Viernes, 05 Agosto 2022 05:39

Políticas del trauma

Políticas del trauma

Los silencios en el campo profesional respecto de prácticas abusivas y violentas 

El trauma reclama elaboración y reparación. Reclama ser nombrado y ser pensado tanto en sus dimensiones individuales como colectivas.

¿Qué tiene el psicoanálisis de político? ¿cuál es la potencia cognitiva y política del síntoma? Fueron y son preguntas que guiaron intercambios, debates, escrituras, y trabajo de pensamiento dedicado a pensar los enlaces entre política y psicoanálisis. Diego Sztulwark, con su planteo de una “política del síntoma”, abrió un camino para ello.

Hoy, algunos años después, algunos textos después, nos encontramos con un conjunto de grupos y colectivos de trabajadores del campo de la salud mental, en torno a ¿nuevas? batallas e interrogantes. Lo que nos impulsa a escribir, a discutir, por cierto mucho a lo largo de estos días, son los silencios y complicidades en nuestro campo profesional, respecto de prácticas abusivas y violentas dirigidas a pacientes, alumnxs y colegas.

La política del síntoma hace referencia a la puesta en discusión y combate de lo neoliberal, y toda su corriente normativizante, adaptacionista, colonizante de las subjetividades, su aspiración a gobernar nuestras existencias, imponiendo determinados parámetros de “normalidad”. Si el síntoma es fragilidad, vulnerabilidad, también es un hecho de resistencia de la vida psíquica, núcleo creativo y vital, ocasión de nuevos interrogantes y lecturas. Sin embargo, no resuena tanto la pregunta por el trauma y sus políticas en el campo de la salud mental. Entonces diría: ¿cuál es la potencia cognitiva y política del trauma? ¿Cuál es su potencia desarticulante del mando neoliberal y también de lo patriarcal, régimen de opresión por excelencia? No sólo el trauma que ocurre por fuera de nuestro campo e ingresa en él en busca de asistencia, tratamiento y alivio --sino el trauma que ocurre dentro del mismo-- en nuestras propias aulas, consultorios, instituciones. De esos traumas se habla menos, se habla poco, se calla bastante, se silencia un montón, se traman complicidades destinadas a su eliminación, sanción y olvido. Llamativa paradoja, ya que lo propio de nuestro campo es el trabajo con lo reprimido, con los silencios, con los diversos modos en que retorna lo traumático, generando tantos sufrimientos.

Me quiero detener en esa idea: política del trauma. Es decir, ¿qué hacemos con los traumas que nos conciernen? ¿consideramos que se trata de situaciones aisladas y singulares, excepciones que les tocan a algunas pocas personas? Sabemos que ocurren a la vista de todos, no únicamente ahora sino ya hace mucho, y que no se trata de situaciones de excepción. El trauma no es personal o individual, es personal y colectivo, daña a quien lo padece en nombre propio y a todo un tejido social, sus destinos varían de acuerdo a lo que suceda con él: no es lo mismo que se lo aloje y nombre a que se lo acalle, ignore o reprima. En torno al trauma se despliegan determinadas políticas. El trauma es el efecto de un daño que una persona ejerce en otra, pero lo traumático también se sostiene y expande en sus condiciones de posibilidad y sus condiciones de impunidad. Quienes abusan y violentan no son únicamente personajes marginales sino que, muchas veces, son los hijos sanos (y hegemónicos) de nuestro campo profesional. Quienes silencian siguen siendo mayoría.

La historia de nuestro país cuenta con valiosas y dolorosas experiencias en cuanto a políticas del trauma. Los organismos de Derechos Humanos, con su política de Memoria, Verdad y Justicia. La Ley de Salud Mental (26.657) y la creación del Órgano de Revisión, instaurando y colocando en primer plano la perspectiva de derechos en nuestro campo, frente a las prácticas manicomiales que los vulneraron y aún vulneran, porque esa batalla no ha terminado. Un presidente democráticamente elegido que ha pedido perdón en nombre del Estado Argentino, por los crímenes de la última dictadura cívico-eclesiástico-militar, que lo ha implicado. Son algunos ejemplos y marcas históricas con las que contamos. Los feminismos y sus arduas batallas y conquistas abrieron y siguen abriendo caminos. El Ni una menos, Thelma Fardin y el Mirá como nos ponemos también ampliaron el coraje y el valor de narrar, ampliaron el territorio de lo narrable. Construyeron políticas de la palabra y la acción en torno a las violencias y abusos patriarcales. En otros países, por ejemplo en Finlandia, la Sociedad Psicoanalítica (SPY) pide muy recientemente disculpas en una declaración pública, por su participación o contribución a la estigmatización y sufrimiento en personas pertenecientes a minorías sexuales y de género. En nuestro país las llamadas “terapias de conversión” también generan estragos. Más cerca, o incluso dentro del psicoanálisis, perviven las prácticas hegemónicas estigmatizantes, y repetidoras de conceptos patologizantes de diversidades y disidencias, que ya deberían ser obsoletos.

Tenemos mucho camino por delante en cuanto a la política del trauma. Algunas alzamos la voz, nos agrupamos, conversamos en instituciones y con referentes de nuestro campo, recibimos pedidos de ayuda y escucha, son incontables y cotidianos los relatos de abusos y violencias ejercidos en instituciones de salud mental, consultorios privados, etc. Pero quiero señalar además, ya que la política del síntoma ha generado afortunadamente y sigue generando mucho interés en compañerxs y colegas, que es tiempo de poner en valor la pregunta y el trabajo de pensamiento en torno a la política del trauma y las acciones visibles o no visibles que genera, es tiempo de discutir la cofradía que confina el trauma al silencio y el amparo de la complicidad; es tiempo de discutir la falta o déficit de regulaciones con las que aún no contamos, para nuestro ejercicio profesional.

El psicoanálisis ha dedicado libros, páginas, congresos, horas y horas a hablar de trauma. Sabemos que el trauma necesita de --al menos-- dos tiempos, y sabemos que lo que se hace con el trauma importa. El trauma retorna y reclama elaboración, memoria, reparación, reclama ser alojado, nombrado, reclama ser pensado tanto en sus dimensiones singulares e individuales como colectivas. El trauma en nuestro campo nos implica, nos demanda, lo sepamos o no, lo nombremos o no. De nuestra política del trauma también somos responsables.

Por Lila María Feldm psicoanalista y escritora

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Domingo, 17 Julio 2022 06:16

China impone nuevos confinamientos

 . Imagen: AFP

Ante el aumento de casos de covid-19  

El país registró este sábado el mayor número de casos de coronavirus desde mayo y endurece las medidas sanitarias en Lanzhou, Wugang y Beihai, donde el riesgo de contagio es más alto. Según la OMS, el continente más afectado sigue siendo Europa, seguido de América y Asia

China registró este sábado el mayor número de casos de coronavirus desde mayo y confinó a millones de personas de todo el país este fin de semana, en el marco de su estricta política de "covid cero".

Un total de 450 casos de covid-19, la mayoría asintomáticos, fueron reportados este sábado en todo el país, frente a 432 de ayer, informaron las autoridades sanitarias. El aumento de casos llevó esta semana a la adopción de nuevas restricciones en varias regiones del país.

Lanzhou, capital de la provincia de noroccidental de Gansu, ordenó el miércoles a sus 4,4 millones de habitantes permanecer en sus casas, mientras que una de las localidades de la provincia de oriental de Anhui está confinada desde el viernes.

A principios de la semana, las autoridades impusieron un confinamiento general en Wugang, gran centro siderúrgico de la provincia central de Henan, tras el descubrimiento de un solo caso de covid-19.

En Beihai, en la provincia sureña de Guangxi, las autoridades anunciaron el sábado confinamientos parciales en dos localidades con más de 800.000 habitantes.

"Actualmente, la situación en materia de prevención y control epidémico en la ciudad de Beihai es grave y complicada y el riesgo de contagio en la comunidad es relativamente alto", subrayó el Gobierno.

China es el último gran país del mundo que persigue el objetivo de eliminar la pandemia mediante los confinamientos, largas cuarentenas y pruebas masivas, a pesar de que la estrategia "covid cero" tiene un fuerte impacto en la economía.

El crecimiento económico del país tuvo en el segundo trimestre su peor desempeño desde 2020, debido principalmente a las restricciones sanitarias.

La segunda economía más grande del mundo tuvo un crecimiento interanual de 0,4 por ciento entre abril y junio, tras haber registrado 4,8 por ciento en el primer trimestre, según cifras oficiales.

Los casos globales de covid-19 suben por quinta semana consecutiva

Entre el 4 y el 10 de julio el mundo registró al menos 5,7 millones de casos de covid-19, un ascenso semanal del 6 por ciento y el quinto consecutivo, de acuerdo con el informe epidemiológico publicado esta semana por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número 100 desde el inicio de la pandemia.

Europa, con 2,8 millones de casos la semana pasada (un 4 por ciento más que en los siete días anteriores), es la región más afectada actualmente, seguida de América (1,5 millones, un 1 por ciento menos) y Asia Oriental (1 millón, lo que supuso un ascenso del 28 por ciento).

Por otro lado la semana pasada se confirmaron a nivel global 9.872 muertes por covid-19, un descenso del 2 por ciento con respecto al periodo semanal anterior.

América fue la región con más decesos (4.789, un 4 por ciento menos que en la semana anterior), seguida de Europa (2.946, una cifra similar a la de los siete días previos) y Asia Oriental (1.377, un descenso del 10 por ciento).

La OMS insiste en que las estadísticas, sobre todo las de contagios, deben interpretarse con precaución dado que muchos países han reducido los tests realizados a medida que proliferan los casos leves o moderados.

El país que más casos reportó la semana pasada fue Francia (771.000), y a continuación se situaron EEUU (722.000), Italia (661.000), Alemania (561.000) y Brasil (396.000). Los países con más muertes en el periodo estudiado fueron EEUU (1.987), Brasil (1.639), China (692), España (619) e Italia (574).

Dentro de la variante ómicron, dominante en todo este año, el sublinaje BA.5 se ha convertido en el más detectado en los laboratorios, y ya representa la mitad de los casos secuenciados.

Desde el inicio de la pandemia se han confirmado al menos 555 millones de casos de covid en todo el mundo, con 6,3 millones de muertes

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Una pantalla muestra al presidente chino, Xi Jinping, el día del juramento del nuevo jefe ejecutivo de Hong Kong en Beijing, China.- EFE.

El régimen de Pekín remodela su política económica, revisa su estrategia de Defensa y altera su diplomacia con vistas a ejercer su liderazgo en un mundo global, pero menos interconectado, o disgregado en dos bloques comerciales, el capitaneado por EEUU y el liderado por el gigante asiático y Rusia, mientras pone en marcha nuevas tácticas de corte monetario y financiero para ganar independencia productiva.

Las autoridades chinas muestran su convencimiento cada vez de manera más meridiana de que EEUU ha instaurado y va a seguir persuadiendo a sus aliados de la conveniencia de aislar a Pekín. En especial desde el estallido del conflicto armado en Ucrania. Pero no solo por su estratégica alianza con Rusia. También y muy en especial, porque a los ojos de sus jerarcas del PCCh la unión aduanera que configura el Tratado Indo-Pacífico es el espejo económico-comercial del Diálogo Cuadrilateral de Seguridad AUKUS. La maniobra de la Casa Blanca para poner en liza el mercado Indo-Pacífico, que involucra a EEUU, Japón e India junto a otra decena de naciones asiáticas en la promoción del comercio y las inversiones, dentro de un espacio que acapara el 40% del PIB mundial y que aúna tanto a potencias de rentas altas -Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda o Singapur- como a grandes mercados emergentes como Indonesia, Filipinas, Malasia, Tailandia, Vietnam o Brunéi, ha puesto a resguardo a la guardia económica del presidente Xi Jinping. De igual modo que AUKUS, la alianza militar forjada por Australia, Reino Unido y EEUU -de ahí su acrónimo- a la que Japón, el cuarto integrante del diálogo Cuadrangular, ha dado la bienvenida, y con la que coquetea Corea del Sur, tiene movilizada al núcleo pretoriano del jefe del Estado.

"Son pactos encaminados a establecer escudos y coaliciones anti-chinos en el mundo", aseguran voces oficiales chinas. Un mensaje que respaldan think-tanks y observadores diplomáticos y del análisis del mercado en el gigante asiático. La retórica de que la Administración Biden ha puesto un empeño especial e intenso en forzar el decoupling chino de la globalización y la irrupción en un corto plazo de tiempo de dos bloques económico-comerciales se propaga sin remedio. Como asegura Fang Singhai, vicepresidente de la Comisión Regulatoria de Activos en China, su CNMV, que ha propuesto acelerar la internacionalización del yuan -es decir, el aumento de su músculo actual en las reservas de divisas de los bancos centrales y moneda de intercambio de la energía y el resto de materias primas-, ante el riesgo de un des-ensamblaje financiero forzado.

Argumento que también se traslada desde centros de análisis de Política Exterior de Shanghái, desde donde aseguran que "el tiempo de la paz como dividendo ha concluido", por lo que es el momento de "preparar a China para un completo decoupling", una teoría que se expande por los cargos más altos y, sobre todo, intermedios, del Gobierno y el PCCh, que asumen el lema de "prepararse para lo peor y esforzarse por aspirar a lo mejor".

En este desafío futuro, el escenario post-globalización, si al final los cambios en el orden mundial se dirigen a consignar este epitafio, China irá de la mano de Rusia. Una alianza que, como alertó Vladimir Putin fechas antes de ordenar la invasión de Ucrania, es más que un pacto estratégico reforzado. El compromiso de ayuda mutua en caso de agresión, al estilo, según los observadores, del Artículo 5 de la OTAN, se ha trasladado al ámbito económico y financiero. Las dos naciones combaten contra las sanciones en los mercados de bonos en lo que consideran una Guerra Fría económica en toda regla e intentos desaforados de Occidente por debilitar sus vías de acceso a la financiación internacional. Sin embargo, el engranaje del eje Moscú-Pekín parece funcionar más que correctamente.

El último mensaje de Putin a Jinping, por su reciente cumpleaños, deja otro aviso a navegantes: China respaldará la invasión rusa, pese a que pueda perdurar el desgaste de su Ejército, ante la "necesaria alineación" de intereses geoestratégicos mutuos de la diplomacia agresiva impuesta desde EEUU y sus aliados europeos a los dos grandes mercados emergentes.

Atrás quedó la larga década de animadversión entre el líder soviético Nikita Kruschev y el padre del régimen chino, Mao Zedong, que antecedió a la reanudación de las relaciones diplomáticas impulsada el secretario de Estado, Henry Kissinger, durante la presidencia de Richard Nixon y se prolongó durante toda la Guerra Fría. Ahora, aunque desde la llegada de Putin al poder y, muy en especial, durante el periplo presidencialista de Jinping, las tornas han cambiado. No en vano, Putin y Jinping se han reunido 39 veces desde 2013. Nunca con anterioridad hubo un matrimonio de conveniencia tan férreo y con tantas coincidencias estratégicas de primer nivel. Dentro de un nuevo episodio, arraigado desde el estallido del conflicto bélico en Ucrania, de Guerra Fría en el terreno económico y geopolítico. Moscú y Pekín hablan de reducir de forma conjunta la "mutua vulnerabilidad" que les traslada el nacimiento del nuevo orden mundial. Con Taiwán como el enclave ucranio de China a los ojos del nacionalismo de Jinping y la alianza Indo-Pacífico en el punto de mira telescópica de sus reticencias económicas.

El temor indo-Pacífico

Los trece mercados del llamado Marco Económico, que se comprometen a compartir el objetivo de "una región libre, abierta, justa, inclusiva, interconectada, resiliente y, a la vez, segura y más próspera y "alcanzar un crecimiento económico sostenible", según reza la declaración conjunta de la iniciativa auspiciada por EEUU, que contó en su reciente acto protocolario de rúbrica con la presencia del presidente demócrata Joe Biden.

El dirigente demócrata, en un guiño de la Casa Blanca que desvela la predisposición de la Administración demócrata al decoupling, enfatizó la "interconexión de intereses" y la necesidad de profundizar en los "desafíos económicos" y de "garantizar las cadenas de suministro" de importancia estratégica como las materias primas o los semiconductores, cuya disponibilidad se ha visto mermada en el bienio pasado por la crisis sanitaria y los confinamientos sociales que condujeron a la hibernación de las economías. Así como por los cuellos de botella comerciales y logísticos que persisten desde otoño y que se han intensificado por la guerra de Ucrania y los efectos colaterales de las sanciones que las naciones occidentales han decretado contra el Kremlin.

La alianza Indo-Pacífica, que absorbe cuatro de cada diez dólares del valor económico mundial, nace con unas perspectivas de dinamismo más moderado de lo previsto. En línea con la revisión a la baja del crecimiento global por los daños colaterales de la guerra de Ucrania, que se suman a la escalada energética y lo cuellos de botella comerciales y logísticos surgidos desde el otoño pasado, y a los coletazos de la Covid-19, el crecimiento en toda la región Asia-Pacífico también se ralentizará este año. Hasta un 3,2%, según el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), y frente al ritmo del 5,9% con el que repuntó su PIB conjunto en 2021.

Denis Hew, jefe del departamento de investigación de esta unión aduanera, que incluye a socios americanos con salida al Pacífico, señaló que la región asiática se vio afectada por "la emergencia de la variante Ómicron que forzó la reimposición de restricciones en algunas economías" y afectó a "centros de manufacturas de todo el continente", que se han visto en la obligación de idear "nuevas vías marítimas y descongestionar puertos, con déficits de trabajadores y de producción" , lo que está perjudicando "el vigor previsto para este ejercicio". También con incrementos inflacionistas, que ya duplicaron la tasa continental en 2021, hasta el 3% y que, para el segundo trimestre de 2022, los estudios predictivos de la APEC lo sitúan en el 4,5%. Por efecto de la contienda bélica.

Pero, visto en conjunto, Asia sigue siendo el eje productivo del planeta y su fuente primigenia de vigor económico. De hecho, Biden "está determinado a que China no desplace a EEUU en el liderazgo global", lo que incluye su aislamiento del mercado Indo-Pacífico, tal y como avisa Rush Doshi en un reciente ensayo The Long Game: China’s Grand Strategy to Displace American Order que estudió e investiga en Brookings Institution, think-tank con sede en Washington en el que argumenta que el régimen de Pekín ha trabajado soterradamente durante años para minar el dominio geopolítico americano y deteriorar el orden liberal para proteger mejor sus intereses.

A su juicio, estas directrices "deben ser cortadas de raíz para restaurar los principios de libertad de movimientos y flujos de personas, comercio e inversiones" que hunden sus raíces en valores éticos y democráticos. Por lo que la Casa Blanca debe revocar su diplomacia en lo que respecta al uso decidido de mecanismos para involucrar a China en la gobernanza internacional. Doshi es ahora el director del Consejo Nacional de Seguridad en asuntos del gigante asiático y opera codo a codo con su mentor, Kurt Campbell, arquitecto de la estrategia oficial hacia China dentro de la Administración Biden.

Los ataques diplomáticos del dirigente demócrata. con acusaciones de genocidio a Pekín contra las atrocidades del régimen en Xinjiang durante el primer semestre de su mandato se completan con la imposición de sanciones a importaciones estratégicas procedentes de China. Mientras refinaba la prohibición de hacer negocios con Huawei de Trump a firmas tecnológicas y militares. Biden, dicen en The Economist, ha vuelto a posicionar a su país como "estandarte dentro del G-7 y del G-20 de los intereses de las democracias liberales frente a países que, como China, han enfocado su acción exterior para alcanzar la hegemonía internacional en los próximos diez o quince años". Así como las represalias -a cuentagotas, pero constantes-, desde el Tesoro y la Secretaría de Estado estadounidenses a la política económica, monetaria y hacia el poderoso sector exterior chino, que demuestran que el órdago de Biden no es un farol: lleva cartas.

Es un secreto a voces que China trata de dominar tecnologías críticas y reescribir las reglas del orden mundial para hacer el planeta un mundo más seguro hacia los regímenes autocráticos en el que ha involucrado geoestratégica y ahora militarmente a otra potencia nuclear, Rusia. Hasta el punto de poner en un brete a la globalización y de que se exponga un modelo de coexistencia en vez de dominio hegemónico entre dos bloques comerciales, el comandado por EEUU y el que lideraría China.

El acuerdo Indo-Pacífico responde a esta tesis. En un momento en el que se están definiendo las relaciones entre las dos superpotencias económicas del planeta y se concede trascendencia a la instauración de una especie de Guerra Fría en el orden comercial, inversor, tecnológico y de los mercados de capitales. Y, por supuesto, en el energético y el de Defensa y de Seguridad. EEUU -explican desde la Casa Blanca- no puede contener al gigante asiático aislándolo, sino, más bien, incrementando su capacidad de influencia sobre la de Pekín.

De ahí que, en Asia, donde las reivindicaciones territoriales y el peso económico de China es más que notable, y donde ha dado muestras de su potencialidad comercial con la Nueva Ruta de la Seda o sus áreas aduaneras que rivalizan con el pacto Indo-Pacífico, se presencia ya un pulso geoestratégico de primer orden entre ambas superpotencias. Y que inclinará el plato económico de la balanza, en términos de competitividad, avances tecnológicos o en asuntos como la lucha contra el cambio climático o la neutralidad energética. O, por contra, hacia retrocesos de todos y cada uno de esos parámetros, con los activos actuando de termómetros de este proceso de rivalidad y con una seria fragmentación de espacios comerciales.

Escudo militar y comercial

Zongyuan Zoe Liu escribía en Foreign Policy hace unas semanas que el PCCh ha impuesto nuevas recetas de independencia y resiliencia en el centro de su revisión geoestratégica de 2021, en la que Rusia está alineada con sus desafíos de la década actual; entre los que cita a AUKUS y a los integrantes de la Cuadrilateral y la alianza Indo-Pacífico. Para lo cual ha diseñado cambios en la arquitectura financiera internacional que vienen pertrechando desde la devaluación monetaria asiática de 1997 y que busca, en última instancia, pero como reto ineludible, acabar con el dólar como divisa hegemónica. De ahí que el banco central del país lleve la delantera del yuan digital respecto a las monedas occidentales o que su diplomacia económica busque nuevos clientes en el planeta para que atesoren yuanes en sus arcas. Dai Xianglong, el gobernador de entonces, ya lo proclamó a los cuatro vientos como fórmula para "asentar la estabilidad" financiera del país.

También en el mercado energético. Grandes suministradores de crudo de China, entre los que se encuentran Rusia, Irán, Venezuela, Angola o Nigeria, aceptan yuanes como divisa comercial y según la Shanghái International Energy Exchange que inició la andadura de la moneda china en 2018, desde entonces, y hasta abril de 2021, ha logrado acaparar contratos petrolíferos por un valor de 6,7 billones de dólares con 23 países-clientes. Con un mercado alternativo en el primer importador de oro negro que también permite el uso del oro como valor de intercambio. Todo arsenal es poco -explica Zoe Liu- para acabar con la hegemonía del billete verde americano. Algo que, además, Pekín cree que se va a acentuar desde la prohibición de uso a Rusia del sistema de transferencia internacional de origen belga SWIFT al que el eje Moscú-Pekín ha sustituido sin aparentes problemas por el chino CIPS en el que participan 76 naciones, 64 de Asia y 8 europeas.

Mientras China emerge como potencia marítima comercial en plena crisis logística global, con la constante adquisición de firmas navieras e inversiones en zonas portuarias en el último lustro. En 2019, había destinado capital en 101 puertos. Con tres de sus emporios -COSCO Shipping Ports, China Merchants Port Holdings y Qingdao Port International Development- operando de forma regular en 16 centros portuarios europeos.

The Economist habla de un "eje de autocracia" al analizar la alianza económico-financiera de las dos superpotencias nucleares como táctica capaz de amortiguar las sanciones occidentales. Al menos, durante algún tiempo; eso sí, indeterminado. Pero ideado para instaurar una alternativa al modelo liberal de EEUU y sus aliados europeos y anglosajones. Al que Pekín ha sumado ciertas recetas como escudos financieros. Por ejemplo, la prohibición a más de un millón de inversores en Hong-Kong sobre los que pueden aducir falsedades en su información de tenencia de valores en el enclave más díscolo con el régimen de Pekín. Desde el 25 de julio, cuando entrará en vigor una normativa regulada por la CSRC, las siglas en inglés de la CNMV china que puede impedir la compra de activos de lo que denomina "capital foráneo falso" o fake.

O el lanzamiento de bonos especiales, con los que pretenden captar liquidez internacional para sufragar los estímulos sobre una economía anémica en 2022 por los confinamientos de la política Covid-cero en varias de las grandes capitales del país durante el invierno y la primavera pasados, en medio de una estrategia de rebajas fiscales para espolear el crecimiento y de un excesivo endeudamiento en sectores de especial efervescencia como el inmobiliario, acosado desde la quiebra soterrada y rescatada por Pekín del gigante Evergrande. Una medida, la de los bonos especiales, puesta en entredicho en Occidente y que sólo había puesto en liza durante la crisis financiera asiática de 1997 y durante el credit crunch de 2008.

El Indo-Pacífico, en medio de este pulso económico y geopolítico, es un empeño casi personal de Biden. Asolado por las críticas contra cualquier acuerdo de libre comercio desde las filas republicanas, pero también desde las demócratas, su declaración de intenciones, cada vez menos velada, es que el Quad sea su escudo de Defensa en este espacio de interés económico, como admite el asesor presidencial de Seguridad Nacional Jake Sullivan. El Quad es el centro de operaciones de la reclamación de los comandantes del Ejército americano en Asia, a donde creen que deben pivotar las fuerzas armadas estadounidenses ante el riesgo geoestratégico que planeta China.

La cúpula militar del Pentágono en la región de Asia-Pacífico así lo trasladó hace unos meses al Congreso, a cuyos representantes pidieron otros 500 millones de dólares del presupuesto de Defensa para fortalecer los sistemas de misiles y para potenciar la red de aliados americanos en la zona, así como para robustecer las bases y tropas desplegadas para hacer frente a cualquier contingencia militar, según señala el documento de registro en el poder legislativo de EEUU que revela Foreign Policy. Y el marco económico Indo-Pacífico es una herramienta de cohesión de intereses frente a Pekín de primera magnitud. Por, ejemplo, para reactivar "tácticas de contraataque alrededor de Taiwán", explica una fuente del Pentágono. Biden aprovechó su desplazamiento para el lanzamiento de la zona comercial con sus aliados asiáticos para dejar un recado de compromiso histórico adquirido por la Casa Blanca en la defensa de Taiwán.

China, sin embargo, no es ajena a este tacticismo diplomático de EEUU y anticipa que la Indo-Pacífica es una alianza "condenada al fracaso". Un comunicado de su Ministerio de Exteriores asegura que "los acontecimientos recientes prueban que la llamada Estrategia del Indo-Pacífico está creada esencialmente para dividir, es una táctica que incita a la confrontación y que va a destruir la paz". Para Biden, la IPEF, según sus siglas en inglés, es uno de los núcleos esenciales de la política exterior de su Administración frente a China que contrasta con la retirada, tildada de error estratégico de primer orden, del acuerdo Trans-Pacífico decretada por Donald Trump nada más asumir su mandato presidencial. Y el ingreso futuro de Taiwán no está excluido en un espacio abierto a nuevas incorporaciones. Como la que acaba de solicitar las Islas Fiyi. El diálogo bilateral entre el territorio que reivindica China y Washington incluye esta opción.

16/07/2022 23:47  

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. Imagen: AFP

La palabra de Kristalina Georgieva en la antesala de la reunión del G20

La directora del FMI aseguró que el año entrante el mundo atravesará una crisis aún mayor a raíz de las consecuencias de la pandemia de coronavirus y del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. También alertó por la deuda soberana en dólares, aunque omitió alguna autocrítica sobre el préstamo millonario que le brindó a la gestión de Cambiemos.

La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, lanzó una dura advertencia sobre el 2023 en una reunión preparatoria a la del G20, donde pronosticó que "el próximo año será más duro" por el "mix de crisis" generado por la guerra entre Rusia y Ucrania tras la pandemia de coronavirus. Al mismo tiempo, Georgieva alertó sobre las deudas soberanas en dólares: "No es buen lugar donde estar si no se producen dólares", indicó, al detallar que los servicios de deuda son cada vez más caros por la suba de tasas de interés para paliar la inflación. 

En este sentido, cuestionó: "¿Qué pasa cuando los países tienen que pagar deuda en dólares y no producen dólares?. Hay una crisis de deuda en proceso", dijo, sin hacer mención, por caso, al millonario préstamo que el organismo internacional le entregó a la gestión de Mauricio Macri.

De ese modo, la titular del Fondo especificó las consecuencias que implica tomar deuda en dólares para el pago de gastos corrientes en moneda doméstica, mientras que informó que hay avances en el marco de tratamiento de deuda en el G20 para los países de menores ingresos.

Sobre este punto, citó los casos de Zambia, Chad y Etiopia, donde en los próximos diez días se reunirán los comités de deuda. "Manden buenas vibras", le pidió a los asistentes en señal de lo dificultosa de la situación global.

La crisis mundial

En otro tramo, Georgieva hizo hincapié en la crisis mundial generada no solo por la pandemia de coronavirus, sino también por el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. "Los países más pobres están divergiendo en lugar de converger. Se está viendo inestabilidad en tantos lugares", aseguró. Y agregó: "Si tu familia no tuviera lo suficiente para comer, también estarías reclamando en la calle". 

Es por ello que la titular del organismo internacional planteó algunos ejes para asegurar el acceso a alimentos global y remarcó: "No acopien comida: no acumulen más de lo que consumen".

Sobre esta temática, resaltó como necesario "mejorar la producción y adaptarla para lo que está por venir". Y reconoció que la parte que le toca a los organismos internacionales es mejorar el financiamiento para que los países puedan producir más. Y concluyó: "El mundo produce suficiente comida pero no la distribuye bien".

Los comentarios de Georgieva tuvieron lugar en la reunión de ministros de Economía y Finanzas y presidentes de Bancos Centrales de los países del G20, encuentro que se realizará en Bali (Indonesia). Miguel Pesce (presidente del BCRA) y la ministra de Economía, Silvina Batakis, tienen previsto participar por videoconferencia.

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Protesta en el centro de China luego de que varios bancos congelan cuentas de ahorristas

En la provincia de Henan, en el centro del país, miles de personas fueron afectadas por el bloqueo de sus ahorros en varias entidades bancarias rurales de esa provincia.

 

El Banco Popular de China (BPC) en la ciudad de Zhengzhou, provincia de Henan en el centro del país, bloqueó los ahorros de varias entidades bancarias rurales de esa provincia. Desde el pasado abril, miles de clientes de cuatro bancos rurales de Henan, repartidos por toda China, han encontrado obstáculos a la hora de sacar sus ahorros de las entidades.

Este domingo más de 1000 personas se reunieron para manifestar frente a la sucursal del BPC para intentar recuperar los ahorros congelados. La protestas fue violentamente reprimida por guardias de seguridad privados. Varios vídeos muestran como arrastran a los manifestantes y los golpean. Una de las personas golpeadas dijo que había sido atacado por “mafiosos” y que la policía lo había arrastrado a un autobús.

Unos meses atrás comenzó una investigación a Henan Xincaifu Group Investment Holding, empresa ligada a los bancos y sospechosa de haber conseguido financiación pública de forma ilícita a través de plataformas financieras en línea.

La Comisión Reguladora de Banca y Aseguradoras de la provincia declaró anoche que se encuentra "investigando el estado financiero" de los bancos y que "elaboraría un plan de compensación pronto". Según cálculos de medios locales, hasta 400.000 clientes con un total de 40.000 millones de yuanes (5.960 millones de dólares) depositados en estos bancos podrían verse afectados.

En abril, un gran número de depositantes provocaron una corrida bancaria cuando intentaron retirar sus ahorros de cuatro bancos en Henan. Luego comenzaron a organizar manifestaciones para exigir la devolución de su dinero.

En junio, algunos manifestantes informaron que sus códigos personales de salud, que ahora son obligatorios para que casi todos los ciudadanos chinos accedan a lugares públicos, se pusieron rojos para indicar que eran positivos por coronavirus. Sospechaban que los funcionarios locales estaban detrás de la medida, en un intento de disuadirlos del reclamo.

Desde el inicio de la pandemia, los gobiernos locales chinos emiten estos códigos, que dan fe de que el usuario no ha pasado por una zona de riesgo de contagio ni ha tenido contacto con posibles infectados.

Lo sucedido con estos bancos del centro de China enciende un alerta sobre la especulación financiera relacionada con los precios inmobiliarios altísimos, una burbuja inmobiliaria de enormes proporciones y crecimiento explosivo de la deuda en el país.

La Izquierda Diario@izquierdadiario

Lunes 11 de julio

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FMI: no se puede descartar recesión mundial

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, dijo que el panorama de la economía mundial se ha “oscurecido significativamente” desde abril y que no puede descartar una posible recesión mundial el próximo año, dados los elevados riesgos.

Kristalina Georgieva sostuvo en entrevista con Reuters que el FMI bajará en las próximas semanas su previsión del crecimiento económico mundial que ahora se encuentra en 3.6 por ciento para 2022, por lo que será la tercera rebaja en este año, y agregó que los economistas de la entidad todavía están ultimando las nuevas cifras.

Se espera que el FMI publique su previsión actualizada para 2022 y 2023 a finales de julio, después de recortar su previsión en casi un punto porcentual en abril.

La economía mundial creció 6.1 por ciento en 2021.

“Las perspectivas desde nuestra última actualización en abril se han ensombrecido significativamente”, dijo la funcionaria, al citar una propagación generalizada de la inflación, un alza sustancial de las tasas de interés, una desaceleración del crecimiento económico de China y la escalada de sanciones relacionadas con la guerra de Rusia en Ucrania.

“Estamos en aguas muy agitadas”, dijo. A la pregunta de si podía descartar una recesión mundial, sostuvo: “El riesgo ha aumentado, así que no podemos descartarlo”.

Los últimos datos económicos mostraron que algunas grandes economías, como las de China y Rusia, se habían contraído en el segundo trimestre, dijo, al señalar que los riesgos son aún mayores en 2023.

“Va a ser un 2022 duro, pero quizá un 2023 aún más duro”, dijo. “Los riesgos de una recesión aumentaron para 2023”.

Los inversores están cada vez más preocupados por los riesgos de recesión, ya que una parte clave de la curva de rendimiento del Tesoro estadunidense se invertía por segundo día consecutivo el miércoles, en lo que ha sido un indicador fiable de que se avecina una recesión.

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, dijo el mes pasado que el banco central de Estados Unidos no estaba tratando de provocar una recesión, sino que estaba plenamente comprometido con el control de los precios, incluso si al hacerlo se corre ese riesgo.

Georgieva dijo que un endurecimiento más largo de las condiciones financieras complicaría las perspectivas económicas mundiales, pero añadió que es crucial controlar el aumento de los precios.

El panorama mundial es más variado ahora que hace dos años, ya que los exportadores de energía, incluido Estados Unidos, están en mejor situación, mientras que los importadores tienen dificultades, dijo.

Un crecimiento económico más lento puede ser un “precio necesario a pagar” dada la urgente y apremiante necesidad de restaurar la estabilidad de los precios, remarcó.

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¿Y si la clase media deja de sostener al Partido Comunista Chino?

La pesadilla del confinamiento en Shanghái y la continuidad de sus efectos

Como escribimos, el confinamiento estricto por más de dos meses en Shanghái fue un calvario para los habitantes de la ciudad, que acaparó titulares en todo el mundo por su severidad, quizá la medida de control más draconiana registrada en cualquier lugar durante la pandemia. Durante el cierre, los niños que dieron positivo en la prueba de COVID-19 fueron separados de sus padres; se instalaron vallas para restringir la circulación de las personas; las autoridades sacrificaron a las mascotas cuyos dueños dieron positivo; trabajadores vestidos de blanco entraron en los departamentos de los residentes para rociar desinfectante sin su consentimiento; y se cree que al menos 200 personas murieron, no debido al COVID, sino a la falta de acceso a los hospitales. Pero como da cuenta Nikkei Asia “…aunque el bloqueo terminó oficialmente el 1 de junio, las cicatrices psicológicas aún no han sanado. Wang Qing, una artista de Shanghái, dijo a Nikkei que cree que sigue sufriendo un trastorno de estrés postraumático y que ha empezado a padecer insomnio y a acaparar comida compulsivamente…Algunos de los que fueron trasladados a la fuerza a campos de cuarentena improvisados gestionados por la ciudad, conocidos como hospitales fang cang en toda China -un requisito para cualquiera que diera positivo durante el confinamiento- siguen aterrorizados cada vez que oyen un golpecito en la puerta. “Me he vuelto bastante sensible después de estar aislado en un centro de cuarentena”, dijo el Sr. Xia, un estudiante universitario de Shanghái que fue enviado a un campo de cuarentena durante el bloqueo y que sólo dio su apellido. “Tengo miedo de que llamen a la puerta. No me atrevo a leer noticias en Internet. A veces, no puedo evitar hablar solo, y mis mensajes están llenos de errores al escribir” [1].

Igualmente, los efectos se hicieron sentir en la cadena de producción. Shanghái y sus alrededores son claves en la cadena de suministro tecnológico mundial. Si tomamos el caso de Apple, la ciudad no sólo alberga el centro de producción más importante de MacBooks, sino también una importante base de fabricación de iPhone. La ciudad alberga una Gigafábrica de Tesla y se ha convertido en un ecosistema para una serie de componentes electrónicos vitales utilizados por gigantes tecnológicos mundiales como Dell y HP, desde la fabricación y el ensamblaje de chips hasta placas de circuitos impresos, piezas acústicas y componentes de potencia. En especial, el duro confinamiento afectó la capacidad de los trabajadores para fabricar, y ende a toda la cadena de suministro. La gestión y el bienestar de decenas de miles de trabajadores aislados en un mismo lugar se convirtieron en un gran reto para muchos proveedores durante los estrictos cierres en la zona del Gran Shanghái, que incluye las ciudades cercanas de Kunshan y Suzhou en la provincia de Jiangsu y es uno de los mayores centros de fabricación de productos electrónicos del mundo. La misma revista de noticias citada anteriormente entrevistó a Tony Tseng, un ejecutivo de suministros de Apple que pidió hablar bajo seudónimo: “Lo más aterrador de esta ola omicrónica no es el virus, sino el temible ambiente que se extiende entre nuestros empleados y trabajadores”. La fábrica de Tseng en Shanghái, que alberga a más de 25.000 trabajadores, se encerró a principios de abril. Más de 40 empleados mostraron signos de trastorno mental. Añadió que uno de sus trabajadores incluso empezó a decir que era Xi Jinping, rompiendo equipos en la fábrica y volviéndose agresivo con las enfermeras. Las pruebas COVID obligatorias organizadas por las autoridades locales fueron otro desafío mental y físico. “Más del 50% de los empleados fueron enviados a campos de cuarentena administrados por la ciudad durante el confinamiento”, dijo Tseng. “Algunos de ellos incluso entraron en las instalaciones dos veces. Fue una experiencia extremadamente traumática”. El ejecutivo de suministros añadió que, desde la reapertura de Shangái, varios de sus colegas han solicitado terapia. “La reanudación de la producción no es nuestra prioridad número uno ahora, lo es la salud mental de nuestros empleados. ... Tenemos que cuidar de ellos, y lo fundamental es que no podemos permitir que nadie muera a causa de esta presión” [2].

COVID cero y ajustes en los ingresos: el contrato con la clase media se está resquebrajando

En junio después de este calvario, la mayoría de los 25 millones de habitantes de la ciudad salieron por fin de sus edificios intentando reencontrar una vida normal. Sin embargo, de forma creciente muchos ciudadanos de clase media se plantean la posibilidad de marcharse. Se preguntan si Shanghái tiene todavía un futuro brillante y si la ciudad puede conservar su dinamismo característico. El Financial Times nos informa del estado de ánimo de este franja de la población:

Durante décadas, la creciente clase media china sólo tenía una opción para salir adelante: neijuan, o unirse a la carrera de ratas de la implacable competencia. Luego, el año pasado surgió una sorprendente variedad de resistencia entre los jóvenes: el tangping, o ponerse en posición horizontal (Lying flat, en inglés) que consiste en hacer sólo lo mínimo para llegar a fin de mes. Ahora, tras el retorno de los agotadores confinamientos bajo la política de cero COVID del presidente Xi Jinping, ha surgido una tercera tendencia: el runxue, el estudio de cómo salir de China para siempre. A finales de marzo, cuando más de 300 millones de personas se vieron sometidas a nuevas restricciones, las búsquedas en la plataforma WeChat de Tencent sobre "cómo mudarse a Canadá" aumentaron casi un 3.000%, según un estudio del grupo de expertos estadounidense Council on Foreign Relations (CFR). A principios de abril, las búsquedas en WeChat sobre inmigración aumentaron más del 440%. Los consultores de reubicación en China y en el extranjero dicen que también se vieron afectados por un torrente de llamadas telefónicas y correos electrónicos. El fenómeno runxue pone de manifiesto que los chinos de a pie están profundamente frustrados. Sus libertades cotidianas dependen de los resultados de las pruebas obligatorias de Covid-19, que a menudo se realizan cada 48 o 72 horas. Sus mentes están ocupadas por los riesgos inmediatos de la estricta cuarentena en instalaciones estatales, separados de sus familias, así como por ansiedades más profundas sobre la seguridad del empleo y la caída de los ingresos de los hogares mientras la economía se tambalea al borde de la recesión” [3].

Los cambios en la actitud de los habitantes de Shanghái son de más sorprendentes después de la conmoción por el confinamiento. Así, anteriormente, muchos culpaban a los funcionarios locales por la desordenada aplicación de las restricciones de cero COVID. Ahora, según una investigadora citada en el mismo artículo del Financial Times, “… la mayoría simpatiza con aquellos ‘atrapados’ de hacer cumplir la burocracia, "un reconocimiento de cuán impotentes son todos bajo las políticas centrales", dice ella. Desde la política del hijo único, una estrategia nacional no había afectado a casi todos los individuos de China. Atrapados en una red de normas de bloqueo imprevisibles y caóticas, muchos chinos sueñan ahora con una huida permanente. La misma investigadora dice: “Para muchas élites, la emigración había sido una opción viable y popular mucho antes de los cierres”. “Pero el repentino aumento del interés indicado por los motores de búsqueda y las consultoras de inmigración nos indica que una población mucho mayor, probablemente de clase media, está empezando a considerarlo tras el cierre. Buscan una solución a largo plazo, no temporal, a su insatisfactoria vida en China”.

Esto no significa que la gran mayoría de la clase media china pueda traducir su deseo en la práctica, en gran parte debido a la realidad económica y los estrictos controles fronterizos. Pero cuanto más tiempo persista la política de "COVID cero", más se arriesgan los dirigentes a que se resquebraje el "contrato social" del Partido Comunista Chino con la sociedad china, especialmente con la creciente clase media urbana, a la que el partido ha conseguido mantener de su lado hasta ahora.

Muchos economistas esperan que el producto interior bruto de China se contraiga este trimestre, la segunda vez que entra en territorio recesivo en 30 años. Las previsiones de crecimiento para todo el año se han revisado a la baja hasta el 4%, la mitad del 8,1% registrado el año pasado, y por debajo del objetivo de Pekín del 5,5%, que ya era el más bajo en tres décadas. La consiguiente reducción del nivel de vida se extiende desde los trabajadores mal pagados hasta las clases profesionales y los directivos de las compañías. Eko, un profesional de la industria de la exportación que trabaja en una multinacional en Changsha, en el centro de China, afirma que “la mayoría de mis amigos están experimentando un descenso de sus ingresos y un aumento de las presiones financieras, incluidos los empleados del gobierno. Andy Zhu, un programador informático de 30 años afincado en Shenzhen, el centro tecnológico del sur de China que fue bloqueado brevemente en marzo, afirma que, mientras se ha producido "un impacto masivo en todas las industrias”, él se ha visto forzado personalmente a replantearse cómo gestiona sus propias finanzas. “La pandemia me ha hecho tomar conciencia de las recesiones.... tenemos que ahorrar más”, afirma. Una contable de 24 años de la ciudad oriental de Nanjing, que pidió no ser nombrada, espera que sus ingresos se reduzcan a la mitad este año debido a la recesión. El plan de sus padres de comprar un coche nuevo se ha congelado recientemente [4].

Y esto sin hablar del aumento de la inflación, a la vez que la normalización de la actividad económica en Shanghái no conducirá a la misma recuperación en forma de V como fue el caso en 2020. Las diferencias con esa potente recuperación se deben a que el confinamiento actual se produjo durante lo que ya era un ciclo económico descendente y sobre todo a que el estímulo ha sido mucho más débil en esta ronda que en la de 2020. Esta cautela de las autoridades económicas está ligada a que el Banco Popular de China (PBOC) no puede bajar drásticamente los tipos de interés durante un agresivo ciclo de endurecimiento de la Reserva Federal estadounidense. El temor al escenario de salidas de capital de 2015 pesa mucho en el cálculo del PBOC.

Por su parte, muchas pequeñas y medianas empresas (PYMES) no se recuperaron del todo del anterior cierre y ahora están en peor forma que en 2020. Según una encuesta nacional, cerca del 40% de las PYMES sólo tienen efectivo suficiente para un mes de operaciones. Más preocupante, el desempleo entre los trabajadores de entre 18 y 24 años ha alcanzado una cifra récord del 18,4%. Según el Financial Times: “El aumento del desempleo juvenil ya ha colocado a China al mismo nivel que Eslovaquia y Estonia. El problema se agravará pronto, ya que en las próximas semanas se graduarán más de 10 millones de estudiantes universitarios”.

Hartazgo con los mecanismos de disciplinamiento

En los últimos años, en especial desde el arribo de Xi Jinping y su creciente bonapartismo como respuesta a las dificultades y contradicciones de la restauración capitalista en China, la burocracia central fue amalgamando de más en más un estilo tecnocrático moderno, que ha caracterizado y prevalecido en la era china posterior a Mao, con el impulso de “campañas gestionadas” como un poderoso método de gobierno, aunque este método de gobernabilidad de origen maoísta nunca desapareció en el periodo posterior a 1978. La campaña de COVID cero llevo el uso de estas últimas al paroxismo.

Como explica Dan Macklin:

En teoría, el enfoque de ‘cero COVID’ de China es una política descendente del gobierno central del presidente Xi Jinping. En realidad, la tarea de interpretar y aplicar la política recae en gran medida en los agentes de gobiernos subnacionales. Esto ha llevado al Partido Comunista Chino (PCC) a revitalizar su tradicional técnica de gobernabilidad por la base de la movilización de masas…Evolucionando a partir de las “campañas de masas” revolucionarias de Mao Zedong, el Estado chino moderno sigue movilizando a sus cuadros y ciudadanos de base. Sin embargo, más que tratar de remodelar la ideología como en el pasado, el objetivo de la movilización actual es sobre todo reformar la forma en que la gente se comporta en público, como han analizado estudiosos como Elizabeth Perry…En la vanguardia de esta movilización se encuentran los niveles más bajos del gobierno urbano de China -comités de vecinos y oficinas de subdistrito-, así como miembros del PCC y voluntarios locales [5].

Podríamos decir que el régimen “oriental” de China basado en una gran centralización estatal –donde se concentra su carácter represivo– se complementa con una dimensión disciplinaria a la Foucault, es decir configuraciones del poder y el saber que moldean al sujeto.


Pero el celo con las burocracias locales aplicó las directivas del Gran Mandarín han dado lugar a una serie de “excesos” [6] que, si bien luego son temporalizados para evitar una explosión social [7] han dado lugar a un cierto hartazgo y perdida de eficacidad de tal método de control social.

Joy Zhou, de 23 años, que trabaja en una organización no gubernamental de Pekín, tiene previsto trasladarse a Canadá en los próximos uno o dos años para estudiar y espera establecer allí su residencia permanente. Zhou empezó a pensar en mudarse al extranjero el año pasado para experimentar la vida en un nuevo entorno cultural. Ahora, tiene una sensación de urgencia. “Irse no es sólo por la pandemia. No me identifico con el 80% de los valores sociales dominantes aquí”, dijo, señalando su preocupación por los derechos de las mujeres, el trato a los trabajadores y la cada vez más limitada libertad de expresión en China. “Este sistema es, sin duda, retrógrado. La gente parece haber aprendido a sobrellevar la vida en un sistema irracional, pero ¿mejorarán nuestras vidas algún día?” [8].

Uno más:

…los internautas, tanto mayores como jóvenes, publican extensos y detallados artículos sobre la logística y los tecnicismos de la emigración, a pesar de que es poco probable que actúen según esos consejos. Discutir la posibilidad de emigrar se convierte en una forma de fantasía y de desahogo. “La gente siente que el runxue es una forma no sólo de imaginar una vida diferente. Es una forma de imaginar su autonomía”, dice Xiang, del Instituto Max Planck. “Es una forma de expresar la ira, la impotencia y la desilusión”.

Una última:

Una de mis amigas de Shanghai, que desde hace tiempo mantiene una postura progubernamental, describió su actitud durante el cierre como si hubiera pasado “de la impotencia a la decepción y a la desesperación”. Zhang Qiang, un médico de Shanghai convertido en empresario, dijo que hasta el cierre no creía las historias sobre la hambruna de 1959-61 causada por el Gran Salto Adelante, en la que decenas de millones de chinos murieron de hambre; ahora entendía que “puede haber escasez de alimentos incluso en Shanghai” [9].

Y como afirmamos a lo largo de este artículo, la desesperación toca a sectores hasta ahora beneficiados por las reformas, base social central del régimen que le permite establecer una capa de plomo reaccionaria sobre los trabajadores y en especial los migrantes, los verdaderos responsables del milagro chino. Este último ejemplo es elocuente:

En la mayoría de los casos, Zhu Aitao lo tiene todo. Ahora está dispuesta a dejarlo todo atrás. Esta mujer de 35 años, originaria de la provincia china de Shandong, vive en el distrito más rico de Pekín con su marido -su novio del instituto- y sus dos hijos pequeños. Son dueños de su casa y de dos coches, un BMW y un Lexus. Ambos tienen trabajos estables: Zhu se encarga de las relaciones públicas en una multinacional del automóvil, mientras que su marido escribe en un diario gubernamental. Harta de que sus vidas estén dictadas por las medidas de la pandemia –los frecuentes y repentinos cierres, las interminables rondas de pruebas masivas y la constante incertidumbre–, Zhu espera trasladar a su familia a Tailandia lo antes posible y, finalmente, emigrar a Europa o Estados Unidos. “Me siento como si tuviera un colapso emocional”, dijo. “Me siento impotente. Es como si un padre autoritario te dijera que todo esto es por tu bien. Solo tienes que escuchar. No hagas preguntas” [10].

Una cuestión decisiva: ¿el fin del optimismo de las elites?

La gravedad del cierre de Shanghái y la tendencia creciente de los controles políticos están erosionando el optimismo a largo plazo entre las élites chinas, dando origen a una importante pérdida de fe que puede perjudicar el desarrollo económico del país. Las conjeturas y las ironías están creciendo. Los shanghaineses han especulado posteriormente con que Pekín impuso el duro cierre como una especie de lucha de facciones contra los políticos de Shanghái, que abogan por un control más favorable a las empresas y menos estricto del COVID que el gobierno central. Mas cínicamente, han bromeado con que encerrar a todo el mundo en casa, tanto a los ricos como a los pobres, era la forma que tenía el máximo dirigente Xi Jinping de lograr la “prosperidad común” de la ciudad.

Hasta ahora, una de las grandes razones para que los extranjeros y muchos chinos permanezcan en el país es la creencia de que China sigue siendo una historia de crecimiento magnífica durante la próxima década. Sin embargo, empiezan a surgir dudas en medio de la ralentización del crecimiento, los niveles históricos de desempleo juvenil, un sistema político se ha vuelto más rígido y resistente al cambio que nunca, la falta de una estrategia de salida del planteamiento de cero COVID [11] y un riesgo geopolítico creciente después de la invasión de Ucrania y el peligro de Taiwán en el marco de un entorno internacional más incierto.

Lejos de radar de la opinión pública internacional por la guerra en Ucrania, las perspectivas chinas se están ensombreciendo. ¿Marcará el duro confinamiento de Shanghái y sus persistentes secuelas un punto de inflexión de la opinión pública, en especial la clase media en relación con su apoyo a las autoridades del país? No lo sabemos, pero como hemos intentado demostrar en este articulo los síntomas son preocupantes para la burocracia de Pekín. Observando desde lejos, una residente china en Londres que da consejos gratuitos a cualquiera que desea trasladarse a Gran Bretaña con citas reservadas hasta noviembre y gente en lista de espera, afirma: “Puedo sentir que muchos de aquellos con los que hablé se hacían ilusiones sobre el sistema en su país. Tras el cierre de Shanghái, esas ilusiones se hicieron añicos. Se dieron cuenta de que, si quieren vivir libremente, tienen que salir de allí” [12].

Lo que está claro es que, aunque el runxue no ha desencadenado una migración masiva [13], es una muestra grave de un pesimismo más profundo en China. Como dice este ciudadano, originario de la provincia de Hebei, que obtuvo la residencia permanente en Japón el año pasado y ahora dirige una empresa de comercio electrónico en Osaka: “Definitivamente, esto no es un fenómeno normal, ni es algo de lo que se hablaría mucho en una sociedad sana” [14]. Que mucha gente en China está comparando ahora esta crisis con algunos de los días más oscuros bajo el gobierno del Partido Comunista, muestra lo mucho que está en juego.

NOTAS AL PIE


[1] “Inside Shanghai’s COVID lockdown nightmare”, 22/6/2022.


[2] Ídem. La misma revista cuenta que “Un ejecutivo de otro proveedor de Apple, cuyas instalaciones en Shanghái emplean a unos 10.000 trabajadores, dijo que alrededor del 10% de su personal que no vivía en los dormitorios del lugar tenía prohibido salir del recinto de la fábrica cuando se anunció el cierre sin previo aviso; no se les permitió ir a casa para prepararse o recoger sus pertenencias personales. Según el directivo, muchos creyeron que el cierre sorpresivo sólo duraría unos días. Los trabajadores a los que no se les permitió ir a casa se vieron obligados a pasar la noche en la fábrica: "[Los empleados] tuvieron que dormir en el duro suelo de la planta... Eso no es algo que la gente normal pueda soportar", dijo, y añadió que los suministros, como toallas y mantas, eran muy limitados. “Si te quejas de todas las molestias a las autoridades, las cosas podrían empeorar”, dijo el ejecutivo. “Tienes que tener cuidado o los funcionarios podrían desplegar normas y revisiones aún más duras contra tu planta”.


[3] “Covid in China : Xi’s fraying relationship with the middle class”, 27/06/2022.


[4] Ídem.


[5] “China’s Risky Revival of Mao-Era Grassroots Mobilization Methods”, 07/06/2022.


[6] Como dice Macklin : “En Shanghái y en otros lugares, los funcionarios locales han gozado de una considerable autoridad para interpretar la política desde arriba, siempre y cuando contribuyan a la causa general del COVID-19. Pero este enfoque único ha llevado a algunos cuadros a tomar medidas excesivas y de mano dura, desde la pulverización indiscriminada de desinfectante hasta la construcción de barricadas e incluso el sacrificio de animales domésticos. Los informes anecdóticos sugieren que algunos comités de residentes han prolongado los cierres locales violando las directrices oficiales”.


[7] En el mismo artículo de Macklin se puede leer que “como han escrito Ching Kwan Lee y Yong Hong Zhang, la centralización del poder en China significa que el malestar social siempre debe dirigirse al Estado como fuente y solución de los trastornos y privaciones de la población. En su opinión, estas condiciones han conducido a una estrategia de “autoritarismo negociado”, por la que las autoridades locales ofrecen incentivos para mantener a los ciudadanos en paz y, de este modo, mantener la estabilidad. En el marco del COVID-19, estos incentivos han adoptado la forma de subsidios de desempleo para los trabajadores despedidos y desgravaciones fiscales para las empresas cerradas”.


[8] “‘Zero covid’ has many in China dreaming of leaving”, The Washington Post, 15/06/2022.


[9] “The Collateral Damage in China’s COVID War: Are Beijing’s Harsh Measures Undermining Its Hold on Power?”, Foreign Affairs, 17/05/2022.


[10] Ídem 8.


[11] “‘En todas partes de China, las empresas viven ahora con una espada de Damocles que pende sobre sus cabezas: en cualquier momento, la producción puede ser interrumpida en función del riesgo sanitario y de las restricciones decretadas por las autoridades celosas de aplicar una estrategia dictada por el líder Xi Jinping. China se ha vuelto totalmente imprevisible’, se lamenta un industrial francés sobre el terreno. ‘Antes, sabíamos hacia dónde iba el país, con planes estratégicos claros y reglas de juego relativamente conocidas. Con el cierre de Shangái y otras cuencas industriales, comprendimos que las autoridades políticas eran capaces de decretar la muerte de nuestro negocio. Y si mañana hay otra crisis, ¿nos matarán por segunda vez?’ Hace un año, las multinacionales ya se vieron sorprendidas al verse obligadas a detener la producción sin previo aviso debido a la escasez de electricidad”.


[12] Ídem anterior.


[13] Otra cosa es en relación a la población extranjera de Shangái. Su población de trabajadores extranjeros era de 164.000 en 2020, casi tres veces la cifra de Pekín. No se dispone de estadísticas más recientes, pero está claro que muchos extranjeros ya se han marchado de Shangái, y pocos estarán deseosos de un puesto de trabajo allí durante un tiempo. Según se dice, los ejecutivos extranjeros no están dispuestos a comprometerse con nuevas estancias en China, o están cortando sus contratos antes de tiempo. La Cámara de Comercio Alemana ha publicado una encuesta en la que se indica que el 28% de los empleados extranjeros tiene previsto abandonar China debido a sus políticas de COVID. Otra señal de problemas es que un gran número de profesores extranjeros de las escuelas internacionales de Shangái han dimitido. Sin estas escuelas, los directivos extranjeros con familia encontrarán en China un destino poco atractivo. Dicho esto, no significa que las empresas occidentales vayan a deshacer sus operaciones en China: ninguna otra región puede sustituir el tamaño de su mercado o sus capacidades de producción a corto plazo. En cambio, significará operaciones más localizadas, con una gestión compuesta principalmente por ciudadanos chinos, y menos inversiones nuevas incrementales. Apple no redujo realmente su dependencia de la fabricación en China después de la guerra comercial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pero ahora está diciendo a los proveedores que trasladen más producción a la India y al sudeste asiático.


[14] Ídem.

 

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La funcionaria de Biden aseguró que la inflación es consecuencia de "la interrupción en el suministro de energía por la guerra en Ucrania y los bienes que llegan desde China, donde continúan los bloqueos relacionados con Covid"

La secretaria del Tesoro de Estados Unidos sostuvo que la economía estadounidense se va a desacelerar

La secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, Janet Yellen, afirmó este domingo, en Washington, que "es probable que los precios inaceptablemente altos se mantengan para los consumidores durante 2022", según reportó la agencia Bloomberg.

En declaraciones a la cadena ABC, Yellen sostuvo que "hemos tenido una alta inflación en lo que va del año, y eso asegura una mayor inflación para el resto del año. Espero que la economía se desacelere pero no creo que una recesión sea inevitable".

La inflación de EE.UU. se aceleró a 8,6 por ciento en mayo, un nuevo máximo en los últimos 40 años que indica que las presiones sobre los precios se están afianzando en la economía.

Esas cifras frustraron cualquier esperanza de que la inflación comenzara a disminuir, lo que llevó a la Reserva Federal (FED) a desatar su mayor aumento de la tasa de interés desde 1994.

Para Yellen, las razones detrás de la obstinada inflación son "globales, no locales", al tiempo que señaló como problemas importantes, "la interrupción en el suministro de energía por la guerra en Ucrania y los bienes que llegan desde China, donde continúan los bloqueos relacionados con Covid".

"Es poco probable que estos factores disminuyan de inmediato", dijo Yellen, al tiempo que anticipó que "vale la pena considerar una exención fiscal a la gasolina si puede ayudar a los consumidores a capear la inflación".

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La Cepal advierte sobre crisis acumulativa en economías latinoamericanas

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) entregó hoy un nuevo informe especial en donde se analizan los impactos económicos y sociales de la guerra en Ucrania en la región, y entrega recomendaciones a sus países sobre cómo enfrentarlos.

Según el organismo regional de las Naciones Unidas, las economías de la región enfrentan una coyuntura difícil en 2022 en un contexto externo de incertidumbre, inflación (en especial de alimentos y energía) y desaceleración de la actividad económica y el comercio. 

El informe titulado Repercusiones en América Latina y el Caribe de la guerra en Ucrania: ¿cómo enfrentar esta nueva crisis?, subraya que la región enfrenta contextos internos caracterizados por una fuerte desaceleración económica, aumentos de la inflación y una lenta e incompleta recuperación de los mercados laborales, lo que aumentará los niveles de pobreza y pobreza extrema.

Así, 7,8 millones de personas se sumarían a los 86,4 millones cuya seguridad alimentaria ya está en riesgo.

El documento, que fue presentado en una conferencia de prensa por el Secretario Ejecutivo Interino de la Comisión, Mario Cimoli, resalta que la presente coyuntura no debe ser vista como un fenómeno aislado pues sus efectos se combinan con los causados por más de un decenio de crisis acumuladas: la crisis financiera internacional, las tensiones económicas entre Estados Unidos y China, y la pandemia.

El estudio indica que, después de la expansión económica observada en 2021 (6,3% de crecimiento del PIB regional), la región alcanzará en 2022 un crecimiento anual promedio de 1,8% y tiende a regresar al lento patrón de crecimiento de 2014-2019 (solo 0,3% promedio anual, con la consiguiente caída del PIB por habitante).

“Los avances en la vacunación, las menores restricciones a la movilidad y la reapertura de las escuelas impulsarán una recuperación de los niveles de participación laboral, en especial de la femenina, que ha sido la más afectada pues las mujeres salieron en mayor proporción del mercado laboral durante la pandemia

“La acción conjunta de una mayor participación laboral y un bajo ritmo de crecimiento, y por lo tanto de la creación de empleos, llevaría a un aumento en la tasa de desocupación en 2022”, advierte el organismo en su informe.

Las economías de América Latina y el Caribe comenzaron a experimentar un incremento de la tasa de inflación en 2021.

Mientras al cierre de 2021, la inflación anual de la región alcanzó un 6,6%, esa tasa aumentó a 8,1% en abril de 2022, al tiempo que muchos bancos centrales anticipan que la inflación se mantendrá elevada en lo que resta de año, agrega el documento.

Teniendo en cuenta los efectos del lento crecimiento y la aceleración de la inflación, la Cepal prevé que la pobreza y la pobreza extrema se elevarán por sobre los niveles estimados para 2021.

La incidencia de la pobreza regional alcanzaría un 33,7% (1,6 puntos porcentuales más que el valor proyectado para 2021), mientras que la pobreza extrema alcanzaría un 14,9% (1,1 puntos porcentuales más que en 2021).

Este resultado refleja el fuerte aumento de los precios de los alimentos. Estos niveles son notoriamente superiores a los observados antes de la pandemia e implican otro retroceso en la lucha contra la pobreza, recalca el informe.

El documento agrega que los mayores precios de las materias primas, el aumento de los costos de transporte y las perturbaciones en las cadenas internacionales de suministro impactarán las exportaciones de bienes de la región.

En diciembre de 2021, la Cepal proyectaba un aumento del 10% del valor de las exportaciones regionales de bienes y del 9% del valor de las importaciones.

Sin embargo, el alza de los precios de varios de los principales productos que la región comercializa eleva la proyección para 2022 a una expansión del 23% tanto de las exportaciones como de las importaciones.

Cimoli concluyó la  presentación declarando que “América Latina y el Caribe enfrenta nuevos escenarios geopolíticos.

“La ruptura de la globalización puede llevar a diferentes configuraciones regionales que determinarán sus políticas con base en objetivos de soberanía en defensa, energía, alimentos y sectores industriales clave, desde los de más alta tecnología hasta algunos de insumos de amplio uso, como los fertilizantes.

“Ante la regionalización de la economía mundial, la región no puede continuar actuando de manera fragmentada. Es necesario aumentar el papel de la articulación regional en las respuestas a la crisis: formular e implementar respuestas de América Latina y el Caribe en su conjunto o de sus bloques de integración”.

6 junio 2022  

(Con información de la Cepal y Prensa Latina)

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Viernes, 03 Junio 2022 04:58

Vive AL crisis educativa sin precedente

Vive AL crisis educativa sin precedente

América Latina vive una crisis educativa "sin precedente". A dos años de los cierres de escuelas por el inicio de la pandemia, no todos los niños, niñas y adolescentes han vuelto, y quienes lo han hecho muestran un rezago de entre 12 y 20 meses en el aprendizaje, advirtieron organizaciones internacionales, al tiempo que exhortaron a los gobiernos de la región a mantener abiertos los centros educativos frente a nuevas olas de covid-19.

En América Latina se dio uno de los cierres de escuelas más prolongados en el mundo, lo que afectó a 170 millones de infantes y adolescentes que cursan educación básica. "La crisis educativa no ha terminado, sólo se ha vuelto menos visible", enfatizaron el Banco Mundial, el Diálogo Interamericano, la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

"De no tomarse acciones urgentes, inmediatas y firmes para la recuperación educativa, millones de estudiantes en toda la región están en riesgo de abandonar la escuela por no tener el nivel de aprendizaje suficiente para seguir con sus estudios. Una generación entera podría sufrir consecuencias profundas y duraderas a nivel educativo, social y económico", alertaron.

Al menos cuatro gobiernos de América Latina –Chile, Ecuador, Argentina y Honduras– respondieron a la convocatoria de la organizaciones para, entre otras medidas, mantener las escuelas abiertas frente a nuevas olas de covid-19. El objetivo es integrar a todos los niños y niñas que abandonaron la escuela y asegurar que permanezcan en ella.

También se pondrán en marcha estrategias para localizar a estudiantes fuera de la escuela e invitarlos a reintegrarse, se establecerán sistemas de alerta temprana para identificar a aquellos en riesgo de abandono y se les apoyará para que permanezcan en ella.

Además, se busca garantizar un adecuado financiamiento del sector y contar con suficiente personal en todo el rubro educativo.

Las organizaciones recalcaron que se requiere un "renovado compromiso político y financiero, y realizar acciones concretas ahora para evitar una catástrofe generacional".

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