¿Xi Jinping emperador de China al frente del Partido Comunista?

La idea de Xi sobre un futuro de China conducido por él mismo podría hundir las aspiraciones imperiales del burócrata del PCCh en la vorágine de la crisis mundial.

 

El 24 de agosto, Xi Jinping, líder supremo del Partido Comunista de China, visitó un retiro de verano imperial en Chengde, en las frescas colinas boscosas al norte de Beijing. El sitio visitado, el Templo Puning, fue erigido en honor al emperador Qianlong, uno de los gobernantes más longevos de la China imperial (entre 1736 y 1795), que marcó el apogeo de la Casa de Manchus. La admiración de Xi por el ex monarca Qing es notoria. Después de ser rehabilitado en la década de 1990, en el apogeo del proceso de restauración capitalista encabezado por el PCCh, Qianlong llegó a ser reconocido por la burocracia de Beijing como un "constructor de la nación", que centralizó el gobierno, reprimió las revueltas locales y unificó a China a través de un plan de desarrollo a largo plazo.

No es raro que las burocracias de origen estalinista muestren su aprecio por los imperios nacionales del pasado: en la URSS, diferentes ocupantes del Kremlin estalinizado después de la Segunda Guerra Mundial (además del propio Stalin) mostraron afecto más o menos abierto por Pedro el Grande y el imperio de los zares. Pero en la China actual, la admiración va más allá de las anécdotas históricas de grandeza nacional. Xi Jinping quiere un imperio de por vida para sí mismo y da pasos firmes a través de la burocracia para conseguirlo en el XX Congreso.

Esta semana, el Partido Comunista de China aprobó su primera "resolución histórica" ​​en 40 años, un hecho que probablemente allanará el camino para que Xi Jinping permanezca en el cargo hasta al menos 2028. La resolución, solo la tercera adoptada desde 1945, declaró que el liderazgo de Xi fue "la clave para el gran rejuvenecimiento de la nación china", según un resumen publicado por la agencia oficial de noticias Xinhua.

Este nuevo pilar de la historia moderna de China, el fortalecimiento del país y su postura agresiva en el escenario internacional, sería una realidad “no factible” sin la actuación del actual líder. Xi Jinping, al considerar la sesión plenaria, había "resuelto muchos problemas que [el PCCh] no ha podido resolver durante mucho tiempo, a pesar de su intención de hacerlo". En un movimiento inusual, Hong Kong fue mencionado en el comunicado, donde se señaló que el PCCh "promovió con éxito el gran cambio del caos al gobierno", imponiendo una serie de medidas que aseguraron que Hong Kong y Macao fueran gobernados por "patriotas".

La declaración también marcó que el Partido se opone firmemente al separatismo y la intervención extranjera de Taiwán (obviamente en referencia a los Estados Unidos), y que ha tomado la iniciativa de ocuparse de las relaciones entre ambos lados del Estrecho. Aunque no se menciona, el comunicado se basa en la modernización de las fuerzas armadas chinas y en la creciente capacidad nuclear de China, como se verifica en las pruebas de misiles hipersónicos, calificados por Washington como algo cercano a un “momento Sputnik” (en referencia al lanzamiento que realizó la URSS en 1957 del satélite Sputnik, hecho que marcó el liderazgo ruso en la “carrera espacial” con Estados Unidos).

Xi ya había hecho movimientos similares para reforzar su poder al final de su primer mandato. Un plenario del Comité Central a fines de 2016 lo declaró "el núcleo" de la dirección del partido. A principios de 2018, obtuvo la aprobación del PCCh y del Parlamento para eliminar el límite de dos mandatos de la presidencia, lo que podría permitirle permanecer en el poder de por vida.

El Comité Central normalmente celebra una sesión plenaria por año a la que asisten sus 370 miembros titulares y suplentes; en esta ocasión, la sesión tuvo lugar en un hotel militar en las afueras occidentales de Beijing. Es la penúltima reunión, y la más importante, antes del XX Congreso del Partido programado para octubre o noviembre del próximo año. "El Comité Central llama a todo el partido, a todo el ejército y a las personas de todos los grupos étnicos a unirse en torno al Comité Central con el camarada Xi Jinping como núcleo, para poner en marcha la nueva era del socialismo con características chinas", afirma el texto. “Estamos convencidos de que el Partido Comunista y el pueblo chino ampliarán las grandes glorias y victorias de los últimos cien años con glorias y victorias aún mayores en el nuevo camino que nos espera en la nueva era”, concluye el comunicado.

La razón de la resolución especial, que respaldaría la ruptura del ritual de dos mandatos de cinco años para cada líder chino, es la importancia personal de Xi en el rejuvenecimiento de la nación. Según el texto oficial de la resolución, Xi "presentó una serie de ideas, pensamientos y estrategias nuevas y originales sobre la gobernanza nacional, en torno a los principales temas de nuestro tiempo". Su ideología sería parte de la “esencia” cultural del país; el presidente de la nación y "núcleo" del partido también demuestra "gran coraje político y un gran sentido de responsabilidad", agrega el texto. En total, el nombre de Xi Jinping se menciona en 17 ocasiones; Mao Tse-Tung, el "Gran Timonel" que dirigió al PCCh en la fundación de la República Popular en 1949, es mencionado siete veces. Deng Xiaoping, quien en la línea de sucesión de la burocracia allanó el camino para la restauración capitalista con las reformas de apertura en 1978, es mencionado solo 5 veces. Los predecesores inmediatos de Xi, Jiang Zemin y Hu Jintao, se mencionan solo una vez.

Mao y Deng, los dos líderes más venerados de la jerarquía burocrática, utilizaron resoluciones similares para asegurar su control del poder en 1945 y 1981 respectivamente. En 1945, Mao justificó una purga de sus enemigos culpándolos de errores pasados ​​para posicionarse como el líder indiscutible. En 1981, la resolución de Deng decía que Mao había cometido graves errores y que la Revolución Cultural de 1966-76 fue un "grave error" al abrir el camino a una situación caótica en el país. Recordemos que Deng había sido exiliado como parte de la Revolución Cultural que la facción de Mao lanzó con el objetivo de recuperar prestigio tras el fracaso del Gran Salto Adelante. Al criticar a Mao, aunque con cautela, Deng recuperó el apoyo público y procedió a llevar a cabo reformas pro-capitalistas.

Tanto Hu como Jiang presidieron las transiciones de poder pacíficas y ordenadas, con sus sucesores identificados con cinco años de anticipación. Sin embargo, se espera que Xi prescinda de esta tradición y asegure un tercer mandato de cinco años como secretario general del partido a fines del año próximo. Xi no identificó un sucesor al comienzo de su segundo mandato en 2017 y su tercer mandato como presidente comenzaría en marzo de 2023.

Al declarar que "el gran rejuvenecimiento de la nación china ha entrado en un proceso histórico irreversible" bajo el liderazgo de Xi, el PCCh lo puso efectivamente al nivel de Mao y Deng, eclipsando a sus predecesores Hu Jintao y Jiang Zemin. Los liderazgos de Mao y Deng se presentaron como etapas preliminares esenciales antes de que comenzara la "nueva era" de Xi: Mao ayudó al pueblo chino a "levantarse" después de un siglo de humillación por parte de potencias extranjeras. Deng puso a China en el camino de "enriquecerse" después de siglos de pobreza. Ahora Xi está ayudando a China a "fortalecerse".

Todo esto da una idea de la baja resistencia interna que ha enfrentado el actual secretario general del PCCh para prolongar su gobierno bonapartista. El año pasado, Xi montó una nueva ofensiva en medio de los problemas de la pandemia para silenciar a los críticos y aplastar a los rivales potenciales, purgando el aparato de seguridad, promoviendo aliados políticos y mostrando la fuerza del Partido, además de disciplinar a algunos de los grandes capitalistas del país (como Jack Ma, de Alibaba) a los designios de su majestad, ofreciendo a cambio toda la seguridad al crecimiento de sus ya multimillonarias ganancias a través de la política de "prosperidad común".

De hecho, la capacidad de Xi Jinping para asegurar un nuevo mandato sugiere que ha hecho añicos cualquier oposición significativa a la extensión de su mandato. Las purgas contra los opositores en la campaña anticorrupción, que se lleva a cabo desde 2012 en el PCCh y el Ejército Popular de Liberación, erosionaron las bases de opositores de alto nivel como Bo Xilai o Zhou Yongkang, Guo Boxiong o Xu Caihou. Si bien existen críticas de una llamada “ala izquierda” neomaoísta que quiere rescatar la figura de Mao, así como reservas de otra ala dengista que teme un regreso a las campañas ideológicas, es poco probable que sin fuertes saltos de la lucha de clases, la burguesía china retire su apoyo a Xi.

Como dijimos en otro artículo sobre el papel ideológico de Xi en el centenario del PCCh, el propio presidente actual busca unificar maoístas y dengistas dentro de su proyecto. Xi ya ha dicho que ni Mao ni Deng deben usarse para "negar" al otro. Como recuerda François Bougon, en "Dentro de la mente de Xi Jinping", en su discurso en la Escuela del Partido de Beijing, dirigido a los miembros permanentes del Comité Central del PCCh, Xi defendió que la historia del Partido debe considerarse en su conjunto, haciendo hincapié en que las épocas de implementación del socialismo y de reforma y apertura serían complementarias; no deberían estar separados entre sí, mucho menos opuestos. Xi no quiere una historia llena de errores y contradicciones, ni una que plantee preguntas sobre el gobierno unipersonal de China (algo que el PCCh considera que ha sido fatal para la disolución de la Unión Soviética).

La nueva resolución sugiere, después de todo, que China necesita que Xi cumpla sus objetivos a largo plazo, como transformar el país en una "nación socialista moderna" para 2035 y una "próspera" y "fuerte" para 2049, el centenario de la República Popular. Repitió la retórica agresiva sobre Taiwán, cuya persistente autonomía de China ha sido un punto delicado para todos los líderes desde Mao. Aunque con palabras diferentes a las pronunciadas en el centenario del PCCh, no dejó de emitir otra alerta a Biden y a las potencias europeas que buscan un frente anti-China. En ese momento, el líder chino dijo que quienes quisieran frenar los objetivos de la nación y amenazar su soberanía “se romperán la cabeza contra una Gran Muralla de acero, forjada a partir de la carne y la sangre de más de 1.400 millones de chinos”.

Asegurar un tercer mandato es un paso más en la carrera de un burócrata que quiere entrar en el panteón de la historia moderna de China, colocando al país como un actor principal en los espacios de acumulación de capital con Estados Unidos, y un factor determinante del camino que tomará el mundo en el Siglo 21.

En noviembre de 2012, Xi Jinping fue elegido para los puestos de secretario general del Partido Comunista de China y presidente de la Comisión Militar Central. Al año siguiente, fue elegido presidente de la República Popular China. Antes de eso, había ocupado cargos clave en el gobierno chino y el PCCh, incluidos cargos como gobernador de las provincias de Fujian y Zhejiang, secretario del partido en Shanghai, miembro del Comité Permanente del Politburó y vicepresidente de 2008 a 2013. También ocupó la posición clave de vicepresidente de la Comisión Militar Central de 2010 a 2012, que lo proyectó como el sucesor de Hu Jintao.

Desde que asumió el cargo, Xi se ha embarcado en una serie de reformas políticas en el país y en el extranjero. Sin embargo, es en las relaciones internacionales donde Xi ha dejado su huella más profunda, incluida una postura más agresiva en disputas territoriales como el Mar de China Meridional, y el lanzamiento de la visibilidad política, económica y militar internacional de China a través del proyecto Nueva Ruta de la Seda.

Pero las condiciones objetivas para un logro pacífico de un tercer mandato no parecen cooperar con Xi. La resolución llega en medio de la desaceleración de la economía china, una crisis demográfica y la concentración militar de Estados Unidos en Asia-Pacífico. La crisis de Evergrande obligó a Xi Jinping a darse cuenta de que el negocio inmobiliario ya no puede ser el principal motor de China, como lo ha sido durante los últimos 40 años, lo que es motivo de gran preocupación en el contexto de la crisis mundial. Después de 30 años en los que millones de trabajadores dejaron sus aldeas rurales para ir a las ciudades, la mayor migración en la historia de la humanidad ha disminuido sustancialmente. Esto cambia el panorama de la demanda de bienes raíces en China, responsable del mayor auge inmobiliario en la historia de la humanidad. La contracción de las ciudades y la reducción de la población está ligada al cambio en el patrón de crecimiento chino que a partir de 2008 pasó a centrarse en el mercado interno y en la producción de alta tecnología, alejándose de la dependencia de la inversión estatal en iniciativas industriales intensivas en mano de obra orientadas a la exportación.

Por lo tanto, múltiples fuerzas estructurales están operando en China, mucho más allá de la crisis de Evergrande, que no predicen aguas tranquilas para el barco de Xi Jinping. Algo similar sucedió en la China imperial de Qianlong. A fines del siglo XVIII, China dominaba más de un tercio de la población mundial, tenía la economía más grande del mundo y, por área, era uno de los imperios más grandes de todos los tiempos. Sin embargo, hacia el final de la vida de Qianlong, la economía china comenzó a declinar debido a la corrupción y el despilfarro en su corte y una sociedad civil estancada. Las medidas represivas contra las revueltas campesinas no pudieron cambiar el curso descendente de la dinastía Qing.

El mundo es mucho más complejo hoy de lo que era cuando el gobernante manchú anexó militarmente las regiones del Tíbet y Xinjiang. La idea de Xi sobre el futuro chino conducido por él mismo, podría hundir las aspiraciones imperiales del burócrata del PCCh en la vorágine de la crisis mundial.

Por André Barbieri@AcierAndy

Viernes 12 de noviembre

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Imágenes en directo del discurso de Xi Jinping durante la inauguración de una feria comercial, el pasado jueves en Shanghái.STR (AFP)

El pleno del comité central del Partido Comunista se reúne para reforzar al líder de cara a un nuevo mandato el año próximo

 

En sus 100 años de existencia, el Partido Comunista de China solo ha aprobado tres resoluciones sobre su historia. La primera, en 1945, sirvió para que Mao Zedong se consolidara como líder indiscutible de la formación frente a sus rivales. La segunda, en 1981, dio carpetazo a los tiempos de Mao y marcó el comienzo de la era de reforma y apertura de Deng Xiaoping. La tercera se ratificará en el Sexto Pleno del Comité Central del Partido que se inaugura este lunes en Pekín, y servirá para proclamar de manera oficial la entrada de China en una nueva era: la de Xi Jinping, un año antes de que el secretario general del partido, jefe de Estado y presidente de la Comisión Militar Central renueve, sin fecha límite en el horizonte, su mandato.

A lo largo de cuatro días, hasta el próximo jueves 11, cerca de 370 miembros permanentes y sustitutos se reunirán a puerta cerrada en un hotel de paredes blancas y propiedad militar en el noroeste de un Pekín blindado contra la covid. Es la penúltima reunión del Comité Central antes de que el partido celebre el año próximo su 19 Congreso, en el que, según la tradición reciente, debería producirse un relevo en el poder, después de que Xi haya completado diez años en sus cargos.

Pero el presidente chino, que ha acumulado en ese tiempo más poder que ningún otro líder desde los tiempos de Mao, consiguió en el Congreso previo, en 2017, que se abolieran las estipulaciones que imponían un límite temporal -dos mandatos de cinco años cada uno- a su gestión y, sin un heredero político a la vista, se dispone a prorrogar su ciclo por un tiempo indeterminado.

El camino ya se está allanando para ello. La propaganda del sistema se ha activado: este fin de semana, la prensa oficial, que de por sí ya dedica amplios espacios a las actividades y declaraciones del líder, publicaba un largo y elogiosísimo perfil del presidente firmado por la agencia estatal Xinhua: “Un hombre de determinación y acción, un hombre de pensamientos y sentimientos profundos, un hombre que heredó un legado, pero que se atreve a innovar”, tuiteaba ese medio. El Diario del Pueblo, el periódico del Partido Comunista, publicaba una serie sobre las “decisiones fundamentales” que ha adoptado Xi para poner en práctica unas políticas que ha “planeado, puesto en marcha y desarrollado personalmente”.

El Sexto Pleno representa una pieza clave en este proceso de unción política. “Será parte celebración, parte inyección de moral, y parte un recordatorio de la visión de Xi para el partido y para China”, escribe el analista británico Charles Parton, del Council on Geostrategy.

En la agenda del pleno, un asunto hace sombra a todos los demás: el debate y ratificación de la Resolución del Comité Central del Partido Comunista de China sobre los Principales Logros y Experiencias Históricas del Siglo de Lucha del Partido. El texto de esa declaración aún se desconoce; se hará público una vez haya concluido el cónclave. Pero el mero hecho de que vaya a existir representa todo un triunfo político de Xi y un alarde de hasta qué punto ha conseguido imprimir su sello en el PCCh, sin rivales que le hagan sombra. Las resoluciones del partido son documentos del mayor nivel, que permiten al líder introducir su posición sobre acontecimientos o políticas clave en la ideología oficial del partido, la institución de mayor importancia en el sistema político chino, por encima incluso del Estado. Ni Hu Jintao ni Jiang Zemin, los presidentes inmediatamente anteriores, sacaron adelante ninguna. Obtener una encamina a Xi al Olimpo de grandes líderes de la República Popular, donde hasta ahora solo han entrado Mao y Deng.

El pleno, y su resolución, tendrán como objetivo precisamente reforzar la idea de una conexión ininterrumpida del mandato de Xi con el de aquellos formidables predecesores. Que el presidente actual es su heredero natural, legítimo y necesario, la persona que va a seguir aumentando los logros de 100 años del partido. La narrativa oficial es que Mao logró que China se levantara tras el siglo de humillación a manos de las potencias occidentales; Deng, que se enriqueciera tras siglos de pobreza; y Xi, hacerla un país fuerte, encaminada a convertirse en una gran potencia para 2049, cuando la República Popular cumplirá su primer centenario.

Las dos resoluciones anteriores se aprobaron en momentos clave. Tanto Mao como Deng “utilizaron las reuniones del Comité Central y las resoluciones para subrayar la derrota de sus oponentes políticos y su propio poder preeminente”, apunta Parton. En la de 1945, Mao se impuso como líder indiscutido, cuatro años antes del triunfo de los comunistas en la guerra civil china. En la de 1981, que abrió la etapa de reforma y apertura de Deng Xiaoping, se repudiaron los “errores” de la era maoísta: el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural.

La de Xi será “más positiva y mirando hacia el futuro”, predice Parton. Consistirá en “alabanzas y autoalabanzas”, coincide Deng Yuwen, antiguo director del periódico de las escuelas del partido y actual crítico del sistema, en un comentario por vídeo.

El pleno, considera en una reciente vídeoconferencia Andrew Polk, fundador de la consultora Trivium, será un momento “para dar por terminada la era de Deng y abrir la puerta a una nueva era bajo Xi”. En este sentido, también servirá para consagrar como política el ambicioso plan de reformas económicas, sociales e ideológicas que desarrolla Xi y que se ha acelerado en el último año y medio.

Unas reformas educativas y reguladoras de sectores como el inmobiliario o el comercio electrónico que ponen el énfasis, entre otras cosas, en la autosuficiencia de la economía nacional. O en la “prosperidad común”, para lograr una sociedad más igualitaria alejada de las escandalosas diferencias fomentadas por el desarrollismo de la era Deng.

En el programa se incluye el estímulo de la innovación, la lucha contra el cambio climático y la degradación ambiental a través de la tecnología, la regulación y control del uso de datos, medidas para paliar el envejecimiento de la población y para proteger el país de un clima geopolítico inestable. Problemas cuya solución no solo beneficiará a la sociedad, sino que conseguirá un país -y un partido- más consolidado y más fuerte. “La tercera etapa de desarrollo de la República Popular de China. Una China 3.0″, apunta Polk.


En busca de la "prosperidad común"

V. L.

“Se debe permitir que alguna gente y algunas regiones prosperen antes que otras, siempre con la meta de la prosperidad común. Si unas regiones se desarrollan antes, tirarán de las otras para que les alcancen”, decía Deng Xiaoping. Eran los tiempos de rápido crecimiento económico a toda costa durante los años noventa y comienzos del siglo XXI. 

Ese planteamiento se ha acabado. En 2020, China ha dado por alcanzada la meta que perseguía durante aquellos años, lograr una sociedad “moderadamente próspera”. Oficialmente, el año pasado se erradicó por completo la pobreza rural.

Ahora, considera Xi Jinping, ha llegado el momento de atajar lo que el Partido Comunista considera, desde su último Congreso en 2017, la “principal contradicción” de la sociedad china. En palabras del presidente, la contradicción “entre un desarrollo desequilibrado e inadecuado, y las necesidades cada vez mayores de la gente de una vida mejor”. Es decir: la brutal desigualdad.

En nombre de la “prosperidad común” a la que se refería Deng, y que Xi ha rescatado como lema especialmente desde una reunión en agosto de la Comisión Central de Asuntos Económicos y Financieros (CCAEF), Pekín centrará su política más en atajar esa desigualdad, crear más oportunidades para el ascenso social y redistribuir la riqueza de una manera más equitativa. 

Para ello, ya se han ido poniendo en marcha medidas como un mayor escrutinio de los grandes grupos empresariales privados en busca de prácticas abusivas.

Aunque ello no implica un giro hacia una política de izquierda radical, en la que se arrebate la riqueza a los más pudientes para repartirla entre los pobres. Según describe la consultora Trivium, “la campaña parece tan inspirada por Ronald Reagan como por Mao o Deng”. La reunión de la CCEAF precisa que se trata de “crear oportunidades para que más gente se enriquezca, y se cree un clima de desarrollo en el que todos puedan participar”. Se debe “alentar el trabajo duro y la innovación como modo de enriquecerse”, agrega el comunicado de aquella reunión.

Pero aunque los más acomodados deban ayudar y generar oportunidades para los menos favorecidos, no se trata de crear un Estado de bienestar absoluto. La gente no debe “esperar a que la ayuden, depender de que otros le ayuden, o implorar que la ayuden. No podemos dar apoyo a vagos”, declaraba el subdirector de la CCEAF, Han Wenxiu.

Pekín - 07 nov 2021

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Lunes, 01 Noviembre 2021 07:10

Qué susto

La celebración de Día de Muertos se infiltra cada vez más en Estados Unidos. En Los Ángeles, California,el sábado el festejo incluyó la tradicional Danza Chicomecóatl.Foto Afp

Es Halloween y el susto está por todas partes.

Este país desde sus orígenes se ha definido en gran medida en torno al temor ante "lo otro", sus políticos han justificado guerras, invasiones, intervenciones, tortura, genocidios de indígenas, esclavitud, discriminacion y un fervor armamentista sin igual hasta hoy día. Casi todo organizado en torno a una constante "amenaza" que casi siempre proviene del exterior. El enemigo, como en casi todos los países, es "demonizado" –la amenaza mexicana, la "amarilla", la "roja" (primero indígenas, después comunismo)– y así nutriendo más guerras, olas antimigrantes, xenofobia y una percepción del crimen vinculado a minorías y a los "otros" (con ello se ha llegado a ser el país más encarcelado del mundo).

El país más poderoso de la historia es aparentemente el país más asustado del mundo.

Por eso Estados Unidos necesita el presupuesto militar más masivo del planeta (más grande que el total combinado de los próximos 11 países con mayor gasto militar), el temor siempre ha sido entre las mejores armas de los políticos para justificar y mantener su poder y las guerras casi constantes a lo largo de la historia de este país.

Pero este Halloween, los principales demonios y monstruos, "enemigos" y otros que amenazan a este país ya no provienen de "afuera", no son extranjeros, ni extraterrestres, ni están disfrazados de otras cosas, sino que son estadunidenses. Según el consenso de las agencias de inteligencia y de seguridad interna y de una amplia gama de analistas políticos, la mayor amenaza a Estados Unidos hoy día proviene de extremistas blancos y sus promotores, entre ellos el ex presidente Donald Trump y sus aliados. "Cuando visitaba Estados Unidos en los 60 y 70, tenía que firmar una declaración de que no tenía la intención de derrocar al gobierno estadunidense por la fuerza. Nunca me di cuenta que ésta sólo se aplicaba a los extranjeros", tuiteó recientemente el gran cómico inglés John Cleese, integrante de Monty Python.

Las investigaciones en curso sobre el atentado de golpe de Estado del 6 de enero continúan revelando una red cada vez mayor de complicidades entre agrupaciones extremistas de derecha y legisladores federales y asesores republicanos. El Washington Post, en una amplia investigación, concluye que ese día sólo fue una parte del "asalto por el presidente Donald Trump sobre la democracia estadunidense" que impulsó desde meses antes y que esa "insurrección no fue un acto espontáneo ni un evento aislado. Fue una batalla sobre una guerra más amplia en torno a la verdad y sobre el futuro de la democracia estadunidense" (https://www.washingtonpost.com/politics/interactive/2021/jan-6-insurrection-capitol/).

Hace una semana una gama extraordinaria de prominentes escritores, académicos y analistas conservadores tradicionales, centristas y liberales publicaron una Carta Abierta en Defensa de la Democracia deplorando el asalto por fuerzas trumpistas al proceso político-electoral. “Instamos a todos los ciudadanos responsables a quienes les importa la democracia –funcionarios públicos, periodistas, educadores, activistas, sociedad en general– a hacer de la defensa de la democracia una prioridad. Ahora es el momento para que líderes de todos tipo… se presenten a ofrecer su apoyo a la República”, escribieron.

Durante los años de Trump y ahora con el Partido Republicano subordinado a su proyecto neofascista, voces desde Noam Chomsky hasta las de ex generales –en sí algo inusitado– han repetido que el experimento democrático estadunidense está más amenazado hoy que nunca desde la Guerra Civil, algo que podría tener graves consecuencias internacionales.

Mientras el Halloween desafortunadamente ha contaminado a México desde hace años, el Día de Muertos está infiltrando cada vez más a Estados Unidos. Tal vez eso abre la posibilidad de convocar a los grandes defensores de este pueblo de migrantes –con cempasúchil y copal y tal vez un poco de whisky también– a acompañar la lucha para rescatar sus principios democráticos y para dejar de asustarse y, con ello, asustar a todos a su alrededor.

Harry Belafonte. Zombie Jamboree. https://open.spotify.com/track/1WC367oL0q70xpMlGuy90b?si=d65cce3040c44968

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Las causas internas de la inevitable caída de EEUU

Siempre se supo que los grandes imperios derrapan por razones culturales y políticas internas, mucho antes de ser atacados por fuerzas exteriores que terminan sepultando su dominación. Así sucedió en la historia y así está sucediendo ahora con la decadencia de EEUU.

Dos artículos recientes avalan esta afirmación. El analista de Asia Times, Spengler (seudónimo de David Goldman) titula su columna "La corrupción imperial de las élites estadounidenses se compara con la Guerra del Opio". La profesora de psicología en la Universidad Estatal de San Diego, Jean Twenge, tituló su análisis en The Atlantic, ya en 2017, "¿Los teléfonos inteligentes han destruido una generación?".

Según la profesora, en su país los adolescentes "están al borde de una crisis de salud mental", no tienen opción de una vida sin iPads o iPhones y pasan la mayor parte del día solos en sus habitaciones pegados a los teléfonos.

Está investigando las diferencias generacionales durante 25 años y llega a conclusiones dramáticas. En comparación con los llamados Millenials, Twenge dice: "Las experiencias que tienen todos los días son radicalmente diferentes a las de la generación que llegó a la mayoría de edad unos años antes que ellos".

La generación posterior a la crisis de 2008 es la primera que fue formada por los teléfonos inteligentes. "La llegada del teléfono inteligente ha cambiado radicalmente todos los aspectos de la vida de los adolescentes, desde la naturaleza de sus interacciones sociales hasta su salud mental".

Aunque encuentra aspectos positivos, cree que psicológicamente son más vulnerables ya que "las tasas de depresión y suicidio en adolescentes se han disparado desde 2011". Agrega que el auge del teléfono inteligente y las redes sociales ha provocado "un terremoto de una magnitud que no habíamos visto en mucho tiempo", y que "están teniendo efectos profundos en sus vidas y los están haciendo muy infelices".

Duermen menos, socializan poco, son más susceptibles a las enfermedades, al aumento de peso y la presión arterial alta, y sobre todo tienen escaso o nulo compromiso. Es evidente que una sociedad anclada en estos comportamientos tiene poco futuro, por lo cual China decidió desatar una "guerra contra los videojuegos", imponiendo serias restricciones a los menores ya que los considera "el opio de la mente".

En la misma dirección, Spengler sostiene que "China se encuentra hoy con respecto a los Estados Unidos como lo estaban los Estados Unidos y Alemania con respecto a Gran Bretaña a fines del siglo XIX".

Recuerda que fue Inglaterra quien descubrió la bombilla eléctrica, pero que no pudo comercializarla por "la corrupción del imperio". "Los mejores y más brillantes de Gran Bretaña se dedicaron al servicio colonial, y amasaron fortunas con la venta de textiles británicos a la India, opio indio a China y té y sedas chinas a Occidente".

Mientras estadounidenses y alemanes construyeron fábricas a principios del siglo XX, los británicos se dedicaron a ganar fortunas con métodos que define como "corruptos", razón del declive de la isla.

Algo similar está sucediendo ahora, cuando la riqueza de EEUU se concentra en una ínfima minoría y generaciones enteras de jóvenes "se alimentan de una cultura de hedonismo despreocupado que valora la autoexpresión individual como una cuestión de dogma religioso al tiempo que impone una conformidad viciosa".

Según Spengler, Internet no es una burbuja y tiende a crecer casi ilimitadamente, pero la compara con el consumo de opio en los siglos XIX y XX, una droga social. "Lo que cautiva a los verdaderos creyentes de Internet es la descarga ilimitada de entretenimiento barato y lascivo: pornografía, música popular, chismes, coqueteos, juegos de rol de fantasía y, por supuesto, compras".

El problema es que Internet es la gran impulsora de los mercados globales, mientras destruye la cohesión social y genera una falsa impresión de crecimiento económico: mientras las economías están paralizadas las bolsas siguen cotizando al alza.

Las imágenes de estas descripciones nos remiten, casi naturalmente, a la decadencia del imperio romano, que al verse carcomido por dentro fue presa fácil de las invasiones "bárbaras".

A mi modo de ver, una de las razones de fondo de la decadencia de EEUU como potencia imperial, es la crisis interna: sanitaria, de confianza en las instituciones, en particular de los jóvenes de color hacia la policía, y la difusión de una cultura tan individualista que sólo piensa en la inmediatez.

Un trabajo sobre el flujo de jóvenes hacia el Ejército concluye: "El 71% de los jóvenes estadounidenses entre 17 y 24 años no son elegibles para servir en el ejército, es decir, 24 millones de los 34 millones de personas de ese grupo de edad". Esto hace que la seguridad nacional esté en cuestión.

Las causas principales de esta situación son, según el informe de almirantes y generales retirados, "la educación inadecuada, la criminalidad y la obesidad". En detalle, del total de jóvenes que no pueden servir en las fuerzas armadas, el 32% es por razones de salud, el 27% por escasas aptitudes físicas, el 25% por no haber finalizado la secundaria y el 10% por presentar una historia criminal.

Parece evidente que una sociedad que ya presentaba estos rasgos hace ya varios años, ahora se ve doblemente acuciada por la brutal insensibilidad de las elites y por la enorme difusión de redes sociales y videojuegos que hacen que una parte creciente de los jóvenes prefieran no salir de casa para sobrevivir como sonámbulos frente a la pantalla.

Todo esto sucede justo cuando China está en camino de sobrepasar a EEUU en los rubros decisivos, desde la computación cuántica y la inteligencia artificial hasta la capacidad militar que, no olvidarlo, depende más de la entereza de los seres humanos que de las máquinas.

No puede sorprender, por lo tanto, que los sucesivos gobernantes que ocupan la Casa Blanca, pero sobre todo el Deep State, estén al borde de la histeria cuando se trata de planificar un futuro que, saben, no será el de sus sueños.

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Gazprom cubrirá un tercio del incremento del gas mundial // Bill Gates aboga por plantas nucleares

La Cumbre del G-20/COP26 en Roma se escenifica en medio de la primera crisis energética global de la "era verde" (https://bit.ly/3nKxByJ) que ha expuesto las ventajas y vulnerabilidades de regiones y varios países donde destacan el ascenso del gas ruso –no se diga el gas iraní y qatarí– y la apología al retorno de las anatemizadas plantas nucleares por la monarquía globalista neoliberal de Gran Bretaña y uno de sus principales súbditos: el polémico Bill Gates (BG).

Aunque suene paradójico, debido a la propaganda negra de los globalistas anglosajones, China fue golpeada por su apego irrestricto a su eliminación gradual del carbón para no ser motivo del exorcismo de la Cumbre del G-20/COP-26 cuando se había pronunciado por una "transición energética revolucionaria" basada en "renovables y en la fusión nuclear" (https://bit.ly/3BvIrh8). Paradojas de la energía: hoy China es el líder de las renovables y del vilipendiado carbón, seguido en este rubro impío por India y Estados Unidos, que no sabe cómo ocultarlo cuando en forma farisea –diseñado para ignaros y cándidos– incrementó en casi 900 por ciento su venta de carbón a China (https://bit.ly/3nHE7X1).

Ningún rincón del planeta se salva(rá) de la crisis energética global "verde" que con todo y la "limpieza" de las presas hidroeléctricas ha golpeado severamente a Sudamérica: "Crisis energética caleidoscópica de Brasil, Paraguay y Chile, y contraste con Colombia y Uruguay" (https://bit.ly/3vXKI3o).

Mientras la Unión Europea exhibe al gran día su dependencia al gas ruso de la estatal Gazprom –el gas constituye el "apoyo estable (stable backup)" de las intermitentes/volubles energías solar y eólica–, con el fin de remediar los errores estratégicos y bursátiles de la política energética de Europa y debido a la "naturaleza propia de las cosas", como solían sentenciar los clásicos helénicos, Rusia cubrirá "un tercio del crecimiento del consumo mundial de gas" (https://bit.ly/3ExFlLg) que provendrá de sus tres principales mercados: Rusia, China y Europa.

Gazprom "incrementará su producción para cubrir la tercera parte del crecimiento del consumo global del gas en 2021" (https://bit.ly/2ZE9ucD), cuya producción aumentó 16.6 por ciento debido también a la reactivación económica pospandemia.

Hoy no existe un sucedáneo "idóneo" al "apoyo estable" a las renovables solar/eólica y el incremento mismo de éstas empujará a "aumentos significativos" en el "consumo global del gas a corto y largo plazos".

La reconfiguración del mapa global energético comporta fuertes implicaciones geopolíticas cuando los globalistas neoliberales no pueden digerir el reposicionamiento del gas ruso/iraní/qatarí y prefieren regresar a las exorcizadas plantas nucleares, pese a los desastres cataclísmicos de Chernóbil y Fukushima.

Cabe señalar otra paradoja más –que más bien acentúa la característica de una política ideal de "pluralismo energético"–, cuando Rusia y China se encuentran entre los líderes de plantas nucleares del mundo, no se diga el máximo en forma silenciosa que es Estados Unidos y Francia, que ostenta más de 70 por ciento de su energía basada en plantas atómicas (https://bit.ly/3GBRGzT). ¡De nuevo Rusia y China brillan intensamente con su "pluralismo energético"!

El rusófobo/sinófobo y globalista filobritánico BG sentenció al rotativo alemán Handelsblatt que la "energía nuclear asegura la confiabilidad del abasto energético" y advirtió una severa reacción contra el aumento de los impuestos al carbón (https://bit.ly/3BsNu1S).

BG, que se volvió ajonjolí de todos los moles y temas (hasta los que ignora), ahora se (pre)ocupa de la "seguridad energética" ante todo, ya que el abandono de la energía nuclear "hará más difícil garantizar la seguridad del abasto estable de energía y precios favorables".

No se le podía pasar al globalista BG criticar el uso de Alemania –eminentemente "verde" y antinuclear–, mediante el gas natural ruso con el NordStream2, que "no es una verdadera tecnología puente" (https://bit.ly/31aFw0F).

By the time being: ¡El "pluralismo energético" va!

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Sábado, 30 Octubre 2021 06:54

Colin Powell va a Nuremberg

Colin Powell va a Nuremberg

Obsesionado de por sí con el tema de las comparaciones históricas y convencido de que −¡perdonen el cliché!−, sí hay algún espíritu del tiempo ( Zeitgeist) rondando por el mundo es el de hacer apresuradas analogías entre el pasado y el presente sobre todo respecto a la Segunda Guerra Mundial −la Ley de Godwin, según la cual mientras se alarga la discusión crece la posibilidad de que surja una comparación a un “Hitler” o un “nazi” nos iba a salvar de esto, pero acabó alentando confusiones (bit.ly/3BlDzuH)−, la sugerida en un lugar (bit.ly/3CkP8DJ) imagen de Colin Powell (1937-2021), el muerto hace una semana por complicaciones de Covid, general retirado y ex secretario de Estado estadunidense perseguido y juzgado como un criminal nazi, me resultó bastante irresistible. Con ciertos matices −en vez de los últimos juicios de los ex guardias y las ex secretarias de campos de concentración, el juicio de Powell debería haberse parecido más a los juicios de Nuremberg, donde a parte de la cúpula nazi estaban en el banquillo algunos generales de Hitler que alentando la guerra abrieron el camino a la muerte de millones− me resultó bastante atinada.

Powell pasó a la historia por aquel, lleno de mentiras y basado en manipulaciones, (in)famoso discurso en la ONU (2003) calculado a “venderle” al público estadunidense y a la comunidad internacional la guerra en Irak que la administración del Bush Jr. estaba determinada a librar “sí o sí”. Las supuestas “armas de destrucción masiva” (WMD, por sus siglas en inglés) −nucleares, químicas y biológicas− existieron sólo en el reino de sus palabras. Una mentira de proporciones hitlerianas −Powell igualmente abrazó otra, la de las conexiones entre Bagdad y Al Qaeda responsable por el 9/11− y una gran estafa en la que la imagen del estafador: un político afroestadunidense de padres jamaiquinos, fue crucial (“la colorización del imperio”). Si bien luego, cuando se cayó su narrativa, afirmó que “fue malinformado por la CIA” (sic), nunca criticó la guerra (véase: R. Draper, To start a war, 2020). Celebró la caída de Saddam −sátrapa pintado por Washington, cuando ya dejó de ser un útil contrapeso a Irán, ritualmente como “un nuevo Hitler” (sic)− a quien consideraba “una gran amenaza para el mundo entero” (“con o sin las WMD”). Según él, la invasión fue un “gran éxito” y “valió la pena”. Todo en tenor de las igualmente (in)famosas aseveraciones de la otra ex secretaria de Estado, Madelaine Albright, que, dicho sea de paso −y hablando de las comparaciones−, escribió no hace mucho un libro alertando sobre el retorno de “nuevos Hitlers” −“un eje Trump-Kim Jong-Il-Chávez/Maduro” (sic): no, no es broma...−, que dijo que las sanciones estadunidenses impuestas a Irak en los 90, a pesar de que trajeron la muerte de unos 500 mil niños iraquíes (millón y medio de personas en total), cifra que ella no cuestionó, “valieron la pena” (sic).

Yo digo que el banquillo del “nuevo Nuremberg” debería ser lo más amplio posible. El propio Powell fue responsable no sólo por las muertes en Irak −liberado de un dictador junto con 460 mil personas−, sino también por los crímenes de guerra en virtualmente todas las guerras desde Vietnam −3 millones de víctimas− donde ayudó a tapar la matanza de My Lai, pasando por Centroamérica −500 mil víctimas− donde desde su escritorio gestionó a los contras en Nicaragua, los escuadrones de la muerte en El Salvador, Honduras y Guatemala y preparó las invasiones a Granada y Panamá, la Guerra del Golfo −200 mil víctimas−, hasta Afganistán −250 mil víctimas−, y las campañas de asesinatos con drones libradas por Obama a quien apoyó. Más su papel en el esquema Irán- contras −fue edecán de Caspar Weinberger−, en autorizar y cubrir la tortura: parte de “pruebas” contra Irak provenían de ella (bit.ly/3pGQfKB) o en ir subvirtiendo a Cuba, siendo autor de un reporte para Bush Jr. (2004) sobre “diferentes maneras de derrocar al régimen de Castro”. Él −como Rumsfeld− ya murió. En la cama, rodeado de la familia, ensalzado por los medios por su “integridad” y “por siempre haber dicho la verdad” (...no, no es broma: Kafka, Orwell, ¡ustedes eligen!). Pero aún quedan otros. En fin.

La invasión de Hitler a Polonia ha sido basada, igual que la invasión de EU a Irak −acompañados de un... contingente militar polaco: ¡misteriosos son los senderos de la historia!− en mentiras. Desde pintarse como víctima de “ataques y provocaciones” de Polonia, pasando por falsos alegatos de “masacres” de la minoría alemana ( Volksdeutsche), hasta la operación false flag en Gleiwitz, donde la SS vistió a los asesinados prisioneros de un campo de concentración en uniformes polacos para pasarlos como “terroristas”, excusa usada ante la comunidad internacional sobre la cual la verdad completa salió años después −justamente− en los juicios de Nuremberg (bit.ly/2XOzIJ9). En 2003 Ariel Dorfman reprochándole la mentira iraquí a Powell −y la hipocresía a la ONU cuando se mandó tapar, para que nadie se incomodara, la réplica del Guernica, de Picasso−, estaba en lo cierto cuando comparó los bombardeos de Bagdad con la campaña aérea de las fuerzas alemanas nazis en apoyo a los sectores sublevados fascistas españoles que obliteró aquella ciudad vasca: “3 mil misiles Cruise durante la primera hora; cayendo sobre Bagdad; 10 mil Guernicas; cayendo sobre Bagdad” (bit.ly/3mh2kE7).

 

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Miércoles, 27 Octubre 2021 05:35

¿Una amenaza china hipersónica?

¿Una amenaza china hipersónica?

China negó recientemente haber llevado a cabo la prueba de un misil hipersónico, tal como avanzó el Financial Times, asegurando que se trató, en realidad, de la reutilización de un vehículo espacial y que no alberga propósito alguno de "militarizar" el espacio. Según el medio británico, el misil chino "circunnavegó la Tierra antes de acelerar hacia su objetivo" como parte de un lanzamiento no anunciado y que habría tomado por sorpresa a la inteligencia estadounidense. En cualquier caso, abundaría en la ya manifiesta "capacidad espacial avanzada" de China y en los pasos de gigante que está dando a gran velocidad en su modernización científica y castrense.

¿A quién creer? No es de extrañar que jueguen al despiste. Lo mismo hace EEUU cuando se niega a aclarar el incidente que involucró a un submarino nuclear estadounidense en el Mar de China meridional y que a día de hoy sigue siendo un misterio. En el desfile militar del 70º aniversario de la República Popular China (2019) se mostraron Misiles DF-17 que portaban un "planeador hipersónico" que puede volar en órbita baja "no balística". Las primeras pruebas exitosas de Rusia y China datan de 2018, se asegura. Los estadounidenses no se quedan atrás. En 2019, el Pentágono habría adjudicado un contrato de 1.000 millones de dólares a Lookheed Martin para comenzar la producción.

Lo primero a certificar es que, efectivamente, no se pueden subestimar las capacidades (cibernéticas, nuevas tecnologías y misiles de largo alcance) de Beijing que muchos creían limitadas en su evolución. Como tampoco sobreestimar su avance y poder militar.

A esta denuncia habría que sumar las acusaciones de intimidación en los mares de China, especialmente en torno a Taiwán, y otras de igual factura que apuntan a revestir de credibilidad la "amenaza a la seguridad" que supone el ascenso de Beijing. Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, recordaba recientemente que la alianza definirá en Madrid en el verano de 2022 su nuevo concepto estratégico y que China formará parte de la nueva ecuación. Hasta entonces, acostumbrémonos a la erupción de un discurso que como primer cometido tendrá que justificar el nuevo impulso a "nuestra defensa colectiva". A ello debemos sumar la creación del AUKUS, el resurgir del QUAD o la reiteración de la frecuencia de la presencia de portaaviones, bombarderos estratégicos, submarinos nucleares y otros sistemas de armas avanzadas en las aguas próximas de EEUU y otras potencias occidentales.

En la misma línea habría que contextualizar la aseveración de que China está construyendo bases militares y puntos de observación en la frontera entre Tayikistán y Afganistán. Los gobiernos chino y tayiko niegan la presencia de cualquier contingente de Beijing pero esa preocupación por el control de los combatientes uigures en Afganistán otorga visos de credibilidad a cualquier hipótesis, que tanto podría ser cierta como rayar en la más descarnada desinformación.

Al exagerar la 'amenaza china', lo que realmente encuentra Estados Unidos son argumentos para fortalecer sus capacidades militares y buscar ventajas en materia de seguridad. Washington no sólo posee el arsenal nuclear más grande y más avanzado del mundo, sino que también está invirtiendo billones de dólares en su modernización. Por otra parte, se retiró del Tratado de Limitación de los Sistemas de Misiles Antibalísticos y del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio, y avanza constantemente en el despliegue de un sistema global de misiles antibalísticos.

Cualitativamente, el desarrollo de esta arma hipersónica puede cambiar el paradigma de respuesta a cualquier amenaza balística y podría alterar el equilibrio actual entre las unidades antimisiles y sus radares de detección y disparo, por un lado, y los sistemas balísticos convencionales cuyas trayectorias son predecibles por cálculo, por otro. Estas armas serían más difíciles de apuntar.

Analizado desde una perspectiva global no supondría una alteración de la estrategia exterior de China, que sigue apuntando, dentro y fuera, al desarrollo como clave de su  futuro. Las lecciones de la URSS están aprendidas y cualquier implicación en una carrera de armamentos se antoja inverosímil. Por el contrario, la hipotética apuesta china por estas armas tendría su razón de ser en Taiwán y cabría asociarla con la estrategia para debilitar la determinación del gobierno de Taipéi de preservar el statu quo o avanzar por la senda de la independencia a la sombra del Pentágono. Con la exhibición de este poderío, se aspiraría a debilitar la determinación del soberanismo  taiwanés de resistir a la presión por la reunificación y también a disuadir a EEUU de acudir en su ayuda.

No es casual que la denuncia del misil hipersónico coincidiera con las declaraciones de Joe Biden a la CNN afirmando un compromiso integral de defensa de Taiwán, el menos ambiguo de los últimos lustros, aunque más tarde matizado. Hasta ahora, como ocurrió en 1996, la presión militar deviene en un reforzamiento de las posiciones políticas locales, pero con la precisión de los misiles balísticos, en caso de conflicto directo, China podría mantener a la aviación naval estadounidense y sus portaaviones a distancia del Estrecho. Los riesgos asociados simplemente se harían insoportables para EEUU en virtud del desarrollo militar continental.

Por Xulio Ríos

Director del Observatorio de la Política China

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Jueves, 21 Octubre 2021 05:11

El cuasifascismo podría triunfar en EEUU

Vista de los asaltantes al Capitolio, en Washington, en enero de 2021. REUTERS/Shannon Stapleton

Existe una percepción bastante generalizada en España, incluso en algunos círculos del PSOE gobernante, de que el peligro del renacimiento de la ultraderecha a nivel mundial se está exagerando por parte de algunas voces de izquierda, pues creen que en realidad estas fuerzas de ultraderecha (con mucha semejanza con las ultraderechas de antaño), están siendo derrotadas y van de capa caída. Así vemos como la que fue vicepresidenta Primera del primer gobierno de coalición de izquierdas, la señora Carmen Calvo, afirmó en un momento del debate en el programa El Ágora de la hora 2 de la SER, como prueba de tal percepción de la realidad, que el presidente Trump había sido derrotado en las últimas elecciones en EEUU, insinuando que su futuro era uno de descenso en lugar de recuperación y ascenso.

El trumpismo no está desapareciendo; antes al contrario, está creciendo

Creo conocer bien EEUU y me temo que la señora Calvo está equivocada. Es posible e incluso probable que el Partido Republicano, hoy controlado en su totalidad por Trump, recupere el control del Congreso y del Senado en 2022 y que gane las elecciones presidenciales del 2024. Las razones de esta percepción son múltiples, y las he ido elaborando en varios artículos, ya publicados en este rotativo.

Uno es el enorme desprestigio del establishment político-mediático liberal, identificado con el Partido Demócrata, que desde los años setenta con el presidente Carter y continuando con los presidentes Clinton y Obama, ha estado aplicando políticas liberales (iniciadas por Carter y expandidas por Reagan y los presidentes republicanos Bush, padre e hijo), que han beneficiado sistemáticamente las rentas del capital sobre las rentas del trabajo (como consecuencia de estas políticas liberales, los directivos de las 350 empresas más importantes de los EEUU, que ganaban en el año 1978, el inicio del período liberal, 1,7 millones de dólares al año, 33 veces más que el salario promedio del trabajador 51.200 dólares, pasaron a ganar, en el año 2019,  21,3 millones, 365 veces más que los últimos, 58.200 dólares). El abandono de las políticas redistributivas del Partido Demócrata, iniciadas por el presidente Roosevelt con el New Deal, fueron  sustituidas por el Partido Demócrata con políticas de identidad, favoreciendo la integración de los sectores discriminados, como las minorías negras y latinas (sobre todo la negra) y las mujeres dentro de la estructura de poder, medidas que, por muy loables que tales intervenciones fueran, beneficiaron a grupos minoritarios (de clase media alta, profesionales con educación superior), que pasaron a integrarse en las direcciones de las instituciones predominantemente públicas (y muy en particular, en los aparatos federales) sin que ello implicara un mayor beneficio de la gran mayoría de las minorías y de las mujeres pertenecientes a las clases populares. El hecho de que el presidente Obama fuera negro tuvo una enorme importancia simbólica, pero sus políticas liberales no beneficiaron a las clases populares, a las cuales pertenecían la gran mayoría de las minorías y también de las mujeres.

De ahí la gran capacidad de movilización de Trump en 2006, en un momento en que la clase trabajadora (la mayoría blanca) y otros sectores vulnerables dentro de las clases populares estaban sufriendo las consecuencias de las políticas neoliberales de liberalización económica, lideradas por los gobiernos del Partido Demócrata anteriores. Trump se presentó como la voz del antiestablishment liberal y globalizador frente al Partido Demócrata (supuesta causa de todos sus males) que lideraba un gobierno federal, al que se le presentaba cautivado por minorías y mujeres universitarias de clase media alta. Su mensaje, caracterizado por un nacionalismo extremo, retrógrado, añorando un pasado idealizado, de carácter imperial, basado en una superioridad racial, machista y cultural, defendiendo la civilización cristiana,  (convirtiendo al "Estado y a la Ley en instrumentos para asegurarse que se siga la voluntad de Dios en la sociedad" como  subrayó la juez Amy Coney Barrett, nombrada miembro del Tribunal Supremo en EEUU por el presidente Trump), así como a la "patria-nación" frente a sus enemigos (que incluye a todo aquel que no comulgue con su credo) fue muy movilizador.  El lector español recordará esta ideología como dominante durante la dictadura fascista en España.

La recuperación del New Deal como respuesta del Partido Demócrata al Trumpismo

La concienciación de este problema, y el coste que le ha significado al Partido Demócrata estar identificado con el liberalismo globalizador, explica que la dirección del gobierno Biden esté respondiendo a marchas forzadas con la recuperación del New Deal. El mayor obstáculo no es que no tenga el apoyo popular para hacer tales reformas, (que sí lo tiene), sino que no tiene los números en el Congreso que le permitan aprobar tal ambicioso proyecto (ver V. Navarro El fin del neoliberalismo y la búsqueda de alternativas, publicado el 14 octubre 2021 en Público). Necesitan 50 votos en el Senado y el Partido Demócrata solo tiene 48 votos que apoyen el New Deal de Biden, puesto que dos demócratas no lo están apoyando y son representantes (y portavoces) de intereses económicos que quedarían afectados por la aprobación de tales propuestas y que se oponen al New Deal: uno es el senador Joe Menchin, del Partido Demócrata del Estado de Virginia, financiado por la industria del carbón, y la otra senadora del Estado de Arizona, también del Partido Demócrata, Krysten Sinema, financiada por la industria farmacéutica que se opone a la regulación de precios de las medicinas, propuesta que hace Biden en su  New Deal.

¿Es EEUU una democracia?

Sí, pero muy limitada. Vayamos por partes. En primer lugar, el presidente de EEUU no es elegido directamente por la población. En realidad, en todas las elecciones desde el año 2000, los candidatos del Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos han obtenido más votos que los candidatos republicanos (excepto Bush, hijo) y sin embargo los presidentes han sido, la mayoría, republicanos (durante el período 2000-2020, la mayoría de los votos fueron al candidato demócrata, excepto Bush, y sin embargo, los republicanos gobernaron más años, 12, que los demócratas, 8). Y ello se debe al hecho de que quien elige al presidente de EEUU es el Colegio Electoral, que sistemáticamente favorece a los estados rurales sobre los industriales y urbanos.

Lo mismo ocurre en cuanto a la composición del Senado, cámara enormemente poderosa, pues aprueba el presupuesto del estado federal, los nombramientos propuestos por el presidente, e incluso los miembros de la Corte Suprema. Cada estado tiene el mismo número de senadores: dos. California, estado en general demócrata, tiene cuarenta millones de habitantes, y tiene el mismo número de senadores, dos, que Wyoming, con medio millón de habitantes predominantemente en zonas rurales y predominantemente republicanos. Y, aquí también, sistemáticamente los demócratas consiguen más votos que los republicanos en las elecciones al Senado, y es más que probable que ello ocurra en el año 2022. Uno de los analistas electorales con mayor credibilidad, David Shore (New York Times, 10 de octubre de 2021) dice que en 2022 los demócratas podrían ganar, consiguiendo más del 51% del voto del Senado y, en cambio, conseguir solo 43 senadores, convirtiéndose en irrelevantes.

¿Quién tendrá mayor capacidad de movilización?

En este escenario, el futuro podría ser muy preocupante, pues, la única alternativa es que el Partido Demócrata consiguiera una gran movilización capaz de neutralizar la enorme desventaja que el sistema electoral supone para tal partido. Y aun cuando ello se consiguió en 2020, no es seguro que se consiga en 2022, pues es poco probable que las propuestas New Deal sean aprobadas por tal partido, contribuyendo con ello al desencanto popular.  Es importante subrayar que el desencanto es muy notable y muy en particular entre la clase trabajadora, incluyendo la negra, la latina y todas las clases populares sin educación secundaria, lo cual puede contribuir a una gran desmovilización de las clases populares, de lo cual, Trump se beneficiaría. La pérdida de control del Senado y del Congreso en el 2022 por parte de los demócratas, la victoria de las presidenciales por parte de los republicanos liderados por Trump, significaría un cambio de enormes consecuencias internacionales, además de nacionales, que debieran ser motivo de reflexión y reacción por parte de las fuerzas progresistas a nivel mundial. De la misma manera que el fascismo y el nazismo fueron resultado de la Gran Depresión, causada por las políticas liberales aplicadas en aquel entonces, sus herederos actuales han sido consecuencia de la crisis económica provocada por el liberalismo económico, iniciado en los años 70 y 80, que ha afectado muy negativamente el bienestar y calidad de vida de las clases populares, que la pandemia mundial ha puesto en evidencia.

octubre 21, 2021

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China testeó su capacidad militar y espacial con un misil hipersónico

La prueba, que se llevó a cabo en agosto pero acaba de hacerse pública, mostró que China había logrado un progreso asombroso en armas hipersónicas. Con una velocidad de 7.344 kilómetros por hora, es decir seis veces más rápido que la velocidad del sonido, fue capaz de dar un giro completo sobre el ecuador en menos de dos horas.

 

China probó un misil hipersónico con capacidad nuclear en agosto que dio la vuelta al mundo antes de llegar a su objetivo final, demostrando una capacidad espacial avanzada que tomó por sorpresa a la inteligencia estadounidense.

El Ejército chino lanzó un cohete que transportaba un vehículo planeador hipersónico que voló a través del espacio de órbita baja antes de descender hacia su objetivo.

Si bien el misil falló su objetivo por aproximadamente 24 millas, la prueba mostró que China había logrado un progreso asombroso en armas hipersónicas y estaba mucho más avanzado de lo que pensaban los funcionarios estadounidenses.

Los misiles hipersónicos son parte de la más alta tecnología militar en desarrollo. Por definición, las armas hipersónicas son aquellas que superan la velocidad del sonido en su vuelo, es decir, 1.237 kilómetros por hora (a una temperatura de 20ºC), según explica James Acton, codirector del Programa de Política Nuclear del Carnegie Endowment for International Peace, un grupo de expertos con sede en Washington.

Entre las principales versiones del arma se encuentran los vehículos planeadores hipersónicos (HGV), que son enviados al espacio, alcanzan grandes alturas y luego regresan con trayectorias sin rumbo definido hacia el objetivo. Los misiles de crucero hipersónicos (HCM) son un tipo de proyectil que tiene un sistema de propulsión que rompe la barrera del sonido varias veces.

El Xingkong-2 ("Starry Sky-2" en traducción libre), es un avión hipersónico no tripulado que, según el gobierno chino, viajaba a 7.344 kilómetros por hora. Es decir, seis veces más rápido que la velocidad del sonido, capaz de dar un giro completo sobre el ecuador en menos de dos horas.

Estados Unidos, Rusia y China están desarrollando armas hipersónicas, incluidos vehículos planeadores que se lanzan al espacio en un cohete pero orbitan la Tierra por su propio impulso. Son más lentos que un misil balístico, pero tienen la ventaja de no seguir la trayectoria de la parábola fija de un misil balístico y son maniobrables, lo que los hace más difíciles de rastrear.

Taylor Fravel, un experto en política de armas nucleares de China que desconocía la prueba, dijo que un vehículo hipersónico armado con una ojiva nuclear podría ayudar a China a dejar obsoletos los sistemas de defensa antimisiles estadounidenses diseñados para destruir los misiles balísticos. "Los vehículos planeadores hipersónicos (...) vuelan en trayectorias más bajas y pueden maniobrar en vuelo, lo que los hace difíciles de rastrear y destruir", dijo Fravel, profesor del Instituto de Tecnología de Massachusetts.

La creciente preocupación por la capacidad nuclear de China se produce en el mismo momento en que Beijing continúa fortaleciendo sus fuerzas militares convencionales y participa en actividades militares cada vez más asertivas cerca de Taiwán. Mientras acelera los preparativos para dar un paso hacia la reunificación militar de Taiwán con China continental, Xi Jinping busca acumular suficientes armas nucleares para disuadir a Estados Unidos de intervenir en nombre del gobierno de Taipei.

Taiwán, como hemos venido señalando, es estratégico para Beijing, tanto por su capacidad para brindar acceso a las aguas profundas del Océano Pacífico (que China no tiene) como por su posesión de infraestructura tecnológica avanzada, siendo la sede de la empresa de producción de semiconductores de última generación más valiosa del mundo: Taiwan Semiconductor Manufacturing Company.

Desde su primera prueba atómica en 1964, China se ha adherido a una política de "disuasión mínima", prometiendo no adquirir más capacidad nuclear de la necesaria para tomar represalias contra un ataque y afirmando que nunca tomaría la iniciativa en el uso de armas nucleares. Como resultado, se cree que China tiene alrededor de 350 ojivas nucleares, según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), una fracción de las 5.550 ojivas que posee el imperialismo estadounidense.

Pero los descubrimientos recientes han alterado las predicciones sobre el ritmo de construcción del arsenal nuclear de China. Con el imperialismo estadounidense acechando, la burocracia reaccionaria de Pekín, encabezada por Xi Jinping, colocó el programa nuclear en el primer plano de importancia para los ingenieros militares del Ejército Popular de Liberación. Desde junio, los expertos han descubierto más de 200 silos de misiles en construcción en los remotos desiertos occidentales de China., en las provincias de Xinjiang y Gansu. El campo de construcción de silos de misiles de 800 km² en Xinjiang es la expansión más significativa del arsenal nuclear chino hasta la fecha. Según los datos, China está construyendo 10 veces más silos para misiles balísticos intercontinentales (Misiles Balísticos Intercontinentales, en el acrónimo en inglés ICBM) de los que tiene actualmente en funcionamiento.

La revelación del lanzamiento hipersónico se produce cuando la administración Biden lleva a cabo la Revisión de la Postura Nuclear, una revisión de políticas y capacidades ordenada por el Congreso que ha generado una fractura dentro del establishment yanki entre los defensores del "control de armas" y aquellos que dicen que Estados Unidos debe hacer más para modernizar su arsenal nuclear ante China.

El Pentágono no comentó sobre el informe, pero expresó su preocupación por China. "Dejamos en claro nuestra preocupación por las capacidades militares que China sigue buscando, capacidades que solo aumentan las tensiones en la región y más allá", dijo John Kirby, un portavoz. "Esta es una de las razones por las que consideramos a China nuestro principal desafío en términos de ritmo".

La difusión del ejercicio hipersónico también responde a las amenazas regionales de Estados Unidos en Asia-Pacífico. En particular, el acuerdo AUKUS, que involucra a Estados Unidos, Reino Unido y Australia , que permitirá a este último acceder a la tecnología de los submarinos nucleares del Pentágono. El acuerdo AUKUS fue la primera medida del regreso de Biden al "Pivot hacia Asia", después de la fallida retirada militar de Afganistán y la consiguiente desconexión de Oriente Medio, algo que enfureció al gobierno chino, que lucha por la posesión del Mar del Sur de China.

La embajada china se negó a comentar sobre la prueba, pero el portavoz Liu Pengyu dijo, según el Financial Times, que China siempre había seguido una política militar de "naturaleza defensiva" y que su desarrollo militar no estaba dirigido a ningún país. "No tenemos una estrategia global y planes para operaciones militares como los tiene Estados Unidos. Y no estamos para nada interesados ​​en participar en una carrera armamentista con otros países", dijo Liu. "En contraste, Estados Unidos ha inventado en los últimos años excusas como ’la amenaza de China’ para justificar su expansión militar y el desarrollo de armas hipersónicas. Esto ha intensificado directamente la carrera armamentista en esta categoría y ha socavado seriamente la estabilidad estratégica global".

Este armamento del Ejército Popular de Liberación estaba siendo desarrollado por la Academia China de Aerodinámica Aeroespacial. CAAA es un instituto de investigación de la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China, la principal empresa estatal que fabrica sistemas de misiles y cohetes para el programa espacial chino.

La idea de un desarrollo pacífico de China, justificada por la formación diferenciada de su Estado, introvertido y no beligerante, desarrollada por autores como Giovanni Arrighi o, con una visión menos sofisticada y cruda, por grupos estalinistas, no son congruentes con tiempos de crisis, guerras y revoluciones, en los que las disputas interestatales pueden adquirir un carácter beligerante en nombre de la preeminencia capitalista.

El conflicto entre Estados Unidos y China se da en este momento, y su carrera nuclear responde a objetivos contrarios a los intereses de las masas. Un eventual resultado militarista solo puede traer consecuencias reaccionarias a los trabajadores en China y en todo el mundo, que son la única fuerza capaz, con un programa independiente, de detener nuevas atrocidades por parte de las potencias explotadoras.

Por André Barbieri@AcierAndy

Lunes 18 de octubre

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El traslado de Saab a EU, un "secuestro en toda línea": Maduro

EU sabía que esto era una puñalada para el diálogo en México con la oposición, sostiene el gobernante // Guaidó celebra la extradición // Venezuela cuenta ya con vacunas anti-Covid

 

Caracas. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aseguró ayer que buscará demostrar la inocencia y lograr la libertad de su diplomático Alex Saab en todos los organismos internacionales, y calificó su extración de Cabo Verde a Estados Unidos de "injusticia innoble" y "secuestro".

La defensa de Saab, acusado de ser "testaferro" de Maduro, denunció el "atropello" que representa la entrega del también empresario, de 49 años, a la justicia estadunidense, que lo acusó de lavado de dinero en julio de 2019.

Los abogados de Saab aseguraron que fue trasladado a Estados Unidos "sin notificación del Tribunal Constitucional a la defensa".

Al respecto, Maduro relató: "llegó un avión, se bajaron unos matones, lo buscaron y lo sacaron a golpes del lugar donde cumplía casa por cárcel y se lo llevaron sin avisar a los abogados, a la familia, ni nadie. ¡Un secuestro en toda la línea del gobierno de Estados Unidos!"

Durante un discurso televisado, Maduro informó que su gobierno "se está moviendo en la Organización de Naciones Unidas, en Nueva York, en Ginebra, en todos los organismos de derechos humanos" para lograr la liberación de Saab.

Agregó que el enviado especial de Venezuela consiguió alimentos, gasolina, medicamentos para diabéticos y tratamiento para personas con cáncer, en medio de las sanciones que enfrenta su país.

De igual manera, manifestó que se trata del segundo secuestro de Saab; el primero fue cuando lo detuvieron en Cabo Verde en junio de 2020, cuando su avión hizo una escala técnica en un viaje hacia Irán.

Maduro acusó que "el gobierno de Estados Unidos sabía que secuestrando a Alex Saab, miembro de la comisión de diálogo en México, le metía una puñalada mortal a las negociaciones... no quieren la paz para Venezuela".

El gobierno canceló su participación en una nueva ronda de encuentros con la oposición prevista para ayer en la Ciudad de México, y anunció que "vendrán otras respuestas".

El jefe de la delegación opositora Gerardo Blyde, pidió desde la capital mexicana la reanudación del diálogo "lo más pronto posible".

El gobierno de Noruega, facilitador de ese proceso, aseguró que seguirá trabajando para que el gobierno y la oposición venezolana vuelvan a la mesa lo antes posible.

En contraste, el opositor Juan Guaidó, reconocido por Estados Unidos y más de 50 gobiernos como "presidente" venezolano, "celebró" en Twitter la extradición.

Saab, quien tiene las nacionalidades venezolana y colombiana, comparecerá hoy ante una corte de Florida. El ex funcionario fue vinculado a un presunto esquema de soborno por más de 350 millones de dólares en un proyecto de vivienda de interés social del gobierno venezolano. Su socio, Álvaro Pulido, cuyo paradero se desconoce, también es acusado por la justicia de Estados Unidos.

Antes de las declaraciones del mandatario venezolano, hubo una concentración en apoyo a Saab en Caracas. Ahí, su esposa, Camilla Fabri, denunció un "segundo secuestro" de su marido, y sentenció: "lo que más le molesta a Estados Unidos es que mi esposo Alex Saab jamás se doblegará".

La mujer leyó un mensaje de su esposo en la Plaza Bolívar: "enfrentaré el juicio con total dignidad. Deseo dejar claro que no tengo nada que colaborar con Estados Unidos, no he cometido ningún delito".

El empresario aseguró que está en pleno uso de razón y que no es suicida "por si acaso me asesinan".

En otro orden, Maduro anunció que su país cuenta con la cantidad suficiente de vacunas para inmunizar contra el Covid-19 a 80 por ciento de la población, y anunció que a partir de enero comenzarán a llegar las dosis para los refuerzos.

Destacó que su gobierno logró conseguir las vacunas pese al bloqueo económico y la persecución financiera de Washington.

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