Viernes, 23 Junio 2017 17:10

Aula abierta

La contundencia del paro magisterial sorprendió a propios y extraños. Por todo el país, día a día, desde el pasado 12 de mayo –un día después de la declaración del cese de actividades–, calles y avenidas de distintas ciudades son ocupadas por miles de quienes tienen por trabajo formar a las nuevas generaciones.

 

En todas y cada una de esas actividades, masivas por demás, resalta el entusiasmo y la disposición de todas las personas allí reunidas: mujeres y hombres, adultos y jóvenes, agitando sus propósitos, denunciando al gobierno, entonando sus consignas con energía, en no pocas ocasiones cantando, brincando, hablando con la gente para explicar las razones de su lucha, cubriendo extensos recorridos para garantizar con sus cuerpos, voz e imagen, un testimonio fiel de su decisión de conmover a todo el país ante un reto que es nacional: garantizar la financiación plena y oportuna de una educación de calidad.

 

La continuidad de sus acciones, la decisión de estar en la calle, resume un mensaje nítido: para enfrentar al gobierno no son suficientes razones –el poder es sordo–, hay que imponerlas.

 

Han salido, entonces, miles a dar lo mejor de sí, a dictar su mejor clase, en una aula abierta a la cual concurre todo el país. Ejemplo y testimonio también para sus educandos, para sus familias: ningún derecho lo conceden y garantizan sin lucha, sin resistencia. O lo que es igual: todo problema público tiene solución siempre y cuando lo enfrentemos como un solo cuerpo.

 

Al tablero

 

Decidirse por un aula abierta no es fácil, como no lo es sostenerla, pero las circunstancias así lo obligan: la crisis financiera del sector, la precariedad del servicio de salud, el estrés y el acoso laboral, la jornada única, la insuficiencia alimentaria ofrecida a quienes estudian, entre otras razones, son parte del conjunto de razones que, acumuladas y sin resolución efectiva por el ente oficial, obligaron al magisterio colombiano a escribir con letra mayúscula: ¡YA NO MÁS!

 

Circunstancias de precariedad laboral y educativa, que para el caso de Bogotá ya habían llevado a la Asociación Distrital de Educadores (ADE) a marcar el 17 de mayo como el día cero para iniciar el cese de labores. Otros sindicatos seccionales, como la Asociación de Institutores de Antioquia (Adida) y la Asociación de educadores de Cundinamarca (Adec), también habían tomado la irrevocable decisión de un paro, aunque aún no le habían marcado fecha.

 

En otras seccionales también estaba la inquietud sembrada, circunstancia que llevan a Fecode, la Federación que agrupa al gremio magisterial, a convocar para el 8 de mayo con carácter urgente su Junta Nacional, la misma que reúne las 32 filiales que la integran, y en la cual toman la determinación de un paro indefinido del sector a partir del 11 del mismo mes. Las banderas del mismo, ya enunciadas, tienen sus razones y alternativas de solución:

 

Las materias

 

Financiación de la educación


Como se recordará, a partir del Acto Legislativo 01 de 2001 fue creado el Sistema General de Participaciones (por el cual se giran los recursos para educación, salud, saneamiento básico y agua potable), reemplazando al Situado Fiscal que era la fuente de recursos para la educación.

 

Esta medida, creada con criterio transitorio, dura hasta este año, dejando en el limbo no solamente la educación, sino también la salud, el saneamiento básico y el agua potable. Ante ello el magisterio exige, como solución, la aprobación de un nuevo Acto Legislativo que resuelva de manera definitiva la financiación de la educación, con recursos suficientes.

 

Las condiciones en el puesto de trabajo


El trabajo formativo de las nuevas generaciones no es tarea sencilla, es exigente. El trabajo no se reduce a la presencia en el salón de clase, a repetir saberes y propiciar repeticiones como loros. No. La labor formativa implica un esfuerzo preparativo extraclase, pensar qué se construye, cómo y con quién se construye, cómo motivar, etcétera, pero también un esfuerzo posclase, de evaluación, para estimular que los procesos de formación tengan consecuencia lógica con la realidad de la nación.

 

Esto es lo más evidente, pero también están todas las tensiones desprendidas de la convivencia, de las necesidades de todo tipo que portan las personas jóvenes, las que en no pocas ocasiones llevan a contradicciones y tensiones intensas entre quien forma y quien es objeto de este proceso. Tensiones que también se desprenden de las difíciles situaciones económicas (pobreza) en que viven quienes estudian, pues las problemáticas familiares también llegan a los colegios.

 

Entonces, no es raro que quien forma, tras 5, 10 o más años de labor, soportando situaciones extremas, atendiendo día a día 40 y más estudiantes, llegue a situaciones de estrés.

 

De esta dinámica, asociada a los tiempos cambiantes que vivimos, cada vez más complejos y exigentes, se deriva un estrés profesional –laboral–, endémico. Los cuadros depresivos y de angustia cubren a centenares de mujeres y hombres dedicados a la docencia. El cuadro de salud es tal que en medicina laboral les incapacitan hasta por seis meses, y sin planes de rehabilitación ni de recuperación de la salud les decretan su pensión por invalidez. ¿Qué hacer con esta realidad, que no le sirve al país ni a quien padece el problema? La verdad es que el magisterio requiere encontrarle solución a la problemática que origina esta situación.

 

Una vía preventiva para ello, para impedir llegar al extremo, es la aprobación de un modelo de año sabático para quien cumpla cinco o diez años de labor constante, por medio del cual no sólo toma aire quien trabaja en la docencia sino que también se adentra en procesos de formación constante, oxigenación que sin duda redundará en mejores capacidades formativas para sus educandos.

 

Acoso laboral


Esta es una realidad poco denunciada pero real, propiciada en parte por la expedición de normas, lineamientos y de política educativa, que de ninguna manera favorecen la labor educativa.

 

Salud


Este tema resume con toda claridad la precariedad que a todo nivel vive la educación en nuestro país. Lo que debiera concretar un derecho humano fundamental quedó reducido a la suplica permanente ante la entidad contratada para que atienda al paciente.

 

A pesar de que la salud tiene que estar vigilada y garantizada desde el gobierno nacional a través del Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio, con dineros aportados por el patrón y el magisterio, administrados a través de un contrato de fiducia, los afanes económicos del gobierno terminan por someter a crisis este derecho al desviar los recursos reunidos para cubrir con ellos otras obligaciones como cesantías y pensiones; de igual manera, el interés de ganancia de quienes son contratados para prestar el servicio, con su afán de lucro, terminan por privilegiar una mayor ganancia a prestar un buen servicio.


Las soluciones se han planteado de muchas formas y el gobierno a través de sus tres representantes en el Consejo Directivo del Fondo, no resuelve. La salida definitiva, es asumir en forma directa el servicio médico asistencial para el magisterio y sus familias, eliminando los contratos. En las regiones son los secretarios y secretarias de educación, quienes deben vigilar que estos servicios se presten con oportunidad y efectividad, para que haya prevención de las enfermedades y se cumpla con lo establecido en salud laboral.

 

Jornada única


Debe aclararse, ante todo, que Fecode no se opone a esta Jornada, mal podría hacerlo pues la misma surge de un acuerdo alcanzado en el año 1993, cuando se firmaron los aspectos centrales de la Ley General de Educación –luego convertida en la Ley 115/94–, en la cual queda consagrada esta Jornada.

 

Pero la Jornada única no puede decretarse sin garantizar condiciones básicas para que docentes y estudiantes la aprovechen en las mejores condiciones: edificaciones y dotación adecuada, espacios físicos ajustados a la demanda de centenares de estudiantes que requieren alimentación balanceada para lo cual las autoridades correspondientes deben destinar los recursos necesarios para construir y dotar restaurantes dentro de los colegios, y así garantizar desayuno y almuerzo balanceados, además de los refrigerios; áreas amplias, bien dotadas, con acompañamiento permanente, para que no terminen saturados por la extensa permanencia en un solo lugar; pero también salario profesional, para que el magisterio ejerza su labor con pleno reconocimiento del esfuerzo que realiza.

 

Sin así garantizarlo, este reto no es factible de ser concretado. Pero, además, es necesario resaltar que a esta Jornada no puede llegarse por la vía de los estímulos que las Secretarías de Educación ofrecen a las rectorías, bien sea por la valoración de calidad o de eficiencia, u otro tipo de reconocimientos, ni a través de imposiciones procedentes desde el Ministerio de Educación, pues ello no resuelve el problema ya planteado; lo que hacen las autoridades educativas al así actuar es reducir el hecho educativo a una simple concentración de estudiantes en un espacio físico, lo cual no promete como resultado final nada más que desastres.

 

Algunas lecciones

 

  1. 1. Asiste el magisterio colombiano a un cambio generacional que propicia la potenciación energética que ahora se ve. Si bien este cambio no es total, sí es evidente que una generación de docentes está cerrando su ciclo y el relevo ya está tomando sus banderas. Llevar a cabo este proceso de manera armoniosa es condición fundamental para que el gremio gane en fortaleza así como en la concreción de una nueva visión sobre el hecho educativo.
  2. El magisterio se reafirma en la concepción de que si no es luchando, peleando, haciendo un cese de actividades, no se logra conquista alguna.
  3. En el proceso vivido hasta ahora logramos una mayor unidad en el gremio, la cual podrá ahondarse si el acuerdo final está a la altura de las demandas levantadas por la base magisterial.
  4. Un talón de Aquiles. Aún no logra el magisterio reconstruir redes organizativas y solidarias con el conjunto de la comunidad educativa, hacerlo sería la condición para ahondar una labor formativa que supere el salón de clase y toque las condciones de vida de nuestras sociedades.

 

Esta precariedad tiene expresión en el formalismo que hoy comportan los consejos estudiantiles y otras instancias de participación de estudiantes. Hay que estimular su constitución y existencia, pero también hay que garantizar su autonomía, actividad permanente y, con ello, su politización.

 

Al terminar de escribir esta nota, en una fase de la negociación que ha llevado a la delegación de Fecode a concentrarse durante varios días con el Ministerio del ramo, sin que éste ceda en sus política económicas y de otros órdenes; acompañada la delegación magisterial desde las calles por marchas y mítines por todo el país, una realidad brilla por su nitidez: El Magisterio colombiano no se rinde... ¡carajo!

Publicado enEdición Nº236
Educadores declaran huelga indefinida en Panamá

Cuarto día de huelga, y más educadores se suman. Y el Gobierno Nacional aun improvisa e intimada al movimiento magisterial. Pero sus efectos, por el contrario fortalecen la huelga nacional. La lucha continúa y nuevas estrategias se definen en dirección a una mejor educación.


La Unión Nacional de Educadores UNEP prepara fortaleza de acciones en territorio panameño, luego de horas de negociación ante representantes del Gobierno, cuyo resultados han sido nulos.


El movimiento magisterial exige cumplimento de los dos acuerdos consensuado con la dirigencia magisterial, donde se separa la parte salarial y los compromisos con los centros educativos.


Igualmente, reiteran el aporte del 6 por ciento de Producto Interno Bruto del país para educación y el aumento escalonado de $300 para el 2017 y otros $300 para el 2020.


Pero el Gobierno presenta 5 punto 5 por ciento del PIB, un aumento salarial de $300 y hacer efectivo los pagos atrasados en tres meses.


La huelga se ha declarado indefinida, y los distintos bastiones de lucha en Panamá, las acciones de calles se incrementan ante la incompetencia, intimidación y la irresponsabilidad como el Gobierno de la República de Panamá, dirigido por Juan Carlos Varela, administra la educación y mide fuerza contra los educadores.


El movimiento magisterial de Panamá, llama a sus bases, a fortalecer la Huelga Indefinida, a evitar provocaciones de los mercenarios cibernéticos y no dejarse confundir sobre las declaraciones de las autoridades nacionales.


La UNEP, es el vocero oficial, que defiende los intereses del magisterio, educación y el pueblo.


Texto publicado en radiotemblor.org

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Sábado, 25 Junio 2016 07:23

Los maestros de Oaxaca

Los maestros de Oaxaca

La doble vara de la derecha ya no es la clásica doble vara. Es una, en particular, que siempre funcionó haciéndose invisible, al tiempo que invisibilizaba, como explicó mil veces Ramonet, una buena parte de la realidad. Eso ya no funciona. Se les descompuso el mecanismo. Recién hoy a México se le está cuarteando su imagen internacional, en un mundo hegemonizado por gente que dice estar a favor de la democracia y la libertad, pero no especifica para quiénes concibe esa democracia y esa libertad. No para todos ni para los más débiles.


Es a fuerza de masacres repetidas y jamás aclaradas, masacres visibles, audibles, documentadas, lanzadas sin contexto a las redes, colgadas de llamamientos y comentarios en varias lenguas, que esa imagen de Peña Nieto se cuartea. Ya no sirven como escudo impenetrable ni la brutal cobertura mediática ni el ok de Estados Unidos para seguir presentando a ese presidente como a un “líder moderno”, muy semejante al que ve en Mauricio Macri.


De hecho, uno de los principales conflictos de los que, de todos modos, salió indemne Macri en su gestión porteña, fue el que mantuvo con los docentes cuando intentó implantar un régimen de evaluación periódico para eliminar las plantas permanentes y reducir el número de educadores (si la memoria no me falla, aquella vez los docentes fueron expulsados de la puerta de la Legislatura por barrabravas. A los medios no les mereció consideración ese hecho, a pesar de que participan del discurso “qué terrible la violencia en el fútbol”). Esa medida era la puerta abierta a la privatización de la educación pública, porque las evaluaciones iban a ser tercerizadas. Precisamente ésa es la base de la Reforma Educativa a la que se resistían los maestros de Oaxaca que el domingo pasado fueron salvajemente reprimidos, gaseados, apaleados y baleados. Los números varían, pero ubican el número de muertos entre los 8 y los 15, y agregan un número similar de heridos de bala y otros tantos de desaparecidos: alrededor de sesenta víctimas. Hay que tener en cuenta que cuando en México desaparece gente, pocas veces reaparece.


También los estudiantes de magisterio de Ayotzinapa terminaron siendo los muertos iniciales más aquellos de los que nunca más se supo nada. La responsabilidad de la masacre, aunque hubo pruebas de que el ejército participó junto con la policía, nunca subió más allá de los alcaldes de las localidades. En Guerrero, como ahora en Oaxaca, el gobierno local pertenecía al PRD. Esa es la alternancia mexicana, eso significa la clase dirigente mexicana, igual que la española, igual que la francesa, igual a lo que quieren hacer de la argentina: matices para aplicar un único proyecto, que no es un proyecto nacional, sino supranacional.


Peña Nieto no estaba en el poder todavía cuando esa Reforma apareció en la agenda mexicana, hace diez años. Pero sí estaban ya en danza los TLC (los tratados de libre comercio), y ya estaba sobrevolando la región la necesidad estratégica de generar un nuevo polo de poder fáctico, que fuera de norte a sur, y reunificara de un modo férreo aquello que un puñado de gobiernos del sur había deshecho, profundizando la verdadera grieta global, expresada en un mundo unipolar versus un mundo multipolar. Estados Unidos, donde la alternancia democrática es bancada en su totalidad –bancan las campañas demócratas y las campañas republicanas– por buitres y ultramillonarios estilo Koch, necesitaba una reformulación de América Latina. Nunca es por las buenas. Estados Unidos nunca seduce. Abusa.


También hace diez años hubo masacre en Oaxaca, y por el mismo motivo. La Reforma Educativa. Hubo resistencia, como la hubo ahora y como la hubo siempre, sólo que no es televisada. ¿Por qué sabemos tan poco de las resistencias en el mundo si hay libertad de expresión? ¿Por qué recién ahora les resulta complicado a los medios convencionales y a sus políticos protegidos mantener el cerco que ha hecho que creamos que los pueblos han sido disciplinados y que la lucha es inconsistente porque está condenada al fracaso? ¿Por qué los grandes medios carecen por completo de pensamiento crítico en relación al sufrimiento humano? ¿Cómo se pueden seguir sosteniendo debates en el aire de las ideas reales o fingidas, cuando es tan denso el aire que respiramos?


Hace diez años, cuando más de treinta maestros fueron fusilados en Oaxaca por la Policía Preventiva, y como ahora el Gobierno y los medios avalaron la versión de que la Policía había ido desarmada y que las muertes las habían provocado grupos de provocadores (igual que el relato del Puente Pueyrredón, y la tapa de Clarín), no existía la profusión de fotos y videos que desde el domingo pasado no cesamos de ver. En ellos se observa claramente a una Policía salvaje, con directivas claras, disparar a mansalva contra manifestantes que a lo sumo arrojaban piedras o palos. Las mentiras no aguantan las evidencias. Se vieron testimonios de niños que van a las marchas mexicanas, y no lo hacen como nuestros niños, que hasta hace poco iban en brazos de sus padres o disfrazados de Zamba a participar de una fiesta. Estos niños de los videos van a las marchas a conciencia de que habrá represión.

No saben si van a volver. Así se protesta en México. En un estado de violencia permanente. Y sin embargo, la OEA permanece inalterable y no hace nada salvo mandar falsas condolencias. Peña Nieto sigue cubierto por el establishment que chilla por Maduro.


Esta semana hubo revuelta de estudiantes y educadores también en Chile, pese a que en las últimas elecciones el panorama parecía despejado. No es Bachelet, es el Pacífico. El mismo Pacífico que baña con sangre a México. El Secretario de Educación Pública mexicano, Aurelio Nuño, ratificó el jueves que la Reforma Educativa no tiene vuelta atrás. Imagínense: ese hombre tiene más de una docena de muertos y otra de desaparecidos todavía calientes colgándole de las palabras. No le importa. Ratifica la Reforma, dice que no es negociable.


Son los maestros y los estudiantes los que en algunos escenarios, como México, parecen tener la llave del derecho a la igualdad.

Porque sin educación, la igualdad es imposible, y todavía nadie se ha atrevido a decirle a su audiencia: “Miren, yo creo que la igualdad no es conveniente, creo que tenemos que concentrar entre nosotros doscientos toda la riqueza, y si la gente no lo acepta, bueno, podemos molerla a palos o se nos pueden escapar las balas”. Eso nunca lo dirán, pero lo hacen. Para tener poblaciones mansas, resignadas a salarios de miseria, es necesario un proyecto de educación restringida a las clases dominantes.


Y no sólo eso. Recuerdo el testimonio estremecedor de uno de los sobrevivientes de Ayotzinapa, cuando todavía estaba en shock después de la masacre en la que mataron a 43 de sus compañeros de magisterio. Ese muchacho dijo que contra los maestros hay saña porque no sólo educan a los pobres y a los campesinos, sino sobre todo porque en esa enseñanza esos niños tentados por las ofertas del narco hallan alternativas, descubren vocaciones, se niegan a ofrecer sus vidas por tan poco. Los maestros son los verdaderos arietes contra el narcoestado. Por eso los persiguen y los matan los que en los foros internacionales cacarean una lucha contra el narco que después borran con el codo para llenarse los bolsillos. Atrás de esta puja no hay ideales: hay bolsillos, que es una metáfora vieja para aludir a cuentas no declaradas.

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Viernes, 24 Junio 2016 07:52

Crimen de Estado

Crimen de Estado

No fue Chiapas el primer estado en llegar al estallido social, sino Oaxaca, su vecino. Hasta el momento hay 11 muertos producto de las balas policiales, entre ellos dos liceales y dos maestros; el resto son campesinos y personas solidarias con la lucha magisterial.


México convulsiona. No fue Chiapas el primer estado en llegar al estallido social, sino Oaxaca, su vecino. En las primeras horas de la mañana del domingo 19, cuando se celebraba el Día del Padre, la Policía Federal atacó con munición real uno de los bloqueos que maestros, padres de familia y el pueblo en general –no es exagerado– mantenían en Nochixtlán, una comunidad del norte del estado. Hasta el momento hay 11 muertos producto de las balas policiales, entre ellos dos liceales y dos maestros; el resto son campesinos y personas solidarias con la lucha magisterial. Desde el 15 de mayo los maestros de México están en paro en rechazo a la reforma educativa (véase Brecha 10-VI-16), y en Oaxaca empezaron a bloquear las rutas para impedir que la Policía Federal tuviera acceso a la capital. Nochixtlán tenía su bloqueo ubicado en la ruta que conecta la ciudad de Oaxaca con la de México y el ensañamiento allí fue grande. La primera versión de las cadenas televisivas siguió a pie juntillas los vaivenes de la versión oficial.

Primero, se dijo que la Policía Federal no había usado armas de fuego para reprimir y que los agentes habían repelido una agresión de los maestros, que sí tenían armas... El burdo intento de manipulación del relato en cuanto a lo sucedido explotó en las redes sociales y en la prensa independiente y empezaron a aparecer fotos donde se ve cómo los agentes disparan con sus AR15. Sobre algunas de esas fotos –de la agencia AP– el gobierno dijo que no habían sido tomadas en Nochixtlán. La agencia respondió difundiendo los metadatos de las imágenes. Pobladores de la localidad retuvieron a su vez a dos reporteros de TV Azteca para exigir que la televisora difundiera una versión completa de los hechos. Fueron liberados a la noche de ese día y TV Azteca concedió menos de cinco minutos a la versión de los vecinos y los reclamos populares.


Nochixtlán y la ciudad de Oaxaca, a poco menos de 40 minutos, se mantienen cerradas por las barricadas populares. En Nochixtlán la gente prendió fuego el Palacio Municipal una vez que circuló la noticia de que el alcalde había huido con su familia.


A pesar de que casi todos los bloqueos instalados en las distintas rutas del estado fueron reprimidos, los maestros y padres de familia han vuelto a tomar las carreteras una y otra vez. Es alucinante ver cómo exigen a las tropas que desobedezcan las órdenes de atacarlos. El paso para los peatones y los autos es libre, sólo retienen a los tráilers que transportan mercaderías.


La revuelta docente ha aglutinado el descontento social palpable en México, pero lo que está en juego en ella es también la defensa del territorio.

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