El padre Lerroux le entrega a Gustavo Petro el Informe Final de la Comisión de la Verdad. — Javier Sulé / Público

El trabajo recoge el testimonio de miles de víctimas de los 60 años de guerra, expone cómo parte de la sociedad le dio la espalda a quienes más sufrieron y propone una serie de recomendaciones que Gustavo Petro, asegura, asumirá.

 

Colombia ha vuelto a vivir un día histórico a partir del cual deberá saber dimensionar su propia tragedia, la ocasionada por un conflicto armado de más de 60 años que todavía persiste y que causó más de 10 millones de víctimas, el 80% civiles. La Comisión de la Verdad ha entregado este martes su Informe Final en el que cuenta qué fue lo que pasó en la guerra, por qué pasó, quiénes lo hicieron y cómo gran parte de la sociedad colombiana que no sufrió el conflicto directamente miró para otro lado sin dar ninguna respuesta a los horrores cometidos por paramilitares, guerrillas y agentes del Estado. El Informe resalta la capacidad de las víctimas para resistir en medio de la guerra y hace un llamado a la reconciliación y la convivencia.

El Informe, que tiene 5.000 páginas repartidas en diez tomos, es el resultado de cuatro años de investigación sobre más de medio siglo de conflicto armado y aporta luz para comprender, analizar y conocer las razones y las múltiples verdades de la guerra.

Un amplio equipo de investigadores, con 11 comisionados, ha recorrido todo el país y han escuchado cerca de 29.000 testimonios de víctimas de toda condición; indígenas, afros, mujeres, niños y niñas, campesinos, también de miembros de grupos armados ilegales, de la Fuerza Pública, de políticos, empresarios y otros actores que tuvieron que ver con el conflicto armado colombiano. A diferencia de otras comisiones de la verdad en el mundo, han recogido la voz de cientos de exiliados y exiliadas colombianos en 23 países que tuvieron que dejar el país por la violencia. En definitiva, miles de historias sobre la inhumanidad de la guerra.

La Comisión ha recibido también más de 1.100 informes de distintas organizaciones e instituciones que han contrastado y sistematizado. Ha investigado 730 casos en profundidad, como la difícil situación de los pueblos indígenas y comunidades negras, y ha impulsado múltiples espacios de encuentro, diálogo, de reconocimientos de responsabilidad y de dignificación a víctimas.

Al acto de presentación del Informe celebrado en el teatro Jorege Eliecer Gaitán de Bogotá asistieron unas 3.000 personas y ha contado con la presencia del presidente electo Gustavo Petro y de la vicepresidenta Francia Márquez. El presidente actual Iván Duque no fue pese a estar invitado. Se ha excusado por estar en Portugal y recibirá a la Comisión en julio, pero su ausencia denotó una cierta molestia entre los comisionados.

En su discurso, el presidente de la Comisión, el cura jesuita y filósofo Francisco de Roux ha puesto el acento en el hecho que Colombia sea un país geográfica y culturalmente muy rico y diverso, donde ha destacado el coraje de las mujeres, la audacia de los jóvenes y la fuerza secular de los campesinos, los indígenas y los afrodescendientes. Al mismo tiempo, ha señalado que "es una sociedad excluyente, con problemas estructurales nunca enfrentados como la desigualdad, el racismo, el patriarcado, la corrupción, el narcotráfico, la impunidad, el negacionismo y la seguridad que no da seguridad. Eso es precisamente lo que hay que cambiar por caminos pacíficos y democráticos".

De Roux aseguró que la escucha de las víctimas les ha impactado brutalmente y ha lanzado una profunda crítica al país, que ahora con el conocimiento del Informe estará frente a su propio espejo. El presidente de la Comisión se ha preguntado por qué el país no se detuvo para exigir a las guerrillas y al Estado parar la guerra política desde el principio, para negociar una paz integral.

"¿Cuál fue el papel del Estado y las instituciones que no impidieron y más bien promovieron el conflicto armado? ¿Hasta dónde los que tomaron las armas contra el Estado calcularon las consecuencias brutales y macabras de su decisión? ¿Nunca entendieron que el orden armado que imponían sobre los pueblos y comunidades que decían proteger los destruía y luego los abandonaba en manos de verdugos paramilitares? ¿Qué hicieron los religiosos, los educadores, los jueces y fiscales que dejaron acumular la impunidad? ¿Qué papel jugaron los formadores de opinión y los medios de comunicación? ¿Cómo nos atrevimos a dejar que pasara y a dejar que continúe?", ha lamentado.

De Roux ha convocado a "la construcción de la paz grande" y ha entregado el Informe Final al presidente electo Gustavo Petro que se ha comprometido a tener en cuenta sus recomendaciones durante su gobierno. En su primer discurso público tras ser elegido presidente, Petro ha sido muy enfático en ese compromiso. "Existe la posibilidad de pasar a una era de paz. Cuántos procesos de paz hemos firmado y cuántas veces hemos vuelto a la violencia. Debemos cortar los ciclos de la venganza", insistió al tiempo que afirmó que la verdad tiene un sentido que es el diálogo, el acuerdo, la convivencia y la reconciliación. "Debemos convertir los espacios de la verdad en espacios de reconciliación", continuó.

Para el español Carlos Beristain, uno de los comisionados autores de la investigación en el capítulo del exilio, el Informe debería servir para tomar conciencia de lo que ha sucedido y no debe volver a suceder. "La sociedad y el mundo deben ser conscientes de cuáles fueron los mecanismos que hicieron posible el horror a gran escala que ha vivido Colombia y también recordar los bloqueos de todos los tratados de paz que se han intentado dar en estos últimos 40 años. El Informe muestra un camino de salida, las acciones y las líneas de trabajo para el futuro", afirma para Público.

Gustavo Petro afirma que la verdad tiene un sentido que es el diálogo, el acuerdo, la convivencia y la reconciliación

Por su parte Leyner Palacios, otro de los comisionados que ha realizado la investigación, opina que el Informe ha de conseguir que se pueda reconocer ese pasado doloroso y lograr un compromiso con la reconciliación. "Este es un Informe que nos enrostra una realidad dura, es una crítica sobre ese pasado, pero también es una interpelación a que identifiquemos qué debemos transformar y en ese sentido hay una serie de recomendaciones sobre qué debemos cambiar", señala a Público.

Palacios también fue víctima del conflicto armado como superviviente de la masacre de Bojayá, una localidad de la región del Chocó, donde en un enfrentamiento entre paramilitares y la guerrilla de las FARC murieron 79 personas, la mayoría mujeres y niños y niñas que se refugiaban en la iglesia de los combates y en ese fuego cruzado una bomba lanzada por la guerrilla cayó fatídicamente en el altar del templo.

Recomendaciones

La Comisión de la Verdad le dejará a Colombia no solo un relato sobre la memoria de lo que sucedió sino múltiples recomendaciones para avanzar hacia la convivencia, la reconciliación y la no repetición. Algunas de ellas son que se reconozca a las víctimas del conflicto armado en su dolor, dignidad y resistencias, así como a comprometerse con su reparación y que se implemente de manera integral el acuerdo de paz firmado hace cinco años entre el Gobierno que presidía Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC.

También pide tomar la iniciativa para alcanzar la paz con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y con otros grupos armados, frenar la impunidad, dar prioridad a garantizar las condiciones de bienestar y vida digna de las personas y las comunidades sin exclusiones, dar a los campesinos el lugar que merecen, superar el racismo estructural, el colonialismo y la exclusión o reconocer la incursión del narcotráfico en la cultura, el Estado, la política y la economía y, al mismo tiempo, poner en marcha una nueva estrategia de regulación contra las drogas donde Colombia, por la historia sufrida.

Las dimensiones de la violencia vivida muestran que el conflicto armado colombiano es uno de los más sangrientos de la historia contemporánea de América Latina. El Informe Final de la Comisión de la Verdad indica que 50.770 personas fueron secuestradas, 121.768 desaparecidas, 450.664 asesinadas y 7,7 millones desplazadas forzadamente, entre otras modalidades de violencia, como las miles de víctimas de violencia sexual.

Muchos son rostros y sucesos criminales que cuesta imaginar siquiera como el de los llamados falsos positivos, donde 6.402 civiles inocentes fueron asesinados por el Ejército que los hacía pasar por guerrilleros para mostrar resultados, o como más de 30.000 niños y niñas fueron vinculados a la lucha armada cuando tenían 15 años o menos. Entre los capítulos que se pueden encontrar en el Informe hay uno precisamente dedicado a los impactos que la guerra tuvo en niñas y niñas, otro dedicado a los impactos del conflicto en las mujeres y la población LGTB y otros sobre la desaparición forzada, el secuestro, el desplazamiento, el exilio y otras modalidades de violencia que se vivieron.

En el teatro Eliecer Gaitan había precisamente algunas de esas víctimas del conflicto como la reconocida periodista Jineth Bedoya, violada por paramilitares mientras realizaba una investigación periodística. "Nuestro gran sueño es que el Informe sirva para que mucha gente entienda que es lo que hemos vivido, cómo lo tuvimos que afrontar y que esa otra Colombia, que no fue tan golpeada, entienda que el conflicto existió, generó mucho daño y nos dejó grandes heridas", dice a Público.

29/06/2022 09:21

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Banderas de los países asistentes a la cumbre de la OTAN que se celebra hasta el jueves en la capital de España, este martes 28 de junio de 2022 en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.

El presidente estadounidense Joe Biden subrayó que la OTAN está lista para afrontar cualquier desafío, en cualquier parte del mundo: "La Alianza está fortaleciendo su postura".

 

La cumbre de la OTAN que se inaugura este miércoles en Madrid abre sus puertas con una apuesta decidida por seguir armando a Ucrania en la guerra contra Rusia, define a China como una amenaza para los intereses y valores occidentales, reafirma la necesidad de aumentar su capacidad ofensiva y confirma como un futuro teatro de conflicto global la región Indo-Pacífica, donde Estados Unidos reclama su supremacía hegemónica.

A su llegada a Madrid, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha subrayado que la cumbre que acoge España este miércoles y el jueves es "verdaderamente histórica" y se celebra en un "momento clave" para la Alianza Atlántica tras la invasión rusa de Ucrania. Biden no habló ni de alto el fuego ni de mesa de negociaciones con Moscú para poner fin al ataque a Ucrania, sino que reiteró el compromiso occidental de proporcionar mayor asistencia militar al Gobierno de Kiev. "Estamos dispuestos a hacer frente a la agresión de Rusia y a sus amenazas. Porque no hay otra opción", afirmó el presidente estadounidense, cerrando así cualquier atisbo de diálogo sobre el conflicto.

Al contrario, Biden subrayó que la OTAN está lista para afrontar cualquier desafío, en cualquier parte del mundo. "La Alianza está fortaleciendo su postura. Está lidiando con las amenazas y fortaleciendo nuestra postura contra las amenazas del este y los desafíos del sur. La OTAN está enfocada en todas las direcciones y dominios terrestres, aéreos y marítimos", aseveró.

En un comunicado conjunto con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dio este martes algunas de las líneas principales del nuevo "concepto estratégico" que la OTAN adoptará en esta cumbre de Madrid y que sustituirá a la anterior hoja de ruta, marcada hace doce años por la cumbre de Lisboa. Este nuevo plan de acción, que define riesgos y establece las directrices estratégicas de la Alianza, deja atrás el carácter más conciliador de otros tiempos e impone sin ambages el espíritu militar sobre la diplomacia a la hora de resolver conflictos.

El concepto estratégico que salga de la cumbre de Madrid "será el modelo para la OTAN en un mundo más peligroso e impredecible", señala ese comunicado, que apuesta por "más fuerzas (armadas) de alta preparación, con más defensa avanzada" para afrontar los nuevos desafíos. "Para poder defendernos en un mundo más peligroso, también debemos invertir más en nuestras defensas", agrega la declaración.

No se olvidaron tampoco Stoltenberg y Sánchez de mencionar la guerra de Ucrania, prioridad en la agenda de Madrid: "Acordaremos un paquete de asistencia integral a Ucrania para ayudarlos a salvaguardar el derecho a la autodefensa. Es extremadamente importante que estemos listos para continuar brindando apoyo porque Ucrania ahora enfrenta una brutalidad que no hemos visto en Europa desde la Segunda Guerra Mundial".

Como recordaron ambos mandatarios, la petición de adhesión a la OTAN por parte de Suecia y Finlandia también figurará en las conversaciones de la cumbre. La retirada por parte de Turquía del veto inicial que había impuesto a la entrada de esos dos países en la OTAN, por dar asilo político a terroristas kurdos, allana ese camino y supone un triunfo para Bruselas después de que la invasión de Ucrania por Rusia diera al traste con la posibilidad de que los ucranianos cumplieran su deseo de aspirar a incorporarse a la Alianza.

Esa propuesta de "más fuerzas armadas" que se tratará en la cumbre de Madrid incluye el incremento de la "fuerza de respuesta rápida" de la OTAN, actualmente estimada en unos 40.000 militares, en su mayor parte estacionados en las repúblicas bálticas (Lituania, Letonia y Estonia), y en el centro y este de Europa (Polonia, Eslovaquia, Hungría, Rumanía y Bulgaria), con cerca de 25.000 efectivos. La idea es aumentar hasta 300.000 soldados esa fuerza de respuesta rápida, capaz de hacer frente a una incursión armada hostil de gran envergadura.

Semejante despliegue militar con capacidad ofensiva, no solo defensiva, supondrá un paso sin precedentes en Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Ello implicará una escalada, también sin antecedentes, en el gasto militar, de forma que se sobrepase el billón de euros de presupuesto militar conjunto, según las previsiones de este año 2022.

Tal empoderamiento militar de la OTAN, que nadie está poniendo en cuestión en el seno de la Alianza Atlántica, habría sido imposible hace unos años, cuando Estados Unidos se desgañitaba exigiendo con poco éxito a sus aliados el incremento de sus aportaciones al bloque militar. La guerra de Ucrania lo ha cambiado todo y se da vía libre a una mayor polarización en el mundo, con el riesgo de una carrera de armamentos en la que Rusia no sería el rival principal de una OTAN dirigida por Estados Unidos, sino China.

Esta cumbre de Madrid también pasará a la historia como aquella en la que se definieron claramente los enemigos de la Alianza, a corto y a medio plazo. Rusia aparece como el contrincante a abatir ya en Ucrania, premisa que no parece que los rusos estén dispuestos a facilitar y que han refutado ya con la conquista de buena parte del este de ese país. Pero es China, como han insistido Estados Unidos y la propia OTAN en los últimos tiempos, el desafío a afrontar a medio y largo plazo en una pugna por la hegemonía global que tendrá como escenario de operaciones la región de Asia y el Pacífico, el llamado Indo-Pacífico.

Tras el desgaste que está sufriendo Rusia en Ucrania, China aparece como el único país con la capacidad real para desafiar geopolíticamente a Estados Unidos. Tiene el poder militar necesario para amenazar esa hegemonía en Asia y el poder económico para retarla en todo el planeta, incluso aunque el nuevo concepto geoestratégico de la OTAN incluya su expansión al Pacífico, con sus lazos con Australia, Nueva Zelanda, Japón y Corea del Sur, países representados en esta cumbre de la OTAN en Madrid.

El secretario general de la OTAN ha subrayado en varias ocasiones los desafíos que China supone para "la seguridad, los intereses y los valores" europeos. Stoltenberg también ha destacado la necesidad de que se incluya, por primera vez, en el concepto estratégico de la Alianza "el desafío sistémico que para la seguridad y las democracias" de Occidente supone "la creciente influencia de China y sus políticas coercitivas en la arena global".

Rusia, con su invasión de Ucrania, sí podría plantearse como una amenaza para Europa. Pero ahora Estados Unidos pretende incluir a China en ese riesgo, aunque no suponga un desafío directo ni militar para la seguridad europea. La OTAN difumina así sus fronteras de acción y confirma esa servidumbre de los intereses estadounidenses ya vivida en los despliegues de la Alianza en Afganistán o el norte de África.

Otro de los teatros de tensión internacionales que se espera que sea abordado en esta cumbre de Madrid es el llamado frente sur, que abarca el Magreb, el Sahel y Oriente Próximo. La actividad militar rusa en el Mediterráneo de manos de su alianza con el régimen de Siria y el establecimiento de bases navales en este país, y la presencia de cuerpos paramilitares rusos, como la fuerza de contratistas militares Wagner en Libia y Mali, son motivos de preocupación para la Alianza, que además considera entre los riesgos regionales la creciente influencia de las empresas tecnológicas chinas en la cuenca mediterránea y África.

Estas infraestructuras digitales, que monopolizan por parte de China el desarrollo de las redes inalámbricas de quinta generación (5G) en África, podrían desafiar la estabilidad de la zona si son empleadas en ciberataques, otra de las preocupaciones que se espera que sean tratadas en la cumbre de Madrid.

Tal y como señala el general retirado José Enrique de Ayala en su contribución al informe 2022 de la Fundación Alternativas sobre "La defensa europea, la Europa de la defensa", la OTAN no debería excluir una posible reconciliación con Rusia en su nuevo concepto estratégico. Según el militar, diplomado en Estado Mayor y Estados Mayores Conjuntos, y en Altos Estudios Internacionales, "aislar a Rusia de forma prolongada significa una vuelta a la guerra fría, aunque con un rival más débil que la Unión Soviética". Ello provocaría, añade De Ayala, "un mayor acercamiento de Moscú a Pekín y – en definitiva – la vuelta a un mundo bipolar en el que la Unión Europea tendría un papel de mero comparsa" de la consolidación hegemónica por parte de Estados Unidos.

28/06/2022 21:23

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El pensador estadunidense Noam Chomsky afirma que es "imposible dañar a Rusia severamente", por lo que si Ucrania "prosigue la guerra", será "devastada. Tal es la política de EU".Foto Marco Peláez

El Nuevo Orden Mundial, que se está definiendo en la singularidad de Ucrania y sus "varias guerras en una", toma el camino (aquí proyectado) de la "bipolaridad regional geoestratégica" del bloque EU/OTAN/Unión Europea (UE)/G-7 frente al dúo euroasiático de Rusia y China, al que se inclinan, desde el punto de vista geoeconómico, un tanto cuanto los "BRICS+", al que buscan incorporarse por lo menos 16 países, entre ellos Argentina e Irán (https://bit.ly/3OK2Kyk).

Las cumbres de finales de junio e inicios de julio –los "BRICS+", el alicaído G-7 y la OTAN– reflejan la nueva "bipolaridad regional geoestratégica" cuando el presidente Putin, exorcizado por "Occidente", se siente ya más libre para realizar dos visitas en el mero corazón centroasiático: Turkmenistán y Tayikistán.

La alta probabilidad de una Guerra Termonuclear entre EU y Rusia, que aniquilaría a los seres vivientes de la biosfera –con excepción de las cucarachas–, ha valido que dos jázaros, ideológicamente antagónicos entre sí, Kissinger, de 99 años (https://bit.ly/3Nu1dLV), y Chomsky, de 93 años, se desmarquen de su correligionario: el comediante Zelensky (https://bit.ly/3OK1POk), quien sin tapujos ha sentenciado que su "objetivo (sic) es convertir a Ucrania" en el “ Gran Israel (https://bit.ly/3NsDpry)”. Ucrania –población de 43.5 millones (hoy con 8 millones de refugiados), ¡0.2 por ciento (sic) de judíos jázaros (de origen mongol centroasiático (https://amzn.to/2MR0PfM)!– es el asiento del sionismo histórico con el jázaro Zeev Jabotinsky (https://bit.ly/3OKupzd).

Los dos graves escollos de la irredentista cosmogonía racista del "Gran Israel" del comediante Zelensky son que Israel no es frontera con Rusia y la población jázaro-israelí de Ucrania es una micro-minoría (¡0.2 por ciento!).

Ya en una previa entrevista al periodista británico Owen Jones (https://bit.ly/3bwJUwg), Chomsky había fustigado al "sistema de propaganda occidental" que ha llevado a la escalada militar en Ucrania, que puede acabar siendo "destruida". En ese momento, Chomsky abogó por la "neutralización de Ucrania" y el olvido de su alucinante ingreso a la OTAN.

En una reciente entrevista al académico y periodista palestino-estadunidense Ramzy Baroud y a la periodista italiana Romana Rubeo, Chomsky aduce que las raíces etiológicas de la guerra en Ucrania se deben a la "provocación" de la "expansión de la OTAN" que la prensa occidental omite en forma deliberada mediante una censura que jamás ha visto en su vida (https://bit.ly/3y4kfT5).

Chomsky es una celebridad por su aportación a la neurolingüística y la "gramática generativa", además de impulsar la "revolución cognitiva" en las ciencias humanas. De ahí que sea muy crítico de la "histeria" de los multimedia de Occidente, donde "no se permite la racionalidad (sic)", ni siquiera conocer el punto de vista de Rusia.

Según Chomsky, "no es sólo su opinión", sino la de "cada funcionario de alto (sic) nivel en EU familiarizados con Rusia y Europa oriental: desde George Kennan y, en la década de 1990, el embajador Jack Matlock con Reagan, incluyendo al presente director de la CIA", quienes "han estado advirtiendo a Washington que es temerario y provocativo ignorar (sic) las muy claras y explícitas líneas rojas de Rusia".

Chomsky juzga que las líneas rojas son anteriores a Putin –"no tienen nada que ver con él"–, ya que "Gorbachov siempre dijo lo mismo. Ucrania y Georgia no pueden integrarse a la OTAN, que son el corazón (sic) geoestratégico de Rusia".

Chomsky culpa a Bill Clinton de haberse pasado por su Arco del Triunfo las líneas rojas respetadas por Daddy Bush.

Peor aún: Baby Bush llegó a la temeridad de "invitar a Ucrania" a integrarse a la OTAN, al unísono de su "pequeña camarilla (sic)" de Cheney y Rumsfeld, mientras "Francia y Alemania lo vetaban". Pues sí: eran otras Francia y Alemania…

Después de desglosar la provocación de Biden y su secretario de Estado, el jázaro Antony Blinken, Chomsky sentenció que es "imposible (sic) dañar a Rusia severamente", por lo que si Ucrania "prosigue la guerra", será "devastada. Tal es la política de EU".

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El G7 promete apoyo a Ucrania "el tiempo que sea necesario" y más presión contra Rusia

Mediante una declaración común publicada en la cumbre, las siete potencias mundiales sostuvieron que seguirán "dando apoyo financiero, humanitario, militar y diplomático" a Ucrania "el tiempo que sea necesario".

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, consiguió este lunes el compromiso de un "apoyo ilimitado" de los líderes del G7, un grupo en el que Estados Unidos puja por endurecer y concretar las sanciones contra Rusia. La intervención de Zelenski ante los mandatarios del G7 fue virtual y a puertas cerradas, y en ella volvió a pedir el envío de armamento para contrarrestar el ataque ruso. Por su parte Rusia rechazó que su país esté en situación de impago aunque admitió que, a causa de las sanciones internacionales, dos pagos no llegaron a sus acreedores antes de la fecha límite, que fue el domingo.

Apoyo "ilimitado" a Ucrania

El G7 seguirá "dando apoyo financiero, humanitario, militar y diplomático" a Ucrania "el tiempo que sea necesario", según una declaración común publicada en la cumbre que se celebra en el castillo Elmau en Baviera, al sur de Alemania. Al hablar por videoconferencia en la reunión, Zelenski instó a "hacer lo máximo" posible para terminar antes de fin de año la guerra y evitar "la dureza del invierno ucraniano" que hace más difícil combatir, según fuentes del G7.

Zelenski, quien participará también en la cumbre de la OTAN en Madrid el martes, pidió a los líderes de las siete potencias más ricas del planeta (Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia, Japón y Canadá) "intensificar las sanciones" contra Rusia. "Ahora no es el momento para negociaciones" con Moscú, afirmó el mandatario ucraniano, según la presidencia francesa. 

En concreto, Zelenski le exigió a los líderes del G7 sistemas de defensa antiaéreos, ayuda a la reconstrucción de su país y una estrategia contra el bloqueo ruso a las exportaciones de su trigo, según fuentes diplomáticas. Poco después el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, confirmó que el nuevo paquete de ayuda militar para Ucrania incluye sistemas antiaéreos "avanzados" y precisó que Washington proporcionará a Kiev sistemas de defensa antiaérea de medio y largo alcance, así como municiones para artillería y sistemas de radares .

Fuentes de la Casa Blanca precisaron que el G7 se comprometerá a endurecer aún más las sanciones contra la economía de Rusia y a desarrollar un "mecanismo" para "poner un tope a los precios del petróleo ruso", esto último un pedido que formuló Zelenski este lunes. Las potencias industrializadas van a "continuar restringiendo el acceso de Rusia a recursos industriales cruciales", en particular en el sector de la defensa, según esas fuentes, que explicaron que la estrategia también busca golpear de "forma agresiva" a las grandes empresas públicas rusas. 

Ampliar alianzas ante Rusia y China

A medida que la guerra se prolonga, su impacto en otros países se intensifica, con la suba de los precios de los alimentos y la energía que impulsa la inflación mundial y aviva los temores de recesión. "Hacemos un llamado urgente a Rusia para que cese, sin ninguna condición, sus ataques a la infraestructura de agricultura y de transporte, y que permita el libre tránsito de envíos agrícolas desde puertos ucranianos en el mar Negro", afirmaron los líderes del G7 en la declaración conjunta.

Al invitar a la cumbre a cinco países emergentes, entre ellos Argentina o los gigantes sudafricano e indio expuestos a los riesgos de la crisis alimentaria, el G7 quiere ampliar las alianzas ante Rusia y China. Los dirigentes de Argentina, India, Senegal, Indonesia y Sudáfrica, y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, se sumaron el lunes por la tarde a las conversaciones, en el castillo de Elmau, al pie de los Alpes bávaros.

Para el anfitrión de la cumbre, el canciller alemán Olaf Scholz, esta invitación debe mostrar que la "comunidad de democracias" no se reduce a "Occidente y a los países del hemisferio norte". "Las democracias del futuro están en Asia y África", dijo el dirigente alemán antes del inicio de la cumbre.

Rusia niega el default

A causa de las sanciones ordenadas en respuesta a su ofensiva en Ucrania, Rusia ya no puede efectuar transferencias en divisas occidentales para reembolsar los intereses de su deuda externa adquirida en dólares o en euros. Sin embargo el Kremlin negó que haya incurrido en una suspensión de pagos de su deuda, al asegurar que ha pagado a tiempo en divisas los intereses de dos eurobonos, por lo que el hecho de que los fondos no llegaran a los inversores es culpa de Occidente y de sus sanciones contra el país

La agencia Bloomberg afirmó horas antes que Rusia había incurrido por primera vez desde 1918 en una suspensión de pagos, dado que los acreedores extranjeros no habían recibido tras el periodo de gracia de 30 días el pago de cupones de sendos eurobonos del Estado ruso. "La Federación Rusa no se niega a cumplir con sus obligaciones de deuda con los inversores", recalcó la cartera de Finanzas, por lo que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, firmó el día 22 un decreto para pagar en rublos los intereses y el principal de los eurobonos a los acreedores extranjeros, que deben abrir una cuenta especial en un banco ruso y pueden luego cambiar a divisas el dinero.

Rusia, ya profundamente aislada en el sistema financiero internacional, afirma que en la documentación de emisión de los dos eurobonos un acto de impago es descrita como la "falta de pago" por parte del deudor, pero que "el pago se realizó por adelantado". Moscú por ello consideró "apropiado" que los tenedores de los dos eurobonos reclamen directamente ante los intermediarios financieros.

El hecho de que estos fondos fueran retenidos y no entregados a los inversores "ya no es nuestro problema", enfatizó el Kremlin. "Eso quiere decir que, en este caso, no hay ninguna base para llamar a esta situación un impago", aclaró el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa diaria.

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OTAN aumentará a "más de 300 mil" sus tropas de alta disponibilidad

Bruselas. Los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) aumentarán el número de tropas en situación de alta disponibilidad a "más de 300 mil" combatientes, adelantó ayer el secretario general de la alianza militar, Jens Stoltenberg.

Este paso sería adoptado por los líderes de la OTAN durante una cumbre a ser realizada esta semana en Madrid, y que según Stoltenberg será "transformadora" para la alianza en su respuesta a las acciones militares de Rusia contra Ucrania.

"Mejoraremos nuestros grupos de batalla en la parte Este de la alianza, hasta niveles de brigada. Transformaremos la fuerza de respuesta de la OTAN y aumentaremos el número de nuestras fuerzas de alta disponibilidad a más de 300 mil", dijo Stoltenberg.

"Creo que los aliados dejarán claro en Madrid que ven a Rusia como la mayor y más directa amenaza para nuestra seguridad", señaló el funcionario noruego al presentar los principales temas y desafíos de la cumbre de la OTAN.

La OTAN creó ocho agrupamientos tácticos, con sedes en Lituania, Estonia, Letonia, Polonia, Rumania, Hungría, Eslovaquia y Bulgaria.

Esos grupos serán reforzados por unidades "predesignadas" en otros países de la alianza, y estarán llamadas a intervenir en estos países donde se habrá desplegado armamento pesado, explicó.

Así, la alianza atlántica "transformará su fuerza de respuesta de 40 mil efectivos" y aumentará el número de sus fuerzas de alta preparación a "más de 300 mil", añadió.

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Banderas de China y Hong Kong cuelgan en un edificio residencial hongkonés. — Lam Yik / Reuters

Está previsto que en Madrid se adopte el "nuevo concepto estratégico", marcado por los efectos de la guerra en Ucrania y por el desafío de China, aliada de Moscú, a la hegemonía global de Estados Unidos.

 

La cumbre de Madrid de la OTAN, que se celebrará los próximos 29 y 30 de junio, redefinirá la "hoja de ruta" geoestratégica de la Alianza Atlántica para los próximos años, con Rusia como una amenaza real a corto plazo para la seguridad europea y con China como un riesgo, si cabe, de mayor importancia a medio y largo plazo, dado el vuelco que la economía mundial ha dado hacia Asia y el Pacífico, y el creciente predominio chino en la región.

En Madrid, está previsto que se adopte el "nuevo concepto estratégico" de la Alianza Atlántica, piedra angular del propio Tratado del Atlántico Norte que rige la política de defensa de los treinta miembros de la OTAN. Este nuevo concepto estratégico, que sustituirá al adoptado hace doce años en la cumbre de Lisboa, está marcado por los efectos políticos y económicos de la invasión rusa de Ucrania y por el desafío de China, aliada de Moscú, a la hegemonía global de Estados Unidos apoyada en sus socios de la Alianza Atlántica y Asia.

La OTAN que saldrá reforzada de Madrid tiende una mano a países como Japón, Australia, Nueva Zelanda o Corea del Sur para ampliar su radio de acción hacia el Pacífico y afrontar, con Estados Unidos a las riendas, esa entente de superpotencias hostiles conformada por China y Rusia.

De momento, al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, no se le ha ocurrido referirse al contubernio sino-ruso como un nuevo eje del mal, similar al que uno de sus antecesores en la Casa Blanca, George W. Bush, utilizó para responsabilizar del terrorismo internacional a países tan dispares como Irak, Irán, Corea del Norte, Libia, Siria o Cuba.

En aquella ocasión fueron los ataques del 11S en Nueva York y la posterior guerra de Afganistán (lanzada por Estados Unidos y la OTAN) los detonantes de esa categorización de los enemigos jurados de Occidente. Ahora la invasión de Ucrania por Rusia y la oposición de China a las sanciones lanzadas por Occidente contra Moscú están entre los principales argumentos que llevan a Washington y Bruselas a cambiar el paradigma global de seguridad y enemistad.

Los representantes de los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte acuden a la cita de Madrid con su cooperación militar reforzada a raíz de la invasión rusa de Ucrania y con un gran alborozo ante la posible incorporación a sus filas de Suecia y Finlandia, países que abandonan en desbandada su tradicional neutralidad por el temor a las imprevisibles reacciones del Kremlin.

Conocida ya la condena que se hará en Madrid a Moscú por la guerra, es, sin embargo, el mensaje que se lanzará a China el que capta una mayor atención, pues, aunque nadie quiere decirlo en alto, tal posicionamiento corre el riesgo de acercar más a Pekín y Moscú en un momento muy crítico para la estabilidad y la economía del planeta.

El contexto del nuevo concepto estratégico de la OTAN viene apuntalado por el anuncio realizado en marzo por Estados Unidos de que dedicará 27.000 millones de dólares a reforzar su capacidad armamentística en la región del Pacífico. Este derroche de fondos para armas se une al que está realizando Washington en Ucrania.

El 23 de junio, la Casa Blanca hizo su último anuncio de asistencia militar a Kiev, con otros 450 millones dedicados a ese propósito. Con este monto, las ayudas armamentísticas estadounidenses a Ucrania, desde que el 24 de febrero pasado Rusia invadiera ese país, ascienden a más de 6.000 millones de dólares. El objetivo de ambos gastos es el mismo: China. El sangrado militar y económico del principal socio de Pekín en Europa, Moscú, es el paso previo e indispensable para doblegar al gigante oriental en la región del Índico y el Pacífico.

Cuando en 2019 la OTAN celebró su septuagésimo aniversario con una cumbre en Londres, los aliados firmaron una declaración conjunta en la que se recogía por vez primera el desafío que suponía la creciente influencia política y militar de China en el mundo, no solo en Asia. Entonces, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ya justificaba lo que habría de venir: "No se trata de que la OTAN vaya al Océano Pacífico sino de que China se está acercando a nosotros".

Tres años después, la cumbre de Madrid muestra, ya sin tapujos ni eufemismos, las pretensiones globales de esta organización, nacida en 1949 con un objetivo estrictamente regional que se centraba en la defensa de Europa occidental ante la amenaza de la Unión Soviética.

A partir de la cumbre de Madrid de la OTAN y del nuevo concepto estratégico que se apruebe, cualquier conflicto en la zona del Indo-Pacífico, ya sea una agresión china sobre Taiwán, un enfrentamiento de la pro-China Corea del Norte con alguno de sus vecinos, o cualquier extraña disputa entre Tokio y Pekín en torno a los islotes del mar del Japón, podrá convertirse en un eventual teatro de operaciones (militares o de inteligencia) de la Alianza Atlántica.

También entrarán en los nuevos análisis geoestratégicos de la OTAN los movimientos de China hacia los pequeños Estados del Pacífico, a los que Pekín anda ofreciendo inversiones en infraestructuras a cambio del permiso para desplegar sus propias fuerzas de seguridad con el pretexto de proteger a las empresas chinas que operan en esos territorios. Así ha ocurrido ya con las islas Salomón, consideradas por Estados Unidos como un archipiélago clave para la estabilidad del Pacífico Sur.

En comparecencia de prensa en la Casa Blanca el pasado 23 de junio, el coordinador para Situaciones Estratégicas del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Kirby, insistió en esa necesidad de que la OTAN centre su atención en las acciones de Pekín y de que China forme parte del nuevo concepto estratégico de la Alianza Atlántica.

El CSN asesora al presidente Biden sobre asuntos estratégicos en materia de relaciones exteriores y de defensa.

"Por primera vez, la cumbre incluirá a líderes de la región del Índico y el Pacífico, como Australia, Japón, Nueva Zelanda y la República de Corea, y dejará así claro que, ya sea en Europa o en esa región del Indo-Pacífico, los Estados Unidos y nuestros aliados y socios defenderán los principios de la soberanía y la integridad territorial", aseveró el político, contralmirante retirado de la Marina de Estados Unidos y exportavoz del Pentágono con Biden, y del Departamento de Estado con el presidente Barack Obama.

Según Kirby, el mundo ha cambiado mucho, y también los intereses de la Alianza, desde que, en 2010, se definiera por última vez la hoja de ruta estratégica de la OTAN. Hace doce años, la OTAN estaba muy implicada en Afganistán. Ahora, "no solo ha cambiado el paisaje, en especial tras la guerra de Putin en Ucrania. Las capacidades militares y los conceptos organizativos y operacionales se han transformado también. Es hora de que la Alianza se ponga a la altura de esos nuevos acontecimientos", agregó.

La cuestión de China, explicó el antiguo marino, "es un reflejo de preocupaciones semejantes que tienen nuestros aliados sobre el efecto de las prácticas económicas chinas, del uso del trabajo forzado, del robo [de propiedad] intelectual y del comportamiento coercitivo y agresivo no solo en la región, sino en otras partes del mundo, y así ellos consideran también que es importante incluir a China en el nuevo concepto estratégico" de la OTAN.

Kirby explicó que durante meses se ha estudiado la forma de incluir a Pekín en un memorándum semejante, basado en análisis sobre "la amenaza que China supone para la seguridad internacional, más allá de la región del Indo-Pacífico", agregó. Entre las propuestas que ha ido sacando la OTAN como cuentagotas (por ejemplo, desde la división de investigación del NATO Defense College) para compensar el peso chino en esa región, se ha incluido la realización de maniobras militares (navales y aéreas) en el Pacífico y de operaciones de seguridad marítima en el mar de China meridional.

Este avance sin ambages de la OTAN hacia Oriente y el Pacífico, y la promesa de reflejarlo en el documento que salga de la cumbre de Madrid, ha sido respondido ya por Pekín.

El portavoz de Asuntos Exteriores de China, Wang Wenbin, calificó de "altamente peligroso" que la Alianza Atlántica, "un instrumento de Estados Unidos para preservar su hegemonía y controlar la seguridad europea", pretenda ahora mostrar sus dientes en el Asia-Pacífico y "causar el caos en la región", como "ya ha hecho en Europa".

En referencia a la participación de Australia, Nueva Zelanda, Japón y Corea del Sur en la cumbre de Madrid, Wang fue tajante: "Pedimos a la OTAN que deje de trazar líneas ideológicas que puedan llevar a la confrontación, que deje de difundir desinformación sobre China y que no busque comenzar una nueva Guerra Fría".

26/06/2022 20:42

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 Imagen: EFE

Las siete potencias mundiales anunciaron la prohibición de importar oro ruso

El presidente estadounidense Joe Biden elogió la cohesión mantenida entre las potencias frente a Moscú por la guerra en Ucrania. Pero existen diferencias  entre los líderes del Reino Unido y de Francia. 

Los líderes de los países del G7 anunciaron este domingo nuevas sanciones contra Moscú, entre ellas la prohibición de importar oro ruso, y llamaron a la unidad del grupo, en el primer día de una cumbre que se celebra en Alemania y estará ampliamente consagrada a la guerra en Ucrania. El canciller alemán, Olaf Scholz, y el presidente estadounidense, Joe Biden, acudieron al castillo de Elmau, cerca de la frontera con Austria, dispuestos a mostrar cohesión en la previa de una cumbre estratégicamente colocada entre la de la Unión Europea (UE), el jueves pasado, y la de la OTAN en Madrid, el próximo miércoles.

En el primer día de cumbre, Biden elogió la unidad mantenida entre las potencias frente a Rusia y dijo que el G7 "trabajará" en los problemas que acompañan a la guerra. Scholz aseguró en el mismo sentido que el "buen mensaje" era que "todos logramos estar unidos", y que eso era algo que el presidente ruso, Vladimir Putin, "nunca esperó".

Sin embargo, en otro salón del castillo, el primer ministro británico, Boris Johnson, se reunió a puertas cerradas con el presidente francés, Emmanuel Macron, quien favorece negociaciones de paz entre Ucrania y Rusia, y le advirtió que no era momento de buscar una solución negociada a la guerra, informó un vocero del gobierno británico.

Rusia dice que seguir entregando armas a Ucrania y adoptando sanciones económicas en su contra no cambiarán el curso del conflicto y solo agravarán la crisis mundial. El Kremlin ha llamado a Ucrania a "aceptar la realidad" de que está perdiendo la guerra y a negociar. Sin embargo, Johnson y Macron estuvieron de acuerdo, en su bilateral, con que "era posible cambiar el rumbo de la guerra" y acordaron también "reforzar" el apoyo militar a Kiev, según el vocero del primer ministro británico. 

Nuevas sanciones a Rusia

En otra vuelta de tuerca a la gran campaña de sanciones para tratar de aislar económicamente a Rusia, los países del G7 anunciaron una prohibición de importación de oro ruso. Funcionarios estadounidenses dijeron que la de oro es la segunda mayor exportación de Rusia luego de la de productos energéticos, y que prohibir su importación dificultará la participación de Moscú en los mercados globales.

Los gobernantes de Alemania, Japón, Francia, Reino Unido, Italia y Canadá también cerraron filas tras una nueva iniciativa estadounidense de asociación global que busca ser alternativa a las inversiones de China y Rusia en el mundo en desarrollo, incluyendo a América latina. Biden anunció que el G7 buscará invertir 600 mil millones de dólares en ese programa.

Unas 800 personas se manifestaron el domingo en la ciudad alemana de Garmisch-Partenkirchen, en Baviera, contra la cumbre celebrada a pocos kilómetros, pero las protestas no alcanzaron los niveles de adhesión que se esperaban y los enfrentamientos con la policía fueron aislados. Las principales consignas de la manifestación fueron la crisis climática y el temor a una escalada de la guerra en Ucrania.

En esta cumbre del G7 participarán también varios mandatarios de países que no forman parte del grupo, quienes fueron invitados especialmente por el anfitrión Scholz, entre ellos el presidente argentino y titular pro-témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), Alberto Fernández. La lista de mandatarios que recibieron invitaciones para asistir a esta edición del foro se completa con los presidentes de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa; Senegal, Macky Sall; Indonesia, Joko Widodo; y el primer ministro de la India, Narendra Modi.


Desembolsará 600.000 millones de dólares hasta 2027

El G7 quiere competir con China en créditos para infraestructura en los países en desarrollo

Por Leandro Renou

Desde Munich

A las puertas de la apertura de la cumbre del G7, el bloque de países (Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Japón) puso en marcha un importante programa de inversiones de 600.000 millones de dólares para países en desarrollo, pensado para responder a las grandes obras financiadas por China. El anuncio lo hizo el Presidente de Estados Unidos, Joe Biden. 

"Con los socios del G7, buscamos movilizar 600.000 millones de dólares hasta 2027 para inversiones mundiales en infraestructuras", declaró la Casa Blanca poco antes de un discurso de Biden, en el que develó esta propuesta, durante la cumbre de los siete países mas industrializados de Occidente en el sur de Alemania. 

La "Asociación mundial para las infraestructuras" (Partnership for Global Infrastructure) debe, según la misma fuente, "suministrar infraestructuras de calidad sustentables". El G7 "se dio como ambición hacer en el mundo una mejor oferta en materia de inversión en las infraestructuras", subrayó el canciller alemán Olaf Scholz, quien presentó el proyecto al lado del presidente estadounidense.

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Eugene intenta recuperar algunos objetos, luego de que su casa resultara incendiada tras el ataque de misiles rusos, ayer en Chuhuiv (Ucrania). — Orlando Barría / EFE 25/06/2022 20:36

El objetivo final de la Alianza Atlántica es convertir a Rusia en un paria dentro del futuro concepto estratégico de seguridad global.

 

La OTAN se reúne en su cumbre de Madrid con la decidida voluntad de seguir apoyando diplomática y militarmente a Ucrania contra Rusia, aunque ello suponga alargar la guerra "durante años" e imponer en Europa un espíritu belicista que sirva de contrapeso al manifestado por el Kremlin con su invasión. El objetivo final de la Alianza Atlántica es convertir a Moscú en un paria dentro del futuro concepto estratégico de seguridad global.

La piedra angular del compromiso de la OTAN con el Gobierno de Kiev será la entrega de armamento pesado y de última generación, incluidos misiles de medio alcance, que permita a Ucrania aguantar el embate ruso y, de paso, desgastar militar y económicamente a Rusia.

No es solo Ucrania la que está en guerra con Rusia, sino que es la propia OTAN liderada por Estados Unidos en un conflicto "por delegación" (proxy war) la que busca la derrota de Moscú y la obliteración de Rusia como "amenaza" para el nuevo sistema de defensa y estabilidad internacionales cuya bandera enarbolan Washington y Bruselas.

Las pasos dados contra Moscú por algunos de los países más beligerantes de la OTAN, que son los que comparten fronteras con Rusia, como los Bálticos y Polonia, no dejan lugar a la confusión y avivan el fuego de una eventual extensión del conflicto a otras zonas de Europa: si se quiere parar a Moscú en Ucrania, la OTAN debe tomar medidas excepcionales y proactivas, no solo entregar armas a Kiev. Algunas de las propuestas incluyen la creación de zonas de exclusión aérea en la región del Báltico o el estrambótico despliegue de una fuerza de paz en Ucrania bajo bandera de la OTAN.

Con apoyo de Polonia, Lituania ha cerrado en las últimas jornadas los accesos por tierra al enclave ruso de Kaliningrado (enclaustrado territorialmente entre esos dos estados miembros de la OTAN). La antigua Königsberg prusiana es una de las puntas de lanza militares de Rusia frente a Europa, pero también ha sido un lugar de cooperación privilegiada con Alemania hasta muy recientemente.

La respuesta rusa no se ha hecho esperar: el bloqueo del corredor de Suwalki (un embargo amparado por el cumplimiento de las sanciones que pesan sobre Rusia por la invasión de Ucrania) tendrá "un grave impacto negativo" sobre Lituania y su población, advirtió el secretario general del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolai Patrúshev, quien viajó de urgencia a Kaliningrado.

Lituania, donde sigue habiendo una importante población rusófona, es uno de los territorios de la OTAN donde hay mayores probabilidades de que salte la chispa de una confrontación directa con Rusia, dada la importancia geoestratégica que Moscú da a su enclave báltico.

En el nuevo concepto estratégico global que la OTAN definirá en Madrid y que sustituirá al planteado en la cumbre de Lisboa de 2010, la palabra pacifismo sobra, especialmente cuando buena parte de la opinión pública europea jalea la entrega de armas al ejército ucraniano para continuar la guerra e ignora el fracaso de las negociaciones de paz en Turquía.

Los propios dirigentes de los países europeos más importantes de la OTAN, como Francia o Alemania, un día abogan por la necesidad de no acorralar al presidente ruso, Vladímir Putin, y al siguiente dan por segura la victoria de Ucrania en la guerra, obviando la terrible realidad de que buena parte del este de Ucrania está ya bajo control del ejército ruso.

Ese es el primer fracaso de la estrategia de la OTAN en Ucrania, pese a los miles de millones de euros enviados en armas. El segundo es que Ucrania ha dejado de ser un candidato factible para entrar en la Alianza, una de las razones que llevaron a este conflicto, dada la irreconciliable oposición rusa a la adhesión.

Existe una elevada probabilidad de que el resultado de la guerra sea un país partido y un estado fallido dependiente del exterior, como ya ocurrió con Afganistán, Libia o Somalia. En tales circunstancias, que no figuran en ninguno de los análisis abiertos de la OTAN sobre el conflicto, es poco creíble el compromiso de la Unión Europea para abrirle a Ucrania sus puertas.

Mientras los rusos intensifican sus ataques en el Donbás y la presión se hace insostenible para las tropas ucranianas en Severodonetsk, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, con un soplo de honestidad entre tanta desinformación suministrada por ambos bandos y por la propia Bruselas, ha sido tajante: "Debemos prepararnos para el hecho de que la guerra podría durar años. No debemos dejar de apoyar a Ucrania", incluso "si el precio es alto, no ya solo por el coste militar, sino por el alza de los precios de la energía y los alimentos". Stoltenberg estaba dibujando el panorama que golpeará a Europa y el resto del mundo a partir del otoño.

Rusia, con sus indispensables suministros de hidrocarburos a Europa y sus sólidas relaciones comerciales con muchos de los socios de la OTAN, había sido hasta el comienzo de la guerra en febrero pasado uno de los pilares de la estabilidad económica del viejo continente. Ahora Stoltenberg la deja fuera de la ecuación, como si, de la noche a la mañana, pudieran borrarse del mapa sus 17 millones de kilómetros cuadrados y sus 144 millones de habitantes, muchos de ellos opuestos a la tormenta bélica lanzada por Putin en Ucrania.

Según Stoltenberg, en el nuevo documento estratégico que será firmado por los treinta miembros de la Alianza Atlántica en Madrid el 30 de junio, se declarará que Rusia "es una amenaza para la seguridad, la paz y la estabilidad" en Europa y el mundo. Se supeditan así los intereses europeos a la dirección de Estados Unidos y sus intereses globales, y se borran también cientos de años de historia común. De esta manera, la victoria soviética, codo con codo, con el resto de aliados sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial podría ser ahora revisada en los libros de texto occidentales y considerada como un hecho fortuito y poco relevante.

En la declaración de Madrid también se espera dar la bienvenida a la OTAN a Suecia y Finlandia, cuya futura adhesión a la organización no solo garantizaría la seguridad de estos dos países, sino que, según Stoltenberg, "beneficiará a la alianza en su conjunto". Las trabas van a venir por Croacia y, muy especialmente, por Turquía, que no están de acuerdo con esas incorporaciones. 

Putin y el cambio de paradigma 

La Rusia débil de Boris Yeltsin cedió a finales de los años noventa al ímpetu de la OTAN en su avance sobre los antiguos satélites soviéticos del Pacto de Varsovia. La llegada de Vladímir Putin al poder en Rusia en el año 2000 pidió una tregua en esa ampliación de la OTAN, en un principio con amabilidad y colaborando incluso con la Alianza Atlántica en Asia Central y Afganistán, tras el 11-S, pero después con ira, tras las propuestas en 2008 del presidente estadounidense, George W. Bush, a Georgia y Ucrania para servir de parachoques de la OTAN en la frontera rusa.

Ese mismo 2008, Rusia aplastó militarmente a Georgia cuando el envalentonado presidente Mijail Saakashvili ordenó a su ejército retomar Osetia del Sur, territorio secesionista que contaba con el apoyo ruso. Fue una advertencia a la que nadie hizo mucho caso, al contrario de lo que ocurrió en 2014 con la anexión rusa de la península ucraniana de Crimea y el respaldo del Kremlin al Donbás separatista.

La intervención rusa en Siria en 2017 apuntaló al régimen de Bashar Al Asad, acosado por las guerrillas islamistas, por una parte, y por grupos opositores respaldados por Estados Unidos, por otra. Este puñetazo ruso sobre la mesa de Oriente Medio tiró por los suelos los intereses estadounidenses en Siria. Moscú se hacía así con un balcón privilegiado sobre el Mediterráneo desde los puertos sirios y al tiempo llamaba de nuevo la atención a la OTAN sobre sus renovados avances en torno a Ucrania.

La que fuera canciller alemana Angela Merkel recordó en una reciente entrevista que, durante su mandato (2005 -2021), Berlín sabía a ciencia cierta que la adhesión de Ucrania a la OTAN habría sido considerada por Rusia como una "declaración de guerra". Por ello, siempre bloqueó ese plan de Washington y trató de mantener una relación de confianza con Putin.

Según Merkel, si Rusia hubiera invadido Ucrania antes de 2014, cuando empezó a llegar la multimillonaria asistencia militar estadounidense al ejército ucraniano, Moscú habría tenido un éxito mayor en su invasión. "Uno no se convierte en miembro de la OTAN de la noche a la mañana. Es un largo proceso y yo sabía que, durante el mismo, Putin le habría hecho a Ucrania algo nada bueno", aseveró Merkel. Para la excanciller alemana el asunto era evidente: "Sabía cómo pensaba" Putin y "no quería provocarlo más". Eran otros tiempos.

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Sábado, 25 Junio 2022 06:55

Una buena y otra mala

Una buena y otra mala

Ante las restricciones al sector energético impuestas por Estados Unidos y sus aliados desde que Rusia comenzó su campaña militar en Ucrania, las cuales se agravaron con el sexto paquete de sanciones de la Unión Europea que prohibió de inmediato la importación de dos terceras partes del petróleo ruso, y que antes de finalizar 2022 alcanzará hasta 90 por ciento del mismo, es una buena noticia para Moscú que haya podido redirigir sus ventas de petróleo hacia el mercado asiático, China e India en primer término.

Por lo pronto, en mayo Rusia se convirtió en el mayor proveedor de crudo a China, desbancando a Arabia Saudita, con casi 2 millones de barriles diarios o, dicho de otra forma, logrando un incremento récord de 55 por ciento comparado con el mismo periodo del año anterior, de acuerdo con datos de la aduana china. En cuanto a India, también en mayo, la compra de petróleo ruso pasó de uno por ciento a 18 por ciento.

La expansión en los mercados asiáticos, junto con la subida de los precios internacionales del oro negro, hicieron que Rusia obtuviese en mayo, por exportaciones de petróleo, mil 700 millones de dólares más que en abril, según una estimación de la Agencia Internacional de Energía. El embargo al petróleo ruso establecido por EU y sus aliados, por ahora, no afecta mucho a Rusia y, en cambio, repercute negativamente en el precio de la gasolina en los países europeos.

La mala noticia para Moscú es que está ofreciendo su crudo con grandes descuentos que oscilan entre 20 y 33 por ciento por debajo del precio del mercado, un gesto que no pueden desaprovechar, sobre todo las petroleras chinas para llenar sus depósitos, mientras en la propia Rusia la gasolina dista de ser barata.

Rusia dejará de ingresar de la UE cerca de 10 mil millones de dólares al año y China teme que los excedentes adquiridos a proveedores rusos le causen más problemas con EU, que le sigue vendiendo crudo y sopesa prohibirlo, aparte de que el gigante asiático, cuando levante las restricciones por la pandemia del covid, requerirá un millón 600 mil barriles adicionales por día. A todo esto, en Rusia nadie quiere invertir para asimilar nuevos yacimientos que están en zona climáticas septentrionales adversas, en tanto ya se fueron los socios extranjeros y sus necesarias tecnologías.

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El logo de la OTAN (NATO, en sus siglas en inglés) y las banderas de los países miembros de la alianza, en el exterior de su sede en Bruselas. REUTERS/Pascal Rossignol

La organización ha superado el horizonte establecido en su fundación como un muro de contención occidental ante la Unión Soviética y se ha consolidado como el ariete geostratégico y militar de Estados Unidos en la arena internacional.

 

La guerra de Ucrania ha hecho cerrar filas a los treinta miembros de la Alianza Atlántica y ha reforzado el paradigma de seguridad surgido tras el 11-S. La OTAN aparece como la mayor fuerza militar de la historia, pero también es un instrumento global de influencia de las políticas occidentales lideradas por Estados Unidos, desde el norte de África a Afganistán, pasando por la cuenca del Pacífico, gracias a sus lazos y alianzas con países como Australia, Corea del Sur, Japón o Colombia. 

La OTAN cuenta con más de 3,5 millones de soldados y personal militar en sus filas y tiene un presupuesto anual de 2.500 millones de euros. Este monto se disparará a partir de 2024, fecha en la que los miembros de la Alianza se han comprometido como límite para aumentar su contribución nacional hasta al menos el 2 por ciento del PIB. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado que se alcanzará ese objetivo, pero de forma progresiva, ya que España no llega al uno por ciento del PIB el presupuesto de Defensa. 

La cumbre que la OTAN celebrará en Madrid los próximos 29 y 30 de junio abordará la crisis ucraniana, la eventual ampliación de la Alianza a Suecia y Finlandia y, por ende, el incremento en 1.300 kilómetros de las fronteras directas de la organización militar con Rusia. También se espera marcar a Moscú como un peligro mundial a corto plazo y a China como un desafío inquietante a medio y largo plazo.

Estados Unidos aparece como líder indiscutible de la Alianza y, si bien en estos momentos la posición ante Rusia es unánime, hay grietas que podrían agrandarse, con Francia y Alemania como principales voces discordantes que reclaman un mayor protagonismo europeo en la organización.

El 4 de abril de 1949, doce países firmaron el Tratado de Washington que puso en marcha la OTAN. Los países que dieron su rúbrica al nuevo sistema de seguridad colectiva (Estados Unidos, Canadá, Bélgica, Dinamarca, Francia, Holanda, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Reino Unido y Portugal) se comprometían a defenderse entre sí contra un agresor exterior. Pero ya tenían claro que la defensa regional era solo una de las facetas de la Alianza Atlántica y que la presión política se contaba entre sus funciones, abiertas o solapadas.

Ese enemigo externo lo personalizaba entonces la Unión Soviética, expandida a buena parte de Europa Central y Oriental tras la victoria sobre la Alemania nazi cuatro años antes. La URSS encarnaba al comunismo que era rechazado en casi toda Europa como un contrapeso también totalitario al fascismo recién derrotado. Eso no fue óbice para que en 1954 la propia URSS pidiera su adhesión a la OTAN con el fin común de asegurar la paz en el viejo continente.

En Bruselas, sede de la Alianza, se rechazó la "buena voluntad" soviética y, en cambio, se permitió la entrada de Alemania Occidental un año después. La respuesta inmediata fue la creación del Pacto de Varsovia entre Moscú y sus satélites europeos.

El último país en adherirse a la OTAN fue Macedonia del Norte, en 2020, en los Balcanes, aunque la dirección natural de ampliación de la organización ha sido siempre hacia el este, hacia las fronteras con la Federación Rusa, heredera de la URSS tras su disolución en 1991.

En 1994, la OTAN puso en marcha el programa de Asociación para la Paz, con muchos de los países que formaron la URSS, entre ellos, la propia Rusia y los principales Estados que proclamaron su neutralidad tras el proceso de formación de bloques, como Suecia y Finlandia, que ahora llaman a las puertas de la Alianza. Bill Clinton se había comprometido en 1993 ante Boris Yeltsin a que la OTAN no se ampliaría hacia el este y la garantía fue esta Asociación para la Paz.

Ya en 1990, varios líderes occidentales -entre ellos, George Bush padre, Margaret Thatcher, Helmut Kohl o François Mitterand- dieron su palabra al entonces líder soviético, Mijaíl Gorbachov, de no ampliar la OTAN hacia las fronteras rusas. No fue así.

En 1999, Hungría, Polonia y la República Checa se unieron a la Alianza. Cinco años después lo hacían Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Rumania y las ex repúblicas soviéticas del Báltico: Estonia, Letonia y Lituania. Estas últimas incorporaciones desataron la ira de Moscú, que veía traicionado el apoyo mostrado a la invasión de Afganistán a finales de 2001 por Estados Unidos y fuerzas de la OTAN en la Operación Libertad Duradera, después de los ataques terroristas de Al Qaeda en Nueva York, el 11 de septiembre.

En Afganistán, las tropas de la OTAN siguieron presentes entre 2003 y 2014, en el marco de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF).

No era la primera vez que la OTAN sacaba sus tropas fuera del ámbito atribuido por el Tratado y jugaba así en el tablero internacional. La OTAN participó en la Operación Fuerza Deliberada contra Serbia en 1995, durante la guerra de Yugoslavia. En 1999 lanzó la Operación Fuerza Aliada también contra Serbia en medio de la crisis de Kosovo.

En 2011, la OTAN participó en la guerra civil libia, con la preservación de una zona de exclusión aérea y para garantizar el embargo de armas decretado contra el régimen de Muamar el Gadafi. Sus más de 9.500 ataques aéreos fueron criticados en el seno de la OTAN por muchos de sus miembros, pero de nuevo quedaba claro que el ámbito de acción de la Alianza no se reducía al teatro geopolítico europeo sino al marcado por Washington.

La cooperación en estas operaciones con las fuerzas armadas de regímenes árabes con intereses en la zona y con un deficiente historial democrático, como Qatar o Emiratos Árabes Unidos, dio más munición a quienes veían en la OTAN una fuerza de presión militar y política de Estados Unidos que escapaba a los controles mínimos de la ONU y de los parlamentos y sistemas judiciales europeos.

La "errática" expansión de la OTAN hacia el este 

El enfrentamiento con Rusia a raíz de la expansión hacia el este de la Alianza Atlántica tuvo uno de sus momentos álgidos en febrero de 2007. El presidente ruso, Vladímir Putin, manifestó ante la Conferencia de Seguridad de Múnich que el acercamiento de la OTAN hacia sus fronteras constituía "una provocación" que dinamitaba la ya endeble confianza mutua y obviaba las garantías mínimas de seguridad ofrecidas a Moscú tras la disolución del Pacto de Varsovia en 1991.

Putin repetía las observaciones que habían hecho años atrás prominentes expertos de Estados Unidos, ligados incluso a la lucha de la Guerra Fría y muy críticos con la URSS, como el diplomático e historiador George F. Kennan. En 1997, Kennan fue contundente: la expansión de la OTAN a los antiguos países de la órbita soviética es "un error estratégico de proporciones épicas". Lo corroboró Jack F. Matlock, otro halcón de la diplomacia estadounidense y embajador ante la Unión Soviética entre 1987 y 1991: "La expansión de la OTAN fue la peor torpeza estratégica cometida desde el final de la Guerra Fría".

El año 2008 fue otro de esos hitos del emponzoñamiento de las relaciones de la OTAN con Rusia. Con respaldo estadounidense, Georgia y Ucrania presentaron en Bruselas su solicitud de ingreso en la Alianza. El primer resultado de esta apuesta fue ese mismo año la guerra de Georgia, por la levantisca región de Osetia del Sur, que se saldó con la derrota ante el ejército ruso, garante de los osetios.

El segundo efecto ha sido la actual guerra de Ucrania, que pasó antes por la revolución del Maidán en 2014, la anexión rusa de Crimea y la separación de facto de las regiones prorrusas del Donbás, donde hoy día tienen lugar los combates más duros.

Por cierto, la invasión de Ucrania se produjo medio año después de que Estados Unidos y Ucrania firmaran el 1 de septiembre de 2021 una Declaración Conjunta de Asociación Estratégica destinada a hacer imparable la integración en la OTAN, algo considerado por Moscú como inaceptable en cualquier circunstancia.

El actual secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, lo ha dejado claro en vísperas de esta Cumbre de Madrid: "Rusia ya no es un socio, sino una amenaza para nuestra seguridad, para la paz y para la estabilidad". Ahora, de la duración de la guerra y del aguante de Rusia y Europa ante su desgaste bélico y económico, dependerá el que la OTAN pueda consolidarse como el único gran bloque militar del siglo XXI y mirar hacia otros horizontes de expansión. Horizontes que coincidirán siempre con la hoja de ruta de Estados Unidos, como ha sido hasta ahora.

24/06/2022 21:17

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