Se “enfría” el crecimiento de América Latina, alerta el FMI

La reciente desaceleración de la economía mexicana es parte de una tendencia que afecta a la mayoría de las naciones de América Latina y el Caribe, después de que la región registró en la última década un crecimiento que duplicó las tasas reportadas en los años 80 y 90 del siglo anterior.

 

Un nuevo reporte del Fondo Monetario Internacional (FMI) definió que los datos más recientes sobre el desempeño de la economía de América Latina y el Caribe sugieren que el crecimiento de la región “se está enfriando”, en algunos casos “bastante rápidamente”. Las actuales condiciones de la zona, apuntó, generan “un buen número de preguntas” para los siguientes años.

 

América Latina disfrutó de un fuerte crecimiento de su producto interno bruto (PIB) en la última década, estableció el FMI. La economía de la región creció 4 por ciento al año, casi el doble de la tasa que registró entre 1980 y 1990, apuntó.

 

En el caso de México, como en el de los países de Centroamérica y del Caribe más dependientes de la economía estadunidense, la tasa promedio de crecimiento fue menor al promedio latinoamericano en los últimos diez años. En ese periodo, la economía mexicana avanzó a un ritmo de 2.2 por ciento en promedio anual, según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

 

Mejoras sin precedentes

 

El fuerte crecimiento de Latinoamérica y el Caribe en los diez años pasados estuvo acompañado por la disminución de la desigualdad, la pobreza y los niveles de deuda pública, planteó el FMI. La mejora en los niveles de vida de la región “no tiene precedentes”. En la década pasada, apuntó, el PIB per cápita, una medida general de la distribución del ingreso, aumentó más de 30 por ciento, casi dos veces más rápido que en décadas anteriores.

 

En los últimos diez años, abundó, el crecimiento promedio de América Latina mostró “importantes diferencias” a nivel subregional. Por un lado, los países exportadores de materias primas de América del Sur, como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, tuvieron un crecimiento económico promedio de 4.5 por ciento en promedio anual. En cambio, México, los países de América Central y los del Caribe fueron “mucho menos boyantes”, con un incremento de su PIB que, en promedio, fue de 2.5 por ciento anual en el periodo, agregó.

 


América del Sur se benefició en la última década del incremento “sin precedente” en los precios de materias primas. Más aún, los países con mayor integración financiera, como Brasil, Chile, Colombia, Perú y Uruguay, también se vieron favorecidos por las mejores condiciones financieras externas.

 

Los países más al norte, como México y los de Centroamérica, que tienen vínculos más estrechos con las economías avanzadas, fueron golpeados con más fuerzas por la crisis financiera internacional que estalló en el otoño de 2008 “y el mediocre desempeño posterior” de la economía de Estados Unidos y las naciones de la eurozona, agregó.

 

La desaceleración de la economía latinoamericana se ha expresado en varios países. México, la segunda economía más importante de la región, crecerá este año 1.8 por ciento, según el gobierno, la mitad de lo previsto a comienzos de año. Brasil, la mayor economía regional, tendrá un repunte este año de 2.5 por ciento, menor al 3 por ciento esperado inicialmente, según la más reciente proyeccción de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. En junio pasado, el FMI revisó de 3.8 a 3.4 por ciento su previsión de crecimiento del PIB de América Latina y el Caribe para este año.

 

Bajo las actuales condiciones de desaceleración económica se abren varias interrogantes respecto de la economía latinoamericana, consideró el FMI. “¿Es temporal? Cuando las condiciones financieras internacionales se normalicen y el precio de las materias primas se estabilice, ¿continuará Sudamérica logrando las altas tasas de crecimiento recientes? ¿Por qué el desempeño de México, Centroamérica y el Caribe fue peor que el de los países sudamericanos? y ¿lograrán ponerse al día?”

 

Las señales de que la economía de China, que se convirtió en el segundo socio comercial de América Latina después de Estados Unidos, se está desacelerando, “sólo añaden preocupaciones respecto de las perspectivas de crecimiento para América Latina”, apuntó.

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Sábado, 27 Julio 2013 06:58

La década ’00

La década ’00

La década ’00 fue la mejor de las últimas tres para América latina y el Caribe. La del ’80 fue considerada pérdida, la del ’90 estuvo dominada por la inestabilidad financiera y la primera del nuevo siglo ha sido apreciada como ganada en términos de disminución de la pobreza e indigencia y en mejoras en la distribución del ingreso. Así se desprende del más reciente documento de la Cepal presentado el miércoles pasado en Santiago de Chile, sede del organismo dependiente de las Naciones Unidas. Los meses previos a elecciones no es el período para esperar análisis desapasionados sobre tendencias estructurales de la economía debido a la exacerbación del discurso político. El caso argentino es particular debido a que la disputa mediática-política ha configurado un escenario de tensión permanente, lo que ha derivado en la agudización de esa característica de procesos electorales. Este rasgo del debate desordena la evaluación de ciclos económicos y su comprensión para precisar la dimensión de los avances como también de la agenda pendiente. Ante la prédica abrumadora y constante acerca de que poco y nada se ha mejorado en términos sociales, e incluso de equiparar la actual situación a la vigente en décadas anteriores, el informe de la Cepal es un aporte para contrarrestar la soberbia de los promotores de la ignorancia, nostálgicos de los noventa que pretenden el olvido de su pasado. El documento se ocupa de América latina y el Caribe en su conjunto, pero en ese análisis se filtra que el recorrido de Argentina en cuestiones sociales, reparto de la riqueza y tasa de crecimiento económico ha sido uno de los más destacados en la región durante la última década.

 

La edición número 65 del Estudio Económico de América Latina y el Caribe del bienio 2012-2013 tiene como subtítulo “Tres décadas de crecimiento desigual e inestable”. En la primera parte se ocupa de las perspectivas de crecimiento de la región estimando que crecerá 3 por ciento este año, tasa similar a la registrada en el anterior. La Cepal señala que el retroceso en el crecimiento con respecto a la última proyección (3,5 por ciento en abril pasado) se debe a la baja expansión de Brasil y de México, y a que varios países que venían creciendo a tasas elevadas, como Chile, Panamá y Perú, muestran una desaceleración de su actividad económica en los últimos meses. El documento anual preparado por la División de Desarrollo Económico de la Cepal dirigido por Juan Alberto Fuentes tiene una segunda parte que aborda las políticas macroeconómicas vinculadas con el crecimiento entre 1980 y 2012. Concluye que la iniciada a partir de 2000 es ganada porque “en el entorno externo de la región se produjeron cambios muy pronunciados que se tradujeron en períodos sostenidos de crecimiento”. El informe destaca que el crecimiento del PIB de la Argentina a una tasa del 8,5 por ciento ha sido el más alto de la región entre 2003 y 2008.

 

En la cuestión social, la Cepal señala que “la desigualdad de ingresos dentro de los países –medida a través del coeficiente de Gini–, así como la pobreza, aumentaron y luego comenzaron a reducirse en la mayor parte de ellos en la última década”. El informe dice que las décadas de 1980 y 1990 fueron adversas en términos distributivos, pues la concentración del ingreso aumentó en doce países, incluidas las tres mayores economías (Brasil, Argentina y México). Lo define como un período de crisis, crecimiento inestable e inflación y desempleo elevados. A partir de 1998, y con mayor fuerza en la década que siguió, la concentración del ingreso comenzó a ceder, de tal modo que entre 2000 y 2011 el coeficiente de Gini se redujo en trece países. Menciona que dos de los países preferidos por la ortodoxia, Colombia y Chile, que también fueron beneficiados por ganancias de sus términos de intercambio, crecieron a tasas significativas y tuvieron tasas de inflación inferiores a un dígito, pero “no exhibieron tendencias claras a una menor concentración del ingreso en esos años”.

 

La Cepal menciona que la dinámica de la distribución del ingreso y la reducción de la pobreza en el período que va de 2003 a 2011 estuvo marcada por avances en el mercado de trabajo, transferencias hacia los hogares y cambios institucionales. Contribuyeron a la mejora de la distribución del ingreso el aumento del empleo de calidad y el incremento de las remuneraciones medias, que beneficiaron proporcionalmente más a los miembros de hogares de menores ingresos. También la sustancial recuperación del mercado laboral asociado al importante crecimiento económico, y además las políticas de transferencias a los hogares de menores ingresos, de salario mínimo y de fomento de la formalización laboral.

 

Pese a estos avances, la región continúa siendo altamente desigual en términos de la distribución del ingreso: el 10 por ciento más rico de la población concentra el 32 por ciento de los ingresos totales, mientras que el 40 por ciento más pobre sólo percibe el 15 por ciento.

 

Las mejoras distributivas contribuyeron a uno de los logros recientes más relevantes de América latina y el Caribe: la reducción de la incidencia de la pobreza, que fue generalizada entre los países, aunque de magnitud desigual, apunta la Cepal. “La década de 1980 fue la década perdida en la región no solamente en términos económicos, sino también en cuanto a la evolución de la pobreza”, recuerda el informe. Al final de la década, la tasa de pobreza en América latina había pasado del 40,5 al 48,4 por ciento, casi uno de cada dos latinoamericanos era pobre, al mismo tiempo que el porcentaje de indigentes se había incrementado del 18,6 al 22,6 por ciento. En términos absolutos, esto significó que en 1990 la cantidad de pobres alcanzara los 200 millones y de indigentes, los 93 millones. “En un contexto de deterioro del bienestar, la política de restricciones fiscales para enfrentar la crisis de la deuda agravó la situación social”, explica.

 

Para panegiristas de la década del noventa, la Cepal observa que el período comprendido entre 1990 y 2002 se caracterizó por una disminución parcial de la incidencia de la pobreza como resultado de un crecimiento económico levemente más alto que en la década anterior, pero inestable y afectado por fuertes crisis en los países de la región de mayor tamaño relativo. En cambio, en la década siguiente, marcado por el auge del ingreso nacional disponible en un contexto externo favorable en los términos del intercambio, la mayoría de los países de la región experimentaron una reducción de los niveles de pobreza e indigencia. “La expansión económica se tradujo en un significativo aumento de los niveles de empleo, lo que, junto con un moderado crecimiento de los ingresos laborales reales, redundó en un incremento de los ingresos medios de los hogares. Esto a su vez contribuyó a la reducción de la pobreza y la indigencia, en conjunto con políticas de transferencias a los hogares más pobres”, destaca la Cepal.

 

Esas políticas se reflejaron en una caída de la tasa de pobreza de América latina de casi un 25 por ciento y de la tasa de indigencia de un 33 por ciento. En ambos casos, las tasas de 2008 fueron inferiores a las registradas en 1980. La reducción de la pobreza y la indigencia en ese período se concentró principalmente en las áreas urbanas, revirtiendo el proceso de aumento en estas zonas que se había producido en períodos anteriores. La Cepal no ignora que la crisis financiera mundial de 2008 y 2009 afectó el crecimiento económico, pero pondera que gracias a varios factores, entre los que menciona el aumento de los salarios reales, las políticas contracíclicas aplicadas en muchos países y la rápida recuperación del crecimiento, la pobreza no aumentó en la región y en los años posteriores su trayectoria decreciente se mantuvo, “de tal modo que su incidencia alcanzó un nivel estimado del 28,8 por ciento en 2012”. Es el valor más bajo de toda la serie desde 1980. En línea con esa tendencia en lo que va de la década ’10 del nuevo siglo, el desafío es su continuidad y profundización. La Cepal destaca a la Argentina junto a Ecuador, Venezuela, Honduras, Nicaragua, Colombia y México como los países que alcanzaron las mayores reducciones de las tasas de pobreza e indigencia.

 

En materia de reparto de la riqueza y de la cuestión social puede decirse que falta mucho o que se pudo haber hecho mucho más, pero que la situación es igual o peor que en las décadas del ’80 y ’90 y, por lo tanto, definir a la última como “desperdiciada” o “malograda” es un reflejo de desprecio a quienes pudieron dejar atrás la pobreza y la indigencia.

 


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Miércoles, 10 Julio 2013 06:33

La economía mundial a un pasó más lento

La economía mundial a un pasó más lento

El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó a la baja sus estimaciones de crecimiento económico para 2013. Al pobre desempeño de Estados Unidos y la prolongada recesión en Europa, el Fondo sumó en su diagnóstico de julio la desaceleración de los países emergentes. Desde el estallido de la crisis financiera y a pesar de las recomendaciones del FMI para aplicar políticas fiscales y monetarias contractivas, las economías emergentes fueron el motor del crecimiento global. Sin embargo, la tracción que imponían a la economía China, India, Rusia y América latina se debilitó.

 

Las propuestas del organismo multilateral para recuperar la vigorosidad en esas regiones estratégicas se limitan a la baja de las tasas de interés y a “modernizar los marcos de regulación y supervisión”. Si bien la actualización del documento “Perspectivas de la Economía Mundial” no insistió con las tradicionales recetas de ajuste para los países emergentes, sí las reclamó para países de la Zona Euro como España.

 

“La economía mundial está creciendo con más lentitud de lo esperado y los riesgos se están agudizando sobre todo en los mercados emergentes”, advirtió ayer el FMI. El organismo que no pudo prever la crisis y cuyas recomendaciones de política agudizaron la recesión global y profundizaron las tensiones sociales estima que el crecimiento será 3,1 por ciento en 2013 y 3,8 por ciento en 2014, una revisión a la baja de 0,25 de punto porcentual respecto del informe de Perspectivas presentado en abril. “El desempeño inferior a lo previsto en el primer trimestre del año se debió al crecimiento decepcionante en las economías de mercados emergentes, la agudización de la recesión de la Zona Euro y la lentitud inesperada de la expansión estadounidense”, sostuvo en un comunicado el Fondo.

 

El documento que difundió ayer el organismo conducido por la francesa Christine Lagarde apunta con especial énfasis hacia China, India, Brasil, Rusia y el resto de las economías emergentes para explicar la desaceleración. “El considerable debilitamiento de la demanda interna y el enfriamiento del crecimiento en varias economías de mercados emergentes de importancia crítica” son para el FMI los factores más relevantes al momento de revisar a la baja las proyecciones de crecimiento globales.

 

Para el Fondo, en 2013 las economías de mercado emergente crecerán un cinco por ciento, una rebaja de 0,3 punto porcentual frente a la última estimación difundida por el organismo. En China, uno de los principales socios comerciales de Argentina, el crecimiento promediará 7,8 por ciento en 2013, 0,3 punto menos que en la proyección de abril, y continuará desacelerándose el próximo año.

 

El crecimiento en el resto de los denominados Brics –Brasil, Rusia, India y Sudáfrica– también fue recortado entre 0,25 y 0,75 punto porcentual. Según vislumbran los técnicos del FMI, la economía del país vecino crecerá solamente 2,5 por ciento en 2013 y 3,2 por ciento en 2014. La última estimación para Argentina realizada en abril sostiene que la actividad económica aumentará 2,8 por ciento, significativamente por debajo de las proyecciones del Gobierno y los datos difundidos por el Indec en lo que va del año.

 

El “decepcionante” crecimiento emergente es para el FMI “consecuencia de estrangulamientos de la infraestructura y otras limitaciones de la capacidad, desaceleración del crecimiento de la demanda externa, disminución de los precios de las materias primas, inquietudes en torno de la estabilidad financiera y, en algunos casos, debilitamiento de las políticas de apoyo”. El Fondo no reclama mayores inversiones públicas para superar los problemas en la infraestructura o la dependencia de las exportaciones de los commodities sujetas a las volátiles cotizaciones en el mercado financiero, sino que advierte que como consecuencia de esa desaceleración los países emergentes tendrán menores recursos presupuestarios.

 

“El panorama para muchos países exportadores de materias primas (incluidos los países del grupo Brics) también ha empeorado debido a la disminución de los precios de las materias primas”, sostiene el informe, aunque ayer la soja volvió a rozar los 600 dólares la tonelada y otros bienes como el petróleo se mantienen en niveles históricamente elevados.

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Lunes, 06 Mayo 2013 06:03

Algo huele mal en Brasil

Algo huele mal en Brasil

Bancos y consultoras brasileñas comenzaron a revisar a la baja las previsiones de crecimiento económico del país vecino para este año, luego de que el viernes se conociera que la industria brasileña registró una caída interanual de 3,3 por ciento en marzo, según informó ayer el diario Fohla de Sao Paulo. Ahora se prevé un crecimiento anual del PBI que oscila entre 2 y 2,8 por ciento, según la consultora, aunque lo que más preocupa es la tendencia a la baja, que podría profundizarse. En el gobierno nacional están pendientes de Brasil, pues si se estaca o sigue creciendo a cifras muy bajas, será difícil esperar una fuerte recuperación de la economía argentina.

 

El banco Bradesco redujo la estimación de crecimiento de Brasil para este año de 3,5 a 2,8 por ciento y de 4 a 3,5 por ciento para 2014. “Nuestra revisión estuvo influenciada por la reciente incorporación de los resultados de la actividad económica más débiles”, destacó el informe de Octavio de Barros, director de Investigación y Estudios económicos del banco. La consultora Tendencias, por su parte, proyectaba en diciembre una expansión de 1,1 para el primer trimestre que redujo a 0,8 y una mejora anual de 2,2 que recortó a 2 por ciento. También corrigió sus pronósticos la consultora LCA. La proyección del primer trimestre bajó de 1,3 a 1,2 por ciento y la de todo el año de 2,8 a 2,6 por ciento. Por último, el Banco Itaú informó que también revisará sus pronósticos a la baja, pero todavía no lo hizo.

 

El retroceso de la industria brasileña es uno de los factores que más influye en las revisiones. En el trimestre se contrajo 0,5 por ciento interanual y tiene una participación del 25 por ciento en el PBI que el instituto de estadísticas IBGE divulgará a fines de este mes. La industria alimentaria tuvo el mayor peso negativo en el resultado, con una caída acumulada de 4 por ciento en los dos últimos meses de la encuesta, fundamentalmente debido a la caída de las exportaciones.

 

Para Argentina es una mala noticia porque en los últimos años construyó una alianza estratégica con Brasil no sólo desde el punto de vista político sino también económico. Por lo tanto, un freno de su principal socio regional afectará las exportaciones nacionales, fundamentalmente de autos y alimentos, sumando una complicación adicional al momento de alcanzar el objetivo de los 10.000 millones de dólares de superávit comercial anual.

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La estrategia económica actual apunta al vacío

El camino emprendido para sortear una crisis económica que se ha extendido por varios años y llevado a la calle a millones de trabajadores alrededor del mundo, apunta al vacío. “Por todos lados se habla de buscar mayor crecimiento. Más y más crecimiento”, expone Robert Costanza, profesor en la Universidad Nacional de Australia, y uno de los autores más citados en la discusión sobre economía y medio ambiente.

 

“La pregunta que debemos hacernos es qué tipo de crecimiento se quiere. A través de la visión convencional, lo que se busca es un mayor crecimiento del producto interno bruto. Pero plantear sólo eso tiene efectos negativos colaterales”, dice el especialista, de visita en México, en una entrevista con La Jornada.

 

Costanza ha impulsado en el debate económico la introducción de términos como “capital natural” y “capital social”, que buscan contribuir a nuevas formas de medición de la economía, no sólo en términos de crecimiento, sino también de desarrollo y bienestar de las personas. “No se trata de oponer el medio ambiente al crecimiento y la creación de empleos, sino de entender la forma en que están interconectados”, dice.

 

Las investigaciones transdiciplinarias emprendidas por Constanza integran el estudio de los seres humanos y el resto de la naturaleza para tratar temas no sólo académicos, sino también en aspectos concretos de políticas públicas y gestión de recursos, desde pequeñas cuencas de agua a sistemas globales.

 

El experto, quien estuvo en México para participar en el cuarto Congreso Mexicano de Ecología, realizado la semana pasada en Villahermosa, Tabasco, es cofundador y ex presidente de la International Society for Ecological Economics y, entre otras ocupaciones académicas y de investigación, dirige Solutions, una publicación poco usual en la que se tratan temas académicos con un lenguaje accesible.

 

La discusión que impulsa Costanza –al igual que otros estudiosos en varias partes del mundo– ha encontrado expresiones prácticas. El gobierno francés del ex presidente Nicolás Sarkozy auspició una iniciativa en la que varios expertos trabajaron en encontrar una forma de medir el bienestar, y no sólo el crecimiento del producto interno bruto, para determinar el desempeño de la actividad productiva, relata.

 

Hace tiempo ya que en Bután se acuñó el término “felicidad bruta interna”, en contraposición al de producto interno bruto, en un país en que la medición convencional arrojaba una economía empobrecida, pero que no tomaba en consideración la relación entre desarrollo material y espiritual, el desarrollo sostenible, la conservación y los valores culturales, cuenta.

 

El producto interno bruto expresa la forma en que aumenta el valor de la producción de bienes y servicios en una economía, pero no refleja el bienestar de la población, plantea, al exponer el punto al que desea llevar la discusión sobre la interrelación entre la economía y el límite que existe al aprovechamiento de los recursos naturales.

 

–La crisis económica se extiende ya por varios años y la prioridad de los gobiernos se centra en estabilizar al sistema financiero, luego restablecer el crecimiento y la generación de empleos. ¿Cuál es la importancia de incorporar a la discusión la relación entre economía y medio ambiente?

 

–Es un tema clave. La pregunta es, exactamente, que tipo de crecimiento se quiere. A través de una visión convencional, se busca que el producto interno bruto (el valor de los bienes y servicios producidos por una economía) crezca. Pero eso tiene efectos negativos colaterales. El PIB es un indicador, pero hay otros que nos muestran más sobre el progreso de una sociedad, como la distribución del ingreso. Si el PIB crece no significa automáticamente que hay una mejor distribución de la riqueza, que es muy importante y contribuye al bienestar. Eso es mejor que sólo mirar el PIB

 


Si el mundo está en crisis económica, la crisis es mayor si a la situación se añaden las cuestiones relacionadas con la sostenibilidad del crecimiento, asegura.

 

En los planteamientos de Costanza se identifican varios tipos de capital. Al menos cuatro:

 

El capital construido: edificios, maquinaria, infraestructura de transporte y el conjunto de artefactos y servicios necesarios para satisfacer necesidades relacionadas con la vivienda, la movilidad y comunicaciones.

 

Pero está también el capital natural, representado por el medio ambiente y su biodiversidad que, en combinación con los otros tres tipos de capital proveen bienes y servicios del ecosistema. Los beneficios para el ser humano provienen de los ecosistemas. Este tipo de servicios son indispensables para la regulación del clima, suministro de agua y alimentos, combustibles o materias primas.

 

Se añaden el capital social y cultural, que es la red de relaciones personales, herencia cultural, arreglos institucionales, reglas, normas y valores que facilitan la interacción humana y la cooperación entre las personas.

 

El complemento a las tres categorías anteriores es el capital humano, no en la forma en que lo conciben los economistas de derecha (empleados que deben incrementar constantemente su productividad), sino en el sentido de valorar los seres humanos y sus atributos, incluida su salud física y mental, conocimientos y otras capacidades que permiten a las personas ser miembros productivos de una sociedad.

 

–¿De qué manera se involucran estos conceptos en la vida cotidiana?

 

–Se trata de reconocer que el mundo natural contribuye al bienestar en diferentes maneras. Es la relación entre la gente. No se trata de oponer la creación de empleos a la protección del ambiente, por ejemplo, sino de entender en qué manera están interconectados los sistemas naturales, los diferentes tipos de capital.

 

Costanza es coautor de un reporte a las Naciones Unidas para la conferencia Río+20, realizada el año pasado en la ciudad brasileña de Río de Janeiro. En la entrevista, el especialista cita ese informe, en el que se destaca la relevancia de incorporar a la discusión sobre el diseño de la política económica las diferentes concepciones que propone sobre el capital.

 

Los activos sociales, humanos y materiales dependen “enteramente” del mundo natural y el capital natural es por tanto no sustituible, plantea el experto en ese informe. La sostenibilidad depende de vivir de los rendimientos generados por ese capital sin devastarlo.

 

Como plantea, los tradicionales conceptos y modelos económicos fueron desarrollados para un mundo relativamente poco poblado, diferente al actual en el que la actividad humana está alterando sustancialmente el sistema ecológico.

 

“Si vamos a crear una prosperidad sostenible, si buscamos mejorar el bienestar humano y la equidad social, al tiempo que se reducen los riesgos ambientales, se requiere una nueva visión de la economía y de su relación con el entorno, que esté mejor adaptada a las condiciones que se enfrentan actualmente”, se establece en el reporte.

 

Lo explica Costanza en la entrevista. La idea detrás de estos planteamientos es “construir puentes” entre la actividad productiva, la gente, los mercados, el medio ambiente. En encontrar la forma de que el crecimiento sea sostenible, genere bienestar y equidad. “Es el futuro deseable”, resume.

 

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En marzo de 1972, en respuesta a una petición de un think-tank con sede en Zurich (Suiza) –el Club de Roma-, investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) publicaban The Limits to Growth, un informe que establecía un modelo de las posibles consecuencias de mantener el crecimiento económico a largo plazo. Al publicarse la última edición [francesa] de Limites à la croissance (Rue de l´Echiquier, colección “Initial(e)s DD, 2012), su primer autor, el físico norteamericano Dennis Meadows, de 69 años de edad, responde a Le Monde.

 

¿Qué balance hace usted del informe de 1972?

En primer lugar, no era un buen título. Todo científico comprende que hay límites al crecimiento de la población, del consumo energético, del PIB, etc. Las cuestiones interesantes estriban más bien en saber lo que causa este crecimiento y cuáles serán las consecuencias de toparse con los límites físicos del sistema.

Sin embargo, la idea común sigue siendo que no hay límites. Y cuando demuestras que los hay, te responden generalmente que no es grave, porque nos acercaremos a ellos de manera tranquila y ordenada para detenernos suavemente gracias a las leyes del mercado. Lo que demostramos en 1972, y sigue siendo válido cuarenta años después, es que esto no es posible: franquear los límites físicos del planeta conduce al hundimiento.

Con la crisis financiera, se ve el mismo mecanismo de franquear un límite, el del endeudamiento: y se ve que las cosas no suceden tan tranquilamente.

 

¿Qué entiende usted por hundimiento?

La respuesta técnica es que el hundimiento es un proceso que implica un “bucle de retroacción positiva”, es decir, un fenómeno que refuerza aquello que lo provoca. Por ejemplo, en Grecia: la población pierde su confianza en la moneda. Retira, por tanto, los fondos de sus bancos y, por tanto, se debilitan los bancos, por lo cual la gente retira todavía más dinero de los bancos, etc., lo que lleva al hundimiento.

Se puede dar una respuesta que no sea técnica: el hundimiento caracteriza a una sociedad que tiene cada vez menos capacidad de satisfacer necesidades elementales: alimentación, sanidad, educación, seguridad.

 

¿Se ven signos tangibles de este hundimiento?

Algunos países ya están en esa situación, como Somalia, por ejemplo. Del mismo modo, la “primavera árabe”, que se ha presentado un poco en todas partes como solución a los problemas, no es en realidad más que el síntoma de problemas que nunca se han resuelto. A estos países les falta agua, deben importar sus alimentos, su energía, todo eso con una población que aumenta. En otros países, como los Estados Unidos, andan menos cerca del hundimiento, pero están en esa vía.

 

¿El crecimiento mundial va, por tanto, a detenerse ineluctablemente?

El crecimiento va a detenerse en parte en razón de la dinámica interna del sistema y en parte en razón de factores externos, como la energía. La energía tiene una influencia muy grande. La producción petrolera ha pasado su pico y va a comenzar a descender. Ahora bien, no hay substituto rápido del petróleo para los transportes, para la aviación…Los problemas económicos de los países occidentales se deben en parte a los elevados precios de la energía.

En los próximo veinte años, entre hoy y 2030 veremos más cambios de los que ha habido en un siglo, en la política, en el medio ambiente, la economía, la técnica. Los problemas de la zona euro no representan más que una pequeña parte de lo que vamos a ver. Y estos cambios no se llevarán a cabo de manera pacífica.

 

Sin embargo, China mantiene un elevado crecimiento…

Desconozco cuál será el futuro de China. Se engaña la gente que dice que, con un crecimiento de un 8% a un 10% anual, China será el país dominante en veinte años. Es imposible hacer que dure este género de crecimiento. En los años 80, Japón mantenía este tipo de ritmo y todo el mundo decía que dominaría el mundo. Desde luego, no ha pasado eso, se ha detenido. Y se detendrá en el caso de China. Una razón por la que el crecimiento es fortísimo en China es la política del hijo único, ha cambiado la estructura de la población de manera que ha cambiado la proporción entre la mano de obra y los que dependen de ella, es decir, los jóvenes y los viejos. Durante un periodo que va a durar hasta cerca de 2030, habrá un aumento de mano de obra. Y luego se detendrá.

Además, China ha deteriorado considerablemente su medio ambiente, particularmente sus recursos hídricos, y los impactos negativos del cambio climático sobre el país serán enormes. Algunos modelos climáticos sugieren así que en el horizonte de 2030 podría ser poco menos que imposible cultivar cualquier cosa en las regiones que proporcionan actualmente el 65% de las cosechas chinas… ¿Qué cree usted que harán entonces los chinos ? ¿Que se quedarán en casa sufriendo ellos solos el hambre ? ¿O que irán hacia el norte, hacia Rusia? No sabemos cómo reaccionará China a este género de situación.

 

¿Qué consejo les daría a François Hollande, Angela Merkel o Mario Monti?

Ninguno, porque les importa un bledo mi opinión, pero supongamos que yo fuera un mago: la primera cosa que haría sería alargar el horizonte de tiempo de los hombres políticos. Para que no se pregunten qué hacer de aquí a las próximas elecciones sino que se pregunten: "Si hago esto, ¿qué consecuencias tendrá en treinta o cuarenta años ?" Si amplía el horizonte temporal, es más probable que la gente empiece a comportarse de un modo bueno.

 

¿Qué piensa usted de la “política de crecimiento” en la zona euro?

Si tu única política se funda en el crecimiento, no querrás oír ni hablar del fin del crecimiento. Porque eso significa que tienes que inventar algo nuevo. Los japoneses tienen un proverbio interesante: "Si tu única herramienta consiste en un martillo, todo se parece a un clavo". Para los economistas, la única herramienta es el crecimiento y todo se asemeja por tanto a una necesidad de crecimiento.

Igualmente, los políticos son elegidos para poco tiempo. Su propósito consiste en parecer buenos y eficaces durante su mandato; no se preocupan de lo que pasará después. Justo por eso se tienen tantas deudas: se pide prestado sobre el futuro, para tener beneficios inmediatos, y cuando se trata de devolver la deuda, quien la he contraído ya no se ocupa de las cosas.

 

Declaraciones recogidas en mayo de 2012 por Hervé Kempf y Stéphane Foucart, periodistas de Le Monde.

Dennis L. Meadows (1942) es profesor emérito de la Universidad de Nueva Hampshire, presidente del Laboratory for Interactive Learning, y coautor con Donella H. Meadows, Joergen Randers y William W. Behrens III del celebérrimo Informe al Club de Roma, Los límites del crecimiento. En 2004 se publicó una versión actualizada Los límites del crecimiento: 30 años después (Galaxia Gutenberg, Madrid, 2004).

Fuente: http://www.lemonde.fr/planete/article/2012/05/25/la-croissance-mondiale-va-s-arreter_1707352_3244.html

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón
 


 

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Límites del crecimiento

Álvaro Sanabria Duque

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Lunes, 04 Junio 2012 06:25

La fiebre del gas de pizarra

La fiebre del gas de pizarra
Juzgando por la manera en que los políticos y la industria nos hablan del gas de pizarra (o de esquistos –shale gas), éste se vislumbra como una solución a todos los males: falta de crecimiento, desempleo, hasta el cambio climático.


Pero la “fiebre del gas” que contagia al mundo en realidad apunta a distraernos de los problemas reales como la crisis estructural del capitalismo y el calentamiento global que ya (¿casi?) se nos fue de las manos, pretende seguir con el business as usual y más que solucionar, genera una serie de problemas nuevos.


Las experiencias de su extracción mediante la destructiva fractura hidráulica (fracking) en Estados Unidos y la postura de Europa hacia sus reservas (tratadas ya en columnas pasadas: La Jornada, 18/12/11 y 29/12/11) son también de mayor relevancia para México.


Según las estimaciones de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (AIE) de abril de 2011, México puede poseer unos 681 billones de pies cúbicos de este gas, cuartas reservas mundiales, detrás de China, Estados Unidos y Argentina. Sus depósitos están localizados en la región de Sabinas y Burgos, entre Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.


Aunque los pronósticos de Pemex son inferiores (entre 250 y 450 bpc), y aunque por ahora hay sólo dos pozos en operación (Reporte de Actividad Exploratoria de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, marzo de 2012) y para la extracción del gas pizarra en una región se necesitan cientos –o sea aún no hay pruebas físicas para respaldar las cifras estratosféricas, ni hablar de la rentabilidad, son estimaciones y cada uno puede hacer los suyos, me dice Antonio Gershenson– los funcionarios gubernamentales ya se contagiaron con la “fiebre”: su explotación que tal vez arrancará en unos dos o tres años, “atraerá inversiones de hasta 10 mil millones de dólares anuales”, “generará durante los próximos 15 años 1.5 millones de empleos”, “garantizará el suministro de gas durante 94 años” e “impulsará el crecimiento hasta en un punto porcentual del PIB” (La Jornada, 25/10/11, 18/11/11 y 16/05/12).


Conozco este discurso. Según los mismos cálculos de la AIE hechas, como en México, a base del análisis geológico, no de perforaciones, Polonia iba a tener unos 187 bpc del gas de pizarra, supuestamente las mayores reservas en Europa. Los políticos animados por Estados Unidos empezaron el cuento: “seremos segunda Noruega”, “reduciremos las emisiones de CO2” (cambiando el carbono por el gas natural), “tendremos combustible para el crecimiento”, “millones de empleos”, “gas por 300 años” y todas las maravillas del mundo, junto con la independencia energética de Rusia.


Pero a finales de marzo el Instituto Polaco de Geología publicó un estudio más detallado, diciendo que las reservas podrían ser entre 12 y 27 bpc, o sea 10 veces menores (sic) y los sueños de ser una potencia se esfumaron junto con los “empleos”. De la nube del gas estuvimos de vuelta otra vez en la tierra (en fin no es poco, pero es sólo otra estimación a verificar).


Mientras tanto Francia y Alemania dijeron que por ahora no tocarán sus reservas. Bulgaria, donde los campesinos y ecologistas temían que el fracking contaminara el suelo y el agua e invocaban la soberanía alimentaria por encima de la energética, anunció un moratorio al gas de pizarra. También Rumania.


Cada país lo hizo según sus intereses energéticos (la UE no tiene una política común hacia el gas de pizarra). Pero también mirando a Estados Unidos, el único país que lo explota a escala industrial. Si bien los precios del gas natural cayeron bastante allá, el costo ambiental es alto, una realidad a menudo negada por las autoridades y el lobby pro-gas (fracking consume y contamina millones litros de agua, envenena los mantos acuíferos y el suelo y puede causar temblores).


¡Pero hay buenas noticias! Gracias al mayor uso del gas natural en generación de energía Estados Unidos lograron reducir sus emisiones de CO2 en este rubro (Financial Times, 23/05/12). Sólo quisiera ver los estudios de cuánto metano –más dañino que CO2– se liberó a la atmósfera de casi medio millón de pozos del gas de pizarra en todo el país. Ni hablar de que es justamente el gas barato que permite la extracción de petróleo de las arenas bituminosas, el hidrocarburo más sucio que hay.


Mike Davis haciendo una revista global en el contexto de la crisis, recordaba que Marx culpaba a la “fiebre del oro” de California por apaciguar el ciclo revolucionario de los 40 del siglo XIX, al ofrecer un extra estímulo monetario al comercio mundial. Según Davis hoy los BRICS, son una nueva California (New Left Review, noviembre-diciembre 2011).


El gas de pizarra se inscribe en esta ecuación. Sólo falta que China con sus reservas más grandes (1.275 bpc) y el resto de los países del grupo, cada uno con cantidades significantes, hagan sus apuestas (aunque con esto de las estimaciones sobre las reservas del gas nunca se sabe y que tan fuerte es China tampoco).


Pero la “fiebre del gas de pizarra” ya cumple un papel “contra-revolucionario”, creando una ilusión de una solución (falsa) a la crisis. (All we need is growth!) Además aprovecha su contexto para convencer a la ciudadanía a aceptar una tecnología sucia y riesgosa, lo que en otro momento resultaría mucho más difícil.


Por Maciek Wisniewski, periodista polaco

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El Fondo Monetario Internacional advirtió que los países emergentes seguirán creciendo en los próximos años más que los desarrollados pero "el ritmo es más rápido del que algunas economías están preparadas para manejar". El director del Departamento del Hemisferio Occidental del organismo, Nicolás Eyzaguirre, afirmó que "el gran problema es el sobrecalentamiento y no nos escuchan demasiado. Estamos entrando en un territorio peligroso".

Según el informe "Perspectivas económicas: Las Américas. Atentos al sobrecalentamiento", presentado por el martes en la capital de México, conviene que los gobiernos tomen medidas para equilibrar el rápido crecimiento de los últimos años. "Claramente en las economías del sur ya hay síntomas de sobrecalentamiento, aunque incipientes", afirmó Eyzaguirre, ex ministro de Hacienda del ex presidente chileno Ricardo Lagos.

En su informe el FMI sostiene que aunque el crecimiento se ha moderado con respecto a las tasas del año pasado, "aún se sitúa por encima de la tasa de crecimiento potencial". La organización estima que la región crecerá 4,75 por ciento este año contra 6 del 2010. El crecimiento de América latina está siendo impulsado por los "vientos de cola" de los altos precios de las materias primas, sobre todo por la demanda asiática, que el FMI cree que se mantendrá en los próximos tres o cuatro años, y las favorables condiciones de financiamento externo.

Estos factores no tienen precedentes en el último medio siglo y, sin embargo, el riesgo de que "no podamos manejar el timón es más alto que nunca", consideró Eyzaguirre. El FMI alerta en primer lugar de una incipiente inflación por factores relacionados con la demanda y los recientes aumentos de precios de los alimentos y la energía. Para contener esas presiones inflacionarias, la institución cree que "se necesitarán nuevos aumentos de las tasas" de interés. Otros desafíos son el aumento de los déficits y un crecimiento superior de las importaciones sobre las exportaciones "incluso en las economías que se benefician del alza de los precios de exportación de las materias primas", señaló.

El FMI también llama la atención sobre el aumento del endeudamiento externo, sobre todo de las empresas, por lo que los precios de los activos "comienzan a mostrar signos de burbujas". Por países, Eyzaguirre alabó las recientes políticas macroeconómicas de México y mostró inquietud por la evolución de algunas naciones suramericanas. "La recuperación mexicana parece claramente más balanceada que la de Brasil, Perú o Chile, pero en parte se debe a que la conexión es mayor con Estados Unidos que con Asia, por eso el viento de cola no era tan fuerte para ustedes", sostuvo Eyzaguirre en el auditorio del Banco de México.

Para Estados Unidos, el FMI prevé una recuperación lenta por próximos ajustes fiscales necesarios para reducir la deuda, altos niveles de desempleo y exceso de oferta de vivienda. Estos dos últimos factores pueden frenar la evolución de los países centroamericanos, dependientes de las remesas que envían sus trabajadores desde Estados Unidos, que entrarían en una fase de "crecimiento excesivamente moderado", concluyó Eyzaguirre.
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Martes, 21 Diciembre 2010 07:35

Un carnet para conducir por Internet

“Si no estás pagando por el producto, entonces vos sos el producto”, tweeteó hace unos días Tim O’Reilly, el emblemático periodista dedicado a la tecnología. Si Facebook fuera un país, se dice que sería el tercero en cantidad de pobladores, después de China e India. 550 millones de personas han depositado sus vidas en la red social más grande del planeta, que hablan en 75 idiomas y gastan más de setecientos mil millones de minutos en esta red cada mes. Facebook anunció ganancias el año pasado por 800 millones de dólares, tiene 1700 empleados; su fundador, Mark Zuckerberg, es el joven más rico del planeta, con casi siete mil millones de dólares en su haber y la compañía está valuada en unos 15 mil millones de dólares, aunque ese pareciera ser un número viejo. Probablemente, su valor intangible sea mucho mayor, si se tiene en cuenta que Facebook parece estar ganando la guerra más importante que se libra en estos momentos: la red social será el carnet de conducir por Internet.

Todos estos motivos, más la impecable película La red social, inspirada en la historia de los comienzos de Facebook, le dieron motivos suficientes a la revista Time para elegir al arrogante Mark Zuckerberg como personaje del año. La elección fue polémica, la figura de Julian Assange, creador de Wikileaks, iba en punta entre los votos del público, pero –más allá de las suspicacias (todo es suspicacia cuando se habla de Wikileaks)– Time se arrogó el derecho de mantener su elección por el impacto que ha tenido la red social. Está claro que el verdadero valor de Facebook no está en el entorno que propone para llevar al mundo virtual las conexiones reales de la vida cotidiana de 1,2 personas de cada diez en el mundo, sino en el capital simbólico que puede construir la red social con esos datos:

Las decisiones que tomó Facebook este año profundizan ese mismo camino: el objetivo es crear una muralla detrás de las paredes de la red social (salvaguardadas por un usuario y una clave), que haga imposible al resto de los servicios encontrar algo desde afuera. Aunque se suele poner entre los competidores de Facebook a MySpace, Bebo, Friendster, LinkedIn, Tagged, Hi5, Piczo, Open Social, o incluso Twitter, la obsesión de Facebook está en desplazar a Google, como el espacio donde se “empieza” a usar Internet. Porque ¿qué sentido tiene buscar algo en Google, si todo está pasando detrás de una gran muralla? Según la revista Time, la cantidad de usuarios de Facebook crece al ritmo de 700 mil personas por día. Y, desde que Facebook pasó el millón de usuarios, la obsesión de Zuckerberg ha sido convertirse en el centro de la red. Mientras los servicios de la web requieran los datos de sus usuarios, Facebook será el lugar donde irán a buscarlos: ya no habrá que recordar más claves, los servicios usarán la identidad de Facebook para registrar a sus usuarios.

La presentación del servicio Facebook Messages en noviembre en Estados Unidos –todavía no disponible en Argentina– apunta a debilitar a Google donde más le duele: Facebook pretende ser la única “nube” de Internet. Y con una sólida base de 550 millones de usuarios acostumbrados a comunicarse dentro de la red social, la idea de ofrecer un servicio de correo electrónico debilitaría a Gmail, Yahoo y Hotmail, los tres grandes de la arroba. Siguiendo esa vieja tradición de “inspirarse” en alguien cercano, Facebook Messages surgió a partir del comentario de una persona amiga de la familia de Zuckerberg. La idea del creador es que el correo electrónico es demasiado “lento” y que la gente usará Facebook para comunicarse de una manera más rápida: sólo bastará con hacer click sobre la “cara” de la persona con la que queremos comunicarnos, y el sistema de Facebook Messages se encargará de buscar dónde está “en línea”. Además, guardará las conversaciones con una persona en un mismo lugar, no importa a través de qué sistema sea realizada.

El otro gran lanzamiento de Facebook del año fue, en verdad, todavía más ambicioso en relación con el uso de la red “fuera” de Internet. Facebook Places, otra aplicación que todavía no puede usarse en Argentina, permite “decirle” a la red social dónde están los usuarios de Internet. Así, más allá de las consideraciones morales, éticas y de privacidad, gracias a los dispositivos móviles los usuarios de Facebook pueden mostrar dónde están exactamente en cada instante y “marcar” en las fotos quiénes son sus amigos. Pero, como bien dijo Mark Zuckerberg en una entrevista que le hiciera Tim O’Reilly durante la cumbre Web 2.0, no queda muy en claro hasta dónde la información que uno sube a Facebook es de “uno” o de “algunos”.

Pero hay algo más: en la ambición de Facebook por ser el centro de Internet, no sólo se usará la cuenta de la red social para usar otros servicios. Hace ya tiempo que el sitio está experimentando con tecnología de reconocimiento facial: la idea es usar algoritmos de escaneo facial para reconocer a los “amigos” en las fotos subidas a Facebook. Aterrador.

Por Mariano Blejman

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@cult_digital / @blejman
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La economía japonesa experimentó un débil crecimiento en el segundo trimestre de 2010, de apenas un 0,1%, mucho menos de lo esperado, según los datos oficiales pubChina, Japón, economía mundial, crecimientolicados hoy. Las cifras, según el diario estadounidense The New York Times, suponen que China desbanca a Japón como segunda potencia económica mundial, sólo por detrás ya de EE UU.
 
El diario estadounidense subraya que Tokio cifra el valor de su Producto Interior Bruto en el segundo trimestre en 1,28 billones de dólares (1 billón de euros), ligeramente por detrás de los 1,33 billones de la economía china. No obstante, en el conjunto del año, la economía japonesa sigue siendo la segunda del mundo, con un PIB valorado en 2,57 billones de dólares, por los 2,53 billones del PIB chino. En cualquier caso, se da por descontado que la economía china será en breve, tan pronto como termine el año, la segunda del mundo.
 
La economía japonesa creció un 0,1% entre abril y junio, lo que supone un 0,4% en términos interanuales. El crecimiento trimestral es mucho menor del 2,3% que se esperaba y muy lejos de las cifras de sus cercanos competidores: EE UU creció entre abril y junio a un ritmo del 2,4%, mientras que Alemania lo hizo al 2,2%, tirando del resto de la eurozona.
 
La fuerte subida del yen, que ha alcanzado su máximo nivel en lustros frente al dólar en fechas recientes, lastra las exportaciones japonesas, de las que depende en buena medida la economía del país. El Gobierno japonés, de hecho, está intentando rebajar el valor de su moneda, en vista de que las previsiones de crecimiento de EE UU y China, principales destinos de las exportaciones niponas, para la segunda mitad del año auguran una desaceleración.
 
Tokio reconoce oficialmente que la economía china les ha superado en el segundo trimestre, pero prefiere hacer las comparaciones con los datos del conjunto del año. Keisuke Tsumura, miembro del Gabinete, "sería correcto y justo comparar las cifras de todo el año, ya que tenemos distintos cálculos para los ajustes temporales".

AGENCIAS - Tokio - 16/08/2010
 
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