El poder ruso está decidido a mantener un gran conflicto con Occidente

Seis semanas después de que Rusia entrara en guerra contra Ucrania, empieza a aclararse el significado de este conflicto de una magnitud sin precedentes en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Más allá del destino de Ucrania, se trata de que el gobierno ruso derrote al "Imperio de la mentira", es decir, a Occidente, como dijo Vladímir Putin el 24 de febrero, para construir un orden mundial radicalmente nuevo. 

Los que en la mañana del 24 de febrero, cuando los primeros misiles cayeron en Ucrania, y luego en los días siguientes, negaron a Vladímir Putin toda "racionalidad", se equivocaron. Calificado a su vez de "enfermo", "aislado", "paranoico", "mal informado", el presidente ruso acababa de tomar la "incomprensible" decisión de una guerra calificada de "disparate" y de "error estratégico".

Un error tan grande, añaden otros expertos, que Putin tendría pocas posibilidades de sobrevivir políticamente. De las tres fuerzas que organizan el poder ruso –los servicios de seguridad, los oligarcas y el ejército–, algunas no podrían seguir apoyando una presidencia que convertiría a su país en el paria del mundo...

Seis semanas después, Vladímir Putin ha reforzado su posición como líder todopoderoso de una Rusia transformada en un campo militar. No se ha alzado ni una sola voz discordante entre las élites políticas, económicas y de seguridad. No cabe duda de que existen desacuerdos, algunos de los cuales se expresaron a medias en los primeros tiempos. Ahora están obstinadamente callados. La guerra no da lugar a un debate, sino a un enfrentamiento bélico y nacionalista con tintes fascistas.

Al mismo tiempo, toda la sociedad ha sido sometida a un yugo: prohibición de los últimos medios de comunicación independientes y de las redes sociales, control de Internet, detenciones de los miles de opositores a la guerraleyes liberticidas, organización de campañas de denuncias anónimas. La propaganda desenfrenada completa esta construcción de un estado totalitario.

Incluso el vocabulario ha cambiado, al igual que los discursos de Putin, especialmente el del 16 de marzo, que no tiene nada que envidiar a la retórica de los peores momentos del estalinismo. "El pueblo ruso es capaz de distinguir a los verdaderos patriotas de la escoria y los traidores, y de escupir a estos últimos como un mosquito que se ha posado accidentalmente en su boca. Estoy convencido de que esta depuración natural y necesaria de la sociedad no hará sino fortalecer nuestro país", dijo aquel día.

Los numerosos fracasos del ejército ruso sobre el terreno no han servido de nada. Los bombardeos de poblaciones civiles, la destrucción de ciudades, las revelaciones de posibles crímenes de guerra a gran escala no han debilitado más el poder. Por el contrario, estos acontecimientos han unido aún más a las élites rusas. Y la población, según los sondeos de opinión más o menos creíbles (los del centro Levada), apoya masivamente al régimen.

Por lo tanto, se dan todos los parámetros para que esta guerra de invasión de un país independiente dure meses, o incluso se convierta en una guerra total que supere el marco ucraniano. Desde el 24 de febrero, numerosos textos y discursos de dirigentes rusos o de personas cercanas al gobierno han descrito lo que realmente está en juego en este conflicto. Estos son tres de ellos.

La construcción de un "orden mundial futuro".

La primera cuestión la expone claramente una figura clave de la política exterior rusa desde hace casi treinta años, Sergei Karaganov, ahora cercano a Sergei Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores. Tras haber presidido numerosos centros de investigación, haber asesorado a Boris Yeltsin, pero sobre todo a Vladimir Putin, y haber dejado su nombre a varias doctrinas, Karaganov lleva mucho tiempo teorizando sobre el declive ineluctable de Occidente, la necesidad de crear la "Gran Eurasia" y de acercarse a China.

Entrevistado en profundidad el 28 de marzo por la revista británica The New Statesman, Sergei Karaganov pone el listón muy alto. "Para la élite rusa, lo que está en juego en esta guerra es muy alto, es una guerra existencial", afirma. "Esta guerra es una especie de guerra por delegación entre Occidente y el resto del mundo –Rusia es el "resto" por excelencia– por un futuro orden mundial. Rusia no puede permitirse el lujo de 'perder', así que necesitamos algún tipo de victoria. Y si hay una sensación de que estamos perdiendo la guerra, entonces creo que hay una posibilidad real de escalada".

Sergei Karaganov insiste en que "la derrota es impensable", y si surge esta perspectiva, Rusia tomará "la opción de la escalada" ya que se trata de "una guerra existencial". La fórmula es muy precisa, ya que la doctrina rusa autoriza el uso de armas nucleares en caso de "amenaza existencial". Preguntado por este recurso, el asesor responde: "Yo no lo excluiría. Vivimos una situación estratégica absolutamente nueva".

Estos son los nuevos objetivos declarados por el ejército ruso. El objetivo es tomar el mayor número posible de territorios, ciudades y puertos en el este y el sur de Ucrania. Las negociaciones de paz pueden entonces avanzar sobre la base de un equilibrio de poder militar que imponga esta partición del país.

Acabar de una vez por todas con Ucrania

Cuando Dmitri Medvédev asumió la presidencia de Rusia en 2008, antes de devolverla a Vladímir Putin cuatro años después, los diplomáticos occidentales se mostraron entusiasmados. Por fin un hombre moderno, abierto, dispuesto a negociar sólidamente con Europa y Estados Unidos... Diez años después, Medvédev es uno de los halcones más reivindicativos del régimen.

Vicepresidente del Consejo de Seguridad Nacional, publicó el 5 de abril un texto incendiario en la primera red social rusa VKontakte, en el que repetía varios elementos del artículo de Vladimir Putin de julio de 2021 en el que explicaba que la nación ucraniana no existe y que, por tanto, no puede haber un Estado independiente.

Sergei Karaganov dice que no sabe "si Ucrania vaya a sobrevivir, porque tiene una historia de Estado muy limitada o inexistente y no tiene una élite capaz de construir ese Estado". Dmitri Medvedev es categórico: Ucrania no existe.

"En lugar de estar orgullosos de los logros comunes de sus antepasados, desde 1991 se ha escrito una pseudohistoria del Estado ucraniano 'sobre la rodilla' y se ha destruido la idea de un único pueblo ruso [...] El ucranismo profundo, alimentado por el veneno antirruso y una mentira total sobre una pseudoidentidad, es una enorme falsedad. Este fenómeno no ha existido nunca en la historia. Hoy tampoco existe", escribe Dmitri Medvédev.

Ayudados por Occidente para destruir mejor a Rusia, los batallones nazis habrían tomado el país. "Durante treinta años, los fanáticos ucranianos han estado rezando por el Tercer Reich [...], así que no debería sorprendernos que, transformada mentalmente en el Tercer Reich, Ucrania sufra su destino", añade.

Medvédev recuerda dos objetivos de guerra fijados por Vladímir Putin: la "desmilitarización y desnazificación de Ucrania". "El objetivo es la paz para las futuras generaciones de ucranianos y la posibilidad de construir por fin una Eurasia abierta, desde Lisboa hasta Vladivostok", concluye el ex presidente, citando de nuevo esta Eurasia, obsesión de la clase política rusa desde hace veinte años.

Sólo dos días después del inicio de la guerra, la agencia oficial RIA Novostipublicó un artículo (fue retirado unas horas más tarde, pero puede leerse aquí y en francés en el sitio web Desk Russie) que ya reconocía la victoria de Moscú y sus consecuencias. Titulado "El advenimiento de Rusia y un nuevo mundo", su autor es Piotr Akopov, nacionalista y ferviente partidario de Putin.

"Rusia ha recuperado su unidad: la tragedia de 1991, esa terrible catástrofe de nuestra historia, esa dislocación antinatural, ha sido superada", escribe Akopov, celebrando el acto histórico de Putin. Es el regreso del mundo ruso, "es decir, tres Estados, Rusia, Bielorrusia y Ucrania, que ahora están unidos geopolíticamente", afirma entusiasmado, lo que permitirá redefinir las relaciones con Occidente.

"La construcción de un nuevo orden mundial se acelera, y sus contornos son cada vez más claros a través de los jirones de la globalización anglosajona. El mundo multipolar se ha convertido por fin y para siempre en una realidad", añade Piotr Akopov.

La construcción de un nuevo Estado totalitario

"Quien no se arrepienta de la URSS no tiene corazón; quien quiera restaurarla no tiene cabeza", declaró Vladímir Putin en 2005. Diecisiete años después, no es tanto la URSS como el poder imperial ruso lo que Putin quiere recuperar. Convencido de que el "Imperio de la mentira" ha hecho de Ucrania su marioneta para atacar a Rusia, el presidente ruso nunca ha abandonado la cultura del KGB, de la que fue uno de los reclutas en Alemania del Este.

En una nota del Ifri (Instituto Francés de Relaciones Internacionales), el investigador Dimitri Minic detalla la comprensión de las amenazas estratégicas por parte de las élites rusas y los distintos servicios de seguridad:

"La iniciativa rusa forma parte de una percepción radicalmente hostil del entorno estratégico: Moscú se enfrentaría a una guerra indirecta y no declarada en todos los frentes, salvo en una lucha armada interestatal que sus enemigos -Occidente- no se atreverían a lanzar todavía contra Rusia", escribe. "La percepción que tienen las élites político-militares rusas está alimentada por dos creencias centrales: que el mundo exterior es profundamente hostil a Rusia y que Estados Unidos es omnisciente y omnipotente".

De ahí esta guerra contra Ucrania para liquidar de una vez por todas lo que se describe como una "amenaza existencial". Pero esta liquidación implica, contra los individuos y los pueblos, la construcción de un nuevo estado totalitario. Esto está casi hecho en Rusia, donde el control de las mentes mediante la propaganda, y de los cuerpos mediante el encarcelamiento o el asesinato, está a punto de completarse.

Habrá que hacerlo en Ucrania, al terminar una guerra de la que se dice que Rusia sólo puede salir victoriosa, salvo que se produzca un cataclismo europeo o mundial, como explica Sergei Karaganov. Los intelectuales ultranacionalistas y fascistas que rodean al Kremlin se apoderaron inmediatamente de esta cuestión: una vez ganada la guerra, ¿cómo se puede someter al pueblo ucraniano, o mejor dicho, "desnazificarlo"?

Así, la agencia oficial RIA Novosti publicó el 3 de abril un increíble artículo del ensayista y politólogo Timofei Sergueïtsev (que puede leerse aquí en francés). Un texto así, por su violencia y su carácter explícitamente fascista, no podía publicarse sin la luz verde política del gobierno. Esto da una idea de la "atmósfera" ideológica que reina hoy entre las élites rusas.

Timofei Sergeyev cree que "el nazismo ucraniano representa una mayor amenaza para la paz y para Rusia que el nazismo en su versión hitleriana". Además, "Occidente es en sí mismo colectivamente el creador, la fuente y el patrocinador del nazismo ucraniano".

Se trata, por tanto, de un vasto plan que deberá llevarse a cabo "al menos durante una generación", ya que resulta que "la población es masivamente nazi", anuncia. Un plan hecho de liquidación de las élites y de todos los combatientes, de "reeducación" de la población, de represión sistemática. Un 1984, de George Orwell, a partir de 2022...

En la página web Desk Russia, la historiadora Françoise Thom señala otro texto, esta vez del politólogo ruso Vladimir Mojegov. Nos permite comprender mejor cómo esta guerra contra Ucrania desatada por Moscú tiene implicaciones más amplias para la seguridad internacional. "Nuestro objetivo en Ucrania no es trasladar el foco antirruso mil kilómetros hacia el oeste, sino crear en nuestras fronteras occidentales un puente y un trampolín hacia una nueva Europa, no hacia la actual Europa del caos y la decadencia, sino hacia la Europa de la tradición", escribe.

También aquí encontramos el rastro de los discursos de Vladímir Putin, denunciando un Occidente decadente, presa de "la teoría del género", mientras que Rusia, con su religión ortodoxa, su eterno conservadurismo y su autoritarismo de principios, salvaría al mundo cristiano. Desde hace mes y medio, la guerra del presidente ruso se desarrolla en este universo ideológico, navegando entre el ultranacionalismo bélico y el fascismo.

Hace unos años, pocos especialistas, diplomáticos y observadores se tomaban en serio esta fanática vestimenta ideológica. Prefirieron ver a Vladímir Putin como un hombre maniobrable y pragmático que entendía el equilibrio de poder. La guerra en Ucrania no sólo invalida definitivamente esta visión, sino que nos dice que puede ocurrir lo peor y que el régimen ruso está preparado para una explosión que haría arder toda Europa.

16/04/2022

Versión española : infoLibre, socio editorial de Mediapart en España.

François Bonnet

Periodista, ha trabajado en Liberation, Monde y Marianne. Cofundador de Mediapart.

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El complejo industrial de Vizar, en los suburbios de la capital ucrania, resultó con severos daños. Foto Afp

En represalia por el hundimiento del Moskva, las fuerzas del Kremlin atacan fábrica de misiles antibuque

Kiev. Ucrania informó ayer que trataba de romper el asedio de las fuerzas rusas a Mariupol y que sus fuerzas sostuvieron combates alrededor de la acería y el muelle de Illich en la ciudad, mientras la capital, Kiev, fue sacudida por algunas de las explosiones más feroces registradas en dos semanas.

Rusia indicó que atacó durante la noche una planta en Kiev que fabrica y repara misiles antibuque Neptune, en una aparente represalia por el hundimiento del Moskva, la nave insignia de su flota en el Mar Negro, ocurrido antier.

La planta Vizar y el edificio administrativo adyacente, situados a unos 30 kilómetros del aeropuerto internacional de Kiev, registraron daños importantes, indicaron periodistas de la agencia Afp.

Kiev afirmó que uno de sus misiles Neptune había provocado el hundimiento del Moskva, en un símbolo de su resistencia a un enemigo mejor armado. Moscú dijo que su navío lanzamisiles de 186 metros de eslora se hundió mientras era remolcado en medio de una tormenta después de un incendio causado por una explosión de municiones. Un alto funcionario del Pentágono, citado por Afp, declaró que el barco fue alcanzado por dos misiles Neptune y que Moscú sufrió algunas bajas.

El Moskva, operativo desde hace 50 años, portaba 16 misiles antinavío Bazalt/Voulkan, misiles Fort (la versión marina de los S-300 de largo alcance) y misiles de corto alcance Osa. La tripulación –unos 500 hombres según las fuentes disponibles– fue evacuada tras el incendio, declaró el ministerio de Defensa ruso.

Sin embargo, una oficial militar ucrania negó esta situación. "Observamos cómo los barcos intentaban ayudar, pero incluso las fuerzas de la naturaleza estaban del lado de Ucrania", ya que "una tormenta impidió el rescate del barco y la evacuación de la tripulación", aseguró Natalia Gumeniuk, portavoz del mando militar del sur de Ucrania.

"Somos perfectamente conscientes de que no nos lo perdonarán", añadió, refiriéndose a posibles nuevos ataques rusos.

La pérdida del Moskva es un duro golpe para Rusia porque "aseguraba la cobertura aérea de otras naves durante sus operaciones, especialmente para el bombardeo de la costa y las maniobras de desembarco", explicó el portavoz de la administración militar de Odesa, Serguei Bratchuk.

El presidente ucranio, Volodymyr Zelensky, consideró que "el mundo entero" debería estar "preocupado" por el riesgo de que su par ruso, Vladimir Putin, acorralado por sus reveses militares en Ucrania, utilice un arma nuclear, al hacer eco de comentarios del director de la CIA, William Burns.

Rusia realizó ayer una advertencia directa: "El número y la magnitud de los ataques con misiles en lugares de Kiev aumentarán en respuesta a todos los ataques de tipo terrorista y a los sabotajes perpetrados en territorio ruso por el régimen nacionalista de Kiev", dijo su Ministerio de Defensa, luego de que supuestos helicópteros ucranios atacaron antier un pueblo fronterizo.

Moscú espera tomar el control del puerto

Mariupol, en el Mar de Azov, era hogar de unas 400 mil personas antes de la guerra, pero ha quedado reducida a escombros luego de siete semanas de asedio y bombardeos, con decenas de miles de habitantes aún atrapados en su interior. Miles de civiles han muerto en la ciudad.

"La situación en Mariupol es difícil. Se están produciendo combates en este momento. El ejército ruso llama constantemente a unidades adicionales para asaltar la ciudad", señaló el portavoz del Ministerio de Defensa, Oleksandr Motuzyanyk.

"Pero hasta ahora los rusos no han logrado capturar el área por completo", indicó en rueda de prensa.

Motuzyanyk señaló que Rusia usó bombarderos de largo alcance para atacar Mariupol por primera vez desde que empezó la ofensiva, el 24 de febrero, y que las fuerzas de Moscú se estaban concentrando en otras zonas para apoderarse de las ciudades de Rubizhne y Popasna, en el este de Ucrania.

El Kremlin ha dicho que su principal objetivo de guerra es capturar Donbás, una región oriental de dos provincias que ya está en parte en manos de los grupos separatistas, después de que su unidad fue repelida de los suburbios de Kiev a principios de este mes.

Mariupol es el principal objetivo ruso en Donbás y Moscú ha dicho que espera capturarla pronto, lo que la convertiría en la única gran ciudad de Ucrania sobre la que ha tomado control hasta ahora.

El Ministerio de Defensa de Rusia afirmó que había capturado la acería del muelle de Illich. El informe no pudo ser confirmado. Se cree en buena parte que la defensa ucrania está resistiendo en Azovstal, otra siderúrgica de la zona.

Ambas plantas son propiedad de Metinvest, el imperio del empresario más rico de Ucrania y la columna vertebral del este industrial de ese país, quien dijo a Reuters ayer que nunca permitiría que sus empresas operen bajo una ocupación rusa.

En otros frentes, y al citar a los residentes de Mariupol, el Concejo Municipal dijo que las tropas rusas están exhumando cadáveres enterrados en patios residenciales y que no permiten enterrar a "personas muertas por ellos". No fue posible verificar la denuncia en forma independiente.

Mientras en la región que rodea Kiev, más de 900 cadáveres de civiles han sido descubiertos tras la retirada de las fuerzas rusas, la mayoría de ellos con heridas de bala, informó la policía, en lo que da un indicio de que muchas personas fueron "simplemente ejecutadas".

La viceprimera ministra ucrania, Iryna Vereshchuk, informó que 2 mil 864 personas fueron evacuadas de zonas de conflicto el viernes, incluyendo a 363 residentes de Mariupol que utilizaron su propio medio de transporte.

Mil 982 civiles muertos y 5 millones refugiados

Las víctimas civiles ascendieron a mil 982 fallecidos y 2 mil 651 heridos desde el comienzo de la operación militar de Rusia, indicó la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

Más de 5 millones de personas huyeron de Ucrania desde que comenzó la ofensiva, indicó el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

La fiscalía rusa ordenó el cierre del portal de The Moscow Times y la cadena radiofónica francesa Radio France International. Al tiempo, clasificó a nuevas personalidades influyentes y críticas con el Kremlin como "agentes del extranjero".

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Viernes, 15 Abril 2022 08:08

La buena conciencia

Joe Biden y Emmanuel Macron llegan al Consejo Europeo, Bruselas, 24 de marzo AFP, THOMAS COEX

Los intereses energéticos detrás de la guerra, la crisis climática y el doble discurso de Europa

De cómo la adicción de nuestro sistema económico a los combustibles fósiles provocó otra guerra y la ruptura de varias promesas de transición verde.

Ocurrió en España, pero podría haber pasado en cualquier otro país. A fines de marzo, una investigadora especializada en relaciones internacionales, Arantxa Tirado, intentaba explicar en un canal de televisión madrileño que la guerra de Ucrania tiene «razones geopolíticas, económicas y comerciales», que «la geopolítica, la geoeconomía no tienen valores morales» y que conflictos como este son difícilmente reductibles a una lucha entre buenos y malos. Quiso decir, por ejemplo, que la guerra de Ucrania tiene que ver con el control de las cada vez más escasas fuentes de energía. Que eso es una evidencia, por los movimientos y las jugadas que han hecho los distintos actores, y que por más que estos enmascaren sus jugadas detrás de bellos discursos sobre la defensa de la libertad y la democracia –unos– o de la desnazificación –otro– hay que mirar hacia allí, al menos también hacia allí, para entender parte de la virulencia de este conflicto entre potencias por el nuevo reparto del mundo.

Tirado afirmó que quiso decir eso después, al salir de la tele, porque en el «debate» no pudo: ¿cómo va a insinuar, señora, que en esta guerra hay intereses económicos?, le lanzaron sus interlocutores. ¿Cómo va a decir que Occidente no está defendiendo la libertad y la democracia y que esto es lo central de esta guerra? ¿Cómo va a osar decir que los ucranianos que están muriendo bajo las bombas de Vladimir Putin no están defendiendo los valores más nobles que se puedan defender? La profesora trataba de decir que no estaba justificando la agresión rusa ni defendiendo a Putin, que lo que pretendía era explicar por qué las reacciones a esta invasión y a esta guerra habían sido tan enormes comparadas a otras invasiones y a otras guerras tanto o más odiosas que esta, que eso pasaba porque estábamos en un momento parteaguas, en un momento de ruptura, y que esa ruptura tenía que ver con el nuevo reparto del mundo.

Cuando se produjo ese intercambio que no fue tal, Joe Biden estaba en Bruselas, invitado por el Consejo Europeo para hablar del futuro que se avecinaba para los aliados de ambos lados del Atlántico. En los discursos oficiales se habló, de una parte y otra, como era previsible, de libertad y de democracia. Pero los temas centrales fueron otros: sobre todo, el aprovisionamiento europeo de energía, y también de cereales, ahora que Rusia estaba siendo sacada de Troya y se estaba yendo con su gas, su carbón, su uranio e igualmente con su trigo y sus fertilizantes a otras partes. Manu Pineda, eurodiputado por los españoles de Unidas Podemos, planteaba en una columna (Público, 24-III-22) cómo la visita relámpago del presidente estadounidense a la ciudad sede de la Unión Europea (UE) era esencialmente comercial. Biden llegó a Bruselas, escribía el legislador, como si fuera un lobista de las grandes empresas de su país, las de los sectores de la energía, la alimentación, las armas, «para ofrecer sus productos ante una Europa necesitada, que va a tener dificultades para producir debido al alza del precio de los fertilizantes y las dificultades para importar potasio de Rusia y Bielorrusia, y que se ha quedado sin dos importantes proveedores […] y para garantizar que sus representados sean los grandes beneficiados de una guerra que, una vez más, se lleva a cabo lejos del territorio estadounidense. A los representantes de la UE les ha tocado el papel, que parece que asumen gustosos, de implementar las instrucciones que les traslada el inquilino de la Casa Blanca».

Unas pocas semanas antes, Alemania había decidido abandonar la puesta en funcionamiento del recién terminado, pero aún no estrenado, gasoducto Nord Stream 2, que iba a conectarla a Rusia y proveerla con un combustible relativamente barato (véase «Alemania cambia el rumbo», Brecha, 3-III-22). La invasión de Ucrania fue la ocasión de oro para Estados Unidos de concretar su sueño de ponerle candado a esa megaobra que tanto acercaba Europa a Rusia sin tener que seguir moviéndose entre bambalinas para boicotearla, como había estado haciendo hasta la bendecida guerra de Putin.

Si antes era dependiente de Moscú para aprovisionarse de gas (también de petróleo y de uranio enriquecido), tras la suspensión del Nord Stream 2, Europa pasará a depender de Estados Unidos. Pero deberá pagar una factura sustancialmente más cara para traer el combustible desde el otro lado del océano. Peor aún: en Estados Unidos el gas y el petróleo se extraen en gran medida mediante fracking, un procedimiento considerado altamente contaminante, que países de la UE como Francia y Alemania habían prohibido en su territorio, por considerarlo contrario a los objetivos de combate al cambio climático que la UE presenta como «parte constitutiva de todas sus políticas». Ahora, «para recibir el gas del amigo americano», Europa deberá hacer «grandes inversiones en múltiples plantas regasificadoras», que serán onerosas económica y ambientalmente, señalan el científico Antonio Turiel y el periodista y militante ecologista Juan Bordera (CTXT, 1-III-22).

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Turiel y Bordera consideran la guerra de Ucrania como «la primera de la era del descenso energético». «Vivimos en el siglo de los límites», escriben, y nos estamos acercando a pasos agigantados al peak oil, «ese momento en el que la producción de petróleo llega a su máximo técnico, económico y físico y comienza inexorablemente a declinar, por más inversión, tecnología e innovaciones que se quieran hacer para evitarlo». Las principales potencias se están preparando para ese momento, pero mientras tanto se están disputando el control de lo que queda de combustibles fósiles a cara de perro. «En los gabinetes del Kremlin se sabe que la bonanza que les da actualmente la abundancia de recursos minerales, con los energéticos a la cabeza, es pasajera. Y por eso mismo a Rusia le interesa situarse lo mejor posible de cara al futuro: controlar el acceso al mar Negro, neutralizar futuras amenazas, controlar la producción mundial de cereales… Todos ellos son objetivos muy alineados con una estrategia para hacer frente a los múltiples picos de extracción de materias primas que se avecinan.»

Lo mismo sucede del otro lado. «Cuando ya se empieza a reconocer que la abundancia del gas del fracking tiene los días contados, también a Estados Unidos le interesa aprovechar esa abundancia mientras dure», sostienen Turiel y Bordera. En los últimos años, dice la nota, la superpotencia ha «incrementado exponencialmente su capacidad de licuefacción de gas» para transportarlo en barcos y venderlo en mercados que lo puedan comprar. En primer lugar, el europeo. De haberse construido el gasoducto Nord Stream 2 no hubiera podido hacerlo. Ahora tiene las puertas abiertas. Hasta que las canillas se cierren. O mientras el planeta aguante.

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Así como todo el mundo sabe que en algunas décadas se acabarán las reservas de combustibles fósiles, todo el mundo sabe también, sugieren Turiel y Cordera, que la superexplotación de esos recursos ha conducido al desastre ambiental actual. Lo saben, obviamente, quienes lo vienen denunciando y lo saben también quienes de la boca para afuera lo niegan porque están ligados a esas industrias contaminantes. Pero la necesidad tiene cara de hereje, y muchos de aquellos países que se presentaban como campeones del combate a las causas del cambio climático y competían por fijar objetivos ambiciosos de reducción de la emisión de gases de efecto invernadero porque «el planeta se muere» hoy miran para otro lado, aunque el tren les venga de frente y amenace con llevarlos puestos.

A fines del año pasado, Alemania anunció que adelantaría a 2030 el fin de la energía generada a partir de carbón. Se trataba de eliminar simultáneamente dos fuentes contaminantes, la carbonífera y la nuclear, y de apostar a largo plazo a las renovables y al gas como «energía de transición», dijeron entonces referentes de la coalición tripartita gobernante de socialdemócratas, liberales y verdes. De la nuclear, Alemania viene reduciendo su dependencia desde que comenzara a aplicar un plan de reducción de las centrales a partir del desastre de 2011 de Fukushima, en Japón, pero el carbón pesa tanto en el abastecimiento energético que ha convertido al país en uno de los que más emiten dióxido de carbono en Europa.

De todas maneras, la guerra de Ucrania cambió la ecuación y la descarbonización deberá esperar en Alemania. «En nuestra seguridad energética futura, para no depender de Rusia el carbón desempeñará un papel crucial», dijo a mediados de marzo Olaf Lies, el ministro socialdemócrata de Energía del estado de Baja Sajonia. «Que volviéramos a elegir esta frase no era del todo evidente, dado el plan del país de eliminar el carbón para 2030 y alcanzar la neutralidad climática para 2045, pero así son las cosas», añadió.

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Si para Alemania las vías del Señor para reducir la dependencia energética del gas ruso pasan por recarbonizar o no descarbonizar, en Francia pasan por renuclearizar o no desnuclearizar. No hace tanto, en 2018, cuando la moda verde amenazaba con acabar de trastocar el ya muy trastocado paisaje político francés, el presidente Emmanuel Macron anunciaba su «ambición de reducir la cuota de la energía nuclear en el mix energético» del 70 por ciento actual al «50 por ciento» hacia 2030. Reconocía entonces que la nuclear era una energía potencialmente peligrosa, que no podía ser catalogada como ambientalmente aceptable.

Pero el tremendamente poderoso lobby nuclear puso todo su peso en la balanza, y también lo hicieron las necesidades políticas. Uno de los temas de campaña de la extrema derecha en Francia en los últimos años ha sido la «defensa de la soberanía energética del país, que aquí pasa por afirmar la apuesta a la energía nuclear», según dijo en múltiples actos Marine Le Pen, la candidata de la Agrupación Nacional que en 11 días le disputará la presidencia a Macron en segunda vuelta. La industria nuclear da, además, empleo directo a más de 200 mil personas que viven en zonas empobrecidas del territorio, donde la extrema derecha ha crecido.

A fines del año pasado, Macron anunció el «renacimiento de la industria nuclear en Francia». Y en febrero, cuando ya el conflicto en Ucrania se había tensado, precisó su plan: se construirán seis nuevos reactores, se estudiará la viabilidad de otros ocho y aquellos de los 56 actualmente existentes cuya vida útil pueda ser prolongada serán recauchutados.

A comienzos de febrero, tanto Francia como Alemania habían recibido un espaldarazo de la Comisión Europea para seguir adelante con sus respectivas políticas energéticas. El órgano ejecutivo y encargado de proponer leyes a la UE adoptó un borrador de resolución que etiqueta como «verdes», es decir como «ambientalmente sostenibles», tanto a la energía nuclear como al gas fósil. Al mismo nivel que las energías renovables. (Sobre lo poco «verde» del gas fósil, véase, por ejemplo, «Una jugada por delante», Brecha, 14-I-22). «No se atrevió a catalogar como verde al carbón, pero no desesperemos, ya llegará el momento en que lo haga. Siempre se puede caer más bajo y desdecirse de lo que hasta hace cinco minutos se afirmaba con tanto énfasis», ironizó un integrante del movimiento ecologista Extinction Rebellion cuando se divulgó el borrador.

Si el Parlamento Europeo o el Consejo Europeo no rechazan la propuesta de la comisión antes de agosto, la nuclear y el gas fósil serán consideradas oficialmente energías verdes en los 27 países de la UE el 1 de enero de 2023 y entrarán en la lista de «inversiones sostenibles», aunque los científicos del Panel Internacional de Cambio Climático sigan produciendo documento tras documento denunciando que con decisiones como esas se esté yendo hacia «un seguro suicidio colectivo».

Movimientos sociales europeos habían propuesto que se lanzara una consulta pública en toda la región sobre el tema, pero la comisión nunca barajó esa posibilidad. Y no la barajará. Menos que menos ahora, «en un contexto de guerra que impone decisiones rápidas para salir cuanto antes de la dependencia del gas ruso», según dijo un alto funcionario europeo a mediados de marzo.

«La era del descenso energético no iba a ser un camino de rosas. Eso lo sabíamos. Que de repente las fuentes de energía no renovables (petróleo, carbón, gas natural y uranio), que proporcionan casi el 90 por ciento de la energía primaria que se consume en el mundo, empiecen a disminuir no presagiaba nada bueno», escribían en CTXT Turiel y Bordera. Presagiaba, por ejemplo, cada vez más guerras por el control de los recursos. «Entre las más letales y efectivas espoletas de esas guerras se encuentra la escasez de alimentos […]. Visualicen la sequía que está afectando a amplias zonas de Sudamérica, Norteamérica, Europa o África por el caos climático. Y añadan a eso una UE completamente adicta a los recursos minerales que antes le daba Rusia a bajo precio y que ahora tendrá que buscar en otros lugares. Viertan unas gotas de populismo y creciente manipulación mediática auspiciada por los poderes económicos. Exacerben los miedos al desabastecimiento, ya entrenados durante el confinamiento, agiten fuertemente durante semanas en las que la clase media occidental vea crecer su miedo a dejar de existir al tiempo que crezca la precariedad. Observen cómo todo ello hace subir la espuma del militarismo, y después sírvanse el brebaje bien caliente. Et voilà: gracias a esta fórmula conseguiremos que los países europeos se embarquen en guerras buscando asegurarse recursos vitales para mantener un estilo de vida ya imposible. Y, encima, que tal despliegue militar se venda como que es en defensa propia.» Bordera y Turiel dicen que puede haber otra forma de «descenso energético». El anarquista español Carlos Taibo la llama decrecimiento. Supone una revolución en el modelo de desarrollo, una nueva utopía anticapitalista, a construir en la urgencia, porque los tiempos hoy son más cortos, dice Taibo. Y cuando se le objeta que su planteo «no es realista» porque un cambio de esa magnitud necesitaría de muchas décadas, cita aquella frase del francés Georges Bernanos: «El realismo es la buena conciencia de los hijos de puta».

 12 abril, 2022

Publicado enEconomía
El buque Moskva, insignia de la flota rusa en el mar Negro.. Imagen: AFP

Moscú atribuye la explosión del buque Moskva a una detonación de municiones a bordo y Kiev a un ataque con misiles

El gobierno ucraniano anunció este jueves la apertura de un total de nueve corredores humanitarios en el país, la mayoría en zonas del este y del sur, tras haberlos mantenido cerrados ante la intensidad de las hostilidades.

Rusia sufrió este jueves, en el día 50 de la invasión a Ucrania, una de las pérdidas materiales más importantes cuando el buque Moskva, insignia de su flota en el mar Negro, se vio "seriamente dañado" por una explosión que Moscú atribuye a una detonación de municiones a bordo y Kiev a un ataque con misiles. En paralelo, el gobierno de Ucrania anunció este jueves la apertura de un total de nueve corredores humanitarios en el país, la mayoría en zonas del este y del sur, tras haberlos mantenido cerrados ante la intensidad de las hostilidades.

Versiones contrapuestas en torno al Moskva

En un momento en que las tropas rusas intentan tomar el puerto estratégico de Mariupol, en el mar de Azov, cuyas aguas bañan el sur del Donbass, y extender así su ofensiva en sur y en el este de Ucrania, el buque Moskva sufrió daños importantes. "Debido a un incendio hubo municiones que explotaron a bordo" y la tripulación fue evacuada, informó el ministerio de Defensa de Rusia, citado por las agencias de noticias estatales Ria Novosti y Tass.

Las autoridades ucranianas afirmaron, sin embargo, que el Moskva fue alcanzado por "misiles Neptune que protegen el Mar Negro y provocaron importantes daños en este buque ruso". Un asesor del presidente ucraniano, Oleksiy Arestovich, confirmó en YouTube que "el buque insignia de la flota rusa en el mar Negro recibió una sorpresa" y que había 510 tripulantes a bordo en el momento del ataque.

Un funcionario de alto rango del Departamento de Defensa de Estados Unidos dijo que Rusia trasladó hacia el sur los barcos que tenía en el norte del mar Negro tras los daños sufridos en el Moskva. En una llamada con periodistas, la fuente estadounidense señaló que "menos de media docena" de embarcaciones rusas que operaban dispersas en el norte del mar Negro se trasladaron hacia el sur, por los "daños significativos" en su buque insignia.

El Moskva inició sus operaciones en la era soviética en 1983 y participó en la intervención rusa en Siria a partir de 2015. El buque del Ejército en el mar Negro ganó notoriedad al principio de la guerra por el ataque en la isla de las Serpientes, en la que 19 marineros ucranianos fueron capturados e intercambiados por prisioneros rusos.

Denuncian ataque ucraniano sobre territorio ruso

En paralelo al ataque al buque, el Comité de Investigación ruso afirmó que dos helicópteros ucranianos "equipados con armamento pesado" habían entrado en Rusia y llevado a cabo "al menos seis disparos contra viviendas residenciales del pueblo de Klimovo", en la región de Briansk, a una decena de kilómetros en el interior. Siete personas, entre ellas un bebé, resultaron heridas "de diversa consideración", según esa fuente. 

Kiev rechazó esas afirmaciones acusando a Rusia de poner en práctica "ataques terroristas" en la región fronteriza para alimentar la "histeria antiucraniana".

Mientras tanto el Parlamento ucraniano aprobó este jueves por mayoría una resolución que califica de "genocidio" las acciones del Ejército ruso en Ucrania, y pide a gobiernos parlamentos y organizaciones internacionales que hagan lo mismo. "Las acciones de Rusia están dirigidas a aniquilar sistemática y coherentemente al pueblo ucraniano, privándolo del derecho a la autodeterminación y de un desarrollo independiente", indica la resolución.

Se reanudan las evacuaciones

La viceprimera ministra ucraniana, Iryna Vereschuk, anunció la apertura de nueve corredores humanitarios para permitir la evacuación de ciudadanos de las zonas más afectadas por el conflicto y llevar productos de primera necesidad. El más problemático es el corredor abierto desde la ciudad de Mariupol, prácticamente destruida por los bombardeos y donde quedan, según las autoridades locales, unos 120 mil habitantes. 

El ministerio de Defensa de Rusia dice recibir a diario centenares de solicitudes de ucranianos que desean evacuar hacia Rusia, mientras Kiev acusa a Moscú de deportaciones forzosas de ucranianos. Según fuentes ucranianas, decenas de miles de personas, entre ellas muchos menores, han sido trasladadas de forma forzosa a territorios bajo control ruso desde Mariupol, aunque algunos optaron por esa ruta al no poder alcanzar el territorio ucraniano controlado por las autoridades de Kiev.

Más de 4,7 millones de refugiados ucranianos huyeron del país en los 50 días transcurridos desde el inicio de la invasión, el 24 de febrero, según las cifras reveladas el jueves por el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur). El 90 por ciento de ellos son mujeres y niños, ya que las autoridades ucranianas no permiten la salida de hombres que estén en edad de combatir.

Amenaza latente sobre Kiev

Moscú amenazó el miércoles con atacar Kiev si se producían "intentos de sabotaje y bombardeos de las fuerzas ucranianas contra posiciones en el territorio de la Federación de Rusia". Desde el inicio de la guerra, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski se mantiene atrincherado con su administración en el centro de la capital, desde donde no ha dejado de reclamar a los países occidentales armamento pesado para resistir a la ofensiva rusa.

"Rusia trajo miles de tanques, piezas de artillería y todo tipo de armas pesadas a la región, esperando aplastar simplemente a nuestro ejército", dijo el jueves su ministro de Exteriores, Dmitro Kuleba, en una entrevista a la cadena alemana ARD, en alusión a la inminente ofensiva rusa en el Donbass.

El presidente estadounidense, Joe Biden, prometió el miércoles una nueva entrega de ayuda militar por 800 millones de dólares, luego de haber dudado por los temores a agravar más las tensiones con Moscú y ser considerado como una parte en el conflicto. Este paquete incluye artillería de última generación como los cañones M777 Howitzer, 40 mil obuses, 300 drones kamikaze, 500 misiles antitanque Javelin, radares antiartillería y antiaéreos, 200 vehículos blindados de transporte y 100 blindados ligeros.

Todas las miradas están puestas en el estratégico puerto de Mariupol, en el sudeste. Su conquista sería una victoria importante para las fuerzas rusas, ya que les permitiría consolidar su posición en el mar de Azov, uniendo el Donbass y la península de Crimea, que Moscú se anexó en 2014. El alcalde de Mariupol, Vadim Boishenko, desmintió el jueves que las fuerzas rusas controlen su zona portuaria, como anunció el ministerio ruso de Defensa el día anterior

"Los rusos despliegan nuevas fuerzas, pero mantenemos nuestra línea y Mariupol sigue siendo una ciudad ucraniana, lo que hace que Rusia está furiosa", aseguró Boishenko. Varios expertos consideran ahora que la caída de la ciudad es inevitable, pero los militares ucranianos no se han rendido y los combates se concentran en el vasto complejo metalúrgico de Azovstal.

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Acto durante las celebraciones por el Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares el 22 de enero de 2021. Carmen Ibarlucea

El vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso ha amenazado con desplegar armamento nuclear en el Báltico tras el anuncio conjunto de las primeras ministras finesa y sueca sobre la posible incorporación de sus países a la Alianza Atlántica.

 

Rusia ha contestado a la posibilidad de un ingreso de Finlandia y Suecia en la OTAN con la amenaza de una escalada armamentística nuclear en el mar Báltico. Un día después de la rueda de prensa conjunta de las primeras ministras finesa y sueca, en la que, con distintos matices, ambas planteaban la posibilidad de unir sus países a la OTAN, el vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, Dmitry Medvedev, respondía el jueves que en dicho caso “No se puede hablar más de estatus libre de armas nucleares en el Báltico; el equilibrio deberá ser restablecido”.

En concreto, Medvedev declaró que “Habrá que reforzar a la agrupación de fuerzas de tierra, la defensa antiaérea, desplegar importantes fuerzas navales en las aguas del golfo de Finlandia”. Además del golfo de Finlandia, desde 2016 Rusia viene advirtiendo de la posibilidad de instalar cabezas nucleares en los misiles instalados en la ciudad báltica de Kaliningrado, cercana a la frontera con Polonia. La entrada de Finlandia y Suecia en la OTAN significaría duplicar la longitud de la frontera terrestre de la Alianza Atlántica con Rusia.

La declaración conjunta de las dos primeras ministras finesa y sueca, ambas del Partido Socialdemócrata, abre la puerta, con distintos matices, a la incorporación de sus países a la OTAN tras décadas de neutralidad. La primera ministra finesa, Sanna Marín, fue más explícita y se refirió a que esta incorporación podría decidirse “en semanas” tras un debate parlamentario. Más precavida la premier sueca Magdalena Andersson, que pidió cautela. ”Es una situación muy grave que tenemos que tratar con mucha seriedad”. En ambos países las encuestas realizadas tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia muestran que una mayoría de la población apoyaría dicha postura.

En el caso de Finlandia, el ministro de Defensa, Atti Kaikkonen, ya ha anunciado un aumento del presupuesto de Defensa en 2.200 millones de euros en cuatro años. Este año el presupuesto ya aumentaría en 700 millones de euros más. Por otro lado, la prensa sueca ha puesto fecha al anuncio de incorporación de ambos países: lo sitúa en el mes de junio, coincidiendo con la cumbre de la OTAN que se celebrará en Madrid.

15 abr 2022 10:45

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Pakistán: jugar la "carta rusa" fulmina al gobierno de Imran Khan

Podría haber sido otro golpe de estado convencional de la CIA, pero en Pakistán eso no hace falta: todos los órganos del poder están bajo el control de las agencias de inteligencia estadounidenses y británicas desde su fundación como República Islámica en 1947, desintegrando India, y que fortalecieron su presencia durante el timo de la "guerra contra el terror" dirigida por EEUU, que hacía del bombero pirómano.

El gobierno del demócrata Joe Biden no pierde el tiempo y, mientras amplía la trampa tendida a Rusia en Ucrania, resucita a la OTAN y vende a Taiwán armas (incluidos los sistemas de misiles tierra-aire Patriot) con la clara intención de provocar a China, acaba con el vigesimosegundo primer ministro de Pakistán, que al igual que el resto de sus antecesores no pudo acabar su mandato: a Imran Khan, elegido en 2018, le quedaba un año para agotar su mandato. Su último pecado, convertirse en el primer mandatario del mundo en encontrarse con el presidente Vladimir Putin en Kremlin, horas después del inicio de la invasión a Ucrania, el 24 de febrero: y "Roma no perdona a traidores". Khan ha sido cesado por el parlamento.

El Partido Demócrata, además de ser adicto a expandir la influencia de EEUU por el mundo con cualquier medio, desde el "excepcionalísimo" auto-otorgado de EEUU manifiesta una grave amnesia: ha perdido la memoria tanto cercana como lejana. No hace mucho acusaba de injerencia a Rusia en las elecciones de EEUU, aunque durante los últimos setenta años no ha escatimado recursos del bolsillo de los contribuyentes para secuestrar, derrocar y asesinar a los mandatarios de numerosos países. Imran Khan sólo es el último de la larga lista de sus víctimas.

Desconocemos si la visita de Khan a Moscú el mismo día de la guerra fue una coincidencia, o si el líder pakistaní había sido informado de lo que iba a ocurrir, pero lo más seguro es que Putin no le podrá devolver la visita, planeada para finales del año, e iba a ser el primer presidente ruso en pisar Pakistán, Tierra de los Inmaculados significa este nombre persa, para distinguirse de los "impuros" hinduistas.

Imran Khan, exjugador de críquet, un férreo defensor de los talibanes, intentó gobernar un país subdesarrollado de 220 millones de habitantes ubicado en una región con inmensos recursos naturales y rutas comerciales estratégicos. También es vecino de Afganistán, Tayikistán, Irán, India y China. Datos que le convirtieron en el candidato ideal para que EEUU y el Reino Unido le convirtieran en la cuna del "terrorismo yihadista sunnita", a los que asignaron misiones concretas por todo el mundo.  En 1978, el plan del Pentágono de cercar a la Unión Soviética en sus fronteras utilizando a la extrema derecha religiosa empezó en Pakistán: Los "Muyehedines" liderados por Masoud Shah (y ahora por su hijo y por Francia) fueron enviados a Afganistán para derrocar al gobierno socialista afgano, Jomeini fue instalado en Irán llegado de Francia (país miembro de la OTAN) y Lech Walesa respaldado por el Vaticano en Polonia, con la misión de rodear y asfixiar a la URSS, que para defenderse cayó en la trampa tendida en Afganistán. ¿Fue el KGB quien "accidentó" en 1988 el avión del presidente fascista de la República Islámica de Pakistán, el General Muhammad Zia-ul-Haq, uno de los padrinos del terrorismo "yihadista"?

Ahora, Talibanistán, el único país "musulmán" con armas nucleares, pierde la pequeña posibilidad de independencia con la que soñaba.

La hemeroteca revela lo que pasó

24 de febrero: la visita de Imran Khan a Moscú tenía cuatro objetivos:

Reafirmar la independencia de Pakistán de Washington. Khan elogiaba la política exterior de la India, que mientras importa armas de Rusia se unía a EEUU en la alianza Quad (contra China). Pero Pakistán no es India: uno nace gracias a un plan colonial de Occidente, cuando éste tiene que descolonizar la India, y el otro expulsa a los colonialistas británicos, gracias a las victorias de las fuerzas progresistas a nivel mundial.

Discutir la reorganización de Asia central, en colaboración con India y China y desde la Organización de Cooperación de Shanghái, de la que los cuatro son miembros. Rusia, que es el primer país del mundo, después de Pakistán, en entregar la embajada de Afganistán a los talibanes propakistaníes, escenificó la importancia del encuentro entre Putin y Khan sentados juntos con una mesa pequeña en medio, nada que ver con la megamesa de casi cuatro metros que separaba a Emmanuel Macron (Europa) del mandatario ruso.

Ampliar las relaciones económicas. Pakistán busca inversiones rusas para la economía destartalada del país. Ambos gobiernos están ultimando la construcción del gasoducto Pakistan Stream, por el valor de 2.000 millones de dólares (¿o ya en rublos?), que conectaría un terminal de gas natural licuado en el puerto de Karachi con la ciudad norteña de Lahor, mientras Joe Biden priva a Europa aprovechar el proyecto Nord Stream 2 ya construido. Ahora discuten los procedimientos gratuitos y las exenciones fiscales relacionadas con este vital proyecto de energía para Pakistán.

Pacificar las relaciones indio-pakistaníes. La enemistad entre Islam Abad y Nueva Delhi absorbe una gran parte de sus fondos: Pakistán asigna 8.78 mil millones de dólares (2021-2022) para su aparato militar, mientras solo el 59% de la población está alfabetizado, y sus mujeres sufren una desigualdad tan escandalosa que lo convierte en uno de los peores países para nacer mujer. Una situación parecida viven los ciudadanos de la India, país capitalista exacerbado que tendría que compararse con China.

9 de marzo: "No somos sus vasallos", contestó Imran Khan a una carta enviada por los embajadores de la Unión Europea en la que le exigían condenar la operación militar de Rusia en Ucrania. Islam Abad se abstuvo de votar una resolución que "deploraba" la invasión y "exigía" la retirada rusa, aunque sí enfatizó en el compromiso del país en respetar la soberanía e integridad territorial de los estados, abogando por una solución pacífica para las disputas. "¡Quiero preguntarles si enviaron un mensaje similar a la India!", les preguntó Khan, ya que Nueva Delhi tampoco había condenado el ataque ruso.

7 de marzo: Las actas de una (supuesta) reunión entre Donald Lu, subsecretario de Estado del gobierno de Joe Biden para Asia Central y del Sur, y Assad Majid, el embajador de Pakistán en Washington, llegan a Islam Abad. En ellas se encuentra una carta amenazante de Lu (que fue revelada por Imran Khan el 4 de abril), en la que le advierte de que los grupos de la oposición en el parlamento pakistaní pronto plantearán la destitución de Imran Khan por la nefasta gestión de los problemas del país, y que "si la moción de censura no fructificara, el país tendría que enfrentarse a sus consecuencias". El ministro de las Relaciones Exteriores de Pakistán, Shah Mahmood Qureshi, dijo en el Parlamento que, el mes de febrero, el asesor de seguridad nacional de EEUU llamó a su homólogo paquistaní exigiendo cancelar la visita de Khan a Rusia, y obviamente fue rechazado.

8 de marzo: la oposición compuesta por el Partido Popular, la Liga Musulmana y la Sociedad de Clérigos Islámicos presenta una moción de censura contra Khan, acusándole de ineficacia en atajar la inflación del 20%, la caída libre de la rupia frente al dólar o el desempleo que sigue empujando a millones de jóvenes a emigrar a otros países.

22 de marzo: en la 48ª reunión de los ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de Cooperación Islámica, Imran Khan insiste en la necesidad de poner fin a la ocupación tanto de Cachemira como de Palestina. A pesar de las presiones de EEUU, Khan se negaba a reconocer al estado israelí y unirse a los Acuerdos de Abraham, que peligrosamente ha llevado a Israel al Golfo Pérsico.

30 de marzo: tras varios intentos de parar el proceso de su destitución mediante los procedimientos constitucionales, Khan pierde la mayoría y es cesado.

1 de abril: Zalmai Khalilzad, un estadounidense de origen afgano, criminal de la guerra de Afganistán, que cuatro meses antes del 11 de septiembre del 2001 fue nombrado por el régimen de George Bush como Asistente Especial del Presidente, se reúne con el jefe del ejército paquistaní, el General Qamar Bajwa en Islamabad. El mismo día, Khan afirma temer por su vida, aunque continuará su lucha por un Pakistán independiente y democrático. Su colega Benazir Bhutto fue asesinada en 2007, tres semanas después de una entrevista en la que revelaba que Bin Laden llevaba muerto años, desmantelando la farsa de la "guerra global para buscar al terrorista saudí". Así, nadie cuestionaría el asalto a la supuesta vivienda de Bin Laden en 2011 y el asesinato de un hombre desconocido (¿Por qué no fue capturado para luego ser exhibido ante los periodistas, como hicieron con Sadam Husein o el Chapo Guzmán? ). Por cierto, 26 de los 30 estadounidenses muertos en un accidente de helicóptero en diciembre del 2015 en Afganistán eran del Equipo SEAL Seis de la Marina, que participaron en el asalto a aquella mansión.

Kahn también recuerda la ejecución del primer ministro Zulfikar Ali Bhutto en 1979, auspiciada por la CIA y realizada por el general golpista Zia-ul-Haq: Pedagogía del terror en estado puro.

4 de abril: En un gran mitin, Khan revela el contenido del cable diplomático como la prueba de la confabulación de los "poderes extranjeros" para derrocar a su gobierno. Washington, que negó tener algo que ver con la moción de censura, dio una explicación que hizo aumentar las sospechas: primero afirmó que la carta era falsa y, luego, que se trataba de una conversación informal entre el Sr. Lu y unos funcionarios amigos. A ver, ¿No fue el propio Biden quien planeaba lo mismo, pero sobre el Sr. Putin, al decir que "…Por el amor de Dios, este hombre [Putin] no puede permanecer en el poder" ? ¡Y lo dice un hombre que ha apoyado las guerras contra Irak, Afganistán, Yemen, Siria, Libia, Sudán, Gaza o Pakistán, destrozando la vida de al menos 100 millones de personas!

Otros motivos de la caída de Khan

- Las discrepancias entre aquel primer ministro y el ejército comandado por el general Qamar Bajwa, institución que controla la política y la economía del país (al igual que en Egipto, Irán y en Turquía antes de Tayyeb Erdogan). El plan de Khan para reemplazarle por el exjefe de los servicios de inteligencia (Inter-Services Intelligence), el teniente general Faiz Hameed, fue interceptado por micrófonos ocultos, acelerando el fin de su mandato.

- Negarse a enviar tropas a Yemen, atizando el fuego de la guerra criminal liderada por EEUU y Arabia Saudí. Los jeques árabes le amenazaron con deportar a cerca de tres millones de trabajadores paquistaníes, explotados en las petromonarquías del Golfo Pérsico.

- Oponerse a la instalación de bases militares de EEUU en Pakistán.

- El descontento manifestado públicamente de Khan por los ataques con aviones no tripulados estadounidenses que bombardean la frontera de Afganistán con Pakistán en la "lucha contra el terror", matando según él a 70.000 civiles paquistaníes y provocando la huida de millones de sus hogares. Joe Biden nunca llamó al primer ministro pakistaní desde que asumió su cargo en la Casa Blanca, pero sí que lo hizo al líder de la India, país clave en el diseño de la doctrina de "contención de China" de EEUU.

- El aumento de la pobreza y el malestar generalizado por el incumplimiento de sus promesas en acabar con la corrupción y mejorar la vida decenas de millones de pakistaníes que viven bajo la línea de la pobreza. La publicación de los Papeles de Pandora sacó a la luz la corrupción y la evasión de impuestos por el círculo íntimo de Khan. La guerra entre Rusia y Ucrania, ambos proveedores de trigo de Pakistán, así como el alza de los precios de energía, agravará aun más la crisis económica del país superpoblado que va hacia la deriva.

- Acercarse demasiado a China, que lo recogió cuando EEUU lo tiró a la papelera. "Una amistad más alta que la montaña de Himalaya y más profunda que las profundidades del Mar Arábigo", así definen su relación los dos países asiáticos, unidos por el Corredor Económico China-Pakistán, en el que el puerto Gwadar es una de las piezas claves del "Collar de perlas" (los puertos estratégicos que China ha alquilado alrededor del mundo), arrendado por 40 años al país de Mao, y que forma parte de unos 90 proyectos de infraestructura, la mitad completados o en ejecución. Los técnicos chinos han sido objetos de varios atentados mortales por parte de los talibanes. En el abril de 2021, una bomba fue estallada frente al hotel Serena donde se alojaba el embajador de China Nong Rong en la ciudad de Quetta, Baluchistán. El diplomático no se encontraba en el lugar, pero murieron varias personas.

Con la caída de Khan, los talibanes pierden su principal rostro de cara al mundo, atractivo y elegante, quien pedía con insistencia a la comunidad internacional reconocer a estos monstruos escapados de los cementerios de la Edad Media, porque "no hay alternativa a ellos", afirmaba mientras ocultaba que fue justamente su país quién mandó a los terroristas que masacraron a decenas de miles de fuerzas progresistas afganas, entre ellos al presidente de la República Democrática de Afganistán, el doctor Nayibullah, que fue  linchado y su cadáver colgado durante días en una plaza en Kabul.

El diseño del nuevo orden mundial dejará a su paso otros millones de víctimas, y Imran Khan no es más que un simple cadáver "de lujo", eliminado por la "familia", mientras Islam Abad se debe preparar para revueltas populares de los más desheredados sin que ni los generales pudiesen contenerlas.

15 abril 2022

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Viernes, 15 Abril 2022 07:05

Hacia una escalada bélica

El sitio de Sebastopol. Franz Roubaud

La debilidad militar rusa en la primera fase de la guerra ucraniana determina mayor presión militar en la segunda fase e incentiva el impulso occidental para una gran contienda

 

Asistimos en Ucrania a una repetición de la situación vivida en la Guerra de Invierno de la URSS contra Finlandia, de noviembre de 1939 a marzo de 1940. El fracaso de la “guerra relámpago”, que los rusos parecían contemplar como primer escenario de su invasión de Ucrania, está teniendo como claro efecto incentivar el intervencionismo militar occidental en el conflicto. 

Precedente finlandés

En lugar del esperado desmoronamiento, la confraternización y masiva deserción del ejército regular ucraniano, de la huida del Gobierno hacia Ucrania Occidental ante la proximidad de las tropas rusas en Kiev y de una escasa resistencia en el este y sur del país, Moscú se encontró con otro cuadro que le ha obligado a cambiar de plan e incrementar la presión militar. 

Como ahora en Ucrania, Moscú buscaba distancia en aquella Guerra de Invierno. Leningrado, actual San Petersburgo, quedaba entonces a unos 40 kilómetros de la frontera finlandesa. Finlandia, como Polonia, había logrado salirse del Imperio ruso con la quiebra del zarismo y la posición de la antigua capital imperial estaba geográficamente demasiado comprometida y expuesta a una invasión. La guerra buscaba ampliar la zona de seguridad, algo que los dirigentes rusos mencionan ahora referido a Ucrania y que desde hace siglos ha sido uno de los motivos básicos del expansionismo defensivo ruso en un país de enormes espacios sin barreras ni límites geográficos. 

También entonces las cosas salieron mal –o “como siempre”, según el dicho ruso popularizado por el ex primer ministro Viktor Chernomyrdin en los noventa– y lo que debía ser una “corta guerra victoriosa” ante un pequeño adversario, se cobró un enorme precio de centenares de miles de bajas rusas. El ataque estuvo pésimamente planeado, sin tener en cuenta el escenario, el clima ni problemas logísticos básicos. Los prisioneros soviéticos se quejaban de falta de material y municiones. Muchos años después, Nikita Jrushov calificó de “peligrosa” aquella derrota  de los finlandeses, precisamente porque “la evidencia de que la URSS era un gigante con los pies de barro animó a nuestros enemigos”, dijo. Quince meses después de la firma de la paz con Finlandia, Alemania invadía la URSS.  

Sangrar al oso

Ahora Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea, que en el inicio de la campaña aseguraron que no intervendrían, se están animando. No solo son los ojos y oídos tecnológicos del ejército ucraniano, lo que permite a este golpear con precisión, limitar la superioridad aérea del adversario y matar a sus generales, sino que incrementan el suministro de armas con la manifiesta intención de sangrar al oso en la trampa en la que él mismo se ha metido

2.500 millones de dólares desde el inicio del conflicto, solo por parte de Estados Unidos, que se suman a los envíos previos a la invasión y al intenso entrenamiento de cuadros del ejército y los servicios secretos ucranianos a cargo de la CIA que comenzó en 2015, inmediatamente después del cambio de régimen en Kiev.  

En Europa, el consenso es que “este conflicto se ganará en el campo de batalla”, en palabras de Josep Borrell tras anunciar otros 500 millones de euros del Fondo Europeo en Apoyo de la Paz (FEAP) para proveer de más armas a los ucranianos. La OTAN ha puesto 40.000 hombres más en su flanco oriental, establecerá más bases militares permanentes en Europa Oriental y suministrará misiles tierra-aire para abatir aviones rusos y misiles contra naves rusas en el Mar Negro. De Eslovaquia han llegado baterías antimisiles de fabricación rusa S-300, que los rusos dicen haber destruido ya en Dniepropetrovsk (Dnipró). Los más insensatos del club europeo, es decir, los polacos, insisten en llevar a cabo una intervención militar terrestre en Ucrania Occidental, aunque sea sin la bandera de la OTAN. Washington no enviará tropas a Ucrania (los cuadros de las SAS británicas y los Delta americanos están allí “desde el principio de la guerra”, dice el corresponsal de Le Figaro, Georges Malbrunot) pero está dispuesto a apoyar a los países de la OTAN si alguno de ellos lo decide, declara la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield.  

Presión informativa

En el fomento de esta escalada, el papel del complejo mediático es clave. Los crímenes de la soldadesca, que en las guerras de Occidente son considerados excepciones en los contados casos en los que son desvelados, están siendo considerados norma y debidamente amplificados, incluso en los casos en los que no hay evidencia independiente de su verosimilitud. Por desgracia, algunos de ellos han sido demostrados y nos retrotraen a escenas ya conocidas como las vividas en la localidad chechena de Shamashkí en abril de 1995. 

“Todos los rusos son ahora nuestros enemigos”, “Tanques para la ofensiva”, titula el Frankfurter Allgemeine Zeitung, principal diario alemán. “Una intervención militar de la OTAN ya no debe ser tabú”, señala Die Welt. Poco después de un mes de iniciada la invasión rusa, la negociación ha desaparecido por completo del horizonte occidental: “Nuestro objetivo es que Rusia no gane esta guerra”, dice el canciller Olaf Scholz. “Eso es lo que hay detrás de nuestros envíos de armas, de nuestra ayuda financiera y humanitaria, de las sanciones y de la recepción de refugiados”, explica.

El presidente Biden, que puede tener en sus bajos niveles de popularidad y en la inflación, que achaca “a los rusos”, un motivo político para la guerra exterior, está sometido a influencias de sentido diverso. Desde el Pentágono y la CIA se le aconseja prudencia, desde el complejo mediático y el Departamento de Estado se le invita a implicarse más. En sus declaraciones, Biden ya habla de un conflicto de años por delante “entre democracia y autocracia, libertad y represión” y se le escapa en un discurso la voluntad de cambiar el régimen en Moscú al afirmar que Putin (“criminal de guerra” y autor de “genocidio”) “no puede seguir mandando” allá. Una mayoría de americanos apoyan en las encuestas el establecimiento de una “zona de exclusión aérea” si la guerra persiste, pese a que los militares advierten que eso supone derribar aviones rusos y que los rusos derriben los propios, así como la necesidad de atacar defensas antiaéreas en territorio ruso. En su editorial del 10 de abril, The Observer aboga por la intervención militar directa en Ucrania Occidental, que los polacos desean, suministrar tanques y aviones y destacar fuerzas navales en el Mar Negro que disuadan de cualquier propósito de tomar Odesa. “Los riesgos son obvios, pero su única alternativa es una carnicería sin fin. Si Occidente es serio en su propósito de detener la guerra, esas medidas fuertes pueden ser la única vía”. 

Preparativos contra China

En Washington el dilema “o contra Rusia o contra China” que tantas divisiones creó en el establishment durante la presidencia de Donald Trump se ha resuelto definitivamente: contra ambas. “La mejor manera de actuar contra China es derrotar a Rusia”, dice un conocido analista local, expresando el nuevo consenso.

En su última reunión de ministros de exteriores, el día 8 de abril en Bruselas, la OTAN señaló claramente los preparativos de guerra contra China que se reflejarán en el anunciado “nuevo concepto estratégico” que debe aprobarse en la cumbre del próximo junio en Madrid. Por primera vez en su historia los ministros de exteriores de Corea del Sur y de Japón participaron en un cónclave de la OTAN de ese nivel en Bruselas, además de los de Australia y Nueva Zelanda. Japón se ha sumado a las sanciones contra Rusia y ha deshecho en cuestión de días todos los avances en la complicada relación bilateral con Rusia trabajosamente logrados bajo el mandato de Shinzo Abe. El Aukus (Australia, Inglaterra y Estados Unidos) ha anunciado el desarrollo de nuevos misiles hipersónicos para el escenario asiático. “Las políticas coercitivas de China a nivel global son un desafío sistémico a la seguridad de la OTAN”, ha dicho su secretario general, Jens Stoltenberg. 

Los chinos toman buena nota de todo ello. “Estados Unidos siente que la fuerza de sus aliados en el Pacífico occidental no es suficiente y quiere implicar a toda la OTAN en su diseño indopacífico”, estima el diario chino Global Times.

Los resultados de la primera fase de la invasión, tan ambiguos para Moscú y tan desastrosos para la imagen internacional de Rusia en Occidente, han incrementado la expectativa de un segundo desastre ruso en la batalla del Donbass que ahora se anuncia y en la que los rusos esperan rodear y aniquilar al mayor y más combativo cuerpo de ejército ucraniano. Habrá que ver si las armas y recursos occidentales, así como el empeño ucraniano, logran torcer de nuevo el propósito.

En Moscú el revés de la primera fase ha generado una mezcla de mal humor, contrariedad y jactancia entre los propagandistas de la guerra que salen por la televisión. El inquietante endurecimiento del discurso, contra Ucrania, contra la nación ucraniana y contra los ucranianos en general, es la consecuencia. También la emigración: 100.000 jóvenes rusos, en gran parte especialistas cualificados, abandonaron el país en marzo y se espera que las cifras de abril sean similares.

Podemos preguntarnos hasta dónde llegará esta locura en Rusia, sin perder de vista esa demencia mucho más general que empuja inequívocamente al mundo hacia una gran guerra.

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Civiles aprovechan una tregua en los bombardeos en Mariupol,. Imagen: Télam

La tropas rusas ya ocupan gran parte de la región del Donbass, este de Ucrania 

El jefe de los separatistas prorrusos de Lugansk aseguró que sus tropas controlan la mayor parte de esta región. Moscú amenazó con atacar "centros de mando."

El avance de tropas rusas continuó este miércoles en Ucrania. Rusia anuncióla caída del puerto de la estratégica ciudad portuaria de Mariupol, sitiada desde hace semanas, tras rendición de más de mil marinos ucranianos. Mientras tanto el jefe de los separatistas prorrusos de Lugansk, en el este de Ucrania, aseguró que sus tropas controlan la mayor parte de esta región, uno de los objetivos prioritarios del Kremlin. Además el ejército ruso amenazó el con atacar centros de mando en la capital ucraniana y denunció que tropas ucranianas están atacando territorio ruso.

En el frente, los combates se concentraron ahora en la zona industrial de Mariupol, cuya conquista es considerada vital para las autoridades rusas dado que posee un puerto que da al mar de Azov, y que, de quedar en su poder, las fuerzas invasoras controlarían el territorio del sudeste, desde Crimea hasta la región del Donbass, donde se hallan las provincias separatistas de Donetsk y Lugansk.

Sabotajes y bombardeos

"Vemos intentos de sabotaje y bombardeos de las fuerzas ucranianas contra posiciones en el territorio de la Federación de Rusia", dijo el portavoz del ministerio ruso de Defensa, Igor Konashenkov. "Si estos hechos continúan, el ejército ruso atacará centros de toma de decisiones, también en Kiev, lo que el ejército ruso se ha abstenido de hacer hasta ahora", añadió. Las tropas rusas se retiraron de la región de Kiev a finales de marzo. Durante un mes, trataron de rodear la capital y la bombardearon. Moscú dispone entre otros de misiles hipersónicos, imposibles de destruir en vuelo debido a su velocidad, y dice haberlos utilizado ya en Ucrania. El pasado 1 de abril Moscú había denunciado que dos helicópteros ucranianos atacaron un depósito civil de combustible cerca de la ciudad de Bélgorod, a lo que se suman otros incidentes menores como los disparos efectuados este miércoles contra un puesto fronterizo en la región de Kursk, dijo el portavoz ruso. 

Konashenkov también anunció que la zona del puerto de Mariupol, una ciudad estratégica del sureste de Ucrania, había sido conquistada. El lunes, el jefe de los separatistas prorrusos de Donetsk, que combaten junto al ejército ruso en Mariupol, había hecho el mismo anuncio. "Los restos de las unidades ucranianas y de los nazis [del batallón] Azov presentes en la ciudad están bloqueados y privados de la posibilidad de salir del cerco", dijo Konashenkov el miércoles. También aseguró que Moscú había destruido 36 objetivos militares ucranianos durante ataques en las últimas 24 horas.

Rendición de marinos

El vocero militar ruso aseguró que más de 1.000 infantes de marina ucranianos se rindieron en la estratégica ciudad portuaria de Mariupol, sitiada desde hace semanas, aunque Ucrania afirmó "no tener informaciones" sobre esto. "En la ciudad de Mariupol, en la zona de la fábrica metalúrgica Ilich (...) 1.026 militares ucranianos de las 36ª brigada de marina depusieron de manera voluntaria las armas y se rindieron", anunció Konashenkov. El funcionario precisó que entre los militares que se rindieron hay 162 oficiales y 47 mujeres. De los militares rendidos, señaló, 151 heridos recibieron primeros auxilios en el sitio y más tarde fueron trasladados al hospital de Mariupol para recibir tratamiento, reportó la agencia de noticias rusa Sputnik.

Ante los anuncios del Kremlin el Ministerio de Defensa ucraniano afirmó no tener informaciones acerca de la presunta rendición de Mariupol. "Desconocemos esas informaciones", aseguró un portavoz de Defensa, en un mensaje difundido por el portal "Kyiv Independent". Las autoridades regionales del sudeste de Ucrania habían calculado este martes en al menos 20.000 el número de muertos en Mariupol, bombardeada desde hace 40 de los 49 días que lleva la invasión rusa a Ucrania.

Control de Lugansk

Al norte de esa ciudad, en el noreste de Ucrania, durante una conferencia de prensa  el líder independentista Leonid Pasechnik dijo que "entre el 80 y el 90 por ciento" de la región de Lugansk había sido conquistada. Cerca de la central eléctrica en Chtchastia, una ciudad que estaba bajo el control de Kiev antes de la ofensiva rusa del 24 de febrero, Pasechnik dijo que los "nazis" ucranianos aún controlan "la ciudad de Kreminna, una parte de la de Rubizhne, Severodonetsk, Lisichansk y una parte de Popasnaia" en la región.

 "Tan pronto como hayamos liberado (toda la región), tomaremos la decisión de proporcionar una posible ayuda a nuestros hermanos de Donetsk, y eventualmente a la Federación de Rusia", continuó Pasechnik. Si dichos intentos continúan, agregó, "las Fuerzas Armadas de Rusia lanzarán ataques contra los centros de toma de decisiones, inclusive en Kiev, de lo que hasta ahora el Ejército ruso se había abstenido".

Objetivos militares

En su habitual reporte diario el portavoz de Defensa agregó que "las fuerzas de misiles y artillería destruyeron 693 objetivos del enemigo, de los cuales 676 son grupos militares y equipos, 11 puntos de gestión, cinco almacenes de mantenimiento". El fuego de las fuerzas rusas, indicó, también alcanzó 46 instalaciones militares, incluidos dos puestos de mando, una estación de radar, dos sistemas de lanzacohetes múltiple, así como cuatro áreas de concentración de equipos de combate. Además, relató, los sistemas rusos de defensa aérea derribaron dos drones ucranianos sobre la localidad de Afanasievka en la provincia de Nikolaev (sur). El ministerio informó de cuatro helicópteros derribados en el aeródromo militar de Mirgorod (dos Mi-8 y dos Mi-24), y dos almacenes de armamento de artillería destruidos desde mar y aire.

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Banco Mundial: Mayoría de mercados emergentes y economías en desarrollo están mal preparados para crisis de deuda que se avecina

“En los próximos 12 meses, una decena de economías en desarrollo podría no estar en condiciones de atender el servicio de su deuda, lo que generaría la mayor oleada de crisis de la deuda en las economías en desarrollo en una generación”, advirtió el BM en un tuit. Foto: Tomada de bancomundial.org.

El Banco Mundial ha advertido que la depreciación monetaria y la inflación están golpeando con fuerza a los pobres, a lo que se suma que la deuda de los países en desarrollo ha aumentado marcadamente hasta alcanzar el nivel máximo de los últimos 50 años y hoy es alrededor del 250% de los ingresos públicos.

Durante un discurso este martes en Varsovia, previo a las Reuniones de Primavera de 2022, el presidente del BM, David Malpass, afirmó que, en un escenario agravado por la crisis de la covid, la guerra en Ucrania y sus consecuencias “también han generado una escasez repentina de energía, fertilizantes y alimentos (…) Incluso las personas que se encuentran geográficamente lejos de este conflicto sienten sus impactos”.

Malpass señaló que las alzas de los precios de los alimentos “afectan a todos y tienen consecuencias devastadoras para los más pobres y vulnerables. Se prevé que, por cada punto porcentual de aumento en los precios de los alimentos, 10 millones de personas caerán en la pobreza extrema”.

El presidente del BM advirtió que en 2022, antes del comienzo de la guerra en Ucrania, la recuperación ya estaba perdiendo impulso debido al aumento de la inflación y a los persistentes cuellos de botella en la oferta.

Según las previsiones, en 2023 las economías avanzadas prácticamente regresarían a las tasas de crecimiento anteriores a la pandemia, mientras que las economías en desarrollo están muy rezagadas.

“Las alzas de los precios de los alimentos afectan a todos y tienen consecuencias devastadoras para los más pobres y vulnerables (...) Las alteraciones en el comercio ya han provocado que los precios de los cereales y los productos básicos se disparen. Las exportaciones de trigo desde los puertos del mar Negro han mermado de forma abrupta. Y la intensa sequía de América del Sur está reduciendo la producción mundial de alimentos.

“(...) Hay otros factores que agudizan los actuales problemas en la oferta de alimentos: el suministro de fertilizantes, los precios de la energía y las restricciones a la exportación de alimentos impuestas por los propios países”, dijo el presidente del Banco Mundial.

“La violencia no se limita a Ucrania”, dijo el número uno del Banco Mundial, y precisó que este año, 39 de los 189 países miembros del Grupo Banco Mundial están atravesando situaciones de conflicto abierto o muestran niveles de fragilidad inquietantes.

“El número de personas que vive en zonas de conflicto casi se duplicó entre 2007 y 2020. En la actualidad, en Oriente Medio y Norte de África, una de cada cinco personas vive en una zona afectada por conflictos. Este deterioro de la seguridad ha provocado un aumento en el número de refugiados, que en la última década se elevó a más del doble hasta superar los 30 millones en 2020”.

Añadió que “cada una de las crisis en curso afecta más a las personas vulnerables, a menudo mujeres y niñas. Y, mientras tanto, seguimos padeciendo las consecuencias sanitarias, económicas y sociales de una pandemia mundial y de los cierres económicos. Se han perdido millones de vidas, y millones más sufren debido a los enormes retrocesos en el desarrollo, que afectaron especialmente a los pobres”.

Según Malpass, “nunca tantos países estuvieron en recesión al mismo tiempo, con las consiguientes pérdidas de capital, empleos y medios de subsistencia. Paralelamente, la inflación continúa acelerándose y reduce los ingresos reales de los hogares de todo el mundo, en especial de los pobres.

“Las políticas monetarias y fiscales de excepción que las economías avanzadas han estado implementando para estimular su demanda, combinadas con las limitaciones y alteraciones de la oferta, han impulsado los aumentos de precios y han agravado la desigualdad en todo el mundo”.

Mencionó la probabilidad de que la pobreza continúe aumentando en 2022 debido a los efectos de la inflación, la depreciación de la moneda y la suba de los precios de los alimentos, y alertó sobre la crisis de deuda que se avecina.

Según el presidente del BM, las vulnerabilidades derivadas de la deuda son particularmente graves en los países de ingreso bajo: el 60% de ellos ya se encuentra sobreendeudado o presenta un alto riesgo de caer en esa situación.

“La mayoría de los mercados emergentes y las economías en desarrollo están mal preparados para enfrentar la crisis de deuda que se avecina”, dijo.

“Las economías avanzadas con sistemas de protección social bien desarrollados están protegiendo a una parte de su población de los daños causados por la inflación y los bloqueos comerciales, pero los países más pobres cuentan con recursos fiscales limitados y sus sistemas para apoyar a los necesitados son deficientes.

“La depreciación monetaria y la inflación están golpeando con fuerza a los pobres, lo que está provocando rápidos aumentos de las tasas de pobreza en 2022”, añadió.

13 abril 2022

(Con información de Banco Mundial)

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Una mujer identificada como Nadiya, residente en el pueblo de Zalissya, noreste de Kiev, muestra, ayer, un agujero en una casa tras un bombardeo. Foto Afp

Ahora resulta que, de acuerdo con la hierática semiótica bélica de las grandes potencias, Estados Unidos (EU) y Gran Bretaña (GB) libran una "guerra secreta" en Ucrania contra Rusia.

¿Qué criterios deberá cumplir lingüísticamente la participación militar "directa" de EU y GB junto al ejército de Ucrania para que sea definida como una guerra frontal de la anglósfera contra Rusia? ¿Cómo puede ser "secreta" una guerra cuando es ampliamente conocida por sus actores?

El reportero Georges Malbrunot, del rotativo galo Le Figaro –cercano al ejército francés– asentó en un tuit que "la visita de Boris Johnson a Kiev confirma el lugar de Londres como primer (sic) aliado de Ucrania" cuando "las unidades de élite de las fuerzas especiales SAS se encuentran presentes en Ucrania desde el inicio de la guerra, así como la Fuerza Delta de EU", según confió una fuente francesa de espionaje (https://bit.ly/3xsFQpX). Malbrunot agrega que su "fuente" comentó que los “rusos no lo ignoran, saben lo que es una guerra secreta (https://bit.ly/3jzkHlu)”.

Ya había señalado la pugnacidad del primer conservador de la monarquía globalista neoliberal de GB, Johnson (https://bit.ly/3M58tO1), quien, temerariamente desafiante, fue a atizar el fuego al borde de una catástrofe nuclear cuando parece que la Unión Europea (UE) se encamina a una guerra total contra Rusia, como espetó el español Josep Borrell, jefe de la política exterior de la UE, en su visita al presidente jázaro-ucranio Zelensky a Kiev: la “guerra será ganada (sic) en el campo de batalla (https://bit.ly/3rlcB4x)”. No comment!

El tuit de Malbrunot causó revuelo. Un internauta, con el seudónimo @kotronis7, asevera que la filtración anuncia que Francia "se desolidariza" de las actividades militares clandestinas de EU y GB (https://bit.ly/3Jui9Qk).

A propósito, un soldado británico (sic) fue capturado ayer en Mariupol con la unidad del ejército ucranio que se rindió, según Daily Mail (https://bit.ly/37Irbf7). ¡Todo lo que no será exhumado de la santa alianza del batallón nazi Azov y los mercenarios a sueldo de la OTAN cuando sea totalmente controlado el superestratégico puerto de Mariupol!

RT, portal ruso censurado por la OTAN y la UE, da vuelo a la filtración de Le Figaro y delata que durante su temeraria visita a Kiev (https://bit.ly/3v6kwDy), el primer Johnson –con rechazo ciudadano de 70 por ciento y su Partygate a cuestas por lo que puede ser defenestrado (https://bit.ly/3uAhMiU)– "estuvo rodeado por guaruras de la fuerza de élite SAS", miembro de la "Legión Foránea" de la OTAN. Según el tabloide británico Daily Mirror, veteranos del SAS (su "equipo crac") se sumó de inmediato al ejército de Ucrania para combatir a Rusia (https://bit.ly/3JCIUC9).

El reportero francés Malbrunot, de regreso de Ucrania, donde acompañó durante ocho días a voluntarios combatientes franceses en el campo de batalla, causó conmoción cuando imputó que los "estadunidenses (¡megasic!) están a cargo" de los operativos del ejército de Ucrania: “pensé que estaba con las brigadas internacionales, y me encontré frente al Pentágono (https://bit.ly/37KsM4o)”. Malbrunot refirió lo archisabido de que EU abastece a Ucrania con "drones suicidas" –“drones merodeadores (https://bit.ly/3xmNKRn)”– equipados con misiles guiados que han causado estragos en las posiciones de artillería y tanques de Rusia en Ucrania.

Cáustico, Rebel News comenta que el “aserto de que las unidades de fuerzas especiales de GB y EU operan en el terreno de batalla en Ucrania, es contrario a las declaraciones públicas (sic) del Departamento de Estado y la Oficina Foránea británica, que aseguraron (sic) que no tendrían "ninguna bota de sus ejércitos" en Ucrania, ya que con las "sanciones catastróficas" de Biden sería más que suficiente para humillar y arrodillar a Rusia –lo cual no está sucediendo y que, al contrario, según la revista Politico, muy cercana al Pentágono/CIA/Israel, está teniendo un “efecto bumerán (https://politi.co/38MR6Da)”.

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