Miércoles, 30 Noviembre 2016 06:12

La doble moral de Occidente

La doble moral de Occidente

El espectro de la moral política se despertó de golpe en la conciencia de los dirigentes de este mundo. Excepto uno de ellos, el primer ministro Griego Alexis Tsipras, ninguno de los jefes de Estado o de Gobierno de Occidente acude a los funerales de Fidel Castro. Tampoco lo hará el hombre que, poco a poco, ha ido ganando batalla tras batalla en su pugna con las potencias: el presidente ruso Vladimir Putin. La retórica común de los europeos consiste en decir que “ni la democracia, ni los derechos humanos, ni la libertad de expresión formaban parte de las ideas de Fidel Castro” (Steffen Seibert, portavoz de Angela Merkel). Jamás les importó desplegar alfombras de terciopelo para que los peores tiranos del planeta caminaran sobre ellas cuando venían a las capitales de Occidente a firmar frondosos contratos para comprar armas. Cuba fue y será una excepción. El presidente francés, François Hollande, la canciller alemana Angela Merkel, la primera ministra británica Theresa May o el mismo Barack Obama, artífice del proceso de normalización con Cuba, ninguno de ellos, entre tantos otros, se desplazó a La Habana. Lo que ellos llaman “la herencia” de Fidel les provoca una crisis moral sin precedentes. Nunca se los vio tan irrevocablemente unidos y éticos ante la desaparición de un hombre que encarna, para ellos, la negación de la democracia liberal. Nunca antes les tembló la conciencia cuando pactaban contratos con algunos de los países árabes que se levantaron en 2011durante la Primavera Arabe. Sea el tirano corrupto que gobernó Túnez, Zine el-Abidine Ben Ali, durante un cuarto de siglo, el Egipto de Hosni Mubarak o el “nuevo” Egipto de la restauración ultraconservadora gobernado por el represor Fattah al-Sissi (general) desde 2014, cuando terminó de decapitar a los herederos de la Plaza Tahrir y luego apoyó el golpe de Estado (9 de julio de 2013) contra el presidente electo y líder de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Morsi. Fattah al-Sissi fue recibido con honores de demócrata o lo visitaron con parodias respetuosas y delegaciones de mercaderes de armas que firmaron con esas dictaduras contratos por miles de millones de euros: barcos de guerra, aviones de combate, satélites de comunicaciones militares, helicópteros, tanques. Airbus Space Systems, Thales Alenia Space, DCNS, Dassault Aviation, HDW, TKMS (ThyssenKrupp Marine Systems) (Alemania), Lockheed Martin (USA), estos mastodontes de la industria armamentistas hacen sus mejores negocios con las tiranías del planeta. Los millones y las armas lavan la sangre que derraman los pueblos y sirven de coartada del olvido.

Con Cuba y Fidel han construido una retórica de “excepcionalidad democrática” para justificar su ausencia. Han sido, al final, muy poco generosos con un enemigo indomable que les levantó a los pueblos durante décadas. Su mediocridad y su falta de inspiración son un retrato elocuente de las democracias liberales en estado de Zombi (Frédéric Lordon, economista francés) que ellos representan. La misma pequeñez disfrazada de inteligencia han manifestado los ciudadanos de la República Plumífera Pluridisciplinaria, RPP:intelectuales, analistas, escritores, filósofos, novelistas, sociólogos, historiadores, editorialistas. Todo un pelotón de sepultureros que se lanzaron sobre el cadáver de Fidel para liquidar su herencia o sus actos. Dignos delegados del pensamiento más actual, el pensamiento halo, aquel que sólo ve lo que brilla, metodología fría y reductora hecha de artimañas verbales ingeniosas, heredero de otras cuatro evoluciones hacia debajo de la reflexión:el pensamiento MP3, el pensamiento ZIP y RAR, todo comprimido, sin elegancia ni honestidad. Son demasiado jóvenes para conocer las sutilezas y exactitudes de la historia, o demasiado ancianos para tener buena memoria. Han enterrado a Fidel en las páginas de El País, Le Monde o Le Nouvel Observateur con una consigna ridícula como timón: “el Siglo XX está definitivamente detrás de nosotros”, escribe en el Nouvel Observateur uno de los biógrafos franceses de Fidel (casi lo mismo tituló El País en España), Serge Raffy. ¡Qué pena que no sea cierto !. Si así fuera, la humanidad hubiese dejado atrás las guerras, la explotación, el hambre que se lleva millones de vidas por año, la miseria, las enfermedades, las epidemias, las tiranías o las catástrofes naturales. La gran mayoría de los sepultureros retóricos conoce muy poco Cuba –tal vez sus playas–, jamás habló con Fidel o permaneció el tiempo suficiente en la Isla para, al menos, sembrar la legitimidad debida. Se despachan contra “el tirano grotesco” con una fuerza moral que no hace sino dejar al desnudo la debilidad y el oportunismo:no los vemos escribir contra el genocidio en Alepo, los bombardeos rusos, sirios y occidentales sobre poblaciones que mueren cada día a fuego lento. Cuba y Fidel se volvieron de pronto el territorio donde es posible ejercer de profesor de ética y democracia mientras se olvida la depredación zombi que la democracia liberal lleva a cabo en casi todo el planeta. La infinita geometría variable de los valores y las relaciones internacionales se escenifica aquí con una transparencia implacable. Los muertos no se defienden, la exposición límpida de la complejidad requiere demasiado esfuerzo mental, una isla pequeña, maltratada, asediada y castigada se torna de pronto el fantasma global del mal ejemplo y un hombre que le dio conciencia y capacidad de acción a millones de personas en el mundo se vuelve el mal encarnado, el déspota de su pueblo y el de los sueños y las esperanzas. Fidel sobrevivió a muchas contingencias. Su vida se extendió hasta llegar al siglo XXI. Habrá en su entierro menos líderes de lo que él, como aliado o adversario, se merece.

Tal vez la muerte contenga un suspiro de alegría final. No sabemos. Si así fuera, Fidel habrá podido festejar la más intima, fabulosa y espectacular de las victorias, incluso si él no participó en la confrontación: ser testigo de cómo su peor enemigo, el imperio norteamericano, se destruía a si mismo, se autodegradaba, se rebajaba hasta niveles tan patéticos que supo elegir a un grosero, racista y evasor de impuestos como presidente. Donald Trump ha sido el último regalo que Fidel recibió de Occidente. Qué importa ahora que sus líderes se hayan negado a estar presentes en el último adiós. Comandante, lo mejor está por comenzar.


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En la política de medios: no todos somos iguales*

En Colombia la concentración mediática es una prologación del monopolio económico. La poca transparencia sobre quiénes son los dueños de los grandes medios y cuáles son sus negocios, muestra que la agenda mediática está a favor de estos sectores económicos, los mismos que determinan el rumbo del país.

 

Al investigar las redes del poder en la política colombiana también pasa por quienes determinan la agenda mediática. Siempre se concluye que los medios se hacen a un lado en la defensa de la democracia, pero no están siendo transparentes con la información que los constituye como sector económico.

 

En la investigación realizada por Poderopedia1 identificaron los perfiles de 220 medios. Su composición está concentrada en prensa con 88%, en radio 50%, un 44% en internet y el 38% a televisión. Encontraron en su análisis a 13 grupos empresariales de medios del país, 117 empresas propietarias, 628 directores de medios, 257 accionistas. La metodología comenzó entre registros oficiales, estudios académicos, archivos registrales en Cámaras de Comercio, actas de asamblea, estados financieros de sociedades y reportes de prensa. Existe un conglomerado de medios donde sus dueños son los mismos de las principales empresas de la banca e industria del país. Como sector económico, una parte de sus inversiones están en los medios, donde la generación de contenidos se considera mucho más como productos que servicios. Pasaron del fortalecimiento a la democracia a convertirse en productos.

 

Es muy gráfico que los dueños de tres de los más grandes medios: El Tiempo, Rcn y Caracol son los tres primeros millonarios en Colombia según la Revista Forbes. Eso dice mucho de sus intereses. Una concentración de medios en tres grandes poderes económicos: Luis Carlos Sarmiento Angulo, propietario de la casa editorial El Tiempo; la organización Ardila Lülle, dueña del grupo empresarial Rcn; y el grupo Santo Domingo controlador de la compañía matriz Valorem con medios como Caracol Tv y Blu Radio.

 

Existen otros jugadores: La familia Char, con fuerte presencia en la Costa a través de la organización Olímpica y la familia Galvis en Santander. Los Char tienen cadenas de mercado como Súper Almacenes y Farmacias Olímpica. Son además contratistas públicos, participan en política, con una presencia muy fuerte en Barranquilla, a tal punto que a la ciudad se le llama actualmente “Charraquilla”. La familia Char a través de la cadena Olímpica Estéreo hace política y actividades económicas. Otra línea que poseen es la organización de conciertos. Están muy metidos en la mentalidad y opinión pública en toda la Costa, tienen una injerencia muy fuerte en la región. Ante todo son inversionistas configurando un nuevo esquema en donde los medios juegan como una inversión económica más. En el caso de la familia Galvis, Alejandro Galvis comenzó con Vanguardia Liberal. Realizan inversiones en muchos medios locales como La Tarde, El Universal y Q’hubo. Esto muestra cómo se están fortaleciendo los medios y sobre todo la prensa regional. Germán Rey decía en un conversatorio reciente que la prensa nacional ha fracasado en tratar de llegar a las regiones y poder interpretarlas. Allí es donde estos grupos empresariales si obtienen éxito en la penetración de opinión pública.

 

También está Hernando Suárez Burgos, pastuso, dueño de más de 20 medios regionales a través del Grupo Editorial El Periódico, fuertes en prensa con el diario Extra en cada ciudad y más aún con periódicos como el Diario del Sur o Diario del Cauca. Fuertemente cuestionado por sus supuestos nexos con el narcotráfico. En el sector público fue concejal, diputado, representante a la cámara y senador. El Periódico Extra es un conglomerado, presente en dieciocho ciudades, donde cada una tiene su producción local. Esta familia tiene injerencia en muchas inversiones económicas, en vestidos, bebidas, la política y además los medios. Los medios que suelen ser fuertes en las ciudades, donde no hay nadie más como oferta por ejemplo, los periodistas que salen de Popayán ¿Qué otra opción tienen? Esto facilita el monopolio en las regiones. Un caso muy sonado se refiere a los siete periodistas del Diario Cauca que se atrevieron a denunciar maltratos y demás condiciones laborales. Es una situación demasiado álgida que se fortalece con estos monopolios.

 

Con la pregunta ¿De quién son los medios en Colombia? la investigación realizada por el MOM (Media Ownership Monitor) y Fecolper2 señalan que Colombia en cifras generales, tiene más de 200 emisoras, 50 canales de televisión y más de 50 periódicos. Pero es un país en el que existen sólo 2 cadenas de televisión privadas abiertas, 2 periódicos de circulación nacional y 2 cadenas radiales que se llevan la mayoría de la audiencia. Comparándolo con otros países de América Latina, en Colombia los medios tienen como características una penetración bastante alta, la televisión paga tiene la penetración más alta del continente y la penetración de internet es aún muy baja con respecto a la región.

 

Entre otras estadísticas, en la circulación de periódicos están 4 periódicos de pago de circulación nacional, 50 de circulación regional, pero es fuerte el fenómeno de prensa gratuita. También 1.512 radios activas según el listado del Ministerio de Comunicaciones a corte de junio de 2015. Tenemos como estaciones de televisión 3 de carácter público nacional, uno de ellas es Canal Uno que funciona con consecución de recursos. Existen 18 canales regionales, más los canales de televisión comunitaria y canales por suscripción. También identificamos 650 portales de noticias por internet. Pero una única agencia de prensa, Colprensa, que es de propiedad de estas grandes familias regionales.

 

La penetración de la radio es 79.1%, que la convierte en el segundo consumo más alto después de la televisión, según la encuesta general de medios de 2014. De 1.512 emisoras entre FM y AM hay tres tipos: de interés público, a la que pertenecen 220 emisoras; emisoras comerciales con 669 y las comunitarias con 624 respectivamente. A pesar de la diversidad, la audiencia está concentrada en las manos de los grandes grupos mediáticos, en tres cadenas radiales: Olímpica, Rcn y Caracol. Y un dato adicional, 22 de las emisoras de interés público son de la Policía Nacional y 28 de las Fuerzas Militares.

 

En televisión, el nivel de penetración hace que 91% en los hogares tenga al menos un televisor a color según el Dane. En la tecnología analógica de la televisión pública llega al 92% del territorio, pero aquella por suscripción es aún más alta, pues ha llegado para el 2015 al 85,82% según Lamac-Latino American Multichannel Advertising Council-, mientras hace diez años llegaba a la mitad. El consumo diario de televisión está en cuatro horas. A pesar de evidenciar altas cifras de operación que llegan a 800 operadores, la concentración de audiencia está solamente en los dos canales privados, que representa el 80% de cuota de audiencia. La televisión es el sector de mayor consumo, lo cual implica grandes ingresos por publicidad.

 

La prensa es la menos preferida por las audiencias, según la encuesta general de medios, con un 26% de consumo. Se señalan los datos de periódicos de circulación nacional El Tiempo y El Espectador, y los periódicos económicos La República y Portafolio. También los cerca de 90 periódicos regionales entre prensa de pago, popular y gratuita. Los principales son: El Colombiano (Medellín), El País (Cali), El Heraldo (Barranquilla), Vanguardia Liberal (Santander) y El Universal (Cartagena). Se debe resaltar que la prensa popular y gratuita se ha fortalecido en los últimos años. También que las cifras de lectura y pauta publicitaria han mostrado que la prensa colombiana se ha mantenido de forma saludable a pesar de la crisis internacional del sector.

 

En el contexto de internet desde que se inició el servicio en el año de 1994, el número de conexiones a banda ancha es de 10’112.622 según el Ministerio TIC’s a corte de 2015. Esto evidencia que 53 de cada 100 colombianos son usuarios de internet. Para el 2012, de los 650 portales informativos, 489 eran medios con producción web y las 161 restantes versiones offline. En esta muestra se identificaron también 306 medios digitales nativos. Aunque en la plataforma la pluralidad es muy grande, la concentración está en los medios tradicionales. Por ejemplo, en el portal Alexa.com, que establece el top de visitas a páginas, aparecen El Tiempo, Rcn y El Espectador dentro del ranking del sector.

 

En la metodología para identificar quiénes son los propietarios de los 40 medios más importantes en Colombia, se utilizó la cuota de audiencia según la Encuesta General de Medios para el 2014 y para los medios digitales, a partir del ranking de Alexa.com. Así aparecen los 10 principales grupos mediáticos y los 14 propietarios. La cuota de audiencia transversal de los medios, (radio, prensa y televisión) pertenece a los 8 grupos más grandes que concentra el 78% de la audiencia. A nivel nacional tres grupos económicos: Organización Ardila Lülle con 28,7%, el Grupo Santo Domingo con 19,5%, y la Organización Luis Carlos Sarmiento con el 7,3%. A nivel regional el Grupo Nacional de Medios y sus familias propietarias concentran la audiencia en el sector de prensa.

 

En el caso particular Santo Domingo no tiene tantos medios como Ardila Lülle, pero con los que controla tiene un caudal muy alto. Por otro lado la Organización Luis Carlos Sarmiento está presente en prensa y medios digitales, también en televisión, pero no tiene radio. Carlos Ardila Lülle tiene su peso en radio y la familia Santo Domingo, con su grupo Valorem, tiene el Canal Caracol de mayor audiencia en el país, que es el sector con mayor consumo. El peso en lo regional es muy significativo; se resalta el Grupo Nacional de Medios que produce Q’hubo por todo el país. Las tres familias propietarias del Grupo Nacional de Medios: Los Lloreda son propietarios del diario El País, los Galvis tienen a Vanguardia Liberal en Santander y los periódicos La Patria y La Tarde; también está los Gómez Hernández, familia de Antioquia, dueña de El Colombiano. Además los tres grupos son propietarios de Colprensa, la única agencia de noticias en el país. Tienen acciones y son socios de Periódicos Asociados Comercializadora Ltda.

 

Con la concentración, existe una relación muy fuerte entre los medios de comunicación y la política. Los propietarios de los medios son personas con participación activa en la esfera política y pública del país, y en distintos sectores de la economía. Esto afecta la libertad de prensa y la independencia periodística frente al abordaje en temas que han generado despidos y censuras. Otro elemento es que estos grupos empresarios aportan financieramente a las campañas electorales de los candidatos de su preferencia, que también tiene impacto en el cubrimiento en momentos como las elecciones.

 

Aparece la autopauta como práctica; una presencia privilegiada de publicidad de las empresas pertenecientes a un grupo económico en sus propios medios de comunicación, lo cual produce un impacto en la financiación de medios. Existe un control político a través de la financiación de medios por la publicidad, que se ve favorecido por la distribución de la pauta gubernamental. Ya que no existe regulación ni normas de transparencia o portal de contratación al respecto, agudizado por un sistema de la pauta gubernamental descentralizado y se ha identificado como forma de censura para los medios, donde la gobernación revisa si los medios hacen cubrimiento de sus eventos de manera favorable. Ante este panorama, los medios a nivel regional definitivamente no tienen posibilidad de construir de libertad de prensa.

 

La prensa regional está estrechamente ligada a las élites políticas de esas regiones. Se logran identificar dinámicas de rotación entre cargos de dirección en las empresas mediáticas y el ejercicio de cargos políticos en las regiones o a nivel nacional. Detrás de los periódicos populares y gratuitos están las mismas casas editoriales que editan los periódicos tradicionales, de forma que controlan la totalidad del mercado. Se evidencia una alta concentración de audiencia en el sector.

 

La cuota de audiencia en el sector de prensa de los dos (2) grupos más importantes (Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo y Grupo Nacional de Medios) suma 61%, y al revisar los cuatro (4) grupos más representativos (Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo, Grupo Nacional de Medios, El Heraldo S.A. y Familia Galvis) esta asciende a 74%. Con las cifras es fácil establecer que este es un sector no regulado donde los privados controlan y establecen las reglas de juego para su funcionamiento y donde el nivel de transparencia bajo.

 

* Ponencias fueron presentadas por Miriam Forero Ariza de Poderopedia y Johana Silva de Monitoreo de Medios MOM al Centro de Pensamiento de Comunicación y Ciudadanía de la Universidad Nacional de Colombia. Son dos proyectos investigativos dirigidos a establecer el nivel de concentración en medios.
1 Mayor información en http://www.poderopedia.org/co/
2 Fecolper y Reporteros Sin Fronteras. ¿De quién son los medios? Monitoreo de la Propiedad MOM. Disponible en URL: http://www.monitoreodemedios.co/que-es-el-mom/

Publicado enEdición Nº230
Datos personales, el petróleo del siglo XXI

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) anunciaba esta semana que arrancaba de oficio actuaciones previas de investigación con objeto de examinar las comunicaciones de datos personales realizadas entre Whatsapp y Facebook. A nadie se le escapa que la aplicación de mensajería, adquirida por esta red social en octubre de 2014, cambió en agosto sus términos de servicio y ahora comparte información con Facebook.


La AEPD, no sólo quiere poner el énfasis en esa información, sino también en los tratamientos que genera, para constatar si violan la legislación española en materia protección de datos de carácter personal. Así, la Agencia va a analizar qué información de los usuarios está siendo recogida por Whatsapp para su posterior envío a Facebook, con qué fines es utilizada, cuánto tiempo se conserva, etc. Alemania ya ha movido ficha y, a finales de septiembre la Comisión para la Protección de Datos de Hamburgo le prohibió expresamente a la aplicación de mensajería compartir los datos con Facebook.


¿Por qué este interés en cruzar la información? Sencillo, por su valor comercial. El almacenamiento de datos personales se incrementa cada día exponencialmente y, muy especialmente, en lo que ya se ha popularizado como la nube. En contra de lo que algunos ingenuos creen, el cloud no es un paraíso de algodón en el que nuestros datos están salvaguardados para nuestro único y disfrute; nada más lejos de la realidad: siguen estando almacenados en servidores físicos, de los que se hacen réplicas, y sirven a los intereses comerciales de las empresas.


Es uno de esos cálculos, un tanto cuestionables pero, desde luego, muy gráficos, se indica que el 90% de los datos que existen hoy en todo el mundo se han generado en los dos últimos años.


La información personal que confiamos a las empresas a través de las telecomunicaciones, tales como nuestra ubicación, hábitos de consumo, residencia, edad, profesión, etc... son un material muy rico para diseñar estrategias comerciales. Algunos, hace mucho tiempo, se dieron cuenta de ello y crearon un enorme nicho de mercado alrededor en torno suyo, creando una industria con comunidades de usuarios de todo tipo, software analítico que cruza información de las más diversas fuentes y una suerte de venta de la información al mejor postor.


Como consecuencia de ello, en uno de sus informes, la consultora británica Ctrl-Shift estimaba que este mercado de los datos personales, sólo en Reino Unido, mueve al año unos 16.500 millones de libras (más de 18.700 millones de euros). Para que dimensionen, el negocio de las farmacéuticas mueve allí unos 15.200 millones de euros anuales.


Y estas cifras son las que llevan a pugnas como la que está teniendo lugar –aunque esté menos aireada- entre las multinacionales Microsoft y Salesforce. El pasado mes de junio, el fabricante de Windows anunciaba su intención de comprar la red social profesional LinkedIn por 26.200 millones de dólares. De nuevo, por el extraordinario volumen de información valiosísima de usuarios que representa esta red.


Las autoridades reguladoras de EEUU, Canadá y Brasil ya han dado el visto bueno a esta operación, pero en Europa las cosas van más lentas y eso es así porque nuestras legislaciones en materia de competencia –además de en protección de datos personales- son mucho más estrictas que al oro lado del Charco.


Por su parte, Salesforce ha pedido expresamente que en la UE sean exhaustivos cuando analicen la compra, porque advierte de que los planes de Microsoft podrían pasar por bloquear a sus competidores el acceso a los datos de la red global de profesionales de LinkedIn, incurriendo en prácticas anti-competencia.


¿Qué está haciendo al mismo tiempo Salesforce? Lanzar contraoferta a LinkedIn para ser ella la que se haga con el botín de datos, de nada menos que 450 millones de profesionales en más de 200 países. Así lo desveló el Wall Street Journal, que informó de un correo electrónico del máximo responsable de Salesforce a los directivos de LinkedIn, con fecha posterior al anuncio de la compra de Microsoft, en el que aseguraba que podía pagar mucho más por ellos.


Con este panorama, quizás ahora comprenda usted mejor por qué a los datos personales, en muchos círculos, ya se les conoce como “el petróleo del siglo XXI”.

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Trump, un genio para eludir el pago de impuestos, según sus seguidores

Si bien es posible que Donald Trump haya evitado el pago de impuestos federales sobre la renta durante años después de haber perdido casi 916 millones de dólares, la forma en que se manejó fiscalmente muestra que fue un "genio" al aprovechar los vacíos de la ley, dijeron este domingo sus seguidores.

Ni el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, ni el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani disputaron un artículo publicado este domingo en el New York Times que precisó que las pérdidas que tuvo Trump en los negocios en 1995 fueron tan cuantiosas que podrían haberle permitido evitar el pago de impuestos federales sobre la renta durante 18 años.

En Fox News Sunday, Christie declaró que el artículo significa "una muy buena nota para Trump". Giuliani lo llamó "genio absoluto" en el programa This Week de la cadena ABC. El propio Trump señaló que estaba singularmente calificado para aprovechar un sistema que lo permitía.

En el artículo el diario dice que recibió de forma anónima las primeras páginas de las declaraciones de impuestos de Trump de 1995 para Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut. Los registros mostraron pérdidas netas por 915 millones 729 mil 293 dólares en ingresos gravables por impuestos federales para ese año.

Un sistema fiscal corrupto: Sanders

El hecho de que Trump haya perdido dinero entre principios y mediados de la década de 1990 –una época marcada por bancarrotas y malas decisiones de negocio– ya se había determinado con certeza, pero los registros a los que tuvo acceso el Times muestran pérdidas de tal magnitud que probablemente permitieron a Trump evitar el pago de impuestos durante años, posiblemente hasta finales de la década pasada.

El equipo de campaña de Trump fustigó al Times por publicar los documentos, pero añadió que el candidato republicano ha pagado "cientos de millones" de dólares en impuestos de otras clases a lo largo de los años.

El antiguo rival de Clinton en las primarias demócratas, el senador Bernie Sanders –quien hizo de la desigualdad en los ingresos un tema clave de su campaña–, dijo que suponiendo que la estrategia fiscal de Trump fuera legal, “lo que te dice es que existe un sistema fiscal corrupto que le dice a la gente común: ‘usted debe pagar sus impuestos’, pero si usted es multimillonario hay todo tipo de lagunas que se pueden utilizar, que le permiten... no pagar nada”.

El director de campaña de Clinton, Robby Mook, aprovechó el artículo del Times para criticar a Trump por no publicar su declaración de impuestos y subrayó que éste evitó pagar impuestos durante dos décadas “mientras decenas de millones de familias trabajadoras pagaban los suyos. Y él llama a eso ‘ser listo”’.

Clinton ha hecho públicas sus declaraciones de casi 40 años y Mike Pence, compañero de fórmula de Trump, ha revelado 10 años de declaraciones.

La campaña de Trump no se pronunció directamente sobre la autenticidad de los extractos. Jack Mitnick, ex contador de Trump, confirmó su autenticidad, según el diario.

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Miércoles, 14 Septiembre 2016 06:10

Bayer compra Monsanto por 49.900 millones

Bayer compra Monsanto por 49.900 millones


La empresa alemana se convertiría en líder mundial en la industria de suministros agrícolas

La alemana Bayer ha llegadoa un acuerdo para la compra de Monsanto, tras meses de negociaciones, por unos 49.900 millones de euros (56.000 millones de dólares). Con la adquisición se pone fin a un largo proceso de negociaciones que ha incluido hasta tres ofertas por parte de la alemana, ya que las dos primeras fueron rechazadas por Monsanto al considerarlas insuficientes.


Según una fuente conocedora de las negociaciones citada por Reuters, la operación se cerraría en 2017, y en caso de que no se concrete el acuerdo se ha acordado una indemnización de 2.000 millones de dólares, unos 1.800 millones de euros.
Un acuerdo con Monsanto daría a la empresa alemana una oportunidad de convertirse en el líder mundial en la industria de suministros agrícolas, que está viviendo una fase de rápida consolidación.


La adquisición de Monsanto supondría un nuevo paso en la consolidación del sector tras la compra de Syngenta por ChemChina por 40.000 millones de dólares en febrero o el acuerdo de fusión alcanzado el pasado mes de diciembre entre DuPont y Dow Chemical.

 

14/09/2016 12:42 | Actualizado a 14/09/2016 12:44

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Todo listo para los primeros millonarios de la marihuana

Los pasos hacia la legalización total multiplican los negocios en torno a la planta en Estados Unidos. California vota en noviembre una ley que puede ser definitiva


Desde hace tres años, Dan Humiston organiza una importante feria de negocios en Nueva York y Los Ángeles. Alrededor de un centenar de exhibidores, decenas de conferencias sobre legislación y marketing, un vibrante intercambio de ideas y cientos de potenciales inversores caminando por los pasillos dan fe de su éxito. Pero la feria tiene una peculiaridad. El producto principal, la marihuana, no se encuentra por ningún sitio. Es ilegal. Aun así, los asistentes al Cannabis World Congress están convencidos de estar en primera fila para una nueva fiebre del oro.


“La industria del cannabis en Estados Unidos está explotando”, decía Humiston este jueves en la edición de la ferie que empezaba ese día en Los Ángeles. “Se ha abierto la puerta a muchos emprendedores para que tomen posiciones en distintos aspectos de la industria. Este es el momento de meterse, es una vez en la vida. Hay una industria que está emergiendo y necesita gente, necesita negocios”.


La progresiva legalización del uso de la marihuana en Estados Unidos, primero para uso médico y después para uso libre como una droga legal más, está creando todo un ecosistema económico alrededor de esta planta, cuyo cultivo y manipulación siguen siendo perseguidos por el Gobierno federal. Actualmente, 26 Estados permiten el uso medicinal de la marihuana, algo que permite al consumidor comprarla con solo una receta del médico. Tres más tienen propuestas en este sentido a punto de ser votadas.


Además, cuatro Estados (Washington, Oregón, Alaska y Colorado) permiten el uso recreativo en un mercado regulado y que paga impuestos como cualquier otro producto. Este noviembre, junto con las elecciones presidenciales, se votan medidas parecidas en otros cinco Estados. Y el más codiciado de todos es California. Según todas las encuestas, el Estado más rico y más poblado del país se dispone a despenalizar completamente la marihuana el próximo 8 de noviembre en las urnas. California, coinciden los expertos, es el punto de no retorno. “California forzará al Gobierno federal a enfrentarse a este asunto”, vaticina Humiston. El Estado rechazó una medida similar en 2010, pero actualmente las encuestas revelan un abrumador apoyo a la legalización, hasta el punto de que los propios políticos están haciendo leyes para anticipar esa regulación.


El principal argumento para la legalización es sacar de las sombras una industria que ya es de por sí gigantesca e imposible de perseguir para las agencias de seguridad federales. Los beneficios fiscales serían de “cientos de millones al año”, según los proponentes de la ley californiana. Colorado recaudó el año pasado 135 millones en impuestos al cannabis, un 77% más que los 76 millones de 2014, el doble de lo recaudado del alcohol. Colorado tiene 5 millones de habitantes y California 38 millones. La consultora especializada ArcView estima las ventas legales el año pasado en todo el país en 5.700 millones de dólares. Nadie sabe cuánto crecería eso si se incorpora el mercado ilegal. La perspectiva de un efecto similar, a mucha mayor escala, ha generado una verdadera fiebre del oro verde.


En la feria de negocios de Los Ángeles, decenas de personas acudían a dos seminarios simultáneos el miércoles por la mañana, uno sobre empezar tu propio negocio de marihuana y otro sobre cómo invertir en la industria. Entre los exhibidores, había desde cosméticos de cáñamo hasta bolsas empaquetadoras, servicios financieros, asesoría legal o consultoría de márketing. Chris Husong, por ejemplo, presentaba la línea de productos de Elixinol, aceites con esencia de marihuana presentados como un producto farmacéutico más. “Mucha gente necesita THC (el ingrediente psicoactivo, que alivia el dolor y la náusea)”, decía. Su compañía se esfuerza en la presentación y la dosificación porque “aún existe el estigma de la marihuana”, cuando puede utilizarse como cualquier medicamento.


Avis Bulbuyan se encontraba en la feria ofreciendo los servicios de SIVA, una consultora de negocios especializada en la industria de la marihuana. Explica que con una inversión de 200.000 a 300.000 dólares se puede montar un dispensario y, en general, obtener un retorno de la inversión del 40%. Reconoce que el hecho de que el producto en sí sea ilegal a nivel federal complica los negocios. Por ejemplo, es muy difícil encontrar servicios bancarios para un negocio de marihuana y la industria mueve grandes cantidades de efectivo. “Cuanto más se respeten las reglas, menos riesgo se corre por el lado federal”, dice Bulbuyan. Su hermano Kevin ya ha desarrollado una línea de productos medicinales de marihuana llamada Varavo, con exquisito empaquetado. Entre sus productos ofrece cápsulas de vaping con marihuana. Tener la misma imagen que los productos farmacéuticos es fundamental, en su opinión, para ganar respetabilidad y confianza entre los consumidores.


El uso libre de la marihuana ya no es una reivindicación solo de pacientes de dolencias como el cáncer. Es una necesidad para una industria ansiosa. La conferencia principal de la feria Cannabis World Congress estaba a cargo de Montel Williams, una personalidad de la televisión que padece esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una cruel enfermedad degenerativa, y es una importante voz a favor de la legalización. Toma marihuana a diario, en distintas variantes. Y anunciaba también que va a montar su propia compañía de productos farmacéuticos. Para Williams, lo más importante de la legalización es que médicos y farmacéuticas puedan experimentar con la marihuana. Ahora mismo, cada paciente decide cuánto le viene bien y cómo lo toma. “Hemos desarrollado la ciencia los propios pacientes”, decía Williams a EL PAÍS.


Esos pacientes con vista para los negocios son hoy los expertos de referencia de esta industria a punto de explotar. Cheryl Shuman se promociona desde hace un par de años como ‘la reina de la marihuana de Beverly Hills’, hablando abiertamente de cómo tiene su propia plantación y es la suministradora de decenas de famosos. “Es el nuevo alcohol”, decía Shuman en una entrevista con este periódico durante un evento de networking con mujeres que quieren aprender a hacerse ricas en la industria. Shuman, que aspira a un programa de televisión, decía: “Quiero ser la Martha Stewart de la marihuana”.


“La industria ya está aquí. Lo que estamos esperando es la legalización de esa industria”, decía Dale Jones en una entrevista con este periódico en Oakland en 2014. Jones es la directora de la autodenominada Universidad de Oaksterdam, que es una reconocida escuela de negocios alrededor de la marihuana con sede en la ciudad vecina de San Francisco. Han tenido 25.000 estudiantes de 30 países distintos desde 2007. Para Jones, estamos en el mismo momento que al acabar la prohibición del alcohol. Los mejor situados en ese momento fueron los que hicieron más dinero. Los mejor situados ahora en la marihuana pueden ser los Jim Beam o los Jack Daniels de esta industria. Por el momento, estamos en la prohibición. “El primero que llegue puede hacer mucho dinero, pero también puede acabar en la cárcel”, advertía. Esa situación tiene muchas probabilidades de aclararse a partir del 8 de noviembre, y los primeros millonarios de esta fiebre podrán empezar a presumir de ello.

 

Los Ángeles 11 SEP 2016 - 14:38 COT

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Miércoles, 25 Mayo 2016 08:05

El nuevo espíritu del capitalismo

El nuevo espíritu del capitalismo

“En el régimen neoliberal de la autoexplotación uno dirige la agresión hacia sí mismo. Esta autoagresividad no convierte al explotado en revolucionario, sino en depresivo.

Hoy el poder adquiere cada vez más una forma permisiva. En su permisividad, incluso en su amabilidad, depone su negatividad y se ofrece como libertad.
La psicopolítica neoliberal está dominada por la positividad. En lugar de operar con amenazas, opera con estímulos positivos. No emplea la ‘medicina amarga’, sino el me gusta. Lisonjea el alma en lugar de sacudirla y paralizarla mediante shocks. La seduce en lugar de oponerse a ella. Le toma la delantera. Con mucha atención toma nota de los anhelos, las necesidades y los deseos (...). La psicopolítica neoliberal es una política inteligente que busca agradar en lugar de someter”. Byung-Chul Han, Psicopolítica


Hace unos años, cuando todavía no se había desatado la crisis de las hipotecas, la signada por la estrepitosa caída de Lehmann Brothers y que, desde el año 2008, sigue marcando duramente la travesía del capitalismo ultraliberal, en un notable libro de dos sociólogos franceses, Luc Boltanski y Ève Chiapello (El nuevo espíritu del capitalismo), podíamos leer, entre incrédulos y fascinados, las profundas transformaciones que se habían operado en el funcionamiento de la sociedad y de sus entramados económicos a partir de los años 80 y, sobre todo, desde la última década del siglo pasado. Boltanski y Chiapello se detenían, principalmente, a analizar y desmenuzar los cambios en el interior del mundo de las empresas, aguzaban su indagación para descifrar los procesos cultural-simbólicos que llevaron a dejar atrás los paradigmas fordistas en los que habían sido formados y formateados los cuadros gerenciales para poner en evidencia la profunda metamorfosis que viene signando la realidad empresarial desde las últimas tres décadas y que ha irradiado sobre los otros estratos de la sociedad. Lejos de los paradigmas contra los que se rebelaron los jóvenes de las décadas de 1960 y 1970, paradigmas sostenidos en el interior de la etapa productivista del capitalismo, allí incluso donde, en especial en los años que se abrieron a partir de la segunda posguerra, se expandió el Estado de Bienestar, lo que domina la escena de los últimos casi 40 años es la emergencia de un capitalismo de lo flexible asociado al impacto de la financiarización extrema de las relaciones económicas.


Combinando una rigurosa investigación de esta etapa hegemonizada por la financiarización del capital y hundiendo su bisturí crítico en los fundamentos ideológicos del neoliberalismo, los autores van mostrando de qué modo el discurso y la práctica del “nuevo espíritu” del capitalismo se fue apropiando de las experiencias y las propuestas contraculturales desplegadas en los años sesentas cuando la busca de un nuevo paradigma de libertad individual y de una violenta crítica a las formas autoritarias y jerárquicas de la sociedad burguesa dominaron la sensibilidad y las acciones de la generación de Mayo del 68. En todo caso, se afanan por comprender el paso de un capitalismo centrado en la producción y organizado a partir de estructuras verticales y jerárquicas a un capitalismo “de seducción” orientado hacia los placeres y el llamado al goce permanente capaz de introducir en la vida cotidiana la ficción de la diversidad, la libertad sin límites y la transgresión normativizada. Sus inquietudes están dirigidas a interrogar por la construcción de nuevas alternativas que logren sustraerse a esas formas de seducción que le ha permitido a la economía global de mercado imponer en casi todas las latitudes sus estructuras de dominación. Desafío de quienes siguen reivindicando ideales emancipatorios en la época en la que la lógica represiva y autoritaria del capitalismo ha mutado hacia prácticas capaces de enmascarar la actualidad de la desigualdad y la injusticia que, lejos de disminuir, se han multiplicado y acelerado a nivel planetario. “El capitalismo artístico –escribieron Gilles Lipovetsky y Jean Serroy– no hace pasar del mundo del horror al de la belleza radiante y poética”. En nuestra geografía sureña eso lo podemos comprobar al experimentar la diferencia que existe entre la publicidad de una “revolución de la alegría” propuesta por Cambiemos y la despiadada implementación de un programa de transferencia de recursos desde los sectores populares y asalariados a las grandes corporaciones financieras, a los dueños de la soja y a las empresas multinacionales. En todo caso, entre la ficción propagandística y la realidad de un aceleramiento de la desigualdad se ha colado una nueva y pujante maquinaria de producción intensiva de subjetividades sujetadas al engranaje del consumo infinito que encuentra su otro rostro en las nuevas formas de exclusión.


Veamos lo que destacan Boltanski y Chiapello: “No es difícil reconocer aquí (los autores están reflexionando sobre los cambios en la formación de los cuadros empresariales en los años 90) el eco de las denuncias antijerárquicas y de las aspiraciones de autonomía que se expresaron con fuerza a finales de la década de 1960 y durante la de 1970. De hecho, esta filiación es reivindicada por algunos de los consultores que, en la década de 1980, han contribuido a la puesta en marcha de los dispositivos de la nueva gestión empresarial y que, provenientes del izquierdismo y, sobre todo, del movimiento autogestionario, subrayan la continuidad, tras el giro político de 1983, entre su compromiso de juventud y las actividades que han llevado a cabo en las empresas, donde han tratado de hacer las condiciones de trabajo más atractivas, mejorar la productividad, desarrollar la calidad y aumentar los beneficios. Así, por ejemplo, las cualidades que en este nuevo espíritu son garantes del éxito –la autonomía, la espontaneidad, la movilidad, la capacidad rizomática, la pluricompetencia (en oposición a la rígida especialización de la antigua división del trabajo), la convivencialidad, la apertura a los otros y a las novedades, la disponibilidad, la creatividad, la intuición visionaria, la sensibilidad ante las diferencias, la capacidad de escucha con respecto a lo vivido y la aceptación de experiencias múltiples, la atracción por lo informal y la búsqueda de contactos interpersonales– están sacadas directamente del repertorio de Mayo de 1968. Sin embargo, estos temas, que en los textos del movimiento de mayo de 1968 iban acompañados de una crítica del capitalismo (y, en particular, de una crítica de la explotación) y de su anuncio de un fin inminente, en la literatura de la nueva gestión empresarial se encuentran de algún modo autonomizados, constituidos como objetivos que valen por sí mismos y puestos al servicio de las fuerzas que antes trataban de destruir. La crítica de la división del trabajo, de la jerarquía y de la vigilancia, es decir, de la forma en la que el capitalismo industrial aliena la libertad es, de este modo, separada de la crítica de la alienación mercantil, de la opresión de las fuerzas impersonales del mercado que, sin embargo, era algo que la acompañaba casi siempre en los escritos contestatarios de la década de 1970”.


Lo interesante de este análisis es, precisamente, que nos muestra de qué modo el sistema logró apropiarse de las críticas más radicales, en especial de aquellas que hacían hincapié en las formas autoritarias y jerárquicas que dominaban la esfera de la producción y del mundo económico, para, generando una metamorfosis sorprendente, ponerlas al servicio de la reconfiguración del propio capitalismo. Resulta imposible explicar la expansión cultural (y ya no sólo estructural-financiera) del neoliberalismo sin establecer estas genealogías y estos vínculos que, a simple vista, parecerían ser visceralmente contradictorios. ¿Cómo es posible que los movimientos contestatarios y anticapitalistas de los 60 y los 70 se hayan convertido en la materia prima para la refundación todavía más salvaje de la dominación burguesa sobre el conjunto de la sociedad? Seguramente es posible encontrar la respuesta en el meticuloso estudio que los autores realizan de la erosión que el nuevo individualismo libertario y hedónico generó en el interior de la vida de la sociedad de finales del siglo pasado y, sobre todo, de la “genial” apropiación que la nueva cultura empresarial fue capaz de hacer de las energías contestatarias que marcaron a una generación e hicieron inviable la persistencia de un modelo autoritario de organización de la sociedad (aunque también se llevó puesta, esta labor erosionante, el entramado comunitario para potenciar el híper individualismo). Pero, lo fundamental, fue la sagacidad con la que rápidamente comprendieron la fluidez que surgía entre las nuevas necesidades del capitalismo neoliberal y la ruptura de los límites, de las jerarquías y de las tradicionales y anquilosadas formas de organización del trabajo que estaban en la base de la crítica de los jóvenes rebeldes de los 60 y 70. Del mismo modo que, utilizando los cuantiosos recursos de los medios de comunicación y de la industria de la cultura, se desplegó un proceso de producción de subjetividad asociada a los valores emergentes de la nueva praxis individualista.


Del espíritu anticapitalista extrajeron aquellas características que se correspondían con las exigencias de la época de la fluidificación económica, de la imprescindible apertura de las fronteras mercantiles y de la radical financiarización del sistema económico que apostaba a lo flexible frente a lo sólido, a lo fugaz frente a lo permanente, a lo descentrado frente a lo orgánico, a lo horizontal frente a lo jerárquico. Bajo la impronta de un nuevo concepto de “libertad” (en gran medida extraído de la crítica de la generación del 68, lo que otros autores han llamado la “crítica artística del capitalismo”), el neoliberalismo fue modificando de cuajo las formas cultural-simbólicas y se preparó para producir una profunda mutación en la subjetividad. Difícil, por no decir imposible, desentrañar la emergencia de la “nueva derecha” (entre nosotros del macrismo) sin dilucidar las características centrales de esta etapa del capitalismo global.

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Sábado, 04 Julio 2015 06:54

Volvió con el respaldo que necesitaba

Volvió con el respaldo que necesitaba

La presidenta brasileña recibió un macizo espaldarazo político, indispensable para hacer frente a una oposición que flirtea con el golpismo siguiendo el guión pautado por la cadena Globo y los medios dominantes.


Antes que la certeza de inversiones y el incremento de las exportaciones lo que Dilma Rousseff trajo de sus dos encuentros con Barack Obama en Washington fue un macizo respaldo político, indispensable para hacer frente a una oposición que flirtea con el golpismo siguiendo el guión pautado por la cadena Globo. Poco afecta a los compromisos en el extranjero, Dilma permaneció cuatro días en Estados Unidos repartidos entre Nueva York, Washington y San Francisco.


El viaje había sido suspendido en 2013 luego de que la agencia norteamericana NSA violó los archivos de la presidenta, de Petrobras y de varios ministerios, según lo demostraron miles de documentos obtenidos por Edward Snowden, que llegó a pedir asilo en Brasil antes de obtenerlo en Rusia. Desde la crisis de la NSA Washington comenzó a merodear Brasilia para recuperar a uno de sus aliados más confiables y previsibles de la región, sin llegar a ser subalterno como Colombia o Chile. El vicepresidente Joe Biden y el secretario de Estado John Kerry fueron hasta el Palacio del Planalto para disuadir a una Rousseff que parecía irreductible en su exigencia de disculpas oficiales y de un informe sobre la información robada.


Finalmente 21 meses después del entredicho, Dilma resolvió ir al encuentro de Obama sin que ninguna de sus exigencias fueran cumplidas: comprendió que Washington no volvería sobre sus pasos y que recomponer los vínculos resultaba vital para demostrar su peso internacional ante una oposición que la arrincona mientras su aprobación se desvanece.


Embarcó hacia Estados Unidos el sábado pasado con el diez por ciento de popularidad, que había retrocedido al nueve el miércoles, cuando la reprobación subía al 68 por ciento según encuestas privadas. Durante su periplo norteamericano fue asediada por reporteros brasileños que machacaban sobre el escándalo de Petrobras y otros temas de la agenda doméstica.
Dilma evitó cuanto pudo hablar de la situación de su país y se esforzó en demostrar su interlocución con altos ejecutivos del mundo empresarial y financiero, además de reunirse con personalidades importantes de la política externa como los ex secretarios de Estado Madelaine Albright, Condoleezza Rice y Henry Kissinger, considerado una pieza importante del Plan Cóndor (ver aparte).


Para sorpresa de los enviados fue el propio Obama quien, durante una conferencia de prensa junto a su colega, respondió que no cabe hablar sobre el caso Petrobras hasta que no haya un fallo de la Justicia. Lo mejor, para Dilma, vendría cuando una empleada de Globo empezó una pregunta refiriéndose con desdén al liderazgo internacional brasileño, repitiendo la tesis conservadora que denuesta los 12 años de política externa del PT iniciados por Lula en 2003.


Obama disintió con el planteo de Globo ante la mirada inmutable de Dilma y el desconcierto de la cronista. "Nosotros no vemos a Brasil como una potencia regional sino como una potencia global. Si uno piensa (lo que ocurre) en el G-20 ve que allí Brasil es una voz importante, y si uno piensa en las negociaciones que van a ocurrir en París en la cumbre sobre cambios climáticos (en diciembre de este año), uno ve que sólo podremos tener éxito con Brasil actuando como un líder... los anuncios hechos hoy (martes) sobre energía renovable son demostrativos de ese liderazgo".


Otra ayudita de Obama para su "amiga" ocurrió cuando mencionó en el discurso sobre la apertura de embajadas acordada con Cuba.


"Aprecio mucho el fuerte apoyo de la presidenta Dilma Rousseff y de Brasil a nuestra apertura frente a Cuba, yo hablé con Dilma sobre nuestros progresos, incluso sobre el trabajo para abrir las embajadas y confío en el liderazgo de Brasil en la región", dijo Obama, frase que ayer publicó el sitio oficial de la presidencia de Brasil, destinado claramente hacia el público local.


El jefe de Estado norteamericano le ofreció una recepción esmerada que incluyó una cena en la Casa Blanca y el hospedaje en la residencia oficial Blair House. Quien observe esa coreografía entenderá que para Washington, o al menos para Obama, Dilma es una "socia", así la llamó, confiable junto a quien comenzar un nuevo ciclo luego de casi años de hibernación diplomática.


En los tres años y medio de gobierno que Dilma tiene por delante se sabrá si esta interlocución privilegiada con el Norte indica un giro en la política externa como lo exigen la oposición y los banqueros, representados en el gobierno por el ministro de Hacienda Joaquim Levy.

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Sábado, 25 Abril 2015 07:00

Buscando en Cuba el nuevo Eldorado

Buscando en Cuba el nuevo Eldorado

Delegaciones de empresarios de todo el mundo llegan a la isla para explorar posibles negocios ante la perspectiva de un levantamiento del embargLas ojeras del ministro de Comercio Exterior e Inversiones Extranjeras, Rodrigo Malmierca Díaz, son pronunciadas porque apenas descansa recibiendo a delegaciones que llegan a Cuba casi a diario para explorar los espacios políticos y económicos abiertos por la distensión con Estados Unidos.


El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, y su séquito cumplieron esta semana una visita de 26 horas. "No dan abasto. Vienen de todo el mundo", dice un empresario que acompañó al secretario español de Estado de Comercio, Jaime García Legaz, en su reciente viaje. Hombres de negocios y políticos se coaligan para acceder al Gobierno de Raúl Castro con propuesta inversoras, Islas Salomón y Emiratos Árabes abrieron embajadas, y son legión los cubanos de la diáspora que conciben fabulosos emprendimientos y transfieren dinero a sus parientes en la isla para comprar terrenos, pisos y locales. El cuento de la lechera es superventas: "Yo compré dos locales. Los venderé a turistas americanos cuando vengan por 20 veces más". Bienvenido al Caribe, mister Marshall.


Pero no sólo el turismo es el sector apetecido por los ejecutivos que desde el 17 de diciembre, fecha del deshielo binacional, negocian desembarcos empresariales en el nuevo Eldorado caribeño. También aterrizan banqueros, instaladores de fibra óptica, concesionarios, empresas mineras, distribuidores de lácteos, farmacéuticas... "Este país está virgen", resume un cubano residente en Roma que tramita la repatriación para aventurarse en el sector inmobiliario. Legalmente los nacionales en el extranjero no pueden comprar propiedades, pero lo hacen a nombre de parientes, amigos y cómplices: arriesgándose.
Yo compré dos locales. Los venderé a turistas americanos cuando vengan por 20 veces más


El dinamismo es intenso. Al no necesitar instalarse en Cuba, aprovechando las nuevas tecnologías varias compañías norteamericanas se han adelantado. Como la plataforma de películas y series online Netflix, que ya opera con suscripciones mensuales de unos siete euros. Algún abonado gana dinero revendiendo House of Cards, Orange is the New Black o Marco Polo en sesiones de cine vecinal. No importa que el hogar que contrate el popular videoclub deba tener conexión de banda ancha de un mínimo de 2,3 megabits por segundo y que menos del 3% de la población tenga Internet en casa; tampoco que el salario medio no alcance los 30 euros. Todo llegará, la banda ancha y una mayor capacidad adquisitiva, si el proceso liberalizador, que no incluye la apertura política, se consolida.


La apuesta del empresariado y de los fondos de inversión que ofrecen infraestructuras digitales, urbanizaciones, campos de golf, y grandes superficies comerciales es a futuro: para cuando EE UU levante el embargo y Cuba despegue hacia el desarrollo. El reto es arduo y está sujeto a turbulencias. Sólo el déficit habitacional del país ronda las 700.000 unidades, y de un catastro de 3,3 millones de viviendas, el 57% está muy deteriorado. Alguna constructora española pondera entrar en el sector si fructifican las negociaciones. "El principal problema es la legislación laboral, la obligatoriedad de contratar a los trabajadores que ellos digan, y la dualidad monetaria. Tampoco es fácil entenderse con los militares que controlan las principales empresas cubanas", confiesa una fuente al tanto de estos movimientos.


La inversión extranjera explora las oportunidades en macroproyectos, mientras que el medio millón de autónomos y los exempleados estatales agrupados en cooperativas batallan en los sectores de servicios y agropecuario. "Las cooperativas suenan a socialismo marxista pero son las futuras pymes. El sector privado cobra fuerza", dice un empresario español afincado en Cuba.


Muy cerca de un restaurante de formato neoyorquino y diligente servicio, la treintañera Laura ha reconvertido la bella casona familiar del Vedado en un hostal que puede ofrecer al portal norteamericano Airbn, arrendador más de 1.000 viviendas en la isla. Laura cobra entre 40 y 45 CUC (equivalente al dólar) por habitación. "Si tengo que hacer comidas llamo a mi madre y a mi tía", explica. El anciano James, de Kansas, y su esposa podrían ser sus clientes. Llegó al trópico con una curiosidad de medio siglo: "Yo mucho viejo. Quería visitar Cuba".


La llegada de delegaciones responde a una realidad. Sin ahorro interno para acometer proyectos de desarrollo que exigen cerca de 2.000 millones de euros anuales, la isla necesita capital extranjero. Su salida de la lista de países patrocinadores del terrorismo probablemente facilite su acceso al crédito del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco de Desarrollo fundado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Calladamente, funcionaros del FMI han viajado a Cuba.
Sin ricos ni clases sociales


La aceleración de la iniciativa privada es intensa y a veces abruptamente interrumpida. Dos fuentes diferentes relatan una misma historia, sin confirmación oficial pero puede ser cierta porque el Gobierno ha establecido límites a la acumulación de riqueza. No quiere nuevos ricos, ni clases sociales. Un emprendedor de Bejucal, municipio cercano a La Habana, acumuló una pequeña fortuna fabricando muebles.Para quedar bien ante las autoridades, dedicó parte de sus ganancias a fines benéficos. Viajó en avioneta hasta el municipio del donativo y al regresar fue detenido: enriquecimiento ilícito y uso ilegal de la avioneta, según los relatores del episodio. Otro emprendedor ha triunfado con su restaurante y quería abrir cinco más. No se lo autorizaron.


¿Quiénes son los inversores cubanos? Fundamentalmente, aquellos que reciben dinero de sus familiares en Madrid, Miami o Helsinki para invertirlo en negocios o viviendas; los cubanos con destino en el exterior, entre ellos médicos, deportistas, diplomáticos y artistas que cobran en divisas y ahorran una parte; y extranjeros casados con nacionales que escrituran propiedades a nombre de su pareja.

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Sábado, 11 Abril 2015 06:30

Dilma y los chacales

Dilma y los chacales

Acosada por el Congreso, controlado –tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado– por dos parlamentarios altamente especializados en chantaje político, enfrentando un difícil y complejo cuadro económico, con impactantes caídas en los índices de popularidad, viendo cómo los sectores más conservadores de la sociedad civil, fuertemente insuflados por los grandes conglomerados de comunicación, se lanzan en campañas descomunales para destituirla, Dilma Rousseff parecía atónita y sin capacidad de reaccionar.


Para enturbiar aún más el escenario, su equipo de articulación política no hizo más, a lo largo de los últimos tres meses –exactamente los tres primeros de su segundo mandato presidencial–, que dar amplias y robustas muestras de una ineficacia sideral. Y, para colmar un vaso ya demasiado lleno,, sigue la tensión provocada por una oleada de denuncias de corrupción, especialmente en Petrobras, con todo lo que significan sesiones de una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) transmitida en vivo, escenario perfecto para que la oposición, que no tiene ninguna otra propuesta de cambio que destituir a la presidenta y a fulminar el PT, luzca sus patéticos talentos histriónicos.


Luego de ser muy presionada por el ex presidente Lula da Silva y frente a un indiscutible cuadro problemático y sin solución aparente, Dilma decidió, a principios de la semana, invitar a Eliseu Padilha, un experimentado político, su actual ministro de Aviación Civil, a cambiar su insulsa cartera por la de Relaciones Institucionales, o sea, ocuparse de coordinar las relaciones con el Congreso, con movimientos sociales y con todo lo que significa como fuente de reivindicaciones y problemas.


La reacción de los caciques del PMDB, léase del partido aliado que de manera increíblemente infiel controla el Congreso, fue inmediata. Y forzaron su colega de siglas a rechazar la invitación.


Es algo insólito: un ministro que se niega a atender a un pedido de la presidenta y, peor, logra mantenerse al frente de su puesto. Resultado: nuevo desgaste para una más que desgastada mandataria, nueva iniciativa desastrada de un gobierno desastrado.


Dilma decidió, entonces, quemar uno de sus últimos cartuchos: convocó a su vicepresidente, que a la vez preside el rebelde e infiel PMDB, a asumir la articulación política de su gobierno. Michel Temer, que poca o inexistente atención recibió de Dilma especialmente a partir de su reelección (ya era el vicepresidente de la república en el primer mandato), es un negociador hábil, profundo conocedor de los vericuetos de la Cámara de Diputados (donde ocupó un escaño de 1987 a 2010, cuando se tornó vicepresidente de Dilma) y ex presidente de la casa. Y, viejo zorro político, aceptó. Diplomático y elegante, no exigió nada: "Sugirió" a la mandataria que suprimiese sumariamente la cartera de Relaciones Institucionales. De esa forma, la articulación política del gobierno se trasladó directamente a la vicepresidencia de la república.


Otra "sugerencia": poder contar con "un bolígrafo nuevo", es decir, con tinta suficiente para firmar nombramientos tanto en el segundo y tercero escalón del gobierno como en las estatales. De inmediato, empezó a negociar puestos y presupuestos.


Lo que se vio en seguida deja bien claro hasta qué punto es confuso, contradictorio y desvirtuado del sistema político (más allá de escenarios circunstanciales, por complejos que sean) brasileño. La noticia de que su presidente, y que a la vez ocupa la vicepresidencia del país, haya sido convocado para ayudar a superar una seria crisis de interlocución entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo causó profundo malestar en el PMDB. En lugar de entender que se abre un amplio espacio de poder para el principal (y, nunca es demasiado reiterar, desleal) aliado, los caciques que controlan el Congreso entendieron que aumentó de manera exponencial la posibilidad de que pierdan poder de chantaje.


Ambas interpretaciones son correctas: el PMDB gana poder, mientras que Eduardo Cunha, en Diputados, y su colega Renan Calheiros, en el Senado, algo pierden. Seguirán demonizando al gobierno, pero ahora con menos fuerza.


Hay un tercer aspecto: al ser atraído para la articulación política, o mejor dicho, para por fin instaurarla, el PMDB se hace socio del PT en la crisis. Soluciones, ahora, dependen directamente de que ambos partidos se entiendan. Los berrinches desleales de Cunha y Calheiros se debilitan.


No hay que dejar de observar que, una vez más desde su asunción para el segundo mandato presidencial, Dilma tardó demasiado para reaccionar. Por primera vez, sin embargo, reaccionó de manera hábil. Hasta ahora, además de tarde, reaccionaba de manera torpe.


Los críticos a su gestión –y los hay por doquier– se apresuraron a decir que ella ahora está en manos de dos ministros de los cuales no puede, al menos por ahora, librarse: el neoliberal Joaquim Levy, en Hacienda, encargado de hacer, en el campo de la economía, todo aquello que Dilma dijo que harían sus adversarios en caso de que llegasen el poder, y Michel Temer, del mismo PMDB, que no hizo más que sabotear su gobierno.


Las medidas económicas anunciadas, y que despertaron fuerte reacción negativa en la izquierda y en el electorado de Dilma, tendrán necesariamente que ser negociadas por Levy, cuya torpeza a la hora de pronunciarse casi equivale a la intransigencia a la hora de defender su proyecto extremista. A Temer le tocará buscar espacios para maniobrar tanto entre parlamentarios como en el equipo económico.


Dilma no puede librarse de Temer porque él es, al fin y al cabo, un vicepresidente electo por el voto popular. Le queda el consuelo de saber que es impensable, en Brasil, un mandatario tener a su vice como opositor. Bastaría con vaciar su bolígrafo. Pero, además, confía en sus habilidades.


Con relación a Levy, reemplazarlo para retomar algo parecido (igual, ni hablar) a la política económica de su primer mandato correspondería a abrir las jaulas donde el sacrosanto mercado financiero nacional e internacional encierra sus más abominables y perversas fieras.


La mandataria, en todo caso, parece estar absolutamente segura de la imperiosa necesidad de implementar medidas que, por más que sean impopulares, son las únicas que podrán asegurar la recuperación económica que le urgen al país. Al mismo tiempo, tiene plena conciencia de que está acorralada por expertos en negociados y chantajes, los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado, y que Temer tiene experiencia y firmeza suficiente para domarlos o al menos debilitarlos.


Habrá entendido, además, que cada paso dado desde el estreno de su segundo mandato (por no mencionar todos los dados en la política económica de los últimos dos años del mandato anterior) ha sido desastroso. Que el núcleo que asesores políticos que armó, contrariando a Lula da Silva, la llevó directamente al borde del precipicio. Que será muy difícil, aunque no imposible, recuperar a mediano plazo parcelas significativas de su popularidad, que, acorde con los últimos sondeos, bajó a tenebrosos 12 por ciento.


Dilma, una mujer valiente, detesta las menudencias del juego político pequeño y casi siempre sucio del cotidiano. Pero parece haber empezado a conformarse frente a la realidad: llevar adelante un proyecto osado y ambicioso como el iniciado hace doce años es imposible si se ignora que los chacales acosan por todos lados.


Hay que aprender a neutralizarlos al máximo: ignorarlos es una especie de suicidio.

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