Martes, 12 Septiembre 2017 08:00

El arca de Noé, hoy se llama autonomía

El arca de Noé, hoy se llama autonomía

 

La imagen bíblica del “diluvio universal” y la construcción de una arca por Noé, para salvar la humanidad y a las demás especies de una destrucción segura, es demasiado conocida como para explicarla. Sólo aclarar que se trata de una parábola presente en varias culturas y que no es patrimonio exclusivo de las religiones que se inspiran en la Biblia.

El diluvio es la tormenta en el lenguaje zapatista, de modo que se trata de un primer paralelismo con las reflexiones de los movimientos anti-sistémicos. Al igual que en el relato del Génesis, la humanidad afronta en nuestros días la posibilidad de su desaparición como consecuencia de un conjunto de factores como el cambio climático y la crisis de los antibióticos, pero sobre todo por la cuarta guerra mundial desatada por los de arriba contra la humanidad.

Una segunda cuestión se relaciona con las razones para construir un arca. O sea un refugio ante la catástrofe. Este es uno de los temas centrales de los movimientos actuales y del debate que promueve el EZLN. No se trata de un refugio para encerrarse sino para protegerse y seguir construyendo mundos nuevos, seguir resistiendo las agresiones del capital y los estados.

El zapatismo nos llama a organizarnos, un paso primero e ineludible para enfrentar la tormenta/diluvio. A partir de ese paso, podemos pensar en dar otros más, como construir algo nuevo y defenderlo por lo tanto en medio de la destrucción. El punto clave es qué y cómo construir. De suyo, se desprende, que no pueden ser construcciones idénticas a las que están llevando a la ruina a la humanidad.

A mi modo de ver, eso son las autonomías. Espacios creados y controlados por los diversos abajos para sostener la vida. Si no somos capaces de construir las arcas/autonomías, sencillamente no podremos sobrevivir a la cuarta guerra mundial. Son los modos para mantener alejados a los poderosos y sus guardias armadas, porque sabemos que vienen por nosotros y nosotras.

Tenemos que decidir de qué materiales serán las arcas, qué diseño deben tener, quiénes pueden ingresar a ellas. El punto clave, el que nos diferencia del arriba, es cómo tomamos las decisiones. En el sistema capitalista las toman un puñado de personas situadas en la cúspide la pirámide social, los más ricos e influyentes. Entre nosotros, las toma la gente común, los de abajo, hombres y mujeres sencillas.

La tercera consiste en si Noé debía atender o no las burlas de sus vecinos, si debía intentar convencerlos de que el diluvio era inminente y las razones por las cuales construía el arca. Si se hubiera dedicado a ello, no le hubieran dado ni los tiempos ni las energías como para terminar su obra. El ejemplo es la mejor pedagogía.

En estos momentos sucede algo similar. Si dedicamos nuestras energías a disputar dentro del sistema, ya sea en el terreno electoral o en cualquier otro, ya sea para conquistar algún gobierno o para “mejorar” lo ya existente, no tendremos entonces fuerzas para construir algo diferente. Es el anzuelo que nos ponen delante para desarmar nuestra capacidad de construcción y, por lo tanto, de resistencia.

La creación de lo nuevo y la resistencia se alimentan de forma recíproca. La resistencia no puede ser de puras ideas, ideológica como se dice en los círculos de militantes avezados. La resistencia de larga duración debe incluir el agua y los alimentos (pero de calidad), una salud y una educación a nuestra medida, ciencia y técnicas apropiadas, justicia comunitaria y defensa de los espacios y territorios. Si no es así, si se agota en el discurso, es una resistencia que va a durar poco, quizá tanto como duran los discursos.

Defenderse de los de arriba pero centrarse en los de abajo. Una vez que pase la tormenta, llegará el momento de la reconstrucción, que puede ser el momento de expandir los mundos nuevos que ya existen en pequeño, en las arcas/autonomías que hemos construido y defendido. Nada es seguro, ni se trata de una propuesta con pretensión de estrategia, sino apenas una mirada de lo que hacen desde hace cierto tiempo un puñado de movimientos anti-sistémicos.

 

 

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Lunes, 07 Agosto 2017 08:14

Nada simple

Nada simple


El detective romano Francesco Ingravallo sabe que en la investigación de un crimen no hay una relación unívoca entre causa y efecto. En cambio, sigue la concepción de su creador Carlo Emilio Gadda, que lo pone a trabajar en el caso de El zafarrancho aquel de la Vía Marulana.

Para Gadda-Ingravallo, el mundo aparece como un "sistema de sistemas". Dicho de otra manera: que cada elemento de un sistema contiene otro sistema y cada uno de ellos, a su vez esta ligado a una genealogía de sistemas.

Esto parece, es cierto, demasiado complicado. Pero esta noción difiere de aquella que denota a la complejidad. En palabras de Edgar Morin, se trata de superar la ambición del pensamiento simple para interpretar e incluso controlar lo real y, en cambio, ejercitarse en pensamiento que sea capaz de dialogar, o como él sugiere, negociar con lo real.

En el ámbito científico se ha desarrollado el campo denominado Complejidad. Un bosque tropical es un ejemplo usual de un sistema complejo y tiene que ver con aspectos de la teoría de la evolución.

En esta concepción hay una característica clave que tiene que ver con la emergencia, o sea, el hecho de que el todo es más que la suma de las partes.

La economía con las redes intricadas de mercados y múltiples tipos de transacciones y agentes es un caso paradigmático de un sistema complejo o, dicho a la manera de Gadda, de una genealogía de sistemas.

En el campo de la economía la concepción del mercado se desarrolló agregando elementos individuales, por ejemplo, el consumidor y sus preferencias para definir la demanda de un determinado producto, el que fuera, o hasta de la economía en su conjunto. Del otro lado se agregan las empresas representativas que en el marco de una "competencia" perfecta generan la oferta de los distintos productos.

Entre ambas se define el precio de equilibrio que se restituye ante cualquier cambio de las condiciones iniciales. El asunto se plantea de modo simple. Combinando ambas condiciones se define el precio de equilibrio y las premisas del sistema garantiza que esa condición siempre se consiga.

Una de las consecuencias, decisiva por cierto, de ese pensamiento mecánico es que, aun a su pesar, ocurren las crisis, se genera desempleo, hay episodios de inflación y devaluación, la riqueza y el ingreso se concentran y la información se controla. Todo esto solía pensarse como una cuestión de imperfecciones del sistema simple planteado en los manuales con los que se enseña a los economistas.

Pero las imperfecciones no son tales. Esos fenómenos son parte de la complejidad del sistema y puede aplicarse a una economía de mercado "libre" y, también, a una de tipo planificado.

George Soros, el muy exitoso especulador financiero, expuso su método en un libro titulado con una clara intención, La alquimia financiera. Ahí define el concepto de la reflexividad como las situaciones que enfrentan a participantes pensantes entre los que se genera una interacción de sus pensamientos o decisiones y la situación en la que participan. Por un lado pretenden comprender la realidad y, por la otra, conseguir el resultado deseado. Ambas funciones operan de direcciones opuestas, interfieren una con la otra y provocan que lo que se suponía como dado se vuelva contingente.

Es pues un acto de simpleza concebir que el hecho de que el índice de la bolsa de valores de Nueva York supere por vez primera los 22 mil puntos signifique que necesariamente se abre el camino a una recuperación notable de la actividad productiva y que, además, sea sostenible.

También es un acto de simpleza decir que ese alto nivel de precios de las acciones y la creación de más empleos se deba a las acciones del gobierno de Donald Trump. En el primer semestre de su presidencia no ha habido ninguna acción concreta que apunte a la recuperación. Lo que hay es una expectativa de que eso ocurra y de ahí surge la reflexividad. Hoy por hoy, la economía muestra una tendencia que se inició en el gobierno de Barack Obama y que sigue su curso.

Lo que sorprende es que los expertos en cuestiones políticas afirmen que en estos pocos meses Trump haya podido cambiar esa tendencia. Esa es una simpleza. En cuanto a los operadores de la bolsa, están haciendo su trabajo: especular tomando posiciones en aquellas empresas que se espera puedan beneficiarse más de una reforma fiscal que aún no ocurre, o de cambios regulatorios que aún no se definen.

Podría darse el caso de que algunos especuladores operen en corto, es decir, especulando con el hecho de que más adelante los precios de las acciones caigan. Eso ocurrió de forma grotesca con el llamado big short que definió buena parte de la crisis de 2008.

Simple es, asimismo, pensar que las recientes revisiones al alza del producto esperado para este año en México representen cambios estructurales suficientes en el funcionamiento de la economía. En ese terreno, hoy las tasas de interés son más altas, la inflación es mayor, los salarios siguen siendo muy bajos y la concentración del ingreso prosigue.

Además, ya estamos de plano en la temporada electoral y la experiencia es que ocurren en este proceso fuertes distorsiones que corresponden al ciclo político de la economía. En éste, la polarización da las campañas, las pugnas entre los grupos de interés, facciones y partidos no son ajenas a las decisiones que ocurren en un sistema complejo y con el efecto clave de la emergencia: la suma de las partes es menos que el resultado, cualquiera que este sea.

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Domingo, 26 Febrero 2017 10:01

La corrupción del poder

La corrupción del poder

Sucede en Colombia, como en el mundo entero. De tanto en tanto, los escándalos por corrupción saltan al primer plano de las noticias. Hay denuncias. Así ocurre como efecto de la lucha de poderes o por conveniencia de una de las partes, que en algunos casos puede ser extraterritorial. Los períodos pre y electorales son puerta propicia para que gane audiencia este tipo de litigios, y también cuando estalla una crisis de gobernabilidad.

 

En la historia nacional, en la pretérita pero con mayor relevancia en la reciente, como efecto de la consolidación del mercado y todas sus connotaciones de oferta y demanda, así como del espacio ganado por el neoliberalismo, encontramos ejemplos a granel de la existencia y la persistencia de la corrupción, nítida manifestación de abuso de poder, para cimentarlo o (re)concentrarlo.

 

Para traer a la memoria. Ocho décadas atrás, la historia nos cuenta del abuso de poder por parte del hijo de un presidente, reflejado en casos como la compra de la Trilladora Tolima y su posterior venta al Banco Comercial Antioqueño, o la adquisición de las acciones que la sociedad neerlandesa Handel tenía de la Cervecería Bavaria. Abuso al parecer heredable, pues el "hijo del Ejecutivo", como fue llamado Alfonso López Michelsen (también conocido como "el mesías de Handel" por sus críticos), hijo del presidente Alfonso López Pumarejo, ya en el primer cargo del país favoreció los predios englobados en la hacienda "La libertad" con el trazado de la denominada "Vía alterna al Llano". Aquel latifundio de 40.000 hectáreas pertenecía a la familia presidencial y vio multiplicar por ochenta su valor luego de la construcción de la carretera. Que hoy aparezca su imagen en los nuevos billetes de 20 mil pesos es muestra de 'aceptación' que la 'cultura' de la corrupción tiene entre los miembros de los grupos dominantes del país (1).

 

Ese uso de recursos públicos para beneficio privado en tiempos recientes es indilgado igualmente a los hijos del expresidente Uribe (2). Resulta asombroso: pasa el tiempo pero no la corrupción, que, por el contrario, gana más espacio por aquello de la crisis que vive el Sistema Mundo Capitalista. Los procedimientos para concretarla y ocultarla también ganan perfección.

 

Por aquellas mismas décadas en que ganó fama el "hijo del Ejecutivo", y un poco más acá, ¿cómo olvidar la masiva y violenta usurpación sufrida por miles de familias campesinas de sus propiedades en el Viejo Caldas, Tolima, Cauca y otros departamentos, en la época de la llamada Violencia estudiada por los polítologos más destacados del país? ¿Quién, desde la cima del poder, pagó algún castigo por estos crímenes, zumo de la acumulación originaria colombiana? ¿Cómo taparon los ojos, la boca y los oídos de la Justicia? ¿Por qué los medios de comunicación ayudaron a distorsionar la realidad nacional? Es claramente deducible: poder y corrupción van de la mano, así en la historia oficial culpen de una parte de tal violencia y usurpación a aquellos que llamaron "bandoleros", que, como es fácilmente comprobable, fueron actores 'creados' y protegidos por los poderosos de entonces, así como décadas después crearon y protegieron –¿protegen?– a los paramilitares.

 

Corrupción y abuso del poder sin límites. Años después, la noticia del día recayó sobre el Metro de Medellín, Dragacol, Puertos de Colombia, Proceso 8.000, Guavio, privatización de distintos bienes públicos (electrificadoras regionales, hospitales, acueductos), liquidación de los Ferrocarriles Nacionales y de la Flota Naviera. Luego, las páginas impresas y los titulares de radio y televisión abrirían sus emisiones con Transmilenio y la pavimentación de la Avenida 26, y otros negocios turbios durante la alcaldía del señor Moreno Rojas, así como Saludcoop, Agro Ingreso Seguro; carteles del azúcar, de los cuadernos, del papel higiénico; pérdida de dineros destinados a la alimentación en los hogares infantiles en La Guajira;... y Reficar, y decenas de casos más. Ahora el turno es para Odebrecht.

 

Sorprende. En todos los casos, el factor fundamental para adelantar cualquiera de estas operaciones es actuar cerca o ser parte del poder. La Corrupción, con mayúscula, no prospera sin estar apoyada, protegida, resguardada, por los hilos del poder. No es solamente que el Estado es coto de caza de quienes acceden como funcionarios a su entramado sino igualmente que el poder derivado de allí sirve a los intereses de las acumulaciones ilegales de riqueza. La elevada concentración de la propiedad inmueble, por ejemplo, no ha obedecido a la existencia de relaciones de compra-venta reguladas sino a la violencia adobada por un mercado de actuaciones de funcionarios venales.

 

Actuaciones en las cuales entra en juego todo el entramado institucional. Es bueno recordar que la connivencia entre intereses privados y las autoridades estatales cubre las tres ramas del poder. El ejemplo de los López y los Uribe puede extenderse a legisladores y jueces. Lo que Alejandro López llamó la lucha del hacha contra el papel sellado en su obra Problemas colombianos no es otra cosa que el despojo de los usuarios directos de la tierra, siempre por parte de quienes en notarias y juzgados, a través de fraudulentos títulos, han apropiado secularmente la tierra de los labradores con la complicidad de jueces y otros 'personajes' de oficina. Esa, la causa más profunda de nuestra atávica violencia, es el hecho que no quieren enfrentar los grupos dominantes y que desde las columnas de opinión de los periódicos es distorsionada. ¿Acaso Jorge Pretelt, magistrado de la Corte Constitucional recientemente destituido al ser acusado de recibir un soborno de 500 millones de pesos para favorecer una tutela, no lo fue también de apropiarse de tierras de un islote en el mar Caribe, donde construyó una cabaña? ¿El excongresista Otto Bula, capturado hace poco por el caso de Odebrecht, no está señalado de apropiarse de baldíos y negociar propiedades con despojadores de tierra? Por donde se quiera que miremos, aparece la opacidad de la titulación de bienes inmuebles, que sin el concurso sistemático de funcionarios judiciales no sería posible.

 

Por el globo

 

¿Mal de muchos, consuelo de tontos? En su momento y en otras coordenadas, los medios de comunicación pusieron en primer orden a Portugal por la detención de su exprimer ministro José Sócrates, sindicado de fraude fiscal, blanqueo de capitales y corrupción. En este mismo país, en la lucha contra los desfalcos fiscales, ya habían sindicado a las direcciones de los bancos BES, BCP, Finibanco y BPN. Asimismo, y en el marco de otra operación de igual carácter, detuvieron a Ricardo Salgado, "[...] referencia mundial en el mundo de la banca y miembro de una de las familias más ricas y más influyentes de este país" (3), quien fuera presidente del Banco Espírito Santo durante 22 años, bajo el cargo de blanqueo de capitales.

 

Italia también estuvo en el centro del huracán. El 8 de julio de 2015 fue condenado el exprimer ministro Silvio Berlusconi por un caso de soborno a un senador que facilitó la caída del gobierno de Romano Prodi en 2008. Caso similar al acaecido en nuestro país con el procedimiento seguido por Uribe Vélez para lograr la reforma constitucional que permitió su presentación para la reelección.

 

En el mismo país fue celebre la operación adelantada en 1992 y conocida como "Manos Limpias", a través de la cual quedó al descubierto "[...] una red de corrupción que implicaba a los principales grupos políticos del momento y a diversos grupos empresariales e industriales", trama que terminó con la caída en desgracia del exprimer ministro Bettino Craxi, dándole entrada en la arena política a Berlusconi. Condenado por distintas causas corruptas, tanto políticas como económicas, Craxi murió en Túnez en el año 2000, protegido por un dictadura, prófugo de la justicia de su país (4).

 

Un ejemplo más. En abril de 2016, por la "Trama Gürtel", en España fueron llevados a juicio 37 empresarios y políticos vinculados al Partido Popular, en la dirección del gobierno, entre los cuales figuraba Luis Bárcenas, su tesorero. La investigación encontró una relación espuria entre unos y otros, en la cual los primeros ganaban distintos negocios oficiales pagándole la comisión correspondiente al Partido. Pese a lo significativo de la denuncia, el PP continúo ganando elecciones.

 

También en la 'madre' patria, dos miembros de la vetusta monarquía, la hermana del rey, la infanta Cristina y su esposo fueron llevados ante los tribunales acusados de malversación de seis millones de euros del erario.

 

Entre Portugal, Italia y España existe un vínculo en común: los tres integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), que proclama que los países que la constituyen no deben dejar espacio para la corrupción. ¡Chiste macabro y cínico! México, Irlanda y Turquía, con graves denuncias por este particular, además de Estados Unidos –donde la crisis financiera de 2008 fue resuelta socializando las pérdidas de los bancos, es decir, usurpando los recursos públicos para beneficio privado–, hacen parte de esta organización. Colombia aspira a ser aceptado en este "exclusivo club". En países como Perú con Alan García, Argentina con Carlos Menem, Guatemala con Otto Pérez Molina, Panamá con Ricardo Martinelli, y otros tantos países y gobiernos de la geografía mundial, también la corrupción juega como pieza central del poder y de la manera de ejercerlo.

 

Empresarios y ricos, caminando sobre huesos

 

La base que alimenta y potencia la corrupción es la oferta y la demanda, es decir, el principio básico del mercado capitalista. En un período histórico donde éste es cada vez más competido, la necesidad de poner en juego ofertas no reglamentadas es cada vez más imperioso. No es extraño, por tanto, que una multinacional como Odebrecht disponga de toda una sección –es decir, múltiples funcionarios destinados para atender una labor– dedicada a la diplomacia del dinero. No debe ser muy distinto en el conjunto de las multinacionales y de otras grandes empresas, batidas como fieras por obtener ingresos en todos los continentes. De ahí que sea norma comprar conciencias. Y en su disputa, filtrar información para que unos y otros caigan en desgracia, y así poder pasar sobre ellos, claro, también comprando conciencias o resaltando condicionantes o apoyos mutuos a través de los voceros de los Estados, pues son ellos, los presidentes, las cancillerías y los ministerios, las instancias que van abriendo campo para sus capitalistas.

 

Mar de intrigas, componendas, 'favores', que ya son norma. En Washington, el cuerpo legislativo está conformado por 543 parlamentarios que están asediados por 12.500 lobistas, en un indicador claro de que la promulgación de leyes en esta etapa del capitalismo corporativo es un mecanismo en el que los legisladores son, en lo esencial, receptores y procesadores de los intereses de los grandes grupos.

 

Desplome de ilusiones. El mercado no es ese juego neutro –según se les dice a los estudiantes de economía en los primeros semestres–, donde unos llevan su producido y lo ofrecen a unos potenciales consumidores que eligen lo que demandan porque conocen las características de lo que compran. No. En el mundo real el mercado es una disputa en la que el engaño no es una excepción, como recientemente sucedió con los 11 millones de vehículos diesel trucados por la empresa Volkswagen al instalar un software que alteraba la medición de los gases contaminantes emitidos por los autos, delitos de la industria privada que pasan impunes a pesar de atentar contra derechos humanos esenciales, como en este caso la salud.

 

Estafas. Las historias de los 'emprendedores' capitalistas es una buena fuente de información sobre como las grandes fortunas han estado atadas en sus comienzos a muchos latrocinios. Hoy, en las escuelas de negocios son ensalzados hechos como que William Avery Rockefeller, fundador de unos de los clanes más poderosos del mundo, quien empezó sus negocios vendiendo petróleo crudo con el nombre de nujol (nuevo aceite), como un elixir que curaba enfermedades como el cáncer. Y no sólo es él. La industria farmacéutica ha sido señalada, junto con el sector financiero, según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, de ser grandes defraudadores, si es medido su comportamiento por la cantidad de acuerdos civiles y criminales alcanzados con el gobierno bajo la Ley de Reclamaciones Fraudulentas (False Claims Act, FCA) de tal suerte que, incluso bajo los parámetros del propio establecimiento, el comportamiento de la oferta de productos y servicios no es ciertamente un reino de Jauja.

 

No es extraño que así suceda, ya que Estado y empresas privadas van de la mano, y los funcionarios ejercen como proa de los intereses de banqueros, empresarios y negociantes. Y con la conciencia clara de que así es, redactan y reglamentan las leyes de sus países, o en muchas ocasiones cierras los ojos ante los despropósitos de sus patrocinadores y protegidos. El Estado está privatizado. De ahí que sea imposible divorciar poder y corrupción.

 

A lo largo del siglo XX hay evidencias de ello. Sin reparar en sus consecuencias, que se prolongan por décadas y sin parar, descargadas sobre millones de personas. La corrupción permite acá ver su sentido estructural, por ser conducto para multiplicar fortunas e imponer intereses de todo tipo.

 

La ilegalización del cáñamo nos permite comprobarlo. Un vegetal que por siglos sirvió de fuente principal para fabricar sogas y velas para barcos, ropa, papel, insumos para calmantes, y no menos de otros 25 mil productos, fue criminalizado en 1937 en los Estados Unidos bajo la "Ley de marihuana tax", por acción pública y por presión de dos grupos empresariales: la industria periodística que manejaba William Randolph Hearst, uno de los hombres más ricos de su época, y la multinacional Dupond.

 

El interés de estos grupos en ilegalizar el cáñamo (5) residía en sus intereses económicos y en su imposibilidad de vencer las propiedades de una planta que no requería químicos de ninguna especie para su utilización. Hearst era propietario, además, de miles de hectáreas en las cuales había sembrado árboles para desde allí obtener la pulpa de papel con la cual imprimir sus periódicos, y Dupond tenía la licencia sobre el ácido sulfúrico, indispensable para procesar la pulpa de papel, además del rayón y el náilon (o polímeros) que encontraba en el cáñamo a un ecológico e incómodo competidor.

 

Con amplias campañas a través de sus periódicos, achacándole al cáñamo el "origen de todos los males", buscaron cambiar el concepto que sobre el mismo tenía la sociedad, y con su poder sobre el Congreso estadounidense, obtener su criminalización. Para así lograrlo, accionaron a través del comisionado de narcóticos de la época. El logro de sus propósitos aún extiende sus nefastos efectos por doquier (6).

 

Intrigas empresariales, compra de conciencias, control de parlamentos y gobiernos, que también está reflejada en la manera ingeniada por las multinacionales del tabaco para inducir a las mujeres a fumar, consumo que hasta los primeros años del siglo XX era mal visto. Recurriendo a la psicología de masas –el deseo del inconsciente– identificada por Freud, su sobrino Edward Bernays desplegó estrategias de dominación sobre amplios grupos sociales, convirtiéndolos "[...] a la nueva religión del consumo".

 

Con esta técnica, Edward realizó su más asombrosa demostración en el desfile de Pascua de 1929, en el que utilizó un acto de 'reivindicación feminista' que denominó "Antorchas de la libertad". Aquel día, un grupo de las jóvenes mujeres, a una orden pactada, encenderían un cigarrillo con un gesto que Bernays había presentado previamente a la prensa como de liberación de la mujer. En aquella época estaba mal visto que la mujer fumara, pero el objetivo de la campaña no era una conquista feminista porque la gran beneficiada de aquella supuesta liberación era la industria tabaquera, que incorporaba como cliente a la mujer. Bernays también consiguió que la Asociación de Médicos recomendara durante 50 años fumar como un hábito saludable, circunstancia que los medios de información más prestigiosos se encargaron de amplificar. El grupo empresarial Hearst y la banca Rockefeller también fueron dos de los principales aliados y mejores clientes de este psicólogo de masas (7).

 

En años más recientes, la acción empresarial de las multinacionales productoras de toallas higiénicas y similares terminó por imponer este recurso en la vida cotidiana de las mujeres, ocultando la existencia de la copa menstrual, un recurso más económico para los millones de usuarias, y con menor impacto ambiental para la Tierra.

 

Corrupción empresarial que también salta a la vista en el caso de las prótesis mamarias, acerca de las cuales sus productores franceses reconocieron saber que eran defectuosas. ¿Cuántas mujeres muertas, enfermas, operadas, por el afán de lucro de alguien o algunos? (8).

 

¿No es acaso corrupción el principio de la obsolescencia programada? (9). El engaño ha puesto a la humanidad en la encrucijada de generar una cantidad de desechos mayor que los asimilables por el planeta. Es icónico el caso de las bombillas, pues es en ese sector donde funciona el primer cartel de empresarios -conocido como Phoebus-, buscando aumentar sus ganancias, en cuyo objetivo acuerda ajustar el tiempo de duración de los focos eléctricos para garantizar una demanda periódica creciente. Es bien sabido que en Livermore (California), la bombilla de luz en uso más antigua del mundo ha funcionado en forma continua en el cuartel de bomberos de la localidad de Shelby (Ohio) desde 1901, como un ejemplo de la duración de largo plazo que pueden tener estos elementos (10).

 

Corrupción de peso mayor que evidencia hasta la saciedad que empresarios y políticos (que en muchas ocasiones son las mismas clases dominantes y/o los propietarios de grandes empresas en cada uno de los países) van de la mano, y que las consecuencias de sus ambiciones recaen funestamente sobre toda la humanidad, además de la naturaleza misma.

 

Que ahora aparezcan en Colombia los políticos, en cabeza del Gobierno, alardeando de pulcritud, pudiera producir hasta risa si no fuera porque se trata de un alarde de cinismo. Eliminar realmente la corrupción requiere una ética imposible de fundar en el sistema que nos rige. Sin duda, ya estamos en período preelectoral.

 

1. https://es.wikipedia.org/wiki/Alfonso_L%C3%B3pez_Pumarejo

2. https://www.youtube.com/watch?v=gKHnm4mTXmk

3. http://www.abc.es/internacional/20141126/abci-casos-corrupcion-portugal-201411252305.html

4. http://elpais.com/diario/2000/01/20/internacional/948322804_850215.html.

5. Acción que a lo largo del siglo XX y el XXI se ha traducido en la muerte y encarcelamiento de cientos de miles de personas, sometiendo a millones de personas a dolores intensos que no pueden ser tratados por estar ilegalizada la planta, además de multiplicar la contaminación ambiental por doquier.
6. http://www.arteslibres.net/literatura/favidal/articulos/marihuana.htm

7. Chaparro Escudero, Manuel. Claves para repensar los medios y el mundo que habitamos, La distopía del desarrollo, Ediciones Desde Abajo, Colombia p. 69, 2015.
8. https://noticias.terra.com.co/mundo/implantes-mamarios-pip-eran-defectuosos-abogado-empresa,15ebd41027c64310VgnVCM4000009bf154d0RCRD.html

9. Es así como se diseñan los productos para una vida útil menor de la que los materiales y la tecnología permiten, con el fin de obligar al consumidor a comprar nuevamente es una forma estructurada y sistemática.
10. http://www.abc.es/20110623/ciencia/abci-misterio-bombilla-encendida-desde-201106231033.html

Publicado enColombia
Martes, 21 Febrero 2017 08:11

La paradoja global del capitalismo

La paradoja global del capitalismo

 

A la mayoría de la gente se le ha pasado por alto, pero los servicios de inteligencia de Estados Unidos, también han analizado recientemente la evolución de la economía mundial. La Oficina del Director de Inteligencia Nacional (DNI) ha publicado su última evaluación, denominada Tendencias Globales: La paradoja del progreso, que "explora las tendencias y escenarios de los próximos 20 años" .

El DNI llega a la conclusión de que el mundo está "viviendo una paradoja - los logros de la era industrial y de la información están dando forma a un mundo tan peligroso como rico en oportunidades. Las decisiones humanas determinarán si prevalecen las oportunidades o los peligros". El DNI elogia al capitalismo de los últimos decenios por "conectar a las personas, potenciar a los individuos, grupos y estados y sacar a mil millones de personas de la pobreza en el proceso”.

Pero los ojos y los oídos del capital estadounidense está preocupado por el futuro. Temen "choques como la primavera árabe, la crisis financiera mundial de 2008, y el aumento global de las políticas populistas, anti-sistema. Estos choques revelan la fragilidad de los logros alcanzados, y subrayan profundos cambios en el panorama global que auguran un futuro cercano oscuro y difícil". Todos estos desarrollos son malos para el capital global y la supremacía estadounidense, al parecer. Y el DNI reconoce que las cosas no van a mejorar. "Los próximos cinco años serán testigo del aumento de las tensiones dentro y entre países. El crecimiento global será más lento, en la medida que desafíos mundiales cada vez más complejos se confirman".

¿Cual es la respuesta? Pues bien, este comentario del informe de DNI lo expone sin adornos: "Será tentador poner orden en este caos aparente, pero en última instancia sería demasiado costoso a corto plazo y fracasaría a largo. Dominar a unos actores cada vez más poderosos en múltiples dominios requerirá recursos inaceptables en una era de crecimiento lento, límites fiscales, y fuerte deuda. Domésticamente, implicaría el fin de la democracia, produciendo autoritarismo o inestabilidad o ambos. A pesar de que la capacidad material seguirá siendo esencial para mantener el poder geopolítico y del estado, los actores más poderosos del futuro se apoyarán en redes, relaciones e información para competir y cooperar. Esta es la lección de la política de grandes potencias en la década de 1900, incluso si esas potencias tuvieron que aprender y volver a aprender de nuevo".

En otras palabras, si bien sería mejor simplemente aplastar a la oposición y "poner orden" en intereses de Estados Unidos, probablemente no es posible con una economía mundial débil y falta de fondos. Es mejor tratar "recurrir a las redes, las relaciones y la información" (es decir, al espionaje y la manipulación) para obtener la "cooperación".

Pero no va a ser fácil que EE UU mantenga su posición dominante y la del capital, según el informe del DNI, porque la globalización "ha erosionado las clases medias occidentales (léase clases trabajadoras) y alimentado una reacción contra la globalización". Por otra parte, los flujos migratorios "son ahora mayores que en los últimos 70 años, amenazando con vaciar las arcas del estado del bienestar y aumentando la competencia por los puestos de trabajo, reforzando los impulsos anti-élite y xenófobos". Y "el débil crecimiento sumado a las alteraciones tecnológicas de los mercados de trabajo pondrán en peligro la reducción de la pobreza y aumentarán las tensiones internas en los países en los próximos años, lo que a su vez alimentará el nacionalismo que contribuye a hacer crecer las tensiones entre los países".

Como ven, el problema es que la población de Estados Unidos y sus aliados capitalistas es cada vez más vieja y las nuevas potencias tienen poblaciones más jóvenes y más productivas. Sin embargo, el capitalismo no puede satisfacer las necesidades de estas poblaciones en aumento en los llamados 'países en desarrollo'. Mientras tanto, "la automatización y la inteligencia artificial amenazan con cambiar la estructura productiva más rápido que la capacidad de adaptación de las economías, lo que podría desplazar trabajadores y bloquear la vía habitual de desarrollo de los países pobres". A lo que hay que sumar el cambio climático y los desastres ambientales que conlleva. Todo esto va a "hacer más difícil gobernar y cooperar y va a cambiar la naturaleza del poder, transformando de manera fundamental el panorama global".

No es una perspectiva la que se ofrece por debajo de toda la palabrería optimista y fanfarria que oímos a la élite rica en Davos el mes pasado. Por el contrario, el DNI cree que "los desafíos serán significativos, con una disminución de la confianza del público en los líderes e instituciones, una mayor polarización política, y unos ingresos del gobierno limitados por el modesto crecimiento y el aumento del gasto social. Por otra parte, los avances en robótica e inteligencia artificial tenderán a perturbar aún más los mercados de trabajo”. El DNI intenta dar esperanzas al final de esta letanía de peligros para el capitalismo global, pero no es convincente.

He escrito antes sobre las señales cada vez más evidentes de que la era de la globalización y de la expansión del capital a expensas de los trabajadores está agotándose en todas partes. Otro indicador de ello ha sido un informe de Global Financial Integrity (GFI), una fundación de EE UU, y el Centro de Investigación Aplicada en la Escuela Noruega de Economía. El informe encontró que la falsificación de la facturación comercial y de los paraísos fiscales hace pensar que los dadores de este mundo son en realidad tomadores. El GFI ha calculado todos los recursos financieros que se transfieren entre los países ricos y los países pobres cada año: no sólo la ayuda, la inversión extranjera y los flujos comerciales, sino también las transferencias no financieras como la cancelación de la deuda, las transferencias unilaterales como las remesas de los trabajadores, y las fuga de capitales no declaradas (como veremos más adelante). Lo que descubrieron es que el flujo de dinero de los países ricos a los países pobres palidece en comparación con el flujo en la otra dirección.

En 2012, el último año del que tenemos datos, los países en desarrollo recibieron un total de $ 1,3bn, incluyendo todas las ayudas, las inversiones y los ingresos procedentes del extranjero. Pero ese mismo año unos US $ 3,3bn salieron fuera de ellos. En otras palabras, los países en desarrollo enviaron $ 2 billones más al resto del mundo de lo que recibieron. Si nos fijamos en todos los años desde 1980, estas salidas netas suman $ 16,3bn - que es la cantidad de dinero que se ha drenado del sur global durante las últimas décadas.

Los países en desarrollo han transferido más de $ 4.2 billones en concepto de pago de intereses desde 1980 - una transferencia directa de efectivo a los grandes bancos en Nueva York y Londres, en una escala que empequeñece la ayuda que recibieron durante el mismo período. Otra gran partida son las ganancias que los extranjeros obtienen de sus inversiones en los países en desarrollo y luego repatriar a casa. Pero, con mucho, la mayor parte de las salidas tienen que ver con movimientos no registrados - fuga de capitales -, por lo general ilícitos. GFI calcula que los países en desarrollo han perdido un total de $ 13.4 billones a través de la fuga de capitales no registrados desde 1980.

La mayor parte de estos flujos no registrados tienen lugar a través del sistema de comercio internacional. Básicamente, las empresas - nacionales y extranjeras por igual - registran precios falsos en sus facturas comerciales con el fin de sacar dinero de los países en desarrollo directamente con destino a paraísos fiscales y cuentas secretas, una práctica conocida como "falsificación de la facturación comercial". Por lo general, el objetivo es evadir impuestos, pero a veces esta práctica se utiliza para lavar dinero o burlar los controles de capitales. En 2012, los países en desarrollo perdieron $ 700 mil millones a través de la adulteración de los precios comerciales, lo que superó la recepción de ayuda ese año por cinco.

Pero ahora el crecimiento del comercio mundial se ha reducido al mínimo y los flujos de capital también están disminuyendo. Se ha hecho más difícil para las multinacionales y los bancos explotar los países del sur global para compensar la caída de la rentabilidad en el hemisferio norte.

capital flows

 

La proporción de crecimiento importado en relación con el crecimiento del PIB real en las principales economías ha caído drásticamente.

 

import elasticity

 

El informe del DNI sugiere que el aumento de la rivalidad por el botín del imperialismo en la década de 1900 condujo a una guerra mundial. El DNI reconoce que "a pesar de que la capacidad material seguirá siendo esencial para mantener el poder geopolítico y del estado, los actores más poderosos del futuro se apoyarán en redes, relaciones e información para competir y cooperar". ¿Competir y cooperar? ¿Con Trump en la presidencia?

 

 

*Michael Roberts es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.

 

 

 

Publicado enEconomía
Niños Zapatistas

 

Febrero del 2017.

 

La tormenta en nuestro caminar.

 

Para nosotras, nosotros, pueblos originarios zapatistas, la tormenta, la guerra, lleva siglos. Llegó a nuestras tierras con la patraña de la civilización y la religión dominantes. En ese entonces, la espada y la cruz desangraron a nuestra gente.

Con el paso del tiempo, la espada se modernizó y la cruz fue destronada por la religión del capital, pero se siguió demandando nuestra sangre como ofrenda al nuevo dios: el dinero.

Resistimos, siempre resistimos. Nuestras rebeldías fueron suplantadas en la disputa entre unos contra otros por el Poder. Unos y otros, arriba siempre, nos demandaron luchar y morir para servirlos, nos exigieron obediencia y sometimiento bajo la mentira de liberarnos. Como aquellos a quienes decían y dicen combatir, vinieron y vienen a mandar. Hubo así supuestas independencias y falsas revoluciones, las pasadas y las por venir. Los de arriba se turnaron y se turnan, desde entonces, para mal gobernar o para aspirar a hacerlo. Y en calendarios pasados y presentes, su propuesta sigue siendo la misma: que nosotras, nosotros, pongamos la sangre; mientras ellos dirigen o simulan dirigir.

Y antes y ahora, olvidan ellos que no olvidamos.

Y siempre la mujer abajo, ayer y hoy. Incluso en lo colectivo que fuimos y somos.

Pero los calendarios no sólo trajeron dolor y muerte para nuestros pueblos. Al expandir su dominio, el Poder creó nuevas hermandades en la desgracia. Vimos entonces al obrero y al campesino hacerse uno con nuestro dolor, y yacer bajo las cuatro ruedas del carromato mortal del Capital.

Conforme avanzó el Poder en su paso por el tiempo, más y más crecía el abajo, ensanchando la base sobre la que el Poder es Poder. Vimos entonces sumarse a maestros, estudiantes, artesanos, pequeños comerciantes, profesionistas, los etcéteras con nombres diferentes pero idénticos pesares.

No bastó. El Poder es un espacio exclusivo, discriminatorio, selecto. Entonces las diferencias fueron también perseguidas abiertamente. El color, la raza, el credo, la preferencia sexual, fueron expulsadas del paraíso prometido, siendo que el infierno fue su casa permanente.

Les siguieron la juventud, la niñez, la ancianidad. El Poder convirtió así a los calendarios en materia de persecución. Todo el abajo es culpable: por ser mujer, por ser niñ@, por ser joven, por ser adulto, por ser [email protected], por ser [email protected]

Pero, al expandir la explotación, el despojo, la represión y la discriminación, el Poder también amplió las resistencias... y las rebeldías.

Vimos entonces, y ahora, levantarse la mirada de muchas, muchos, muchoas. Diferentes pero semejantes en la rabia y la insumisión.

El Poder sabe que sólo es lo que es sobre quienes trabajan. Los necesita.

A cada rebelión respondió y responde comprando o engañando a los menos, encarcelando y asesinando a los más. No teme sus demandas, es su ejemplo el que le causa horror.

No bastó. De dominar naciones, el Poder del Capital buscó poner a la humanidad entera bajo su pesado yugo.

Tampoco fue suficiente. El Capital pretende ahora manejar a la naturaleza, domarla, domesticarla, explotarla. Es decir, destruirla.

Siempre con la guerra, en su avance destructor el Capital, el Poder, demolió primero feudos y reinos. Y sobre sus ruinas levantó naciones.

Luego devastó naciones, y sobre sus escombros erigió el nuevo orden mundial: un gran mercado.

El mundo entero se convirtió en un inmenso almacén de mercancías. Todo se vende y se compra: las aguas, los vientos, la tierra, las plantas y los animales, los gobiernos, el conocimiento, la diversión, el deseo, el amor, el odio, la gente.

Pero en el gran mercado del Capital no sólo se intercambian mercancías. La “libertad económica” es sólo un espejismo que simula acuerdo mutuo entre quien vende y quien compra. En realidad, el mercado se basa en el despojo y la explotación. El intercambio es entonces de impunidades. La justicia se transformó en una caricatura grotesca y en su balanza siempre pesa más el dinero que la verdad. Y la estabilidad de esa tragedia llamada Capitalismo depende de la represión y el desprecio.

Pero no bastó tampoco. Dominar en el mundo material no es posible si no se domina en las ideas. La imposición con religiones se profundizó y alcanzó a las artes y las ciencias. Como modas de vestir, surgieron y surgen filosofías y creencias. Las ciencias y las artes dejaron de ser lo distintivo de lo humano y se acomodaron en un estante del supermercado mundial. El conocimiento pasó a ser propiedad privada, lo mismo que la recreación y el placer.

El Capital, así, se consolidó como una gran máquina trituradora, usando ya no sólo a la humanidad entera como materia prima para producir mercancías, también a los conocimientos, a las artes, ... y a la naturaleza.

La destrucción del planeta, los millones de desplazados, el auge del crimen, el desempleo, la miseria, la debilidad de los gobiernos, las guerras por venir, no son producto de los excesos del Capital, o de una conducción errónea de un sistema que prometió orden, progreso, paz y prosperidad.

No, todas las desgracias son la esencia del sistema. De ellas se alimenta, a costa de ellas crece.

La destrucción y la muerte son el combustible de la gran máquina del Capital.

Y fueron, son y serán inútiles los esfuerzos por “racionalizar” su funcionamiento, por “humanizarlo”. Lo irracional y lo inhumano son sus piezas claves. No hay arreglo posible. No lo hubo antes. Y ahora ya tampoco se puede atenuar su paso criminal.

La única forma de detener la máquina es destruirla.

En la guerra mundial actual, la disputa es entre el sistema y la humanidad.

Por eso la lucha anticapitalista es una lucha por la humanidad.

Quienes todavía pretenden “arreglar” o “salvar” al sistema, en realidad nos proponen el suicidio masivo, global, como sacrificio póstumo al Poder.

Pero en el sistema no hay solución.

Y no bastan ni el horror, ni la condena, ni la resignación, ni la esperanza en que ya pasó lo peor y las cosas no harán sino mejorar.

No. Lo cierto es que se va poner peor.

Por esas razones, más las que cada quien agregue de sus particulares calendarios y geografías, es que hay que resistir, hay que rebelarse, hay que decir “no”, hay que luchar, hay que organizarse.

Por eso hay que levantar el viento de abajo con resistencia y rebeldía, con organización.

Sólo así podremos sobrevivir. Sólo así será posible vivir.

Y sólo entonces, como fue nuestra palabra hace 25 años, podremos ver que...

 

“Cuando amaine la tormenta,

cuando la lluvia y fuego dejen en paz otra vez la tierra,

el mundo ya no será el mundo, sino algo mejor.”

 

-*-

 

La guerra y los muros de afuera y de adentro.

 

Si antes el sufrimiento causado por la guerra era patrimonio exclusivo del abajo mundial, ahora ensancha sus calamidades.

Sobre cada rincón del planeta, el odio y el desprecio pretenden destruir familias, comunidades enteras, naciones, continentes. No es necesario ya haber cometido un delito o ser presunto criminal, basta ser sospechoso de ser humano.

Provocada por la codicia del gran dinero, la pesadilla actual pretende ser cobrada a quienes la padecen. Las fronteras ya no sólo son líneas punteadas en los mapas y garitas aduanales, ahora son murallas de ejércitos y policías, de cemento y ladrillos, de leyes y persecuciones. En todo el mundo de arriba, la caza del ser humano se incrementa y se festina en competencias clandestinas: gana quien más expulse, encarcele, confine, asesine.

Como llevamos diciendo desde hace más de 20 años, la globalización neoliberal no trajo el surgimiento de la aldea planetaria, sino la fragmentación y disolución de los llamados “Estados-nación”. Llamamos entonces, y ahora, a ese proceso con el nombre que mejor lo describe: “guerra mundial” (la cuarta, según [email protected]).

Lo único que se mundializó fue el mercado y, con él, la guerra.

Para quienes hacen funcionar las máquinas y hacen nacer a la tierra, las fronteras siguieron y siguen siendo lo que siempre han sido: cárceles.

Nuestra afirmación provocó entonces, hace dos décadas, sonrisas burlonas de la intelectualidad internacional encadenada a viejos y caducos dogmas. Y esos mismos hoy tartamudean ante una realidad frenética, y, o ensayan viejas recetas, o se mudan a la idea de moda que, tras una compleja elaboración teórica, esconde lo único verdadero: no tienen ni la más remota idea de lo que pasa, ni de lo que sigue, ni de lo que antecedió a la pesadilla actual.

Se lamentan. El pensamiento de arriba les prometió un mundo sin fronteras, y su resultado es un planeta atiborrado de trincheras chovinistas.

El mundo no se transformó en una gigantesca megalópolis sin fronteras, sino en un gran mar sacudido por una tempestad que no tiene precedentes de igual magnitud. En él, millones de desplazados (a quienes, con rubor mediático, se les unifica bajo el nombre de “migrantes”) naufragan en pequeñas barcas, esperando ser rescatados por el gigantesco navío del gran Capital.

Pero no sólo no lo hará; él, el gran Capital, es el principal responsable de la tormenta que amenaza ya la existencia de la humanidad entera.

Con el torpe disfraz del nacionalismo fascista, los tiempos del oscurantismo más retrógrada vuelven reclamando privilegios y atenciones. Cansado de gobernar desde las sombras, el gran Capital desmonta las mentiras de la “ciudadanía” y la “igualdad” frente a la ley y el mercado.

La bandera de “libertad, igualdad y fraternidad” con la que el capitalismo vistió su paso a sistema dominante en el mundo, es ya sólo un trapo sucio y desechado en el basurero de la historia de arriba.

Al fin el sistema se desemboza y muestra sus verdaderos rostro y vocación. “Guerra siempre, guerra en todas partes”, reza el emblema del soberbio buque que navega en un mar de sangre y mierda. Es el dinero y no la inteligencia artificial la que combate a la humanidad en la batalla decisiva: la de la supervivencia.

Nadie está a salvo. Ni el ingenuo capitalista nacional, que soñaba con la bonanza que le ofrecían los mercados mundiales abiertos, ni la conservadora clase media sobreviviendo entre el sueño de ser poderosa y la realidad de ser rebaño del pastor en turno.

Y ni hablar de la clase trabajadora del campo y la ciudad, en condiciones más difíciles si posible fuera.

Y, para completar la imagen apocalíptica, millones de desplazados y migrantes agolpándose en las fronteras que, de pronto, se volvieron tan reales como los muros que, a cada paso, interponen gobiernos y criminales. En la geografía mundial de los medios de comunicación y las redes sociales, los desplazados, fantasmas errantes sin nombre ni rostro, apenas son un número estadístico que muta su ubicación.

¿El calendario? Apenas un día después de la promesa del fin de la historia, de la solemne declaración de la supremacía de un sistema que otorgaría bienestar a quien trabajara, de la victoria sobre el “enemigo comunista” que pretendía coartar la libertad, imponer dictaduras y generar pobreza, de la eternidad prometida que anulaba todas las genealogías. El mismo calendario que anunciaba apenas ayer que la historia mundial recién empezaba. Y resulta que no, que todo no era sino el preludio de la más espantosa pesadilla.

El capitalismo como sistema mundial colapsa, y, desesperados, los grandes capitanes no atinan a dónde ir. Por eso se repliegan a sus guaridas de origen.

Ofrecen lo imposible: la salvación local contra la catástrofe mundial. Y la pamplina se vende bien entre una clase media que se difumina con los de abajo en sus ingresos, pero pretende suplir sus carencias económicas con refrendos de raza, credo, color y sexo. La salvación de arriba es anglosajona, blanca, creyente y masculina.

Y ahora, quienes vivían de las migajas que caían de las mesas de los grandes capitales, ven desesperados cómo también contra ellos se levantan los muros. Y, el colmo, pretenden encabezar la oposición a esa política guerrera. Así vemos a la derecha intelectual hacer gestos de contrariedad e intentar tímidas y ridículas protestas. Porque no, la globalización no fue el triunfo de la libertad. Fue y es la etapa actual de la tiranía y la esclavitud.

Las Naciones ya no lo son, aunque aún no se hayan percatado de ello sus respectivos gobiernos. Sus banderas y emblemas nacionales lucen raídos y descoloridos. Destruidos por la globalización de arriba, enfermos por el parásito del Capital y con la corrupción como única señal de identidad, con torpe premura los gobiernos nacionales pretenden resguardarse a sí mismos e intentar la reconstrucción imposible de lo que alguna vez fueron.

En el compartimento estanco de sus murallas y aduanas, el sistema droga a la medianía social con el opio de un nacionalismo reaccionario y nostálgico, con la xenofobia, el racismo, el sexismo y la homofobia como plan de salvación.

Las fronteras se multiplican dentro de cada territorio, no sólo las que pintan los mapas. También y, sobre todo, las que levantan la corrupción y el crimen hecho gobierno.

La bonanza posmoderna no era sino un globo inflado por el capital financiero. Y vino la realidad a pincharla: millones de desplazados por la gran guerra llenan las tierras y las aguas, se amontonan en las aduanas y van haciendo grietas en los muros hechos y por hacer. Alentados antes por el gran Capital, los fundamentalismos encuentran tierra fértil para sus propuestas de unificación: “del terror nacerá un solo pensamiento, el nuestro”. Después de ser alimentada con dólares, la bestia del terrorismo amenaza la casa de su creador.

Y, lo mismo en la Unión Americana, que en la Europa Occidental o en la Rusia neo zarista, la bestia se retuerce e intenta protegerse a sí misma. Encumbra ahí (y no sólo ahí) a la estupidez y la ignorancia más ramplonas y, en sus figuras gobernantes, sintetiza su propuesta: “volvamos al pasado”.

Pero no, América no volverá a ser grande de nuevo. Nunca más. Ni el sistema entero en su conjunto. No importa qué hagan los de arriba. El sistema llegó ya al punto de no retorno.

 

-*-

 
Contra el Capital y sus muros: todas las grietas.

 

La ofensiva internacional del Capital en contra de las diferencias raciales y nacionales, promoviendo la construcción de muros culturales, jurídicos y de cemento y acero, busca reducir más aún el planeta. Pretenden crear así un mundo donde sólo quepan los que arriba son iguales entre sí.

Sonará ridículo, pero así es: para enfrentar la tormenta el sistema no busca construir techos para guarecerse, sino muros detrás de los cuales esconderse.

Esta nueva etapa de la guerra del Capital en contra de la Humanidad debe enfrentarse sí, con resistencia y rebeldía organizadas, pero también con la solidaridad y el apoyo a quienes ven atacadas sus vidas, libertades y bienes.

Por eso:

Considerando que el sistema es incapaz de frenar la destrucción.

Considerando que, abajo y a la izquierda, no debe haber cabida para el conformismo y la resignación.

Considerando que es momento de organizarse para luchar y es su tiempo de decir “NO” a la pesadilla que desde arriba nos imponen.

LA COMISIÓN SEXTA DEL EZLN Y LAS BASES DE APOYO ZAPATISTAS CONVOCAMOS:

I.- A la campaña mundial:

 

Frente a los muros del Capital:

 

la resistencia, la rebeldía, la solidaridad y el apoyo de abajo y a la izquierda.

 

Con el objetivo de llamar a la organización y la resistencia mundial frente a la agresividad de los grandes dineros y sus respectivos capataces en el planeta, y que aterroriza ya a millones de personas en todo el mundo:

Llamamos a organizarse con autonomía, a resistir y rebelarse contra las persecuciones, detenciones y deportaciones. Si alguien se tiene que ir, que sean ellos, los de arriba. Cada ser humano tiene derecho a una existencia libre y digna en el lugar que mejor le parezca, y tiene el derecho a luchar para seguir ahí. La resistencia a las detenciones, desalojos y expulsiones son un deber, así como deber es apoyar a quienes se rebelan contra esas arbitrariedades SIN IMPORTAR LAS FRONTERAS.

Hay que hacerle saber a toda esa gente que no está sola, que su dolor y su rabia es vista aún a la distancia, que su resistencia no es sólo saludada, también es apoyada así sea con nuestras pequeñas posibilidades.

Hay que organizarse. Hay que resistir. Hay que decir “NO” a las persecuciones, a las expulsiones, a las cárceles, a los muros, a las fronteras. Y hay que decir “NO” a los malos gobiernos nacionales que han sido y son cómplices de esa política de terror, destrucción y muerte. De arriba no vendrán las soluciones, porque ahí se parieron los problemas.

Por eso llamamos a la Sexta en su conjunto a que se organice, según su tiempo, modo y geografía, para apoyar en y con actividades a quienes resisten y se rebelan contra las expulsiones. Sea apoyándolos para que regresen a sus hogares, sea creando “santuarios” o apoyando los ya existentes, sea con asesorías y apoyos legales, sea con paga, sea con las artes y las ciencias, sea con festivales y movilizaciones, sea con boicots comerciales y mediáticos, sea en el espacio cibernético, sea donde sea y como sea. En todos los espacios donde nos movamos es nuestro deber apoyar y solidarizarnos.

Llegó el momento de crear comités de solidaridad con la humanidad criminalizada y perseguida. Hoy, más que nunca antes, su casa es también nuestra casa.

Como zapatistas que somos, nuestra fuerza es pequeña y, aunque es amplio y hondo nuestro calendario, nuestra geografía es limitada.

Por eso y para apoyar a quienes resisten a las detenciones y deportaciones, desde hace varias semanas la Comisión Sexta del EZLN ha iniciado contactos con [email protected], grupos, colectivos y organizaciones adherentes a la Sexta en el mundo, para ver el modo de hacerles llegar una pequeña ayuda de modo que les sirva como base para lanzar o continuar toda suerte de actividades y acciones a favor de [email protected] [email protected]

Para iniciar, les enviaremos las obras artísticas creadas por [email protected] indígenas zapatistas para el CompArte del año pasado, así como café orgánico producido por las comunidades indígenas zapatistas en las montañas del sureste mexicano, para que, con su venta, realicen actividades artísticas y culturales para concretar el apoyo y la solidaridad con los migrantes y desplazados que, en todo el mundo, ven amenazadas su vida, libertad y bienes por las campañas xenofóbicas promovidas por los gobiernos y la ultra derecha en el mundo.

Eso por lo pronto. Ya iremos ideando nuevas formas de apoyo y solidaridad. Las mujeres, hombres, niños y ancianos zapatistas no les dejaremos [email protected]

II.- Invitamos también a toda la Sexta y a quien se interese, al seminario de reflexión crítica “LOS MUROS DEL CAPITAL, LAS GRIETAS DE LA IZQUIERDA” a celebrarse los días del 12 al 15 de abril del 2017, en las instalaciones del CIDECI-UniTierra, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México. Participan:

Don Pablo González Casanova.

María de Jesús Patricio Martínez (CNI).

Paulina Fernández C.

Alicia Castellanos.

Magdalena Gómez.

Gilberto López y Rivas.

Luis Hernández Navarro.

Carlos Aguirre Rojas.

Arturo Anguiano.

Sergio Rodríguez Lascano.

Christian Chávez (CNI).

Carlos González (CNI).

Comisión Sexta del EZLN.

 

Próximamente daremos más detalles.

III.- Convocamos a [email protected] [email protected] artistas a la segunda edición del “CompArte por la Humanidad” con el tema: “Contra el Capital y sus muros: todas las artes” a celebrarse en todo el mundo y en el espacio cibernético. La parte “real” será en fechas del 23 al 29 de julio del 2017 en el caracol de Oventik y el CIDECI-UniTierra. La edición virtual será del 1 al 12 de agosto del 2017 en la red. Próximamente daremos más detalles.

IV.- También les pedimos estar [email protected] a las actividades a las que convoque el Congreso Nacional Indígena, como parte de su proceso propio de conformación del Concejo Indígena de Gobierno.

V.- Convocamos a [email protected] cientí[email protected] del mundo a la segunda edición del “ConCiencias por la Humanidad” con el tema: “Las ciencias frente al muro”. A celebrarse del 26 al 30 de diciembre del 2017 en el CIDECI-UniTierra, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México, y en el espacio cibernético. Próximamente daremos más detalles.

No es todo. Hay que resistir, hay que rebelarse, hay que luchar, hay que organizarse.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

 

Subcomandante Insurgente Moisés. Subcomandante Insurgente Galeano.

México, febrero 14 (también día de [email protected] [email protected]) del 2017.

 

 

Publicado enSociedad
Domingo, 25 Septiembre 2016 06:28

Estancamiento secular

Estancamiento secular

Los economistas del mundo están batallando con algo nuevo que les es muy difícil explicar. ¿Por qué es que los precios del mercado de valores han continuado subiendo pese al hecho de que algo conocido como crecimiento parece estar estancado? En la teoría económica dominante no se supone que funcione de tal modo. Si no hay crecimiento, los precios del mercado deberían declinar, estimulando por tanto el crecimiento. Y cuando se recupera el crecimiento, entonces los precios del mercado vuelven a subir.

Todos aquellos que son fieles a esta teorización dicen que la anomalía es una aberración momentánea. Algunos niegan incluso que sea cierto. Pero hay otros que consideran la anomalía un desafío importante a la teorización dominante. Buscan revisar la teorización para que tome en cuenta lo que muchos ahora llaman "estancamiento secular". Los críticos incluyen a prominentes personas, algunos de ellos laureados con el Premio Nobel. Incluyen pensadores tan diferentes como Amartya Sen. Joseph Stiglitz, Paul Krugman y Stephen Roach.

Aunque cada una de estas personas tiene una diferente línea de argumentos, comparten algunas creencias. Todos ellos consideran que lo que hagan los Estados tiene un impacto grande en lo que ocurre. Todos ellos consideran que la situación actual es poco sana para la economía como un todo y ha contribuido a un incremento signifi- cativo en la polarización del ingreso real. Todos ellos consideran que se debe intentar movilizar la opinión pública para ponerle presión a las autoridades gubernamentales para que actúen formas específicas. Y todos ellos consideran que aunque continuara la actual situación anómala y poco sana todavía algún tiempo, existen políticas estatales apropiadas que harán posible una economía menos polarizada y más sana.

Hace no tanto, el estancamiento secular fue un término utilizado por muchos analistas, primordialmente para describir el estado de la economía japonesa, al comienzo de los años 90 del siglo XX. Pero desde 2008 el uso del concepto se ha aplicado a diversas regiones –miembros de la zona del euro, como Grecia, Italia e Irlanda; Estados ricos en petróleo, como Rusia, Venezuela y Brasil; recientemente también Estados Unidos, y potencialmente actores económicos previamente fuertes como China o Alemania.

Uno de los problemas de quienes buscan entender lo que está ocurriendo es que diferentes analistas utilizan diferentes geografías y diferentes calendarios. Algunos hablan de la situación Estado por Estado y algunos intentan evaluar la situación en la economía-mundo como un todo. Algunos piensan que el estancamiento secular comenzó en 2008; otros dicen que fue en la década de los 90. Otros más piensan que viene de finales de los 60, y unos cuantos más la sitúan aun antes.

Déjenme proponerles una vez más otro modo de entender el estancamiento secular. La economía-mundo capitalista ha existido en partes del globo desde el siglo XVI. Yo le he llamado el sistema-mundo moderno. Se ha expandido de un modo constante en lo geográfico terminando por abarcar el mundo entero desde mediados del siglo XIX. Ha sido un sistema muy exitoso en términos de su principio rector: la interminable acumulación de capital. Es decir, la búsqueda de acumular capital de modo de acumular más capital aún.

El moderno sistema-mundo, como todos los sistemas, fluctúa. También tiene mecanismos que limitan las fluctuaciones y lo empujan hacia un renovado equilibrio. Esto semeja un ciclo de altas y bajas. El único problema es que las caídas nunca retornan al punto bajo previo, sino a uno un poco más alto. Esto se debe a que en el complejo patrón institucional hay resistencia a ir hasta el fondo. La forma real de los ritmos cíclicos es dos pasos hacia arriba y un paso hacia abajo. Por tanto, el punto de equilibrio se mueve.

Si uno mide la abscisa de las tendencias, se mueven hacia una asíntota de 100 por ciento, que por supuesto no pueden cruzar. Un poco antes de dicho punto (digamos, cerca del 80 por ciento), las curvas comienzan a fluctuar alocadas. Esto es señal de que nos hemos movido al interior de la crisis estructural del sistema. Se bifurca, lo que quiere decir que son dos diferentes, casi opuestos, modos de optar por un sistema sucesor (o sistemas). Lo único que no es posible, es hacer que el actual sistema opere del modo normal anterior.

Mientras que antes de ese punto los grandes esfuerzos por transformar el sistema tuvieron como efecto pocos cambios, ahora lo opuesto es cierto. Cada pequeño esfuerzo por cambiar el sistema tiene un gran impacto. Es mi argumento que el sistema-mundo moderno entró en su crisis estructural cerca de 1970 y se mantendrá en ella todavía otros 20-40 años más. Si deseamos evaluar las acciones útiles, necesitamos tener en cuenta dos temporalidades diferentes: el corto plazo (a lo sumo tres años) y el mediano plazo.

A corto plazo lo que podemos hacer es minimizar el sufrimiento de quienes son los más afectados negativamente por la creciente polarización en el ingreso que está ocurriendo. La gente vive en el corto plazo y necesita alivio inmediato. Sin embargo, tal alivio no cambiará el sistema. El cambio puede ocurrir a mediano plazo conforme los que favorecen una clase u otra de sistema sucesor obtienen la suficiente fuerza para inclinar la bifurcación hacia su propia dirección.

He aquí el peligro de no ir lo suficientemente lejos en el análisis crítico del sistema. Sólo si uno mira con claridad que no hay salida del estancamiento persistente uno puede de hecho volverse lo suficientemente fuerte para ganar la batalla política y moral.

Una punta de la bifurcación pugna por remplazar el capitalismo por otro sistema que será tan malo o más que el anterior, manteniendo los rasgos cruciales de jerarquía, explotación y polarización. La otra punta pugna por un nuevo sistema que sea relativamente igualitario y relativamente democrático.

En los años por venir, habrá vueltas que parezcan indicar que el sistema vuelve a funcionar. Puede incluso subir el nivel de empleo en el sistema como un todo (la medida clave del estado del sistema). Pero tal alza no podrá durar mucho, porque la situación global es demasiado caótica. Y el caos paraliza la presteza de los poderosos emprendedores y de las personas simples por igual, en lo tocante a gastar el capital remanente en formas que tienen el riesgo de pérdida y, por tanto, de su supervivencia.

Estamos en un alocado viaje, uno que no es nada placentero. Si nos hemos de comportar con sensatez, el primer requisito es la claridad de análisis, seguida de decisiones morales y juicio político. El fondo del asunto es que ya hace mucho rebasamos el punto en que el capitalismo como sistema histórico pueda sobrevivir.

Traducción: Ramón Vera Herrera

Publicado enEconomía
Lunes, 01 Agosto 2016 07:40

Periodismo feminista en la región

Periodismo feminista en la región

Convocadas por la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género de Argentina, representantes de Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Paraguay, Chile, y otros países, lanzaron la Rpvga. Entre otras cuestiones debatieron sobre cupos, discriminación y acosos.

 

“Si el periodismo puede bajar gobiernos y subirlos, tiene que tener el poder para que las mujeres vivamos mejor en el mundo.” Se podría decir que esta idea, expresada por la periodista Liliana Hendel, resumió el leitmotiv del encuentro realizado el viernes y sábado entre periodistas feministas de toda América para lanzar la Red de Periodistas con Visión de Género de las Américas.


“Cuando una de nosotras llega, llegamos todas, no importa a qué partido político pertenezca”, siguió Hendel, coordinadora junto a Silvina Molina, de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género de Argentina (Ripvgar). Fue en el marco de la apertura del encuentro, en el conversatorio “Periodismo de género: alianzas y trabajo en red”, que se llevó a cabo en la sede de la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, con la presencia de Fabiana Túñez, presidenta del Consejo Nacional de las Mujeres y la Defensora del Público, Cynthia Ottaviano.

 

Túñez, dijo que “cuando las mujeres nos unimos, cuando trabajamos juntas, cuando nos enredamos, somos poderosas. Y no es el poder del patriarcado, es el poder transformador, revolucionario del feminismo”. Desde ese lugar habló de su relación con las y los periodistas en estos últimos años desde la ong de la que es fundadora La casa del encuentro: “Con algunas fue una relación de mucha complicidad y con otros de hacer docencia porque era difícil hace ocho años que no hablaran de crimines pasionales, que no los pusieran en policiales”.

 

Además habló de la necesidad de la unión para definir estrategias regionales. Y por ese motivo celebró la conformación de esta red. “Necesitamos compartir experiencias y saberes desde un feminismo popular. Es necesario que las periodistas se unan contra el patriarcado y el machismo”, dijo.

 

A su turno, Ottaviano planteó que “hoy el desafío que tenemos es el de la construcción de una comunicación igualitaria, no sexista, en un contexto adverso. Ha cambiado la situación de la región”. “Es muy complejo poder construir desde la función pública en un entramado que nos excede y que sigue siendo excluyente para las mujeres y machista. La estructura del Estado también es machista”, agregó.

 

En la misma línea que Túñez, habló de la necesidad de construir “nuevas pedagogías” para “la transformación cultural, porque ésta es una batalla cultural”. “En el ámbito comunicacional el mayor flagelo en Latinoamérica es la comunicación concentrada con lógicas clasistas, machistas y mercantilistas, que violan derechos todos los días”, dijo.

 

Fabiola Calvo, de Colombia, explicó el contexto en el que se trabaja en su país, con 60 años de guerra a cuestas, en el marco de la reciente firma de acuerdos de paz, que no garantiza que la violencia haya terminado.

 

Rachel Moreno, de Brasil, dijo que desde la comunicación hay que “garantizar la permanencia de lo conseguido en términos de derechos”. Explicó que en su país “mujeres y negros son los más golpeados” por el nuevo gobierno, que entre otras medidas regresivas, redujo el ministerio de la Mujer a Secretaría, y nombró al frente a una mujer que está en contra de la despenalización del aborto.

 

Desde Perú, Silvia Quevedo, contó que se está gestando con mucha fuerza la movilización #Niunamenos en su país, para el 13 de agosto y que los medios están muy comprometidos en la difusión de esta convocatoria contra la violencia machista. Quevedo, que vive en la zona de la selva peruana, dijo que en las provincias el machismo es muy fuerte: “Si las mujeres salen, se dice que descuidan al marido y a los hijos”. Zuliana Láinez, también peruana, habló de la precarización laboral de las mujeres periodistas.

 

 

Explicó que el 70 por ciento de los periodistas son mujeres, que las redacciones están altamente feminizadas, pero que las mujeres no ocupan cargos de decisión: “En TV solo hay una mujer directora. El techo de cristal es muy grueso”. Además dijo que hay una brecha salarial importante entre mujeres y hombres periodistas y que la conciliación entre la vida profesional y familiar es un “gran problema”.

 

También señaló que el acoso sexual hacia las mujeres periodistas es alto, en las redacciones y también en las redes sociales, donde “no se ataca su trabajo, sino su vida personal”.

 

En este diagnóstico coincidió Vanessa Rodríguez, de Paraguay. En su país, dijo, la brecha salarial es del 35 por ciento y solo un 7 por ciento de las mujeres llegan a puestos de decisión. En relación al acoso, dijo que “el riesgo está en el propio lugar de trabajo y en las coberturas. Más de la mitad de las mujeres experimentan abuso, acoso, hostigamiento de sus jefes y de sus compañeros”.

 

Victoria Uranga sintetizó la situación en Chile diciendo que no hay medios de comunicación públicos, “tenemos un sistema mediático comercial”. “¿Cómo se construye periodismo allí con enfoque de derechos y de género?”, se preguntó. También coincidió con Ottaviano acerca de la concentración mediática: “Más del 70 por ciento de los avisos del Estado se da a dos grupos periodísticos”.

 

Como se vio, el diagnóstico regional tiene varios puntos de contacto, desde Canadá a la Argentina. A nivel laboral: precarización, brecha salarial, acoso sexual, feminización del periodismo y techo de cristal. A nivel mediático, concentración y tratamiento sexista de la información y los contenidos en general.

 

Tal como resumió Calvo, la nueva red se propone trabajar tomando como eje la visibilización de las mujeres en los medios. Y como identidad, el hilo conductor del feminismo.

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Domingo, 17 Abril 2016 06:57

Dos atributos de la economía mundial

Dos atributos de la economía mundial

Transnacional y financiera. Cada vez más transnacionalizada y progresivamente financiarizada (1). Así es la economía mundial actual. Esos son dos de los atributos de las transacciones internacionales en nuestros días. Dos rasgos característicos que ganan fuerza y extienden sus efectos e intensidad al conjunto de las relaciones económicas internacionales. Panamá y sus despachos de abogados son solo un ejemplo de ello.


Las décadas anteriores sentaron las bases de lo que hoy es una realidad incuestionable: ha surgido una economía financiarizada y transnacionalizada que impone sus formas y contenidos, convirtiéndolos en atributos esenciales del capitalismo mundial.

Convirtiéndolos también en fuentes permanentes de desequilibrios y crisis recurrentes, que amplían y profundizan las crisis, salpicándolas de turbulencias que alimentan la espiral infernal de una gran recesión potencialmente global.


Nadie debería extrañarse de que el dinero fluya buscando el cauce más cómodo, sin aparente control y sin que nadie pueda ejercer regulación alguna. No deberíamos rasgarnos las vestiduras, porque la economía mundial ha ido confeccionando el traje ideal para que suceda de ese modo. El clímax se alcanzó con el Consenso de Washington y la sacralización de la libertad de movimientos de capitales, como axioma indiscutible para fomentar las relaciones económicas. Como clave de bóveda del paradigma neoliberal, del pensamiento único, de la ortodoxia académica que tan conveniente resulta para la defensa de los intereses de unos pocos, en contra de la mayoría.


Otra cuestión distinta es qué tipo de relaciones económicas se quieren fomentar. Porque... los atributos del actual régimen de acumulación mundial potencian un modo de crecimiento y un estilo de desarrollo que genera desigualdades crecientes, crisis repetitivas, insostenibilidad ecológica y disolución del poder efectivo de las mayoría de los gobiernos del mundo, dentro y fuera de sus fronteras. Mientras, en la UE siguen sin enterarse de lo que pasa; o lo que es peor, pretenden ocultar lo evidente: que esta Europa ya no es útil para la defensa de los intereses de la mayoría de sus ciudadanos.


Transnacionalización significa, entre otras cosas, que la producción, comercialización y distribución de los beneficios de las actividades económicas dependen cada vez menos de las fronteras tradicionales. Y ello implica, entre otras consideraciones, una erosión paulatina del margen de actuación de las políticas fiscales, allá donde existen, porque no muchos países gozan de ese privilegio. De hecho, la fiscalidad marca una diferencia fundamental entre los países subdesarrollados y los desarrollados, aunque en estos últimos la libre movilidad de capitales desvirtúa, también, la esencia y la capacidad de acción de las políticas fiscales.


Financiarización implica, entre otras consideraciones, que casi todas las actividades dependen cada vez más de su dimensión financiera; y conlleva, también, que el sector financiero invade los espacios de acción de los demás ámbitos económicos, políticos, sociales, culturales y ambientales. Significa, en síntesis, que cada vez dependemos más de los bancos y de las finanzas. E implica que el capital financiero gana fuerza y que el dinero, bajo sus mantos más visibles de liquidez inmediata y de depósito de valor, es capaz de alterar cualquier decisión económica, productiva, financiera y de otros muchos tipos. Esa es la fuerza de quienes mueven ingentes cantidades de dinero y gestionan los recursos de los más privilegiados, impulsando las tendencias –no necesariamente lineales– en favor de la concentración del capital y del poder. No se trata de confabulación alguna, sino de decisiones hegemónicas, aparentemente desvinculadas aunque parcialmente convergentes.


La codicia, motor del capitalismo, es capaz de endeudar a cualquiera hasta las cejas, porque eso es lo más conveniente para que la actual mecánica económica siga funcionando. Las deudas se reproducen, en un afán frustrado de llenar los huecos que deja la insuficiencia de la demanda efectiva. El poder adquisitivo no crece a la velocidad necesaria y el crédito brota, cual falso maná, para terminar asfixiando a muchos. Las deudas ahogan cada vez a más agentes económicos y países, y sirven de coartada para proporcionar soluciones perversamente lógicas: recortar, reducir el gasto público, devaluar el nivel de vida de la población... porque la política monetaria ya no es útil para encauzar los ciclos económicos en casi ningún lugar del mundo. Menos mal que los bancos, y en su caso los organismos financieros internacionales, pueden salir “al rescate”, cuando les interesa. Y si no son capaces, se dejan rescatar ellos, con el dinero de todos.


Atrás quedaron los tiempos en los que las decisiones de inversión, producción y asignación de recursos se adoptaban con criterios supuestamente racionales, entre los que ocupaba y ocupa un lugar central el afán de lucro: el sano ejercicio de obtener beneficios, mejor de forma rápida y fácil. Hoy día todas esas tareas básicas se encomiendan al dinero mismo, a quienes lo gestionan, a quienes lo acumulan y lo ponen en las “manos invisibles del mercado”, es decir, en los paraísos fiscales y en los lugares donde las actividades offshore solo son controladas por la instancia divina en la que cada uno confíe; aunque es bien sabido que en esa tareas tan mundanas nadie confía en nadie. Por si acaso.


¡De qué nos extrañamos!, si sabemos que solo un pequeñísimo porcentaje de la población mundial, y de la población de cada país, es capaz de acumular cada vez más riqueza, mientras la mayoría ve mermado su nivel de vida, o, lo que es más crudo, continúan inmersos en la pobreza más absoluta.


¡A quién responsabilizamos!, si lo lógico es que la actividad capitalista tienda a invadirlo todo, porque esa es su meta mundial, su afán último, su instinto básico. ¡Por qué nos escandalizamos!, si en la práctica totalidad de países los bancos y las finanzas marcan la senda de la legislación y de los legisladores, imponen su ley, y se garantizan impunidad cuando yerran, algo que ocurre de manera cada vez más repetitiva, porque la financiarización conlleva, como diría mi abuela, que la avaricia rompa el saco.


El mundo asiste a una mutación creciente del concepto tradicional de fronteras. Ya no sirven las barreras administrativas ni políticas.

Los obstáculos físicos son cada vez más fáciles de superar. Lo hacen posible el progreso técnico, el abaratamiento de los transportes, y la fragmentación y deslocalización de los procesos productivos. Las finanzas se encargan del resto: desplazan la capacidad de ahorro de unos pocos, sin que en esa decisión primen criterios nacionales, ni sociales, ni productivos, ni éticos. La inteligencia computarizada hace el resto: asigna riesgos, reparte beneficios, robotiza, y sugiere que las personas hemos dejado de ser el centro esencial de nosotros mismos.


Las empresas y conglomerados transnacionales construyen y manejan a su antojo sus propios espacios de reproducción de su capital y actividades. Lo hacen situándose por encima de los espacios nacionales y de cualquier otra frontera que se les quiera imponer, ya sea legal, moral, institucional o simplemente humanitaria.


Los pasaportes sí sirven aún para algo: hacen más difícil el desplazamiento legal de las personas. Pero... quien puede, si lo necesita, es capaz de comprar los pasaportes que desee, para ir donde y cuando quiera. O busca un testaferro o un experto en finanzas que aproveche la movilidad a su antojo.


Por si acaso, el temor al terrorismo nos recuerda que el mundo sigue necesitando enemigos, para que siga viva también la necesidad de combatirlos. Y si hace falta, se alimenta a esos enemigos, se venden armas a unos y a otros, se promueven guerras pequeñas y grandes, porque esa estrategia sí ayuda a potenciar un tipo de economía que interesa a algunos, aunque perjudique a muchos.


Ante nuestros ojos está surgiendo una nueva economía global, monstruosamente enorme comparada con los organismos internacionales y las instituciones que en teoría deberían encauzar su comportamiento y regular el papel de los agentes económicos (jugadores) que en ella intervienen. Pero esa es otra historia: los agentes económicos más poderosos se concentran, se fortalecen, se nutren de su propia esencia financiera e internacionalizada, contribuyendo a un nuevo “orden” mundial que ni a mi abuela ni a mí nos gusta. Apesta a imperialismo y guerras. A miserias y derroche. A codicia frente a la buena voluntad y deseos de cambio de muchos personas. Deseos que se quedan en nada, ante al poder creciente del dinero que maneja una reducida élite mundial.


Son pocos, pero influyen cada vez más en nuestras vidas, en la incapacidad de acción de los políticos, en el aire que respiramos y en las oraciones que despliegan quienes aún creen que rezar sirve para algo.


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(1) Palazuelos, Enrique et al. (2015): Economía Política Mundial. Akal, pág. 345 (magnífico libro, por cierto, ahora que tengo la oportunidad de decirlo en Público).

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¿Colapso de la Unión Europea? Un punto de vista escéptico

Uno de los juegos que los expertos y los políticos juegan hoy día es verbalizar el por qué y el cómo va a colapsar, ya está colapsando, la Unión Europea (UE). Cualquiera que siga las noticias mundiales conoce las explicaciones estándar: la Grexit y la Brexit (acrónimos que designan la posible salida de Grecia o Gran Bretaña de la UE) sólo conducirán a otras salidas; nadie quiere más migrantes (refugiados) en su país; Alemania tiene demasiado poder, o no lo suficiente; están surgiendo por todas partes fuerzas/partidos de ultraderecha; el acuerdo de Schengen, que accede a movimientos sin visa, está siendo suspendido en casi todos los países que lo habían adoptado; crece imparable el desempleo.


Existe un tema subyacente en esta letanía de pesimismo (¿o es optimismo?). Los europeos, tanto los sofisticados como los ignorantes, se han vuelto impermeables a los argumentos racionales. Casi todos actúan irracionalmente, respondiendo a sus emociones y no a los análisis reflexivos. Pero ¿en verdad es así, Charlie Brown? Da para una buena tira cómica, pero ¿acaso significa que la UE dejará de hecho de existir?


No estoy brindando aquí mis puntos de vista sobre si la Unión Europea es buena o mala, si debería ser apoyada o si deberíamos socavarla. En cambio, quiero analizar lo que pienso que ocurre en la realidad. ¿Será que las instituciones que ahora conforman la Unión Europea continuarán existiendo a 10 o 20 años de hoy? Sospecho que sí. Para ver por qué pienso esto, revisemos juntos lo que hace que los europeos –tanto los sofisticados como los “ignorantes– duden de si dar el paso fatal de desmantelar aquello por lo que trabajaron tan duro durante los últimos 70 años. Hay algunas razones que uno podría llamar económicas, otras que serían geopolíticas y, finalmente, otras que podríamos llamar culturales.


Comencemos por la economía. La situación en términos del ingreso actual, tanto para los Estados como para la mayoría de los individuos, es mala en todas partes de la Unión Europea. La cuestión es si desmantelar Europa podría tal vez mejorarla, o de hecho empeorarla.


Algo que está sujeto a constante debate es la Eurozona –¿podrá sobrevivir? Tomemos por ejemplo lo que ocurrió en Grecia y las dos elecciones de 2015 que se celebraron ahí. Alexis Tsipras, el dirigente del partido Syriza, que hoy gobierna, fue elegido en los primeros comicios con una plataforma anti-austeridad. En la negociación con la UE para un préstamo ulterior, él se retractó en justo todo aquello que le había prometido a los votantes griegos. Accedió a las medidas exigidas por la UE que dañan severamente el ingreso real de la mayoría de la población. Debido a esto fue denunciado por las fuerzas de izquierda dentro de Syriza que lo acusaron de traicionar sus promesas, se retiraron del partido y establecieron su lista. No obstante, en las siguientes elecciones que fueron convocadas por Tsipras con gran celeridad volvió a recibir el mandato. Los votantes griegos lo eligieron a él, más que la las fuerzas de izquierda dentro de Syriza.


Parece claro, por lo menos para mí, que los votantes griegos no prestaron atención alguna a las denuncias de izquierda porque, por encima de todo, no querían abandonar la zona del euro. Tsipras hizo su prioridad mantener el euro y, en cambio, las fuerzas de izquierda buscaban volver a una divisa autónoma. Aparentemente, los votantes griegos creyeron que los aspectos negativos más reales de estar en la zona del euro eran menores, en su punto de vista, que los probables aspectos negativos de recrear el dracma.


La situación es más o menos la misma en lo que concierne a los llamados rasgos de la red de seguridad que habían instalado los gobiernos europeos, tal como las pensiones y los beneficios del desempleo. Virtualmente todos los países de la UE han estado recortando su red de seguridad por falta de fondos. Estos recortes los han resistido, a veces con logros, los partidos de izquierda o centroizquierda. Pero ¿acaso hay razones para suponer que si la Unión Europea desapareciera mañana estos gobiernos tendrían más fondos para distribuir? Los partidos de izquierda dicen con frecuencia eso, condenando lo que consideran como presiones neoliberales de la burocracia de la Unión Europea en Bruselas. Pero miren por todo el mundo. ¿Puede alguien señalar gobiernos fuera del alcance de Bruselas que hayan sido capaces de incrementar sus gastos relativos al estado de bienestar?


Si no existen ventajas reales en desmantelar la UE, en términos de los niveles de ingresos, ¿hay alguna otra razón para hacerlo? La UE ha jugado un importante papel geopolítico desde su establecimiento y su membresía ha crecido constante. Estados Unidos ha estado apoyando públicamente el surgimiento y expansión de la Unión Europea, pero la ha intentado socavar en los hechos. Estados Unidos ha visto a la UE como un peligro geopolítico importante. Es obvio para casi todos los observadores que la fuerza geopolítica de la UE es resultado de los números. Un desmantelamiento terminaría con esta fuerza y reduciría a los Estados europeos separados a una importancia geopolítica casi nula.


Al final, casi todos los líderes y movimientos europeos entienden esto. Sin embargo, pese a que casi todos ellos vayan contra la UE como estructura, ¿están preparados para dejar a un lado las ventajas que una gran entidad única les otorga? Los grupos de derecha, en especial en Europa oriental, consideran a la UE como una presión de Estados Unidos para ofrecerles protección militar contra una Rusia tentativamente agresiva. Los grupos de izquierda en otros países, como en Francia, usan la fuerza de la UE para contener lo que piensan que son las acciones tentativamente agresivas de Estados Unidos. ¿Alguno de estos grupos ganaría del desmantelamiento de la UE?


Finalmente, hay los llamados lazos culturales entre Estados Unidos y Europa. Se proclaman en público y se desdeñan más calladamente como remanentes de la dominación hegemónica estadunidense en los primeros 25 años después de 1945. Otra vez ahí hay motivaciones varias. Los partidos y movimientos de izquierda quieren utilizar la estructura unificada como modo de recobrar la autonomía cultural (aun una superioridad) que sienten que tenían antes de 1945. Las fuerzas de derecha quieren utilizar su fuerza para insistir en su autonomía cultural sobre las cuestiones de derechos humanos. De nuevo, en la unión yace la fuerza.


Lo que observo que ocurre es que hay más y más retórica y menos y menos acciones reales. Para bien o para mal, mi sensación es que las instituciones de la UE sobrevivirán. Esto no significa que no cambien. Hay, y continuará habiendo, una lucha política real dentro de la UE acerca del tipo de institución colectiva que debería ser. Esta lucha política al interior de Europa es una parte de la lucha global acerca del mundo que queremos construir como resultado de la crisis estructural del sistema-mundo moderno.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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Una idea delicada, una experiencia radical

El sistema (lo que quiera que "eso" sea), admite y permite la violación de la igualdad y de la fraternidad. Pero difícilmente permite que haya gente libre. La más peligrosa y riesgosa de todas las ideas y experiencias.

 

Cuando son libres, los seres humanos tienen la capacidad de decidir incluso hasta el último instante. La tradición filosófica llama a esta capacidad, en unas ocasiones, como "voluntad", y en otras como "libre albedrío". El énfasis, naturalmente no está en la capacidad de cambiar de opinión o introducir una acción cualquiera. El énfasis está en: "(incluso en) el último instante".


Esta es la mejor expresión de libertad, y la esencia misma de la autonomía. No en el hecho de actuar de tal o cual manera, sin constricciones, sin restricciones, sino, por el contrario, y más radicalmente, en el hecho mismo de que, incluso en ocasiones sin razones intelectuales o cognitivas, los seres humanos pueden cambiar impredeciblemente el decurso de una acción.


En otras palabras, la libertad consiste y se expresa a la vez en esa clase de inflexiones o de bifurcaciones que introducimos incluso aunque no sepamos muy bien por qué. Al fin y al cabo, una cosa es la libertad misma, y otra muy distinta, la justificación de la misma. En este último plano entran todos los mecanismos, ideológicos o no, de racionalización y argumentación. En el primer plano, se trata de una vivencia, de una experiencia plena, pura. Kant jamás pudo haberse acercado a aquel primer plano. (No en vano era pietista).


Y es que, propiamente bien entendida, la libertad es ante–predicativa. Lo cual no quiere, en manera alguna, oponerse al hecho que de ella puedan y deban hacerse justificaciones, reflexiones y argumentos de diverso tipo e interés. En lo que sí se acercó Kant, pero sin darse cuenta de ello, fue en el hecho de que la libertad consiste en un interés–desinteresado. Aun cuando el lenguaje y el contexto kantiano sean distintos.


Así las cosas, sólo son libres aquellos individuos que tienen la capacidad de poder variar, ad libitum, una historia, una trayectoria, un programa determinados. Eso, literalmente, incluso aunque sea a última hora. Exactamente en este sentido, contra las racionalizaciones variopintas que se quiera hacer de la libertad, ella es una experiencia límite. O bien porque introduce una nueva fase en la trayectoria de un fenómeno, o bien porque rompe por completo las previsiones y previsibilidades que, hasta ese momento, cabía imaginar.


Dicho en el lenguaje clásico de la revolución de 1789, el sistema, el establecimiento todo lo perdona y lo admite: así, por ejemplo, que en ocasiones no seamos fraternos con los demás, o bien que por momentos nos comportemos de forma inequitativa con otros. Esto es, el sistema —lo que quiera que "eso" sea—, admite y permite la violación de la igualdad y de la fraternidad. Pero difícilmente permite que haya gente libre. La más peligrosa y riesgosa de todas las ideas y experiencias.


En efecto, lo que "el sistema" pide es cosas como afiliación, lealtad, sentido de pertenencia, fidelidad, compromiso y otras cosas semejantes. Pero el criterio propio, la decisión autónoma, en una palabra: la libertad, esa es una idea y una experiencia peligrosa. Precisamente por ello se implementan tantos dispositivos como sean necesarios para hacer a la gente previsible. Y, por tanto, controlable. Política y militarmente, por ejemplo, es el temor que generan siempre los "lobos solitarios" (un contrasentido, en realidad, pues en rigor, los lobos tienen un profundo sentido de la manada).


Lo que hace "el sistema" es convertir a los individuos en seres previsibles, y tan previsibles como quepa imaginar. No en vano, eufemísticamente, se dice, con criterio por lo demás eminentemente fisicalista, que la buena ciencia (lo que quiera que ello sea) hace predicciones. La impronta social y política no cabe ser obliterada.


La libertad auténtica puede ser entendida negativamente como la ausencia de constricciones, restricciones y condicionamientos. En este sentido, exactamente, la verdadera libertad no sabe de causalidad. Pero positiva o afirmativamente, la auténtica libertad introduce imprevisiblemente fluctuaciones, perturbaciones, inflexiones o bifurcaciones allí donde hace justo un instante no las había. En el lenguaje de la complejidad, ello se dice así: la libertad es sensible a las condiciones iniciales, y éstas son radicalmente diferentes a las "condiciones originales". El concepto de "condiciones iniciales", originariamente introducido por Galileo, hace referencia a las condiciones en el presente, en cada instante. En otras palabras, se trata de la atención a cada punto crítico, a cada estado crítico.


Los seres libres son verdaderamente pocos; una inmensa minoría. Pues la mayoría sencillamente eso: reacciona, responde, tiene causas y razones para sus actos, y generalmente esas causas son externas aun cuando hayan podido ser interiorizadas y entonces asumidas como propias. Los seres verdaderamente libres poseen un criterio propio, pero no hacen de él un asunto de propaganda. Sin más, los seres verdaderamente libres no hablan de su libertad; la ejercen. Y los reconocemos cuando los vemos. Análogamente como sucede con los sabios, que no hacen de su sabiduría un asunto público, sino, la viven.


El ejemplo es siempre el mejor maestro, pero el ejemplo no es un asunto de técnicas pedagógicas, de estrategias educativas, o de campañas publicitarias. El ejemplo se lo vive, y se lo trasmite "desde adentro". En este sentido, aunque suene críptico, el Buda decía: "Si lo tienes te lo doy; si no lo tienes te lo quito".


Al fin y al cabo, los seres humanos son capaces de tomar decisiones, y muchas veces asumen esas decisiones aunque no sepan intelectualmente muy bien por qué lo hacen. Pero en alguna parte de su sistema endocrino, o linfático, por ejemplo, sí poseen los argumentos para su acción o para sus decisiones. Como se ha dicho tantas veces, el cerebro nos engaña, y podemos engañarlo. El cuerpo, por el contrario, jamás nos miente. Sólo que no se trata de subrayar aquí, por otros caminos el dualismo entre mente y cuerpo (res cogitans y res extensa). La buena vida sabe que ambas instancias son una sola, pero que su verdad se enraíza en algún lugar que no se agota en los argumentos o las justificaciones. Aunque en ocasiones estemos obligados a suministrarlas, pues exactamente en ello consiste una vida en común (koinonía), y ulteriormente la vida en sociedad (politeia).


Accedemos a los demás a través de nuestras decisiones, nuestras acciones y nuestras palabras. Y también los demás acceden a nosotros por los mismos medios, principalmente. Pero ello no debe hacernos creer que terminamos de conocer, de apropiarnos o de determinar a los demás. Los otros siempre permanecen como un enigma que no termina de resolverse enteramente. Como el mundo, como la vida.


En resumen, la libertad consiste propiamente en un acto de indeterminación: indeterminación de sí misma, indeterminación del mundo, indeterminación de la vida misma. En esto consiste pensar la complejidad, a saber: en indeterminar los fenómenos. Análogamente a lo que acontece con la libertad; cuando somos libres.

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