Rusia, UE y EEUU no logran pactar un deshielo y los tambores de guerra suenan con fuerza tras 30 años

 

La ofensiva diplomática para prevenir una nueva guerra Ucrania concluye en punto muerto. En Bruselas temen que el reciente ciberataque sobre Kiev sea el preludio de una ofensiva militar rusa y Estados Unidos asume que Moscú ya la prepara.

 

El maratón internacional celebrado a lo largo de toda la semana para prevenir una nueva invasión rusa en las fronteras finaliza con parálisis. Y la tensión de amenaza bélica a las puertas de la UE no da visos de mejora. "El riesgo de guerra en la región es ahora mayor que en cualquier momento pasado de los últimos 30 años", ha advertido Zbigniew Rau, ministro de Exteriores de Polonia, país que mantiene la Presidencia de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). "Los tambores de guerra suenan con fuerza", ha coincidido Michael Carpenter, embajador estadounidense ante este foro internacional.

Ginebra, Bruselas, Viena y Brest. Cinco días y cuatro reuniones entre Occidente y Rusia en el marco de la OTAN, la OSCE y la UE apenas dejan puntos de encuentro. Lejos de restaurar la confianza y encauzar la situación con el Kremlin, estadounidenses y europeos han certificado que la relación con Vladimir Putin da poco margen al optimismo.

Los encuentros han concluido dejando patentes las "diferencias significativas" que les separan desde hace años. Ninguna de las partes ha cedido. Rusia mantiene sus líneas rojas: evitar la expansión de la OTAN al Este (principalmente la entrada de Ucrania y Georgia a la Alianza) y la retirada de las tropas occidentales en el flanco oriental. Y los aliados reiteran su negativa a ceder ante unas demandas "inaceptables". Moscú no tiene derecho a crear áreas de influencia y vetar o condicionar el futuro de las ex repúblicas soviéticas, reiteran. No obstante, los 30 aliados no tienen intención de incluir a Ucrania en el corto plazo, aunque sí le abrieron los brazos en 2008 a través de la declaración de Bucarest. Aceptar a un país con problemas democráticos y económicos y que cuenta, además, con una parte de su territorio invadida supondría un precio muy elevado que nadie está dispuesto a asumir. Pero el Kremlin avisa. Y quiere esta garantía por escrito.

El diálogo hacia el deshielo llegaba con las expectativas bajas. La OTAN se sentó por primera vez con Rusia en más de dos años sobre unas demandas exclusivamente dibujadas en Moscú e inasumibles para los occidentales. La Alianza ha ofrecido un calendario para continuar con las negociaciones, pero no ha obtenido respuesta a esta oferta. "Estamos abiertos al diálogo con Rusia pero nunca a expensas de nuestra libertad, independencia y soberanía", ha afirmado Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea, al final de un Consejo de Exteriores extraordinario celebrado en la ciudad francesa de Brest. Diplomacia sí, pero no a cualquier precio, en lo que los europeos sienten como una negociación que transcurre con una pistola en la sien por es amenaza constante de Rusia a intimidar a las repúblicas ex soviéticas.

En Bruselas desconocen las intenciones de Putin, pero temen que el presidente ruso pueda utilizar un potencial fracaso de estas conversaciones como justificante y pretexto para invadir Ucrania, donde ha desplazado a más de 100.000 soldados y material bélico pesado en los últimos meses.

Los europeos, marginados

La tensión actual tiene tintes del pasado. Putin ha pedido recientemente regresar a la situación de 1997, antes de la expansión de la OTAN al Este y a los Bálticos. Amparándose en sus declaraciones en las que afirmaba que la caída de la Unión Soviética era "la mayor desgracia de la historia rusa" y la "mayor catástrofe geopolítica" del siglo XX, algunos analistas señalan que sus verdaderas intenciones son regresar al mundo bipolar en la que las grandes potencias movían los hilos de buena parte del planeta.

Aunque es sillón permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, una potencia nuclear y partícipe en diálogos internacionales en torno al conflicto sirio, libio o al acuerdo nuclear, la Rusia de Putin no tiene mucho afecto por el multilateralismo. De hecho, su aversión a la UE es patente. La Comisión geopolítica que dirige Ursula von der Leyen no tiene línea directa con el Kremlin, que prefiere dirigirse directamente a las capitales en Berlín o París.

La UE, como institución, no ha estado representada en ninguna de las conversaciones acontecidas esta semana, que arrancaron en Ginebra con el encuentro entre las delegaciones estadounidenses y rusa. La sensación en los pasillos de Bruselas es que Rusia busca dividir al bloque e ignorarlo y quieren darle la vuelta a este sorpasso estrechando su relación con la Casa Blanca, que desde Trump no atraviesa su mejor momento. Pero Borrell avisa: "Los rusos tendrán que hablar con nosotros, les guste o no".

El propio presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha propuesto la celebración de una cumbre a tres con Kiev, Moscú y Washington, pero sin Bruselas. Al poco o nulo apetito del presidente ruso o de la unilateralidad de la Administración Biden para incluir a los europeos, se unen los problemas internos y estructurales de la propia UE como actor global: división de los 27 Estados miembros y carencia de una política exterior común maniatada por la unanimidad y la falta de competencias.

Ciberataque, ¿la antesala?

Ucrania ha amanecido este viernes con un ciberataque masivo a sus páginas gubernamentales. La agresión se une a la tensión que el país acumula desde hace meses por el despliegue militar ruso en el Donbás ocho años después de la anexión de la península de Crimea.

Las respuestas y el apoyo a Kiev ante "intentos para desestabilizarlo" no se han hecho esperar. La OTAN ha mostrado su interés en rubricar con Ucrania un mecanismo de cooperación contra los ciberataques, porque no creen que sea el último. La reunión de ministros de Exteriores también se ha saldado con la advertencia de una "respuesta robusta" ante los temores de que este ataque online sea el preludio para una acción militar por parte de Moscú a su vecino.

Los rumores sobre una nueva Crimea planean por el Viejo Continente desde hace semanas. Aunque el Kremlin siempre ha rechazado que estas sean sus intenciones. Nadie se atreve a aventurar si se llevarán a cabo, pero ante la posibilidad, Occidente quiere estar preparado y que no le pille con el pie cambiado como ocurrió en 2014, cuando la UE tardó semanas en ser capaz de reaccionar.

La CNN recoge este viernes en exclusiva que la inteligencia estadounidense tiene constancia de que Rusia prepara una operación para justificar la invasión. El polvorín geopolítico se ha visto doblemente azuzado por las declaraciones del representante ruso flirteando con enviar efectivos militares a Cuba y Venezuela si no se satisfacen las demandas rusas. Un escenario que deja para muchos el sabor de una suerte de Guerra Fría en 2022.

Y, ¿ahora qué? La semana de negociaciones clave da paso a una fase más crucial: los próximos días. Rusia da una especie de ultimátum y aguarda una respuesta a sus demandas de la OTAN por escrito. Y el tono no se presupone conciliador: "Nos estamos quedando sin paciencia", asegura Sergei Lavrov, ministro de Exteriores ruso.

 

14/01/2022 19:53

María G. Zornoza@MariaGZornoza

Publicado enInternacional
Estados Unidos y Rusia debatirán la crisis ucraniana con una serie de reuniones en Europa

Las conversaciones podrían determinar el futuro de sus relaciones bilaterales

En medio de perspectivas poco alentadoras, Estados Unidos y Rusia celebrarán desde este lunes conversaciones estratégicas que tienen a Ucrania como eje y que podrían determinar el futuro de sus relaciones bilaterales y las de Washington con el resto de sus aliados de la OTAN. La posibilidad de una invasión rusa de Ucrania encabezará la agenda de los diálogos de alto nivel de esta semana en Europa, aunque mezclada con otras disputas, desde armas nucleares a ciberdelito y cuestiones diplomáticas diversas, que ambas partes también deberán superar.

Funcionarios del gobierno de Joe Biden dijeron a periodistas que Estados Unidos está abierto a discutir la limitación de un posible despliegue de armas ofensivas en Ucrania en el futuro y de ejercicios militares de la OTAN en Europa del Este si Moscú está dispuesto a hacer concesiones sobre Ucrania. Sin embargo, también aclararon que Estados Unidos está preparado para imponer sanciones económicas a Rusia si interviene en Ucrania.

El vicecanciller ruso, Sergei Riabkov, quien encabezará la delegación de su país en Ginebra, se mostró "decepcionado" por las señales provenientes tanto de Estados Unidos como de la OTAN. "No aceptaremos que se nos imponga ninguna concesión. Está totalmente descartado", dijo Riabkov a medios locales. 

Rusia quiere que las conversaciones den como resultado garantías vinculantes y por escrito de que la OTAN no se expandirá más hacia el Este y de que Estados Unidos retirará armamentos desplegados en partes de Europa. Estados Unidos y sus aliados de la OTAN y la Unión Europea (UE) dicen que esas demandas son inaceptables.

Publicado enInternacional
Una trinchera en Ucrania, la frontera caliente de Rusia.

Pide que se retiren del Polonia, Hungría, Lituana, Estonia, Croacia y los Balcanes.

El Kremlin envió esta semana dos borradores de propuestas y están listos para comenzar las negociaciones este sábado. La Casa Blanca advirtió que "no habrá conversaciones sobre la seguridad europea sin nuestros aliados".

 

Rusia reveló este viernes dos borradores de propuestas y garantías de seguridad que le envió a Estados Unidos y a los países aliados de la OTAN esta semana. Moscú le propone a la OTAN retirar todas sus tropas y armamento desplegado en los países que entraron a la alianza después de 1997, que incluiría a Polonia y a Hungría, así como a una gran parte de Europa del Este: Estonia, Lituania, Croacia, junto a otros países de los balcanes.

El ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia publicó este viernes los dos textos que le hizo llegar a Estados Unidos y a los aliados de la OTAN: uno es el Tratado entre los Estados Unidos y la Federación de Rusia sobre las garantías de seguridad y el segundo es el Acuerdo sobre las Medidas para asegurar la seguridad de la Federación de Rusia y de los Estados miembros de la OTAN. El Kremlin busca impedir la ampliación de la alianza militar y el establecimiento de bases militares estadounidenses en antiguos países soviéticos.

Por su parte el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Ryabkov, le pidió a Estados Unidos una pronta respuesta sobre las garantías de seguridad. "Pedimos a nuestros colegas que decidan rápidamente y nombren a sus representantes que iniciarán estas conversaciones con nosotros", afirmó citado por la agencia de noticias de Rusia TASS. "Tenemos el entendimiento de que será un formato interministerial. Todos nuestros expertos que se ocupan de estos temas están preparados, así que esperaremos a ver qué pasa", añadió. Además, Ryabkov aseguró que no hay una fecha límite para las conversaciones, pero que Rusia quiere comenzar las negociaciones sin retrasos y dilaciones.

"Podemos ir a cualquier lugar y en cualquier momento, incluso mañana", dijo en declaraciones citadas por el diario británico The Guardian. El vicecanciller fue consultado sobre si consideraba que las peticiones no eran razonables y dijo que no. "No se trata de que demos ningún tipo de ultimátum, no lo hay. Se trata de que no se subestime la seriedad de nuestra advertencia", afirmó y propuso abrir las negociaciones en Ginebra a partir del sábado 18 de diciembre.

En tanto, la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki advirtió que “no habrá conversaciones sobre la seguridad europea sin nuestros aliados y socios europeos”. "No pondremos en peligro los principios clave sobre los que se construye la seguridad europea, entre ellos el de que todos los países tienen derecho a decidir su propio futuro y su política exterior sin interferencias externas", dijo en una rueda de prensa.

El Kremlin delineó entre sus propuestas que la OTAN retire sus bases militares y armamento de los países que entraron a la alianza después de 1997. Esto incluye a Polonia y Hungría que ingresaron en 1999 y países de Europa del Este que lo hicieron en la primera década del 2000.

También le exigió a la OTAN que descarte una mayor expansión de la alianza, incluyendo una adhesión de Ucrania. A su vez propuso que tanto Rusia como las partes que son estados miembros de la OTAN no realicen “ejercicios militares u otras actividades militares por encima del nivel de brigada en una zona de anchura y configuración acordadas a cada lado de la línea fronteriza” entre Rusia y los países de la alianza. 

También propuso que ninguna de las partes despliegue “misiles terrestres de alcance intermedio y corto en zonas donde puedan alcanzar el territorio de la otra parte” y la reafirmación de que tanto Rusia como EE.UU. y los países de la OTAN “no se consideran adversarios”.

18 de diciembre de 2021

Publicado enInternacional
El Presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, y el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, durante la cumbre en Ginebra.

Estados Unidos consideran que Rusia planea elevar su presencia militar en la frontera con Ucrania hasta las 175.000 soldados con el potencial objetivo de invadir ese país el próximo año.

04/12/2021 21:33

 

Los servicios de inteligencia de Estados Unidos consideran que Rusia planea elevar su presencia militar en la frontera con Ucrania hasta las 175.000 soldados con el potencial objetivo de invadir ese país el próximo año, según indicaron este sábado medios estadounidenses.

"Rusia planea una ofensiva militar contra Ucrania tan pronto como a comienzos de 2022 con el doble de fuerza de lo que vimos esta primavera durante los ejercicios rusos de la pasada primavera cerca de la frontera ucraniana", señaló al diario Washington Post, el primero en acceder a estos nuevos informes de inteligencia.

Moscú ha estado movilizando de nuevo tropas en la frontera con Ucrania en las últimas semanas ante la creciente inquietud por parte de Washington y Kiev.

En concreto, los servicios de inteligencia de EEUU, que cuentan con imágenes de satélite de estos movimientos, apuntan al traslado de cerca de 175.000 soldados rusos, junto con equipamiento y artillería.

Esta revelación se produce a la vez que el Kremlin anunciase que el presidente estadounidense Joe Biden y el ruso, Vladímir Putin, sostendrán una conversación telemática este martes, cita que aún no ha sido confirmada por la Casa Blanca.

El viernes Biden adelantó que está preparando "una serie de medidas" para defender a Ucrania en caso de que Putin decida lanzar un ataque militar.

Ucrania aspira a integrarse en la OTAN como mejor mecanismo de defensa ante la amenaza del Kremlin, que se anexionó en 2014 la península de Crimea y apoya abiertamente a las repúblicas separatistas prorrusas de Donetsk y Lugansk.

Asimismo, el secretario de Estado, Antony Blinken, advirtió esta semana de que Washington y sus aliados golpearían a Moscú con fuertes sanciones económicas si decide atacar Ucrania, después de reunirse en Estocolmo con el ministerio de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.

El asesor del Kremlin, Yuri Ushakov, confirmó el viernes que, además del estado "insatisfactorio" de las relaciones bilaterales y la implementación de los acuerdos en ciberseguridad y estabilidad estratégica alcanzados en Ginebra, ambos mandatarios también abordarán la situación internacional.

En particular, la actual crisis en Ucrania, pero también la situación en Afganistán, Libia y Siria, y el programa nuclear iraní.

Publicado enInternacional
El Comando Sur y un "plan de máxima presión" contra Venezuela

La segunda visita a Colombia en menos de tres meses del almirante estadounidense Craig Faller es interpretada en Caracas como un nuevo paso para la desestabilización en Venezuela. Dos analistas consultados por Sputnik coinciden en que la presencia del jefe del Comando Sur de EEUU busca generar mayor presión sobre el Gobierno de Nicolás Maduro.

"No va a Colombia a preparar una clásica intervención aerotransportada, con misiles, paracaidistas, etcétera, como hizo Estados Unidos en tantas partes a lo largo de la historia; sino que Faller va a reactivar un plan de máxima presión sobre Venezuela", alerta en entrevista con Sputnik el analista internacional José Antonio Egido.

El pasado 20 de septiembre el Comando Sur informó a través de su cuenta en Twitter que el almirante Craig Faller se encontraba en Colombia, "un socio vital y confiable" en materia de seguridad, para reunirse con líderes militares de ese país.

Se trata de la segunda visita del jefe del Comando Sur a Colombia en menos de tres meses.

Este miércoles 22, desde el Palacio de Miraflores, la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, denunció la existencia de "planes perversos" orquestados desde Colombia y que la presencia de Faller en el país vecino tiene el objetivo de "atentar contra Venezuela y la paz de la región".

Las declaraciones de Rodríguez a la prensa fueron hechas un día después de que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) revelara que un dron tipo Hermes de la Fuerza Aérea Colombiana violó su espacio aéreo, un hecho que "no ha sido involuntario ni casual, pues coincide con la presencia en Colombia del almirante Craig Faller", reza el comunicado de la FANB.

Para José Antonio Egido, el hecho de que en la 76ª Asamblea General de las Naciones Unidas el presidente de Colombia, Iván Duque, volviera a considerar como una prioridad la situación de Venezuela, a cuyo Gobierno volvió a señalar como "una narcodictadura", es momento oportuno para que el Comando Sur reactive un plan de agresión.

"No es un plan nuevo, las opciones de agresión que excluyen la opción militar clásica como prioridad ya fueron inventadas, un plan que combina la guerra psicológica, la guerra económica, la subversión y el terrorismo. Y en esos focos encontramos desestabilizar la frontera colombo-venezolana, atacar la moneda local, matar de hambre al pueblo venezolano y, posiblemente, generar ataques terroristas contra la infraestructura petrolera, eléctrica y energética que se está reconstruyendo", enumeró el analista internacional.

Colombia, enclave militar en la región

Para la investigadora y escritora colombo-venezolana María Fernanda Barreto, la nueva visita de Faller a Colombia no es más que un "pase de revista".

"En realidad, Colombia es una gran base militar, donde se contabilizan alrededor de 63 instalaciones militares estadounidenses, que incluyen en algunas personal militar y en otras solamente equipamiento e instalaciones de inteligencia tipo radar. Colombia es el principal enclave militar de los Estados Unidos en la región y eso es lo que fue a verificar el jefe del Comando Sur", sostuvo a Sputnik la investigadora.

Las razones para que Colombia se haya convertido en un enclave militar de Estados Unidos en la región, además de la posición política de subordinación de sus clases dominantes, tiene que ver con un factor geoestratégico, asegura Barreto.

La ubicación privilegiada del país neogranadino, al ser la entrada por el norte a Sudamérica, entrada también al Amazonas y con costas en los océanos Atlántico y Pacífico, resulta fundamental para quien pretenda dominar el continente.

Sin embargo, desde hace 20 años, otro factor hace prioritario el control de este territorio: los 2.219 kilómetros de frontera con Venezuela, la principal "amenaza inusual y extraordinaria" de los Estados Unidos en la región.

"Es muy importante que se enciendan las alarmas de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana porque entre las actividades que ha venido desarrollando el Comando Sur en los últimos años se nota que le ha dado mucha importancia al control militar del Amazonas y eso puede indicarnos la existencia de algún plan para escindir el Amazonas de los países soberanos que poseen territorio amazónico, y que se pueda planificar algún tipo de entrada por ese territorio", alertó Barreto.

"Cinturón sanitario"

Para José Antonio Egido es de suma importancia para el Gobierno de EEUU mantener el control del régimen colombiano, cuando crecen las expectativas electorales en torno a la figura del candidato presidencial opositor Gustavo Petro y ante un panorama regional inestable, con un Gobierno peruano que trata de consolidarse y con perspectivas de disputa electoral no solo en Colombia, también en Brasil y en Chile.

"EEUU necesita mantener esa plataforma bajo su control, y así controlar Centroamérica y México desde el sur, el Caribe desde tierra firme, y para controlar América del Sur, empezando por Venezuela pero con la mira puesta en Bolivia, en Perú y en Argentina", expresa el analista.

Según Egido, este panorama implica para el Comando Sur cerrar filas y respaldar la capacidad operativa del Ejército y la inteligencia colombiana.

"No creo que el Comando Sur tenga solamente el ojo puesto en Venezuela, ahora lo que viene es un cinturón sanitario, es decir, evitar que Lula gane las elecciones, que Petro gane las elecciones, que se consolide Pedro Castillo, y tratar de evitar que se radicalice Alberto Fernández. Y para todo eso cuentan con Colombia", finalizó.

Publicado enColombia
Imagen: AFP

El gobierno de Joe Biden comenzó las masivas deportaciones

En los últimos meses Haití atraviesa una crisis política por el magnicidio del presidente Jovenel Moise y los efectos del terremoto. 

 

Las deportaciones masivas de migrantes haitianos por parte de Estados Unidos despertaron la preocupación de la ONU, que advirtió que personas con solicitudes de asilo serias pueden estar en riesgo. El gobierno norteamericano comenzó a expulsar a cientos de miles de haitianos que llegaron hasta la frontera entre México y EE.UU tras un peligroso recorrido desde Sudamérica.

Expulsiones exprés

Unos 15 mil haitianos y haitianas que llegaron a la ciudad fronteriza de Del Río, en el estado de Texas comenzaron a ser deportados por Washington. Los migrantes han estado varados durante días bajo el puente que cruza el río Grande que divide a México de Estados Unidos. Muchos viajaron desde Chile o Brasil, donde residieron en los últimos años.

Según el secretario de Seguridad Interior estadounidense, Alejandro Mayorkas, los haitianos recibieron información errónea de que podían quedarse en EE.UU. como refugiados bajo el “Estatuto de Protección Temporal” (TPS) debido a la crisis política tras el asesinato de Jovenel Moise a principios de julio y el terremoto que devastó al país en agosto. El TPS alcanzaba a los haitianos que quedaron en EE.UU. después del terremoto de 2010 en el que murieron 200 mil personas en el país caribeño. Tras el magnicidio de Moise se extendió el TPS para los haitianos que estaban en suelo estadounidense antes del 29 de julio, pero no alcanzaba a los que llegaron después de esa fecha.

Patrullas ecuestres

"Hemos reiterado que nuestras fronteras no están abiertas y que la gente no debería emprender ese peligroso viaje", agregó. "Si usted entra ilegalmente a Estados Unidos, será devuelto", remarcó Mayorkas en conferencia de prensa desde la ciudad fronteriza. El funcionario llegó a Del Río tras la polémica desatada cuando fueron difundidas imágenes de los guardias fronterizos que recorrieron la frontera a caballo e hicieron retroceder a migrantes haitianos. Una de las fotografías tomadas por el reportero gráfico de la AFP, Paul Ratje, muestra a un policía montado a caballo atrapando a un hombre por la camisa.

"La situación era de tensión y los migrantes empezaron a correr alrededor de ellos (...) Muchos comenzaron a correr para intentar escapar de los jinetes y uno de los agentes agarró a un hombre de la camisa y lo hizo dar vueltas mientras el caballo trotaba en círculos", dijo Ratje sobre una de las fotos.

Las patrullas ecuestres fueron desplegadas en los últimos días cerca del río Bravo donde acampaban miles de migrantes, en su mayoría haitianos, según dijo a los medios el jefe de la patrulla fronteriza, Raúl Ortiz. "Les pedí que averiguaran si las personas estaban en peligro y que recopilaran información sobre los contrabandistas", agregó. "Controlar un caballo en un río es difícil". La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, calificó el hecho de “horrible”. "No tengo todo el contexto, pero no imagino en qué contexto eso sería apropiado", afirmó en una rueda de prensa.

Familias expulsadas

Al menos tres vuelos salieron de Texas para aterrizar en la capital Puerto Príncipe. Cerca de la mitad de los más de 500 migrantes expulsados por Estados Unidos eran menores de cinco años y nacieron fuera de Haití. Antes de cruzar el río Grande, los haitianos habían residido durante varios años en Chile y Brasil donde llegaron entre 2016 y 2017.

Familias enteras viajaron hasta México para intentar solicitar asilo en Estados Unidos, como el caso de Jeanne, que habló bajo condición de anonimato. Ella, su esposo y su hijo Mael de tres años que cuenta con pasaporte chileno viajaron durante dos meses hasta llegar a Del Río y gastaron cerca de 10 mil dólares. "En Santiago tenía un pequeño negocio, mi esposo trabajaba. Logramos ahorrar dinero: esto es lo que nos permitió viajar hasta Estados Unidos", relata.

"Es una cosa inexplicable. Nadie puede realmente transmitir lo que es este horror", dijo Jeanne. "Si hubiera sabido por lo que iba a pasar, nunca hubiera hecho este viaje", lamentó. La pareja contó que gastó 7.000 dólares para llegar a México y 2.000 más para alcanzar la frontera de Texas. Jeanne dejó su país tras finalizar sus estudios de administración de empresas en 2016. "Si hubiera podido encontrar trabajo, nunca me hubiera ido. Ahora la situación en el país ha empeorado mucho", dice.

"Biden sabe lo que está haciendo"

Cientos de haitianos se mostraron frustrados tras su expulsión y luego de haber gastado miles de dólares para llegar hasta EE.UU. "Biden sabe lo que está haciendo, pero no le importa. Nos trata a nosotros y a nuestros hijos peor que a las bestias", gritó una mujer desde la terminal aérea en Puerto Príncipe. Otro de los migrantes deportados se refirió a las condiciones en el centro gestionado por la agencia migratoria estadounidense tras haber cruzado el río Bravo.

"No teníamos camas para dormir, dormíamos solo con una fina sábana de plástico para cubrirnos, en un espacio con demasiado aire acondicionado. Y dormíamos en el piso de concreto", cuenta Garry Momplaisir, de 26 años, quien pasó cinco días en el lugar. "No podíamos ducharnos. Había baños pero no había lugar para lavarnos", agrega Momplaisir, expulsado junto a su esposa y su hija de cinco años.

Políticas trumpistas

Por su parte, el líder de la mayoría del Senado estadounidense, Chuck Schummer, del partido demócrata, instó al presidente Joe Biden a terminar con las deportaciones masivas de migrantes haitianos, una política que advirtió tenía actitudes “detestables y xenófobas” similares a las que se vieron durante le gestión del exmandatario republicano Donald Trump.

"Insto al presidente Biden (...) a poner fin inmediatamente a estas expulsiones, y a terminar con esta política del Título 42 en nuestra frontera sur. No podemos continuar con estas políticas detestables y xenófobas de Trump que ignoran nuestras leyes de refugiados", dijo Schumer en el pleno del Senado. La oficina de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos anunció que la mayoría de los migrantes serán expulsados bajo el Título 42, una política del gobierno que restringe la inmigración debido a la pandemia de coronavirus.

"Todos hemos visto estas horribles imágenes procedentes de nuestra frontera sur, con solicitantes de asilo haitianos, que simplemente buscan escapar de la tiranía (...) siendo recibidos en nuestras puertas con una (indignidad) inimaginable", añadió Schumer. "Las imágenes de migrantes haitianos siendo golpeados con látigos y otras formas de violencia física son completamente inaceptables. Este comportamiento debe ser abordado y debemos rendir cuentas. Las imágenes revuelven el estómago", sostuvo.

Desde la ONU se sumaron a la preocupación por las expulsiones masivas. "Estamos seriamente preocupados por el hecho de que parece que no ha habido ninguna evaluación individual en los casos (de Haití)", señaló la vocera del organismo internacional, Marta Hurtado. "Quizás algunas de estas personas no han recibido la protección que necesitaban", agregó y subrayó que todos los solicitantes de asilo tienen derecho a que sus demandas sean consideradas

Publicado enInternacional
Jefe del Comando Sur, almirante Craig Faller, en Washington, EE.UU., el 7 de febrero de 2019Saul Loeb / AFP

La presencia del Comando Sur en el país suramericano ha sido rechazada anteriormente tanto por Venezuela, que la considera como una "provocación".

El almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur de EE.UU., anunció que se encuentra en Colombia, "un aliado vital y confiable en seguridad", para reunirse con la cúpula militar de ese país, en medio de las tensiones con el Gobierno de Venezuela. 

El Comando Sur informó mediante un tuit que Faller se reunirá con "líderes militares" en Colombia, país que visitó en junio pasado, "para discutir la cooperación en materia de seguridad". La información fue ratificada por la Embajada de EE.UU. en Bogotá.

La llegada de Faller coincide con la estadía del presidente colombiano, Iván Duque, en EE.UU., país al que arribó el pasado domingo para tratar una "agenda focalizada en temas ambientales, migratorios y crediticios", según informó en su cuenta de Twitter. Se prevé que el mandatario colombiano además participe en la Asamblea General de la ONU, que se llevará acabo esta semana. 

Antes de este viaje, Duque estuvo en España, de jueves a sábado. Allí se reunió con su homólogo Pedro Sánchez y autoridades de su gabinete; con el rey de ese país, Fernando IV; con los expresidentes Felipe González, José María Aznar y Mariano Rajoy; con sectores empresariales y de la banca, y con el opositor y prófugo de la justicia venezolana, Leopoldo López, entre otros.

Colombia, Maduro y la Celac

El mandatario colombiano no participó en la 6.ª Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), celebrada el pasado sábado en México.

El repudio de Bogotá a Caracas quedó recogido en un comunicado, emitido por la Cancillería colombiana, donde se rechaza la participación del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en la cita regional.

Colombia ratificó que desconoce "el poder de facto" de Maduro "como resultado de la elección presidencial del 20 de mayo de 2018, viciada por la ausencia de garantías a la oposición y por el fraude". Esta postura ha sido mantenida por el país suramericano con el apoyo de EE.UU. y un grupo de países de América Latina, a pesar de que los observadores internacionales no encontraron pruebas de irregularidades en esos comicios.

Los mandatarios Mario Abdo Benítez, de Paraguay, y Luis Lacalle Pou, de Uruguay, que sí asistieron al encuentro, también expresaron su cuestionamiento a la legitimidad de Maduro, como ya lo habían demostrado ambos países en el Grupo de Lima, cónclave surgido en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA) con la finalidad de proponer medidas y mecanismos regionales para deponer al mandatario venezolano.

Al respecto, el jefe de Estado venezolano le pidió a ambos presidentes que pusieran "la fecha, el lugar y la hora" para "debatir de democracia, de libertades, de resistencia, de revolución".

Faller de nuevo en Colombia

Hace tres meses, cuando Faller estuvo en territorio colombiano, hubo un cruce de declaraciones entre Caracas y Bogotá, en el contexto de las tensiones entre ambos países y de las acusaciones mutuas de desestabilización a través de la acción de grupos armados ilegales y de organizaciones criminales.

En esa oportunidad, el mandatario colombiano publicó en su cuenta de Twitter que en el encuentro con Faller y con el embajador de EE.UU. en ese país, Philip S. Goldberg, ambos le expresaron "su interés por seguir profundizando cooperación entre las dos naciones".

Duque también escribió que su país era para EE.UU. "uno de los aliados más importantes de la región" para "garantizar la seguridad y la lucha contra el narcotráfico, así como una democracia respetuosa de los derechos humanos".

En respuesta, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela (FANB) emitió un comunicado en el que expresó su preocupación por la llegada de Faller a Colombia, y afirmó que esta no respondía a "razones de cooperación bilateral en materia de seguridad", sino que era una acto de "injerencismo y provocación".

Cinco días después de esa visita, el helicóptero en el que viajaba el presidente colombiano fue atacado con disparos de fusil, cuando aterrizaba en el aeropuerto de Cúcuta, procedente del municipio de Sardinata, al norte de Santander. Toda la tripulación resultó ilesa y la Casa de Nariño señaló como responsable a un miembro de las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), que supuestamente estaría en suelo venezolano, sin ofrecer mayores pruebas de esas acusaciones.

Esta nueva visita reaviva una vieja polémica surgida en el país hace un año por la presencia del Comando Sur en Colombia, que ha sido una constante durante el Gobierno de Duque. 

Luego del anuncio hecho por el fallecido ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, de que una misión militar de EE.UU. operaría en Colombia para "combatir el narcotráfico", un grupo de senadores expresó su repudio por considerar que esta decisión vulneraba la soberanía y Constitución del país y que podría fortalecer la actuación los grupos armados paramilitares, como ya ha sido señalado en otras oportunidad por el excomandante de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), Salvatore Mancuso. 

Tras esos señalamientos, el Tribunal Administrativo del departamento de Cundinamarca aprobó la suspensión de las actividades del Ejército estadounidense en territorio colombiano, a raíz de una tutela presentada por un grupo de congresistas, que manifestaron que la decisión había sido inconsulta e inconstitucional.

Publicado: 20 sep 2021

Publicado enColombia
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky (centro), habla con militares ayer en los puestos de avanzada del ejército de ese país en Kherson, en la frontera con Crimea.Foto Afp

Quizá para que lo leyeran atentamente los multimillonarios de la revista Forbes, Nikolai Patrushev (NP) –secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, íntimo del zar Vlady Putin y miembro prominente del clan de San Petersburgo– concedió una impactante entrevista el 8 de abril al rotativo neoliberal de negocios Kommersant (https://bit.ly/3tMcH4d).

El papel de Patrushev ha sido determinante para que no empeoren las relaciones de EU y Rusia como fue notorio su diálogo con su homólogo Jake Sullivan, asesor de Seguridad Nacional de Biden, dos días antes del anunciado "cambio de época" de Putin (https://bit.ly/3gCY8MB). Explaya que jerárquicamente el primer tema para un diálogo con EU se centra en "la esfera de la estabilidad estratégica y el control de armas". Ya he abordado la trascendencia de la "estabilidad estratégica" hoy tripolar entre EU/Rusia/China (https://bit.ly/3rx6xnf).

Se congratula de que Biden y Putin hayan extendido por cinco años el New START: Tratado de Reducción de Armas Nucleares Estratégicas (https://bbc.in/2QYKety). Revela que los contactos continúan por teléfono con Sullivan a "iniciativa estadunidense (sic)" en "forma tranquila y en una atmósfera ejecutiva". Sobre Ucrania comentó que es "consecuencia de serios problemas internos, cuya atención intentan desviar sus autoridades" y exhibe en forma irónica que, amén de la cuantiosa fuga de capitales, Kiev desmantela su industria que vende a los extranjeros a "precios democráticos (sic)": su "famosa tierra negra (sic) y sus bosques son transportados afuera por trenes".

Sobre el dicterio desproporcionado de Biden contra su homólogo Putin, a quien insultó antidiplomáticamente de "asesino", juzgó que no se puede descartar que el "presidente de EU fue deliberadamente provocado" por los "círculos interesados en la tensión creciente en las relaciones bilaterales". Esa siempre fue mi hipótesis (https://bit.ly/3tQIwZP), ya que el ex empleado de Bill Clinton George Stephanopoulos, hoy conductor en ABC News, en su entrevista indujo en forma perversa a tal invectiva (https://abcn.ws/3noj77o).

Juzga que "ya es tiempo de que el establishment de EU admita que las relaciones" con Rusia "no son decisivas (sic)" cuando "ven exclusivamente a Rusia a través del prisma de su lucha política interna". Dada hoy la "difícil naturaleza sin precedente en EU los vaticinios para un mayor desarrollo de las relaciones no son nada alentadores".

No espera ninguna disculpa por el dicterio de Biden y refiere que Daddy Bush "anunció públicamente que EU nunca se disculparía con nadie", ya que para la "élite de EU es más fácil para cualquier error aportar una teoría sofisticada que explique por qué fue necesario hacerlo" que Patrushev cataloga como "síndrome Hiroshima" cuando "era completamente innecesario que EU arrojase bombas atómicas sobre Japón" y que luego Obama dio a entender que era un castigo divino –"La muerte Cayó del cielo"–, omitiendo que fueron lanzadas por un "avión estadunidense por órdenes de un presidente estadunidense".

Hoy la propaganda negra ha llegado a tales grados que no faltan que "algunos piensen que fue la URSS", cuando los "niños japoneses tienen una muy pobre idea de qué país destruyó Hiroshima y Nagasaki".

Lamenta el engaño de los incidentes químicos en Siria por los falsificadores cascos blancos, controlados por EU, y que eran tan eficientes que “muchas veces publicaban sus reportes aun antes de que ocurrieran los incidentes (https://bit.ly/3vjVX4F)”.

Deplora que EU no desee discutir los temas de ciberseguridad y, al contrario, se ha consagrado a acusar a Rusia sin ninguna evidencia del hackeo de Solar Winds (https://bit.ly/2Qp9nOa).

Fustiga que la "estrategia geopolítica" de EU y sus aliados "arruinan al mundo entero y defienden su propia hegemonía como la única versión aceptable del orden mundial".

Sobre los múltiples bio-labs, laboratorios de armas biológicas, que ha instalado EU en las fronteras de Rusia y China –en 25 países: ¡solamente 16 en Ucrania (https://bit.ly/3aDR3Yd)!–, prefiero escribir en otra ocasión más propicia.

http://alfredojalife.com

Facebook: AlfredoJalife

Vk: alfredojalifeoficial

https://www.youtube.com/channel/ UClfxfOThZDPL_c0Ld7psDsw?view_as=subscriber

Publicado enInternacional
La coronel Brittany Stewart rinde honores a la tumba de un conocido combatiente del Pravy Sektor, una organización de extrema derecha que usa a menudo simbología fascista.

Moscú y Kiev aumentan exponencialmente la presencia militar en su frontera común, aumentan los ataques en el Donbass, y EEUU incrementa su presencia militar en la zona. Analizamos qué razones geopolíticas están detrás de todo ello.

 

Desde mediados de marzo de este año han aumentado las tensiones en el Donbass entre las fuerzas ucranianas y los separatistas apoyados por Rusia. Primero aparecieron imágenes de varios trenes que llevaban tanques y artillería desde el oeste de Ucrania hacia la zona del Donbass. Luego se intensificaron los ataques de artillería entre los dos bandos. Moscú por su parte empezó el despliegue de unidades de sus fuerzas armadas en la frontera con Ucrania. Ahora EEUU anuncia que enviara dos buques de guerra al Mar Negro

Todo ello hace temer una nueva escalada bélica en la región, algo que podría tener consecuencias en varios frentes, tanto políticos, como económicos. Las propias razones del aumento de las tensiones podrían ser la clave para entender mejor la situación creada. La línea del frente que separa ambos bandos prácticamente no se ha movido desde febrero de 2015, cuando tras la derrota de las fuerzas ucranianas en la batalla de Debaltsevo, se firmaron los acuerdos de Minsk. Debían ser implementados por Kiev y los separatistas de Donetsk y Lugansk.

Sin embargo, dichos acuerdos en la práctica siguen sin cumplirse. Kiev, antes bajo gobierno de Petro Poroshenko y ahora bajo Zelenski, no ha declarado la amnistía para los rebeldes, no se ha efectuado la reforma constitucional para darle a esos territorios un estatus especial y no se han retirado las fuerzas armadas de la región. Por ello la situación era de un conflicto semi-congelado, con ataques de artillería y combates esporádicos que se producen con cierta regularidad, pero sin cambios en la línea del frente.

Esta situación sin avances reales en 6 años ha llevado a cierto hartazgo en el grupo de contacto de Minsk, que forman la propia Ucrania junto a Alemania, Francia y Rusia. Así el 31 de marzo Merkel, Macron y Putin hablaron sobre la situación sin invitar siquiera a Zelensky a unirse. Kiev reaccionó anunciando que no van a acudir más a las reuniones del grupo de Minsk y pidió que EEUU fuera añadido a este proceso negociador. Además se han vuelto a activar las voces que piden en Ucrania el abandono de los acuerdos de Minsk como perjudiciales para el país.

El presidente Zelensky, como antes le pasó su predecesor Poroshenko, ve como no puede implementar dichos acuerdos por el rechazo de parte de la sociedad ucraniana, especialmente los grupos ultranacionalistas. Por ello las autoridades ucranianas han estado estirando en el tiempo el proceso negociador hasta que el panorama internacional cambiara. Algo que parece que se ha producido con la llegada a la Casa Blanca de Biden.

Mientras que durante la administración Trump, Ucrania pasó a segundo plano, con Biden vuelve a ser prioridad. Ya durante su época como vicepresidente de Obama, Biden se encargó de la cuestión ucraniana. Prioridad que también empiezan a sentir en Kiev y ven una oportunidad para intentar deshacerse de las obligaciones impuestas por los acuerdos de Minsk, algo que además podría revertir la caída de la popularidad de Zelenskiy.

Otro de los motivos que parecen animar los planes ucranianos para resolver de manera militar la cuestión del Donbass, es la reciente experiencia de Azerbaiyán en la guerra del Karabaj. Kiev ha recibido en los últimos años drones turcos con capacidad de ataque Bayraktar y misiles antitanque Javelin estadounidenses, pero habría que ver si eso sería suficiente para obtener la victoria sobre los separatistas del Donbass.

Además Moscú, por medio de Dmitri Peskov, secretario de prensa de Putin, y de Dmitri Kozak, representante oficial ruso para el Donbass, ha declarado que no permitirá la repetición de una masacre como la de Srebrenica (matanza de bosnios musulmanes en 1995). Y que si Ucrania interviene militarme en el Donbass, Rusia no se quedará al margen. De allí el indisimulado despliegue militar ruso en la frontera común. Algo que ha irritado a Washington, que ve en ello una provocación.

Los EEUU por su lado han mostrado su apoyo a Ucrania, con envío de material bélico adicional, como un vuelo que salió el 4 de abril de la base de Rota hacia Ucrania, que según la inteligencia separatista del Donbass, ha llevado un equipo de fuerzas especiales norteamericanas, y más misiles antitanque. Así mismo se planea el envío de dos buques de guerra al Mar Negro, que se quedarán allí al menos hasta principios de mayo.

Además la agregada militar estadounidense en Ucrania, la coronel Brittany Stewart, ha visitado la zona del frente del Donbass esta semana. Algo que ha despertado cierta polémica por que ha rendido honores a la tumba de un conocido combatiente del Pravy Sektor, una organización de extrema derecha que usa a menudo simbología fascista.


Con todo los datos sobre la mesa, y teniendo en cuenta que parece poco probable que Ucrania pueda lograr nada militarmente con la más que posible intervención rusa, las razones para una escalada se podrían buscar algo más al norte, en el Mar Báltico. El gaseoducto ruso Nord Stream 2 por el fondo de ese mar está a punto de ser terminado, algo que le permitirá a Moscú suministrar gas directamente a Europa Occidental y Central via Alemania sin pasar por Ucrania o Polonia.

Este proyecto va en contra de los intereses norteamericanos, que quieren vender su propio gas licuado a Europa. Además si Moscú se puede permitir evitar Ucrania, ello podría dejar al país sin gas para la calefacción e industria, algo que sería un golpe casi definitivo para las aspiraciones euro-atlánticas ucranianas.

Washington busca acabar con el gaseoducto ruso a toda costa. Las sanciones y presiones diplomáticas no han surgido efecto. Ni el envenenamiento del opositor ruso Navalniy tampoco ha sido suficiente para que los europeos cancelen el proyecto. Por ello quizás una reactivación de la guerra en Ucrania, con participación directa rusa podría permitir cancelar el proyecto energético. Lo cual además le permitiría a Zelenskiy aumentar su popularidad y por fin descartar los acuerdos de Minsk.

11/04/2021 08:40

Por Pablo González

Publicado enMedio Ambiente
Sábado, 12 Diciembre 2020 05:59

El lápiz de Stalin

El lápiz de Stalin

Tras la Primera Guerra Mundial y un periodo del flujo de las fronteras −propio igual a buena parte de Europa y Medio Oriente (bit.ly/3mXCL9a)− el Cáucaso acabó en manos bolcheviques. El imperio de los zares colapsó. El imperio otomano capituló y sus fuerzas se retiraron. También las del cuerpo expedicionario británico que tenía en la mira el petróleo de Bakú (bit.ly/36Uauun). Armenia, Azerbaiyán y Georgia, tras haber formado la efímera República Democrática Federal de Transcaucasia (bit.ly/33Wu2wn) y un breve periodo de independencia marcado por conflictos interétnicos, pasaron a ser −como repúblicas soviéticas nominalmente soberanas agrupadas en la República Federal Socialista Soviética de Transcaucasia (bit.ly/36W5ztd)− miembros-fundadores de la URSS. Nagorno Karabaj (NK) −un enclave montañoso con mayoría armenia reclamado por Armenia y por Azerbaiyán− ha sido un importante punto de contención. La decisión de Stalin, un georgiano a cargo de la "cuestión nacional" ( Narkomnats), de transferirlo a Azerbaiyán en 1921, a pesar de prometérselo antes a Armenia −y convertirlo, en 1923, en una "región autónoma"− más que resolver el problema, resultó ser al fin, en la década de los 80, igual ante la ambigua postura de Mijaíl Gorbachov, uno de los factores desestabilizadores de la URSS. Cuando en 1988 el Partido Comunista Armenio votó por su "reunificación", estallaron disturbios y pogromos antiarmenios (Sumgaït). Tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, siguió la guerra.

Detrás de la instrumental decisión de Stalin había −aparentemente− varias razones. Primero, congraciarse con los azeríes para asegurarse el control del petróleo y del gas del mar Caspio. Segundo, la lógica de "dividir y reinar" −en concordancia con la vieja y perversa estrategia zarista de oponer a un grupo étnico contra el otro− que exacerbaba la desconfianza y debilitaba a las etnias para que no desafiaran a Moscú; así, forzando lealtades de ambas partes y volviéndolos rehenes del régimen, Stalin (bit.ly/3dKGzGW) podía presentarse luego como el salvador ante la mayoría armenia (‘solo el batiushka es capaz de defenderlos del odio de Bakú’), y como un guardián territorial ante Azerbaiyán (‘solo el batiushka es capaz de garantizar su integridad ante el irredentismo de Ereván’). Tercero, hacer un gesto de "buena voluntad" hacia la Turquía de Mustafa Kemal Atatürk, que tras el colapso del imperio otomano, seguía siendo un importante actor regional hostil a las potencias occidentales y uno que tenía fuertes vínculos culturales y políticos con Azerbaiyán; Lenin (y Stalin) ignorando la voz de los armenios de NK y en un reverso a su inicial política de "autodeterminación" −hasta el punto de garantizar a los pueblos el derecho a salir de la URSS− y a las consignas del Congreso anticolonial en Bakú (1920) (bit.ly/3jnyZmO) que igual abogaba por "el derecho a la determinación" −mientras la Realpolitik soviética ya imponía un "colonialismo interno"− pretendía(n) "flirtear", al final sin éxito alguno (bit.ly/2KbyGzO), con los kemalistas para la diseminación de la revolución.

Después de un siglo de estos acontecimientos y ante la reciente guerra en NK −fruto tardío de aquellos conflictos irresueltos y decisiones perversas− es imposible no apuntar a algunas ironías de la historia.

* El afán de Rusia de recuperar influencia regional tras el desplome de la URSS −o el "desmantelamiento desde afuera" (S. F. Cohen)− pasaba desde el principio por apoyar los irredentismos −Nagorno Karabaj (Azerbaiyán), Transnistria (Moldavia), Abjasia-Osetia del Sur (Georgia), Crimea-Donetsk-Lugansk (Ucrania)−, "frutos" de la tóxica política étnica soviética, misma que contribuyó a su debilitamiento.

* El gambit sirio −"la huída hacia adelante" tras la crisis ucraniana y el afán de “reafirmar su ‘irresuelta’ relevancia global”− y su posterior involucramiento en Libia– han sido "jaqueados" por Turquía (bit.ly/3gm089K) por el apoyo de la cual la dirigencia soviética "sacrificó" a NK y a la cual a su vez venía apoyando en la década de los 20; Turquía contribuyó, ahora igual, a la holgada victoria, entre otros gracias a los recursos del petróleo de Azerbaiyán sobre la separatista "republiqueta" armenia de Artsaj-NK, y políticamente sobre Armenia, el mejor aliado de Rusia en el Cáucaso.

* Si bien la Rusia de Vladimir Putin, que tanto ha hecho para reivindicar el legado de Stalin, estaba feliz de ver al problemático gobierno de Nikol Pashinian en Ereván (bit.ly/2HFOjhG) salir debilitado de la confrontación con los azeríes (el tratado militar ruso-armenio no abarca a Arstaj-NK) la mediación de Moscú −detrás del origen del problema ("el lápiz de Stalin") y reproduciendo hoy la misma estrategia estalinista de "dividir y reinar"−, fue un salvavidas para los armenios, pero sólo a precio de convertir lo que quedó de Arstaj en un protectorado ruso (bit.ly/39a2h76) y el Cáucaso en la siguiente arena de transacciones ruso-turcas ( bit.ly/398zMXf) (con Azerbaiyán convertido igual en una colonia de Ankara).

Tras un siglo, Putin y Erdoğan están haciendo en el Cáucaso el mismo tipo de tratos −igualmente por encima de los armenios y los azeríes− que en 1920-21 Lenin (y Stalin en su limitada capacidad) hacía(n) con Atatürk, con la diferencia que hoy ya no está en juego la suerte de la revolución mundial. "El pasado nunca está muerto. Ni siquiera pasa", escribió una vez William Faulkner.

Publicado enInternacional
Página 1 de 5