Lunes, 23 Mayo 2016 09:00

Tope del crecimiento económico

Tope del crecimiento económico

La realidad tiene poco que ver con las estimaciones. Pero este no es asunto que preocupe demasiado a muchos economistas y tampoco a los políticos. Si se fija una tasa de crecimiento esperada para esta economía y luego se revisa a la baja varias veces durante el año, pues peor para la realidad; siempre habrá manera de explicarlo. Es ahí donde se pone la atención en los métodos para estimar el nivel de la actividad económica y sus consecuencias en la cada vez más repetitiva conversación (o monólogo) que se crea alrededor del PIB.

 

Desde hace tiempo el banco central ha explicado la trayectoria de la inflación con referencia en un concepto que es la brecha del producto. Este indicaría si el producto que efectivamente se mide es mayor o menor que el que se estima como el potencial, es decir, la cantidad máxima de bienes y servicios que se puede generar funcionando a plena capacidad, lo que implica una máxima eficiencia.

 

Vaya, que se trata de lo que se estima que crece el producto y lo que se estima que podría crecer en un momento determinado. Una medición pretenciosa, pero sobre la cual según dicen los técnicos se basa la política monetaria para determinar el curso de la inflación, mediante la tasa de interés y, también, la política fiscal para incidir sobre las decisiones de inversión y de consumo por medio del gasto público y los impuestos.

 

Si el producto efectivo está por debajo del potencial (una brecha negativa) las condiciones de la oferta y la demanda no presionan los precios al alza, si la brecha es positiva la inflación tenderá aumentar. La consecución de las metas de inflación en torno a 3 por ciento anual se basaba en la brecha negativa. Pero ahora esa brecha, según algunos analistas, se está cerrando.

 

Pero no se cierra necesariamente por razones de la asignación y uso de los recursos, por estar utilizando más la capacidad instalada, porque crezca la inversión o se eleven los ingresos de los trabajadores. Tampoco sería la consecuencia del impulso de los procesos de innovación o del cambio tecnológico. No, esto sucede porque la economía no da para más, no logra elevar su tasa de crecimiento más allá de 2.6 por ciento en promedio anual. Este es, según la visión más convencional, su estado natural. No importa si esto es mucho o poco, lo relevante es el tope.

 

La conocida empresa calificadora Moody’s emitió hace unos cuantos días una nota de análisis en la que trata este asunto. Dice: Dado que la economía se encuentra funcionando a tasas consistentes con su capacidad productiva, la brecha del producto se ha cerrado. Y concluye que no se necesitan más los estímulos de tipo fiscal y monetario, pues se generaría una inflación por encima del objetivo de 3 por ciento y, además, forzar un crecimiento del producto por arriba del actual provocaría desequilibrios macroeconómicos.

 

Pues los técnicos economistas del sector privado y del gobierno conceden así que esta economía no da para más. Ni aumenta su capacidad de producción, ni rebasa su grado de ineficiencia actual, no cuenta con fuerza alguna que impulse su potencial de crecimiento. Pues que sea el 2.6 por ciento de crecimiento anual del producto y quien se quede fuera lo hará siempre en beneficio de una inflación controlada y de la preservación de los equilibrios macroeconómicos. Este es el mensaje político que tendrá que asumirse abiertamente. El poder tomado por los profesionales.

 

Decir que cualquier método de estimación de la brecha del producto está sujeto a un alto grado de incertidumbre es una simpleza. Eso se desprende de la estructura de la economía y sus cambios, lo que incluye las condiciones el mercado laboral en cuanto al empleo de la gente y sus ingresos, también, la situación de las empresas de distintos tamaños en diversos sectores, las condiciones financieras y las diferencias en el desarrollo regional.

 

Pero es, sin duda, más fácil tomar una medida de la brecha del producto y usarla de modo directo y sin filtros, sobre todo el que impone una seria consideración del estado de la sociedad. Así se pasa sin pausa alguna a proponer que los estímulos monetarios y fiscales son excesivos y en aras de la estabilidad macroeconómica admitir que solo se puede crecer al 2.6 por ciento. La receta es reducir el déficit fiscal de alrededor de 3.5 por ciento del PIB (¿será con menos gasto y más impuestos?) y subir las tasas de interés. Pocas variables para un problema tan grande.

 

A estas tasas de crecimiento máximo posible y según los datos de ocupación del Inegi al primer trimestre de este año, 63 por ciento de la población ocupada recibía un ingreso hasta de tres salarios mínimos, 12.5 por ciento recibía más de tres y 5.9 por ciento más de cinco salarios mínimos. La marginación social a este nivel en que la brecha del producto desaparece es un tema que cuando menos también habría que considerar técnicamente. Agréguese que la informalidad sigue siendo de 60 por ciento, que el país vive en buena medida de las remesas que llegan de Estados Unidos, la quiebra económica de estados como Tabasco y Campeche y el desplome del peso.

 

Según las consideraciones de la brecha del producto, apenas unas cuantas variables parecen necesarias para abordar el problema del límite de crecimiento de la economía mexicana. Ni ésta puede crecer más ni el análisis económico predominante puede ofrecer otra cosa.

 

 

 

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“El modelo dominante de desarrollo no funciona”

La Cepal se reúne este mes en México con el foco puesto en la desigualdad y el cambio climático

 

La Cepal, el organismo económico para América Latina de la ONU, se reúne este mes en México con el foco puesto en la desigualdad y los desafíos del cambio climático. La agenda 2030, aprobada el año pasado por todos los Estados de la ONU, busca soluciones que saquen a la región del atolladero económico en que lleva sumido durante los últimos dos años sin perder de vista los equilibrios de equidad y respeto al medio ambiente. Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva del organismo, convoca al sector público y privado "a cambiar la conversación".

Pregunta. En los últimos años ha crecido la desigualdad y la pobreza. ¿Por qué?


Respuesta. Lo que nosotros observamos es un estancamiento en la disminución de la pobreza. El desempleo se mantiene en niveles del 6,5% pero ha habido un cambio. Los empleos son ahora de menor productividad y un poco más precarios. Estamos viendo una evolución del trabajo asalariado hacia el autoempleo. Nosotros proponemos que tiene que haber tres tipos de eficiencias en la economía global, no solo regional. Está habiendo movimientos tectónicos de alcance mundial. El mundo no crece lo suficiente. Y la región está con tasas declinantes. Ha de haber una coordinación para que todos los países en vez abocarse al ajuste, promuevan impulsos a la economía. Sobre todo en los países desarrollados y con superávit. Si ellos recortan y ajustan, ¿qué le dejan al mundo en desarrollo?


P. ¿Qué cambios habría que hacer en el modelo productivo?


R. Urge un cambio en la matriz productiva en busca de sectores más intensivos en aprendizaje e innovación. México, por ejemplo, ha avanzado mucho. Es de las economías más diversificadas de la región. Ya no depende tanto del petróleo.


P. ¿Qué papel juega la tecnología?


R. Debemos utilizar la revolución tecnológica para darle un gran impulso ambiental a la economía. Debemos subirnos a la dinámica de las energías renovables que generen un menor deterioro ambiental y combatir el cambio climático con tasa bajas de carbono.


P. ¿Qué países lo están haciendo bien?


R. Chile por ejemplo tiene un plan muy potente a 2020 que va sustituyendo energía tradicional. Ecuador ha logrado echar a andar una hidroeléctrica muy importante que sustituye la importación de combustibles fósiles.


P. ¿Es la tecnología una amenaza para el empleo?


R. Es importante que esta transición tecnológica con miras ambientales y sostenibles vaya acompañada de empleo. Porque si la tecnología va a empezar a sustituir a los trabajadores, sobre todo los de baja productividad, también pude generar problemas para el futuro.
P. ¿Cómo se financian esas políticas públicas?


R.Hay que buscar vías de financiamiento. Nosotros hemos detectado que la región en su conjunto tiene un nivel de evasión de fiscal muy alto tanto en el impuesto sobre la renta y como sobre el valor agregado. Son uno 320.000 millones de dólares en evasión fiscal. Esos recursos pueden ponerse a disposición del desarrollo sostenible con igualdad si se consigue una mejor regulación.


P. ¿Qué papel juega el sector privado?


R. Nosotros estamos intentando cambiar la conversación entre el sector público y privado. Convocar al empresariado de la región a un cambio progresivo. La desigualdad y la insostenibilidad ambiental conspiran contra el buen desempeño de las empresas. El estilo dominante de desarrollo no está funcionado. Por lo tanto, tenemos que abordar cambios estructurales progresivos para el futuro de la región encaminados a un desarrollo sostenible y más igualitario.


P. ¿Qué ejemplos encuentra de ese modelo actualmente en la región?


R. El polo de la industria aeroespacial en Querétaro. Es un sector económico muy interesante. Han construido un ecosistema de innovación, aprendizaje y capacidades. En el norte de Chile también se está creando un polo de energías renovables donde empresa nacionales e internacionales han creado coaliciones para una nueva alternativa de desarrollo.

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Jueves, 12 Mayo 2016 07:42

El empleo cruje en la región

La tasa de desocupación en América latina crecería medio punto porcentual este año, según la Cepal y la OIT.
Los organismos señalaron que el proceso de mejora de los indicadores laborales en América latina de los últimos 15 años se frenó y que las perspectivas para el 2016 son desfavorables. Recomiendan implementar políticas activas para responder al problema.

 

 

El año pasado se produjo el primer aumento en la tasa de desempleo de América latina desde 2009, cuando la crisis internacional golpeó con fuerza sobre las economías de la región. La desocupación para el heterogéneo bloque de países latinoamericanos pasó de 6 a 6,5 por ciento en 2015 de acuerdo a un informe de la CEPAL y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) divulgado ayer. Los organismos proyectan que la tendencia continuará este año como consecuencia del empeoramiento en las condiciones macroeconómicas. Sin exhibir el destacado dinamismo del período 2003-2008, la economía Argentina había logrado mantenerse aislada de un proceso de deterioro generalizado en las condiciones del mercado de trabajo. El ajuste recesivo implementado por el gobierno de Mauricio Macri y las crecientes tensiones en la esfera laboral -pública y privada- hacen prever que el país se sumará al grupo liderado por Brasil que traccionarán al alza la desocupación en el continente.

 

“En muchos países de América del Sur las perspectivas de crecimiento continúan siendo poco auspiciosas, lo que seguirá afectando los mercados laborales”, advierte el documento. “El proceso de continua mejora de los indicadores laborales que benefició a la región durante gran parte de los últimos 15 años se frenó en un contexto macroeconómico global más desfavorable”, indicó la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, en la nueva edición de Coyuntura laboral en América latina y el Caribe.

 

Sin embargo, hasta ahora el deterioro de los indicadores de empleo y desempleo no fue un fenómeno generalizado en la región y la tasa de desempleo solo aumentó en 7 de 19 países de América latina y el Caribe, mientras que cayó en 9 y se mantuvo prácticamente estable en otros 3. “Esto subraya la importancia de medidas no solo para mitigar los efectos de la crisis en el corto plazo, sino también para enfrentar las brechas y rezagos de más largo plazo, tales como la poca diversificación productiva, las brechas de productividad, la alta informalidad y la desigualdad”, agregó José Manuel Salazar, director regional de la OIT para la región.

 

De acuerdo al informe, la desocupación en Argentina se ubicó en 6,5 por ciento durante 2015. La cifra publicada por los organismos corresponde al promedio de los primeros tres trimestres del año mientras que, para el estudio, el guarismo cerró en 7,3 por ciento en 2014. Si bien el presidente Macri y sus colaboradores niegan la existencia de un proceso generalizado de destrucción de empleo público y privado, el gobierno promovió la firma de un acuerdo con grandes empresas para que no despidan trabajadores para desactivar el tratamiento legislativo de la ley que prohíbe las desvinculaciones y duplica las indemnizaciones. “El mundo pelea por el empleo”, fue la novedosa fórmula incorporada por el mandatario el lunes pasado al anunciar un paquete de ayudas para las pequeñas y medianas empresas.

 

Ajena a las advertencias sobre el deterioro del mundo laboral en la región que hacen la Cepal y la OIT, la empresa calificadora de riesgo Moody’s advirtió recientemente sobre un incremento en la desocupación en el país. Al celebrar el regreso de la Argentina al mercado financiero internacional con la emisión de deuda externa, la firma estadounidense reclamó “una reducción sostenida de los desequilibrios macroeconómicos del país para sustentar mejoras adicionales en las perspectivas crediticias del gobierno, las empresas y los bancos”. Desde su perspectiva, el PBI se contraerá un 1,5 por ciento este año, “lo cual derivará en un aumento del desempleo, con un índice de inflación superior al 30 por ciento”.

 

Si se cumplen las previsiones de la OIT y Cepal, perspectivas que también son compartidas por otros organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional, este año volverá a registrarse una nueva contracción del producto interno bruto latinoamericano. “Esto implica que se mantendría la debilidad de la generación de empleo, con una nueva caída de la tasa de ocupación y un empeoramiento de la calidad del empleo, al centrarse la generación de nuevos puestos de trabajo en sectores de baja productividad. También es previsible un nuevo aumento de la tasa de desempleo, probablemente de más de medio punto porcentual”, concluye el documento difundido ayer por los organismos dependientes de Naciones Unidas.

 

 

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Lunes, 25 Abril 2016 15:15

Juventud al borde del suicidio

Juventud al borde del suicidio

Desempleo, pobreza, falta de oportunidades para cursar estudios secundarios y superiores, delincuencia, violencia y suicidios hacen parte de los principales indicadores que caracterizan a los jóvenes, tanto en América Latina y el Caribe (AL-C) como en Colombia en particular. Los últimos informes de la Cepal, del Banco Mundial (BM) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) así lo indican. Más de 20 millones de personas entre los 15 y 24 años ni estudian ni trabajan. Conforme pasa el tiempo cada vez son más jóvenes quienes ven en el suicidio la única forma de solucionar sus problemas; apareciendo ésta (con una tasa de suicidio de adolescentes que alcanza el 5 por cada 100 mil jóvenes) como la segunda causa de muerte entre los jóvenes latinoamericanos después de los accidentes de tránsito.

Si bien el escritor, novelista, historiador y filósofo británico H. G. Wells (1866-1946) jamás desistió como socialista que era en su intento de promover un mundo más justo y solidario, su último ensayo “El destino del homo sapiens” (1939) está marcado por un pesimismo fruto de contemplar una humanidad que, por ambición y odio, se destruye a sí misma. Una de las tres clases de fuerzas identificadas por Wells, tendientes a provocar una crisis de violencia frenética sin ningún objetivo razonable, consiste en “el exceso relativo de jóvenes desocupados”.

Wells contó con el talento necesario para vaticinar el conflicto militar global que se desarrolló entre 1939 y 1945. Pronosticó que “el estrato de la población en edad de combatir, jóvenes principalmente, caerá en los campos de batalla, quedará mutilado, será envenenado o afectado mentalmente. Después aparecerá una generación mal nutrida, deficientemente educada, desmoralizada y mentalmente deformada; los esfuerzos inherentes a la preparación bélica, la presión, el ruido y el desorden del conflicto no permitirán un crecimiento normal. Se habrán desperdiciado para siempre grandes reservas de energía”. No se equivocó, la Segunda Guerra Mundial arrojó un total de 70 millones de víctimas entre combatientes y población civil.

Pasados los años la juventud no corre con mejor suerte. La situación es tal que el suicidio surge como una alternativa ante las condiciones de vida que enfrentan, el poco sentido que le encuentran a su existencia y el oscuro futuro que ven ante sí.Los suicidios se cobran un costo alto. De acuerdo con estudios de la OMS, más de 800.000 personas mueren cada año en el mundo por esta causa, registrada como la segunda causa principal de muerte entre personas de 15 a 29 años de edad. Hay indicios que por cada suicidio posiblemente más de otras 20 personas intentaron igual camino.


En Colombia esta realidad no es diferente. En la última década se presentaron 18.336 suicidios, con promedio de 1.833 casos por año y una tasa promedio anual de 4,1 casos por 100.000 habitantes. La mayor tasa se presenta en los grupos de 20 a 24 años de edad; ésta es de 6,5 suicidios por cada 100.000 jóvenes (Ver recuadro).

 

Diagnósticos


De acuerdo con un estudio adelantado por el BM, en América Latina uno de cada cinco jóvenes ni estudia ni trabaja. Estos son llamados comúnmente “ninis”. Más de 20 millones de personas entre 15 y 24 años de edad viven en estas condiciones; además, el problema de los “ninis” ha demostrado ser muy persistente y creciente .

¿No hay cama para tanta gente? En el transcurso de tres generaciones, la población de Latinoamérica y el Caribe (AL-C) se multiplicó por 3,8 veces: en 1950 sumaba 169 millones de habitantes; en 2015 aumentó a 635 millones. En el conjunto de AL-C, el 25,6 por ciento de la población se encuentra en el rango de 15 a 29 años de edad; esto es, actualmente hay 163 millones de jóvenes (cuadro 1).

En AL-C la tasa de desempleo, que a partir de 2010 se había recuperado de manera vertiginosa de su incremento en 2009, de nuevo creció hasta alcanzar en el año 2015 un 6,6 por ciento; lo que representa un incremento del número de desocupados urbanos alrededor de 1,5 millones de personas, principalmente jóvenes, llegando a un total de 14,7 millones en AL-C.

En paralelo, la caída de la pobreza se frenó a partir de 2012 y la pobreza extrema (indigencia) vuelve a crecer debido, de una parte, al aumento del costo de los alimentos que es superior a la inflación general y, de otra, al deterioro del mercado laboral y a la reducción en el gasto público social. De acuerdo con el informe del panorama social de la región en 2015, presentado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el número de personas en situación de pobreza creció en alrededor de dos millones en 2014 en comparación con 2013, alcanzando 168 millones de personas, 70 millones de los cuales estaban en la indigencia. En 2015 la tasa regional de pobreza aumentó a 29,2 por ciento de los habitantes de la región (175 millones de personas) y la tasa de indigencia a 12,4 por ciento (75 millones de personas) .

El deterioro que muestran los indicadores sociales en la región afecta adversamente a los jóvenes, una alta proporción de los cuales se encuentra en una penosa situación, sin esperanza de redimir. Redimir, según el Drae, hace referencia al poner término a algún vejamen, penuria u otra adversidad o molestia. A continuación se describe esta situación juvenil en AL-C, con base en estadísticas de la Cepal.

 

 Educación

 

AL-C registra avances en cuanto a los niveles de escolaridad: en 2013, el 92 por ciento de la población entre 15 y 19 años de edad había concluido la educación primaria; en la secundaria la cifra se había elevado del 37 por ciento en 1997 al 58 por ciento en 2013, considerando a los jóvenes en edad de término de dicho nivel.

Sin embargo, la situación socioeconómica de los jóvenes muestra amplias brechas educativas por nivel de ingresos, particularmente en la educación secundaria y postsecundaria. Un 80 por ciento de los jóvenes de 20 a 24 años del quintil más rico había concluido la secundaria en 2013, mientras que en el quintil más pobre esta tasa solo llegaba a 34 por ciento. En la educación postsecundaria, la brecha es apreciablemente mayor: en 2013, el porcentaje de población con ese nivel educativo alcanzó un 46 en el quintil más rico, mientras que en el quintil más pobre fue de apenas un 4 por ciento (Cepal, 2016).

 

Existe una alta heterogeneidad entre los países en lo referido a la tasa neta de matrícula en secundaria. El promedio en AL-C para el año 2012 es de 73 por ciento. El intervalo en la cobertura de la educación secundaria registra una tasa neta mínima de 47 por ciento en Guatemala y una máxima de 89 por ciento en Argentina (gráfico 1).

 

Trabajo

 

El trabajo es la llave maestra para la igualdad, eje de la integración social y económica, y mecanismo fundamental de construcción de autonomía, identidad, dignidad personal y ampliación de la ciudadanía. El 80 por ciento de los ingresos totales de los hogares latinoamericanos proviene del trabajo; por lo tanto, es el principal motor para la superación de la pobreza y el acceso al bienestar y a la protección social. Sin embargo, el mundo del trabajo también puede producir y exacerbar desigualdades (Cepal, 2016, p. 31).

Respecto al desempleo, existen en AL-C diferencias importantes en función de la condición etaria. La tasa de desempleo de la población joven es siempre superior a los promedios nacionales. Para el año 2011 en AL-C, en el intervalo de 15 a 24 años de edad, era de 14 por ciento (la tasa promedio de desempleo global era de 6,7%) y Colombia, con un desempleo juvenil del 22 por ciento batía récord en la región, mientras Bolivia, con 6 por ciento resgistraba el mínimo (gráfico 2).

 


De otra parte, el 5,1 por ciento de los jóvenes latinoamericanos estudia y trabaja simultáneamente. En Paraguay el 9,1 por ciento de estos realiza esta doble actividad de manera simultánea; el nivel más bajo se registra en Chile con el 3 por ciento (cuadro 2).

Las personas ocupadas en sectores de baja productividad en general se caracterizan por tener una inserción laboral precaria e inestable, que conlleva un escaso acceso a las prestaciones de la protección social (como pensiones y salud) y bajos ingresos laborales. En períodos de alto desempleo o de crisis económica, estos trabajadores tienen una elevada probabilidad de caer en situación de pobreza. En AL-C uno de cada tres jóvenes trabajadores se encuentra insertado en empleos de baja productividad; Chile registra el nivel más bajo con el 14,9 por ciento y Colombia el más alto con el 62,3 por ciento (cuadro 3).

 

 

“Ninis” y violencia en AL-C

 

De acuerdo con el estudio del BM “Ninis en América Latina” este fenómeno tiene dos implicaciones graves para el desarrollo, estabilidad y sostenibilidad de la región:

i) Contribuye a la transmisión intergeneracional de la desigualdad. Casi el 60 por ciento de los “ninis” de la región provienen de hogares pobres o vulnerables localizados en el 40 por ciento inferior de la distribución del ingreso y el 66 por ciento de los “ninis” son mujeres. Este desequilibro, junto con el efecto negativo de largo plazo que el ser “nini” tiene sobre el desempeño en el mercado laboral, tiende a perpetuar la transmisión de la disparidad de género y de ingresos de una generación a la siguiente, obstruyendo la movilidad social y la reducción de la pobreza en la región;

ii) En algunos contextos, está vinculado a la delincuencia y a la violencia. En Colombia, México y América Central, donde la proporción de “ninis” está por encima del promedio regional, el problema se agrava por la presencia generalizada del crimen organizado. En estos entornos, el problema de los ninis está vinculado al crimen y a la violencia, lo que aumenta los riesgos para los jóvenes y la sociedad en su conjunto.

El 29,5 por ciento de los jóvenes entre 15 y 24 años de edad no estudia ni trabaja en AL-C; esto representa, en cifras absolutas 32 millones, según datos de la Cepal (cuadro 4). El número de “ninis” supera en 1,6 veces al estimado en el estudio del BM; hecho que se explica porque la población de referencia o intervalo etario es más amplio en la Cepal (15-29 años) que el estudio del BM (15-24 años). El porcentaje más alto de “ninis lo tiene Chile con el 34,2 por ciento; el más bajo corresponde a Bolivia con el 17,6 por ciento. Además, Chile es el país que ostenta uno de los mayores aumentos en la tasa de suicidios en el mundo, sólo superado por Corea del Sur; en particular, según cifras del ministerio de Salud, si en el 2000 se suicidaban cuatro de cada 100 mil personas entre 10 y 19 años, esa cifra en 2010 creció a ocho y se estima que para 2020 se llegará a 12 suicidios por cada 100 mil jóvenes.

Según el estudio del BM, el perfil típico del “nini” en América Latina es una mujer que no ha terminado la educación secundaria y vive en un hogar urbano pobre o vulnerable. Las mujeres representan dos tercios de la población “nini” de la región y en este grupo el factor de riesgo más importante asociado a la condición de “nini” es el matrimonio antes de los 18 años y el embarazo durante la adolescencia. Normalmente el camino que lleva a ser “nini”, sobre todo entre hombres, es la deserción escolar temprana para empezar a trabajar, seguida del desempleo. Al abandonar la escuela antes de terminar el bachillerato, los jóvenes por lo general carecen de las habilidades necesarias para conseguir un trabajo en el sector formal, por lo que en la mayoría de los casos se conforman con empleos temporales e inestables en el sector informal. Una vez que pierden estos puestos de trabajo nunca regresan a la escuela.

El estudio del BM concluye que hay dos conjuntos principales de políticas para reducir la proporción de “ninis”: i) evitar el abandono escolar de los jóvenes, es decir, reducir el flujo de nuevos “ninis”, ii) insertar al mercado laboral a los jóvenes que ya son “ninis”.

En relación al problema creciente de los suicidios de jóvenes, la OMS afirma que estos son prevenibles; para que las respuestas nacionales sean eficaces, es necesaria una estrategia integral y multisectorial de prevención. Algunos elementos clave del desarrollo de una estrategia nacional de prevención del suicidio en jóvenes deben incluir no solo el sector de la salud sino también los de la educación, el empleo, el bienestar social y la justicia, entre otros.

En definitiva, un cambio radical de política y modelo de desarrollo, lo cual no es perceptible por parte alguna.

 

Juventud "ninis", trabajo y violencia en Colombia

 

La realidad de la juventud en nuestro país es grave. El vacío existencial y la desesperanza son sus consecuencias; y con éstas el aumento de suicidios entre personas en las que apenas inician el florecimiento de la vida.

Los datos así lo confirman: durante la última década en Colombia se presentaron 18.336 suicidios, con promedio de 1.833 casos por año y una tasa promedio anual de 4,1 casos por 100.000 habitantes. Para el año 2014 se observó un comportamiento alto de suicidios en el grupo de edad entre los 20 y 24 y entre los 25 a 29 años (277 y 237 casos respectivamente); el mayor número de casos ocurrió en hombres en el grupo etario de 20 a 24 años (235 casos) y en mujeres entre los 15 a 17 años (48 casos); la mayor tasa por 100.000 habitantes (6,5) se presentó en los grupos de 20 a 24, muy por encima de la tasa nacional.

 

Política económica y social fallida

De acuerdo con la Ley 1622 de 2013, en Colombia se entiende por joven la persona entre 14 y 28 años de edad. Según el Dane, el total de población en edad de trabajar en el país es de 37,6 millones de personas; los jóvenes representan el 32,1por ciento de esa población, esto es, 12,1 millones.

Puntualicemos. La tasa global de participación (Tgp) es la relación porcentual entre la población juvenil económicamente activa y la población juvenil en edad de trabajar; este indicador expresa la presión que hacen los jóvenes en el mercado laboral. Para el trimestre móvil noviembre 2015 - enero 2016 esta tasa fue de 60 por ciento; la tasa de ocupación se ubicó en 50,5 por ciento y la tasa de desempleo fue 15,7 por ciento (equivalente a 1,2 millones de jóvenes). La tasa de desempleo de las mujeres jóvenes fue 22,3 por ciento, y la de los hombres jóvenes 10,9 por ciento. El 40,0 por ciento de la población de 14 a 28 años correspondió a población económicamente inactiva, equivalente a 4,8 millones de jóvenes.

Con relación a los jóvenes trabajadores insertados en empleos de baja productividad, según estadísticas de la Cepal, estos suman cerca de 3,8 millones, en términos porcentuales el 62,3 respecto al total de jóvenes ocupados.

Hay más. De acuerdo con las estadísticas de la Cepal, el porcentaje de jóvenes que en América Latina no estudian ni trabajan, “ninis”, es de 29,5. En Colombia éstos representan el 28,3 por ciento, esto es, 3,4 millones respecto al total de aquellos que están en edad de trabajar. La proporción de ninis varía mucho entre los distintos países de la región. Las cifras absolutas más altas de ninis, según el Banco Mundial, se encuentran en Brasil, Colombia y México, principalmente porque estos países tienen las poblaciones más grandes de la región.

 


Juventud y violencia en Colombia, 2014

 

En el Reporte Mundial sobre Violencia y Salud (Rmvs) se define a la violencia como el “Uso intencional de la fuerza o poder físicos, amenazante o real, en contra de uno mismo, de otra persona o en contra de un grupo o comunidad, que resulte o tenga una alta posibilidad de resultar en heridas, muerte o daño sicológico, disfunciones o privaciones”. La violencia es un azote ubicuo que desgarra el tejido comunitario y amenaza la vida, la salud y la felicidad de las personas.

Durante el año 2014, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses recibió 25.225 casos por muertes violentas. Estas muertes se clasifican en homicidios, suicidios, muertes accidentales de transporte, otras muertes accidentales, e indeterminadas. El homicidio ocupa el primer lugar con 12.626 muertos equivalente al 50,1 por ciento del total de casos. Transporte, accidentes y suicidio, como manera de muerte, aumentaron globalmente para el año 2014 en un 3,1 por ciento frente al año 2013.

Otros indicadores. El Avpp indica el número de años potenciales de vida perdidos e ilustra cómo a través de la muerte de personas jóvenes o fallecimientos prematuros la sociedad sufre una pérdida. En el año 2014 los años de vida potencialmente perdidos (Avpp) fueron de 900.878 años; el grupo etario donde se concentra mayor número de años de vida potencialmente perdidos es entre los 20 a los 24 años con un 22,2 por ciento del total de Avpp.

 

 

Durante 2014, en Colombia, según cifras generadas por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, se registraron 12.626 homicidios, obteniéndose así una tasa de 26,5 por cada 100.000 habitantes. Dentro de este contexto de violencia, el 90,8 de las víctimas fueron hombres (11.440 casos), siendo la víctima principal dentro de este tipo de muerte. El 60,5 por ciento de las víctimas se concentró en personas entre los 20 y 39 años, similar a años anteriores. Respecto a la escolaridad de las personas fallecidas por homicidio, no logran superar en su mayoría la educación secundaria y la circunstancia del hecho se acrecienta debido a la violencia interpersonal generada por ajuste de cuentas, riñas, intervención legal y embriaguez.

 

El fenómeno de la violencia interpersonal no es ajeno al país. Durante el año 2014 se realizaron 134.552 peritaciones por violencia interpersonal. La tasa por 100.000 habitantes fue de 282,3, con 379,1 lesionados por cada 100.000 hombres y 187,9 lesionadas por cada 100.000 mujeres. Los jóvenes son las víctimas principales de la violencia interpersonal; durante el 2014 el 50 por ciento de las víctimas tenía 27 años o menos, siendo más frecuente la victimización a la edad de 17 años o en el intervalo entre los 20 y 24 años de edad. La conducta violenta en los jóvenes puede ser explicada por la exposición a fenómenos violentos en la infancia, o por tener familiares miembros de pandillas o dedicados a actividades delictivas. En el 2014 se observó que 45 por ciento de los lesionados tan solo habían cursado el nivel básico de instrucción.

En el año 2014 el sistema médico-legal colombiano reportó una tasa de mortalidad por suicidio de 4,3 casos por cada 100.000 habitantes, similar a la reportada durante los últimos 9 años. El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses durante el año 2014 realizó 1.878 necropsias debidas a suicidio. En cuanto a la escolaridad de la víctima, continúa predominando la escolaridad básica primaria y secundaria tanto en hombres como mujeres, con 39,8 por ciento y 39,4 por ciento de los casos respectivamente.

En estas condiciones, levantar las banderas de los jóvenes, abrir espacios de vida y de realización, es una obligación de cualquier proyecto de país que de verdad pretenda darle un giro radical a la realidad aquí reseñada. Los “ninis” deben dar paso a los “sísí”.

* Economista, filósofo, integrante del Consejo de redacción periódico desdeabajo.


1 Rafael de Hoyos; et alt; (2016). Ninis en América Latina. Banco Mundial, Washington, p. 1.
2 Cepal; (2016). Panorama Social de América Latina, Chile, pp. 9-13.

 

 

 

Publicado enEdición Nº223
Entrevista:  El profesor Néstor García Canclini habla de los jóvenes y los cambios en el mundo del trabajo

Se encuentra en Medellín el destacado antropólogo y pensador argentino, Néstor García Canclini, quien participa de varios eventos académicos en atención a una invitación que le cursó la Universidad de Antioquia y la Escuela Nacional Sindical.

 

El profesor García Canclini, también doctor en filosofía, es uno de los antropólogos que más se ha ocupado del tema de la cultura, la modernidad y la posmodernidad desde una perspectiva latinoamericana. Uno de los conceptos que ha acuñado es el de "hibridación cultural", fenómeno que se materializa en escenarios donde diversos sistemas se “intersectan e interpenetran”. Y en algunos de sus textos también ha abordado asuntos del mundo del trabajo, en especial en su relación con la empleabilidad de los jóvenes y las nuevas tecnologías.

 

Autor de 14 libros, el profesor García Canclini ha desarrollado la mayor parte de su actividad intelectual en ciudad de México, donde reside desde 1976; y donde se desempeña como investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores, dependiente del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México.

 

Una de sus obras más conocidas es Consumidores y ciudadanos, en la que afirma que el consumo, producto de la globalización, ha generado una nueva concepción de ciudadano. También los libros Lectores, espectadores e internautas; Culturas híbridas, estrategias para entrar y salir de la modernidad; Diferentes, desiguales y desconectados.

 

En la entrevista que la Agencia de Información le hizo, el profesor García Canclini habla sobre el mundo del trabajo, los jóvenes y el sindicalismo en América Latina.

 

Hoy se habla mucho del emprendimiento como estrategia de inclusión laboral de los jóvenes. ¿Cómo valora usted ese fenómeno?

 

La condición de los jóvenes ha cambiado considerablemente. Las grandes transformaciones contemporáneas se manifiestan mucho más elocuentemente en la condición juvenil. Por ejemplo: la incorporación en las nuevas tecnologías, la precariedad del trabajo, la capacidad de innovación. A algunos sectores de la juventud los llaman emprendedores, o “trend settings”, que son los que se involucran con las nuevas tendencias tecnológicas, no siempre relacionadas con aparatos sino también con nuevos hábitos de vida, nuevos modos de comunicarse, de trabajar, de organizarse. El fenómeno surge por la aceleración de las innovaciones tecnológicas, pero también culturales; de la posibilidad de un mayor acceso a un caudal de información globalizada, de poder asociarse a emprendimientos más allá de lo local. Tiene lados ambivalentes. Lo positivo es que expande el horizonte y da mayor posibilidad de contrastar la información en fuentes diversas. Gracias a estos procesos los jóvenes hoy tienen más relaciones y repertorios culturales que en el pasado.

 

¿Y lo negativo?

 

Que es un fenómeno también impulsado por la precariedad e inestabilidad laboral, de la necesidad de estar pendientes de un próximo trabajo. El modelo neoliberal de flexibilización de las relaciones laborales, la pérdida de derechos laborales y de seguridad social, la desindicalización, ha generado la posibilidad de trabajar en actividades múltiples. Los jóvenes más capacitados, los que terminan carreras universitarias y manejan el inglés, pueden vincularse con un universo social, económico y cultural más extenso, y en redes que trascienden su lugar nativo, tanto para viajar físicamente o para comunicarse y viajar virtualmente.

 

Y los jóvenes que no tiene esa capacitación, ¿qué opciones tienen?

 

Tiene que ver con las nuevas formas de acceder a la información, al conocimiento, de auto-educarse. Hay muchos jóvenes que no han estudiado en la universidad, o que la abandonan sin terminar la carrera, porque encuentran otras formas de emplearse, de ganar dinero, y en oficios que los apasiona y en los que pueden innovar. La innovación es un componente clave en todos estos procesos de reconfiguración laboral y educativa. Muchos de los conocimientos no se obtienen en la universidad, se tienen con el acceso a la tecnología, a los aparatos y dispositivos, a las fuentes de información y de conocimiento que encuentran en las redes sociales. Para muchos de estos jóvenes se vuelve innecesario seguir en la universidad, se retiran porque consideran inútil ver una cantidad de materias que les dan una información sobre otros aspectos de la sociedad y cultura que no les interesa, por el contrario, no les permiten concentrarse en lo que verdaderamente les interesa. La expresión “trend settings” surgió en Estados Unidos cuando se vio que un alto porcentaje de la población trabajaba en actividades de innovación tecnológica, auto-empleados, en muchos casos desde su casa. Se creó la utopía de que todos deberían auto-emplearse, crear su propio trabajo, y desde allí generar riqueza. Pero por cada Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, o de otros iniciadores de innovaciones en redes sociales y otras aplicaciones tecnológicas, hay millones que no logran dar ese salto, y viven experiencias de desempleo y precariedad. La noción de jóvenes emprendedores, creativos, tiene mucho de ilusión. Oculta y disimula procesos de explotación.

 

¿O será que simplemente a los jóvenes les gusta saltar de un trabajo a otro? ¿Qué ha podido establecer a ese respecto?

 

Estamos en una época en que se ha pasado de las carreras profesionales que duraban toda la vida laboral, a vivir el trabajo por proyectos. Hay una dinámica de movilidad que no siempre es negativa, pero para la mayoría sí implica precariedad y dificultades de insertarse en el mercado de trabajo. Antes teníamos la convicción de que si hacíamos una carrera universitaria y nos especializábamos obteníamos buenos recursos de conocimiento y mostrábamos que éramos capaces de hacer tareas con eficiencia teníamos un futuro asegurado, podíamos llegar a ser gerentes de una empresa, dirigentes, diputados... Pero los jóvenes desde hace por lo menos dos generaciones han interiorizado la experiencia de que no se puede hacer carrera, y que aún quienes logran posicionarse en los mejores puestos tienen la tendencia a cambiar, no solo de empresa sino de oficio y profesión; de moverse a otra actividad más innovadora o que dé mejores ingresos.

 

En una conferencia usted mencionó un logro del emprendimiento en Francia...

 

En Francia desde hace muchos años se habla de esta condición laboral como de intermitentes. Comenzó aplicándose a algunos ramos de la producción artística y cultural, que por su propia naturaleza lo son. Los actores y directores teatrales que producen una obra después de varios meses de ensayo la ponen en cartelera y luego pasan un período sin trabajar, mientras logran articular, ensayar y poner otro proyecto en escena, porque tienen que seguir viviendo con sus familias. Entonces el Estado francés creó un sistema de asistencia para que esas personas recibieran beneficios básicos y tuvieran una cierta continuidad en seguro médico. Algunos de estos beneficios se han ido acabando, o no llegan a todos los que lo necesitan. Pero es otra manera de concebir una solución en un oficio que por su propio carácter es inestable. Claro que esa inestabilidad se ha acentuado para todas las profesiones.

 

¿Qué se puede esperar de los jóvenes que no logran engancharse en el conocimiento ni en la tecnología, y tampoco en el mercado laboral?

 

Hay derivaciones distintas que están por estudiarse. Hay un informe del Banco Mundial que correlaciona estadísticas de desempleo juvenil con la tasa de homicidios en México, y se ve cómo esa correlación crece, sobre todo en el norte del país, en los estados más cercanos a Estados Unidos, donde muchos no logran pasar al otro lado y se quedan del lado mexicano, agrandan el desempleo y la precariedad. Y también muchos desesperadamente recurren a ocupaciones ilegales o paralegales, a la violencia, a formas de participación en redes delictivas. Hay otros que no eligen el camino del delito, quedan en la precariedad, son sostenidos por la familia, a veces por padres que también han perdido sus trabajos y quedan al respaldo de la pensión de los abuelos. Hay quienes tratan de educarse o migrar a otros países. En fin, hay muchas salidas poco estudiadas; salidas reales, aunque signifiquen pérdidas de relaciones familiares, desarraigo de su sociedad y su cultura. Creo que una gran tarea es investigar más por parte de las universidades y los gobiernos.

 

La movilidad e inestabilidad que menciona lleva también a los jóvenes a no pensar en una jubilación, una pensión para la vejez. ¿Cómo ha cambiado en ese sentido la expectativa de los jóvenes?

 

La jubilación es la experiencia terminal, pero la experiencia de precariedad y desposesión de bienes y recursos viene desde mucho antes. Traigo al caso lo que me comentaba hace poco una artista visual mexicana, que tiene dos maestrías, sabe 3 idiomas, pero vive saltando de un trabajo a otro, y también pasa periodos desempleada. Dice que no puede acumular una estabilidad que le permita obtener con qué comprar un carro ni quedar embarazada, y menos una jubilación.

 

¿Cómo el movimiento sindical puede participar o involucrarse en los escenarios de jóvenes con esa movilidad y precariedad laboral?

 

El tema tiene varias o muchas aristas, depende de qué país miremos. Mi apreciación la baso en los países latinoamericanos que más conozco, Argentina y México. En los dos sigue habiendo una minoría de trabajadores sindicalizados. La mayor parte, sobre todo los jóvenes, no pertenecen a sindicatos, y también han interiorizado el hecho de que pertenecer a ellos es muy difícil. Están contentos si consiguen trabajo en un restaurante, en un taller, en una empresa de confecciones. Ya saben que van a ganar poco, y menos si son mujeres, y menos si son más jóvenes; saben también que ese trabajo les puede durar poco y que no tendrán seguridad social. Tienen que ingeniárselas para obtener otras satisfacciones, que no les van llegar por la vía laboral, o no directamente. Los sindicatos tienen el desafío de ampliar el espectro de sus demandas, darse cuenta de que no solo deben reclamar aumentos laborales o beneficios ligados a la empresa y al comercio en el cual laboran, sino otros beneficios complementarios que permitan obtener bienestar.

 

¿Cuál es, o debería ser, el papel de los Estados en relación con ese tema?

 

Los Estados han desmantelado el bienestar de la gente, han dejado a las empresas que manipulen con mayor libertad un conjunto de recursos, de contratos de trabajo que crean desigualdad entre los propios trabajadores, los divide y los excluye. Este desmantelamiento ha llevado a transferir la responsabilidad del Estado a los trabajadores, o a los desempleados que deben conseguir trabajo, a ver qué inventan. Hay que luchar por restablecer cierto estado de bienestar, no podemos confiar a las empresas cuyo objetivo principal es el lucro, y debemos exigirles responsabilidad a los políticos por los que votamos.

 

Una premisa de la que parte el sindicalismo es que éste es un valor de la democracia, necesario para que ésta exista. ¿Cómo ve la construcción de democracia en un contexto en el que los jóvenes no ven en la sindicalización una opción prioritaria?

 

Hay nuevas formas de ciudadanía que están surgiendo, muchas de ellas ligadas a internet, pero también que van más allá de lo digital; formas que facilitan una información más amplia, articulaciones de solidaridad que trascienden la frontera. Al mismo tiempo estos procesos relativizan las formas antiguas de sindicalización y de solidaridad.

 

Finalmente, y ya remitiéndonos a Colombia y al proceso de paz y el posconflicto, ¿podemos esperar más inclusión y oportunidades laborales? ¿Cuál es su propuesta?

 

Me da una gran esperanza que se pueda ya hablar del posconflicto en Colombia. He venido muchas veces en las últimas décadas, he acompañado a varios investigadores que han estudiado este proceso y sé de su complejidad, encuentro relatos que muestran la diversidad de situaciones del conflicto. Me atrae mucho y lo escucho con enorme interés. Lamentablemente no tengo nada para proponer, entre otras cosas porque ahora mismo la situación mexicana está mucho más rezagada, estamos en medio del conflicto, en una etapa cruel, desconcertada por parte de casi todos los actores, especialmente del gobierno y de las fuerzas que deberían contribuir a la solución. Estamos en una situación más fragmentada que la de Colombia, con más carteles, combates y disputas por el territorio entre esos carteles. Así que se me hace difícil decir algo productivo en relación con Colombia. Más bien vengo a escuchar y a entender cómo han llegado a este punto, que parece ser muy promisorio.

 

 

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Viernes, 15 Abril 2016 17:14

Avanza paro de Asoinca en el Cauca

Avanza paro de Asoinca en el Cauca

Alrededor de 6.000 educadores del Cauca protestan en la ciudad de Popayán por la mala calidad de los servicios de salud a que acceden lo que incide de manera negativa en su bienestar. La paciencia se agotó y han decidido declararse en huelga y suspender labores en todo el departamento hasta tanto el gobierno nacional no resuelva las situaciones que inspiraron la protesta. En paz y con gran respaldo popular avanza la toma a la Secretaría de Educación Departamental del Cauca ocupada por alrededor de 300 docentes en la Ciudad Blanca.

 

Cinco días de huelga completan este viernes 15 de abril los docentes del Cauca (hombres y mujeres) agrupados en la Asociación de Instructores y Trabajadores de la Educación del Cauca (Asoinca). El cese de actividades, la movilización permanente y ocupación física de estamentos competentes, fue decretado desde las primeras horas del lunes 11 de abril por las bases y los directivos de la Asociación. Decidieron llevar a cabo está estrategia por considerarla como la forma de lucha más efectiva a favor del mejoramiento de los servicios de salud a que tienen derecho, principal bandera de la movilización. Años de padecer un servicio de salud precario, , procedimientos y medicinas inadecuadas, numerosas perdidas de vidas y serias afectaciones para la integridad física de quienes padecen este servicio de salud, son los motivos que han inspirado la protesta que tiene como epicentro la Ciudad de Popayán.

 

Miguel Burbano, presidente de Asoinca, habló en entrevista telefónica para el periódico desdeabajo explicando los fundamentos y alcances de la protesta que lideran.

 

desdeabajo –da– ¿Por qué toman la decisión de parar? ¿Cuál es el fundamento de las acciones de protesta que están llevando a cabo en el departamento?

 

Miguel Burbano: De manera concreta el paro tiene un solo motivo: restablecer la salud como derecho, ese es el único propósito y sentido del magisterio asociado a Asoinca. Ahora bien, en el plan de actividades tenemos que ser un poco más extenso, podemos explicarlo en tres momentos.

 

El primero es que, a partir de la Ley 91 del 89, y de la Ley 100 del 93, la salud es concebida no ya como un derecho sino como un servicio prestado por particulares. Esto ha golpeado mucho al pueblo colombiano, cobrando por negligencia muchas vidas. Lo que hemos comentado es que el negocio está en no prestar el servicio, ese es el negocio de las empresas con la responsabilidad de prestar el servicio.

 

En el segundo momento encontramos que el magisterio no es ajeno a este problema, motivo por el cual pensamos que la dirigencia nacional, a través del ejecutivo de Fecode, ha sido ineficiente porque en vez de contrarrestar la estructura del modelo de salud lo ha convertido en un negocio, lo que hizo fue reformular o proponer una reforma contractual que para nada beneficia la transformación de la atención de la salud. Entonces, como Asoinca nosotros lo que hacemos es plantear una propuesta a través de un estudio, un análisis, una investigación, en la que proponemos al gobierno nacional el restablecimiento de la salud como derecho y no como servicio. Creamos una organización que se llama Asoprosalud y con ella demostramos que hay un respaldo financiero, una experiencia administrativa y que podemos recibir los recursos del Ministerio de Educación Nacional destinados a la salud para gestionar de manera autónoma e independiente las contrataciones de los diferentes niveles del sistema que sean necesarias.

 

El tercer momento es que hemos tenido varios encuentros con el Ministerio de Educación Nacional, con el Viceministerio de Educación, con el Fondo Nacional de Prestaciones Sociales, con asesores jurídicos, contadores, con auditores médicos y llegamos a la conclusión que es una buena propuesta, pero el único que jurídicamente plantea que no es posible reconocerla como tal es el Ministerio de Educación. Están de acuerdo con la propuesta, que es propositiva, loable, es única en el país, pero hasta ahí. De allí a buscar las alternativas para que eso sea posible, no hacen nada.

 

En varias asambleas, incluso en una de ellas nos acompañó el delegado asesor del Viceministro, con más de 300 dirigentes. Él nos escuchó y la respuesta que dio fue: “hay que buscarle la comba al palo”, lo que no ha sido posible. Por ello, desde el 11 de abril nos decretamos en huelga regional indefinida. Esto ha causado un impacto importante, hasta el punto que el Viceministro de Educación va a instar hoy en la tarde (15 de abril) una mesa de negociación.

 

da. ¿Con cuánta participación cuentan?

MB. La jornada de protesta y movilización ha sido efectiva. Estamos hablando de más del 95 por ciento de docentes en paro, estamos hablando de más de 6.000 docentes de la ciudad de Popayán y de los diferentes municipios del departamento. El paro gana en intensidad y en este momento más de 300 personas tomamos la Secretaría de Educación del Departamento.

 

da. ¿Cuáles son las exigencias concretas que pondrán sobre la mesa de negociación para levantar el paro?

MB. Varias soluciones. Primero, la departamentalización del sistema de salud para el Cauca, es decir que el departamento tenga su propio autonomía y autodeterminación en el sistema de salud para el magisterio. Lo segundo, estamos vetando a las multinacionales en cabeza del señor Duarte que tiene el monopolio para el sistema de salud de Colombia. En un tercer momento, que los recursos sean girados a la unión temporal Asoprosalud que es coordinada por la junta directiva de Asoinca

 

da. ¿Hasta cuando continuarán con el paro?

MB. Hasta que hayan soluciones.

 

da. ¿Qué ha dicho el Gobierno sobre la viabilidad jurídica de su propuesta? ¿Existe algún caso donde se hayan alcanzado objetivos similares a lo que está exigiendo Asoinca?

MB. Es un caso único el hecho que una organización sindical haga esta exigencia. Ni siquiera Fecode se ha atrevido a hacerlo. Pero ya hay un ejemplo similar en la organización indígena. Hace casi 19 años a los indígenas les dijeron lo mismo, que no era posible jurídicamente. Hoy llevan más de 19 años y tienen su autonomía en salud, autodeterminación en salud. Yo creo que son más de 30 municipios, es toda una red que ha hecho la organización indígena a través de su autonomía en el país.

 

da. ¿Cómo podría garantizarse el manejo idóneo de los recursos en el caso en que les concedan la autonomía administrativa para su manejo? ¿Cómo garantizarían que la salud prestada a los maestros tuviera una mejor calidad?

MB. Hay un primer principio y es la honestidad, la honradez, la transparencia. Ese es el primer principio en el manejo de los recursos entregados para la salud. El segundo principio es el de la calidad, es decir lo que ha perjudicado y lo que ha entorpecido es no prestar el servicio, negar una cita médica general, una cita médica especializada o cirugías. Lo que nosotros queremos hacer es no negarle el servicio a la gente. Es un derecho el que vamos a garantizar y es un derecho que tiene el docente de ser beneficiado, un derecho en los siguientes términos: oportunidad, participación y calidad.

 

da. ¿Cuántos docentes han sido los afectados por las deficiencias en la prestación de los servicios de salud? ¿Tienen algunas cifras?

MB. Todo el magisterio ha pasado por estas cosas. Hace poco un compañero murió por la falta del medicamento. Todo compañero que necesita una cita de medicina general debe esperar ocho días. Incluso colocar tutelas, demandas, para que le entreguen los medicamentos, para que le autoricen exámenes, para que le autoricen procedimientos. Eso lo vivimos no solo en el Cauca, en todo el país. Son evidencias palpables, reales, concretas.

 

da. ¿Han recibido apoyo de Fecode o de otras organizaciones gremiales, sociales y sindicales?

MB. Hay apoyo de las organizaciones populares, campesinas, indígenas, afro, movimientos estudiantiles, las madres comunitarias. Todos han estado acá con nosotros dándonos ánimos en la toma que desarrollamos. Pero lo escuchado de Fecode es una contradicción, es el mismo discurso del Ministerio de Educación Nacional. Uno no sabe si es que están confabulados o cuáles son las intenciones de los ejecutivos de Fecode.

 

Un paro, una toma, una acción directa totalmente justificada. Sin titubeos avanza la protesta de Asoinca que enfrenta una problemática local con un espectro de incidencia nacional, pues el derecho a la salud lo han vulnerado a la mayoría de los colombianos, hombres y mujeres, adultos y niños, jóvenes o viejos. La comunidad caucana y nacional espera que los huelguistas puedan mantenerse firmes en sus reivindicaciones y acciones de protesta hasta tanto el gobierno nacional ponga punto final a las políticas que han motivado la jornada de movilización en el departamento del Cauca, dando ejemplo de que protestar es una alternativa para el restablecimiento de los derechos violentados.

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Lunes, 04 Abril 2016 07:30

Crisis en cámara lenta

Crisis en cámara lenta

Desde hace tres años América latina ha estado afectada por una desaceleración económica cuyos efectos acumulados pueden describirse como una crisis en cámara lenta. Durante al menos diez trimestres consecutivos se ha experimentado una baja en las tasas de crecimiento que ha causado una disminución en la tasa de ocupación laboral de 2,9 puntos porcentuales. En comparación, en la crisis o shock financiero de 2009 los efectos duraron cuatro trimestres, la tasa de ocupación bajó sólo 1,8 puntos, y como sabemos la recuperación fue rápida.

 

Los efectos de esta nueva crisis, detonada en buena medida por la fuerte caída en los precios de las materias primas, también se reflejaron lentamente sobre el empleo, que en un principio registró impactos moderados. Pero durante el último año esa situación cambió y la región tuvo el primer aumento significativo en la tasa de desocupación en cinco años.

 

El aumento del desempleo regional promedio fue de medio punto porcentual hasta 6,7 por ciento el año pasado. Como destacó el Panorama Laboral 2015 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), si se cumplen los pronósticos de mayor desaceleración, la tasa de desocupación podría subir hasta 6,9 por ciento en 2016. En este momento hay unas 19 millones de personas desempleadas.

 

Al mismo tiempo hay indicios de disminución del empleo asalariado y aumento en el trabajo por cuenta propia, una señal de que podría aumentar la informalidad. Casi la mitad de la fuerza de trabajo de nuestra región, integrada por más de 280 millones de personas, tiene un empleo informal, una situación que generalmente implica ingresos bajos, inestabilidad laboral así como falta de protección y derechos.

 

Los promedios regionales expresan una realidad heterogénea. Tanto la desaceleración económica como los cambios en las tasas de desempleo y otros indicadores laborales se manifiestan a diferentes velocidades en los distintos países. Incluso hay algunos en abierta contracción, mientras otros mantienen números positivos. Pero más allá de las diferencias es indudable que en la región como un todo hubo un cambio de ciclo y que el escenario, al menos por ahora, es poco alentador.

 

Este panorama plantea desafíos concretos e inmediatos, porque el empeoramiento de la situación laboral implica que la crisis se refleja en la situación de las personas, y afecta tanto a los grupos más vulnerables, incluyendo los hogares pobres, como a la clase media que ve sus expectativas de mejoramiento frustradas.

 

Este nuevo ciclo económico pone una vez más en evidencia la urgente necesidad de avanzar en procesos de diversificación y de desarrollo productivo que impulsen una transformación de las economías, en la dirección de un crecimiento más sostenido e inclusivo con más y mejores empleos. Esta sigue siendo el norte para la agenda de mediano y largo plazo. Pero en el corto plazo es claramente es necesario que los países recurran a políticas macroeconómicas y del mercado laboral para mitigar los efectos de la desaceleración en las empresas, en los puestos de trabajo y en los ingresos.

 

La oportunidad es propicia para recurrir a la guía que ofrece el “Pacto Mundial para el Empleo” de la OIT, adoptado en 2009 por representantes de gobiernos, trabajadores y empleadores de todo el mundo, que contiene un portafolio de políticas con demostrada efectividad en momentos de recesión económica y crisis en el mercado de trabajo.

 

Se trata de medidas para reducir los impactos negativos en el empleo, apoyar a las empresas, mantener niveles de demanda agregada, e impulsar la generación y recuperación de los empleos en combinación con sistemas de protección social. Es necesario encarar el desafío del empleo con creatividad e innovación. Actuar sobre el empleo es la forma en la cual se puede beneficiar directamente a los grupos vulnerables y a las clases medias, a la vez que se promueve la base productiva de las economías.

 

De lo contrario, esta crisis en cámara lenta podría no solo complicar aún más la gobernabilidad aumentando la conflictividad social y la desconfianza en las instituciones políticas, sino dejar un legado de estancamiento económico en el progreso de nuestras sociedades e incluso de retrocesos en los logros económicos y sociales alcanzados.

 


* Director Regional de la OIT para América latina y el Caribe.

 

 

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La estructura ocupacional y el trabajo decente en Colombia

Colombia presentó en 2015 la tasa de desempleo más baja en 15 años: 8.9% promedio para todo el año, con el indicador más bajo en noviembre: 7.3%. Resultado que fue destacado por el presidente Santos al indicar que “contribuirá a favorecer a los más pobres y a fortalecer a la clase media”. Una declaración contradictoria con la política impuesta un mes atrás, cuando decretó un reajuste del salario mínimo que empobreció a los trabajadores de ingresos bajos, que son la mayoría, imponiéndoles un “incremento” del salario mínimo por debajo del IPC causado para la población de este tipo de ingresos.

Que baje la tasa de desempleo siempre será una buena noticia, sobre todo para quienes buscan desesperadamente un puesto en el mercado de trabajo y algún ingreso que les permita siquiera un mínimo de vida digna. Sin embargo, la pregunta que debemos hacernos siempre ante tales noticias es acerca de la calidad del empleo que se está generado, si efectivamente se trata de trabajos decentes, es decir, con protección social, estabilidad laboral, ingresos que permitan cubrir las necesidades básicas, y trabajos con derechos. Es decir, empleos que aseguren una vida con dignidad, que aseguren la autonomía personal, el desarrollo de los proyectos de vida que cada persona se propone; empleos en los que no seamos humillados ni sometidos a malos tratos.

Para responder a esta pregunta, una alternativa es esclarecer qué tanto se ha transformado la estructura ocupacional que caracteriza el mercado laboral colombiano, en la que predomina el autoempleo (trabajo por cuenta propia), y en la que una buena proporción de trabajadores ni siquiera recibe remuneración.

La siguiente tabla muestra que en un año prácticamente no hubo ninguna modificación en la estructura ocupacional del país, y las variaciones en 15 años no han sido para nada significativas:



Como se ve, de cada 100 trabajadores, un poco más de 42 son por cuenta propia; 38.36% son obreros y empleados particulares, 3.87% trabajan para el Estado (magisterio, ejército y policía, empleados públicos), 3.29% son trabajadoras domésticas, 3.17% son jornaleros o peones, y 4.64% son trabajadores que no reciben ninguna remuneración. Se trata de 1´021.202 personas que hacen parte de la población ocupada que, aunque no se las inventa el DANE, pues son resultado de acuerdos en la OIT, de todas maneras sirven para encubrir situaciones de precariedad y de desempleo.

Es claro que el trabajo por cuenta propia resulta dominante en el mercado laboral. Se trata de una categoría ocupacional que en la economía colombiana no es una alternativa de autonomía personal, producto de una buena formación académica, o de conocimientos y grandes experticias, o de acceso a recursos que te permitan montar un negocio y vivir de él, condiciones que aseguren trabajar en actividades no subordinadas a ningún patrón. El propio DANE en su informe sobre “Población ocupada total, formal e informal” (trimestre septiembre/noviembre, 23 ciudades, de 2015), indica que el 80.77% de los trabajadores por cuenta propia son informales.

Adicionalmente, según Fasecolda y la Superfinanciera, de cada 100 trabajadores afiliados a los sistemas de riesgos laborales y de pensiones, apenas el 5,26% y el 12%, respectivamente, son trabajadores independientes o por cuenta propia. Esto quiere decir que la inmensa mayoría de ellos no tienen ninguna protección en sus ingresos frente accidentes de trabajo, enfermedades profesionales, invalidez y vejez.

Estos indicadores revelan que para la mayoría de estos trabajadores y trabajadoras, el trabajo por cuenta propia es un recurso de sobrevivencia y no de autonomía, pues no encuentran un lugar distinto en el trabajo formal que les asegure un trabajo decente, por lo que tienen que salir al rebusque ocupándose en cualquier trabajo que les permita acceder a algún ingreso. Recordemos que Colombia tiene un Estado social muy débil, que no les asegura a los desempleados ninguna protección en sus ingresos que los proteja de caer en la pobreza extrema o indigencia. De ahí que el autoempleo en cualquier actividad posible, y principalmente en el comercio informal, sea la alternativa más posible.

Se supone que los trabajadores asalariados dependientes deberían tener un trabajo que les asegure estabilidad laboral y protección social. Ocurre así con los trabajadores del Estado que tienen un vínculo legal y reglamentario, los denominados “empleados públicos” adscritos a la carrera administrativa, con los provisionales y con los trabajadores oficiales (trabajadores de obras y de mantenimiento en municipios, departamentos y otras instituciones del Estado), estos últimos “una especie en vías de extinción”, pues en todas partes los están acabando, remplazando sus funciones con trabajadores subcontratados o tercerizados. Sin embargo, en el Estado existe una enorme nómina paralela cuyo número no se ha podido establecer con precisión, que tienen un empleo precario, en el sentido de que se trata de trabajadores vinculados mediante contrato civil de prestación de servicios, sin estabilidad laboral alguna, pues su vinculación dura lo que dura el control del respectivo directorio político que los “recomienda” sobre la entidad que los contrata, aparte de que ellos mismos deben pagar su propia seguridad social. Es, en suma, son contratos que además encubren, o enmascaran, una verdadera relación laboral de subordinación.

 

 

Si excluimos la protección social en salud, que con toda su precariedad es la más amplia, en promedio apenas el 38,8% de toda la población ocupada tiene acceso a la protección social. Lo que significa que el trabajo informal, medido desde la protección social, supera el 60% de la población ocupada total, con la situación más grave en materia de pensiones, pues a mediano y largo plazo nos vamos a encontrar con una población adulta que en su mayor parte no va a tener ningún ingreso que le asegure una vida con dignidad en su vejez. Hoy de cada 4 adultos mayores, apenas uno recibe pensión.

Como lo indica la tabla 2, la protección social de los trabajadores asalariados es mayor que la del promedio, aunque todavía la informalidad y la desprotección siguen siendo muy altas, sobre todo entre las trabajadoras domésticas (informalidad del 85%), y entre los peones y jornaleros (informalidad del 90%), entre otras razones por la debilidad del Estado, que en este terreno tiene el reto de seguir fortaleciendo el sistema de inspección del trabajo, principalmente en la mayoría de los municipios por fuera de las grandes ciudades, en los que muchos empleadores incumplen la ley porque están seguros que ninguna autoridad los va a vigilar y sancionar. Pero también por la debilidad de los sindicatos, pues donde los trabajadores están organizados los sindicatos tienen la capacidad de garantizar condiciones de trabajo decente.

Como vemos, en 15 años, con dos gobiernos de Uribe y uno y medio de Santos, con bonanzas de exportaciones de materias primas como petróleo, carbón, ferroníquel y oro, que nos permitieron tasas de crecimiento de la economía superiores al 4% promedio anual, esta estructura ocupacional no se modificó. Lo que indica que no hubo ninguna política para industrializar el país, ni para desarrollar y democratizar el campo, ni para mejorar cobertura y calidad de la educación, ni para desarrollar infraestructura. Mientras los sectores dominantes aprovechaban su control sobre el Estado para hacer negocios y acaparar rentas, la estructura del mercado de trabajo propia de un país atrasado apenas presentó leves modificaciones: se redujo 3 puntos porcentuales la categoría ocupacional “obrero, empleado del gobierno”, y dos puntos la categoría “trabajador familiar sin remuneración”, una disminución que muy seguramente permitió que creciera 6 puntos la categoría “obrero, empleado particular”, donde se ubican la mayoría de los trabajadores asalariados, mientras la categoría “trabajador por cuenta propia” mantuvo una posición hegemónica, incrementando incluso su participación en el total del empleo.

Esta problemática también la diagnosticó recientemente la OCDE, que con relación a las cifras de empleo señaló: “... sin embargo, debajo de estas cifras favorables se esconde un grave problema estructural de informalidad: 52% de la población trabaja por cuenta propia, comparado con 27% en México, 39% en Grecia y 17% en el promedio de países OCDE”. (Portafolio, enero 27 de 2016).

Publicado 16 de febrero de 2016.

http://es.presidencia.gov.co/noticia/Presidente-celebra-caida-de-desempleo-porque-favorece-a-los-mas-pobres-y-fortalece-la-clase-media

2 FASECOLDA: https://consultas.fasecolda.com/rpDatos/Reportes/xGrupos.aspx

SUPERFINANCIERA: FONDOS DE PENSIONES OBLIGATORIASAFILIADOS AL SISTEMA  AÑO 2015

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La OIT teme que el número de parados en el mundo supere los 200 millones en 2017

El último informe del organismo advierte de la desaceleración económica de países emergentes por la caída del precio de materias primas como el petróleo. En países desarrollados, pese al aumento del empleo, alerta sobre el trabajo temporal o a tiempo parcial forzoso y del estancamiento de la clase media.

 


El año 2015 se acabó con la cifra de 197,1 millones de desempleados en todo el mundo. Esto supone un millón más de personas sin trabajo que en 2014, pero 27 millones más que en los años anteriores a la crisis económica mundial que se dejó sentir con fuerza en 2008.

Son los alarmantes datos del último informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre las perspectivas laborales y sociales en el mundo. Y, precisamente, lo más alarmante son las perspectivas, porque el desempleo a nivel mundial seguirá creciendo según sus previsiones hasta alcanzar los 199,4 millones en 2016 y sobrepasando los 200 millones en 2017; y lo sufrirán sobre todo los países en desarrollo.


El motivo de esta tendencia está, según el organismo internacional, es la desaceleración económica de los países emergentes y en desarrollo, lastrados por las continuadas caídas de los precios de materias primas como el petróleo, cuyo valor cayó en 2015 a niveles de 2004 y que actualmente se sitúa por debajo de los 25 dólares por barril de brent. Para países exportadores, como Brasil, Rusia o los países del Golfo la situación es más que delicada. Y, en un mundo globalizado, repercute también en los países ricos. En conjunto, la economía mundial creció en 2015 un 3,1% ─un 0,5% menos de los esperado─ y se seguirá estancando en niveles "considerablemente menores" a los años previos a la gran recesión, apunta la OIT.


El empleo crece en los países desarrollados, aunque compensará sólo "marginalmente" el crecimiento del paro global. España sería uno de los ejemplos, pero sobre todo destacan Estados Unidos y otros países del centro y el norte de Europa. Ahora bien, según este estudio, pese a las mejoras, los países del sur europeo siguen presentando tasas altas de desempleo. Y lo que es más preocupante, bajas tasas de actividad. "Cuando el empleo decente escasea, más trabajadores pueden dejar de buscar empleo", afirma el informe. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo. No sólo en EE.UU y en Europa, donde "se espera que el subempleo se mantenga o crezca" dando lugar a trabajo temporal o a tiempo parcial involuntario, sino en todo el mundo.


Trabajo de mala calidad, el problema acuciante


El empleo vulnerable, es decir, la proporción del trabajo por cuenta propia y el familiar no remunerado, los más precarios, ha alcanzado a 1.500 millones de personas en todo el mundo, más del 46% del empleo total. Su reducción es mucho más lenta e irá a peor especialmente en economías emergentes, donde el número de trabajadores vulnerables aumentará en 25 millones.

Ante este panorama, los expertos advierten de un crecimiento muy lento, incluso un parón total, de las clases medias (personas que con un consumo diario equivalente a entre cinco y 13 dólares) en países emergentes, elevando el riesgo de alimentar el malestar social.

En economías avanzadas, las mejoras en el mercado laboral son "limitadas y desiguales", afectando seriamente al crecimiento de la clase media. La OIT destaca que la desigualdad de ingresos ha aumentado "de manera significativa en los países más avanzados del G-20" al tiempo que los ingresos más altos siguen creciendo.
Pobreza laboral


Al nivel global, la OIT asegura que el número de empleados en situación de extrema pobreza (que viven con menos de 1,9 dólares diarios) se ha reducido "considerablemente" desde el año 2000, situándose en 2015 en 327 millones. No obstante, advierte de que hay 967 millones de trabajadores en situación de pobreza moderada o casi moderada (viven con entre 1,9 y cinco dólares al día), una cifra que no ha dejado de crecer desde el comienzo del nuevo milenio. Y no es algo circunscrito a países en desarrollo o emergentes, sino que la pobreza laboral también está creciendo en Europa, apunta el organismo.

 

La OIT insta, para paliar estas cifras, a aplicar políticas que aumenten la cantidad y calidad del empleo y que hagan frente a la desigualdad de ingresos. La mejora de los sistemas de protección social, diseñarlos para reducir el paro de larga duración, el subempleo y la pobreza laboral. Pero, sobre todo, insta a llevar a cabo una reforma financiera que obligue a los bancos a inyectar recursos en "la economía real" y en inversión para el "crecimiento empresarial sostenible". En ningún caso recomienda el organismo "recortes de gasto a gran escala" en los países afectados por el descenso de los precios del petróleo, ya que "tendrían repercusiones negativas a nivel mundial" y empeorarían estas perspectivas en todos los países.

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En su último informe, Obama elogia sus siete años de gobierno

En su último informe presidencial, que marca el principio del fin de su presidencia, que ocurrirá justo en un año, Barack Obama ofreció un elogio de sus logros durante sus siete años y, con su gran talento retórico, llamó a un futuro más seguro y la necesidad esencial del liderazgo estadunidense para enfrentar los desafíos económicos, políticos y de seguridad internos e internacionales.


Pero el mensaje, sobre todo, tenía la intención explícita de expresar optimismo frente a la retórica política pesimista de los republicanos.


En el informe anual –el llamado discurso sobre el estado de la Unión, presentado ante el Congreso y con la presencia de la Suprema Corte y el estado mayor–, Obama recordó que durante su presidencia se logró rescatar al país de la peor crisis económica desde la gran depresión, poner fin a dos guerras, evitar otra con Irán, se reinventó el sector energético, se promulgó la reforma de salud, se promovieron los derechos de las mujeres y la comunidad gay y se impulsó una nueva diplomacia internacional.


Reconoció que este año electoral y con un Congreso dominado por el Partido Republicano, que se ha destacado por frenar casi todas sus propuestas durante la mayoría de su estancia en la Casa Blanca, no anunció nuevas iniciativas de ley ni programas a impulsar con la gran excepción del Acuerdo Transpacífico (ATP) que goza de apoyo republicano y la cúpula empresarial, pero genera feroces divisiones dentro de su propio partido y amplia oposición entre algunos de los sectores claves en sus elecciones.


Afirmó que seguirá trabajando para promover cambios en varios rubros, entre ellos mejorar un sistema migratorio descompuesto (no mencionó las redadas que le han ganado el repudio de un amplio sector de sus aliados), instó al Congreso a levantar el embargo a Cuba, y reiteró su intención de continuar el cierre del campo de detención en Guantánamo.


Hay, dijo, cuatro grandes preguntas para el futuro: dar a cada persona la oportunidad y seguridad en una nueva economía, cómo hacer que la tecnología funcione para nosotros, incluso para resolver el cambio climático, cómo mantener seguro a Estados Unidos y ser líder del mundo sin volvernos su policía, y cuarto, cómo hacer que el ámbito político refleje lo mejor y no lo peor del país.


Obama rechazó que el país se esté debilitando en términos económicos y en su liderazgo internacional, como repiten los republicanos (sin mencionarlos por nombre). Estados Unidos es el país más poderoso de la Tierra, Punto, afirmó, y señaló que los peligros no son resultado de una disminución del poder estadunidense, sino de una serie de cambios en varias regiones que requieren de un nuevo sistema internacional.


Las prioridades para ese sistema incluyen la lucha antiterrorista, pero advirtió contra exagerar la amenaza de un Estado Islámico, ya que no amenazan nuestra existencia nacional. Pero esa amenaza, argumentó, no es la única, ya que se espera que continúe la inestabilidad en varias partes del mundo durante décadas. Advirtió: no podemos tomar el control y reconstruir cada país que cae en crisis. Eso no es liderazgo; esa es una receta para el atolladero, derramar sangre y tesoro estadunidenses, que finalmente nos debilita. Es la lección de Vietnam, de Irak, y ya la deberíamos haber aprendido.


Por lo tanto, reiteró la importancia de los esfuerzos multilaterales para abordar estos desafíos mundiales, y enumeró como triunfos en este sentido el caso de Irán, la negociación exitosa del ATP, y los acuerdos alcanzados en París sobre el cambio climático.


Como ejemplo de una nueva era diplomática, señaló que los 50 años de aislar a Cuba no lograron promover la democracia y por eso restauramos relaciones diplomáticas, abrimos la puerta a viajes y comercio y nos posicionamos para mejorar las vidas del pueblo cubano. Instó al Congreso: "reconozcan que la guerra fría se acabó. Levanten el embargo".
Esta fue la única mención de América Latina esta noche.


En otro frente, reprobó todo ataque político por motivos de raza o religión, en clara referencia a políticos como Donald Trump y otros republicanos. "Cuando políticos insultan a musulmanes.... No nos hace más seguros...traiciona lo que somos como país".


Declaró que lo más importante es recuperar la vida cívica y política del país, buscando consensos y respetando diferencias. Más que nada, nuestra democracia se desmorona cuando la persona promedio siente que su voz no importa; que el sistema está amañado a favor de los ricos, o los poderosos, o algún interés reducido. Insistió en mayor participación, reducir la influencia del dinero en nuestra política y facilitar –no entorpecer– el proceso del voto.


Sin cambios como estos, aquellos con dinero y poder captarán más control sobre las decisiones que podrían enviar a un joven soldado a la guerra, o permitir otro desastre económico, y reducir los derechos de igualdad y de voto por los cuales generaciones de estadunidenses lucharon hasta la muerte.


Concluyó –con gran efecto retórico– que son los ciudadanos comunes y su trabajo constante, su esfuerzo, manifestantes en protestas, policías honestos, trabajadores, inmigrantes, enfermeras, maestros y más, todos los que se mantienen activos en la vida pública, quienes lo hacen confiar en el futuro del país.


Como siempre, los invitados por la Casa Blanca para sentarse junto a Michelle Obama simbolizaban algunos de los temas principales del informe. Entre ellos estaba el mexicano Óscar Vázquez, un dreamer (hijos de inmigrantes indocumentados que llegaron de niños y que han encabezado algunas de las luchas por la legalización) que a pesar de ser un estudiante estelar en ciencias no podía ir a la universidad por ser indocumentado y que se regresó a México para solicitar una visa y con el apoyo de políticos estadunidenses pudo regresar, se enlistó en el ejército y fue enviado a Afganistán, y ahora es empleado en una empresa ferrocarrilera.


Entre los invitados también estaban un refugiado de Siria, la primera mujer en convertirse en un ranger del ejército, los soldados de élite, varios veteranos de guerras, y se dejó un asiento vacío en honor a los muertos por la violencia de armas de fuego en este país.


De lo que no se habló de manera directa –aunque hubo referencias implícitas– fue de la guerra contra las drogas (ni aparecieron El Chapo o Sean Penn), ni de las redadas de inmigrantes, ni el gran movimiento nacional detonado por la violencia policiaca contra afroestadunidenses, ni la venta récord de armas estadunidenses al mundo, entre otros asuntos.
Y aunque habló de la desigualdad económica como algo que se tenía que abordar para un futuro próspero y más democrático, no mencionó que la concentración de la riqueza aumentó durante su presidencia.


Tampoco hubo lágrimas.

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