Disidencias de FARC confirman muerte de Jesús Santrich

La dirección de Segunda Marquetalia, disidencia de la extinta guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), confirmó la muerte de Jesús Santrich a manos del ejército colombiano.

"Informamos a Colombia y al mundo con dolor en el corazón, la triste noticia de la muerte del comandante Jesús Santrich, integrante de la Dirección de las FARC-EP, Segunda Marquetalia, en una emboscada ejecutada por comandos del ejército de Colombia el 17 de mayo", informó el grupo armado en un comunicado.

Según el texto, la muerte de Santrich se produjo en la Serranía del Perijá, zona binacional fronteriza, entre El Chalet y la vereda (aldea) Los Laureles, dentro de territorio venezolano.

"Hasta ese lugar penetraron los comandos colombianos por orden directa del presidente Iván Duque. La camioneta donde viajaba el comandante fue atacada con fuego de fusilería y explosiones de granadas", señala el grupo disidente.

Agrega que una vez muerto, "los asesinos le cercenaron el dedo meñique de su mano izquierda. Unos minutos después, cerca del lugar, rápidamente los comandos fueron extraídos en un helicóptero de color amarillo rumbo a Colombia".

El grupo expresa sus condolencias a la familia de Santrich, de 53 años, cuyo verdadero nombre era Seuxis Paucías Hernández Solarte, y afirma que el guerrillero "cayó libre, libre como quería".

En la tarde del 18 de mayo, el ministro de Defensa, Diego Molano, reiteró a la prensa que la información que tiene hasta ahora el Gobierno proviene de inteligencia, pero que trabaja en su verificación, por lo que aún no confirma la muerte del guerrillero.

La Fiscalía General de Colombia y Estados Unidos acusaban a Santrich de haber participado en un supuesto acuerdo con el cartel de Sinaloa (México) para exportar 10 toneladas de cocaína hacia el país norteamericano por unos 15 millones de dólares que luego se venderían por hasta 300 millones en el mercado local.

Tras la desmovilización de las FARC y su lanzamiento como partido político, Santrich se hizo con un escaño en la Cámara de Representantes (diputados) que le fue asignado como parte del Acuerdo Final de Paz, cargo que ocupó desde el 12 de junio de 2019.

Sin embargo, en la madrugada del 30 de junio de ese año abandonó el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de Tierra Grata, en el municipio de La Paz (Cesar, norte), cerca de Venezuela, lugar donde se encontraba desde hace unos días, luego de que fue informado de manera clandestina de una nueva orden de captura en su contra.

Según las autoridades colombianas, Santrich se refugiaba en Venezuela desde ese entonces junto con el exjefe negociador de paz de las FARC alias Iván Márquez, quien también se apartó del Acuerdo de Paz, y entre ambos fundaron un nuevo grupo guerrillero denominado Segunda Marquetalia.

El pasado diciembre, el Consejo de Estado le decretó la pérdida de investidura al considerar que tuvo una "actitud desafiante (…) frente a las instituciones del Estado y una clara intención de burlar los esfuerzos de paz".

El jueves último la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de Colombia se manifestó favorable a su extradición a Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico.

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Diez años del 15M: Una década en tres miradas

Diez años son tiempo suficiente para una aproximación al movimiento más importante de la sociedad española desde la muerte de Franco en 1975. Propongo tres miradas para abordarlo (aunque seguramente hay muchas más): el movimiento en las calles y plazas, la izquierda de arriba y los abajos en movimiento.

Miles en plazas y calles

Las acampadas que comenzaron en la Puerta del Sol, Madrid, y en muchas otras ciudades del Estado Español la noche del 15 de mayo de 2011, al finalizar una manifestación, fueron la respuesta de una generación agobiada doblemente, por las secuelas de la crisis financiera de 2008 y por el bipartidismo PSOE-PP, que cerraban el horizonte de vida a generaciones enteras practicando una democracia restringida.

De ahí que las consignas “Democracia real Ya” y “No somos marionetas en manos de políticos y banqueros”, hayan calado hondo entre cientos de miles de jóvenes que se politizan en la acción colectiva e, inicialmente, en las acampadas masivas.

El movimiento del 15-M condensa años de resistencias locales, regionales y estatales contra el neoliberalismo, la Europa de Maastricht y el avance del capital financiero contra la vida y el planeta. Pero también se referencia en movilizaciones en el mundo, como la revuelta en Grecia en diciembre de 2008 por el asesinato policial del joven Alexandros Grigorópulos en Atenas y las cadena de levantamientos conocidos como Primavera Árabe entre 2011 y 2012.

Cuando las acampadas en más de cincuenta ciudades debieron levantarse, en particular la de Sol y la de Plaza Cataluña en Barcelona que fueron las más emblemáticas, luego de semanas resistiendo, debatiendo y organizándose horizontalmente, el movimiento se arraigó en los barrios. Cientos de asambleas populares nacieron en los más diversos rincones.

Sólo en Madrid, la Comisión de Barrios informó que se habían formado cien comisiones barriales a fines de mayo, en las que participaban 30 mil personas, cuando aún se mantenía la acampada en Sol. Puede estimarse que en todo el Estado hubo más de 500 asambleas, con más de cien mil personas activas organizadas.

En junio se realizó la Marcha Popular Indignada, que en ocho columnas llegó a Madrid desde 16 ciudades para participar en una manifestación masiva y en el Segundo Encuentro Estatal del 15 M.

Luego llegaron las “mareas”, las movilizaciones sectoriales en defensa de derechos vulnerados por las políticas neoliberales. La Marea Verde contra los recortes en la educación; la Marea Blanca por la sanidad; la Marea Azul por el agua y Stop Desahucios en contra de los desalojos de quienes no podían pagar la hipoteca de sus viviendas.

Quizá el más importante haya sido la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) que había nacido en 2009 en Barcelona, en el marco de la crisis de vivienda por la burbuja inmobiliaria. Se define como un movimiento horizontal, no violento, asambleario y apartidista. En diez años el precio de la vivienda subió un 180%, al punto que los jóvenes dedican el 64% de sus ingresos a comprar un piso.

La PAH recuperó más de 50 bloques de edificios y rescató a 4 mil familias de los desahucios, pero hubo más de un millón de desalojos desde 2008 aunque suman 100 mil las viviendas okupadas “ilegalmente”.

El 15M fue un movimiento de nuevo tipo, similar a los que emergieron tras el ‘caracazo’ en Venezuela de 1989. No se basa en la representación sino en la presencia y la acción directas, busca convertir el espacio público en formas de interconexión de las personas afectadas por el modelo y pretende destituir las políticas neoliberales que impulsa el capital financiero. Pero lo más importante, es que el 15M permitió el nacimiento de nuevas realidades: centros sociales, huertas colectivas, espacios de ocio y de formas de vida alternativas.

La izquierda de arriba

El ciclo de protesta iniciado con las acampadas del 15M se fue aplacando y probablemente hacia 2012 o 2013 haya finalizado. Es el mismo proceso que siguen todos los movimientos, que muestran una enorme energía colectiva cuando nacen, para decaer luego de algunos meses y comenzar a transformarse, dando vida a nuevas organizaciones interconectadas pero descentralizadas.

Podemos no hubiera nacido sin el 15M, aunque el movimiento no se propuso formar un partido. Podemos se funda en marzo de 2014, pero un grupo de intelectuales y militantes provenientes de la izquierda (sobre todo Izquierda Unida impulsada por el PCE y Anticapitalistas originada por la LCR), venían promoviendo la formación de una partido que canalizara la indignación colectiva.

Pronto alcanzó los 200 mil afiliados, superando al Partido Socialista y sólo detrás del derechista Partido Popular. En las elecciones de diciembre de 2015 obtuvo el 20%, cinco millones de votos y 69 diputados, siendo el tercer partido más votado. De ahí en adelante, los resultados de Podemos y sus alianzas regionales fueron decayendo, hasta orillar el 10%.

Las polémicas y disputas entre tendencias y liderazgos, fueron la tónica de este período que marcó la segunda mitad de la década. En 2019 se produjo la ruptura con Íñigo Errejón, que había sido apartado de los círculos de decisión, y en 2020 Anticapitalistas abandona la formación.

En enero de 2020, luego de las elecciones generales, Podemos ingresa en el gobierno de coalición con el PSOE, ocupando Pablo Iglesias una de las cuatro vicepresidencias y cuatro ministerios del área social. Un año después Iglesias renunció a su cargo para salvar a Podemos en las elecciones del 4 de mayo en Madrid, donde se produjo una aplastante victoria de la derecha ultra.

Pese a que inicialmente Podemos se presentó como una izquierda diferente, pronto fueron visibles los vicios de las viejas izquierdas. La lucha interna por el poder, los caudillismos patriarcales, las zancadillas y maniobras mostraron una cultura política individualista, que termina justificando desvíos éticos en la disputa por llegar al Estado, definido por los dirigentes como “el cielo”.

A mi modo de ver, Podemos seguirá declinando por el agotamiento del ciclo del 15M, palpable en las elecciones regionales de Madrid, por el crecimiento de su disidencia Más Madrid que superó al socialismo y duplicó largamente la votación de Podemos. En todo caso, el ciclo político ha cambiado de dirección, siendo la derecha la que está a la ofensiva, arrastrando incluso a antiguos votantes de la izquierda.

Uno de los resultados laterales del movimiento 15M fue el crecimiento de las corrientes independentistas en Catalunya, en particular la socialdemocracia de Esquerra Republicana (ERC) y las Candidaturas de Unidad Popular (CUP) que se definen como feministas y anticapitalistas. El creciente rechazo a la monarquía es otra consecuencia indirecta del 15M.

Los abajos se mueven

Los grandes ciclos de luchas sedimentan en una infinidad de grupos locales y en nuevas actitudes de las personas que participaron, que son capaces de tomar iniciativas con las que antes ni siquiera soñaban. Es necesario recoger las experiencias de las decenas de colectivos de base en las que participan miles de personas, para comprender los cambios en curso. Voy a poner apenas un par de ejemplos.

En 2012 se crea el Centro Social L´Horta (la Huerta) en Benimaclet, Valencia, recuperando una parcela engullida por la especulación inmobiliaria. Allí funciona una enorme huerta, biblioteca, reparación de bicicletas, espacio para niños y niñas, taller de serigrafía y un aula de música. Realizan actividades culturalesy fiestas, crearon la Anti-Tienda gratuita para dejar y llevar la ropa que necesites, talleres gratuitos de guitarra, flauta, yoga y pastelería vegana.

El espacio se define como anticapitalista y antipatriarcal, apoya el veganismo y rechaza el consumismo. Cuando intentaron desalojarlos, durante la pandemia, cientos de vecinos se pusieron delante de la policía hasta forzarla a retroceder. Hay cientos de huertas comunitarias como L´Horta en todas las ciudades.

Mujeres Sembrando surgió en 2014 en la ciudad de Mérida, en Extremadura. En 2018 abrió un amplio espacio llamado El Sitio de las Mujeres, donde reciben ropa que transforman con máquinas domésticas e industriales, reciben libros y han abierto una “cocina solidaria” que se propone “facilitar el proceso de cambio de las mujeres” a través de hábitos alimenticios saludables, ya que las que acuden son familias empobrecidas.

“Desde el otoño de 2019 algunas mujeres procedentes de Latinoamérica comenzaron a incorporarse al grupo Mujeres Sembrando, muchas compañeras venidas de esos países hermanos, mayoritariamente de Nicaragua, Venezuela y Colombia”, con las que buscan resolver su situación legal como migrantes.

Es un feminismo plebeyo, que lucha por las emancipación “haciéndolo desde abajo, dando voz a la exclusión y la periferia, repartiendo solidaridad también en lo material, generando comunidad, tejiendo redes, ocupando la calle en el sentido más amplio de la palabra”, defendiendo también la autodefensa feminista.

Este amplio espectro de colectivos, entre los que figuran Errekaleor, La Villana de Vallekas, el colectivo Pueblos Vivos que repueblan pueblos abandonados y decenas más que no conocemos, recibirán la gira zapatista.

En algún momento, estos grupos de base impulsarán luchas que recordarán la potencia del 15M. Sería deseable que recordaran las maravillas y los horrores de esta década, que dejó a las personas pobres más empobrecidas, a los ricos más enriquecidos y a los profesionales de la política que se aprovecharon de las luchas, cada vez más cerca de los de arriba y a prudente distancia de los abajos.

14 mayo 2021 

 

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Las víctimas se manifiestan en el marco del Paro Nacional

Las víctimas del conflicto colombiano denuncian incumplimientos y revictimización

 

Bogotá, D.C., 14 de mayo de 2021. En el marco del actual Paro Nacional en Colombia, las víctimas del conflicto armado se unen para manifestar las faltas de garantías de seguridad y el irrespeto a la vida de los líderes y lideresas sociales de Colombia. En lo recorrido del presente año se han denunciado aproximadamente 60 asesinatos a nivel nacional, sin contar los que se han presentado durante las protestas de los últimos días.

Es hora de un cambio, donde solicitamos la garantía y el cumplimiento a los derechos que nosotros las víctimas tenemos y una reestructuración de la Unidad de Víctimas, además de la renuncia irrevocable del cargo del Director Ramón Alberto Rodríguez Andrade. Es hora de que las víctimas hagamos valer nuestros derechos” expresó un grupo de Víctimas de la Unidad de Víctimas.

Denuncian la falta de cumplimiento por parte del gobierno de Iván Duque a sus derechos y la revictimización a la que son sometidos, exponen la falta de gestión y compromiso de la Unidad de Víctimas, una institución que surge a partir la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (Ley 1448), la cual dicta medidas de atención, asistencia y reparación integral a las víctimas del conflicto armado interno.

Por lo anterior, han decidido movilizarse y hacer un llamado a todas la víctimas, a las organizaciones y a la ciudadanía a nivel nacional para que los acompañen el próximo miércoles, 19 de mayo a las 9:00 a.m. en el monumento del Parque Nacional de la ciudad de Bogotá, ubicado en la carrera séptima con calle 39, punto de partida para iniciar un recorrido hasta llegar a la Plaza de Bolívar.

Pliego de peticiones: víctimas de la Unidad de víctimas

1. Reconocimiento jurídico y político como población de víctimas, como centro del incumplimiento del Acuerdo de Paz.

2. Renuncia del Director General de la Unidad para las Víctimas, Ramón Alberto Rodríguez Andrade, por incumplimiento y presunta desviación de recursos.

3. Reestructuración de la Unidad de Víctimas:

  • Eficiencia en los canales de atención de la Unidad de Víctimas del conflicto armado, asegurando un trato eficaz y respetuoso.
  • Integración de las víctimas del conflicto armado en los canales de atención y resolución de la Unidad de Víctimas.
  • Cumplimiento y rendición de cuentas de indemnizaciones a la víctimas.

4. Programas de desarrollo y empleabilidad, con el fin de generar autosostenibilidad económica de las familias víctimas del conflicto armado.

5. Garantías de educación superior gratuita para las víctimas del conflicto armado.

6. Vivienda de interés prioritario a las víctimas del conflicto armado.

7. Creación y vinculación de un grupo específico dentro del SISBEN de la población en calidad de víctima del conflicto armado.

8. Exigibilidad de la participación política del grupo de víctimas del conflicto armado en el Congreso de la República con las 16 curules pactadas en los Acuerdos de Paz.

9. Garantías de no repetición del conflicto armado.

 

Para más información:

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https://soundcloud.com/victimas-de-la-unidad-de-victimas

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Miércoles, 12 Mayo 2021 05:57

Me duele respirar

Álvaro Conrado

Álvaro Conrado fue alcanzado por el disparo de un francotirador armado de un fusil Dragunov el mediodía del viernes 20 de abril de 2018, mientras corría llevando dos botellas de agua que quería entregar a los estudiantes que ocupaban una barricada en las inmediaciones de la Universidad de Ingeniería en Managua.

Recién había cumplido 15 años y correr era una de sus pasiones. Al día siguiente participaría en una competencia colegial en la cual esperaba ganar su cuarta medalla, y la representación de Nicaragua en un certamen centroamericano de pista y campo en Panamá.

Vestía jeans azules, zapatos deportivos, una gorra con el emblema de los Yanquis de Nueva York y una chaqueta roja que lo hizo blanco fácil para el francotirador instalado en el techo del Estadio Nacional de Beisbol. El disparo entró por el labio inferior, atravesó el cuello, dañando la laringe y el esófago, y fue a alojarse en el tórax.

Hay un video de 16 segundos del momento en que, tras recibir el disparo, mientras es auxiliado por los estudiantes, no deja de decir: "Me duele respirar". Sentado en el suelo, jadea con dificultad, la chaqueta roja remangada. Alguien parece acercarle una botella de agua. Son segundos demasiado fugaces.

Un desconocido lo llevó en su vehículo al hospital Cruz Azul. En el trayecto, pedía que por favor no lo dejaran dormirse, tenía miedo de no volver a despertar. Se desangraba y le seguía doliendo respirar.

"En lugar de recibirlo lo que hicieron fue cerrar apresuradamente la puerta", dice el padre. Entonces, el mismo desconocido lo llevó al hospital Alemán Nicaragüense, donde tampoco quisieron admitirlo. En el hospital Bautista, que es privado, sí lo acogieron. Pero a las dos de la tarde murió en el quirófano.

Llevaba cuarto año de secundaria. Quería estudiar leyes, dice su padre. Lo discutían juntos. Y después de sacar su título ya verían de conseguir una beca para un posgrado.

Su padre se llama también Álvaro Conrado, ingeniero informático, y su madre, Liseth Dávila. Viven en el barrio Monseñor Lezcano. Luz Marina, la abuela, vive con ellos. "Cuando se le metía una idea en la cabeza nadie lo hacía cambiar", dice la abuela. Y no soportaba las injusticias.

Un verdadero as con la patineta. Sus cabriolas eran preciosas, dice su padre. Y con sus entrenamientos de atletismo, riguroso. Cuando aún no había cumplido seis años aprendió a tocar la guitarra, amante del rock. También lo atraían los animes. Soñaba con viajar a Japón.

El día anterior, las clases suspendidas, se fue temprano al colegio para entrenar. Esa tarde le pidió a su padre que le explicara lo que estaba pasando. Después de escuchar con atención, dijo: "Papá, ¿por qué no nos vamos a asomar?" "No, eso es muy peligroso", respondió el padre. "Vos sos un niño todavía".

Siguió haciendo preguntas hasta la medianoche. Antes de dormirse, le envió un mensaje a una amiga, que la madre encontró después en el teléfono: “…Nicaragua, no es cualquier basura. Somos nicaragüenses. Somos uno solo. Contra eso no podrán nunca jamás”.

Al día siguiente se levantó inquieto. Su abuela piensa ahora que su preocupación se debía a que iban a ser ya las nueve y su papá no terminaba de irse al trabajo; lo que quería era salir cuanto antes hacia las barricadas.

"Desayunamos juntos, y eso fue lo último", dice el padre. "Entonces pasado el mediodía recibo en mi oficina una llamada desde su propio teléfono, y cuál es mi susto cuando esa persona desconocida que lo había recogido me informa que mi hijo está entrando al quirófano del hospital Bautista. Yo corrí al hospital, pero ya no lo alcancé a verlo vivo."

En la casa fue levantado una especie de altar de muertos con sus pertenencias: su último certificado de notas, sus medallas de atletismo, la guitarra en su funda, la patineta de las cabriolas que admiraban a su padre. Su carnet de colegial, sus fotos.

El artista gráfico Juancho Tijerino le hizo un retrato estilo manga, por eso de que le gustaban los animes. El pelo abundante y revuelto, los ojos diáfanos agrandados tras sus lentes de pasta, el pecho erguido cruzado por la bandera de Nicaragua que flota por encima de su camiseta deportiva, y posado sobre su hombro izquierdo un guardabarranco, el colorido pájaro nacional. Esa figura prendió en las redes y fue impresa en pancartas que navegaron entre las multitudes en las marchas, en camisetas, calcomanías. Hasta que fue prohibida.

El día en que Álvaro fue asesinado, otros muchachos cayeron también víctimas de los francotiradores, y muchos más seguirían cayendo en los días sucesivos. La cuenta de los muertos por la represión que empezó en ese mes de abril de hace tres años alcanzó más de 300.

"Mi hijo hoy cumpliera 18 años y fuera un hombrecito, estaría estudiando en alguna universidad", dice su padre.

El sol es de incendio sobre Nicaragua en abril. Pero la hierba verde renace de los carbones, dice Ernesto Cardenal.

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Lunes, 10 Mayo 2021 06:26

Tres cuentos enterrados

Tres cuentos enterrados

I

Strange Fruit, la canción de desafío y condena primero cantada por la legendaria Billie Holliday en 1939 volviéndose en la más famosa y peligrosa de su repertorio, cuenta sobre la fruta extraña que se colgaba de árboles álamo en referencia a los linchamientos de afroestadunidenses en Estados Unidos. Holliday canta suave y lentamente de uno de los actos violentos racistas más brutales y frecuentemente públicos que manchan la historia estadunidense.

La canción recientemente retomó el escenario con la película Estados Unidos contra Billie Holiday este año, la cual se centra sobre los esfuerzos del gobierno de Estados Unidos en suprimir la canción. Andra Day por su papel estelar como Holiday fue nominada para un Oscar.

La canción no fue escrita por Holiday, sino por Abel Meeropol, judío blanco comunista que era maestro de educación pública en el Bronx, y quien la escribió después de ver una foto famosa de un linchamiento de dos jóvenes afroestadunidenses en 1930 en un pueblo de Indiana, sus cuerpos colgados rodeados de un grupo de blancos, incluyendo niños, algunos de los cuales estaban sonriendo. La canción fue primero publicada como un poema en la revista del sindicato de maestros de Nueva York en 1937.

Meeropol fue mejor conocido como el padre adoptivo de los dos hijos de Julius y Ethel Rosenberg, ejecutados en 1953 por el gobierno estadunidense que los acusó de ser espías comunistas de la Unión Soviética, caso clave en impulsar el macartismo en Estados Unidos.

Entre 1882 y 1968, se tiene registro de casi 5 mil linchamientos en Estados Unidos (la gran mayoría eran de afroestadunidenses), muchos de los cuales fueron castigados por su activismo político, sindical o nada más por su insolencia. Estos datos no incluyen los linchamientos de miles de latinos de ascendencia mexicana, sobre todo en Texas y California, entre mediados del siglo XIX y buena parte del siglo XX.

II

La celebración del 5 de mayo en Estados Unidos tiene sus orígenes con latinos en California como parte del movimiento de abolición de la esclavitud durante la Guerra Civil. Los latinos en California estaban preocupados por el posible interés de Napoleón III en apoyar a la Confederación sureña pro esclavitud en la Guerra Civil, y por lo tanto percibieron el triunfo mexicano en la Batalla de Puebla como una victoria contra las fuerzas pro esclavistas estadunidenses. Los inmigrantes latinos mexicanos y centroamericanos se oponían a la esclavitud, a las intervenciones imperiales y la supremacía blanca; por ello apoyaban las fuerzas de Lincoln y las de Juárez.

III

Uno de los orígenes del Día de las Madres en Estados Unidos fue la resistencia contra el militarismo y en favor de la salud pública de los pobres. Anna Reeves Jarvis fue la primera en convocar a un festejo, en 1858, creando clubes de madres para promover esfuerzos comunitarios con el fin de prevenir enfermedades y mejorar condiciones sanitarias. En 1870, Julia Ward Howe amplió la idea como parte de un movimiento internacional por la paz y escribió una Proclamación del Día de las Madres en la cual insta a las mujeres con corazón, a que sus “maridos no lleguen con nosotras apestando a masacre… buscando aplausos” y que los hijos no sean arrancados de nosotras para desaprender todo lo que hemos sido capaces de enseñarles sobre caridad, misericordia y paciencia.

Agregó en su llamado internacionalista que nosotras, mujeres de un país, seremos demasiado compasivas con aquellas de otro país como para permitir que nuestros hijos sean entrenados para herir a los de ellas. El primer Día de las Madres que organizó Howe fue el 2 de junio de 1872 y durante varios años fue festejado, pero poco a poco desapareció. El que hoy día se celebra fue proclamado el 9 de mayo de 1914 para expresar el amor y reverencia a las madres del país por el presidente Woodrow Wilson, quien llevaría a Estados Unidos a la Primera Guerra Mundial.

Billie Holiday. Strange Fruit. https://www.youtube.com/watch? v=Web007rzSOI

Prince. Welcome 2 America. https://www.youtube.com/watch? v=HJtxSdTL488

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Rubén Blades: "La mejor definición del fracaso es no intentarlo"

Entrevista al cantautor panameño

La leyenda viviente de la salsa puso en circulación en las plataformas musicales digitales su nuevo álbum, Swing!, al que le precedieron en las dos semanas previas Salsa Plus! y Salswing! Más que una trilogía o una propuesta conceptual, son tres exquisitas y ambiciosas maneras con las que Blades establece un diálogo entre el jazz y la música afrocaribeña. 

 

“Ayer me puse la vacuna del coronavirus”, comparte Rubén Blades, al otro lado del Zoom, desde su hogar en Nueva York. “El único efecto colateral que tuvo hasta ahora es que camino más como un maleante que antes”. A pesar de que muchos artistas padecieron el confinamiento que provocó la pandemia, el músico panameño supo sacarle provecho al mantenerse activo en sus redes sociales o llevando adelante encuentros con sus seguidores a través de su canal de YouTube. “Soy una persona muy de casa. No acostumbro a ir por ahí de noche”, reconoce. “Cuando salgo de gira, vivo como si estuviera la pandemia. Estoy en el cuarto del hotel, me traen la comida, hago la prueba de sonido, regreso al hotel, voy al show, termina el concierto, vuelvo a mi cuarto y después viajo. Además, mi esposa (la actriz y cantante estadounidense Luba Mason) y yo vivimos en una casa que es muy amplia y callada porque esto antes era un convento. Eso nos dio la oportunidad de no arrancarnos los pelos mutuamente. Bueno, a mí casi no me quedan… Me imagino la presión de la gente que vivió con su familia en un espacio reducido. Eso debe ser fregado”.

El viernes 30 de abril, esta leyenda viviente de la salsa puso en circulación en las plataformas musicales digitales su nuevo álbum, Swing!, al que le precedieron en las dos semanas previas Salsa Plus! y Salswing! Más que una trilogía o una propuesta conceptual, son tres exquisitas y ambiciosas maneras con las que Blades establece un diálogo entre el jazz y la música afrocaribeña. Siempre con la complicidad de quien ha sido su mano derecha artística en los últimos tiempos: el director de su orquesta, al igual que bajista y paisano, Roberto Delgado. “Salsaplus! lo hicimos para los que les da urticaria escuchar algo que no sea salsa”, explica. “Mientras que Swing! tiene arreglos propios de ese género, por más que algunos temas estén cantados en español”. El que avisa no traiciona, y, más allá de que la palabra es su principal identikit, el cantautor cumple con lo que pregona. Eso lo dejó en evidencia cuando fue ministro de Turismo de su país. Tal como lo había advertido antes de asumir, entre 2004 y 2009 sólo se dedicó a la política. Por lo que no grabó discos ni salió de gira.

Si bien a lo largo de su trayectoria, especialmente después de su salida del sello Fania Records en la primera mitad de los ochenta, se animó a incursionar en otros géneros musicales, de lo que da fe su disco Tangos (2014), el juglar centroamericano encendió las alarmas en 2016 al anunciar que no haría más salsa. “A mí me gusta la salsa”, enfatiza. “Quiero aclarar que, efectivamente, en un momento estaba decidido a irme en otra dirección. Por eso también fundamos Paraíso Road Gang con Luis Enrique Becerra (en 2019 publicaron un disco homónimo), que es el tecladista del grupo de Roberto Delgado. Ibamos en una corriente a la que llamo ‘mixtura’, donde se encuentran integrados elementos de distintos géneros. Es una banda que puede tocar pop, folk, rock, salsa y jazz. Cuando hicimos Salsa Big Band (2017), dijimos que no íbamos a hacer más giras de salsa. En todos los sitios a los que fuimos, nos despedimos. Pero ocurrió algo que no me esperaba, y es que ese disco ganó el Grammy Latino al año siguiente”. En YouTube se puede ver su cara de asombro, sentado en primera fila en el teatro, tras el veredicto.

Entonces lo pensó una vez más. “Si no volvía a participar en la salsa, toda la música, posiciones y opiniones que he creado a través de mis composiciones, durante todos estos años, iban a desaparecer”, reflexiona. “Nadie continuó por esa dirección del comentario urbano en la salsa, y todo se iba a quedar en el ‘Vente mamá, vamo’ a gozar’. No digo que esté mal, pero no debe ser lo único”. Sin embargo, también pesó otra razón. Una onírica, epifánica y hasta sobrenatural. “Tuve un sueño muy raro, y yo soy supersticioso. No me controla, aunque lo respeto. No entiendo cómo el mundo puede creer en Dios, y no en la existencia de los extraterrestres. No comprendo esa diferencia. Considero que hay cosas que no puedo explicar. Este sueño es interesante porque se me aparecieron todos los personajes de mis canciones en casa. Tocaron la puerta, y empezaron a entrar Pedro Navaja, Josefina Wilson, Juana Mayo, Adan García, Pablo Pueblo, Juan Pachanga y Ligia Elena. Y básicamente la pregunta que me hicieron fue: “Si te vas, ¿quién nos canta? Morimos, pues”.

El antecedente de Salswing! se remonta a 2014, en un recital (grabado y posteriormente publicado, cuatro años más tarde, con el título de Una noche con Rubén Blades) donde el músico unió fuerzas con el trompetista estadounidense Wynton Marsalis y la Jazz at Lincoln Center Orchestra. El show alternaba versiones de “Pedro Navaja”, “Sin tu cariño” y “El cantante” con “I Can't Give You Anything But Love”, standard cantado entre otros por Ella Fitzgerald; “Too Close For Comfort”, inmortalizada por Frank Sinatra; o “They Can’t Take That Away From Me”, de George Gershwin. “Después de reconsiderar mi decisión, lo que hicimos con mucho cuidado fue integrar el jazz al repertorio para que no sea sólo salsa”, manifiesta. “Sé que hay sitios en los que no vamos a poder ir a tocar porque no van a aceptar ese material. Pero a la vez hay otros a los que no fuimos aún, y estoy seguro de que esto nos va a permitir llegar. Van a disfrutar de la calidad de la orquesta. Tengo sumo respeto por iconos como Frank Sinatra, Tony Bennett, Sammy Davis Jr., y Nat King Cole”.

Grabado en Panamá a partir de una sugerencia de Roberto Delgado, quien encontró en el Istmo un estudio de grabación analógico (la intención era brindarles a las canciones un formato rico e ideal para el vinilo), llevó alrededor de dos años el proceso de producción del proyecto. Si bien la terna de discos comparte repertorio, la matriz es Salswing!. De sus 11 temas (tanto Swing! como Salsa Plus! tienen ocho), Blades reversiona de su cancionero el clásico “Paula C.”, la celestial “Canto niche”, la sonera “Contrabando” y la iconoclasta “Cobarde”. Mientras que de Sinatra toma prestada “What Watch What Happens”; le saca brillo a su orquesta con el instrumental “Mambo Gil”, de Tito Puente; adaptó “Ya no me duele”, del boricua Jeremy Bosch; y se viste de crooner con “Pennis from Heaven”, célebre gracias a Bing Crosby. “Nuestro arreglo de ‘Pennis from Heaven’ es el mejor que escuché”, se jacta el artista de 72 años, que se encuentra sin sello disquero. “Estuvo a cargo de Tom Kubbis, maestro de orquestación de Roberto Delgado y compositor de ‘Do I Hear Four?’”.

-Es una paradoja que supongas que te van a criticar por esta propuesta, considerando que el jazz es inherente a los orígenes mismos de la salsa. Ray Barretto, Tito Puente, Mongo Santamaría y hasta Machito, que tuvo entre sus socios a Charlie Parker, son una muestra de esa dialéctica…

-Hay gente que no cultivó la posibilidad de ser curioso y de aprender de cosas que no le resultan quizá comunes. Para mí siempre la música es la música. Cuando me preguntan qué hago, respondo que soy músico. Pero éstas son personas que no sólo tienen problemas con cierto tipo de música, sino que también deben ser intolerantes con otras razas. Me acuerdo una vez que un supuesto crítico musical me dijo que, en vez de estar en Harvard, debería estudiar en la universidad de la calle para poder mejorar como sonero. Hablan de estupideces o santurronerías que no tienen nada que ver con la realidad.

-Tanto en la dupla que formaste con Willie Colón como en tu carrera solista, la experimentación es una constante en tu obra. Lo que evidencian no sólo Salswing!, en el que cantás algunos temas en inglés, sino también Nothing but the Truth (1988), un disco que hiciste enteramente en ese idioma y en el que además te adentraste en el pop y el rock.

-Fíjate lo curioso del caso. ¿Cuál fue el propósito de Nothing but the Truth?, establecer una combinación entre escritores urbanos del rock, folk y pop con escritores urbanos de salsa. Era una comunicación que se creía inalcanzable. A mí me dijo mi sello de aquel entonces (Elektra Records, que albergó desde a The Doors hasta Nina Simone, pasando por The Stooges, Tracy Chapman, Metallica y Björk) que quizá esos tipos no sabían quién era yo, y que no solían colaborar con nadie y que tenían personalidades bastante reacias. A lo que les respondí: “Lo único que les estoy pidiendo es que les pregunten”. Insistí porque pensaba que si son como yo entendía que eran, por lo que escriben y el talento que demuestran, les iba a interesar. Y así fue. Todos dijeron que sí. La canción con Bob Dylan no funcionó porque nos pusimos a hablar de otra cosa, y nunca terminamos el tema. Elvis Costello vino desde Irlanda, y me junté mucho con Lou Reed en su casa. De hecho, las grabaciones las hice con su banda, y con él tocando la guitarra y produciendo. Eso era imposible sólo en la mente de algunas personas. Me gustaría que la gente joven no piense que no pueden hacer las cosas porque son argentinos o panameños. Eso es falso. La mejor definición del fracaso es no intentarlo.

-En algunos lugares donde no forma parte de su erario cultural, la salsa suele ser banalizada o ignorada. ¿Cómo un icono de la contracultura neoyorquina del tamaño de Lou Reed se interesó en lo que hacés?

-En varias ocasiones, coincidimos en eventos en los que protestábamos contra el racismo, el sexismo o la homofobia. Un día, saliendo de una de esas actividades, había un carro que nos tenía que llevar a un sitio. Como iba solo, me preguntaron si no había problema con que Lou Reed y su esposa Silvia vinieran conmigo. Si bien anteriormente intercambiamos algunas palabras, en ese trayecto se dio cuenta de muchas cosas mías. Y establecimos una comunicación que se mantuvo por décadas. Lo que más le impresionó a Lou de mi trabajo era que, al igual que él, describía realidades que generalmente no son motivo para el desarrollo de concepto de canciones. De la misma forma que sucedió en su disco Berlin, continuamente buscaba nuevas expresiones. Respetaba a la gente que como él desechaba la fama que se adquiere por adherirse a lo mismo, y por no decir las cosas como son. Un tema como “Cuentas del alma” (está incluido en el disco Escenas, de Blades), que dice “Y mi madre le ha temido a la noche desde el día que se fue mi papá”, Lou Reed no necesita hablar español para sentirlo. Nuestra comunicación fue muy buena, y nunca fue traicionada por el abrazo a la inconsciencia. Fuimos amigos hasta que murió.

-A propósito de esa temática urbana, este año es el 40 aniversario de la aparición de Canciones del solar de los aburridos, disco en el que te consolidaste como un letrista comprometido con el tiempo que te tocó vivir. Al punto de que tras hacer “Tiburón”, tema incluido en ese trabajo, estuviste década y media sin poder sonar en las radios estadounidenses. ¿Te sorprendieron las consecuencias?

-No hay nada como el tiempo para demostrar la verdad de las cosas. El punto de “Tiburón” (Vicentico la versionó en su disco Los rayos) era achacarme la noción de que yo era comunista, porque protestaba contra la intervención de Estados Unidos en Centroamérica y su apoyo a las dictaduras militares en todo el continente. Cualquiera que criticara eso, y que apoyara a los sandinistas o al Frente Farabundo Martí, o que estuviera en contra del bloqueo a Cuba, lo metían en una lista negra. No apoyo ni apoyé a ninguna dictadura. Critiqué tanto a la cubana como a lo que está haciendo Ortega en Nicaragua, que es una vergüenza, y ni te voy a hablar de lo que pasa en la pobre Venezuela. Mi caso siempre fue criticar, pero con un argumento. En el caso de Cuba, lo que siempre pedí es que le dejen al pueblo decidir por sí mismo lo que quieren hacer.

-Hasta te llegaron a amenazar de muerte en un recital por cantarla…

-La última vez que toqué en Miami con Willie Colón, lo hicimos con un chaleco antibalas. Cuando cantamos “Tiburón” en Puerto Rico, justo en la época en la que hundieron el Belgrano, la reacción del público ante ese hecho fue la de un argentino. El argumento de la canción era decirle a cualquier país del mundo que en Latinoamérica no se puede ejercer un poder imperial. Ahora mucha gente ni se acuerda de eso. En Panamá prohibieron el disco Buscando América por “Decisiones”, y lo hicieron con la excusa de que el tema defendía las actividades extramaritales y patrocinaba el aborto. Esos días no fueron fáciles.

-Si hace cuatro décadas América latina estaba poblada de dictaduras militares, hoy la región se encuentra polarizada. Pero tus canciones se mantienen vigentes. Sin embargo, ¿te frustra que el mensaje de unión, conciencia y esperanza que encierran tus temas siga siendo una utopía?

-Es una desafortunada realidad que sólo podrá cambiar en países que puedan crear un frente lo suficientemente solidario como para no elegir a esta gente, que es la que termina destruyendo la posibilidad de un argumento nacional. Tenemos una corrupción administrativa que no nos permite avanzar, y parte de eso se debe al clientelismo político. Cuando hablas de eso en Panamá, corremos con el problema de que la gente quiere una solución ahora. Y la solución es “dame algo”.

-Pero en Colombia fue el propio gobierno el que pidió ese “dame algo” con la propuesta de reforma tributaria que desató la crisis que hoy padecen. ¿Qué opinión te merecen las protestas que se originaron en Cali, capital mundial de la salsa, y que se extendieron por el resto del país?

-La reacción del gobierno del señor Duque se asemeja mucho a la mentalidad de sus predecesores, del mismo partido, que creen que cada situación de protesta debe ser enfrentada con el rigor de una batalla contra guerrilleros. Esta cuestión, que originalmente fue por un alza tributaria, se convierte en una manifestación en contra de otras cosas y encuentra otra vez a un cuerpo policial que no está bien entrenado o que cree que tiene la impunidad para actuar como lo hace. Responde con una violencia que provoca más violencia, y eso lo aprovechan los actores que siempre pescan en río revuelto y que buscan desestabilización y caos. Acá, en los Estados Unidos, sucedió lo mismo con George Floyd. En Colombia, la gente percibe altanería, arrogancia y falta de respeto. Ahora mismo se necesita a un estadista, y no existe.

-¿Existe solución para Latinoamérica?

-Ha habido instancias como la de Pepe Mujica en Uruguay o Michelle Bachelet en Chile. Si bien hubo momentos que demostraron que es posible mantener un sentido de solidaridad social, hay una serie de problemas. Uno de ellos es la falta de credibilidad en el sistema. El otro es la ausencia de líderes dentro de los estratos no politizados y no políticos. Tampoco existe voluntad de la gente de darle oportunidad a los que no tienen un antecedente político previo. Debajo de la costra colonial, todavía sutura la duda de la capacidad de solventar nuestros asuntos. Nadie creía en 1977 que Panamá sería capaz de manejar el Canal. Pero, a contramano de lo que se supuso, fue un éxito extraordinario.

-Cuando asomaste la posibilidad de volver a la política para las elecciones presidenciales en tu país de 2019, planteaste una alternativa a la izquierda y a la derecha. ¿Cuál era?

-No hay que introducir la pasión en la política, en argumentos administrativos. Las madres de los sectores populares son las mejores administradoras que conocí. Cuando fui funcionario público, apliqué el mismo criterio: no gasto lo que no tengo, y pienso en función de los demás. Ese dinero no es mío, y la oportunidad es de todos. Pero el problema, al menos en mi país, es encontrar a la gente que no participa porque no tiene confianza en la posibilidad de que puedan cambiar las cosas. Eso requiere de un acto de fe. Eliminar el clientelismo político requiere de un candidato o de una candidata independiente.

-¿Estás al tanto de lo que pasa en la Argentina?

-Argentina era el Xanadú, y todo se ha ido desgastando. En un país tan complejo y grande, el problema es quiénes podrían ser los encargados de representar la mejor disposición del pueblo para solucionar sus problemas. Al margen de la ubicación política de sus voceros o de esos grupos que manifiestan su opinión. ¿Cómo se logra eso? No sé. Ni con un Papa argentino. Quizá atendiendo una unión entre artistas, médicos, científicos, gente al servicio espiritual y profesores. Pero convocar y organizar ese movimiento nacional requiere de credibilidad. Ese es el problema. Cuando propones algo así, te responden que no sabes nada o que no estás en la capacidad de opinar porque no vives allá. Hace 10 años, la banda de Roberto Delgado no hubiera podido tocar el arreglo de “Pennis from Heaven”. No por su capacidad, sino porque seguramente hubiese creído que no podía hacerlo. Hoy, ese experimento se puede dirigir en otras direcciones. En Argentina, la capacidad la tienen. Lo que hace falta es una voluntad nacional que se imponga por encima de la polarización política.

Canciones con todos

Luego de que fuera convocado por Carlos Vives para el single que el músico colombiano le dedicó, “Canción para Rubén”, y con el que incluso obtuvo el año pasado el Grammy Latino en la categoría “Mejor canción tropical”, el artista panameño prepara varias sociedades. Aparte de compartir recientemente un tema con la mítica cantante cubana Omara Portuondo, que se suma a uno que ya hizo con la mexicana Natalia Lafourcade y la posibilidad de hacer algo fuera de serie con la novel estrella boricua Bad Bunny, Blades también participó en una canción junto a León Gieco. Se trata de “Revolución”, para la que además prestaron su talento, entre otros, Hugo Fattoruso y Rubén Rada. Forma parte del proyecto sin fines de lucro Mensajes de tierra adentro, concebido por el profesor de música cordobés Ramiro Lezcano, quien el año pasado causó sensación por otro laboratorio musical: Canciones urgentes de mi tierra. A manera de antecedente, en esa ocasión colaboraron 200 artistas: desde Litto Nebbia hasta Víctor Heredia, pasando por Peteco Carbajal o el cubano Pablo Milanés. En ambos casos, el docente convocó a alumnos de escuelas rurales de las provincias de Córdoba y Santa Fe para que compongan canciones basadas en temáticas puntuales (en el caso de la primera experiencia el disparador fue el medio ambiente), que después son interpretadas por los propios estudiantes al lado de músicos locales y foráneos. Posteriormente, el resultado es distribuido gratuitamente a bibliotecas y medios de comunicación. Al autor de “Pedro Navaja” la propuesta le llegó por mail, y le gustó tanto que inmediatamente aceptó. Al parecer, la canción tiene madera de hit. 

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Un grupo de personas baila durante una protesta en rechazo a la violencia ocurrida en las protestas, en el Parque Nacional de Bogotá (Colombia), este 6 de mayo de 2021. — Carlos Ortega / EFE

La protesta social que comenzó el 29 de abril en Colombia contra una reforma tributaria ha desembocado en tal represión policial que hace difícil contabilizar en tiempo real los muertos, los heridos y los detenidos. También los casos de violencia sexual, un fantasma que emerge como en los peores tiempos del terror.

BARRANQUILLA (COLOMBIA)

06/05/2021 23:51

Constanza Vieira

"No responder por ningún motivo con violencia ante agentes. Nosotros tenemos nuestro cuerpo, ellos las armas. ¡La vida primero!", dice un meme viral y distribuido por Whatsapp. A la puesta del sol comienza esa versión colombiana de la noche de los lápices.

Ante la inusual brutalidad policial contra la huelga nacional reiniciada el 28 de abril (porque esa huelga estaba en marcha antes de la pandemia), abundan las advertencias para guardarse en casa a las 6 de la tarde. "No hay garantías para la vida", alertan los mensajes.

El cuerpo de los y las manifestantes no solo es atacado con chorros de agua a presión, patadas, bolillo -como se llama a la munición no letal- o simplemente a bala. La organización civil Temblores ha documentado hasta el mediodía del 5 de mayo diez casos de violencia basada en género, es decir, contra mujeres.

"Hay subregistro", aclara a Público Emilia Márquez, de esa ONG que triangula sus propios datos con cifras oficiales, publicaciones de prensa, información vertida por las redes sociales e informes de activistas de derechos humanos, para evitar repeticiones y disminuir errores: "Hay dificultad para documentar en tiempo tan real".

El subregistro no es sólo porque la realidad no se detiene. "Los casos de violencia sexual siempre son los más subregistrados porque a las víctimas les da mucho miedo denunciar". Además, "cuando denuncian las mujeres, no son tomadas en serio".

Temblores gestiona la plataforma Grita, donde se reciben las denuncias de los casos de brutalidad policial -esta es su especialidad-. En alianza con otras organizaciones defensoras de derechos humanos, como el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, y con centros de estudios jurídicos, como el de la Universidad de los Andes, Temblores facilita acompañamiento legal gratuito. Explica, en este sentido, que cuando se trata de violencia de género no se dan a conocer los nombres de las víctimas, ni datos que puedan conducir a ellas.

La protesta social es un escenario en el que existe un riesgo diferenciado cuando se es mujer o se tiene orientación sexual diversa, pues hay más formas de discriminación, mayor exposición a las agresiones y a la violencia estatal.

La organización feminista Sisma Mujer, que ofrece asistencia jurídica y psicológica, habilitó este 5 de mayo una línea de atención prioritaria sobre violencia sexual en el contexto de la huelga nacional. Cuatro personas reportaron hechos relacionados con este delito el primer día, de las cuales solo una respondió a las 9 de la noche al mensaje de recepción de Sisma. No es mucho lo que se puede averiguar cuando el miedo es rey.

La persona que atiende la línea de atención solo ha podido detallar a Público que este caso ocurrió en Bogotá y que se trata de una mujer desaparecida tras ser detenida por el ESMAD (escuadrón antidisturbios de la Policía Nacional). No se conoce su edad ni ocupación, tampoco se puede saber en qué lugar de la capital colombiana ocurrió la captura.

La Defensoría del Pueblo es una de las fuentes estatales de triangulación de Temblores durante los sucesos violentos que están ocurriendo en distintas ciudades colombianas. En el sitio web de la entidad dependiente del Ministerio Público se puede completar un formulario para denunciar distintas modalidades de violencia contra mujeres y personas LGBTI.

El formato pregunta, en este orden, por agresión física, psicológica, verbal, tocamientos inapropiados, acceso carnal violento u otros hechos de violencia sexual, uso desproporcionado de la fuerza, retención arbitraria basada en género en contra de la persona o de algún familiar, feminicidio o tentativa de feminicidio (una figura tipificada en el Código Penal Colombiano), homicidio contra la persona o contra alguien del grupo familiar, tortura física o psicológica, desaparición forzada.

Según la Campaña Defender la Libertad un Asuntos de Todas, en su boletín 7 sobre la huelga nacional, también emitido al mediodía del 5 de mayo, quince personas fueron víctimas de violencia de género por parte de agentes del ESMAD.

Defender la Libertad es una coordinadora técnica de ONG dedicadas a la defensa de los derechos humanos, también aglutina organizaciones sociales, estudiantiles, culturales y comunales, y busca conformar una Red Nacional de Comisiones de Verificación e Intervención de la Sociedad Civil. Sin embargo, su Sistema de Información de Agresiones a la Protesta Social (SIAP) no ha sido actualizada con los datos de los sucesos acaecidos desde la semana pasada, cuando se activó la huelga nacional.

Bajo el lema ‘como la policía no nos cuida’, Defender la Libertad publicó hace un año, junto con agrupaciones como Sisma Mujer, instrucciones sobre qué hacer en caso de violencia de género en el marco de la protesta social.

Antecedentes en protestas anteriores

El informe "Bolillo, Dios y Patria", publicado por Temblores en enero de 2021, menciona 102 hechos de violencia sexual cometidos por la fuerza pública desde 2017. Al menos, tres de ellos tuvieron visos de represalia contra la protesta cívica.

Esos tres sucesos sí están documentados. Ocurrieron en septiembre de 2020, durante las manifestaciones contra la muerte de Javier Ordóñez, un padre de familia y estudiante de Derecho, a quien la policía redujo con una Taser antes de quitarle la vida. La muerte de Ordóñez, que pedía clemencia en el suelo y en estado de indefensión, recordó el  "No puedo respirar" de George Floyd que encendió las protestas contra la violencia policial racial en Estados Unidos el año pasado.

Temblores denunció que el abuso sexual contra las tres mujeres de entre 22 y 23 años se produjo en una oficina policial de atención inmediata (CAI), en el Centro Internacional de Bogotá, un espacio de comercios y oficinas aledaño al casco histórico.

Las jóvenes fueron detenidas porque una de ellas estaba fumando un cigarrillo en la calle, se les acusó de consumir marihuana. Como solo una mujer policía las podía requisar, se las llevaron detenidas al CAI. Allí, la mujer policía no mostró compasión aunque fue consciente de que las detenidas estaban siendo manoseadas por los uniformados. Después de abusar de ellas, las pusieron en libertad cuando el novio de una de las mujeres pagó a los agentes, en pesos colombianos, una cantidad equivalente a 30 euros.

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Rubén Blades: “Existe un sector en Colombia que parece creer que la única forma de enfrentar el descontento provocado por actos del gobierno es a través de la fuerza y la militarización”

 “Las protestas que han sacudido a Colombia estos últimos días no me parece pueden ser explicadas solamente por el descontento popular expresado contra el anuncio de una reforma tributaria impulsada por el presidente Duque.

Aunque es comprensible el rechazo a cualquier imposición fiscal que afecte a negocios y/o al bolsillo del ciudadano colombiano en estos tiempos de desempleo masivo y estrechez económica, lo que más furia ha provocado en la población del país es el nivel de violencia demostrado en la respuesta de sus fuerzas policiales. No creo que se haya medido bien la indignación que causó la muerte en 2019 del joven Dilan Cruz, ni la de hace ocho meses atrás, del estudiante del derecho Javier Ordoñez, que murió luego de serle aplicada por agentes de la policía, de manera repetida, descargas eléctricas al cuerpo en más de doce oportunidades. El video de la víctima implorando a los policías que no lo hicieran más y que no podía respirar, me recuerda al asesinato en Estados Unidos en el que un policía aplicando presión por más de nueve minutos sobre el cuello del arrestado, George Floyd, a pesar de sus ruegos indicando que le faltaba la respiración.

Ni siquiera la declaración hace dos días del presidente de Colombia anunciando que se retiraría el proyecto de reforma tributaria ha servido para mitigar la furia popular, producto de una rabia y descontento latente hacia la manera como el pueblo se siente tratado por el gobierno, una reacción policial más semejante a una acción militar que a un intento de proteger el orden ciudadano.

Existe un sector en Colombia que parece creer que la única forma de enfrentar el descontento provocado por actos del gobierno es a través de la fuerza y la militarización. Para este sector, las protestas son actos terroristas que deben ser dominados a sangre y fuego, de ser necesario.

Por otro lado, el incidente que causó la muerte de Javier Ordoñez en el 2020 demuestra claramente la ausencia de entrenamiento por parte de la fuerza policial, y/o exhibe la impunidad con que consideran cuentan para reprimir.

El uso del "taser", una especie de "revolver eléctrico", es supuestamente una forma de evitar muertes, no de provocarlas. Doce veces le fue aplicada la descarga y esa ausencia de criterio y de respeto a la vida de un ciudadano, arrestado por una causa menor (había violado el 'distanciamiento social" por estar tomando con amigos), se quedó impresa en la mente del pueblo.

Cuando ahora la protesta por el alza tributaria fue enfrentada por la fuerza policial con un uso excesivo e indiscriminado de la fuerza, la gente reaccionó de igual manera y el asunto empeoró al punto de provocar ya 24 muertes, cientos de heridos y de detenciones arbitrarias, decenas de desapariciones y de víctimas alegando violencia sexual ejercida en su contra.

Por supuesto que estas situaciones son aprovechadas por grupos políticos que buscan crear oportunidades aprovechando la circunstancia de caos. Por supuesto que entre la gente que protesta civilmente también encontraremos a quienes exhiben sus peores instintos, provocando más desorden y tragedia.

Pero no perdamos de vista la responsabilidad que corresponde a quienes están supuestos a proteger y velar por el interés ciudadano y que en este caso, al igual que ocurrió antes con Dilan y Javier, parecen no haber cumplido correctamente con su deber. El gobierno colombiano no debe tratar a su población con el rigor que caracteriza a una situación de combate contra la guerrilla. La ciudad no es un campo de batalla, es un terreno común y pertenece a todos los colombianos. La fuerza pública no es un ejército, ni debe adoptar prácticas que sólo se justificarían de ser primero atacados, con armas letales, con un claro intento de hacerles daño Y sin motivo alguno.

Ahora mismo la gente está indignada, y con razón. Ahora mismo, lo necesario es que se reduzcan las tensiones y se establezca el tipo de conversación nacional que lleve a un mejor entrenamiento de la fuerza policial y que devuelva la confianza perdida de la ciudadanía a causa de sus excesos.

Ahora mismo, el gobierno debe considerar una revisión de su mentalidad de sitio y abandonar la idea de que la confrontación violenta es lo que garantizará el orden público. Pero como indiqué antes, el asunto es más complejo que una revuelta causada por una reforma tributaria, propuesta por un presidente considerado administrativamente como inepto, o mal aconsejado por políticos en busca de un protagonismo perdido.

En la historia colombiana ya existen ejemplos de lo horrible que resulta el reprimir a gente que protesta por desigualdades sociales y económicas, y de cómo estos episodios, inflamados por la violencia política, policial o estatal, terminan produciendo incidentes como los de 1948. El asunto es complejo y requiere para su solución de una visión de estadista, algo que no parece reflejarse en las recientes acciones del poder ejecutivo.

Desde la "guerra de los mil días", la violencia ha sido el recurso más utilizado para resolver conflictos en Colombia, mala costumbre que puede ser desarmada convocando a la mejor disposición posible del carácter nacional.

Por el bien de Colombia, esperamos que esa acción se materialice, y pronto.”

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Miércoles, 05 Mayo 2021 06:37

Frankenstein revisitado

Frankenstein revisitado

 Con angustia, el paciente expresa: "Busco a la mujer ideal". Acuciosa, la terapeuta inquiere: "¿La real le da miedo?"

Ahora bien. ¿Cambiaría la pregunta si el paciente angustiado dijera que anda buscando la "sociedad ideal"? De mi lado, creo que si el paciente fuese mujer, ambas inquietudes hubieran tenido otra formulación. Porque de lo que llevo aprendido, los devaneos masculinos raramente han sido de su interés. Moraleja (tentativa): la mujer, el hombre y la sociedad "ideales", nunca existieron.

Obviamente, sería pueril concluir que luchar por ideales es un error. A no ser, claro, que los anhelos de cambiar la realidad naufraguen en meras declaraciones ideológicas.

La noción moderna de ideología empezó a tomar forma durante la Gran Revolución (1789-99). Desde entonces, con disímiles connotaciones, gravita en la política, la economía, la sociedad y la cultura, usándose para señalar emociones, conciencia, intereses, proyectos, ilusiones, programas políticos… siga usted.

Implícita y sugestivamente, el vocablo ideología aparece con los primeros indicios de una sicología social: “Todo lo síquico tiene su origen en la sensio (sensibilidad, percepción)”, apunta el filósofo inglés Thomas Hobbes en Sobre el hombre (1658). Una sicología social que los protagonistas de la Gran Revolución encendieron al rojo vivo.

Con ligereza binaria, se ha dicho que los términos izquierda y derecha provienen de la ubicación de los asambleístas franceses con respecto al centro del presídium. A la izquierda, "los de abajo" (jacobinos); a la derecha, "los de arriba" (girondinos).

No obstante, en su biografía Fouché, el genio tenebroso (1929), Stefan Zweig señala que en las bancas de arriba estaban "los de abajo" (o jacobinos: Danton, Marat, Robespierre), y en las de abajo "los de arriba" (o girondinos: Brissot, Condorcet, Roland).

Mientras que "afuera", faltaba más, estaban los sans coulottes (sin calzones). Es decir, la plebe que tomó La Bastilla y derrocó a la monarquía, para luego ser tropa en los ejércitos de la revolución y, con Napoleón, eficaces verdugos de los pueblos de Europa.

La Gran Revolución quedó consagrada en los magníficos óleos "ideales" de David. Y en los "reales" de Goya, o en la novela Los dioses tienen sed (Anatole France, 1912), devorando a sus hijos. O hijas. Entre ellas, Olympia de Gougés (1748-93), autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana (1791), quien para escándalo de "los de abajo" y "de arriba" decía que el matrimonio era "la tumba de la confianza y el amor".

Vertientes ideológicas de la cultura y la filosofía política occidental, que con Lord Byron y el Che alcanzaron cotas máximas de expresión. El poeta tenía una goleta llamada Bolívar, admiraba al general José Antonio Páez (1790-1873) y estuvo a punto de enrolarse en la guerra de independencia de Venezuela. Bueno, murió en la de Grecia, aunque de sepsis (1824). Y en México, el Che se incorporó a la lucha victoriosa de Cuba, peleó sin suerte en el Congo colonial y murió asesinado por la CIA, tras ser abandonado por los comunistas bolivianos (1967).

¿A partir de cuándo buena parte de los pensadores y luchadores sociales de América Latina le dieron las espaldas a nuestra historia, y emulando liberales y conservadores empezaron a razonar con matrices ideológicas eurocéntricas que se pretenden universales?

Pero ahí siguen y ahí están: pendientes del pensador de moda europeo, y remachando sus ideas bajo las formas del colonialismo ideológico y la dependencia intelectual.

Junto con Manuela Sáenz y Eva Perón (a las que ya dediqué breves ensayos), siempre regreso con Mary Shelley. Una mujer que recurrió a la imaginación, para dar cuenta de la realidad. ¿Acaso Frankenstein (1818) no es una metáfora del delirio masculino cuando se olvida que "ciencia sin conciencia es ruina del alma"?

La Gran Revolución abrió de par en par las puertas del romanticismo y el idealismo modernos. Y con Frankenstein, Mary Shelley dio cuenta de los errores y horrores de las ideologías que subestiman (o de plano pierden) la brújula política.

El invaluable legado de la Gran Revolución, mujeres como Olympia de Gougés y personajes como el poeta Lord Byron y el Che, muestran con claridad que ideología y política son dedo y uña, o están predestinadas a naufragar cuando se aventuran en el mar de los sargazos.

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Fuentes: Rebelión - Imagen: En Chicago los trabajadores exigen 8 horas de trabajo, 8 de recreación y 8 de descanso (mayo de 1886)

Chicago, Illinois. 1º de mayo de 1886, los trabajadores que desde febrero se negaban a que les descuenten más de su salario para construir una iglesia, redoblaron la apuesta y exigieron una ley que proteja el derecho a las ocho horas laborales. Como un reguero de pólvora, doscientos mil obreros iniciaron una huelga masiva en reclamo por los tres ochos que hacen un día de 24 horas: ocho horas para dormir, ocho para trabajar y ocho para vivir como seres humanos.

Tres días después, las protestas pacíficas terminaron con la masacre de Haymarket y, finalmente, en la condena a muerte de los trabajadores que no estaban del lado del más fuerte. Ocho líderes sindicalistas fueron acusados de anarquismo y cinco de ellos lo pagarán con sus vidas. La tragedia fue una de tantas otras y la culminación de años de reivindicaciones laborales y de una persistente demonización por parte de la gran prensa al servicio de los grandes inversores.

Como es costumbre, unas pocas décadas después, un poderoso empresario de los de arriba secuestró las viejas reivindicaciones de los de abajo. Henrry Ford prohibió todos los sindicatos en su micro repúblicas y presumió de haber inventado el beneficio de las ocho horas laborales. El genio racista, admirador y colaborador de Hitler, había calculado que si los asalariados del país no tenían algún tiempo libre para consumir, nadie podía comprar sus productos.

En recuerdo a la masacre y las ejecuciones en Chicago, los primeros de mayo son feriados no laborables en casi todo el mundo, menos en Estados Unidos y, por extensión, en Canadá. Para los fanáticos nacionalistas, creyentes en el derecho divino de los dueños del mundo, las dos palabras (internacional y trabajadores) suenan muy peligrosas. La reciente derrota política de la Confederación en favor de la esclavitud se desquitó con varios triunfos culturales e ideológicos. Todos pasaron inadvertidos. Uno de ellos consistió en idealizar a los amos y demonizar a los esclavos. Por eso, por las muchas generaciones por venir, en Estados Unidos se celebrará el Memorial Day (en memoria de los caídos en las guerras) y el Veterans Day (en honor a los excombatientes de esas guerras infinitas). Uno, es un título abstracto; el otro, algo concreto por demás. Para los trabajadores no hubo ni hay Día de los Trabajadores y, mucho menos, un primero de mayo. Para olvidar este inconveniente, el presidente Cleveland oficializó el Labor Day (Día del Trabajo) en setiembre, casi en las antípodas de mayo, como si hubiese trabajo sin trabajadores, lo cual significa un oculto triunfo de los esclavistas derrotados en la Guerra Civil: los negros, los pobres, los de abajo, los que trabajan, no sólo son holgazanes, inferiores y, al decir del futuro presidente Theodore Roosevelt, “perfectamente idiotas”, sino también son perfectamente peligrosos. Sobre todo por su número, como, decían, lo eran los negros. Sobre todo por esa costumbre de proponer uniones. 

Los amos (blancos), los de arriba, los sacrificados del champagne, son quienes crean trabajo con sus inversiones. Son quienes, cada tanto, deben ser protegidos por las iglesias y por los militares (en Estados Unidos con el culto al veterano de guerra que “protege nuestra libertad” y en América Latina los militares que corrigen los errores de la democracia con sangrientas dictaduras o con eternas amenazas). Para la vieja tradición esclavista, para los amos de lo que el viento se llevó pero siempre vuelve, los verdaderos responsables del progreso, de la estabilidad, de la paz y de la civilización son los amos de las plantaciones, los empresarios de las industrias. Son la elite del pueblo elegido y representan todo eso que los sucios y mal hablados esclavos (luego blancos asalariados venidos de la pobre Europa; luego mestizos del enfermo y corrupto Sur) siempre quieren destruir.

Por supuesto que no hay poder completo sin poderosos aliados, como la prensa dominante, como las iglesias complacientes. El 17 de mayo de 1886, como tantos otros prestigiosos diarios de diferentes estados, el St. Louis Globe-Democrat de Missouri, en su página cinco y a siete amplias columnas se explayó sobre el conflicto de los trabajadores que no quieren trabajar más de ocho horas por día: 

En esta disputa, la única institución imparcial es la iglesia, sostenida por capitalistas y trabajadores, ya que fue fundada por Cristo, un carpintero y, por lo tanto, tiene todo el derecho de hablar por todos trabajadores; la iglesia es dueña del planeta Tierra, del Sistema solar y del Universo entero, por lo cual también puede hablar por los capitalistas.”

Por Jorge Majfud | 01/05/2021

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