Sábado, 04 Septiembre 2021 05:03

Retomaron en México el diálogo por Venezuela

Jorge Rodríguez, jefe de la delegación del gobierno, llega a México para retomar el diálogo.. Imagen: Twitter

Arrancó la segunda ronda de negociaciones entre el gobierno y la oposición

La liberación de presos políticos y el anuncio de la participación opositora en las elecciones regionales de noviembre generaron expectativas en las delegaciones. 

 

Gobierno y oposición venezolanos buscaban avanzar el viernes a la noche en México en un acuerdo que permita levantar las sanciones al país de parte de Estados Unidos y la Unión Europea y garantizar elecciones libres y transparentes, según las pretensiones de una y otra parte, en la continuidad del diálogo iniciado a mediados de agosto y que ya permitió la firma de un entendimiento primario. Las conversaciones se extenderán hasta el lunes, y, al igual que en los encuentros anteriores, serán a puertas cerradas y sin prensa.

La novedad de estas conversaciones es que se dan apenas días después de que casi todo el arco opositor anunciara su participación en las elecciones de gobernadores y alcaldes de noviembre próximo, bajo el reflotado sello de Mesa de la Unidad Democrática (MUD), después de dos comicios boicoteados por considerar que no existían condiciones aceptables. Con la mediación de Noruega y el país anfitrión como facilitador, las dos delegaciones tienen objetivos muy puntuales.

El Gobierno quiere que se levanten las sanciones internacionales, que le cortaron al Poder Ejecutivo las chances de financiamiento y que hacen que, por ejemplo, el país tenga oro retenido en Londres."Venimos con profundas expectativas. Hemos recibido la instrucción del presidente Nicolás Maduro de que hagamos un énfasis en devolver las garantías económicas que le han sido robadas al pueblo venezolano", dijo el jefe de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) y de la delegación chavista, Jorge Rodríguez, en declaraciones a la televisora estatal VTV. "Es muy auspicioso que, en estos momentos, hayan decidido participar en elecciones de alcaldes y gobernadores del 21 de noviembre y ojalá se mantenga esa posición. Es tranquilizador para los venezolanos que quienes promovieron la violencia, invasiones y acciones contra la tranquilidad de las personas, ahora regresen a lo que la Constitución establece como derechos para todos", comentó.

La oposición busca un cronograma electoral claro y garantías de limpieza en el proceso. El líder opositor a quien Estados Unidos y parte de la región reconocen como presidente interino, Juan Guaidó, explicó que la meta deldiálogo es lograr  “un acuerdo que solucione el conflicto a través de una elección presidencial y parlamentaria libre y justa, con garantías", según expresó en un video difundido en sus redes sociales. "Hoy no hay condiciones para un proceso electoral libre y justo en Venezuela” y por eso la presencia de sus representantes en México, “luchando para lograr esas condiciones," señaló.

 Washington, Ottawa y Bruselas se mostraron abiertos a revisar su política de sanciones si Maduro facilita "avances significativos" en el diálogo. A través de su vocero Ned Price, el Departamento de Estado estadouniense saludó en un mensaje en Twitter el inicio de las negociaciones y manifestó su deseo de que se "restaure la democracia" de manera pacífica en Venezuela. "Esperamos que este proceso siente las bases para la salida democrática que merecen los venezolanos", subrayó Price. Ese concepto debe traducirse como derechos políticos, garantías electorales, libertad de movimientos para la oposición y un cronograma para elecciones observables.

Según el diario colombiano El Tiempo, A diferencia del primer encuentro, donde las tensiones se dieron por el reconocimiento de las partes y la aceptación de algunos actores como Carlos Vecchio, representante de Guaidó en EE. UU., en esta oportunidad la confrontación podría ser más compleja por la petición de presidenciales a cambio del levantamiento de sanciones. “Sanciones levantadas o nada”, dijo Maduro el 17 de agosto.

El opositor Freddy Guevara habría sido excarcelado por el régimen de Maduro con la condición de participar en este diálogo y sustituir a Vecchio. Guevara no lo ha confirmado, pero ha mostrado disposición para participar e incluso pidió dejar a un lado la “soberbia” entre ambas partes para llegar a un “acuerdo” que permita la convivencia en el país. Con la disputa sobre la presencia de Vecchio, nexo entre Estados Unidos y Guaidó, queda en evidencia la negativa de la delegación de Maduro a que cualquier actor que participe en el Gobierno interino esté en el diálogo. Por esa razón se dio la renuncia de Tomás Guanipa, secretario general del partido Primero Justicia, como representante del interinato en Colombia.

El proceso de diálogo sigue a las fallidas conversaciones de Barbados, en 2019, y República Dominicana, en 2018. Esta segunda fase ocurre tras las primeras conversaciones del 13 al 15 de agosto en México, donde ambos sectores firmaron un memorando de entendimiento para definir una agenda en común.

04/09/2021

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Captura de pantalla de la televisión venezolana mostrando a los particiantes del diálogo con el memorándum firmado. Foto2: Juan Guaidó. (AFP) Foto3: Nicolás Maduro. (AFP)

Gobierno y oposición firmaron un memorándum sobre los temas que van a tratar

Las discusiones giran en torno a siete puntos que incluyen aspectos como derechos políticos, garantías electorales, un cronograma para elecciones observables, levantamiento de sanciones y restauración de derechos.

 

 Las negociaciones entre el Gobierno y la oposición de Venezuela para resolver la crisis política y social del país arrancaron este viernes en México con la firma de un memorando de entendimiento en el Museo Nacional de Antropología de la capital mexicana.

"Hemos acordado llevar a cabo un proceso de diálogo y negociación integral", señala el documento que sienta las bases de la conversación que se desarrollará en México y tendrá como facilitador a Noruega.


El acuerdo

En el documento firmado, ambas delegaciones mostraron su disposición a "acordar las condiciones necesarias para que se lleven a cabo los procesos electorales consagrados en la Constitución con todas las garantías y entendiendo la necesidad de que sean levantadas las sanciones internacionales" en referencia a las medidas punitivas de Estados Unidos que incluyen un embargo petrolero, a las que se han sumado Canadá y la Unión Europea.

También rechaza "cualquier forma de violencia política" contra el país" y la "estabilización de la economía", que se ha reducido un 80 por ciento desde 2014, forzando la migración de unas cinco millones de personas.

El diálogo en México, tutelado por Noruega, se produce tras el fracaso de las negociaciones que se llevaron a cabo en Barbados en 2019 después de que el líder opositor Juan Guaidó se proclamara presidente interino de Venezuela y fuera reconocido por medio centenar de países.

Las discusiones girarán en torno a siete temas que incluyen aspectos como derechos políticos, garantías electorales, un cronograma para elecciones observables, levantamiento de sanciones y restauración de derechos.

Asimismo, temáticas como convivencia política y social, renuncia a la violencia, reparación de las víctimas, protección de la economía y garantías de implementación, seguimiento y verificación de lo acordado.

Negociadores

El texto fue firmado por Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento y jefe de la delegación del Gobierno venezolano, y Gerardo Blyde, coordinador de la delegación opositora. El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, y Dag Nylander, jefe del equipo noruego, atestiguaron la firma del documento.

"Esta firma significa mucho, significa todo, porque significa esperanza. Cuidemos esta esperanza, cuidemos nuestra capacidad y audacia, para conseguir puntos de confluencia", dijo Jorge Rodríguez tras la firma.

Por su parte, Blyde expresó que el objetivo de este diálogo es "lograr un acuerdo integral que conviene a todos, en el que nadie se sienta vencido y todos nos sintamos incluidos". La negociación será tutelada por Noruega con el apoyo de Países Bajos y Rusia.

"Desearles lo mejor y decirles que toda la comunidad de América Latina y el mundo entero tiene los ojos puestos en ustedes. Bienvenidos, muchas gracias y mucho éxito", les deseó el secretario mexicano de Relaciones Exteriores. 

De parte del Gobierno de Nicolás Maduro también se espera la presencia del hijo de Maduro, Nicolás Maduro Guerra, y de Héctor Rodríguez, gobernador del céntrico estado Miranda.

La delegación de la oposición la conforman también el exdiputado Stalin González, de la formación Un Nuevo Tiempo, y Tomás Guanipa, cercano al líder opositor Juan Guaidó y secretario general del partido Primero Justicia (PJ), del que el dos veces excandidato presidencial Henrique Capriles forma parte. Guaidó fue quien lanzó la propuesta de diálogo el pasado mayo, si bien no participaría presencialmente en las negociaciones.

Demandas

La oposición busca que este encuentro facilite elecciones "libres" el próximo 21 de noviembre, cuando los venezolanos están llamados a las urnas para elegir a los próximos alcaldes, gobernadores de los estados y diputados locales y regionales.

El presidente Maduro ha dicho que está listo para negociar con "toda la oposición", pero ha exigido que se levanten las sanciones internacionales. Estados Unidos reiteró este jueves que está dispuesto a revisar su política de sanciones a Venezuela de darse "avances significativos" en las conversaciones.

Maduro había afirmado en la víspera del inicio dela negociación que su Gobierno no se someterá a los chantajes ni presiones de Estados Unidos, por lo que participará en el encuentro de manera independiente. "Venezuela no se somete a chantajes ni amenazas del Gobierno de Estados Unidos. Hagan ustedes lo que tengan que hacer, nosotros haremos lo que corresponde hacer para la felicidad, independencia y paz", remarcó el Ejecutivo.

Los encuentros entre los representantes del Gobierno venezolano y la oposición se darán del 13 al 16 de agosto.

13/08/2021

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Maribel Acosta, Latvia Gaspe y Zaida Capote.

El papel del bloqueo, la angustia económica y las redes sociales

Tres expertas que residen en Cuba descreen de la campaña internacional, pero reflexionan sobre el desgaste ante decisiones políticas erradas, el impacto de la pandemia en el bloqueo, la polarización extrema en las redes y la necesidad de escuchar y debatir.

 

Hace un mes, Cuba acaparó las miradas del mundo entero: el 11J fue tendencia en las redes y también hubo quienes aprovecharon la oportunidad para generar noticias falsas y tirar más leña al fuego. No es la primera vez que esta isla revolucionaria, que para muchxs representa el último bastión del socialismo y para otrxs lo que queda para terminar de derrotar cualquier resistencia al imperio, llama la atención en todos lados.

Sin embargo, pasadas unas semanas de las protestas, el tema quedó en el olvido y el silencio que devino después de tanto ruido no hace más que aumentar el misterio: ¿Cuánto hubo de artificio y cuánto de realidad en la narración de los hechos? ¿Qué ocurrió verdaderamente y qué está sucediendo ahora en Cuba?

“Los días siguientes al 11J fueron muy difíciles, porque el impacto que significan estallidos sociales en un país donde la tranquilidad nos rodea desde el amanecer hasta la madrugada es muy fuerte. No estamos acostumbrados a la violencia, al vandalismo, ni a mucho menos”, dice la periodista Maribel Acosta, una de las tres mujeres cubanas residentes de la Isla que dialogaron con Página12.

La escritora habanera Zaida Capote también expresa: “Hacía rato que en Cuba se advertía una polarización extrema en las redes sociales y un esfuerzo de deslegitimar al gobierno usando el argumento de la violación de derechos humanos, esgrimido con frecuencia por personas que viven en países donde habitualmente se violan estos derechos sin que eso los perturbe en absoluto”.

Según Capote, las redes sociales y los intereses externos fueron dos factores claves en lo ocurrido: “Con el apoyo de agencias de EE.UU. se está buscando caldear los ánimos en la Isla, poner en jaque perpetuo cualquier propuesta gubernamental y activar un acoso internacional. El registro del 11J (protestas de dos días con una alta dosis de vandalismo, violencia policial que apeló solo como excepción a las armas y en ningún caso armas largas, y la lamentable muerte de una persona) ha sido una noticia que en cualquier país de Latinoamérica se hubiera diluido al día siguiente, pero al ocurrir aquí todo se ha magnificado por los grandes medios de comunicación para crear un escenario virtual que logre confundir a la gente”.

La escritora, sin embargo, no justifica con esto arbitrariedades al interior de Cuba: “Hace rato que sufrimos un déficit crónico de escucha y acción política que es una de las principales causas de esta encrucijada”. Y explica que las manifestaciones se debieron también a las angustias económicas, las tensiones de la pandemia, el malestar acumulado y las malas decisiones políticas frente a determinadas urgencias de la sociedad.

Acosta coincide: “Las olas de odio en las redes sociales han sido realmente terribles, pero en Cuba también existe un agotamiento social, emocional y de desgaste de la vida cotidiana que lleva muchos años”.

El bloqueo

Este desgaste no se puede analizar sin tener en cuenta el gran bloqueo de EEUU desde hace 59 años, ni la situación límite a la que Trump llevó el conflicto durante su mandato: “Las 250 medidas de Trump contra Cuba han generado un agotamiento enorme en todo el pueblo y esto también se ha articulado con lo sucedido”, dice Acosta.

Capote aporta: “En esos años la incapacidad de un diálogo civilizado de la emigración cubana con quienes convivimos se hizo cada vez más evidente, y en las redes y la práctica diaria, con el apoyo desembozado del gobierno trumpista, se fue volviendo cada vez más fuerte la interpelación violenta a las autoridades cubanas. La intensificación del bloqueo y la persecución financiera llevó a extremos inéditos la carencia de vías para conseguir insumos básicos para la vida de la gente, y ese discurso ha calado profundamente incluso en emigrados que se relacionan con sus familiares en Cuba”.

El cambio de mando en EEUU no modificó la situación: “Biden no ha contradicho en nada los elementos fascistas que promueven el odio extremo y aspiran a matar de hambre a todos los cubanos. Esto sumado a la pandemia y a la crisis general que atravesamos, incluyendo el desplome del turismo, ha provocado cada vez más asfixia”, asegura Capote.

Pandemia

La historiadora Latvia Gaspe vive en las afueras de La Habana y se sorprendió al ver el 11J por la TV y las redes sociales. “Sabía que existía un sector de la sociedad que no estaba conforme con el gobierno pero nunca pensé que se podía llegar a eso”, cuenta, y aclara que si bien los acontecimientos se produjeron en varios lugares, particularmente en La Habana surgieron de una parte de la ciudadanía: “Es un sector algo marginal con mayoría de jóvenes que viven como pueden en la ciudad, muchos vienen del interior y no tienen acceso al racionamiento de los alimentos que el Estado garantiza”.

Para esta historiadora la pandemia también fue clave: “Se cerraron las remesas y eso les afectó porque muchos no trabajan y viven de lo que sus familias les envían. También tuvieron que dejar la vida social y empezaron a pasar más tiempo en las redes, donde la manipulación de grupos opuestos al gobierno es muy fuerte”.

“Hay que tener en cuenta que estos jóvenes no vivieron la Cuba de los ‘80”, aporta Acosta. “Están más distantes de la epopeya de la revolución y pertenecen a un mundo global de fracturas, identidades y expectativas de las nuevas generaciones donde los modos de hacer política son muy distintos. Por eso tenemos que mirarnos por dentro con espíritu de crítica, porque hoy las miradas sobre cómo pensar la política desde la cultura, las identidades y la demanda de una mayor articulación social quedaron bastante desactualizadas”.

Luego del 11J no hubo más manifestaciones y la situación en Cuba se calmó bastante. Varios países colaboraron enviando comida y material médico, y se está repartiendo un módulo de alimentos a cada persona por la libreta de abastecimientos.

Para Capote ahora es el momento de que su sociedad empiece a resolver las cuestiones pendientes: “Tenemos que refundar el socialismo y rescatar a la Revolución de sí misma, porque difícilmente habrá otra. Algo que quedó muy claro ahora es que eso solo puede suceder movilizando al pueblo, pero este no va a movilizarse con consignas, va a exigir según sus necesidades y sueños, y el gobierno tendrá que escuchar y actuar en consecuencia”.

El rol de los medios

¿Qué medidas hay que aplicar para lograr esto? “El gobierno tiene que visibilizar el pensamiento crítico, discutir abiertamente los problemas y sincerar la comunicación con el pueblo. Es urgente revisar el rol de los medios de comunicación por ejemplo, ya que hoy son una sombra de lo que deberían ser y no reflejan la complejidad que es Cuba”, responde Capote, para quien también es fundamental feminizar la política y potenciar redes para defender los derechos.

“Hay que dar la batalla desde lo social, lo económico y lo político, porque quienes jamás se ocuparon de los pobres en Cuba son los más combativos en los medios y las redes, quienes no levantan su voz contra el bloqueo acusan al gobierno cubano, que hace malabares para proveer el mínimo a todos, de ser el responsable absoluto de la crisis. Y ni el gobierno del país que nos sofoca ni ninguno de los patriotas que encienden las redes van a solucionar nuestros problemas ni a arriesgar algo por las vidas de los humildes.”

Cuba es uno de los únicos países donde existe una renta básica para combatir la pobreza, los servicios de educación y salud son gratuitos y cada persona tiene una libreta de alimentos, pero este último tiempo la calidad de todos esos servicios ha disminuido. Sin embargo, el gobierno cubano que llegó al poder en 1959 fue el único que se propuso minimizar la desigualdad con políticas públicas. Por eso para Capote resulta fundamental discutir cuáles serán las vías para impedir que la desigualdad crezca y así poder recuperar el aliento de justicia de la Revolución: “Este 11J no solo vimos reclamos justos y legítimos, sino también, y de manera muy clara, lo que quieren lograr quienes combaten a Cuba”.

A un mes del 11 de Julio resulta por demás evidente que las voces de quienes combaten a Cuba son cada vez más grandes y reconocibles, porque cuentan con el poder y los medios de sobra no solamente para ser oídas, sino también acatadas. Pero desde hace mucho tiempo que esta isla lucha por no someterse a eso y que ha dado batalla en los márgenes de un sistema que nunca dejó de oprimirla. Tal vez ya sea el momento de que las voces revolucionarias siempre tan silenciadas puedan finalmente empezar a ser más escuchadas. 

Por Laura Litvinoff

12/08/2021

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Maduro exige el levantamiento de las sanciones de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea.. Imagen: AFP

Como en ocasiones previas el encuentro contará con la mediación de Noruega

La agenda estará centrada en las sanciones internacionales, la liberación de presos políticos y la garantía de condiciones para los comicios regionales del

 

El gobierno y la oposición de Venezuela volverán a sentarse a negociar este viernes en la ciudad de México con la intención de destrabar años de confrontación. El bando opositor, aún atomizado, busca garantizar "condiciones" para participar en elecciones "libres, justas y transparentes", liberar a los presos políticos y permitir el ingreso de ayuda humanitaria al país. El sector encabezado por el dos veces candidato presidencial Henrique Capriles confirmó su participación en el proceso en el que también dirá presente la oposición que lidera Juan Guaidó, quien parece perder imagen debido a su negativa a participar de los comicios regionales del próximo 21 de noviembre. Por su parte el gobierno de Nicolás Maduro, que llega al diálogo con mejores perspectivas, exigirá que además del levantamiento de sanciones se incluya en la agenda el "reconocimiento de las autoridades legítimas de Venezuela", la "renuncia a la violencia" y "que se incorporen todas las oposiciones".

El encuentro del viernes antecede a la semana de trabajo que arrancará el 30 de agosto y se considera el inicio formal de las negociaciones bajo la mediación, una vez más, de Noruega. El ofrecimiento de México ocurre en medio del creciente rol que el presidente Andrés Manuel López Obrador viene desarrollando a favor de la unidad latinoamericana. En 2019, el gobierno de AMLO fue uno de los pocos de la región que no reconoció la "presidencia autoproclamada" de Guaidó y lideró junto a Uruguay una propuesta de acercamiento entre Maduro y la oposición. "El gobierno de México siempre ha impulsado el diálogo entre los propios venezolanos como la única solución a la situación en Venezuela, sin injerencismos y privilegiando la visión humanitaria", sostuvo el miércoles Maximiliano Reyes, subsecretario de Relaciones Exteriores para América latina.

La agenda

La lista de reclamos con la que cada sector se sentará en territorio mexicano es muy distinta. "Hemos hecho un conjunto de demandas, de exigencias y las mantenemos firmemente: en primer lugar el levantamiento inmediato de todas las sanciones criminales", dijo días atrás el presidente Nicolás Maduro refiriéndose a la batería de medidas en contra del gobierno y sus principales figuras, incluido un embargo petrolero estadounidense. En junio, Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea se mostraron dispuestos a "revisar" las sanciones contra Maduro si ven "avances significativos" hacia elecciones "creíbles, inclusivas y transparentes".

El gobierno venezolano también demanda el reconocimiento de instituciones como la presidencia, la Asamblea Nacional electa en 2020 y el Tribunal Supremo de Justicia. Por último exige la "devolución de activos" de Venezuela que algunos gobiernos y entidades financieras mundiales han congelado en el extranjero y que "todas las oposiciones" participen del diálogo.

Por su parte la oposición venezolana demanda dos puntos principales. La primera exigencia es el debate sobre un cronograma de elecciones "libres y justas" que incluyan las presidenciales y las parlamentarias nacionales. La segunda es el ingreso masivo al país de ayuda humanitaria y vacunas contra el coronavirus. Existe un tercer punto, más amplio, que contempla la necesidad de "garantías democráticas", una demanda que incluye la liberación de los 268 presos políticos que denuncian.

Los delegados

El gobierno de Maduro estará representado en México por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional electa en 2020 y exalcalde de Caracas. Héctor Rodríguez, gobernador del estado central de Miranda, exministro del Deporte y de la Juventud bajo la gestión de Maduro, de 39 años, también representará los intereses del oficialismo.

La delegación opositora estará encabezada por el abogado constitucionalista, exalcalde y exdiputado Gerardo Blyde. Lo acompañarán en sus gestiones dirigentes de partidos políticos como Luis Emilio Rondón padre, de Un Nuevo Tiempo, Mariela Magallanes, de La Causa R, y Tomás Guanipa, embajador del gobierno autoproclamado de Guaidó en Colombia que renunció a su "cargo" para participar del diálogo. Stalin González, exdiputado y vocero opositor en los fallidos procesos de negociación de Barbados en 2019, también participará.

Oposición dividida

Autoproclamado presidente en 2019 tras la reelección de Maduro el año anterior, Guaidó perdió el dominio del Legislativo luego de las elecciones parlamentarias del pasado seis de diciembre en las que arrasó el chavismo. El dirigente ultra opositor se aferra a su legitimidad al sentarse a negociar a través de sus delegados, aunque el gobierno lleva claramente la delantera. E incluso desde el fragmentado arco opositor su figura parece opacada por la de Capriles.

"Mientras este proceso de negociación va, hay una elección y la oposición va a ser más fuerte en la negociación si le va bien en la elección", señaló Capriles, quien apuesta por un diálogo "discreto" alejado de las cámaras de televisión. El dirigente mostró su respaldo a que la oposición participe en los comicios en los que se elegirá a los próximos alcaldes, gobernadores y diputados locales y regionales, pese a que el sector que encabeza Guaidó viene mostrando su reticencia. "Yo voy a votar el 21 de noviembre, es una decisión que la tengo más que clara, pero un solo palo no hace montaña, soy un solo voto", comentó Capriles, quien ha estado históricamente vinculado a los sectores más radicales de la oposición venezolana.próximo 21 de noviembre.

12/08/2021

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México pone la mesa para el diálogo entre chavismo y oposición

El tercer intento de conversaciones entre venezolanos genera expectativas

El presidente Nicolás Maduro dijo que el actual presidente de la Asamblea, Jorge Rodríguez, y el gobernador de Miranda, Héctor Rodríguez, "son los voceros de la revolución".Por el antichavismo se sabe que al menos representantes de cuatro partidos asistirán a la cita.

 

El inminente tercer diálogo entre el gobierno de Venezuela y la oposición llega acompañado de mayores expectativas que los fallidos intentos previos. El jueves pasado el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, confirmó que su país será la sede de un nuevo inicio de conversaciones entre ambos sectores. Si bien no hay fechas confirmadas la delegación noruega, actual mediadora, sugirió un primer encuentro para el viernes 13 de agosto. El presidente Nicolás Maduro aceptó el diálogo pero enumeró algunas condiciones: "Levantamiento inmediato de todas las sanciones, reconocimiento pleno de la Asamblea Nacional y devolución de las cuentas bancarias a Petróleos de Venezuela y el Banco Central de Venezuela". Este domingo, después de votar en las elecciones primarias del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), sumó un cuarto pedido a la lista: "Que se incorporen al diálogo todas las oposiciones".

Por su parte un cada vez más devaluado Juan Guaidó buscará reencauzar su liderazgo de cara a una oposición fragmentada. Sin el respaldo de Donald Trump y fuera de la Asamblea Nacional a pesar de haber instalado un parlamento paralelo que reclama ser el "legítimo" y que él preside, Guaidó aceptó la apertura del diálogo y lanzó el "acuerdo de salvación nacional" por el que pide la liberación de presos políticos, el ingreso al país de vacunas contra el coronavirus como ayuda humanitaria y la garantía de elecciones libres en los comicios regionales de noviembre.

Noruega

Noruega supervisará las conversaciones en México mientras que medios venezolanos especulan con que podrían participar países como Rusia y Estados Unidos. Fuentes de la Cancillería argentina aseguraron que no recibieron ninguna invitación hasta el momento, aunque "si llega se evaluará". Por la oposición venezolana se sabe que al menos representantes de cuatro partidos políticos asistirán al diálogo, aunque líderes como Juan Guaidó, Henrique Capriles o Leopoldo López no confirmaron su presencia.

En tanto, desde el oficialismo el propio Maduro dijo que el actual presidente del legislativo, Jorge Rodríguez, y el gobernador de Miranda, Héctor Rodríguez, "son los voceros de la revolución" para las negociaciones. "El gobierno va como el fuerte de la partida pero depende del resultado de este proceso para responder a las demandas sociales que lo mantienen acorralado. La oposición necesita recuperar la confianza del pueblo venezolano", asegura en diálogo con PáginaI12 María Puerta Riera, politóloga de la Universidad de Carabobo.

¿Cómo llegan al diálogo?

"Para el gobierno venezolano el motivo fundamental de su participación en este proceso es lograr el levantamiento de las sanciones impuestas por los Estados Unidos. Eso lo obliga, por una parte, a negociar internamente con la coalición que acompaña su participación en el proceso, y por la otra a demostrar que tiene el control político del país", plantea Riera. Frente a un nuevo intento de diálogo, el chavismo marca una diferencia entre al menos dos tipos de oposición en Venezuela: una que opta por la vía electoral para alcanzar sus objetivos y otra que se aferra a la agenda del bloqueo y la guerra económica.

La actual división opositora contribuye a debilitar su representatividad, por lo que parece llegar a la conversación en desventaja. Para la doctora en Ciencias Sociales, "la oposición no puede plantear la salida de Maduro del poder como parte de sus exigencias sino que debe limitar sus aspiraciones a pequeñas concesiones que puedan contribuir con la recuperación de su espacio político como un factor de poder, que en este momento no lo es".

La coalición opositora que todavía responde a Guaidó propondrá un plan de importación masiva de vacunas para ayudar a superar la crisis económica, así como garantizar las condiciones de los comicios regionales del 21 de noviembre. "La oposición necesita reconquistar el apoyo popular que ha perdido luego de varios intentos de forzar la salida del poder de Maduro. El ciclo de expectativas frustradas después de los anteriores intentos de negociación genera desconfianza en algunos sectores, mientras que en otros se sobreestiman las posibilidades de éxito", sostiene Riera.

Estados Unidos, un factor clave

Bajo la administración del expresidente Donald Trump, Estados Unidos impuso restricciones que impiden que Venezuela desarrolle, venda o transporte petróleo, la columna vertebral de su economía. Y aunque el gobierno de Joe Biden permitió a las compañías no estadounidenses exportar a Venezuela gas licuado, aún no está claro si flexibilizará el resto de las sanciones. Al menos la narrativa sigue siendo la misma: los principales funcionarios del gobierno estadounidense, como el secretario de Estado Antony Blinken, se refieren a Venezuela como un "régimen" o una "dictadura".

"Estados Unidos actúa como un promotor del proceso de negociación, con el compromiso de velar porque las condiciones que se negocien entre las partes contribuyan con una transición en el mediano plazo. Sin embargo, ese rol está condicionado por la dinámica de la política doméstica, especialmente luego de las protestas en Cuba el 11 de julio", explica Riera. Es decir, también entran a jugar las elecciones de medio término de 2022 en Estados Unidos, por lo que es muy probable que Biden no tome decisiones que puedan complicar las chances del partido demócrata especialmente en el estado de Florida, donde reside una nutrida comunidad cubana y venezolana claramente en contra de Maduro.

La tercera, ¿la vencida?

No se tratará de las primeras conversaciones entre el gobierno venezolano y la oposición, aunque las anteriores tienen un denominador común: siempre terminaron fracasando. En 2016 el Vaticano apoyó un frustrado encuentro en el que participaron figuras como el expresidente de España José Luis Rodríguez Zapatero. Luego lo intentaron en Barbados a finales de 2019, sin mejores resultados.

Pese a las sanciones y las críticas de potencias occidentales, el gobierno venezolano llega a este diálogo en mejores condiciones que en intentos previos, mientras que la oposición luce muy deslucida. Para Riera ese escenario es evidente: "El gobierno se ve forzado a participar porque le interesa que se levanten las sanciones. La oposición porque necesita un triunfo. Aún cuando la legitimidad del gobierno de Maduro sea cuestionable para algunos sectores, el problema de la oposición es su fractura y eso es lo que ambos están llevando a la mesa".

Por Guido Vassallo

08/08/2021

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Biden anunció nuevas sanciones en contra del gobierno cubano.. Imagen: AFP

La Cancillería de la isla rechazó las "calumniosas" medidas de los Estados Unidos

Aunque el demócrata dijo que analiza posibles cambios para mejorar la situación humanitaria de la isla, el primer anuncio concreto sólo incluyó castigos.

 

El presidente estadounidense Joe Biden anunció este jueves nuevas sanciones contra el gobierno de Cuba. El canciller cubano, Bruno Rodríguez rechazó las “calumniosas” medidas y dijo que Estados Unidos debería atender la represión y violencia social que sucede en su propio territorio. A su vez el diplomático exigió pruebas de las acusaciones hechas por el gobierno estadounidense.

Bloqueo y más sanciones

La administración Biden anunció que el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, Álvaro López Miera, y la Brigada Especial Nacional del Ministerio del Interior cubano (MININT), fueron incluidos en una lista prohibitiva de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro, lo cual no le permitiría acceder al sistema financiero estadounidense. La OFAC congeló las propiedades e intereses de López Miera, así como de la Brigada Especial Nacional del Ministerio del Interior de Cuba, señalándolos de abusos de los derechos humanos en el marco de las manifestaciones

Las sanciones contra López Miera y la unidad especial del MININT congelan todos los activos e intereses que tengan en Estados Unidos, y también prohíben que cualquier ciudadano, residente o entidad estadounidense hagan transacciones con ellos. Sin embargo, el impacto de las sanciones de Washington es limitado porque el MININT en su conjunto ya estaba en la lista de la OFAC y López Miera probablemente no tenga activos bajo jurisdicción estadounidense. Consultado al respecto, el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU. , Ned Price, admitió que esto era "en gran parte para enviar un mensaje" a Cuba. Más tarde en conferencia de prensa, el canciller cubano afirmó que López Miera no tiene cuentas en Estados Unidos y tampoco interés en viajar a ese país.

Biden y la OEA

"Esto es solo el comienzo: Estados Unidos seguirá sancionando a los responsables de la opresión del pueblo cubano”, amenazó Biden en referencia a las sanciones anunciadas este jueves y que afectan específicamente al ministro de Defensa, Álvaro López Miera, y a la Brigada Nacional del Ministerio del Interior. “De manera inequívoca condeno las detenciones masivas y los falsos juicios que injustamente condenan a prisión a aquellos que se atreven a hablar en un esfuerzo por intimidar y amenazar al pueblo cubano para que se mantenga en silencio. El pueblo cubano tiene el mismo derecho a la libertad de expresión y la protesta pacífica que cualquier otro pueblo”, sostuvo el mandatario norteamericano.

"Estados Unidos apoya a los valientes cubanos que han salido a las calles para oponerse a 62 años de represión bajo un régimen comunista", agregó Biden en un comunicado. Mientras que, la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, defendió las nuevas sanciones contra Cuba. “El Tesoro continuará aplicando sus sanciones relacionadas con Cuba, incluyendo las impuestas hoy, para apoyar al pueblo de Cuba en su búsqueda de la democracia y el alivio del régimen cubano”, aseguró Yellen.

Biden además se comprometió a trabajar junto a la Organización de Estados Americanos (OEA) para "presionar al régimen para que libere de inmediato a los presos políticos detenidos injustamente, restablezca el acceso a internet y permita que los cubanos disfruten de sus derechos fundamentales".

La doble vara de EE.UU.

La respuesta del gobierno de Cuba no se hizo esperar. El canciller Bruno Rodríguez señaló que Estados Unidos "debería aplicarse a sí mismo la Ley Global Magnitsky por los actos de represión cotidiana y brutalidad policial que costaron 1.021 vidas en 2020", en referencia a la ley sobre la que se basa EE.UU. para imponer las nuevas sanciones contra las autoridades de la isla, que se suman a las más de 200 impuestas por el gobierno del republicano Donald Trump.

Ante las nuevas medidas contra la isla, el jefe de la diplomacia cubana le reprochó al gobierno estadounidense su doble discurso humanitario y  la falta de voluntad de la administración de Biden para eliminar el bloqueo económico así como otras medidas de presión que afectan a la sociedad de Cuba, especialmente la eliminación del tope y las limitaciones a las remesas, la reactivación de las visas de reunificación familiar y de los viajes a la isla. La Casa Blanca de Donald Trump (2017-2021) prohibió en noviembre del año pasado el envío de remesas a Cuba, una medida con la que EE.UU. aumentó rápidamente el ahogo económico a la isla y que Biden mantiene intacta tras seis meses en el poder. "Si al Gobierno de Estados Unidos le preocupara el bienestar del pueblo cubano pondría fin al bloqueo con que intenta asfixiarnos, a las acciones ilegales de injerencia en los asuntos internos de Cuba y a las campañas de desinformación para justificar con mentiras sus medidas de agresión", aseguró el canciller en un comunicado.

Más tarde Rodríguez habló en conferencia de prensa donde rechazó las acusaciones del gobierno de Joe Biden al tiempo que le exigió pruebas de los señalamientos hechos por la administración estadounidense. "Se han publicado listas de personas desaparecidas, aquí declaro que son absolutamente falsas y rechazo que haya un solo caso", afirmó el diplomático. "Emplazo a las personas que se han referido a eso que presenten nombres, lugares, evidencia", agregó.

Respecto a las acusaciones de la Casa Blanca sobre el acceso a Internet en la isla, Rodríguez aseguró que "el obstáculo principal a la conectividad de los ciudadanos cubanos a Internet es el bloqueo de Estados Unidos a Cuba, es la manipulación extrema de las redes digitales".

El jefe de la diplomacia también se refirió a las acusaciones del gobierno de Biden sobre las remesas. "Miente desvergonzadamente el gobierno de los EE.UU. cuando dice que el gobierno cubano se apropia de parte de las remesas. Las remesas no se gravan, no hay impuestos, no hay aranceles. Quien fija una comisión de servicio no es el gobierno cubano, es la compañía Western Union", afirmó Rodríguez que reiteró el pedido de pruebas sobre estas acusaciones.

22/07/2021

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Viernes, 16 Julio 2021 15:53

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https://youtu.be/5F3P967PiwU

Venezuela: las negociaciones Gobierno-oposición y la “revisión” de las sanciones imperialistas

Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y Canadá emitieron este viernes un comunicado conjunto en el que se declaran dispuestos a "revisar las sanciones" impuestas contra Venezuela si se produce "un avance significativo en una negociación global". Esto pone en evidencia las negociaciones secretas que se vienen realizando entre Gobierno y oposición.

 

Las negociaciones y los acuerdos han avanzado de manera acelerada, con la particularidad que se realizan a puertas cerradas, más allá de las declaraciones altisonantes que uno y otro sector suele soltar a cada tanto. Éstas vienen desde antes de la elección del nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), pero una vez definido el ente electoral en los primeros acuerdos, se han hecho más frecuentes los gestos públicos.

Los primeros movimientos los operó el sector de derecha vinculado a Henrique Capriles, pero rápidamente Juan Guaidó dio un giro en su política proponiendo negociar con Maduro en función de las declaraciones hechas por su patrocinador Estados Unidos. Para la segunda semana de mayo Estados Unidos declaraba "una solución integral y negociada" a la crisis en Venezuela, tal como lo hiciera saber la subsecretaria interina para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Julie Chung. Por su parte, a Unión Europea lo había declarado unos días antes.

Otro movimiento que ya se había realizado en el marco de las negociaciones, fue el anuncio que diera a conocer la administración Biden, de otorgar una “licencia” para que Venezuela pudiera realizar transacciones y actividades vinculadas al manejo de la pandemia del coronavirus. Una medida decretada a casi un año y medio de una pandemia que azota al país y luego de tanto tiempo de muertes y contagios que amenaza con extenderse, colocando al desnudo todo su cinismo y discurso “humanitario” del imperialismo estadounidense.

Una “autorización” está en el marco de las actuales negociaciones entre el gobierno y sectores de la oposición. Como vemos, no es la salud de los venezolanos lo que lo lleva a hacer tales movimientos a Estados Unidos, sino el de favorecer al sector de la oposición que está en las discusiones como un arma de fuerza jugando con el hambre y la salud del pueblo.

En estos momentos una delegación de la oposición vinculada a Guaidó se encuentra en Estados Unidos representada por Leopoldo López, Carlos Vecchio y Nora Bracho, para recibir instrucciones del gobierno de Biden, tras reuniones con representantes en el Congreso, con la Casa Blanca y el Departamento de Estado. “Ha sido muy clara la Administración del presidente Biden en que no habrá levantamiento de sanciones si no hay avances significativos y permanentes hacia la solución de la crisis”, declaró Leopoldo López luego de reunirse con el senador estadounidense Rick Scott.

Por eso, la declaración conjunta de este 25 de junio entre la UE, EE.UU. y Canadá, solo viene a indicar que las negociaciones no solo siguen su curso, sino que desde las potencias emiten esta declaración para poner sobre la mesa las sanciones como mecanismo de presión. Hasta el momento se trata de la señal más clara por parte Joe Biden, de considerar el levantamiento de sanciones impuestas contra Venezuela si Maduro cede en las pretensiones de los sectores de la oposición.

La declaración, firmada por el alto representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, y el ministro de Asuntos Exteriores de Canadá, Marc Garneau, eufemísticamente señala que la solución al conflicto político en Venezuela "tiene que venir del pueblo venezolano mismo”. Pero si así fuere, las imposiciones imperialistas ni deberían existir. Las sanciones, que se mantienen desde hace años, muestran toda la falsedad de tal afirmación y revelan el nivel de la injerencia imperialista de Estados Unidos y los otros países.

El propio Guaidó lo declaraba semanas atrás diciendo que el "incentivo" para que el gobierno acceda a cumplir todos los puntos planteados por la oposición sería “el levantamiento progresivo de sanciones, condicionado al cumplimiento de los objetivos del acuerdo”. Algo impensable para este sector antes de las primeras declaraciones de Estados Unidos.

Borrell, Blinken y Garneau indican que: "Aplaudimos avances sustantivos y creíbles para restaurar los procesos democráticos e instituciones centrales de Venezuela y estamos dispuestos a revisar la política de sanciones sobre la base de un progreso significante en una negociación global". Señalando también que las condiciones electorales en el país cumplan los "estándares internacionales democráticos" empezando por las elecciones locales y regionales programadas para el 21 de noviembre.

Es por eso que este mismo viernes, el encargado de negocios de la UE en Venezuela, Duccio Bandini, informó la llegada el próximo seis de julio de la misión exploratoria que evaluará la participación europea en dichas elecciones. Siendo que el 21 de junio, el alto representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell, ya había anunciado el envío de tal misión técnica.

Desde Washington, antes de esta declaración firmada Antony Blinken ya se venían realizando movimientos por figuras estadounidenses que son consideradas de buen acceso a la Administración Biden que venían hablando con Maduro y el resto del entorno gubernamental venezolano. Entre ellas, el presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, Gregory Meeks, el exgobernador de Nuevo México Bill Richardson y el director del Programa Mundial de Alimentos, David Beasley.

Todos estos movimientos ya los veníamos analizando desde La Izquierda Diario, pues las negociaciones se daban desde hace varios meses en los entretelones. Es evidente que la nueva coyuntura abierta en América Latina tanto desde el punto de vista de la lucha de clases (como hemos visto con los acontecimientos de la rebelión en Colombia), así como las oscilaciones en la superestructura de la política burguesa latinoamericana (como expresa la elección de Pedro Castillo en Perú y -por derecha- Guillermo Lazo en Ecuador), sin dejar de mencionar lo que acontece en Chile, en Brasil o El Salvador. En síntesis, toda una nueva situación política en el continente.

La Administración Trump confiscó los activos y cuentas líquidas de Venezuela en EE.UU., impuso un bloqueo en el sector petrolero con una prohibición de facto a las importaciones estadounidenses de petróleo venezolano, y sanciones a empresas que establecieran negocios con Venezuela y que al mismo tiempo lo hicieran en Estados Unidos, entre otras medidas.

Rechazar todo tipo de agresiones imperialistas está en el orden del día, así como repudiar las sanciones económicas, que no hacen más que aumentar las penurias de un pueblo que viene sufriendo desde hace muchos años las calamidades que caen sobre sus espaldas, de una de las mayores catástrofes económicas y sociales que haya tenido el país y los ataques antiobreros y antipopulares del Gobierno represivo de Maduro. Hay que ser claros en exigir el fin inmediato de las sanciones imperialistas y la devolución ya al Estado venezolano de todos los bienes confiscados.

En todos estos movimientos que se dan por arriba entre el Gobierno y la oposición con el visto bueno del imperialismo detrás, los trabajadores y el pueblo no tienen absolutamente nada que les pueda favorecer. Todo lo contrario. Si Maduro viene con toda una política de destrucción del salario, la eliminación de conquistas contractuales y un curso privatizador y entreguista, por parte de la oposición de Guaidó como de los otros sectores, así como de los grandes sectores patronales, es avanzar también en el mismo sentido, tal como lo han hecho público, incluyendo el famoso Plan País que levantaran los opositores.

Mientras esta situación sigue abierta el drama nacional de la catástrofe económica y social sigue castigando al pueblo con las grandes calamidades, una situación que ha empeorado con la pandemia. Para el pueblo trabajador se trata de recuperar la capacidad de lucha y organización para resistir a todos los ataques en curso y los que vendrán, y no caer en los cantos de sirenas de estos diálogos y pactos que se llevan a cabo por arriba. Solo un curso de acción independiente frente todas estas variantes políticas, al calor de las peleas que van librando, permitirá sentar las bases para construir organizaciones obreras y políticas con clara independencia de clase.

Milton D'LeónCaracas @MiltonDLeon

Viernes 25 de junio | 23:06

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Biden extiende decreto que considera a Venezuela una amenaza para la seguridad de EE. UU.

El presidente estadounidense, que mantiene las sanciones económicas decretadas por Donald Trump, ha ratificado este miércoles el decreto de Barack Obama de marzo del 2015 que considera a Venezuela “amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”. La saga del intervencionismo de Trump continúa de la mano de Biden.

 

Joe Biden, extendió la duración del decreto de emergencia nacional con respecto a Venezuela, al considerar que la situación en el país “continúa representando una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos”.

El 8 de marzo del 2015, el entonces presidente estadounidense, Barack Obama, emitió una orden ejecutiva en la que implementaba y ampliaba las sanciones que venían siendo aprobadas por el Congreso ya a finales de diciembre del 2014, declarando al mismo tiempo una “emergencia nacional” ante lo que consideraban el “riesgo extraordinario” que supondría la situación de Venezuela para la seguridad de Estados Unidos.

En una carta al Congreso Biden manifiesta que “De acuerdo con esta disposición, he enviado al Registro Federal para su publicación el aviso adjunto en el que se declara que la emergencia nacional declarada en la Orden Ejecutiva 13692 del 8 de marzo de 2015, con respecto a la situación en Venezuela, continuará en efecto más allá del 8 de marzo de 2021″.

La misiva del presidente continúa, “La situación en Venezuela continúa representando una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos. Por lo tanto, he determinado que es necesario continuar con la emergencia nacional declarada en el Decreto Ejecutivo 13692 con respecto a la situación en Venezuela.”

Una declaración de “emergencia nacional” y que un país constituya una amenaza para la seguridad nacional, es un instrumento que le permite al presidente estadounidense, en determinadas circunstancias, ir más allá de lo que haya aprobado el Congreso a la hora de dictar sanciones contra un país.

Todo el mundo sabe que un país del nivel de Venezuela, hundida en una de las mayores catástrofes económica y social, no constituye ninguna amenaza a la seguridad nacional de una de las potencias más importantes del mundo y con el mayor poderío militar del planeta. Que dicho sea de paso en estos momentos se encuentra en una agresión militar directa en Siria realizando la primera intervención militar de la era Biden.

Biden sigue con la política agresiva de Trump, gobierno durante el cual se vio una de las mayores injerencias contra Venezuela llegando incluso a usar la amenaza de una intervención militar en el país. Y su objetivo, con la extensión del decreto ejecutivo de Obama, no busca más que apuntalar a una oposición de derecha en la representación de Guaidó que desde hace ya tiempo, se encuentra en total debacle política y completamente dividida.

Esta extensión del decreto se da luego que el martes el nuevo jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, indicó que continúa considerando a Guaidó como “presidente interino” de Venezuela. Todo esto a través de una videoconferencia entre Blinken y Guaidó.

Sabemos del cinismo y la hipocresía del imperialismo cuando habla de derechos humanos que no pasa de utilizarlo para sus objetivos injerencistas o justificar escaladas para su intervencionismo. Vemos cómo incluso en su propio territorio, en pleno siglo XXI, Biden mantiene los centros de detención para niños migrantes en EE. UU. que son verdaderos campos de concentración, para solo mencionar un ejemplo entre miles de otros.

Jamás les ha interesado la situación del pueblo trabajador de Venezuela, quien es el que sufre en carne propia la más grande violación a sus derechos por parte del Gobierno de Maduro, un régimen autoritario y cuasidictatorial que mantiene decenas de trabajadores presos por luchar además de condenarlos a una de las mayores calamidades con salarios mínimos que no llegan a un dólar mensual.

Basta una demostración para ello. Mientras el pueblo ya sufre una de las mayores penurias y sufrimientos por las políticas antiobreras y antipopulares de Maduro, EE. UU. impone sanciones económicas imperialistas que solo llevan a agravar la situación agobiante. Y para ello no les tiembla el pulso.

Repudiar la política de injerencismo y agresión de Biden con la extensión de los decretos ejecutivos de Obama y la mantención de todas las sanciones económicas mantenidas por Donald Trump que siguen agravando los padecimientos del pueblo, es una cuestión fundamental. El enfrentamiento a Maduro y todas sus políticas autoritarias que violan los derechos democráticos más elementales del pueblo trabajador, no puede pasar por apoyarse en las políticas de la oposición de derecha, que no busca más que ataduras al imperialismo y políticas tan criminales contra los trabajadores como las de Maduro.

Redacción La Izquierda Diario Venezuela

Jueves 4 de marzo | 00:10

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El experimento de qué pasa si un país y un gigante tecnológico chocan: la confrontación entre Facebook y Australia

La red social reacciona con un apagón informativo a la intención del gobierno australiano de hacerle pagar por las noticias que comparten sus usuarios. Los algoritmos han censurado también decenas de páginas del gobierno y la sociedad civil

 

En los últimos tiempos los gobiernos han subido el tono con las multinacionales digitales. La cosa empezó con la manipulación informativa de Cambridge Analytica y los rusos pero siguió con la precarización que impone su economía a escala, con los gastos extra que suponen para los estados, con su ingeniería financiera para pagar menos impuestos, con sus prácticas monopolísticas, con sus algoritmos sesgados o con sus estrategias para mantenernos enganchados.

En ese tira y afloja con las GAFAM (Google, Apple, Amazon, Facebook y Microsoft), Australia ha sido la primera en probar hasta dónde puede estirarse la cuerda antes de romperse. Los resultados preliminares de ese experimento son: 1) a los países no va a serles fácil torcer la voluntad de estas multinacionales; y 2) hay varias y todas son monopolios en sus sectores, por lo que un conflicto con solo una de ellas puede llevar a problemas.

Una exigencia made in Australia

El problema que ha elegido Australia para lanzar el órdago es, curiosamente, una disputa aletargada desde los primeros pasos de Internet: ¿cómo deben remunerar las multinacionales tecnológicas a los medios de comunicación por el uso de sus contenidos en sus plataformas?

Tras años de tregua, parlamentos de todo el mundo han retomado el debate sobre esto. También en España. El dominio de la publicidad digital de Google y Facebook está tan consolidado que ya no hay dudas sobre la necesidad de regulaciones a medida. Las compañías por su parte han aceptado que ha llegado el momento de pagar, después de muchos años usando las noticias como vía para extraer datos sobre los intereses de sus usuarios con los que rellenar sus perfiles publicitarios.

El punto medio donde gigantes digitales y empresas editoras se están encontrando son los acuerdos individuales con cada medio para llevar a cabo esa remuneración, que ya se han firmado en varios lugares del mundo.

El Gobierno y el Parlamento australiano quieren ir un paso más allá: pretenden establecer tasas reguladas por ley a negociar entre las plataformas y los medios. Si no se ponen de acuerdo, entra en acción un organismo de mediación. El problema es que las plataformas no quieren ni oír hablar de estos entes intermediarios, ni en Australia ni en ningún otro lugar. España, por ejemplo, es el único país europeo sin Google News y el motivo es que Google se negó a negociar con un intermediario, una SGAE de la prensa, llamada Cedro. Ante el ultimátum del canon AEDE, la multinacional desactivó el servicio de agregación de noticias. Y así lleva desde 2014.

Australia también quiere que tanto Google como Facebook informen a los editores sobre los cambios que vayan a introducir en los algoritmos, con el fin de que puedan estar preparados de antemano. Estas modificaciones en la forma en la que las tecnológicas muestran la información pueden resultar dramáticas para los medios, que sufren una gran dependencia de la visibilidad que obtienen de Google y Facebook.

Si los entes intermediarios son una línea roja para las plataformas, lo de abrir sus algoritmos a los medios locales australianos y darles en exclusiva una información por la que negocios de todo el mundo –mucho más allá de la industria mediática– estarían dispuestos a pagar millones, a las multinacionales les suena ya a exigencia de otro planeta.

Apagón informativo

Google amenazó con bajar la persiana y abandonar totalmente Australia si esta insistía en sus demandas, aunque finalmente ha llegado a un acuerdo con News Corp., la multinacional editora de un buen número de cabeceras en el país, y con otros medios locales. El trato es similar al alcanzado con editores de Francia, Reino Unido o Brasil y no incluye ninguna cláusula sobre algoritmos.

Facebook, en cambio, ha decidido cortar por lo sano y vetar todos los enlaces de noticias y las páginas de Facebook que publican información para los 16 millones de australianos que usan sus servicios. Antes incluso de que Australia apruebe la ley.

La decisión ha producido un caos informativo este jueves. Un apagón informativo que recuerda a esos que los que protagonizan las dictaduras o cuando se llevan a cabo golpes de Estado como el de Birmania, donde lo primero que se hace es cortar el acceso a las redes sociales. La diferencia es que en esta ocasión ha sido una multinacional la que ha dejado a oscuras a los ciudadanos.

El debate ha trascendido rápidamente de disputa comercial a las libertades fundamentales. "Es extremadamente preocupante que una empresa privada esté dispuesta a controlar el acceso a la información de la que dependen las personas. La acción de Facebook demuestra claramente por qué permitir que una empresa ejerza un poder tan dominante sobre nuestro ecosistema de información amenaza los derechos humanos", ha denunciado Amnistía Internacional, que pide a la empresa de Zuckerberg que "revoque inmediatamente la decisión".

Uno de los aspectos más graves es que la acción de Facebook ha arrasado un gran número de páginas que no son medios de comunicación. El periodista Kevin Ngouyen ha ido recopilando en Twitter los casos en los que los algoritmos han censurado páginas meramente informativas, que se cuentan por decenas. Entre ellos hay páginas oficiales del Gobierno australiano, de sindicatos, de ONG, de asociaciones deportivas, benéficas, de víctimas de violencia de género, metereológicas, de aviso de incendios...

por Carlos del Castillo

18 de febrero de 2021 23:03h

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