Criptomonedas: solo especulación que acelera el desastre climático

Las llamadas criptomonedas se están convirtiendo en una de las expresiones más fieles de la lógica y la ética que dominan el capitalismo de nuestros días.

El número de todas las que existen en el mundo es ya impresionante. A última hora del 10 de este mes de noviembre la web coinmarketcap.com registraba 13.969. Veinticuatro horas más tarde, ya registraba 14.055, 86 más.

El valor de todas ellas en los mercados tampoco para de crecer. En ese mismo periodo de un día, ha pasado de 2,79 billones de dólares a 2,84 billones, según los datos de la misma web. Y hace justo un año el valor total era de 440.000 millones, lo que quiere decir que en estos últimos doce meses se ha multiplicado por 6,4.

Pero si es grande el número y el valor de las criptomonedas que se han creado y circulan por todo el mundo, mayor aún es la confusión que existe sobre su auténtica naturaleza.

Dicho de la forma más elemental posible, las criptomonedas son anotaciones digitales obtenidas por diferentes procedimientos, todos los cuales se basan en la utilización de cifras o códigos muy complejos para crearlas y controlar su circulación de modo descentralizado.

Se dice que esas anotaciones digitales son dinero, lo mismo que lo es la anotación que los bancos hacen en las cuentas de sus clientes, y por eso se denominan criptomonedas. Pero esta es una idea errónea porque no es verdad que las criptomonedas estén desempeñando las funciones que siempre desempeña cualquier cosa que sea utilizada como dinero: ser medio de pago de aceptación generalizada, unidad de cuenta y depósito de valor.

El dinero es cualquier cosa que es generalizadamente aceptada como medio de pago, para saldar las deudas. Y, al contrario, se puede decir que no es dinero lo que no haya sido aceptado generalizadamente para esa función.

Si yo le debo a mi vecina 500 euros, puedo saldarle la deuda con una moneda del reinado de Isabel II de mi propiedad que para ella tenga el valor de esos 500 euros. Sin embargo, aunque haya saldado una deuda con ella, esa moneda no se puede considerar como dinero si no es aceptada como tal por todas las personas. Ahora bien, si al día siguiente el Estado declarase que esas antiguas monedas de Isabel II pasan a ser de curso legal, es decir, de obligada aceptación para saldar deudas, la moneda que le di a mi vecina sería ya dinero. Por tanto, para que algo se convierta en dinero no basta que alguien lo acepte como pago de una deuda. Es necesario que la aceptación sea generalizada, bien por imposición del Estado o por decisión colectiva (eso es lo que ocurría en los campos de concentración, donde se aceptaban cigarrillos como medio de pago, convirtiéndose así en dinero en ese espacio).

Las criptomonedas que se han creado hasta la fecha no son dinero por la sencilla razón de que su aceptación no es generalizada para saldar deudas y, además, porque eso no ocurre debido a otras circunstancias quizá todavía más relevantes.

Hoy día, la inmensa mayoría de la gente o de las empresas que necesitan disponer de medios de pago para intervenir en los intercambios normales y corrientes de la vida económica no aceptaría como pago un axie infinity, un quant, un ardor o un prometeus, por poner algunos ejemplos. Sencillamente, porque saben que no es seguro que otras personas o empresas acepten esas criptomonedas como pago en otro momento o intercambio; entre otras cosas, porque no sabrían ni a qué se refieren esos términos.

La segunda razón de por qué las criptomonedas actuales no se pueden considerar dinero es todavía más decisiva: no se usan como medio de pago generalizado sencillamente porque no conviene usarlas para ello. Su valor es tan volátil, incierto e inseguro que resultan materialmente inútiles como dinero. Nadie en su sano juicio utilizaría hoy para pagar sus deudas una "moneda" que mañana puede tener mucho más valor, ni sabiendo que es posible que, en unas horas, puede perder gran parte de él. Nadie firmaría hoy un contrato suscrito en alguna de esas criptomonedas porque sería como hacerlo a precio indeterminado.

Sea lo que sea que se utilice como medio de pago, para que pueda cumplir esa función debe tener un valor con cierta estabilidad.

La realidad es que el precio de las criptomonedas es muy volátil y esto también impide que puedan desempeñar la otras dos funciones del dinero que he mencionado antes, la de depósito de valor y unidad de cuenta. Usar cualquier de ellas para esto último sería como establecer como unidad de medida un metro de extensión variable que cada vez que se usara tuviese una longitud diferente.

Además, hay que tener en cuenta que la oferta de criptomonedas es fija (de bitcoin se emitirán 21 millones de unidades y ya se han creado 18,6 millones) y, su precio, además, fácilmente manipulable por pocos poseedores (a finales de 2020 los 100 mayores poseedores de bitcoins disponían del 13% de los que circulan). Eso hace que no se pueda garantizar ni su disponibilidad en un momento dado, ni su estabilidad, ni su posible utilización para corregir los desequilibrios de la economía, como puede hacer y es necesario que haga la política monetaria.

Por último, el procedimiento tecnológico y algorítmico que ha de seguirse para producirlas y controlar su circulación hace que sea prácticamente imposible que alcancen la capacidad que sería necesaria para hacer frente a las transacciones que se realizan en la economía mundial.

El sistema de funcionamiento del bitcoin, por ejemplo, impide que pueda llevar a cabo más de 7 transacciones por segundo, lo que supone un máximo de 220 millones al año. Una cifra ínfima comparada con los 700.000 millones de pagos digitales que se efectúan en el sistema financiero global anualmente. O con las 65.000 operaciones por segundo que puede realizar VISA.

Las criptomonedas son hoy día registros digitales de los que solo conviene o interesa disponer para obtener beneficios gracias a las variaciones de su precio, es decir, para especular con ellas. Pero no porque convenga utilizarlos como medios de pago habituales o unidades de cuenta, es decir, no porque sean dinero.

Esta es la primera razón por la que dije al principio que las criptomonedas se han convertido en una de las expresiones más fieles de la naturaleza del capitalismo de nuestros días, basado preferentemente en la obtención de ganancias a través de la especulación financiera y no del desarrollo de la actividad productiva que crea bienes y servicios para satisfacer nuestras necesidades.

Las criptomonedas no sirven hoy día nada más que para especular con ellas, para ganar dinero comprándolas y vendiéndolas sin realizar ninguna de las actividades productivas que satisfacen necesidades humanas.

Es posible que dentro de un tiempo alguna de las criptomonedas actualmente existentes se haya ganado la confianza de los sujetos económicos, que se utilice generalizadamente porque su valor se haya estabilizado y que las limitaciones técnicas actuales que he señalado hayan desaparecido. No niego que, entonces, pudieran ser consideradas como dinero. Aunque, en todo caso y si llegaran a serlo, sería a costa de un gasto de energía tan desorbitado que cuesta mucho creer que fuese posible asumirlo.

Es así porque la creación y control de todas estas criptomonedas necesita que haya miles de ordenadores dedicados a realizar continuamente operaciones muy complejas que requieren mucha electricidad y ser renovados, como media, en unos 18 meses. Los datos que lo demuestran producen escalofrío.

Se estima que la huella anual de carbono que genera la producción de bitcoin (más o menos la mitad del valor de todas las criptomonedas) equivale a la de un país como Chile; su consumo de electricidad anual (116,7 TWh, según el Indice de Cambridge) está entre el de Países Bajos (111 TWh) y el de Argentina (121,1 TWh) y es la mitad del que realiza España (233 TWh); y los residuos electrónicos que genera equivalen a los producidos por Países Bajos.

La ineficiencia de las criptomonedas y el despilfarro que conllevan se perciben todavía más claramente si se considera el gasto de energía que lleva consigo realizar una sola transacción con el bitcoin: produce una huella de carbono equivalente a la de 2 millones de transacciones con tarjetas VISA y requiere la misma cantidad de electricidad que 1,2 millones de esas transacciones. Y el desecho de material electrónico que lleva consigo una sola transacción de bitcoin es el mismo que producen 1,69 iPhones de últimaa generación o 0,56 iPads (datos aquí)

Hasta ahora y según el cálculo que realiza la Universidad de Cambridge, el 61% de la energía que consume la producción y control de las criptomonedas procede de energías no renovables es decir, de las más costosas y contaminantes.

Es cierto que hay un acuerdo internacional para lograr en 2025 que el 100% de la energía que consuman sea renovable, pero se trata de una previsión que ni es realista ni positiva. No es realista porque las energías renovables son de provisión normalmente intermitente mientras que las criptomonedas necesitan un suministro constante. Y, por otra parte, es inevitable que su demanda de electricidad siga creciendo exponencialmente para poder suministrar criptomonedas (de 2015 a marzo de 2021, el consumo de energía de Bitcoin aumentó casi 62 veces). Por tanto, aunque toda esa nueva demanda procediera de energías renovables, lo cierto es que supondría un gasto en producción de energía despilfarrador, sobre todo, si se tiene en cuenta que solo sirve para multiplicar la especulación que debilita la actividad económica productiva y destroza los incentivos que puede hacer que los sujetos se dediquen a crear empleo y riqueza.

En resumen, las criptomonedas solo son una pieza más del "gran casino" financiero, como lo llamaba el gran economista liberal francés Maurice Allais, en que se ha convertido el capitalismo de nuestros días.

Son pura especulación financiera, despilfarro que impulsa el incremento de la deuda y destruye la economía productiva y unas de las principales responsables del desastre climático de nuestros días. Además de servir, para colmo, como una una vía por la que pueden transitar los grandes criminales del planeta para ocultar su dinero y sacar mucha más rentabilidad de lo que roban.

En los años sesenta, viendo venir el desastre que iba a provocar la especulación financiera que se abría paso, James Tobin propuso "echar arena en las ruedas de las finanzas internacionales" para, al menos, frenarla. No se le hizo caso y hemos pagado las consecuencias: casi seis décadas de menos actividad económica, más desempleo, más deuda y crisis económicas y financieras recurrentes. Si no se quiere seguir por ese camino, se debería desinflar cuanto antes la burbuja financiera de las criptomonedas y evitar el gigantesco daño ambiental que están provocando.

Publicado enEconomía
Imagen parcial de la planta piloto para producir combustible a partir del aire y del sol. — ETH

Una planta piloto en un tejado de Zúrich demuestra el ciclo completo de síntesis de hidrocarburos con huella cero de carbono.

 Quién no ha dicho alguna vez, ante una situación de escasez: "¿Qué quieres, que lo saque del aire?". Pues es lo que se plantean ahora los ingenieros y científicos para conseguir que los combustibles de los barcos y los aviones dejen de ser una gran fuente de contaminación en la crisis climática.

Que la energía no se crea ni se destruye, sino que solo se transforma, es una de las leyes más populares del mundo que habitamos. Sin embargo, en muchos casos resulta muy difícil conseguir esa transformación, como se está viendo en los intentos por obtener energía de fusión nuclear a partir de elementos abundantes como el agua, o simplemente en los de optimizar la que se obtiene directamente del Sol. Lo que ahora se plantea es extraer del aire, con la ayuda del Sol, combustible que serviría, por ejemplo, para los aviones y los barcos. Un queroseno o un fueloil pesado con una inimaginable, hasta ahora, huella cero de carbono.

Como es habitual en ingeniería, el sistema piloto para demostrar que la técnica es viable se ha construido a pequeña escala, en este caso en una terraza de la prestigiosa Escuela Politécnica Federal (ETH) en Zúrich. Para su aplicación real habría que optimizar el proceso y realizarlo a escala industrial, algo que nunca resulta fácil, pero este primer paso puede abrir una vía crucial para la producción de combustibles de hidrocarburos neutros en emisiones de carbono. Se llaman así porque cuando se queman emiten la misma cantidad de carbono que la que previamente se extrajo del aire para su producción.

El sistema consta de tres elementos esenciales, el primero de ellos una unidad de captura de aire que extrae dióxido de carbono e hidrógeno del ambiente y que ya se comercializa. El segundo consta de dos reactores de reducción oxidación (redox) que utilizan la energía solar captada por un reflector parabólico que concentra la luz para convertir estos elementos en una mezcla de monóxido de carbono e hidrógeno, un gas de síntesis (syngas en inglés). Finalmente se convierte el syngas en hidrocarburos líquidos o metanol.

El transporte aéreo y marítimo contribuye actualmente en un 8% al total de emisiones de gases de efecto invernadero

Como recuerdan los autores de este trabajo en la revista Nature, donde publican sus resultados, el transporte aéreo y marítimo contribuye actualmente en un 8% al total de emisiones de gases de efecto invernadero derivados de la actividad humana y se espera que esta aportación aumente en el futuro cercano. Los motores eléctricos con baterías recargables son una opción, pero impracticable en el caso de los vuelos y rutas marítimas de largo recorrido. Una solución serían los combustibles sintéticos producidos con procesos solares y a eso se dedican grandes esfuerzos con enfoques diferentes.

En este caso la vía es la termoquímica y, explican los investigadores: "Aunque se han conseguido pasos parciales de tal proceso, ahora demostramos la operatividad de una cadena entera solar termoquímica de producción de combustible, desde el agua y el CO2 capturados directamente del aire a la síntesis de combustibles para el transporte, como metanol y queroseno, en una planta piloto de cinco kilovatios térmicos". El sistema ha funcionado de forma estable con una irradiación solar intermitente y en un día típico de 7 horas de funcionamiento produce 32 mililitros de metanol.

Para hacer industrial el proceso se necesitarían muchas centrales termosolares, como las de concentración con torre central. Un ejemplo en España es Solucar PS10, cerca de Sevilla, que fue la primera del mundo que se explotó comercialmente. Para producir los 414.000 millones de litros que quemaron los aviones en 2019, se calcula que se necesitarían 45.000 kilómetros cuadrados de centrales solares equipadas con los elementos de producción de combustible, una superficie equivalente al 0,5% del área que ocupa el desierto del Sahara.

Puede parecer un sueño imposible, pero los autores del estudio, liderados por Aldo Steinfeld, creen que el estado de desarrollo de los combustibles solares de aviación se puede comparar en algunos aspectos con el de la energía solar hace unos 30 años. Dado que resultarían más caros que los tradicionales, necesitarán una política de estímulos reguladores para obtener inversiones, alcanzar el ámbito comercial y conseguir una gran reducción de costes, como está pasando en el caso de la energía solar.

08/11/2021 23:15

Publicado enMedio Ambiente
Sábado, 06 Noviembre 2021 06:30

Las alarmantes heridas del cambio climático

Las alarmantes heridas del cambio climático
                         
1

China / Algas invasoras

Las algas invaden el lago Taihu. Es un problema muy serio porque abastece de agua potable a 30 millones de personas. Las algas irrumpen por el calentamiento del clima y la contaminación de fábricas próximas. A menudo hay que cortar el agua a las poblaciones cercanas. Un hombre, Wu Lihong, lo ha denunciado. Como respuesta, ha sido arrestado.

 
2

Bangladés / A merced del agua

El agua impera en Bangladés. La nación se asienta sobre el inmenso delta del río Ganges a escasa elevación sobre el nivel del mar. Además, una quinta parte de su territorio está surcado por ríos y afluentes. Y por lo menos una vez al año las tormentas monzónicas provocan trágicas inundaciones que cubren hasta la mitad de los distritos del país. En Dacca (en la imagen), la última gran tromba de agua se llevó por delante a centenares de habitantes. Los afectados por las inundaciones en Bangladés se cuentan, cada año, por millones.

3

California, Estados Unidos / Vientos secos y mortales

California acaba de vivir un incendio que ha calcinado 62.000 hectáreas y ha provocado la muerte de 85 personas. El año pasado, el barrio residencial de Coffey Park, en Santa Rosa (en la imagen), quedó absolutamente devastado tras otro incendio que mató a 30 personas y arrasó casi 4000 edificios. El clima tiene mucho que ver con estas oleadas de fuego. A menudo se desatan porque el viento seco y potente derrumba líneas eléctricas. Así salta la chispa. La hierba seca -producto de la sequía- arde como la estopa azotada por un viento que recuerda a un secador de pelo. Si además tras los incendios vienen lluvias torrenciales, llegan los desprendimientos porque no hay vegetación para sujetar la tierra.

4
Las alarmantes heridas del cambio climático
5

Mauritania / La arena se come la ciudad

Nuakchot es la capital de Mauritania desde 1958. Arrancó con 1500 habitantes y ahora supera el millón. La vida es muy difícil allí porque cada vez llueve menos y la arena del desierto lo invade todo. La ciudad se abastece de agua con camiones cisterna. Y la lucha contra la invasión de la arena es desesperante. avanza, se acumula, impide que se circule por carreteras, cubre las entradas de las viviendas, entierra casas… El desierto se está comiendo la ciudad.

6

Suiza / Deshielo en los Alpes

Hace 20 años el valle de Trift, en los Alpes suizos, estaba cubierto por hasta 30 metros de hielo de su glaciar. Nada que ver con la actualidad: hasta los Alpes se derriten. La lengua de hielo que bajaba hasta las aguas del lago se ha retirado. Se ve muy bien desde el puente colgante, que se construyó en 2009. Los 20.000 visitantes anuales de este valle son testigos de la desaparición de uno de los grandes glaciares alpinos.

7

Groenlandia / Su superficie helada se derrite

Un equipo de geólogos de Estados Unidos ha coloreado los ríos que recorren la superficie helada de Groenlandia para estudiar cómo y por qué se forman y qué consecuencias tienen. Uno de sus efectos es que lubrican las placas de hielo y hacen que se desprendan más icebergs. La pérdida de hielo es un grave problema. Desde hace una década, en el noreste de Groenlandia, la capa helada disminuye en 10.000 toneladas al año. Es un vertido que contribuye notablemente a la subida del nivel del mar.

Publicado enMedio Ambiente
Foto: Andrea Zampatti

 

Foto: Andrea Zampatti

Más de una vez los animales nos sorprenden con sus gestos, más similares a los de los humanos que a los de una fauna salvaje. El fotógrafo Andrea Zampatti se encarga de capturar esos momentos con su lente.

La imagen más sonada de este profesional imprime de manera casi instantánea una simpatía contagiosa: un lirón que parece reír pleno de felicidad sobre una flor. La foto, titulada The Laughing Dormouse (El lirón sonriente) fue escogida como ganadora en la categoría On Land de los Comedy Widlife Photo Awards 2017.

El diminuto roedor, agarrado a la flor con sus cuatro patas, da la impresión de que celebra la llegada de la primavera con toda su ilusión. Como si por fin hubiera alcanzado lo que había estado esperando y, de repente, la risa se le escapara en una gran carcajada.

Zampatti ha logrado capturar un instante poco común y, sobre todo, muy contagioso, ya que resulta imposible no mirar al pequeño lirón y que se nos dibuje una pequeña sonrisa. Da igual si está riendo, bostezando o a punto de estornudar, lo importante es la felicidad que transmite una fotografía tan especial.

Pero el lirón sonriente no es el único animal al que ha sorprendido la cámara de Zampatti. Este fotógrafo, que se autodenomina un “enamorado de la vida salvaje”, captura todo tipo de fauna del hemisferio norte y, como prueba, algunas de sus fotografías.

Foto: Andrea Zampatti

Foto: Andrea Zampatti

Foto: Andrea Zampatti

Foto: Andrea Zampatti

Foto: Andrea Zampatti

Publicado enFotorreportajes
Jueves, 04 Noviembre 2021 08:28

Las alarmantes heridas del cambio climático

Las alarmantes heridas del cambio climático
                         
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China / Algas invasoras

Las algas invaden el lago Taihu. Es un problema muy serio porque abastece de agua potable a 30 millones de personas. Las algas irrumpen por el calentamiento del clima y la contaminación de fábricas próximas. A menudo hay que cortar el agua a las poblaciones cercanas. Un hombre, Wu Lihong, lo ha denunciado. Como respuesta, ha sido arrestado.

 
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Bangladés / A merced del agua

El agua impera en Bangladés. La nación se asienta sobre el inmenso delta del río Ganges a escasa elevación sobre el nivel del mar. Además, una quinta parte de su territorio está surcado por ríos y afluentes. Y por lo menos una vez al año las tormentas monzónicas provocan trágicas inundaciones que cubren hasta la mitad de los distritos del país. En Dacca (en la imagen), la última gran tromba de agua se llevó por delante a centenares de habitantes. Los afectados por las inundaciones en Bangladés se cuentan, cada año, por millones.

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California, Estados Unidos / Vientos secos y mortales

California acaba de vivir un incendio que ha calcinado 62.000 hectáreas y ha provocado la muerte de 85 personas. El año pasado, el barrio residencial de Coffey Park, en Santa Rosa (en la imagen), quedó absolutamente devastado tras otro incendio que mató a 30 personas y arrasó casi 4000 edificios. El clima tiene mucho que ver con estas oleadas de fuego. A menudo se desatan porque el viento seco y potente derrumba líneas eléctricas. Así salta la chispa. La hierba seca -producto de la sequía- arde como la estopa azotada por un viento que recuerda a un secador de pelo. Si además tras los incendios vienen lluvias torrenciales, llegan los desprendimientos porque no hay vegetación para sujetar la tierra.

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Las alarmantes heridas del cambio climático
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Mauritania / La arena se come la ciudad

Nuakchot es la capital de Mauritania desde 1958. Arrancó con 1500 habitantes y ahora supera el millón. La vida es muy difícil allí porque cada vez llueve menos y la arena del desierto lo invade todo. La ciudad se abastece de agua con camiones cisterna. Y la lucha contra la invasión de la arena es desesperante. avanza, se acumula, impide que se circule por carreteras, cubre las entradas de las viviendas, entierra casas… El desierto se está comiendo la ciudad.

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Suiza / Deshielo en los Alpes

Hace 20 años el valle de Trift, en los Alpes suizos, estaba cubierto por hasta 30 metros de hielo de su glaciar. Nada que ver con la actualidad: hasta los Alpes se derriten. La lengua de hielo que bajaba hasta las aguas del lago se ha retirado. Se ve muy bien desde el puente colgante, que se construyó en 2009. Los 20.000 visitantes anuales de este valle son testigos de la desaparición de uno de los grandes glaciares alpinos.

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Groenlandia / Su superficie helada se derrite

Un equipo de geólogos de Estados Unidos ha coloreado los ríos que recorren la superficie helada de Groenlandia para estudiar cómo y por qué se forman y qué consecuencias tienen. Uno de sus efectos es que lubrican las placas de hielo y hacen que se desprendan más icebergs. La pérdida de hielo es un grave problema. Desde hace una década, en el noreste de Groenlandia, la capa helada disminuye en 10.000 toneladas al año. Es un vertido que contribuye notablemente a la subida del nivel del mar.

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Las fotos más espectaculares del MontPhoto 2021

Ghost. Fotografía ganadora absoluta de la competición
Foto: Will Burrard-Lucas/ MontPhoto 2021

 

Fundado en 1997, el concurso fotográfico Montphoto acaba de cumplir 25 años. Un cuarto de siglo en el que la competición se ha caracterizado por una clara vocación de valorar y difundir el arte de la fotografía de naturaleza, y a su vez, promover los valores de la defensa medioambiental y la conservación de los ecosistemas de nuestro planeta. 

Yendo un paso más allá y con motivo de una fecha tan especial, la organización ha decidido dar un giro a la trayectoria del proyecto, encaminandose a convertirse en una comunidad dedicada a la difusión continuada de contenido y a la realización de actividades relacionadas con la conservación medioambiental, la lucha contra el cambio climático y el maltrato animal.

A Beakful. Fotografía ganadora en la categoría: Aves. Foto: Bret Charman / MontPhoto 2021

 

The Astonishing. Fotografía ganadora en la categoría: Paisaje Foto: Mauro Tronto/ MontPhoto 2021

 

Yin and Yang. Fotografía ganadora en la categoría: Arte en la Naturaleza. Foto: Gheorghe Popa / MontPhoto 2021

 

Bajo la luna. Fotografía ganadora en la categoría: Mundo Subacuático. Foto: Xavier Salvador Costa / MontPhoto 2021

 

A Eclosión. Fotografía galardonada con el el segundo premio absoluto de la competición.
Foto: Javier Urbón / MontPhoto 2021

 

The Fiest. Fotografía galardonada con el segundo premio en la categoría: Aves. Foto: Mateusz Piesiak / MontPhoto 2021

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Una imagen muestra el aromático cultivado de forma sostenible una vez finalizado el proceso; el color más oscuro se debe al tostado en el laboratorio de investigación de VTT. Foto Afp

La temperatura, luz y oxígeno son controlados en un biorreactor // Una vez tostado, el polvo se prepara de la misma manera que la bebida clásica, explican

Helsinki. Después de la carne, ¿café de laboratorio? Científicos finlandeses desarrollaron una nueva técnica que permite fabricar de forma más sostenible una de las bebidas más consumidas del planeta.

"Es realmente café, porque no hay otra cosa que materia del aromático en el producto", asegura a Heko Rischer.

Este nuevo oro negro no ha sido molido, pero resulta de un cúmulo de células procedentes de una planta de café, en unas condiciones de temperatura, luz y oxígeno controladas al detalle en un biorreactor.

Una vez torrefacto (tostado), el polvo se prepara exactamente de la misma manera que el café clásico.

Para el equipo de Rischer, el instituto finlandés de investigación técnica VTT, este método permite evitar los actuales problemas ambientales del aromático, cuya producción mundial se acerca a 10 millones de toneladas de grano.

"El café es claramente un producto problemático", afirmó el especialista, señalando que el cambio climático resta productividad a las plantaciones y empuja a los agricultores a ganar terreno al bosque tropical para ampliar cultivos.

"También está el aspecto del transporte, del uso de combustibles fósiles (...), por tanto es lógico buscar alternativas", insistió.

El café desarrollado por ellos se basa en los mismos principios de agricultura celular que se usan cada vez más para la carne cultivada en laboratorio, que no implica matar animales.

Este producto fue aceptado para la venta en 2020 por las autoridades de Singapur, una primicia en el mundo.

El equipo finlandés desarrolla ahora un análisis más profundo de la sostenibilidad de su producto si se fabrica a gran escala.

"Sabemos ya que nuestro consumo en agua, por ejemplo, es netamente inferior a lo que es necesario para el crecimiento en los campos", explicó Rischer. La técnica necesitaría también menos mano de obra que la producción tradicional.

Una de las naciones de más consumo en el mundo

El proyecto adquiere una importancia particular en Finlandia que, según analistas del centro de datos Statista, se sitúa entre las naciones con más consumo de café del mundo, con una media de 10 kilos por persona al año.

Para los amantes del café, la clave de su éxito será el gusto. Hasta ahora, sólo un panel de "expertos sensoriales" especialmente formados recibió autorización para degustar esta nueva bebida por su estatuto de "nuevo alimento".

"Una de las directivas del comité de ética es sólo probar y escupir, no tragar", señaló Heikki Aisala, quien dirige a los catadores.

"Respecto del café ordinario, el café celular es menos amargo", según Aisala, que avanza la tesis de un contenido en cafeína ligeramente más bajo. También es menos pronunciado el gusto afrutado.

"Dicho esto, tenemos que admitir que no somos torrefactores profesionales y que una gran parte de la creación de aromas se origina en el proceso de torrefacción", expuso Rischer.

Una vez que las pruebas y el perfeccionamiento del proceso están terminados, el equipo espera encontrar un socio para aumentar la producción y poder comercializar su café celular.

Los investigadores estiman que se precisarán al menos cuatro años para que el café de laboratorio llegue a los estantes de los supermercados.

Hay otras iniciativas en marcha para encontrar una alternativa más sostenible al café.

La empresa emergente Atomo de Seattle anunció en septiembre haber recaudado 11.5 millones de dólares para un "café molecular" con el mismo gusto que el café, pero procedente de materia orgánica de otra planta.

Aun así, estudios realizados en Estados Unidos y Canadá desvelan una desconfianza del público, especialmente de mayor edad, ante los sustitutos alimentarios cultivados en laboratorio.

Dejando de lado las ventajas para el medio ambiente, algunos especialistas de política alimentaria también advirtieron que la subsistencia de los productores de café puede verse amenazada si se generalizan estos productos.

Spencer Tunick se une al rescate del Mar Muerto

Unas 300 personas desnudas, pintadas de blanco, participaron en el proyecto del fotógrafo estadunidense en una zona desértica cerca del lago salado, en Arad, Israel. La reducción paulatina del Mar Muerto se ha agravado debido a que este último país y Jordania han usado el agua para la agricultura o como bebida, a lo que se agrega la acelerada evaporación por el cambio climático. Dijo que usó ese tono en los modelos para evocar la historia bíblica de la esposa de Lot, quien se convirtió en estatua de sal. Foto Afp. Agencias

Publicado enCultura
Clima extremo y una certeza: El cambio climático es real (+ Fotos)

Por estos días la ciudad de Hamburgo recibe al Congreso Anual de Condiciones Climáticas Extremas. Pero los meteorólogos e investigadores del clima ya tenían un mensaje de antemano: están de acuerdo en cuáles son las causas del cambio climático.

¿Tienes dudas de que es real? Mira los siguientes ejemplos:

¿Fenómeno natural o cambio climático?

Foto: DW.

El huracán Olaf, que azotó Baja California a principios de septiembre, es un fenómeno meteorológico normal. Pero los fenómenos climáticos extremos son cada vez más frecuentes en todo el mundo porque el cambio climático está en pleno apogeo. Junto con el Servicio Meteorológico Alemán, la Sociedad Meteorológica y los investigadores del clima de Helmholtz, se han publicado datos básicos al respecto.

Tiempo extremo en tiempo real

Foto: DW.

La creciente amenaza de huracanes e incendios forestales es una "alerta roja”. Los fenómenos meteorológicos extremos costaron a Estados Unidos un récord de 100.000 millones de dólares en 2020. "Los científicos llevan años advirtiéndonos que el clima extremo va a ser más extremo. Ahora lo estamos experimentando en tiempo real", dijo el presidente norteamericano Joe Biden.

Aumentan las tormentas tropicales

Foto: DW.

El huracán Nicholas golpeó la costa estadounidense, cerca de Texas, prácticamente al mismo tiempo que Olaf. Pero esto ya no es una coincidencia. Los meteorólogos alemanes resumen su mensaje en pocas palabras: el cambio climático es real y peligroso. Los expertos coinciden en que los humanos somos el motivo. Pero ¡todavía podemos hacer algo!

Lluvias destructoras

Foto: DW.

Los habitantes de la provincia de Hunan, en China, enfrentaron graves inundaciones en julio de 2021. Aquí, los socorristas rescataron a los residentes de la ciudad de Weihui de sus barrios inundados.

Estela de destrucción

Foto: Reuters.

Las inundaciones en los estados alemanes de Renania-Palatinado y Renania del Norte-Westfalia se suman a la serie de catástrofes. Para Alemania, las lluvias de julio fueron inusualmente intensas. Las imágenes de la ciudad de Schuld, casi completamente destruida, ensombrecen el congreso de Hamburgo de este año, como un recordatorio de que hay que actuar rápidamente.

Cuidado con el poder de la naturaleza

Foto:DW.

Imágenes inusuales de la región alemana de Baviera: un tornado se asoma por el lago Constanza, cerca de la ciudad de Friedrichshafen, a principios de agosto. Las altas temperaturas, más evaporación y mayor formación de nubes también traen consigo más tornados. Y estos se vuelven también más fuertes.

La otra cara del clima extremo: la sequía

Afganistán. Foto: DW.

El cambio climático también intensifica las sequías. En Afganistán, la extrema sequía de este verano está agravando la ya desesperada situación de muchas personas. Apenas queda algo del río Kabul, salvo un charco de barro. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU ha advertido que 14 millones de afganos -un tercio de la población- están amenazados de sufrir hambre.

Cultivando en el polvo

Foto:DW.

Los agricultores del sur de Angola sufren condiciones muy similares. Según estimaciones de organizaciones de ayuda, 41 millones de personas en todo el mundo están amenazadas por el hambre. La mayoría de ellos se deben a fenómenos meteorológicos extremos. Las guerras y la crisis del coronavirus han cortado aún más el suministro de alimentos a muchas personas.

Plagas de langostas devoran cosechas

Foto: Reuters.

La situación en amplias zonas del África subsahariana también se ha visto agravada por varias plagas de langostas desde 2020. Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), estos voraces insectos, favorecidos por el cambio climático, se están extendiendo cada vez más a regiones más montañosas donde antes no causaban daños tan graves.

Incendios forestales, condición permanente

California. Foto: Reuters.

Año tras año, los informes sobre incendios forestales en todo el mundo son cada vez más negativos. Ya sea en Australia, Rusia, América del Norte (como el incendio en California, en la foto), o en el Mediterraeno, donde Grecia, Turquía y España se han visto especialmente afectadas este año. Sobre esto también se discute en el Congreso Sobre Clima Extremo de Hamburgo.

(Con información de DW)

Publicado enFotorreportajes
Los datos sobre el efecto del cambio climático aún son limitados. La imagen fue captada en Chapultepec. Foto Carlos Ramos Mamahua

La destrucción del hábitat, la gestión de la tierra y el uso de pesticidas provocan la disminución de esas especies, destaca estudio

Desaparición de hábitats y uso de pesticidas están provocando la pérdida de especies polinizadoras en el mundo, lo que supone una amenaza para los servicios ecosistémicos que proporcionan alimentos.

Así lo afirmó un grupo internacional de expertos, dirigido por la Universidad de Cambridge, que ha utilizado las pruebas disponibles para crear el primer índice de riesgo planetario de las causas y efectos de la drástica disminución de los polinizadores en seis regiones del orbe.

Las abejas, mariposas, avispas, escarabajos, murciélagos, moscas y colibríes que distribuyen el polen, vital para la reproducción de más de 75 por ciento de los cultivos alimentarios y las plantas con flor –incluidos el café, la canola y la mayoría de las frutas–, disminuyen visiblemente en el mundo, pero se sabe poco de las consecuencias para las poblaciones humanas.

"Lo que ocurra con los polinizadores podría tener enormes repercusiones para la humanidad. Estas pequeñas criaturas desempeñan un papel fundamental en los ecosistemas del mundo, incluidos muchos de los que los humanos y otros animales dependen para alimentarse. Si desaparecen, podemos estar en graves problemas", aseguró Lynn Dicks, del Departamento de Zoología de Cambridge

Ella reunió a un equipo de 20 científicos y representantes indígenas para intentar una evaluación inicial de los factores que impulsan y los riesgos de esa disminución.

Según el estudio, publicado en Nature Ecology & Evolution, las tres causas principales de la pérdida de polinizadores son la destrucción del hábitat, seguida de la gestión de la tierra –principalmente el pastoreo, los fertilizantes y el monocultivo– y el uso generalizado de pesticidas. El efecto del cambio climático ocupa el cuarto lugar, aunque los datos son limitados.

Déficit en los cultivos

Tal vez el mayor peligro directo para el humano en todas las regiones sea el "déficit de polinización de los cultivos": la disminución de la cantidad y la calidad de las cosechas de alimentos y biocombustibles. Los expertos calificaron la amenaza de "inestabilidad" del rendimiento de los cultivos como grave o alta en dos tercios del planeta –desde África hasta América Latina–.

"Los cultivos que dependen de los polinizadores fluctúan más en su rendimiento que, por ejemplo, los cereales. Los fenómenos climáticos cada vez más inusuales, como las lluvias y temperaturas extremas, ya los están afectando. La pérdida de polinizadores añade inestabilidad: es lo último que la gente necesita", señaló Docks.

Un informe de 2016 al que contribuyó la investigadora sugirió que se ha producido un aumento de hasta 300 por ciento en la producción de alimentos dependientes de los polinizadores en el pasado medio siglo, con un valor de mercado anual que puede llegar a unos 489 mil millones de euros.

La reducción de la diversidad de especies se consideró un riesgo global de primer orden para el ser humano, que no sólo pone en peligro la seguridad alimentaria, sino que supone una pérdida de "valor estético y cultural". Estas especies han sido emblemas de la naturaleza durante milenios, argumentan los expertos, y se presta muy poca atención a cómo su disminución afecta al bienestar de las personas.

"Los polinizadores han sido fuentes de inspiración para el arte, la música, la literatura y la tecnología desde los albores de la historia de la humanidad. Las principales religiones tienen pasajes sagrados sobre las abejas. Cuando la tragedia golpeó Manchester en 2017, la gente recurrió a ellas como símbolo de fuerza comunitaria", recordó.

"Los polinizadores suelen ser los representantes más inmediatos del mundo natural en nuestra vida cotidiana", sostuvo.

Los investigadores recuerdan que "estamos en medio de una crisis de desaparición de especies, pero para mucha gente eso es intangible. Tal vez los polinizadores sean el medidor de la extinción masiva".

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