural, pues también es uno de los lugares menos destruidos y más ecodiversos de este mundo hoy tan próximo al precipicio.


En hermandad equinoccial con Río Grande del Norte en Brasil, la provincia congoleña de Équateur y el archipiélago indonesio (el resto del ecuador geográfico surca los grandes mares), Ecuador es donde todo cabe como en un jarrito. Donde la naturaleza mejor se supo acomodar y dio sitio a una humanidad entrañable. Su columna vertebral coincide con el corazón de los Andes en cuyo Páramo nacen las agua del Amazonas, y lo resguardan las montañas mayores del continente: nueve de sus volcanes rebasan 5 mil metros de altura y el Chimborazo da para 6 mil 268. País de nieve y agua viva, le crece al oriente la selva amazónica que se interna en cinco naciones más, pero en ninguna sigue hoy tan límpida y hermosa, con su humanidad y su selva menos destruidas a pesar de la abundancia petrolera y mineral. El occidente desciende a la generosa costa del Pacífico. Y todavía océano adentro, son ecuatorianas (aunque el Pentágono anda sobres) las islas Galápagos de darwiniana fama.


Con 14 lenguas originarias en sus territorios, es un país sumamente indígena, sólo comparable con Bolivia y Guatemala. En Ecuador los pueblos indígenas lograron un admirable grado de conciencia, organización y contundencia política. En los pasados 30 años han encabezado protestas e insurrecciones nacionales. Saben paralizar el país donde son mayoría y saben tirar gobiernos nefastos. Saben gobernarse, y el movimiento indígena ya participó una ocasión en el gobierno nacional, cometió los errores del caso, fue traicionado por el presidente en turno, y rectificó. Ha sido emocionante verlos aprender. Los indígenas evitan caer rehenes del clientelismo oficial, como sucede ahora en México y Bolivia, y se atreven a desairar al Fondo Monetario Internacional.


Estas líneas sólo aspiran a expresar una sincera admiración por ese pueblo del mediodía americano cuando nuevamente conmueve al mundo con su resistencia. Allí vive la dignidad, allí los pueblos originarios defienden como pocos sus ríos, selvas, montañas y horizontes sagrados. Se trata de los kichwa, shuar, achuar, chachi, epera, huaorani, siona, andoas, shiwiar, secoya, awa, tsachila, cofán y sápara. Aunque la esperanza esté hoy explicablemente desprestigiada (¡ay, Pandora!), en Ecuador respira la resistencia popular de la esperanza, que incluye a trabajadores y estudiantes de las ciudades altas.


"Tierra equinoccial, patria del colibrí / del árbol de la leche y del árbol del pan, / de nuevo oigo tus grillos y cigarras / moviendo entre las hojas / su herrumbosa, chirriante maquinaria", saludaba a su patria Jorge Carrera Andrade, su poeta mayor.


País de nieve y de fuego, participa del universo andino de la yuca y las mil patatas, todas hijas predilectas de la tierra, raíz y fruto del subsuelo. Cuna del agua y el verdor pleno, tierra de grandes sabios y chamanes, como don Sabino Gualinga de la comunidad amazónica de Sarayaku, a su vez ejemplo continental de autonomía y buen vivir (o sumak kawsay), hay en ese Pulgarcito de Su-damérica un espíritu humano inigualable. Comparte con sus vecinos la mágica liana de la ayahuasca ("soga de los espíritus" en kichwa) y con sus hermanos indígenas de Bolivia la determinación de morir por la vida y resistir en nombre de las generaciones futuras.


Balanza de la dignidad, es en la mitad del mundo donde la brújula se desorienta, donde los huevos se ponen de pie y no se rompen. No quitemos de Ecuador nuestros ojos ni nuestros corazones.

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Condenado por misógino, Bolsonaro deberá pagar

En 2003 el mandatario le gritó ante las cámaras a una diputada “no la violaría porque no lo merece.” Ahora deberá pagarle una indemnización.

El presidente Jair Bolsonaro había perdido uno de los dos juicios que le inició la diputada del PT y ex ministra de Derechos Humanos, María do Rosario Nunes. Ahora ese fallo deberá cumplirse. En los próximos quince días tendrá que indemnizarla por la suma de diez mil reales y retractarse en los medios y redes sociales por sus expresiones misóginas y sexistas contra ella. La sentencia se acaba de conocer y fue firmada por la Justicia Civil de Brasilia donde la legisladora lo había denunciado. “Celebro esta victoria que es la del respeto y la dignidad, con todas las mujeres de Brasil” declaró la afectada. En 2003 el mandatario y militar ultraderechista le gritó ante las cámaras de televisión que “no la violaría porque no lo merece” y el 9 de diciembre de 2014 repitió palabras parecidas en una sesión del Congreso.

En un video que posteó en su Facebook, la actual diputada federal comentó: “Quiero compartir con ustedes y celebrar juntos la noticia de que finalmente la sentencia del juicio a Jair Bolsonaro será cumplida. Fue condenado por daños morales. El fallo hasta hoy no había sido debidamente ejecutado y ahora deberá pagar la indemnización y retractarse en las redes sociales y en todos los espacios que usó para la difamación. Es una victoria importante para nosotras”. María do Rosario –como se la conoce en Brasil– le ganó al presidente el juicio civil y prosigue una demanda penal que todavía está tramitándose ante el Supremo Tribunal Federal (STF). Además existe otro proceso judicial del Ministerio Público contra el militar por los mismos dichos.
La legisladora adelantó que el dinero fijado en la sentencia como indemnización se lo donará a instituciones que actúan en defensa de la dignidad de las mujeres. En una entrevista de noviembre del 2018 con PáginaI12 había definido al monto que deberá pagarle Bolsonaro como “irrisorio”. Al cambio, la suma que fijó el tribunal civil Nº 18 de Brasilia representa unos 115.000 pesos argentinos.


Pese a ello, el fallo tiene un peso simbólico muy fuerte en la larga lucha de las mujeres brasileñas y que, como en todo el mundo, se ha transformado en una ola indetenible de sus reivindicaciones postergadas por la igualdad de género y el desmantelamiento de la sociedad patriarcal. La diputada federal por Río Grande do Sul lo celebró como una victoria importantísima en el video que compartió especialmente con las mujeres de su país. Bolsonaro y sus abogados no habían dicho hasta ayer una sola palabra sobre el fallo.

María do Rosario no era muy optimista sobre el desenlace de los juicios contra el militar. El capitán del ejército asumió la presidencia el 1º de enero de este año y ella consideraba que el tema recién podría resolverse después de que finalizara su mandato. En aquella entrevista con este cronista había explicado: “El pretendía que el caso fuera cerrado pero no lo consiguió y entonces fue suspendido el juicio solo durante el período en que dure su presidencia. Después será retomado el proceso sin que prescriba y tendrá que responder. Fue una victoria de nuestros abogados y al mismo tiempo, yo creo que él volverá a tener que declarar más temprano de lo que piensa”. Esta última línea fue premonitoria. La retractación presidencial tiene 15 días hábiles de plazo para ser cumplida desde el miércoles último.


“Esta lucha no me pertenece, es compartida por todas nosotras y por la dignidad de las mujeres brasileñas”, celebró la diputada del PT. Cuando este diario la consultó sobre el momento que están pasando las mujeres en Brasil, agregó: “¿En qué país estamos viviendo? En uno donde las consultoras concluyeron que no hay espacio seguro para las mujeres. Donde un millón y medio de ellas fueron golpeadas o sufrieron tentativas de estrangulamiento, y 22 millones pasaron por algún tipo de acoso y el 80 por ciento de esas violencias fueron dentro de sus casas o por un conocido”. En su caso se trató de un diputado federal que hoy preside el país. El episodio tiene gravedad institucional.


María do Rosario empezó su carrera política en el Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y en el movimiento sindical y estudiantil. Hace veintiséis años que está en la política. En 1993 accedió a su primer cargo como concejala en Porto Alegre, la ciudad donde vive. El Tribunal que acaba de pronunciarse a su favor, cerró un proceso de cuatro años donde Bolsonaro ya había sido condenado en 2015 por sus frases agraviantes.


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