Sábado, 27 Noviembre 2021 05:28

Netflix y la batalla ideológica

Netflix y la batalla ideológica

Consumir historias sutilmente ideologizadas, como las de las series, de forma inconsciente y constante, hace que interioricemos determinados pensamientos e ideas, e incluso que lleguemos a concebirlas como propias

 

Imagínate que llegas a casa después de un día de trabajo, universidad o simplemente de haber estado con tus amigos. Llegas, enciendes el ordenador o el televisor y abres Netflix. Después de estar un buen rato buscando una serie, quizás más tiempo que lo que dura un capítulo, decides poner un documental sobre la historia de la Segunda Guerra Mundial.

En él, se exponen los errores del expresidente de Reino Unido [qué errores], Arthur Neville Chamberlain, y cómo llevó a que Alemania pudiera aumentar su influencia en Occidente. De repente, tu percepción sobre quién fue culpable de algunos hechos que acontecieron a estos errores cambia totalmente. ¿Por qué actuó de esa manera? ¿cómo se creyó las mentiras de Hitler? ¿por qué no renunció antes? etc. Tu percepción sobre el papel de Reino Unido en la guerra cambia por completo. Días más tarde, y sin saber muy bien por qué, decides investigar sobre el director del documental: Alejandro Bernard. Buscando en sus redes sociales, hay algo que te da mala espina y comienzas a indagar sobre su vida. Entonces, leyendo unos cuantos artículos, encuentras que parte de ese documental está financiado directamente por el Gobierno de un país en concreto, el cual es rival ideológico y económico con Reino Unido. De pronto, caes en la cuenta de lo que ha pasado.

Este ejemplo ficticio solo ilustra una guerra que se da cada día, cada hora y a cada segundo en nuestras vidas: la batalla ideológica. En resumidas cuentas, podríamos decir que la batalla ideológica es una constante por el pensamiento, donde las armas son los relatos y el objetivo es tu mente. Al igual que en el ejemplo del documental, esta batalla se da en casi la totalidad de nuestra vida: series, redes sociales, personajes influyentes, etc. Pero donde más se da esta batalla es, sin duda, en la política e su sentido más clásico.

En política, se lleva años realizando campañas ideológicas a través de los relatos; de hecho, en mi opinión, la política es esencialmente una batalla de relatos con el fin de construir realidades materiales. Porque, a fin de cuentas, si algo lo cree todo el mundo es más fácil que otros lo puedan llevar a cabo. Estas batallas pueden llegar a ser más o menos perceptibles. Todos estaremos de acuerdo, en que en el periodo de la Guerra Fría se enfrentaban dos modelos: el comunismo y el capitalismo. Propaganda, discursos e intromisión de mensajes en las líneas enemigas (y sobre todo en las propias), son las principales armas para esta batalla.

Pero no todas estas batallas se dan a la luz. De hecho, nuestra rutina está plagada de mensajes y relatos con el fin de cambiar nuestras percepciones. Ya sea qué marca compro, qué opino de la nueva medida del gobierno, o qué votaré el día de mañana.

Las formas de consumo ideológico se han ido transformando a lo largo de los años. Hollywood, por ejemplo, fue concebido como parte de la maquinaria ideológica de Occidente, con una efectividad innegable, moldeando el pensamiento y la visión de: qué fue, qué es y qué será el mundo. De hecho, plataformas como Netflix o HBO, parecen haber tomado su legado adaptándose a las nuevas formas de “entretenimiento” (audiovisuales). Es por eso que, muchos actores políticos, ya intentan acaparar el mercado del relato con el fin de construir no solamente una visión nacional, sino también internacional.

Higher Ground Productions, una productora estadounidense creada en 2018, ha firmado varios contratos para producir tanto series y películas como documentales exclusivos para Netflix. Lo curioso es que, esta productora, pertenece al ex presidente Barack Obama y a la ex primera dama, Michelle Obama; y es que, si hay alguien que haya entendido a la perfección cómo funciona la batalla ideológica son los Obama. A través de la firma de tres películas, cuatro series y varios documentales, no sólo buscan entretener a la audiencia de esa plataforma. Para Obama esto supone un paso más, no solamente para llevar su mensaje a nivel nacional, ligado a los intereses de su partido, sino también para construir una narrativa de alcance internacional. Recordemos que, actualmente, la plataforma cuenta con más de 208 millones de abonados, con el alcance y la influencia que esto supone. Y es que, en palabras de Ted Sarandos, director de contenido de Netflix: “Higher Ground están construyendo una compañía centrada en contar historias que ejemplifiquen sus valores”.

Además de la intervenciones directas de perfiles políticos, podemos observar como incluso las series denominadas “progres” o “anti establishment”, sucumben también a intereses partidistas. Es el caso de Broad City, una serie en la que dos estadunidenses veinteañeras viven aventuras relacionadas con sexo, drogas y alcohol. En uno de sus capítulos (3x05) no dudaron en hacer aparecer y dar publicidad electoral a la entonces candidata Hilary Clinton. Una intervención duramente criticada por los fans de la serie y una muestra más del interés que suscita el poder narrativo del audiovisual actual.

Pero si hay una narrativa que colma la mayoría de los productos de “entretenimiento”, esa es sin duda alguna la narrativa neoliberal. Historias de éxito, donde lo único que importa e influye parece ser el individuo. “O pisas o te pisan”, “la moral no te llega a ningún lado” o “si fracasas será por tu culpa'', son algunos de los mantras que se repiten una y otra vez. Se mitifica a personajes como Pablo Escobar en Narcos, a Frank Underwood en House of Cards o a Heisenberg en Breaking Bad. Estos son algunos de los muchos ejemplos de personajes manipuladores, egoístas y ruines que solo buscan su propio beneficio y son endiosados por los fans de las series. Una narrativa individualista y amoral que trata de centrar la visión y la comprensión de los hechos en el individuo.

Recordemos que el discurso político, en todas sus variantes, no se centra solo en los intereses construidos, sino que se emplea como herramienta para construir nuevos intereses, donde estos últimos siempre están guiados por la ideología. El entretenimiento se convierte en una batalla por el sentido y la percepción. “Siembra vientos y recogerás tempestades'', decía la Biblia, y es que, el poder constructor de realidades puede llegar a ser peligroso. Consumir historias sutilmente ideologizadas, como las de las series, de forma inconsciente y constante, hace que interioricemos determinados pensamientos e ideas, e incluso que lleguemos a concebirlas como propias, aún yendo en contra de nuestros principios o intereses.

Y aunque los medios para difundir el relato cambien, los instrumentos ideológicos se adaptan: desde Netflix y HBO hasta Facebook e Instagram, desde Twitter a los memes. Una batalla política, ideológica y de lucha por las percepciones que, por lo visto, resulta ser infinita. Y, al igual que en nuestra historia sobre Netflix, la observaremos y seremos víctimas de esta lucha desde la comodidad del sofá de nuestra casa.

26 nov 2021

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Frances Haugen, la ex directiva que denunció las prácticas de Facebook.. Imagen: EFE

Desde Washington, DC. “Qué semana”, publicó Mark Zuckerberg en Facebook hace unos días. Era apenas martes, pero la compañía que fundó en 2004 venía siendo noticia ininterrumpida desde el domingo: una ex empleada había declarado frente a una subcomisión del Congreso y pedido una mayor regulación, las tres plataformas -Facebook, Instagram y Whatsapp- habían estado caídas durante horas y las acciones se habían desplomado. Para el Gobierno de Joe Biden, esto es una nueva prueba de que “la autorregulación no está funcionando”.

El testimonio de Haugen

Frances Haugen, exgerente de producto de Facebook, trabajó en la empresa de Zuckerberg hasta mayo pasado. Cuando se fue, se llevó documentación interna que entregó al diario the Wall Street Journal y que dio origen a una investigación devastadora: Facebook sabe que Instagram es dañino para las adolescentes y que el contenido lleno de odio es el que genera mayor participación en las plataformas.

El martes pasado, Haugen habló ante una subcomisión del Senado estadounidense como denunciante e insistió en que las investigaciones internas de Facebook apuntan a que Instagram puede afectar la salud mental en la adolescencia, especialmente en las mujeres. Dijo a los miembros de la subcomisión de Comercio que es necesario regular Facebook no solo desde un punto de vista ético, sino que también usó las palabras clave que el Senado quiere escuchar: “La continua falta de personal en los equipos de contraespionaje, información, operaciones y antiterrorismo es un tema de seguridad nacional”.

Cambios

Para los cambios, Haugen apuntó a la necesidad de modificar un punto conocido como “Sección 230” en Estados Unidos. Es parte de la ley de Decencia en la Comunicación y permite eximir a las plataformas de cualquier responsabilidad ante el contenido que publican sus usuarios. Las redes, según la Sección 230, no son las que editan y publican el contenido. Ante la comisión, la denunciante sugirió exceptuar a los algoritmos. “Tienen el 100 por ciento del control sobre sus algoritmos” para tomar “decisiones que priorizan la viralización y el crecimiento por encima de la seguridad pública”, dijo. Actualmente, hay un proyecto de ley en el Congreso estadounidense que apunta precisamente a modificar eso.

No es el primer escándalo que enfrenta Facebook y todo apunta a que este no se desvanecerá fácilmente. La declaración de la denunciante también atrajo el interés de la comisión especial creada en la Cámara de Representantes para investigar lo sucedido el 6 de enero pasado, cuando los seguidores de Donald Trump asaltaron el Congreso. “Hay muchos elementos que todavía no se han informado, así que habrá más”, dijo el miércoles pasado el abogado de Haugen al Washington Post.

La mirada desde la Casa Blanca

 “Esto es lo más reciente en una serie de revelaciones sobre las plataformas de redes sociales que dejan claro que la autorregulación no está funcionando”, dijo durante la semana la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki. También consideró que esto “valida la preocupación significativa” que ya tienen el presidente estadounidense y miembros del Congreso de los dos partidos “sobre cómo operan los gigantes de las redes sociales y el poder que han amasado”. El Gobierno de Biden dijo que continuará “apoyando reformas fundamentales”, pero que es algo que le tocará decidir al Congreso.

En público, Facebook también admite que hay que hacer algunos cambios. Una de las publicidades que se repiten en las tandas de la televisión estadounidense es un spot firmado por la empresa de Zuckerberg que afirma que “internet cambió mucho en los últimos 25 años”, desde la última vez que se aprobó una legislación importante para el sector.

Los hechos de la semana pasada le dieron una excusa para insistir en ese pedido. “No creo que las compañías privadas sean las que tengan que tomar todas las decisiones por su cuenta. Por eso es que ya llevamos años pidiendo actualizar las regulaciones de internet”, dijo Zuckerberg en su publicación del martes, tras el testimonio de Haugen. “Estamos comprometidos con hacer el mejor trabajo que podamos, pero en algún nivel el cuerpo apropiado para evaluar los equilibrios entre las equidades sociales es nuestro Congreso elegido democráticamente. Por ejemplo, ¿cuál es la edad correcta para usar los servicios de internet en la adolescencia? ¿Cómo deberían los servicios de internet verificar la edad de la gente?”, agregó.

Facebook pide "pautas claras"

Para Facebook, es necesario fijar “pautas claras” para los “desafíos más duros” de la actualidad. Así, afirma apoyar una regulación que establezca una serie de estándares en cuanto a transparencia en materia de avisos políticos y reglas que permitan combatir la interferencia extranjera en época de elecciones. También dice estar a favor de actualizar regulaciones referidas a protección de datos, portabilidad y la Sección 230, “para asegurar que las compañías tecnológicas den respuestas ante la lucha contra la explotación infantil, abuso de opioides y otros tipos de actividad ilegal”.

Muy poco dice sobre una de las principales críticas que se le hace a la compañía y que quedó en evidencia con la caída de Facebook, Instagram y WhatsApp del lunes pasado: las denuncias por prácticas monopólicas.

El mismo día que en todo el mundo las plataformas de Facebook habían quedado sin funcionar, la compañía se presentó ante la Justicia estadounidense para pedirle que rechace una denuncia de la Comisión Federal de Comercio (FTC, en inglés), la agencia gubernamental encargada de promover la libre competencia en el país norteamericano.

¿Monopolio?

A fines de 2020, la FTC denunció a Facebook diciendo que la empresa “mantiene su monopolio en las redes sociales de forma ilegal” a través de “una conducta anticompetitiva”. En esa presentación, la agencia estadounidense sostuvo que Facebook sigue una “estrategia sistemática”, en la que incluyó la compra de Instagram en 2012 y la adquisición de WhatsApp dos años más tarde.

En junio pasado, un juez dijo que la FTC había fallado en mostrar a Facebook como un monopolio, pero le dio la oportunidad de enmendar la denuncia en agosto. En su respuesta de la última semana, Facebook consideró que la agencia no tiene evidencia de que la empresa esté violando las leyes ni dañando a sus rivales con su posición dominante. La Justicia todavía tiene hasta mediados de noviembre para definir si acepta la denuncia.

10 de octubre de 2021

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El Pentágono fue el guionista secreto de 800 películas de Hollywood

El Pentágono ha estado trabajando secretamente entre bastidores en unas 800 películas de Hollywood, según documentos recientemente desclasificados. La lista fue compilada por el sitio web de investigación FOIA.

Tom Secker y Matthew Alford expusieron cuán extensos son en realidad los programas del Pentágono y la CIA para asociarse con Hollywood, sobre la base de unas

4 000 páginas de documentos desclasificados obtenidos a través del Acta de Libertad de Información.

El informe señaló en su momento que: “Estos documentos demuestran por primera vez que el gobierno de los EE.UU. ha trabajado tras bambalinas en más de 800 películas importantes y más de 1 000 títulos de televisión”.

Revisando la lista en constante expansión, el observador promedio de películas podría sorprender a las películas que realmente están incluidas, hay otras más predecibles como Black Hawk Down, Zero Dark Thirty y Lone Survivor.

Pero completamente inesperados que aparentemente necesitaban el toque propagandístico del complejo industrial militar como Ernest Saves Christmas, Karate Kid 2, El silencio de los corderos, Twister, las películas de Iron Man y más recientemente, Pitch Perfect 3.

Cuando un escritor o productor de Hollywood se acerca al Pentágono y solicita acceso a recursos militares para ayudar a hacer su película, debe enviar su guion a las oficinas de enlace de entretenimiento para que lo investiguen.

En última instancia, el hombre con la última palabra es Phil Strub, jefe de enlace del Hollywood del Departamento de Defensa (DOD), que ha estado a la cabeza de este departamento anteriormente semi secreto que data de 1989.
Si hay personajes, acciones o diálogos que el Departamento de Defensa no aprueba, entonces el realizador tiene que hacer cambios para adaptarse a las demandas de los militares.

Si se niegan, el Pentágono empaca sus juguetes y se va a casa. Para obtener una cooperación total, los productores tienen que firmar contratos, llamados Acuerdos de Asistencia de Producción, que los encierran en el uso de una versión del guión aprobada por militares.

Meses atrás, Strub fue perfilado de nuevo en un informe llamado “Elisting an Audience: How Hollywood Peddles Propaganda”, que lo citó tratando de hacer retroceder la creciente exposición de los medios durante el año pasado.

“¡No estamos tratando de lavarle el cerebro a la gente! “Estamos dispuestos a presentar la visión más clara y verdadera”, dijo Strub.

El informe señaló acertadamente que aunque por lo general los estadounidenses se enorgullecen de vivir en una sociedad libre de la censura, al tiempo que se burlan de los ejemplos de propaganda en lugares como Rusia o China, el público estadounidense está sujeto a propaganda estatal más local de lo que cree:

Esfuerzo militar en Rusia, manifestaciones masivas en Corea del Norte, mensajes contundentes de China.

Nos enloquecemos cuando nos vemos en ultramar.

Pero no cuesta mucho esfuerzo ver que la propaganda estadounidense está en todas partes, también. No está hecho por el gobierno y no es tan descarado como su contraparte del exterior.

Pero está aquí y para ignorar que una parte del contenido es, en esencia, la propaganda, especialmente en estos días, mientras Trump abiertamente anhela los grandes desfiles del ejército, es un error.

“Hay todo tipo de formas de hacer un punto ideológico”, agregó Harris. A veces creo que no estamos en sintonía suficiente. No nos vemos lo suficientemente duros para la propaganda.

Y lo que es más, a diferencia de los sistemas autoritarios, en Occidente son los consumidores los que realmente están dispuestos, si acaso involuntariamente, como partícipes de la propaganda estatal.

El informe del esquema continúa:

Ciertamente, el contenido tiene agendas alternativas, sinceros, también. Pero es el gigante y amorfo mercado de consumidores el que lo ha convocado. Esa es la diferencia entre nuestra propaganda y la de todos los demás. En regímenes autocráticos, una entidad respaldada por el gobierno lo empuja hacia consumidores indiferentes o reacios.

En América, nosotros, los consumidores, lo demandamos alegremente.

A continuación se muestra una lista meramente parcial de películas en orden alfabético. Las mismas tuvieron la participación del Pentágono durante el guion o la fase de producción, de acuerdo con los documentos desclasificados del gobierno de EE.UU.

Sorprendentemente, la lista de 410 películas no es más que la mitad del número total. Por ejemplo, Zero Dark Thirty y algunos otros prominentes no están allí.

3 octubre 2021

(Tomado de Walter Goobar)

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Cómo son los nuevos hábitos de consumo tecnológico

El teléfono móvil es el dispositivo más elegido para ver contenido audiovisual

Según el informe anual Latin America Streaming Behavior Survey, 9 de cada 10 latinoamericanos consumen series, películas y videos a través de sus teléfonos inteligentes y tabletas. Además, el 70 por ciento de los menores de 24 años afirmó que prefiere ver contenido audiovisual mediante dispositivos móviles antes que por una conexión al televisor o en una PC.

Los oftalmólogos y kinesiólogos tendrán trabajo asegurado por largo tiempo: las pantallas más pequeñas de la tecnología a mano se imponen como las plataformas preferidas para ver contenidos audiovisuales. Los datos no dejan lugar a dudas: 9 de cada 10 latinoamericanos consumen series, películas y videos a través de sus teléfonos inteligentes y tabletas. Los dispositivos móviles son la plataforma de video más utilizada en la región (el 90 por ciento lo hace), por delante de la televisión conectada (70 por ciento) y la PC (65 por ciento). Además, el 70 por ciento de los menores de 24 años afirmó que prefiere ver contenido audiovisual mediante dispositivos móviles antes que por una conexión al televisor o en una PC. Los nuevos hábitos surgen del informe anual Latin America Streaming Behavior Survey de la consultora Penthera, que revela las principales tendencias y demandas de los usuarios de streaming en la región. Al menos en el consumo audiovisual on line, parece que el tamaño –de la pantalla- ya no importa como antes.

El futuro llegó hace rato, pero la pandemia aceleró la utilización de la tecnología en la región. Bastan algunos números para ejemplificar el impulso que este año y medio de impasse por el coronavirus le dio a este sector en pleno crecimiento: el año pasado la cantidad de usuarios suscriptos a algún servicio OTT en América Latina aumentó un 27,5% interanual, alcanzado a 117,2 millones de abonos, según estimaciones de la consultora eMarketer. Pese a la situación económica y la caída del PBI por el coronavirus en todos los países, en el mercado evalúan que este año la cantidad de abonados a los servicios de streaming seguirá en alza: exhibirá un crecimiento cercano al 16 por ciento, lo que superará a los 135 millones de clientes para fin de 2021.

El ininterrumpido aumento de usuarios a los servicios de streaming intensificó la competencia entre las diferentes compañías, que se apilan como libros en la región: Netflix, Disney+, Amazon Prime Video, Star+, AccornTV, HBO Max, Paramount+, DirecTV Go, Flow, Mubi y siguen las firmas. A esas hay que sumarles las plataformas on line gratuitas, como Cine.ar, Contar y Pluto TV, entre otras. La oferta es enorme y variada, tanto como los usuarios, que la encuesta anual de Penthera ayuda a conocer sus hábitos en este flamante universo on line. La gran conclusión del informe realizado durante el primer cuatrimestre de 2021 en México, Brasil, Colombia y Argentina es que el teléfono móvil se convirtió en el dispositivo más elegido para ver contenido audiovisual.

Los datos de la encuesta son abrumadores: el 90 por ciento de los espectadores dicen que miran contenido audiovisual en dispositivos móviles habitualmente. Incluso, el 56 por ciento los elige como su dispositivo de visualización preferido, por sobre la Conectividad al Televisor (70%) o la PC (65%). Es decir: a contramano de lo que sucedía en el mundo analógico, donde los usuarios buscaban a toda costa pantallas cada vez de mayores dimensiones, en esta era parece que lo que se prioriza es la portabilidad, con fácil accesibilidad y que permita un consumo más individual que colectivo. Prueba de ello es que del estudio se desprende que el 93 por ciento de los encuestados dijeron que ven videos en los móviles en su porpia casa, mientras que el 28 por ciento utiliza el celular cuando viaja y el 24 por ciento cuando está fuera de su hogar.

Ese consumo canalizado mayoritariamente a través del teléfono móvil, puede explicar, en parte, la principal razón que los encuestados esgrimieron a la hora de decidirse por un servicio de streaming. La causa más importante que los latinoamericanos detallan para suscribirse a un servicio de videos es que la compañía tenga una aplicación móvil: el 40 por ciento de los consultados sostuvo que esa es la consideración más relevante, por delante de la facilidad de uso (15%) e incluso de la oferta de películas y series de su preferencia (12%). La demanda por una App, entonces, está relacionada estrechamente con la posibilidad de consumir menor cantidad de datos y tener una experiencia de uso más placentera. De hecho, el 83 por ciento dijo que espera que un servicio ofrezca descarga de contenido, en una clara búsqueda de tener portabilidad y ahorro económico.

Por último, el informe anual “Latin America Streaming Behavior Survey” también consultó sobre las situaciones que frustran a los espectadores latinoamericanos al momento de consumir contenido on line. El 92 por ciento de los encuestados dijo que tuvo problemas al mirar series o películas, cuyo inconveniente más común es el buffering: el 58 por ciento admite que esa es la principal causa de frustración, seguida por la demora del video en iniciarse (52%) y los anuncios publicitarios que se estancan (40%). Un dato que deberá hacer repensar a la industria es que en las plataformas gratuitas de videos el 70 por ciento de los usuarios latinoamericanos dijeron que no se sienten representados en los anuncios publicitarios que aparecen antes, durante o después del contenido que desean ver.

Por Emanuel Respighi

15 de septiembre de 2021

Publicado enSociedad
'El guardian de turno', ganador del concurso Comedy Wildlife Photography y de la categoría perros. (Elke Vogelsang).
Hace semanas conocíamos las fotografías del Comedy Wildlife Photography Awards, un concurso que premia las fotografías más divertidas del mundo animal y con el que se quiere concienciar sobre la importancia de preservar la vida salvaje y con el objetivo de lograr que la sociedad se comprometa.

Ahora llegan las fotografías más divertidas de los animales que viven dentro de casa: las mascotas. En el Comedy Pet Photograpy Awards destacan fotos de mascotas haciendo muecas, poses muy humanas y travesuras. Paul Joynson-Hicks y Tom Sullam, los creadores de este concurso, también son los impulsores de los premios Comedy Wildlife Photography Awards.

Este año en que la pandemia y el confinamiento nos ha obligado a pasar más tiempo con nuestras mascotas este concurso ha visto como el nivel de participantes crecía de forma sorprendente. Esta segunda edición del concurso, organizado en asociación con el fabricante mundial de alimentos para mascotas Mars Petcare, ha contado con más de 2.000 participantes de 81 países.

“La importancia de las mascotas en nuestras vidas, la relación positiva que afirma la amistad que traen sin siquiera darse cuenta, a menudo se subestima y se da por sentada”, dijo Sullam en un comunicado. “Pero este año realmente les ha dado a estas mascotas la oportunidad de brillar, y creo que sin las mascotas muchas, muchas personas habrían tenido más dificultades para lidiar con el aislamiento. ¡Gracias a las mascotas, a todas, por hacernos sonreír a través de este concurso y por mantener a muchos de nosotros en equilibrio!”, añadió.

Estos son los 16 ganadores del concurso, imágenes que es imposible verlas sin una sonrisa en la boca y sintiendo mucha ternura.


¿Por qué estás boca abajo mamá?', ganador de la categoría gatos del Comedy Pet Photograpy Awards. (Malgorzata (Gosia) Russell).

 
'Chicas chismosas', ganadora de la categoría caballos del Comedy Pet Photograpy Awards. (Magdalena Strakova).
 
 

'Reina del drama', ganadora de la categoría demás criaturas del Comedy Pet Photograpy Awards. (Anne Lindner)

 

'¡Buenos días, Fox Mulder!', ganadora de la categoría junior del Comedy Pet Photograpy Awards. (Ayden Brooks)

 

'Humor mañanero', ganadora de la categoría mascotas que se parecen a sus dueños del Comedy Pet Photograpy Awards . (Hannah Seeger)

 
'¡Agárrate fuerte! Llegamos tarde', finalista del Comedy Wildlife Photography. (Karen Hoglund)
 

'El gato bailarín', finalista del Comedy Wildlife Photography. (Iain McConnell)

 

'Ese momento en que te das cuenta de que te has comido medio plato', finalista del Comedy Wildlife Photography. (Candice Sedighan)


'Los amigos no dejan que los amigos hagan tonterías solos', finalista del Comedy Wildlife Photography. (Kerstin Ordelt)

 
'Mira mamá, puedo caminar sobre el agua', finalista del Comedy Wildlife Photography. (John Carelli)
 
 

'Ardilaaaa!!!', finalista del Comedy Wildlife Photography. (Elke Vogelsang)

 
'Gato súper dramático', finalista del Comedy Wildlife Photography. (Iain McConnell)
 

'El gatito bailando, finalista del Comedy Wildlife Photography. (Iain McConnell)

'Ohhhhhhhhh', finalista del Comedy Wildlife Photography. (Dimpy Bhalotia)


'Trofeo viviente', finalista del Comedy Wildlife Photography. (Antonio Peregrino)

 

(Tomado de La Vanguardia)

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Trump logró que TikTok deje de ser exclusivamente china

Dio su aval al acuerdo para que las norteamericanas Oracle Corp y Waltmart compartan la empresa con ByteDance

 

Donal Trump dio su último toque para que la masiva aplicación TikTok deje de ser un éxito exclusivo del mercado chino. Esta tarde, el presidente estadounidense dio su "bendición" para que las empresas norteamericanas Oracle Corp y Waltmart se asocien con la asiática ByteDance, y de esta manera se revierta la prohibición que a partir de mañana regiría para que la app no pueda operar en los Estados Unidos.

La confirmación fue hecha esta tarde durante una conferencia en la Casa Blanca, donde Trump calificó de “fantástico” al acuerdo entre las firmas china y estadounidense, que pone paños fríos a la larga guerra comercial entre ambos países.

"Pienso que será un acuerdo fantástico" y por eso “le he dado mi bendición al acuerdo”, dijo el mandatario. “Si lo concretan será genial”, agregó y definió que, si todo llega al buen puerto que él lo llevó, la aplicación seguirá llamándose como ahora pero “no tendrá nada que ver con China”.

La inminente asociación se precipitó a solo un día de que el propio Trump anunciara que TikTok dejaría de operar en los Estados Unidos desde mañana domingo, alegando supuestas razones de “seguridad nacional” que se verían amenazadas por el funcionamiento de esa popular aplicación oriunda del principal enemigo comercial de Washington.

El contrapunto entre TikTok y Trump escaló luego de que la empresa de capitales chinos hiciera caer las ofertas de asociación o venta con varias megacompañías estadounidenses, como por ejemplo Microsoft. Desde entonces, las presiones de la Casa Blanca contra la app se incrementaron hasta la paz alcanzada en las últimas horas.

Si el acuerdo se firma en las próximas horas o si hay garantías certeras de que se lo hará sin marchas atrás, TikTok podrá seguir operando en los Estados Unidos a partir de la entrega de sus códigos guardados bajo siete llaves a Oracle Corp.

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Martes, 02 Junio 2020 06:06

Cine Fake

Cine Fake

La cultura de las falacias es una pandemia... también

Abunda en la industria cinematográfica la tendencia “Fake”, no pocas veces disfrazada de “ficción” e incluso de “documental”. “Todos mienten” dice el Dr. House en la “teleserie” con el mismo nombre. Eso incluye a la catarata de “series televisivas” de moda. Si hubiese una auditoría ética para la producción cinematográfica, en la que primara el rigor de la verdad, basado en evidencias y documentos certificados, quedarían en pie muy pocas “realizaciones” industriales o “independientes”. No caben aquí los nombres de los productores y directores cómplices de esta pachanga. Manipulación simbólica en pantalla. Sálvense todas las excepciones, que las hay y muy honrosas.

Buena parte del negocio basado en hacer películas pertenece a la maquinaria de guerra  ideológica responsable de infestar audiencias con el “sentido común” de la mentalidad burguesa. A esa identidad pertenece casi toda la producción de cine bélico, las historias fílmicas de “vaqueros contra indios”, cierta retahíla de “biografías fílmicas” y, desde luego, el “american way of life” en comedias, relatos románticos o “trillers” con su siempre “Fake” de idolatría por la “justicia”, los tribunales, los detectives y la policía. Sin faltar la industria del “porno”.

No se cometerá aquí el improperio de reducir todo cine (o toda realización artística) a un amasijo de falsedades condenando la imaginación libre a una pataleta “conspiranoica”. Muy lejos de esa emboscada. Todo lo contrario, es necesaria una reivindicación emancipadora de las herramientas de producción creativa y de las relaciones de producción para la imaginación, sin la dictadura semántica de la ideología dominante. Tampoco se perpetrará aquí la insolencia de culpar a las víctimas que “consumen” la industria cinematográfica “Fake”, sin tener a mano los dispositivos críticos necesarios que la Educación Pública debe proveer y que hasta hoy, dicho con suavidad, es escandalosamente insuficiente.

Se trata de poner al desnudo el andamiaje ideológico, subordinado por la lógica mercantil, para adulterar toda relación con la realidad -desde los procesos del conocimiento hasta su enunciación- en los soportes de la “cultura de masas”. Y ahí reina la mentira. Hay que recordar siempre que el capitalismo es un sistema económico e ideológico basado en mentirle a los trabajadores sobre la producción de la riqueza. La plusvalía es una realidad pasteurizada por la lógica “Fake” del sistema. El reformismo es una “fake” sistematizada para esconder la lucha de clases que es “el motor de la historia” y la madre de todas las batallas.

Son unos cuantos los dueños de la industria cinematográfica dominante. (“…Algunos empresarios, como Adolf Zukor y Marcus Loew (fundadores de la Paramount), comenzaron su carrera explotando salas de exhibición, antes de volverse productores. Los que siguieron absorbieron simultáneamente las redes de distribución y de explotación. Esta combinación entre el star system y la integración vertical dio nacimiento a los grandes estudios de Hollywood (Metro Goldwyn Mayer, Warner Bros., 20th Century Fox, Paramount, United Artists, RKO, etc.).”[1] Añádase Netflix y sucedáneas. De sus “modelos de negocio”’ salen los “guiones” que filmarán escenas de todo género, adaptadas a los intereses del negocio y del “sistema”. Ahí se decide cómo se tratará el amor y el desamor, la riqueza y la pobreza, la justicia y el delito. Ahí se eligen -e imponen- los estereotipos “raciales”, laborales, religiosos y sexuales. Quién gana y quién pierde. Ahí se estudian las “audiencias” o “target”, y también los ritmos de la circulación de la obra en las salas cinematográficas que están monopolizadas. Ahí se decide la “verdad” y la mentira. Sus disfraces y sus retruécanos. Mientras comemos “pop corn” o “nachos”. Un cantante mexicano, paladín de la cursilería, de quien aquí no se hará publicidad, compungía la voz para decir melodiosamente: “miénteme más que me hace tu maldad feliz”.

No diremos que la “pandemia” de “Fake” ocurrió sin darnos cuenta. Ha sido un proceso largo. Hace tiempo que se ensayan los mecanismos de infiltración y se han desarrollado todas las estrategias, que el talento opresor ha tenido, para sembrarnos en la cabeza falacias que se hicieron “verdades” a fuerza de repetirlas e invisibilizarlas. Muchas de ellas llegaron a nuestras vidas en forma de “entretenimiento”. Aceptamos los dichos de las “autoridades” (religiosas, gubernamentales, militares y académicas) como verdades; aceptamos que nadie somos para poner en duda el relato hegemónico y que más nos vale ser dóciles ante el discurso del poder si queremos llevar “la fiesta en paz”. Entramos a la era de la “pos-verdad” arriados por los perros pastores mediáticos. Entramos al campo del disfrute por el engaño porque interpelar a “la voz del amo” exige esfuerzos, compromisos e incomodidades ajenas, sensiblemente, al confort del rebaño. Y nos derrotaron, a punta de falacias, también. “Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza[2] dijo Simón Bolivar. 

Llegamos al punto, necesario, de tener que generar un movimiento planetario para frenar a pandemia de falsedades generadas por la industria de las mentiras. En todas sus modalidades. Pero lo asimétrica que es la batalla contra las “Fake” no impide advertir sobre su necesidad en los terrenos más patentes y más latentes. En lo que se ve y en lo que no se ve. En las superficies y en las profundidades. En la diversidad de todo engaño y en la abundancia de técnicas desplegadas para eso. La lucha no es sólo contra casos aislados, la lucha es contra una sistema de mentiras diseñado para dominar la economía y la ideología. En su tratado de Semiótica General, Umberto Eco la define como “la disciplina que estudia todo lo que puede usarse para mentir” pero necesitamos, además de estudiar las falacias, combatirlas. No podemos dedicarnos sólo a desactivar casos específicos, hay que ir a las fuentes teóricas y prácticas de los fabricantes de “Fakes”. Y no hay punto de reposo. De verdad.

[1]https://www.insumisos.com/diplo/NODE/686.HTM

[2]http://www.archivodellibertador.gob.ve/escritos/buscador/spip.php?article9987

Por Fernando Buen Abad Domínguez | 02/06/2020

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Monopolios Tecnológicos, Redes Sociales y Medios de Comunicación: Batallas en la web (Primera parte)

Facebook acaba de anunciar que lanzará su propio servicio de televisión a partir de junio. Para entonces espera tener listos unos 24 programas televisivos y otra significativa cifra en etapa de producción.


La noticia vuelve a poner en el centro de la atención el proceso creciente de acaparamiento que los monopolios tecnológicos como Facebook, Alphabet (empresa matriz de Google), Apple, Amazon, y otros pocos, están haciendo del mundo de la información, el entretenimiento y la publicidad. Ello, en medio de una imparable guerra por imponer tecnologías, plataformas y hasta ideologías.


Cada vez más, el planeta web gira alrededor de estos gigantes, que están imponiendo sus algoritmos, reglas y modos de hacer; prácticamente obligando a los internautas a navegar dentro de sus digitales y monopólicas fronteras.
Engullimiento en el ciberespacio


Un cambio importante está ocurriendo en el espacio público digital y especialmente en el ámbito mediático. Un giro que tiene implicaciones culturales, económicas y políticas.


Las compañías tecnológicas han ido creando en los últimos años caminos diversos y más ambiciosos para la distribución de contenidos. Primero apostaron a la ruta de los buscadores y correos electrónicos; después se involucraron en el modelo financiero con la creación de redes de publicidad (las ad networks) y las tiendas de aplicaciones (app stores), para llegar ahora a desarrollar servicios noticiosos que mantengan cautivas a sus audiencias (Facebook Instant Articles, Apple News y Googles´s AMP).


El crecimiento exponencial de la tecnología móvil (1) y las facilidades que brinda para la conexión online, ha permitido multiplicar la cantidad de tiempo que se dedica a navegar y, fundamentalmente, a utilizar aplicaciones de redes sociales y mensajería. La competencia de estos grandes conglomerados tecnológicos por dominar ese espacio es enorme. El objetivo está en buscar atrapar a los usuarios y hacerlos permanecer dentro de la aplicación. Cuantos más usuarios tengan, más sabrán sobre ellos, más información podrán usar para publicidad y mayores serán los beneficios.


A la vez, han desplegado un voraz proceso de adquisiciones de otros servicios, plataformas y medios sociales, que les ha permitido ampliar su espacio de influencia y eliminar posibles competidores. Google, por ejemplo, se hizo de Youtube, AdMob y DoubleClick; Facebook compró Instagram y WhatsApp; Amazon adquirió Audible, Twitch, Zappos y Alexa, entre otros. (2)


En poco tiempo, Facebook se ha erigido prácticamente en un estado virtual con sus propias leyes y fronteras corredizas. Más de 1 900 millones de usuarios activos mensuales tiene su red social estrella; equivalente a una cuarta parte de la población mundial y a más personas que la cantidad de gente que habitan en China y EE.UU juntos. (3)

En el mundo de la información, Facebook se ha convertido en uno de los canales más importantes de distribución de noticias a escala global. Cada vez, crece el número de personas que “consumen” las noticias en su biografía (o muro) de esta red social. (4) Con el lanzamiento, en mayo de 2015, de Instant Articles, Facebook buscó convertirse en factor hegemónico del universo informativo en la web. (5) Su proyecto logró convencer en un principio, no sin reticencias, a varios de los grandes medios de comunicación, que debían compartir sus contenidos directamente en la red social en detrimento de las visitas de los internautas a sus propias web.


Para los usuarios se mostró como una bendición la posibilidad de encontrar en un solo espacio virtual la mayor cantidad de información, sin tener que gestionar url o acudir a buscadores. Sin embargo, los algoritmos que hoy aplica Facebook privilegian nuestro acceso a los videos subidos directamente a esa red, las noticias virales o escandalosas, los hechos de la farándula, las pancartas y memes; en detrimento de las informaciones de los medios, los artículos largos y de reflexión, los videos de otras fuentes e, incluso, publicaciones interesantes de nuestros amigos digitales.


A ello se suman los ya reconocidos manejos humanos de la información por la compañía con asiento en Menlo Park, California, lo cual mediatiza aún más nuestro acceso a los contenidos en ese maremágnum que es Facebook.
Varios exempleados del conglomerado denunciaron al diario británico The Guardian que fueron instruidos por la compañía para modificar la “popularidad” de artículos noticiosos y convertirlos en “tendencia” en la red.


Estos elementos perturbadores, y, principalmente, disputas por el reparto financiero de los ingresos generados por la monetarización de las noticias, llevaron a que medios de renombre como BBC News, National Geographic y The Wall Street Journal desde hace seis meses dejaron de publicar en Instant Articles o lo hicieron esporádicamente. Mientras que The New York Times o Forbes dejaron de hacerlo totalmente.


Pese a todo, medios nacidos del mundo digital siguen confiando en el emporio de Zuckerberg. Reuters informó recientemente que Facebook está trabajando con BuzzFeed, Vox y otros editores para producir contenido de vídeo original que incluirá publicidad, como parte de la experiencia de tv online que se propone la compañía.


La disputa por el control de la información en el espacio público digital arrecia entre los propios gigantes tecnológicos. Google y Apple también están buscando formas de aprovechar sus plataformas de noticias, en detrimento de la propuesta de Facebook. Google no cesa en su intento de acelerar la web móvil mediante AMP y facilitando su acceso a través de su buscador. Apple, con su última actualización de iOS, ha activado las notificaciones push de Apple News.
Google AMP ha estado creciendo. La semana pasada, la compañía afirmaba que hay más de 1,7 mil millones de páginas de AMP en 860.000 dominios, con 35 millones de nuevas páginas que se crean cada semana.


Aunque no pocas denuncias ha recibido también Google por la manera en que privilegia en su buscador determinadas informaciones o tendencias noticiosas.


Paso a paso, los medios de comunicación están perdiendo el control sobre la jerarquía y distribución de las noticias; ahora está en manos de opacos algoritmos y los equipos editoriales de las grandes redes sociales. (6)


Para Emily Bell, una estudiosa del periodismo y los medios en el entorno digital, el ecosistema de la información ha cambiado más en los últimos cinco años que en cinco siglos. Pero los efectos de las redes, según ella, van mucho más allá: “Los medios sociales no sólo se han tragado al periodismo, lo han engullido todo. Se han comido campañas políticas, sistemas bancarios, historias personales, la industria del ocio, el comercio minorista, incluso el Gobierno y la seguridad”. (7)
La preocupación es tal entre los consorcios mediáticos que el diario The New York Times ha llamado recientemente en un artículo a desmantelar el monopolio de las gigantes de la tecnología digital: “...tendremos que decidir si Google, Facebook y Amazon son monopolios naturales que necesitan regularse, o si permitimos que continúe el statu quo, fingiendo que los monolitos sin restricciones no infligen daño en nuestra privacidad y democracia”.


EE.UU : Impactos en el periodismo y los medios


El acortamiento de las distancias físicas, la instantaneidad de la difusión de la noticia en las redes sociales, la multiplicación de flujos informativos que ha propiciado la imparable revolución de las tecnologías de la información y la comunicación, han tenido efectos desarrolladores en el ejercicio del periodismo y los medios de comunicación.


Hoy es impensable hacer periodismo sin tomar en cuenta el torrente informativo de las redes sociales; como no se concibe un medio de comunicación moderno que no extienda su actividad e influencia hasta el mundo web y, especialmente, las redes sociales.


Sin embargo, el crecimiento acelerado de los gigantes tecnológicos estadounidenses y su monopolización del ámbito digital; la emergencia de las redes sociales como fuentes preponderantes de información y los efectos de la crisis económica que estalló en 2008, se han conjugado para impactar negativamente en la industria de los medios de comunicación y en zonas vitales del periodismo.


Para el Pew Researche Center “... el impacto que estas compañías tecnológicas están teniendo en el negocio del periodismo va más allá del lado financiero, hasta los más vitales elementos de la industria de las noticias en sí mismo. En la era predigital, las organizaciones periodísticas controlaban mayoritariamente los productos y servicios noticiosos de principio a fin, incluyendo los reportes originales, la escritura y producción, el empaque y difusión, la experiencia de audiencia y la selección editorial. Con el tiempo, compañías tecnológicas como Facebook y Apple han devenido en actores integrales, sino determinantes, en todos los ámbitos, suplantando las selecciones y propósitos de los medios noticiosos con sus propias decisiones y objetivos”.


Según el Estudio de los Medios de Comunicación 2016 en EE.UU, realizado por el Centro Pew, el sector de la prensa escrita sigue siendo el más golpeado y tuvo en el 2015 su peor año. El average diario combinado de circulación impresa y digital de los periódicos estadounidenses cayó ese año en un 7%, el mayor declive desde el 2010. La competencia ha llevado a la fusión de importantes grupos mediáticos para sobrevivir al sacudón de la industria. Tres compañías de periódicos (E.W. Scripps, Journal Communicationes y Gannett) se convirtieron en una sola hace un año y otros grupos van por el mismo camino.


El Editor & Publisher Data Book registró 126 periódicos menos en EE.UU en 2014 que los listados en 2004.


La televisión ha comenzado a experimentar el dilema que la prensa escrita viene sufiriendo desde una década atrás, con la consolidación del mundo digital. Desde la irrupción de Facebook y Twitter, la TV se ha visto desplazado como medio más veloz para difundir los acontecimientos. Si bien continúa siendo un medio preponderante, ya comienza a sentir los efectos del desarrollo del video digital, las transmisiones en streaming o live de las redes sociales y el sostenido crecimiento del ancho de banda en EE.UU, que permite visualizaciones de óptima calidad en la web (incluso desde los móviles). Una parte de los televidentes y de la publicidad esté migrando hacia el ámbito digital.


De acuerdo con la investigación del Pew Researche Center, las grandes cadenas televisivas de noticias han perdido audiencia en el horario matutino, aunque mantienen la fidelidad del auditorio de las tardes noche. Pero las televisoras locales de noticias han perdido audiencia en todos los horarios. También se reporta que 1 de cada 7 estadounidenses han cancelado sus suscripciones a los servicios de TV por cable o satelital.


La inmensa mayoría de los jóvenes encuestados por el Pew en EE.UU declara que las redes sociales son su principal fuente de noticias; e incluso, el 62% de todos los adultos entrevistados reconoce obtener noticias en los sitios de las redes sociales. La Fundación Reuters, por su parte, en un reporte de 2016 detalla que el 44% de los usuarios online en el mundo obtiene la información, datos, gráficas a través de las redes sociales (Facebook, Youtube y Twitter en ese orden).


El resultado de lo que está ocurriendo es que el poder e influencia de las empresas tecnológicas y sus plataformas es cada vez mayor. Ellas controlan crecientemente qué se publica y quién lo hace, con quién comparten ese contenido y cómo se rentabiliza esa publicación. (Continuará)


Notas


(1) El número de clientes de telefonía móvil superará los 5.000 millones a mediados de 2017, según el último informe de la GSMA, la asociación de las grandes operadoras, presentado en el seno del Mobile World Congress (MWC) de Barcelona, en febrero de 2017. Las previsiones apuntan a que se superarán los 5.700 millones a final de la década.De igual forma, las redes móviles se han convertido en un pivote claro en el avance de la implantación de Internet. El número de accesos individuales a la red desde dispositivos móviles se ha doblado en los últimos cinco años hasta alcanzar los 3.600 millones. La estimación de la GSMA es que se llegue a 4.700 millones, cifra equivalente al 60% de la población mundial, en 2020. En términos económicos, el informe señala que el ecosistema de los servicios y las tecnologías móviles acumularon en 2016 en torno al 4,4% del PIB mundial, que en términos absolutos equivale a un valor económico de 3,3 billones de dólares. Las previsiones de la GSMA apuntan a que, en 2020, el valor económico de la industria alcance los 4,2 billones de dólares, el equivalente al 4,9% del PIB proyectado para ese año.( Ver http://elpais.com/eventos/2017/02/27/mwc/1488195114_634916.html)
(2) La Wikipedia contabiliza unas 45 empresas fusionadas por Facebook desde el año 2005. Con algunas han transcendido las cantidades pagadas. Con otras no.
(3) Facebook es la red social con mayor número de usuarios activos mensuales en el mundo, según el el informe Digital In 2017 elaborado por We Are Social 2017 en colaboración con Hootsuite. Más de la mitad, un 55 %, utilizan la red social a diario. A esto hay que añadir que la segunda y tercera plataforma social más utilizadas a nivel mundial son Messenger (la aplicación de mensajería de Facebook) y WhatsApp, también propiedad de la red social creada por Mark Zuckerberg. Instagram, parte también de Facebook desde 2012, ocupa el octavo lugar, con 600 millones de usuarios. (Ver https://marketing4ecommerce.net/cuales-redes-sociales-mas-usuarios-mundo-2017/)
(4) En Estados Unidos el 41% de la población reconoce que Facebook es su principal fuente de información en lugar de los medios tradicionales.
(5) Según valora la experta Emily Bell, directora del Coentro Tow para Periodismo Digita de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia: “Facebook es un instrumento de poder. Coopera con el gobierno en muchos niveles, comparte datos con policías y servicios de seguridad. No se hace responsable, es completamente oscuro. Nosotros somos ahora parte de ese sistema y ya no somos dueños de nuestras prensas. No somos dueños de nuestros departamentos de publicidad. Ni siquiera somos dueños de nuestras audiencias” (Ver http://www.eltiempo.com/tecnosfera/novedades-tecnologia/noticias-falsas-en-internet-y-como-combatirlas-34191)
(6) Para Karrie Karahalios,profesora de ciencias de computación de la Universidad de Illinois, “El modo en que funciona el algoritmo de Facebook no es totalmente transparente”. A su vez, considera que, más que el algoritmo, que -según empleados de la empresa de Menlo Park- analiza miles de variables, el poder de Facebook reside en la masiva cantidad de datos que puede procesar y someter a técnicas de “machine learning”, la lógica de programación detrás de la inteligencia artificial. (Ver http://www.elmundo.com.ve/noticias/tecnologia/internet/el-genio-de-facebook-que-se-convirtio-en-el-editor.aspx#ixzz4iYFLWSV2)
(7) Ver http://www.cuadernosdeperiodistas.com/facebook-se-esta-comiendo-mundo/

Publicado enSociedad
Domingo, 31 Julio 2016 07:51

La geometría y el pensamiento lateral

La geometría y el pensamiento lateral

 

El siguiente problema tiene la particularidad que se puede contestar sin necesidad de escribir nada. Todo lo necesario “está a la vista”. Pero, hará falta aprovechar el pensamiento lateral, o sea, utilizar argumentos que no son los convencionales, o en todo caso, los primeros que a uno se le ocurren.

 

De todas formas, mientras escribo esto estoy pensando: ¿estará bien lo que estoy diciendo? ¿Y si a usted lo primero que se le ocurre es exactamente lo que hay que pensar para deducir la solución? ¿Quién dice que mi manera de pensar sea la suya? ¿O viceversa?


Bien, en todo caso, le propongo lo siguiente: yo planteo el problema y la/lo dejo en soledad para que usted decida cómo lo piensa. Si se le ocurre la solución en forma inmediata, mi suposición era equivocada. Si no es así, y si requiere de usted algo no tan inmediato, entonces me sentiré un poco más acompañado.


Basta de preámbulos. Acá va.

 

Concéntrese en la figura 1. Como ve, por un lado, hay un cuadrado. Dentro de ese cuadrado he dibujado dos triángulos. Si se detiene un instante en ellos, verá que cada uno tiene un lado que coincide con uno de los lados del cuadrado. Uno de los triángulos está apoyado en la pared izquierda del cuadrado, y el otro triángulo está apoyado en la base inferior del cuadrado.

 

Por lo tanto, cada triángulo tiene dos vértices que coinciden con dos vértices del cuadrado; el tercer vértice de cada uno de los dos triángulos, está ubicado en un punto cualquiera de otro lado del cuadrado.

 

Como usted advierte, los dos triángulos se cortan (en la figura 1 es la parte “rosada”). La otra región que aparece distinguida en la figura 1 es el área que no pertenece a ninguno de los dos triángulos.

 

 

Figura 1

 

Ahora, la pregunta: ¿cuál de estas dos áreas es más grande? ¿el área en donde se superponen o el área que no corresponde a ninguno de los dos?


Como podrá observar, no hay nada particular que hacer, sino mirar con cuidado y analizar la figura que tiene delante de los ojos. El resto se lo dejo a usted. Eso sí: lo único que creo que es necesario saber, es que el área de un triángulo se calcula como la base por la altura sobre dos. Salvo ese dato, creo que no hace falta ningún otro tipo de conocimiento previo. Usted será el juez.

 


Idea para la solución


Como escribí anteriormente, el área de cada triángulo se calcula como la base por la altura sobre dos. En el caso de los dos triángulos que figuran de la figura 1, la base de cada uno de ellos coincide con uno de los lados del cuadrado. Como el tercer vértice de cada triángulo está en el lado opuesto del cuadrado, eso significa que la altura de cada triángulo tiene la misma medida que el lado del cuadrado (fíjese en la figura para convencerse... no me crea a mí.... descúbralo usted).

 

Dicho esto, si el área de cada uno de estos triángulos se calcula como el lado del cuadrado (por ser la base) por la altura (que también coincide con el lado del cuadrado) dividido por dos, entonces


Área de cada triángulo = (lado del cuadrado) x (lado del cuadrado)/2.


Si usted piensa en este dato, el área de un cuadrado se calcula como (lado x lado). En este caso, el área de cada triángulo es (lado x lado) / 2. ¿Qué hemos deducido?: que cada triángulo tiene como área ¡la mitad del área del cuadrado!


Luego, lo que no está incluido en cada triángulo, también tiene como área la mitad del área del cuadrado.

 

Mire ahora la figura 2.

 

Figura 2

 

Los sectores que figuran con un punto negro, son todos los que no están en el triángulo vertical. Si uno suma las áreas marcadas con el punto negro, se obtiene la misma área que la del triángulo vertical, porque lo que está adentro y lo que está afuera miden lo mismo (igual a la mitad del área del cuadrado).


Pero, por otro lado, si uno suma las regiones marcadas con un punto rojo se obtiene el área del segundo triángulo, el que está en forma horizontal. Luego, el área medida por la suma de los puntos negros tiene que ser igual al área de la suma de los puntos rojos.


Dicho esto, como hay dos sectores que tienen puntos rojos y negros simultáneamente, uno deduce que la región que tiene solamente un punto rojo tiene que ser igual a la región que tiene solamente puntos negros.


¡Pero estas dos regiones son las que queríamos comparar! La que tiene el punto rojo solamente, es la región en donde coinciden los dos triángulos; y las que tienen un punto negro únicamente son las regiones del cuadrado que no tocan a ninguno de los dos triángulos.


Es decir, hemos comprobado, que la respuesta a la pregunta original es: ¡esas dos áreas son iguales! El área en donde se cortan los dos triángulos y el área en donde no hay ninguno de los dos triángulos son iguales.


Y eso termina por contestar la pregunta.


Como usted ve, salvo la fórmula del área de un triángulo (la mitad de la base por la altura), no fue necesario ni usar ni saber más nada. Sólo pensar con un poco de cuidado y acercarse al problema en forma un poco más... ¿lateral?


Preguntas (a la que no aspiro tener ninguna respuesta): ¿qué le pasó a usted? ¿se le ocurrió enseguida? ¿hubo algo que le hizo sospechar que esas áreas tenían que ser iguales? ¿cómo pensó el problema? No sabe cómo me gustaría poder estar junto a usted para escuchar sus reflexiones. Seguro que eso me ayudaría muchísimo para educar mi percepción.

 

 

 

Lunes, 25 Julio 2016 07:57

Harpov, Jarpov y Larpov

Harpov, Jarpov y Larpov

Tengo una propuesta para hacerle: consígase un papel y un lápiz...o una lapicera, o lo que quiera.. algo que le sirva para anotar.


Haber empezado así pone en evidencia mi edad, ¿no? Alcanzaría con decir: “consígase su teléfono celular o una netbook o laptop, o lo que usa diariamente cada vez que tiene que anotar algo”.


Bueno, digresiones al margen, quiero plantear un problema que solamente requiere de su capacidad para pensar. Nada más ... y ¡nada menos!
Todos los problemas de este tipo son preciosos. ¿Sirven para algo en particular? NO... no sirven para –casi– nada. O mejor dicho, creo que sirven para conseguir dos objetivos:


a) entrenar nuestra capacidad de deducción


b) entretenerse


Por supuesto, la variedad y calidad de alternativas para ocupar tiempo que uno puede conseguir, excede largamente lo que yo pueda ofrecerle. En ese sentido, perdí antes de haber empezado, pero lo que puedo hacer es sugerirle que le dedique un rato y vea si puede llegar a la solución.
La idea me la propuso Juan Pablo Pinasco, ya hace algunos meses. Voy a respetar los nombres que él utilizó, como muestra de gratitud a todo lo que hace por nosotros, usted y yo. Ser capaz de proveer de problemas para pensar, no es algo trivial. Acá va.


“Harpov, Jarpov y Larpov compiten en un torneo de ajedrez y hay cuatro comentaristas que analizan quién puede ganar.


Uno dice: ganará Harpov o Jarpov.


Otro dice: Si Jarpov sale segundo, entonces ganará Larpov.


El tercero dice: el segundo será Jarpov o Larpov.


El cuarto dice: si Jarpov sale tercero, Harpov no ganará.


Sabiendo que los cuatro acertaron, ¿en qué orden salieron?


Respuesta


Antes que avance, ¿no tiene ganas de pensar usted por su cuenta? Si lee lo que escribí yo (lo que sigue), se perderá la oportunidad de pensar algo que solamente le puede servir a usted. Digo esto, porque, ¿qué utilidad tendría este problema si usted leyera la solución que pensó otra persona? ¿Qué le agregaría? El problema, en sí mismo, es una tontería... lo único –que podría considerarse valioso– es si usted recorre el trayecto sin ayuda.


De todas formas, sigo acá abajo para que corroboremos juntos que hemos llegado a la misma solución.


Voy a ‘abreviar’ los nombres de los ajedrecistas. Los voy a llamar H (por Harpov), L (por Larpov) y J (por Jarpov). No se le escapa a usted que todos estos apellidos están relacionados con Karpov, quien fuera durante muchísimos años el campeón del mundo, un detalle irrelevante a los efectos del problema, pero quería hacer mención a su (verdadero) nombre: Anatoli Karpov.


Dicho esto, le recuerdo que los cuatro comentaristas acertaron en sus predicciones. Por lo tanto, de acuerdo con lo que dijo el primero, o bien H = 1 (fue primero) o bien J = 1.


Supongamos que H = 1. Veremos si esto no contradice a ninguno de los otros tres comentaristas.


El segundo de ellos dijo que si J = 2, entonces L = 1. Pero en este caso, sabemos que H = 1, entonces J no pudo haber sido segundo. Si lo hubiera sido, entonces L tendría que haber sido primero. Luego, como H = 1, entonces deducimos que J no pudo ser segundo. Pero como ya sabemos quien fue primero (H) y sabemos que J no pudo ser segundo, esto permite deducir que J tuvo que haber sido tercero, es decir J = 3.


Ahora fíjese lo que dijo el tercero comentarista: dijo que o bien J = 2 o bien L = 2. Como sabemos que J = 3, entonces esto fuerza a que L = 2.


O sea, para que los tres primeros comentaristas hayan acertado con sus predicciones, y suponiendo que H = 1, el resultado tuvo que haber sido este:
H = 1,
L = 2,
J = 3.


Pero fíjese en que no hemos considerado aún al cuarto comentarista. De acuerdo con él, si J = 3, entonces o bien H = 2 o bien H = 3. Y sabemos que eso no pudo ser, porque estamos considerando que H = 1.


Luego, se deduce que la opción que H = 1 (que supusimos al principio), no es posible.


Ahora, veamos que sucede si –de acuerdo con lo que dijo el primero de ellos–, suponemos que J = 1.


En ese caso, lo que dijo el segundo es irrelevante, porque él habla de lo que debería pasar si J = 2. Pero como estamos suponiendo que J = 1, entonces la afirmación del segundo no aporta nada nuevo.


El tercero dijo que o bien J = 2 o bien L = 2. Como estamos asumiendo que J = 1, entonces forzosamente deberá ser L = 2. Por lo tanto, ya podemos deducir (con las opiniones de los tres primeros analistas) cuál fue el orden:
J = 1
L = 2
H = 3.


Falta analizar si esto no contradice lo que dijo el último. El cuarto comentarista dijo que si J = 3, entonces o bien H = 2 o bien H = 3, pero como J no fue tercero, entonces la afirmación del cuarto analista resulta superflua.


Moraleja


En vista de lo que dijeron los cuatro, la única alternativa es que J = 1, L= 2 y H = 3.


Y listo.

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