“Yo no elegí ser un icono de Palestina”

A pesar de la visibilidad que tuvo su caso en los medios del mundo y cuyo respaldo asume como un empujón en pos de su causa, la lucha de la adolescente no es una excepción, dice, sino que en la calle palestina hay muchas “Tamimis”.

 

Ahed Tamimi, la adolescente palestina que fue liberada el domingo pasado tras haber estado presa ocho meses en una cárcel israelí, afirmó que estaba dispuesta a asumir el papel de ícono de la resistencia palestina. “Yo no elegí ser un ícono, pero la comunidad internacional lo ha hecho, espero poder tomar esta responsabilidad y poder transmitir la causa palestina a todo el mundo”, aseguró la joven de 17 años.


“He empezado el camino y no retrocederé solo porque me liberaron. Me arrestaron porque querían parar mi lucha popular, pero, como dije, seguiré adelante”, declaró Tamimi, en uno de los muchos encuentros con periodistas que está teniendo desde que fue liberada. A pesar de la visibilidad que tuvo su caso en los medios del mundo y cuyo respaldo asume como un empujón en pos de su causa, la lucha de la adolescente no es una excepción, dice, sino que en la calle palestina hay muchas “Tamimis”. Tampoco lo es dentro de su familia. Su padre Bassem Tamimi es quien organiza, todas las semanas desde el 2009, protestas en su pueblo Nabi Saleh, en Cisjordania, contra la ocupación israelí y ha pasado los últimos diez años entrando y saliendo de la cárcel y, Neriman, su madre estuvo presa con ella los últimos ocho meses. Pero la militancia por la causa palestina se extiende por todo el apellido Tamimi, compartido por casi todos los 550 habitantes del pueblo, donde todos están relacionados por sangre o matrimonio.


Con respecto a su encarcelamiento, la adolescente declaró: “Estuve muy preocupada, temía que me cayera una pena muy alta. Además, no es fácil ir a la corte, salíamos a las 2.30 de la mañana, íbamos a la prisión de Ramle, hasta llegar a Ofer, donde el juicio era sobre el mediodía. Realmente me dejaba exhausta”. Su abogada, Gaby Lasky, llegó a un acuerdo con la Fiscalía en marzo, por el que Ahed asumió cuatro de los doce cargos que se le imputaban, entre ellos agresión con agravantes e incitación y fue condenada a ocho meses de prisión.


Ya en liberad, la adolescente se siente feliz: “Puedo respirar la brisa, abrir la puerta de la habitación, como deseo”, afirmó. “Espero que todos los prisioneros puedan sentir lo que yo siento, pero mi felicidad no es completa, porque mi hermano (Waed) todavía está dentro, y mi primo, y todos los presos palestinos”, sobre todo los menores como ella, destaca, de los que hay 291 encarcelados en prisiones israelíes, según la organización palestina de defensa de los derechos humanos Adameer.


Ahed brindó la entrevista a la agencia española desde en su casa donde ocurrió el incidente que, grabado en video, le hizo popular y días más tarde motivó su arresto. En las imágenes, grabadas el 15 de diciembre, durante unos disturbios en los que uno de sus primos, de 14 años, recibió un disparo de bala de goma en el rostro, Ahed se enfrenta a soldados israelíes, a quienes empuja y abofetea en el patio de su casa, junto a su madre Nariman y a su prima Nour. Las tres fueron detenidas días después. Nour quedó en libertad con fianza y Ahed y su madre afrontaron un juicio militar.


Sus recuerdos de la prisión de Ha Sharon, en el centro de Israel, dijo, son duros, que fueron momentos de mucha presión, pese a los esfuerzos de los presos por afrontar el día a día con bromas, juegos, baile, deportes, canciones, describió Ahed. “Las mujeres prisioneras me apoyaron mucho, me hicieron fuerte, y me gustaría agradecérselo”, afirmó.


A quien más recordaba la adolescente durante su entierro era a su padre, Bassem, que sólo pudo visitarlas en dos ocasiones durante los ochos meses, ya que dejó de obtener permisos para cruzar del territorio palestino de Cisjordania hacia Israel, donde cumplían pena su hija y su mujer.


En otras declaraciones al diario británico The Guardian, dijo que su experiencia en la cárcel la hizo decidirse por seguir una carrera en Derecho. “Por ejemplo, cuando estaba bajo interrogatorio, hubo violaciones a mis derechos. La ley internacional dice que eso no debía haberme pasado”, dijo y agregó que en otra vida, habría sido una jugadora de futbol profesional. Así, con este objetivo en mente, mientras estuvo en prisión, Ahed aprovechó su estancia para centrarse en el “tawjihi” –examen de acceso a la universidad–, que recientemente aprobó. “Todavía no sé si estudiar en Palestina o en el extranjero, pero quiero ser abogada”, insistió. La familia de la adolescente declaró que muchas universidades en el exterior le habían ofrecido becas, pero que Ahed todavía no se había decidido, informó The Guardian.


La adolescente, vista como peligrosa y como una provocadora por Israel, y considerada una presa política por su abogada Lasky, cree que la resistencia palestina no puede terminar con su liberación, porque, asegura, no lo hará hasta que termine la ocupación israelí. “Mi mensaje al mundo es que boicotee y demande a Israel como un criminal de guerra”, concluyó combativa, asumiendo lo que considera su nueva responsabilidad.

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Domingo, 29 Abril 2018 06:15

El día y la noche del trabajador

El día y la noche del trabajador

Nunca como ahora, en todo el mundo, tanta gente vive de su trabajo, pero nunca como ahora, en todo el mundo, tanta gente trabaja sin sus derechos garantizados.


Una sociedad cuya riqueza es resultado de lo que hacen diariamente los trabajadores, cada vez les reconoce menos, cada vez garantiza menos sus empleos, sus derechos, sus salarios mínimamente dignos.

Es alrededor de las actividades del trabajo que vive la mayoría aplastante de la gente en todo el mundo. Entre despertar muy temprano, gastar algunas horas en un trasporte muy malo, cumplir una larga e intensa jornada de trabajo, retomar el mismo trasporte de retorno, llegar a la casa y recomponer las energías para reempezar la misma jornada al día siguiente, gira la vida de millones y millones de personas en todo el mundo.

Para la gran mayoría, se vive o se sobrevive para trabajar. No hay tiempo para mucho más. Ni se puede escoger en qué trabajar. Cuando hay trabajo

Porque lo que más caracteriza hoy al mundo del trabajo, en cualquier parte del mundo, en mayores o menores proporciones, es el trabajo informal, el trabajo precario, sin contrato de trabajo, con trabajo intermitente, como define la nueva y cruel legislación del trabajo en Brasil. Es decir, trabajo sin garantía de continuidad, sin vacaciones, ni licencia de salud o maternidad, ni décimo tercero, ni nada de lo que está presente en los contratos formales de trabajo.

La misma identidad del trabajador se va debilitando, en la medida en que la mayoría de ellos tienen varias actividades a la vez, para poder redondear el presupuesto familiar. Varios de ellos cambian de actividad de un mes a otro, se arreglan como pueden, juntando varias pagas en el mismo día.

Las organizaciones de los trabajadores, para que puedan defender sus reivindicaciones, a su vez, también se debilitan, dejando a los trabajadores cada vez más fragilizados frente a la ofensiva en contra de sus derechos elementales. En varios países, reformas aprobadas en los Congresos o en curso, en la práctica cancelan toda base mínima de negociación, dejando que el desempleo presione a los trabajadores a que acepten cualquier tipo de trabajo, por la necesidad elemental de sobrevivencia de él y de su familia.

Uno de las imágenes más tristes de nuestras sociedades es la figura del desempleado, que sale tempranito de su casa, golpeando de puerta en puerta, en la búsqueda de alguna fuente de sobrevivencia. Que en gran parte de los casos recibe una respuesta negativa, esto es, se le dice que ni por el miserable sueldo vital se le puede contratar, que él no vale ni ese sueldo mínimo miserable. Y tantas veces no dice a sus familiares que ha perdido su trabajo, que es un desempleado, deambula buscando trabajo, como si estuviera trabajando, pero llega un momento en que todos se dan cuenta que falta lo elemental en la casa, que el desempleo ha ingresado también en ese hogar.

Y el desempleado no tiene ni a quien alegar. Mientras el derecho a la propiedad está garantizado en las constituciones, aunque se refiera al derecho de una minoría, el derecho al trabajo no tiene ley que lo garantice ni alguien a quien reclamar. Como si el derecho al trabajo no se refiriera a la gran mayoría de la población y el derecho a la propiedad a una ínfima minoría.

Cuando las fuerzas conservadoras toman la ofensiva, quien paga el precio más caro es el trabajador. El ve amenazado su empleo, sus derechos, su salario, su educación, su salud. Este primero de mayo – día del trabajador y no del trabajo, como algunos insisten en decir – encuentra a la gran mayoría de los trabajadores del mundo en situación penosa. Perdiendo derechos y con muchas dificultades para defenderlos.

Sin embargo, la mayoría aplastante de nuestras sociedades, aunque pueda no identificarse como tal, es trabajador, vive de su trabajo. Una actividad que diferencia al hombre de los otros animales, porque solo el hombre trasforma la naturaleza para sobrevivir y, así, se trasforma a sí mismo. Pero en la sociedad capitalista, el trabajador no es dueño de su trabajo, lo arrienda para poder sobrevivir, no tiene poder sobre lo que produce, a qué precio produce, para quien produce, cómo produce y no se reconoce en los productos de su mismo trabajo. Es un trabajador alienado, que aliena su capacidad de trabajo y es alienado por el proceso de producción, que hace con que él sea alienado respecto a lo que el mismo ha producido.

En este año, en particular, la vida del trabajador es tormentosa. Si tiene empleo, no sabe hasta cuándo podrá tenerlo. Si tiene empleo, tantas veces no tiene contrato de trabajo firmado. El empleo ha dejado de ser fuente segura de mantención, de condiciones de vida mínimamente dignas para él y para su familia.

Un día del trabajador que más se parece a una noche por la inseguridad, por la ofensiva retrógrada respecto a los derechos básicos que el trabajador necesita y merece. Que el próximo primero de mayo sea de nuevo un día de fiesta, de celebración, de conquistas garantizadas, de empleo seguro y de salario digno.

 

27/04/2018

- Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).

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Francisco: el Papa latinoamericano que trajo la fe a sus feligreses

Un día para el Papa. Como cualquier creyente emocionado por la visita del máximo jerarca de la iglesia católica a la ciudad de Bogotá, a las 4:00 de la mañana estuvimos en pie para salir rumbo al parque Simón Bolívar. La madrugada oscura y fría nos recibió. En las calles: silencio y poco tráfico vehicular.

 

El amplio cordón de seguridad implementado para este evento, tal vez nunca antes lo había vivido la ciudad: desde las 6 de la mañana avenidas, carreras y calles, en un radio de varias manzanas, fueron cerradas y solo habilitadas a partir de las 7 de la noche. Por ello, llegar al parque en cualquier vehículo –carro o moto– era imposible, caminar era la única opción.

 

Como nosotros, miles caminaban con igual propósito y dirección; jóvenes, niños, niñas, abuelos, abuelas y adultos, marcaron distintos ritmos de pasos para llegar al parque. Entre los miles había cientos rebuscándose el día o la semana, vendiendo productos como sillas, comida, agua, camisetas, camándulas, gorras, afiches y otro sinnúmero de objetos. Había que estar preparado, ya que la misa iniciaría a las 4:30 de la tarde.

 

Cuando llegamos a nuestro destino, el reloj marcaba las 6 de la mañana; a los periodistas nos dieron ingreso por una puerta para “invitados especiales”, sin mucha fila. En las otras entradas las personas esperaban la apertura de las puertas desde las 4:00 de la mañana o mucho antes, incluso algunos llegaron días antes a la capital para lograr participar en el evento (Ver recuadro Hilda Sarmiento).

 

Un ritual con oración, cantos, devoción y persistencia

 

Empieza a ingresar la multitud. Cada uno, o en grupos, buscan el mejor de los sitios para ubicarse y desde allí poder ver y escuchar al Papa; poco a poco toda la explanada se va llenando, unos se sientan, otros recuestan su humanidad sobre el césped...

 

Transcurren las horas y con ellas los rayos del sol empiezan a hacer de las suyas; todos buscan como cubrirse el rostro: abren sombrillas, se colocan cachuchas o sombreros, algunos menos prevenidos se cubren la cabeza con su chaqueta, pero no faltó quienes aguantaron el calor con actitud estoica; algunos deshidratados fueron retirados de la multitud por la defensa civil. Pese a esto, la alegría fue notable, llenos de esperanza y fe observaban las pantallas del parque para enterarse de lo dicho por el Papa en la Plaza de Bolívar. (Ver recuadro Mildren).

 

Las conversaciones animan la espera, que ciertamente es larga. De los bolsos sale agua y comida en general, lo que le da a la espera un símil de día de campo; unos y otros comparten, seguramente hablan de las impresiones que tienen del Papa, o de cualquier otra cosa. Aquí y allí se hacen nuevas amistades. El reloj ya marca más allá del medio día y la ansiedad en los rostros, por la pronta llegada del tan esperado, gana en intensidad. Los ojos de muchos se dirigen en dirección al lugar por donde entrará Francisco, buscan aquí y allí, como tratando de atraerlo, como diciéndole “aquí estamos...”.


Dos aguaceros fueron la siguiente prueba para quienes esperaban con ansiedad la llegada de Francisco. Ahora, en medio del barro y el agua, miles de miles escuchan las presentaciones musicales de diferentes artistas, junto a la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Un concierto de cantos gregorianos y oraciones que sembró en el parque un ambiente místico.

 

El minutero sigue su ritmo cíclico y ahora, pasadas las 2 pm, marca el momento definido por los organizadores de este encuentro para el inicio de un ritual de “armonización”, en el que diferentes sacerdotes llegados directamente de Roma convirtieron el parque en santuario, una iglesia con más de un millón de creyentes, apta para celebrar la eucaristía. En ese momento se prohibió el consumo de alimentos y la venta de productos al interior del lugar.

 

Han limpiado de malas energías el terrero, dice un espontáneo, seguramente ya viene el Papa contesta otro, el comentario se extiende. El rumor crece, la gente se mueve con mayor intensidad y toda su humanidad, no solo su vista, se dirige hacia la ruta de ingreso; comentan, señalan, parece que viene; ya se escuchan los motores de los carros, sobrevuela el helicóptero.

 

En efecto, minutos después, a las 4 pm, Francisco pisó el parque y el vehículo que lo transportaba inició un recorrido por todo su interior. Mientras así sucedía, el clima cambió su ciclo y el agua dio paso de nuevo al sol; la euforia en el parque creció, para ese momento cientos de personas tenían los ojos aguados, y otros tantos estaban inmóviles, conmocionados por la presencia de aquel a quien tanto deseaban ver y escuchar. Mientras tanto, periodistas y camarógrafos se tumbaban los unos contra otros, todos buscando el mejor ángulo para captar al Pontífice. Cuando el recorrido terminó, muchas personas lloraron de alegría.

 

Una misa de recuerdo

 

4:30 pm, el Papa ya está en el altar adecuado para la eucaristía, entonces el silencio lo cubre todo, no se escuchaba ni una sola voz diferente a la de las personas que estaban en la tarima-capilla. Los padrenuestros se oían en un coro de un millón de personas, las conversaciones cesaron, solo había espacio para la oración, los rezos y los cantos acompañados por la Filarmónica de Bogotá.

 

En la capilla, un Papa cansado pero con ánimo suficiente para no defraudar a sus feligreses. Una multitud anhelante, tal como lo dijo en la homilía Francisco, multitudes anhelantes de una palabra que potencie sus vidas, que renueve y encauce el sentido de la existencia humana. En su Celebración, Francisco enfatizó en la injusticia y la inequidad existente en Colombia, y otros lugares del mundo, donde los intereses personales o de pequeños grupos permanecen ajenos al bienestar colectivo, lo que para él es la mayor forma de irrespeto hacía la vida.

 

A todas esas tinieblas Jesús las disipa
y destruye con su mandato en la barca
de Pedro: «Navega mar adentro».

 

Respetando la ceremonia, las personas guardaron silencio cuando así se requería, pero ante las palabras alentadoras, de alegría y fe que dio el papa Francisco, haciendo el llamado a la defensa de la vida, los aplausos, sin mesura, llegaron alegres y eufóricos.

 

Una eucaristía larga pero bien recibida. Faltando pocos minutos para las 7:00 de la noche, finalizó la primera misa campal del papa Francisco en Colombia, y sobrepasando las medidas de seguridad, algunos feligreses corrieron a la tarima donde estuvo Francisco con la esperanza de encontrarlo tras bastidores; luego, el parque se fue desocupando y como sorpresa el cielo se iluminó con fuegos artificiales, la gente gritó y aplaudió de alegría; el evento tuvo uno de los mejores cierres.

 

Luego, cansados por la larga jornada y las contradictorias emociones despertadas durante estas 14 horas de trabajo, nos encontramos nuevamente caminando con miles de feligreses, quienes a pesar del cansancio emprendieron su camino entonando cantos religiosos; al final sólo alegría y entusiasmo se reflejaba en los rostros y palabras de los asistentes. Una vez más, aquellos movidos por su fe demostraron que ninguna condición o situación difícil es suficiente para desfallecer.

 

Retos de esta visita para la sociedad católica

 

Francisco y su visita demuestra que gran parte del país se siente animada al escuchar un mensaje que les haga creer que otro mundo es posible, un mensaje que reclama justicia, dignidad y cambio –como lo habló el Papa–. Esto nos lleva a unas preguntas: ¿Cómo concretar ese mundo distinto que es urgente y necesario? ¿Cuál sería la forma para avanzar en una propuesta que pase del discurso a la práctica, que llene de esperanza a las mayorías nacionales? Esto es parte de los interrogantes y retos que deja esta visita papal a sus feligreses, retos que deberían articularse con todas las personas que ven la urgencia de darle forma a otra Colombia, fundida sobre justicia y fraternidad, así como sobre una democracia directa, radical, refrendataria.

 

Es más que claro que los mensajes del papa Francisco llaman a superar las barreras de los diferentes credos, invitando a reflexionar y actuar, reivindicando los derechos fundamentales de los diferentes pueblos que hasta la fecha son víctimas de injusticia, inequidad, desigualdad y violencia. Y esto, hasta los mismos feligreses lo captaron (ver recuadro Jhon Pinzón).

 


 


Recuadro 1

 

Hilda Sarmiento: “A las 4 de la mañana nos vinimos para acá”

 

desdeabajo (da): ¿De dónde viene usted?
Hilda Sarmiento (HS): De Boquerón-Tolima, ya llevo unos días en Bogotá

 

da. ¿Y cómo se preparó para venir a ver al Papa?
HS. Primeramente con la confesión, y pedirle perdón a Dios por todo lo que uno ha cometido, y estar contento con él, darle gracias por darnos licencia de ver aquí al santo Papa.

 

da. Cuéntenos cómo fue su día de hoy para llegar acá, ¿a qué hora se levantó?
HS. Me levanté a las 2:30 de la mañana, recé el santo rosario, primero que todo, luego me bañé, me organicé y a las 4 de la mañana nos vinimos para acá.


da. ¿Desde dónde?
HS. Desde Banderas.


da. ¿Y en qué se vino?
HS. Nos vinimos en el carro de mi hijo, nos trajo hasta La Esperanza, y de ahí para acá nos vinimos a pie. Hicimos fila por la entrada número 7 y a las 6:10 de la mañana ya nos dejaron ingresar.

 

da. ¿Y por qué se vino tan temprano?
HS. Para lograr quedar adelante, más cerca de ver el santo Papa y estar más en comunicación de la vista de la televisión y de todos los programas, durante la mañana, antes de que él ingrese aquí, al parque.

 

da. Cuéntenos, ¿qué dejó de hacer hoy por venir a ver al Papa?
HS. Pues prácticamente era un día que lo tenía ya dedicado para venir, no tenía cosas para hacer porque tenía un día dedicado a Dios y a la virgen, y venir a ver la visita del santo Papa.

 

da. ¿Y usted que hace generalmente?
HS. Yo estoy viviendo en Boquerón con mi esposo y mis hijos –ellos van a visitarnos–, la pasamos allá en una finquita pequeñita que tenemos, colaborando también allá en la iglesia de Boquerón.

 

da. ¿Y usted que espera que diga el Papa hoy?
HS. El viene a traernos la paz, el amor, la unión, el perdón y estar más unidos.

 

Recuadro 2


Jhon Pinzón: “Francisco la sacó del estadio”

 

da. ¿Por qué vino a ver al Papa?
J.P. Porque el papa Francisco es lo mejor que le ha podido pasar a Colombia en los últimos años y a la religión católica. La verdad es que estamos muy fascinados de tenerlo a él aquí, muy cerca. La verdad es que es indescriptible la sensación que el papa Francisco causa en toda persona, Independientemente de la edad y del credo.

 

da. ¿Cree usted que el papa Francisco ha hecho una ruptura en la iglesia católica, en comparación con los últimos papas?
J.P. El papa Francisco tiene la bendición de Dios; todos los anteriores han tenido su oportunidad de liderar la iglesia católica, pero la verdad es que Francisco la ha sacado del estadio. Estamos fascinados.

 

da. ¿Desde qué horas esta aquí?
J.P. Desde las 4:00 de la mañana, vengo de aquí cerquita para estar acá, casi de primeritas, para verlo.

 

da. ¿Qué sacrificios hizo usted para poder estar aquí?
JP. No, la verdad es que para ver el Papa no es un sacrificio; estar cerca de Dios un tiempo, todo el tiempo que uno le dedique a Dios es una bendición muy grande, para la familia y para el país.

 

Recuadro 3


Mildren: “Hicimos cola desde las 2 de la mañana”

 

da. ¿Usted desde dónde viene?
Mildren. Desde Guatemala

 

da. ¿Cuándo llegó?
Mildren: El día de ayer a las 4:00 de la tarde

 

da. ¿Y cómo hizo para llegar hoy acá?
Mildren. Pues estuvimos haciendo cola desde las 2 de la mañana. Caminando por la puerta 7, luego esperamos para entrar hasta las 6 de la mañana. Tuvimos que correr y todo pero vale la pena estar aquí.

 

da. ¿Por qué se vino desde tan lejos?
Mildren: La verdad es una emoción grande ver al Papa, no solo ver sino recibir también su bendición, y aunque no lo viéramos de cerca por lo menos saber que está aquí con nosotros, para nosotros es una gran bendición. Y poder llevar ese mensaje a nuestro país. A toda nuestra gente.

 

da. ¿Tenían previsto este gasto de venir a Colombia?
Mildren. No, para nada. Pero la verdad es que Dios lo hace todo y aquí estamos.

 

da. ¿A qué se dedica en su país?
Mildren. Tengo un pequeño negocio de floristería. Me dedico a todo lo que es decoración.

 

da. ¿Dónde se está quedando en Bogotá?
Mildren. En el Hotel Casa Real Bogotá

 

da. ¿Con cuántas personas viene?
Mildren. Solo dos, nunca habíamos salido solas del país. Pero nos animamos.

 

da. ¿Qué espera que diga el Papa hoy?
Mildren. Pues yo lo que espero es que me deje un mensaje que me quede grabado en el corazón y, sobre todo, para llevarlo a mi gente.

 

da. ¿Cuál es la importancia de la visita del Papa a Colombia?
Mildren: Pienso que así como en mi país, donde también hay mucha violencia, solo con la visita del Papa nosotros ya tenemos una forma diferente de pensar, sobre todo de recibir paz en nuestros corazones. Y veremos a los demás como nuestros hermanos y no como nuestros enemigos.

 

da. ¿Había viajado anteriormente a Colombia?
Mildren: La verdad no, pero me gustó, muy bonito país.

Publicado enEdición Nº239
No son las madres comunitarias, es el neoliberalismo y la corrupción los que harán inviable al Estado

Desde hace varios años la Corte Constitucional, en reiteradas sentencias y fallos, ha señalado la condición de ilegalidad laboral en que se encuentran más de un millón de trabajadores que prestan sus servicios al Estado por medio de contratistas, contratos administrativos de prestación de servicios y otras figuras de intermediación ilegal.

Las sentencias 614 del 2009 y 171 del 2012 de la Corte Constitucional, conminaron al Estado para que los trabajadores que desarrollan actividades misionales y permanentes sean vinculados de manera directa, e instaron a órganos de control como la Procuraduría para adelantar las acciones necesarias para que ello se garantice.


A finales del año pasado un fallo de la Corte Constitucional, ante una demanda de 106 madres comunitarias, ordenó al Estado y al ICBF pagar los salarios y demás prestaciones que se les adeudaban por sus servicios en el programa Hogares Comunitarios durante 10 años.


Para contribuir a la solución de esta problemática, el Congreso de la Republica tramitó una ley que reconoce como trabajadoras a las 60 mil madres comunitarias que trabajan en el programa Hogares Comunitarios y atienden a unos 800 mil menores de edad. El costo fiscal de esta ley que resuelve esta condición de ilegalidad es unos $769 mil millones.


Argumentando impacto fiscal, el Presidente Santos ha objetado esta Ley, que obliga a vincular a las madres comunitarias del ICBF como trabajadoras directas del Estado. Lo que deja claro que la estrategia de competitividad basada en el dumping social de mano de obra barata en el sector público y privado, es una política de Estado de profundo raigambre neoliberal.


Las leyes y reformas de ajuste fiscal aprobadas en desarrollo de la agenda neoliberal de los últimos 25 años, apuntan a drásticos recortes en funcionamiento, y de manera particular en gastos de personal para garantizar los compromisos del sector público con el capital financiero especulativo.


Estas reformas obligaron a un brutal recorte de personal, tanto en las entidades territoriales como en las entidades públicas nacionales y en el gobierno central. No obstante, las necesidades mínimas de personal para atender la política social y de funcionamiento del Estado no desaparecieron, por lo que se debió recurrir a la contratación de nuevo personal, ya no de manera directa reflejado en los gastos de funcionamiento del Estado, sino de manera indirecta y en condiciones de alta precariedad, pero ya clasificados de manera imprecisa en el componente social del gasto público.


Esto ha garantizado que la cuarta parte del presupuesto de gasto público se destine hoy a atender el servicio de la deuda, unos $50 billones, dado que la deuda pública es negocio de la banca privada según la lógica neoliberal.


Pero no solamente la lógica especulativa del capital financiero devora una parte importante del presupuesto público, sino el desbordado crecimiento de la corrupción, que según cálculos de la procuraduría podría bordear los $40 billones. Agro Ingreso Seguro, Odebrecht, Reficar, los Nule, los fraudes de las EPS en el sistema de salud, son algunos casos recientes que nos muestran que la corrupción público-privada es otra de las plagas que carcome los cimientos de las finanzas de la Nación.


Pero las finanzas públicas tienen otra cara de la moneda donde también se presenta un gran deterioro del erario público: la evasión en el impuesto de renta y en el IVA bordea los $30 billones, según cálculos de la DIAN. Y a estas trampas que la empresa privada y las multinacionales le hacen al Estado, hay que sumarles las gabelas y beneficios que el sistema tributario les regala a los empresarios con las zonas francas, y otras exenciones descuentos y deducciones que podrían superar los $40 billones anuales.


Frente a este panorama de evasión, gabelas tributarias, corrupción y subordinación del presupuesto público a lógicas especulativas, el impacto fiscal que implica la vinculación de las Madres Comunitarias a la planta del ICBF de manera directa apenas representa el 0,4% de lo que deja de ingresar y malgasta el Estado por las causas señaladas.


Es muy mal mensaje que el Estado, que poco hace para resolver los problemas estructurales que debilitan la hacienda pública, pretenda ahora seguir alimentado estos agujeros negros con mayores impuestos a las capas medias y pobres de la sociedad, mientras por otra parte da continuidad a una política de ilegalidad laboral y maltrato a trabajadoras de sectores vulnerables que prestan un servicio sensible para el desarrollo económico y social del país.


En últimas, lo que quieren las Madres Comunitarias es que sea el ICBF quien las contrate directamente, y no unas intermediarias que se quedan con parte de la plata que les transfiere el Instituto por administración, y en no pocas oportunidades incluso con los salarios y los recursos destinados para la seguridad social. El argumento fiscal es bastante pobre por su bajo impacto, y además porque los recursos ya están presupuestados para la parte salarial, prestacional y de seguridad social.


¿Será posible que bajo este enfoque neoliberal y mezquino se puede construir una política pública de trabajo decente en el sector público, privado y rural como soporte de una paz estable y duradera?

Carlos Julio Díaz L.
Director General ENS

Fecha: 30 enero, 2017 Categoría: Mundo laboral, Opinión

Publicado enColombia
El fin del conflicto con las FARC y los derechos de los trabajadores del campo

Los acuerdos entre el Gobierno Nacional y las FARC para terminar con más de 50 años de confrontación armada, abren una ventana de oportunidades para la modernización del sector agropecuario colombiano, dominado tradicionalmente por una elite terrateniente que le ha impuesto al país sus intereses mediante un modelo de explotación y de propiedad completamente anacrónico e ineficiente; el mismo que le ha permitido la captura de enormes rentas y de un poder político con una gran incidencia en el diseño de la políticas públicas en todos los niveles, y que además ha excluido a la inmensa mayoría de los trabajadores del campo de su condición de ciudadanos sujetos de derechos.

El 1º capítulo de los acuerdos de La Habana: “Hacia un nuevo campo colombiano: Reforma Rural Integral”, establece como requisito para la efectividad y transparencia de esta política “la promoción de una amplia participación de las comunidades, mediante la generación de espacios institucionales participativos y democráticos donde éstas tengan capacidad de transformación e incidencia en la planeación, implementación y seguimiento de los diferentes planes y programas acordados”, resaltando que esta participación como garantía de mayor inclusión de las comunidades rurales en la vida política, económica, social y cultural de sus regiones y, por ende, de la nación .

Hasta ahora, la participación se ha concentrado únicamente en la comunidad de los grandes propietarios y empleadores del campo, a través de fuertes y reconocidas organizaciones gremiales como la SAC, Fedegán, Fedepalma, la Federación Nacional de Cafeteros (tradicionalmente dominada por los grandes comercializadores del grano), FENAVI, entre otras. Estas organizaciones, en conjunto con los distintos gobiernos, han moldeado la política agraria en función de sus intereses.

En cambio, la participación e incidencia en las políticas públicas y las relaciones laborales para el sector por parte de las comunidades de campesinos pobres, jornaleros y trabajadores agrícolas asalariados, no ha sido posible en ningún sentido, dados los bajísimos niveles de sindicalización que presentan estos trabajadores en todo el país, con la excepción de la zona de Urabá. Y son bajísimos debido a la violencia y estigmatización que han acosado a las pocas organizaciones sindicales existentes.

La tabla 1 ilustra en qué medida les han sido negados los derechos de libertad sindical a los trabajadores asalariados del campo, y qué tanto diálogo social existe en el sistema de relaciones laborales de las empresas del sector, ambos componentes esenciales de la noción de “Trabajo Decente” que promueve la OIT y cuya implementación obliga tanto a empleadores como al gobierno:

 

 

Una de las consecuencias que ha tenido el conflicto armado con las FARC y con otros actores armados, sumado a la cultura antisindical de las elites económicas y gobernantes del campo, ha sido la imposibilidad de constituir sindicatos autónomos e incidentes en las empresas agrícolas, y a través de ellos promover los derechos humanos laborales y el diálogo social en las empresas mediante la negociación colectiva.

En la base de datos de la ENS sobre Censo Sindical aparecen 455 organizaciones sindicales del sector agropecuario registradas en el Ministerio del Trabajo, con un total de 89.361 afiliados, el 2.5% del total de la población ocupada en el sector agropecuario. Sin embargo, no todas agrupan trabajadores propiamente asalariados: 290 son asociaciones que agrupan a jornaleros y campesinos pobres, la mayoría con una jurisdicción territorial, a nivel municipal o veredal, y con apenas 38.161 afiliados; 62 son organizaciones de pequeños campesinos y productores, con 7.656 afiliados, y una jurisdicción también territorial; 30 son asociaciones que agrupan principalmente a mujeres, a jóvenes, a desplazados y ambientalistas, con 3.146 afiliados; y 52 son sindicatos propiamente de trabajadores dependientes/asalariados, que agrupan a 37.242 trabajadores, o el 10.9% de los trabajadores asalariados con contrato de trabajo.

Que apenas el 2.5% de los trabajadores del campo se haya podido organizar en sindicatos, es de por sí un indicativo claro del enorme déficit democrático que existe en el campo. Esto sin tener en cuenta qué tan efectivas y representativas sean estas organizaciones, interrogante válido dado el grave contexto de violencia y de estigmatización que han tenido que soportar la mayoría de las organizaciones sociales del campo.

La tabla 1 nos indica también cuál es la tasa de afiliación a la protección social, al menos al sistema de riesgos laborales, que es apenas del 9.6%, la más baja de todas las divisiones económicas, y cuánto es el ingreso promedio que tienen los trabajadores del campo: $503.474 al mes, según el DANE, un ingreso que apenas representa el 55% del ingreso promedio nacional y el 78% del salario mínimo.

A estos datos agreguemos que, según la encuesta de calidad de vida del DANE, el 56.8% de la población de los centros rurales poblados y dispersos se considera pobre, que el 36.6% considera que sus ingresos no alcanzan ni para cubrir los gastos mínimos del hogar, y que el 59.4% considera que sus ingresos apenas alcancen para cubrir este mínimo. Esta precariedad en el ingreso es consecuencia, entre otros factores, de la falta de un actor sindical fuerte con capacidad de incidir en la forma como se distribuye la riqueza que se genera en el trabajo agrícola a través del diálogo social, que es el instrumento idóneo para promover mejores condiciones de vida y de trabajo y una mayor justicia social, como lo ha demostrado la OIT a nivel internacional.

La falta de un actor sindical con incidencia en las políticas del sector agropecuario se explica por varios factores. El primero de ellos es la fuerte cultura antisindical que promueven las elites dominantes del campo , las que incluso en muchos casos han acudido a los ejércitos paramilitares para impedir la organización de los trabajadores.

Un segundo factor ha sido la presencia de grupos armados ilegales como las FARC y la AUC, con control sobre amplísimos territorios, en los cuales no se ha permitido la organización autónoma de los trabajadores, incluso, algunas de estas fuerzas se han utilizado por parte de los empleadores para perseguir, desterrar y hasta asesinar a directivos y activistas sindicales, y para acabar con organizaciones sindicales autónomas, como lo indican, por ejemplo, las denuncias que se han hecho acerca de la financiación a los ejércitos de la extrema derecha por parte de organizaciones gremiales de los propietarios terratenientes y hacendados del campo . Y como lo indican también los datos que la ENS ha recogido sobre la violencia antisindical, y que nos dicen que entre 1979 y 2016 se registraron 3.211 violaciones a la vida, libertad e integridad física cometidas contra sindicalistas de los sectores de la agricultura, la caza, la pesca, minas y canteras, siendo el homicidio la principal forma de victimización con 1.207 casos , fenómeno del que ni las FARC han escapado, como lo muestran los asesinatos de sindicalistas en el sector bananero de Urabá.

Esta violencia no solo incidió en la pérdida de vidas, la instauración del terror, el debilitamiento y exterminio de los sindicatos en lo rural, y con ello, la pérdida de garantías y derechos, sino que marcó unos impactos que entorpecieron el surgimiento y fortalecimiento del sindicalismo en este sector. Hay actividades en las que no se registra la existencia de un solo sindicato, como en la actividad ganadera, por ejemplo.

La tercera causa tiene que ver con la debilidad del Estado, y en muchísimos casos, su ausencia total, en la mayoría de los municipios y regiones agrícolas. Para todo el país apenas hay 904 inspectores, la mayoría concentrados en las oficinas de las regionales del trabajo de las principales ciudades, y los pocos inspectores asignados para el sector rural están dispersos en unos pocos municipios, con un radio de acción tan amplio y con tan pocos recursos, que su presencia efectiva en las zonas rurales es prácticamente inexistente, situación que facilita las relaciones laborales por fuera de la ley. Adicionalmente, muchos de estos inspectores están completamente subordinados, o cooptados, a los gamonales y empleadores del campo, lo que hace que su actuación sea en muchos casos cómplice con la ilegalidad laboral.

Y finalmente, otra causa de la baja sindicalización de los trabajadores asalariados agrícolas se deriva de las propias condiciones en las que se desarrollan muchas de las actividades del campo, que demandan trabajadores por cosecha, o por temporadas, lo que impide que surjan organizaciones sindicales estables y con posibilidades reales de actuación; situación que se agrava por la tercerización ilegal a la que acuden muchas empresas como estrategia para disminuir costos laborales (como la utilización de falsas cooperativas de trabajo asociado en el sector de la palma) y para descargar sobre otros los riesgos propios de la contratación laboral.

Las consecuencias que ha tenido esta debilidad del Estado para vigilar y someter a la ley las relaciones laborales en el campo, se observan en la siguiente tabla:

 

 

Aunque no se cuenta con información acerca de cuántos trabajadores del campo son dependientes/asalariados, ni cuántos están empleados de manera directa en cada una de los sectores contenidos en la tabla, la situación de todas maneras no deja de ser deplorable: apenas el 9.6% de los trabajadores del campo cuentan con una relación laboral regulada por el Código Sustantivo del Trabajo, y apenas 30.154 empresas afilian a sus trabajadores al sistema de protección social.

De todas maneras, lo más seguro es que en la mayoría de estos sectores el respecto a la ley sea completamente marginal. En la caficultura, por ejemplo, la actividad económica más importante en el sector agrícola colombiano, la formalización del trabajo apenas cubre al 0.35% de los trabajadores directos. Según el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, este sector empleaba a cerca de 800 mil personas en 2014, lo cual indica la precariedad laboral que campea en este sector y que explica, en parte, las dificultades que tienen los productores de café para reclutar trabajadores que recojan la cosecha.

Por su parte, Fedegán informa en su plan estratégico que la ganadería es el primer generador de empleo directo del país, con cerca de 950.000 empleos directos, de los cuales apenas 25.995, o el 2.7% del empleo en este sector, está afiliado a la protección social.

Según Fedepalma, en el sector de la palma el empleo directo era en 2015 de 58.273 trabajadores, de los cuales estaban afiliados a la protección social apenas el 37.8%. En el sector avícola, el boletín de Fenavi informa de la vinculación directa de “un poco más de 400.000 trabajadores”, vinculados a 7.000 granjas avícolas, por lo que la supuesta “responsabilidad social” que pregona este gremio queda en contraevidencia al cruzar los datos de la afiliación de sus trabajadores al sistema de protección social: de cada 100 trabajadores contratados apenas 0.7 están afiliados al sistema de riesgos laborales, y de cada 100 empresas, sólo el 11.7% cumplen con la ley laboral en esta materia .

Ni siquiera el sector exportador de flores escapa a la precariedad e ilegalidad laboral: aunque en este sector, según Asocolflores, se encuentran vinculados un poco más de 130 mil personas, “vinculadas de manera formal, permanente, directa e indirectamente”, y que “la floricultura genera en la actualidad el 25% del empleo rural femenino del país” , la protección social apenas cubre al 47.6% de los trabajadores.

Si esta es la situación del trabajo en los sectores más moderno de la agricultura, la situación es todavía más grave en los demás sectores, en los que la informalidad, la desprotección social, los ingresos precarios y la falta de derechos son el pan de cada día y afectan a cerca del 90% de los trabajadores del agro.

Está claro, entonces, que el problema fundamental que viven los habitantes del campo, precisamente la región del país que más ha sufrido la violencia, es un déficit enorme y profundo de la democracia; déficit medido con tres indicadores: la ausencia de organizaciones sociales fuertes que les permitan a los trabajadores del campo incidir en la determinación de sus condiciones de trabajo y empleo y en las políticas públicas que se diseñen para este sector; la exclusión de la mayoría de su población trabajadora de los sistemas de protección social, que los coloca en una situación de vulnerabilidad permanente y en una enorme incertidumbre respecto de su situación futura; y la exclusión de los frutos de la riqueza que se genera a través del trabajo agrícola, por la falta de ingresos, o porque estos son precarios, factor que, añadido a la concentración de la propiedad en pocas manos, explica los altos niveles de pobreza e indigencia que presenta la población del campo colombiano.

El primer capítulo de los acuerdos de La Habana sobre lo que debe ser una política agropecuaria, contiene, entre otros, un principio que se refiere al “Bienestar y buen vivir”: “El objetivo final es la erradicación de la pobreza y la satisfacción plena de las necesidades de la ciudadanía de las zonas rurales...” Principio que se puede convertir en un simple canto a la bandera sino aprovechamos la oportunidad que tenemos de acabar con el conflicto armado con las FARC, para poner en marcha modelos de relaciones laborales en el sector agropecuario que vinculen de manera efectiva los contenidos del trabajo decente en materia de diálogo social: protección social, remuneración suficiente, trato justo en el trabajo, estabilidad y seguridad en el empleo.

En este sentido, construir la paz en el campo es imposible si a los trabajadores agrícolas no se les garantizan condiciones reales y efectivas para que se organicen en sindicatos fuertes y articulados, lo que significa que se reconozca su legitimidad y se abandone de manera definitiva los prejuicios y la estigmatización de que han sido víctimas históricamente, y se ponga fin al tratamiento de orden público que se le ha dado a los conflictos sociales y laborales en el campo.

 

Publicado 13 de septiembre de 2016.

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Carta sin sobre a los indignados de Colombia, un llamado a la imaginación y rebeldía juvenil, a la unidad social y de la izquierda

“Esta suculenta carta, lejos de ser desalentadora, constituye una herramienta fundamental para estos tiempos de paz y esperanza que corren por nuestro país. Rafael apelando al respeto y reconocimiento de las fuerzas progresistas y de izquierda de este país, nos extiende una invitación fraternal para que como militantes de izquierda desistamos de todo lo que nos separa y ahondemos sobre en todo lo que nos une para construir un proyecto de país sobre la base de la unidad y el entendimiento, para lograr que los procesos alternativos a ese hilo conductor que ha caracterizado la vida del país, se rompa definitivamente y se logre tejer otro hilo conductor como el de la resistencia, esperanza y paz, y se gobierne a favor de las mayorías”.

Piedad Córdoba

 

El pasado jueves 18 de octubre la editorial Desde Abajo presentó el libro “Carta sin sobre a los Inconformes de Colombia” escrito por Rafael Ballén. La obra, remitida por su autor a los jóvenes, políticos y diversos actores sociales, fue escrita: "Como el náufrago, que lanza su mensaje de angustia en la mitad del océano, pongo la primera y última ilusión de esta carta, en la inteligencia y el corazón de todos los jóvenes".

El evento llevado a cabo en el paraninfo del Colegio Americano de Bogotá, contó con la participación de académicos, personalidades de la escena política y activistas. Para las palabras centrales estuvieron convocados: Héctor Moncayo, Piedad Córdoba, Clara López, Jaime Caicedo, Alirio Uribe y el estudiante universitario Mauricio Pérez, quien a nombre de la juventud, la principal destinataria de la Carta, hizo valiosos aportes a la discusión.

El evento tuvo una importancia inesperada. Fue capaz de trascender el lanzamiento del libro para abrir una veta de dialogo y reflexión sobre el devenir de Colombia, sobre un panorama inmediato matizado por la posibilidad de concretar parte importante de la tan anhelada paz, estableciendo nuevos pactos al interior social –y nuevas estrategias entre movimientos y fuerzas de izquierda– en pos de un nuevo poder que reclame y concrete una participación social ampliada y una democracia radical, directa, refrendataria.

 

Las voces de los participantes

 

Fue el mismo Ballén quien abrió el evento pronunciando: “Primero, la guerra se ha llevado muchos amigos, uno de ellos fue Luis Carlos Galán. Esta noche al cumplirse el vigésimo séptimo aniversario de su sacrificio, con este certamen le rendimos un testimonio a su memoria, a sus ideas. Precisamente Luis Carlos Galán dijo alguna vez: “matarán a los hombres, pero a las ideas no”. Segundo, durante más de dos siglos de dominio las élites han gobernado por el hilo conductor de la exclusión, la represión y el exterminio; en lo estratégico, el punto de quiebre para construir la nueva Colombia está en romper ese hilo conductor. Tercero, En la coyuntura la protagonista es la paz pero tenemos que trabajar unidos para lograrla, debemos simplificar la campaña del Sí, debemos separar el Sí de la terminación de la guerra del sí por el Gobierno de Santos, rechazamos la política neoliberal de Santos, pero queremos que se acabe la guerra”.

La pregunta medular del ¿Qué hacer? abordada durante el transcurso del lanzamiento, comenzó a ser desarrollada desde el inicio por Ballén: “Varias cosas: desenmascarar a esa cuadrilla de embusteros, que el Gobierno simplifique y unifique el discurso, que no lo enrede, que no revuelva plebiscito con reforma tributaria; está bien que alguien distinto a Santos –a nombre de la coalición de Gobierno– lidere la campaña por el sí, porque Santos, cada vez que habla es para ponerle una bomba al plebiscito. Aquí sí sería pertinente aquella frase desafortunada y monárquica que se dijo alguna vez y que aquí la parodiamos: Santos, ¿por qué no te callas?”

La necesidad de unidad entre fuerzas para afrontar la coyuntura inmediata reclama de estrategias orientadas a ganar el plebiscito, que abre las puertas a la paz; otra de las preocupaciones manifiestas en el discurso del escritor: “Los movimientos políticos y sociales alternativos tenemos que trabajar unidos. Es el primer paso para lo estratégico de mediano y largo plazo [...] La experiencia nos enseña que es más fácil la unidad en la base. Por eso quiero pedirles que se reúnan en sus barrios, aulas académicas, en sus municipios, en sus veredas, con todos los movimientos sociales y políticos, para trabajar unidos por el Sí. Un llamado especial hago a las nuevas generaciones, a las generaciones de relevo, necesitamos caras nuevas y discursos renovados. Hagamos una campaña por el Sí, alegre, entusiasta, como es el alma de los jóvenes, llena de ilusiones, de sueños, de esperanzas, sin odios ni venganzas”. Al finalizar su intervención tomó la palabra el moderador de esta cita.

El profesor Héctor-León Moncayo, empezó la moderación del evento planteando una serie de inquietudes: “Para iniciar el debate quiero formular, no directamente, a los invitados, una serie de preguntas que me ha suscitado, me ha inspirado, la carta de Rafael [...]”.

Algunas de estas preguntas fueron: ¿En realidad es la unidad la clave de todo? ¿Cuál sería la sustancia de esa unidad? ¿Entre quiénes? ¿En realidad se abre una ventana de oportunidad? ¿Con el post acuerdo es verdad que el país habrá amanecido en democracia? ¿Será cierto que las Farc transformadas en movimiento político se van a convertir en el centro gravitacional de un nuevo frente electoral y político que ahora sí podría llevar a un cambio sustancial de gobierno? Asimismo, se da por hecho que en todos los gobiernos locales y regionales la gobernabilidad va de la mano del clientelismo y de la mano de la corrupción: ¿Ese es el camino y el sendero, el nuevo sendero luminoso por el que va a avanzar la nueva izquierda unificada en Colombia? ¿Existe esa juventud como sujeto? ¿Qué posibilidades realmente plantea esa juventud? ¿Será la base de una transformación? ¿Qué está recibiendo como mensaje? ¿Cuáles son actualmente sus respuestas?

 

Políticos y líderes sociales de trayectoria

 

Piedad Córdoba, quien leyó el libro en dos vuelos entre Bogotá y La Habana, según contó, habló de la juventud, la principal destinataria de esta carta escrita por Ballén: “Recojo esto, Rafael y profesor, para decir que efectivamente creo que los jóvenes tienen un papel importante por cumplir en este momento en la sociedad colombiana, no solamente los que sean jóvenes en número de edad, sino los que seguimos siendo jóvenes de espíritu, esperanza, seguimos soñando en que Colombia tiene que salir de este momento tan difícil que ha sido la guerra, que esperamos con mucha ansiedad que el Ejército de Liberación Nacional se siente a dialogar y podamos construir una carta de navegación entre quienes hemos tomado la decisión de que un mundo mejor es posible [...]”.

La ex senadora también leyó un escrito preparado para la ocasión en alusión a las posibilidades del texto. En un fragmento precisó: “El dialogo establecido por Rafael Ballén, además de realizar un llamamiento a la unidad de la izquierda, también nos ayuda a profundizar en aspectos políticos del mundo que han influenciado la vida política del país. El ejercicio riguroso de Ballén nos brinda detalles ideológicos, dialécticos e históricos que nos ilustra los conceptos de neoliberalismo y globalización, apunto a esto porque para los jóvenes, quienes son los principales destinatarios de esta carta incitadora, será de gran ayuda para la comprensión y entendimiento de muchas cosas que han sucedido en Colombia, seguramente este hecho alentará aún más la ebullición de la sangre y la rebeldía de la juventud”.

Jaime Caicedo, secretario general del Partido Comunista, presentó su evaluación sobre la obra: “Quiero decir que he leído el libro con mucho interés porque se trata de un trabajo cuidadoso, minucioso, un trabajo que tiene elementos incluso eruditos y que recoge en una cronografía muy bien elaborada un conjunto de sucesos que refrescan e hilvanan una actitud de crítica con relación a una carta escrita en 1976 y la pone en parangón y en referencia a lo que está pasando en 2016. Allí hay un lapso, hay una cronografía que une una reflexión que yo caracterizaría como una reflexión coherente, con puntos de vista con los cuales tengo divergencia, sin duda alguna, pero que ella misma conduce a una explicación y sobre todo a una ubicación de las tareas del presente muy atadas y muy hilvanadas con el sentido de una historia, de la situación de una sociedad que no logra salir de su crisis, una crisis crónica y una crisis en donde los factores de renovación y de cambio no tienen aún la potencialidad de haber generado una transformación de fondo”.

En el marco del debate propuesto por Moncayo, Caicedo aprovechó su intervención para referirse al post acuerdo: “Pero yo veo el post acuerdo como un escenario de crecimiento del movimiento popular y de las posibilidades de la unidad y de la acción democrática no exclusivamente reducida a las elecciones, yo veo el post acuerdo como un gran escenario de movilizaciones cívicas, populares, y veo el postacuerdo como un escenario que puede facilitar el que factores tan significativos como la Cumbre Agraria y el proceso que está en trance de constituirse de una Cumbre Social Minero Energética y Ambiental encabezada por la USO, pueda conformar parte de lo que yo llamo la base social, una unidad popular o de un frente amplio”.

El Representante a la Cámara Alirio Uribe, fue otro de los invitados para presidir el lanzamiento. El político del Polo Democrático aprovechó el evento para lanzar una audaz propuesta para el periodo electoral que se avecina: “Deberíamos llegar con una candidatura a la presidencia caracterizando cuál es el tipo de gobierno que necesitamos del 2018 al 2022 y, definitivamente, el gobierno que necesitamos se está definiendo ya con el plebiscito, es decir, un gobierno que se comprometa con la implementación de los acuerdos de paz, con honrar los acuerdos y no un Gobierno que eche atrás los acuerdos y los haga imposibles de cumplir. Pero los acuerdos no se van a cumplir si los inconformes no estamos unidos exigiendo su cumplimiento porque el Gobierno es por naturaleza conejero”.

El congresista, llamó también la atención sobre la estrategia que pretende llevar a cabo para mantener la preeminencia de sus fuerzas en el Congreso allende los compromisos políticos adquiridos con las Farc: “El gobierno tiene una propuesta tramposa para no afectar las curules de las bancadas mayoritarias en el Congreso y ponernos a descuartizarnos entre nosotros, candidatos de las Farc con los candidatos de los partidos de izquierda por los mismos votos. Me hago entender, es decir si el Congreso no se amplía con unas curules de paz especiales, o con unas curules por designación por doce años, o los que sea, para las Farc, si lo que el gobierno quiere proponer a las Farc es que vayan a elecciones, “tírense allá a elecciones y si ustedes ganan diez curules la berraquera, si ganan dos yo le encimo tres”, y entonces nos pone a competir entre nosotros por los mismos votos. ¿Eso a qué lleva al final? A que cuando pasen las elecciones del 2018 podamos tener las mismas 25 curules alternativas que hay de minorías hoy en el Congreso, solo que ocho van a ser de las Farc y no avanzamos ni un milímetro políticamente”.

 

Hizo presencia la juventud

 

El estudiante universitario, Mauricio Pérez, habló desde la juventud: “En las organizaciones y los colectivos juveniles, artísticos, deportivos, no está la pregunta central por cómo cambiar las cosas, por cómo ocupar los lugares estratégicos de poder, esta es una diferencia de la generación de la cual ustedes provienen, de la cual el profesor Héctor me compartió una experiencia que él vivió y era que, en efecto, eso hacía parte de las discusiones cotidianas en las universidades, en las cafeterías, entre los grupos estudiantiles, juveniles, eso no hace parte hoy de las preguntas de nuestra generación, hay una cierta frustración, hay un cierto descontento que creo que no se está tomando con seriedad [...]”.

Según el joven activista, lo que él identifica como una “derrota de la izquierda” también corresponde a otros motivos más allá de los usualmente aceptados: “Porque, yo diría, además de la exclusión, además de la represión, además del exterminio que nos plantea el profesor Ballén, en la izquierda hemos sido derrotados también porque estamos en ese círculo, pero también porque nos hace falta inventiva política [...]”.

Pérez reclamó para los jóvenes una mayor participación. “Creo que hasta que las organizaciones sociales o políticas de izquierda, o las que estén en disposición de cambiar las cosas, no le inviertan los esfuerzos necesarios a las organizaciones juveniles o las estudiantiles, no para que reproduzcan la línea de algún partido o se conviertan en los canales de transmisión de algún panfleto, sino para que les entreguen las tareas importantes [...] mirémonos a los ojos y digamos no sabemos qué hacer, pero entréguele las preguntas a los pelados y a las peladas que están en disposición de ser artesanos y artesanas del pensamiento, y no por el placer de fabricar el concepto, sino porque consideramos útil dotar de municiones conceptuales y políticas a los movimientos sociales y a las experiencias y las disputas políticas”.

Clara López Obregón, Ministra de Trabajo, quien fue invitada al evento en calidad de lideresa social y siendo otra de las destinatarias de la Carta, abogó al finalizar el evento por un nuevo pacto: “Tenemos que buscar un pacto, un nuevo pacto, no sé si se llama pacto social, yo ya no hablo de unidad, me está sabiendo a cacho. Un nuevo pacto para superar las causas conflictivas, ya hablamos de las subjetivas de la violencia, las desigualdades aberrantes, la exclusión política, ese nuevo pacto no va a ser entre nosotros los derrotados, los marginales, “los de la B”, tiene que ser más amplio si queremos que el pacto tenga consecuencias, y ese pacto también tiene que dedicarse a un tema que no tiene cabida en la democracia y es esa impresionante corrupción a la que nos hemos acostumbrado, corrupción en todo, en hacer política, en hacer la cola, en todo”.

Así, con un ambiente de deseo de cambio y de acción entre los cientos de quienes respondieron a este llamado, con un deseo de cuestionar y darle paso a una nueva coyuntura en nuestro país, culminó el evento del lanzamiento de la “Carta sin sobre a los indignados de Colombia”, un valioso libro que recomendamos leer, compartir, debatir, reflexionar, y cargando baterías para actuar por un nuevo país cimentado en una democracia sustentada en el poder social de las mayorías.

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Minga agraria, repertorios de la protesta y bloqueo de la Panamericana en el Cauca

Observando la movilización y protesta organizada como Minga de la resistencia agraria se me viene a la memoria la potente movilización indígena en Bolivia en el año 2005 que fue la estocada final al neoliberalismo proyanky y la antesala del triunfo de Evo Morales y el MAS.


Bloqueos de carreteras con árboles, marchas gigantescas y movilizaciones descomunales. Fue una lucha tenaz con los antidisturbios y fuerzas represivas policiales de allí.


En la actual protesta indígena en curso en el territorio caucano todo ello es parte del repertorio de la protesta y movilización popular.
Hay bloqueo legitimo de la Panamericana para obligar al gobierno y a su mediocre Ministro de Agricultura, Iragorri, a que coja seriedad y respete los pactos con las organizaciones agrarias.


Ese funcionario, enemigo agazapado de la paz, es un ficha de los terratenientes y ganaderos que lucran de las instituciones públicas en desmedro de los intereses comunales de la sociedad.


Poco le importan las justas demandas de los pobres del campo. Se burla de las mismas y las sabotea con maniobras burocráticas oscuras.


Es por tal razón que la consigna que pide su renuncia está más que justificada.


Según ese funcionario la culpa de la persistencia de la protesta es de los indígenas y campesinos y no consecuencia de su irresponsable mamadera de gallo.


Hacen bien los líderes de la Minga en mantener el bloqueo de la Panamericana hasta que no obtengan resultados concretos y tangibles en sus demandas y pliegos reivindicatorios.


Nota. En estos momentos muy buena la noticia del encuentro de los indígenas, campesinos y afro descendientes con los integrantes de la Mesa de diálogos de paz en La Habana. Hay que analizar a profundidad el manifiesto de las organizaciones presentes.

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Libertades sindicales: esenciales para lograr trabajo decente

La libertad de afiliarse a una organización sindical es un derecho humano fundamental consagrado por la Organización Internacional del Trabajo y la Constitución Colombiana. Su defensa y promoción resulta estratégica para el logro del trabajo decente como elemento esencial del Estado Social de Derecho.

Los sindicatos, mediante el instrumento de la negociación colectiva, resultan organizaciones sustantivas para disminuir la desigualdad y dar a los trabajadores más posibilidad de ejercer los derechos que la OIT enuncia como estratégicos: protección social, diálogo social y participación. De ahí que las restricciones al ejercicio de la libertad sindical no permiten que el país mejore sus indicadores sociales y laborales, y obligan al Gobierno a dar explicaciones ante las instituciones internacionales, o a suscribir acuerdos laborales especiales para poder negociar tratados de libre comercio.

El déficit de trabajo decente que padecen las dos terceras partes de las personas ocupadas en Colombia, tiene que ver con el enorme desequilibrio en la capacidad de los sindicatos para incidir en las políticas públicas laborales. Los artículos 38 y 39 de la Constitución garantizan el derecho de asociación de empresarios y trabajadores. Los primeros tienen plenas libertades, garantía y acceso a los órganos de poder decisores, pero no pasa lo mismo con los sindicatos, que sufren persecución, violencia y restricciones. Tanto así que el 95.4% de los trabajadores y trabajadoras no puedan sindicalizarse, negociar colectivamente o ir a la huelga.

En vísperas del 1º de Mayo, la ENS presenta un panorama general del estado del trabajo decente en Colombia a partir de las condiciones para el ejercicio de la libertad sindical. Explora las causas de la debilidad estructural del sindicalismo y las consecuencias que ésta tiene en el detrimento de la calidad de vida de los trabajadores y las trabajadoras del país.

 

Causas de las restricciones a la libertad sindical:

 

1- Violencia antisindical que persiste. En 2015 ocurrieron por lo menos 182 casos de violaciones a la vida, la libertad e integridad contra sindicalistas; entre ellos 20 homicidios, 15 atentados con o sin lesiones y 106 amenazas. Del total de los hechos registrados, 19 fueron contra mujeres y 163 contra hombres. Con respecto a 2014, se presentó un incremento en las torturas, las desapariciones forzadas y el secuestro. Estos hechos de violencia se presentaron en 22 departamentos, destacándose Santander, Cauca y Bolívar. Principalmente en los sectores agricultura, caza y pesca (23,7% de los casos); y servicios comunales y personales (18,7%). Sobresale la victimización en sectores de la educación, minas y canteras, industria manufacturera, y electricidad, gas y agua.

2- La impunidad de la violencia se mantiene. La impunidad sigue siendo altísima, del 95% en promedio. Por el delito de homicidio, que es el que más se sanciona, la impunidad es del 87%. En los casos de amenazas la impunidad es del 99,8%; los delitos de desaparición forzada, desplazamiento forzado, tortura y secuestro tienen una impunidad del 91%, 98,1%, 83,3% y 70,8% respectivamente. La Fiscalía General de la Nación perdió la dinámica investigativa, en 2015 solo hubo 3 sentencias por homicidios de sindicalistas.

3- El Estado sin capacidad para proteger libertades sindicales. La inspección, vigilancia y control, que es responsabilidad del Ministerio de Trabajo, no es un mecanismo eficiente de protección a la libertad sindical. En 2015 la planta de inspectores a nivel nacional contaba con 904 cargos, pero el total de cargos provistos fue de solo 834. En la práctica sólo 156 inspectores están dedicados a la prevención, inspección, vigilancia y control. La inspección laboral en pactos colectivos, planes de beneficios o contratos sindical, figuras utilizadas para restringir la acción sindical, es casi inexistente. En 2015 Min-Trabajo informó del inicio de 3.713 investigaciones y la realización de 5.856 visitas de inspección. 1.063 de éstas fueron parte de investigaciones administrativas laborales y las restantes averiguaciones preliminares. Sin embargo, las sanciones interpuestas, los conflictos resueltos, las intervenciones a favor de los sindicatos fueron marginales en contraste con la cantidad de visitas realizadas.

Min-Trabajo recibió 50 denuncias por violación a las libertades sindicales el año pasado, causadas por el uso de pactos colectivos y planes de beneficios. Al termino del año sólo 20 casos estaban en averiguación preliminar y se produjeron apenas 2 sanciones contra BBVA y Bavaria, con multas irrisorias de $64 millones para el tamaño de las empresas y el daño causado a los sindicatos, que se vieron reducidos a condición minoritaria.

4- El uso de contratos sindicales y pactos colectivos impide sindicalización. Mientras en 2014 se suscribieron 2.066 contratos sindicales, en 2015 se firmaron 1.975; y 251 y 216 pactos colectivos respectivamente. El 90% de los contratos sindicales fueron del sector salud. Las antiguas cooperativas de trabajo asociado y sus operadores se han reconvertido en sindicatos de papel que suministran mano de obra sin contrato de trabajo, con beneficios reducidos y sin posibilidad de sindicalizarse o de negociar colectivamente, lo que resulta paradójico.

Desconcierta que de 667 querellas presentadas al Min-Trabajo entre 2014 y 2015 por tercerización laboral ilegal, sólo 134 tienen una decisión en firme. De estas decisiones finales sólo hubo dos sanciones en 2014 y ninguna en 2015: las ya referidas sanciones por $64 millones al BBVA y Bavaria.

5- Persisten restricciones para sindicatos de industria y de segundo y tercer nivel. Una de las razones de la baja cobertura de la negociación colectiva y el poco número de empresas implicadas en procesos de diálogos social, son las restricciones legales que limitan los derechos de libertad sindical de los sindicatos de industria, de los sindicatos de segundo nivel (federaciones), y de tercer nivel (confederaciones y centrales sindicales). Los primeros deben actuar como sindicatos de empresa en la negociación colectiva, lo que limita la cobertura de aplicación de las convenciones únicamente a las empresas implicadas, o a los trabajadores afiliados. Y a las federaciones y confederaciones la ley no les reconoce su derecho a presentar pliegos de peticiones, ni a pactar convenios colectivos de trabajo en los niveles sectorial, regional y nacional, ni tampoco tienen el derecho de declarar la huelga. En este aspecto el Estado colombiano no cumple los estándares internacionales y las normas de la OIT, ni tampoco las múltiples y reiteradas recomendaciones de sus órganos normativos.

 

Consecuencias de la restricción a la libertad sindical:

 

1- Cede muy poco la enorme informalidad laboral. De cada 100 ocupados en 2015, 64 carecían de protección social. Del total de ocupados sólo el 40,8% cotizaba a salud, 38% a pensiones, 37,5% estaba afiliado a una la compensación familiar, 36,3% cotizaba a cesantías y un 43,9% a riesgos laborales. La informalidad laboral es la principal causa del déficit pensional del país. En 2015 se produjeron 723.836 accidentes laborales, 9.583 enfermedades laborales y fueron reconocidas 566 muertes en el trabajo, pero sólo se conocen estadísticas de seguridad en el trabajo de personas afiliadas a las ARL, o sea de la minoría.

2. Práctica sistemática de relaciones laborales ilegales. En 2015 el 17,3% del total de ocupados, 3´813.880 trabajadores, prestaron sus servicios a un empleador pero éste no les garantizó ni derechos laborales ni protección social. Fenómeno que se explica por la falta de control, el Min-Trabajo no impidió que las Cooperativas de Trabajo Asociado se convirtieran en “falsos sindicatos”, y que estos suscribieran contratos sindicales para seguir tercerizando trabajadores en condiciones aún peores, sin derechos laborales o sindicales y pervirtiendo la finalidad de las organizaciones sindicales.

3- Baja tasa de sindicalización e inexistencia de negociación colectiva. De los 22´017.000 ocupados en Colombia en 2015, apenas 1´002.555 estaban afiliados a algún sindicato, lo que implica una tasa de afiliación muy baja: 4,6%. Además, el leve crecimiento de la afiliación a sindicatos pasó del 6,8% en 2010, a sólo el 1,21% en 2015. A este ritmo de crecimiento Colombia tardaría 70,3 años en alcanzar los niveles de afiliación sindical de los países de la OCDE. Esta baja densidad sindical es resultado de mecanismos como los contratos sindicales o los pactos colectivos, de la débil protección de derechos o de prohibiciones legales a la negociación colectiva. De ahí que la cobertura de la negociación prácticamente no exista en sectores como comercio, servicios sociales, construcción.

4- Bajos salarios y desigualdad en la redistribución de la riqueza. Este fenómeno se refleja, por ejemplo, en el hecho de que más del 40% de los ocupados devengó de 0 a un salario mínimo mensual. Lo que hace que Colombia sea uno de los países más desiguales de la región con un coeficiente de concentración de la riqueza, Gini, de 0,522.

5- No existe el derecho a la huelga. En 2015 hubo 373 acciones colectivas sindicales y laborales. Se destaca el incremento notable del 152,3% en las jornadas nacionales de protesta (53), mientras que los ceses de actividades (41) decrecieron en un 36,9% con relación al año 2014. En 2015 se destacaron las siguientes huelgas: las de Good Year, el grupo Ross Mold, Palmas del César, el Ingenio Risaralda y Cerromatoso. Si bien en Colombia la huelga no está prohibida, su práctica resulta casi imposible a los sindicatos. Por ejemplo, la Corte Suprema de Justicia en segunda instancia decidió que la mayoría de las huelgas fueron ilegales. De las 33 huelgas revisadas por este tribunal, a 19 las declaró ilegales, 11 fueron legales, y en 3 casos no se pronunció.

6- Poblaciones en condición de desventaja en el mundo laboral. La precariedad y ausencia de derechos mínimos para los trabajadores colombianos es generalizada, pero existen poblaciones que la pasan peor. Veamos:

a- Las mujeres. En 2015 la brecha de género en materia ocupacional fue de 22 puntos porcentuales. La tasa de ocupación de las mujeres fue de 48,3%, mientras que la de los hombres fue de 70,1%. Además, fueron ellas las que más alto desempleo reportaron: 11,8%, mientras el de hombres fue 6,7%. Alrededor de 5 millones de mujeres se encontraban en la economía del cuidado sin remuneración, careciendo de todo reconocimiento por su trabajo y sin protección social. El trabajo doméstico lo hacen mujeres en 95% de los casos.

b. Los jóvenes. La población joven (de 14 a 28 años) reportó una tasa de desempleo de 15,2%, 6,3 puntos superior al promedio nacional, que fue 8,9%. En total había 1´076.000 jóvenes desempleados, el 50% del total del país. La tasa de desempleo de las mujeres jóvenes fue de 20,5%, o sea 9,2 puntos porcentuales superior a la de los hombres jóvenes, que fue de 11,3%. Por el otro, el desempleo de los jóvenes de la zona rural fue de 10,5%. Del total de jóvenes ocupados, entre 18-28 años, sólo el 36,2% contribuyó a salud, pensión y riesgos laborales.

c. La población rural. En 2015 el país tenía 4´758.000 ocupados en el sector rural, de estos 2´893.000 en la agricultura (60,8%) y 1´865.000 en las demás ramas de la economía (39,2%). De cada 100 ocupados en la ruralidad, 52 eran cuentapropistas (2´456.000) y sólo 34 eran asalariados. La ausencia de trabajo decente en la agricultura es grave: el 90,3% de los ocupados no estaba afiliado al sistema de riesgos laborales.

 

 1 Para calcular los porcentajes de impunidad, se realizó una comparación entre el número de víctimas registrado para cada delito en la base de datos de la ENS, y el número de víctimas que aparecen en las sentencias.

2  Respuesta de derecho de petición a la ENS, 30 de marzo de 2016.

3  Ibídem.

4 Sobre este asunto, el siguiente es el diagnóstico que hace la OCDE: “Aunque el Código del Trabajo permite a las organizaciones sindicales de alto nivel (tales como sindicatos industriales, federaciones y confederaciones) celebrar convenios colectivos (art. 467), la negociación sectorial o regional apenas ocurre en la práctica debido a que no existe mayor reglamentación por parte del Ministerio del Trabajo para estructurar las negociaciones (por ejemplo, el Código del Trabajo solamente proporciona reglas sobre la negociación a nivel de empresa). Con frecuencia, los patronos en el sector privado se niegan incluso a iniciar negociaciones con los representantes sindicales de las federaciones. En contraste, todos los países de la OCDE, exceptuando a Japón, cuentan con convenios sectoriales e incluso nacionales (OCDE, 2004, 2012). (o.c., pág 119).

5 A agosto de 2015, último dato disponible.

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Trabajo digno para las madres comunitarias

“Llueve o truene, el paro se mantiene”

 

 

Luego de 5 días de paro, cerca de 200 madres comunitarias provenientes de diversos departamentos, mantienen las exigencias que motivaron su cese de actividades, entre ellas, trabajo digno y derecho a jubilación. Ellas representan a más de 64.500 madres comunitarias encargadas del cuidado de más de 1 millón 800 mil niños y niñas de escasos recursos con edades entre los 0 y 5 años.

 

Además, también viajaron hasta Bogotá para denunciar la corrupción de las empresas que administran los servicios del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf).

 

Instaladas al frente de la sede nacional del Icbf, en un campamento improvisado formado por decenas de pequeñas carpas, protegidas a su vez por plásticos, sin baños, ni agua, ni las comodidades que pudieran tener en sus casas, que también son sus sitios de trabajo, esperan una respuesta que dé solución a sus demandas. Las reuniones sostenidas hasta ahora con la dirección del Icbf no ha servido sino para dilatar, para ganar tiempo por parte de la delegación gubernamental, en una estrategia que busca desgastarlas, venciéndolas por cansancio. Una y otra vez, como ha sucedido en otros momentos de la larga lucha que llevan por sus derechos, el Gobierno se niega a responder por sus obligaciones negándose a asumir como lo que realmente es: el patrón de estas miles de madres comunitarias, fuerza de trabajo fundamental para el cuidado de los hijos del pueblo.

 

 

Voces y razones

 

Entre las madres comunitarias encontramos a Olinda García, presidenta de Sintracihobi, quien en diálogo con desdeabajo se refirió a las condiciones laborales y a los contratos a los que están sometidas. "Los contratos que tenemos con el Icbf son variados porque cada operador los hace a su acomodo y a su amaño, no hay contratos iguales, no hay regulación por parte del Icbf. Los operadores son quienes nos administran a nosotras los programas; la mayoría de ellos son políticos y exfuncionarios del Icbf, muy pocos son personas que trabajan con la comunidad", aseveró doña Olinda.

 

Explica que no mantienen vinculación directa con el Icbf, que dependen exclusivamente del manejo que los operadores hacen del presupuesto y de la manera como estos definen los contratos, su duración, los salarios, las prestaciones; todo ello contrario a lo acordado en octubre de 2013, cuando tras otro paro les aseguraron que les realizarían contratos a término indefinido con los operadores que administraran los servicios del Icbf.

 

d.a. ¿Existe alguna regulación que reglamente la gestión de estos operadores y las formas de contratación?

 

O.G. No, para nada. Este año hubo un descabezamiento de las asociaciones de padres de familia y de madres comunitarias, ¿por qué lo digo?, porque anularon de manera injusta contratos que tenían las asociaciones, anulaciones realizadas en ocasiones de manera arbitraria por parte de funcionarios del Icbf. Para facilitar tal proceder, nos imponen requisitos que nada tienen que ver con la calidad de nuestra gestión y el papel que desempeñamos en nuestros barrios. Como no tenemos grandes cantidades de plata, y no podemos ofrecer un buen negocio, nos descartan de entrada y nos someten a contratos de 2 meses.

 

d.a. ¿Cómo funciona el sistema de los operadores?

 

O.G. Bienestar Familiar firma un contrato con un operador –un contratista, un empresario–, al cual le entrega un presupuesto y a partir de ahí éste es quien decide cómo lo administra. Por ejemplo, este año les dieron la plata del material con que nosotras debemos trabajar con los niños y esta es la hora que aún no nos lo han entregado; les dieron la plata para que nos pagaran lo de seguridad social y aún no aparecemos afiliadas. Ellos están haciendo lo que les da la gana con las madres comunitarias y el Icbf se queda callado, porque como son ex funcionarios, los mismo que les untan manos a los que dan los contratos, entonces, mire que de estos operadores no hay de donde escoger.

 

Nos quitaron a las asociaciones del proceso organizativo y administrativo, a nosotras que somos –por la cantidad de años de experiencia y por los resultados– las únicas que manejamos bien el programa. Para administrar, por ejemplo, nosotras sí hacemos el análisis del mercado que demanda la alimentación de los niños, por ejemplo, nosotras como asociaciones nos encargamos de conseguir una libra de arroz y una de lentejas para la ración del día de 14 niños, el operador entrega 65 gramos de arroz y de lentejas para los mismos 14 niños. ¿Le parece justo esto? Ellos se están quedando con la plata, pero el Icbf no hace nada.

 

d.a. ¿Cómo son sus contratos con los operadores?

 

O.G. Veamos un caso. El operador con el que tengo contrato firmó con el Icbf hasta octubre de este año, pero a mí me dieron contrato hasta junio. ¿Por qué nos hacen contratos de 2, 3 o 4 meses? Por robarnos el pago de las cesantías; por robarnos todo aquello que la ley ordena pagar al trabajador. Pesrdemos muchos beneficios con estos contratos con terceros y como prestadora de servicios.

 

d.a. ¿Qué pasa con las denuncias de casos de corrupción por malos manejos de los recursos del Icbf?

 

O.G. Las denuncias que han salido, como lo de la Guajira, lo del Chocó, ha sido por nosotras que nos hemos ido a los entes del gobierno. Nos ha tocado irnos de incógnito cuando nos dicen que van a hacer las compras los operadores, camufladas, para poder conseguir pruebas, porque llevábamos dos años denunciando lo de la Guajira, pero hasta ahora reventó porque conseguimos las pruebas. En este país las pruebas para atrapar al ladrón no valen, pero para perjudicar al de ruana ahí no hacen falta pruebas.

 

d.a. ¿Cuál es la situación de las madres comunitarias mayores de 50 años?

 

O.G. El Icbf nos está llamando a las de más de 50 años para negociar un bono vitalicio. Este bono fue aprobado ‘gracias’ al senador Ángel Custodio Cabrera, quien tramitó y consiguió un bono vitalicio por 220, 240 y 280 mil pesos cada dos meses para la madre comunitaria, que porque “esa es su pensioncita por su servicio”. Es como si nos estuvieran dando algo, no, nosotras reclamamos derechos, no limosna. Si él nos quisiera de verdad nos habría ayudado con el proyecto que pasamos para una pensión digna. “pero estos son los gobernantes que tenemos en nuestro país", concluye doña Olinda con sarcasmo.

 

d.a. Hace un momento nos explicaba el tema de los operadoras, pero, ¿cómo surgieron estos pues por años ustedes contrataban directamente a través de sus asociaciones?

 

O.G. En 2015 se emitió la resolución 11084, del 23 de diciembre, que permite la participación pública en la licitación de contratos para la administración de los recursos y servicios del Icbf. Por medio de ésta se conforma el Banco Nacional de Oferentes (BNO) para la atención de niños y niñas menores de 5 años, o hasta su ingreso al grado de transición en los servicios de educación inicial y cuidado ofrecidos por el Icbf.

 

d.a. ¿Cómo participan las madres comunitarias en ese BNO?

 

O.G. El BNO fue lo que descabezó a las asociaciones, porque no nos capacitaron para licitar en esta nueva convocatoria pública. Nos inscribimos y pare de contar; nos hacía falta el libro fiscal, nunca nos dieron una explicación de cómo proceder para acceder a las licitaciones. En consecuencia muchas quedaron inhabilitadas*.

 

d.a. ¿Ante sus demandas y exigencias, qué les ha dicho el Icbf?

 

O.G. Hemos intentado dialogar con su directora, la señora Cristina Plazas, pero dice que mientras estemos en paro no nos va a escuchar.

 

Ella está diciendo que las raciones que brinda el Bienestar son suficientes, eso es mentira, esas minutas no son de alimentación, son de hambre. Nos dice que con el paro estamos violando los derechos de los niños, pero quien de verdad los está violando es el mismo Bienestar Familiar. La doctora es muy indolente.

 

 

“Están violando el derecho a la dignidad de las madres comunitarias"

 

Eduviges Campo (E.C), madre comunitaria de Cartagena, también se refirió a los diálogos que han sostenido desde el miércoles con algunos funcionarios del Icbf y otras instancias del Gobierno.

 

“No se trata de que reciban a Olinda, ella es presidenta de una organización de las madres comunitarias, por lo tanto ella sola no puede decidir. Es falso que la directora se reúna con Olinda, porque nosotras que venimos desde las regiones y hacemos parte de la junta nacional, constantemente estamos llamando a Olinda para que pida la reunión con la doctora, sin recibir respuesta”.

 

d.a. ¿Se ha cumplido algo del acuerdo firmado en 2013 entre el Icbf y las madres comunitarias en el que se pactó la asignación de contratos de trabajo a término indefinido?

 

E.C. A nosotras nos formalizaron, y eso entre comillas, porque nosotras nos enfermamos y al reemplazo nos toca buscarlo a nosotras mismas y pagarle de nuestro sueldo, sabiendo que estamos incapacitadas. Una vez que se termina el contrato del operador, también se termina el contrato de la madre, se interrumpen las prestaciones sociales y volvemos a quedar sin seguro de salud.

 

Mire, aún hoy, en abril, a pesar de estar contratadas desde febrero, hay madres que no están afiliadas a la seguridad social, los contratistas juegan con nuestros derechos, ganan tiempo; ellos saben que en mayo se termina el contrato y su obligación con nosotras y así ganan más.

 

Esto es toda una manipulación. Supuestamente nosotras nos tenemos que afiliar a la seguridad social; en enero, en forma de bono, nos entregaron $896.444 para que la asumiéramos, pero ¿quién nos afiliaba si no teníamos contrato?

 

Si nos enfermamos, nosotras debemos correr con el costo de la consulta y de las medicinas, y todavía nos pregunta la señora Cristina, ¿qué es lo que nos pasa? ¿Ella no sabe qué es lo que nos pasa? ¿No sabe que el operador en Cartagena dejó sin contrato a cuatro madres comunitarias a pesar de estar en situación crítica de salud?

 

d.a. ¿Hace cuánto se reunieron con Cristina Plazas?

 

E.C. Desde que entró en la administración la hemos visto de paso en una reunión, de paso, porque ni siquiera se sentó. Yo pienso que aquí hay un problema bastante delicado, no sólo el tema de la alimentación de los niños, aquí hay un tema humanitario de las madres comunitarias. El tema de la minuta es un tema súper importante, pero también hay una violación de los derechos a la dignidad de las madres comunitarias. Le pregunté a la directora, ¿En qué norma está amparado el contrato que firmamos las madres comunitarias? ¿Es una norma diferente al código sustantivo del trabajo o a la ley laboral?

 

Hemos hablado con encargados, la señora Plazas no aparece, dicen que está en La Guajira, entonces las personas que ella delega no tienen poder de decisión. Estamos en una situación muy difícil. Hemos hablado con nuestros abogados, con la Defensoría y se ha creado una comisión técnica; esa comisión va a intentar un acercamiento para ver qué se puede lograr, para ver los términos legales y jurídicos necesarios para la creación de ese contrato que estamos pidiendo, pues el Icbf no se quiere comprometer con un contrato a término indefinido.

 

d.a. ¿Qué pasará con los niños y niñas? ¿Qué perspectivas hay sobre el paro?

 

E.C. Nos duele que los niños hoy no estén recibiendo la atención en los hogares comunitarios. Es irónico que le Icbf pretenda garantizar derechos a la niñez sin garantizar los derechos de las trabajadoras que velan por la niñez.

 

Desde el miércoles 6 se adelantan negociaciones con el Icbf. Estamos solicitando una vinculación directa o un contrato sin interrupción, pero ahí se hace el nudo: el Icbf no acepta y nosotras también nos mantenemos en nuestra posición. Estamos dispuestas a que si no hay acuerdo seguiremos en el paro.

 

Los departamentos de donde nostras venimos permanecen en paro. Seguimos convocando convocando al resto de madres que aún no se han sumado al paro; con las que están en paro insistimos en que no lo levanten, que no garanticen el servicio de los jardines, que permanezcan firmes hasta que hayan acuerdos porque ya no vale la pena retroceder. Que no se dejen engañar, ni se dejen amenazar o chantajear por el Icbf por la situación de los niños. Nosotras sabemos que estamos peleando por un derecho.

 

 

Una historia sin final

 

Aunque su acampada en las afueras de la sede nacional del Icbf les significa grandes riesgos para su salud, aunque no cuentan con asistencia médica básica o de primeros auxilios, ni las suficientes medidas de higiene, y aunque la comida que tienen se agota, ellas insisten en que la protesta que adelantan es justa y está completamente justificada.

 

La petición es clara y concisa: trabajo digno y estable para las madres comunitarias, con derecho a la seguridad social y una pensión digna para cuando se jubilen. Demandas justas, ante las cuales el Gobierno, en cabeza del Icbf, se opone a reconocerlas como trabajadoras formales. La directora Cristina Plazas se niega a reunirse con el comité representante de las madres comunitarias, en cambio designa un grupo de funcionarios.

 

En la última reunión sostenida el jueves por espacio de varias horas, en la que el punto principal de discursión fue el reconocimiento de las madres comunitarias como trabajadoras formales y por ende el reconocimiento de su derecho a acceder a contratos laborales a término indefinido, los funcionarios encargados abandonaron la sala antes de llegar a un acuerdo, por lo tanto el paro se mantiene.

 

* En el caso de la señora Olinda, quien fue excluida del BNO, se presume una persecución laboral por su vinculación con el sindicato: “Nosotras, en compañía de la asociación de padres y madres de familia, conformamos la fundación ‘Estrellitas del sur’, y así nos inscribimos para licitar por uno de esos contratos. Adriana Rojas, funcionaria de la regional Bogotá del Icbf. dijo que no me daba contrato por hacer parte del sindicato”.

 

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"En las crisis, el salario mínimo se vuelve un enemigo del empleo"

En Europa, hablar de recortar el salario mínimo constituye un tabú social. No lo es para Augusto de la Torre (ecuatoriano, 1953), economista jefe del Banco Mundial para América Latina, que considera que el salario mínimo se vuelve un enemigo para el empleo cuando la economía se pone cuesta arriba y el paro crece, como es el caso de muchos países de América Latina en la actualidad. Y es partidario de que a esta conquista de los trabajadores ("de la que ya hablaba Marx", recuerda), no sea vista como un absoluto, sino a la luz de los ciclos económicos. "Es un tema delicado, ligado a cuestiones filosóficas e ideológicas. En el mundo moderno ese salario mínimo debe garantizar una vida razonablemente humana. Pero conviene evitar los apasionamientos y mirar a lo que importa, que es la calidad del empleo", añade.


El economista explica que el trabajador cualificado, con habilidades y estudios, no se preocupa del salario mínimo, ya que gana bastante más. "Pero a quien preocupa, porque debe emplear a los cualificados y a los no cualificados, es a la empresa. Y si ese salario mínimo es muy alto, pues no contrata". Y prosigue: "Y entonces puede ocurrir una cosa que no esperábamos. Queríamos proteger al trabajador para que tuviera una vida decente, se nos fue la mano por cuestiones políticas y, en tiempos de retroceso de la economía, ese salario mínimo se vuelve un enemigo para el empleo".


El economista jefe del Banco Mundial recuerda que, al contrario, es decir, en tiempos de bonanza financiera, subir el salario mínimo, como ocurrió en Brasil hace años, es una buena idea, ya que funciona como palanca económica. Pero no en tiempos negros: "El salario mínimo no es enemigo del empleado, claro, que está contento, tiene voz y está organizado. A quien no se escucha tanto es al desempleado, que no está organizado. Así que se crea una especie de desigualdad, ya que el que está peor de todos, el desempleado, no puede hablar". Y propuso algunas fórmulas para volverlo más maleable: que sea distinto según las empresas, ya que las empresas pequeñas tienen más problemas para contratar que las grandes; o que sea diferente según la edad de los trabajadores, de manera que los jóvenes cobren menos, o que estos jóvenes trabajen más horas por la misma paga. Y concluyó: "El salario mínimo que nos conviene en tiempos de bonanza no es el mismo que conviene en tiempos de crisis".


La recesión brasileña


Este experto también habló de uno de los protagonistas –a su pesar- de esta cumbre del FMI: Brasil y su recesión. Para De la Torre, la recesión brasileña "es un misterio". "Los datos macroeconómicos no explican una recesión tan profunda". Según este experto, el trabajo del ministro de Economía brasileño, Joaquim Levy, es admirable, la moneda "se ha portado bien", aguantando el embate y devaluándose correctamente pero la demanda interna "no termina de relanzarse". Y la causa hay que buscarla "en las incertezas políticas". Esto es, en la crisis política que pone en evidencia la debilidad institucional de Dilma Rousseff, maniatada ante un Congreso hostil. Con todo, el economista jefe está seguro de que Brasil saldrá de su crisis en unos meses. ¿Por qué? "Porque la economía encuentra caminos para ajustarse. Si existen correspondencias políticas, se reajusta bien; si no, pues mal, pero se reajusta. Y una vez digerida esa crisis, lo que queda es la capacidad de las economías nacionales para reaccionar. Y cuando uno se fija en Brasil, que es una economía gigante, sabe que tiene una gran capacidad para reaccionar".


A respecto de Brasil, De la Torre también comentó las aparentes diferencias que existen entre algunos países latinoamericanos, como Colombia, Chile o Perú, miembros de la Alianza del Pacífico, que atraviesan mejor la crisis, y Argentina o Brasil, que se hunden. ¿No hay peligro de que se establezca una brecha en el continente? "Los países, cuando la economía va bien, se parecen; pero cuando va mal, no tanto. Las diferencias estructurales salen a flote. Por eso, es posible que algunos países se queden rezagados, los que no llevaron a cabo las suficientes reformas", explica. Y añade: "Hay dictaduras que llevan a cabo reformas sin consultar mucho. En democracias vibrantes como las latinoamericanas, eso es imposible. Así, las democracias latinoamericanas deben encontrar el equilibrio entre productividad y desigualdad. Y no es fácil".

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