Viernes, 25 Agosto 2017 06:35

Avance del proyecto extractivo de Temer

Avance del proyecto extractivo de Temer

Se trata de una reserva forestal en la Amazonia del tamaño de Suiza, que se abrirá a la actividad minera en una región rica en oro. La decisión fue rechazada por entidades ambientalistas, que la calificaron de catástrofe.

 

El presidente de Brasil, Michel Temer, decretó la extinción de una reserva forestal en la Amazonia del tamaño de Suiza para permitir la actividad minera en una región rica en oro. Una decisión con la que busca incrementar la inversión y la recaudación ante una crisis fiscal y que fue rechazada por entidades ambientalistas, que la calificaron como una catástrofe.


La medida abre para las empresas mineras una nueva frontera en la extracción del oro en una región que había sido clausurada para estos emprendimientos en el contexto de la preservación de los recursos naturales del mayor bosque tropical del mundo. Temer liberó para la extracción minera la Reserva Nacional del Cobre y Asociados (Renca), en el límite entre los estados de Pará y Amapá, que había sido cerrada para la actividad económica en 1984 por el dictador Joao Baptista Figueiredo, quien consideró a la región estratégica en recursos naturales.


En el decreto, el gobierno dijo que la liberación para la actividad minera no se aparta de la aplicación de la legislación específica sobre vegetación, tierras indígenas y franjas fronterizas. La región amazónica es considerada la mayor reserva de oro de Brasil, país donde la minería representa el 4 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) y, con la medida, el gobierno busca elevar la participación del sector a un 6 por ciento.


“El gobierno caminó primero en flexibilizar las leyes ambientales y la normativa para las tierras indígenas y luego aprobó un nuevo código minero: después de esto vemos ahora que un espacio como el de Dinamarca será entregado a las empresas mineras, muy probablemente las extranjeras, sobre todo las canadienses”, dijo la portavoz del Comité Nacional de Defensa de los Territorios Frente a la Minería, Katia Visentainer. Para los ambientalistas, según Visentainer, el decreto de Temer eliminando la reserva ambiental es el mayor acto de violencia contra la Amazonia de los últimos 50 años al considerar que no hubo diálogo ni con el Congreso ni con la sociedad civil.


La Renca, como se conoce al área ambiental, fue una región disputada por las empresas mineras extranjeras, motivo por el cual Figueireido dispuso su cierre en 1984. El Comité al que pertenece Visentainer denunció la falta de fiscalización de este gobierno frente a la minería y puso como ejemplo al estado de Minas Gerais, donde existen 700 diques y cuatro personas para fiscalizarlos. El año pasado, la ruptura de un dique que contenía desechos mineros provocó una tragedia en la ciudad de Mariana. El dique pertenecía a la empresa Samarco, propiedad de las mineras brasileña Vale y canadiense BHP Billiton y su colapso provocó la peor tragedia ambiental de la historia de Brasil, arrastrando poblaciones, contaminando ríos y cambiando la geografía del lugar por el lodo tóxico derramado.


La ambientalista apuntó también a los bajos tributos que pagan las mineras a los estados amazónicos. El impuesto a las ganancias asciende a tres por ciento, cuando un asalariado abona el 28 por ciento de sus haberes. “Lo mismo ocurre con los royalties, donde se paga apenas el tres por ciento”, denunció. El gran miedo tanto del comité como de organizaciones ambientalistas globales como WWF es que la carrera del oro cause conflictos en la región, sobre todo la creación de ciudades, migraciones violentas y presión sobre las tierras indígenas.


El coordinador de la entidad ambientalista WWF, Michel De Souza, dijo que existe una catástrofe con la apertura a la industria minera en una región rica en oro. “Hacer este tipo de movimiento sin discusión, por decreto, es muy peligroso. Estamos hablando de un área donde hay regiones protegidas, reservas indígenas. Es un riesgo enorme a nuestro mayor activo nacional, la selva amazónica, puesta en riesgo por la desesperación de que cierren las cuentas en la crisis”, fustigó el dirigente de WWF.


El gobierno se lanzó a la búsqueda de inversiones privadas en todos los frentes: además de buscar recursos en el área mineral con esta decisión en un área con cuatro millones de hectáreas en la selva amazónica, inició una era de privatizaciones. El miércoles, la administración Temer anunció que iniciará el proceso de privatización de la Casa de la Moneda y de varios aeropuertos, entre ellos el más codiciado del país, el de Congonhas, de cabotaje de San Pablo.


Además de otros 55 proyectos de concesiones a privados como pozos petroleros, líneas de transmisión eléctrica, puertos y rutas, el gran anuncio fue hecho el lunes: la venta de la gigante eléctrica Eletrobras, la mayor de América latina en su tipo. El presidente lanzó estas iniciativas luego de que fracasara el intento de aumentar impuestos para lograr la meta de déficit fiscal, que debió ser alterada a raíz de la caída de la recaudación. La meta saltó de 44 mil millones de dólares a 52 mil millones de dólares y apenas se espera superávit en 2020.


Desde el sector privado, el decreto es algo para festejar. “No tenía sentido mantener un área como esa cerrada a las mineras y al mismo tiempo dejar que haya búsqueda de oro en forma ilegal”, dijo Elmer Prata Salomao, presidente de la Asociación Brasileña de las Empresas de Búsqueda Mineral (ABPM). El presidente de Ibram, entidad que reúne a las mineras, dijo que la decisión es una victoria del sector, que hace mucho tiempo busca la apertura de esa área.


Desde el gobierno, poner a la minería en el centro de su foco económico fue una prioridad, como lo había dicho antes del decreto el secretario de Geología del Ministerio de Minas y Energía, Vicente Lobo. “Creemos que esa zona pueda desarrollar un proyecto sin igual en el mundo, con una gigantesca chance para la extracción de oro”, declaró, agregando que existen otros minerales como hierro, níquel y manganeso.


El dilema de una región que los militares preservaban también incluía su cercanía con la frontera de Guyana Francesa, último enclave colonial europeo en la Sudamérica continental.


“Eliminar esta zona en forma paralela al desmonte de las agencias de control y la inminente concesión de la exploración minera al capital internacional significa un ataque desproporcionado a la soberanía de los pueblos amazónicos y a su propio derecho al desarrollo”, dijo el historiador Daniel Chaves, director del Núcleo de Innovación y Transferencia de Tecnología de la Universidad Federal de Amapá.

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Viernes, 18 Agosto 2017 06:52

La sociedad gestionada

La sociedad gestionada

La figura del empresario presidente, al igual que la idea de que la política en el fondo no es más que una tarea de gestión, eficiencia y cálculo de costo-beneficio, se extienden cada vez más en América y en el mundo. Mientras la ideología empresarial ha logrado calar hondo en la cultura popular y política, los empresaristas puestos a políticos buscan impulsar “modernas” reformas laborales reciclando viejas recetas neoliberales.

 

Emmanuel Macron no es Michel Temer. Tampoco Mauricio Macri, ni Sebastián Piñera, ni Vicente Fox. No es Guillermo Lasso, ni Gonzalo Sánchez de Lozada, ni Juan Carlos Varela, ni Ricardo Martinelli. Y menos que menos Horacio Cartes o Edgardo Novick. Refinado, charmeur, afecto a los tics que marcan el discreto encanto de la burguesía (francesa), egresado de los centros educativos de la elite (el liceo Henry IV, la Escuela Nacional de Administración), Macron le lleva varios cuerpos de distancia, en formación y espesor intelectual, a cualquiera de los integrantes de esa decena de presidentes americanos, actuales o pasados, o de aspirantes a serlo. Se jacta, por ejemplo, de haber estudiado filosofía. Y también de su “apertura” en temas de comportamiento, y de su conexión con el espíritu “libertario” de los jóvenes urbanos. Pero comparte con la enorme mayoría de esos presidentes, ex presidentes y aspirantes a presidentes americanos, muchos de ellos trogloditas básicos, una condición: la de estar fuertemente vinculado al mundo empresarial. Y una visión: la de creer que un país “se administra como una empresa”, con la “racionalidad” de una empresa y la lógica de costos-beneficios de una empresa. También una ubicación en el arco político: la de no reconocerse “en la izquierda ni en la derecha”, la de situarse en un no man’s land que en sí mismo es toda una definición ideológica. Macron lo hace con cierta distinción, con la elegancia que les falta a esa decena de americanos. Aun así, algunos de ellos –incluso los más improbables– lo han tomado como modelo. Novick lo ha hecho expresamente. Piñera y Macri también. El ultraliberal Mario Vargas Llosa saludó la victoria del francés como “un triunfo resonante de la libertad por sobre todas las cosas”. Y el brasileño Temer le dirigió una carta en los días siguientes a su éxito electoral: “Nos une la voluntad de llevar a cabo reformas modernizadoras”, le dijo.


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En 2012 el politólogo español Juan Carlos Monedero, lejos todavía de convertirse en uno de los fundadores de Podemos, glosaba sobre la “posdemocracia”, esa noción con tantas acepciones que él definía como “el sempiterno intento liberal de desplazar la política a un lugar neutral, con el fin de proclamar la muerte del antagonismo político y la aceptación resignada del reformismo político y de la economía de mercado”. La posdemocracia, escribía (Nueva Sociedad, julio-agosto de 2012), había comenzado a gestarse tras la caída del muro de Berlín. “El ‘cliente’ ocupó el lugar del ‘ciudadano’, la ‘racionalidad de la empresa’ expulsó a la ‘ineficiencia del Estado’, la ‘modernización’ sustituyó a la ‘ideología’, lo ‘privado’ se valoró por encima de lo ‘público’ y el ‘consenso’ desplazó al conflicto.”


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Hay hoy un hilo conductor, un punto común entre los empresarios o los empresaristas puestos a políticos en casi todo el mundo: el deseo de impulsar reformas laborales en un sentido claramente “liberalizador”, dice el investigador francés Emmanuel Dockés, profesor de derecho en la Universidad de Nanterre y especialista en derecho del trabajo. La laboral ha sido la piedra de toque de las reformas que ha emprendido en Brasil Michel Temer; y Emmanuel Macron presentó la suya como la madre de todas las que pretende realizar durante su quinquenio presidencial. Sueñan estos empresarios-presidentes con tercerizar lo más posible; facilitar despidos y contrataciones; eliminar los convenios colectivos; llevar las negociaciones salariales y de condiciones de trabajo al nivel de cada empresa, y –si se puede– imponer una negociación individual entre trabajador y empleador; disminuir las subvenciones por desempleo; desregular la jornada laboral; rebajar los impuestos a los empresarios; poner trabas al funcionamiento de los sindicatos, y por qué no, debilitarlos al máximo y destruirlos.


Buena parte de esas aspiraciones, con mayor o menor énfasis, están presentes en la reforma laboral que Emmanuel Macron quiere aplicar lo antes posible en Francia. El parlamento, en el cual su partido tiene amplia mayoría, lo acaba de autorizar a concretarla por decreto, sin negociación alguna. Macron ya había impulsado una reforma laboral de ese tipo cuando era ministro de Economía bajo la presidencia del socialista François Hollande, entre 2014 y 2016. Pero entonces se le armó una fronda interna en el Partido Socialista y hasta en el propio gobierno. Algo logró hacer de todas maneras: liberalizó la jornada laboral en supermercados y otros comercios, facilitó los despidos por “causas económicas”, rebajó en 40.000 millones de euros los impuestos pagados por las empresas. La presión de la calle y la proximidad de unas elecciones en las que los socialistas debían apelar otra vez a sus bases para tratar de escapar a una debacle que finalmente no consiguieron evitar, pudieron más.


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Macron renunció, formó su propio partido y esperó. Hoy tiene las manos libres y sumó a su movimiento a no pocos de los socialistas que compartían su “social-liberalismo”. “La ideología empresarial, el famoso ‘entrepreneurismo’, ha penetrado muy hondo en dirigentes, militantes, electores, gente común que fueron de izquierda y se han pasado con armas y bagajes a un pensamiento que se dice a-ideológico pero que encarna valores que siempre fueron de derecha”, apunta Jean-Luc Mélenchon, líder de Francia Insumisa, la coalición de izquierda “radical” que en las elecciones presidenciales de abril-mayo pasado estuvo a punto de pasar a la segunda vuelta.


Semanas atrás Mélenchon acusó a Emmanuel Macron de haber dado un “golpe de Estado social”. Cuando apareció, el año pasado, como un “candidato renovador”, como un outsider de la política, Macron lo hizo con piel de cordero. Pero apenas llegó al poder, el lobo remplazó al cordero, y el que se mostró a cara descubierta fue el ex gerente del banco de negocios Rothschild que como ministro de un gobierno “socialista” había encontrado algunos (algunos) límites, dijo el dirigente de Francia Insumisa. Hay actualmente una voluntad muy clara en el empresario-presidente francés de “destruir las protecciones del trabajo, con la excusa de que constituyen trabas a la creación de empleo en tiempos de crisis”, considera Emmanuel Dockés (Reporterre, 13-VII-17). No es un discurso nuevo, precisamente, aunque se presente como tal. “Macron dice algo bastante clásico: que Francia no ha hecho las reformas necesarias, a diferencia de Reino Unido”, señala Frédéric Farah, coautor del libro Introduction inquiète à la Macron-économie (Mediapart, 10-II-17). “Detrás de la modernidad aparente de sus propuestas se esconde en realidad una visión regresiva de la economía”, dice este docente de economía en la Universidad de la Sorbonne Nouvelle. Y una visión regresiva de las relaciones sociales. La reforma laboral macroniana, sostiene Dockés, no llega al extremo de la reforma brasileña, que fomenta un trato directo entre trabajadores y empresarios, sin mediaciones sindicales y a través de contratos privados, pero va en esa dirección. Los patrones franceses podrán, por ejemplo, a partir de que la nueva ley entre en vigor, “obviar a los sindicatos realizando un referéndum entre su personal. Actualmente, a nivel de sector, empleadores y asalariados negocian convenios colectivos de obligado cumplimiento. Con las ordenanzas del presidente, salvo algunas excepciones, se les negará esa facultad. Y quienes negocien a nivel de sector no podrán impedir que sus acuerdos sean invalidados en las empresas. Se creará necesariamente una forma de dumping”, señala el investigador.


Macron viste con ropaje social viejas recetas thatcherianas de los ochenta y reivindica una desregulación, una “uberización” de la economía que en muchos países se ha ido aplicando en estos últimos treinta años con gran éxito para los empresarios –sobre todo para los grandes– y elevados costos –a veces con tragedias– para los asalariados, piensa Farah.


En Reino Unido la administración de esas recetas condujo a un aumento de las desigualdades, el empobrecimiento de amplios sectores de la clase trabajadora, la liquidación de derechos sociales y a la destrucción de más empleos que los que se crearon, afirma Dockés.


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Que Macron pueda concretar sus planes dependerá en gran parte de la resistencia social que encuentre, de la fuerza que puedan oponerle, por ejemplo, los sindicatos, dice Frédéric Farah. En Francia el movimiento sindical no está precisamente en su mejor momento, pero conserva un poder que no tienen los gremios brasileños, paraguayos, peruanos, panameños, tampoco chilenos. Tal vez sí (algo) los argentinos. “Desregular en Europa, sobre todo en aquellos países donde el Estado tiene una presencia muy grande, no es lo mismo que hacerlo en América, del norte o del sur. Allá hay instituciones más sólidas, un entramado de leyes más sólido, aunque lo hayan perforado grandemente en los últimos tiempos”, sostiene un dirigente de la Confederación Nacional de Asalariados y Asalariadas Rurales (Contar) de Brasil. Si la reforma laboral de Michel Temer (inspirada por los mismos principios que la francesa, pero mucho más dura) “pasó” con tanta facilidad, con escasa resistencia callejera, declara este sindicalista, no sólo se debe a que el parlamento (uno de los más corruptos de la historia brasileña) está controlado por una derecha rancia y regresiva sino también a la debilidad “cultural” de la izquierda política y social, en particular de las centrales obreras. Alberto Broch, vicepresidente de la Confederación Nacional de Trabajadores Rurales y Agricultores y Agricultoras Familiares (Contag), y Artur Bueno de Camargo, dirigente de la Confederación Nacional de Trabajadores de las Industrias de la Alimentación y Afines (Cnta Afins), van en la misma dirección. Ambos dirigentes brasileños coinciden en que la sociedad en su país está “anestesiada” (Broch), “aletargada” (Bueno de Camargo), y responsabilizan de ese estado catatónico al hecho de que la ideología empresarista ha logrado hacerle la cabeza a gran parte de la ciudadanía. “Los medios de comunicación, la gran prensa, han contribuido, claro, a este estado de situación, pero también los partidos progresistas y las centrales sindicales, que no ofrecieron una alternativa”, sostuvo Antonio Lucas Filho, presidente de la Contag. “Tenemos gran responsabilidad en todo lo que está sucediendo”, dijo (La Rel, 28-VII-17).

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El fútbol como manifestación de la universalidad de los intereses egoístas

“El interés general o común no es cabalmente otra cosa que la universalidad de los intereses egoístas”. Karl Marx.


El imperio del mercado es el imperio del valor de cambio. Y el valor de cambio es la manifestación de la división del trabajo. Y la división del trabajo concebida como interrelación e interdependencia significa que todos dependemos de todos, que todos trabajamos para todos, que todos satisfacemos las necesidades ajenas. Pero esta división del trabajo está organizada de modo capitalista, de modo que en esto de todos trabajamos para todos hay algunos que se llevan mucho más de lo que entregan. Los futbolistas de élite trabajan para los demás, producen un espectáculo que satisface las necesidades de entretenimiento y enajenación de la gente, pero ingresan a cambio demasiado dinero. Eso implica que muchos trabajan para ellos o entregan a cambio más de lo que rec iben. Uno de los secretos del enriquecimiento de los futbolistas de élite está en el modo de consumo, el hecho de que un solo producto, un partido de fútbol, pueda ser consumido de forma simultánea por millones de personas. Pero en el fútbol todo lo irracional e injusto se ha vuelto natural. El traspaso de Neymar al PSG ha costado 220 millones de euros y el propio Neymar ganará anualmente 30 millones de euros. Nadie se asombra y nadie hace nada, ni la izquierda llamada radical, que de continuo equivoca sus blancos. Y la gente en general, dominada por la ideología capitalista, admira la extrema riqueza y el exorbitante lujo. Sueñan con ese mundo. Desean ese mundo. Pero para eso está el Estado, la autoconciencia humana objetivada, para poner remedio a aquello que de modo natural produce prejuicios a las mayarías sociales. Así que como un solo partido de fútbol es consumido por millones de personas, el Estado puede hacer dos cosas: obligar a que la emisión de los partidos de fútbol sea gratis o imponer una carga impositiva del 90 por ciento a los ingresos de los clubes por los derechos televisivos.


Algunos se preguntan: ¿Quién decide el sueldo de Neymar? Y los más listos, los que están en los pupitres de delante de la clase, dicen con aparente seso: el mercado. Así el mercado, donde vendedores y compradores se encuentran, se transforma en una persona que toma decisiones. Ese tipo de respuesta, la afirmación de que es el mercado quien decide los precios, pone de manifiesto que la persona que da esa respuesta está enajenada, trata como a una persona lo que es el resultado de las relaciones de millones de personas en estado de enajenación, esto es, en estado de no controlar la relación social que han creado. Por eso es importante el Estado, para que hable, actúe y represente los intereses de los millones de consumidores del fútbol, y no que solo hablen los clubes de futbol y las cadenas de televisión. Si el mercado es una relación entre personas, dichas personas pueden decidir tener un mercado más justo, esto es, más socialista y menos capitalista. Si tenemos una educación y sanidad públicas, y esto genera tantos beneficios sociales que cualquier gran empresa lo considera un requisito imprescindible en sus inversiones, ¿por qué el entretenimiento futbolístico de las grandes masas tienen que estar en manos de crueles explotadores?


Pero hay más sabios. Son aquellos que dicen que el PSG rentabilizará la compra de los servicios de Neymar. Argumentan que ha sido “el genio” de Florentino Pérez quien ha visto en la publicidad y en la venta de camisetas la fuente de la enorme riqueza de los grandes clubes de Europa. Y así, con esos ingentes ingresos por publicidad, ventas de camisetas y derechos televisivos, las principales figuras del fútbol mundial se han transformado en dioses, en seres intocables, que rezuman riqueza y poder por todos los poros. Pero habría que acabar con ellos, bajarlos del pedestal, convertirlos en personas corrientes; y eso solo se lograría superando al enajenación mercantil capitalista, esto es, hablando del mercado no como una cosa dotada de voluntad sino como un encuentro entre seres humanos unidos por la división del trabajo y donde nadie se debería llevar demasiado, donde el esfuerzo y trabajo de uno como es el caso de Ronaldo y Messi, no pueda equivaler al esfuerzo y trabajo de un millón de personas que vivan del salario base. Los precios de las camisetas, al ser precios de monopolio, deberían ser precios intervenidos por el Estado, y los contratos de publicidad, que permiten a los Messi y Ronaldo ingresar injustamente grandes sumas de dinero, también tendrían que ser intervenido por el Estado. El 90 por ciento de esos ingresos deberían ser de propiedad pública. Y si esto se lograra a nivel europeo, e incluso a nivel mundial, los futbolistas no se convertirían en dioses engreídos y extremadamente egoístas. Aquí hablamos del egoísmo capitalista y no del egoísmo a secas. El egoísmo a secas significa que una persona piensa más en sí mismo que en los demás, mientras que el egoísmo capitalista significa que una persona se apropia para sí lo que es fruto de los demás. Lo que sucede es que este fenómeno, que una persona use en beneficio propio los frutos y conquistas sociales, es normal y legal en el sistema capitalista. Y la mentalidad capitalista es de sobra la mentalidad dominante en el mundo.


Pero alejémonos de los periodistas y empresarios que viven la enajenación positiva y que no son más que unos apologistas de un sistema generador de injusticias, desigualdades y cruel explotación de masas, vayamos al encuentro de aire limpio y ganemos en visión profunda y transcendental. Recurramos a Marx, como hacemos siempre que necesitamos descubrir la esencia del capitalismo y de la economía mercantil, vayamos a sus Grundrisse. Y allí, en la sección titulada ¿Cómo se manifiesta la ley de la apropiación en la circulación simple?, escuchemos sus sabias y poderosas palabras. Se pregunta Marx: “¿Cómo comprueba el individuo que su trabajo privado es un trabajo general y su producto un producto social general?” Y responde: “Por el contenido particular de su trabajo, del valor de uso particular de éste, que es objeto de la necesidad de otro individuo, el cual ofrece a cambio de él, como equivalente, su propio producto. Es decir, por el hecho de que su trabajo representa una particularidad dentro de la totalidad del trabajo social, una rama particular que lo complementa”. Aquí se manifiesta el carácter profundamente dialéctico del pensamiento de Marx. ¿Cómo compruebo que mi trabajo privado es un trabajo general? Por la particularidad, esto es, por la particularidad confirmo lo contrario de la particularidad: la generalidad. Y esto es así porque aquí lo general significa totalidad. Y el fútbol es solo una rama particular del trabajo, no la totalidad. Los futbolistas solo nos satisfacen una necesidad, no la totalidad de las necesidades. Pero hay más, no nos satisfacen una necesidad básica ni una necesidad fundamental, sin embargo, esta rama del trabajo, la actividad futbolística, se ha enseñoreado sobre la población y hemos dejado que así suceda. Ronaldo, Messi y Neymar necesitan del trabajo de los demás, necesitan de la totalidad del trabajo social, sin los cuales no podrían realizar su vida. Pero sucede que el trabajo social al tener forma capitalista ha permitido que estos individuos se enseñoreen sobre la sociedad y la explote. Así se expresa Marx en torno a esta dialéctica del trabajo social: “Solo produzco para mí al producir para la sociedad, cada uno de cuyos miembros trabaja, a su vez, para mí en otro círculo”.


Marx, más adelante, dice algo decisivo: “Los individuos producen dentro de la sociedad y para ella, como individuos sociales, pero al mismo tiempo esto se revela simplemente como un medio para objetivar su individualidad. Y como no se hallan circunscrito dentro de una comunidad natural ni, por otra parte, encuadran la comunidad como algo conscientemente común, necesariamente tiene que existir frente a los sujetos independientes como algo también independiente, externo y fortuito, como algo que existe frente a ellos en forma de cosas”. Esta cosa es el valor de cambio o dinero. Y ahora aclaro: Messi, Ronaldo y Neymar producen dentro de la sociedad, como individuos sociales; solo son lo que son en sociedad, fuera de ella no son nada. Dejados a su merced, en una isla abandonada, no sabrían incluso que pudiera existir algo llamado fútbol. Pero en la sociedad en la que vivimos, dominada por el sistema capitalista, sistema enajenador donde los haya, este carácter social de sus personalidades se presenta como un medio para objetivar su individualidad. Y en vez de mostrar su reconocimiento a la sociedad que los ha creado, Messi, Neymar y Ronaldo invierten la relación, exigiendo a la sociedad que agradezcan la existencia de su individualidad y de su actividad, como si lo que produjeran fuera fruto del aspecto privado de su individualidad y no de su aspecto social. El problema es que Messi, Neymar y Ronaldo no tienen conciencia de comunidad, no saben que lo que son lo son por la comunidad, y en vez de mostrar su agradecimiento a la comunidad la toman como medio para objetivar su individualidad. Puro endiosamiento.


Todos somos distintos porque todos realizamos trabajos distintos para satisfacer la necesidad social. Pero todos medimos nuestro esfuerzo con algo externo y común: el dinero. Todos los esfuerzos y los trabajos se hacen iguales en tanto se expresan en dinero. El dinero es la expresión de nuestro ser social, nuestro ser social objetivado, el valor de cambio desarrollado, la manifestación como cosa tangible de la enorme y rica división del trabajo. Pero por la forma capitalista de la producción sucede que hay personas como Messi y Ronaldo que su trabajo de un año se cambia por el trabajo de un millón de trabajadores que viven del salario mínimo. La totalidad, la rica división del trabajo social, aquello mediante lo cual podemos vivir de una manera plena y variada, se convierte gracias a su forma capitalista en un cruel sistema de explotación, donde unos pocos se apropian de ingentes cantidades de riqueza mientras los muchos apenas satisfacen sus necesidades básicas.


Pensemos en Nasser Al-Khelaïfi, presidente del PSG y de BeIN Sports, uno de las 100 personas más ricas del mundo, con un patrimonio valorado en 16.000 millones de euros, con el brazo por encima de Neymar, comentándole: Nos has costado muchísimo dinero, pero serás la estrella del PSG y tal vez, que digo tal vez, seguro que serás el mejor jugador del mundo en dos o tres años, tus camisetas valdrán oro, tus contratos publicitarios también valdrán oro, así que tú mismo te harás de oro. Piensa que el mercado mundial está a nuestros pies, la actividad futbolística no cesa de crecer, y la alianza entre los clubes de futbol, las cadenas televisivas y las grandes compañías por medio de la publicidad cada día es más fuerte. El Estado no podrá nada contra nosotros. Sabes que los políticos, con sueldos de mierda, viven bajo la tentación y las picaduras de la corrupción, y no son bien vistos por los ciudadanos. Así que no podemos temerles. Debemos olvidarnos de ellos e ir a lo nuestro. Piensa en la siguiente imagen: contempla un pueblo pobre y arrasado por la guerra; así y todo verás a los niños jugando al fútbol; y qué no daría un niño como ese por tener una camiseta de Neymar. ¡¿Qué me dices?! Hay que pensar en grande. Hay que ver negocio en todo. Así que alégrate. De todas las enajenaciones de masas la futbolística es la más poderosa. ¡El mundo es nuestro!

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Lunes, 31 Julio 2017 06:38

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El dicho de que “Washington es show business para la gente fea” (la otra versión es que Washington es el Hollywood para gente fea) se comprobó esta semana, cuando lo feo imperó sobre todo lo demás.


Los insultos, las ofensas y majaderías que brotaron en público desde la Casa Blanca no se limitaron sólo al vocabulario, sino a acciones y hechos. Nunca se ha visto algo parecido, en público, en el ágora político.


Para intentar hacer un breve resumen, la semana empezó con la humillación pública del presidente al procurador general Jeff Sessions y al director de la FBI y continuó con un discurso crudo ante decenas de miles de boy scouts y sus familias que fue tan extremo que, ante la ola de ira y crítica de líderes y padres de familia, el director ejecutivo de esa sagrada organización se vio obligado a emitir una carta de disculpa por lo dicho por el presidente. Concluyó con jefes de policía de todo el país condenando su invitación a la brutalidad policiaca y culminó con un insulto colectivo a toda la bancada republicana del Congreso.


Se ven como tontos, escribió Trump en Twitter el sábado, al referirse a los senadores republicanos después de que fracasaron en aprobar una contrarreforma de salud, y hasta dijo que si no lo intentan de nuevo, ahora mismo, serían unos cobardes.


En medio de todo eso, Trump expulsó al jefe del gabinete después de una agresión verbal del recién llegado director de comunicaciones Anthony Scaramucci –quien ha sido bautizado como el mini-me del presidente–, quien declaró que estaba por chingarse a su rival, y al mismo tiempo arremetió contra el estratega político de la Casa Blanca, Steve Bannon, con una alusión al acto sexual de un contorsionista. Ah, sí, y habló de matar a personas dentro del gobierno que se atrevieran a filtrar información a los medios. Con ello quedó de manifiesto el verdadero vocabulario pornográfico del poder en este momento.


Las acciones impulsadas no eran menos feas que las palabras: el objetivo principal de la semana –el cual fracasó por ahora– era anular la reforma de salud implementada por Barack Obama con el deseo explícito del presidente y del liderazgo republicano de dejar a hasta 32 millones sin seguro mientras se realizaba un traslado fabuloso de riqueza de los pobres a los ricos por medio de un mecanismo para reducir dramáticamente los impuestos y transferir fondos públicos a los mercados privados de salud. Claro, afirmaban apasionadamente que era para el bien del pueblo.


Por otro lado, mientras casi todos se enfocaban en el horror y la comedia del circo en la cúpula, la Cámara de Representantes promovió medias para elevar el gasto militar y continuar con las guerras eternas de este país alrededor del mundo. Algunas de éstas en Irak y Siria, ahora, desde la llegada de Trump, están cobrando más vidas civiles que nunca. Desde 2014 han perecido por lo menos 4 mil 700 civiles, incluidos casi mil niños, en ataques aéreos según el grupo de vigilancia Airwars (https://airwars.org). Más aún, Trump, junto con la cúpula política de ambos partidos, continuaron con su deporte bélico repleto de amenazas y medidas intervencionistas contra Irán, Rusia, China, Corea del Norte y Venezuela.


Ese mismo paquete presupuestal incluye el primer enganche para el muro fronterizo con México –1.6 mil millones de dólares– que es parte de la política antimigrantes que todos los días rompe familias, deja abandonados a menores de edad, aumenta el clima de terror e invita a un incremento dramático de crímenes de odio contra inmigrantes y minorías por todo el país. Las lágrimas están inundando calles, innumerables comunidades inmigrantes, escuelas, hogares, sitios de trabajo, iglesias y más.


Todo esto mientras se reporta el caos dentro de la Casa Blanca (asombra cuántos funcionarios han sido despedidos o expulsados en sus primeros seis meses) encabezada por un malcriado vanidoso que aparentemente no aguanta que le digan que es débil o que no puede hacer lo que se le antoje. O sea, un bully clásico.


“Trump está atrapado en una caricatura de masculinidad que corroe su juicio... Pero después de toda su fanfarronería de ser un gran negociante que sella el acuerdo, es el presidente Trump quien no la puede hacer”, sobre la contrarreforma de salud, o la relación con Rusia, y más, comenta la columnista Maureen Dowd, en el New York Times, quien concluye que el verdadero débil en Washington es Trump.


Hace unos días, Trump declaró en un discurso: A excepción del gran Abraham Lincoln, yo puedo ser más presidencial que cualquier presidente que haya ocupado este puesto. Sólo él lo cree, ya que en los sondeos, mayorías opinan justo lo opuesto, y al parecer, también los boy scouts, jefes de policía, legisladores, ni hablar de la gran mayoría que voto en su contra, y los millones que lo han expresado, incluso a veces en las calles de este país, a lo largo de su primer semestre.


El legendario periodista Carl Bernstein –quien junto con Bob Woodward fueron los que destaparon el escándalo de Watergate que llevó a la renuncia de Nixon– comentó en un tuit después del despido más reciente de la Casa Blanca que “el problema no es el jefe del gabinete. El problema –peligroso más allá que de cualquier presidencia moderna– es el presidente”.


Por otro lado, los cosas son tan extraordinarias que no pareció exagerado que un periódico nacional publicara un artículo de opinión con el título ¿Que hacemos si Trump verdaderamente está loco?, firmado por el destacado periodista Dana Milbank en el Washington Post. El mismo señala que hace unos días, dos senadores, sin darse cuenta que su micrófono estaba prendido, comentaron: yo creo que está loco, dijo el senador demócrata Jack Reed, a lo que su colega republicana Susan Collins respondió: estoy preocupada.


Pero vale subrayar que no es sólo Trump, sino sus cómplices en las cúpulas políticas y económicas del país, que también son responsables de este momento.
La coyuntura es peligrosa, preocupante y fea. Por eso, tal vez para resumirla se tiene que recurrir a esos garabatos que usan en las historietas para las expresiones indecentes.

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El dinero de la Iglesia El espíritu pagano de los 'negocios de Dios'

La Iglesia católica, pese a decirse al servicio de los pobres, maneja su patrimonio financiero con los mismos criterios que cualquier empresa. Compra títulos deuda pública, se beneficia de las sicav y busca ganar rentabilidad e influencia con sus multimillonarias inversiones.

 

Madrid
13/06/2017 21:55 Actualizado: 14/06/2017 08:39

Aunque su reino no sea de este mundo, la Iglesia católica nunca ha descuidado los asuntos terrenales. Como cualquier empresa, procura administrar su copioso patrimonio con criterios de rentabilidad y/o influencia. Sobre todo, el patrimonio financiero: los miles y miles de millones que cada año pasan por sus manos, procedentes de las arcas públicas o de las donaciones de sus fieles.


Los negocios de Dios son tan universales como su Iglesia y tienen su epicentro en la sede apostólica de Roma, aunque se extienden por los centenares de diócesis del planeta que cuentan con recursos para hacerlos. Hay ejemplos muy reveladores de hasta dónde llega el poderío económico y cuál la forma en la que gestiona su dinero una institución que se proclama al servicio de los pobres.


A finales de 2012, el Banco Vaticano no quiso quedarse al margen de los pingües beneficios derivados de la crisis de la deuda, que puso por las nubes la rentabilidad de los bonos del Estado. Para sumarse al festín, colocó en ese tipo de productos cerca de dos mil millones, la mayor parte en dos países sobre los que pendía la espada de Damocles de la intervención: Italia (1.179 millones) y España (589 millones).


Se trata sin duda de cifras modestas, comparadas con las que movilizaron por aquella época los grandes inversores institucionales, pero constituyen una prueba irrefutable de que el modus operandi de quienes gestionan la Iglesia no difiere del más habitual en las entidades con ánimo de lucro. A pesar de que, al menos en teoría, los fines que persiguen son radicalmente distintos.


Por supuesto, la Iglesia española no constituye ninguna excepción y, cuando opera en los mercados financieros, parece regirse por aquello de “a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”. De ahí que, durante años, no haya tenido el más mínimo pudor en utilizar unos de los instrumentos favoritos de los ricos para engordar su patrimonio con el menor coste fiscal.


A principios de 2008, la Iglesia controlaba varias sicav, las sociedades de inversión colectiva cuyos beneficios gozan del privilegio de tributar sólo al 1%. Umasges tenía como socios a los arzobispados de Madrid y de Burgos y a la Mutua Umas, perteneciente a la órbita de la Conferencia Episcopal. En Vayomer y Gran Premier había también una clara presencia eclesiástica, aunque el aliado era en este caso (quién mejor) el banco portugués Espirito Santo.


La crisis se llevó por delante algunas de estas sicav: Umasges fue disuelta en el mismo 2008 y Gran Premiere, en 2011. Vayomer cambió en 2012 su nombre por el de Naujirdam Inversiones, y otro tanto ocurrió con Finanzas Querqus, propiedad de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, que pasó a llamarse Relian Capital. Pero el objetivo seguía siendo idéntico: sacar la máxima rentabilidad y pagar los mínimos impuestos.


Para saber en qué activos colocan sus activos estas sicav, basta con echar un vistazo a último informe de Naujirdam depositado en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y correspondiente al primer trimestre de 2017. Títulos de renta fija y acciones de grandes empresas, como Banco Santander, Telefónica o Repsol, forman parte de su cartera, por un importe total que rondaba los cinco millones de euros a esa fecha.


Por cierto que la existencia de Naujirdam se compadece mal con el manual de inversiones financieras que aprobó el Plenario de la Conferencia Episcopal celebrado en noviembre de 2016. Según la información que trascendió entonces sobre su contenido, los obispos se comprometieron a no invertir en paraísos fiscales, ni realizar operaciones de carácter especulativo... ni utilizar sicav.


La afición de la Iglesia a poner su dinero bajo el sol que más calienta viene de antiguo y ha hecho que sobre ella caiga algún inesperado chaparrón. El más sonado fue, sin duda, el escándalo de Gescartera, la agencia de valores intervenida en 2001 por defraudar a sus clientes después de ofrecerles altas rentabilidades. Unos veinte millones de euros perdieron las instituciones religiosas que confiaron en ella.


Al menos dos diócesis figuraron entre los damnificados: la de Valladolid y la de Astorga. El ecónomo (administrador) de esta última, el sacerdote Ángel Lucio Vallejo Balda, fue nombrado tiempos después secretario de la Prefectura para Asuntos Económicos de la Santa Sede, seguramente en recompensa por su buen olfato. Ya con Francisco como papa, Vallejo Balda protagonizaría la filtración de documentos pontificios secretos bautizada con el nombre de Vatileaks 2, por la que fue condenado en 2016 a 18 meses de prisión.


Si Gescartera constituyó un ejemplo de las consecuencias de la avaricia en la gestión del patrimonio financiero de la Iglesia, el más reciente del Banco Popular refleja hasta qué punto organizaciones vinculadas a ella están dispuestas a arriesgar mucho dinero a cambio de mantener ciertas cuotas de influencia y de poder.
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Uno de los pesos del banco ha sido tradicionalmente la Sindicatura de Accionistas, que tenía el 9,8% del capital antes de la absorción por el Santander. Pertenecía a ella la Unión Europea de Inversiones (UEI), promovida por personas e instituciones cercanas al Opus Dei, el movimiento religioso que nutrió la alta dirección del Popular durante años, incluidos al menos un presidente (Luis Valls-Taberner) y un consejero delegado (Rafael Termes).


La participación de la UEI, que era del 3%, valía más de 260 millones de euros hace dos años. Para que no se diluyera en las tres ampliaciones llevadas a cabo desde entonces, tuvo que desembolsar una fuerte suma de dinero (74 millones en la última). Como parte lo obtuvo a crédito, el desplome posterior de la acción puso a la sociedad al borde de la quiebra técnica.


Todos estos asuntos, aunque estuvieran en juego fondos de distinta procedencia, han proporcionado argumentos a quienes defiende que la Iglesia debe estar sujeta fiscalización por el Tribunal de Cuentas, al ser perceptora de recursos públicos. Sólo a través de la asignación tributaria (la casilla del IRPF), recibe del orden de 250 millones de euros anuales, a los que hay que añadir las subvenciones de todo tipo provenientes de las distintas administraciones.


Sin embargo, el Tribunal de Cuentas se niega a entrar en las de la Iglesia, como quedó de manifiesto en la votación de su plan para 2017. Nunca antes se había visto el asunto en el pleno, y los siete consejeros nombrados a propuesta del PP hicieron valer su mayoría, frente a los cinco del PSOE. Eso impedirá que se sepa con detalle a qué dedica el dinero una institución como la Conferencia Episcopal, que incluso en los momentos más duros de la crisis ha gastado más en mantener su propia televisión (13TV) que en ayudar a Cáritas.

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No se partió la historia de la salud en dos

Tras dos años de expedición de la Ley Estatutaria de Salud, el país tiene poco que celebrar, y los movimientos sociales que luchan por el derecho efectivo a la salud sí tienen mucho por encarar.

 

En febrero de 2015, en el acto de sanción de la Ley 1751 de 2015 o Ley Estatutaria de Salud, Juan Manuel Santos expresó que con ella la historia de la salud se partía en dos, pues los pacientes dejaban de ser clientes del sistema de salud.

Cumplidos dos años de la expedición de la conocida como Ley Estatutaria de Salud (LES), los balances no permiten concluir las bondades que Santos le atribuía a la implementación de esta ley.

Reglamentación y desarrollos de la LES

La LES tiene por objeto garantizar el derecho fundamental a la salud, regularlo y establecer sus mecanismos de protección, a través de orientar el sentido y contenido de las leyes ordinarias y las políticas públicas en materia de salud.

En este sentido, la LES establece un conjuntos de aspectos relacionados con la garantía de tal derecho, entre los que destacan las obligaciones del Estado, los elementos y principios del derecho fundamental a la salud, la evaluación anual de los indicadores del goce efectivo, los derechos y deberes de las personas, las garantías y mecanismos de protección del derecho fundamental a la salud que incluye la participación en las decisiones del sistema en cuestión, el establecimiento de redes de servicios, las prestaciones de servicios y su prohibición de negación; asímismo, la autonomía de los profesionales del sector, el mejoramiento de la información en salud, una política nacional farmacéutica y la garantía de disponibilidad de servicios en zonas marginadas.

Para lograr esto, el Ministerio de Salud y Protección Social quedó a la cabeza de orientar el conjunto de reglamentaciones, políticas y ajustes necesarios para el cumplimiento de la LES. De entrada resaltó una primera decisión, trascendente: el Ministro de Salud, en representación del gobierno nacional, desistió de avanzar en una reforma de la Ley 100 a través de una ley ordinaria en el Congreso de la República, que ya venía en marcha, y planteó que por la vía de decretos ministeriales se lograría la reglamentación y puesta en operación de la LES. Con esto se reafirmó que la LES no iba por un camino distinto al sistema de mercado de salud que conoce y padece la nación.

En esa lógica, diversos son los aspectos que el Ministerio ha intervenido y reglamentado en relación con la LES. Los más destacados tienen que ver con la generación de una política de atención en salud denominada Pais, un modelo de atención en salud denominado Mias, un conjunto de rutas de atención en salud denominadas Rias y la reglamentación de las Redes Integrales de Prestadores de Servicios de Salud, Ripss.

Procedió, de igual manera, con la expedición de las Resoluciones 1328 de 2016 sobre servicios y tecnologías en salud no cubiertas por el Plan de Beneficios en Salud con cargo a la unidad de pago por capitación (UPC), la 6408 de 2016 que determina el nuevo Plan de Beneficios en Salud (PBS), la 5884 de 2016 que establece el uso para los profesionales de la salud en sus prescripciones del aplicativo web Reporte de Prescripción de Servicios y Tecnologías en Salud No cubiertos por el Plan de Beneficios en Salud con cargo a la UPC denominado Mipres.

No proceder con la reforma a la ley 100 no es la única inconsecuencia, pues también hay vacíos en términos de aspectos importantes de la LES como el de un sistema de información de salud sólido, la evaluación anual con indicadores de goce efectivo de este derecho, la falta de participación de la ciudadanía en las decisiones importantes que se toman en este sector y la garantía de disponibilidad de servicios en zonas marginadas.

¿Ha avanzado Colombia en la garantía del derecho a la salud?

Las políticas y reglamentaciones orientadas por el Ministerio de Salud, en el marco de la LES, han ido en el camino de mantener la estructura del aseguramiento intermediado establecido por la Ley 100.

Por ejemplo, lo denominado como Pais es una adaptación de la política de atención a la lógica del aseguramiento y de costo-beneficios que en últimas contiene los gastos dedicados al sector de la salud. Igualmente sucede con el Mias, en tanto es un modelo centrado en la lógica del aseguramiento y que a pesar de intentar un despliegue con acciones de prevención con los Rias, no lo logra en tanto la lógica persistente es la atención a la enfermedad.

Las Ripss no se dan por la propia lógica del aseguramiento, que establece competencias entre las instituciones prestadoras de servicios que no permite la integración entre niveles de complejidad, en tanto es la lógica de la contratación entre EPS e IPS la que rige y no la lógica territorial de atención a las personas que se requiere para configurar redes de servicios.

Por su parte, la tan anunciada eliminación del POS es un eufemismo, en tanto el paquete de prestación de servicios se establece ahora con el denominado PBS, configurado por las exclusiones y no las inclusiones, pero igual restringe el acceso a procedimientos y medicamentos. Esto es, porque la lógica del aseguramiento funciona con primas de riesgos y paquetes de beneficios y, por lo tanto, en el marco del aseguramiento no es posible eliminar el establecimiento limitado de servicios.

Por su parte, la demandada autonomía médica no es tal, en tanto el personal de salud va a tener una auditoria estricta a través del Mipres y si el profesional decide formular algo que no encaja en el PBS, se aplica un control a través de la Junta de Profesionales de la Salud, la cual decidirá la pertinencia de la prescripción del servicio. Es claro, sin desaparecer la lógica de costo-beneficio no es posible superar el enfoque de rentabilidad financiera que es, en últimas, la que impone subordinar la autonomía profesional.

Puede decir, por lo tanto, que estos dos años de implementación de la LES no vislumbran los cambios necesarios para avanzar en la garantía del derecho a la salud en Colombia. En estos dos años las afujías de la gente, la falta de prestación oportuna y con calidad en los servicios de salud ha seguido siendo el pan de todos los días; la profunda crisis de la salud y la deslegitimación de este sistema permanecen sin ser superados.

Por lo tanto, desfortunadamente para los millones que lo padecen, las esperanzas cifradas con la LES para que llegaran cambios profundos y necesarios para configurar una nueva política garante del derecho a la salud, pasados estos dos años muestran sus escasas posibilidades y, desde luego, ningún parteaguas de la historia.

La enseñanza, por lo tanto, es nítida: sin reforma estructural del sistema de salud no es posible concretar en el país la LES, tal como lo han planteado persistentemente sectores sociales, académicos y de trabajadores del sector, antes y después de la LES y como ahora lo reconoce el propio gremio médico que fue uno de los diseñadores e impulsores principales de esta Ley, y que hoy en día plantea con mayor claridad e ímpetu la necesaria reforma estructural del sistema de salud.

Para los movimientos sociales que asumen las luchas por el derecho a la salud, esta situación les plantea un desafío, al valorar lo que en su justa medida ha representado en estos dos años la LES para la situación de salud del país.

Es así como, tal vez, se requiere reorientar las agendas de lucha y descentrarlas de la LES para proponer nuevos caminos, que deben incluir respuestas más concretas a las necesidades de salud de la gente, con una mirada estratégica de configuración de un nuevo sistema de salud en el país. Para así proceder es necesario valorar lo que los Acuerdos de La Habana han dejado como una ventana de oportunidad en el tema de salud, los que a su vez exigen voltear la mirada a los sectores campesinos que han estado aún más lejos del goce del derecho a la salud en este país.

 

Por MAURICIO TORRES-TOVAR, profesor Universidad Nacional de Colombia

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EEUU: Trump firma ley que elimina regulaciones al carbón aprobadas por su predecesor

El presidente norteamericano, Donald Trump, plasmó su firma hoy debajo del texto de una ley que elimina regulaciones a la explotación de carbón aprobadas en diciembre último por su predecesor Barack Obama.


Esta nueva ley deshace varias normas aprobadas por el Departamento del Interior en diciembre pasado.
El mandatario republicano dijo que con ello “elimina otra horrible regulación que mata empleos y salva miles de empleos en las minas”.


El presidente recordó el gran apoyo que tuvo durante la campaña en zonas dependientes de la industria del carbón como Virginia Occidental.


Trump aseguró a los mineros que la normativa de Obama era una amenaza a sus empleos y añadió que “hay un espíritu de optimismo que crece en todo el país”.


El presidente estuvo acompañado en la firma, que tuvo lugar en el Ala Oeste de la Casa Blanca, del líder de la mayoría republicana, Mitch McConell, del presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan; y el senador demócrata de Virginia Occidental Joe Manchin y el republicano de Kentucky, Rand Paul.


Tanto Virginia Occidental como Kentucky son regiones en las que la industria del carbón tiene fuerza, pese a haber decaído y estar en una profunda crisis.


Según el Servicio de Investigación del Congreso, un órgano consultivo no partidista que emite informes, la normativa hoy suspendida por Trump hubiese creado un número similar de empleos a los que hubiese destruido en la industria del carbón y habría permitido mantener trabajos con el mismo nivel de destreza profesional.


Los republicanos están utilizando una ley conocida como Ley de Revisión del Congreso para revertir regulaciones impuestas durante la era Obama, un procedimiento poco habitual y que solo requiere de mayoría simple en el Legislativo, bajo control republicano.

16 febrero 2017


(Con información de EFE)

Publicado enMedio Ambiente
Poder, institucionalidad, anarquía y corrupción

Los resultados socioeconómicos del ejercicio del poder, a nivel municipal, departamental y nacional, son progresivamente más desastrosos. No hay voluntad política ni responsabilidad socia, de los gobernantes, para ejercer la función pública con el objetivo de beneficiar a todos los ciudadanos y visión futurista.

De acuerdo con el contenido del discurso de la primera posesión, del Presidente Santos, en su gobierno, toda la problemática socioeconómica y de seguridad, que agobiaba la precaria condición humana de las mayorías nacionales, sería resuelta.

El discurso de su segunda posesión fue similar. Pero en seis años y medio de su ejercicio presidencial, crecieron; el endeudamiento público, el déficit fiscal y de cuenta corriente, la pobreza y la miseria, el desempleo y la informalidad reales (no obstante las estadísticas del DANE). Se catapultaron; la inseguridad ciudadana, la delincuencia común, la criminalidad de cuello blanco. La impunidad y la corrupción se generalizaron y el poder no se atreve a controlarlas.

En los discursos de posesión, evitó ocuparse de los flagelos sociales de la corrupción y la impunidad, ya endémicos, y mucho menos, quiso comprometerse a derrotarlo.

La corrupción y la anarquía institucional se catapultaron, en los últimos catorce años y medio (Uribe, Santos). Vivimos bajo el imperio de la politiquería, el clientelismo y la venalidad y por esto, el desgobierno es galopante, en lo municipal, departamental y nacional. La corrupción y la impunidad se tornaron incontenibles y en grave amenaza socioeconómica.

La superación y erradicación del dramático panorama político-administrativo-económico, exige profundas, radicales e integrales reformas institucionales y de toda la normatividad legal vigente, incluidas drásticas normas legales y procedimentales, para contener y erradicar la corrupción. Sin estas decisiones, el declive ético y moral del poder en Colombia y la frustración del desarrollo socioeconómico, alcanzará niveles de caos y anarquía totales.

Transparencia por Colombia y la U. Externado, en consulta en 2014, a empresarios-contratistas, encontraron que el 62% tenían que pagar sobornos, para acceder a los contratos. Similares encuestas anteriores, fueron: de 54% en .008 y 56% en 2010. Sigue subiendo.

Otras investigaciones recientes señalan, que el 94% de los empresarios-contratistas, tienen que pagar sobornos para acceder a los contratos y que la corrupción en Colombia, se roba más de $30 billones anuales. Superior a dos reformas tributarias como la que acaba de negociar con el congreso e imponer dictatorialmente a los colombianos, el gobierno de Santos y sus secuaces.

Pero si se analiza y contabiliza todo el robo, ejecutado a través de la contratación pública, año por año, la cifra es descomunal y lleva a concluir que si los gobiernos, respondieran por sus obligaciones constitucionales, sociales y políticas, Colombia no estaría en la encrucijada económico-fiscal de insolvencia, que amenaza su presente y futuro, ni requeriría creación de más impuestos. Solo deben racionalizarse con sentido progresivo.

El cinismo del poder, ante la corrupción, la inmoralidad, laxitud y perversidad institucional, hace posible y estimula la anarquía y el caos administrativo generalizado que padece Colombia.
Hay casos más aberrantes que otros, aunque todos son graves.

Las investigaciones sobre la Refinería de Cartagena-REFICAR-, apuntan a que el desfase, entre costo real y el total pagado, pude superar los $13 billones. Paro hay inminente riesgo de maquillaje de cifras y validación de justificaciones y que finalmente nadie responda. Fichas poderosas de la burocracia, la politiquería y el clientelismo, son responsables de lo ocurrido.

El obtuso y pérfido Ministro de Hacienda (tiene antecedentes en anteriores cargos públicos), corresponsable del asalto, dice que el responsable es el subcontratista, la Chicago Bridge and Iron (CB&I). Y el presidente J. M. Santos aseguró que * el “pecado” con Reficar “fue iniciar ese proyecto sin haberlo planeado bien”. Sin estudios y diseños. Y añade; “Se pensaba que iba a costar US$ 3.000 o US$ 4.000 millones, y resultó costando US$ 8.000 millones. Pero (ojo con el pero), *no es que ese dinero se lo hayan robado (que cinismo), porque hoy está la refinería funcionando muy bien (mentiras) y le está aportando al país”, precisó. (El Tiempo 03-05-2.016). Hoy está probado que no satisfizo metas volumétricas, ni expectativas tecnológicas.

Otro tanto puede pasar con el tamal nauseabundo de las vías de cuarta generación -4G- contratadas sin estudios y diseños. Con costos asumidos por ignorantes en la materia o interesados incondicionales en el negocio. Firman contratos para que luego puedan cobrar como en REFICAR y demanden, como en el Tramo 2, de la Ruta del Sol (demanda por $700.000 millones- Odebrecht-Solarte-Sarmiento Angulo), inversiones regionales y locales, etc.

Hay anarquía total en el poder público. Se impuso el criterio de los delincuentes de cuello blanco y de politiqueros: no importa que roben, pero que hagan algo.

Los órganos de control y el gobierno, conocen las causas y la solución de la endemia ética y moral. Saben que la contratación pública, es el ponqué de los corruptos, funcionarios y particulares. Saben que hay funcionarios y contratistas corruptos y corruptores. Pero las investigaciones que adelantan, generalmente son cosméticas, formalismos que se agotan en los anuncios de pantalla. Los resultados son cada vez más precarios. Son resultados que corresponden al hecho de que los órganos de control, investigación y decisión, son fortines de la politiquería y el clientelismo, manejados al antojo del populismo corrupto en el poder.

El poder, lo deben ejercer los mejores y no los más incapaces y mediocres.

Es deber moral del elector, resolver quien gobierne con rectitud, responsabilidad e imaginación, en beneficio de todos los ciudadanos. Debe ser la meta de las próximas elecciones presidenciales.

MARCOS SILVA MARTINEZ
Ing. Civil

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Jueves, 05 Enero 2017 07:17

El canciller del petróleo

El canciller del petróleo

El elegido Donald Trump para secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, obtendrá un pago en efectivo de 180 millones de dólares de la gigante petrolera ExxonMobil, si consigue el trabajo. Tillerson (foto), quien dejó el cargo de ejecutivo de Exxon a principios de este año, estaba esperando recaudar 2 millones de acciones, por un valor de alrededor de 182 millones de dólares, como pago diferido por su trabajo en la petrolera. Tillerson ha acordado no trabajar en petróleo y gas durante 10 años, entregando 4.1 millones de dólares en bonos y beneficios en efectivo, tales como cobertura médica y dental. Si rompe las reglas de la confianza, “el dinero sería distribuido a una o más organizaciones benéficas involucradas en la lucha contra la pobreza o la enfermedad en el mundo en desarrollo”, dijo Exxon en un comunicado. También se ha comprometido a vender el valor de aproximadamente 55 millones de dólares de acciones de Exxon que ya posee por un valor de alrededor de182 millones de dólares, durante la próxima década como parte de su paquete de pago, pero eso despertó temores de un colosal conflicto de interesar. En su potencial nuevo rol como el diplomático de mayor rango de Estados Unidos, las decisiones de Tillerson podrían afectar el valor de esas acciones en decenas de millones de dólares. Para calmar las preocupaciones de que el nuevo secretario de Estado podría estar más interesado en Exxon que en el pueblo estadounidense, la compañía acordó el martes pagar 179 millones de dólares en efectivo, en lugar de acciones. Los organismos federales de ética solicitaron la reducción de 3 millones de dólares del valor actual de mercado de Exxon. El pago se colocará en un fideicomiso independiente que hará pagos periódicos a Tillerson y que no puede invertir en Exxon.

Tillerson acordó no trabajar en petróleo y gas durante 10 años, entregando 4.1 millones de dólares en bonos y beneficios en efectivo, tales como cobertura médica y dental. Si rompe las reglas del fideicomiso “el dinero sería distribuido a una o más organizaciones benéficas involucradas en la lucha contra la pobreza o la enfermedad en el mundo en desarrollo”, dijo Exxon en un comunicado. También se comprometió a vender el valor aproximado de 55 millones de dólares de acciones de Exxon que ya posee.


La idoneidad de Tillerson para una posición alta en el gobierno ha sido cuestionada en medio de conflictos de intereses y extensos lazos comerciales con Rusia y Vladimir Putin. Los dos hombres trabajaron juntos para asegurar los acuerdos de energía y perforación

Por Por Ben ChapmanDe The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

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“Fallas en El Dorado son punta del iceberg de un problema que viene de tiempo atrás”, dicen sindicatos de controladores

El pasado sábado, y este lunes en la madrugada, se registraron sendas emergencias en el aeropuerto El Dorado, de Bogotá, producto de fallas técnicas. Durante casi una hora los controladores del terminal aéreo no dispusieron de las ayudas de detección de radar, y por un momento perdieron la comunicación con las aeronaves que pretendían aterrizar.

Aunque estas fallas no generaron situación de peligro para los aviones o las aerolíneas, debido a que los controladores y empleados recurrieron a su pericia y a los protocolos establecidos en los manuales, son hechos preocupantes para la seguridad aeronáutica en el principal aeropuerto del país. Por tal razón fueron denunciados por las dos organizaciones de controladores que operan en esta terminal.


Daniel Rangel Palomino, presidente del Sindicato de Controladores Aéreos, llamó la atención sobre las reiteradas fallas que en el mismo sentido se han presentado en el centro de operaciones de El Dorado, e incluso se refirió a la posibilidad de que el “apagón” fuera producto de un error premeditado, o de sabotaje, algo que es materia de investigación por parte de las autoridades de la Aerocivil.


La Agencia de Información también indagó sobre la situación con Carlos Ferney Llano, presidente de la Asociación Colombiana de Controladores de Tránsito Aéreo, agremiación sindical con 40 años de existencia que hoy representa a 450 trabajadores, o sea cerca del 70% del área de control aeronáutico.


El señor Llano denunció que las fallas presentadas el sábado y este lunes en El Dorado no son más que la punta del iceberg de un problema que de tiempo atrás vienen afectando la infraestructura que soporta el tráfico aéreo. “Solo en este mes de diciembre ha habido por lo menos 4 fallas graves en el sistema, una de ellas el 8 de diciembre”, señaló.


Según el dirigente sindical, estas fallas se deben a la mala planificación de la compra de los equipos y de las estrategias de funcionamiento de la Aerocivil. Indicó que muchos de los equipos que soportan el tránsito aéreo son obsoletos y presentan desgaste; y que las inversiones que se han hecho en modernización no han sido mayormente efectivas. “Esta situación es inaceptables desde todo punto de vista, no debe ocurrir en ningún aeropuerto, y menos en uno de la categoría de El Dorado”, agregó.


Reveló que desde hace 5 años el sindicato, mediante cartas a la dirección de la Aerocivil y comunicados públicos, viene advirtiendo sobre estas fallas, que son reiteradas, no solo en El Dorado sino en otros aeropuertos del país. Recordó que hace un mes el sindicato pagó un aviso en el diario El Tiempo denunciando la situación.


Sobrecarga laboral


Para el dirigente sindical, las fallas reiteradas en los instrumentos y equipos de control representan un factor de mucha tensión emocional para los trabajadores controladores, que tienen que encarar las emergencias a punta de pericia e indicaciones manuales, las cuales pueden ser la solución en condiciones normales, pero no garantizan seguridad frente a emergencia que puedan tener las aeronaves. Ese es un riesgo mayor.


Y a eso se suma otro gran problema, este sí de orden laboral: la sobrecarga de horas en la jornada de los controladores, debido a que su número no es suficiente para atender todos los requerimientos de la aeronavegación en el país.


Según Carlos Ferney Llano, la actividad de control aeroportuario en condiciones de trabajo decente y jornadas laborales normales, en todo el país requiere de unos mil trabajadores, pero solo hay 639, por lo que se ven obligados a extender sus jornadas laborales. Informó que en el próximo mes de enero se espera ingresen 24 nuevos controladores, según lo ha prometido la Aeronáutica Civil.


Indicó que precisamente una de los puntos que el sindicato ha incluido en los últimos pliegos petitorios que ha negociado con la Aerocivil, es que se establezca cuál es la capacidad del espacio aéreo, o sea la cantidad de aviones que pueden estar en un espacio determinado, que sería un parámetro clave de seguridad y de referencia para el trabajo de los controladores. Pero la Aerocivil no lo ha definido, señaló el señor Llanos.

 

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Volando por fuera de toda regulación, periódico desdeabajo N°223

Allan Bolívar

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