Miles de personas marcharon en Bruselas para presionar a líderes mundiales a poner en marcha acciones concretas que reduzcan las emisiones de carbono y frenen el calentamiento del planeta. Alrededor de 80 organizaciones participaron en la protesta, a tres semanas de la cumbre climática de la Organización de Naciones Unidas que se realizará en Glasgow, Escocia. Foto Afp. Agencias

Preocupación de que en la cumbre de Glasgowno se tomen las medidas pertinentes

Bruselas. Miles de personas marcharon ayer en Bruselas para presionar a los líderes mundiales a tomar medidas más audaces en la lucha contra el cambio climático en la cumbre de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Glasgow que dará inicio este mes.

Unas 80 organizaciones participaron en la protesta, la cual buscaba ser el mayor acto de este tipo en la capital de la Unión Europea desde el inicio de la pandemia por el Covid-19, que detuvo en seco las marchas semanales del movimiento climático.

Unas 25 mil personas, 50 mil de acuerdo con los convocantes, se sumaron a la Marcha por el Clima, que partió de la Estación del Norte para llegar al Parque del Cincuentenario, donde se han realizado conciertos y actos masivos. Ciclistas, familias y personas de la tercera edad marcharon por las calles de la ciudad exigiendo justicia climática con pancartas en inglés, francés y holandés. Una llevaba un oso polar de peluche en la cabeza.

"Estamos a la espera de medidas ambiciosas, unidas y coherentes", explicó el presidente de la Coalición por el Clima, Nicolas van Nuffel.

En dicha coalición participan 80 ONG, sindicatos, organizaciones juveniles y movimientos ciudadanos.

A los ambientalistas les preocupa que la 26 Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático, conocida como COP26, a celebrarse en Glasgow a partir del 31 de octubre, produzca políticas que no hagan lo suficiente para reducir las emisiones de carbono y frenar el calentamiento del planeta.

La multitud incluía una mezcla de personas con y sin cubrebocas. Con una de las tasas de vacunación más altas del mundo, Bélgica está comenzando a aliviar las restricciones por el Covid-19 y permite tales reuniones nuevamente.

El calentamiento global, causado por las actividades humanas, ya está provocando un agravamiento de los incendios, sequías, tormentas e inundaciones en todo el mundo, por lo que los activistas exigen limitar el calentamiento a 1.5 grados Celsius y lograr la neutralidad de CO2 para 2050.

Los compromisos actuales provocarían un aumento "catastrófico" de 2.7 grados Celsius, según estimaciones de la ONU, lejos del objetivo del Acuerdo de París de mantener el aumento de temperatura por debajo de 2 grados , y si es posible 1.55.

En la ciudad china de Kunming, David Cooper, subsecretario ejecutivo de la Convención de Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica aseveró que la comunidad internacional debe invertir mucho más y aumentar la escala y la velocidad de sus promesas de proteger la naturaleza y prevenir la pérdida de especies.

La 15 reunión de la Conferencia de las Partes de la Convención de Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, conocida como COP15 comenzará hoy en Kunming, con el objetivo de impulsar un ambicioso acuerdo para revertir décadas de destrucción del hábitat causada por la invasión humana y el cambio climático.

Cooper comentó en una sesión informativa que los ministros que asistían a las reuniones virtuales esta semana deben mostrar más ambición y dar una "dirección política clara" a los negociadores, que buscarán llegar a un acuerdo final en Kunming en mayo de 2022.

Los grupos ambientalistas dicen que no hay tiempo que perder en la protección de hábitats y la disminución de las tasas de extinción, en especial después de que los gobiernos no lograron completar ninguno de los objetivos de biodiversidad para 2020 acordados en Japón hace una década.

"Actualmente, la mayoría de los países gastan más fondos en subsidiar actividades que destruyen la biodiversidad de lo que gastan en conservarla, esto tendrá que cambiar", señaló Cooper.

La ONU quiere que los países se comprometan a proteger 30 por ciento de sus tierras para 2030, algo ya acordado por Estados Unidos y otras naciones. China aún no se ha comprometido, a pesar de implementar un sistema de "protección ecológica" que pone 25 por ciento de su territorio fuera del alcance de los desarrolladores.

La agencia oficial Xinhua describió la COP15 como un evento histórico organizado por China que tiene como fin negociar un consenso único de una década sobre la protección de la biodiversidad mundial, y que los países encuentren un terreno común para "construir un futuro compartido para toda la vida en la Tierra".

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Imágenes del colapso: el volcán de La Palma

Para la pequeña población de la isla La Palma (84 mil habitantes), la erupción volcánica es lo más parecido al colapso de sus vidas, que dura ya varias semanas y al parecer se extenderá por meses. La reacción de las diversas clases sociales y del Estado español pueden sernos de utilidad para anticipar lo que sucederá en los colapsos que, inevitablemente, nos van a afectar.

Por arriba, la monarquía dijo algo así como "rezaremos por ustedes", a una población que ha perdido sus viviendas y sus medios de vida, en general pequeñas plantaciones de plátano de media hectárea.

El gobierno de Madrid se apresuró a pedir ayudas europeas que se devolverán con más impuestos, mientras aseguró que "todo está bajo control". Desde la primera intervención pública, los gobernantes dijeron que la erupción podría ser un incentivo para atraer turistas, profundizando un modelo altamente depredador.

Por abajo, las impresiones que pude recoger en la isla vecina (Tenerife), provienen de miembros de La Casa, un colectivo territorial en La Orotava, con quienes tenemos estos días talleres presenciales de formación en educación popular. Jessica Pérez y José Miguel Martín, quienes han tenido conflictos y juicios con los poderes locales, dibujaron un panorama desolador.

"Lo más indignante", explica Jessica, “fue ver cómo los turistas que estos días vuelan a la isla, se hacen selfies sonriendo con el volcán detrás, mientras la lava arrasa las viviendas campesinas”. Una frase que sintetiza el dolor y la estupidez humana, que se traduce en aferrase a un modelo que los activistas consideran parte del extractivismo en las islas.

"Con 2 millones de habitantes, Canarias recibe cada año 16 millones de turistas", agrega José Miguel. Ambos participan en La Casa y en la Asamblea Canaria por el Reparto de la Riqueza y Jessica también en grupos feministas anticoloniales, desde hace unos 17 años. Comenzaron su vida militante desde el movimiento independentista que fue muy potente en la década de 1970.

Las personas de abajo y a la izquierda en Canarias consideran que viven una situación colonial, cuya mayor expresión es el modelo de acumulación por despojo o extractivismo. La economía está dominada por las exportaciones agrícolas desde la Conquista, en tanto los terratenientes se hicieron con las mejores tierras expulsando a la población originaria (guanches de origen amazigh), que sobrevive en tierras altas o debió emigrar a las ciudades.

Primero fue el monocultivo de caña de azúcar y ahora el turismo que, masivo, agudiza el despojo. La clase social formada por "godos" o españoles monopoliza también el agua, el bien más escaso junto a la justicia social. "Canarias fue el laboratorio para la conquista de América", insisten las organizaciones.

"El movimiento ecologista es el vertebrador de las grandes protestas", explica José Miguel, contra las grandes obras portuarias y hoteleras, que no sólo depredan las costas sino que agudizan la escasez de agua.

Entre los movimientos, debe destacarse también el antimilitarista, en una isla donde las fuerzas armadas españolas y la Organización del Tratado del Atlántico Norte mantienen una ostensible presencia. La solidaridad con los pueblos de África se concreta en el apoyo al pueblo saharaui y a los miles de migrantes que llegan a las costas en precarias "pateras".

Mientras arriba predomina la frivolidad, las redes informales de solidaridad se encargaron de hacer llegar a La Palma toneladas de alimentos y de ropa, directamente, de comunidad a comunidad. Fueron tantos los alimentos que llegaron a la isla afectada, que se pidió que dejaran de enviar comestibles porque los depósitos estaban abarrotados.

"La solidaridad es habitual en las islas, sobre todo ante catástrofes como los grandes incendios. En esta ocasión hubo un auténtico desborde de solidaridad, desde la base de la sociedad, que no quiso ingresar dinero en los bancos como pidieron empresarios y gobernantes, sino hacerla llegar directamente", explica José Miguel.

Siglos de expropiaciones y de corrupción han llevado a una parte de la población a desconfiar de las instituciones y del arriba. "El turismo consiguió copar las mejores viviendas y los mejores espacios naturales, además de sobreutilizar recursos escasos como el agua", agrega Jessica.

El resultado del modelo puede traducirse en números: .3 por ciento de los canarios acumula una riqueza equivalente a la mitad del PIB; Cáritas informa que 55 por ciento de la población vive en la precariedad, ya que ingresa menos de un salario mínimo; un tercio de la población activa está desempleada, en particular los jóvenes.

Comprendemos que la soberbia, arriba, y la resistencia, abajo, no reconocen fronteras ni colores de piel.

Los colectivos de Canarias recibirán en semanas a integrantes de la gira zapatista que ya se está desplegando por tierras europeas. En Canarias les espera un encuentro entre pueblos que han sufrido la colonización y siguen resistiendo el despojo, cada quien con sus propios ritmos y modos de andar.

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Baltodano denunció que el FMI, el Banco Mundial y el BCIE aún apoyan con recursos al régimen de Ortega, lo que le ha permitido sostenerse en el poder.  (Foto: Miriet Ábrego).

 

La activista refugiada en Costa Rica reconoció que no se vislumbra “un camino claro” para superar la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

 

Con franqueza admite la incertidumbre sobre el futuro de su país. Sin embargo, a su manera y dentro de sus posibilidades, Mónica Baltodano participa con convicción desde la Articulación de Movimientos Sociales de la resistencia contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Baltodano no solo fue comandante guerrillera en el conflicto armado que culminó con el derrocamiento de Anastasio Somoza, sino que llegó a ser diputada bajo la bandera sandinista a finales de los años 90, cuando terminó de desencantarse con todo el proyecto político a raíz de los acuerdos a que Ortega llegó con el derechista Arnoldo Alemán.

En agosto de 2018, pocos meses después de la amplia insurrección que el régimen de Ortega aplacó de forma violenta, ofreció una entrevista a UNIVERSIDAD en la que analizó las estratagemas mediante las cuales Ortega ha buscado perpetuarse en el poder y la corrupción de los ideales sandinistas.

Ahora, tres años después, Baltodano se encuentra en Costa Rica en condición de refugiada, y de nuevo repasó la situación actual de su país, a pocas semanas de que el régimen lleve a cabo un proceso supuestamente electoral, de cara al cual desató una represión que ha llevado a la cárcel a personas activistas de la oposición, incluso candidatas a la Presidencia.

Hace tres años manifestó que “ese fervor de la sublevación fue resuelto por el orteguismo con un derramamiento de sangre que lejos de resolver políticamente su dilema ha significado la derrota estratégica de Ortega”. Desde entonces pareciera que más bien se ha consolidado en el poder.

—El orteguismo, como fuerza que intenta conseguir hegemonía, realmente fue derrotado. Lo que pasa es que a partir de la sublevación y de lo que aconteció posteriormente, se mantiene en el control del poder de forma absoluta exclusivamente por la fuerza de las armas y del control que él ejerce sobre las instituciones. Sin embargo, ha perdido completamente la posibilidad de tener mayoría dentro de la sociedad, y realmente hay un repudio de la mayoría. Por tanto, también sufrió una derrota desde el punto de vista de la opinión pública internacional.

En el plano internacional es muy generalizada esa opinión negativa, pero ¿debilita de alguna manera al régimen?

—La comunidad internacional no ha encontrado todavía la forma de ser eficaz contra el orteguismo. Organismos financieros internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) y, particularmente, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) lo siguen apoyando con recursos para su funcionamiento y, sobre todo, para su estabilidad macroeconómica.

En ese sentido, la dictadura sigue funcionando con alguna eficiencia a nivel nacional y puede pagar a la policía, que ha incrementado en número, en armamento y en la capacidad de comunicaciones. No solamente en la policía, sino también en el ejército.

Como decía, él se sostiene con base en las armas, de tal manera que aún con el control absoluto del Consejo Supremo Electoral (CSE) —que con una reforma a principios de año incrementó su control sobre las organizaciones políticas y, sobre todo, el proceso electoral— no pudo arriesgarse a realizar unas elecciones y tuvo que meter presos a todos los candidatos.

Eso demuestra que realmente su control del poder, el cual va a mantener a partir del 7 de noviembre con la supuesta reelección —que es como un atornillamiento en el poder a partir del fraude electoral, de la mentira y del engaño—, su prolongación en el gobierno va a ser de una gran fragilidad, porque con todo lo que ha pasado últimamente el repudio internacional es enorme y prácticamente él está prisionero dentro del territorio nacional; no puede salir a ningún lado con ninguna solvencia o seguridad, ni él ni su familia.

Menciona que el régimen se está sosteniendo básicamente con capital foráneo proveniente de organismos financieros, y está claro el papel de la policía. ¿Qué otros sectores de la sociedad nicaragüense apoyan al régimen en este momento?

– Hay sectores de la jerarquía evangélica que claramente han expresado su respaldo y han tratado de aprovechar las contradicciones con la iglesia católica para fortalecerse y recibir más apoyo institucional a través del presupuesto.

La conferencia episcopal mantuvo una postura sumamente crítica, han pasado, desde 2019, a una especie de observación bastante silenciosa, salvo algunos sacerdotes u obispos que mantienen una posición mucho más beligerante, como el obispo Álvarez en Matagalpa.

“Ortega se sostiene con base en las armas, de tal manera que aún con el control absoluto del Consejo Supremo Electoral, no pudo arriesgarse a realizar elecciones y tuvo que meter presos a todos los candidatos”.

Lo mismo ha pasado con el gran capital, pues de tener una actitud beligerante dentro de la alianza cívica, pasó en la última etapa, como resultado de los propios golpes represivos, a un mutismo absoluto. Están preocupadísimos por sus negocios y por la estabilidad de sus ingresos. Es un silencio que no contribuye en nada. Por ejemplo, ante esta última oleada represiva no han dicho una sola palabra, a pesar de que dentro de los presos está quien fue su principal dirigente durante más de diez años, José Adán Aguerri, ni tampoco se han referido a las capturas de otros empresarios o líderes de la banca, como el gerente general del Banpro (Grupo Promérica), pero tampoco han dicho absolutamente nada frente al proceso electoral.

Hay un silencio resultante también de los niveles brutales de la represión, la gente calla y sectores que antes hablaban, callan por temor a que les invadan las propiedades, por temor a que les congelen cuentas bancarias, que es lo que está haciendo el régimen.

En estos últimos meses se ha desatado la represión contra posibles candidatos y cantidad de personas que han sido detenidas. ¿Cómo está la situación de las personas presas políticas?

—Después de la presión internacional y los acuerdos adoptados en el marco del diálogo nacional, se liberó a unos 700 presos políticos en junio de 2019. Después, empezó a practicar lo que se llama la puerta giratoria, es decir, capturan a cien, liberan 80, quedan 20. Luego otras 50 capturas, 40 liberados, quedan diez. De cada oleada de captura va quedando detenida una cantidad de prisioneros hasta completar para junio de este año más o menos unos 130 presos políticos. Habría que incluir a los de antes de 2018, los cuales son diez.

En esas fechas inició una brutal oleada en donde, como se sabe, ya hay más de 25 presos, la mayoría candidatos a la Presidencia, líderes nacionales de organizaciones y hasta héroes de la Revolución, el caso de Dora María Téllez y Hugo Torres.

La diferencia es que estuvieron detenidos 90 días solo en el proceso de investigación para poderles formular cargos, durante los cuales no tuvieron contacto ni con sus abogados, y estuvieron en condiciones carcelarias brutales de aislamiento. Ahora sabemos que también estuvieron con poca comida, algunos incluso sin ningún tipo de contacto con nadie en absoluto, como el caso de Dora María Téllez, sin poder tener ni una revista, un lápiz, ni un papel, en condiciones que se consideran desde el punto de vista de los acuerdos internacionales de derechos humanos como tortura, como la oscuridad o luz excesiva todo el día y la noche, que son formas de tortura más sofisticada.

Por otro lado, han incrementado de forma exponencial su relato de que todo es un plan del imperialismo norteamericano contra una revolución, que de revolución nada tiene, es un gobierno que no tiene absolutamente nada de revolucionario, de izquierda, pero utiliza ese discurso para engañar a unos cuantos que todavía quedan, que son las izquierdas conservadoras del mundo.

Recientemente en Costa Rica se dio un hecho muy grave, el atentado contra la vida del activista opositor Joao Maldonado. ¿Hay alguna duda de parte suya de que se trató de una acción del régimen?

– No puedo tener absoluta seguridad mientras no concluyan las investigaciones, que espero las autoridades de Costa Rica realicen de la manera más profunda posible. Pero estoy convencida de que la mano de los órganos represivos del régimen de Ortega puede llegar más allá de la frontera, en medio de los refugiados y de los migrantes no deben de faltar esos agentes que sabemos que andan por acá. Por eso, es importante para todos los refugiados mantener la prudencia, las medidas de seguridad y tener claro que la represión también puede llegar acá.

Obviamente sentimos de parte de la sociedad costarricense —y lo digo como recientemente acogida a solicitud de refugio—, la solidaridad de los distintos actores de Costa Rica y la posición del gobierno ha sido clara, tal como quedó establecida en el discurso del Presidente en Naciones Unidas.

¿Qué significa ese proceso electoral del 7 de noviembre para la resistencia nicaragüense en estas condiciones?

—Había sectores que apostaban por la participación, aún después de la reforma a la Ley Electoral que endureció las condiciones para la oposición y que ya auguraba que lo que iba a haber era una farsa. Sin embargo, el régimen con estas capturas prácticamente terminó de ilegalizar a todos los demás partidos, incluso aquellos dispuestos a participar y, de alguna manera, legitimarlo.

Los sectores de la Articulación de Movimientos Sociales apostamos a que la participación en esas condiciones era legitimar al régimen.

Lo que va a haber es un circo, una total farsa peor que lo que hacía Somoza, que por lo menos le dio a la oposición los acuerdos famosos de minorías congeladas. Esto que va a ocurrir ahora es peor que esas farsas electorales de Somoza.

Creo que el régimen está tratando de ganar tiempo, porque saben que ese circo no le va a dar ninguna legitimidad y que, por el contrario, va a permitir que toda la comunidad internacional pueda cerrar filas para rechazarlo como ilegítimo.

Sin embargo, creo que apuestan todavía al respaldo de Rusia y a que la política de “no meterse en nada” de China les dará algún oxígeno. Pero lo que va a haber el 7 de noviembre no llega ni siquiera a mascarada, es un total circo. Por eso, la Articulación de Movimientos Sociales ha hecho un llamado a la huelga electoral: que el 7 de noviembre la gente se quede en su casa, que sea evidente la no participación, el silencio en las calles y que solo sea la mínima fuerza que todavía le respalda la que concurra para que no quede duda; es decir, un paro electoral que paralice completamente la movilización ciudadana en las calles y que sea evidente el repudio de la ciudadanía a esa farsa.

Una vez que se dé esa “farsa electoral”, ¿cuál va a ser la manera de concretar que efectivamente ese apoyo internacional que sostiene el régimen deje de hacerlo?

—Tenemos que decir con toda franqueza que el diagnóstico de lo que está pasando no nos permite definir o afirmar con absoluta claridad cuál es el camino, qué es lo que va a pasar en Nicaragua o cómo va a salir el pueblo de esta dictadura.

En otras épocas de dictaduras sangrientas en América Latina teníamos claro el camino de la lucha armada. Sin embargo, ahora las puertas de la lucha armada han sido cerradas por la propia ciudadanía que dice “a nada nos condujo” un germen revolucionario del que terminó surgiendo un árbol podrido, como el de Ortega.

La sublevación popular requiere de la presencia de los líderes y la mayoría están presos o en el exilio, y todas las redes que habíamos logrado construir están afectadas por la represión.

Estamos absolutamente seguros de que tienen que venir oleadas de nuevas formas de resistencia que van a resultar de la propia creatividad popular y que vamos a lograr salir principalmente con el esfuerzo de los nicaragüenses, porque apostar a que la comunidad internacional nos va a resolver creo que realmente es una apuesta equivocada. Somos los propios nicaragüenses los que tenemos que resolver, claro con solidaridad internacional, con solidaridad moral, con apoyo de organizaciones internacionales, sí, exigiendo respeto a los derechos humanos y la libertad de los presos políticos.

Pero ¿qué salida a avizoro? Solo sé de las posibilidades que tiene la resistencia popular, que tiene que pasar a un periodo de acumular fuerzas para protagonizar nuevas sublevaciones, esta vez con un horizonte mucho más claro, con liderazgo mucho más definido para que no se desperdicie la energía popular como de alguna manera pasó en la sublevación de 2018, pero un camino así de claro no lo tenemos.

4 octubre 2021

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Estados Unidos: multitudinaria manifestación por el derecho a abortar

La primera Marcha de las Mujeres de la era Biden

Cerca de 240 mil personas salieron a las calles en más de 600 ciudades de  Estados Unidos.

La Marcha de las Mujeres volvió a las calles en Estados Unidos con miles de personas congregadas en diferentes ciudades tras una fuerte ofensiva anti derechos en el estado de Texas que culminó en la ley aprobada el mes pasado que prohíbe el aborto a partir de las seis semanas de gestación. La normativa no hace excepciones en casos de violación o incesto.

Miles de personas participaron en la Marcha de las Mujeres en Washington para protestar la ley de Texas. Las manifestantes se congregaron en la plaza de la Libertad en la capital estadounidense. “Deberíamos poder decidir qué hacer con nuestros propios cuerpos, punto", reclamó Laura Bushwitz, de 66 años, maestra jubilada.

Cerca de 200 organizaciones defensoras del derecho al aborto se unieron al reclamo luego de que el primero de septiembre entró en vigor la ley que prohíbe la interrupción del embarazo desde las seis semanas de gestación, cuando muchas personas aún no saben que están gestando. La normativa además habilita a que cualquier ciudadano pueda demandar a los médicos y a las clínicas donde sospechan que la persona abortó fuera del plazo establecido.

Si bien el evento principal fue en Washington, la Marcha de Mujeres se replicó en todo el país tras el riesgo de la prohibición del aborto en uno de los estados, a pesar de que este derecho fue reconocido hace medio siglo en el caso Roe vs Wade. En todo el país se movilizaron cerca de 240 mil personas en unas 600 ciudades como Nueva York, Chicago, Jackson, San Francisco, y Miami.

"Luchamos para que el aborto no sólo sea legal sino también accesible y sin estigmas", dijeron en un comunicado las organizadoras, que piden al Congreso consagrar el derecho al aborto en la ley federal a fin de protegerlo de una posible reversión en la Corte Suprema.

"Este año estamos unidos", dicen las organizadoras. "Volvemos a las calles por primera vez en la era Biden porque con el cambio en el Salón Oval (de la Casa Blanca) no se terminó el deseo politizado, perverso y patriarcal, de controlar nuestros cuerpos", agregaron.

Un informe publicado por Planned Parenthood, una organización para la planificación familiar en Estados Unidos, reveló que si la corte estadounidense anula la sentencia del caso Roe vs Wade unas 36 millones de mujeres en 26 estados perderían el derecho a abortar.

3 de octubre de 2021

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"Esta es nuestra casa" o "Fuera especuladores". Pintadas contra la especulación en la ciudad. Álvaro Minguito

El resultado del referéndum llevado a cabo este domingo es claro; su aplicación, no tanto. El nuevo gobierno de la capital dominado por los socialdemócratas se echaría atrás, según las previsiones.

 

El referéndum en la capital alemana sobre la expropiación de viviendas a grandes tenedores que posean más de 3.000 viviendas ha obtenido el respaldo del 56% de los participantes en dicha consulta. A ésta estaban llamados todos los ciudadanos residentes en la capital con la nacionalidad alemana, unos 2,47 millones de personas. De ellos, debían votar al menos 600.000 en la consulta y la mayoría de ellos hacerlo a favor. Cerca de un millón de berlineses votó el domingo a favor de la propuesta, impulsada por organizaciones de activistas y respaldada por Die Linke.

Con la aprobación de la propuesta, la pelota pasa al tejado del nuevo Senado de Berlín, que debería elaborar una ley para desarrollarlo, aunque no es vinculante. Los organizadores, la plataforma “Deutsche Wohnen & Co enteignen” (Expropiar a Deutsche Wohnen y cia., en español) explicaba el domingo por la noche en palabras de su portavoz Joanna Kusiak que “desatender la petición del referéndum sería un escándalo político”, al tiempo que constató que la organización de cientos de activistas para llevarlo a cabo podría ser más duradera: “Somos miles de personas activas. Nos hemos enfrentado a los poderosos y hemos ganado. No vamos a desaparecer tan pronto”.

La ley que debe desarrollar el nuevo Senado afectaría a unas 240.000 viviendas de la capital, es decir, las viviendas que posean grandes inmobiliarias que posean más de 3.000 pisos, afectando a una decena de empresas del sector. En las últimas elecciones de 2017, los berlineses votaron a favor de mantener el aeropuerto de Tegel, pero éste fue cerrado por el gobierno berlinés. Lo mismo podría ocurrir con la nueva consulta.

En el nuevo parlamento berlinés el partido socialdemócrata (SPD) sigue siendo la primera fuerza, con un 21% de los votos, seguido muy de cerca por el partido verde (Die Grüne) con casi 19%. La tercera fuerza es la conservadora CDU con el 18,1% de los votos y cuartos quedó La Izquierda (Die Linke) con un 14%. Los ultras de Alternativa por Alemania (AfD) consiguen un 8% y los ultracapitalistas del FDP obtuvieron el 7%. El gobierno será, de este modo, de nuevo un tripartido, que hasta ahora estaba formado por una coalición progresista de SPD, Grüne y Linke. Si este gobierno sigue y qué hará con el referéndum va a depender en buena medida de Franziska Giffey.

La hasta ahora Ministra de Familia en el gobierno de Merkel ha salvado el trasero al SPD en la capital con su popularidad, pero su conservadurismo es bien conocido. Ya durante la campaña electoral, Giffey ha asegurado que para mantener la coalición actual la cuestión de las expropiaciones podría ser decisiva. Giffey está en contra de reencaminar la propiedad de las viviendas al ayuntamiento, mientras que Die Grüne y Die Linke están a favor del contenido del referéndum. A nadie extrañaría que los socialdemócratas se aliasen con la derecha para frenar las medidas más a la izquierda de la actual coalición, que congeló los alquileres, además de establecer los comedores y las extraescolares, las guarderías y el transporte escolar gratuitos para todos los berlineses.

Ese será el primer escollo, que a día de hoy parece insalvable. El segundo sería el paso por la comprobación de la legalidad de una norma de estas características en el marco constitucional alemán. Aquí podría fallar la norma según un estudio encargado por una asociación cercana a la industria y publicado esta semana. Según éste, dejar fuera de la categoría de “grandes tenedores” a las cooperativas de arrendatarios, que en su mayoría poseen más de 3.000 viviendas, sería inconstitucional por no garantizar la igualdad ante la ley. También se asegura en dicho informe que Berlín no tendría competencias en la materia y que la medida entraría en colisión con el freno de la deuda constitucional.

27 sep 2021 08:29

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Guerra y caos arriba; resistencia y dignidad abajo

Desde la distancia no se pueden aportar análisis tan precisos y ajustados como los que aparecen en el comunicado del EZLN, del 19 de setiembre, "Chiapas al borde de la guerra civil" (https://bit.ly/3krmlH6). Tampoco un bordado de datos como los que integran el artículo de Luis Hernández Navarro, "El infierno chiapaneco" (https://bit.ly/3ksil9l).

Sólo quisiera enmarcar la agresión a las bases de apoyo zapatistas, en particular, y a los pueblos originarios de Chiapas y de otras geografías, en general, en la estrategia de "guerra perpetua" definida por el Pentágono, que se despliega en estos momentos con una tremenda capacidad destructiva.

La contrainsurgencia ha mutado tanto como la guerra. En Vietnam, el Pentágono creó las "aldeas estratégicas", donde encarceló a 8.5 millones de campesinos, 55 por ciento de la población total de Vietnam del Sur (https://bit.ly/3kwjmxm). Era la forma de aislar a la guerrilla para evitar que se moviera como "pez en el agua", según el aserto de Mao.

En las guerras actuales no se trata de "quitarle el agua al pez", como se hizo hasta la derrota de Estados Unidos en el sudeste asiático, sino de enturbiar y envenenar el agua, para que nadie pueda vivir en paz, y así el capital sigue destruyendo "creativamente", territorios y pueblos, para seguir acumulando.

Lo primero a tener en cuenta es que la guerra dejó de ser un medio para convertirse en un fin. Antes las guerras pretendían derrotar enemigos para instalar una paz que permitiera la continuidad y fluidez de la acumulación de capital. Ahora la guerra es el fin, porque el capital acumula despojando, robando, destruyendo.

Los ingenieros de la guerra, los que tienen una visión más clara y descarnada de las necesidades del capital y del imperio, para seguir siendo el poder dominante, no andan con vueltas. El teniente coronel Ralph Peters, en un texto diáfano como "Constant conflict" (Conflicto constante), publicado en la revista militar Parameters en 1997, enseña la brutalidad conceptual del Pentágono (https://bit.ly/39pEHBY).

La democracia es apenas "esa hábil forma liberal de imperialismo". Peters recomienda la guerra sucia para mantener la dominación, y destaca que "no habrá paz", ya que "durante el resto de nuestras vidas habrá múltiples conflictos en formas mutantes en todo el mundo".

La "guerra perpetua" del Pentágono busca "mantener el mundo seguro para nuestra economía y abierto a nuestro asalto cultural", con un ejército bien informado capaz de "negar ventajas militares a nuestros oponentes". Es evidente que cuando el capitalismo se convirtió en sinónimo de guerra, el pensamiento militar es el que define los modos de actuar y los pasos a seguir.

No se le puede negar precisión y lucidez a estos análisis, por más que resulten repugnantes. La "guerra perpetua" busca eliminar porciones enteras de la población, a la que consideran sobrante, como ha sido analizado por el subcomandante Marcos, en el texto "¿Cuáles son las características fundamentales de la IV Guerra Mundial?", hace ya más de dos décadas (https://bit.ly/3hSKwfS).

Que la guerra se haya convertido en el fin del sistema, cambia las cosas de raíz. El mejor escenario para comprender la "guerra perpetua" es Siria, donde no hay potencias mejores ni peores, ni regímenes o gobiernos aceptables; donde las milicias kurdas defienden a su pueblo de un amplio espectro de enemigos: desde los ejércitos de Turquía y Siria hasta las bandas del Estado Islámico y otros grupos terroristas.

Como en Chiapas, estos grupos no surgieron espontáneamente, sino arropados por el Estado, sostenidos por los más diversos gobiernos, incluso por los que se denominan progresistas. Sencillamente, porque son formas sistémicas de dominación, o sea los modos de mantener a los capitalistas en el lugar de mandones.

Asumir que la guerra será para un largo periodo histórico, plagado de tormentas sistémicas, supone decidir el tipo de organización y las formas de lucha adecuadas a esta nueva situación. Si la guerra busca instalar el caos, debemos ser principio de orden y claridad en nuestros territorios. Si quieren instalar la muerte de pueblos y de geografías, defendamos la vida en todo tiempo y lugar.

Por supuesto que los gobiernos progresistas no comprenden el peligro, porque sueñan con poder gobernar a las mafias narcoparamilitares. No perciben que esas mafias están dispuestas a enfilar sus armas contra esos mismos gobiernos que miran para otro lado, mientras disparan contra los pueblos. Cuando adviertan el error, será demasiado tarde.

Entre los de abajo, lo primero es la cohesión comunitaria y el apego a los territorios en resistencia. Aunque elegimos transitar el camino de la lucha pacífica, no somos pacifistas, no renunciamos a defendernos. En cierto momento hace falta un "tatequieto", un ya basta colectivo que ponga las cosas en su sitio.

El potente comunicado del EZLN nos alerta de la cercanía de esos momentos. Cada quien, en su geografía, estamos alertados.

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Foto: Roger Barba / Página Siete

Entrevista con Raúl Prada Alcoreza

 

Raúl Prada es filósofo y sociólogo boliviano, investigador docente de la Universidad Mayor de San Andrés, miembro del grupo de intelectuales militantes Comuna con sede en La Paz, y participa en la política nacional de Bolivia. Se define como “escritor crítico, activista ácrata, artesano de la poiesis y militante ecologista”. Pero sobre todo, es una persona comprometida con la lucha de las y los de abajo. Lo consultamos para conocer su impresión sobre la nueva marcha indígena de pueblos de tierras bajas, cuyo primer contingente llegó esta semana a San Cruz luego de 19 días de caminata.

Según Prada, “la actual marcha indígena de tierras bajas expresa las causas profundas del conflicto de las naciones y pueblos indígenas con el gobierno neopopulista y el Estado Plurinacional, que de ‘plurinacional’ sólo lleva el nombre”.

– ¿Podrías describir brevemente las principales características de la actual marcha indígena, en cuanto a sus razones y demandas?

– La marcha indígena del CIDOB1 orgánico – porque hay un “CIDOB” espurio, conformado por el gobierno después del conflicto del TIPNIS en 2011, VIII y IX marchas indígenas en defensa del territorio, la Constitución, los derechos de las naciones y pueblos indígenas, en defensa de la vida – se da lugar ante los avasallamientos de tierras en los territorios indígenas, parques nacionales y áreas protegidas, por parte de los mal llamados “interculturales”, que siguen siendo colonizadores, como eran nombrados antes del cambio de nombre. Se trata de un estrato social campesino, contingente demográfico campesino trasladado, en un principio, como consecuencia de la reforma agraria de 1953 con objeto de la colonización de la Amazonia, que se consideraba vacía de población humana por parte de la oligarquía gamonal de la flamante república, constituida después de la guerra de la independencia. La jerarquía del MNR, partido nacional popular, heredó esta concepción y la usó para poblar y abrir la frontera agrícola en la Amazonia.

Como puede verse, la oligarquía gamonal y la casta política liberal y nacionalista ignoraron a las naciones y pueblos indígenas de la Amazonia y el Chaco; hicieron como si no existiesen, cuando las misiones jesuitas emprendieron la colonización religiosa de la Amazonia y el Chaco, fundando parroquias y misiones, transcribiendo las lenguas de multitudes de pueblos, distribuidos en los ecosistemas amazónicos y chaqueños, moviéndose fluidamente por la Cuenca Amazónica y la Cuenca del Río de la Plata. En la contemporaneidad las castas políticas neoliberales y neopopulistas, de la misma manera que antes, ignoran taxativamente a las poblaciones nativas, como si no existieran las naciones y pueblos indígenas de tierras bajas. Esto es más grave que antes, pues la Constitución del Estado Plurinacional Comunitario y Autonómico consagra los derechos de las naciones y pueblos indígenas de tierras bajas y de tierras altas. Derechos territoriales; derechos institucionales, al autogobierno; derechos culturales, legua propia y cultura propia; derechos jurídicos, normas y prácticas propios, Justicia Originaria; derechos plurinacionales, conformar la representación de la Asamblea Legislativa Plurinacional, en las proporciones correspondientes, de acuerdo a sus propias formas de elección comunitaria.

– Hablas de una re-colonización del Estado realizada por el gobierno de Evo Morales y Álvaro García. ¿Cómo se relaciona este proceso fallido y tergiversado de descolonización con la actual marcha?

– Paradójicamente, después de la promulgación de la Constitución (2009) por parte del presidente Evo Morales Ayma, la misma fue sistemáticamente vulnerada y desmantelada por el autonombrado “gobierno indígena y de los movimientos sociales”. En vez de realizar transformaciones estructurales e institucionales en aras de la construcción y conformación del Estado Plurinacional Comunitario y Autonómico, se restauró el Estado Nación, colonial y subalterno al dominio del orden mundial y de la geopolítica del sistema del mundo capitalista. Sólo se cambian los nombres. Todos los órganos de poder del Estado siguen la misma lógica de restauración y, es más, de recolonización. Por ejemplo, el Congreso, en vez de conformarse como un Congreso de naciones y pueblos, se conforma liberalmente como un parlamento bicameral, de senadores y diputados.

La secuencia de los conflictos políticos y sociales que enfrenta el régimen neopopulista, en la historia reciente, expresa palmariamente el carácter anti-indígena de las gestiones de gobierno, de la forma de gubernamentalidad clientelar, además de develar el carácter subordinado de este gobierno al dominio efectivo de las empresas transnacionales: la desnacionalización de los hidrocarburos, con los Contratos de Operaciones; la supuesta suspensión de la subvención a los carburantes, con la medida, llamada popularmente, del “gasolinazo”; el conflicto del TIPNIS, después de la ratificación y legitimación oficial del avasallamiento de más de 250 mil hectáreas del territorio indígena y parque nacional, por parte de contingentes cocaleros, cultivadores de la hoja de coca excedentaria, sobre todo, una vez acordado con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, de la República Federativa del Brasil; la construcción inconsulta de la carretera que atravesaría el bosque primario del TIPNIS; el conflicto de Mallku Cota – tierras altas -, después de la firma del presidente de un contrato minero con una empresa transnacional, sin haber hecho la consulta previa, libre e informada a los ayllus. Al respecto, sigue la secuencia de conflictos del gobierno neopopulista con los pueblos indígenas, particularmente de tierras bajas, donde se pretende perpetrar la ampliación violenta y desmesurada de la frontera agrícola, ganadera, maderera, petrolera y minera.

Recientemente han estallado conflictos en los territorios indígenas y áreas protegidas de los entornos del Río Madidi, Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi, además de la Reserva de la Biósfera y Territorio Indígena Pilón Lajas, debido al Proyecto Hidroeléctrico Chepete-El Bala. Este proyecto hidroeléctrico destrozaría el ecosistema irreparablemente, afectando dramáticamente a fauna y flora, abundantes en biodiversidad, además de desplazar a las comunidades indígenas, arrancándolas de sus territorios. El conflicto más reciente ha estallado en el Yungas tucumano de Tariquía, Reserva Nacional de Flora y Fauna, del Departamento de Tarija, ante la concesión para exploración petrolera, inconsulta del gobierno neopopulista de las gestiones de Evo Morales, del gobierno neoliberal de “transición” de Jeanine Añez Chávez y del gobierno neopopulista actual de Luis Arce Catacora.

Como se puede ver, la colonialidad y el modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente han continuado por los caminos que la forma de gubernamentalidad clientelar ha abierto.

– A 41 años de la primera Marcha Indígena por el Territorio y la Dignidad, que representó un importante viraje en las luchas bolivianas, la impresión que se tiene a la distancia es que estamos ante un nuevo cambio, en el cual los pueblos ponen en primer plano las autonomías. ¿Crees que esta marcha representa una viraje histórico como la primera?

– La primera marcha indígena de tierras bajas, en 1990, abre un nuevo horizonte de luchas anticoloniales, descolonizadoras y sociales, después de la apertura, retrospectiva, del proyecto político y cultural del movimiento katarista, que emerge de la crisis del Estado nación y de la República en el contexto del período de dictaduras militares y en la coyuntura de la masacre del Valle, perpetrada por la dictadura del general Hugo Banzer Suárez. Su consecuencia inmediata fue la ruptura del Pacto Militar Campesino, y la consecuencia mediata fue la ruptura indígena con el Estado boliviano. Para el imaginario político, la marcha indígena de las naciones y pueblos de tierras bajas se da como irrupción y develamiento de las dinámicas y problemáticas políticas y culturales del oriente boliviano, las tres cuartas parte de la geografía política del país.

Las siguientes marchas ratifican el ingreso al escenario político de las naciones y pueblos indígenas de la Amazonia y el Chaco. Las dos grandes organizaciones indígenas, de tierras bajas y de tierras altas, el CIDOB y el CONAMAQ2, marcan la agenda de las resistencias y las movilizaciones sociales. El proceso constituyente y la Asamblea Constituyente no podrían explicarse sin su participación. Se incorporó al Cabildo de Cochabamba, en plena guerra del agua, la convocatoria a la Asamblea Constituyente, y se incorporó a la Agenda de Octubre esta convocatoria por iniciativa primordial de las mentadas organizaciones matrices de las naciones y pueblos indígenas.

La actual marcha indígena de tierras bajas, principalmente del departamento del Beni, expresa patentemente la causas profundas del conflicto de las naciones y pueblos indígenas con el gobierno neopopulista y el Estado Plurinacional, que de “plurinacional” sólo lleva el nombre. La primera causa tiene que ver con que la colonialidad persiste, el carácter colonial del Estado continuó sus dominaciones polimorfas a través del discurso neopopulista y la forma de gubernamentalidad clientelar y corrupta. La clara muestra de que esto ocurre lo evidencian las talas indiscriminadas de bosques, la ampliación demoledora de las fronteras agrícolas, ganaderas, petroleras y mineras; lo devela el avasallamiento de tierras por parte de los colonizadores, mal llamados “interculturales”, traficantes de tierras, principalmente chapareños, que se hicieron entregar tierras a nombre de comunidades fantasmas. El gobierno, corroído institucionalmente, empantanado en corrupciones galopantes, dispositivo del conglomerado burgués, compuesto por la antigua burguesía y los nuevos ricos, la burguesía rentista y la burguesía de la coca excedentaria y la industria de la cocaína, impulsa la quema de bosques, la destrucción de los ecosistemas, los avasallamientos violentos, favoreciendo a la reproducción de la burguesía mafiosa. Para perpetrar tamaña destrucción desmantela la Constitución, suspendiendo las generaciones de derechos consagrados en la Carta Magna, cometiendo crímenes constitucionales y políticos, etnocidios, ecocidios y democracidios.

La actual marcha indígena es la oportunidad no solamente de resistir a los avasallamientos, defendiendo los territorios indígenas y las territorialidades de los ecosistemas, sino también de retomar las luchas descolonizadoras y de liberaciones múltiples del pueblo boliviano y de los pueblos del continente de Abya Yala. El Parlamento Indígena, aplicación inmediata de la Constitución, del ejercicio de la democracia participativa, directa, comunitaria y representativa, puede convertirse, con ampliaciones e incorporaciones, en la Asamblea efectiva y plenamente democrática de los pueblos de Bolivia. Por este camino, el de la democracia directa y comunitaria, se pueden conformar los autogobiernos, que es uno de los objetivos enunciados en la marcha.

– Hasta ahora la reacción del gobierno Arce Catacora-David Choquehuanca fue minimizar la marcha, pero el MAS de Evo moviliza a sus militantes en contra. ¿Qué crees que puede suceder en los próximos días?

– ¿De qué depende lo que pase con la marcha indígena de tierras bajas? A partir de la secuencia dramática y, a la vez, alentadora de la marcha y de su impacto en la formación social y política de Bolivia. ¿De la correlación de fuerzas, del alcance de la crisis múltiple del Estado y de la sociedad, de las condiciones de posibilidad histórico políticas económicas y culturales? En el contexto mismo de la realidad efectiva del acontecimiento dinámico, de la composición móvil de la complejidad, sinónimo de realidad, cuya configuración es de la integralidad articulada de los planos de intensidad y de los espesores de intensidad, que hacen a la realidad efectiva, en este caso, atendiendo más a su densidad social. ¿Cómo se puede evaluar la fortaleza de una movilización? No tanto después, retrospectivamente, cuando ésta ha concluido y se conocen sus logros, sus alcances, sus limitaciones, sus frustraciones o, en su caso, sus alegrías, sino en el mismo momento del despliegue de la marcha, de su dinámico desenvolvimiento, del mismo trazo que se dibuja en la geografía política, inventando el camino al andar. ¿Acaso tenemos que detenernos en las razones y en la justeza misma de las demandas de la marcha de las naciones y pueblos indígenas? ¿Acaso hay un tribunal superior que va a atender de manera justa las pretensiones de uno y otro bando en pugna, y va a dirimir con razón, sabiduría y justicia? Conscientes de que no hay tal tribunal, ni mucho menos se puede esperar de los tribunales ordinarios del sistema de administración de justicia, corroído por dentro, corrompido en sus prácticas, derrumbado ética y moralmente en su propia interioridad subjetiva, recordemos que la revolución es, al final de cuentas, una acto heroico. Que los pueblos se enfrentan a la realidad y a la historia. La revolución es victoriosa, entonces, por lo menos, en un instante; los pueblos en rebelión, insurrectos, inventan otra realidad y otra historia. De esta manera, nos situamos en el núcleo intenso de energía, de deseo y de voluntad de la acción multitudinaria de los pueblos que liberan su potencia social. Se trata de la fuerza de la voluntad, este deseo social que usa la razón crítica para interpretar y convertir el deseo en voluntad política, convertir la voluntad política en acción. Es la voluntad colectiva la que puede abrir horizontes de visibilidad, de decibilidad, de enunciabilidad y de experiencia, inventando el porvenir. Entonces, todo el peso y la responsabilidad queda en los cuerpos de los protagonistas, de las y los movilizados, de las y los marchistas, en su capacidad de lucha, en su capacidad de combate. No ceder a las presiones del poder, a los chantajes del Estado, a la represión del terrorismo de Estado y del Estado terrorista de una casta política gobernante, que lo único que sabe hacer es optar por la violencia cuando es interpelada. Se defiende de la única manera que sabe hacerlo, destruyendo, descalificando, reprimiendo, encerrando, torturando y hasta asesinando. La casta política gobernante se defiende de una manera paranoica.

En consecuencia, la posibilidad del cambio, de la ruptura, de un nuevo comienzo, se encuentra en las manos, en los pies, en el cuerpo sensible y apasionado de los y las marchistas, de los y las movilizadas, en los flujos de fuga de las naciones y pueblos indígenas. Así también de los convocados, de los que apoyan a la marcha indígena, como ocurrió con la marcha indígena en defensa del TIPNIS. La defensa de la vida se encuentra en la capacidad creativa de la potencia social. Se halla en la convicción de los que se rebelan, de los que se movilizan, de los que marchan. La posibilidad de lograrlo se halla no solamente en las razones y en la justeza de la marcha, no solamente en las reivindicaciones valiosas de la marcha, sino, sobre todo, en esa capacidad estética volitiva de transformar el mundo, de trastrocar las composiciones mismas de las realidad social, composiciones definidas institucionalmente. Realidad capturada por el poder. De lo que se trata es de liberar la potencia social, liberando, a su vez, la energía misma, inherente, inmanente, en las formas institucionales, que se mueven en la superficie de los eventos y sucesos. Entonces es cuando se logra efectuar y realizar la voluntad social, se hace efectiva.

En resumen, podemos decir que los y las movilizadas, los y las marchistas, los convocados, que corresponden no solamente al pueblo boliviano, sino a todos los pueblos del continente y, también, por qué no, a todos los pueblos del mundo, en el momento en que se inicia la marcha de interpelación contra un Estado, que sigue siendo colonial, que está al servicio del modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente, han vencido. Vencen porque rompen el silencio cómplice, vencen porque mueven el suelo donde se aposentan los pies de los titiriteros y marionetas del poder, porque hacen temblar el suelo de los que gobiernan, de los que se creen la representación del pueblo. Los y las marchistas vencen porque existen, de la manera como existen, rebelándose, insubordinándose, insurreccionándose; por eso, podemos decir que la marcha indígena ha vencido.

23 septiembre 2021

1 Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente, Chaco y Amazonía de Bolivia.

2 Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu.

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Lunes, 20 Septiembre 2021 05:41

Resurge Celac como actor contrahegemónico

Resurge Celac como actor contrahegemónico

Las dos visiones históricas antagónicas sobre la integración americana, aquella que abraza a la Doctrina Monroe de 1823, y su derivación, el panamericanismo de cuño estadunidense, y la que impulsa el bolivarismo, el unionismo y el multilateralismo con apego a los principios de las cartas fundacionales de las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos (OEA), volvieron a enfrentarse en México el 18 de septiembre durante la sexta Cumbre de Presidentes y Jefes de Estado de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

En el marco de una reconfiguración geopolítica marcada por la irrupción de China y Rusia como actores que desafían al hegemón del sistema capitalista mundial (Estados Unidos), y autoexcluidos por decisión propia los tres países más alineados con Washington: Brasil, Colombia y Chile, correspondió a los presidentes oligárquicos y neoliberales de Paraguay y Uruguay, Mario Abdo y Luis Lacalle, respectivamente, introducir en el seno de lo que debió ser una cumbre pragmática y desideologizada –un diálogo entre mandatarios con posiciones políticas diversas como habían acordado los cancilleres de los 33 países participantes−, la retórica de la guerra fría impulsada por la Casa Blanca, sintetizada por los aparatos de propaganda del imperio y sus repetidores locales en la falsa contradicción democracia vs dictadura.

Fieles a las posiciones de fuerza −unila­terales, extraterritoriales y al margen del derecho internacional− de sucesivas ad­ministraciones de la Casa Blanca, Abdo descalificó la presencia en la cumbre del presidente constitucional y legítimo de Ve­nezuela, Nicolás Maduro, y el uruguayo Lacalle expresó su "preocupación" por lo que ocurre en Cuba, Nicaragua y Venezue­la.

Al margen de esa escaramuza descortés y grosera de cara al anfitrión: el presiden­te Andrés Manuel López Obrador, la De­claración de la Ciudad de México resalta el papel de la Celac como "mecanismo de concertación, unidad y diálogo político" que incluye a los 33 países de América Latina y el Caribe, sobre la base de “los lazos históricos, los principios y valores compartidos […] la confianza recíproca, el respeto a las diferencias, la necesidad de afrontar los retos comunes y avanzar en la unidad en la diversidad a partir del consenso regional”.

El punto 3 de la declaración reitera el compromiso con "la construcción de un orden internacional más justo, inclusivo, equitativo y armónico", basado en el respeto al derecho internacional y los principios de la Carta de la ONU, entre ellos "la igualdad soberana de los estados, la solución pacífica de controversias, la cooperación internacional para el desarrollo, el respeto a la integridad territorial y la no intervención en los asuntos internos de los estados". Reafirma el compromiso con "la defensa de la soberanía y del derecho de todo Estado a construir su propio sistema político, libre de amenazas, agresiones y medidas coercitivas unilaterales".

El punto 4 reafirma que el proceso histórico de consolidación, preservación y el ejercicio pleno de la democracia en la región "es irreversible", no admite interrupciones ni retrocesos y seguirá estando marcado por el respeto a los "valores esenciales" de la democracia. Reafirma el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; el respeto a las facultades constitucionales de los poderes del Estado y el diálogo constructivo entre los mismos; la celebración de elecciones libres, periódicas, transparentes, informadas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo, la participación ciudadana, la justicia social y la igualdad.

En otra implícita alusión a Estados Unidos, el punto 20 reitera el rechazo "a la aplicación de medidas coercitivas unilaterales contrarias al derecho internacional", y reafirma el compromiso "con la plena vigencia del derecho internacional, la solución pacífica de controversias y el principio de no intervención en los asuntos internos de los estados".

Otro punto significativo, que alude a las directrices de la guerra no convencional del Pentágono, al terrorismo de Estado y las acciones encubiertas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) es el 41, que expresa "el profundo rechazo a todo acto de terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, sin importar sus motivaciones, financiamiento, lugar y persona que lo haya cometido"; reafirma la necesidad "de negar cobijo, libertad de operación, circulación y reclutamiento y apoyo financiero, material o político a grupos terroristas o a todo aquel que apoye o facilite la financiación, planificación o preparación de actos terroristas o participe o trate de participar en estas actividades", y en una alusión a la Colombia de Iván Duque y/o a un eventual dislate de Jair Bolsonaro, renueva el compromiso de "adoptar las medidas prácticas que sean necesarias para que nuestros territorios no se utilicen para ubicar instalaciones terroristas o campamentos de adiestramiento ni para preparar u organizar actos terroristas contra otros Estados o sus ciudadanos o incitar a su comisión". Reitera el rechazo "a la aplicación de medidas coercitivas unilaterales (sanciones) contrarias al derecho internacional", incluyendo "las listas y certificaciones" (de EU) que afectan países de América Latina y el Caribe.

El punto 42 reafirma el uso pacífico de las tecnologías de la información y la comunicación, e insta a la "comunidad internacional" (verbigracia, EU) evitar y abstenerse de "actos unilaterales" al margen de la Carta de la ONU, como aquellos que "tienen como objetivo subvertir sociedades o crear situaciones con el potencial de fomentar conflictos entre estados".

En una declaración especial, la Celac instó al presidente Joe Biden a modificar "sustancialmente" la aplicación del bloqueo comercial, económico y financiero contra Cuba y al Congreso de EU a "eliminarlo", y rechazó la "ejecución de leyes y medidas extraterritoriales" (como la Ley Torricelli) que atentan contra la soberanía e intereses de terceros países.

La discusión sobre el futuro de la injerencista OEA quedó para otra ocasión y la Celac resurgió como actor contrahegemónico.

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Nieves Rico y Laura Pautassi en la marcha por el aborto de junio 2018 en Buenos Aires.

Laura Pautassi y Nieves Rico hablan sobre la agenda de los cuidados en América Latina

Las especialistas remarcan la necesidad de valorizar el trabajo invisible y no pago de las mujeres, que con la pandemia se hizo más visible. Y explican el

 

"No hay nada hay nada peor que referir a un orden dado como 'normal'", dice Laura Pautassi en el libro Feminismos, cuidados e institucionalidad. Homenaje a Nieves Rico. Una frase feminista en un libro feminista que homenajea en vida a Rico por haber sido la gran promotora de la agenda de los cuidados en América Latina. Tanto Pautassi como Rico se preguntan a qué normalidad pospandemia nos quieren hacer volver si está claro que para las mujeres la previa no era un lugar apacible sino uno plagado de violencias, desigualdades y discriminación. Para pensar la pandemia y una salida que incluya a todes, las expertas hablan de un concepto novedoso, “sindemia”, que permite dar cuenta de la complejidad de la crisis que disparó la covid-19, no solo a nivel sanitario sino económico y social.

El libro Feminismos, cuidados e institucionalidad. Homenaje a Nieves Rico se acaba de publicar por Fundación Medife Edita. Habla de la agenda de los cuidados (el trabajo invisible que en general hacen las mujeres en las casas, limpiando, cocinando, cuidando niños y ancianos, etc; y también el trabajo rentado dedicado a cuidar a otros), una agenda que el feminismo traía hace años pero con la pandemia se puso en evidencia. Rico es antropóloga y doctora en Sociología y fue una promotora central de la agenda de los cuidados, tanto desde su lugar en la División de Asuntos de Género como de la División de Desarrollo Social de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), aportando a la promoción de los sistemas nacionales de cuidados en Uruguay y en Costa Rica y promoviendo los procesos en otros países de la región. Pautassi también es una referente en el impulso de los cuidados como un derecho humano. Es doctora en Sociología y Derecho Social e investigadora principal del Conicet e Instituto de Investigaciones Jurídicas y Sociales A. Gioja. Fue consultora de organismos de Naciones Unidas donde trabajó cerca de Rico.

--Se ha dicho mucho sobre cómo la pandemia puso este tema en agenda. En esta vuelta a cierta normalidad, ¿se han logrado algún tipo de cambio o repetimos los mismos errores?

LP: --La pandemia mostró en una primera mirada que no se sabía lo que pasaba en el hogar con el enfoque de género. E inclusive visibilizándose, porque nadie puede decir a esta altura que no sabe lo que pasa adentro del hogar, no se avanzó en ninguna distribución sino al contrario. Entonces, la verdad que estamos peor, porque la concentración en un mismo espacio físico de trabajo productivo y reproductivo, o el trabajo remunerado y no remunerado, tensionó todavía más a los hogares, de hecho ocurrió un crecimiento de la violencia y sus múltiples manifestaciones. Sobre todo hay que destacar también que la pandemia generó muchísima violencia contra les niñes y adolescentes, ahí se ve un factor muy fuerte, sumado a las afectaciones que también hubo de la salud mental. Pero creo que lejos estamos de haberlo distribuido, ni hablo de la redistribución, y esto que es algo que venimos diciendo hace siglos, el problema es la desigualdad estructural. ¿Entonces de qué normalidad venimos hablando?

Ahora, si hay un aspecto interesante es que se habló de cuidados o sea, la estrategia comunicativa de cuidados fue muy interesante, probablemente no fuimos las feministas las que diseñamos las campañas pero hubo un tema muy interesante ahí de instalar el “cuidate”. Okey, ¿cómo se va a cuidar esa persona, qué herramientas hay para eso? Eso fue quizás lo que faltó.

--Ustedes hablan de sindemia, ¿qué implica este concepto?

NR: --Es muy importante entender que la pandemia se instala en América Latina en un escenario de desigualdades estructurales, entonces cuando empieza la pandemia, la expansión de este virus, pero sobre todo cuando empiezan las medidas que adoptan los distintos gobiernos, el distanciamiento, la cuarentena, los cierres de frontera, el lavarse las manos o comprar alcohol gel, mascarilla, junto con el “cuidate” y el “quedarse en casa” como consigna para superar esta situación, empezamos a ver que no le podíamos echar toda la culpa al virus de lo que estaba pasando con las mujeres, al interior de los hogares, con las trabajadoras domésticas que estaban perdiendo sus empleos y que no tenían apoyo estatal. Ahí tomamos un concepto que viene de la antropología médica y de la epidemiología crítica, que es un concepto muy nuevo, sindemia. Es un concepto que nos permite analizar la confluencia o la sinergia de riesgos y de amenazas, que producen que las personas y los individuos, en particular las mujeres, se vean afectados con una mayor vulnerabilidad, una mayor posibilidad de enfermarse, o una mayor posibilidad de que las restricciones asociadas a las medidas afecten su autonomía y sus derechos. Entonces traemos este concepto a las ciencias sociales, en particular para poder entender de mejor manera las consecuencias que las medidas políticas, sumadas a la crisis sanitaria, están teniendo sobre la población. Entonces nos permite comprender mejor qué les pasa a las mujeres que están en hogares en situación de pobreza. Por ejemplo, sabemos que América Latina es la región del mundo donde hay mayor mortalidad producto de la pandemia, asociada no al virus mismo sino a la sumatoria de otros riesgos y amenazas. Pero hay algo que también nos lleva a decir que no queremos una nueva normalidad, en la medida en que la normalidad era parte del problema; el pensar que vamos a volver a como estábamos antes, en particular para la problemática de cómo está organizado y distribuido el cuidado, para las mujeres no es una buena noticia. Porque como estábamos era parte de nuestro problema. Entonces también conceptualizar desde la sindemia nos permite entender mucho mejor los fenómenos, ver todas las variables que están actuando, darle una mirada interseccional o de cruce de clase, de pertenencia étnica, y al mismo tiempo ojalá nos permita hacer propuestas feministas y transformadoras para la pospandemia.

--¿Pueden adelantar algunas de esas propuestas?

LP: --Hay algunas propuestas bien interesantes que están elaborando los países, con algún apoyo en mayor o menor medida en otros casos, y también tenemos riesgos muy fuertes en el escenario pospandemia. Creo que el mayor riesgo lo tiene Uruguay en estos momentos, precisamente porque el cambio de gestión puso en tensión al sistema nacional de cuidados. O países como Brasil, con todo lo que está sucediendo, en donde ese avance se mezcla con los fundamentalismos religiosos que disputan políticas públicas, o el caso de México en donde se habla de rematernalizar los cuidados en las mujeres. Entonces tenemos esa situación, en el campo de los derechos humanos hablamos de la regresión, y esa regresividad en las políticas está prohibida.

Después tenemos otros escenarios que son mejores. En el caso de Argentina el cuidado entró directamente en la agenda, había algunas medidas antes y sobre todo la conformación con esta gestión del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad que puso el tema en agenda. También el Ministerio de Economía, por ejemplo, avanzó en que tenemos cálculos del aporte del trabajo no remunerado en el PBI, y esos cálculos en el aporte también muestran el escenario pandémico, cosa que es muy importante, porque nosotras veníamos diciendo que esa es la economía no monetaria, que en medio de la crisis traccionó la economía monetaria que estaba paralizada. Entonces por eso cuestionábamos tanto esos discursos de economía versus salud. Los derechos son interdependientes, no podemos poner esos dos derechos confrontados. Entonces de esa mano también se desplegó un proceso interesante en la Argentina, que es además de ponerlo en una agenda, empezar a debatirlo con parlamentos de cuidados, con producción de información que antes no teníamos, el compromiso de hacer una encuesta del uso del tiempo, el compromiso de que en el censo de población que se va a hacer en el próximo año esto exista, la instalación también de una Dirección nacional de cuidados, que eso es muy importante dentro de la institucionalidad, y también se convocó a una comisión de expertes para la creación de un proyecto de ley para un sistema nacional de cuidados que está en proceso, un proceso quizás de largo plazo. Hay también una mesa interinstitucional de cuidados previa a la pandemia, que no es una mesa de crisis y eso es algo que quiero destacar, me parece que una experiencia virtuosa es no ponerlo como crisis, sino como un momento en las crisis, y por eso el concepto de sindemia: es donde más se necesitan fortalecer proyectos y apuestas políticas.

Bogotá tiene un sistema distrital de cuidados que fortaleció fuertemente, en Chile está ahora en el debate constituyente y el derecho al cuidado es altamente factible que sea reconocido como un derecho. Entonces creo que ha habido, como siempre, luces y sombras, pero creo que estamos más en un camino de luces, por lo menos de instalar muy fuertemente a nivel social el tema.

--Más al nivel de las normas, ¿no?

LP: --No solo de las normas, el punto es ese, empezar con que las mujeres rompan con esa idea de la naturalización del cuidado, ahí me parece que hay un núcleo que tenemos que desandar fuertemente, que los varones empiecen a ejercer su responsabilidades y sus obligaciones en torno al cuidado. Una preocupación que compartimos con Nieves en este escenario sindémico de la crisis de los cuidados es que en la pospandemia ya cayó el empleo y los niveles de pobreza crecieron, y esto siempre afectó más a las mujeres y a los niñes, entonces en ese escenario pospandemia tenemos que fortalecer mucho más, pero también buscando un cambio cultural muy fuerte, cosa que las organizaciones sociales comunitarias en un deber virtuoso de solidaridad y sororidad lo han ejercido, y no hablo de virtuoso como de virtud sino que es un proceso que hay que apuntalar con políticas públicas.

--En su artículo usa una palabra interesante: la “elasticidad infinita” del trabajo de las mujeres...

LP: --Hace muchos años que venimos insistiendo con eso, hay una burocracia asistencial y un conjunto de políticas asentadas sobre ese concepto, en el cual las mujeres siempre van a bancar todo. Este es un punto muy fuerte para trabajar y en el cual la pandemia nos demostró que hay que terminar con las condicionalidades. Las familias sin tener conectividad hicieron lo imposible en los sectores vulnerables para garantizar que los chicos no salieran del sistema educativo. Lamentablemente se han salido del sistema educativo porque no se pudo garantizar, pero los hogares lo intentaron, ¿entonces qué me vienen a hablar de la condicionalidad? Como si para los sectores en condiciones de vulnerabilidad la educación no fuera un bien tan alto como para los sectores medios educados. Entonces ahí me parece que este es un momento para instalar también que esto tiene que salir de la agenda de las burocracias de las políticas sociales.

NR: --En este período ha quedado más claro que nunca la importancia de la economía no monetaria y es más, si la economía monetaria a partir de la pérdida del empleo, de la baja de la productividad y demás, ha decaído, evidentemente la economía no monetaria ha subido, y en el caso de Argentina el estudio que hizo el Ministerio de Economía lo muestra claramente: el aporte en relación al PIB del trabajo doméstico no remunerado y de cuidado ha aumentado en este período. Entonces creo que si una mayor conciencia de la importancia de la economía no monetaria también llevaría a pensar en presupuestos públicos y priorización de políticas públicas dirigidos a reconocer y valorizar esa economía no monetaria; eso es un ámbito en el que hay que trabajar.

--Ejemplo de eso podría ser la medida de sumar un año por cada hijo a las mujeres que se jubilan y no llegan a cumplir los años de aportes ¿no?

NR: --Claro, ahora esa es una experiencia que existe en Chile hace unos siete años, existe en Costa Rica y en varios países de la región, en donde hay un reconocimiento para la jubilación de las mujeres de hijos vivos. También lo hay en algunos países en el caso de disolución del matrimonio, si la mujer no tuvo ingresos a partir del mercado laboral también hay un reconocimiento dentro de la distribución de los bienes. Pienso en que hay medidas que se tomaron en este tiempo que podrían prolongarse, que no sean solamente medidas de contención, y que nos hacen mirar las cosas de otra manera. Un ejemplo es la ley de teletrabajo en el caso de Argentina, donde estipula el derecho a la desconexión que es algo sumamente importante y el derecho al cuidado de aquellas personas que estuvieran haciendo teletrabajo. Son cosas que antes, aunque hubiese trabajo a distancia, no estaban contempladas, ni en Argentina ni en otros países había normativas o derechos laborales al respecto. Que se haya por ejemplo adoptado ahora en este momento es interesante no solamente para este momento sino la concepción transformadora de que el trabajador y la trabajadora tienen hijos y no son huérfanos.

--Con las licencias pasa algo parecido. Están pensadas para el momento del nacimiento de hijos e hijas, y después es como si esas personas no existieran más...

NR: --Sí, aparte el tipo demográfico aumentó la esperanza de vida y demás, es muy normal hoy que un trabajador o trabajadora de 40 o 50 años tenga sus progenitores vivos a los cuales tenga que cuidar, podríamos decir. También creo que la pandemia cuando se instala en otras desigualdades estructurales dejó en claro lo difícil de nuestros sistemas de salud, y no solamente en los aspectos de gestión sino también en lo que implica el empleo en el sector de salud, que es un empleo feminizado en donde los ingresos y salarios que tienen las trabajadoras en enfermería y limpieza son bajos cuando uno los compara con otros sectores instalados. Creo que la gran propuesta, y que no es nueva, nos lleva a pensar en políticas universales claramente, superar un poco la demanda focalizada y apuntar hacia políticas universales que puedan garantizar desde el Estado el ejercicio del derecho al cuidado, en este caso.

--¿Alguna otra propuesta?

NR: --La Confederación de sindicatos de trabajadoras domésticas asalariadas de América Latina puso ahora el lema “cuida a quienes te cuidan”, creo que también tenemos una deuda enorme con la formalización y los derechos y mejores remuneraciones, con las trabajadoras domésticas asalariadas, que están aumentando además en la región. Durante mucho tiempo había descendido y ahora es el gran nicho donde se insertan las mujeres, sobre todo las mujeres de menores recursos, con menores niveles de instrucción, etcétera. Ahí tenemos una deuda, como tenemos una deuda con las mujeres de los sistemas de salud, y una deuda al interior de los hogares, que creo que el tema es que no hay que pensar que las soluciones son arreglos particulares, no es que Pepito arregla con Juanita y Juanita negocia, sino que esto es como sociedad, buscar nuevos pactos, alianzas, y un nuevo pacto sexual en donde la vieja división sexual del trabajo esté puesta en entredicho.

novedoso concepto de la "sindemia".

20 de septiembre de 2021

Publicado enSociedad
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Mucho más baratos, seguros y limpios que los de uranio, los reactores de torio no necesitan agua para enfriarse y podrían ser construidos incluso en regiones desérticas.

En el desierto de Gobi, científicos chinos podrán en marcha este mes un reactor nuclear experimental que funcionará con torio, un elemento débilmente radiactivo, en lugar de uranio, informa la revista científica Nature, remitiéndose al gobierno de la provincia de Gansu.

Si la Academia de Ciencias china tiene éxito, su instalación piloto, de momento de pequeño tamaño y experimental, podría dar lugar al surgimiento de una energía nuclear más segura y más barata.

El isótopo torio-232 de origen natural no puede sufrir fisión, pero cuando se irradia en un reactor, absorbe neutrones para formar uranio-233, que es un material fisible que genera calor.

La planta utilizará sal fundida en lugar de agua. Se espera que su reactor nuclear sea más seguro que los tradicionales, alimentados con uranio, ya que la sal fundida se enfría y solidifica rápidamente al entrar en contacto con el aire, aislando así el torio. Por tanto, en caso de una hipotética fuga se minimizaría el nivel de radiación en el medio ambiente, sugiere un artículo en LiveScience.

El reactor piloto será pequeño, de tres metros de alto y 2,5 de ancho, y su capacidad será de dos megavatios, que permiten alimentar hasta 1.000 hogares típicos. Sin embargo, forma parte de un plan a más largo plazo para desarrollar una serie de pequeños reactores de sal fundida, cada uno con una capacidad de 100 MW, suficientes para suministrar energía a cientos de miles de hogares.

Dado que los reactores de torio no necesitan agua para enfriarse, podrían ser construidos incluso en regiones desérticas, lejos de las grandes ciudades. El torio es un producto residual de la minería de tierras raras, muy presentes en China, y por tanto constituye una alternativa atractiva al uranio de importación, según los científicos.

"El torio abunda muchísimo más que el uranio y por eso sería una tecnología muy útil dentro de 50 o 100 años", lapso en el que se estima que los yacimientos conocidos de uranio queden agotados, sostuvo Lyndon Edwards, un experto de la Organización de Ciencia y Tecnología Nuclear australiana. 

Los novedosos reactores se encuentran entre las "tecnologías perfectas" para ayudar a China a lograr su objetivo de cero emisiones de carbono para 2050, según el experto energético Jiang Kejun, del Instituto de Investigación Energética de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, con sede en Pekín.

Publicado: 19 sep 2021