Esta medianoche empieza en Grecia la cuarta huelga general del año. Durante 48 horas, barcos, autobuses, tranvías, trenes, metro y aviones tienen previsto dejar de funcionar total o intermitentemente; cerrarán oficinas de la Administración, bancos, centros públicos y ambulatorios; los hospitales sólo atenderán las urgencias. También cerrarán las farmacias.

Nada difiere pues de anteriores convocatorias (la última, hace dos semanas); tampoco las multitudinarias concentraciones previstas en Atenas y otras ciudades del país, o los más que previsibles incidentes entre elementos residuales y la policía. La única diferencia es que las 48 horas de huelga convocadas por los dos sindicatos mayoritarios, Confederación General de los Trabajadores de Grecia (GSEE, sector privado) y Adedy (funcionarios), coinciden con la votación más decisiva que probablemente haya abordado el Parlamento griego desde el restablecimiento de la democracia, en 1974: la del plan de ajuste 2012-2015, cuya aprobación es una condición ineludible para el desbloqueo del quinto tramo del rescate acordado por la UE y el FMI en mayo de 2010. Sin los 12.000 millones de euros de esa dosis, Grecia se declarará insolvente en julio.

Con la teórica mayoría absoluta de que dispone el gubernamental Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok), 155 de 300 diputados, la votación del miércoles debería ser un paseo. Pero una sucesión de deserciones en sus filas ha dejado al partido a los pies de los caballos. Este fin de semana, dos diputados socialistas manifestaron su renuencia a apoyar el doloroso plan de ajuste, que incrementa la presión fiscal y prevé la desaparición de 150.000 puestos de trabajo en la Administración. A los dos rebeldes se han sumado en las últimas horas otros dos correligionarios, lo que, de confirmarse las deserciones, dejaría al Pasok con una ventaja mínima de 151 diputados, a uno solo del empate.

Debate crucial


El pánico ha sido manifiesto en las últimas horas en la bancada socialista. El Gobierno del primer ministro Yorgos Papandreu, que el martes pasado superó una decisiva moción de confianza, ha echado mano de todos los argumentos posibles en el debate parlamentario que ha comenzado este lunes y ha apelado al patriotismo para pedir el apoyo a los recortes: "Les pido que escuchen su alma, la conciencia patriótica, ya que vuestro voto es esencial para que Grecia se ponga de pie", ha dicho en la apertura de la sesión.

El mandatario ha sacado además a sus pesos pesados al estrado; en los despachos y los pasillos, el ministro de Finanzas, Evánguelos Venizelos, trata de reconducir a los disidentes. La psicosis de defecciones, y el correspondiente mercadeo de apoyos, ha obligado a Venizelos a retratarse sobre la eventual adopción de nuevas medidas en el futuro -algo que el ministro no descarta- y a responder pormenorizadamente a las dudas que uno de los diputados rebeldes, Panayotis Kurublis, le ha planteado por escrito. El voto de este pende de un hilo.

Más claro lo tiene Alekos Azanasiadis, que dirá no al nuevo programa de austeridad. "Coincido con el Gobierno en muchas cosas, pero estoy convencido de que algunas empresas públicas no deberían ser privatizadas", ha dicho. El plan de ajuste, que prevé ingresar 50.000 millones de euros por privatizaciones, compromete según el diputado la soberanía nacional sobre sectores estratégicos, como por ejemplo la gestión de los puertos del Pireo y Salónica. Además de la votación del miércoles, los diputados se pronunciarán el jueves sobre la ley de implementación fiscal para 2011, un paquete de medidas adicionales que entrará en vigor inmediatamente.

Mientras tanto, los cinco diputados de Alianza Democrática, el pequeño partido de Dora Bakoyanis -una escisión de Nueva Democracia, el principal partido de la oposición-, se hacen los interesantes reservándose su decisión final. Algunas fuentes señalan que el miércoles otorgarán su apoyo al plan de ajuste gubernamental, pero nada cierto se sabe.

Menos dudas alberga la maquinaria sindical, perfectamente engrasada desde que empezaran las movilizaciones contra la política anticrisis del Gobierno, en febrero de 2010. A su indudable capacidad de convocatoria -GSEE tiene 472.000 afiliados y Adedy, 311.000, según los últimos datos- se suma la presencia en las calles del movimiento de los indignados, que ha programado sus propias marchas. Como aperitivo de las protestas que comienzan martes, alrededor de 300 miembros de Pame, el sindicato del Partido Comunista de Grecia (KKE, en sus siglas griegas), tercera fuerza en el Parlamento con 21 diputados, han colgado de la Acrópolis pancartas contra el plan de ajuste. Como de costumbre, los comunistas, prietas las filas, se manifestarán por separado, a una hora y en un lugar distinto que el resto.

Los puntos clave del plan de austeridad


  • El Gobierno someterá a votación un duro programa de ajuste que se basa en el aumento de la presión fiscal y en las privatizaciones. El Estado prevé ingresar algo más de 78.000 millones hasta 2015.
  • Subida de impuestos. Los impuestos aumentarán este año en 2.300 millones; en 2012, en 3.380 millones; en 2013, 152, y 699 en 2014.
  • Tasa solidaria. El Estado prevé recaudar 1.300 millones gracias a la denominada "tasa solidaria", que gravará proporcionalmente los ingresos,con tasas entre el 1% y el 5%. El mínimo exento de contribución baja de 12.000 a 8.000 euros.
  • Aumento del IVA. Los bares y restaurantes incrementarán el IVA del 13% al 23%, con carácter inmediato. También suben los impuestos sobre bienes suntuarios.
  • Privatizaciones. El Estado prevé ingresar 50.000 millones de euros hasta 2015 por la venta de empresas públicas. Entre ellas figuran el monopolio de juegos de azar, la caja postal y los operadores de los puertos de El Pireo y Salónica.
  • Recortes en el sector público. Están previstos recortes por 770 millones en 2011; 600 en 2012, 448 en 2013, 300 en 2014 y 71 en 2015, mediante la disminución de funcionarios, por jubilación o extinciones de contratos temporales.
  • Menos beneficios. 5.000 millones menos en beneficios sociales y aumento de las contribuciones a la seguridad social para atajar trabajos informales y sin declarar.

M. ANTONIA SÁNCHEZ-VALLEJO | Atenas 27/06/2011
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Miles de personas han respondido hoy a la convocatoria de manifestaciones en el centro de Atenas, en una jornada de huelga general que tiene paralizado el transporte por tierra, mar y aire y que ha dejado inactivos o en servicios mínimos la educación, la sanidad y la Administración pública en Grecia.

La huelga tiene lugar en un ambiente de extrema tensión por los crecientes comentarios de que Grecia tendrá que recurrir a un nuevo paquete de ayuda externa o incluso reestructurar su deuda ante la imposibilidad de asumir el pago de sus obligaciones

"Que la crisis la pague la plutocracia y no el pueblo", gritan los manifestantes, que portan pancartas con mensajes contra la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Unas 9.000 personas, según fuentes policiales, desfilan de forma pacífica por las calles del centro de la capital y corean lemas como "Pueblo, no bajes la cabeza y no te dejes vencer".

El paro general, el segundo en este año, ha sido convocado por la Confederación de Trabajadores de Grecia y el Sindicato de Funcionarios Civiles para protestar contra el nuevo plan de austeridad con el que el Gobierno quiere recaudar 76.000 millones de euros hasta 2015.

"No permitiremos que nos roben nuestro trabajo, el pan de nuestros hogares y que reduzcan el personal en las empresas", declaraba a Efe un funcionario de la empresa de ferrocarriles, una de las que se enfrentará a recortes de plantilla.

Huelga de controladores

La huelga ha obligado a cancelar más de 100 vuelos y a modificar decenas debido a un paro de cuatro horas de los controladores aéreos, a partir de las nueve de la mañana.

Las tiendas en el centro de la capital ha echado las persianas al paso de la manifestación ante el temor de que se produzcan disturbios, como los que en una protesta de hace un año causó la muerte de tres empleados de una sucursal bancaria que fue atacada con una bomba incendiaria.

Los comercios de otros barrios de Atenas y del resto de ciudades sí abrieron hoy con normalidad. Además, pese al llamamiento a la huelga de la unión de empleados bancarios, los bancos privados funcionan, aunque con menos personal que habitualmente.

Los barcos de pasajeros y cruceros no han podido zarpar hacia las islas y hacia Italia, debido a que en la huelga participan los trabajadores de los puertos. Los del ferrocarril también se han sumado al paro.

La mayor parte de las líneas del transporte público funciona en Atenas para permitir la llegada de manifestantes al centro. Los colegios están cerraoas por la participación en la protesta de los docentes y los hospitales públicos atienden sólo casos de emergencias, mientras que las operaciones y las citas programadas han sido pospuestas.

Los servicios municipales, incluidas las guarderías infantiles, y los ministerios y organismos públicos también están cerrados.

También los periodistas se han puesto en huelga en protesta contra la ola de despidos, la reducción de salarios y el cierre de medios, por lo que Grecia sufre hoy un apagón informativo generalizado.

EFE Atenas 11/05/2011 12:32 Actualizado: 11/05/2011 12:56
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La protesta no remite en Egipto y ya desborda con mucho la plaza de la Liberación. La multitud congregada en la emblemática plaza cairota puso rumbo el miércoles por la mañana a la cercana sede del Parlamento para proteger a los manifestantes que desde la noche del martes acamparon allí. Han dejado así claro que no estaban dispuestos a que el Ejército los desalojara de allí. También que no pueden ser ignorados por los dirigentes egipcios. Además, las protestas laborales han prendido por todo el país y numerosos manifestantes piden a través de las redes sociales la extensión de las huelgas. La presión aumenta sobre el régimen, aparentemente sobrepasado por la situación -el vicepresidente, Omar Suleimán, ha enconado las protestas al afirmar que el país no está preparado para la democracia-. En el horizonte, el 11 de febrero. Ese día, conocido ya como Viernes de los mártires, los convocantes de la protesta esperan rendir tributo a los fallecidos en las revueltas (más de 300 desde el 25 de enero, dijo ayer Human Rights Watch) y reunir a más gente que nunca para lograr definitivamente su objetivo, la caída del rais.

Pero el régimen, pese a la aparente parálisis, no está dispuesto a dar su brazo a torcer. El ministro de Exteriores egipcio, Ahmad Abul Gheit, aseguraba ayer que el Ejército podría intervenir si el caos se instala en el país, en unas declaraciones a la agencia oficial MENA recogidas por France Presse. La palabra caos fue la misma que empleó la pasada semana el presidente, Hosni Mubarak, para definir lo que pasaría si él se iba.

Asfour, dimitió este miércoles de su cargo, para el que fue designado el pasado 31 de enero, por "razones médicas", según informaron hoy medios locales de comunicación. Pero otras fuentes dan versiones distintas. La edición digital del diario Al Ahram asegura que Asfour había aceptado el puesto asumiendo que se trataba de un "gobierno de salvación nacional", pero al percibir lo contrario decidió renunciar, también presionado por el descontento que había generado su designación entre los intelectuales egipcios.

Las manifestaciones del ministro de Exteriores apuntan en la misma dirección que otras anteriores de Suleimán. El martes por lnoche aseguró que, de fracasar el plan de transición gubernamental, el país corría peligro de un golpe de Estado. Antes, en declaraciones a periódicos locales había asegurado que el Gobierno no podría tolerar la ocupación de la céntrica plaza durante mucho más tiempo. Un representante de los Hermanos Musulmanes ha asegurado que las palabras del vicepresidente son una "amenaza inaceptable al pueblo egipcio". "Los manifestantes han creado una nueva legitimidad que debe ser respetada y no puede ser amenazada", ha añadido el ex parlamentario de la principal fuerza opositora (oficialmente ilegal, aunque se presentó a los comicios de 2005), según informa Reuters.

La protesta sale de la plaza

Hasta el martes, las entradas y salidas de la plaza de la Liberación estaban controladas por el despliegue de tanques y barricadas del Ejército, que contenía de esta manera la protesta. Pero el miércoles por la mañana varios accesos quedaron despejados por la presión de los manifestantes, ante la cual los soldados no pudieron hacer nada. Miles de personas tomanron el corazón de la ciudad en dos grandes marchas, encabezadas por sendas banderas, entre gritos de "fuera, fuera Mubarak" y recibiendo el apoyo de cientos de vecinos asomados a los balcones de sus casas.

El resultado de este movimiento, tolerado por el Ejército, es que el epicentro de la revuelta, que suma ya 16 días, se ha trasladado a las puertas del Parlamento. Allí, los soldados custodian el edificio para evitar que la gente salte la valla y acceda al interior. En esa misma calle, hasta hoy territorio inhóspito para los manifestantes, está también la sede del Ministerio de Sanidad y las oficinas del primer ministro, igualmente blindadas por el Ejército.

Una multitud ocupa toda la avenida. Entre los gritos y cánticos, la novedad es que aumentan las voces que reclaman que Mubarak vaya a juicio. Unos recuerdan que es el principal responsable en la represión que ha ejercido su régimen desde hace 30 años (llegó al poder en octubre de 1981) y otros le preguntan dónde ha guardado el dinero de todos los egipcios. En el boca a boca, un comentario generalizado es que el siguiente objetivo podría ser la toma del edificio de la televisión estatal. Con la salida de la protesta al exterior de la plaza de la Liberación, la oposición se apunta una doble victoria en su pulso contra el presidente. Por un lado, el altavoz de las protestas se ve amplificado; y por otro, la masiva presencia de personas en la calle supone en la práctica la paralización del trabajo de las cámaras y de otros organismos oficiales.

Las huelgas se extienden

Además, desde hoy están en huelga unos 3.000 trabajadores públicos de los transportes, lo que ya está afectando a la salida de trenes en El Cairo. Tampoco habrá operarios de limpieza en la capital egipcia. Los conflictos laborales han prendido a velocidad de vértigo desde que ayer se supiera que unos 6.000 trabajadores del Canal de Suez se negaban a ocupar sus puestos de trabajo. El motivo, además de la agitación general, otra tecla mal tocada por el régimen: el lunes anunció una subida salarial del 15% a los funcionarios. Desde ayer, numerosos trabajadores de empresas públicas y privadas exigen incrementos similares. En El Cairo, los miembros del sindicato de músicos y numerosos profesores universitarios han secundado los paros, indica la agencia Reuters.

Mientras, la situación no mejora en el Canal de Suez, un paso de embarcaciones estratégicamente fundamental para Europa. Según Reuters, las protestas laborales continúan en las tres principales poblaciones por las que pasa: Suez (en el mar Rojo), Ismailia (en la parte central) y Port Said (en el Mediterráneo). En esta última ciudad, una concentración de unas 3.000 personas ante la residencia del gobernador ha prendido fuego a uno de sus coches oficiales, aparcado en la calle, ante la mirada del Ejército. Con todo, los incidentes más graves de las últimas horas se han producido en la región de Nuevo Valle (suroeste), donde hay cinco muertos después de que las fuerzas se seguridad abrieran fuego en un enfrentamiento con manifestantes. En Asiut (unos 350 kilómetros al sur de El Cairo, junto al Nilo), alrededor de 4.000 manifestantes han cortado la línea férrea que une el norte y el sur del país. También han bloqueado, con la quema de neumáticos, la autovía que une la capital con Asuán.

Peligro de golpe de Estado

Tampoco ayudan mucho a la solución de la crisis las últimas declaraciones del hombre fuerte del régimen. Anoche el vicepresidente, Omar Suleimán, aseguró que Egipto aún no está preparado para la democracia y advirtió del peligro de un golpe de Estado si las reformas constitucionales puestas en marcha por su gabinete descarrilaban. Unas manifestaciones que le valieron la reprimenda inmediata de la Casa Blanca, que las tildó de "particularmente inútiles".

El papel de Suleimán en la crisis no está colmando las expectativas de Washington. Barack Obama y Hillary Clinton habían confiado en que el nuevo hombre fuerte del régimen egipcio maniobrara con más habilidad y que ofreciera unas perspectivas creíbles de reforma. Nada de eso parece estar ocurriendo. Además, Suleimán está agitando el fantasma del miedo al islamismo radical al informar de que entre los miles de prisioneros que huyeron de las cárceles coincidiendo con el estadillo de la revuelta hay presos islamistas próximos a Al Qaeda. Suleimán ha dicho que estos presuntos yihaidistas están "convencidos de que la sociedad es impía" y suponen "una gran amenaza" para la seguridad del país.

Los Hermanos Musulmanes han recordado esta mañana a través del editor de su página web que rechazan los llamamientos a la yihad efectuados por algunos grupos extremistas, en unas declaraciones recogidas por Efe. En una conferencia de prensa posterior, dos dirigentes de la organización han reiterado que no desean presentar un candidato en los comicios presidenciales de septiembre y han apelado al régimen a iniciar ya "conversaciones reales" con la oposición. Saad al Katatni, representante de los Hermanos Musulmanes en el encuentro entre Suleimán y opositores el pasado domingo, ha señalado que el segundo encuentro con el Gobierno se producirá en los próximos días, y que esperan que se hable ya de transferencias reales del poder para acabar con los casi 30 años de régimen.

Las últimas medidas anunciadas por el Ejecutivo no contentaron a los manifestantes. A juzgar por el volumen de las manifestaciones que siguieron a sus palabras, difundidas a mediodía de ayer por las cadenas de televisión egipcias, lo de Suleimán equivalió a un brindis al sol. No convenció ni a sus patrocinadores estadounidenses. La Casa Blanca hizo saber su insatisfacción ante un discurso que en Washington se interpretó como contraproducente. Barack Obama y Hillary Clinton habían confiado en que Suleimán maniobrara con más habilidad, fuera capaz de dividir al movimiento de protesta y de ofrecer unas perspectivas creíbles de reforma. Por el momento, solo había conseguido agravar el bloqueo que vive Egipto.


Cinco muertos y cien heridos por bala en el sur de Egipto


Al menos cinco personas han muerto y alrededor de un centenar han resultado heridas en enfrentamientos entre policías y manifestantes en el sur de Egipto, según fuentes médicas. La protestas en la localidad de El Jariyá (sur) comenzaron pacíficamente el lunes, pero se volvieron violentas al día siguiente después de que un agente insultara a los manifestantes, según ha explicado a France Presse un responsable de seguridad que ha pedido el anonimato.

Con el recrudecimiento del conflicto, los agentes dispararon fuego real contra la multitud (unas 3.000 personas) y dejaron un centenar de heridos. Cinco de esos heridos han fallecido hoy, según fuentes médicas, mientras que el gobernador local solo ha reconocido cuatro muertes.

Los hechos han enfurecido a los manifestantes, que ha prendido fuego a siete edificios oficiales, incluyendo dos comisarías y la sede local del Partido Nacional Demócrata (la fuerza que respalda al presidente egipcio, Hosni Mubarak).

El Jariyá es un oasis situado unos 400 kilómetros al sur de El Cairo. Es capital de la provincia de Nuevo Valle, que abarca territorio del suroeste de Egipto y es la más extensa del país (aunque tiene poca población porque está mayoritariamente ocupada por desierto).

G. HIGUERAS / E. GONZÁLEZ / N. TESÓN | El Cairo 09/02/2011
AGENCIAS
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Se dice con frecuencia que en las vacaciones de Navidad recesa la lucha de clases en América Latina. Pero eso está muy lejos de ser así y la prueba está en la nueva huelga de los estudiantes universitarios de Puerto Rico en vísperas de la mayor fiesta de la cristiandad.

Allí está a punto de ocurrir una tragedia si no se logra presionar al gobernador bushista Luis Fortuño para que cambie su bárbara conducta contra la comunidad universitaria, que ha llevado últimamente a la ocupación policial de los recintos de educación superior y a la reiteración, con saña inaudita, de salvajes actos de represión contra el estudiantado. Este se vio obligado en días recientes a recurrir de nuevo a la huelga general ante los tozudos intentos de Washington y su lacayo Fortuño por acabar con el carácter público de la Universidad de Puerto Rico, emblemática de insignes tradiciones en las luchas puertorriqueñas por las conquistas sociales y culturales logradas dentro del marco asfixiante del Estado colonial, desvergonzadamente llamado Estado Libre Asociado.

La actual huelga tiene como antecedente inmediato otra con gran apoyo popular a mediados de año, a la que Fortuño y las autoridades universitarias respondieron con cerrazón al diálogo como ahora y las macanas policiacas como único argumento. Aquella huelga ocurrió después que se prometiera por el gobernador que las draconianas medidas de ajuste tomadas contra el sector público, entre ellas el despido de más de 15 mil trabajadores, no afectarían a la universidad mientras más tarde realizaba nuevas declaraciones que indignaron a los universitarios al afirmar que estudiar es un privilegio. Encima de este antecedente y el de la ira popular contra el programa ultraneoliberal de Fortuño, el detonador del paro estudiantil entonces fue la declaración del presidente del alto centro de estudios anunciando un recorte de 100 millones de dólares al presupuesto de 2011, la eliminación de las exenciones en el pago de matrícula y un aumento de esta. Después de un tramposo proceso negociador por parte de las autoridades universitarias y luego de heroicas y creativas jornadas concientizadoras, no sólo de los universitarios sino del país, una asamblea general de estudiantes puso fin a la huelga, primera de ese carácter con la asistencia de delegados de los 11 planteles en la historia de la universidad, pero conociendo al adversario adoptó este voto preventivo: “El estudiantado se opone a que se aumenten los costos de estudio, sobre todo a la imposición de una cuota en enero de 2011… y dejamos claro que haremos todo lo necesario para detener esa cuota”.

Con la huelga de días recientes, los alumnos no han hecho más que cumplir aquel acuerdo, ante el empecinamiento de las autoridades por adoptar las medidas cuestionadas entonces, que significan de entrada la exclusión de alrededor de 10 mil estudiantes del alma máter, además del principio del fin de la educación pública superior en Puerto Rico. Pese al estatuto colonial, en la isla, gracias a la lucha de los estudiantes y en consonancia con la tradición latinoamericana instaurada por el movimiento reformador de la Universidad de Córdova, en Argentina, no ha podido implantarse el sistema de enseñanza privatizado como en el resto de Estados Unidos. La batalla por esa conquista y por poner fin a las maniobras del gobernador y las neoliberales e incompetentes autoridades de la casa de estudios conducentes a hacer quebrar deliberadamente a la universidad es la que vienen librando los estudiantes apoyados por numerosos profesores democráticos y patriotas, que han dado pruebas elocuentes de dignidad magisterial y solidaridad con los alumnos.

Los estudiantes han dado constantes pruebas de inteligencia y madurez, han sabido ser flexibles con las autoridades y dedicado tiempo y esfuerzos para explicar a la nación lo que está en juego en su lucha, que siempre han vinculado con la del pueblo de Puerto Rico y los demás pueblos del mundo por otro mundo posible. No han sido pocas las bien argumentadas propuestas de alumnos y académicos para que la universidad pueda salir airosamente de su actual situación financiera, pero lo que hay en el fondo de la tozudez del gobernador colonial es el temor al precedente de una lucha estudiantil victoriosa, por el ejemplo que puedes sentar para el resto de los sectores en Puerto Rico. Esta batalla trasciende a la universidad y a Puerto Rico. Es una lección universal para quienes ven sus derechos conculcados.

Por Ángel Guerra Cabrera
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Jueves, 25 Noviembre 2010 06:36

Grecia vuelve a paralizarse por los recortes

Y tras Portugal, Reino Unido e Italia, los sindicatos griegos vuelven a protagonizar una jornada de huelga para este jueves contra las medidas de austeridad del Gobierno.

La Confederación General de Trabajadores (GSEE), que representa a unos dos millones de sindicados, y la Unión de Funcionarios Públicos (Adedy), con unos 750.000 afiliados, han instado a sus miembros a ausentarse de sus puestos de trabajo entre las 12.00 y las 15.00 hora local (10.00-13.00 GMT). Además han convocado dos manifestaciones en el centro de Atenas.

Los autobuses empezaron a funcionar con dos horas de retraso esta mañana, lo que ha afectado a la llegada de los ciudadanos a sus puestos de trabajo. Esta noche pueden repetirse los problemas puesto que dejarán de prestar servicio a partir de las 22.00 horas, dos horas antes de lo habitual.

En el servicio ferroviario el paro ha causado cerca de una decena de cancelaciones y modificaciones. El tren de cercanías hacia el aeropuerto internacional y los trolebuses dejarán de funcionar entre las 12.00 y las 15.00 hora local, y el metro y los tranvías no circularán durante cuatro horas a partir del mediodía.

Mientras los trabajadores en los puertos continúan desde el martes sus protestas por reivindicaciones laborales, que han dejado sin transbordadores a las islas del mar Egeo.

Los vuelos se llevan a cabo con normalidad porque los controladores aéreos no participan en el paro.

Salario mínimo 

También se verán afectados numerosos servicios, como escuelas, jardines infantiles, bancos, oficinas de hacienda, ministerios, cajas de seguro social y la atención en los hospitales públicos, donde se han cancelado operaciones y sólo se atenderán casos de urgencia.

Los trabajadores griegos protestan contra las intenciones del Gobierno de reducir el sector público, de forma que a partir de 2011 por cada cinco funcionarios que se jubilen solo entrará en la administración un nuevo empleado. Se oponen también al plan de cierre de algunos organismos estatales y a que no se renueven los contratos temporales.

Además exigen que el Gobierno proteja el sueldo mínimo de 740 euros al mes en los nuevos acuerdos laborales entre los empleados y la patronal.

En los próximos cien días el Ejecutivo socialista deberá implemntar nuevas medidas como las destinadas a mejorar la recaudación de impuestos, con el fin de poder cumplir con las metas económicas de 2010, o las que pretenden reducir el déficit fiscal al 9,4% del Producto Interno Bruto (PIB), desde el 15,4% con el que cerró hace un año.

EFE Atenas 25/11/2010 11:05 Actualizado: 25/11/2010 11:16
 
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La huelga general contra las medidas anticrisis del Gobierno portugués ha conseguido hoy paralizar el transporte y numerosos servicios públicos en el país y registrar una alta incidencia en las grandes empresas y fábricas. Según las informaciones de los sindicatos y los medios de comunicación lusos, en ambos sectores, el de los transportes, con el espacio aéreo prácticamente cerrado, y el de la Administración, la huelga contra la política económica del primer ministro, José Sócrates, tiene un seguimiento mayoritario. El Gobierno, que todavía no ha hecho estimaciones sobre la repercusión general del paro, sólo ha aventurado una cifra en el sector sanitario, donde ha calculado el seguimiento de la huelga en un 40%.

Los dos sindicatos mayoritarios en Portugal, la Confederación General de Trabajadores de Portugal (CGTP) y UGT, se han mostrado confiados en lograr la paralización del país con la celebración de la primera huelga general convocada de forma conjunta por ambas organizaciones en 22 años. La difícil situación económica por la que pasa Portugal y la fuerte presión de los mercados sobre el país llevaron a su Gobierno a adoptar un paquete de medidas de ajuste que fueron consagradas en el Parlamento el pasado 3 de noviembre, cuando se aprobaron los presupuestos gracias a la abstención del principal grupo de la oposición, el Partido Social Demócrata (centro derecha).

Entre estas medidas destacan el aumento generalizado de la carga impositiva -incluido el IVA-, el recorte de la inversión pública y de los beneficios sociales, así como las rebajas salariales a los funcionarios. En opinión de los sindicatos, este nuevo rumbo de la política económica decretado por el primer ministro, Jose Sócrates (del Partido Socialista), es erróneo y no hará sino aumentar el desempleo, que actualmente se sitúa por encima del 10%.

La CGTP ha proclamado el inicio de la huelga en un acto en el aeropuerto de Lisboa, cuyos bomberos han sido los primeros en secundar el paro. Manuel Carvalho da Silva, secretario general de la CGTP, el mayor sindicato de Portugal, ha encabezado un piquete de trabajadores que han declarado en la terminal internacional de Portela el comienzo de la protesta contra las medidas anticrisis del Gobierno socialista.

Vuelos cancelados

El tráfico aéreo portugués ha quedado cerrado hoy cerrado al tráfico debido a la huelga general que se celebra en el país. La huelga ha obligado a las compañías aéreas españolas a cancelar la casi totalidad del medio centenar de vuelos que enlazan diariamente los aeropuertos de Madrid, Valencia y Barcelona con los portugueses de Lisboa y Oporto. Los sindicatos portugueses pretenden detener el país este miércoles a través de una huelga general, pero aunque la convocatoria fuese un triunfo, el paro seguramente no influya en los planes de austeridad del Gobierno socialista para atajar la deuda.

Iberia ha cancelado todos sus vuelos previstos para hoy entre Madrid y Lisboa. El paro también ha obligado a su franquicia Air Nostrum a cancelar 10 trayectos entre las ciudades de Madrid y Oporto y Valencia y Lisboa. Los clientes afectados deben llamar al teléfono de la compañía (902 400 500) para que les den otras alternativas de viaje e información sobre la flexibilización de tarifas. Por su parte, Vueling ha cancelado también sus cuatro vuelos entre Barcelona y Lisboa.

EasyJet ha cancelado tres vuelos con salidas desde Madrid-Barajas y uno más con salida desde Barcelona, según informa la compañía en su página web. Ryanair ha cancelado 52 vuelos de los cuales ocho corresponden a conexiones entre los aeropuertos españoles y portugueses, según informa la compañía en su página web.

El paro en Portugal coincidirá unas horas con la huelga en el sector público francés, que se inició a las 19.00 horas de ayer, lunes, y se prevé que concluya a las 07.00 horas del miércoles. Fuentes de AENA han informado que la huelga en Francia no está afectando a los 216 vuelos que había programados hoy entre aeropuertos españoles y franceses, ya que hasta las 16.00 horas se han cancelado las regulaciones en el espacio aéreo francés. 

AGENCIAS - Lisboa / Madrid - 24/11/2010
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Nicolas Sarkozy comienza a mover las fichas de su futuro Gobierno a fin de remontar el vuelo de sus sondeos catastróficos, encarar la última parte de su mandato y afrontar con garantías electorales su reelección en 2012. Este sábado, como manda el protocolo, Fillon presentó su dimisión después de entrevistarse dos veces con el presidente de la República en el Palacio del Elíseo, una por la mañana y otra por la tarde. Un largo apretón de manos en el porche del palacio parecía poner fin a esta colaboración que se ha marcado por la diferencia de carácter de los dos políticos, a veces complementarios y a veces opuestos: Sarkozy es más expansivo, frenético y variable; Fillon, mucho más tranquilo, discreto y constante.

En un principio, daba la impresión de que Fillon se alejaba del proyecto de Sarkozy. Pero a las nueve y media de la noche, una fuente cercana al Elíseo citada por Le Monde anunció que el mismo Fillon será nombrado este mismo fin de semana nuevo primer ministro. Si esto es así, su dimisión solo constituye el trámite previo a la profunda reforma del Gobierno que Sarkozy va a llevar a cabo de manera inmediata.

El primer ministro, en las últimas semanas, había ganado puestos en las quinielas que preconizaban la composición del próximo Gobierno de Sarkozy. De hecho, se daba casi por sentado que seguiría a pesar del baile de ministros. Él mismo, hace diez días, en un discurso, manifestó que era un error "cambiar de táctica en medio de la marcha". Sus palabras fueron entendidas por una autoproclamación. Su tasa de popularidad excedía la del propio Sarkozy y, además, se consideraba que su capacidad de aglutinar a las fuerzas de la derecha constituía una garantía para evitar divisiones.

El ministro de Ecología, el centrista Jean-Louis Borlo, también visitó al jefe del Estado este sábado en El Elíseo. Esto puede significar algo... o no. Borlo también ha figurado entre los ministros con posibilidades. Pero en los últimos días parecía excluido. En una reunión con sus fieles, el lunes, según relataron algunos de los asistentes, adelantó que Sarkozy le había informado de que no sería primer ministro. Él mismo, días después, se encargó de desmentir ese comentario, postulándose de nuevo. Su perfil más centrista y cierta sintonía social le confería ciertas aptitudes para encarar esta nueva etapa en la que Sarkozy busca reconciliarse con la calle después de la marea de huelgas y movilizaciones tras la reforma de las pensiones.

Sea quien sea, el nuevo Gobierno cambiará profundamente, según los analistas franceses. Sarkozy elegirá un gabinete soldado en torno a él, muy político, sin coqueteos con la izquierda como hasta ahora, que le sirva, sin fisuras, para encaminarse a las elecciones de 2012 con garantías de triunfo. Se da por hecho, pues, que el atípico ministro de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, ex ministro socialista, dejará el cargo. También la secretaria de Estado de Asuntos de la Ciudad, Fadela Amara, ex presidenta de la asociación Ni putas ni sumisas, abandonará el Gobierno.

Queda por ver cuál será el futuro del ministro de Trabajo, el polémico Eric Woerth, encargado de pilotar la reforma de las pensiones y maniatado desde junio por el caso Bettencourt, el tentacular episodio en el que se relacionaban las herencias millonarias y el trato de favor a la heredera del imperio L'Oréal, Liliane Bettencourt. Hasta ahora, ni él podía dimitir (a pesar de que su mujer era empleada de los Bettencourt) debido a que llevaba entre manos la reforma más emblemática del Gobierno ni Sarkozy destituirle, por la misma razón. Pero, con la reforma promulgada el miércoles, Woerth no tiene nada que le proteja excepto su propio prestigio y la confianza que Sarkozy aún deposite en él.

La situación política de Francia, desde junio, se mantiene estancada: el caso Bettencourt monopolizó la atención de todo el país hasta el verano. Después, tras la vuelta de vacaciones, lo hizo el pulso enconado entre los sindicatos y el Gobierno por la polémica y contestada reforma de las pensiones. Hubo diez jornadas de movilizaciones, huelgas sectoriales continuadas, el país se colocó al borde mismo del colapso por la falta de gasolina... Los sondeos hundieron aún más a Sarkozy. El último, publicado esta semana por el semanario Le Point, colocaba al jefe del Estado francés con una popularidad del 30%, la más baja jamás conocida. Para conjurar esa caída ininterrumpida, Sarkozy ha comenzado ya a mover peones y pasa al contraataque.

ANTONIO JIMÉNEZ BARCA - París - 13/11/2010
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La protesta social pierde fuelle en Francia, según datos del Ministerio de Interior. Unas 198.000 personas se han manifestado en Francia durante la jornada de hoy, clave clave para vislumbrar el futuro del movimiento contra la reforma de las pensiones. Esta cifra sería una fuerte caída "en comparación a los días anteriores (480.000 y 500.000 octubre 19 de octubre 12, respectivamente)", según ha informado el Ministerio.

Jean-Claude Mailly, secretario general de unos de los sindicatos franceses más combativos, FO, no esperaba a primera hora que la jornada de protesta convocada hoy en Francia no sería particularmente masiva: "Hay vacaciones en Francia, los estudiantes no tienen clase, hay un poco de cansancio también. Yo no me espero una participación récord". Hay cientos de manifestaciones convocadas en toda Francia en esta décima jornada de acción sindical desde que empezó el movimiento, la séptima desde que terminó el verano.

En las últimas, la participación basculó siempre entre los tres millones y los tres millones y medio. Pero algunas cosas han cambiado desde entonces: las refinerías ya vuelven al trabajo (aunque sin mucho petróleo que refinar debido a que el puerto de Marsella sigue cerrado), la gasolina vuelve a su vez las gasolineras gracias a los desbloqueos de los depósitos de combustibles y la ley fue aprobada, ayer, solemne y definitivamente, por el Parlamento, con 336 votos a favor y 233 en contra. Es decir, los sindicatos ya nadan muy a contracorriente: a pesar de las jornadas de protesta, el Gobierno no ha cedido en lo principal (el retraso en la edad de jubilación) y eso se refleja en cierto desgaste del movimiento.

Hoy, el metro en París funciona casi perfectamente, el tren de cercanías no tanto y los trenes y los transportes públicos en otras ciudades se ven afectados por los paros pero menos que otras veces. Es decir: también desde este punto de vista da la impresión de que el movimiento de protesta remite. El semanario Le Nouvel Observateur, en el número que sale hoy, aporta un titular significativo: "¿Cómo se sale de esto?".

Con todo, hasta que no terminen todas las manifestaciones y se contabilicen los asistentes no se podrá hablar de una protesta lastrada ya por el desánimo y el cansancio.

ANTONIO JIMÉNEZ BARCA | París 28/10/2010
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Los sindicatos franceses han organizado para mañana la novena jornada nacional de movilización contra el recorte de pensiones deseado por el presidente, Nicolas Sarkozy, tras más de dos semanas de huelgas indefinidas. Para esta protesta, que llega un día después de la aprobación definitiva del proyecto de ley en el Parlamento tras la votación en la Asamblea Nacional, las centrales apuestan por lograr colapsar los aeropuertos.

La jornada tiene el objetivo de mantener viva la protesta cuando, aprovechando las vacaciones escolares de otoño en vigor en toda Francia hasta el próximo miércoles, Sarkozy ordenó acelerar y finalizar el calendario de tramitación parlamentaria del cuestionado proyecto de ley.

Recurso constitucional

Con la aprobación por los diputados, tras los senadores ayer, el proyecto de ley ha terminado todo el circuito parlamentario en un tiempo récord y sin auténticas respuestas del Gobierno a las objeciones documentadas que planteó la oposición. Los parlamentarios del grupo socialista prevén ahora presentar un recurso ante el Consejo Constitucional para que este controle la legalidad, antes de promulgación, de un texto que cuenta con la oposición de entre el 60% y el 73% de los franceses, según diferentes sondeos.

Tras el paréntesis de las vacaciones, una nueva jornada nacional de acción tendrá lugar el 6 de noviembre. Las 12 refinerías francesas seguían ayer sin recibir bruto para poder refinar, a causa de la huelga en las terminales petroleras. No obstante, en seis de ellas, los trabajadores no pudieron aguantar más semanas sin sueldo por la huelga y cesaron el paro. Los basureros de Marsella, bajo fuerte presión por acusaciones de exponer la ciudad a la insalubridad, también han suspendido su movimiento contra el recorte de pensiones.

Anteayer, las movilizaciones convocadas por los estudiantes universitarios sólo reunieron a varios miles de personas, y únicamente un número marginal de universidades estuvo en huelga o bloqueada. La movilización atraviesa un momento duro, porque Sarkozy ha disparado dos señuelos para abandonar lo antes posible el terreno de una reforma que él quería que fuera estelar y brillante, y que se ha convertido en el lastre que podría terminar de hundirlo, según apuntan varios analistas y los sondeos más recientes.

El primer señuelo es un globo sonda lanzado afirmando que, en una inminente remodelación ministerial, el actual ministro de Ecología y Transportes, Jean-Louis Borloo, sería primer ministro, dando un tinte centrista y social al Sarkozy de la expulsión de gitanos, del caso Bettencourt y de la reforma de las pensiones. El segundo señuelo es la inminente apertura de "conversaciones sobre el empleo de los mayores y los jóvenes", una cantinela que la derecha francesa ya anunció en 2003 sin que surtiera efecto alguno en el empleo.

Bernard Thibault, número uno del sindicato CGT, espera para hoy unas manifestaciones con movilización moderada pero suficiente para seguir luchando, como ya ocurrióen mayo pasado, cuando el Gobierno dio por terminado el conflicto social al ver que la oposición a su proyecto cedía terreno con cifras de manifestantes que no superaban los dos millones.

Los sindicatos franceses tienen puesta su vista en el más reciente precedente histórico: en 2006, con Sarkozy en el Ejecutivo conservador, se retiró una ley promulgada que intentaba por enésima vez instaurar por primera vez en Francia un contrato basura para jóvenes.
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Por quinta vez en lo que va de año (segunda vez en quince días) Francia vive una jornada de huelga general y de protestas callejeras contra la reforma clave de la última etapa del mandato de Sarkozy, la reforma de las jubilaciones. Esta reforma prevé, en esencia, retrasar la edad legal de jubilación de los trabajadores franceses de 60 a 62 años, por un lado, y de 65 a 67 para los que, no habiendo cotizado el preceptivo número de años, quieran jubilarse con la pensión máxima.

Hay perturbaciones en los transportes públicos (el metro en París funciona con una ligera menor frecuencia, dependiendo de las líneas) en los trenes de cercanías (aquí la huelga se deja sentir mucho más, por lo menos en París) y en los trenes de largo recorrido (hay previsto un porcentaje menor al 50%). Del aeropuerto parisino de Orly saldrá sólo la mitad de los vuelos de un día normal. En el de Charles de Gaule Roissy sé anularán, aproximadamente, el 40%. En los aeropuertos del resto de Francia se anularán el mismo número de vuelos.

También se sigue el paro en la enseñanza, en los hospitales y en otros servicios públicos, como correos. Pero la huelga no paraliza una ciudad como París: las tiendas están abiertas, también los restaurantes, los niños van al colegio (hay profesores en huelga, pero no todos).

El pasado siete de septiembre salieron a las calle entre 1,1 millón de personas, según la policía, y 2,7, según los sindicatos. En cualquier caso, una respuesta masiva, la mayor de todo el año. Los sindicatos confían en reunir hoy, en las 230 manifestaciones previstas repartidas por todo el país, un mayor número de personas. El Gobierno, que tras la última convocatoria prometió reformas leves en algunas partes de la reforma, espera que la presión descienda unos cuantos grados. De cualquier forma, Sarkozy, que viene sus peores momentos de popularidadpeores momentos de popularidad, ha asegurado que el retraso de la edad de la jubilación -la medida clave, la causa de la protesta- "no se negocia".

El Partido Socialista francés (PS) apoya la protesta. Martine Aubry, primera secretaria de esta formación, califica esta reforma, aprobada ya por la Asamblea Nacional y pendiente de su debate en el Senado, de "injusta e ineficaz". El Gobierno, por su parte, la considera "indispensable".

ANTONIO JIMÉNEZ BARCA | París 23/09/2010
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