La lucha por el control de la información: el FBI contra las filtraciones

Assange, Snowden, Kiriakou y ahora Apple son los protagonistas de un conflicto desnivelado contra el imperio de la vigilancia.

El encontronazo entre Apple y el FBI ha reavivado el debate sobre los derechos de los ciudadanos en la red y la nueva visión de la privacidad propia de nuestro tiempo.


Compartimos libremente en redes sociales buena parte de nuestra vida privada, no obstante, en algunos casos, la avidez de los gobiernos por el control de la información transgrede el límite de la legalidad. Y quienes denuncian estos abusos suelen sufrir las consecuencias de forma desmesurada.


El periodista y cofundador de Attac Ignacio Ramonet se refiere a este nuevo contexto como El imperio de la vigilancia. En su ensayo, de título homónimo, afirma lo siguiente: "Sin que nos demos cuenta, estamos, cada vez más, siendo observados, espiados, vigilados, controlados, fichados. Cada día se perfeccionan nuevas tecnologías para el rastreo de nuestras huellas".


Tal como este experto en geopolítica indica, "empresas comerciales y agencias publicitarias cachean nuestras vidas" y "con el pretexto de luchar contra el terrorismo y otras plagas, los gobiernos, incluso los más democráticos, se erigen en Big Brother, y no dudan en quebrantar sus propias leyes para poder espiarnos mejor”.


El caso Apple-FBI


La polémica comenzó el día 17 de febrero de este año. La magistrada federal Sheri Pym ordenó a Apple que ayudara a desbloquear y a acceder al iPhone de Syed Farook, uno de los dos autores del tiroteo de San Bernardino, California, en el que murieron 14 personas el pasado mes de diciembre.


El FBI le pidió a la compañía de Cupertino que desarrollara un nuevo sistema operativo capaz de burlar el sistema de encriptado del iPhone, con el fin de acceder a informacion que se consideraba de alto valor.


Apple se negó a desarrollarlo, lo que les costó una demanda por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Tal y como recogía Tim Cook, CEO de Apple, en un comunicado "el gobierno de los Estados Unidos nos ha pedido algo que simplemente no tenemos, algo que consideramos demasiado peligroso crear. Nos han pedido construir una puerta trasera en el iPhone".


Además, Cook afirmaba también que a pesar de que el gobierno asegurara que el uso de esta herramienta estaría limitado a este caso en concreto, no habría forma de garantizar el control sobre ella.


"Efectivamente si hay una puerta trasera podría utilizarse para vulnerar la privacidad de cualquier usuario, no solamente la de los delincuentes. Ahí está la clave del debate: ¿queremos un estado todopoderoso que espíe a todos sus ciudadanos bajo el supuesto de luchar contra la delincuencia, o queremos limitar los poderes del Estado para dificultar el espionaje, aún a costa de que los delincuentes tampoco puedan ser espiados?", se pregunta Francisco Serradilla, profesor del Máster en desarrollo de aplicaciones y servicios para dispositivos móviles de la Universidad Politécnica de Madrid.


Una de las principales máximas dentro del mundo de la tecnología consiste en que "si no eres el cliente, eres el producto". Los servicios ofrecidos por Google, Facebook o Twitter son gratuitos porque el beneficio de estas empresas reside en el usuario en sí mismo: la información personal que nosotros ofrecemos voluntariamente es utilizada con fines comerciales. Sin embargo, Apple utiliza este concepto para diferenciarse de sus competidores.


Serradilla es muy claro al respecto: "Obviamente Apple es una empresa, y como tal busca obtener beneficios. En su estrategia empresarial pretende diferenciarse de su principal competidora, Google, ofreciendo productos más seguros frente a intentos de robo de datos o accesos no autorizados a la información privada del usuario".


El asunto quedó zanjado cuando el pasado 29 de marzo el FBI aseguró haber desbloquedo el iPhone de Syed Farook a través de una tercera persona que ofreció su ayuda, cuya identidad no ha sido desvelada. El FBI tampoco ha desvelado la información almacenada en el teléfono del criminal, ni cómo ha sido capaz de sortear el encriptado del terminal.


De esta forma, el Departamento de Justicia ha retirado la demanda contra Apple por negarse a colaborar. Éste ha sido el último caso de un enfrentamiento contra el 'imperio de la vigilancia' al que se refería Ramonet en su escrito, y la compañía californiana ha salido bien parada. No obstante, los anteriores precedentes no son esperanzadores.


La contribución de los ‘whistleblowers’


El término conocido como 'whistleblower' se emplea para definir a quien filtra documentación clasificada para dar a conocer casos de corrupción o de violaciones de derechos fundamentales, es decir, informantes.


Los casos más relevantes son los de Julian Assange, John Kiriakou y Edward Snowden. El primero destapó violaciones a los derechos humanos perpetradas por diversos países, de entre los que destaca Estados Unidos, a través de la plataforma Wikileaks, gracias también a la colaboración de la soldado Chelsea Manning, que filtró miles de documentos clasificados de las Guerras de Irak y Afganistán.


El caso de John Kiriakou, ex-agente de la CIA, es algo menos conocido. Kiriakou fue el primer agente que filtró el programa de torturas de la prisión americana de Guantánamo (Cuba) en 2007, entre las que se incluían el ahogamiento simulado y la privación del sueño.


Por su parte, Edward Snowden, analista de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y de Agencia de Seguridad Nacional (NSA), desveló la trama de espionaje masivo y sistemático del gobierno de Estados Unidos en junio de 2013, que también afectaba a otros países, algunos pertenecientes a la Unión Europea.


"En el caso de que los países europeos estuvieran haciendo las mismas técnicas de espionaje masivo afectaría a dos derechos: el derecho a la privacidad y el derecho de protección de datos personales. El derecho a la privacidad es violado porque es una invasión a lo que la personas comunican entre ellas de forma privada y que no tiene que estar bajo la vigilancia de los estados, a no ser que se haga dentro de las formas establecidas dentro del estado de derecho", asegura Diego Naranjo, del grupo European Digital Rights (EDRi).


Por otro lado, con la protección de datos personales, continúa Naranjo, "no puede aceptarse que en un estado de la Unión Europea, donde funciona la Carta Europea de Derechos Fundamentales, que gobiernos extranjeros accedan a la información privada e los ciudadanos, en teoría, para protegernos del terrorismo. Como bien ha dicho Edward Snowden, no ha prevenido un solo ataque terrorista, simplemente es una forma de control de la población".


El precio a pagar


La administración Obama castiga con dureza inédita todo tipo de filtraciones de información. Desde 2009, se ha procesado a nueve personas por casos de filtraciones, un total mayor que el resto de gobiernos de Estados Unidos juntos. El balance de las consecuencias sufridas por los whistleblowers mencionados anteriormente es demoledor.


"Julian Assange se encuentra en una forma de detención no buscada, tras las supuestas acusaciones de abuso sexual que pesan sobre él. Las Naciones Unidas ya han declarado que la detención de Julian Assange en la embajada de Ecuador en Londres, por llamarlo de alguna forma, ha de ser resuelta de la forma más rápida posible porque va en contra de la legalidad internacional", tal y como recoge Naranjo.


Chelsea Manning cumple 35 años de condena. Edward Snowden está exiliado en Rusia, y en caso de que llegara a pisar suelo estadounidense podría enfrentarse a cadena perpetua. Kiriakou cumplió dos años de prisión y tres meses de arresto domiciliario, tras declararse culpable de haber filtrado información, para evitar una condena mucho mayor.


"Refiriéndonos a los whistleblowers el Parlamentento Europeo declaró el 29 de octubre del año pasado que estas figuras han de ser protegidas. Edward Snowden es un defensor de los derechos humanos, y el caso de Kiriakou es similar. Los estados tienen la obligación de proteger a estas personas que denuncian prácticas ilegales de cualquier gobierno", sentencia Naranjo.


No obstante, aunque la protección de los informantes sea fundamental para asegurar las garantizar un estado democrático de derecho, la realidad en el control de la información es distinta. "Si por nuestros gobiernos fuera, Orwell se quedó corto. Hay que entender que la información es poder, desde político hasta, aún más, económico, y el acceso a la información privada es suculenta para tomar decisiones el en propio beneficio", concluye Serradilla.

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Honduras: aumentan los crímenes y la resistencia

 

El asesinato de Berta Cacéres el 3 de marzo, indígena lenca de Honduras, feminista, coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares de Honduras (Copinh), activista ambiental y social premiada internacionalmente, provocó horror, estupor y honda tristeza. En horas, la noticia se desparramó por el mundo y despertó un tsunami de reacciones de solidaridad y protesta, que sigue en aumento y que mostró al mundo no sólo las razones y justicia de la lucha de Berta Cáceres y el Copinh contra la represa Agua Zarca, también sacó a la luz muchos otros atropellos contra comunidades y movimientos, dejando al descubierto el régimen de abusos y represión que impera en Honduras, recrudecido a partir del golpe de Estado en 2009.El 15 de marzo fue asesinado otro miembro del Copinh, Nelson Noé García. De 38 años, padre de cinco hijos, lo mataron hombres armados, mientras apoyaba a víctimas de un desalojo en Río Chiquito.


El mismo día sujetos armados dispararon contra Cristian Mauricio Alegría, de Vía Campesina Honduras, frente a su organización en Tegucigalpa. Fue herido, pero sobrevivió. No es la primera vez que atacan a balazos el local de Vía Campesina y varios de sus miembros están amenazados de muerte.


Días antes de morir, Berta Cáceres declaró a Il Manifesto, Italia: estamos en las manos del sicariato jurídico y armado. Nuestras vidas penden de un hilo. Esta frase terrible, que se confirmó de la peor manera, resume el entretejido de la llamada legalidad y los sicarios pagados para abrir paso a minas, represas y otros proyectos de las trasnacionales, que ven a Honduras como terreno abierto para cualquier despojo y atropello, con complacencia del gobierno y protegidos por su aparato jurídico. Qué más demostración de ello que la retención absurda y arbitraria de Gustavo Castro, de Otros Mundos Chiapas, que estaba con Berta al momento del asesinato, fue herido pero lo dejaron creyéndolo muerto, y ha sido tratado como criminal en lugar de víctima, reteniéndolo por 30 días en Honduras, teniendo que ir a declarar al pueblo donde asesinaron a Berta, aunque por ser testigo, corre peligro de muerte.


En un comunicado del Copinh el 15 de marzo (www.copinh.org) titulado ¡Basta ya!, denuncian que después del asesinato de Berta Cáceres y por las múltiples amenazas recibidas –ella misma había denunciado el asesinato de otras tres personas en la región, por defender su territorio de proyectos que las comunidades nunca aprobaron– solicitaron medidas cautelares de protección, que les concedieron el 6 de marzo, pero a sólo nueve días de que el Estado supuestamente los está protegiendo, les asesinaron otro compañero.


El asesinato de Nelson García ocurrió durante el desalojo efectuado contra la comunidad de Río Chiquito, en el cual aproximadamente 100 policías, 20 efectivos de la policía militar, 10 del ejército y varios de la DGIC invadieron el territorio recuperado por 150 familias, en el cual 75 habían construido sus casas con los materiales y esfuerzos que han podido obtener. Usaron tractores y maquinaria pesada para destruir las casas de madera, huertas y sembradíos, arrancaron milpas y plantíos de yuca y plátano, destruyeron el horno comunitario y mataron gallinas. El Copinh denuncia que autoridades municipales usan prestanombres para vender la tierra y justificar la fuerza pública para desalojarlos.


Denuncian también que son hostigados por el Estado llamándolos a declarar como presuntos participantes en el asesinato de Berta Cáceres pero no investigan las fuentes de las amenazas. El local del Copihn en La Esperanza, pueblo donde la asesinaron, es vigilado por desconocidos que tratan de intimidarlos, sin que eso motive ninguna acción de seguridad. Las hijas de Berta y compañeras de la organización han sido perseguidas por hombres armados cuando fueron a la capital para encuentros con autoridades. Otros compañeros de Río Blanco –zona de la represa Agua Zarca– han sufrido agresiones y persecuciones al salir de hablar con las autoridades y en su región han sido atacados con armas por los guardias de la represa.


Estas agresiones son pan cotidiano en Honduras, contra comunidades indígenas, negras, campesinas y organizaciones sociales, ambientalistas, de trabajadores. Con dolor y rabia por la muerte de Berta Cáceres, símbolo de la lucha y la construcción entre movimientos, esta semana se realizó una manifestación masiva con participantes de comunidades lencas, garífunas, tolupanes, pech, organizaciones campesinas, urbanas y muchos habitantes de la ciudad, exigiendo justicia y fin a la criminalización de la lucha social en Honduras, justicia para Berta y regreso a salvo para Gustavo Castro. Exigen la intervención de organismos internacionales y especialmente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para garantizar la independencia en la investigación e identificar a los responsables.

Demandan realizar inmediatamente informes sobre persecución, agresiones y criminalización contra comunidades indígenas, negras, campesinas, movimientos y defensores de derechos humanos. Entre muchas acciones de solidaridad, la Alianza por Biodiversidad en América Latina exigió justicia para Berta y Nelson y retorno seguro para Gustavo Castro y solicitan al alto comisionado de Naciones Unidas y al relator especial de ONU sobre la situación de las y los defensores de derechos humanos, realizar urgentemente una visita especial a Honduras, en vista de los gravísimos atentados que no cesan. Se puede adherir a esta solicitud en http://goo.gl/bdxQo7.


En lugar de matar a Berta Cáceres la multiplicaron, haciendo llegar su voz y las de sus pueblos a todo el planeta.


*Investigadora del Grupo ETC

 

 

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Lo que está ocurriendo en Haití es una auténtica rebelión popular antiimperialista

23 de enero 2016.- Puerto Príncipe y otras ciudades de Haití son hoy el escenario de la más grande rebelión popular de las últimas décadas de la sufrida nación haitiana. Decenas de miles de manifestantes se han lanzado a la calle para demostrar su repulsa contra el actual gobierno presidido por Michell Martelly, que había decidido, contra el pensamiento de la gran mayoría, mantener la fecha del domingo 24 para realizar una "mascarada electoral", tal cual la califican los partidos opositores. Sin embargo, un griterío ensordecedor comenzó a subir desde los rincones más pobres de la ciudad e incluso invadió con inusitada violencia las calles residenciales de Petion-Ville: es es pueblo en toda la magnitud de su capacidad de resistencia, haciendo honor a sus orígenes independentistas y anti-esclavistas de 1804, que se ha puesto de pie para generar una ofensiva antiimperialista y escribir en las páginas de su propia historia un descomunal: "¡¡Basta!!".

-Basta de utilizar el territorio haitiano como un laboratorio invasivo por parte de Estados Unidos y sus aliados.
-Basta de tropas invasoras de la Minustah, que muy por el contrario de lo que enuncian sus promotores cuando hablan de "ayudar al pueblo haitiano y ejercer una misión humanitaria", todo lo que ha dejado su accionar es represión, ocupación, violación de niños y niñas por parte de soldados entrenados para matar, transmisión del cólera, cuya epidemia causó decenas de miles de muertos.
-Basta de complicidad latinoamericana con las tropas invasoras de las Naciones Unidas.
-Basta de la burla e hipocresía internacional, derivada de las vergonzosas "misiones de ayuda", encabezadas por el genocida norteamericano Bill Clinton, que solo persiguen afianzar aún más los lazos de dependencia y dominación del pueblo haitiano.

Es por ello que durante las últimas semanas Haíti se fue convirtiendo en un escenario claramente pre- revolucionario, produciéndose estos últimos días una masiva rebelión popular. Frente a la tozudez criminal de Martelly y sus secuaces de querer que el acto electoral se realizara de todas maneras, y la tibia y epistolar respuesta de la partidocracia opositora (salvo honrosas excepciones), miles de jóvenes decidieron tomar el futuro en sus manos y en grandes oleadas comenzaron a recorrer las calles, primero pacíficamente, levantando consignas contra el Consejo Electoral y pidiendo la renuncia del Presidente. Frente a la brutal represión policial y de las tropas de la Minustah, quienes se movilizaron comenzaron a ejercer, en respuesta, la lógica y necesaria violencia popular. Esa que cuando surge, en las circunstancias límites (y esta, vaya si lo es) siempre provoca reacciones de repudio en los sectores oligárquicos y pequeño burgueses (incluso en algunos sectores de cierta izquierda boba) que no pueden comprender que la paciencia de los pueblos tiene límites muy claros.
En el Haití de hoy, todo lo que haga el pueblo en su autodefensa, frente a políticos venales y uniformados invasores, está más que justificado.

Los ejemplos de estas últimas horas son contundentes: Estudiantes, trabajadores y luchadores de todas las generaciones atravesaron a la carrera el bulevard La Saline. luego irrumpieron en el barrio Bel-Air y en la ruta Delmas, al grito de "Martelly se tiene que ir. Nosotros somos el gobierno". En la plaza Saint-Pierre la policía y no pocos cascos azules de la Minustah atacaron a la multitud con gases, balas de goma y chorros de líquido irritante para la vista y la piel, pero los jóvenes no cedieron y comenzaron a levantar barricadas y a encender neumáticos en los cortes de calle. Las bombas molotov, las piedras y otros objetos similares, eran la respuesta a la violencia de los uniformados que convirtieron en pocos minutos el clima irrespirable por los gases en un verdadero pandemónium. Coches incendiados, locales del partido oficialista destruidos y el boca a boca advirtiendo que "nadie abandone las calles, somos el poder popular".
Cuando un grueso de los manifestantes invadieron con sus cantos y protestas el bastión "martellista" de Petion-Ville, los comerciantes cerraron sus puertas y algunos energúmenos ligados al partido de Martelly golpearon a un joven, que fue defendido rápidamente por otros, mientras la ira popular se desató en toda su magnitud contra vehículos y algunos establecimientos oficiales.

Fue en ese preciso momento, que una noticia recorrió cada una de las manifestaciones como un reguero de pólvora: "el gobierno ha decidido no realizar los comicios el 24 por razones de seguridad". El estallido de alegría atronó en todo el territorio, y se redoblaron las consignas que exigen que Martelly abandone el cargo. "Mientras él no renuncie, nadie se irá a su casa", gritó subido al techo de un vehículo uno de los luchadores haitianos. Y miles de brazos se levantaron haciendo la V de la victoria.

Así está el panorama por estas horas, a pesar del ninguneo y la tergiversación mediática, en una nación a la que América Latina y el Caribe le deben tanto. Entre otras cosas: los vientos libertarios de 1804 que iluminaron las luchas independentistas posteriores. Ahora, lo que hace falta, es que en cada uno de los países donde los malos gobiernos impulsaron invadir Haití con tropas latinoamericanas, se haga todo lo posible para que esa vergüenza concluya de una buena vez. Y que a cambio, las organizaciones populares del continente eleven su solidaridad concreta con quienes en las calles están peleando con todos los medios a su alcance por la definitiva independencia.

Videos sobre estos acontecimientos

https://youtu.be/F2iw8sNFpZc?list=PL8E0EE625818362FE

https://youtu.be/b0bbw5merzM?list=PL8E0EE625818362FE

https://youtu.be/F2iw8sNFpZc?list=PL8E0EE625818362FE

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Domingo, 03 Enero 2016 08:43

Carnicería en Arabia Saudita

Carnicería en Arabia Saudita

La orgía de decapitaciones de Arabia Saudita –47 en total, entre ellas la del erudito clérigo chiíta jeque Nimr Baqr al-Nimr, seguida por una justificación coránica de las ejecuciones– fue digna del Estado Islámico. Tal vez era la idea.


Porque este extraordinario baño de sangre en la tierra de la monarquía musulmana sunita Al Saud, que llevaba la clara intención de enfurecer a los iraníes y a todo el mundo chiíta, una vez más sectarizó un conflicto religioso que el EI ha hecho tanto por promover.


Todo lo que faltó fue el video de las decapitaciones, aunque las 158 ejecutadas el año pasado en el reino estaban perfectamente a tono con las enseñanzas wahabitas de ese grupo. La frase de Macbeth, la sangre tendrá sangre, se aplica sin duda a los sauditas, cuya guerra al terror, al parecer, ahora justifica cualquier cantidad de sangre, sea sunita o chiíta.


Pero, ¿con qué frecuencia los ángeles de Dios misericordioso se aparecen al ministro saudita del Interior, el príncipe heredero Muhammad bin Nayef? Porque el jeque Nimr no sólo era un viejo sagrado. Pasó años como erudito en Teherán y Siria, era un reverenciado líder chiíta de las oraciones del viernes en la provincia saudita de oriente y un hombre que se mantenía al margen de los partidos políticos, pero exigía elecciones libres y era detenido y torturado con regularidad –según su relato– por oponerse al gobierno sunita wahabita saudita.


El jeque Nimr decía que las palabras eran más poderosas que la violencia. La enigmática insinuación de las autoridades de que no había nada sectario en el baño de sangre de este sábado –sobre la base de que decapitaron a sunitas y chiítas por igual– fue clásica retórica del EI.


Después de todo, el EI corta la cabeza a apóstatas sunitas sirios y soldados iraquíes con la misma dedicación con que masacra chiítas. El jeque Nimr habría recibido de los esbirros del Estado Islámico exactamente el mismo trato que tuvo de los sauditas, si bien sin la farsa de un juicio seudolegal que suscitó la queja de Aministía Internacional.


Pero la matanza de este sábado representa mucho más que el odio saudita hacia un clérigo que se regocijó de la muerte del ex ministro del Interior Nayef Abdul-Aziz Al-Saud, padre de Muhammad bin Nayef.


La ejecución del jeque Nimr revigorizará la rebelión hutí en Yemen, país que los sauditas invadieron y bombardearon el año pasado en un intento por destruir el poder chiíta allí. Ha enfurecido a la mayoría chiíta en Bahrein, gobernado por los sunitas. Y los propios clérigos iraníes han afirmado que la decapitación causará el derrocamiento de la familia real saudita.


También presentará a Occidente el más vergonzoso de los problemas de Medio Oriente: la persistente necesidad de humillarse con servilismo ante los ricos autócratas del Golfo a la vez que expresa inquietud por la grotesca carnicería. Si el EI hubiera cortado la cabeza a sunitas y chiítas en Raqqa –en especial la de un sacerdote chiíta problemático como el jeque Nimr– de seguro David Cameron habría tuiteado su disgusto ante un acto tan odioso. Pero el hombre que humilló la bandera británica para marcar la muerte del último rey del ridículo Estado wahabita usará evasivas al abordar este episodio de cabezas cercenadas.


Por muchos hombres sunitas de Al Qaeda que también hayan perdido la cabeza, literalmente, ante verdugos sauditas, la pregunta se hará tanto en Washi-ngton como en capitales europeas: ¿se proponen los sauditas destruir el acuerdo nuclear iraní obligando a sus aliados occidentales a apoyar incluso este escándalo reciente? En el mundo obtuso en el que viven –en el que el joven ministro de la Defensa que invadió Yemen detesta al ministro del Interior–, los sauditas aún glorifican a la coalición antiterrorista de 34 naciones en su mayoría sunitas que supuestamente forman una legión de musulmanes opuestos al terror.


Sin duda las ejecuciones son una forma sin precedente de dar la bienvenida al Año Nuevo. Sin embargo, fuera de las implicaciones políticas, existe una pregunta obvia que hacer a la casa de Saud, que busca perpetuarse: ¿acaso los gobernantes del reino han perdido el juicio?


Traducción: Jorge Anaya

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Miércoles, 23 Diciembre 2015 07:19

La discreta construcción de un Estado policíaco

La discreta construcción de un Estado policíaco

Estados Unidos vive desde hace décadas enredado en una maraña de guerras que bien merecen el nombre de 'guerras imperiales'. ¿Cómo es posible, preguntarán algunos ingenuos, que una república democrática, en la que predomina la división de poderes, se embarque en varias aventuras militares interminables y simultáneas?


Las declaraciones de guerra eran antiguamente un acto de gran solemnidad. Se anunciaban en medio de un grave protocolo y de acuerdo con un ceremonial diseñado para animar sentimientos de patriotismo. Pero hoy todo ha cambiado. Las guerras aparecen en la pantalla de televisión y la gente ya ni se pregunta ¿cuándo comenzó esta guerra?


La última vez que Estados Unidos declaró formalmente la guerra contra una potencia enemiga fue en 1941 después del ataque japonés sobre Pearl Harbor. Los conflictos en Corea, Vietnam, el Golfo Pérsico, Afganistán, Irak y ahora en contra del Estado islámico, todos ellos no son formalmente guerras.


Hoy las guerras se autorizan vía el presupuesto. Por ejemplo, el Congreso estadunidense acaba de aprobar un descomunal paquete presupuestal para el Pentágono. Se trata del presupuesto para el año fiscal 2016 que supera los 572 mil millones de dólares (mmdd) y si está lejos de ser el más alto en la historia de las fuerzas armadas de Estados Unidos, sí es un mal presagio para las guerras en curso y las que vienen. Hay además un regalo de más de 111 mmdd para proveeduría y adquisiciones, además de 50 mmdd para investigación y desarrollo experimental (un incremento de más de 13 mil millones de dólares con respecto del año anterior).


En esta lluvia de dinero para el Departamento de la Defensa se incluyen 58 mil millones de dólares para un rubro con las siglas misteriosas de GWOT/OCO que significan la famosa guerra global contra el terrorismo y el renglón de operaciones contingentes en el extranjero. El presidente del poderoso Comité de asignaciones presupuestales de la Cámara de Representantes, el señor Hal Rogers, afirma que este presupuesto proporciona los recursos y entrenamiento para que nuestras tropas puedan llevar a cabo exitosamente sus operaciones y puedan combatir a nuestros enemigos alrededor del mundo.


La nueva ley presupuestal contiene más de 2 mil páginas. Es difícil navegar en su interior y, por supuesto, casi imposible captar las sutilezas legales que vienen inmersas en este voluminoso texto. Es ya práctica común del poder ejecutivo en muchos países enviar documentos muy voluminosos para la aprobación del legislativo y así filtrar disposiciones que de otro modo serían rechazadas. Para fines de supervisión de las actividades del poder ejecutivo y de las fuerzas armadas, es indispensable escudriñar todo el texto, casi renglón por renglón. Muy pocos congresistas están dispuestos a realizar este trabajo.


Hal Rogers también ha señalado que el paquete del Pentágono incluye recursos para combatir la amenaza real del Estado Islámico de Irak y del Levante (ISIL). ¿Significa eso que el poder legislativo le está dando una autorización al ejecutivo para involucrar a las fuerzas armadas estadunidenses en una guerra en contra del Estado Islámico? Eso significaría que el ejecutivo tendría de hoy en adelante los poderes para hacer la guerra en contra de la extraña entidad en el norte de Irak y Siria.


En principio, el poder del presidente estadunidense para hacer uso de la fuerza militar está limitado por la constitución (el congreso es la única entidad que puede declarar una guerra). Pero a raíz de los abusos durante la administración Nixon (en especial las noticias sobre los bombardeos secretos en Camboya) el Congreso aprobó la llamada Resolución de poderes de guerra en 1973. De acuerdo con esta ley, no es posible inferir de una simple asignación presupuestaria la autorización para el uso de la fuerza, a menos que dicha asignación vaya acompañada de una autorización explícita para la introducción de las fuerzas armadas de Estados Unidos en las hostilidades.


Pero las asignaciones presupuestales han sido interpretadas en numerosas ocasiones como una forma de consentir el uso de la fuerza o, lo que es igual, para hacer la guerra sin una declaración formal por parte del Congreso. Un precedente muy importante se encuentra en las asignaciones presupuestales para desarrollar hostilidades en Kosovo en el año 2000. Las asignaciones presupuestales fueron interpretadas por el consejo legal de la oficina del procurador como luz verde para la guerra. Hoy nadie en Washington está preocupado por la forma discreta en que se autorizan y prolongan las guerras interminables en las que ya está envuelto Estados Unidos.


Este proceso de deterioro en materia de derecho constitucional y de descomposición de los elementos esenciales de la vida republicana en Estados Unidos no es casualidad. Es cierto que el deterioro comenzó antes de que se instaurara el neoliberalismo, pero el proceso se ha intensificado de manera notable con la expansión del sector financiero y, desde luego, con la crisis global de 2008. Hoy la construcción del estado policiaco sigue su curso en Estados Unidos.


Twitter: @anadaloficial

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Sábado, 28 Noviembre 2015 16:55

El poeta, el fotógrafo, el piloto y el monje

Fotógrafo: Ashraf Fayadh

Un poeta ha sido condenado a muerte. Si la sentencia se cumple, Ashraf Fayadh será decapitado en Arabia Saudita por cargos de apostasía. El proceso ya lleva más de dos años y comenzó mientras la obra de Fayadh estaba expuesta a ojos del mundo en la Bienal de arte de Venecia. En 2013 un hombre lo denunció ante el comité para la promoción de la virtud y la prevención del vicio, que lo fue a detener a un café donde –dijo el chivato– el poeta acababa de proferir comentarios ofensivos contra el profeta Mahoma, su dios, y el Estado. La sagrada trinidad de los potentados sauditas.

Ochocientos latigazos fue la primera sentencia, emitida un año más tarde, continúa Human Rights Watch, que tuvo acceso al expediente. Pero ahora la pena fue aumentada y de los azotes se pasó a la decapitación, condena que Ashraf Fayadh tiene hasta el 20 de diciembre para apelar.


Los antecedentes corren en su contra. No los del acusado. Los del gobierno que lo acusa. En lo que va del año Arabia Saudita ha ejecutado a 152 personas, casi siempre mediante decapitaciones públicas. Contra toda lógica, salvo la de la inasible "comunidad internacional" y las bizarras alianzas de Occidente, un delegado saudita preside el Comité de expertos del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.


***


La Bienal de Venecia ha sido para quienes trabajan con el arte contemporáneo, lo que Ciudad de México para los periodistas que denuncian el poder de los gobernantes locales ligados al narcotráfico. En los Jardines, en el Arsenal, o en los pabellones desplegados en los antiguos palacios reciclados en provisorias galerías, se ha venido fustigando, bienio tras bienio, con las armas de la belleza o la provocación, la trata de personas, el sometimiento de las minorías, las injusticias económicas, la guerra, la violencia contra la mujer. Una Atlántida aislada del tiempo que parecía ser una escafandra que protegía el cuello de los que se sumergían en las fétidas aguas de lo real.
Algo similar pasaba con Ciudad de México.


El conteo permanente de periodistas asesinados en "el interior" se detenía cuando buscaban refugio en ese ambiente más cosmopolita y más amparado, relativamente, por el imperio de la ley.
Sin embargo, ocurrió.


A mitad de este año el fotógrafo Ruben Espinosa, de la revista Proceso, que había huido a la capital por temor a las represalias del gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, fue asesinado junto con otras cuatro personas en un barrio del Distrito Federal. Pocos meses han pasado y este viernes 20, con la condena a muerte de Ashraf Fayadh en su país, participar en la Bienal de Venecia comenzó a perder su carácter de escudo protector.


***


En 2013, en el viejo depósito de los importadores de sal de Dorsoduro, se presentó, como evento colateral de la edición 55 de la Bienal, una muestra de artistas sauditas: Rizoma, generación en espera. Palabra, rizoma, que en la antigua Grecia se le daba a las raíces que se extendían en diversas direcciones, "desafiando la fuerza de la gravedad" (como si eso fuera posible), y que se entendió adecuada para describir "la vibrante escena cultural subterránea" del reino que custodia las dos ciudades más sagradas del Islam. Un trabajo de 26 jóvenes artistas que incluyó una serie fotográfica construida alrededor del poema "En un lugar frío y seco", de Ashraf Fayadh.


"Tengo el desencanto atravesado en la garganta como una espina de pescado", decía el texto, presentado en inglés y en árabe. Y en un eco dariano: "suerte es la de las plantas, que no disponen de sistema nervioso". Porque "somos objetos opacos que nos movemos en una esfera opaca que cuelga del espacio" y en esa opacidad, la mente del poeta escapa "y se desvanece como el humo en un cuarto bien ventilado". Es que nada es claro, ni siquiera la luna, de "detalles confusos y camuflados" como si en vez de un satélite bien definido fuese "una pastilla efervescente nadando en el agua de medio vaso vacío".


Junto al poema se exhibieron fotografías tomadas por el propio Ashraf Fayadh y publicadas en su cuenta de Instagram ("porque Internet es nuestro oxígeno", se dice en los materiales de Rizoma...). Caminos polvorientos. Puentes de hormigón. Un árbol desolado rodeado por una guirnalda de luces. Figuras solitarias perdidas en medio de un paisaje, a veces rural, a veces urbano, pero siempre expulsivo y hostil. Un auto abandonado en una banquina. Columnas y cables del tendido eléctrico.


Junto a la voz de Ashraf Fayadh, la propuesta visual del resto de las 26 jóvenes voces de esa "generación en espera". Un Yoda de la Guerra de las galaxias junto con un jeque de cera representando al país ante Naciones Unidas. Una mujer con niqab, velo integral que la cubre de pies a cabeza, llevando con naturalidad unas orejas de Mickey. Otra mujer, con una túnica y un velo que le deja la cara a la vista, donde porta, como un bozal, una máscara antigás color fucsia. Dos mujeres de niqab destruyendo un enorme televisor a golpes de pala. Y una mezcla general de claustrofobia, por lo que no se puede, y alivio, por poder asomar la cabeza al menos en esa burbuja véneta de respiración asistida.
***
Hubo defensa de organizaciones de derechos humanos y colectivos artísticos, especialmente amplificada en Gran Bretaña donde la escena local tiene muchos lazos con el núcleo saudita al que pertenece Ashraf Fayadh. Más allá de esto, el "mundo", sea lo que sea que eso signifique, está demasiado atareado como para levantar su voz por "un poeta menor de la antología", dijera Borges. La ocupación principal del momento es contener la respiración mientras se dilucida qué hará Rusia con el derribo de uno de sus aviones a manos de Turquía, país miembro de la Otan.


Ankara dice que reaccionó a la violación de su espacio aéreo. Moscú dice que nunca entraron. Las versiones medianamente independientes hablan de un ingreso de un máximo de 30 segundos –hay quien dice 17– y del avión abatido cuando ya estaba saliendo o afuera. Para justificar cada postura se han dibujado variados mapas, pero tampoco la cartografía es inocente. La Bbc británica, por ejemplo, en su sitio en español mostraba este miércoles 25 un croquis de la pequeña franja de tierra turca que habría atravesado el Su-24 ruso, y el lugar del impacto del misil, ya en terreno de Siria. El sitio en inglés de la Bbc muestra el mismo croquis, sólo que omite el dato de dónde fue que el misil turco golpeó al avión.


***


Hace once años, Brecha publicó la crónica de un encuentro en un monasterio de Montenegro con un monje ortodoxo, Miroslav, que pronosticaba una guerra entre Rusia y Turquía que devolvería Constantinopla a "la Cristiandad".


Después del derribo del Su-24 las redes sociales rusas hicieron de "puñalada por la espalda", como calificó el incidente Vladimir Putin, una de las frases más repetidas. A la vez, varios rusos comenzaron a subir imágenes guerreristas dirigidas a los turcos, con quienes han cruzado armas en más de una ocasión a lo largo de la historia.


Una de esas imágenes, muy alejada de las intenciones del Kremlin, que al menos hasta este miércoles 25 se había comportado de manera extremadamente responsable, mostraba la iglesia de Santa Sofía ya sin los minaretes que le añadió la conquista turca de Estambul. Con la foto una fecha: 1453, el año del tiempo detenido de los cristianos ortodoxos más nostálgicos. El año de la caída de su ciudad sagrada, capital de la segunda Roma que Miroslav sueña con recuperar. "Porque Moscú es la tercera Roma, y una cuarta ya no habrá".
Refiriéndose a este lema y a los jinetes de la Guerra Fría a los que este diferendo Rusia-Otan podría insuflar de mayores bríos, el mexicano Carlos Fuentes escribió en 2008: "Quienes leemos la historia a través de las culturas mantenemos la fe en el alma de los Estados Unidos –Melville, Dickinson, Faulkner– y en el alma de Rusia –Pushkin, Dostoievski, Pasternak–. Ésta es la Roma de la cultura y nos pertenece a todos".


La reciente premio Nobel de literatura, Svetlana Alexiévich, no estaría de acuerdo. Al menos en un nombre. Demasiada retórica guerrera hay en Pushkin, dice. Para Alexiévich todo se reduce a que un día deje de parecernos normal un humano asesinando a otro humano.
Sea decapitado en una plaza de Arabia Saudita por supuesta apostasía, sea al caer en paracaídas en la frontera turco-siria derribado por el tecnicismo de si un avión estuvo algunos segundos de un lado u otro de una minúscula porción de mapa.
O abajo, en las aldeas que ese avión, o un avión como ese, venía de bombardear.

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Diálogo de paz en medio de las condolencias

La guerrilla colombiana condenó el asesinato del dirigente étnico y comunitario Genaro García, reconociendo que contradice la búsqueda de solución al conflicto. Las negociaciones continúan en La Habana.


Aunque las negociaciones de paz no se detienen en la capital de Cuba, esta semana empezó con un sabor amargo: las condolencias que los insurgentes ofrecieron a los afros del sur de Colombia, a cuyo líder –Genaro García– alcanzaron las balas guerrilleras el pasado 3 de agosto. Una vez más, las FARC se lamentan en Cuba por el desenlace de las acciones armadas de sus hombres en Colombia. Esta vez el Estado Mayor del Bloque Occidental Comandante Alfonso Cano se pronunció para reconocer que, así como lo afirmaban la comunidad del poblado de Tumaco (Sur), Genaro fue asesinado por su ejército rebelde.


"Tal como nos habíamos comprometido, hemos adelantado investigaciones internas y en el terreno sobre el mencionado caso, las cuales conducen a la conclusión de que efectivamente unidades de la Columna Móvil Daniel Aldana se encuentran comprometidos en la comisión de tan condenable acto", dijo Pablo Catatumbo ante el micrófono que, cada mañana de jornada de negociaciones, los guerrilleros usan para pronunciarse públicamente. A su lado estaba, sin pronunciar palabra, otro integrante del Secretariado de las FARC, Rodrigo Granda. Al despachar sus excusas y comprometerse a "sancionar el hecho y a tomar las disposiciones y medidas correspondientes para evitar su repetición", ambos se marcharon sin recibir preguntas.


Los insurgentes se alejaron de las cámaras, ingresaron al recinto de reuniones del Palacio de Convenciones y tras ellos, sin importar el crimen apenas segundos atrás reconocido, arribaron los plenipotenciarios de gobierno: Humberto De La Calle, Sergio Jaramillo, el general del ejército Jorge Enrique Mora, el general de la Policía Oscar Naranjo, y la representante de las mujeres María Paulina Riveros. Qué ironía, se escuchó entre los corresponsales que registraban cómo, una vez, las FARC reconocen sus errores mientras dialogan con el Estado. "Para eso es el proceso, para que no haya más sangre", replicó un compatriota del hoy difunto Genaro que defendió hasta la muerte su territorio y su cultura afro.


De acuerdo con el diario El Tiempo, el de este abanderado de los derechos de la población fue un "asesinato infame". El día que lo mataron, Genaro acudió con dos compañeros a una cita en la zona rural del municipio de Tumaco para, supuestamente, conversar con una asociación campesina y "llegar a acuerdos con las FARC". En el camino, algunos rebeldes lo hicieron bajar del auto y, frente a sus acompañantes, le dispararon hasta apagar su vida. Días después, el 16 de agosto, desde la misma esquina y el mismo micrófono en el Palco de La Habana, Cuba, la guerrilla afirmó: "Categóricamente rechazamos y condenamos el asesinato del dirigente étnico y comunitario Genaro García. No es política de nuestra organización atentar contra la vida de líderes y dirigentes sociales o políticos". Ayer tuvieron que reconocer que, como lo aseguran los defensores de derechos humanos de Tumaco y otras zonas del país, la guerrilla sí asesinó este líder social. De acuerdo con un investigador social de Tumaco, "la de Genaro es la historia de otros líderes que no aceptan las imposiciones de las FARC. Ellas han insistido en quitarles poder a los consejos comunitarios y quienes se han negado han resultado amenazados, desplazados y muertos". Para este líder que pidió la reserva de su nombre por temor a las represalias de la guerrilla en este pueblo donde los mismos insurgentes causaron el daño ambiental con petróleo más grande de la última década hace un mes, la muerte de Genaro podría tener otra explicación. Según le contó a Página/12, detrás del silenciamiento por la fuerza del afrocolombiano estaría la presión de las FARC a los Consejos Comunitarios por apoyar a un candidato a la Alcaldía de Tumaco impuesto por la guerrilla.


Genaro coordinaba el consejo comunitario del Alto Mira, es decir, de esa zona de tierras exuberantes en las riberas más lejanas del río Mira, que desemboca en el mar, recientemente atestado de petróleo por un atentado al oleoducto que dejó sin agua a 180 mil personas –la mayoría pobres, desempleados y afros– por más de una semana. "Esto de las FARC agrediendo al pueblo, a los líderes, no es nuevo. Se sabe que desde hace años están trayendo campesinos cocaleros de Putumayo a crear nuevas asociaciones que suplanten a los consejos comunitarios promovidos por la Ley 70", asegura un líder para el que, por ejemplo, es claro que la Asociación Asominuma es controlada por las FARC. Para este hombre que recorre las calles de la urbe tumaqueña y las riberas de los ríos apoyando al pueblo empobrecido no sólo por la ausencia de Estado sino por la alta presencia de cultivos (legales) de palma y de hoja de coca (ilegales), la coyuntura política por las elecciones y por el giro que toman las conversaciones de La Habana tiene cada vez más en riesgo a la población civil de este rincón del Pacífico de Colombia. La ONU ha dicho recientemente que le preocupa que no sólo los líderes sino el pueblo en general están tan desprotegidos y vulnerados en sus derechos.


Desde La Habana, la guerrilla no pudo más que reconocer la contradicción que a tantos colombianos les cuesta comprender: mientras hablan de paz en la isla, derraman sangre inocente en su patria. "Hechos como éste, que golpean directamente los procesos de organización y de lucha popular con los que nos sentimos identificados, contradicen la política de las FARC-EP sobre el comportamiento con la población civil y el respeto a las comunidades étnicas, lo que constituye un preocupante agravante a la luz de nuestra legislación interna", pronunció el comandante Catatumbo, quien junto a los demás negociadores estará a puerta cerrada discutiendo las cuestiones de paz toda esta semana.


Entre tanto, las mujeres guerrilleras y otras que arribaron desde diversas organizaciones civiles de Colombia continúan en sesiones también privadas y presentarán hoy los avances de la Subcomisión de Género de la Mesa de Conversaciones de La Habana.


En Tumaco, mientras tanto, otros líderes que se negaron a opinar ante este diario por el temor a perder la vida a manos de las FARC, piden que se diga, eso sí, que esperan a los rebeldes en la vida civil de nuevo, que ayuden a reparar el daño ambiental, que quizá los perdonen una vez más, pero que, por favor, "respeten nuestra vidas y nuestra dignidad si de verdad están comprometidos con la paz".

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Viernes, 31 Julio 2015 07:49

Lenin, Stalin y Putin van a la ópera

Lenin, Stalin y Putin van a la ópera

¿Cruel e insensible? Györgi Lukács, en su famoso ensayo escrito para la muerte de Lenin (1870-1924), anota más bien que era una persona con un buen sentido de humor, llena de vida y, a pesar de las durezas de la guerra civil, libre de odio.

 

Recuerda la anécdota de Gorki sobre él hablando de su amor por la música y la Appassionata de Beethoven, que puede escuchar todos los días, pero le hace mal a los nervios. Las emociones que le provoca lo vuelven débil, y un revolucionario no puede permitirse esto (Lenin-theoretician of practice, 1924).


Slavoj Zizek: Es precisamente esta incapacidad para escuchar música y hacer política a la vez que da un testimonio de la indudable humanidad de Lenin.


Lo monstruoso está en la actitud de algunos nazis (como Heydrich), que después de un día duro de trabajo –en la fábrica Holocausto– se sientan como si nada con sus camaradas a interpretar los cuartetos de cuerda de Beethoven (Revolution at the gates, 2002).
Así lo dictaría la teoría leninista del barbarismo de alta-cultura.


Siguiendo su hilo, Zizek se imagina a los soldados alemanes en las ruinas de Stalingrado (1942-43) escuchando Winterreise, el ciclo de canciones de Schubert cuyo narrador vagabundea durante el invierno.


Suena la música. Los escuchas, con pies y manos ardiendo de frío, prefieren sumergirse en las emociones que pensar en su situación social concreta: razones de su estar en el infierno de Rusia, el Holocausto en marcha; sólo así logran hacer su destino más soportable.


Al mismo tiempo, a unos 600 kilómetros más al noroeste en Kúibyshev, la capital temporal de la URSS, Dmitri Shostakovich (1906-75) aún contempla el éxito de su Sinfonía número 7, dedicada inicialmente a Lenin y luego a Leningrado, víctima de un brutal asedio nazi.


De regreso en Moscú (la suerte ya abandona a los alemanes) se pone a escribir la Sinfonía número 8, de tono y lenguaje musical diferentes. Nada triunfal; sólo por los requerimientos de la propaganda acaba dedicada a Stalingrado.


Curioso: Stalin se deshace de todos con mano ligera (a Gorki, por ejemplo, lo manda envenenar); los gulag, aparte de gente común y corriente, están llenos de poetas y gente de teatro, pero a los músicos los prefiere tener cerca.


Shostakovich al final se salva gracias a una mezcla de mimetismo y pura suerte. Su obra, y vida, la divide grosso modo entre las sinfonías públicas y los cuartetos de cuerda privados; allí canaliza todas sus emociones, tratando de hacer su destino más soportable. La manera en que cuida las formas y apariencias lo vuelve un perfecto compositor soviético.


Aun así, está constantemente en la mira. En 1936, durante una de las funciones de su ópera Lady Makbeth de Mtsensk, Stalin se levanta y se va. El compositor acaba denunciado por formalismo; la acusación vuelve en 1948.


Curioso: en Rusia la batalla ideológica por el realismo socialista en las artes empieza y se centra en algo tan hermético (y etéreo) como la música clásica.


Para congraciarse con el régimen, acepta escribir la Canción de los bosques, cantata dedicada a los planes de reforestación de la URSS después de la guerra, que elogia a Stalin como El gran jardinero.


Más de seis décadas después la pieza sigue generando controversia.


Cuando en 2011 Paavo Järvi, director de orquesta cuya familia huye de la Estonia comunista, se propone interpretarla con la letra original –lo que últimamente se evita– le llueven las (erradas) acusaciones de glorificar a Stalin y a Rusia.


Lo mismo pasa en 2015 con el conflicto en Ucrania encima y el recién grabado disco (Shostakovich: cantatas, Erato, 2015), que incluye otra pieza estalinista, El sol brilla en nuestra patria, y una –supuestamente– antisoviética: La ejecución de Stepan Razin, líder cosaco del siglo XVII que se rebela contra la burocracia zarista.


Järvi: Estas cantatas muestran las dos caras de Shostakovich y siguen siendo relevantes en el contexto del régimen de Putin y las frescas ambiciones militares de Rusia; incluso del auge de un nuevo totalitarismo (¡sic!) (The Guardian, 15/5/15).


¿Mera paranoia báltica? Para nada (aunque lo del totalitarismo, uff...): Rusia putiniana está en plena rehabilitación de Stalin, gran figura nacional a la par con los zares. No es casualidad, hay varias afinidades. La contrarrevolución estalinista tras el periodo de experimentos posrevolucionarios es la vuelta a las raíces, grandeza imperial, herencia gran-rusa, valores tradicionales (familia-sí, homosexualismo-no), la Iglesia y los cánones clásicos (Pushkin/Chaikovski).


Putin –tras el periodo postsoviético de experimentos neoliberales y la occidentalización fallida– representa el mismo (tal cual) giro conservador. Símbolo de esto en la música es el retorno (2000) al viejo, pomposo himno soviético compuesto por Aleksandrov y seleccionado por Stalin (1944), sólo que con letra nueva.


A Lenin le gustan los chistes y la (auto)ironía, incluso en las sesiones del partido; con Stalin el único humor permitido es la carcajada de los vencedores (Shostakovich se ve forzado a dejar su sarcasmo musical para acoplarse); con Putin reina el mismo sombrío tono del poder.
En la encuesta nacional de 2008 por el más grande ruso, Stalin sale tercero, Lenin apenas sexto; gana Alejandro Nevski (1220-63), seguido de Piotr Stolypin (1862-1911), premier y ministro del interior zarista.


Celebrado como gran estadista y modernizador (en 2011 Putin inaugura el monumento a él frente a la sede de su gobierno, asegurando continuar a su legado), Stolypin se hace famoso por las represiones tras la revolución de 1905.


Su herramienta de modernización predilecta es la horca (la soga de allí es la corbata stolypiniana): en los años 1906-09 manda colgar a unos 5 mil socialistas y otros sospechosos.


Sabe que los radicales van detrás de él (ya sobrevivió a unos 10 atentados). A pesar de esto, una tarde septembrina insiste en ir a la ópera de Kiev, donde encuentra la muerte. Tocan a Rimski-Korsakov: El cuento del zar Saltán. Asiste el mismo Nicolás II.
En fin. La música en Rusia es cosa seria.

Twitter: @periodistapl

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Miércoles, 17 Junio 2015 06:39

"La cantidad de muertos es horrorosa"

"La cantidad de muertos es horrorosa"

Razek señala que las desapariciones forzadas no son un fenómeno en Egipto. Y que se deben investigar las muertes de los últimos cuatro años y de la dictadura de Mubarak.


Sus padres fueron a parar a la cárcel en los primeros años de la década del '70 acusados de sentar las bases para la creación del Partido Comunista en Egipto, organización que fue considerada ilegal desde su surgimiento. Gasser Abdel Razek dice que su vínculo con los derechos humanos devino de esa militancia. El director ejecutivo de la Iniciativa Egipcia por los Derechos de las Personas (EIPR, por sus siglas en inglés) pasó por Buenos Aires, invitado por el Centro de Estudios Legales y Sociales, para compartir con otros activistas la experiencia cosechada durante las puebladas que en 2011 llegaron hasta la plaza Tahrir para manifestarse contra las políticas de Hosni Mubarak y la brutalidad de su régimen. En 1994, con 21 años, Razek ya trabajaba como voluntario en el Centro de Asistencia Jurídica de Derechos Humanos, organización que dirigió entre 1996 y 1999. Los partidos políticos legales que presentaban oposición al régimen de Mubarak en ese momento no eran atractivos, recuerda el titular de la EIPR. Y sostiene que trabajar en ONG o en el movimiento islámico, con la Hermandad Musulmana, eran las únicas opciones de participación para quienes mostraban inquietud por la política.


–¿Cuál es su caracterización de los Hermanos Musulmanes?


–Si usted le preguntaba a cualquier interesado en política qué iba a pasar con la caída de Mubarak, la respuesta hubiera sido que los Hermanos Musulmanes ganarían las elecciones después de su derrocamiento, porque eran los mejores organizados, contaban con dinero para su campaña y, además, no estaban sospechados de participar en hechos de corrupción como los empresarios vinculados con Mubarak. Todos esperaban que los Hermanos Musulmanes asumieran el poder y fracasaran, pero nadie sospechaba que lo hicieran tan pronto. Tuvieron sus cincuenta segundos de fama.


–¿Qué cambió en Egipto a partir de las revueltas?


–La gente sabe que tiene capacidad de transformar las cosas. Egipto parece un lugar donde la política está concentrada en manos de Al Sisi y su grupo. Pero hay miles de pequeñas iniciativas, jóvenes en distintas partes del país haciendo intervenciones artísticas del espacio público. Hay un movimiento que trabaja en zonas portuarias que se opone a la importación de carbón; gente que en barrios obreros monta obras con títeres para niños, que hablan de las dinámicas de poder dentro de la familia, del papel de la mujer. Todo esto no pasaba antes de 2011. No creo que nadie pueda controlar estas manifestaciones.


–¿Qué vínculos existen entre el estallido de las protestas en El Cairo y el descontento que venía gestándose en el movimiento obrero egipcio?


–A partir de 2000 emergieron grupos que apoyaban la intifada en Palestina, movimientos que buscaban asociarse en organizaciones independientes con el objetivo de defender derechos laborales. Esas iniciativas funcionaron como pequeños focos de resistencia contra la guerra en Irak y las políticas neoliberales implementadas en Egipto. De hecho, la primera vez que sacaron la foto de Mubarak de un edificio del gobierno para pisarla y prenderla fuego fue en Mahala, capital de la industria textil del país, el 6 de abril de 2008, en un contexto de huelgas y protestas.


–En 2004, un año antes de las elecciones presidenciales, nace Kifaya, organización opositora a Mubarak. ¿Cómo gravitó su aparición en el movimiento de resistencia?


–Aunque funcionó hasta fines de 2005, fue el primer esfuerzo de organizar a la gente alrededor de una idea: destituir a Mubarak. Si bien en ese momento no tenían la fuerza para hacerlo, Kifaya (N. d. R.: basta en árabe) marcó un punto de partida para empezar a entender que era posible tratar de sacar a un dirigente que había gobernado Egipto con mano dura durante veinticinco años. Kifaya incluyó un espectro amplio de grupos, que iban desde islamistas hasta la izquierda radical o socialistas revolucionarios. Si bien hubo esfuerzos para correr de la escena a Mubarak, nunca antes se había dado una iniciativa que tuviera semejante estructura. Kifaya mostró que el modelo político que Mubarak ofrecía al país era inaceptable para un amplio sector de la población.


–¿Qué lugar ocuparon las mujeres en esa efervescencia política?


–Hay una foto famosa de trabajadoras de una fábrica textil que empujan una barricada y se enfrentan a la policía en una manifestación. De 2000 a 2011, las mujeres tienen más protagonismo en la vida pública a pesar de ser discriminadas en sus trabajos, en sus casas, de una discriminación patrocinada por el gobierno. En mayo de 2005, la policía comenzó a usar el acoso sexual, durante las protestas y manifestaciones, como estrategia para dispersar las protestas. Entonces entendimos con otros compañeros del movimiento de derechos humanos que se trataba de un reconocimiento de la importancia que tenían en el movimiento de resistencia.


–En el intento de Mubarak de desmembrar las protestas fueron sometidas, durante las detenciones, a tests de virginidad.

–Eso sucedió justo después de la revolución. Amnistía Internacional viajó a Egipto para reunirse con Abdelfatah al Sisi, que en ese momento era miembro del Consejo Supremo de las fuerzas armadas que había tomado el poder luego de la caída de Mubarak. Al Sisi dijo que utilizaban los test para proteger la reputación del ejército egipcio y prevenir que las mujeres fueran violadas en su detención. Ninguna dio su consentimiento para que se le practicaran los test. Nuestros abogados patrocinan a dos mujeres sometidas a esos procedimientos. Presentamos sus casos en la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos; ahora mismo se están tramitando. La intención de esos tests fue aplacar las protestas.
–¿Ve posible el desarrollo de un proceso de verdad y justicia en su país?


–Eso va a pasar. Hemos aprendido de las experiencias de Argentina y Sudáfrica. No hay posibilidad de avanzar como país si no juzgamos los crímenes cometidos tanto por Mubarak como en los últimos cuatro años.


–¿Cuántas víctimas de violencia política hay en Egipto? ¿Cuentan con estadísticas de desaparecidos?


–En general, las desapariciones forzadas no son un fenómeno en Egipto, hay muy pocos casos. La cantidad de muertos hallados en la calle en los últimos cuatro años es horrorosa. El 14 de agosto de 2013 se encontraron casi mil personas asesinadas. No es solamente una cuestión de mirar a otros países y ver cómo manejaron hechos como éstos. El primer paso en Egipto es que la sociedad se dé cuenta de que se cometieron atrocidades y las enfrente.


–En su opinión, ¿hacia dónde se encamina Egipto?


–En cuanto al futuro político, considero que esta situación no va a durar mucho. No creo que estemos ante otros treinta años de régimen, como se dio con el gobierno de Mubarak. Será un período más corto, pero vamos a tener que pagar un precio muy alto. Soy optimista de que vamos a poder construir un Estado democrático y laico que respete los lemas de la revolución: pan, libertad y justicia social. Algo ha cambiado y es irreversible.

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Miércoles, 06 Mayo 2015 08:18

Francia será el nuevo Gran Hermano

Francia será el nuevo Gran Hermano

La ley sobre la información legaliza el derecho de los servicios secretos a acceder a los datos privados de las personas mediante la intercepción de las conversaciones en celulares e Internet y la instalación de micrófonos.


Lo ilegal se volvió legal, lo clandestino será autorizado como práctica de control policial de las comunicaciones telefónicas, las navegaciones en Internet o simplemente las grabaciones de conversaciones en una estación de trenes y todo sin control alguno del Poder Judicial. La Asamblea Nacional francesa votó mayoritariamente, 438 votos contra 86, el proyecto de ley sobre la información que apunta a acrecentar la lucha contra el terrorismo haciendo más o menos de cada ciudadano un ser humano potencialmente sospechoso. Si la ley pasa la barrera del Senado y del Consejo Constitucional, turistas o ciudadanos tendrán que tener mucho cuidado y no decir en un andén de metro, en la calle, en la red o por SMS "qué mina tan bomba" o "que tipo súper explosivo". Entre otros dispositivos activados, estos términos pueden despertar la programada suspicacia de los algoritmos que, bajo forma de "cajas negras", las empresas que suministran el acceso a la red estarán obligadas a instalar en sus sistemas. En suma, la ley sobre la información legaliza sin intervención judicial el derecho de los servicios secretos a acceder a los datos privados de las personas mediante la intercepción de las comunicaciones, los intercambios por Internet, la radiografía de los teléfonos celulares, la instalación de micrófonos en zonas privadas, la supervisión de los metadatos, la instalación de balizas en los autos y hasta el recurso a los llamados Imsi Catcher.


Esta gran oreja tecnológica permite que los servicios capten y graben los datos emitidos por teléfonos celulares y computadoras e incluso lo que pueda decir una persona dentro de un amplio radio de cobertura. El círculo de los Estados que vigilan a todo el mundo tiene un nuevo Big Brother en la familia, y éste no es cualquiera. Se trata de Francia, el país de las libertades, de la democracia idealizada, de los derechos humanos y de los derechos cívicos. Respaldada aparatosamente por la clase política, pero repudiada por amplios sectores de la sociedad civil, que la consideran "liberticida", la ley es una respuesta a los atentados que sacudieron a Francia y al mundo a principios de enero, cuando unos jihadistas franceses que circulaban al margen de los radares policiales perpetraron la matanza contra el semanario satírico Charlie Hebdo y montaron el secuestro de decenas de personas en un supermercado kosher en el Este de París. En este contexto, la ley barre amplio. Los campos de acción que justifican la vigilancia se extienden a "la independencia nacional, la integridad del territorio y la defensa nacional", así como a "la prevención del terrorismo" o los "intereses mayores de la política extranjera", a la "prevención a los daños a la forma republicana de las instituciones", el "crimen o la delincuencia organizada", "los intereses económicos, industriales y científicos".


Este amplio catálogo de cobertura preocupó a quienes ven en ese texto una amenaza contra los activistas o los manifestantes. En realidad, como ocurre en casi todo el mundo cuando se trata de los derechos digitales, la movilización ciudadana fue escasa. No hubo grandes marchas como si, lamentablemente, la lucidez acerca de la manera en que los Estados restringen derechos o violan los principios básicos en el ámbito digital sólo perteneciera a un grupo muy estrecho de militantes. Existe una indiferencia y una ignorancia colectivas muy, muy densas. La gente ve aún a Internet o los teléfonos celulares como juguetitos tecnológicos inofensivos, sin aceptar que son tan peligrosos como dejar una ventana abierta antes de irse de vacaciones.


Hubo sí fuertes antagonismos en los medios y una oposición liderada por grupos como Bajo Vigilancia, La Cuadratura del Net, Amnistía Internacional o Reporteros sin Fronteras. En un nivel más institucional, la Comisión Nacional de Informática y Libertades (CNIL) criticó la implementación de las "cajas negras" en los sistemas de las empresas que ofrecen acceso a la red. Este espía se encargaría de "detectar una amenaza terrorista sobre la base de un tratamiento automatizado". Asimismo, Jacques Toubon, el defensor de los derechos, manifestó sus "reservas" mientras que la presidenta de la Cncdh (Comisión Nacional Consultiva de los Derechos Humanos), Christine Lazerges, apuntó el serio riesgo de que "se ponga en peligro el Estado de Derecho por medio de un desliz liberticida". El sindicato francés de la magistratura y decenas de asociaciones expresaron la misma opinión, el mismo temor. El socialista Pouria Amirshahi, los conservadores Laure de la Raudière y Henri Guaino, el ecologista Sergio Coronado o la comunista Marie-George Buffet fueron, en el mundo político, los más perseverantes militantes contra esta ley. En algunos casos, el debate borró las fronteras políticas. Sergio Cornado, por ejemplo, observa que "los medios otorgados a los servicios de Inteligencia en nombre de la lucha antiterrorista serán, de hecho, utilizados para otras causas en un contexto muy borroso".


La crítica central es que el concepto desarrollado por Francia funciona como la red de un pescador que se arroja al mar a ver si hay pescados. Es exactamente al revés de lo que hacían antes los servicios secretos: éstos partían de una fuente, de un individuo o de un grupo sospecho para, a partir de allí, ampliar las investigaciones. La ley es todo lo contrario: se espía a cualquier persona para ver si entre la multitud hay un sospechoso. Para eso servirán, por ejemplo, los metadatos, con los cuales se analizarán "los perfiles que hoy pasan inadvertidos" para "detectar futuros terroristas". El otro escollo mayor radica en que el control de la vigilancia recae en manos de un organismo administrativo independiente, el Cnctr (Comisión Nacional de Control de las técnicas de espionaje). Esto implica que las autorizaciones para espiar no pasan por ningún tamiz judicial sino meramente administrativo.
Los socialistas franceses son decididamente modernos, muy liberales y ya conquistados por la idea de hacer de nuestros contactos con el mundo una cacería de terroristas y otros delincuentes. Por supuesto que a nadie le asombra: ni ésta ni ninguna ley contempla la vigilancia de los fabulosos flujos financieros que circulan en el mundo producto del crimen, el narcotráfico, la evasión fiscal o la especulación ladrona.


Ante el recrudecimiento de las críticas y el peso moral e intelectual de quienes las asumieron, el presidente francés, François Hollande, tomó una decisión inédita hasta hoy: prometió remitir el proyecto de ley al Tribunal Constitucional para que éste lo valide. No obstante, la geografía de la ley es tan amplia y los servicios de inteligencia tienen las manos tan libres que es lícito preguntarse qué pasará con un empresario que viene a hacer negocios a París y se comunica con la sede de su empresa.


¿No será acaso espiado en nombre de los "intereses económicos, industriales y científicos" de Francia? ¿Y las empresas instaladas en París que compiten con empresas francesas en el mercado internacional no son acaso un peligro para esos intereses? El impacto de la barbarie terrorista ha servido en bandeja la construcción de una ley totalmente asimétrica, sin garantías de que sus extensos medios no sean utilizados contra inocentes, sindicalistas, militantes por los derechos cívicos, científicos o empresarios de cualquier parte del planeta que, por una u otra razón, vienen a Francia. El Gran Hermano será en el futuro nuestro más celoso guardián.


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