Lunes, 29 Noviembre 2021 05:57

China y la tensión en Taiwán

China y la tensión en Taiwán

Sólo hay una China en el mundo y Taiwán es parte inseparable de China. Esa fue la postura que llevó el líder asiático, Xi Jinping, a la reunión virtual que mantuvo con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, donde el conflicto sobre el estrecho de Formosa fue el tema principal del encuentro. “Cualquier reconocimiento formal de la independencia de Taiwán dará lugar a medidas contundentes”, subrayó el mandatario chino.

El conflicto, nacido al calor del triunfo de la revolución y la fundación de la República Popular de China, en 1949, atraviesa su peor momento desde que se consagraron las relaciones diplomáticas. Incluso, Estados Unidos rompió su posición neutral e hizo público su apoyo al gobierno taiwanés frente a lo que consideran una amenaza real de Pekín sobre la autonomía de la isla.

En las últimas horas, la agencia estatal Xinhua publicó unas declaraciones del presidente Xi en las que denuncia que Estados Unidos intenta usar a Taiwán para controlar a China. “Esa tendencia es muy peligrosa y es como jugar con fuego, y quienes juegan con fuego se queman”, añadió.

Se conoció también que más de un centenar de aviones chinos sobrevolaron la zona de identificación de defensa aérea en respuesta a la presencia militar norteamericana en el estrecho de Formosa. La situación se agravó cuando un submarino estadounidense Connecticut colisionó, el pasado octubre, contra una montaña submarina que hasta ese momento se desconocía. El incidente provocó una catarata de acusaciones cruzadas. China exigió saber qué hacía el submarino en esa zona y Estados Unidos contestó que no correspondían las explicaciones porque la nave estaba haciendo ejercicios de rutina en aguas internaciones. En ningún momento, Washington hizo mención a las causas del accidente y los motivos por los que había enviado un submarino de semejantes proporciones al estrecho a ese lugar.

Lo cierto es que desde hace varios años el Mar meridional de China es una zona de conflictos entre las dos potencias del mundo. A los fines de contener el crecimiento de la influencia china en el Este Asiático, Estados Unidos convirtió la región marítima en el epicentro de su avanzada militar, dotando de armamento y logística a la isla.

La historia entre China y Taiwán, que se inició con la decisión separatista de una parte de los militares y funcionarios administrativos del Kuomintang que escaparon a la isla tras la derrota, suma, por estas horas, un capítulo con final impredecible que atenta con la estabilidad y la paz en la región. Será cuestión de esperar que la política y la diplomacia le ganen a las armas. 

28 de noviembre de 2021

Por Gastón Fiorda, licenciado en Filosofía. Magister en DDHH. Autor del libro Vietnam, genealogía de la Resistencia

Publicado enInternacional
Domingo, 28 Noviembre 2021 13:21

¿Y el derecho a la ciudad del Territorio Sur?

¿Y el derecho a la ciudad del Territorio Sur?

En este artículo presentamos algunos elementos que aportan al debate sobre las dificultades del derecho a la ciudad para determinados territorios ubicados en el sur de la ciudad de Bogotá.

En el marco de la propuesta reciente de POT elaborado por la actual administración distrital se han renovado discusiones sobre el derecho a la ciudad en Bogotá y las dificultades impuestas a ciertos territorios para ejercerlo. La organización espacial de la ciudad, enteramente mercantilizada, facilitada (y a veces estimulada) por el Estado y las administraciones, le han dificultado el acceso espacial a la oferta de servicios, equipamientos e instituciones a sectores desfavorecidos arrojándolos a las periferias cada vez más contaminadas y sobrepobladas.

Como es de conocimiento público, Bogotá tiene una profunda desigualdad socioeconómica materializada en el espacio: la inversión inequitativa de capital en el espacio producto de la desigualdad en la distribución de ganancia ocasiona segregación socio-espacial. En otras palabras, la segregación socio-espacial está relacionada profundamente con el modelo de acumulación capitalista y con la desigualdad socioeconómica que de éste se desprende y supone.

En El Capital en el Siglo XXI (1), Piketty diferenció entre riqueza e ingreso: mientras las clases más bajas producen ingresos por la venta de la fuerza de trabajo, las más privilegiadas gozan de otras fuentes adicionales para generar riqueza: ingresos por rentabilidad de activos, ya sea por intereses en bancos, bonos y rentas como accionista de empresa, dueño de inmuebles, etcétera. Si bien existen agudas desigualdades por ingreso, para Piketty es la riqueza la determinante de la desigualdad en una sociedad, la cual, como sabemos, se materializa en el espacio.

Para el caso de la capital colombiana, algunos territorios dentro de su zona urbana aportan la mano de obra y los recursos naturales que son utilizados por los sectores ricos de la misma ciudad para continuar en la carrera acumulativa, sin hacerle justicia a la riqueza extraída de los otros territorios. Para nadie es un secreto que localidades como Bosa, Ciudad Bolívar, Usme, San Cristóbal, Rafael Uribe y Kennedy, aportan el grueso de la fuerza de trabajo de la ciudad, la cual es aprovechada por otros territorios ubicados sobre la estructura socioeconómica de la ciudad y sus alrededores, donde, además, se concentran los equipamientos, la oferta de servicios y la presencia de las instituciones.

A su vez, estas localidades son depositarias de las mayores cargas de contaminación ambiental de la urbe, problemática de la que por lo observado, es ejemplo, específicamente el sur y sur-occidente de Bogotá, no solo por la ubicación del Relleno Doña Juana en la localidad de Ciudad Bolívar, o los proyectos mineros –como el de Cerro Seco–, sino porque las principales fuentes de emisiones contaminantes se localizan en sus áreas sur y sur-occidente, como lo resalta el estudio que adelantan investigadores de la Universidad de La Salle, enfocado en la calidad del aire y del agua de las cuencas de los ríos de todo el Distrito.

Problemática con respecto a las calidades del aire, medidas en PM 2.5, o materia particulada de diámetro igual o inferior a 2,5 micras, que evidencia la existencia en las localidades de Bosa, Kennedy y Ciudad Bolívar de una concentración de partículas por encima de lo recomendado en los estándares internacionales. Esta realidad también ha sido evidenciada por un estudio publicado por Greenpeace Colombia en septiembre de 2020 y que deja en claro que “la polución atmosférica le ha costado a la ciudad más de 4 billones de pesos, y la cual fue responsable de la pérdida de 3.900 vidas en lo que va del año”.


Una realidad que, al enlazarla con la densidad poblacional por UPZ, nuevamente muestra que zonas como Patio Bonito en Kennedy y las UPZ circundantes están dentro de las más densas de Bogotá, llegando a índices de densidad poblacional similares al que registran las ciudades más sobrepobladas del continente asiático.

Por otro lado, con respecto a la calidad del agua, de las cuatro principales cuencas de la ciudad, en el mismo estudio se realizó un muestreo, en cuatro tramos a lo largo de los ríos. En los resultados se encuentra que las cuencas del Río Fucha y Tunjuelito en el tramo 4, a la altura de las localidades Bosa, Kennedy y Ciudad Bolívar, tienen un nivel de contaminación como en ningún otro tramo de ninguna otra de las cuencas de los ríos de la capital del país. Todo esto, sumado a que su zona sur no cuenta con una planta de tratamiento de aguas residuales. Mientras que la PTAR Salitre, que descontamina el agua residual desde la calle 26 hacia el norte, está a punto de ser entregada a la CAR y al Acueducto de Bogotá, a pesar de que descontaminaría tan solo el 30 por ciento del agua residual de la ciudad. Por su parte, la PTAR Canoas, que aún se encuentra en etapa de diseño, sin aplicarle le la celeridad requerida, descontaminaría el 70 por ciento excedente de las aguas correspondientes a las provenientes del sur de la ciudad, incluyendo las del municipio de Soacha.

Como fue anotado, los niveles de contaminación medio ambiental se concentran en el sur y suroccidente capitalino, recibiendo residuos de diverso tipo, materiales y otros que provienen de variadas fuentes, y, aun así, parece existir una prelación del Distrito y sus instituciones por los problemas ambientales del centro y norte bogotano. Prevalencia que desconoce, además, y por ejemplo, déficits de árboles y espacio verde en UPZ como Bosa Occidental, Corabastos o Kennedy Central en las que, según los datos del Ministerio de las TIC, la cantidad de metros cuadrados de área verde son: 1,69 m2, 3,22 m2, y 3,45 m2 respectivamente, a pesar de que la OMS recomienda entre 9 y 11 metros cuadrados por habitante, es decir, en algunas UPZ hay un déficit de más del 400 por ciento.

Finalmente, pero no menos importante, preocupa que los grandes proyectos urbanísticos –como el de Reverdecer del Sur–, tiendan a densificar estos territorios, agravando su problemática y socavando la calidad medio ambiental de unos territorios que a su vez cuentan con altos índices de población con necesidades no satisfechas.

En ese marco, ¿cómo hablar de derecho a la ciudad si existe una clara relación extractivista y neocolonial hacia el sur, de donde extraen la fuerza de trabajo y los recursos? ¿Cómo hablar del derecho a la ciudad cuando gran parte de su población es depositaria de las peores condiciones ambientales, de vivienda, de acceso a equipamientos, servicios e instituciones del Estado, a expensas de otros territorios privilegiados?

Un instrumento de ordenamiento territorial, como el POT, debería, por tanto, hablar de injusticias ambientales, injusticias económicas y socio-territoriales, para no continuar con la tendencia de perpetuar el ordenamiento territorial que estipula el mercado de acuerdo con sus intereses. Continuar por esta esta vía es la garantía para profundizar la segregación socio-espacial, con lo cual el derecho a la ciudad continuará siendo privilegio de muy pocos, y no un derecho.

 

Bibliografía:
Departamento Administrativo de La Defensoría Del Espacio Público (2016). Primer Reporte técnico de indicadores de espacio público. Observatorio de Espacio Público. Disponible en: primerreporteindicadores.pdf (dadep.gov.co) Consultado el 27 de septiembre de 2021.
Greenpeace Colombia. 2020. La contaminación del aire en Bogotá provocó 3900 muertes en lo que va del año. Página oficial Greenpeace Colombia. Disponible en: www.greenpeace.org/colombia/noticia/uncategorized/la-contaminacion-del-aire-en-bogota-provoco-3900-muertes-en-lo-que-va-del-ano/ Consultado el 29 de octubre de 202.
Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis. (2019) Informe APH. Árboles por habitante. Oficina de Arborización Urbana. Disponible en www.orarbo.gov.co/
Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Colombia. (2018) Espacio público verde por habitante por UPZ. Datos abiertos Colombia. Disponible en: https://www.datos.gov.co/widgets/276j-m5rd. Consultado el 27 de septiembre del 2021.
Piketty Thomas. [2013]2014. El Capital en el siglo XXI. Editorial S.L. Fondo de Cultura Económica de España. Madrid.

 

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La Estructura Ecológica Principal como soporte del ordenamiento del territorio

“La cuestión de qué tipo de ciudad queremos no puede divorciarse de la cuestión de qué tipo de personas queremos ser, qué tipo de relaciones sociales buscamos, qué relaciones con la naturaleza mantenemos, qué estilo de vida deseamos o qué valores estéticos tenemos”.

El propósito de este artículo es reflexionar sobre la importancia de reconocer a la Estructura Ecológica Principal como ordenadora del territorio y garante de los equilibrios ecosistémicos, lo cual implica reconciliarnos con la naturaleza.

Los procesos de ocupación territorial, el crecimiento y desarrollo acelerado de la ciudad y las acciones y actuaciones urbanísticas deben desarrollarse teniendo como referencia la Estructura Ecológica Principal y regional*. Las condiciones ambientales y ecosistémicas son fundamentales para que la ciudad mitigue los impactos producidos por el incremento de la población, el aumento de las emisiones atmosféricas, el endurecimiento del suelo y el deterioro en los indicadores de movilidad.

El ordenamiento territorial, como contrato social, debe reconocer que existe una relación entre la sociedad (interacciones económicas, sociales, culturales y políticas) y la naturaleza (espacios físicos, recursos naturales y servicios), lo que permite comprender a la naturaleza encontrada o delimitada en un territorio específico como proveedora de servicios ecosistémicos y ambientales los cuales benefician a los seres humanos.

Se debe tener en cuenta, que los territorios son diversos en su composición y dinámica, por lo que su planificación implica asumir miradas comprensivas e integrales, que permitan la actuación desde esas complejas relaciones. Por lo tanto, las decisiones sobre el territorio son las que atañen sobre nuestro presente y futuro, el tipo de ciudad que queremos y cómo se asume y proyecta la vida de quienes la habitamos. Para el caso de Bogotá, la calidad de vida depende de los páramos colindantes, las selvas andinas y los ríos y humedales. Por lo que, una propuesta de intervención, tiene que estar orientada a proteger a estos elementos que son ecosistemas estratégicos fundamentales en la sostenibilidad hídrica, esenciales para el equilibrio ambiental no solo de las grandes ciudades sino a nivel global.

En el marco de la revisión general del Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá, la administración ha generado una campaña mediática muy fuerte sobre la ampliación de la Estructura Ecológica Principal, en la que la ciudad, efectivamente, gana en términos de áreas, pero se contrarresta con la apuesta de aumentar la densificación, se verticaliza sin control la ciudad y se privilegian acciones de mercado antes que las de preservación de la misma Estructura Ecológica Principal. Por lo tanto, se evidencia un discurso proteccionista separado del resto de las actuaciones urbanas proyectadas. Además, es evidente que todas las apuestas ambientales de envergadura se proponen para el norte de la ciudad, en la reserva Thomas Van der Hammen, en los humedales, mientras que al sur se le dejan todas las cargas ambientales, con el Relleno Doña Juana, con una propuesta que, ambientalmente deja mucho que desear, ya que además, de cambiar su denominación por “Parque de Innovación”, no especifica si es su ampliación; y en el Tunjuelo, con Reverdecer del Sur, una propuesta de urbanización en zonas de explotación minera que no recoge las aspiraciones de la ciudadanía, sin contar con las problemáticas del sector del Parque de Cerro Seco.

Preocupa la poca consistencia del discurso, ya que, por un lado, se asegura que la Estructura Ecológica Principal será el eje estructurante sobre el cual se ordena el territorio, y por otro, la Estructura Funcional y del Cuidado con proyectos de transporte, movilidad y la vivienda continúan siendo los ejes de la planificación territorial. En ese sentido, se necesita proyectar más recursos para hacer posible la protección de la Estructura Ecológica Principal, dado que en el proyecto del POT, más del 70% de los recursos están destinados para infraestructura vial y de movilidad.

La ciudad se debe ordenar en torno al agua, en cumplimiento de la Sentencia del Consejo de Estado del 28 de marzo de 2014, en articulación con el saneamiento del Río Bogotá y todos sus afluentes, asegurando la conectividad entre restos de ecosistemas originales de los Cerros Orientales, de la planicie de la Sabana y del valle aluvial del Río Bogotá.

No hay que olvidar que la Estructura Ecológica Principal enfrenta el riesgo constante de su urbanización, ya que, constantemente, se busca generar cambios en el uso del suelo, que benefician a poderosos grupos de interés como el sector inmobiliario, los cuales obedecen a un modelo de desarrollo que no comprende la necesidad de cohabitar en armonía con la naturaleza. Se debe recuperar la memoria del territorio, entendiendo que reconocer los espacios no implica ocuparlos con las dinámicas económicas actuales sino entenderlos en su función ecológica. Así mismo, se requiere hablar de Estructura Ecológica Regional, ya que los ecosistemas no tienen límites político-administrativos.

La invitación, entonces, es a que se respeten todas formas de vida, a incorporar una visión sistémica del territorio que articule todos los valores ambientales de manera que se trabajen conjuntamente, a construir una relación armónica entre los seres humanos y el resto de la naturaleza, manteniendo y potencializando los bienes y servicios ecosistémicos y ambientales, para generar una mayor resiliencia en la ciudad, afrontando los retos del cambio climático.

Otro aspecto importante, es que, a la hora de proponer un modelo de ocupación del territorio, todos los instrumentos de planeación y las figuras de protección regionales y Distritales, deben articularse para consolidar la Estructura Ecológica Principal. Tampoco se puede olvidar, que las instituciones deben contar con legitimidad democrática, pues, la mayoría de las entidades terminan formulando instrumentos que nadie entiende, precisamente porque la participación ciudadana se concibe como un requisito formal, sin vincular al producto final las reflexiones que presenta la ciudadanía, lo que genera que se asuman con recelo estos procesos, ocasionando apatía, desconociendo su finalidad y aportes en la funcionalidad del Estado.

En consecuencia, en el ámbito territorial, el valor de la Estructura Ecológica Principal radica en visibilizar todas las formas de vida y propender por su protección de forma simultánea, para garantizar la sostenibilidad a largo plazo, y tener la posibilidad de habitar el territorio que soñamos. Como plantea David Harvey en su libro Ciudades Rebeldes “La cuestión de qué tipo de ciudad queremos no puede divorciarse de la cuestión de qué tipo de personas queremos ser, qué tipo de relaciones sociales buscamos, qué relaciones con la naturaleza mantenemos, qué estilo de vida deseamos o qué valores estéticos tenemos”.

*Es una red conformada por ecosistemas interrelacionados, que tienen especial valor ecológico y merecen una protección especial, tiene la función de sostener y conducir la biodiversidad y los procesos ecológicos esenciales, de vital importancia para el mantenimiento del equilibrio ecosistémico del territorio.

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El derecho al saneamiento básico como derecho a la ciudad

El propósito de este escrito es resaltar el derecho fundamental al saneamiento básico; un derecho poco conocido, poco aplicado por las Autoridades y poco exigido por la ciudadanía.

El derecho al saneamiento básico consagrado en el artículo 49 de la Constitución Política (CP) señala: “La atención de la salud y el saneamiento ambiental son servicios públicos a cargo del Estado. [...] Corresponde al Estado organizar, dirigir y reglamentar la prestación de servicios de salud a los habitantes y de saneamiento ambiental conforme a los principios de eficiencia, universalidad y solidaridad […]”.

La CP, justa y justificadamente, en el mismo artículo, proclama el derecho de las/os/es colombianas/os/es a la salud y al saneamiento ambiental o básico, porque son estrictamente anudados. El saneamiento ambiental básico comprende acciones técnicas y socioeconómicas, que implican, entre otras, el manejo sanitario del agua potable, aguas residuales, residuos sólidos, residuos orgánicos, como las excretas, los residuos alimenticios, los desechos peligrosos, los desechos procedentes de los hospitales, de los laboratorios, que pueden ocasionar contaminaciones e infecciones, y el manejo de las emisiones a la atmósfera, con el objetivo de reducir los riesgos para la salud.

Bogotá, una metrópoli de más de 7 millones de habitantes, garantiza agua potable a su población, pero no garantiza un sistema de alcantarillado sanitario y pluvial completo y eficiente en toda el área urbana, menos en el área rural, y tampoco garantiza el tratamiento de las aguas residuales, es decir, vierte directamente a los cuerpos hídricos las aguas residuales sin ningún tratamiento. En pleno siglo XXI, le correspondió a la Sentencia del Consejo de Estado del 28 de marzo del 2014 –sobre el saneamiento y la recuperación de la cuenca hidrográfica del Río Bogotá y sus afluentes–, imponer al Distrito Capital la construcción de plantas de tratamientos de aguas residuales –PTAR–, porque las Autoridades competentes, una vez más, no han cumplido la función que la CP les asignó de amparar un derecho fundamental, como el derecho a la salud y el conexo derecho a un sistema de saneamiento básico eficiente y eficaz.

La única planta de tratamiento de aguas residuales en Bogotá, activa desde noviembre de 2020, todavía en régimen de prueba, la –PTAR– Salitre, realiza el tratamiento de solo el 30% de todas las aguas residuales de la ciudad, con un trato solo de tipo secundario para degradar el contenido biológico del agua residual procedente de los desechos orgánicos de residuos humanos, de alimentos, jabones y detergentes; mientras que, para cumplir con los estándares fijados para la calidad del agua, antes de descargar el residual en el ambiente, en los mares, ríos, lagos, campos etc., debería darse con un tratamiento de tipo terciario, que reduce la carga contaminante de las aguas residuales, permitiendo el vertimiento a cauces naturales y su reutilización como recurso hídrico alternativo una vez tratadas.

 

 

El restante 70% de aguas residuales de Bogotá serán tratadas en la planta de tratamiento de aguas residuales denominada PTAR Canoas, cuya construcción también fue ordenada por la citada Sentencia, conocida popularmente como la Sentencia del Río Bogotá. Esta planta, todavía está en diseño, e iniciará las operaciones tan solo dentro de 5 o 6 años.

Otra grave violación al artículo 49 de la Constitución Política y su desarrollo normativo lo constituye el relleno sanitario Doña Juana, el principal vertedero de residuos sólidos de Bogotá, ubicado en el sur de la ciudad, y el que, desde hace muchos años, se encuentra en crisis por sus múltiples problemáticas, que afectan la salud y la vida de sus vecinos de las localidades de Ciudad Bolívar, Tunjuelito y Usme.

Como es conocido, las diferentes administraciones distritales no han podido –o no han querido– encontrar una real solución alternativa para la disposición final adecuada y correcta de las más de 7.500 toneladas diarias de basura producidas en Bogotá. Periódicamente la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca amplía la capacidad de este relleno, resultando difícil entender cómo esto sea posible, respetando cabalmente los lineamientos técnicos y sanitarios específicos de un relleno sanitario. Por ello, las comunidades asentadas en sus alrededores sostienen que no es un relleno sanitario sino un basurero.

Una realidad con prolongación en la inexistencia de una consciencia ciudadana abierta a la cultura del reciclaje, actividad relegada a las/os/es recicladoras/es o recuperadoras/es ambientales, quienes, a pesar del cambio del nombre, son considerados un grupo al margen de la sociedad, aunque gracias a su trabajo se reciclan cerca de 1.200 toneladas de residuos, disminuyendo un poco la carga de basura enterrada en el relleno sanitario.

Los residuos sólidos, una vez enterrados en las 596 hectáreas del Doña Juana, desaparecen a la vista, pero siguen existiendo, contaminando y dando paso a una problemática que afecta a millones de personas del sur de la ciudad. Ejemplo de ello, lo acaecido el 27 de septiembre de 1997, cuando una acumulación de lixiviados y gases provocó un colapso y el derrumbe de más de 500.000 toneladas de residuos que se depositaron sobre el Río Tunjuelo, afectando gravemente a la población asentada en sus alrededores. Otros grandes derrumbes acontecieron en los años 2015 y 2020. Además, de estos graves y peligrosos accidentes, las emisiones de gas sulfhídrico, gas metano, amoniaco, vapores de azufre y la presencia de roedores e insectos afectan cotidianamente la salud de las/os/es ciudadanas/os/es vecinas/os/es de este relleno, que padecen de enfermedades respiratorias y gastrointestinales, entre otras.

Este breve texto evidencia dos problemáticas relacionadas con el saneamiento básico y la grave situación presente en Bogotá. El derecho fundamental al saneamiento básico está interrelacionado ineludiblemente con el derecho fundamental a la dignidad humana. Dar cumplimiento a la normativa nacional sobre el saneamiento básico no es solo construir grandes tanques en los que tratar el agua, no es manejar correctamente los residuos sólidos orgánicos e inorgánicos, no es solo instalar tuberías bajo la tierra, que ninguno aprecia y por lo tanto no proporcionan votos al político de turno. Acatar el derecho al saneamiento básico, amparado por la Constitución Política, significa proteger el derecho a la salud de la población y prevenir riesgos y enfermedades, causadas por las carencias de un sistema de saneamiento básico eficaz y eficiente.

La actual pandemia provocada por el virus Sars-CoV-2 es una alerta más para reflexionar sobre la necesidad de reivindicar el derecho al saneamiento básico.

 

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24 noviembre 2021 6 de noviembre de 2021, Iraq, Bagdad: un hombre sostiene un cartel del primer ministro iraquí Mustafa Al-Kadhimi, en el que se lee "Se busca criminal" durante un acto de duelo frente a una de las puertas de la Zona Verde de Bagdad.- Ameer Al Mohammedaw / DPA

Una cosa es colocar bombas en los mercados, bodas y funerales, matando a los de siempre, y otra bien distinta es un atentado contra el primer ministro: el 7 de noviembre tres drones aparecieron en el cielo de la protegidísima Zona Verde, que alberga ministerios y embajadas (incluida la de EEUU, de 40 hectáreas, la más grande del mundo), para atacar el domicilio del presidente Mustafa al-Kazemi. Dos de los objetos voladores fueron explotados por la defensa estadounidense antes de caer y el tercero impactó en el edificio.

Dos días antes, la policía había disparado a miles de manifestantes hartos de la kakistocracia, de una corrupción institucional, de cortes en la electricidad y el agua, del desempleo de la mitad de los jóvenes y, en general, de un régimen dictatorial, incompetente y sectario. Entre los indignados estaban cientos de votantes de la "Alianza Fatah" y la "Brigada Hezbolá", ambos chiitas pro ayatolá Ali Jamenei (mal llamados proiraníes, ya que el Gran ayatolá Sistaní de Irak también es de origen iraní), que protestaban contra el fraude en las elecciones parlamentarias, celebradas el 10 de octubre, con ocho meses de anticipación, que paradójicamente iba a sacar al país de la profunda crisis política en la que está atrapado. Los dirigentes iraquíes, además de dar prioridad a sus propios intereses personales, partidistas, étnicos y religiosos, están al servicio de los estados extranjeros -EEUU e Irán (que cohabitan en el poder político), Arabia Saudí, Turquía, Israel, Francia (¿qué hacía Emmanuel Macron en la cumbre "regional" celebrada en Bagdad este 28 de agosto?), entre otros- y les queda nulo tiempo para atender a la población.

El partido derechista, pan-arabista y de fe chiita de Sayyrun, del clérigo Moqatada al Sadar, ganó las elecciones obteniendo 73 de los 329 escaños, y los grupos chiitas patrocinados por Irán sufrieron un duro golpe: Fatah cayó de 48 escaños a 17, por lo que acusaron al gobierno también chiita de Kazemi (¡éste, fiel a EEUU!) de manipular los resultados electorales, mientras el Consejo de Seguridad de la ONU lo daba por buenos. Según el sistema electoral iraquí, la formación que obtenga más escaños formará el gobierno, o sea el clérigo Al-Sadr será primer ministro.

En este contexto, aparecen varias teorías sobre la autoría del atentado por parte de los seguidores de Jameneí:

- Ha sido Israel: pretende empujar al gobierno de Kazemi a perseguir las milicias armadas de al-Hashd al-Shabi (Fuerzas de Movilización Popular) patrocinadas por Irán, y provocar la interrupción en el diálogo entre Washington y Teherán sobre el acuerdo nuclear.

- Ha ido un plan diseñado por EEUU: busca pretextos para destruir  estas milicias antes de que se hagan fuertes, como el Hizbulá libanés, o quizás ha vuelto a hacer del "bombero pirómano" para justificar la permanencia de las tropas. Aunque eso sí que parece  ingenuo: EEUU no ha sacado a sus hombres armados de Japón y Alemania a pesar de que han pasado 75 años desde su derrota en la Segunda Guerra Mundial. Washington cuenta con 12 bases militares y decenas de miles de mercenarios (hoy "contratistas" de compañías como Academi, G4s, Triple Canopy, DynCorp, entre otras); ¡no se irán de Irak, el corazón de Oriente Próximo!

Y argumentan que: 1) es sospechoso que los drones hayan podido entrar en la Zona Verde; 2) en el momento del ataque, Kazemi no estuviera en el palacio; 3) si sus milicias hubieran querido matar al mandatario -afirman-, lo hubieran hecho "de una manera más simple y barata", y 4) puede tratarse de un "autoatentado" de Kazemi para desviar a la opinión pública de las masivas protestas contra el fraude electoral, y también recibir, en sus momentos más bajos, la solidaridad y el apoyo de los líderes de otros países, condenando a sus adversarios.

Mientras, el gobierno lo considera una "incitación a la insurgencia" y un intento por desestabilizar el país. Al-Sadr, que como primer ministro también es el comandante jefe de las fuerzas armadas, ya ha pedido la disolución de estas milicias, algo que no podrá hacer sin el riesgo de provocar un enfrentamiento con Irán. EEUU, por su parte, lo ha calificado como un "acto terrorista" y se ha abstenido de acusar a Teherán.

La situación es comparable con el Líbano del 2005, cuando asesinaron al primer ministro Rafiq Hariri, que causó el fin de la poca estabilidad que presentaba aquel pequeño país.

La guerra del 2003 de EEUU, que tuvo lugar a base de "7 mentiras al servicio de 10 objetivos", fue una guerra de Israel (que ahora tiene bajo su lupa a Irán), promovida por el lobby sionista de EEUU y los Neoconservadores judíos de la administración Bush. EEUU invadió Irak "para garantizar la seguridad de Israel" y "todos" lo saben, dijo el senador Ernest Hollings. Claro: el subsecretario de Defensa, Richard Perle; el presidente de la Junta de Política de Defensa, Douglas Feith, y el asistente especial del Subsecretario de Estado de Control de Armas, David Wurmser, eran algunos de los judíos NeoCon que organizaron la destrucción de Irak. Hoy, también es Israel quien presiona a EEUU para atacar a Irán, por sus inexistentes armas nucleares y porque el suelo iraquí es uno de los escenario de esta guerra.

Fin del sistema político del 2003

Nunca ha habido tantas divisiones en el seno de la política iraquí. La estructura establecida por EEUU, en el que el presidente debe ser sunnita-kurdo y el primer ministro chiita-árabe (copiada de la formula "religiosa" del colonialismo francés para el Líbano), nunca funcionó, pero ahora por un nuevo motivo:

En octubre de 2019, los seguidores del Gran Ayatolá Sisitani (adversario de los ayatolás Jomeini y Jamenei, a los que acusa de traicionar el fundamento del chiismo por no participar en el poder político) forzaron la dimisión del gobierno de Adel Abdel Mahdi, próximo Teherán, después de la muerte de 550 manifestantes. Hoy también están dispuestos a enfrentarse a los iraquíes pro-Jameneistas, que afirman no reconocer los resultados de las elecciones, y debido a que el gobierno no está dispuesto a convocar nuevos comicios, el choque que se espera es brutal.

Hasta hoy, el conflicto interno se presentaba (falsamente) como árabe-kurdo y chiita-sunnita, y no entre una minoría que está saqueando los recursos del país y millones de trabajadores que comen solo una vez al día. Ahora las divisiones pasan por las entrañas de cada integrante que, para más inri, está armado:

El conflicto entre el gobierno de la Región Autónoma Kurda y su propia población -que le acusa de dictatorial, corrupción, clientelismo e ineficacia- ha provocado la migración de decenas de miles de los kurdos. De hecho, la mayoría de los 7000 migrantes atrapados entre Polonia y Bielorrusia eran kurdos iraquíes, que habían vendido todos sus bienes para viajar a Alemania, y que ahora son deportados con una peligrosa decepción, orgullo herido y los bolsillos totalmente vacíos.

También los sunnitas están fragmentados entre la versión de la Hermandad Musulmana, el wahabismo o las cofradías sufíes. En medio de tanto despropósito se encuentran millones de iraquíes laicos que luchan para que su país sea soberano y progresista.

EEUU ha unido el destino de Irán e Irak

En 1978, en plena Guerra Fría y la revolución iraní, EEUU llegó a la conclusión de que ningún dictador títere como el Sha es capaz de garantizar los intereses de la superpotencia en un país estratégico, por lo que éstos deberían ser divididos en mini-Estados o simplemente convertidos en "fallidos". Por lo que decidió contener el desarrollo de las dos potencias regionales Irak e Irán, en lo político, económico, social y militar, a beneficio de Israel, el único estado "leal" a Washington. Para ello, movió varias fichas:

  1. Sustituir a la monarquía capitalista y dictatorial de Pahlavi por la teocracia capitalista totalitaria de Jomeini. Alcanzó un acuerdo con él tras las negociaciones del Guadalupe, debido a una virtud compartida: el anticomunismo, la misma que con el español Francisco Franco. No debe sorprender que forme parte de las verdades incómodas que, el objetivo del ataque del islam político y organizaciones como ISIS o Al Qaeda sean los propios países musulmanes y su gente, que no Israel y sus intereses.
  2. Organizar tres golpes de Estado en los países vecinos de Irán, con el fin de contener su "efecto mariposa":
  3. a) Pakistán, septiembre de 1978. El general islamista Zia-ul-Haq, uno de los padrinos del "yihadismo afgano" y también el asesino del presidente Zulfiqar Ali Bhutto.
  4. b) Irak, julio de 1979. Sadam Husein derriba el gobierno "amigo de la URSS" de Ahmed Hassan al-Bakr y de paso paraliza el proceso de la unificación de Irak y Siria, para acercarse a Egipto y Jordania.
  5. c) Turquía, septiembre de 1980. El general Kenan Evren establece la dictadura más férrea de la historia del país.
  6. Provocar la guerra entre Irak e Irán (1980-1988) para que se aniquilen mutuamente, con armas llegadas de todo el mundo. Israel venderá a Jomeini, desde el Realpolitik, neumáticos para los aviones de combate F-4 Phantom y sistemas de misiles, a cambio de que el ayatolá autorizase la inmigración de cerca de ochenta mil judíos iraníes (los Parsim) a Israel y EEUU, entre otras transacciones. Al convertirse aquella larga carnicería en una tentación de mercado de armas, el presidente Reagan lanzó la Operación Staunch "Firmeza" en 1983, amonestando a Tel Aviv por vender armas estadounidenses a Teherán. Mientras, el mismo año, Sadam invitó a Jomeini a visitar Irak y firmar la paz, pero será el ayatolá quien verá en el mar de sangre que corría sobre ambas tierras "una bendición Divina" para establecer un califato mohametano en el Irán del siglo XX y la conquista de Jerusalén cruzando Irak. Tres años después del fin de aquella guerra en 1988, EEUU liderará la devastación total del exhausto y martirizado Irak en la "Guerra del Golfo Pérsico", para rematarlo en 2003. Desde entonces ha convertido a Irak en la principal estación del Pentágono y de la CIA en Oriente Próximo (con 12 bases militares: Abu Ghraib, Falujah, Grizzly, Jadhimiya, Nineve, etc.), vigilando Turquía, Irán y Arabia Saudí, dominando el Golfo Pérsico, al que la prensa pro-estadounidense ha eliminado este milenario nombre, llamándole el "Golfo", caso único en el mundo.

Irak está listo para una guerra "civil"

Así, el principal conflicto de la zona, que fue el árabe-israelí, se convirtió primero en palestino-israelí y después sunnita-chiita.

En 2003, EEUU instaló un régimen chiita en Irak y creó un ejército basado en unidades étnico-religiosas. En 2005, encargó a un tal John Negroponte, el rey de los criminales de guerra (de Vietnam, Honduras, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, etc.) y uno de los principales instigadores de la ocupación de Irak, como embajador en Bagdad, para que formase a los Escuadrones de la Muerte chiita y sunnita (utilizando sus experiencias en América Latina) en hacer desaparecer a los activista de la resistencia e iraquizar la guerra. Luego, Obama enviará a Robert Ford a Bagdad para que continuase con la misión de demoler el Estado iraquí y dejarque Al Qaeda e Isis controlasen Irak. Un vez cumplida, en 2011 Ford se encargará de la Embajada de EEUU en el siguiente país árabe a destruir: Siria. Nada más pisar el suelo de este país empiezan a estallar los coches bomba. No por casualidad, dos años después, Ford será responsable de la sede diplomática de EEUU en El Cairo: respaldará a la Hermandad Musulmana, con el fin de abortar la Primavera Árabe egipcia, establecer otro califato islámico (como en Irán) y así recomponer un nuevo Oriente Próximo a la medida de los intereses de Washington, este enemigo del secularismo y el progreso social.

Ahora, todos los actores implicados están armados y representan intereses irreconciliables de los Estados que les patrocinan: empieza el proceso de la desintegración no sólo política, sino territorial de Irak, aunque algunos proponen que para evitarlo habría que colocar en el poder a un "hombre fuerte" a la imagen del general egipcio Abdel Fattah: entonces, ¿por qué EEUU mató a Saddam Husein, que para muchos iraquíes ha pasado de ser un déspota a un mártir, y ante tales villanos en Bagdad, a un héroe? La economía de EEUU necesita sangre en sus venas y la industria armamentística está impaciente por proporcionársela tras cuatro años de sequía impuestos por Donald Trump.

No hay dolorómetro capaz de medir el sufrimiento de los iraquíes, que no parece tener fin.

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Una pantalla grande que muestra al presidente estadounidense Joe Biden y al presidente chino Xi Jinping durante su cumbre virtual. — ROMAN PILIPEY / EFE

El futuro de una de las democracias más pujantes de Asia, la cadena de suministro mundial y el bienestar de los casi 24 millones de isleños, inmersos en un juego de poder entre gigantes, pende de un hilo.

 

El estrecho de Taiwán es uno de los polvorines más peligros del mundo, y quizás el que más nos puede afectar debido a que la zona es clave para la cadena de suministros, la producción de semiconductores (en la que Taiwán es relevante) y también por la gran importancia estratégica de la isla de Formosa para la proyección transoceánica del poderío militar chino hacia Japón y Estados Unidos.

Este conflicto no es un tango entre dos, sino un trío, en el que Estados Unidos también baila, lo que amplifica aún más su impacto internacional. Y la pregunta del millón es si ese peligro se va a materializar e implicar a Washington, con efectos negativos económicos, políticos y estratégicos para las democracia occidentales.

En la reciente conferencia virtual entre el presidente chino Xi Jinping y su homólogo estadounidense Joe Biden, Taiwán fue uno de los asuntos claves en la pugna de poder entre los dos colosos mundiales. ¿Se llegó allí a algún acuerdo que aleje del horizonte esta bomba de tiempo? La respuesta corta es que la reunión fue positiva, porque se reactivó el diálogo, pero no hubo cambios esenciales.

Mientras Xi reiteró su postura de que Taiwán es parte de China y amenazó con "medidas drásticas" si la isla avanza en el independentismo o "traspasa la línea roja", Biden se opuso firmemente a "los intentos unilaterales de cambiar el estatus quo" de independencia de hecho y a aquello que socaven la paz y la estabilidad en el Estrecho. Y aunque China dijo que Biden se opone a la independencia, lo cierto es que el presidente de EEUU no dijo exactamente eso, según declaraciones posteriores al encuentro citadas por el diario taiwanés Tiempos de Libertad.

"Mas que un diálogo han sido dos conferencias en las que se han repetidos posturas, pero ha sido positivo porque reactiva el diálogo", expresó Wang Chen-ming, experto en historia de la guerra y de la China moderna.

Ventana de la colonización antes de la II Guerra Mundial

Taiwán, originariamente poblada por austronesios, fue colonizada por españoles, holandeses, chinos y finalmente japoneses, quienes, antes de la Segunda Guerra Mundial, entre 1895 y 1945, usaron la isla como ventana al mundo de su colonización. La victoria aliada entregó la administración de Taiwán a la China nacionalista de Chiang Kai-shek, quien en 1949, tras ser derrotado por los comunistas de Mao Tze-tung, se refugió en Formosa, donde fue recibido con silenciada hostilidad por sus habitantes. Chiang construyó la República de China (hoy Taiwán) y se hizo fuerte con el apoyo de Estados  Unidos, lo que evitó ser devorada por el gigante liderado por Mao.

Tanto Mao como Chiang se consideraban legítimos líderes de China y Taiwán y durante la Guerra Fría mantuvieron un gran conflicto ideológico. A finales de la década de los años ochenta, el Partido Kuomintang (nacionalista), de Chiang Kai-shek, ya había pilotado un exitoso desarrollo económico y había instalado un sistema democrático; entrado el siglo XXI, los taiwaneses llevaron al poder al independentista Partido Demócrata Progresista (PDP), ante el desagrado de China.

Los gobiernos de China, Taiwán y Estados Unidos tienen posturas diferentes con respecto al estatus político e internacional de la isla e interpretan de modo diferente términos claves como independencia o una sola China, lo que confunde a todos, especialmente a los no expertos en historia china. Eso hace muy difícil comprender las declaraciones y supuestos acuerdos porque en realidad tan sólo lo son en palabras pero no en hechos.

Sirva para entender este conflicto que China sostiene que Taiwán es parte de su territorio y que está separada por culpa del apoyo estadounidense; por su lado, Taiwán defiende que es un estado soberano e independiente que busca ese reconocimiento internacional. El Gobierno de Biden considera que la actual situación es una independencia de hecho hasta que se logre un acuerdo y se opone al uso de la fuerza militar.

El conflicto entre China y el Gobierno de Taipei

Este es el motivo por el que nadie se atreve a calificar a Taiwán de país. Desde la llegada al poder en 2016 de la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen, del PDP, China bloqueó los contactos con el Gobierno de Taipei e inició una escalada en su presión militar, con numerosas incursiones de aviones y barcos en las zonas de control de Taiwán; asimismo estrechó el cerco diplomático que mantiene a la isla fuera de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos internacional, incluida la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La clave para analizar las perspectivas del conflicto está en su impacto en las políticas internas de China y Estados Unidos, en la nueva estrategia de Washington para contener a China y del propio Biden para consolidar su poder interno; también en el plan de Xi de inscribir su nombre en oro en la historia china. Todo esto aparte de su claro impacto mundial.

Todos los actores, China, Estados Unidos y Taiwán, están encorsetados por sus intereses y factores políticos internos, pero la guerra no es nada probable, aunque Taiwán no dejará de buscar ser incluida en la ONU y otros organismos. Estados Unidos ha modificado su postura y favorece una mayor participación internacional de Taiwán, cosa que China quiere cortar. Con tal de que Xi, Biden y Tsai no cometan errores de cálculo y convenzan a sus pueblos de que ganan en la disputa, la sangre no llegará al río.

Un juego de poder entre gigantes

"Taiwán no traspasará la línea roja, porque China tiene poder militar para lanzar una ofensiva creíble, y Pekín tiene mucho que perder, por lo que sólo atacará por una gran provocación o motivos internos como consolidar el poder del Partido o de Xi", afirma Wang Chen-ming.

La consolidación de Xi y Biden en el poder, así como la mejora económica y de prestigio internacional de ambos países, favorecerá la paz. Mientras tanto, aunque fuera de la isla en discordia hay gran preocupación, entre los taiwaneses, que apoyan mayoritariamente un sendero separado de China y su democracia, sorprendentemente no anidan temores, como afirma el observador japonés Akio Yaita.

Pero la realidad es que el futuro de una de las democracias más pujantes de Asia, la cadena de suministro mundial y el bienestar de los casi 24 millones de isleños, inmersos en un juego de poder entre gigantes, pende de un hilo.

Taipéi

17/11/2021 14:05 Actualizado: 17/11/2021 14:15

 

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El mayor complejo industrial flotante del planeta: Arabia Saudita construirá la futurista ciudad de Oxagon, "donde las ideas pueden cambiar el mundo"

Oxagon se ubicará en un gran territorio en el suroeste de la ciudad de Neom y tendrá una forma octogonal que le ayudará a minimizar su impacto sobre el medioambiente.

Mohamed bin Salmán, príncipe heredero de Arabia Saudita y presidente de la junta directiva del proyecto de creación de la futurista ciudad de Neom, anunció la construcción del centro industrial Oxagon, que se convertirá en el mayor complejo industrial flotante  del mundo, recogen medios locales.

La ciudad industrial Oxagon se ubicará en el mar Rojo cerca del canal de Suez, en un gran territorio en el suroeste de Neom, y tendrá una forma octagonal que permitirá minimizar el impacto en el medioambiente. 

Está previsto que en esta ciudad se puedan alcanzar niveles de producción de primera clase a la vez que las emisiones de carbono netas se reducen a cero.

En la cuenta oficial de Twitter de Neom se destaca que Oxagon se convertirá en "el lugar donde las ideas pueden cambiar el mundo".

"Oxagon contribuirá a la redefinición del enfoque mundial para el desarrollo industrial en el futuro, protegiendo el medioambiente a la vez que se crean empleos y crecimiento para Neom", declaró en ese contexto el príncipe heredero. "Contribuirá al comercio regional de Arabia Saudita y apoyará la creación de un nuevo punto focal para corrientes comerciales globales", añadió.

Publicado: 16 nov 2021

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Un mupuche herido es llevado al hospital de Temuco.. Imagen: AFP

El presidente Sebastián Piñera quiere extender la militarización en regiones mapuches

Piñera contradijo a su propio gobierno al informar que un mapuche falleció en un presunto choque con las fuerzas de seguridad, luego de que el ministro del Interior hablara de dos muertos y tres heridos.

 

La confusión sobre el número de muertos que provocó un nuevo episodio de violencia en el militarizado sur de Chile se instaló en la capital, Santiago, luego de que el presidente Sebastián Piñera contradijera a su propio gobierno e informara que un mapuche y no dos fallecieron el miércoles en un presunto enfrentamiento con las fuerzas de seguridad, una versión también apoyada por una organización de derechos humanos. El incidente ocurrió un día después de que Piñera anunciara su pedido al Congreso de extender el estado de excepción y militarización de cuatro provincias en las regiones de Biobío y La Araucanía.

Primero fuentes médicas y de la Fiscalía local informaron que una persona de 23 años y otra de 44 habían resultado heridas en dos incidentes distintos en la región del Biobío, y murieron cuando eran trasladadas a un hospital. Luego, el ministro del Interior, Rodrigo Delgado, confirmó la información de dos muertos y tres heridos en dos incidentes separados en la ruta que une las localidades de Tirúa y Cañete, en la provincia de Arauco, pero no identificó a las víctimas reconociendo que aún hay cierta confusión sobre lo sucedido.

Poco después el presidente Piñera cambió esta versión inicial oficial y sostuvo que sólo una persona falleció y tres resultaron heridas. El jefe de Estado aclaró que Carabineros y las Fuerzas Armadas sufrieron "emboscadas y ataques, cuya naturaleza y circunstancias están siendo investigadas por la Fiscalía, una persona falleció, tres resultaron heridas y dos personas fueron detenidas, incautándoseles armas de fuego".

"Estos graves hechos, sumado a publicaciones de grupos terroristas fuertemente armados, que amenazan a nuestra sociedad, no hacen más que ratificar la necesidad de mantener este estado de emergencia constitucional", indicó Piñera junto a sus ministros de Interior y Defensa. 

El mandatario hacía referencia a un video publicado en redes sociales en el que medio centenar de encapuchados armados de la organización Weichan Auka Mapu califican a las fuerzas de seguridad de "perros guardianes de los ricos" y los amenazaron con combatirlos "con armas" si no abandonan el territorio.

En sintonía con Piñera, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) de la ciudad de Concepción, capital de Biobío, informó que solo un mapuche fue muerto y no dos. Carolina Chang, de la INDH, afirmó que una de las personas que resultó herida fue dada por muerta.

Ante la creciente confusión Rodrigo Díaz, gobernador de la región del Biobío, acusó al gobierno de ser "responsable" de los hechos y exigió precisiones. Díaz reconoció que existe temor a que haya "una escalada de violencia a raíz de los fallecimientos" y que el conflicto requiere "un abordaje integral para que más gente no resulte muerta".

La versión mapuche

Mientras tanto, dirigentes mapuches eligieron distanciarse de la versión "oficial" de los hechos ocurridos el miércoles. Sostienen que los policías abrieron fuego contra personas que protestaban contra la militarización de la zona y que intentaron liberar a dos mapuches detenidos sobre la ruta cuando iban en un auto que según la policía era robado.

José Huanchuleo, testigo de los incidentes, declaró a medios locales que el enfrentamiento ocurrió en medio de un corte de ruta con barricadas donde "un milico se dio la media vuelta y nos dispara a quemarropa". Huanchuleo agregó que "iba una niña dentro de la camioneta y los milicos sin decir nada nos dispararon".

Sobre el segundo hecho, ocurrido horas más tarde en la misma zona, el jefe de la Defensa Nacional del Biobío, contraalmirante Jorge Parga, explicó que funcionarios de la Armada fueron "nuevamente atacados con armas de fuego desde el interior de un predio". Detalló que, ante el ataque, los efectivos "debieron hacer ingreso reaccionando a esta agresión y procediendo a la detención de dos personas: un adulto de 21 años y un menor de 15 años".

Un grupo de convencionales, entre los que estaban los 17 representantes de los pueblos indígenas que integran el órgano que redacta la nueva Constitución, marcharon el miércoles hasta La Moneda para pedirle a Piñera el fin del estado de excepción. 

"La militarización no es el camino. Es tiempo de construir política con altura histórica. En la convención trabajamos para ello, es urgente que esto irradie y gestemos amplios diálogos plurinacionales con respeto a los derechos humanos", exigió Elisa Loncón, la académica mapuche que preside el órgano.

Militarización y estado de excepción

El presidente Piñera decretó este mes, y luego amplió por 15 días, la militarización en Biobio y la vecina región de La Araucanía tras una serie de hechos de violencia. Ambas regiones atraviesan un histórico conflicto entre el pueblo mapuche y el Estado por la propiedad de tierras, que los indígenas consideran propias por derecho ancestral y que fueron entregadas a privados, principalmente a empresas forestales y hacendados.

En La Araucanía, en tanto, un grupo de personas quemó este jueves siete máquinas, entre camiones y retroexcavadoras, de una empresa constructora en un barrio de la localidad de Victoria, provincia de Malleco, informó el diario La Tercera citando a la Fiscalía local. Hace años se registran en la zona ataques a predios y maquinarias, a menudo usados como excusas por policías y militares para reprimir a estos grupos, que ya cuentan con varios muertos.

5 de noviembre de 2021

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La teoría de la dependencia desde el mirador de Galeano

Las Venas Abiertas de América Latina comienza con una frase que resume la esencia de la Teoría de la Dependencia. "La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos". Esta breve oración ofrece una imagen concentrada y altamente ilustrativa de la dinámica de la dependencia. Por esa razón ha sido citada en infinidad de oportunidades para retratar el status histórico de nuestra región.

El libro de Galeano es un texto clave del pensamiento social latinoamericano, que confluyó con la gestación de la Teoría de la Dependencia y contribuyó a popularizar esa concepción. La primera edición de ese trabajo coincidió con el auge general del enfoque dependentista. Pero en todas sus páginas exhibió una especial afinidad con la vertiente marxista de esa teoría, que desenvolvieron Ruy Mauro Marini, Theotonio Dos Santos y Vania Bambirra. Esa mirada postuló que el subdesarrollo latinoamericano obedece a la pérdida de recursos que genera la inserción internacional subordinada de la región.

Galeano difundió precozmente ese enfoque en Uruguay y su libro repasa la historia latinoamericana en clave dependentista. Ilustra en forma muy acabada cómo el "modo de producción y la estructura de clases han sido sucesivamente determinados desde fuera, mediante una infinita cadena de dependencias sucesivas…que nos llevaron a perder incluso el derecho de llamarnos americanos". Recuerda que "como parte del vasto universo del capitalismo periférico", la región "quedó sometida al saqueo y a los mecanismos del despojo".

Esa caracterización del desenvolvimiento frustrado de América Latina empalmaba en los años 70 con una amplia producción historiográfica de mismo signo. Esos estudios detallaban los impedimentos que impuso la dependencia a la repetición de la expansión lograda por la economía estadounidense. Galeano retomó una óptica muy semejante a la expuesta por las investigaciones de Agustín Cueva y Luis Vitale.

El pensador uruguayo desarrolló una sintética historia de la región focalizada en los cuatro componentes del marxismo latinoamericano de la época. Denunció el despojo de los recursos naturales, criticó la explotación de la fuerza de trabajo, remarcó la resistencia de los pueblos y adscribió a un proyecto socialista de emancipación.

Galeano desenvolvió su texto combinando varias disciplinas y alumbró un relato que impacta por su belleza literaria. Su calidez conmociona al lector y genera un efecto explícitamente buscado por el libro.

El escritor oriental decidió difundir un "manual de divulgación que hable de economía política con el estilo de una novela de amor". Y logró un éxito arrollador para esa sorprendente empresa. Galeano comentó que siguió el camino de "un autor no especializado", que se ha embarcado en la aventura de desentrañar los "hechos que la historia oficial esconde". Abordó ese objetivo con un lenguaje alejado de las "frases hechas" y distanciado de "las fórmulas declamatorias". Consiguió consumar en un impactante ejemplar ese ambicioso propósito.

Galeano dejó atrás el acartonamiento, el academicismo y el discurso frío. Utilizó un lenguaje que sacudió a millones de lectores e inauguró un nuevo código para visibilizar la dramática realidad latinoamericana. La Venas Abiertas inspiró a una legión de escritores que adoptaron, desarrollaron y enriquecieron esa forma de retratar el despojo y la opresión que sufre nuestra región.

AFINIDADES CONCEPTUALES Y POLÍTICAS

Galeano se alineó con la corriente radical de la dependencia liderada por Marini y Dos Santos, en franca contraposición con la vertiente ecléctica y descriptiva que encabezó Fernando Henrique Cardoso. La afinidad de las Venas Abiertas con la primera concepción se verifica en todos los enunciados del libro.

En ese trabajo no se limitó a describir retrasos económicos resultantes de modelos políticos desacertados, ni observó a la dependencia como un rasgo ocasional o meramente negativo. Tampoco auspició las asociaciones con el capital extranjero que Cardoso promovía como solución al atraso de la región. Cuando ese intelectual asumió la presidencia de Brasil se desdijo de sus viejos textos, repudió su pasado y objetó sus propios escritos. Pero la semilla de su involución neoliberal estaba presente en el abordaje de la dependencia que postuló polemizando con Marini y Dos Santos.

La visión de Galeano fue también distante de la CEPAL. En ninguna parte del libro se esbozan ilusiones heterodoxas en la superación del subdesarrollo regional, mediante una industrialización capitalista comandada por la burguesía nacional. El proteccionismo y la regulación estatal no son ponderados como los caminos a transitar, para erradicar los padecimientos económicos de América Latina.

La oposición a ese curso se verifica también en las incontables críticas a la impotencia de las clases dominantes locales, para encarrillar alguna modalidad efectiva de desenvolvimiento regional. Se resalta esa incapacidad para comandar un crecimiento industrial semejante al conseguido por las poderosas economías centrales.

Ese cuestionamiento era el eje del programa político inaugurado por la revolución cubana, y conceptualizado por la teoría marxista de la dependencia. Este enfoque propiciaba un tránsito directo y sin interrupciones hacia el socialismo, soslayando cualquier etapa intermedia de capitalismo nacional.

Las Venas Abiertas se inscribe en esa corriente de pensamiento y comparte el entusiasmo generado por el éxito inicial de la revolución cubana. En numerosos párrafos irrumpe el espíritu del Che, la tónica romántica y la esperanza en el triunfo de los proyectos radicalizados. También enfatiza las raíces históricas de las luchas populares en toda la región.

Galeano no olvida en ningún momento el cimiento económico estructural de la dependencia que remarcaban los estudios Gunder Frank. Pero a diferencia de esos trabajos subraya la gravitación de las resistencias populares. No habla sólo de estaño, minería, latifundio y plantaciones. Remarca la gesta de Louverture en Haití, la rebelión de Tupac Amaru en Perú y la acción de Hidalgo en México.

El libro rescata esas tradiciones de lucha popular destacando cómo la historia oficial diluye la visibilidad de esas resistencias. Recuerda que ese operativo de ocultamiento, frecuentemente empuja al propio oprimido a asumir como suya "una memoria fabricada por el opresor".

Galeano no sólo detalla de qué forma América Latina se estructuró durante siglos a partir de la explotación de los indios y la esclavitud de los negros. También resalta que los sujetos afectados por esa expoliación reaccionaron con revoluciones y levantamientos. Esas sublevaciones abrieron un horizonte alternativo de liberación.

Las Venas Abiertas recuerda, además, el nexo de esas rebeliones con la asignatura pendiente de la integración regional, que legó el proyecto inconcluso de Bolívar. Ese énfasis en el papel insurgente de los pueblos ilustra la afinidad de Galeano con el proyecto político revolucionario de la Teoría de la Dependencia.

PRIMARIZACIÓN Y EXTRACTIVISMO

La sintonía de un libro escrito hace cincuenta años, con una concepción marxista en boga en esa época no constituye ninguna sorpresa. Pero resulta más problemático desentrañar la actualidad de ambas miradas. ¿En qué terrenos se verifica la vigencia de las Venas Abiertas y del dependentismo?

Hay muchos fragmentos de un libro escrito en 1971 que parecen aludir a situaciones del 2021. Esos aspectos perdurables del texto (y de la teoría que lo inspiró) obedecen a la condición dependiente de América Latina y se corroboran ante todo en el extractivismo.

La especialización exportadora de la región en productos básicos -que bloqueó su desenvolvimiento en el pasado- continúa obstruyendo el despegue de la zona. Ese impedimento confluye, además, con un inédito agravamiento del deterioro del medio ambiente. La minería a cielo abierto concentra gran parte de esas calamidades y se ha convertido en el epicentro de numerosos conflictos en todos los países.

Primarización y extractivismo son los dos términos actualmente utilizados, para denunciar la obstrucción al crecimiento productivo e inclusivo, que Galeano destacaba hace cinco décadas. En las Venas Abiertas se describe cómo la sumisión de la región al mandato externo de los precios de las commodities genera ese ahogo.

Pero esa vulnerabilidad ya no es vista en la actualidad como un simple efecto de inexorables procesos de desvalorización de las exportaciones básicas. Muchos economistas han desentrañado la dinámica cíclica de esos precios en el mercado mundial y han estudiado el complejo proceso de sucesivos encarecimientos y abaratamientos de las materias primas. El gran problema radica en que esas fluctuaciones siempre obstruyen el desenvolvimiento por la condición dependiente de toda la región.

América Latina nunca aprovecha los momentos de valorización de las exportaciones e invariablemente padece los períodos opuestos de depreciación. En la coyuntura actual de altos precios, esas adversidades se verifican por ejemplo en el encarecimiento de los alimentos. La exportación de trigo y carne se ha tornado una desgracia para adquisición cotidiana de pan y el consumo de proteínas.

Galeano describió una desventura económica resultante del adverso manejo de la renta agraria, minera y energética en toda la región. La gravitación de esa remuneración a la propiedad de los recursos naturales se acentuó en las últimas décadas. Las grandes potencias disputan -con la misma intensidad que en el pasado- el apreciado botín de las riquezas latinoamericanas. La región continúa sufriendo la confiscación sistemática de ese excedente, en una dinámica que combina la erosión de la renta con su expropiación.

Actualmente Estados Unidos disputa con China (y en menor medida con Europa) la apropiación de los recursos naturales de la región. Los colosos mundiales ya no acaparan sólo excedentes de granos o carne. También capturan minerales estratégicos como el litio y depredan sin ninguna freno la fauna marina.

A diferencia de otras economías no metropolitanas (como Australia o Noruega) que aprovechan la renta para su desenvolvimiento, América Latina sufre el drenaje de ese excedente. No logra transformarlo en inversión productiva por el lugar subordinado que ocupa en la división global del trabajo. Ese sometimiento explica también el comercio desfavorable con los grandes adquirientes de las exportaciones de la zona.

América Latina no negocia en bloque sus intercambios con China y los resultados de las tratativas país por país son invariablemente adversos. Las desventuras que retrató Galeano hace cincuenta años vuelven a reciclarse en la actualidad.

REPLIEGUES DE LA INDUSTRIA

En las Venas Abiertas se describe cómo los procesos históricos de industrialización quedaron obstruidos en América Latina por las políticas librecambistas. Ese "industricidio" aniquiló las manufacturas del interior en Argentina y destruyó el incipiente desenvolvimiento de Paraguay, que buscaba introducir los cimientos de una estructura fabril independiente. Posteriormente las redes ferroviarias gestadas en torno a los embudos portuarios afianzaron el ahogo industrial. La mano visible del estado no intervino -como en Estados Unidos- para asegurar el despunte de un poderoso tejido fabril.

Ese ahogo industrial fue parcialmente modificado en la segunda mitad del siglo XX por los procesos de sustitución de importaciones. Ese modelo alumbró el surgimiento de estructuras industriales frágiles, pero ilustrativas de la potencial expansión manufacturera. Galeano escribió su libro en el ocaso de ese esquema y al cabo de cincuenta años, el panorama industrial es nuevamente desolador en el grueso de América Latina.

La actividad fabril se ha replegado en Sudamérica y tiende a especializarse en Centroamérica en los eslabones básicos de la cadena global de valor. Este adverso escenario es frecuentemente descripto con retratos de una "desindustrialización precoz" de la región, que difiere por su mayor nocividad de las deslocalizaciones prevalecientes en las economías avanzadas. En todos los rincones de América Latina se ha profundizado el distanciamiento con la industria asiática y muchos emprendimientos fabriles desaparecen antes de alcanzar su madurez.

En los países medianos ese deterioro afecta al modelo forjado para abastecer el mercado local. En Brasil el aparato industrial perdió la dimensión de los años 80, la productividad se ha estancado, el déficit externo se expande y los costos aumentan al compás de una creciente obsolescencia de la infraestructura. En Argentina el declive es mucho mayor.

También el modelo de las maquilas mexicanas afronta graves problemas. Continúa ensamblando partes de las grandes fábricas estadounidenses, pero ha perdido gravitación frente a los competidores asiáticos. La renegociación del tratado de libre comercio con Estados Unidos dio simplemente lugar a otro convenio (T-MEC), que renueva la adaptación de las fábricas fronterizas a las necesidades de las compañías del Norte.

El grueso de los países de la región continúa negociando (y aprobando) convenios de libre comercio que erosionan el tejido económico local. En todos los casos se afianza la desprotección interna frente a la incontrolable invasión de importaciones. Esa adversidad no ha frenado las tratativas del MERCOSUR para suscribir un convenio de libre-comercio con la Unión Europea, ni tampoco las negociaciones de acuerdos unilaterales con China.

La regresión industrial que afecta a la región actualiza todos los desequilibrios del ciclo dependiente que estudiaron los teóricos de la dependencia. En los años 70 resaltaban el sistemático drenaje de recursos que afectaba al sector manufacturero, a través del giro de utilidades. El mayor predominio de los capitales foráneos acentuó en las últimas décadas esa obstrucción al proceso local de acumulación.

Pero a diferencia de los años 70 el retroceso actual de la industria latinoamericana coexiste con el gran despunte de sus equivalentes asiáticos. Basta observar el ensanchamiento de la brecha que separa a Corea del Sur con Brasil o Argentina para notar la magnitud de ese cambio. Mientras que América Latina era funcional al viejo modelo de mercados internos del capitalismo de posguerra, el Sudeste Asiático tiende a optimizar el salto registrado en la internacionalización de la producción.

Muchos autores heterodoxos suponen que la divergencia entre ambas zonas sólo obedece a la implementación de políticas económicas contrapuestas. Estiman que los asiáticos optaron por el camino acertado que desecharon por sus pares de América Latina. Pero esa mirada olvida todos los condicionamientos estructurales que impone la maximización de la ganancia en la división mundial del trabajo.

Las tesis dependentistas resaltan ese condicionamiento que el libro de Galeano también detalla. Allí se explican las adversidades históricas estructurales que afronta la región.

DESPOSESIÓN Y EXPLOTACIÓN

Las Venas Abiertas denuncia los sufrimientos de la población explotada en todos los rincones de América Latina. No habla sólo de la esclavitud y el servilismo del pasado. Describe las condiciones inhumanas de trabajo que imperaban hace cinco décadas. La actualidad de esas observaciones es particularmente impactante en el dramático contexto actual de deterioro social.

El neoliberalismo no sólo agravó el desempleo y la informalidad laboral. Afianzó además un terrible ensanchamiento de las brechas de ingresos, en la región más desigual del planeta. Esa polarización explica la aterradora escala de la violencia que impera en las grandes ciudades. De las 50 urbes más peligrosas del planeta 43 se localizan en América Latina.

La degradación social que afecta a la región, en gran medida obedece a la renovada expulsión de campesinos que impuso la transformación capitalista del agro. Esa mutación potenció la descontrolada expansión de una masa de excluidos que arriba a las ciudades para ensanchar el ejército de los desocupados. La carencia de trabajo en las grandes urbes y la bajísima remuneración de los empleos existentes explican el enorme acrecentamiento de la informalidad. En este marco se ha masificado la narco-economía como refugio de supervivencia.

La especialización latinoamericana en exportaciones básicas es complementada en algunas economías de Centroamérica por el desarticulado crecimiento del turismo. Es la única actividad creadora de empleos en muchas localidades de esa región. En todos los casos, la ausencia de puestos de trabajo multiplica la emigración y la consiguiente dependencia familiar de las remesas. Enormes contingentes de jóvenes desempleados tienen simultáneamente vedado el arraigo y la emigración. No encuentran ocupación en sus localidades de origen y son perseguidos al ingresar en Estados Unidos

Los promedios regionales de pobreza continúan desbordando en América Latina al segmento precarizado y afectan a una enorme porción de los trabajadores estables. Esos datos no han cambiado desde la aparición del libro de Galeano.

También persiste la fragilidad de la clase media, en una región con reducida presencia de ese estrato. En comparación a los países avanzados, los sectores intermedios aportan un colchón muy exiguo, al abismo que separa a los acaudalados de los empobrecidos. Ese segmento está mayoritariamente integrado por pequeños comerciantes (o cuentapropistas) y no por profesionales o técnicos calificados.

Este adverso escenario se agravó en forma dramática durante la pandemia del último bienio. En términos porcentuales, América Latina fue la región con más contagios y fallecidos del planeta y sufrió también el mayor impacto económico-social de la infección.

La caída del PBI duplicó en la zona los promedios internacionales y ese deterioro profundizó la desigualdad. El 50% de la masa laboral (que sobrevive en la informalidad) fue severamente afectado por la retracción económica que impuso el coronavirus. Esos sectores debieron acrecentar sus deudas familiares para contrarrestar la brutal caída de ingresos.

También la brecha digital se acentuó en toda la región e impactó con gran dureza a los niños empobrecidos que perdieron un año de escolaridad. Ese deterioro de la educación genera efectos explosivos por su entrelazamiento con la creciente precarización laboral. Las grandes empresas aprovechan el nuevo escenario para reducir costos laborales, con nuevas formas de teletrabajo que multiplican la explotación de los asalariados.

En las últimas cinco décadas los capitalistas recurrieron a numerosos mecanismos, para compensar su debilidad internacional con mayor explotación de la fuerza de trabajo. Por esa razón la brecha de salarios que separa a la región con las economías centrales se expandió en forma muy significativa. La tendencia mundial a la segmentación laboral -entre un sector formal-estable y otro informal-precarizado- presenta en América Latina una escala pavorosa.

Esa disparidad corrobora la vigencia del diagnóstico dependentista y confirma la continuidad de los mismos problemas que Galeano observó en el mundo trabajo. Cincuenta años después todas sus observaciones se corroboran a otra escala.

LA VIEJA PESADILLA DEL ENDEUDAMIENTO

En las Venas Abiertas se denunciaba la triplicación de la deuda externa entre 1969 y 1975 y el consiguiente afianzamiento de un círculo vicioso que ahoga a la economía de la región. Ese encadenamiento obliga a Latinoamérica a seguir un libreto de aumento de las exportaciones, extranjerización industrial y auditoría de los banqueros que impone el FMI. Galeano señalaba que esas exigencias consolidan a su vez la acción de los capitalistas estadounidenses, que controlan gran parte de la región mediante el manejo de las finanzas.

En los últimos cincuenta años esa pesadilla se mantuvo sin cambios estructurales y acentuó los desequilibrios fiscales y los déficits externos, que engrosan los pasivos y precipitan nuevas crisis.

Durante la era neoliberal se registraron períodos de distinta gravedad de ese vasallaje financiero. En la década pasada la apreciación de las materias primas y el ingreso de dólares permitieron cierto alivio, pero cuando el respiro comercial desapareció el endeudamiento resurgió con gran intensidad. En la actualidad el FMI (y los fondos de inversión) intervienen nuevamente en forma protagónica, en la administración de una deuda inmanejable.

En los momentos más dramáticos de la pandemia el FMI emitió hipócritas mensajes de colaboración. Pero en los hechos se limitó a convalidar un irrisorio alivio del pasivo entre un grupo minúsculo naciones ultra-empobrecidas. Repitió la actitud asumida frente a la crisis del 2008-2009, cuando combinó convocatorias formales a la regulación internacional de las finanzas con mayores exigencias de ajuste para todos los deudores.

La tradición dependentista ha evitado el análisis del endeudamiento en simple clave de especulación financiera. Destaca que el creciente peso de los pasivos expresa la fragilidad productiva y comercial del capitalismo dependiente. La vulnerabilidad financiera de América Latina sólo complementa esas inconsistencias.

Hay agobio con el pago de intereses, con refinanciaciones compulsivas y con cesaciones de pagos por el perfil subdesarrollado de economías primarizadas, signadas por la flaqueza de la industria y la elevada especialización en servicios básicos. El endeudamiento no se dispara sólo por el "saqueo de los financistas". Refleja la creciente debilidad estructural de los procesos de acumulación.

La región no está exenta del proceso de financiarización que caracteriza a todas las clases dominantes del planeta. Pero la mutación central que se ha verificado en América Latina ha sido la transformación de las viejas burguesías nacionales en nuevas burguesías locales.

El texto de Galeano estaba aún inscripto en el primer período. Desde ese momento han perdido gravitación los grupos capitalistas que privilegian la expansión de la demanda con producciones orientadas al mercado interno. Ganaron peso los sectores que priorizan la exportación y prefieren la reducción de costos a la ampliación del consumo.

Ese giro confirmó también todos los diagnósticos dependentistas sobre el entrelazamiento del gran capital latinoamericano con sus pares del exterior. La localización de grandes fortunas locales en los paraísos fiscales y la estrecha asociación gestada por las principales compañías de la región con empresas transnacionales, ilustran esa simbiosis. El endeudamiento que denunciaba Galeano apuntaló esa mutación de las clases dominantes.

CRISIS TORMENTOSAS

El libro del escritor uruguayo conmueve por el desgarrador retrato que presenta de la realidad cotidiana de América Latina. Ese escenario está condicionado por la sistemática irrupción de las agobiantes crisis que impone el capitalismo dependiente. Estas convulsiones derivan, a su vez, del estrangulamiento externo y del periódico recorte interno del poder adquisitivo.

La era neoliberal que sucedió a la aparición de las Venas Abiertas estuvo signada por crisis económicas más frecuentes e intensas, que precipitaron mayores recesiones e indujeron gigantescos socorros de los bancos. Esas turbulencias fueron invariablemente desencadenadas por los estrangulamientos del sector externo, que generan los desequilibrios comerciales y la pérdida de recursos financieros.

Como las economías latinoamericanas dependen del vaivén de precios de las materias primas, en los períodos de valorización exportadora afluyen las divisas, se aprecian las monedas y se expanden los gastos. En las fases opuestas los capitales emigran, decrece el consumo y se deterioran las cuentas fiscales. En el pico de esa adversidad irrumpen las crisis.

Esas fluctuaciones magnifican a su vez el endeudamiento. En los momentos de valorización financiera los capitales ingresan para lucrar con operaciones de alto rendimiento y en los períodos inversos se generaliza la emigración de los capitales. Estas operaciones se consuman engrosando los pasivos del sector público y privado.

Otro determinante de las crisis regionales son los periódicos recortes del poder adquisitivo. Esas amputaciones agravan la ausencia estructural de una norma de consumo masivo. La debilidad del mercado interno y el bajo nivel de ingreso de la población explican esa carencia. La expansión de la informalidad laboral, los bajos salarios y la estrechez de la clase media acentúan la fragilidad del poder de compra.

Las dos modalidades de la crisis -por desequilibrio externo y por retracción del consumo- se han verificado en todos los modelos de las últimas décadas. Irrumpieron en forma inicial durante la sustitución de importaciones (1935-1970) y reaparecieron con mayor virulencia en la "década perdida" de estancamiento e inflación (años 80). Alcanzaron una mayor intensidad en el posterior debut del neoliberalismo, como consecuencia de la desregulación financiera, la apertura comercial y la flexibilidad laboral.

La teoría de la dependencia siempre estudió esas tensiones con criterios multicausales y subrayó la ausencia de un sólo determinante de la crisis. Las convulsiones que padece la región son desencadenadas por fuerzas diversas, que combinan los desequilibrios externos con las restricciones del poder de compra.

Esa combinación de determinantes externos e internos tuvo un impacto demoledor en los últimos dos años de pandemia. América Latina padeció la mayor contracción planetaria de horas de trabajo, en consonancia con retrocesos del mismo porte de los ingresos populares. Al cabo de un quinquenio de estancamiento, el Covid acentuó un descomunal deterioro de la estructura productiva. Para colmo de males los indicios de recuperación son tenues y los pronósticos de crecimiento son inferiores al promedio mundial. Otro capítulo de las Venas Abiertas ha padecido la región en el "Gran Confinamiento" del último bienio.

EL ESCENARIO POLITICO

La afinidad de las Venas Abiertas con la Teoría de la Dependencia no se limita al estrecho ámbito de la economía. En la tradición expositiva de esta última concepción, el libro evita abrumar al lector con meras cifras e intrincadas estadísticas. Subraya con ejemplos la incidencia de la dominación imperialista sobre el subdesarrollo regional. Denuncia especialmente los golpes de estado, que siempre han manejado las embajadas estadounidenses para instalar gobiernos favorables a las grandes empresas del Norte.

Al cabo de 50 años esa intromisión de Washington persiste con más disfraces, pero con el mismo descaro del pasado. Estados Unidos intenta actualmente recuperar su deteriorada hegemonía mundial reforzando su control de América Latina, a fin del contener la creciente gravitación de China. La primera potencia está embarcada en utilizar su enorme poder geopolítico-militar para recuperar las posiciones económicas perdidas. Por esa razón la región es nuevamente tratada como un "patio trasero", sujeto a las normas de sometimiento que estableció la doctrina Monroe.

Estados Unidos busca reducir el margen de autonomía de los tres países medianos de la región. Exige que Brasil entregue la supervisión del Amazonas, que México refuerce la penetración de la DEA y que Argentina acepte los mandatos del FMI. Como las invasiones directas (tipo Granada o Panamá) ya no son factibles, el Pentágono refuerza sus bases en Colombia y auspicia incontables conspiraciones contra Venezuela.

Trump implementó ese libreto con brutalidad y Biden se apresta a continuarlo con buenos modales. Necesita recomponer la deteriorada dominación de Norte y reduce los excesos verbales de su antecesor para rearmar alianzas con el establishment latinoamericano. Pero al igual que Trump prioriza la disminución de la presencia de China en la región. Todas las iniciativas de la Casa Blanca desmienten la ingenua percepción "que a Estados Unidos ya no le interesa América Latina". Recuperar la dominación plena del hemisferio es la gran prioridad de Washington.

Por esa razón sostiene a los gobiernos derechistas que actúan como herederos de las dictaduras que denunciaba Galeano. Al igual que los teóricos dependentistas, el pensador oriental indagaba en los años 70 el pilar coercitivo de todos los sistemas políticos latinoamericanos. Retrataba cómo las tiranías implementaban distintos modelos de totalitarismo y remarcaba la primacía ejercida por las burocracias militares en la gestión del estado.

En el período pos-dictatorial de las décadas siguientes ese esquema fue sustituido por diversas modalidades de constitucionalismo, que combinaron políticas económicas neoliberales con la forzada aceptación de las conquistas democráticas.

Pero al cabo de varias décadas, los regímenes derechistas intentan recuperar nuevamente predominio al compás de una restauración conservadora. Actúan a través de gobiernos reaccionarios continuados, novedosas capturas electorales y reiterados golpes institucionales. En el último bienio de pandemia militarizaron sus gestiones e instauraron estados de excepción con creciente protagonismo de las fuerzas armadas.

La derecha regional opera actualmente en forma coordinada para establecer regímenes autoritarios. No promueve las tiranías militares explícitas de los años 70, sino formas disfrazadas de dictadura civil. Entre sus exponentes persiste una visible división entre personajes extremistas y moderados, pero todos unifican fuerzas en los momentos decisivos.

Los derechistas implementan una estrategia común de proscripción de los principales dirigentes del progresismo. Recurren a imaginativos mecanismos para inhabilitar opositores e instrumentan golpes parlamentarios, judiciales y mediáticos. Aspiran a lograr el brutal control de los gobiernos que retrataba el texto de Galeano. Han recreado, además, los discursos primitivos de la guerra fría y las campañas delirantes contra el comunismo que propagaban cuando se publicó la primera edición de las Venas Abiertas.

Pero todas las figuras de la derecha regional afrontan una gran erosión política por su responsabilidad en las desastrosas gestiones del estado. Deben lidiar además con el gran resurgimiento de la movilización popular.

En tres bastiones del neoliberalismo (Colombia, Perú y Chile) se han verificado revueltas callejeras de enorme masividad y en otros casos, las protestas permitieron reinstalar el gobierno progresista desplazado por un golpe militar (Bolivia). En distintos rincones del hemisferio despunta una tendencia convergente al reinicio de las rebeliones, que convulsionaron a Latinoamérica a principio del milenio.

UN SÍMBOLO DE NUESTRAS LUCHAS

En las Venas Abiertas hay una repetida convocatoria a construir una sociedad no capitalista de igualdad, justicia y democracia. Ese mensaje está presente en varios pasajes del texto. Galeano compartía con los teóricos de la dependencia el objetivo de apuntalar un proyecto socialista para la región.

En los años 60-70 se esperaba avanzar hacia meta al cabo de victoriosas revoluciones populares. Esa expectativa tuvo corroboración en las rebeliones anticoloniales, el protagonismo del Tercer Mundo y los triunfos de Vietnam y Cuba.

Posteriormente predominó una etapa inversa de expansión del neoliberalismo, desaparición del denominado "campo socialista" y reconfiguración de la dominación global. Pero en América Latina resurgieron las esperanzas con las rebeliones que singaron el inicio del nuevo siglo, facilitando el despunte del ciclo progresista y la aparición de varios gobiernos radicales. El contexto actual está signado por una disputa irresuelta y por la persistente confrontación entre desposeídos y privilegiados.

Ese choque incluye revueltas populares y reacciones de los opresores. En un polo aflora la esperanza colectiva y en el otro el conservadurismo de las elites. Las victorias significativas coexisten con preocupantes retrocesos, en un marco signado por la indefinición de los resultados. Está pendiente el resultado de la batalla que opone los anhelos de los pueblos con los privilegios de las minorías.

Las Venas Abiertas es texto representativo de esa lucha y por esa razón es periódicamente redescubierto por la juventud latinoamericana. Lo mismo ocurre con la Teoría Marxista de la Dependencia. Ese instrumento teórico recobra auditorio por la explicación que aporta para entender la dinámica contemporánea de la región. Suscita el interés de todos los interesados en cambiar la agobiante realidad de la región.

El libro de Galeano y el dependentismo comparten la misma recepción entre las nuevas generaciones que recuperan los ideales de la izquierda. Las Venas Abiertas es un verdadero emblema de los ideales transformadores. Por esa razón en abril del 2009 durante la Quinta Cumbre de las Américas, el presidente Chávez le regaló públicamente un ejemplar del libro a Barak Obama. Con ese gesto subrayó cuál es el texto que sintetiza los sufrimientos, los proyectos y las esperanzas de toda la región.

Galeano personificaba esos ideales y también generaba una inigualable fascinación entre el público. Transmitía calidez, sinceridad y convicción. Sus palabras convocaban a forjar un futuro de hermandad e igualdad y la renovación de ese compromiso es el mejor homenaje a su obra.

RESUMEN

Las Venas Abiertas resume y populariza con una extraordinaria belleza literaria las principales tesis de la Teoría Marxista de la Dependencia. Sintoniza con esa vertiente en la crítica al capitalismo y en la gravitación que asigna a las rebeliones populares. El libro anticipó denuncias actuales del extractivismo y la primarización y subrayó la regresión industrial que generan las políticas liberales. La degradación del trabajo, la escala del endeudamiento y la gravedad de la crisis confirman los diagnósticos expuestos en el texto. El imperialismo y la derecha continúan acosando a la región y la resistencia popular recrea las tradiciones políticas descriptas por Galeano. Su libro es un símbolo de la esperanza que preservan muchos latinoamericanos.

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Naciones Unidas

Un avance frente a la impunidad de las multinacionales

 

Por Santiago Gómez Vallejo | 30/10/2021

Se va a discutir el tercer borrador de un Tratado vinculante en el seno del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Desde el comienzo de los debates sobre dicho documento, los gobiernos occidentales se han opuesto al mismo, han intentado diluirlo o poner en duda.

El profesor estadounidense John Ruggie, desgraciadamente fallecido este mes de septiembre, fue autor, junto a un grupo de expertos, de los Principios Rectores de las Naciones Unidas para las Empresas y los Derechos Humanos, aprobados en 2011. 

Estos Principios, nadie lo duda, fueron un avance relevante para establecer unos baremos de comportamiento para las empresas y, sobre todo, para las transnacionales, allá donde mantienen actividades. Pero, eso sí, al derivar a los estados su cumplimentación normativa, así como los instrumentos de vigilancia y sanción, los llevan al marco de la Responsabilidad Social Corporativa y la voluntariedad. 

Fue el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, el que encargó la elaboración de estos Principios al profesor de Harvard en el año 2005, tras varios fracasos anteriores, y fue en abril de 2008 cuando el profesor Ruggie hizo pública su propuesta para fijar unos elementos de respeto de los derechos humanos internacionalmente que se viesen reconocidos por parte de las empresas. Las discusiones y aproximaciones, la búsqueda de consensos por parte de gobiernos y actores económicos le llevaron otros 3 años. El logro de estos Principios no sólo se debe al establecimiento de responsabilidades y de comportamientos empresariales correctos, sino también a la inclusión en el mismo texto de la pretensión de ‘mitigar’ y ‘reparar’ el daño potencialmente causado. Para ello, aluden a una necesaria y previa diligencia debida que ayude a las decisiones de inversión y funcionamiento empresarial. 

De este mismo árbol propositivo provienen, sin lugar a dudas, las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales, asumidas por 42 países (más que sus actuales socios) y la revisión en 2017 de la Declaración sobre las Empresas Multinacionales de la Organización Internacional del Trabajo que, en principio, goza de un carácter más universal. 

Tanto en las Líneas de la OCDE, como en la Declaración actualizada de la OIT, hay un elemento que amplía la capacidad operativa de los Principios al crear mecanismos de acuerdo con los cuales una parte interesada puede solicitar mediación o denuncia de un supuesto mal comportamiento de una empresa –fijado en las Líneas o Declaración- ante un organismo administrativo, sito en el país en el que se encuentre la sede social de la empresa. 

Esto supone un avance claro frente a la impunidad de aquellas empresas que actúan en países con gobiernos de limitada capacidad para el control y sanción de esos supuestos malos comportamientos o en los que no cabe esperar un funcionamiento adecuado del régimen de derechos humanos. Pero, no lo olvidemos, los únicos mecanismos actualmente operativos, los de la OCDE, a través de los Puntos Nacionales de Contacto (PNC) – en España dependiente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo-, siguen siendo voluntarios. Por lo tanto, la empresa demandada, en el mejor de los casos, por supuestas malas prácticas, y en función de su capacidad de presión ante un organismo no independiente, puede verse afectada, si acaso, en que haya unas líneas escritas en un informe que estará en algún rincón de la nube digital y en que los afectados intenten señalar esas malas prácticas corporativas sin recibir mitigación o reparación alguna por el daño sufrido. 

Pensemos en los indígenas guatemaltecos depauperados entre cinco presas construidas por Cobra (ACS) que no fueron consultados, o los palestinos inermes ante el poder israelí que ha contratado a CAF, GMV y TYCSA para facilitar la transferencia y movilidad de colonos en los Territorios Ocupados palestinos. Por cierto, Israel es socio de una OCDE que dice defender el derecho internacional.   

En cierta ocasión, y en la misma OCDE, tuvimos oportunidad de preguntar al profesor Ruggie, en el marco de una reunión del TUAC (Comité Asesor Sindical de la OCDE) por qué no figuraba en sus Principios (y en el texto, entonces no aprobado, de las Líneas) ninguna referencia contraria a las prácticas empresariales de elusión fiscal en las guaridas fiscales, mal llamadas paraísos. Él nos confesó que, para que viesen la luz los Principios (y las próximas Líneas de la OCDE), había que hacer concesiones a los gobiernos, aunque éstos manifestasen en público que desean el mejor de los mundos. Muchos de ellos están cooptados por esas grandes empresas.   

Por todo ello, constatando que la voluntariedad de acceder a una mediación y seguir unas recomendaciones no obligatorias tiene un limitado recorrido frente a empresas que quieren conscientemente lucrarse con sus malas prácticas, diversos Estados, inicialmente Ecuador y Sudáfrica, promovieron, escuchando las reclamaciones de múltiples organizaciones, un tratado vinculante que, esta vez sí, tuviera un mecanismo de denuncia que pudiera obligar, en su caso, a mitigar y reparar a las víctimas por el mal comportamiento empresarial. Un tratado que tuviera esas características supondría la culminación de la obra del profesor Ruggie. 

Ahora, en octubre, se va a discutir el tercer borrador de un Tratado vinculante en el seno del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Desde el comienzo de los debates sobre dicho documento, los gobiernos occidentales se han opuesto al mismo, han intentado diluirlo o poner en duda incluso el mandato para su elaboración o el que disponga de mecanismos de control y aplicación efectiva respecto a las empresas presuntamente infractoras. 

España, remisa a intervenir cuando ha sido miembro del Consejo, tiene la oportunidad de construir junto a los otros miembros de la Unión Europea una norma coherente y que fortalezca una gobernanza acorde con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que tanto se reclaman como fundamento de su actuación. 

Santiago González Vallejo. Economista, USO. Plataforma de la Justicia Fiscal 

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