La titular del FMI aseguró que la caída de la economía mundial será mayor a la proyectada

Georgieva advierte sobre la quiebra de bancos

 

"Las condiciones financieras siguen dependiendo de desarrollos económicos y sanitarios inciertos y los países se enfrentan ahora a la perspectiva de un aumento de bancarrotas que podría afectar a los bancos, particularmente a los bancos con bases débiles", sostuvo este jueves la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva. 

La jefe del FMI advirtió en las Naciones Unidas durante un panel sobre la "devastación financiera" que genera la Covid-19 en la economía global, reconoció que el organismo deberá ajustar a la baja sus proyecciones de recesión para este año, que estimó serán superiores al 3 por ciento.

"La necesidad de medidas fiscales para construir un puente sobre el parón" de la actividad económica, y destacó que la contracción de la economía global será más grave del 3 por ciento estimado inicialmente por el FMI, aunque admitió que espera una "recuperación parcial en 2021", según informó la agencia internacional EFE. 

Georgieva, lejos de las habituales recetas de ajuste que debilitaron las economías en desarrollo previo a la pandemia, insistió "en la necesidad de medidas fiscales para seguir construyendo un puente sobre la recesión de la actividad económica".

Enfatizó que los mercados emergentes y en desarrollo perdieron unos 100.000 millones de dólares debido a la "búsqueda de seguridad", tres veces más que durante la crisis financiera global de 2008, pero que gracias a las acciones de incremento de liquidez de las bancas centrales hubo una "reversión de la tendencia".

El FMI está centrado en los países con "cimientos débiles" y altos niveles de deuda que dependen de la exportación de mercancías básicas o del turismo, así como de las naciones en guerra que partían "de una posición mucho más dura". Georgieva mencionó como puntos calientes las regiones del África subsahariana y el Caribe.

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Trump acuerda un rescate con las aerolíneas de Estados Unidos

El Tesoro destinará más de 25.000 millones de dólares para evitar quiebras y despidos masivos en un sector devastado por la pandemia

La Administración de Donald Trump ha llegado este martes a un acuerdo con las principales líneas aéreas del país sobre los términos de un rescate económico para evitar quiebras y por tanto despidos en un efecto dominó en un sector que emplea a más de 750.000 personas. Desde que comenzara la pandemia de coronavirus, el número de pasajeros en las aerolíneas ha caído más de un 96% desde que empezó la crisis y las empresas se han visto forzadas a cancelar más del 70% de los vuelos. Una asociación aérea internacional cifra en más de 300.000 millones de dólares las pérdidas de la industria a nivel global y decenas de miles de empleados los que han sido dados de baja sin sueldo. Otras muchas miles de personas también han perdido empleos indirectamente relacionados con ese sector.

El Departamento del Tesoro ha anunciado que American Airlines, Delta Airlines, United Airlines y Southwest -las cuatro grandes, además de algunas otras- han aceptado la ayuda del Gobierno a pesar de que estaban reticentes por las contrapartidas que puedan tener de intervencionismo estatal. Según ha asegurado en un comunicado el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, “se está trabajando para estudiar y aprobar que otras empresas de transporte aéreo más pequeñas tengan también ayuda lo más pronto posible”. El Tesoro ha informado que la discusión afectará también a las compañías de carga.

A pesar de que el Tesoro no ha dado cifras, los distintos medios norteamericanos estiman que el rescate ascenderá a unos 25.000 millones de dólares que ya están suscritos dentro del histórico plan de 2,2 billones de dólares aprobado por Trump para apuntalar la economía y tiene como objetivo que las aerolíneas puedan afrontar el pago de nóminas. American Airlines, por ejemplo, recibirá casi 6.000 millones de dólares.

Mnuchin ha dicho en el comunicado que el programa “apoyará a los trabajadores estadounidenses y ayudará a preservar la importancia estratégica de la industria de las aerolíneas, al tiempo que permitirá una compensación adecuada a los contribuyentes”. Según el paquete de estímulo económico, las empresas privadas que reciban las ayudas del Gobierno deberán mantener el 90 % de la plantilla que tenían a fecha del 24 de marzo y restablecer, una vez pase el estado de emergencia, el 90 % de la plantilla que tenían a 1 de febrero. Los empleados deberán mantener su sueldo íntegro.

El rescate anunciado tiene contrapartidas: las compañías deben reembolsar un 30% del dinero que reciban y el Gobierno federal debe recibir una suerte de garantías a cambio de su ayuda, productos financieros que pueden ser convertidos en acciones. Estas deben equivaler al 10% del valor de la ayuda que cada una reciba. A pesar de que la Administración no ha desvelado los términos del acuerdo, fuentes próximas al pacto citadas por las agencias de prensa, aseguran que el Estado pasará a ser accionista minoritario de las compañías firmantes.

Uno de los principales sindicatos del sector, Asociación de Asistentes de Vuelo, ha calificado los términos del acuerdo de “éxito sin precedentes” pero ha acusado a Mnuchin de hacer política con la ayuda en lugar de “llegar a un acuerdo en el Congreso de manera bipartidista”.

Washington - 14 abr 2020 - 18:20 COT

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Jueves, 09 Junio 2011 07:52

Cómo caer en default sin que se note

Grecia deberá renegociar su deuda con los acreedores privados, pero todavía no está definido en qué términos. El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, remarcó el viernes que el canje de bonos será voluntario. El objetivo es evitar que la medida sea interpretada como un default, pero no les será sencillo. Los alemanes tienen la postura más dura y proponen prorrogar los vencimientos por siete años, según expresó el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, en una carta dirigida a sus pares europeos que ayer se filtró a la prensa. Las principales calificadoras de riesgo adelantaron que esa propuesta será considerada como una cesación de pagos y profundizará la crisis de otros países de la región. La decisión se tomará el 20 de junio en la reunión de ministros del Eurogrupo que se realizará en Viena.

“Toda ayuda financiera a Grecia debe incluir un intercambio equitativo de la carga entre los contribuyentes y los inversores privados”, sostuvo Schäuble en su carta, publicada por el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung. Allí pide que los vencimientos de la deuda se prorroguen siete años, sin aplicar quita nominal, para que el país tenga tiempo de aplicar las reformas necesarias.

Varios ministros del Eurogrupo tienen dudas con respecto al plan alemán porque consideran que va más allá de una reestructuración “suave” y será difícil que los acreedores lo acepten. Una postura similar expresó el martes el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. “Sería desastroso para nosotros ver una espiral incontrolable de default en Europa”, le dijo a la canciller alemana, Angela Merkel.

Lo ocurrido con Lehman Brothers en septiembre de 2008 influye al momento de decidir. En aquella ocasión se dejó caer a la entidad bancaria estadounidense por las malas decisiones que había tomado y las consecuencias fueron demoledoras para el sistema financiero internacional por el temor que provocó entre los ahorristas de otros bancos. Con la misma lógica se remarca que, si Grecia cae en default, la prima de riesgo de Portugal, Irlanda y España se elevaría dificultándoseles aún más su acceso a los mercados. “Un canje de deuda ofreciendo condiciones que son peores que las de los títulos vigentes constituye un cambio coercitivo y se considera un default”, adelantó ayer la calificadora Fitch.

El temor a un recrudecimiento de la crisis mundial dejaría sólo la opción de seguir asistiendo a Grecia con fondos públicos para que este país cancele sus obligaciones con los bancos, en su mayoría franceses y alemanes. Eso implicará una socialización de las pérdidas porque las entidades privadas irán reduciendo su exposición hasta salir indemnes del desastre, mientras que el FMI y la Unión Europea aumentarán la suya en un país al que no le será fácil salir adelante. Si se sigue ese camino, el mensaje implícito de los gobiernos a la banca privada es que en el futuro se podrá seguir prestando sin tomar precauciones porque a la larga son los Estados los que se terminan haciendo cargo.

Por Fernando Krakowiak
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Estados Unidos está al borde de la quiebra. Y si este término resulta muy poco claro o preciso para detallar la situación, lo purificamos nada menos que con las palabras de Timothy Geithner, el Secretario del Tesoro: “Estados Unidos está al borde de la insolvencia”.
 
Con esas palabras, Timothy Geithner, ha pedido al Congreso de Estados Unidos la urgencia de elevar el techo de la deuda, actualmente situado en 14.300.000 millones de dólares (14.300.000.000.000). Y es que Estados Unidos se encuentra a centímetros de ese techo, y necesita una nueva inyección de liquidez que le permita mirar cara a cara a los hechos. Mal que mal, el mundo se ve diferente cuando se tiene dinero en efectivo en los bolsillos y cuando no. Esto es lo que hace que Estados Unidos se enfrente a la más dura encrucijada de su historia. Un accidente del cual nadie saldrá tal cual llegó.
 
La insolvencia de Estados Unidos fue advertida el fin de semana en la cadena ABC por el asesor económico del presidente Obama, Austan Goolsbee. En esa entrevista, Goolsbee señaló que si el techo de la deuda no era modificado, “las consecuencias serían catastróficas para la economía de Estados Unidos, y mucho peores a lo visto desde el 2008″… ¿peores todavía?. Aunque mal lo parezca, Goolsbee tiene la razón. Durante 30 años Estados Unidos consumió más de la cuenta al vender a los estadounidenses la idea del crédito barato propugnado por Ronald Reagan en 1981. Desde esa fecha, Estados Unidos no hizo más que consumir, consumir y consumir… a costa de todo el mundo.
 
Como lo reseñé en El origen del caos financiero y el desempleo global y en Del desorden financiero a la quiebra de Estados Unidos, la primera economía mundial se dedicó al consumo indiscriminado a vista y paciencia de todos los defensores del libre mercado, en la fiel creencia, quizá, de que sería el propio mercado el encargado de reequilibrar ese gasto. Algo que no ocurrió. Porque justo cuando se esperaba la presencia de la mano invisible, esta brilló por su ausencia demostrando que no es más que un simple comodín de ramplones.
Y si de ramplones ya estamos exhaustos, resulta que estos vuelven a aparecer mostrándonos los peligros de cruzar la linea de sobregiro. Es la gran inconsitencia del sistema que muchos defienden, en la cual no se tuvo ningún recato para prestar y facilitar lineas de crédito para el desvarío del consumo, el alcohol y las drogas y después, tras el accidente fatal, se le niega todo al inculpado. Es decir que los que prestaron, nunca tuvieron en cuenta la probabilidad de que algo saliera mal.
 
Independientemente de estos juicios, la situación de Estados Unidos es muy complicada y está atravesada por dos grandes frentes: aquellos que ven que la única salida es endeudarse un poco más, y aquellos que ven que todo incremento de la deuda agravará aún más la probabilidad de incumplir con su pago, como lo ha declarado el director de Pimco, Bill Gross. Como vemos, Estados Unidos se encuentra en la situación de asfixia del adicto: por cada gramo o dólar que pida, más esclavo se hace del sistema y de todas sus fallas.
 
Asi como existe la advertencia de Austan Goolsbe sobre los peligros de no elevar el techo de la deuda, también está la de quienes niegan toda opción de crédito y dejan la prioridad de los ajustes a los recortes presupuestarios. Es el caso de aquellos que, como Bill Gross, ven en los recortes presupuestarios la única manera de restaurar una economía convalesciente. Para esta linea de pensamiento sólo los recortes o “política de shock” pueden restaurar una economía potencialmente enferma y causante de la mayor crisis financiera de la historia.

Por Marco Antonio Moreno
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Sábado, 26 Diciembre 2009 10:56

"¿Qué culpa tenemos nosotros?"

Estaba emocionada con la idea de encontrarse con su hermana, a la que no ve hace siete años. Pero Sandra, la hija, también está atrapada en el aeropuerto debido a la cancelación de vuelos de Air Comet. Se encuentra mal, se marea, se queda pálida. Su novio le acaricia la tripa abultada mientras esperan a un médico. "Ayer nos fuimos de aquí a las cuatro de la madrugada", lamenta su madre. "Está muy cansada".

A su alrededor se congregan decenas de viajeros, la mayoría ecuatorianos, que no han podido tomar sus aviones en los últimos días. Sus familiares les esperan al otro lado del Atlántico con la cena navideña preparada, pero ninguno de ellos llegará a tiempo. Finalmente, todos los ecuatorianos afectados por la quiebra de Air Comet que quedaban en Barajas embarcaron a las 13.00 de ayer en avión bebés rumbo a Quito.

"Recuerden que deben renunciar al billete de vuelta que tuviesen comprado", insistían los representantes del Gobierno de Ecuador que acudieron a Barajas. "No van a poder reclamar a nadie. Nadie les va a pagar el billete", repiten. Era uno de los requisitos previos para hacer uso de los vuelos que ha facilitado el ministerio a los afectados por la quiebra. En la solicitud que firmó Sandra Romero se deja clice que nadie "asume responsabilidad alguna por razón del viaje que se le facilita", lo que significa que, cuando quiera regresar, tendrá que pagarse un nuevo billete por sus propios medios. "Dice mi familia que ya venderemos algo", responde enseguida.

A pocas horas de la Nochebuena, los pasajeros son un manojo de nervios. Pese a las promesas de Fomento, cumplidas luego aunque fuera con cierto retraso, no se fían. Lo que tienen claro es que no saldrán del aeropuerto ese día. Se oye un grito: "¡Para la cena de esta noche quiero gambas!". La multitud empieza a alborotarse. Hacen sonar silbatos, dan palmas y un grupo sale a las puertas de la T-1 y bloquea por unos minutos el paso de los taxis. "Queremos volar a nuestro país", corean.

Muchos afectados decidieron pasar la noche en el aeropuerto. "Ya se nos acabó la guita", explica Griselda Álvarez, de 50 años. Está con un grupo de diez argentinos que deberían haber embarcado en el vuelo de Fomento que salió el día 23 rumbo a Buenos Aires. Pero se retrasó el avión de Barcelona y perdieron la conexión. Están sentados sobre sus maletas, con la mirada perdida. La noche del miércoles fueron a un hotel pero la Nochebuena tenían previsto pasarla en Barajas por falta de dinero.

Algo más allá un bebé juguetea sobre una cinta de facturación. Su madre, Elisabeth Núñez, intenta distraerle. Llevan yendo y viniendo al aeropuerto desde el martes 22. "Ese día salía nuestro vuelo a Ecuador", explica la mujer. Pero no salió. En su país le esperan sus otros dos hijos, de tres y 11 años. "El mayor dice: yo sé que mi mami nos está engañando para darnos una sorpresa".

Marjorie Wheatley, de 36 años, también viaja con un bebé. El suyo tiene dos meses y descansa en un carrito del que cuelga un cartel que dice que él quiere pasar la Navidad en su tierra. "Hasta que no despegue el avión no nos movemos de aquí", asegura la mujer. Han comprado comida para el niño y se las apañan como pueden desde el martes, cuando se canceló su vuelo. "Aquí lo único que nos han dado han sido unas mandarinas, agua y unos sandwiches", añade.

Mientras los ecuatorianos rellenan las hojas de solicitud para acceder al vuelo del día 25, Olga Patricia Pérez, colombiana, maldice su suerte. "En el ministerio me dijeron que salía un vuelo a Bogotá el día 24 a las 12.30 de la mañana", explica. "Cuando he llegado, me he enterado de que el avión había despegado de madrugada". Así que ella se quedó ahí, en Barajas, a la espera de una solución que no llegará. Fomento decidió ayer no fletar más vuelos a Colombia ni Argentina, lo que provocó las protestas de una treintena depasajeros.

Amparo de la Cruz, peruana de 51 años, volvía a casa el 3 de enero. Pero al oír que el Gobierno fletará un último vuelo a Lima hoy, se plantó a Barajas a la espera de un asiento. Ha viajado con su hijo de 14 años en autobús desde Sevilla. "¿Qué hacemos si no?", se pregunta. "Aquí no conocemos a nadie". Se queda sentada en una silla. Esperando. Y se despide diciendo: "¿Qué culpa tenemos nosotros?".

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Sábado, 30 Mayo 2009 17:40

Un 'sheriff' contra los Bancos

El sheriff llamó a la puerta. Le abrió un hombre joven, de treinta y tantos años, con un bebé de seis meses en pañales en cada brazo. Agarrado a su pierna, con cara de susto, se aferraba otro hijo de cinco años. Unos pasos más atrás, sorprendidos y con un bocado de cena todavía en la boca, habían acudido a la inesperada llamada a la puerta un cuarto hijo de 11 años y la esposa y madre de los anteriores. Tenían el tiempo justo para recoger sus pertenencias y salir de la casa. Eso era lo que el sheriff había ido a decirles. Eso era lo que el sheriff debía hacer: ejecutar el desahucio. Pero el sheriff dijo no. Se acabó.

El sheriff Thomas Dart, del condado de Cook, en Illinois (Estados Unidos), se negó a llevar a cabo más desahucios de "inocentes" a los que el banco no había notificado con tiempo o a quienes, sencillamente, el casero engañaba y, mientras no pagaba su préstamo, seguía cobrando la renta del inquilino, que ahora sufría las culpas ajenas.

El índice de desahucios en el área metropolitana de Chicago -Condado de Cook, que, con cinco millones de habitantes, es el segundo más grande del país- había permanecido casi estable durante 10 años. Pero a partir de 2006 el número comenzó a crecer y pasó de cerca de 19.000 en ese año a más de 32.000 en 2008. La proyección para éste superará con creces los 43.000. Todo por culpa de la crisis de las hipotecas subprime y una crisis económica no vivida desde la Gran Depresión de los años treinta.

Dart desafió a los tribunales y enfadó a los banqueros, que le acusaron de no hacer su trabajo y le amenazaron con llevarle ante un juez. Pero el sheriff insistió en su declarada moratoria y sobre su mesa comenzaron a amontonarse los cientos de desahucios que la ley exigía ejecutar. "Nadie puede hacerse una idea de lo sorprendida que se queda una familia cuando una noche cualquiera está en su sala de estar viendo tranquilamente la televisión y de repente llaman a la puerta; creen que es un vecino, pero se encuentran conmigo y seis tipos de uniforme negro que les notifican que tienen que dejar su casa", explicó Dart el pasado noviembre a los medios de comunicación, a los que les faltó tiempo para calificarle como un moderno Robin Hood que ayudaba a los más desfavorecidos.

Su actuación ha provocado que la revista Time le incluya en su lista de las 100 personas más influyentes del año pasado. Su nombre se encuentra dentro de la sección Líderes y revolucionarios, junto al del primer ministro de Irak, Nuri al Maliki; la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente estadounidense, Barack Obama. Cuentan en Time que cuando le llamaron para notificarle el nombramiento hace unos días, Dart, de 46 años, estaba en casa cuidando de sus cuatro hijos y su mujer, en cama, de baja médica, haciendo reposo por el embarazo de su quinto hijo.

"Es un honor", dijo un humilde Dart. "Pero sobre todo es algo muy importante para la oficina del sheriff, ya que valora todo el duro trabajo que mis agentes han llevado a cabo y la cantidad de horas que les han robado a sus familias para poder dedicarse a esto".

Dice el 'sheriff' Dart que cada día se hizo más difícil cumplir con su trabajo. Cada vez era peor. Más duro. Siempre había niños pequeños por medio, siempre había madres solteras que se estaban dejando la piel para salir adelante y que, de repente, se veían sin un techo. Niños sentados en las aceras en plenas noches de invierno. Familias con todas sus pertenencias en medio de la calle rogando que no se las robaran mientras buscaban un medio de transporte que les llevara al albergue más cercano. Mujeres que cargaban a sus pequeños en brazos y que metían apresuradamente un par de pijamas y pañales en el bolso para aventurarse carretera abajo sin atreverse a mirar atrás. "Gente inocente", subraya Dart.

"Mi conciencia no me permitía seguir participando en algo tan injusto". Estamos hablando de gente cuyo alquiler se comía casi todo su salario y a la que no le quedaba casi ni un centavo para comida y gastos, mientras el propietario del inmueble hacía meses que no cumplía con sus obligaciones bancarias y no pagaba la hipoteca. Gente que de un día para otro acababa en la calle cuando había pagado todas y cada una de sus facturas. También gente que, por la crisis, era incapaz de hacer frente a las deudas y a la que no se le concedía ni un mínimo plazo para adaptarse a la nueva situación. "Decidimos que no íbamos a seguir formando parte de algo tan injusto", insiste visiblemente enfadado Dart.

Le escucharon. Bien porque los medios de comunicación han estado haciendo mucho ruido, bien porque alguien consideró que era lo que había que hacer. Los tribunales estuvieron de acuerdo en diseñar un plan que diera a los ocupantes de las casas susceptibles de desahucios un tiempo razonable para que pudieran buscar un alojamiento decente. Para que familias enteras no acabasen en albergues donde las condiciones de vida son espartanas y a veces se ven obligadas a separarse, pues en algunos centros no se aceptan adolescentes por temor a conductas violentas.

"Los desahucios se hicieron conocidos porque de repente llegaron en aluvión. Hasta ese momento siempre habían sido un problema de otro", explica. "Pero de la noche a la mañana se convirtieron en un problema de todos y en todo el país".

Dart testificó el pasado noviembre ante el Congreso de Estados Unidos dentro de unas comparecencias que trataban de arrojar luz sobre la grave crisis económica. Su intención, según sus palabras, era "poner cara al conflicto" que estaba arruinando la vida de miles y miles de personas. "El caos financiero del que hablaban los senadores, la crisis de la industria bancaria que denunciaban los periódicos, tenía una traducción concreta. Ese caos se estaba trasladando a las calles de una manera que nunca antes se había vivido".

El periódico 'Chicago Tribune' dijo de él que era un "hombre con ambiciones políticas". Desde su salto mediático a la escena nacional mucho se ha especulado sobre sus intenciones de entrar en el firmamento de las estrellas políticas con sueños de elevarse, incluso, hasta la Casa Blanca. Él sonríe y declina con humildad que esa posibilidad esté cercana. "No veo la vida de esa manera. Lo importante para mí es poder hacer algo que cambie las cosas, esté donde esté. Soy feliz con lo que hago ahora".

Sea evitar desahucios injustos o denunciar casos de prostitución, el sheriff Dart no baja la guardia. "Nos impactó ver cómo un espacio como la web Craiglist, que llega a tanta gente educada e informada, se usaba para un fin tan terrible como el abuso de mujeres". El caso contra Craiglist está en los tribunales. Mientras tanto, Dart ha lanzado un "equipo de intervención" que ofrece consejo, asistencia financiera y cobijo a las prostitutas para que puedan romper la espiral que las mantiene en las calles.

Como él mismo dice, la oficina del sheriff estaba siendo infrautilizada. Eso ya no sucede. Al menos en el condado de Cook.

Por, YOLANDA MONGE 30/05/2009

'Un 'sheriff' contra los Bancos' es un reportaje de EL PAÍS SEMANAL del 31 de mayo de 2009

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Los mercados financieros globales fueron condicionados ayer por el destino de la principal automotriz de Estados Unidos, General Motors. El consejo de administración de la terminal se reunirá en los próximos días para marcar los pasos a seguir ante la quiebra inevitable de la compañía, provocada por la negativa de los acreedores a canjear la deuda por acciones. Este factor perturbador se reflejó en la variación de las cotizaciones de los activos bursátiles. El Dow Jones bajó 2,0 por ciento, mientras el índice de acciones líderes de la plaza de Buenos Aires terminó con una caída de 0,9 por ciento, luego de haber tocado un máximo de alza de 3,0 por ciento. En tanto, en la plaza cambiaria el dólar se mantuvo en 3,75 pesos por unidad, con un Banco Central que continúa acumulando lentamente reservas, al totalizar 46.701 millones de dólares. En ese sentido, el real siguió apreciándose y cotizó a 2,015 por dólar, variable que permite una lenta pero persistente mejora del tipo de cambio competitivo doméstico.

Respecto de la crisis automotriz en Estados Unidos, un portavoz de General Motors confirmó que el consejo de administración se reunirá “a finales de la semana”. La conclusión de los directores de la compañía será declarar al gigante del automóvil estadounidense en quiebra, ante el mayoritario rechazo de los acreedores de General Motors al plan de reestructuración de la deuda creado por la terminal y el Departamento del Tesoro. El plan preveía la eliminación de al menos un 90 por ciento de los 27.200 millones de dólares de deuda no asegurada de General Motors, a cambio de un 10 por ciento de las acciones de la nueva compañía que surgirá tras la reorganización. Pero los acreedores y tenedores de bonos del que fuera hasta el año pasado el primer fabricante de automóviles del mundo consideran que la oferta es un insulto, especialmente comparado con lo que recibirán los trabajadores de General Motors y los acreedores de la deuda asegurada. General Motors reconoció el fracaso de su oferta en un comunicado dado a conocer poco antes de la apertura de Wall Street. “La cantidad principal de deuda ofrecida fue sustancialmente inferior a la cantidad requerida por GM para satisfacer la reducción exigida en su acuerdo de préstamo con el Departamento del Tesoro”, se detalló en un comunicado. Esta crítica situación se reflejó en los papeles de General Motors, que se desplomaron 18 por ciento.

En tanto, como paradoja de la probable quiebra de la principal automotriz estadounidense, el petróleo siguió subiendo a partir de las mejores previsiones de consumo, impulsando el barril de crudo en Texas a 63,45 dólares. En la Bolsa de Nueva York, el promedio industrial Dow Jones perdió 2,0 por ciento en un contexto donde los inversores globales temen que una disparada de la deuda estadounidense derive en un alza en el costo del crédito a las empresas y personas, lo que podría profundizar la recesión en la primera economía mundial.

Por su parte, el MerVal, que había subido hasta 3,0 por ciento en el primer tramo de la rueda, retrocedió hasta 1567 puntos, para terminar con una merma de 0,9 por ciento. En la rueda se registró un volumen de negocios de 84 millones de pesos en acciones, con pérdidas para Tenaris de 0,5 por ciento, para Petrobras de 5,5 y para Siderar de 4,1 por ciento. Pese a esa leve caída, el índice líder acumula una ganancia de 22,9 por ciento en el mes y 45,2 por ciento en el año. En la plaza de títulos públicos, los papeles registraron subas y operaron con un buen volumen, alentados por órdenes de inversores externos, que con renovada confianza se ven atraídos por los rendimientos que aún conservan los bonos argentinos. El Discount en pesos subió 3,4 por ciento a 60 pesos. El Boden 2012 avanzó 2,9 por ciento. El Bocon Pro 12 ascendió 3,4 por ciento. El total negociado en bonos fue de 321 millones de dólares.

En el mercado de cambio, el dólar se pactó en 3,75 pesos, sin variaciones, mientras el euro cedió un centavo, hasta 5,23 pesos. El oro cedió 2 dólares, al cerrar a 953 dólares la onza troy en Londres. En tanto, En el Mercado a Término de Buenos Aires, la soja operó sin cambios a 239,5 dólares la tonelada.

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El grupo estadounidense propietario de centros de comerciales General Growth Properties (GGP) ha presentado una solicitud ante un tribunal de Nueva York para acogerse a la protección del capítulo 11 de la Ley de Quiebras de EE UU al no lograr un acuerdo con sus acreedores para reestrcturar su deuda, que supera los 27.000 millones de dólares (20.520 millones de euros), convirtiéndose en la mayor quiebra inmobiliaria de la historia de EEUU.

GGP es el segundo mayor propietario de centros comerciales de EEUU con 200 establecimientos repartidos en 44 estados de EEUU, que acogen a más de 24.000 locales comerciales. Sin embargo, mientras sus activos alcanzaban una valoración de 29.500 millones de dólares (22.450 millones de euros), su endeudamiento suma 27.300 millones de dólares (20.775 millones de euros).

La compañía ha precisado que la decisión de acogerse a la protección de la Ley de Quiebras se tomó tras fracasar las negociaciones que durante meses ha mantenido con sus acreedores para establecer una solución a largo plazo que permitiera reestructurar la deuda del grupo. "Aunque hemos trabajado sin descanso en los últimos meses para afrontar los vencimientos de deuda, el colapso de los mercados de crédito ha hecho imposible que lograramos refinanciarnos fuera del capítulo 11", ha dicho el consejero delegado de GGP, Adam Metz.

Para salir de esta situación, la compañía ha indicado que ha obtenido un compromiso de financiación por importe de 375 millones de dólares (285 millones de euros) del hedge fund Pershing Square Capital Management, que controla un 25% del capital social de GGP. Entre los mayores acreedores de la compañía se sitúan la filial de Commerzbank EuroHypo, con una deuda de 2.600 millones de dólares, Wilmington Trust y Bank of New York Mellon, así como varias cadenas de tiendas como Sephora, Guess y Macys.

EUROPA PRESS - Chicago - 16/04/2009
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No es primicia que los principales voceros del capital internacional están en bancarrota. En Estados Unidos, diarios centenarios se despiden de sus lectores para siempre dejando en la calle a miles de trabajadores. Las acciones de los emporios mediáticos se desploman en las Bolsas. Ciudades enteras se quedan sin periódicos impresos. Desesperados, algunos medios deciden pasar a Internet y cobrar por la lectura de sus artículos. El grupo español Prisa, editor de El País, ha perdido en este último período el 95% de su valor bursátil: una acción suya vale menos que un diario. En América Latina, aunque los empresarios nieguen los efectos de la crisis, sus ecos ensordecen a los trabajadores de todo el continente que ven reducidos sus salarios y desconocidos sus derechos laborales. La prensa del capital corre la suerte del sistema al que sirve.

La quiebra de los principales diarios del planeta es noticia desde mediados de 2008. Los grandes voceros del capital internacional caen como piezas de dominó dejando fuera del tablero a miles de trabajadores en todo el mundo.

A principios de marzo, la empresa editorial McClatchy Company, propietaria de 30 diarios, entre ellos el Miami Herald, anunció que proyecta eliminar 1.600 puestos de trabajo, equivalentes al 15% de su fuerza laboral.

La caída en las ventas publicitarias, producida por la crisis mundial del capitalismo, reducirá enormemente la tirada del Miami Herald, una de las puntas de lanza más filosas del imperialismo contra Cuba. Nacido en 1903 como Miami Evening Record, ha ganado numerosos premios Pulitzer y, aunque tiene una tirada diaria de 210 mil ejemplares, 175 trabajadores perderán su trabajo y el resto verá recortado su salario.

La compañía, que también es dueña del periódico The Sacramento Bee, planea una reducción profunda de costos para 2009: espera ahorrar entre 100 y 110 millones de dólares y reducir drásticamente su dividendo en un 90%. Como parte de las medidas de ahorro, los ejemplares de Miami Herald se comprimirán a un formato de 44 pulgadas y la edición internacional dejará de circular.

Al cierre de 2008, la empresa debía aproximadamente 2.040 millones de dólares; la mayor parte de la deuda estaba relacionada con la adquisición en 2006 de la cadena de periódicos Knight Ridder. Según informó el presidente y director de la empresa, Gary Pruitt, la reducción de personal se hará a través de jubilaciones adelantadas e incluirá cerca de 30 millones de dólares en costos de cesantía.

"El impacto de las reducciones de empleos en El Nuevo Herald no se corresponde con los beneficios que genera el diario, que ha mantenido creciendo su circulación en los últimos cinco años", manifestó Humberto Castelló antes de renunciar a su puesto de director de este diario que también pertenece a McClatchy Company. El Nuevo Herald, nacido en 1857, es uno de los tres grandes diarios en español de Estados Unidos. Tras 25 años de trabajo en el medio, el subdirector del periódico, Anthony Espetia, anunció también que dejará su puesto en junio. Además de la eliminación de puestos de trabajo, los empleados que ganen entre 25 mil y 50 mil dólares al año tendrán una reducción de salario del 5%, y para quienes perciben un salario de más de 50 mil dólares anuales, la disminución será del 10%.

El 18 de marzo, Seattle amaneció sin uno de sus diarios más importantes: The Post Intelligencer (The P−I). Luego de 146 años de historia, el matutino de la Corporación Hearst no llegará más a las casas de los 117.600 suscriptores diarios que tenía; desde ahora, sólo podrá leerse en Internet. Su cierre deja a la ciudad con un solo diario impreso, su rival The Seattle Times. El peso de la pérdida de 14 millones de dólares del año pasado cae, sin embargo, sobre las espaldas de los 140 periodistas que se quedarán sin trabajo. "Fue un día muy triste para todos los que trabajamos aquí", expresó Rita Hibbard, subdirectora del diario al que dedicó 25 años de su vida.

"Todavía no he logrado averiguar cómo se puede convertir en dinero un premio Pulitzer", afirmó Samuel Zell, propietario de Tribune y Los Angeles Times en declaraciones a la revista Portfolio (entre los dos diarios han recibido 62 de esos premios, considerados por la gran prensa como los Oscar del periodismo).

A fines de 2008, Tribune Company, el segundo grupo mediático de Estados Unidos, propietario además de The Baltimore Sun, se declaró en quiebra por las deudas acumuladas: 12.100 millones de dólares. El gigante mediático pidió ampararse bajo el capítulo 11 de la Ley de Bancarrota para reestructurar su deuda. Tribune Co. es también propietaria del equipo de béisbol Cachorros de Chicago y del estadio Wrigley Field y maneja 23 canales de televisión; sus principales prestatarios son JP Morgan Chase y Merrill Lynch. Tribune ya ha despedido a cientos de empleados y debe pagar en junio próximo una deuda de 512 millones de dólares (casi 400 millones de euros).

Entre 2007 y 2008, Gannett Company, la editora de diarios más importante del país, propietaria de 85 diarios, eliminó más de 8.300 puestos de trabajo y analiza un plan de suspensiones para la mayoría de sus 31 mil empleados.

Otro de los gigantes mediáticos EW Scripps Company, dueño de 15 diarios y 10 estaciones de televisión, despidió a 400 trabajadores y cerró su periódico Rocky Mountains News dos meses antes de que cumpliera 150 años.

La empresa que publica USA Today, el diario de mayor circulación del país, echó a mil trabajadores en agosto pasado. Otros periódicos estadounidenses como The New York Sun y Baltimore Examiner han saludado a sus lectores para siempre dejando a cientos de trabajadores en la calle.

El efecto dominó sacude también a gigantes como The New York Times, Wall Street Journal y a las revistas Time y Newsweek. A fines de 2008, The New York Times tuvo que ofrecer su edificio con sede en Manhattan como garantía para pedir un préstamo: necesitaba 177 millones de dólares para afrontar un crédito de 412 millones que vence en mayo.

La falta de anunciantes, la caída de las acciones, de las ventas y de los lectores hace que los medios busquen desesperadamente cualquier acción para salvarse.

Walter Isaacson, ex director de la revista Time y presidente de la cadena CNN ideó un sistema en Internet a través del cual los ciberlectores deben pagar entre 2 y 10 dólares por los artículos que deseen leer. Por su parte, Newsweek, propiedad de The Washington Post también apuesta a los poderes de Internet para no sucumbir ante la crisis. Incluso, el famoso Washington Post pasó de una planta de 900 periodistas hace seis años, a menos de 700 en la actualidad.

En enero de 2009, la quiebra llegó hasta The Star Tribune de Minneapolis y a mediados de febrero, las empresas editoriales del New Haven Register de Connecticut se declararon en bancarrota.

Una semana más tarde, el grupo de prensa Hearst Corporation anunció el recorte de personal del diario San Francisco Chronicle que en 2008 registró pérdidas por más de un millón de dólares por semana. El grupo empresario dijo que su objetivo era reducir costos y evitar el cierre del periódico de más tirada de la ciudad californiana.

Ni siquiera News Corp, el grupo mediático del australiano Rupert Murdoch, se salva del colapso: el consorcio propietario de The Wall Street Journal y de The Sun acumuló pérdidas durante el último trimestre de 2008 por 6.400 millones de dólares. Los periódicos estrella The New York Times, The Washington Post, The Chicago Tribune y Los Angeles Times ganan un 25% menos que hace 15 años.

Jornada nefasta para los matutinos europeos

En el viejo continente las crónicas del colapso no son muy distintas. Prisa, el complejo mediático español que edita el diario El País tiene una deuda de más de 5 mil millones de euros. Además de ser propietario del diario de mayor tirada de España, posee el cotidiano deportivo As, la Editorial Santillana y la mega empresa de televisión Sogecable. Las acciones del grupo cerraron a principios de marzo a 0,99 centavos de euro, menos que el precio de un diario.

Desde los 20,8 euros del año 2000, cuando las acciones de este grupo salieron al mercado, a los 0,99 centavos de este año, Prisa ha perdido más del 95% de su valor bursátil.

El consejero delegado del grupo empresario, Juan Luis Cebrián, pidió la intervención del Gobierno y del Parlamento para evitar la ruina del conglomerado mediático. "Miles de periodistas han ido a la calle o están amenazados de ser despedidos en las próximas semanas o meses. Los medios de comunicación tienen problemas para sobrevivir; ésta es una cuestión que afecta al contenido de la democracia", dijo Cebrián en el Foro de la Nueva Comunicación que reunió en Madrid a los directivos de los medios hispanos más poderosos. La intención de Prisa de convertirse en un agente político contra los gobiernos que en América Latina encabezan un proceso de cambios radicales se desvanece en el aire junto con sus acciones.

El diario El Mundo, principal competidor de El País, también afronta problemas económico−financieros que podrían significar su quiebra.

Otro de los periódicos españoles de gran tirada, ABC, registró en febrero pérdidas por 43 millones de euros y sus ingresos publicitarios se redujeron un 26%. 220 trabajadores fueron despedidos en el último período y se recortaron los sueldos de los directivos. La Razón, propiedad de Editorial Planeta, sigue los pasos de El Mundo y El País: ya no toman colaboraciones externas y han acordado con los sindicatos congelar los salarios de los trabajadores.

"En ocho meses 1.850 periodistas quedaron en la calle", informa la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (Fape).

Aunque es el más golpeado por la crisis internacional, España no es el único país europeo en ver cómo sus emporios mediáticos se convierten en escombros. Los periódicos británicos The Times, The Guardian, The Independent, The Finantial Times y The Daily Telegraph pierden diariamente cientos de lectores y avisos publicitarios en toda Inglaterra. En Italia, los medios afrontan el más profundo derrumbe de la publicidad en 16 años: las acciones de las 10 compañías más grandes del país caen en picada. En Francia, el presidente Nicolas Sarkozy tuvo que inyectar 765 millones de euros para sostener a la industria mediática. Aun así, Le Monde ha reducido su plantel en un 20% con el despido de 130 trabajadores y jubilaciones forzadas. El periódico Libération, nacido en la primavera del Mayo Francés para desnudar los efectos intrínsecamente inhumanos del capitalismo, fue comprado por el banquero Edouard de Rothschild.

América Latina: malas noticias para los grandes diarios

Aunque en América Latina todavía no se han registrado quiebras en los grandes diarios, los efectos de la crisis empiezan a palparse. En Argentina, el grupo La Nación cerró la revista Cinemanía y planea reducir el formato de la Rolling Stone. Si bien desde la empresa afirman que los periodistas de la revista de cine serán ubicados en otras publicaciones, ya ha habido varias cesantías.

"Hay ajustes y despidos encubiertos", dice Edgardo Miranda, prosecretario gremial de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba). Hasta el cierre de esta edición, más de 50 empleados administrativos del grupo La Nación estaban en conciliación obligatoria, analizando si aceptaban los retiros voluntarios propuestos por la empresa.

Clarín, por su parte, mascarón de proa de un poderosísimo grupo que incluye el monopolio de la televisión por cable, a estas horas duramente cuestionado por las multinacionales de la telecomunicación, abrió un listado de retiros voluntarios y presiona con los métodos habituales a los periodistas para reducir su plantel tratando de evitar un conflicto gremial. Otros medios de escasísima circulación en Argentina (tanto oficialistas como opositores que venden entre dos y cuatro mil ejemplares diarios) se mantienen artificialmente por razones políticas y sus trabajadores sienten que en las nuevas condiciones determinadas por la crisis su trabajo está amenazado.

Si bien las quiebras de los grandes diarios estadounidenses y la caída del grupo español Prisa aparecen en las primeras planas de La Nación y Clarín, los matutinos de mayor tirada en Argentina, sus propios problemas económicos quedan fuera de sus agendas mediáticas. Nada dicen de las caídas de sus ventas. El promedio de ventas de Clarín cayó por tercer año consecutivo y no logra que su promedio se ubique por arriba de los 400 mil ejemplares que eran su piso hasta hace tres años. Luego de un leve crecimiento de 2004 a 2006, las ventas de La Nación cayeron por segundo año consecutivo. Su promedio anual de ventas se ubicó por debajo de la media obtenida en los últimos cuatro años. Los 160 mil ejemplares que hasta hace unos años eran su piso, se convierten en el máximo de ventas.

En Venezuela, hasta el cierre de esta edición, no se conocen clausuras de grandes periódicos por razones económicas. Sólo salió de circulación el vespertino El Mundo para transformarse en un matutino de información económica, abandonando su perfil original de periódico generalista, con peso especial en política y sucesos.

El Mundo pertenece a la Cadena Capriles, también propietaria de Últimas Noticias (UN), el diario de mayor circulación del país.

Ese grupo económico tiene al frente de UN a un periodista partidario del presidente Chávez, Eleazar Díaz Rangel, y tenía a un antichavista al frente de El Mundo, Enrique Rondón, lo que puede leerse como una manera de estar bien con Dios y con el Diablo.

La decisión de cambiar el vespertino por el matutino obedece también al interés por disminuir los costos de distribución. Los camiones de la red de distribución debían circular por las principales ciudades del país llevando desde Caracas únicamente los ejemplares de El Mundo.

Ahora éstos, bajo el nuevo formato, podrán viajar en los mismos camiones que distribuyen UN en la madrugada: dos periódicos de un solo tiro.

Por su parte, el político antichavista Teodoro Petkoff se había anticipado a convertir en matutino su periódico Tal Cual, originalmente vespertino, pues así también podía aprovechar la red de distribución de los periódicos tradicionales, y de paso aumentar el tiempo de vigencia de cada ejemplar, que en el caso de los matutinos es varias horas más que los vespertinos. Conocedores del sector afirman que en el campo de la distribución de periódicos quedó erradicada hace tiempo la competencia, pues las empresas de distribución se reparten el país por zonas determinadas, de modo que todos los periódicos llegan a cada puesto de venta en un mismo camión.

Los coletazos del colapso económico mundial se sienten también en Paraguay. La circulación de los principales periódicos se ha retraído. Según un estudio de Auditores Publicitarios, empresa que releva el mercado publicitario para la Cámara de Anunciantes de Paraguay (CAP), entre enero de 2008 y el mismo mes de 2009 se registró una baja del 4,5% en la inversión publicitaria en revistas, diarios, radios y televisión.

Aunque no se han registrado despidos masivos en el país, el 90% de los periodistas consultados para una encuesta realizada por el Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP), manifestó no contar con el seguro del Instituto de Previsión Social (IPS). El 30% de los consultados afirmó recibir menos del escaso salario mínimo de 1.341.000 guaraníes mensuales (unos 259 dólares).

"Existe una evasión escandalosa que históricamente está postergando el bienestar de los compañeros en la tercera edad", expresan los representantes del sindicato de periodistas de Paraguay. "A consecuencia de esta deficiencia casi delictiva, muchos trabajadores no se pueden jubilar porque los patrones descuentan los aportes y no los transfieren al instituto previsional", denuncian los sindicalistas. "Como ejemplo tenemos el caso de los trabajadores del desaparecido diario Noticias, cuya patronal quedó adeudando más de 1.200 millones de guaraníes (unos 230 mil dólares al cambio actual), evadiendo cerca de cuatro años de aportes de los trabajadores. Hasta el momento el Instituto de Previsión Social no inició demanda alguna contra el ex dueño de este malogrado diario, Eduardo ' Bilo' Bo".

Casi como si fuera una respuesta, se escucha la voz de los trabajadores uruguayos: "Si frente a la crisis se toman medidas de apoyo a sectores que arriesgan la competitividad de sus productos en el exterior como el automotriz o el de la industria láctea, ¿por qué no tomar medidas para atender la situación de la prensa? ¿Vamos a dejar que se recorten los salarios o que los trabajadores vayan al seguro de paro?", se pregunta Víctor Abelando, presidente de la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU).

Desde una visión opuesta, Federico Fasano, director y propietario del grupo mediático Multimedio Plural, integrado por el diario La República, la emisora 1410 AM Libre y TV Libre, declaró que la crisis económica global no ha golpeado las puertas del matutino, segundo periódico de circulación nacional: "Contrariamente nos ha beneficiado ya que bajaron los precios de los insumos y de la publicidad, y no disminuyeron las ventas de periódicos. No dependemos del poder económico sino de los lectores".

Según la mayoría de los analistas económicos uruguayos, los efectos de la crisis van a notarse en el segundo semestre del año. Las afirmaciones del titular del gremio de prensa parecen poner blanco sobre negro: "Todavía no hay despidos o envío de trabajadores al seguro de paro, pero sí una importante pérdida del salario real, y es frecuente que los sueldos, los salarios vacacionales y los medios aguinaldos se paguen con atraso.

Sabemos que cuando las crisis llegan, los grandes empresarios hacen que los costos se reduzcan por el lado de los trabajadores".

Cada día, miles de trabajadores de todo el mundo se quedan en la calle. Las rotativas funcionan a media máquina y las noticias sobre las quiebras y los cierres de los principales diarios del globo se suceden unas a otras, testigos del capitalismo de papel que se deshace en el aire.

 

Por, Inés Hayes, desde Buenos Aires, con informes de Ernesto Villegas desde Caracas, Georgina Rodríguez desde Montevideo y Jorge Zárate desde Asunción.

Fuente: America XXI, año VII, No. 48, abril 2009

http://www.americaxxi.com.ve/numeros/0048/index.html

 

http://alainet.org/active/29824〈=es
 

Publicado enInternacional
Jueves, 05 Marzo 2009 06:46

Mala nota a calificadoras de riesgo

El margen de maniobra para las cuestionadas agencias calificadoras de riesgo se achica en Europa. La tríada compuesta por Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch, responsables de haber evaluado como atractivos los activos estructurados con las hipotecas subprime, tendrá una reglamentación más rigurosa para operar en la Unión Europea. En las últimas semanas los informes de las calificadoras advierten el riesgo de un inminente estallido económico y político en los países del centro y este del continente que podría profundizar el escenario recesivo en las grandes potencias europeas. Ayer, seis bancos centrales de la región emitieron un comunicado conjunto en el que apuntaron contra los reportes de las agencias acusándolas de desestabilizadoras y reclamaron una visión menos homogeneizada de la región.
 
El acuerdo al que llegaron los embajadores de los 27 países de la región no es definitivo, ya que la reglamentación deberá contar con el apoyo del Parlamento Europeo, pero entraría en vigencia el año próximo. “Se pasa de una situación de no regulación a una situación de regulación”, explicó un diplomático europeo. La nueva legislación intentará limitar los conflictos de intereses entre las calificadoras y los emisores. Además, les requerirá a las compañías que demuestren de manera fehaciente que comprenden el riesgo de las deudas que examinan. Según las reglas propuestas, las agencias serán responsables de sus opiniones y podrían ser sancionadas con la prohibición de poner notas en toda la UE. Tampoco se les permitirá que cobren por asesorar en la estructuración de deuda emitida por los mismos gobiernos o empresas que califican.
 
En diciembre la Securities Exchange Commission (la SEC, el ente regulador del mercado bursátil de Estados Unidos) realizó algunas modificaciones en la regulación de las agencias que dejó gusto a poco a la luz de un lapidario informe que había elaborado la Comisión a mediados del año pasado. En ese documento la SEC critica la falta de rigurosidad, transparencia y consistencia en la evaluación. Durante la auditoría que realizó el organismo oficial, en las oficinas de las calificadoras encontró mails donde los “experimentados analistas” reconocían que sus modelos no captaban ni siquiera la mitad del riesgo de los activos evaluados. Luego de dejar en descubierto los problemas de las calificadoras, la SEC se limitó solamente a requerirles mayor transparencia y prohibirles calificar instrumentos financieros que ayudaron a elaborar.
 
“Todos los ingredientes para una crisis están en su lugar”, señaló S&P y Moody’s advirtió sobre el alto grado de exposición que tienen las subsidiarias de los bancos europeos más poderosos. Estos bancos prestaron (en moneda extranjera) 1,3 billón de dólares en la región y los deudores no están pudiendo pagar. “Esas profecías autocumplidas ignoran totalmente la situación económica de los países y dan lugar a interpretaciones erróneas que inevitablemente podrían afectar tanto a la región como a todo el continente”, sentenció el comunicado conjunto de los bancos centrales de Eslovaquia, República Checa, Rumania, Bulgaria, Hungría y Polonia. Para las autoridades monetarias de esos países las filiales de los bancos de Europa occidental no están tan expuestos como informan las calificadoras.
 
Los países del este de Europa están al borde de un estallido similar al que atravesó Argentina en 2001. El combo oriental incluye tipo de cambio apreciado, fuga de capitales, profundos déficit en cuenta corriente, gobiernos que se caen, saqueos, los condicionamientos del FMI y la presión de las agencias que les reducen la nota indicando un mayor riesgo de default. Los bancos centrales criticaron la visión “simplificada y errónea” que tienen las calificadoras y señalaron que la región no es “homogénea”.
 
En tanto, en España se conoció el informe que el gobierno preparó para llevar a la próxima reunión del G-20 en Londres. El país ibérico, que no pertenece al grupo pero que estará presente en el encuentro, propone que los bancos estén obligados a informar sobre sus riesgos y las retribuciones de sus ejecutivos. Mientras que un grupo importante de países miembro del grupo busca impulsar una reforma en la estructura de poder del organismo, España plantea convertir al FMI en el ente supervisor del sistema financiero.
 
Por Tomás Lukin
 
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