2015: Crisis económica, paz y movilización social

Llegamos al 2015 y tres grandes procesos signaran su curso. Proceso de paz, crisis económica y elección de alcaldes y gobernadores.

 

Los diálogos de La Habana entre Santos y las Farc seguirán siendo eje primordial en el movimiento de la sociedad y el Estado. Se cerrará satisfactoriamente el tema de las víctimas y tomará plena forma el "fin del conflicto" con debates de mucho espesor. Ya hay un trecho recorrido en materia de cese al fuego y hostilidades. Una comisión de militares y guerrilleros ha realizado un encomiable trabajo para llevar a la práctica aspectos muy puntuales en la materia. Un asunto clave, desde mi enfoque, será el tratamiento de los ajustes institucionales para la paz que debe contemplar una reforma a fondo del Estado y su gobierno para ampliar los alcances de la construcción de una democracia en los términos pactados en materia de participación, pluralismo y garantías para los nuevos movimientos políticos y sociales. La política elevará su nivel en las conversaciones merced a la audaz iniciativa de la delegación plenipotenciaria de los revolucionarios, tal como lo registramos con la decisión del cese unilateral y definitivo del fuego y las hostilidades. La paz no tiene vuelta atrás y ya se ha dibujado el perfil de la Colombia de los próximos 30 años, como ocurrió al inicio del Frente Nacional de 1958 y con la Constituyente de 1991 que ya agotó sus recursos e instrumentos neoliberales.

 

La crisis económica con sus impactos fiscales tendrá consecuencias demoledoras en millones de colombianos. El desplome económico nacional es un escenario asociado a la prolongación de la gran crisis bancaria del 2008, pues sigue la recesión en el plano global, hoy en su sexto momento, detonado por la impresionante destorcida de los precios del petróleo apalancada por la ralentización de los Brics y la Unión Europea, y las maniobras geopolíticas de los gringos empeñados en asfixiar a Putin, a Venezuela y en sembrar el caos planetario. Serán 12 meses con desajustes en las cuentas del Estado: caída de los ingresos petroleros, severos desajustes en la balanza comercial, recortes en las inversiones en carreteras y viviendas, incremento de la deuda externa, disfuncionalidad del gasto militar, pinchada de la burbuja inmobiliaria, caída del PIB y recorte masivo de subsidios, como los de familias en acción, bonos juveniles y para los adultos. Crecerá la pobreza, miseria y segregación social de los sectores más débiles de la sociedad, pues los ricos no cederán en sus privilegios y la casta burocrática y política proseguirá en el saqueo de los patrimonios públicos a través de la mermelada en Regalías y los cupos presupuestales autorizados por el señor Santos y su camarilla presidencial.

 

Como lo han señalado algunos, esta tormenta enlazada con la volatilidad de los precios del petróleo tirará a la lona gobiernos y propiciará agudas rebeliones sociales. No lo descarto en Colombia.

 

Hasta el 25 de octubre todo el país vivirá una intensa agitación pública por cuenta de la elección de 1.113 alcaldes municipales y 32 gobernadores departamentales. Estas autoridades locales son elegidas gracias a acuerdos pasados del Estado con las guerrillas revolucionarias. Las negociaciones de las Farc con Belisario Betancur en 1986, dejaron como saldo la elección directa de los burgomaestres locales. La Constituyente de 1991 ordenó la elección ciudadana de los gobernadores. Son conquistas democráticas que es preciso consolidar y profundizar. La resistencia campesina y revolucionaria, el movimiento popular, deben integrarse plenamente a este proceso planteando programas de cambio y reivindicación de los derechos sociales, políticos y económicos de la multitud y sus singularidades. Hay que exigir garantías y señalar la manipulación clientelista de los gamonales locales y regionales favorecidos con las prebendas del señor Santos. La paz debe ser la principal bandera de los candidatos alternativos y de origen popular. Un elemento importante de este escenario es exigir, en el caso de Bogotá, la elección directa de los alcaldes locales y la creación de 20 nuevas localidades.

 

Es un escenario agitado en el que se dará la presencia de los movimientos sociales. La multitud se expresará con sus diversas problemáticas. Las de la salud, educación, tierra, vivienda, empleo, los derechos indígenas, los de los afros, los de las mujeres, jóvenes y tercera edad. Seguirá adelante el movimiento de las constituyentes por la paz y municipales. Millones de bogotanos harán sentir su inconformidad por el desastre de Trasnmilenio afectado por la mediocre administración del señor Petro y sus ineptos equipos de gestión atrapados por el clientelismo y la microcorrupción. En Medellín crecerá la movilización ciudadana contra el Pot neoliberal. En Barranquilla se sentirá la exigencia por la autonomía de las localidades. En Calí las masas populares demandarán la paz, mejoras en la movilidad y efectividad de los derechos sociales. En Bucaramanga crecerá el repudio a la corrupción. En Cúcuta se amplía la movilización por los derechos humanos. En el eje cafetero el ambientalismo marchará por la defensa de la naturaleza y contra el extractivismo minero. Las masas campesinas e indígenas del Putumayo, Huila, Caquetá y Tolima, radicalizaran sus pliegos agrarios y contra los proyectos mineros depredadores como el de la Colosa. En el Meta y los Llanos orientales reclamarán equidad con las regalías petroleras.

 

El movimiento social debe pedir garantías para su acción. De gran importancia es el acceso democrático a los grandes medios de comunicación monopolizados por conglomerados de la oligarquía dueña del Estado.

La Ceja, 28 de diciembre de 2014.

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EU promueve modelos fallidos de libre mercado para después dominar países

El presidente de Bolivia, Evo Morales Ayma, condenó la creación de modelos fallidos del libre mercado con la que se ha afectado a algunos países de la región, y sostuvo la necesidad de poner en marcha una sólida unidad que supere todas las diversidades ante la ofensiva de Estados Unidos, que sin duda pretende avanzar sobre nosotros.


Al hablar con La Jornada, durante la reciente cumbre del Mercado Común del Sur en Paraná, Entre Ríos, Argentina, razonó que la guerra contra el narcotráfico es otra forma de que Estados Unidos entre a los países y la use para actuar contra dirigentes populares, contra los pueblos de la región. "Debe entender (Estados Unidos) que ya no somos parte de ese reparto imperial que ellos tenían con nosotros. Eso se terminó y ahora, cuando hacen terrorismo económico a los países, no hay miedo en la dirigencia. El tiempo de esos miedos se terminó. Como su guerra contra el narcotráfico, que manejan con fines de carácter geopolítico y ahora le sirve para tratar de acusar a gobiernos y acabarlos de esa manera. A mí incluso me dijeron el Bin Laden andino y nos acusaron de terroristas y narcotraficantes cuando el primer país que impulsa y al que favorece el narcotráfico es Estados Unidos.


El gran negocio del capitalismo


El narcotráfico parece el gran negocio del sistema capitalista. Un país tan desarrollado, con tanta tecnología, el que más consume drogas ¿cómo no va a poder controlar el narcotráfico? Como antes mandaban asesinar dirigentes políticos o sociales y los acusaban de comunistas, de rojos, o derrocaban gobiernos que no manejaban, ahora a los presidentes y a los pueblos antimperialistas los acusan de narcotraficantes, de terroristas. Pienso que el país que impulsa el narcotráfico es Estados Unidos, un gran negocio; es el gran negocio ilegal del sistema capitalista, expuso.


Desde hace tiempo el presidente Morales Ayma denuncia esta situación ante el mundo y sostiene que cuando ellos terminen con ese mercado (de la droga) no habrá los que desvíen la coca para que se transforme en cocaína. No les interesa acabar con el narcotráfico, sino con nuestros campesinos, nuestros pueblos. Esa es la verdadera diferencia con nosotros.


También Morales, al condenar las sanciones a imponerse a Venezuela (la entrevista se realizó antes de la confirmación de este hecho) por violación a los derechos humanos, sostuvo que los mismos países que están reconociendo esos crímenes cometidos por sus soldados quieren castigar a Venezuela por defenderse. No lo vamos a aceptar en América Latina.


Criticó duramente que Estados Unidos continúe como si nada hubiera pasado con su política de agresión.


Reiteró que la rebaja del petróleo provocada por Estados Unidos está dirigida a agredir económicamente a Venezuela y también a Rusia. Consideró que las presiones y sanciones económicas son utilizadas como terrorismo económico, porque fracasan en intentar golpes militares y otras formas de golpes, que han sufrido todos los países en estos años recientes.
Olvidan que estamos en tiempos de integración y unidad de América Latina y que esta integración es un proceso liberador, sentenció.


El presidente participó en la cumbre de la Alianza Bolivariana para los pueblos de América Latina y el Caribe (Alba) que se realizó en La Habana, Cuba, antes de su viaje a Entre Ríos.


Consideró la Alba el grupo de integración con mayor definición política ideológica y antimperialista, respondiendo al pensamiento y la necesidad de los pueblos. Rusia quiere ser parte de la Alba; eso sería un problema para Estados Unidos. China y Rusia ofrecen toda su cooperación.


Reflexionó, asimismo, sobre lo que sucede en el continente, donde "hemos logrado liberarnos políticamente, que es una forma de liberarnos económicamente y decidir nosotros. Ellos querían dominarnos políticamente para robarnos, pero eso terminó, ha cambiado. Querían dividirnos para dominarnos. Y nosotros nos estamos uniendo cada vez más y no dependemos ahora de las decisiones políticas que vienen del Banco Mundial o del Fondo Internacional, pero tienen otras formas nuevas de intentar dominarnos, con provocaciones, agresiones, como lo que está pasando ahora con Venezuela, o en Argentina con esos fondos buitres, que amenazan con embargos, con todo. Pero hay reacciones en nuestros pueblos y nos solidarizamos con los hermanos. Tiene que ser una solidaridad activa".


–¿Qué más se necesita para hacer frente a estas situaciones?


–Todos estamos amenazados: la Alba, los otros procesos de integración. Estados Unidos ha fracasado en la mayoría de los golpes de Estado que intentó, en su conspiración contra los demócratas verdaderos. Ahora están en sus conspiraciones económicas, esas organizaciones no gubernamentales que trabajan todo los días contra los gobiernos nuestros. De Bolivia hemos expulsado a aquellos que estaban trabajando para dividirnos, derrotarnos, hasta para matarnos. Y en Bolivia pensamos que cuando hay esta provocación política, económica o militar, los gobiernos nunca los podemos enfrentar solos, y por eso es lo más importante la conciencia de nuestros pueblos. No hay nada que un hombre, un gobierno solo pueda hacer. Nosotros pedimos participación del pueblo, la inclusión de los que representan a los movimientos sociales, que son organizaciones de los pueblos. Si no fuera así no sería una democracia participativa, y ahí es que decimos a todos que no hay que ser ambiciosos. Algunos políticos y sectores siguen pensando en ellos mismos y no en otros, en todos, en el país. Eso también debe cambiar.


"Al servicio del pueblo"


De la misma manera, afirmó con convicción que en estos tiempos nuevos los políticos deben estar al servicio de su pueblo, y no servirse de la política para su beneficio o intereses.


–¿Se ha planteado una lucha cultural, una descolonización cultural?


–Es en lo que estamos avanzando en Bolivia, liberarnos, una lucha anticolonial en que avanzamos. Una educación anticolonial, una conciencia anticolonial. Creo que hay que estar siempre hablando con los pueblos y escuchando, no que sólo nos escuchen a nosotros. Tenemos que estar en todas partes. En este caso mencionamos al Mercosur, organización que ha sido atacada duramente por los medios masivos en la región.


Morales sostiene que el Mercosur avanza; hay propuestas que son muy importantes, de cambios de fondo, de ir verdaderamente al problema social. El Mercosur debe abrirse a todos los espacios de integración. Sabemos que sin la participación de todos no podemos ser más fuertes para enfrentar las amenazas. Una participación más integral. Hay muchos ataques, hay guerras económicas, de los medios, políticas, cibernéticas, de seguridad, todo tipo de planes para nosotros. Se necesita gran unidad para toda América. Acabar con los estados fallidos del libre mercado que nos quieren imponer y que han impuesto en algunos países. Ellos hacen los estados fallidos para después dominarnos, invadirnos. Es nuestra obligación defendernos. Porque integración es liberación económica y política.


Añade que se está logrando con las experiencias compartidas bajo una integración de la Unión de Naciones Sudamericanas, el Mercosur, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.


Subrayó que esta última organización es un gran avance liberador, pero que tiene sus tiempos y sus procesos, y por eso hay que andar, marchar con los pueblos, acompañando a gobiernos para esta liberación.


En ese camino se han producido extraordinarios y profundos cambios, como en Bolivia, país caracterizado como uno de los modelos más avanzados en la región, y que además ha resurgido de una situación colonial, que habían profundizado los gobiernos neoliberales de los años 90 derrotados por la acción popular en calles y carreteras, como Morales relata cada vez.
Las elecciones más recientes en Bolivia demostraron que el trabajo de Morales y sus equipos no sólo han avanzando en diversos terrenos sino, explicándolos a la población, va logrando unir fuerzas, algunas hasta ayer antagónicas.


Un ejemplo de esto es que en las zonas de las Tierras Bajas (Tipnis) amazónicas, desde donde habían partido algunas movilizaciones de grupos originarios, pero evidentemente vigilados por Estados Unidos, como se demostró, Morales ganó con 70 por ciento.


El constante contacto del presidente con los pueblos amázonicos, demostrando los cuidados proyectos, ha sido entendido y nos están apoyando ante la necesidad de esa corta carretera, única posibilidad de integrar territorialmente al país, cuidando al máximo el medio ambiente, en una región donde compañías extranjeras, estacionadas allí, depredadoras, estaban al frente supuestamente de la defensa ambiental.


Explicó que está contra el crecimiento del evismo. No es eso, quiero que crezca el masismo y más. Estamos desarrollando una coordinación nacional por el cambio, donde está la Central Obrera Boliviana, los maestros, las cooperativas, las organizaciones nacionales, el transporte libre; participan todos. No es el poder de Evo, sino de los movimientos sociales, el pueblo, las organizaciones todas.


No es sólo un sueño, es una decisión precisa, para el futuro de Bolivia, como la unidad es el futuro único de América Latina. Espera mucho Evo Morales del poder de la solidaridad y de la justicia internacional en el tema de la salida al mar de su país.
Nuestro país nació con mar, con salida al mar. Y fuimos invadidos nada menos que por esas oligarquías de Chile y empresas trasnacionales. Tenemos el derecho frente a lo que fue injusto y esto está siendo reconocido por el mundo.


Así como se opone a la sanciones económicas contra Venezuela, también ha salido al frente por las sanciones contra Rusia por parte de Estados Unidos y países europeos, manifestando respeto y admiración por el presidente (Vladimir) Putin.


Tanto Morales como los mandatarios del Mercosur en su conjunto se han definido por el diálogo en todas las circunstancias, contra las guerras coloniales y de la misma manera por establecer a América Latina y el Caribe como una zona de paz en un mundo convulsionado.


No queremos intervenciones ni chantajes ni que nos condicionen. Espero que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama no se equivoque, concluyó.

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Cuba tiene la mayor inversión en educación en el mundo. Bolivia y Venezuela le siguen en AL

La Paz, 26 de diciembre (MC).- La inédita inversión de Bs 16.064 millones este año en tema de educación otorgó a Bolivia el segundo lugar entre los países de América Latina, un aspecto que fue resaltado por parte del Banco Mundial (BM).


Así lo reflejó el ranking en inversión e incentivo a la educación realizado por el BM en el período 2009-2013.
En Latinoamérica, el Banco Mundial situó a Bolivia detrás de Cuba que destina más de 13% de su Producto Interno Bruto (PIB) a la educación, la mayor cifra en el mundo.


"En tema de educación, somos el segundo país de América Latina y El Caribe en inversión, después de Cuba", destacó este 26 de diciembre el presidente Evo Morales Ayma, desde Palacio de Gobierno, tras hacer una evaluación de la gestión gubernamental 2014.


En segundo lugar mundial se sitúa la República Democrática de Timor Oriental, que invirtió 11,3% en 2009; 10,5% en 2010 y 9,4% en 2001. Siguen Dinamarca con 8,7%; Ghana 8,1%; Islandia y Tailandia con 7,6%, Nueva Zelandia 7,4%; Chipre 7,3% y Venezuela y Bolivia con 6,9% cada uno.


El BM dio validez a la inversión en la educación inicial boliviana incrementada en 319%, en educación primaria 105% y secundaria 306%, con relación a los montos que se invertían en 2006 con sólo Bs. 6,519 millones.


Por su parte, el presidente Morales expresó su satisfacción con los resultados alcanzados. "En lo social, quienes tenemos la responsabilidad de conducir el país estamos muy alentados, los reconocimientos de organismos internacionales son muy buenos", puntualizó.


(Tomado del sitio del Ministerio de Comunicación de Bolivia)

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Crisis fiscal y económica, movimiento popular y nuevo proyecto político

Algunos analistas y dirigentes de izquierda se hacen ilusiones sobre la posibilidad de que el movimiento popular en Colombia retome su dinámica de lucha y reaccione frente a las medidas que tendrá que tomar el gobierno obligado por la caída de los precios internacionales del petróleo y la crisis evidente de su modelo de reprimarización de la economía basado en la locomotora minero-energética.


Mi tesis es que el movimiento popular ya tensionó sus fuerzas al máximo desde 2008 hasta 2013, pero las organizaciones que hacen parte del "movimiento democrático" no estuvieron en la capacidad de dirigir con acierto esa lucha, no consiguieron canalizarla ni potenciarla para obtener triunfos políticos contundentes. Por el contrario con su actitud economista, oportunista y grupista, ayudaron a derrotar al movimiento popular.


El Moir, por su lado, entregó el movimiento a los intereses de la burguesía agraria, se quedó en las luchas por subsidios, y contribuyó a derrotar y desestimular a los pequeños y medianos productores; y la izquierda armada o cercana a la armada, por el otro, ayudó a derrotar y desestimular a los pequeños campesinos colonos y jornaleros cocaleros, entregando la lucha a los intereses de los campesinos ricos de las zonas de colonización (nueva burguesía agraria emergente).


Por ello, ante esa incapacidad manifiesta – que nos llevó en el campo electoral a escoger entre lo malo y lo peor (Santos y Zuluaga) – se hace necesario construir un Nuevo Proyecto Político, tomando como base estratégica a un sujeto social y político que ya se viene expresando con fuerza desde la "Ola Verde", los "cacerolazos" de solidaridad con el Paro Nacional Agrario y el apoyo a la Bogotá Humana, que está compuesto principalmente por jóvenes profesionales, tecnólogos y técnicos que el gran capital ha "proletarizado" (trabajadores del conocimiento y la cultura o "cognitariado precariado"), y que será – indudablemente – la base social más dinámica de la lucha por la democracia, la transparencia administrativa y la equidad social en los próximos años.


Ellos serán fundamentales para que el "movimiento democrático" sea gobierno en 2018, apoyándose en las figuras democráticas que ya existen (Gustavo Petro, Jorge Robledo, Sergio Fajardo, Claudia López, Feliciano Valencia, Iván Cepeda, Clara López, Aída Abella, Camilo Romero, Antonio Navarro y demás) pero imprimiéndole un espíritu verdaderamente democrático a nuestras luchas, derrotando el grupismo, el individualismo y el caudillismo, forzando la unidad y estimulando la participación política del pueblo, con métodos pacíficos, civilistas, con autonomía y sin presiones externas, con creatividad, flexibilidad e inteligencia.


Que el 2015 sea el año de avance por ese nuevo camino. ¡Eso esperamos!!! ¡Feliz año!

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Martes, 16 Diciembre 2014 07:06

La idea comunista y la crítica histórica

La idea comunista y la crítica histórica

“¿Debería el proyecto comunista, tal como se le ha elaborado desde el siglo XIX, arrinconarse entre las grandes utopías que han marcado la historia del pensamiento político occidental… o aún es capaz de proporcionar significados y perspectivas para nuestras luchas actuales?”*

 

Esta pregunta de Emmanuel Terray sintetiza la preocupación general de varios estudiosos que intentan recuperar la idea comunista. Terray explica el desastroso final del socialismo realmente existente como consecuencia de la transformación del comunismo en una religión seglar, que creó una auténtica iglesia con sus dogmas, sus rituales, su jerarquía y su inquisición. Una organización que difícilmente podía convertirse en instrumento de la emancipación colectiva.

 

Pero puesto que la caída del socialismo realmente existente no significó el fin de la explotación capitalista y las formas de opresión que la acompañan, era fácil predecir que el fénix comunista renacería pronto de sus cenizas, muchas señales de lo cual aparecen en la primera década del siglo XXI. Y estas señales de renacimiento exigen inquirir por las lecciones de la historia del comunismo.

 

Terray cuestiona la estrategia de los partidos comunistas del siglo XX; fundada en la toma del poder y, por tanto, la hipótesis decisiva según la cual el poder del Estado es el instrumento indispensable para la emancipación: hay una contradicción manifiesta entre el objetivo que se persigue (el comunismo) y los medios empleados (el Estado y el partido que lo refleja, p. 221). ¿Qué otras lecciones deja el fracaso del socialismo real, qué hay que preguntarnos? Una primera serie de preguntas tiene que ver con el tema de la abolición de la propiedad privada, así como los modos de propiedad alternativos a la propiedad estatal. Otras preguntas inquieren por la planificación. Finalmente, se abren preguntas sobre la democracia en el lugar de trabajo; no la democracia política ni su ficción liberal, sino la abolición misma del trabajo asalariado. Preguntas, porque cualquier pretensión de refundar el comunismo debe partir de la crítica al socialismo realmente existente.

 

A su vez, Alain Badiou señala que durante el siglo XIX la idea comunista estuvo ligada a cuatro tipos específicos de violencia. De una de esas formas de violencia, el terror revolucionario, depende casi exclusivamente la propaganda anticomunista. ¿Cómo combatir esa propaganda desde la idea comunista? Se puede negar la existencia del terror, o minimizarlo y presentarlo como algo necesario, o relativo a su época, pero no inherente a la idea comunista. Pero también se puede mostrarlo como el síntoma de una desviación del comunismo que debió haberse evitado. Esto es aún más importante cuando críticos de izquierda señalan que el terror es inherente a la idea comunista y suponen que dicha idea está muerta y enterrada.

 

Frente a ello, Badiou propone examinar (y destruir) la teoría del consenso, que achaca toda la responsabilidad del terror a la idea comunista (p. 13). La reflexión sobre el terror implica la inquisición sobre el proceso concreto del primer ensayo de la idea comunista en la historia (y la analogía que recuerda la parábola del Gran Inquisidor, de Dostoyevsky: ¿Estaba la idea cristiana ligada en un principio a la Inquisición o a la visión de San Francisco de Asís?, ¿el comunismo son las purgas de Stalin?)

 

El terror, lejos de ser una consecuencia de la idea comunista, en realidad proviene de una fascinación por el enemigo, de una rivalidad mimética con él; y a fin de cuentas, de una renuncia a la idea comunista. Y esta conclusión abre la verdadera pregunta para el siglo XXI: ¿la idea comunista está necesariamente vinculada a la violencia?

 

Y entonces, Slavoj Zizek nos recuerda que las preguntas carecen de sentido en un mundo donde no hay verdad posible, donde el poder procura deshistorizar (en México le llaman desmitificar) y despolitizar (en México le llaman todos son iguales). A menos que volvamos a colocar en el centro la política (y la economía política). Y entonces, pueden abrirse todas las preguntas posibles: ¿Qué organización social puede reemplazar al capitalismo existente? ¿Qué clase de nuevos líderes necesitamos? ¿Qué organismos, incluso de control y represión?, partiendo, como Badiou y Teray, de la crítica histórica, del hecho concreto de que las alternativas del siglo XX no funcionaron.

 

Para estos autores, del EZLN a los movimientos altermundistas, de los israelíes antisionistas a Ocupa Wall Street, se abre la necesidad de, sin abandonar la defensa del multiculturalismo, volver a poner en el centro de la discusión la economía política, el Estado y la violencia; y recuperar, tras una consistente crítica histórica, la idea del comunismo.

 

*Slavoj Zizek, editor, La idea de comunismo, Madrid, Akal, 2013, p. 219.

 

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Lunes, 15 Diciembre 2014 15:46

Desafíos organizativos

Desafíos organizativos

ALAI AMLATINA, 15/12/2014.- En diversos espacios de intercambio y reflexión entre nuestros movimientos, al analizar el período que estamos viviendo, hemos coincidido en que asistimos al ocaso del capitalismo industrial –y las construcciones sociales que surgieron con éste–, ante la hegemonía que ha establecido el capital financiero y especulativo, con un trasfondo marcado por la crisis estructural que tiene en primer plano a la dimensión financiera, pero con repercusiones en otros planos, ya que es sistémica.

Con esta transformación, lo que tenemos es una ofensiva del capital, nacional e internacional, que busca apropiarse de todos los bienes de la naturaleza (biodiversidad, tierra, agua, oxígeno, etc.), principalmente vía la minería, las usinas hidroeléctricas y nucleares, que causan graves problemas como la devastación de los biomas, el cambio climático, desalojos, etc.; pero que también afectan directamente a la soberanía de los países y de los pueblos.

Es en esta dinámica que se inscribe la crisis climática que se expresa en sequías, inundaciones, huracanes, incendios, falta de agua y una infinidad de problemas que están alterando las condiciones de vida en nuestro planeta, cuyas víctimas principales son los más pobres, cerca de 3 mil millones de personas en el mundo. Y concomitantemente está la crisis energética, en la que la actual matriz energética basada en los combustibles fósiles prácticamente ha colapsado.

Además, tenemos una crisis alimentaria, debido a que los alimentos, fuente de nuestra vida y reproducción humana, fueron mercantilizados, estandarizados, dominados por solamente 50 empresas transnacionales en el mundo. La consecuencia es que hay novecientos mil millones de hambrientos en el planeta y la seguridad alimentaria de todos los pueblos del mundo está amenazada.

En este orden de cosas, también asistimos a una mayor precarización del trabajo, al tiempo que se recorta los derechos de los trabajadores. Tan es así que en la mayoría de los países el desempleo aumenta a cada año, sobre todo entre los jóvenes, al punto que en algunos países el desempleo juvenil llega al 50%.

En general se trata de una dinámica marcada por una creciente concentración de la propiedad de la tierra, de la riqueza, de la ciudad, de los medios de comunicación y de la política, en una minoría de capitalistas, que no pasa del 1% de la población mundial: 737 corporaciones, 80% del sector financiero y 147 empresas transnacionales. Mientras el 70% de la población mundial tiene solo 2,9% de la riqueza.

No hay que perder de vista que Estados Unidos y sus aliados del G8, Organización Mundial del Comercio mediante, controlan la economía mundial con el poder del dólar, los tratados de libre comercio (TLC's). Como tampoco, que con la maquinaria de guerra y el control de los medios de comunicación imponen sus intereses a la humanidad.

Y en la medida que el poder corporativo a nivel mundial controla la economía y los gobiernos, ya que estos pueden tener sus reuniones para simplemente no decidir nada, se registra un deterioro de la democracia y de las formalidades de representación, pues dejaron de responder a los intereses ciudadanos. Esto se registra tanto en los organismos internacionales, como en una mayoría de países donde, aunque mantengan elecciones, el pueblo no tiene el derecho de participación efectiva en el poder político. Y, por lo general, las políticas públicas no priorizan las necesidades de los más pobres, o se restringen a políticas compensatorias que no apuntan a resolver los problemas desde la raíz.

Por otra parte, las guerras en curso son estúpidas e inaceptables, pues se traducen en la pérdida de millones de vidas inocentes, tan solo para atender los intereses económicos, energéticos, geopolíticos de los países imperiales, que muchas veces utilizan falsos motivos étnicos, religiosos o de "combate al terrorismo".

En este escenario es gravitante el control monopólico de los medios de comunicación, para obtener no solo ganancias sino el control ideológico de las mentes de la población. Cuanto más que por ahí se promueve y amplifica una cultura mercantilizada, de la defensa de los falsos valores del consumismo, del egoísmo y del individualismo.

Y cabe acotar que también entra en juego el hecho de que la academia y la ciencia han sido manipuladas y utilizadas solamente para aumentar la productividad y la ganancia del capital, y no al servicio de las necesidades de los pueblos.

La necesidad de articularnos

Para encarar esta realidad, es preciso reconocer primeramente que estamos ante una crisis de proyecto alternativo, lo cual dificulta la construcción de procesos unitarios y de programas orientados a modificar la correlación de fuerzas. Esto es, las organizaciones populares, infelizmente, están aún débiles, con muchas dificultades en sus acciones, pues estamos en un período histórico de reflujo del movimiento de masas.

En términos generales, las luchas sociales aún están en la fase de "protestas" y no en la construcción de un proyecto de sociedad que involucre a los trabajadores y movimientos sociales que tenga como bases la solidaridad, la igualdad y, especialmente, la justicia, punto clave, pues sin justicia no hay futuro.

En este sentido, destacamos el Encuentro Mundial de Movimientos Populares (EMMP), realizado en Roma y el Vaticano (27-29 octubre 2014), con el auspicio del Papa Francisco[1], en la medida que fue una exitosa experiencia que evidenció, una vez más, la necesidad de mantenernos organizados y articulados para avanzar en la unidad de los trabajadores en todo el mundo, pero con un sentido de autonomía respecto a los Estados-gobiernos, partidos, iglesias e instituciones afines, sin que implique abstenerse de establecer relaciones y espacios de diálogo.

Por lo mismo, acordamos seguir aglutinando a los más amplios y distintos sectores organizados alrededor de las luchas por la tierra y la soberanía alimentaria, por la vivienda y los derechos humanos en las ciudades, por los derechos de todos los trabajadores y trabajadoras, por el fin de las guerras genocidas y por el derecho a la soberanía de los pueblos, por los derechos de la naturaleza y del medio ambiente.

Por supuesto que esto nos debe llevar a afinar una plataforma a partir de lo acordado en la Declaración Final del EMMP que señala: "debe buscarse en la naturaleza inequitativa y depredatoria del sistema capitalista que pone el lucro por encima del ser humano la raíz de los males sociales y ambientales. El enorme poder de las empresas transnacionales que pretenden devorar todo y privatizarlo todo –mercancías, servicios, pensamiento- son primer violín de esta destrucción"[2].

En este sentido, el desafío pasa por la construcción de un proyecto alternativo al capitalismo con una amplia convergencia de fuerzas de los diversos sectores sociales a nivel mundial. Esto implica, por cierto, elaboración teórica que permita profundizar el entendimiento de la realidad vigente pero en consonancia con las luchas sociales, pues solamente éstas construyen y alteran la correlación de fuerzas en la sociedad; y organicidad entre los luchadores del pueblo.

A nuestro entender, esto nos remite a la importancia del trabajo de base y la formación como procesos permanentes, en tanto allí se conjuga la relación práctica-teoría-práctica, que se nutren mutuamente. Por lo mismo, no da espacio al activismo sin reflexión de lo que hacemos, como tampoco a la teoría distante de las luchas y las prácticas cotidianas. Después de todo, los cambios que queremos no dependen de nuestra voluntad personal, sino de nuestra capacidad como clase trabajadora para organizarnos, pelear y disputar. De ahí que asumimos el compromiso de construir escuelas de formación política para elevar el nivel de conciencia de nuestras bases.

Otro eje fundamental para nuestras organizaciones y la articulación internacional tiene que ver con el desafío que enfrentamos ante el poder mediático que se ha convertido en el articulador político de los poderes establecidos, ante el desgaste de los partidos políticos, y por tanto en puntal de la formación ideológica de nuestras sociedades con las ideas de los poderes hegemónicos.

Vale decir, enfrentamos a un poder mediático altamente concentrado que a nivel global y en los espacios nacionales busca controlar las ideas, los deseos y la opinión pública, por lo cual ejerce una virtual represión ideológica contra cualquier lucha social. Es por eso que en nuestra lucha por una verdadera democracia, donde el pueblo realmente pueda participar activamente en la definición de sus destinos, reclamamos, en primer lugar, la democratización de los medios de comunicación.

En esta línea nos incumbe la tarea de propiciar y potenciar nuestros propios medios de comunicación y conectarlos en red, a la vez que articularnos con los medios alternativos y populares y la lucha por la democratización de la comunicación para disputar la hegemonía comunicacional y cultural.

 

Notas:


[1] Este encuentro de Movimientos Populares es un gran signo - Papa Francisco [2014-10-28] http://alainet.org/active/78382
[2] Declaración final Encuentro Mundial Movimientos Populares - [2014-10-29] http://alainet.org/active/78404

- João Pedro Stedile es miembro de la Coordinación Nacional del MST y de la Vía Campesina Brasil. Integrante del Consejo de ALAI.

* Este texto es parte de la Revista América Latina en Movimiento, No.500 de diciembre de 2014, que trata sobre el tema "América Latina: Cuestiones de fondo" - http://alainet.org/publica/500.phtml

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Viernes, 12 Diciembre 2014 07:06

"Cambiemos el sistema, no el clima"

"Cambiemos el sistema, no el clima"

Mientras en el cuartel general del ejército, conocido como el Pentagonito, Ollanta Humala y otros presidentes hablaban en la Cumbre Climática Mundial COP 20, en las calles de Lima miles de personas marchaban levantando consignas contra la cumbre oficial y en defensa de "la madre tierra" y los derechos de los pueblos indígenas. "Cambiemos el sistema, no el clima", se escuchaba en las calles. Organizaciones sociales y campesinas, representantes de poblaciones indígenas del Perú y otros países, grupos ambientalistas, sindicatos, se unieron a esta marcha pacífica organizada por la alternativa Cumbre de los Pueblos. Unas diez mil personas participaron de la movilización, que terminó con un mitin en la Plaza San Martín, en el centro histórico de Lima.


Agitando banderas multicolores y levantando consignas como "la tierra está que quema, cambiemos el sistema", la multitud recorrió, bajo un fuerte sol, las calles del centro de la capital peruana. "En defensa de nuestra madre tierra", "la selva es de todos, autoridades, ayúdennos a salvarla", "energía 100% limpia" y otras demandas, como "Conga no va", en referencia a un millonario proyecto minero en el norte del Perú al que se oponen los campesinos y organizaciones sociales de esa región, se leían en las banderas que acompañaban la marcha.


Desde un estrado levantado en la Plaza San Martín, la segunda más importante de la capital peruana, se sucedieron, uno tras otro, los discursos. Hubo cerca de una veintena de oradores, quienes coincidieron en cuestionar el sistema capitalista, al que acusaron de ser responsable de la crisis ambiental, en criticar con dureza a las transnacionales y exigir el cambio de la política extractivista de recursos naturales que "depreda y enferma la madre tierra", en acusar a los gobiernos de no hacer nada efectivo contra el calentamiento global y en reivindicar los derechos de los pueblos indígenas.


"Los gobiernos plantean paliativos contra el calentamiento global, pero el pueblo no pide paliativos, el pueblo exige un cambio de rumbo", exclamó un orador. "Estamos en pie de lucha en defensa de la tierra, tenemos muertos y eso no se olvida", dijo una representante de las comunidades nativas. "Rechazamos la criminalización de la protesta social", señaló un tercer orador. "Tenemos todos que actuar, levantarnos en resistencia, no quedarnos en los discursos", demandó otro.


La congresista del Frente Amplio de Izquierda Verónika Mendoza acusó al presidente Humala de tener un doble discurso: "Se habla del cambio climático, mientras se dan normas que les dan impunidad a las empresas que contaminan, se depredan los bosques, se criminaliza y mata a los campesinos que luchan defendiendo la madre tierra". Mendoza acusó que en la COP 20 hay "hipocresía y falsos discursos".


"Esta marcha es para decirles a los gobiernos que nos tomen en cuenta. A nosotros el gobierno peruano nos ha dado la espalda. A los que están en la COP 20 les diría que, en vez de estar encerrados con todas las comodidades, salgan, vayan a las comunidades, a la Amazonia, y vean la realidad", le dijo a Página/12 Marishöri Samaniego, de la etnia amazónica asháninka, mientras marchaba con un grupo de miembros de su comunidad.


Como parte de las actividades paralelas a la COP 20, sesionó en Lima el Tribunal por los Derechos de la Naturaleza, que tuvo un panel de jueces internacionales. Doce casos de violaciones ambientales y de los derechos indígenas en distintas partes del mundo fueron analizados por este tribunal, que tiene un carácter ético. Empresas y Estados fueron puestos en el banquillo de los acusados. En unos casos se emitió sentencia, otros fueron recién presentados y se decidió continuar las investigaciones.


En uno de los casos presentados al Tribunal por los Derechos de la Naturaleza se acusó a la empresa petrolera argentina Pluspetrol por la contaminación que sus actividades producen en la Amazonia peruana, afectando severamente el medio ambiente y la vida de las comunidades nativas. La denuncia contra Pluspetrol fue admitida por el tribunal. En seis meses, el tribunal volverá a sesionar para seguir tratando esta denuncia.


Pluspetrol está acusada de contaminar con desechos tóxicos las cuencas de cuatro ríos en una amplia zona amazónica, donde viven unos 25 mil pobladores de distintas comunidades nativas. En diálogo con este diario, Aurelio Chino Dahua, apu de la etnia amazónica quechua que vive en la zona de operaciones de Pluspetrol, habló de la situación de los pueblos indígenas. "Nuestros hermanos se enferman por consumir el agua de los ríos y por comer los peces y animales que están contaminados. Pluspetrol no está cumpliendo con su compromiso de remediar los daños ambientales. La contaminación sigue y sigue y no se hace nada. Nos están dando a entender que no quieren sentarse a conversar con nosotros".


El Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza condenó a la transnacional Chevron por los "daños irreversibles" de sus actividades petroleras en Ecuador, también se condenó al Estado de Ecuador por la explotación petrolera en el Parque Nacional Yasuní. Otras condenas fueron a la British Petroleum, por el derrame de petróleo en el Golfo de México, considerado el peor de la historia, y al gobierno de Queensland (Australia), por la destrucción del Arrecife de Coral.


Entre los casos aceptados por este tribunal figuran la muerte de 33 personas en una protesta indígena en la Amazonia peruana en junio de 2009 y el procesamiento judicial a 52 dirigentes indígenas por esas protestas; el cuestionado proyecto minera Conga en el Perú, contra el que se levantaron las comunidades campesinas, protestas que dejaron cinco muertos; la construcción de la central hidroeléctrica Belo Monte en la selva de Brasil, entre otros.


"Este es un tribunal ético; sus resoluciones se mantienen en ese nivel, sus sentencias son un llamado al mundo para defender la naturaleza. Venimos con un mensaje que pretende hacer ver al mundo la importancia de proteger la naturaleza para la existencia de la humanidad", le señaló a este diario el ecuatoriano Alberto Acosta, presidente del Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza.

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Viernes, 12 Diciembre 2014 06:50

Desafiar la lógica geopolítica

Desafiar la lógica geopolítica

Las revoluciones y los revolucionarios siempre caminaron contra la corriente. Se abrieron paso, en particular, contra las ideas hegemónicas en el campo de quienes luchaban por construir un mundo nuevo. Si las fuerzas revolucionarias se hubieran limitado a seguir el sentido común dominante en cada época, no hubieran sido revolucionarias. Uno de los desafíos más trascendentes que debieron enfrentar fue no someterse a la lógica de las relaciones interestatales. Lo que no quiere decir que les haya sido indiferente.


Ante nuestros ojos están sucediendo alineamientos que no son novedosos, porque se repiten con asiduidad en la historia, pero que resultan como mínimo chocantes, en particular desde el punto de vista ético. Me refiero al alineamiento acrítico con aquellos estados y gobiernos enfrentados al imperio estadunidense y a sus aliados, pero sin cuestionar su carácter opresor en las relaciones internas ni la lógica de gran potencia que utilizan frente a los países más pequeños.


La Comuna de París y la revolución rusa tuvieron en común que aprovecharon una coyuntura de debilitamiento extremo de los estados-nación para derribar a las clases dominantes. Lenin y los bolcheviques fueron muy claros en rechazar el alineamiento con los respectivos gobiernos en la Primera Guerra Mundial. No dudaron en sostener una posición de principios, pese al tremendo aislamiento que implicaba.

En la Conferencia de Zimmerwald, en septiembre de 1915 en Suiza, ya de por sí minoritaria en el campo socialista europeo, Lenin y sus camaradas fueron apenas ocho entre 38 delegados (todos los internacionalistas cabían en dos coches, se dijo como ironía). Proponían convertir la guerra entre naciones en una guerra de clases y se denominaban derrotistas porque querían la derrota de su burguesía. No sólo eran pocos; su posición era casi extravagante para las mayorías que seguían apoyando a sus gobiernos en la guerra.


Esa ínfima minoría se convirtió pocos años después en la primera revolución proletaria triunfante, construyó un poderoso Estado y fue el germen de la Tercera Internacional. Pero en el momento, nadie los seguía. Serán precisos tres años de matanzas en las trincheras, de sufrimientos en la retaguardia y de irrefrenable ira popular, escribe Pierre Broué en El Partido Bolchevique (Ayuso, Madrid, 1973, p. 112), para que los de abajo irrumpieran echando abajo la monarquía y abrieran las compuertas de la revolución.


La revolución china (1949) fue posible porque Mao y sus seguidores desoyeron los consejos de la Unión Soviética y tomaron un rumbo opuesto desde que Stalin apoyó al Kuomintang de Chiang Kai Shek, a quien invitó incluso a formar parte de la Tercera Internacional. Haber tomado un camino propio les permitió responder a la agresión japonesa y liberar el país. Fidel también tomó un camino propio en Cuba. Los estados, aunque estén administrados por revolucionarios, tienen siempre intereses conservadores, en particular en la arena geopolítica. Calculan qué impactos pueden tener las luchas de los pueblos en los equilibrios globales.

Hoy se puede comprobar una extendida confusión entre la cuestión interestatal y la lucha emancipatoria de los pueblos. Estados Unidos y el gran capital multinacional se confrontan, parcial o totalmente, con los países emergentes, algunos de ellos agrupados en el BRICS. Esta disputa interestatal es positiva porque desestabiliza la dominación y puede abrir espacios a la lucha de los sectores populares del mundo. Pero ninguno de los emergentes, ni el más radicalmente enfrentado con Washington, deja de ser Estado y gobierno enfrentado a su propio pueblo.

Esta afirmación elemental no es compartida por buena parte de los analistas actuales, en particular aquellos que se focalizan en la geopolítica, como si fuera la clave de bóveda de los cambios deseables en el mundo actual. En general, predomina una profunda desconfianza en la capacidad de los pueblos de organizarse y levantarse contra la opresión. Geopolítica y emancipación circulan por carriles distintos.


La Rusia de Vladimir Putin y la China de Xi Jinping, así como otros gobiernos, tienen intereses geopolíticos que los llevan a confrontarse con Estados Unidos y algunas de sus trasnacionales. Pero, en lo fundamental, forman parte del entramado global de las potencias capitalistas. Considerarlos revolucionarios es tanto como blanquear las opresiones y represiones que realizan. Desde hace algún tiempo el gobierno de Turquía está enfrentado a Washington y ahora selló una alianza con Rusia por los gasoductos. Pero sigue siendo un Estado genocida del pueblo kurdo y de los trabajadores turcos.


No hay una línea política que permita separar las relaciones interestatales, y en cierto sentido el antimperialismo, de la lucha por la emancipación y el mundo nuevo. En realidad se trata de ética, de cómo nos posicionamos ante la resistencia de la gente común frente a los poderosos. Cualquier otro cálculo sería desastroso. En la historia de los procesos revolucionarios, el primer paso en falso fue el apoyo irrestricto a los estados que administraron las revoluciones triunfantes, como Rusia y China. Aun al precio de bloquear revoluciones, como sucedió en Grecia al finalizar la Segunda Guerra Mundial.


La misma lógica se aplica ante los gobiernos progresistas, al punto de que hoy mismo en Sudamérica quienes salen a la calle por sus derechos frente al progresismo son acusados de hacerle el juego a la derecha. Actos idénticos se juzgan de modo diferente según los gobiernos que los ejecuten.


La ética no garantiza la victoria. Pero una política sin ética conduce al fracaso, porque se pierde legitimidad, que es el único patrimonio de quienes queremos crear un mundo nuevo. La ética es una orientación general, una suerte de brújula de la que no se puede deducir una línea concreta. Pero la ética es mucho más que una línea. Nos dice por qué caminos no debemos transitar, porque si lo hacemos dejamos de ser lo que queremos ser.

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Martes, 09 Diciembre 2014 09:24

Mucho más que el clima

Mucho más que el clima

Movimientos sociales, campesinos e indígenas se dan cita en Lima en la Cumbre de los Pueblos paralela a la conferencia sobre Cambio Climático de la ONU. Concentración de la tierra, hostigamiento a los pobladores y soberanía alimentaria en la agenda para un desarrollo sustentable.


Arrancó en Lima la XX Conferencia de las Partes (COP20) sobre cambio climático promocionada por las Naciones Unidas para poder acordar nuevos patrones globales para la reducción de los efectos de la actividad humana sobre el clima. Más de 10.000 delegados de 195 países están discutiendo los cambios que deberán hacerse a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, adoptada en 1994 (y legalmente vinculante desde 1997, con la incorporación del Protocolo de Kyoto), pero jamás respetada por las grandes potencias industriales. Se espera que sea la COP21, que se realizará en París en 2015 la que marque una nueva etapa mundial con respecto al tema.

 

Sin embargo, y en paralelo a la cumbre oficial, organizaciones sociales, movimientos populares de todo el planeta darán vida a partir del 9 de diciembre a la Cumbre de los Pueblos, espacio de discusión y acción que pretende hacer valer sus reivindicaciones en la discusión de delegados a la COP20 en Lima, para la cual se esperan unos 8.000 participantes y más de 200 organizaciones de todo el mundo. Y efectivamente, los intereses de estados y empresas, y aquellos de campesinos, indígenas y movimientos populares, parecen correr por rieles separados hace varios años. Salvo algunas excepciones, como la de Venezuela, sede de la PreCop Social donde los movimientos acordaron un documento que será llevado por los delegados venezolanos a la cumbre, los modelos de desarrollo en disputa parecen ser irremediablemente distantes.

 

Mientras las delegaciones oficiales parecen querer profundizar los enfoques de "capitalismo verde", o la "agricultura climáticamente inteligente", reediciones modernizadas de la Revolución Verde desarrollista de la segunda mitad del siglo XX, los movimientos sociales apuntan al fortalecimiento de la agricultura familiar y la protección de los derechos de los campesinos para plasmar un nuevo modelo de desarrollo humano.


El enfoque está puesto en la producción alimentaria. Según datos de la FAO, la industria agrícola es responsable de entre el 70 y el 90% de la deforestación mundial, lo cual la convierte en la fuente de entre 15 y 18% de las emisiones de gas de efecto invernadero. Si a eso se le suma el uso de agrotóxicos, los procesos de manifactura, transporte y conservación, resulta que entre 44% y 57% de todas las emisiones de gases de efecto de invernadero provienen del sistema alimentario global. Éste está a su vez basado en un sistema social, económica y políticamente injusto. Las mismas Naciones Unidas, aseguran que más del 60% de los alimentos a nivel mundial son producidos por campesinos en pequeñas propiedades. El 90% de todas las fincas del mundo tienen en promedio 2,2 hectáreas, y sin embargo ocupan menos de un cuarto de la tierra cultivable a nivel global. El fenómeno de la concentración de la tierra se hace aún más visible en América Latina y en la zona del Asia-Pacífico. En nuestro continente, la agricultura familiar, campesina o indígena representa más del 80% de las fincas existentes, pero detiene sólo el 17% de la tierra agrícola. Uno de los casos más graves es el de Paraguay, donde el 2,6% de la población detiene más del 80% de la tierra cultivable, o Colombia, donde los pequeños agricultores han perdido alrededor de la mitad de sus tierras en los últimos 30 años. Un proceso que avanza en todo el continente y que tiene repercusiones directas en la forma de producción de alimentos. El avance de la extranjerización y el monocultivo, que en nuestro continente se ha duplicado en los últimos 20 años, el modelo de producción extensivo y biotecnológico, van generando cada vez más repercusiones en la relación entre el hombre y la naturaleza, relegando los sectores sociales más humildes. Según un estudio del The Munden Project, el 93% de los emprendimientos agrícolas, mineros y madereros involucran terrenos habitados por pueblos indígenas y comunidades locales. Esto ha generado, especialmente en la última década, una gran cantidad de conflictos sociales, resueltos en muchos casos con la desaparición, amenaza o asesinato de los líderes campesinos y indígenas. Si bien los relevamientos oficiales al respecto escasean, se puede afirmar, sobre la base de datos de organizaciones sociales a nivel mundial, que más de 900 activistas han sido asesinados entre 2002 y 2013 por conflictos relacionados con la propiedad de la tierra o proyectos mineros. La mitad de ellos en Brasil. Perú, Paraguay, México, Colombia y Honduras siguen en la macabra lista dominada por países latinoamericanos.

 

Concentración de la tierra y hostigamiento a las comunidades campesinas son entonces dos de los ejes fundamentales que los movimientos sociales de América Latina pondrán arriba de la mesa en Lima durante la Cumbre de los Pueblos. Ambos fenómenos han crecido exponencialmente en los últimos 10 años en nuestro continente, y la razón, según indican, es la imposición en la mayoría de nuestros países de un modelo agro-minero-exportador, basado en la obtención de commodities con el menor nivel de inversión posible y preferentemente de capitales extranjeros. Así, las legislaciones locales deben adecuarse. En todo el continente se han aprobado -o están a punto de aprobarse, como sucede en Argentina en estas semanas- nuevas "leyes de semillas". Sus repercusiones sobre la pequeña producción ha sido, según denuncian diferentes organizaciones sociales, nefasta. En nuestro continente el 87% de las semillas del mercado están patentadas. El 77% corresponde a diez empresas, y la mitad de ellas a tres: Monsanto, Dupont y Syngenta, que a su vez monopolizan el mercado de pesticidas, agrotóxicos e inoculantes. Es por ello que en Lima los movimientos populares también llevarán la bandera de la soberanía alimentaria, como contraparte del modelo agroexportador que se ha instalado en el continente.

 

Queda claro entonces, que la discusión acerca del cambio climático que se desarrolla en la COP20 debe ahondar sus raíces en las formas de producción inicuas que han establecido los diferentes modelos de desarrollo en el mundo, y en especial en nuestro continente. Como reza uno de los lemas de la Cumbre de los Pueblos, debemos cambiar el sistema, no el clima.

 

Por Federico Larsen, periodista y docente, conductor de L'Ombelico del Mondo, en Radionauta FM de La Plata y periodista internacional de Miradas al Sur y Notas, y medios internacionales.

 

9 diciembre, 2014 Columnistas de NODAL

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Tabaré Vázquez es electo como presidente número 39 de Uruguay

Tabaré Vázquez, médico oncólogo de 74 años de edad y líder del gobernante Frente Amplio (FA), fue electo hoy el presidente número 39 de Uruguay.


Aunque la Corte Electoral (CE) aún no terminó el conteo manual de los votos, tres firmas encuestadoras proyectaron la victoria de Vázquez con unos 53 puntos porcentuales sobre unos 41 de Luis Lacalle Pou, del opositor Partido Nacional (PN) y sus aliados.


El mandatario electo, junto a su compañero de fórmula Raúl Sendic, asumirá su segundo mandato el próximo primero de marzo, cuando reciba la banda presidencial de manos del presidente José Mujica.


Vázquez fue presidente de 2005 a 2010, por lo que este será el tercer gobierno consecutivo del FA, colectividad que además obtuvo mayoría en la Cámara de Diputados de 99 miembros y del Senado, de 30 integrantes.


El investigador uruguayo Alejandro Giménez puntualizó que, en los 185 años de historia republicana, hubo ya 38 presidentes, incluidos aquellos que no fueron electos legalmente.


El autor de "El libro de los presidentes uruguayos. De Fructuoso Rivera a José Mujica", recordó que, después de la dictadura uruguaya (1973-1985), hubo seis presidentes electos.

El estudio consigna que el primer presidente del Uruguay, Fructuoso Rivera, gobernó a partir del 6 de noviembre de 1830 y, de allí en adelante, hubo mandatarios electos por el Parlamento, otros directamente en las urnas y aquellos que se autoproclamaron ilegalmente.


El primero en ser electo mediante voto popular fue el número 21, José Serrato (1923-1927).


En 1959, después de 93 años de administraciones del Partido Colorado (PC), el PN retornó al Gobierno.


Tras la dictadura militar, Julio María Sanguinetti, del PC, fue presidente durante dos mandatos (1985-1990 y 1995-2000), seguido por Luis Lacalle de Herrera (PN), de 1990 a 1995, y Jorge Luis Batlle (PN), de 2000 a 2005.

Luego, estos fueron seguidos por Tabaré Vázquez (2005-2010) y José Mujica (2010-2015), ambos del FA, que seguirá gobernando en el período 2015-2010.

(Con información de Prensa Latina)

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