Varios operarios trabajan en labores de limpieza del petróleo derramado en las costas peruanas por la refinería de La Pampilla operada por Repsol. — Cristhian Meza / EFE

El desastre ambiental por el vertido de 6.000 barriles de crudo en las costas peruanas ha desatado una crisis entre la multinacional petrolera y el Gobierno peruano, que se plantea retirar las concesiones a la empresa. De fondo, el mayor ecocidio recordado con miles de aves y peces muertos

 

 "Lo que he visto es la destrucción completa de los ecosistemas. Ahí ya no vive nada y no vivirá nada durante mucho tiempo", dice Giuliano Ardito, biólogo peruano especializado en gestión de riesgos de desastres ambientales que, durante los últimos días, ha trabajado en algunas de las zonas afectadas por el derrame de crudo a las costas del Pacífico por parte de Repsol. "Las aves mueren cubiertas de petróleo. Otras tratan de volar, pero no pueden y se limpian con su pico intoxicándose. El alimento también está contaminado; toda la red y todas las especies que dependen de este entorno están condenados", describe. 

Tras los diez primeros días del vertido accidental, la mancha de petróleo que brotó de la refinería de La Pampilla (Callao) ya abarca más de 7 kilómetros de océano y contamina cerca de 2 kilómetros de playa, donde por el momento se concentran la mayor parte de las labores de limpieza. Ardito recuerda mientras habla con Público el desastre del Prestige en las costas gallegas y, desconcertado, alude al largo periodo de recuperación: "Los efectos de eso que ustedes llamaban chapapote seguirán estando presentes durante mucho tiempo. Desconozco cuánto tardará en recuperarse del todo el ecosistema, pero hablamos de una sustancia que contiene metales pesados y que, por tanto, tiene efectos mutagénico". 

El crudo adherido en la arena y las rocas no es una mera alteración estética del paisaje. Retirarlo del todo es un paso importante, pero la presencia del elemento quedará diluida en las profundidades del Pacífico durante mucho tiempo, tal y como indican algunas investigaciones científicas realizadas sobre los impactos a la larga de otros desastres similares como el del Deepwater Horizon en la costa del Golfo de México en 2010. Diez años después de aquel accidente que dejó el mayor vertido de crudo documentado, el 55% de algunas de las especies que habitaban en la zona seguían padeciendo enfermedades pulmonares asociadas al contacto con el crudo, según una investigación de la Federación Nacional de Vida Silvestre.

Otra publicación científica de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) estima que los daños ecológicos a gran escala tras el derrame de crudo del Exxon Valdez en 1989 y el vertido del Hebei Spirit en 2007 pueden persistir al menos durante veinte años. Los investigadores citaban impactos prolongados en el tiempo en la calidad de los corales, la contaminación de las ostras para consumo humano, la reducción de población de delfines, tortugas y aves marinas, así como los daños en los humedales de costa.

Estas referencias son sólo algunas de las ya evidenciadas por los constantes vertidos y derrames provocados por una economía dependiente de los combustibles fósiles. "Todo esto tiene consecuencias socioeconómicas importantes", dice el biólogo peruano, haciendo hincapié en que esa idea de red ecosistema también incluye al ser humano que depende de los valiosos recursos pesqueros de la zona, además de la atracción turística de las playas que, cubiertas de petróleo, afrontan la recta final del verano.

Los focos sobre Repsol

Los daños causados, que cada día parecen acrecentarse, han dejado un clima de tensión importante entre el Gobierno peruano de Pedro Castillo y la multinacional española Repsol, cuya filial lleva operando en la refinería de La Pampilla desde 1996. 

El Ejecutivo, que ha aprobado este lunes la declaración de emergencia ambiental, está estudiando qué medidas legales puede tomar contra la multinacional y se plantea suspender la concesión que le permite trabajar en una de las mayores refinerías petroquímicas del país latinoamericano, según ha podido saber Público. La controversia gira en torno a la reacción tardía de la empresa y a los malos cálculos sobre las dimensiones del desastre, algo que los expertos consideran podría ser clave para entender las dimensiones de la catástrofe ambiental. Ricardo Giesecke, exministro de Medio Ambiente de Perú durante el Gobierno de Ollanta Humala, tilda los hechos de "vergüenza" y asegura a este diario que bajo su punto de vista "lo más ecuánime y simple sería suspender el permiso de operaciones, al menos hasta que no estén todas las cosas en su sitio".

En un primer momento se dio parte de un vertido equivalente a 0,16 barriles de crudo, una capacidad algo inferior al depósito de gasolina de un coche, y se estimaba que la mancha de petróleo ocupaba unos 2,5 metros cuadrados. El daño, finalmente se estima en unos 6.000 barriles que abarcan más de 4 km² de mar. Además, Repsol tuvo constancia del accidente sobre las 5.00 pm del día 15 de enero, pero no dio aviso a las autoridades hasta las diez de de la noche, unas cinco horas después, según ha informado el departamento de Supervisión Ambiental del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), adscrito al Ministerio de Medio Ambiente de Perú.

En una entrevista para el programa Punto Final, Jaime Fernández-Cuesta, presidente de Repsol Perú, lamentaba lo sucedido y sostenía que el accidente había sido una probable consecuencia del incremento del oleaje provocado por la erupción volcánica del Tonga en Nueva Zelanda. El pequeño tsunami provocó dos muertes en Perú durante las horas previas al accidente y en medios internacionales como la BBC se ha vinculado el vertido con el oleaje anómalo.

La tesis del oleaje parecía una explicación factible, pero en las últimas horas los medios peruanos han publicado algunas informaciones que desmienten que el tsunami generado haya estado detrás de la tragedia. El Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin) ha realizado un primer informe de investigación sobre la fuga de crudo y este no menciona en ningún momento el oleaje anómalo, aunque si menciona un movimiento brusco del buque que descargaba el petróleo. Fuentes de la multinacional española lamentan el ruido mediático y aseguran a Público que dicho informe no es definitivo y llaman a tratar el asunto desde la "rigurosidad". En 2019, Repsol Perú instaló una nueva monoboya de descarga en la refinería de La Pampilla que, según anunciaba la propia empresa, soportaba olas de hasta 3,5 metros de altura.

¿Marca España?

La tensión entre el Gobierno y la multinacional petrolera es palpable. La decisión de estudiar acciones legales y abrir la puerta al fin de las licencias que permiten operar a la compañía en la refinería costera llega dos días después de que Repsol decidiera no presentarse en el Congreso peruano para dar explicaciones sobre lo ocurrido, algo que causó el enfado de los políticos de prácticamente todo el arco parlamentario. 

Las pesquisas del Gobierno, según informan algunos medios como La República, apuntan a Repsol como principal culpable de los hechos. Esas cinco horas de diferencia entre la catástrofe y la alerta emitida por la empresa; los malos cálculos a la hora de identificar la magnitud del derrame; y la dificultad de relacionar la erupción del Tonga a más de 10.000 km de distancia con el vertido ponen bajo el foco a la petroquímica vasca. Sin embargo, en caso de que finalmente se evidenciara la culpabilidad de Repsol, las posibilidades de una condena firme a escala internacional son difusas.

Pedro Ramiro, doctor en Ciencias Químicas e investigador del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL), explica que en este caso "entran en colisión la parte política con la jurídica", ya que sobre el papel Repsol Perú es distinta a Repsol España, la matriz. "Formalmente sería una empresa peruana que se tendría que juzgar en base a la legislación peruana", explica el experto, que recuerda que solamente se pueden llevar ante los tribunales internacionales los crímenes de lesa humanidad y otros casos graves que no prescriben en el tiempo. Esto es algo que algunas organizaciones sociales, como la Fundación del exjuez Baltasar Garzón, están tratando de cambiar a través de la petición de introducir la figura del ecocidio dentro de la lista de casos juzgables en cortes internacionales.

Si el derecho internacional dinamita la posibilidad de que una compañía como Repsol rinda cuentas por supuestos delitos ambientales en países terceros, las leyes nacionales españolas tampoco dejan la puerta abierta para que Perú pueda acudir ante los tribunales europeos. No en vano, existen casos puntuales en el planeta, como la legislación de Países Bajos, que permitió juzgar a Shell por vertidos de petróleo en la cuenca del río Niger. Desde OMAL reclaman cambios que permitan avanzar hacia el rendimiento de cuentas de las multinacionales, además de tratados vinculantes que regulen las actividades económicas en terceros países.

Repsol, en este caso, no es una empresa cualquiera. Las actividades de la petrolera en territorio americano representan en buena medida la denominada marca España, pues se trata de un agente económico importante en la industria nacional y es una de las grandes empresas del sector energético del país. "La presencia de las grandes compañías españolas en territorio americano no se entiende sin el apoyo del Estado español. No del Gobierno, sino del Estado, pues siempre se les han puesto herramientas para facilitar su expansión internacional, sea a través de avales, créditos ICO o créditos del CESCE...", indica el investigador de OMAL. "Lo que no tiene sentido es que  haya una gran alianza de colaboración publico-privada para brindar apoyo a estas compañías, pero cuando hay problemas porque sus actividades generan impactos el Estado se lave las manos", opina.

En el caso de la refinería de La Pampilla, el Estado tiene ciertas implicaciones en la operatividad de Repsol. En 2016, recibió el respaldo del CESCE para la expansión de la planta cubriendo el riesgo del crédito de seis bancos para las obras. En 2017, CESCE también respaldó otra expansión de la refinería peruana. CESCE es una empresa con participación mayoritaria del Estado que brinda apoyo a empresas en proceso de internacionalización.

Público se ha puesto en contacto con el Ministerio de Asuntos Exteriores para conocer la postura del Gobierno sobre la posible implicación de Repsol en el derrame de crudo, pero en el momento en el que se publica esta información no ha obtenido respuesta

24/01/2022 21:54

Publicado enMedio Ambiente
Manifestación por la COP26 en Amsterdam. Bas van Est

¿Cuántas veces has escuchado hablar de ecofeminismos? Posiblemente sería incapaz de poner un número que se aproxima a una realidad común, posiblemente me haya perdido más de una vez tratando de explicar qué implica hablar de ecofeminismos en general y qué implica hablar de ellos desde unas coordenadas anticapitalistas.

Los ecofeminismos son un espacio de encuentro, donde confluyen corrientes de pensamiento, análisis teóricos, propuestas políticas y movimientos sociales diversos. La suma de estos enfoques moldea un cuerpo político-teórico-práctico plural con múltiples voces y sujetos que propone nuevas formas de organización y proporciona lecturas críticas sobre la realidad que nos atraviesa. Y si hay una cosa todas hemos aprendido leyendo sobre ecofeminismos es que, este cuerpo diverso y plural, sus miradas nacen de la impugnación de un sistema brutal, capitalista, genocida, colonial y heteropatriarcal 1/, que se produce y reproduce en base al dominio, la explotación y la desposesión. Ante las múltiples formas de dar respuesta a esta impugnación, algunas nos planteamos hacerlo desde el marxismo, desde la posición de ser feministas ecosocialistas revolucionarias, desde la voluntad de articular un ecofeminismo materialista, decolonial e internacionalista que nos permita articular una política de clase para el 99%.

Estas líneas que siguen recogen ideas, debates y reflexiones compartidas en esferas académicas, políticas y activistas, fruto de querer ampliar la discusión, de querer socializarla, conscientes de que parten de un pensamiento situado y territorializado en el Norte Global, que cambia y evoluciona.

  1. Ecofeminismo materialista frente al capitaloceno

«Las ecofeministas explican las conexiones históricas, materiales e ideológicas entre la subyugación de las mujeres y la dominación de la naturaleza». Con esta frase, Christelle Terreblanche empieza a definir el ecofeminismo en Pluriverse: A Post-Development Dictionary (2019) 2/ y genera un marco de discusión clave: ¿por qué hablamos de conexiones históricas, materiales e ideológicas?

El desarrollo de una propuesta ecofeminista materialista no se da en un espacio vacío. Nuestro espacio de debate se ve mediado por la constitución de un mainstream verde en el imaginario colectivo que, lejos de ser un elemento revolucionario y de transformación, han significado nuevas formas de enunciación y acumulación del capital.

La asunción de lo «verde» no se ha traducido en propuestas de enverdecimiento real de la economía, de reconocimiento de los límites biofísicos o de valorización de aquellos trabajos de sostenibilidad de la vida. Ha dado paso a procesos de mercantilización de lo verde y a la generación de nuevos espacios de acumulación, de nuevas burbujas especulativas sobre la naturaleza, la biodiversidad y el clima. La extracción de beneficios de los desastres naturales y sanitarios, de la disminución de reservas de agua y de la extinción de especies, a través de emisiones de deuda y la consolidación de nuevos mercados transnacionales ejemplifican a la perfección este proceso. 3/

Al mismo tiempo, ha impulsado una despolitización de la cuestión ambiental a través de la hegemonización de la narrativa del antropoceno y la construcción del capitalismo verde. Por una parte, la consolidación del discurso del antropoceno en el sentido común 4/ ha cristalizado en la concepción de un nosotros abstracto y totalizante responsable de la crisis socio-ecológica, escondiendo todas aquellas no privilegiadas, deshumanizadas e invisibles que se han opuesto activamente a la destrucción de la naturaleza. Así, se genera un discurso de culpabilización ante un sujeto global, ahistórico y de naturaleza destructiva –la humanidad– que contamina en todos los territorios por igual, que privatiza, canibaliza, explota, destruye y colapsa el sistema-tierra de forma inevitable. Y por otra parte, la construcción de un capitalismo verde certifica la entrada de la cuestión ambiental como mercancía y se plantea su resolución en términos de laisser-faire del capital. El reconocimiento por parte del capital del problema del cambio climático no implica una internalización de sus externalidades ni mucho menos que se vuelva sostenible: significa que corporaciones transnacionales y organismos financieros observan las necesidades de inversión en adaptación y/o mitigación climática como nuevos espacios de acumulación. Por lo tanto, la acción queda limitada a todo aquello que no cuestione el modelo de raíz, planteando así soluciones tecnológicas desde una lógica de sustitución, sin planificar ni priorizar necesidades, ni cuestionar los impactos sobre cuerpos, comunidades y ecosistemas.

Así, los ecofeminismos materialistas se construyen desde la otredad. Se construyen visibilizando que la crisis socio-ecológica, que las crisis que nos rodean, tiene una raíz histórica, que son fruto de decisiones políticas y relaciones materiales –y simbólicas– desiguales, y que estas se han dado en un sistema jerárquico de significación. Un sistema que polariza diferencias entre sujetos y las plantea como separaciones naturales e irreconciliables que se corresponden directamente a y naturalizan las opresiones de género, clase, raza y naturaleza, respectivamente. 5/ Por lo tanto, las lógicas de dominación, explotación y desposesión sobre los cuerpos y naturaleza responden a un ideal performativo: un sujeto autónomo en posesión de la razón –en cuanto a la ciencia, la tecnología y el derecho– y los medios de producción, con cuyas herramientas tiene el derecho a extraer el trabajo y el valor de lo que define como otredad.

Los ecofeminismos materialistas se articulan frente a una historia social, política, económica y cultural, desigual y violenta. Los ecofeminismos materialistas son una política emancipadora, una propuesta para el 99%, para las que sostienen el mundo.

  1. Cuerpos y sujetos: ¿quiénes impulsan la transición?

Si la definición del sujeto revolucionario y de la clase han sido y son una de aquellas discusiones sin fin dentro de la praxis-teoría marxista; en los feminismos, observamos un proceso similar en la definición del sujeto emancipatorio y la comprensión de la experiencia encarnada, del cuerpo. Estos debates se reproducen y se complejizan, intentando dar respuesta a pregunta de qué sujetos van a impulsar la transición –o transiciones–. Pero, ¿en qué términos se da el debate?

Las miradas ecofeministas sobre la noción de trabajo son fundamentales para el debate. Desde un análisis histórico de la división sexual, racial y transnacional del trabajo, Plumwood en Feminism and the Mastery of Nature (1993) ponía de relieve la asociación del trabajo como aquello concebido exclusivamente como productivo, con valores de sociabilidad y promoción de la cultura del sujeto autónomo y autosuficiente, aquello que se daba fuera del hogar, en fábricas y oficinas. Aquellas tareas invisibles de provisión de bienestar, de reproducción social y sostenibilidad de la vida se comprenden como menos-que-trabajo, naturalizándolas, precarizándolas, convirtiéndolas en algo más fácilmente apropiable. Así, planteaba el trabajo desde la premisa de la propiedad y la percepción de devenir mercancía en el sí de un circuito económico globalizado.

Esta lectura lleva a la teórica ecofeminista Ariel Salleh a defender la necesidad de situar el trabajo invisible de la reproducción como un frente de batalla dentro de una política económica ecofeminista. A través del concepto de clase meta-industrial6/ busca dar reconocimiento a una clase sin nombre, a aquellos que realizan trabajos que tienen una mediación directa con los ciclos humanos y naturales y que, en su desarrollo, aseguran el mantenimiento de las condiciones necesarias para el sostenimiento de la vida. Es una clase trabajadora, de cuerpos colonizados y subalternizados; que se construye desde la otredad de no ser industrial, de realizar tareas de cuidado y subsistencia, y de la contradicción estructural constante de ser recurso esencial sin condición reconocida de sujeto político. 7/ Así, dentro de la clase meta-industrial encontramos cuerpos feminizados, LGBTIQ+; cuerpos comunitarios, rurales, campesinos, indígenas y racializados; sujetos que con su acción enfrían la tierra.

Stefania Barca en Forces of Reproduction (2020) 8/ plantea cuáles son los sujetos clave que muestran las contradicciones del sistema, que habitan sus márgenes y lo rechazan a través de sus prácticas cotidianas y formas de existencia. Estos sujetos que denomina las fuerzas de reproducción, son cuerpos racializados, feminizados, queer, asalariados y no asalariados, que hacen tareas humanas y no humanas que, con su agencia material, mantienen el mundo vivo. Son sujetos invisibles para el sistema y olvidados en la historia, sujetos en construcción producto de la confluencia de luchas (trans)feministas, indígenas, campesinas, sindicales, en defensa de los comunes, de justicia ambiental y en lucha contra la deuda, y de todas aquellas luchas por la dignidad de «vivir vidas que merezcan la pena ser vividas».

En el reconocimiento de estas clases y los cuerpos diversos que las integran se da un espacio común de trabajo: se comprende el trabajo de cuidados, de reproducción y sostenibilidad de la vida como trabajo, como trabajo que produce un valor metabólico necesario y que es trabajo climático.

  1. Entre el reconocimiento y la redistribución ecofeminista: la cuestión del sujeto

En definitiva, si abordamos la cuestión del sujeto desde los ecofeminismos nos encontramos en un debate abierto. Un debate que se da desde posiciones teórico-académicas, desde las experiencias de lucha local pero también globales, y desde los nuevos espacios donde se desarrolla el conflicto capital-vida. Así pues, la discusión está dada y ante las reflexiones planteadas por autoras como Salleh y Barca, podemos problematizar la construcción del sujeto: ¿es correcto equiparar la necesidad de visibilización de los trabajos de reproducción y los cuerpos que los desarrollan a la constitución del sujeto revolucionario?

Sería un error considerar anecdótico la necesidad de reconocimiento de todos los trabajos de reproducción social y sostenibilidad de la vida que se dan en nuestro metabolismo socio-ecológico, junto a la voluntad de visibilizar los cuerpos que los realizan. Así, es necesario poner consciencia sobre los cuerpos que hacen posible la producción agroalimentaria, la pesca y la recolección, los trabajos domésticos y de cuidados, los trabajos de cuidado agroforestales y la silvicultura, las tareas de limpieza y saneamiento de los comunes –naturales y urbanos–, y que desarrollan tareas de provisión de bienestar comunitario fundamentales como la educación, la asistencia sanitaria, la recogida de residuos, etc.; entendiendo que son formas de trabajo reproductivas esenciales para el desarrollo de la vida humana en un contexto interdependiente y ecodependiente. Y sí, como recoge Barca en su planteamiento, son tareas humanas y no humanas, de ahí la necesidad de reconocer y visibilizar los procesos fundamentales que miles de especies hacen para el mantenimiento y sostenibilidad de nuestros ecosistemas. La cuestión de reconocimiento no es menor, es un reconocimiento amplio intraespecie pero también interespecie; pero el reconocimiento derivado de la realización de estas tareas no constituye el sujeto revolucionario.

Concebimos que el sujeto se construye en la lucha de clases, se construye a través de la autoorganización por la emancipación; no viene dado sólo por el desarrollo de un papel histórico y estratégico dentro de la estructura, sino por la disputa política colectiva que se da desde ese lugar. Así, el rol del reconocimiento en la concepción del sujeto es importante pero no es definitorio y, a riesgo de pecar de androcentrismo, puede llegar a exceder las realidades que intervienen en la lucha de clases.

Otro eje de problematización que podemos encontrar es la caracterización del sujeto. Las propuestas de clase que formulan Salleh y Barca surgen de hacer un repaso histórico a las formas de organización y las relaciones de poder, reconociendo, visibilizando y valorizando todo aquello que deviene otredad. Así, tanto la clase meta-industrial como las fuerzas de reproducción se configuran alrededor de la otredad, dibujándose sobre sujetos de características concretas y dándoles, a esas características, un potencial revolucionario y de transformación de per se. Pero, si bien observamos que la composición del sujeto revolucionario hoy está formada por una diversidad de cuerpos racializados, feminizados, campesinos, indígenas, asalariados y no asalariados, entre otras características, estas no son por ellas mismas constituyentes del sujeto.

No partimos de miradas ni esencialistas ni mecanicistas: si el sujeto se construye en la lucha, es en ella donde observamos y observaremos las características del sujeto revolucionario; siendo conscientes que es posible que encontremos que no todos los cuerpos respondan a ellas. Por lo tanto, la caracterización del sujeto no es estable ni responde intrínsecamente a lo que se considera otredad: se encuentra en movimiento, evolucionando constantemente dentro de los espacios de lucha de clases.

Al plantear los ecofeminismos como una política de clase para el 99%, en lugar de definir un nuevo sujeto ponemos de relieve cómo desde las coordenadas ecofeministas materialistas tenemos la capacidad de ampliar el sujeto de clase más allá de los sectores de trabajadoras. Esto adquiere especial importancia en un momento como el actual en el que, tal como describe Tithi Bhattacharya (2019), la producción de la vida cada vez genera más conflictos ante los imperativos de producción del capital. Es por este motivo por el que aquellos cuerpos que realizan las tareas de reproducción social y sostenibilidad de la vida se sitúan en una posición estratégica de lucha revolucionaria. Es en este punto donde las lecturas ecofeministas materialistas amplían la mirada sobre el sujeto; y es desde ahí, donde podemos trabajar en la organización de un sujeto político amplio y diverso con potencial revolucionario.

20 enero 2022

Notas

1/ Martí, J. (2020, septiembre). Entrevista a Maristella Svampa y Marta Pascual. Plural. Viento Sur, 171.https://vientosur.info/los-ecofeminismos-se-enfrentan-a-una-forma-de-hacer-que-violenta-los-cuerpos-las-personas-y-la-tierra/

2/ Terrerblanche, C. (2019). ‘Ecofeminism’. En: Kothari, A., Salleh, A., Escobar, A. Demaria, F., i Acosta, A. (eds.). Pluriverse. A Post-Development Dictionary. New Delhi: Tulika Books, 163-166.

3/ Bregolat, J. (2021). ¿Dónde está la justicia global en los pactos verdes? Propuestas para unos pactos verdes globales e internacionalistas. Barcelona: Observatori del Deute en la Globalització. https://odg.cat/es/publicacion/donde-esta-la-justicia-global-en-los-pactos-verdes/

4/ Goodman, J. y Salleh, A. (2013). The ‘green economy’: class hegemony and counter-hegemony. Globalizations, 10(3), 411-424.

5/ Plumwood, V. (1993). Feminism and the Mastery of Nature. Londres: Routledge.

6/ Salleh, A. (2017 [1997]). Ecofeminism as Politics: Nature, Marx and the Postmodern. Londres: Zed Books.

7/  Salleh, A. (2000). The Meta-industrial Class and Why We Need It. Democracy & Nature, 6(1), 27-36.

8/ Barca, S. (2020). Forces of Reproduction. Notes for a Counter-Hegemonic Anthropocene (Elements in Environmental Humanities). Cambridge: Cambridge University Press.

Joana Bregolat forma parte del Área de ecosocialismo de Anticapitalistas.

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Indígenas de Ecuador presentan más de 365 mil firmas contra el extractivismo

Se espera que en las próximas fechas las Corte Constitucional de Ecuador se pronuncie respecto a la petición indígena. 

Organizaciones indígenas de Ecuador presentaron este martes más de 365.000 firmas ante la Corte Constitucional para exigir su derecho de que previo a autorizar cualquier tipo de extracción minera o petrolífera en la zona amazónica esta les sea consultada.

Un número importante de pobladores de comunidades endémicas de la selva amazónica, encabezados por miembros de los A’i Kofán de Sinangoe, y Waraoni de Pastaza se personaron en la sede judicial constitucional para presentar las 365.515 rúbricas.

Ante esta acción, se prevé que la corte ecuatoriana se pronuncie en las próximas fechas respecto al pedido que ha sido apoyado, además, por otras organizaciones sociales del país suramericano.

“El mundo tiene sus ojos sobre Ecuador debido a los históricos casos de la comunidad A’i Kofán de Sinangoe y Waorani de Pastaza, que vencieron al poder empresarial y al Estado ecuatoriano que entregó concesiones mineras y petroleras en sus territorios ancestrales, sin la debida consulta”, expresa el comunicado publicado por los firmantes de la petición.

El texto continúa detallando que la petición se posiciona contra la intención del Gobierno encabezado por Guillermo Lasso “de aplicar políticas petroleras y mineras que plantean la expansión de estas actividades, poniendo en riesgo a territorios indígenas de todo el país, en especial de la Amazonía”.

Por su parte, el líder de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (Confenaie), Marlon Vargas se refirió al precedente que sentó la comunidad del A’i Kofán y subrayó que la corte tiene “la oportunidad histórica” de emitir un fallo favorable que garantice el derecho de las comunidades autóctonas a la consulta y “el consentimiento previo, libre e informado”.

El presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), Leónidas Iza Salazar se refirió a la amenaza del cambio climático como un producto del sistema de la explotación capitalista.

También emitió criterio el presidente Comunidad A’i Kofán de Sinangoe, Victor Quenamá quien aseveró que la comunidad indígena no desea explotar los bosques, ni que lo exploten mineros, ni maquinaria pesada, así como reafirmaron su deseo de defender la selva.

Por su parte, la presidenta de la Organización Waorani de Pastaza, Silvana Nihua afirmó que se sienten respaldados por la comunidad nacional e internacional, así como expresó su deseo de que la corte respalde la solicitud de los pueblos indígenas.

Vale mencionar que el presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, emitió el pasado mes de julio un decreto que busca duplicar la producción petrolífera nacional, acción que fue vista como inconstitucional por varias organizaciones sociales del país; pues tomó la decisión sin tomar en cuenta el criterio de las comunidades que podrían verse

19 enero 2022afectadas por la explotación del crudo.

Publicado originalmente en teleSUR

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Investigadores advierten que la contaminación química superó el “límite seguro” para la vida en la Tierra (+ Video)

Un equipo internacional de investigadores publicó recientemente un estudio en la revista Environmental Science & Technology, en el que advierten que los niveles de contaminación química del planeta ya provocan le desestabilización de los ecosistemas y, por lo tanto, constituyen una grave amenaza para los humanos y el resto de seres vivos.

Si bien existen muchos tipos diferentes de contaminación provocada por los humanos que afectan a la Tierra, la química es una de las más peligrosas.

Entre los peores contaminantes de este tipo están los plásticos, pues son extremadamente duraderos y se han detectado en los rincones más aislados del mundo, como el fondo del océano o las cimas de las montañas.

De acuerdo con los investigadores, otros 350 000 productos químicos sintéticos (incluidos pesticidas, compuestos industriales y antibióticos) también constituyen una seria fuente de preocupación, pues entre todos han posibilitado que la contaminación química cruce un “límite planetario”, el punto en el que los cambios provocados por el hombre en la Tierra son tan impactantes que generan reacciones en cadena desestabilizadoras.

“Ha habido un aumento de 50 veces en la producción de productos químicos desde 1950 y se prevé que se triplique nuevamente para 2050”, explicó a The Guardian Patricia Villarrubia-Gómez, coautora del estudio y asistente de investigación en el Centro de Resiliencia de Estocolmo (Suecia). 

“El ritmo al que las sociedades están produciendo y liberando nuevos productos químicos al medio ambiente no es consistente con permanecer dentro de un espacio operativo seguro para la humanidad”, precisó.

Los investigadores determinaron que la tasa de producción de productos químicos está aumentando rápidamente y su liberación al medio ambiente ocurre a mucha más velocidad que la capacidad de las autoridades para rastrear o investigar los impactos.

“Hay evidencia de que las cosas apuntan en la dirección equivocada en cada paso del camino”, advirtió la profesora Bethanie Carney Almroth de la Universidad de Gotemburgo.

“Por ejemplo, la masa total de plásticos ahora excede la masa total de todos los mamíferos vivos. Eso para mí es una indicación bastante clara de que hemos cruzado un límite. Estamos en problemas, pero hay cosas que podemos hacer para revertir algo de esto”, añadió. 

Entre las amenazas que ya se han abordado de forma masiva y efectiva están los clorofluorocarburos, químicos responsables de la destrucción de la capa de ozono que ya se han prohibido en la mayoría de países.

No obstante, los científicos concluyen que aún existe una gran cantidad de compuestos químicos en uso y que solo una pequeña fracción de estos ha sido evaluada para determinar su seguridad.

20 enero 2022

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Miércoles, 19 Enero 2022 06:02

De marcianos, meteoros e idiócratas

De marcianos, meteoros e idiócratas

Es indudable que a finales del siglo XIX, algún hado del destino decidió que la "industria de los sueños" surgiera casi a la par de Interpretación de los sueños, de Sigmund Freud. Sueños que, en ambos casos, podían hiperbolizarse en pesadilla.

Proyectada en 1896 por los hermanos Lumiére, , el filme La llegada de un tren a la estación (mudo) duró apenas 50 segundos, y a un niño de nuestros días le costaría creer que aquellas primeras imágenes en movimiento causaron miedo. Dicen que "parte del público abandonó la sala, temiendo que el tren, que avanzaba en su dirección, llegase hasta ellos".

Pues bien. Luego de mirar con sus padres Don’t look up, mi nieto de 12 años pidió dormir con ellos. En cambio, el filme de Adam McKay causó un impacto distinto en los adultos, dando lugar a rebuscadas interpretaciones de lo que ya en 1440 el teólogo y filósofo renacentista italiano Nicolás de Cusa llamó La docta ignorancia.

El arte siempre ha guardado dones proféticos y… razonables. El complejo Apocalipsis de San Juan, por ejemplo, fue imaginado y redactado en el siglo II dC, a modo de consuelo. Los cristianos, como no, necesitaban creer en "otro mundo" a causa de las cruentas persecuciones de los emperadores romanos.

En 1920, tras la Primera Guerra Mundial y la mal llamada "gripe española" (pandemia que mató de 20 a 40 millones de personas), el alemán Fritz Lang estrenó El gabinete del doctor Caligari, un anticipo de la sociedad nazi que, según algunos "doctos", habría sido erradicado por la victoria del "mundo libre" en la Segunda Guerra Mundial.

Falso. Derrotado militarmente en su versión más conocida, el nazismo logró sobrevivir con argumentos seudocientíficos y verosímiles, a más de políticas de verdad que no mueven el dedo del renglón: estimular el miedo, las dudas y la ignorancia.

  1. gr.: cuando en una de las primeras escenas de Don’t look up los astrónomos Leonardo Di Caprio y Jennifer Lawrence descubren que la Tierra será impactada por un meteoro con fuerza similar al que acabó con los dinosaurios, sus jefes le recomiendan ponerse en contacto con la "Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria". Jennifer pregunta: "¿Eso existe?" "Ni idea", responde Di Caprio.

¿Ficción? Negativo. Tal oficina existe, está a cargo de la NASA y busca erigirse como una "defensa efectiva contra asteroides potencialmente peligrosos". Así, el 24 de noviembre último, el proyecto Double Asteroid Redirection (Dart) puso en órbita una misión que consiste en estrellar la superficie de un asteroide llamado Didymos para desviarlo de su eventual colisión con la Tierra.

En otra escena, un personaje idiota que sería un combo de Elon Musk, Jeff Bezos, Bill Gates, Marck Zuckerberg y Steve Jobs, irrumpe en una sesión de gabinete del gobierno estadunidense, encabezada por la no menos idiota "presidenta" Meryl Streep (Janie). Y en segundos, la convence de rescatar el cometa descubierto por el equipo de Di Caprio, "una fuente inimaginable de recursos para acabar con el hambre y la pobreza en el mundo".

¿Parodia? Idem, negativo... En agosto de 2018, la NASA anunció la posibilidad de rescatar el asteroide metálico Psyche 16, compuesto de hierro y níquel. Descubierto el 17 de marzo de 1852 desde un observatorio napolitano, el Psyche 16 tendría un valor estimado en "100 trillones de dólares (sic), equivalente a 300 veces la economía mundial".

Ficción, parodia… ¿bromas? En todo caso, el mundo quedó atónito cuando el 11 de agosto de 1984, el presidente Ronald Reagan (un ex actor de segunda) declaró a la National Public Radio: "Compatriotas: me complace anunciar que hoy firmé una ley que proscribirá a Rusia para siempre. Empezaremos a bombardear en cinco minutos".

En versión de la capitalista Hollywood o la hipercapitalista Netflix, es comprensible que la gente sienta miedo o confusión frente a los idiotas de las corporaciones económicas que operan al margen y por encima de la política y los estados, así como de los científicos, intelectuales o artistas que por "no-meterse-en-política", prefieren ignorar la realidad.

Emblemático, el caso Di Caprio, quien ya había salvado a "la humanidad" en Titanic (1997). Activo difusor del "cambio climático", Di Caprio acaba de felicitar al presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, por el decreto ejecutivo que el 14 de enero "amplió la Reserva Marina de Galápagos".

Un decreto que, así como suena, parece acertado… en la ficción. Porque en la realidad, Lasso mantiene la presencia militar de Estados Unidos en el archipiélago que nos ha contado la historia de la Tierra, y que el ex presidente Lenín Moreno calificó de "portaviones natural (sic) de Ecuador para la lucha contra el narcotráfico y la pesca ilegal".

Resumiendo: no serán los extraterrestres o meteoros los que acaben con la humanidad. Si acaso, serán los intraterrestres dueños de todo, apenas interesados en saber cuánto les costará.

Por José Steinsleger/II y última

Publicado enSociedad
La Justicia chilena frena una licitación del Gobierno de Piñera para entregar la extracción de litio a una empresa china

Los tribunales han suspendido un polémico proyecto que pone en riesgo a los salares del norte de Chile y a las comunidades que los habitan.

 

La Justicia chilena ha puesto en jaque una de las últimas y más controvertidas jugadas del gobierno de Sebastián Piñera. El viernes un tribunal acogió a trámite dos recursos que dejan suspendida una licitación para la exploración, explotación y beneficio de yacimientos de litio que el Ejecutivo había adjudicado a una multinacional china y a una empresa nacional.

"No significa la cancelación definitiva de la licitación en curso. Solo implica que esta se suspende temporalmente mientras se resuelve el presente recurso", señalaron desde el ministerio a través de una declaración pública.

Este domingo el ministro de Energía y Minería, Juan Carlos Jobet, insistió que se seguirá adelante con el proceso, una vez que se resuelva el recurso de la Corte de Apelaciones que lo puso en pausa. "Haremos ver nuestros argumentos para continuar […] Estamos confiados que con los argumentos que se presentarán y se seguirá adelante", dijo.

Impacto en los salares del norte

El gobierno quiere producir 400.000 toneladas de litio metálico comercializable (LME), divididas en cinco cuotas de 80.000 toneladas cada una. Por ahora se adjudicaron dos de ellas: una a la multinacional china ByD y la otra a la firma chilena Servicios y Operaciones Mineras del Norte. Las ofertas alcanzan los 121 millones de dólares para el Estado. "Tenemos dos opciones: o dejamos el litio bajo tierra o lo utilizamos en beneficio de todos los chilenos. Después de ver que se había estancado la producción de litio en Chile –que Australia nos había sobrepasado con largueza– y que países como Argentina y Bolivia estaban amenazando con superar a Chile, decidimos poner en marcha un plan estratégico de aprovechamiento del litio", explicó Piñera.

El anuncio de los ganadores del concurso se produjo pocas horas antes del inicio de un debate en el Congreso que podría haber paralizado el proceso que, desde que se dio a conocer en octubre, provocó malestar y rechazo ciudadano.

Las adjudicaciones son por un plazo de 7 años –prorrogables por otros dos– para hacer la exploración geológica, los estudios y desarrollo del proyecto, a los que se sumarán otros 20 de producción. Aún no hay un territorio definido en el que se instalarán las empresas, pero se sabe que será en el norte del país, en Atacama, donde se encuentran los principales salares y yacimientos de litio, en especial, el Salar de Atacama, el más grande del país.

Chile acumula las mayores reservas de litio del mundo, un 40%. Según datos de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), es el segundo productor mundial de este mineral (32%), solo por detrás de Australia (46%). Entre 2015 y 2018 sus exportaciones se cuadruplicaron a países como Corea del Sur, Japón y China, que son sus principales importadores. Cochilco también pronostica un aumento considerable de la demanda en los próximos años por la progresiva instalación de los coches eléctricos, uno de los usos más prometedores de este material.

"Una vulneración de derechos a las comunidades"

Tanto la comunidad científica, como políticos representantes de la Convención Constitucional y del Congreso se han posicionado en contra de la licitación convocada por Piñera. Pero los principales perjudicados son las comunidades locales, que observan como empresas extranjeras se adueñan de los recursos de sus territorios.

"Esta licitación nos causa mucha preocupación porque hay una vulneración de derechos que afecta directamente a los habitantes del territorio que aún existimos", dice el presidente del Consejo de Pueblos Atacameños, Manuel Salvatierra. Critica que el Estado de Chile desconozca el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre pueblos indígenas y tribales, ratificado por Chile en 2008, y que se basa en el respeto a las culturas y las formas de vida de los pueblos originarios, reconoce sus derechos sobre las tierras y los recursos naturales y el derecho a decidir sus prioridades en los procesos de desarrollo.

El abogado del Observatorio Ciudadano Marcel Dieder, quien ha estado evaluando el impacto de la extracción de litio en la cuenca del salar de Atacama, destaca también que todos los trabajos que han realizado las empresas del litio en Chile se han hecho "sin la consulta previa, libre e informada y sin el consentimiento de los pueblos indígenas". En su opinión, también se han vulnerado derechos como la libre determinación –por no poder decidir qué se va a hacer en su territorio– y el derecho a la participación en los beneficios. "Si bien se entrega dinero a las comunidades, se ha hecho sin ninguna correlación con las utilidades que ganan las empresas y al margen de los estándares para este tipo de actividades", lamenta Dieder.

A finales del año pasado, el Consejo de Pueblos Atacameños también presentó un recurso ante otro tribunal que, si bien fue acogido, no paralizó el proceso. Por eso ahora se adherirá al que fue interpuesto por el gobernador de Atacama que, junto al presentado por comunidades indígenas, fueron los acogidos este viernes. El gobierno dispone de un plazo de 10 días para entregar su informe sobre el proceso.

"Los contratos son una mala noticia"

Desde el anuncio de la aprobación, ha sido constante el ir y venir de declaraciones cruzadas entre autoridades del gobierno saliente y del que asumirá a partir del 11 de marzo con el izquierdista Gabriel Boric (Frente Amplio) a la cabeza. El equipo de Boric había pedido postergar la licitación al menos hasta la llegada de la nueva administración, pero el actual gobierno señaló que el concurso se habría adjudicado tras tomar en cuenta algunos puntos planteados por el equipo del futuro presidente. Los frenteamplistas lo negaron y Boric, que en su programa de gobierno propuso la creación de una Empresa Nacional del Litio, calificó los contratos como "una mala noticia". El exlíder estudiantil aseguró que "revisará" la licitación una vez asuma el poder, pero sus palabras sentaron mal a las autoridades actuales, que lamentaron "la desinformación" que se ha generado entorno al tema.

Sea como sea, ahora la pelota está en manos de los tribunales y el proceso queda detenido, al menos por diez días. "Es muy difícil que se resuelva todo esto bajo el actual gobierno, por tanto, la licitación de Sebastián Piñera ya no va. Ese es un hecho en relación a los tiempos", asegura el abogado del Consejo de Pueblos Atacameños, Sergio Chamorro.

Para Marcel Dieder, otra forma de revetir los permisos otorgados podría darse cuando empiecen las exploraciones de las empresas en la zona y el futuro gobierno solicite que se consulte a las comunidades indígenas afectadas. Por mientras no se llega a este punto, Manuel Salvatierra sigue denunciando: "Es una falta de respeto a un pueblo originario que existe, que está acá, y también a todo un país que reclama mayor participación en las decisiones de estas características". Y concluye: "Se está poniendo en riesgo la posibilidad de seguir ocupando este territorio por otros miles de años tal y como lo heredaron nuestros abuelos".

17/01/2022 08:23

Meritxell Freixas@MeritxellFr

Publicado enInternacional
Ética en inteligencia artificial para evitar inequidades, piden UNAM y Unesco

Tiene que ser un desarrollo científico que busque el bienestar de la humanidad

 

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) presentaron la recomendación sobre ética en inteligencia artificial, con la finalidad de que sea un desarrollo científico que busque el bienestar general de la humanidad y no profundice diferencias e inequidades entre personas, culturas y países.

En 2021 los estados miembros de la Unesco adoptaron esta primera norma mundial, un instrumento en forma de recomendación que establece principios y valores para hacer realidad las ventajas de esta tecnología y reducir riesgos.

“La inteligencia artificial juega un papel cada vez más importante en el funcionamiento cotidiano de la sociedad de maneras que frecuentemente no son aparentes (…) y si bien hay muchas áreas donde los beneficios son claros, pero como ha sucedido con otras transiciones tecnológicas, puede exacerbar desigualdades entre las personas y los países”, señaló en un comunicado el coordinador de la Investigación Científica (CIC) de la UNAM, William Lee Alardín.

La presentación de manera conjunta se llevó a cabo a distancia por parte de la Unesco, la UNAM –a través de la CIC–, la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible, el Programa Universitario de Derechos Humanos (PUDH) y la Cátedra de Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia.

Respeto a la dignidad

Los valores que se impulsan en la recomendación son: respeto, protección y promoción de las garantías individuales, las libertades fundamentales y la dignidad humana; prosperidad del medio ambiente y de los ecosistemas; garantizar la diversidad y la inclusión; así como vivir en sociedades pacíficas, justas e interconectadas.

Jueves, 16 Diciembre 2021 06:18

El turbocapitalismo, Amazon, y la muerte

Un coche pasa junto a restos de una nave destruida por el tornado en Edwardsville (Illinois, Estados Unidos). ABC 7 NEWS

Una tragedia en tres actos

Primer acto

Se abre el telón. Vemos un descampado lleno de escombros. Un paisaje desolado y desolador. Nos encontramos en el estado de Illinois. En la ciudad de Edwardsville, donde no recuerdan un tornado así. Menos aún en diciembre. Un mes habitualmente más tranquilo. Vemos los restos de lo que hasta hace unas horas era un almacén de Amazon. Seis cuerpos yacen entre los restos. Eran trabajadores del almacén. Uno de ellos es el de Larry Virden. 46 años. Cuatro hijos. En su teléfono, uno de los últimos mensajes que pudo enviar es a su pareja, Cherie Jones, que es quien lo ha hecho público: “Amazon no nos deja irnos”.

Los peores tornados en la historia de Kentucky nos dejan otra espantosa postal turbocapitalista. A los empleados de una fábrica de velas en Mayfield también les pilló el tornado trabajando para la campaña de ese ritual –primero pagano, luego católico, ahora consumista– que llamamos navidad. Son ocho las personas fallecidas allí. 74 de momento en todo el estado. Hay varias personas sin localizar.

Mientras caía el telón, me dio por pensar en la Gran Dimisión, y en que ojalá hubiera mecanismos de redistribución de la riqueza para que fuese aún más grande. Pero, claro, más que desearlo habría que exigirlo. Imponerlo.

Segundo acto

Al abrirse nuevamente el telón, aparece, visiblemente afectado, el gobernador del estado de Kentucky, el demócrata Andy Beshear, que declara: “Me gustaría entender por qué nos ha afectado tanto la pandemia, la histórica tormenta de hielo, las inundaciones y ahora el peor tornado de nuestra historia todo en un lapso de 19 meses”.

Quizá el gobernador, abrumado, no puede o no quiere recordar que en esos mismos 19 meses se han batido los récords de temperatura del Ártico (38°), Europa (48,8°), Canadá (casi 50°) y tantos otros lugares. Que los últimos siete años son los más calientes de la historia conocida. Que por primera vez desde que hay registros, llovió, en lugar de nevar, en la cima del manto de hielo de Groenlandia, y que eso es a todas luces una señal clara de muy malos augurios, un punto de no retorno para la isla más grande del mundo. Que recientemente han saltado todas las alarmas en la Antártida también. Que el Amazonas, antiguo santuario de la vida, emite ya más carbono del que puede absorber. Que crecen los incendios, inundaciones, olas de frío y calor, tornados hasta en lugares tan poco habituales como el Mediterráneo, en definitiva, que los hijos del caos climático cuyo padre es el turbocapitalismo, cada vez vienen más a visitarnos. Y que cada vez su potencia es y será mayor. Y aunque él, quizá debido a la tensión del momento no quiera recordarlo, no quiera entender, nosotros haríamos bien en hacerlo. Y en decirlo. Gritarlo a los cuatro endiablados vientos: la estabilidad climática se está acabando. Cuanto más tiempo dejemos pasar sin actuar con determinación, peor será el final de esta historia.

Tercer acto

Al alzarse por última vez el telón vemos a un hombre inquieto. Masculla algo ininteligible, cabizbajo. Se encuentra en su mansión, o en uno de sus yates, o en el interior de uno de sus cohetes. Qué más da. Desde allí, tras un largo silencio por el que ha sido muy criticado, lanza una orden para que su gabinete de comunicación publique un tuit, que será doble. En él reza: “Las noticias de Edwardsville son trágicas. Tenemos el corazón roto por la pérdida de nuestros compañeros de equipo allí, y nuestros pensamientos y oraciones están con sus familias y seres queridos.”

“Todos los habitantes de Edwardsville deben saber que el equipo de Amazon se ha comprometido a apoyarles y estará a su lado durante esta crisis. Extendemos nuestra más profunda gratitud a todos los increíbles miembros del equipo de primeros auxilios que han trabajado incansablemente en el lugar”.

Tira el móvil. Está visiblemente cabreado. Unas horas antes le dio por publicar en su cuenta de Instagram una foto con personal de otra de sus empresas, la dedicada a los vuelos espaciales, al turismo para ricos. Y por eso está siendo juzgado en el tribunal en que se convierte en ocasiones la red. Ese ignorar a los muertos, a aquellos que ya son tierra y cenizas, mientras juega a escapar de la Tierra con sus sueños megalómanos, no podía sentar bien.

Casi todos somos víctimas de un cierto tipo de negacionismo blando. Aquel que nos permite seguir sin inmutarnos mientras el sistema se dirige hacia el precipicio

Y sí, es megalomanía, no simplemente negocio. Estamos hablando del hombre que tiene construido un reloj de 42 millones de dólares para que funcione 10.000 años sin que nadie intervenga. “El reloj durará más que nuestra civilización”, declaró una vez. Estamos hablando del hombre que con un solo vuelo de su empresa, de once minutos, emite tanto como una de las mil millones de personas más pobres durante toda su vida.

No lo queremos reconocer, pero casi todos somos víctimas de un cierto tipo de negacionismo blando. Aquel que nos permite seguir prácticamente sin inmutarnos mientras el sistema se dirige cada vez a mayor velocidad hacia el precipicio. Seguimos con la inercia de nuestras vidas sin percibir que esa misma inercia, aparentemente salvadora para nuestra vida individual, es la que nos va a condenar como colectivo. Por eso necesitamos un punto de ruptura. Un lugar, tal vez un suceso, desde el que poder decir: hasta aquí. Al menos un discurso disruptivo y valiente parece estar ganando fuerza y espacio. Aunque falta recorrido hasta que sea tan evidente que por fin se traduzca en avances concretos. El problema es que quizá falte, pero no hay tiempo.

O paramos pronto el ritmo de ese Moloch que es el sistema actual o vamos a exponernos a sufrimientos incalculables. Y para parar bien, también habría que redistribuir mejor. Detener el turbocapitalismo de gigantes como Bezos, o el flamante hombre del año para la revista Time, Musk –una civilización enferma solo puede encumbrar a sujetos perversos–, para evitar tener cada vez más sucesos y malas noticias, para evitar vivir historias con finales tan tristes e injustos como el de Larry Virden. 

Por Juan Bordera 15/12/2021

Publicado enMedio Ambiente
Miércoles, 15 Diciembre 2021 05:40

Un planeta cada día más desigual

Un planeta cada día más desigual

El 10% más rico del planeta posee el 76% de la riqueza mundial.

La mitad más pobre dispone apenas del 2% del total de la riqueza.

Unos poquitos, siempre tienen más. La mayoría, cada vez cuenta con menos. Aunque no sea un fenómeno nuevo, la desigualdad global continúa acentuándose e invita al estallido social.

De los 7.8 billones de personas que habitan actualmente el planeta, son solo 9 los mega ricos que tienen una riqueza individual superior a los 100 mil millones de dólares, lo que representa, en conjunto, 1.320 mil millones. Otros 62 millones de individuos son los *millonarios*, es decir, cuentan con una fortuna mayor a 1 millón de dólares.

Cien investigadores del mundo entero, coordinados por cuatro “pesos pesados” del análisis macro –Lucas Chancel, Thomas Piketty, Emmanuel Saez y Gabriel Zucma–cruzaron datos, estadísticas y análisis para producir el Informe Sobre Desigualdad Mundial Global 2022, publicado el pasado martes 7 de diciembre (https://wir2022.wid.world/www-site/uploads/2021/12/Summary_WorldInequalityReport2022_Spanish.pdf).

Según dicho informe, las 52 personas más ricas del planeta han visto crecer el valor de su riqueza un 9,2% anual durante los últimos 25 años, en tanto que el club del 1% más rico –aquellos con más de 1,3 millones de dólares de riqueza– ha acaparado más de un tercio de toda la riqueza planetaria desde 1995.

La pandemia, por otra parte, ha jugado y continúa jugando como un disparador de las distancias sociales. Después de más de 18 meses de Covid-19, el mundo está más polarizado que antes en términos de desigualdad de riqueza, declaró Lucas Chancel, codirector del Laboratorio Mundial de la Desigualdad de la Escuela de Economía de París y coordinador del informe. Mientras que la riqueza de los multimillonarios ha aumentado más de 3,6 billones de euros, otros 100 millones de personas han pasado a engrosar las filas de la pobreza extrema a causa de la crisis sanitaria actual.

Información abierta: bien público mundial

Estos investigadores fundamentan la motivación de su trabajo en un nuevo paradigma interpretativo: la información sobre la desigualdad, abierta a la gente, transparente y confiable, constituye un bien público mundial.

Los promotores de esta investigación enfatizan una realidad incontrovertible: “vivimos en un mundo en el que abundan los datos y, sin embargo, carecemos de información básica sobre la desigualdad. Ejemplo de hecho es la paradoja de que, a pesar de que los gobiernos publican anualmente cifras sobre el crecimiento económico, por lo general sus informes no detallan cómo se distribuye ese crecimiento entre la población. En otras palabras: no explican quién gana y quién pierde en este partido. Y definen un concepto de referencia de su trabajo científico “el acceso a dichos datos es fundamental para promover la democracia”. Más allá de los ingresos y la riqueza, también es fundamental “mejorar nuestra capacidad colectiva para medir y monitorear otras dimensiones de las disparidades socioeconómicas, incluidas las temáticas ambientales y de género”, subrayan.

Un planeta cada vez más desigual

El 10% más rico de la población del planeta recibe actualmente el 52% del ingreso mundial, mientras que la mitad más pobre tan solo un 8,5%. En promedio, un individuo que forma parte de ese 10% privilegiado gana 87.200 euros (122.100 dólares) por año, en tanto que otro en la mitad más pobre sólo 2.800 euros (3.920 dólares).

Si las distancias en cuanto a ingresos producen escalofríos, las desigualdades mundiales a nivel de riqueza son, incluso, más pronunciadas. Por ejemplo: la mitad más pobre de la población mundial apenas posee el 2% del total de la riqueza. La otra cara de la misma moneda: el 10% más rico dispone del 76% de toda la riqueza. Lo que significa que la mitad más pobre de la población cuenta con un patrimonio promedio de 2.900 euros (4.100 dólares) por persona, en tanto el 10% más rico acapara, en términos promedio, una riqueza de 550.900 euros (771.300 dólares).

La desigualdad varía significativamente entre la región más igualitaria (Europa) y la más desigual (Medio Oriente y África del Norte). En Europa, el 10% más rico se queda con el 36% de los ingresos, mientras que en la región del Medio Oriente y África del Norte esta cifra alcanza el 58%. Entre estos dos niveles, se constata una diversidad de patrones. Por ejemplo, en el este de Asia, el 10% más rico se apropia del 43% del ingreso total, mientras que en América Latina el sector más rico se queda con el 55% de dicho ingreso.

Algo que también es evidente, según este informe, es que las desigualdades de ingresos y riqueza han ido en aumento en casi todas partes desde la década de 1980, tras una serie de programas de desregulación y liberalización – ajustes neoliberales — que diferentes países adoptaron con diversas modalidades.

Este aumento no ha sido uniforme: en algunos países (incluidos Estados Unidos, Rusia e India) la desigualdad ha experimentado incrementos espectaculares, mientras que en otros (en Europa y China) este aumento fue relativamente menor. Estas diferencias, según los autores del informe, confirman que la desigualdad no es un fatalismo inevitable, sino producto de “una elección política”, una consecuencia del modelo que se aplica.

Por otra parte, y desde una perspectiva histórica, “las desigualdades globales contemporáneas se acercan a los niveles de principios del siglo XX, en la cúspide del imperialismo occidental”, sostiene el estudio coordinado por el joven economista francés Lucas Chancel. De hecho, la proporción de ingresos que capta actualmente la mitad más pobre de la población mundial equivale aproximadamente a la mitad de lo que captaba en 1820, antes de la gran divergencia entre los países occidentales y sus colonias. En otras palabras, escriben los investigadores, “aún queda un largo camino por recorrer para deshacer las desigualdades económicas globales heredadas de la alta desigualdad en la organización de la producción mundial entre mediados del siglo XIX y mediados del XX”.

La “privatización” acelerada de la riqueza

Otra conclusión contundente del Informe Sobre la Desigualdad Mundial Global 2022 es que durante los últimos 40 años las naciones se han vuelto más ricas, mientras que los gobiernos son cada vez más pobres. Para entender esta paradoja es esencial evaluar la brecha entre la riqueza neta de los gobiernos y la del sector privado.

La participación de la riqueza en manos de los actores públicos es cercana a cero o negativa en los países ricos, lo que significa que la totalidad de la riqueza está en manos privadas. Esta tendencia se ha visto magnificada por la crisis del Covid-19, durante la cual los gobiernos han tomado prestado, esencialmente del sector privado, el equivalente al 10-20% del Producto Interno Bruto.

La escasa riqueza actual de los gobiernos tiene importantes implicaciones para las capacidades estatales de abordar la desigualdad en el futuro. Y para hacer frente a los desafíos clave del siglo XXI como, por ejemplo, el cambio climático. Así lo afirma el centenar de economistas que participaron en esta investigación.

Desigualdad ecológica y de género

Las desigualdades mundiales de ingresos y riqueza están estrechamente relacionadas con desigualdades ecológicas y en las contribuciones al cambio climático, sostienen.

En promedio, los seres humanos emiten 6,6 toneladas de dióxido de carbono (CO2) per cápita por año. Sin embargo, el 10% más acaudalado de los emisores es responsable de cerca del 50% de todas las emisiones, mientras que el 50% de los emisores más pobres produce el 12% del total.

Pero no es solo un problema de países ricos contra países pobres, ya que hay altos emisores en países de ingresos bajos y medianos, y bajos emisores en países ricos. Así, por ejemplo, en Europa el 50% más pobre de la población emite alrededor de cinco toneladas al año por persona; en el este de Asia, el 50% equivalente emite alrededor de tres toneladas, y en América del Norte alrededor de 10 toneladas. Esto contrasta marcadamente con las emisiones del 10% más rico en estas regiones (29 toneladas en Europa, 39 en Asia Oriental y 73 en América del Norte).

El informe también revela que la mitad más pobre de la población en los países ricos ya ha alcanzado o está por alcanzar las metas climáticas para 2030 si se tiene en cuenta el criterio de cálculo per cápita. No es el caso de la mitad más pudiente. Las grandes desigualdades en lo que hace a emisiones sugieren que las políticas climáticas deberían apuntar más a los contaminadores ricos. Hasta ahora, las políticas climáticas, como los impuestos al carbono, a menudo han impactado de manera desproporcionada a los grupos de ingresos bajos y medianos, sin modificar los hábitos de consumo de los grupos más poderosos, enfatiza el informe.

A otro nivel, en un mundo que reconoce y afirma la igualdad de género, las mujeres deberían ganar el 50% de todos los ingresos laborales. Pero la realidad es otra: la participación de las mujeres en los ingresos laborales totales se acercó al 30% en 1990 y se sitúa en menos del 35% en la actualidad. Es decir, en 30 años, el progreso a nivel mundial ha sido muy lento.

Redistribuir la riqueza para invertir en el futuro

Chancel, Piketty, Saez, Zucman y el centenar de expertos que investigaron durante los últimos cuatro años no se autocensuran cuando llega el momento de sugerir algunas propuestas viables.

Por ejemplo, abogan por una tasa sobre el patrimonio de los multimillonarios globales. Según sus cálculos, un modesto impuesto progresivo sobre ese gran volumen de concentración de riqueza podría generar ingresos importantes para los gobiernos, lo que les facilitaría una inversión substancial y justa en educación, salud y protección climática.

En 2021, señalan, había en el mundo 62 millones con más de 1 millón de dólares, o su equivalente. Su riqueza promedio era de 2.8 millones de dólares, lo que representa un total de 174 billones. A la luz de estas cifras, un impuesto progresivo sobre semejante patrimonio global, como estos investigadores proponen, generaría un ingreso significativo para las arcas de los Estados con el consiguiente impacto en sus políticas sociales.

Abordar los desafíos del siglo XXI no es factible sin una redistribución de ingresos y riqueza de tal modo que las desigualdades actuales se reduzcan gradualmente. El surgimiento de los Estados modernos de bienestar en el siglo XX, asociado con un significativo progreso en los ámbitos de la salud, la educación y oportunidades para todos, estuvo vinculado con el aumento de tasas impositivas progresivas y pronunciadas. Según el informe, fue este progreso, precisamente, lo que contribuyó fundamentalmente a la aceptación definitiva de una política de expansión fiscal, así como de socialización de la riqueza.

El informe enfatiza que será necesaria una evolución similar para abordar los desafíos del siglo XXI. La evolución del siglo XX de la fiscalidad internacional muestra que, de hecho, es posible avanzar hacia políticas económicas más justas tanto a nivel mundial como nacional. La desigualdad es siempre una opción política, y aprender de las políticas implementadas en otros países o en otros momentos es fundamental para diseñar vías de desarrollo más justas.

En cuanto a la evasión fiscal, el informe aboga por la creación de un registro financiero internacional bajo la égida de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos o de la ONU, lo cual «le permitiría a las autoridades fiscales y reguladoras verificar si los contribuyentes declaran correctamente sus activos e ingresos de capital, independientemente de lo que las instituciones financieras offshore quieran revelar».

Al igual que en el caso de la crisis climática, también en el terreno de las desigualdades mundiales el diagnóstico es contundente. La enfermedad estructural está claramente identificada. Una parte de la sociedad civil internacional, como los autores del informe, optan por proponer soluciones viables. Las condiciones necesarias para una terapia efectiva están prácticamente a la mano. Falta solo voluntad política para revertir el mundo que no queremos.

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Que el presidente haya terminado llorando frente a las cámaras de televisión nos da una idea del fracaso de esta Cumbre

COP26. Entrevista al ecologista Antonio Elio Brailovsky

 

M.H: Acuerdos finales en la Cumbre del Clima en Glasgow. 

A.B: Digamos que la mejor síntesis fue el discurso del presidente de la Cumbre del clima que cuando hizo el resumen pidió perdón y se largó a llorar. Es difícil decir algo más claro, más nítido, una síntesis más expresiva que el presidente de la Cumbre llorando ante las cámaras del planeta entero.  

Lo que se logró son promesas que nadie sabe si van a cumplir y que nadie cree que se vayan a cumplir. Nos comprometemos a dejar de usar el carbón no lo firmaron, nos comprometemos a ir eliminando el petróleo no lo firmaron, y en vez de decir vamos a reducir las emisiones de gases invernadero siguen diciendo vamos a compensar las emisiones de gases de efecto invernadero por algún mecanismo que mientras contaminamos por un lado absorbe la contaminación por el otro y nadie cree que esos mecanismos funcionen. 

M.H: ¿De qué se trata el Fondo Verde por el clima, de 100.000 millones de dólares, prometido en 2009 para que estuviera provisto en 2020?  

A.B: Hace mucho que están prometiendo apoyar a los países del sur pero en principio el apoyo no deja de postergarse. Lo que están financiando es el apoyo a las grandes empresas del norte, pero lo que hace falta además de apoyar lo que quieran a sus propias empresas, es financiar infraestructura para aquellos que están sufriendo cada vez más inundaciones y sequías. Infraestructura o la migración porque ya son refugiados climáticos.  

Hay varias islas del Pacifico que ya dicen ‘no vamos a existir en pocos años’. Mientras están discutiendo cuestiones de dinero hay países que desaparecen y hay zonas donde se esperan miles o ciento de miles de refugiados climáticos.  

M.H: Son 100.000 millones de dólares que tengo entendido que son en carácter de préstamos. 

A.B: Y tampoco hay un compromiso de los que tenemos plata se la damos a los que les falta, porque además el enorme peso que tienen que hacer los pobres, que además han sido saqueados por la deuda externa, por las maniobras financieras y ese tipo de cosas ¿cómo lo van a financiar?  

Nadie sabe cómo van a financiar los pobres su adaptación a condiciones que son cada vez peores. Lo que uno espera del cambio climático es que los países pobres van a tener menos cosechas, justamente lo países con economías agropecuarias van a tener menos cosechas, su productividad va a bajar porque o van a tener poca agua o van a tener demasiada.  

Países que tenían un cierto nivel económico lo están perdiendo, y no se puede esperar que financien algo que va a ser realmente caro. 

Hidrógeno verde: prometieron una inversión de 8.000 millones de dólares para una tecnología que todavía no tienen 

M.H: Parece que a la Argentina le fue muy bien en esa Cumbre climática con un anuncio de inversiones que tienen que ver con el hidrógeno verde. ¿De qué se trata el hidrógeno verde? 

A.B: El hidrógeno es una forma limpia de combustible porque digamos que cuando uno quema gas natural uno está emitiendo gases tóxicos como residuo, cuando uno quema hidrógeno lo que emite es vapor de agua como residuo.  

El tema es cómo se produce hidrogeno, se produce como aprendimos en la escuela primaria poniendo un cable a cada lado con electrólisis del agua, pero producir hidrógeno consume muchísima electricidad y la electricidad está hecha con hidrocarburos, y es como inútil porque es cambiar la contaminación de lugar.  

Hidrógeno verde sería hacer electricidad con energía solar o eólica que sirva para producir hidrógeno. Esto está resuelto en teoría, en teoría estaba resuelto cuando usted y yo íbamos a la escuela primaria, el problema es que no están resueltos los costos.  

En este momento es escandalosamente caro la empresa que prometió tantos miles de millones de dólares en inversión, lo prometió para dentro de 4 años, y no tiene la tecnología desarrollada porque los costos en ningún lugar del mundo dan.  

Lo que sorprende es que prometieron una inversión de 8.000 millones de dólares para una tecnología que todavía no tienen. Para dar una comparación el mayor proyecto de hidrógeno verde en América latina son varias empresas que están radicadas en Chile y que se suponen van a invertir 50 millones de dólares.  

Entonces 50 millones los que están trabajando en eso contra 8.000 millones que están prometiendo estos tipos, uno dice va en serio o están tratando de blanquear la imagen de un conglomerado de empresas mineras que están entre las más contaminantes del mundo. 

Agreguemos que lo primero que pidieron fue un puerto franco, un lugar para importar lo que quieran sin que el Estado controle qué traen. Se parece mucho a un pedido de legalizar el contrabando, y se parece mucho a un intento de blanquear la imagen de un conjunto de empresas con muy mala imagen por contaminar.  

Yo no sé si a Argentina le fue bien. Creo que en eso hay un problema a discutir y es que hay que cuidar más al presidente, no puede ser que se le crea a un tipo que sabe de rugby que es el gestor de esta empresa.  

Lo que nos falta es un procedimiento institucional por el cual si alguien le acerca una carpeta al presidente se llama al Conicet y se le pide que haga una evaluación científico técnica de esto, ¿es viable no es viable? ¿Le creemos no le creemos? ¿Es una trampa?  ¿Es un engaño? ¿Va en serio? Y esto es lo que nos falta, que se incorpore a estas cosas el sistema científico argentino, obviamente el sistema científico estatal.   

M.H: ¿Podría hacer una síntesis de esta COP26?  

A.B: Empiezo por quiénes fueron. Tendrían que haber ido todos los países, pero para que fueran todos los países Inglaterra se comprometió a organizarse para mandar vacunas a los países que no tenían y flexibilizar las visas de los delegados de aquellos países que no tenían vacunas y se organizaran para que entren vacunados o se los vacunara ahí. Eso no se cumplió y entonces lo primero que hicieron fue sacarse de encima a los negros y a los pobres.  

Es la Convención del clima número 26 y nunca hubo tantos blancos y tan pocos negros, nunca hubo tantos países ricos y tan pocos países pobres. La delegación más grande no es la de ningún país sino la de los lobistas de las empresas contaminantes, principalmente las empresas petroleras que fueron a hablar con todas las delegaciones para convencer, para amenazar o para sobornar.  

Fue de esas cosas escandalosas, vergonzosas, donde empiezan prometiendo de todo y después no firman nada. Vuelvo a la parte inicial de esta conversación, que el presidente haya terminado llorando frente a las cámaras de televisión del mundo entero nos da una idea del nivel de fracaso de esta Cumbre.  

Por Mario Hernandez | 23/11/2021

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