La nueva etapa del neozapatismo mexicano

Después de más de veinte años de vida pública, y más de treinta de existencia, el neozapatismo mexicano continúa más vivo, activo y creativo que nunca. Y esto a pesar del constante –y reciente– e incrementado hostigamiento militar y paramilitar del Estado en contra de las dignas comunidades indígenas neozapatistas, y más allá también de la evidente y sistemática campaña de invisibilizacion y marginación montada por los medios de comunicación masiva, oficiales y privados, de prácticamente todo el espectro de la sociedad mexicana1.

Sin embargo, y no obstante esta 'guerra de alta intensidad' que tanto los gobiernos priistas como panistas han implementado en su contra, es un hecho claro que sus bases de apoyo han pasado a ser, en estos veinte años de su vida pública, de varias decenas de miles de indígenas rebeldes, a varias centenas de miles en pie de lucha. Y eso, sin contar a los también cientos de miles y millones de simpatizantes que el neozapatismo generó a lo largo y ancho del planeta, hoy agrupados, en México, en el vasto y creciente movimiento de la 'Sexta' nacional, y en el mundo, en los cientos de Comités de Apoyo, de Solidaridad, de Observación, de Acompañamiento e incluso también de abierta militancia en el igualmente muy amplio movimiento de la 'Sexta' internacional2.

Además, y acompañando a este crecimiento cuantitativo, sostenido y enorme de sus bases de apoyo directas, y de ese movimiento nacional e internacional de la 'Sexta' por ellos convocado, también es evidente una clara maduración y consolidación orgánica del propio neozapatismo, el que en estas dos décadas pasó de denunciar y criticar al atroz sistema capitalista que aún padecemos a nivel mundial, a comenzar a construir en una 'pequeña escala' –pequeña relativamente, pues ella ocupa casi tres cuartas partes de todo el territorio del estado de Chiapas, es decir, poco menos de 60.000 km2 de extensión–, los claros gérmenes de un mundo nuevo, ya no capitalista, y no regido por la lógica del lucro, de la explotación económica, de la opresión política y de la discriminación social y cultural en todas sus formas.

Por eso, más allá de los naturales reflujos y luego relanzamientos que el movimiento neozapatista ha conocido, y que son propios de todo movimiento social vivo y activo, es claro hoy que su influencia dentro del vasto conjunto de las luchas y de los movimientos anticapitalistas y antisistémicos de todo el mundo, continúa siendo muy grande y muy presente, inspirando, por ejemplo todo tipo de movilizaciones sociales fuertes, como lo vimos hace unos pocos años en varias de las grandes revueltas de 2011, y de seguir alimentando con sus múltiples lecciones a las rebeliones y a los combates desplegados en los cinco continentes de nuestro cada vez más pequeño planeta Tierra.

 

Renovarse, conservando los objetivos: la persistencia del neozapatismo.

 

El 21 de diciembre de 2012, en la fecha supuestamente anunciada del 'fin del mundo' según el calendario maya, los neozapatistas 'tomaron' por segunda vez, aunque ahora de manera pacífica y no armada, cinco cabeceras municipales del estado de Chiapas, movilizando a más de 40.000 miembros de sus bases de apoyo, y anunciando con ello la apertura en su movimiento de una nueva etapa, la cuarta, que pocos meses después se concretó, primero en la gran convocatoria, nacional e internacional, del nuevo movimiento social anticapitalista y antisistémico conocido como 'La Sexta', y más adelante, en la original e importante iniciativa de la 'Escuelita Zapatista', en la importante reunión con el Congreso Nacional Indígena de México, y más recientemente, en la celebración del Primer Festival Mundial de las Resistencias y las Rebeldías contra el Capitalismo de diciembre de 2014 y enero de 2015 y del Seminario "El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista" de mayo de 2015.

Nueva etapa, que al mismo tiempo que mantiene ciertas continuidades importantes con la que le antecedió –'La Otra Campaña', desarrollada entre junio de 2005 y diciembre de 2012, e incluso con toda la historia previa del neozapatismo–, representa también un claro paso adelante y una nueva estrategia política general, y por ende, un conjunto también de discontinuidades evidentes con esas mismas fases de la historia neozapatista que le preceden3.

En esta nueva etapa y en continuidad con toda su historia previa, el neozapatismo sigue afirmando su profunda vocación anticapitalista y antisistémica, que asume que la causa de todos nuestros males no es ni un individuo ni un partido político cualquiera, sino un sistema social y todo un proyecto civilizatorio, y que por lo tanto nuestros objetivos solo podrán cumplirse cabalmente cuando hayamos eliminado a ese capitalismo planetario de la entera faz del planeta Tierra.

Igualmente, continúa viva su generosa postura condensada en su lema planteado desde 1994, de 'Para todos, todo, para nosotros, nada', que implica y ha implicado ya muchas veces en el pasado, que el neozapatismo no lucha egoístamente solo por sus demandas indígenas, y ni siquiera solo por liberar al pueblo mexicano del atrasado capitalismo que aún padece, sino que está dispuesto a colocar en riesgo y en la balanza de la apuesta en juego, todos sus propios logros cada vez que la situación lo amerita.

También se mantiene en esta nueva etapa del neozapatismo, su lucha en contra de toda posible forma de exclusión, y desde ella su tenaz defensa de un proyecto de lucha basado en el respeto del otro, en el reconocimiento y hasta la celebración de la diferencia, en la tolerancia y en el explícito cultivo de la diversidad.

Además, esta nueva etapa mantiene aún el objetivo, declarado en 'La Otra Campaña', de impulsar en México la formación de un vasto y potente movimiento nacional antisistémico y anticapitalista, civil y pacífico, encaminado a transformarlo radicalmente, instaurando un nuevo e inédito gobierno nacional que 'mande obedeciendo', una economía igualitaria donde nadie explote al otro ni viva del trabajo de otros, en donde sin ricos ni pobres 'estén todos parejitos', y una sociedad y una cultura basadas en el cultivo de la diferencia y la diversidad, un 'mundo donde quepan muchos mundos', sin jerarquías, asimetrías ni exclusiones de ningún tipo4.

Finalmente, otro elemento de clara continuidad en esta nueva etapa, es el de continuar predicando con el propio ejemplo, es decir, el de mantener una coherencia total entre sus discursos y sus acciones, lo que entre muchas otras cosas también implica que luchar por ese mundo nuevo no capitalista ni clasista debe comenzar a hacerse aquí y ahora.

 

Mantenerse, renovando la estrategia: la nueva etapa del neozapatismo.

 

De otra parte, existen también varios rasgos originales, que son claras discontinuidades de esta nueva etapa frente a las anteriores.

1) El acento mayor que ahora el neozapatismo coloca en torno a la dimensión internacional y planetaria de su propia lucha. Pues si bien es claro que la tarea de cada movimiento revolucionario es la de hacer la revolución en su propio país –y esto, no por ningún tipo de chovinismo o de nacionalismo cualquiera, ambos hoy ya bastante anacrónicos–, también es cada día más evidente que la lucha en contra del capitalismo solo puede ser una lucha mundial, pues todos los que estamos en su contra solo triunfaremos realmente cuando cada uno en su país, y todos juntos en todo el planeta, hayamos enterrado definitivamente a ese capitalismo planetario.

De modo que, si en contra de su propia voluntad, su movimiento tuvo sobre todo presencia en Chiapas en las dos primeras etapas de su vida histórica, y si en la tercera etapa –2005 a 2012–, se convirtió en un movimiento de alcance nacional con 15,000 miembros repartidos en todo el territorio mexicano (quince mil miembros, no quince mil personas, pues el miembro número uno del movimiento era el EZLN, que incluye a cientos de miles de personas), en esta nueva etapa el neozapatismo se afirma doblemente, primero como un movimiento anticapitalista y antisistémico mexicano, agrupado en la Sexta nacional, y en segundo lugar, como un movimiento antisistémico y anticapitalista internacional y planetario, autodesignado como la Sexta internacional.

2) El complejo diagnóstico y análisis que el neozapatismo hace de la sociedad capitalista más contemporánea. Pues a todos los grupos del 'abajo social' que antes había ya convocado el neozapatismo, ahora va a sumar uno nuevo, que es el de los 'desposeídos totales' del mundo, al que los zapatistas llaman los 'sótanos de la sociedad' o el abajo dentro del abajo social. Y quizá parte del impacto universal y duradero del neozapatismo, se explica también precisamente por su capacidad de haber transformado su lucha local y especifica en contra de la exclusión secular de los indígenas mexicanos por parte del Estado, en una lucha verdaderamente universal en pro de todos los excluidos del mundo y en contra de toda forma de exclusión social o cultural posible5.

Convocatoria entonces a esos 'sótanos' sociales que son el nivel más bajo del abajo social, que no solo hace evidente la riqueza conceptual y de caracterización teórica del Neozapatismo, en su análisis y diagnóstico del capitalismo más contemporáneo, capitalismo que debido a su crisis terminal reproduce y ahonda ahora de modo extremo todos esos procesos de desposesión total, sino que también ubica muy certeramente a los nuevos sujetos y actores sociales, producidos por este capitalismo de nuestro más actual presente, que hoy engrosan masivamente las filas de la rebelión mundial anticapitalista y antisistémica en curso.

3) Un rasgo de la novedad radical de esta etapa más reciente del neozapatismo, está en la forma de organización que ellos proponen para todo el movimiento de la Sexta, nacional e internacional, basado en el principio de no hegemonizar y de no homogeneizar a los distintos miembros.

Un modo de organización que casi parecería, según los parámetros tradicionales, una no-organización o hasta una anti-organización, pues no solo no implica inscripción, formularios, recomendación de un tercero, pruebas, requisitos previos, ni procesos complicados de formación o aprendizajes preparatorios, ni tampoco experiencia o militancia probadas anteriores, sino que además es una organización totalmente horizontal, sin jerarquías ni delegación de funciones o tareas, totalmente desconcentrada y descentralizada, además de promotora explicita para todos y cada uno de sus miembros individuales y colectivos, de la mayor autonomía, libertad e iniciativa propia posibles.

Partiendo de la convicción, expresada por el Subcomandante Marcos, de que 'para rebelarse y luchar no son necesarios ni líderes, ni caudillos, ni Mesías ni salvadores'6, los zapatistas proponen que la forma de organización de la Sexta, tanto nacional como internacional, se base solo en que son de este movimiento aquellos que declaran por sí mismos, libre y voluntariamente, ser miembros de la Sexta, y cuya única condición es la de proponer en sus modos, formas, desde sus calendarios y geografías propios, compromisos de acción y cumplirlos.

Nueva forma de organización, cercana a una estructura rizomática, que va a revolucionar totalmente los esquemas de organización de todos los movimientos anticapitalistas y antisistémicos anteriores e incluso actuales, al replantear de modo radicalmente distinto la relación entre 'lideres' y 'masas', o entre 'vanguardias' y 'movimientos o sectores o clases aliados', lo mismo que entre 'programa', 'estrategia' y 'táctica' de un lado, y acciones 'espontaneas', 'inmediatas' o 'no organizadas o planificadas previamente' por el otro, igual que los vínculos entre 'disciplina de la organización' y libertad de acción individual o colectiva de sus miembros, o entre los 'intelectuales', la 'conciencia', o el 'saber erudito' de una parte, y los militantes de base, o el instinto revolucionario o los saberes populares de la otra, entre muchos puntos directamente conectados con estas nuevas formas y estructuras organizativas de los movimientos.

Revolución que supera las falsas antítesis entre los dos polos mencionados de cada una de las relaciones recién enunciadas, aunque siempre en la lógica de devolver el protagonismo central a las bases del movimiento, y que avanza en el sentido de reunificar, en lugar de oponer, ambos polos de cada falsa antítesis enunciada.

Lo que se mostró muy claramente, por ejemplo, primero en la 'Escuelita Zapatista' donde los 'intelectuales' fueron real y rigurosamente educados e instruidos por los indígenas bases de apoyo, y más recientemente, con la 'muerte' (simbólica) del Subcomandante Marcos, el que si bien cumplió una tarea que fue esencial e imprescindible en las etapas anteriores, como vocero oficial del neozapatismo, y como 'puente' entre el digno movimiento indígena y la sociedad civil, ahora ha dejado de ser necesario, cuando ese neozapatismo dialoga ya directamente con todos los miembros de la Sexta, nacional e internacional, como se ejemplifico claramente en el reciente Seminario "El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista", y cuando dicho puente se vuelve superfluo porque hoy la sociedad civil y el neozapatismo son ya compañeros de lucha, en el vasto combate anticapitalista y antisistémico que, seguramente, más temprano que tarde, habremos de ganar.

Porque si los compañeros neozapatistas nos han enseñado durante veinte años que el 'nosotros' colectivo debe ser siempre mucho más importante que cualquier 'yo' individual, y si una de sus críticas centrales a la vieja y ya caduca actividad de la política humana, es que se basa en la cada vez más injustificada e ilegítima 'delegación' de la capacidad de decidir de las mayorías hacia toda suerte de 'líderes', caudillos, 'mesías', salvadores, iluminados, intelectuales, o pretensos 'guías' ilustrados, siempre autodesignados y siempre absurdos, entonces es lógico y fácilmente comprensible que ellos mismos sustituyan al anterior vocero, el Subcomandante Insurgente Marcos, por el nuevo vocero, el Subcomandante Insurgente Moisés, al mismo tiempo en que destruyen y eliminan tranquilamente a ese holograma o botarga que habían creado, inflado y alimentado los medios de comunicación masiva capitalistas, y que era esa falsa imagen del Subcomandante Marcos.

Lo que no impide para nada que el verdadero Subcomandante Marcos, y no el holograma creado desde el exterior, siga siendo un compañero de lucha valioso, querido y respetado por todas las comunidades neozapatistas, y siempre fiel y comprometido colaborador central del movimiento neozapatista y de la Sexta, nacional e internacional, en su conjunto. Aunque ahora, rebautizado como Subcomandante Insurgente Galeano.

Así que desde la clara convicción de que los líderes somos todos, y de que, parafraseando a Marx, la emancipación de todos nosotros solo puede ser obra de nosotros mismos, bien podemos decir, tranquila y alegremente: ¡El Subcomandante Insurgente Marcos ha 'muerto'!, ¡Viva el Subcomandante Insurgente Galeano!

 

1 El 2 de mayo de 2014 fue arteramente asesinado un maestro zaatista, y heridos otros 13 de sus bases de apoyo, además de haber destruido una escuela y una sus clínicas, todo ello en el Caracol de La Realidad, bastión histórico y simbólico del neozapatismo y centro importante de su irradiación original en tierras chiapanecas. Sobre esta situación y la campaña mundial de apoyo que desató, véanse http://www.ezln.org.mx.
2 Llamado movimiento de la 'Sexta', tanto nacional como internacional, por estar construido a partir de su adhesión explícita a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, del año de 2005, y no por inscribirse, para nada, en la serie de la Primera, la Segunda, la Tercera o la Cuarta Internacionales, que van desde Marx hasta el movimiento trotskista.
3 Sobre la periodización general de la historia del neozapatismo, y también sobre los rasgos específicos de su nueva etapa, cfr. Carlos Antonio Aguirre Rojas, 'La nueva etapa del neozapatismo mexicano', en Contrahistorias, núm. 21, 2013, que es una versión mucho más amplia de este mismo ensayo que el lector tiene ahora entre sus manos.
4 Sobre este proyecto de crear ese movimiento nacional antisistémico y anticapitalista en México, vale la pena releer la 'Sexta Declaración de la Selva Lacandona', la que según el Subcomandante Marcos ha sido hasta hoy 'la más audaz y la más zapatista de todas las iniciativas' del neozapatismo, http://www.ezln.org.mx Véanse también los artículos incluidos en Contrahistorias, núm. 6, México, 2006.
5 cfr. Immanuel Wallerstein, 'Marcos, Mandela y Gandhi', del 1 de marzo de 2001, en el sitio en internet del Fernand Braudel Center: http://fbc.binghamton.edu, y también Carlos Antonio Aguirre Rojas, Antimanual del Buen Rebelde, Ed. Desde Abajo, Bogotá, 2013 y Movimientos Antisistémicos. Pensar lo antisistémico en el Siglo XXI, Ed. Prohistoria, Rosario, 2012.
6 Esta afirmación la hizo el Subcomandante Marcos en su discurso final, 'Entre la luz y la sombra', en donde también declara su propia 'muerte' (simbólica), el 25 de mayo de 2014, discurso que puede consultarse en el sitio de 'Enlace Zapatista'. Sobre esta última, véase Carlos Antonio Aguirre Rojas, "La muerte (simbólica) del Subcomandante Insurgente Marcos y el nosotros colectivo neozapatista" en Contrahistorias, núm. 24, 2015

Publicado enEdición Nº 213
Viernes, 06 Febrero 2015 06:50

Mirar la realidad de frente para cambiarla

Mirar la realidad de frente para cambiarla

Aunque resulta indudable que vivimos un periodo turbulento y, por tanto, opaco y confuso, la diversificación de los puntos de observación y análisis necesarios para comprenderlo no debería dejar de lado principios éticos sin los cuales la actividad para cambiar el mundo pierde sentido. Las modas intelectuales, así como las ilusiones en la evolución gradual del sistema, poco ayudan para guiarnos en la turbulencia.


Una de esas modas es la geopolítica. No son pocos los que buscan atajos que nos evitarían los inevitables dolores de esta etapa. Los BRICS forman parte de la nueva realidad multipolar y caótica, llamados como están a desplazar a las potencias del Norte (Estados Unidos, Unión Europea y Japón) como centros excluyentes del sistema-mundo. Sin embargo, los países llamados emergentes encarnan formas y modos de gestión del capitalismo diferentes al modelo anglosajón, pero tan capitalistas como éste.


Si nos congratulamos de la transición en curso hacia un mundo multipolar, es en la convicción de que el caos sistémico y la multiplicidad de poderes son caldo de cultivo para la lucha antisistémica. Ni más ni menos.


Las miradas gradualistas no toman en serio que vivimos bajo varias guerras. Los 70 años transcurridos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial parecen haber convencido a muchos analistas de que las guerras se han extinguido, cuando son el modo habitual del capitalismo en su fase extractiva y de acumulación por despojo/robo.


El análisis zapatista sobre la cuarta guerra mundial del capital contra los pueblos ayuda a comprender las agresiones que sufren los de abajo en todo el mundo, desde las guerras de aniquilación abiertas, como en Medio Oriente, hasta las guerras silenciosas, que el modelo extractivo descarga sobre los pueblos para instalar minas a cielo abierto, monocultivos y represas hidroeléctricas, por mencionar los casos más frecuentes.


Hay guerras económicas, monetarias, por el control de las fuentes de agua; guerras contra las mujeres y los niños y niñas, en fin, el más diverso tipo de agresiones sistemáticas y sistémicas contra los más diversos pueblos y sectores sociales.


José Luis Fiori, profesor de política económica en la Universidad Federal de Río de Janeiro y coordinador del grupo de investigación Poder Global y geopolítica del capitalismo, esboza una mirada distinta de la economía actual. Debemos comenzar por el análisis y comprensión de cómo funcionan los mercados internacionales, que se parecen más a una guerra de movimientos entre fuerzas desiguales que a un intercambio entre unidades iguales y bien informadas (página13.org.br, 30/1/15).


Inspirado en el historiador Fernand Braudel, Fiori considera que estados y capitales actúan en esa guerra asimétrica como grandes predadores en la lucha por el control monopólico de posiciones de mercado, innovaciones tecnológicas y lucros extraordinarios.


Las consideraciones anteriores (mercados como guerras de posiciones, estados/capitales como predadores) son más consistentes que considerarlos herramientas casi neutrales que pueden ser utilizadas por clases, razas, géneros y etnias en su beneficio. Posiciones de este tipo tienden a desarmar a los de abajo en este periodo en el que no pueden ni deben confiar en otra cosa que no sean sus propias fuerzas y capacidades.


Quisiera agregar tres ideas que Fiori viene esbozando en sus artículos periodísticos y en las que se explaya en su último libro História, estratégias e desenvolvimento: para uma geopolítica do capitalismo (Boitempo, São Paulo, 2014). La primera se relaciona con China, pero puede aplicarse a todos los BRICS. "El poder es siempre expansivo (....) Fue así en cualquier tiempo y lugar, durante toda la historia de la humanidad, independiente de la existencia de economías de mercado, y mucho antes de la existencia del capitalismo" (Outraspalavras, 25 /4/13). Nos alerta sobre la creencia de que Rusia, o China, puedan ser y hacer algo muy distinto de lo que ya conocemos. No son fuerzas anticapitalistas.


La segunda se relaciona con la economía; dice que ésta se subordina a los objetivos de larga duración de los estados. Las políticas económicas de los países varían en el espacio y en el tiempo, y su éxito o fracaso depende de factores externos a la propia política económica, y no a la verdad o falsedad de sus premisas teóricas (Carta Maior, 27/11/14).
Afirma que es inútil buscar políticas económicas de izquierda. Se trata de tener en cuenta los objetivos en función de los cuales los estados adoptan diversos lineamientos económicos. Tiene la virtud que nos aleja del economicismo dominante en las izquierdas, los progresismos y muchos movimientos sociales. En todo caso, esa premisa no debería ser adoptada al pie de la letra por los movimientos antisistémicos, porque es la ética la que preside su accionar.


Por último, tiene una mirada muy clara de la política de Estados Unidos. Recuerda que fue Nicholas Spykman el teórico geopolítico que tuvo mayor influencia en la política exterior estadunidense en el siglo XX. Dividía el subcontinente latinoamericano en dos partes. La parte norte incluye hasta Centroamérica, el Caribe, Venezuela y Colombia, que deben permanecer en absoluta dependencia de Estados Unidos.


El resto de Sudamérica cuenta con tres estados, como Brasil, Argentina y Chile, que pueden amenazar la hegemonía imperial si actúan en común, amenaza que debe ser respondida a través de la guerra. Fiori considera que el problema no es el imperio, sino en este caso la región y, muy en concreto, su propio país: Brasil. Estos son los términos de la ecuación y la posición estadunidense fue siempre muy clara. Lo mismo no se puede decir de la política exterior brasileña (Sin Permiso, 30/03/14).


Nada ganamos culpando al imperio de nuestras debilidades. Es imposible cambiar al enemigo. La pelota está en nuestro campo y sólo nos sirve mirar la realidad de frente.

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Lunes, 29 Septiembre 2014 06:03

¿Qué es el yo biológico?

¿Qué es el yo biológico?

Nuestro yo es, esencial y ulteriormente, un acontecimiento biológico. Con una salvedad: la biología es un fenómeno físico, y la física actual ya no se ocupa de la materialidad del universo o las cosas.


Maturana y Varela producen con El árbol del conocimiento (1984) una inflexión importante en la biología y en el conocimiento en general que, aunados a otros trabajos e investigadores, tales como B. Goodwin, R. Solé, S. Kauffmann, entre otros, habrán de designar lo que entonces se llamaba "la nueva biología".


La idea de base es, aquí, que el conocimiento tiene una base material: la biología. En efecto, el "yo" fue un tema habitualmente exclusivo de filósofos, teólogos ("persona"), psicólogos y teóricos del conocimiento. Maturana y Varela ponen de manifiesto que la quintaesencia de la psicología es la biología y que el fundamento de la filosofía es la biología. Sin embargo, esta idea jamás debe ser entendida como una especie de reduccionismo biologista, sino, por el contrario, en el sentido de que la base material del conocimiento y de todo lo que sea el yo no puede ser entendida sin el recurso a la biología.

Más o menos por la misma época la inmunología cobrará una importancia social, cultural y científica sin iguales en la historia de la medicina, la sociedad y la biología. El acontecimiento que, puntualmente, lanzará al primer plano a la inmunología es el descubrimiento del sida y, concomitantemente, todos los temas y problemas relacionados con enfermedades del sistema autoinmune.


Pues bien, los nuevos estudios en torno al sistema inmune tuvieron durante muchos años, hasta hace muy poco, un foco central: el sistema inmune define lo que es propio (self) de lo ajeno o impropio (non–self), en particular a partir de las relaciones entre antígenos y anticuerpos. Así, el sistema inmunológico es el que permite definir lo propio del cuerpo, la salud, y el yo, frente a lo ajeno, lo impropio, lo extraño.

Profundizando esta idea, el complejo mayor de histocompatibilidad (CMH), descubierto inicialmente en el contexto de los primeros trasplantes de órganos en 1940 (y que le valdría a su autor, Snell, el premio Nobel en 1980) —un grupo de genes situado en el cromosoma 6— cumple la función de presentar los antígenos a los linfocitos T, y, en consecuencia, distinguir claramente lo propio de lo ajeno. El lugar en el que tiene lugar esta diferenciación es el sistema linfático.
En otras palabras, todo lo que sea el yo —en la acepción al mismo tiempo más amplia y fuerte de la palabra— tiene lugar en la escala más fundamental, que es la defensa del organismo frente a lo ajeno, peligroso, diferente, y que se designa con el nombre genérico de "antígenos". Del buen funcionamiento del sistema inmunológico depende la salud del organismo vivo, un acontecimiento que encuentra dos niveles, así: cabe distinguir el sistema inmune natural y el sistema inmune adquirido (o adaptativo). El primero es propio de todos los sistemas vivos en general. El segundo es específico de los vertebrados, de mayor complejidad estructural, fisiológica, anatómica y termodinámica. Más exactamente, son dos los mecanismos de memoria de un organismo superior frente a la agresión: el sistema nervioso central (= cerebro) y el sistema inmunológico. Los linfocitos B le presentan a los linfocitos T lo ajeno y éstos proceden a generar células asesinas (natural killers, o NK cells).

Una función del sistema inmune es la de proteger al organismo de virus, bacterias, hongos y parásitos. Pero la otra función fundamental del sistema inmune es la de permitir la auto–reparación de células, tejidos y órganos, el balance entre células normales y bacterias y virus —por ejemplo, la flora intestinal—, controlar la homeostasis y los procesos de metabolización. Para todo ello, en realidad son tres los sistemas que interactúan y que constituyen una sólida unidad: el sistema nervioso central, el sistema hormonal y el sistema inmunológico. Y el lugar en el que opera el sistema inmune es el organismo a través de la sangre (sistema sanguíneo) y los linfos (sistema linfático —"de agua") del organismo.

En otras palabras, el lenguaje del sistema inmunológico es un lenguaje hormonal (químico) en el que la comunicación y los procesamientos de información son determinantes. El cerebro produce hormonas que actúan con los linfocitos B y C, y que se complementan con las hormonas en todo el organismo. Lo maravilloso es que el sistema inmunológico es el único sistema no localizado ni centralizado del cuerpo y, por el contrario, es un sistema literalmente ubicuo, de acción no–local, procesamiento en paralelo, dinámico y distribuido que evoluciona acorde al medio ambiente en general: natural y social o cultural.


Así las cosas, la salud de los organismos vivos depende de la estupenda comunicación entre el cerebro (in extremis, si se quiere, la mente), el sistema y balance hormonal, y ulteriormente el CMH. En otras palabras, aquello que somos no depende de la idea de identidad personal o cualquier otra, de las creencias sociales y demás; no sin ellas, lo que cada quien y puede es el resultado del equilibrio dinámico de la biología, y muy especialmente del sistema inmunológico, el único que no puede ser "desconectado" y que trabaja 24/7.

Nuestro yo es, esencial y ulteriormente, un acontecimiento biológico. Con una salvedad: la biología es un fenómeno físico, y la física actual ya no se ocupa de la materialidad del universo o las cosas. Por el contrario, la buena física de punta de hoy se ocupa de qué tanto sabemos del mundo, la naturaleza y el universo. Pues la física y "lo" físico ya no consiste, en absoluto, como en el pasado, en materialidad, sino en funciones de onda, procesos, coherencia y de–coherencia, superposición de estados, complementariedad, incertidumbre y danza de fotones, por ejemplo.

La vida es un fenómeno físico; pero la verdad es que aún no terminamos de conocer enteramente qué es la "materia". Pues lo cierto es que "materia" no es ajena ni distinta a "información", ni tampoco a "energía". Y los tres son expresiones de la complejidad de un mismo fenómeno al cual lo mejor de la ciencia dedica sus mejores esfuerzos por comprenderlo.
En cualquier caso, la esfera de lo propio o personal o yoico —el self— es un acontecimiento que se está dirimiendo permanentemente sobre la base del CMH, y el buen funcionamiento del sistema inmune. Con una observación final: no hay, en realidad, para el sistema inmune dos cosas: lo propio y lo ajeno, pues ambos son dos momentos de un mismo proceso. El cuerpo y el yo se conoce a través del sistema inmune y se hace posible por él, y el sistema inmune conoce al cuerpo y lo recorre como la producción de sí mismo. Esa producción es la vida misma. En verdad, para traducirlo en otras palabras, en el sistema inmune no acontece la distinción entre hardware y software, pues en la célula y en el organismo ambos son una sola y misma cosa.

El centro no se está sosteniendo muy bien

Crece la lista de países con duraderas contiendas civiles que se agravan. Hace muy poco tiempo, los medios masivos mundiales ponían sus reflectores sobre Siria. Ahora iluminan a Ucrania. ¿Será Tailandia mañana? Quién lo sabe. Sorprende mucho la variedad de explicaciones para las contiendas y para la pasión con que son promovidas.


Se supone que nuestro moderno sistema-mundo permite que las élites que sostienen las riendas del poder del establishment debatan unas con otras y luego lleguen a algún arreglo que puedan garantizar. Normalmente estas élites se colocan en dos campos básicos –centro/derecha y centro/izquierda. Hay, de hecho, diferencias entre ellas, pero como resultado de los arreglos el monto del cambio a lo largo del tiempo ha sido mínimo.

 

Esto opera cual estructura política de arriba hacia abajo, dentro de cada país y geopolíticamente entre los países. El resultado es un equilibrio que lentamente se mueve hacia arriba. La mayoría de los analistas de las actuales contiendas tienden a asumir que los hilos los siguen jalando las élites del establishment. Cada bando asegura que los actores de los niveles bajos de cada bando están siendo manipulados por las élites del nivel alto. Todo mundo parece asumir que, si su lado ejerce la presión suficiente sobre las élites del otro lado, estas otras élites accederán a un arreglo más cercano a lo que quiere su propio bando.


Esto me parece una fantástica lectura fallida de las realidades de nuestra actual situación –una de extenso caos–, como resultado de la crisis estructural de nuestro moderno sistema-mundo. No pienso que las élites puedan ya lograr manipular a sus seguidores del nivel bajo. Pienso que los seguidores del nivel bajo desafían a las élites, hacen sus propias cosas e intentan manipular a las élites. Esto, de hecho, es algo nuevo. Es una política desde abajo en vez de una política desde arriba.

 

Se alude a una política surgida de abajo cuando los medios hablan de extremistas que se vuelven actores importantes, pero el término extremistas también yerra el punto. Estamos enmedio de una política surgida de abajo, donde hay versiones de cualquier tinte –desde la extrema derecha a la extrema izquierda, pero incluyen también las del centro. Uno podría lamentar esto, como hizo Yeats en una de las líneas del poema El segundo advenimiento, frecuentemente citadas:


"Los mejores carecen de toda convicción, mientras los peores

Rebosan apasionada intensidad"


Pero noten que Yeats está atribuyendo la categoría de mejores a las viejas élites. ¿Son realmente los mejores? Lo que de hecho es cierto, por mencionar una de las líneas menos citadas de Yeats, es que ya no puede el halcón oír al halconero.


¿Cómo entonces podemos navegar políticamente en tal ambiente? Es muy confuso de analizar. Pienso, sin embargo, que el paso uno es dejar de atribuir lo que está sucediendo a las malévolas maquinaciones de algunas élites del establishment. No son ya ellas las que controlan. Pueden, por supuesto, hacer muchísimo daño físico por sus acciones imprudentes. No son, para nada, parangones de virtud. Pero aquellos de nosotros que intentamos lograr que emerja un mundo mejor de esta caótica situación tenemos que confiar en nosotros mismos, en nuestras múltiples propias maneras de organizar la lucha. Necesitamos, en suma, menos denuncias y más acciones locales constructivas. Las líneas más sabias de Yeats son las dos últimas del poema:


¿Y qué áspera bestia, llegada su hora al fin,

Encorva el paso hacia Belén para nacer?


Conforme nuestro sistema histórico está en el proceso de morir, hay una fiera lucha en torno a qué nuevo sistema histórico le sucederá. Pronto podríamos, de hecho, ya no estar viviendo en un sistema capitalista, sino comenzar a vivir bajo un sistema aún peor –¿una áspera bestia que busca nacer? La opción alternativa es un sistema relativamente democrático, relativamente igualitario, que también está buscando nacer. Cuál es el que veremos al final de la lucha depende de nosotros, desde abajo.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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Los efectos "mariposa" en la corrupción venezolana

ALAI AMLATINA, 22/08/2013.- Toda sociedad, familia y persona exige bienestar, progreso y felicidad. Estas condiciones se obtienen en la medida que son satisfechos sus múltiples deseos de compras. Tengo más dinero y puedo adquirir más bienes, insumos, artefactos, vestidos, licores, recursos, servicios e incluso podemos comprar consciencias, ideales y sentimientos.

 

Así llegamos a distorsionar nuestros valores ético-formativos, de forma tal que sostenemos una vida enteramente superficial y artificial, la cual nos obliga e induce a justificar y concebir la sobreproducción y el sobreconsumo entre nuestras relaciones sociales y económicas. ¡Debemos producir más, para comprar más y socialmente destacarnos más! Aún, desviando nuestra capacidad “de compras”. Nos endeudamos sin tener posibilidades de cumplir con nuestros compromisos de pago. Cuando ello ocurre, urge acudir a otros medios de ganancias de dinero, fáciles y rápidos. Generalmente, emerge la corrupción.

 

El buen germen de la corrupción-corrupto se da en las múltiples ganancias que se llegan a obtener, por los tantos mecanismos de especulación que el sistema capitalista nos ha creado. Sistemas de financiamientos, cuotas balón, créditos, pirámides financieras, comisiones, aranceles adulterados, divisas por sobre precio, bolsas de valores, casinos, juegos de azar, bonos de diferentes nominaciones, seguros de todo tipo contra todo riesgo, diversidad de impuestos, normas, leyes, que en alguna medida se crean pero que son evadidas a favor de la ganancia, la usura, la especulación, la escasez, acaparamiento, sobreprecios y desmedidos lucros.

 

Los corruptos podrán desaparecer pero el andamiaje del sistema de corrupción capitalista difícilmente desaparecerá. El sistema capitalista se autodestruye, es y será insustentable. No tiene reparo para respetar los límites de los recursos naturales de la biósfera del planeta Tierra. Arrastra con todo y toda condición de clase social establecida. En especial se traga y carcome a los más desposeídos y excluidos. Incluso, en el afán de competencia y protagonismo para escalar condiciones sociales, también se saltan las normas y condiciones éticas que mitigan las diversas acciones jurídicas, sociales, ambientales que vayan a favor de la ley de la conservación de la vida.

 

La corrupción-corrupto en Venezuela nos domina, gana terreno y se impone su característica interpersonal, con un despliegue de carácter neutral y no ético; el corrupto venezolano se comporta de manera bi-conceptual . Su viveza-boba estriba en lo posible en no comprometerse, ni en proteger y resguardar a nadie, incluso no hay institución pública y privada que valga. Muchas instituciones nacidas en el proceso revolucionario han sido desnaturalizadas, maltratadas y erróneamente manejadas, por charlatanes y oportunistas, quienes han incubado la cleptocracia, la ineficacia y el atraso, la desinformación e ignorancia como otros tantos gérmenes de la corrupción-corrupto.

 

El corrupto pierde y desdibuja su sentido de pertenencia; afianza su carácter individual y egoísta. Salvo algunas excepciones la corrupción-corrupto puede corresponderle a su célula social involucrada en su proceso de corrupción.

 

Otra de las consecuencias perversas de la corrupción-corrupto son los efectos “MARIPOSA” (causa-efecto-causa) que se instalan en nuestros entornos sociales, efectos que modulan la institucionalización de la corrupción y que la diputada Blanca Eekhout se lo reclama a la oposición política venezolana, en su insistencia de mantener el formato de desestabilización social y económica, el cual, por varias vías, empuja las formas de la corrupción-corrupta: Fabricación de mentiras y manipulación de consciencias electorales; recepción y administración de los fondos del narco-lavado; malversación de recursos financieros, servicios y bienes del Estado; ultraje y malogramiento por orgías con menores de edad; agravios e injurias contra la diversidad sexual; burlas y tergiversación de verdades a través de la industria comunicativa del rumor, arraigando la confusión social y colectiva.

 

En fin, pare usted de contar las otras condiciones que se conocen y se entrecruzan; se entrelazan en la compleja gama de interrelaciones que la corrupción-corrupto nos atrae y que sabemos han permeado a sectores del devenir revolucionario venezolano, como es el caso del fondo chino y el blanqueo de dineros con sectores de la oposición política venezolana, que exigimos se devele y se aclare. Es claro que la oposición política de nuestro país seguirá utilizando la corrupción-corrupto como su máxima expresión política, en la medida que la institucionalidad venezolana la siga manteniendo impune, la retroalimente y se autosabotee.

 

Como bien lo ha venido enfatizando el presidente Nicolás Maduro y quien ha pedido poderes especiales para combatir el flagelo corrupción-corrupto. Nos afirma: la corrupción frena los verdaderos procesos de cambio y transformación que la sociedad venezolana está requiriendo, por ello “debemos combatirla, caiga quien caiga”.

 

Para el combate necesario que debemos dar frente a la corrupción-corrupto, una condición revolucionaria que cada quien puede asumirla y que en los actuales momentos se debate entre los movimientos sociales en especial los agro-ambientalistas (y más cuando confrontan el tema de la “escasez de los recursos naturales”), es el concepto de autocontención o autolimitación, que el filósofo ecólogo Jorge Riechmann lo ha venido trabajando en sus tantos escritos y que lo traemos a la reflexión por lo pertinente y alusivo al tema de la corrupción. Como se ha afirmado, si bien es cierto que en la corrupción-corrupto, va implícito un ejercicio de poder en el otro u otros dice Riechmann, (2012:31) “... pero si en un ejercicio de reflexividad guiado por valores de la compasión, trato de dominar no al otro, sino mi relación con el otro, si trato de dominar mi dominio, de autocontenerme, se abren impensadas posibilidades de transformación. De verdadera humanización para muchos de esos inmaduros homínidos que aún seguimos siendo”.

 

Esta medida “de autocontención” también se acopla con otras consideraciones éticas y morales, que permean nuestro proceso de transición revolucionario; sintetizado en el legado que nos proporcionó nuestro comandante eterno Hugo Chávez (II Plan Socialista Programa Patria 2013 – 2019). Es desde allí donde, estamos convencidos, se encuentran los reales fundamentos de nuestra nueva ética ecosocialista, la cual se constituye en la idónea artillería de pensamiento de ideas y acciones colectivas frente a los efectos mariposa que la corrupción impone en Venezuela.

 

Por Miguel Ángel Núñez es Director del Instituto Universitario Latinoamericano de Agroecologia "Paulo Freire" Venezuela.

 

Referencias

Riechmann, Jorge. 2012. El socialismo puede llegar sólo en bicicleta. Madrid. Ed. Catarata p. 255

 

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La paz: sometida a una «maniobra» de más tiempo

Para cumplir con el total de la agenda en La Habana, el tiempo escasea. No es un secreto, que renglón por renglón y párrafo por párrafo avanza el acuerdo en la Mesa. Esa es una medida de la duración de la agenda. Será igual o más lento, al absolver el siguiente punto de la «participación política, sus formas e instrumento». El comandante Iván Márquez en un día de febrero pasado, sostuvo una conversación discreta en la sala de una casa del Vedado habanero, y allí expresó a un amigo cubano "por lo menos, diez años tardará el régimen en la aplicación y el cumplimiento social de los acuerdos", y que su organización, a cualquier costo, no dejará de velar por su aplicación fiel y a fondo. Es otra medida, del tiempo de la guerra, del desarme y de la paz. A propósito, muy diferente a la postura que en 1989-1991-1993 asumieron las guerrillas de origen urbano (M-19, Epl, Prt, Quintín Lame, Comandos Francisco Garnica, Milicias del Pueblo, CRS).

 

Con su reloj, en sus parámetros de gobernabilidad y conveniencia, el presidente Santos marca en noviembre de este año, el límite para la "desmovilización (entrega de armas) de la guerrilla", que para el eln resulta mucho más una 'paz a las carreras'. Ni una ni otra de las escuchadas hasta ahora. Hay otra medida, que parece ser la decisiva.

 

En medio de una sociedad receptiva al mensaje de Álvaro Uribe, por lo menos en una de sus franjas importantes, y con audiencia en las Fuerzas Armadas –ocho años en el Palacio de Nariño y por un pelo, no llegó a los doce–, a su vez, con un Estado activo por décadas en la gestación paramilitar y de su impunidad y borrones jurídicos actuales (desde antes de la policía chulavita y la mano negra con su desate en 1946, por campos y municipios contra los gaitanistas) y, sin la presencia de un creciente actor legítimo por la paz –múltiple-social-neutral– que ponga en sitio, cerco a la Mesa de la Habana, ¿cuánto tiempo necesita la sociedad colombiana para una recomposición de los factores políticos y económicos del poder, que haga posible un consenso y una democratización y productividad humana y con sentido nacional de la tenencia de la tierra? Está claro, que no es de aquí a noviembre.

 

Según cada protagonista, a la vista quedan unos minutos desiguales. Los de las diferentes víctimas reclaman, exigen, que los suyos son los exactos. Sin embargo, comienza a ser notorio, que convertido en el juez de los relojes, mandamás de los otros, aparece el "tiempo político".

 

Ése que para gusto de unos y abstención, indiferencia o disgusto de otros, deja oír sus doce campanadas el primero de los domingos de mayo de 2014, cuando será la primera vuelta de las próximas elecciones presidenciales. Por supuesto, una fecha que en el aspecto sustancial para una nación: de gobierno y del poder y sus poderes, con la arandela y baraja de candidatos; en relación con la necesidad de la paz, impone y determina acomodos. Por tal razón, exige detallarla.

 

El tema de la paz posible, con apenas instalarse la Mesa, hendió el pañete del poder. El país conoce que llega a la diatriba pública, un roce inter-oligárquico entre los intereses particulares que representan Santos-Uribe. Contradicción que ahora ahonda tras el reconocimiento de la delegación gubernamental en La Habana de ir bajo las presiones del continente y las conveniencias transnacionales en minería; a un señalamiento antisocial del latifundio, de campesinos sin tierra en el origen del conflicto, y su disposición a adoptar formas de variación en la propiedad de la tierra, como jugada para mantener el poder en estos tiempos, bien sea con la firma de las farc en la mesa o por fuera del actual intento.

 

Al llegar noviembre, un poco tarde, el presidente Santos debe tener resuelto si maquinó un acuerdo de compromiso y candidatura con los liberales que arrastre al partido de la U o, si escucha los cantos de sirena por la reelección. En cualquier caso, el tradicional capital electoral tendría un riesgo de segmentación en dos o tres postores: Santos/Gaviria (Vargas Lleras), Uribe, Samper/Serpa, sin descontar un conservador, que abre la ocasión para una candidatura alterna o de oposición que como minoría notoria fuerce la segunda vuelta. Noviembre es ya, está a la vuelta de la esquina.

 

Es de entender, que la insurgencia que no está en una incapacidad operativa urbana (como pudo estar el M-19) y mucho menos rural, juega a ganar la mayor fuerza/influencia como actor político-militar/social en sus raíces, con el impulso de formas políticas como la Marcha Patriótica y el Congreso de los Pueblos. Asimismo, desde su ángulo, con las elecciones encima, para el Presidente no resulta de buena presentación, para la continuidad o "reelección de su política", una variante de "ruptura escabrosa" de la Mesa, que pondría ganancioso a Uribe en un "yo les advertí". Tampoco, una ruptura "de compromiso" dependiente de los tiros, con «regulación de la guerra».

 

Así las cosas, cruzada como está por la situación pre-electoral, en una «maniobra» válida por la paz, la Mesa podría llegar con un grado de aceptación y no de rechazo por la opinión, al acuerdo de una pausa, antes que a una ruptura y al complejo debate sobre la "dejación de armas", que en palabras del gobierno significa "entrega" y en comentarios de la guerrilla "...su no utilización". Una pausa de cinco meses –a partir de diciembre– y no de ruptura del diálogo.

 

Un paréntesis en el avance de la agenda (en medio del conflicto), con un cese de fuegos bilateral o unilateral de la guerrilla, a reanudar en junio (o agosto), bajo la sombra del nuevo Presidente electo. En la dinámica de los hechos, el debate por la presidencia 2014-2018, permitiría un margen de mayor participación del conjunto social, en algo cercano a un plebiscito por la paz.

 

En estas horas, cuando el conjunto de la sociedad no cuenta con un persistente eje de movilización por la paz, con protagonismos y liderazgos 'desinteresados', no incursos en campañas de candidaturas, según el cristal para ver, la paz tiene relojes diferentes.

Publicado enEdición 191
Lunes, 20 Mayo 2013 09:58

Antimanual del buen rebelde

Antimanual del buen rebelde

 

Edición 2013. Formato: 17 x 24 cm, 168 páginas
P.V.P:$23.000 ISBN:978-958-8454-71-9

 

Reseña: 

¿Acaso este Antimanual del buen rebelde pretende 'enseñar' los caminos de la actual rebeldía social, la que florece y prospera, en abundancia, por toda la geografía de nuestro cada vez más pequeño Planeta Tierra? Lejos de esta ilusioria pretensión, este libro intenta más bien suscitar un ejercicio realmente dialógico con el lector, que a la vez que transmite una serie de reflexiones y evaluaciones sobre las principales expresiones actuales de esa rebeldía social multiforme, genere en quien lo lee los correspondientes balances y teorizaciones sobre sus propias experiencias de estudio y participación en esas mismas formas contemporáneas de la protesta social.

Por eso, se revisan aquí lo mismo las revueltas populares del emblemático año 2011, que el carácter "modelico" universal del neozapatismoméxicano, pero también los elementos que caracterizan y distinguen a un simple movimiento social de un real movimiento anticapitalista, y a este último de un mucho más profundo y radical movimiento antisistémico.Pero también se aborda el tema de la densidad epocal excepcional de los tiempos que hoy vivimos, o el papel de América Latina como frente de vanguardia mundial de las actuales luchas antisistémicas, junto al debate sobre la postura de los actuales movimientos sociales frente al estado y al poder.

Toca ahora al lector, aceptar este ejercicio dialógico, proponiendo sus propias respuestas a los temas planteados por esta Guía de la contrapolítica para subalternos anticapitalistas y antisistémicos, la que concebida desde esa misma lógica dialógica, es más un nuevo esfuerzo a compartir, que un viejo y anacrónico recetario a prescribir.

 

Carlos Antonio Aguirre Rojas. es Doctor en Economía por la UNAM y ha realizado investigaciones posdoctorales en Historia en la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París. Nació en la Ciudad de México en 1955. Organizador de las Primera Jornadas Braudelianas Internacionales (México, 1991). Sus artículos han sido traducidos al portugués, inglés, francés, italiano, alemán, ruso y chino. Desde hace más de veinte años contribuye a la difusión didáctica de metodologías de historia crítica, de Marx a Edward Thompson, pasando por Bloch, Benjamin, Elias y Ginzburg. Fue nombrado Directeur d’Etudes en la Maison des Sciences de l’Homme en seis ocasiones y profesor invitado en universidades de Francia, Estados Unidos, Cuba, Perú, Guatemala, Colombia, entre otros países.

 

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Hay capitalismo” y luego el “verdadero capitalismo existente”. El término “capitalismo” se usa comúnmente para referirse al sistema económico de Estados Unidos con intervención sustancial del Estado, que va de subsidios para innovación creativa a la póliza de seguro gubernamental para bancos “demasiado-grande-para-fracasar”.

 

El sistema está altamente monopolizado, limitando la dependencia en el mercado cada vez más: En los últimos 20 años el reparto de utilidades de las 200 empresas más grandes se ha elevado enormemente, reporta el académico Robert W. McChesney en su nuevo libro Digital disconnect. “Capitalismo” es un término usado ahora comúnmente para describir sistemas en los que no hay capitalistas; por ejemplo, el conglomerado-cooperativa Mondragón en la región vasca de España o las empresas cooperativas que se expanden en el norte de Ohio, a menudo con apoyo conservador –ambas son discutidas en un importante trabajo del académico Gar Alperovitz. Algunos hasta pueden usar el término “capitalismo” para referirse a la democracia industrial apoyada por John Dewey, filósofo social líder de Estados Unidos, a finales del siglo XIX y principios del XX. Dewey instó a los trabajadores “a ser los dueños de su destino industrial” y a todas las instituciones a someterse a control público, incluyendo los medios de producción, intercambio, publicidad, transporte y comunicación. A falta de esto, alegaba Dewey, la política seguirá siendo “la sombra que los grandes negocios proyectan sobre la sociedad”. La democracia truncada que Dewey condenaba ha quedado hecha andrajos en los últimos años. Ahora el control del gobierno se ha concentrado estrechamente en el máximo del índice de ingresos, mientras la gran mayoría “de los de abajo” han sido virtualmente privados de sus derechos.

 

El sistema político-económico actual es una forma de plutocracia que diverge fuertemente de la democracia, si por ese concepto nos referimos a los arreglos políticos en los que la norma está influenciada de manera significativa por la voluntad pública. Ha habido serios debates a través de los años sobre si el capitalismo es compatible con la democracia. Si seguimos que la democracia capitalista realmente existe (DCRE, para abreviar), la pregunta es respondida acertadamente: Son radicalmente incompatibles. A mí me parece poco probable que la civilización pueda sobrevivir a la DCRE y la democracia altamente atenuada que conlleva. Pero, ¿podría una democracia que funcione marcar la diferencia? Sigamos el problema inmediato más crítico que enfrenta la civilización: una catástrofe ambiental. Las políticas y actitudes públicas divergen marcadamente, como sucede a menudo bajo la DCRE. La naturaleza de la brecha se examina en varios artículos de la edición actual del Deadalus, periódico de la Academia Americana de Artes y Ciencias.

 

El investigador Kelly Sims Gallagher descubre que “109 países han promulgado alguna forma de política relacionada con la energía renovable, y 118 países han establecido objetivos para la energía renovable. En contraste, Estados Unidos no ha adoptado ninguna política consistente y estable a escala nacional para apoyar el uso de la energía renovable”. No es la opinión pública lo que motiva a la política estadunidense a mantenerse fuera del espectro internacional. Todo lo contrario. La opinión está mucho más cerca de la norma global que lo que reflejan las políticas del gobierno de Estados Unidos, y apoya mucho más las acciones necesarias para confrontar el probable desastre ambiental pronosticado por un abrumador consenso científico –y uno que no está muy lejano; afectando las vidas de nuestros nietos, muy probablemente. Como reportan Jon A. Krosnik y Bo MacInnis en Daedalus: “Inmensas mayorías han favorecido los pasos del gobierno federal para reducir la cantidad de emisiones de gas de efecto invernadero generadas por las compañías productoras de electricidad. En 2006, 86 por ciento de los encuestados favorecieron solicitar a estas compañías o apoyarlas con exención de impuestos para reducir la cantidad de ese gas que emiten... También en ese año, 87 por ciento favoreció la exención de impuestos a las compañías que producen más electricidad a partir de agua, viento o energía solar. Estas mayorías se mantuvieron entre 2006 y 2010, y de alguna manera después se redujeron”. El hecho de que el público esté influenciado por la ciencia es profundamente preocupante para aquellos que dominan la economía y la política de Estado. Una ilustración actual de su preocupación es la “enseñanza sobre la ley de mejora ambiental”, propuesta a los legisladores de Estado por el Consejo de Intercambio Legislativo Estadunidense (CILE), grupo de cabildeo de fondos corporativos que designa la legislación para cubrir las necesidades del sector corporativo y de riqueza extrema. La Ley CILE manda “enseñanza equilibrada” de la ciencia del clima en salones de clase K-12. La “enseñanza equilibrada” es una frase en código que se refiere a enseñar la negación del cambio climático, a “equilibrar” la corriente de la ciencia del clima. Es análoga a la “enseñanza equilibrada” apoyada por creacionistas para hacer posible la enseñanza de “ciencia de creación” en escuelas públicas. La legislación basada en modelos CILE ya ha sido introducida en varios estados.

 

Desde luego, todo esto se ha revestido en retórica sobre la enseñanza del pensamiento crítico –una gran idea, sin duda, pero es más fácil pensar en buenos ejemplos que en un tema que amenaza nuestra supervivencia y ha sido seleccionado por su importancia en términos de ganancias corporativas. Los reportes de los medios comúnmente presentan controversia entre dos lados sobre el cambio climático. Un lado consiste en la abrumadora mayoría de científicos, las academias científicas nacionales a escala mundial, las revistas científicas profesionales y el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (PICC). Están de acuerdo en que el calentamiento global está sucediendo, que hay un sustancial componente humano, que la situación es seria y tal vez fatal, y que muy pronto, tal vez en décadas, el mundo pueda alcanzar un punto de inflexión donde el proceso escale rápidamente y sea irreversible, con severos efectos sociales y económicos. Es raro encontrar tal consenso en cuestiones científicas complejas. El otro lado consiste en los escépticos, incluyendo unos cuantos científicos respetados –que advierten que es mucho lo que aún se ignora–, lo cual significa que las cosas podrían no estar tan mal como se pensó, o podrían estar peor. Fuera del debate artificial hay un grupo mucho mayor de escépticos: científicos del clima altamente reconocidos que ven los reportes regulares del PICC como demasiado conservadores. Y, desafortunadamente, estos cientí- ficos han demostrado estar en lo correcto repetidamente. Aparentemente, la campaña de propaganda ha tenido algún efecto en la opinión pública de Estados Unidos, la cual es más escéptica que la norma global. Pero el efecto no es suficientemente significativo como para satisfacer a los señores.
Presumiblemente esa es la razón por la que los sectores del mundo corporativo han lanzado su ataqu

 

e sobre el sistema educativo, en un esfuerzo por contrarrestar la peligrosa tendencia pública a prestar atención a las conclusiones de la investigación científica. En la Reunión Invernal del Comité Nacional Republicano (RICNR), hace unas semanas, el gobernador por Luisiana, Bobby Jindal, advirtió a la dirigencia que “tenemos que dejar de ser el partido estúpido. Tenemos que dejar de insultar la inteligencia de los votantes”. Dentro del sistema DCRE es de extrema importancia que nos convirtamos en la nación estúpida, no engañados por la ciencia y la racionalidad, en los intereses de las ganancias a corto plazo de los señores de la economía y del sistema político, y al diablo con las consecuencias. Estos compromisos están profundamente arraigados en las doctrinas de mercado fundamentalistas que se predican dentro del DCRE, aunque se siguen de manera altamente selectiva, para sustentar un Estado poderoso que sirve a la riqueza y al poder.

 

Las doctrinas oficiales sufren de un número de conocidas “ineficiencias de mercado”, entre ellas el no tomar en cuenta los efectos en otros en transacciones de mercado. Las consecuencias de estas “exterioridades” pueden ser sustanciales. La actual crisis financiera es una ilustración. En parte es rastreable a los grandes bancos y firmas de inversión al ignorar el “riesgo sistémico” –la posibilidad de que todo el sistema pueda colapsar– cuando llevaron a cabo transacciones riesgosas. La catástrofe ambiental es mucho más seria: La externalidad que se está ignorando es el futuro de las especies. Y no hay hacia dónde correr, gorra en mano, para un rescate. En el futuro los historiadores (si queda alguno) mirarán hacia atrás este curioso espectáculo que tomó forma a principios del siglo XXI. Por primera vez en la historia de la humanidad los humanos están enfrentando el importante prospecto de una severa calamidad como resultado de sus acciones –acciones que están golpeando nuestro prospecto de una supervivencia decente. Esos historiadores observarán que el país más rico y poderoso de la historia, que disfruta de ventajas incomparables, está guiando el esfuerzo para intensificar la probabilidad del desastre. Llevar el esfuerzo para preservar las condiciones en las que nuestros descendientes inmediatos puedan tener una vida decente son las llamadas sociedades “primitivas”: Primeras naciones, tribus, indígenas, aborígenes. Los países con poblaciones indígenas grandes y de influencia están bien encaminados para preservar el planeta. Los países que han llevado a la población indígena a la extinción o extrema marginación se precipitan hacia la destrucción. Por eso Ecuador, con su gran población indígena, está buscando ayuda de los países ricos para que le permitan conservar sus cuantiosas reservas de petróleo bajo tierra, que es donde deben estar. Mientras tanto, Estados Unidos y Canadá están buscando quemar combustibles fósiles, incluyendo las peligrosas arenas bituminosas canadienses, y hacerlo lo más rápido y completo posible, mientras alaban las maravillas de un siglo de (totalmente sin sentido) independencia energética sin mirar de reojo lo que sería el mundo después de este compromiso de autodestrucción. Esta observación generaliza: Alrededor del mundo las sociedades indígenas están luchando para proteger lo que ellos a veces llaman “los derechos de la naturaleza”, mientras los civilizados y sofisticados se burlan de esta tontería. Esto es exactamente lo opuesto a lo que la racionalidad presagiaría –a menos que sea la forma sesgada de la razón que pasa a través del filtro de DCRE.

 

(El nuevo libro de Noam Chomsky es Power Systems: Conversations on Global Democratic Uprisings and the New Challenges to U.S. Empire. Conversations with David Barsamian

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Presiones explosivas en el sistema monetario internacional

Entre las causas de la crisis global se encuentran algunos elementos estructurales de la economía mundial. Uno de los más importantes es el defectuoso sistema monetario internacional. Mientras no se corrija su estructura, y en especial el papel hegemónico del dólar estadunidense, persistirán las fuentes de tensiones económicas y la recuperación se hará más difícil.

 

La supremacía del dólar se explica por varios factores. Es la herencia de la conferencia de Bretton Woods (1944) en la que se consagró al dólar como ancla del sistema de tipos de cambio fijos y pieza clave del sistema monetario internacional. Este esquema otorgó una enorme ventaja para Estados Unidos, pero constituye un factor de desequilibrio internacional de gran importancia.

 

A partir de 1945 la organización de la economía mundial permitía a Estados Unidos importar lo que quisiera y pagar con unos papelitos verdes que decían In God We Trust. Claro, al principio la economía estadunidense mantuvo un superávit comercial porque las economías europea y japonesa habían sido devastadas por la guerra. Pero ya para los años 60 las cosas cambiaron: la balanza comercial de Estados Unidos se deterioró y desde entonces no dejó de agravarse su posición deficitaria.

 

Frente al déficit estadunidense surgieron países que mantuvieron un superávit constante en sus relaciones comerciales con el gigante norteamericano. Esos países constituyeron reservas en dólares pero también empezaron a reciclar sus dólares en la misma economía de Estados Unidos. Eso incrementó la demanda de todo tipo de activos financieros en ese país, incrementándose el precio de dichos activos y reduciéndose la tasa de interés. De esta forma los hogares y empresas en Estados Unidos pudieron incrementar su demanda mientras conservaban una engañosa sensación de buena salud económica.

 

Desde 1973 los salarios dejaron de crecer y el endeudamiento se convirtió en el principal instrumento de los hogares para mantener su nivel de vida. El salario dejó de ser la base de la reproducción de la fuerza de trabajo y la demanda agregada se sostuvo de manera artificial, ayudada también por episodios de inflación en los precios de activos como casas y títulos bursátiles. Estas burbujas permitían incrementar la demanda durante algún tiempo, aunque al reventar causaban grandes daños.

 

El déficit externo también aumentó porque la demanda de activos financieros en Estados Unidos contribuía a apreciar el dólar: las exportaciones desde Estados Unidos se encarecían mientras las importaciones se abarataban. Este estado de cosas redujo la inflación y benefició al consumidor estadunidense, pero también contribuyó al desmantelamiento de la industria manufacturera estadunidense.

 

Estados Unidos se fue convirtiendo en el consumidor de última instancia de la economía mundial. Los países que tenían problemas para incrementar su demanda agregada (como Alemania y China) fueron dependiendo cada vez más de la inagotable capacidad de compra de Estados Unidos. El dólar siguió siendo la moneda de reserva por excelencia (más de 60 por ciento de las reservas mundiales de divisas) y hoy los países acreedores poseen billones de dólares en activos emitidos por el gobierno estadunidense y por Wall Street. En esas condiciones, a nadie le conviene que Estados Unidos se someta a la llamada disciplina del mercado para enderezar su déficit externo.

 

En plena crisis mundial renace la pregunta sobre lo que permitiría reformar el sistema monetario internacional. Una posible respuesta está en el aumento de la demanda agregada de los países con superávit, lo cual tendría que hacerse aumentando los salarios en esas economías. Los autores post-Keynesianos piensan que eso permitiría contar con otras fuentes de crecimiento económico sin tener que descansar en el consumidor estadunidense.

 

Sin embargo, aún en ese caso los ajustes internacionales no serían tan fáciles. En primer lugar hay que recordar los orígenes del problema: el estancamiento en los salarios en los años setenta no fue una casualidad. El recorte en los gastos salariales fue la respuesta del capital a la caída en la tasa de ganancia de la década anterior. ¿Será posible que las economías de Estados Unidos, Alemania y ahora China introduzcan esquemas de aumento salarial? Eso parece casi imposible, sobre todo en el contexto actual en el que el costo de la crisis se le ha cargado a los trabajadores.

 

En segundo lugar, los flujos de capital característicos de la economía mundial no facilitan el ajuste de las cuentas externas de un país. Es falso que el sistema de tipos de cambio flexibles permita dicho ajuste porque los flujos de capital perturban el proceso que debiera llevar a eliminar los desequilibrios. Precisamente el esquema neoliberal de economía abierta hace que los flujos de capital generen una apreciación cambiaria en el momento en que más se necesita una devaluación.

 

El sistema monetario internacional debe reformarse de raíz. De lo contrario seguirá siendo fuente de presiones explosivas en la economía mundial.

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Jueves 8

2:00 - 5:00 p.m. (Bogotá)

Biblioteca Luis Ángel Arango

 

Sábado 10

2:00 - 5:00 p.m. (Medellín)

Auditorio Moravia

 

 




PROMOCIÓN ESPECIAL DE SUS OBRAS:

La decadencia del poder estadounidense

La crisis estructural de Capitalismo

Historia y dilemas de los movimientos antisistémicos


$ 100.000 (incluye los 3 libros)

 

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Conferencia magistral de Immanuel Wallerstein "Los desafíos de América Latina en el Sistema-Mundo" (parte 1) realizada en Quito, Ecuador, con motivo de doctorado honoris causa conferido al destacado investigador por el IAEN. Agosto 2011.




 

Informes: 212 73 97 - 346 62 40 - 345 18 08 (Bogotá) - 291 09 69 (Medellín)