Jueves, 24 Octubre 2013 11:54

Micoahumado: Un viaje a la dignidad

Micoahumado: Un viaje a la dignidad

El sur del departamento de Bolívar, en especial el segmento medio del río Magdalena, es una de las zonas del país más afectadas por las dinámicas del conflicto armado. Allí, en la Serranía de San Lucas, está Micoahumado, pequeño corregimiento perteneciente al municipio de Morales, con sus 11 veredas y su pintoresco casco urbano. Micoahumado es el escenario de un proceso comunitario resultado del valor y la determinación de una comunidad que hace diez años decidió tomar en sus manos las riendas de su vida colectiva.

 

La ruta

 

Desde Aguachica en el departamento del Cesar, arrancan vehículos colectivos para dirigirse hacia el municipio de Morales. En la ruta, el paisaje llano y caluroso se ambienta con el rítmico vallenato que emana de la consola de sonido del carro, que hace dúo con los coros de los pasajeros. La monotonía de la sabana se ve interrumpida de vez en cuando por el paso de coloridos iridiscentes lagartos y diversas bandadas de aves. Extensiones habitadas por manadas de reses expiden un hedor ácido. Al final del tramo, se transita la ribera del Magdalena y una brisa fresca alivia la inclemencia del sol. Ya en Morales el cruce del río es en chalupa, en su otra orilla está empotrado el pequeño caserío de Moralito, donde hay otro carro o una motocicleta que por senderos sin pavimentar, los mismos que cuarenta años atrás, a la llegada de los primeros colonos, se recorrían a pie durante largas jornadas, transportan a los habitantes del sector.

 

El carro avanza por la montaña, adentro, el sombrío de la espesa vegetación mengua el calor y reduce la potente luz del sol que metros atrás entorpecía la vista. Ya los ojos bien abiertos captan extasiados el estallido del vuelo de mil mariposas que parecen celebrar el paso del vehículo. Esta es la Serranía de San Lucas que, exuberante sin ser agreste, exhibe al paso la bucólica variedad característica de la vida campesina, allí, en donde en pocos metros cuadrados conviven el cacao, el plátano, la guanábana, el café, el mango, el coco y el borojó, acompañados de borricos, reses, cabros, cerdos y el infaltable perro de finca. La especie humana acá no es ajena a este popurrí de diferencias: razas, acentos, jergas y creencias conviven compartiendo la apertura y la risa que se instala en el ambiente desde el mismo momento en que se aborda la chalupa en Morales.

 

Este escenario no es más que el presagio del talante de los micoahumadeños, alegres, serenos, y muy francos. Dado que el corregimiento está en una zona en la que el conflicto armado continúa vigente, la confianza en los extraños está sensiblemente afectada; aun así, los viajeros gozamos de especial recibimiento. Vamos de la mano de personas que los han acompañado por años de manera comprometida y oportuna: los profesionales de la Corporación de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio.
El proceso comunitario

 

Micohaumado tiene origen en un tardío poblamiento de colonos madereros, que poco a poco diversificaron su actividad con la agricultura y la minería. En la época en que las guerrillas en Colombia expandieron sus frentes al abandono estatal, a esta zona llegó el Ejército de Liberación Nacional –eln–, y fue precisamente en este corregimiento en dónde decidió establecer su base regional. La inexistencia de autoridades civiles y militares brindó a esta guerrilla la oportunidad para ejercer su poderío en la zona, dirimiendo los conflictos locales y cubriendo el vacío de autoridad, protección y provisión. Si bien los lugareños dicen que la guerrilla no ejercía una autoridad excesiva, injusta o violenta, reconocen que su presencia sometió a la comunidad a dinámicas propias de la guerra, todas ellas de gran perjuicio para sus habitantes, tales como cultivos ilícitos, fuego cruzado con el ejército, reclutamiento de menores, empobrecimiento de la autonomía civil y el falso estigma como colaboradores de la guerrilla.

 

Fue la peor parte que vivieron cuando, finalizando la década de los 90, llegó la arremetida paramilitar, como estrategia de las fuerzas de derecha, para disputar los territorios de las guerrillas. Disputa, dado que esos terrenos que antes eran indiferentes para los sectores poderosos, cobraron de pronto interés ante las nuevas dinámicas globales de los grandes capitales.

 

Los habitantes de Micoahumado, que sólo sabían de oídas sobre la barbarie de las auc en la región, frente a las amenazas se organizaron creativamente para una protección sin renunciar a la permanencia en el territorio, y asesorados por sectores de la iglesia y la sociedad civil, gestaron un proceso de diálogo con los actores armados, a través del cual exigieron ser sacados del conflicto y del cruce de fuegos.

 

El apoyo casi unánime de la población, la valentía demostrada al ir en pleno cruce de fuegos al encuentro de las tropas, y la razonabilidad de sus demandas reforzada por la elocuencia de su más célebre acompañante, el padre Francisco de Roux, mereció a la comisión de diálogo; el respeto por parte de la guerrilla y los paramilitares que cesaron el fuego en una memorable tregua navideña y que luego –al restablecer su sangriento enfrentamiento– mantuvieron el respeto hacia los civiles. Incluso, la comunidad logró que la guerrilla desminara el territorio. El ejército nacional que ocupó el lugar tras la salida de los ilegales, fue más difícil de convencer. Pero la perseverancia de los líderes dio frutos y la tropa fue finalmente retirada.

 

¿Qué hizo que estos herméticos y escépticos guerreros de la muerte hallaran razonables las demandas de los humildes pobladores de Micoahumado? En la lógica de procesos como éste, el adversario no es visto como un monstruo incapaz de razonar, sino como un humano que erra, en medio de la convicción de que hace lo mejor que puede hacer. La comisión de diálogo de Micoahumado se conectó justo con este rescoldo de humanidad, que sobrevive con obstinación al duro entrenamiento militar.

 

La magia de Micoahumado

 

Se dice que el comandante paramilitar que encabezó la entrada de la tropa a Micoahumado en el 2002, afirmó que este lugar tenía una magia, porque él venía con la orden de no dejar piedra sobre piedra, pero al entrar al pueblo "se le borró el casete". Y no era para menos, pues la estampa de doña María, una abuelita menuda y digna, los esperaba sentada en el umbral de su casa con una gran bandera blanca izada en el portal, el rosario católico en la mano y la mirada serena y altiva.

 

Con todo, y esto nos consta, quien llega hoy a Micoahumado siente esa magia en el aire, se revitaliza, olvida el cansancio por el rigor del viaje y quiere quedarse.

 

El proceso hoy

 

El Proceso Comunitario Soberano de Micoahumado, no se limitó a declarar su territorio como espacio neutral en el marco del conflicto armado. La comunidad organizada a su alrededor asumió, cívicamente, las funciones sociales y políticas frente a las cuales el Estado no responde: la resolución de sus conflictos internos, la educación de sus nuevas generaciones, la salud, la productividad, el cuidado de sus adultos mayores, en fin... Al tiempo que exige al Estado el cumplimiento de sus obligaciones, ante la falta de respuesta, gestiona y se encarga de la vida comunitaria.

 

Igualmente, el Proceso reflexiona y planifica sobre el futuro de la comunidad; en sus asambleas su pregunta, entre otros asuntos, cómo enfrentará las inminentes concesiones mineras que buscarán explotar el oro y el cobre de la región a una escala depredadora.

 

Micoahumado no protagoniza la única iniciativa de auto-agencia social y política en nuestro país. Otras experiencias fueron incluso sus inspiradoras y enseñan a todos un camino de construcción de paz digno y efectivo si lo vemos con los lentes que valoran el buen vivir, más que la vida nuda.

 


 

Recuadro


Población y economía

 

La población que habita el corregimiento de Micoahumado suma alrededor de 7.000 habitantes, distribuidos entre su casco urbano y sus once veredas (Conformidad 1, Conformidad 2, Conformidad 3, Caoba, Guácima, Media Banda, Chiquillo, Progreso alto, Progreso bajo, Providencia alta y Reflejo).

 

Su economía depende de la actividad agrícola, ganadera y minera. Cultiva café, fríjol, cacao y caña panelera. Durante muchos años la coca fue una de las formas de sustento más importantes de su población, pero a partir del proceso comunitario, avanza en la sustitución de cultivos con un compromiso considerable de la comunidad.

 

La actividad minera artesanal de la región ha decaído en los últimos años a causa del conflicto armado, las insuficiencias tecnológicas en la explotación de oro y los efectos ambientales derivados de esta misma labor. No es casual, por tanto, que una de las mayores preocupaciones de los líderes de la comunidad esté relacionada con la política extractivista del país, dado que su territorio puede ser afectado por las concesiones mineras que están en proceso.

 

Micoahumado cuenta con servicios e instalaciones que muy pocos corregimientos de la zona rural de Morales tienen, como líneas telefónicas, canchas de futbol, cooperativa de transporte, centro de salud y escuela. Muchas de estas ventajas se deben a la gestión y el trabajo de la misma comunidad a través de las instancias de liderazgo de su proceso soberano, pues el abandono estatal en buena parte de la región es un hecho que persiste.Es así que pese a los avances logrados, la calidad de los servicios públicos y sociales es precaria, en especial la educación es hoy una de las mayores preocupaciones de los micoahumadeños por la falta de maestros y las limitaciones en infraestructura. Así mismo, el poblado carece de buenas vías para acceder a hospitales, centros de acopio, notarías, juzgados, y para sacar sus productos agrícolas a la venta.

Publicado enEdición N°196
Sábado, 27 Julio 2013 06:35

Hace sesenta años

Hace sesenta años

Hace sesenta años vivía yo en el número 456 de la calle San Miguel, en el apartamento 2 del primer piso. Nuestro balconcito daba a los altos de La Valenciana, el bar de Aurelio el asturiano, donde Memo era El Rey de los Batidos y se servía en la barra la mejor sopa de sustancia de todo San Leopoldo. Entre aquella joya culinaria y una olorosa panadería estaba la entrada de mi edificio, que aún alza sus tres pisos a unos metros de la famosa esquina donde quedaba La Casa Prado.


 
En el noviembre anterior había cumplido siete años. Cuando no estaba en mi escuela –por entonces la Academia Bravo, en Lucena y Neptuno–, vivía condenado a aquel apartamento de puntal alto, una de esas viviendas que abundan en la populosa Centrohabana, donde los cuartos están dispuestos en hilera, dando todos a un patio que va desde la saleta de recepción hasta el remoto comedor.


 
El primer cuarto era el de mis padres. La luna de la cómoda me dejaba ver cuando Dagoberto estaba echado, casi siempre leyendo, lo que me permitía no molestarle y tomar por el patio, si tenía que ir a mi cuarto, que era el segundo de la casa.


 
La tercera habitación era la de mi tío Angelito, el ser que me llevaba al cine, a ver películas de aventuras, y después a cenar a los chinos de Cuatro Caminos. La misma persona que me hizo probar los ostiones y aficionarme para siempre.


 
Mi abuela Isabel vivía al fondo, aún más allá de la cocina, en el cuartico de criados, con su catre revuelto, su reloj de pared y su Biblia –prendas, las dos últimas, que todavía conservo.


 
Era La Habana de 1953, una ciudad coronada por anuncios lumínicos, repleta de vidrieras ilusorias que mi madre y muchas otras amas de casa solían repasar. “Vamos a ver las tiendas”, decía Argelia al anochecer, y siempre era el mismo recorrido por la deslumbrante Belascoaín hasta el parque Maceo, para luego cruzar al Malecón y sentarse un ratico allí, “cogiendo fresco”, mientras mi hermanita María y yo correteábamos.


 
Hace sesenta años, quizá un par de semanas después de un día como hoy, en el cesto del baño de aquel apartamento de la calle San Miguel, hallé, sumergida bajo un montón de ropa sucia, una revista Bohemia que decía: “Sin censura”. Primero me extrañó encontrar allí una revista, pero en cuanto la abrí me di cuenta de que la habían escondido de mis ojos, porque sus páginas estaban llenas de fotos de cuerpos yacentes, irreconocibles bajo tanta sangre, bajo un título que anunciaba: “Los sucesos de Santiago de Cuba”.


 
No me atreví a continuar mirando o a leer mucho más, confundido por el hallazgo y por la conciencia de estar violando la voluntad de mis mayores, pero más que nada por la impresión profunda que me causaron aquellas imágenes que todavía me estremecen.


 
Muchos años después comprendí que aquellos cuerpos eran los mártires del Moncada.

 

26 julio 2013

Publicado enInternacional

Enfrentamientos entre soldados israelíes y manifestantes palestinos dejaron este miércoles al menos 23 heridos y 27 detenidos en varias localidades de Cisjordania, durante la conmemoración de la Nakba (catástrofe, en árabe), que representa la creación del Estado de Israel en 1948 y el consecuente éxodo de 760 mil personas.

 

Los enfrentamientos más intensos ocurrieron en Ofer, cerca de Ramalá, donde los soldados dispararon balas de goma contra los manifestantes que les lanzaron piedras, con saldo de 15 palestinos lesionados, informó el ejército israelí.

 

En Hebrón los palestinos hicieron sonar una sirena durante 65 segundos, uno por cada año del aniversario, en tanto que en Jerusalén Oriental hubo choques en la puerta de Damasco, principal acceso a la ciudad vieja. La policía israelí detuvo a 27 palestinos mientras tres policías y un civil israelíes resultaron heridos.

 

Otro palestino fue herido de bala en la localidad de Beit Ommar, cerca de Hebrón, donde el ejército israelí indicó que cuatro soldados resultaron lesionados cuando su vehículo fue alcanzado por una bomba incendiaria.

 

En otros lugares de Cisjordania, como en Naplusa, salieron a las calles un millar de personas y en Hebrón más de 300, sin que se presentaran

disturbios.
También hubo manifestaciones en la franja de Gaza, donde los participantes portaban llaves que simbolizan las viviendas perdidas de los refugiados, y en los carteles se leían los nombres de las localidades destruidas durante la Nakba, se exigía el fin de la ocupación israelí y el derecho de los refugiados y sus descendientes de regresar a los territorios palestinos.

 

El presidente Mahmoud Abbas reiteró que no aceptará ningún plan “que nos prive de nuestro derecho a un Estado libre y soberano en las zonas ocupadas en 1967” por Israel, es decir, en Cisjordania y Jerusalén oriental.

 

Por la tarde, un proyectil disparado desde la franja de Gaza cayó en el sur de Israel sin provocar víctimas ni daños, anunció la policía israelí.

 

Al día de hoy se estima que hay unos 7.7 millones de refugiados palestinos, aunque muchos no están registrados en los organismos de la Organización de Naciones Unidas.

 

En este contexto, los movimientos palestinos Fatah y Hamas, en el poder en Cisjordania y en Gaza, se dieron tres meses para formar un gobierno de unidad y convocar elecciones simultáneas, como estipula el acuerdo de reconciliación de 2012.

 

Afp y Dpa

Publicado enInternacional
Miércoles, 06 Marzo 2013 18:37

Entran en paro en el ingenio La Cabaña

Entran en paro en el ingenio La Cabaña

Cerca de 400 trabajadores afiliados a Sintrainagro se declararon hoy en cese de actividades en el ingenio La Cabaña, ubicado al norte del departamento del Cauca.

 

Y lo hacen tras más de 70 días de sufrir por parte de la empresa toda clase de violaciones al libre derecho de asociación sindical, incluido el despido de cerca de 100 trabajadores, entre ellos toda la junta directiva de Sintrainagro Seccional La Cabaña; y el asesinato de Juan Carlos Pérez, uno de sus líderes más caracterizados, ocurrido el 28 de enero a manos de sicarios en el municipio de Corinto.

 

También se produce este paro después de que Sintrainagro agotara todas las instancias legales de diálogo y posibles acuerdos, y ante el fracaso de la intermediación del Ministerio de Trabajo. La última reunión para buscar un acuerdo tuvo lugar el lunes pasado, pero la empresa volvió a mostrar su falta de voluntad para atender las demandas de los trabajadores, que se resumen en 4 puntos: respeto y garantías para la libre organización sindical; eliminación de la contratación mediante terceros y que ésta sea estable y justamente remunerada; la negociación de pliego de peticiones que Sintrainagro presentó desde el 7 de diciembre; y el reintegro de los trabajadores despedidos.

 

La Cabaña se considera un ingenio de mediano tamaño en el Valle del Cauca. Diario muele 7 mil toneladas de caña y da empleo a 2.500 personas, 1.500 con contrato directo y el resto con empresas contratistas. Precisamente éste es el argumento que esgrime para negarse a negociar con Sintrainagro: no tener ninguna relación laboral con los corteros, pues éstos los vincula mediante las tres empresas contratistas que le prestan servicios laborales; intermediación que la Ley 1439 y el Decreto 2025 prohíben para las labores misionales de las empresas, y no cabe duda de que el corte de caña es labor misional dentro del proceso de producción de azúcar.

 

Lo que ocurre es que La Cabaña es una especie de rueda suelta en el engranaje de la industria azucarera. Sus condiciones laborales son distintas a las de los otros ingenios porque no aceptó integrarse al proceso de formalización y contratación directa que se dio en esta industria tras los acuerdos del Plan de Acción Obama-Santos para la aprobación del TLC con Estados Unidos.  

 

Mientras la mayoría de los ingenios acogió la política de contratar directamente a los corteros, garantizarles estabilidad, jornadas no más allá de las 4 de la tarde, derecho de asociación y negociación colectiva y algunos beneficios extralegales, en La Cabaña esas mejoras no se dieron. Sigue vinculando mediante contratos de solo tres meses de duración, sin garantía de estabilidad, con jornadas hasta de 12 o más horas, sin pago de vacaciones, horas extras ni dominicales, sin la dotación laboral completa y a merced de la empresa en cuanto al peso de la caña, lo que hace que sus salarios sean más bajos que en los otros ingenios.

 

También denuncia Sintrainagro que el ingenio se ha convertido casi en un campo de concentración, donde nadie puede chistar, las reuniones de más de tres son prohibidas, quienes promuevan el sindicato son despedidos.

 

“Hoy hacemos uso de la protesta como la única medida capaz de hacer respetar los derechos que nos otorga la ley. La incapacidad del Gobierno para hacer cumplir la ley y la actitud represora y violenta de la empresa contra los trabajadores, nos obligan a iniciar el paro. Nuestras familias no merecen estar aguantando hambre. Somos hombres de bien y el único delito que hemos cometido es asociarnos sindicalmente para exigirle a la empresa que respete nuestros derechos”, se lee en el comunicado expedido hoy por Sintrainagro seccional La Cabaña.

 

El sindicato igualmente exige que se identifiquen y castiguen a los actores intelectuales y materiales del crimen de Juan Carlos Pérez. Frente a este tema Mauricio Ramos, presidente de la seccional de Sintrainagro en La Cabaña, señaló que el caso ya está en manos de un Fiscal y que la investigación al parecer va por buen camino.

 

Informó además que el paro se desarrolla en forma pacífica, pues los corteros han evitado toda confrontación con la fuerza pública y los piquetes de soldados del ejército que prestan servicio de vigilancia al interior del ingenio. En la mañana sí hubo una escaramuza con gases lacrimógenos, que no pasaron a mayores.

 

Por su parte, la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, expresó su preocupación por la situación en La Cabaña y rechazó la política antisindical de esta empresa, que pretende desconocer la afiliación a Sintrainagro de más de 600 de sus corteros y se niega a negociar el pliego petitorio que éstos le presentaron, “mientras que a los empresarios les han inundado los ingenios con Policía y Ejército para intimidar  la libre movilización de los trabajadores y su protesta sindical”, señala esta central en un comunicado.

Publicado enColombia
Miércoles, 07 Noviembre 2012 06:15

El triste color de la crisis

El triste color de la crisis

Crisis no es lo mismo que desolación. Crisis no es lo mismo que demolición. Crisis no es lo mismo que pobreza, enfermedad, humillación y muerte. Lo que esta Gran Crisis causa, sin embargo, con su comportamiento es un horrendo castigo que si ha tomado primero en sus fauces a los países del sur de Europa no ha terminado su devoración. Más que eso, según Huw Pill (¿píldora venenosa?) de la plantilla de Goldman Sach, el asunto no ha hecho —para España— más que empezar. ¿Acabar con la crisis, el paro, el empobrecimiento, la desesperación? Si la sevicia no ha hecho más que empezar a salivar ¿cómo será su vómito cuando se atragante?


 
Nadie lo sabe. Y aquí ha radicado durante estos años, faltos de luces, la tenebrosidad de la situación. Y su pesadilla. Porque en tanto se ha podido culpar a la codicia humana, a la desalmada conciencia de los banqueros, a las malditas ratas de las agencias de rating o a la incompetencia de los políticos la plaga de los crímenes de lesa humanidad, nos manteníamos en actitud vengativa, tan excitante que movía al saqueo o la subversión.


 
Pero ni siquiera los movimientos callejeros de revuelta han llegado ser demasiado enérgicos: ni incendiarios, ni incontrolados, ni saboteadores (Rayo Vallecano aparte). Las protestas contra los recortes en Grecia, Portugal, en España o Gran Bretaña, han brotado como fuegos fatuos. Bengalas del malestar, fumarolas de las fuertes heridas sufridas, pero nada equivalentes a quemar a los malditos ("que no nos representan") en la hoguera y a sus instituciones también.
 


Al cabo se ha llegado a un punto dominical en que los políticos siguen celebrando sus votos, sus langostinos, sus verbenas y nada puede esperarse de gentes que siendo prácticamente las mismas, unas han ganado mayoría y otras incluso las han perdido ya.
 


¿Entonces? ¿En quién confiar? ¿A qué esperar?


 
Por unos u otros medios, esta Gran Crisis posee el carácter natural de una hecatombe. O aún peor, los atributos de alguna catástrofe sobrenatural enviada sin razón, sin proporción, sin plazo de duración o alivio. De este modo, las víctimas han sido más que ciudadanos superexplotados de carnes al grill, cuerpos sometidos a una incompresible ley del Sistema que como un Dios sin seso (ni sexo) envió primero una oleada de fuego especulativo, luego otra marea de deuda ardiente y luego otra de fulgurante deuda soberana.
 


O, finalmente, por contraposición, un enfriamiento absoluto del ánimo y, por momentos, una rendición de los seres humanos a la perdición termal. ¿Será Angela Merkel el anticristo flamante? ¿Será Alemania la serpiente que recobra su aire de dragón histórico y capitanea un nuevo Holocausto interracial? No sería del todo extraño puesto que la historia profética del Apocalipsis lleva a ciudades malditas como Babilonia y de Anticristos que se encarnan en los mismos papas, como figuras perversas de la máxima santidad.


 
Pero ni siquiera esta narración de tremendo videojuego parece verosímil. Demasiado simple para entusiasmar, carente de intriga suficiente, falta de código cifrado y ausente de guerreros sagaces en busca del Santo Grial.


Pero, entonces, ¿qué es esto que pasa? ¿Asistimos a una representación del fin de los tiempos y seguimos contando como incautos las fechas de las cumbres, los días del rescate o los números de los institutos de medición? El Credit Suisse, un supuesto ángel incontaminado, ha calculado que las familias españolas han perdido casi un 20% de su riqueza efectiva en los últimos seis años. En ese número del diablo (6 años o 666) la boyante España de los ochenta naufraga y todavía no es consciente de cómo ha podido ser.


 
Ni siquiera los premios Nobel, Stiglitz o Krugman, alcanzan a diagnosticar con determinación las causas y los remedios. Y si de la enfermedad no se conoce sus componentes ¿cómo componer el remedio que neutralice la toxicidad?


 
De este modo, día tras día, mientras los políticos demoran sus acciones o las cumbres se derriten sin afrontar el Mal, la población se sume en un desánimo que, de un lado, representa a aquellos que se queman a lo bonzo ante los edificios oficiales. Pero también a los millones de familias (unos 13 millones de personas en España ahora) que de ser clase media o casi media han devenido en el cero de la sociedad.


 
Hace ochenta años, Keynes calculaba que para esta época la economía habría resuelto el problema de los ciclos y se dirigía a procurar un bienestar donde bastaría con trabajar tres horas. No iba si se quiere descaminado del todo. No habrá bienestar pero vamos camino de trabajar cero horas. Un desiderátum de esta coordenada que hoy se acompaña con la asíntota de la inanidad.


 
No trabajamos más, trabajamos menos. No trabajamos menos para vivir mejor sino que no hay trabajo para procurar que vivamos felizmente menos.


 
¿Triunfo pues del capitalismo rampante y rapaz? Triunfo funeral del capitalismo que extrayendo la médula de los obreros ha venido a convertirlos, uno a uno, en disecaciones de su misma figuración. Capitalismo taxidermista que en su maniobra de expolio termina, curiosamente, a su vez expoliándose a sí mismo y condenándose a la exfoliación total.


 
China espera a estallar con su burbuja inmobiliaria y tras ella los demás países emergentes desde la India a Brasil. Todo será una cuestión de tiempo, biológico y vegetal. De apenas un nuevo año chino y de una media docena para todos los demás.


 
Con ello el horizonte quedará allanado y deshabitado al modo de la historia que se cuenta en el cine de Yo soy leyenda. Siendo, además, en el caso de la leyenda de Richard Matheson, la leyenda intuida del mundo que nos parió.


 
Y nos mató. Segundo pilar, pues, del Apocalipsis de San Juan. No es una u otra circunstancia envenenada la que presagia el advenimiento de nuestro Gran Dolor. "Y del humo del pozo / Salieron langostas de la tierra / Y se les dio potestad. / Como los escorpiones de la tierra / prohibido les fue que dañasen la gramilla de la tierra / Y todo lo verde / y ningún árbol, Sino sólo a los hombres / Que no tienen el sello de Dios / sobre las frentes". Esto exclama el Apocalipsis de San Juan.


 
El corazón de Dios parece harto de la turbadora vida de los hombres y de este modo no quiere salvarlos del terrible Juicio Final. Sólo los árboles y la gramilla (¿la gallina, incluso?) le interesan, tal como los benditos ecologistas de tan buen corazón.


 
Porque ¿será cierto que el hombre ha pecado imperdonablemente contra el divino Cordero? Claro que no. Durante años el ciudadano consumidor no hizo otra cosa que cumplir con el comunitario mandamiento del consumo. Gracias a su consumo o su gasto en el hiperconsumo nacieron empresas y puestos de trabajo no sólo en Occidente sino en Oriente. Emergieron países, islas ahumadas, desde los fondos de la miseria y el mundo se creyó en la senda de una proeza planetaria que transportaba emigrantes del sur al norte y de la prostitución tailandesa a las factorías de seda estampada en los alrededores de Milán. Y viceversa.
 


Una gran kermés internacional, cargada de robos, droga y asesinatos múltiples, de tráfico de niños, de mujeres y órganos palpitantes, convirtió el mundo en una algarabía desarrollista que, con su pedrería de pecados, no dejó a casi nadie indiferente. Eso era el Progreso. Desequilibrado, delirante, especulativo y demencial fue el Progreso de la Postmodernidad. ¿Fue esta la neurótica causa de la crisis? Para que lo fuera realmente era necesario la locura contra un Dios. ¿Estaría dispuesto el mundo para esta blasfemia con carácter del Medievo? Claro que no.
 


El estallido de la burbuja financiera o de cualquier burbuja lasciva nacía de la extrema fermentación y la Humanidad no habría sido sino la levadura necesaria de un nuevo mundo que muchos empezaban a gustar y pronosticar. La riqueza se extendería por el planeta, los indios tendrían su Bollywood, los chinos su Sanghay Café y los brasileños su Maracaná universal. El fin de un tiempo viejo, el tiempo obsoleto del siglo XX se reemplazaba por el blanco resplandor del siglo XXI, sin gulags, sin guerras frías, sin amenazas atómicas, sin petróleo y sin C02.
 


Pero ¿habrá una guerra forjándose ya? En Irán, en Siria, en las Coreas, en China y en Japón. La Gran Depresión de 1929 halló su milagroso remedio en la Segunda Guerra Mundial. Allí murieron 60 millones de personas que podrían haber sido población desempleada y, por añadidura, las empresas envejecidas y sus gastados puestos de trabajo obtuvieron la oportunidad de sanearse con la última generación del marketing y la maquinaria nueva. ¿Será hoy precisa una nueva Gran Guerra para que la hormona capitalista pueda sobrevivir?


 
O bien ¿es concebible, de otro lado, una salvación absoluta del estrago actual que ya ha hundido a cientos de miles de empresas y hasta el alma empresarial de nuestra economía vigente?


 
Porque ¿el Estado? ¿Quién puede seguir esperando algo de este demacrado Leviatán? Si hay una criatura emponzoñada por el desastre esta es, en primer lugar, la política estatal y sus carcomidos comportamientos. Y, sin política saludable o son-rosada ¿Cómo esperar la curación?
 


De toda la maldad de esta Gran Crisis pueden ser excluidos los obreros, los curas, los maestros y los auxiliares de enfermería. En el corazón de las tinieblas de esta formidable Crisis anida como el peor gusano la corrupción política y de cuya apestosa secreción ha sido apestada toda una sociedad de líderes partidistas, peores que los robbers baron, peores que las Cuatro Fieras que el Ángel del Apocalipsis explica como "Poderes Políticos". El León con alas de águila que evoca el Paganismo. El oso devorador de muchas carnes que anda con tres huesos en la boca. El Leopardo con cuatro cabezas y cuatro alas. La Fiera con pies de hierro de la que surge el Anticristo.
 


Puede esperarse que todo esto que ocurre para la ruina de los seres humanos provenga de un más allá. Razón esotérica que viene a cebarse en nosotros como acaso en otros planetas de los que no tenemos noticia ni rastro de PIB. Puede ser que esta etapa se inscriba en el proceso, no siempre dulce, de la Humanidad y que su parte más hostil se represente ahora. Puede ser. Pero ¿quién podría olvidar que unos se enriquecen a la vez que otros se despeñan en la indigencia? ¿Quién podría olvidar que las diferencias de renta han pasado de ser entre lo más alto a lo más bajo de 16 veces a 300 y a veces a 3.000?


 
No se trata sólo de una insufrible y gigantesca injusticia. Se trata sencillamente de una monstruosidad. Tan importante que decide el destino de los humildes, humilla su personalidad, descompone sus amores y sus familias, les condena como perros a comer de los contenedores y a vivir en chamizos en las faldas de la ciudad maldita. Esa Babilonia del Apocalipsis que han levantado los asalariados urbanistas de Tongzhou, Dublín, Seseña o Guardamar.


 
Los preppers o adeptos al prepping (preparación) forman un movimiento que se prepara para el colapso de la civilización occidental y ya encuadran a tres millones de personas, por lo menos. Todos ellos aprenden a cultivar judías o nabos, a elaborar pan, criar gallinas o confeccionar mermeladas, tejerse un suéter o hacer funcionar un motor con aceite de cocina. Todos ellos alertados por el inexorable fin de esta civilización.


 
De hecho, como enseña el Apocalipsis, no esperan una catástrofe a plazo fijo. Simplemente ven que esto va indefectiblemente de mal en peor. Viven pues para y por la catástrofe que, de ser tenida por un hecho extraordinario, se ha instalado como una "normalidad".


 
Huyen de las ciudades habitadas por zombis desocupados y del Gobierno de la nación colonizados (incubados) por las elites del dinero. La fantasía del aislamiento comunitario descrita por Night Shyamalan con la película The Village (2004) tiene su continuidad en el film 2012 de Roland Emmerich o The Road, con la ventaja de que ya no dan qué pensar.


 
Los prepper no esperan nada de la civilización una vez que ha tomado estos derroteros denigrantes. En suma, no esperan nada del capitalismo ni del postcapitalismo, ni del capitalismo rosa o a la violeta. Todo ha quedado impregnado de un verdoso color que, como un moho, cae sobre la felicidad de los habitantes humanos, tan afectados por sus empleos precarios como por la subestimación del paro y la ferocidad de la desigualdad creciente, ardiendo como una zarza de cruel e injusta abnegación fatal.

 


Por Vicente Verdú 6 NOV 2012 - 18:31 CET

Publicado enInternacional
Amalia Solórzano “contiene y simboliza a las mujeres de México, y mucho más allá de sus fronteras”, dijo el escritor uruguayo Eduardo Galeano al recibir el premio que lleva el nombre de la luchadora social, defensora de la soberanía nacional y esposa del general y ex presidente Lázaro Cárdenas, durante una ceremonia efectuada anoche en el Palacio de Minería.


“Gracias a lo que hizo Cárdenas, acompañado sobre todo por su mujer, el petróleo se convirtió en una bandera de la soberanía mexicana. Amalia fue la coautora de esta grandiosa obra de dignidad nacional”, agregó Galeano, acompañado en la mesa por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, ex candidato presidencial y cabeza del Centro Lázaro Cárdenas y Amalia Solórzano, que por segunda vez otorga el premio, el cual fue entregado el año pasado a Luiz Inacio Lula da Silva, ex presidente de Brasil.


En la mesa estaban, además, entre otros, el jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, el jefe de Gobierno electo, Miguel Ángel Mancera; el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Narro; el poeta Juan Gelman; la actriz Ofelia Medina, y la feminista Marta Lamas, quien también recibió el galardón.


Historias de mujeres



Galeano, quien la tarde del 5 de noviembre encabezará la lectura de su nuevo libro, Los hijos de los días (Siglo XXI), en un encuentro con estudiantes y público en general en Ciudad Universitaria, agradeció la generosidad de los organizadores del segundo Premio Amalia Solórzano de Cárdenas 2012, sobre todo a Cuauhtémoc Cárdenas.


De inicio, rindió homenaje “al hombre que Amalia amó”, ambos “mitades de un solo cuerpo”, y leyó un fragmento de un texto escrito hace años que reflejaba parte de la figura del general, quien como presidente “gobernó escuchando”, andando el país y no prometía lo que no iba a cumplir, porque “como hombre de palabra, hablaba muy poco”.


El autor de Las venas abiertas de América Latina recordó el enojo y amenaza de las trasnacionales petroleras y las potencias extranjeras, luego de la “insolente” nacionalización. “Es bueno recordarlo hoy que hay quienes quieren borrar sus caminos y quemar su memoria, ahora más presente que nunca, el hombre que hizo que el petróleo mexicano fuera mucho más que una mercancía”. Pero la noche de ayer, Galeano quería contar historias de mujeres: mexicanas, bolivianas, argentinas, de otros países. Y las contó, pero antes recordó palabras del viejo Antonio (personaje o “especie de otro yo” del subcomandante Marcos): “Cada persona es tan grande como el enemigo que elige, y tan pequeña como el miedo que siente”.


Retomó entonces la figura de Amalia Solórzano, porque “contiene y simboliza a las mujeres de México, y mucho más allá de sus fronteras”. Y contó la historia de las que quizá crearon las pinturas rupestres, porque después de todo ellas permanecían en las casas, cuevas de entonces. Trazos de tan delicada manera, figuras llenas de gracia, líneas “que se escapan de la roca y se van al aire”.
Si las santas y no los santos hubieran escrito los Evangelios, siguió contando, ellas hubieran consignado que san José era el único con “cara larga” mientras los demás sonreían ante el resplandesciente niño Jesús recién nacido. “Es que yo quería una nena”, habría dicho san José, dijo Galeano y recibió uno de los muchos aplausos de la velada.


Recordó que son femeninos los símbolos de la Revolución francesa, como mujeres desnudas, gorros frigios y banderas al viento. Pero los derechos proclamados fueron los “del hombre”. Y cuando la militante revolucionaria Olimpia de Gouges propuso la declaración de los derechos “de la mujer”, la decapitaron.


Contó que en 1837, en Nicaragua, un gobierno conservador legalizó el aborto si la vida de la mujer corría peligro. Pero casi 200 años después el gobierno revolucionario sandinista lo prohibió “y condenó a las mujeres que lo practican a la cárcel o al cementerio”. Es, dijo, un gobierno surgido de una revolución en un país pequeño y pobre que había demostrado que era posible desafiar al imperio estadunidense.


“Hay que tener mucho cuidado con considerarse de izquierda, de derecha, tener mucho cuidado con el nombre que se le da a las cosas: revolucionario, no revolucionario. Se puede ser un dictador en casa y un ardiente revolucionario en algún acto público, agitando banderas rojas.”


Galeano contó historias de las mujeres de la Revolución Mexicana, que llevaban “la cocina a cuestas”, seguían a los hombres en las batallas, llevaban al bebé “prendido en la teta” y tomaban el arma cuando su pareja caía. Viajaban en los techos de los vagones, dentro de los cuales iban hombres y caballos. “Sin ellas, la Revolución mexicana no hubiera existido, pero ninguna cobró pensión”.


Mencionó a algunas guerreras, muchas disfrazadas de hombres, otras, pocas, sin ocultar su género. Juana Ramona, La Tigresa; Carmen Vélez, La Generala.


Un día Galeano vio a la boliviana Domitila Barrios, su amiga y quien murió hace poco, levantar la mano en una asamblea de mineros, donde era la única mujer, y decir: “Nuestro enemigo principal es el miedo, y lo tenemos adentro”.


Tiempo después la encontró con otras cuatro mujeres en una huelga de hambre en la plaza principal de La Paz, en demanda de la caída del dictador Hugo Bánzer. La gente se burlaba de ellas, pero al pasar de los días se les juntaron 50, 500, 5 mil, 50 mil, medio millón de personas. Y la dictadura cayó. “¡Ellas no estaban equivocadas, el equivocado era el miedo!”, dijo Galeano.

Publicado enInternacional
Lunes, 15 Octubre 2012 06:42

La cuestión es el trabajo

La cuestión es el trabajo
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) califica de alarmante la situación global del mercado laboral. Hoy, señala, existen 30 millones más de personas sin empleo que antes de 2008, y 40 millones, de plano han dejado de buscar trabajo. En el caso de Europa se espera que los niveles de empleo de ese año se alcancen hasta finales de 2016. En Estados Unidos la recuperación es lenta y con altibajos. En Japón y China las restricciones están expuestas.


Conforme las mediciones utilizadas y las grandes limitaciones que ellas tienen, pues en realidad ocupación y empleo parecen asimilarse de modo muy laxo, la OIT estima que en el mundo existen más de 200 millones de personas sin empleo, una tercera parte tiene menos de 25 años.


Si esto ocurre con la población que está medida en las estadísticas nacionales, es claro que la cantidad de personas sin empleo formal y que viven de manera precaria, con todo lo que eso entraña, es muchísimo mayor. Y la fuerza de trabajo, en la medición oficial, se amplía en 40 millones al año.


Aún así, de aquellos que están empleados no puede eludirse una consideración lo más específica posible de las condiciones de trabajo. Los cuatro elementos: cantidad, calidad, remuneración del trabajo y escenarios de retiro son inseparables en última instancia. La situación es grave, por decir lo menos.


La OIT estima que en los países más ricos, hasta dos quintas partes de quienes buscan empleo y que están en un rango de edad entre 25 y 49 años, han estado desempleados por más de un año. La situación es especialmente dura en el caso de los jóvenes.


Las crisis, como la actual centrada en Estados Unidos y Europa, pero que se extiende a otras zonas, son generalmente denominadas como financieras. Pero su manifestación específica va más allá de los balances de los bancos, y de los gobiernos y las grandes deudas en que han incurrido, incluso considerando la de las familias. La crisis es la de un enorme desempleo, desocupación, subocupación y, de plano, desigualdad y marginación.


La gente tiene que trabajar y esa es la línea de fondo del balance social. Este criterio se pone, sin embargo, en un plano inferior. Entre los que la OIT considera empleados están 900 millones que ganan el equivalente a 2 dólares diarios y están sumidos en la pobreza.


A estos componentes, que deben ser centrales en la consideración de la dinámica económica y de las políticas de ajuste en sus diversas expresiones, hay que añadir el factor demográfico.


Según los datos de la Revista Internacional de Seguridad Social, las tendencias poblacionales por edad indican un constante envejecimiento hasta 2050. La población menor de 15 años en los países más desarrollados disminuirá de 16.5 por ciento en 2010 a 15.4 en 2030 y 2050. En el grupo de países menos desarrollados (en el que se encuentra México) los datos respectivos son: 29.2, 24 y 20.3 por ciento. En cambio, la población de más de 60 años se incrementa en el primer caso de 21.8 a 28.8 y 32.6 por ciento, y en el segundo caso de 8.6 a 14.2 y 20.2 por ciento en los próximos 18 y 38 años.


Esto sucede al mismo tiempo en que la expectativa de vida está aumentando, lo que significa que los fondos de pensiones deben prever y alcanzar para sostener a una mayor cantidad de personas, por un más largo tiempo y de preferencia en situación decente. Esto tiende a incumplirse, incluso en países con arreglos institucionales complejos, en especial por la caída de los aportes a los sistemas pensionarios junto con la menor rentabilidad de las inversiones y las bajas tasas de interés que prevalecen ya por largo tiempo.


Las condiciones laborales de desempleo e informalidad, y las relativas a la expansión productiva de largo plazo, que son por ahora muy débiles, conforman un escenario social y económico muy conflictivo. Los economistas debaten acerca de las posibilidades de una reedición del crecimiento productivo y del empleo de largo plazo, y la cuestión no apunta a un auge de ese tipo. Las excepciones no alcanzan para una recuperación general. Así exponen las previsiones recientes del FMI.


En un entorno de grandes fricciones sociales, el llamado de moda que se hace desde los organismos internacionales (como ocurrió la semana pasada en Tokio) para alcanzar consensos aparece como falto de contenido práctico. Los desacuerdos y fricciones entre gobiernos y ciudadanos son los que en verdad prevalecen.


Este asunto de los consensos que se proponen es especial para enfrentar las condiciones laborales, las pautas del ajuste y las medidas de política pública. Las recientes manifestaciones sociales en países como España y Grecia no apuntan en esa dirección, mientras los políticos y los burócratas regionales no aciertan a orientar la crisis hacia una puerta de salida.


En México, el Banco Mundial ahora sostiene que los cambios en materia laboral y energética que están en marcha deben insertarse en un marco de consensos para renovar la expansión productiva. ¿Cuáles? Las acciones no van en esa dirección, sino que se plantea más bien el de la imposición, de un lado, o el rompimiento, del otro.

Publicado enInternacional
“La vivienda es el principal bien, y el más costoso, que compra cualquier familia”
Álvaro Sanabria –ÁS–: La construcción de vivienda de interés social (VIS) y de interés prioritario (VIP), como se denomina en lenguaje oficial, a la vivienda popular, es un problema grave. Desde una visión ortodoxa clásica se dice que no hay oferta porque los grandes empresarios no tienen interés en ese tipo de vivienda, y a su vez no hay demanda efectiva porque los niveles de ingreso de grandes sectores les impide demandar un bien tan costoso. El acceso a la tierra es uno de los grandes problemas, por su costo. ¿Cómo han actuado organizaciones como la Federación nacional de vivienda popular (Fenavip) para romper ese círculo vicioso: un producto muy caro, unos ingresos muy bajos? ¿Cuál es el secreto para construir las 20 mil viviendas que ustedes han edificado?
Germán Ávila –GÁ–: Lo primero es que la vivienda es el principal bien y el más costoso que compra cualquier familia en toda su vida. Acceder a ese bien requiere de una serie de acciones del Estado, para facilitárselo a la población de más bajos ingresos.

Hay que dejar claro que la construcción es un bien que produce altísimos niveles de rentabilidad, pero en la producción de vivienda de mediano y alto costo. Sin embargo, se llega a un punto en que la construcción privada acumula un gran nivel de inventarios para estratos medios y altos, creando una especie de sobre-oferta que coincide con ciertos ciclos de la economía, lo que obliga, de manera temporal, a suspender su producción. Entonces, la VIP, la VIS, se transforma en el refugio durante la etapa de depresión de la demanda de vivienda para estratos altos.

Cíclicamente, cada 3-4 años, encontramos que de pronto se despierta un inmenso interés por el problema de la VIS. Lo que en realidad sucede es que se está en la etapa del ciclo de la producción de la vivienda. En esos momentos lo que hace el constructor es explorar la opción de rentabilidades razonables, ligadas por lo general a su producción masiva.

En el caso nuestro la razón era completamente distinta: no generábamos proyectos en función de rentabilidad sino en función de asegurar que esa producción masiva de vivienda, sin importar la rentabilidad, fuera factible. Nosotros no contábamos ni con recursos, ni con aparatos financieros, ni con aparatos económicos que respaldaran esos procesos, solamente contábamos con una fortaleza: la organización popular.

Segundo: Para lograr avanzar se requiere ser muy rigurosos en los temas administrativos y técnicos de producción de la vivienda porque parte del reto también era competir de manera eficiente con la construcción privada.

–ÁS–: El Estado, al anunciar la política de las cien mil unidades de vivienda, de alguna manera reconoce el fracaso de su política de subsidios, por lo menos para los estratos más marginales. De las mismas cifras oficiales se puede deducir que hay mucho dinero de los subsidios al que no se accede. ¿Cómo ven ustedes el problema de los subsidios?
–GÁ–: ¿Qué hay detrás de esta política de las 100 mil viviendas gratis? La propuesta tiene unos antecedentes: el primero: la sentencia 3025 del 2004 de la Corte Constitucional, ordenándole al Estado atención integral para la población desplazada, empezando por establecer su adecuado registro. Después de una serie de presiones sobre el Gobierno, estableció 600 mil familias registradas oficialmente como desplazadas, es decir, el Estado reconoce una población cercana a los 3 millones de personas en esa condición.

Llegados a este punto, entonces, la Corte Constitucional le dice a ese mismo Estado que está en la obligación de atender esa población y, entre otras cosas, darle una solución de vivienda.

–ÁS–: El Estado les ofreció subsidios..
–GÁ–: Sí Hasta el 2010-2011, asignó cerca de 80 mil subsidios a esa población, ejecutando una cifra no mayor a 40 mil, por lo que había otros 40 mil subsidios no ejecutados.

–ÁS–: ¿Por qué no se habían ejecutado?
–GÁ–: Porque el subsidio no era equivalente al valor de la vivienda, y pedirle a una familia desplazada que se fuera a conseguir un crédito para completar el pago de una vivienda, es absurdo.
Pero, en segundo lugar, tenemos otro antecedente a esta política: los damnificados de la ola invernal, cerca de 200 mil familias en el último ciclo, familias que tampoco pueden hacer efectivo el subsidio de vivienda que les oferta el Gobierno.

–ÁS–: En estas condiciones, ¿cuál es el déficit de vivienda en el país y los costos que implicaría atenderlo?
–GÁ–: Algunos dicen que tenemos un déficit de un millón, otros lo extienden hasta un un millón y medio de viviendas.

Para atenderlo, países similares al nuestro han requerido invertir en promedio, en un horizonte de mediano plazo, el 3% del presupuesto nacional. Pero vea, Colombia, en su mejor momento, ha destinado tan sólo el 0.03%. Es decir, aquí se necesitaría destinar el 10% del presupuesto Nacional, en un horizonte de 10 o de 15 años. Es decir, invertir 4,5 billones a la vivienda por año, y acá en cuatro años le han invertido 4 billones.

–ÁS–: Además de esta, ¿cuál es la dificultad más grande que enfrentará esta estrategia?
–GÁ–: El problema de tierras, particularmente en Bogotá donde es muchísimo más grave.
Y recuerde algo, cuando se construye vivienda toca pensar en que las familias que van a vivir ahí deben contar con colegios para educar a sus hijos, centros de salud, servicios básicos alrededor de las viviendas por construir, lo cual implica una inversión, en promedio, cercana a un 30-35% de la inversión total que implica la construcción.

ÁS. En Colombia, desde hace mucho tiempo, de manera análoga a como sucede con el campo, se habla de reforma urbana, pero nunca se ha llevado a cabo. La sensación de escasez generalizada de tierras hace necesaria una legislación muy fuerte sobre las zonas urbanizables, pero ésta no pasa del papel. Ahora se habla de redensificar, como un recurso para obviar el problema de la escasez de tierras urbanizadas no construidas. ¿Cómo ven ustedes ese proceso de redensificación y el uso de los centros históricos de las ciudades para esa propuesta? ¿Realmente es viable?
–GÁ–: La reforma urbana está normalmente asociada a una estrategia de uso racional del suelo urbano. Y nosotros hemos hecho como tres. Y extiendo una conclusión simpática del tema: la Constitución del 91 estableció en su artículo 58, que la tierra como es un bien social, privado, pero de uso social público, podría ser expropiada. La Constitución incorporó el concepto de la expropiación cuando prima el uso social de un bien respecto al interés privado, y eso duró unos pocos años en la Constitución; rápidamente aprobaron reformas constitucionales (gobierno de Pastrana) que desaparecieron de la Carta el concepto de expropiación.

¿Por qué era importante el concepto de expropiación? Porque es la única manera como el Estado puede intervenir suficiente y adecuadamente ese bien que se llama tierra, para ponerlo en función social. A pesar de seguir hablando de expropiación lo que en realidad existe es una obligatoriedad de venta.

Recientemente se habla de redensificar las zonas urbanas ya desarrolladas, creo que es viable, me parece un camino conveniente. Lo que pasa es que eso tiene una serie de complejidades adicionales que hay que analizar. Efectivamente hay tierras en los centros urbanos que cuentan con los servicios públicos, deterioradas porque no hay un desarrollo urbano que les permita consolidarse. Las experiencias mundiales de los procesos de renovación urbana han tenido dos características: primero, el modelo de expulsión y, segundo, el de incorporación. Si voy a implementar un modelo de renovación y de redensificación urbana sin expulsión, sino con incorporación, tengo que implementar un modelo de organización social.

–ÁS–: Hablando un poco de eso, se alude a las soluciones de vivienda como si esta fuera una cosa completamente independiente de la vida cotidiana de las personas, como si no tuviera nada que ver con su dimensión como ser humano. Uno ve que la VIS o VIP está diseñada prácticamente como si se tratara de un reclusorio, ¿no es momento de empezar a hablar no simplemente de vivienda, sino de vivienda digna?
–GÁ–: Es que el mercado de la producción de vivienda, como su nombre lo indica, es un mercado y cuando se comporta como tal las variables de humanización o de dignidad desaparecen. El mercado tiene una lógica absolutamente avasalladora, en búsqueda permanente del mayor nivel de rentabilidad posible.

Por ello, la solución al incremento de los costos es reducir cada vez más la calidad de la vivienda. En los años 60 una vivienda en un lote de 60 m2 era considerada pequeña; en los años 80 el lote bajó a los 40 mts., y para el 2000 se llega a los 30 mts, y hoy se producen viviendas en lotes de 28m2 o 26 m2. Esa es la lógica del mercado. La política de vivienda en Colombia, se redujo en exclusivo a un programa de otorgar subsidios. Cuando esto sucede, el resto de los factores quedan en manos del mercado, y la consecuencia de eso es que la calidad de las soluciones siempre va en detrimento.

–ÁS–: Bueno, para finalizar, saliendo un poco del deber ser y aterrizando en la cruda realidad, ¿cómo ven ustedes el futuro de la VIP en el corto y en el mediano plazo?
–GÁ–: Nosotros hicimos un largo recorrido en pro de alternativas, por la vía de los esfuerzos de la economía social y popular, para generar vivienda para la población de menores ingresos. La reflexión que nos hacemos es: ¿Se justifica reemplazar al Estado y hacer lo que éste debería hacer, con todo el poder y la capacidad de intervención que tiene para generar alternativas? Creo que después de la experiencia acumulada lo que hoy debe ponerse al frente son modelos en donde el Estado empiece a cumplir su papel. Forzarlo, pensar en un Estado alternativo que sea capaz de hacer lo que le corresponde.

Recuadro 

“Hemos propiciado la construcción de 20.000 soluciones de vivienda”


Tradicionalmente, cuando se habla de la construcción de vivienda y de los gremios privados de la construcción se alude a Camacol, pero no se reconoce o no se le da importancia a otras formas alternativas de producción de vivienda, las denominadas Organizaciones o Asociaciones Populares de Vivienda, agremiadas en las Federaciones de Vivienda Popular.

La Federación nacional de vivienda popular (Fenavip) es la organización que en los últimos 15-20 años ha agrupado de manera más significativa a las llamadas Organizaciones Populares de Vivienda, desarrollando de manera legal, organizada y ordenada, y con mayor impacto en el país, la construcción de vivienda popular para los sectores de más bajos ingresos.

En Colombia en los últimos años se han construido –a través de estas formas organizativas– cerca de 20 mil soluciones de vivienda, desarrollas por organizaciones vinculadas a Fenavip. Este inmenso logro no aparece ni en las estadísticas ni en las referencias comerciales del tema de la construcción de vivienda, porque son formas organizativas de las comunidades, a través de modelos solidarios y cooperativos.

Fenavip representa, entonces, a las organizaciones populares de vivienda, orientando su esfuerzo hacia la población que no recibe sino 2 o 3 salarios mínimos, que es el 70 por ciento de la población, pues los asociados en Camacol se dirigen al restante 30 por ciento de la población, la más pudiente.

Ustedes saben que la población más necesitada ha tratado de solucionar de manera directa el inmenso problema de la vivienda. Para ello no dudó en recurrir a opciones ilegales (proyectos conocidos como piratas), con los cuales no pocos constructores y negociantes se hicieron ricos. En esta misma senda optó por las invasiones, a través de las cuales –años 60 y 70–, no pocas familias resolvieron su problema. Pero también tomó cuerpo la organización y desarrollo de proyectos comunitarios y colectivos, construyendo con su esfuerzo viviendas dignas, accesibles, bien hechas, con todos los servicios públicos incorporados: vivienda digna.

Para poder llevar a cabo estos proyectos tomaron forma las Organizaciones Populares de Vivienda y el modelo de autogestión comunitaria. Y la Fenavip, lo que ha sido en cierta forma, es la impulsora de que ese modelo alternativo de economía solidaria, de producción de vivienda legal con estándares de calidad y de legalidad, tome forma. En Bogotá construimos en estos años cerca de 10 mil soluciones de vivienda, sin duda, un resultado de alto impacto para la ciudad.

 
Publicado enEdición 184
“Vivir dignamente del trabajo”, meta de la negociación de las FARC con Santos (I)
La Habana, 16 de septiembre. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) van al diálogo con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos con una “expectativa positiva”, pero con una meta basada “en el realismo”: que se pueda “vivir dignamente del trabajo” y hacer política de oposición “sin que eso implique ser objetivo militar”.


Así lo resume en una entrevista con La Jornada Luis Alberto Albán Burbano, más conocido como Marco León Calarcá, uno de los plenipotenciarios rebeldes a las conversaciones que empezarán en Oslo el próximo 8 de octubre.


Revela que los contactos para esta negociación empezaron apenas llegó Santos al gobierno, en agosto de 2010. El entonces jefe guerrillero Alfonso Cano lanzó una propuesta, hubo un intenso intercambio de mensajes y luego los arreglos para la fase exploratoria en La Habana (febrero-agosto de 2012), todo en secreto riguroso.


En esos dos años murieron en acción Jorge Briceño o Mono Jojoy, uno de los principales jefes militares de la guerrilla (septiembre de 2010), y Cano (noviembre de 2011).


“Necesariamente hubo impacto” en esos momentos, recuerda Calarcá. “Los acuerdos se tambaleaban. Pero después de respirar mil veces decidimos mantener en alto la que ha sido nuestra bandera, la bandera de la paz, por encima del dolor, de la dureza de los golpes.”


Las FARC se fundaron en 1964, pero su núcleo estaba alzado desde los años 50. Como quiera que se le mire, es la guerrilla más antigua del mundo.


Aunque han estado en otros intentos de pactar la paz con diferentes gobiernos colombianos, los más importantes fueron el que culminó en 1984 con el presidente Belisario Betancur y los tres años de discusiones (1999-2002) con Andrés Pastrana.


Éste sería el tercer esfuerzo más serio. “No estamos diciendo que de los diálogos salga la revolución socialista”, dice Calarcá. “En eso somos claros, somos realistas. Pero sí estamos diciendo que salgan posibilidades de vivir y entre ese vivir hacer política, ser de oposición sin que necesariamente eso implique ser objetivo militar.


“El problema es que en Colombia no se puede hacer política de ninguna manera”, apunta el líder rebelde. Sin embargo, “vamos a quedarnos con el beneficio de la duda; tenemos una expectativa positiva. Esa expectativa la hemos tenidos en los emprendimientos anteriores.


“Esperamos que haya una buena solución, pero eso depende de la voluntad del gobierno y de que se entienda a ese pueblo que está clamando por la paz.”


Tras la primera negociación surgió la Unión Patriótica (UP), fuerza civil a la que se sumaron antiguos guerrilleros. Pero pronto sus miembros empezaron a ser asesinados por paramilitares y fuerzas públicas.


Así murieron miles de activistas, decenas de concejales, alcaldes y congresistas y los candidatos presidenciales Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo. La organización se extinguió, los ex guerrilleros volvieron a las montañas y la paz se frustró.


En el segundo caso, el diálogo se realizó en una “zona de despeje” (desmilitarizada) de Colombia, en la localidad de San Vicente del Caguán. Pasó por vaivenes y estancamientos hasta que colapsó, entre virulentas acusaciones de las dos partes.


–¿Por qué creen que no se repetirá la experiencia de la UP?


–Las circunstancias no son las mismas –responde.


“No vamos a cometer los mismos errores. La UP fue una muestra de confianza, una plataforma para un movimiento político que iba a experimentar, que logró un gran respaldo popular en muy poco tiempo, pero asustó a la extrema derecha.”


Ahora “habrá que mirar hasta dónde es la confianza, las condiciones que hay. Eso dependerá de la discusión y mucho del desarrollo de las fuerzas políticas y sociales del país y de la solidaridad internacional”. Explica que por eso no está decidido si las FARC se convertirían en partido, se unirían a otras formaciones o cómo sería su inserción en la vida civil.


“Hay una conclusión dolorosa y es la experiencia. De ahí hay que sacar lo mejor para no repetir”. Además “pensamos que hay una actitud de la gente que ya no soporta más y quiere luchar por sus derechos. Hay gran explosividad social y eso muestra que la situación es insostenible”.


–¿Y la diferencia de ahora con el Caguán?


Pastrana escribió en un libro que el Caguán “sirvió para hacer la reingeniería de las fuerzas militares”, sostiene Calarcá. Cuando Estados Unidos aprueba el Plan Colombia (2001), el proceso “empieza a desmoronarse”. El gobierno trata de ganar tiempo “con la idea de aniquilarnos militarmente. Cuando ya tienen las condiciones con que ellos consideran que nos pueden aniquilar, entonces acaban con el proceso”.


El dirigente rebelde acepta que las FARC también ganaron tiempo. Reconoce que trabajaron en otros objetivos (atención a enfermos, formación de personal), pero asegura que para ellos “lo fundamental era el proceso”.

–Ahora, ¿cómo ven a Santos?


–No hay de verdad ninguna propuesta seria para resolver los problemas de las mayorías –estima. Resume el panorama colombiano como un amasijo de conflictos sociales, alto nivel de corrupción, asesinatos de activistas sociales y un crecimiento que sólo favorece a los más ricos. Sin embargo, confirma que hay un avance en el diálogo y “ahora viene la parte crucial”.


Publicado enColombia
“Teníamos dignidad; ésta es nuestra tragedia”
Campamento Bourj-el-Baranjen, Beirut. La tragedia de Siria comenzó 10 años antes de que naciera. Sus padres fueron echados de su hogar en Haifa –en esa parte de Palestina que se convirtió en Israel– y huyeron a Líbano en 1948, y luego a Siria en 1982. Nuestro padre, Dios bendiga su alma, me puso por nombre Siria y a otra hermana la llamó Palestina”, dice, sentada en el rincón de una choza donde impera un calor sofocante, en el mayor campo de refugiados de Beirut. Un abanico lucha contra el aire polvoso, a 35 grados Celsius.


Palestina, la hermana de Siria, escucha con ojos entrecerrados, asintiendo, pero con rostro inexpresivo la mayor parte del tiempo. Las dos visten de negro.


Siria –el país– era un lugar agradable cuando Siria la refugiada llegó allí con su joven marido, huyendo de la guerra civil libanesa. En los primeros años de Hafez Assad –con qué rapidez los occidentales y los enemigos árabes de Siria olvidan esto– se garantizaron hogares, derechos iguales como ciudadanos, empleo y servicios hospitalarios gratuitos al medio millón de palestinos que vivían bajo el régimen baazista: mejores condiciones de las que ofrecía cualquier otra nación árabe.


“El gobierno era estricto, pero nos trataba igual que los sirios”, dice Siria. “En Siria éramos neutrales.”


Ella inició su familia –tiene cinco muchachos y dos chicas, dice– en el campo de refugiados de Deraa, la ciudad del sur de Siria donde estalló la revolución, hace 18 meses, cuando agentes del gobierno torturaron y dieron muerte a un sirio de 11 años por pintar consignas contra el gobierno en un muro.


“Luego de 1982 fueron años hermosos y teníamos una vida bonita”, recuerda. “Nos trataban bien y con dignidad, y mis hijos sentían que pertenecían a Siria, no a Líbano, de donde venían sus padres. Mis hijos se casaron con sirias.” Aún no habla de su tragedia.


Um Asán expresa asentimiento. Tiene 48 años; es la hermana menor y madre de cinco hijos y cinco hijas. Se estableció en el campo de refugiados de Tel al-Zataar, en Beirut, que fue sitiado por la milicia cristiana Tigre de Dany Chamoun en 1975.


“Mis dos hermanos murieron en la masacre al año siguiente”, dice. “Se llamaban Nimr y Korfazé.” Habla sin emoción. Nimr, irónicamente, quiere decir “tigre”en árabe. Un tigre muerto por un tigre. Ella y su familia se mudaron a Deraa en 1981; sus recuerdos son los mismos de Siria. “Una vida segura; como palestinos, todo estaba disponible para nosotros, cualquier oportunidad de trabajo; los hospitales eran gratuitos.” Su sonrisa no dura mucho.


“Las cosas comenzaron a ponerse mal hace 18 meses. Nos trataban bien, pero comenzaron los tiroteos en Deraa y nosotros simpatizábamos con los ciudadanos sirios. Tratábamos de llevarles medicinas y ayudar a los heridos. Luego los rebeles armados invadieron nuestro campamento el mes pasado y se murmuró que los sitios querían que los palestinos dejáramos nuestros hogares.


“Algunos se fueron, otros se quedaron. Llegaron los helicópteros y comenzaron a bombardear las casas. Yo corrí con mi familia tan rápido que dejé la llave en la casa y la puerta sin cerrojo. Cuando regresé por un instante, encontré la casa destruida y todos nuestros muebles y pertenencias saqueados, robados por los rebeldes, por el régimen, hasta por nuestros vecinos.”


Siria se ha quedado en silencio mientras Um Asán hace su relato. “El gobierno creyó que había palestinos entre los manifestantes y detuvo a algunos. Se llevaron a uno de mis hijos a prisión y lo torturaron durante dos o tres semanas. Luego murió por las torturas.” La habitación queda en silencio.


Así pues, le sobreviven cuatro de los cinco hijos que mencionó al principio, observo en voz baja. “No, ya lo desconté del número total”, dice. “Tengo cinco hijos vivos; tenía seis.” Los que le sobreviven están ahora en una escuela y una mezquita en una aldea de las afueras de Deraa. Todos tienen documentos de identidad libaneses. Ella vino a Beirut para encontrar los documentos y llevárselos de nuevo a Siria, para que sus hijos e hijas puedan entrar en Líbano.


Los palestinos de Siria han recibido buen trato de los oficiales fronterizos libaneses; les permiten entrar en el país luego de registrar sus nombres y edades. Ahmed Mustafá, quien compila detalles de todos los refugiados palestinos que llegan a Beirut desde Siria, dice que hay 80 familias registradas en Bourj el-Barajné, 70 en Sabra y Chatila –lugar de la matanza cometida por milicianos cristianos aliados de Israel en 1982– y 10 en el pequeño campamento Mar Elías. Trescientas familias palestinas más llegadas de Siria se han asentado en el enorme campamento de Ein el-Helweh, en las afueras de Sidón, y otras 60 en Rashidieh, a escasos 30 kilómetros de la frontera israelí.


Ehud Barak, ministro israelí de Defensa, dice que su país no aceptará refugiados de Siria. Los palestinos de Siria –hay más de medio millón– creen que el comentario de Barak estaba dirigido a ellos. El hogar de los palestinos seguirá siendo territorio prohibido.


Um Jaled llegó de Deraa esta semana, pero su tragedia empezó, desde luego, 23 años antes de que naciera, cuando su abuelo, comerciante de camellos, huyó con su familia –incluido el padre de ella, entonces de 8 años– del suburbio de Tir al-Haifa, en lo que hoy es la ciudad más grande del norte de Israel: primero a Jordania y luego a Egipto, donde vivía la familia de su abuela. Cuando ésta murió, la familia se trasladó al suburbio de Doumar, Damasco, y luego al campamento palestino de Yarmouk. Um Asán tenía 17 años. Ahora tiene 10 hijos; su marido se fue a Europa hace cuatro años para buscar empleo. Ella huyó de Damasco hace apenas cuatro días y su historia es tan instructiva como trágica.


“Supongo que teníamos simpatías por los manifestantes en las calles y nos preocupaba que mataran personas indefensas en las calles. El comando general del Frente Popular para la Liberación de Palestina estaba con el régimen, pero algunos de sus oficiales no. Incluso algunos del Frente Palestino de Liberación (parte de las fuerzas armadas sirias) no están con el régimen. La violencia empezó en Yarmouk hace dos semanas. Hombres del FPL llegaron para proteger el campamento. Cayeron proyectiles; no sabemos quién los lanzó. Luego helicópteros sirios sobrevolaron la zona y dejaron caer panfletos en los que se vía la foto de un niño sonriendo, y el pie decía: “Si quieres mantener la sonrisa de tu hijos, desaloja la zona”.


Nueva ironía. En 1982, la fuerza aérea israelí dejó caer panfletos casi iguales sobre zonas civiles de la sitiada Beirut, los cuales decían: “Si valoras las vidas de tus seres queridos, vete de Beirut Occidental”. ¿Será que las autoridades sirias aprenden de los israelíes?


“Luego llegaron tanques sirios a la calle Araba y comenzaron a disparar. Un vecino mío, Maafeq Sayed, estaba en la zona de Araba y fue herido en el cuello por un francotirador y murió. Su madre dijo que la televisora gubernamental afirmó que era un terrorista. El hospital del gobierno lo registró como víctima de ataque al corazón. Los palestinos del comando central no devolvieron los disparos.


“Luego hubo rumores de que los alauitas del ejército sirio iban a masacrarnos. Algunas mujeres fueron asesinadas en la zona de Asali, cerca del campamento de Yarmouk. Llegaron palestinos a rescatar a personas atrapadas en sus hogares. Luego hubo más rumores de que habían llegado matones con cuchillos para asesinar a los alauitas.”


El viernes de la semana pasada cayeron proyectiles en todo Yarmouk; hubo 20 palestinos muertos y 54 heridos, 18 de los cuales perdieron miembros. Entre las víctimas hubo mujeres y niños. Um Asán vendió los muebles de su familia y se marchó a vivir con amigos en Beirut, rogando por que su marido –ahora refugiado sin empleo en la ciudad sueca de Malmo– tenga posibilidad de ayudarla. Ella insiste en que la vida era buena antes del conflicto en Siria. “Teníamos dignidad –dice–. Pero ésta es nuestra tragedia.”


Traducción: Jorge Anaya

Publicado enInternacional