Jueves, 07 Octubre 2021 06:05

La sucesión hegemónica

La sucesión hegemónica

¿Qué distingue al actual proceso de sucesión hegemónica, de Estados Unidos a China, que rompe de manera profunda con eventos similares observados desde hace siglos? Todo evento histórico es único en el tiempo, el espacio y lo que es su circunstancia, su encuadre multidimensional. Lo que contenga de generalizable se somete a escrutinio y discusión. Para algunos, como John Ikenberry en El ascenso de China y el futuro de Occidente (Foreign Affairs, 2008), si China mantiene su impresionante crecimiento económico en las próximas décadas –dice Ikenberry citando a John Mearsheimer analista del realismo histórico– es probable que Estados Unidos y China entren en una intensa competencia de seguridad con un considerable potencial para la guerra.

Algo semejante le oí decir a Giovanni Arrighi en conferencia magistral dictada en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM poco antes de morir en 2009. Con razón profunda Arrighi centró la atención en el presidente Harry Truman (1945-1953), el sucesor de Franklin D. Roosevelt.

El arribo de EU a la supremacía global ocurrió luego de un vertiginoso ascenso hegemónico después de las guerras (en realidad masacres) del siglo XIX contra las naciones indígenas de América del Norte. Agrega a la lista el conflicto contra México, la guerra civil y la guerra hispanoamericana, seguidas en el siglo XX por la primera y segunda guerras mundiales, así como las perennes guerras "antiterroristas".

El terrorismo de Estado desplegado por Truman fue abiertamente rechazado por los altos mandos militares. Almirantes y generales. Marshall, MacArthur y Eisenhower estuvieron de acuerdo con el almirante William D. Leahy en el sentido de que: "el uso de este bárbaro armamento en Hiroshima y Nagasaki no fue de ayuda material en nuestra guerra contra Japón. Los japoneses ya estaban derrotados y listos para rendirse". Le aseguraron a la Casa Blanca que lanzar la bomba a la población no era una necesidad militar. (evidencia documental en The Decision to use the Bomb, Gar Alperovitz, 1996). Para los mandos militares de EU, el estallido de una bomba atómica en un desierto sería una opción suficiente sin necesidad de incinerar a decenas de miles de personas.

El uso de la bomba además de innecesario fue cruel: ambas ciudades estaban repletas de viudas, huérfanos y los hombres en retirada de los campos de batalla. A Truman en los hechos le importó más la transición hegemónica vía una diplomacia de fuerza con la que EU aspiraba impactar el periodo de posguerra mostrando al mundo y a José Stalin, entonces líder soviético, así como a China, que sólo EU poseía la bomba y la utilizaría contra la población. Al terror de Estado atómico siguió una carrera armamentista. En agosto de 1949 la Unión Soviética (URSS) estalló su primera bomba atómica y en agosto de 1953, una bomba H, un arma termonuclear mil veces más destructiva en choque y radiación que la lanzada en Hiroshima. El mundo arribó en lo referido a la modernización y a los sistemas de balística intercontinental a la edad de la destrucción mutua y asegurada (MAD, por sus siglas en inglés).

Después de grandes éxitos militares en su carrera, Douglas MacArthur, arrogante, valiente y popular, sufrió fuertes reveses en varias batallas de la guerra de Corea ante oleadas de soldados chinos mal armados, pero respaldados por la aviación soviética. Humillado, MacArthur propuso a Truman usar 26 bombas atómicas contra China.

La petición fue rechazada por un Truman realista y cauteloso frente al poderío atómico de la URSS. Después ante la fuerte insistencia, mordaces críticas e insubordinación del popular general, en abril de 1951 Truman retira a MacArthur de su comando en lo que es la primera crisis civil-militar públicamente conocida en la historia de Estados Unidos. Para Arrighi, síntoma de declinación hegemónica. Con Trump la ecuación civil-militar podría haber sido letal para el planeta, incluido EU.

El 9 de septiembre de 2021 la prensa informó que el general John E. Hyten, vicepresidente del Estado Mayor Conjunto de EU, advirtió que "una guerra con Rusia y China destruiría el mundo". Agregó que "EU debe encontrar vías para la paz con estos rivales de Oriente". En su presentación en el Brookings Institution, en Washington DC, el general Hyten dijo que con los arsenales nucleares del mundo en aumento y con países mejorando las cabezas nucleares y los cohetes de lanzamiento, existe una necesidad sin precedente de bajar la intensidad de las tensiones y de evitar un armagedón atómico.

El mundo no es "unipolar",-actuar como si lo fuera es letal para la biosfera. Las fuerzas de la multipolarización del sistema son estructurales a lo largo del siglo XX y lo que va del actual.(Ver Gabriel y Joyce Kolko en The Limits of Power, 1972)

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Mirtha Vázquez, nueva jefa del gabinete ministerial de Pedro Castillo.

Forzado por el Congreso y la prensa hegemónica y en medio de peleas internas

El presidente señaló que cambiaba su gabinete para favorecer “la gobernabilidad” y removió a las figuras más resistidas por la oposición, que aplaudió la medida. 

 Bajo presión del Congreso opositor y la prensa hegemónica, y en medio de discrepancias internas entre miembros del gobierno, el presidente Pedro Castillo decidió cambiar su gabinete ministerial. Lo anunció la tarde de este miércoles en un breve mensaje al país. El primer gabinete del gobierno de Castillo, que estaba encabezado por Guido Bellido, cae después de solo poco más de dos meses de gestión. El presidente señaló que cambiaba su gabinete para favorecer “la gobernabilidad”. La oposición aplaudió la decisión de Castillo. Por el contrario, en la dirigencia del partido oficialista Perú Libre (PL), del cual Bellido es congresista y dirigente, la salida de su principal ficha en un gobierno en el que conviven diferentes sectores de izquierda no cayó bien. En el partido oficialista hablaron de “traición” por este cambio.

Como nueva jefa del gabinete ministerial juramentó la noche del miércoles la exlegisladora Mirtha Vásquez, abogada y política de izquierda que fue presidenta del Congreso. No es militante de PL. Vásquez asumió la presidencia del Congreso en medio de la grave crisis política de noviembre de 2020, cuando el país tuvo tres presidentes en una semana, y ejerció ese cargo hasta el fin del gobierno de transición de Francisco Sagasti, en julio pasado. Como presidenta del Congreso tuvo una conducta dialoguista y conciliadora, y demostró habilidad política para manejar un Parlamento fraccionado y complicado.

"Memoria histórica"

Fueron cambiados siete ministros y doce ratificados. Además de la jefatura del gabinete, los cambios se dieron en Interior, Educación, Trabajo, Energía y Minas, Producción y Cultura. Un nombramiento significativo ha sido el de Gisela Ortiz en Cultura. Ortiz es hermana de uno de los estudiantes de la Universidad La Cantuta asesinados por el gobierno de Alberto Fujimori, uno de los casos por los que el exdictador ha sido condenado a 25 años. Juró por “la memoria histórica”. Aunque no es un gabinete paritario, la representación de las mujeres se eleva de dos a cinco, y una mujer encabeza el gabinete.

La crisis ministerial se produce en un contexto de extrema tensión entre el Ejecutivo y el Congreso, cuando el Parlamento unicameral controlado por la derecha se preparaba para censurar en los próximos días al ministro de Trabajo, Iber Maraví, uno de los cambiados, para lo cual ya tenían asegurados los votos necesarios, y la oposición había subido el tono a sus exigencias para la salida de Bellido. Los sectores más extremistas, con el fujimorismo al frente, embarcados en maniobras golpistas, habían amenazado con una posible destitución de Castillo si Bellido, al que acusan de “izquierdista radical”, continuaba en el cargo.

Bellido en la mira

La gestión de Bellido, congresista y dirigente de PL, ha sido duramente criticada por la derecha parlamentaria y los medios, pero también había sido cuestionada por sectores del propio gobierno por declaraciones que colisionaban con lo dicho por el presidente y otros ministros, y que más de una vez pusieron en problemas al gobierno. Lo último fue su anuncio hace unos días de la nacionalización del gas, que Castillo, que poco antes había negado cualquier posible estatización, debió desmentir. En el pasivo de Bellido se sumaban pasadas declaraciones machistas y homofóbicas.

Antes que a Castillo, Bellido, la principal carta de PL en el Ejecutivo, respondía al secretario general de PL, Vladimir Cerrón, que pugna por ampliar su cuota de poder en el gobierno y por radicalizar la presidencia de Castillo. Además de PL, los otros sectores del gobierno son los aliados de otros partidos de izquierda convocados por el presidente y el grupo de dirigentes magisteriales muy cercanos al profesor Castillo, sectores a los que Bellido y Cerrón han venido golpeando. El cambio de gabinete refuerza las alianzas de Castillo con diversos sectores progresistas y debilita a PL dentro del Ejecutivo.

"Traición"

El secretario general de PL no ocultó su malestar por la salida de su principal ficha en el gobierno, salió a respaldar al defenestrado Bellido. Antes de conocerse a los nuevos ministros, Cerrón exigió al presidente deshacerse de sus aliados de otros sectores de izquierda y concentrar todo el poder en PL. El nombramiento del nuevo gabinete no satisfizo esa demanda. Incluye aliados de otros sectores de izquierda y, para indignación del sector cerronista del oficialismo, a una legisladora de PL notoriamente opuesta a Cerrón, Betsy Chávez, que asume Trabajo. El hermano de Cerrón, Waldemar, vocero de la bancada oficialista, reaccionó anunciando que no respaldarán al nuevo gabinete. “Es una traición”, dijo. Sin embargo, Cerrón no controla a toda la bancada oficialista, de 37 bancas sobre un total de 130. Castillo ha tranquilizado a la oposición, lo que le da algo de aire, pero ahora un sector de su propia bancada amenaza pasarse a la oposición.   

7 de octubre de 2021 

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Jueves, 07 Octubre 2021 05:55

El laborismo británico gira a la derecha

El laborismo británico gira a la derecha

Lo que tiene que cambiar no es el capitalismo: es la gente. Eso es lo que piensa Keir Starmer, el líder del Partido Laborista británico, que dedicó su discurso anual a defender el legado de Blair y a omitir los graves problemas de los servicios públicos privatizados. El ala derecha del laborismo -que recuperó el poder tras el paréntesis de Corbyn- prefiere no hablar de nacionalizaciones, algo que ahora hasta los conservadores se animan a hacer.

El largamente esperado primer discurso presencial de Keir Starmer en la conferencia anual de los laboristas británicos fue, como se podía suponer, aburrido: una lección de historia con eje en la Revolución Industrial y el gobierno de Tony Blair, mientras omitía silenciosamente todo lo que iba desde Clement Atlee hasta Jeremy Corbyn. En términos de política, prometió gastar más en la salud mental de los jóvenes, en caso de llegar a gobernar, sin mencionar la privatización generalizada de ese sector, mientras casi la mitad de los fondos del Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés) son canalizados hacia empresas de salud privadas. También prometió «dar a nuestros jóvenes herramientas para el futuro» en términos de habilidades «digitales» y «para la vida». La información que circulaba antes del discurso sugería que, sobre este punto, lo que Starmer tenía en mente era capacitar a los jóvenes para que entiendan mejor los sistemas de puntaje crediticio, sus cuentas privadas de ahorro previsional y los contratos que los propietarios les piden que firmen.

Entonces, ¿cuál es la gran oferta de Starmer? Un gobierno laborista que le enseñará a los británicos a navegar mejor por las embravecidas aguas del capitalismo, mientras paga a otra empresa para que mitigue sus preocupaciones cuando el estrés se vuelva abrumador. «Todo lo que tenemos que hacer es aprender a adaptarnos», dijo Starmer, mientras elaboraba una extensa analogía sobre la fábrica de su padre y la necesidad de «reformarnos» nosotros mismos.

Los jóvenes quieren más. Lejos de aceptar su destino como simples «luchadores por la libertad que viajan en Uber, se alojan con Airbnb y piden comida a Deliveroo», tal como Liz Truss –ahora secretaria de Relaciones Exteriores del gobierno conservador– los describió de manera memorable en 2018, quieren la certeza y la seguridad de tener servicios públicos. Las encuestas muestran habitualmente que –al igual que sus padres y abuelos– los jóvenes apoyan la propiedad pública, desde los autobuses hasta los servicios de salud, pasando por la energía y el agua. Pero según la ministra de Hacienda en las sombras Rachel Reeves, estas no son «cuestiones primordiales».

Pero dígale eso a la persona joven que ve su esperanza y su seguridad erosionadas por la rutina diaria de lo que Reeves llama «economía cotidiana». No es que «nada les venga bien», como diría mi madre. Simplemente están hartos de que su empresa privatizada de autobuses aumente las tarifas y reduzca los servicios de los que dependen para ir a la universidad, trabajar o divertirse. Están desesperados porque no pueden pagar su propia vivienda, debido a que las facturas de los servicios públicos privatizados y los alquileres privados están por las nubes. Están hartos de que las empresas privatizadas de cuidados y los call centers paguen salarios miserables, que eluden los requisitos básicos de salario mínimo para los adultos contratando jóvenes. Están estresados por tener que competir en todas partes –en pruebas interminables, en su «marca» en internet–, en un intento desesperado por conseguir una oportunidad decente en un país donde, después de casi cuatro décadas de privatizaciones, todo es mercado. 

Hoy, solo los privilegiados pueden acudir a sus familias en busca de ayuda, ya que muchos padres y madres enfrentan los mismos problemas que sus hijos e hijas. No es de extrañar que los jóvenes se sientan abatidos. Eso ya pasaba antes de que llegara el impacto de amenazas globales como la pandemia, el cambio climático, las guerras culturales financiadas por la derecha y la forma en que el Brexit ha terminado con las posibilidades de movilidad social. Starmer tiene razón al enfocarse en la salud mental. Sin embargo, a pesar de sus promesas de priorizar la prevención, su discurso sugiere que, en realidad, tratará los síntomas, no las causas.

Una promesa de más dinero para financiar la asistencia en las escuelas y acceder así más rápidamente al tratamiento a través de los «centros de salud mental» locales será bien recibida por las organizaciones benéficas de salud mental. Pero Starmer no dijo nada sobre el hecho de que la salud mental de los jóvenes está como está, en parte, porque en los últimos años ese ha sido el sector más privatizado del NHS. En la actualidad, 44% del desembolso del NHS en esta área se destina al sector privado y llega a 97% del desembolso total del NHS cuando se trata de los jóvenes con más problemas. Ya ha habido numerosas historias de terror sobre los resultados.

Starmer dijo con razón que el futuro del NHS no podía ser «solo más dinero». ¿Pero reconoció la necesidad de frenar la salida de los miles de millones que fluyen al sector privado? No. Por el contrario, se mostró entusiasmado con la forma en que la salud sería «rehecha» gracias a una cantidad «apabullante» de robots y realidad virtual. «Podría hablar de esto todo el día», dijo, mientras en realidad sonaba tan experto en tecnología como Boris Johnson en su infame discurso sobre la tecnología en la en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde habló de cómo «tu colchón controlará tus pesadillas».

También hubo otro efímero rayo de esperanza en el discurso de Starmer: que, si bien no iba a hacer que los servicios básicos volviesen a ser de propiedad pública, al menos regularía mejor a las empresas que los prestan. A las empresas que recortan todos los gastos, explotan al personal, restringen la posibilidad de hablar con un ser humano y cargan con más trabajo a los desafortunados consumidores, no les falta fibra moral, sino que simplemente están cumpliendo con su obligación legal de maximizar los beneficios para los accionistas. Entonces, cuando Starmer anunció que modificaría las obligaciones legales de los directores de las empresas, por un momento feliz pensé que estaba a punto de comprometerse a introducir obligaciones legales más estrictas para que estos protegieran no solo las ganancias, sino también a las personas y el planeta. Esta modificación ha sido exigida durante mucho tiempo por activistas y sindicalistas. Pero el plan de Starmer no tenía nada que ver con eso. En su lugar, se trataba de hacer «del éxito a largo plazo de las empresas la principal prioridad».

En ese contexto, el llamado de Starmer a trabajar como «socios» no implicará ninguna diferencia. «El orgullo nace del trabajo», anunciaba Starmer entre interrupciones. Pero ni una palabra sobre para quién trabajas ni sobre quién es el dueño de tu empleo y tus servicios. El discurso de Starmer fue solo la última decepción en la conferencia laborista en Brighton.

La secretaria de Vivienda en las sombras Lucy Powell prometió dar a quienes compraran por primera vez «prioridad» en los nuevos desarrollos y expresó sus deseos de mayor cantidad de viviendas sociales, pero no dijo nada sobre la regulación de los alquileres privados. Eso significa que cualquier impuesto superior con el que se grave a los propietarios privados simplemente será transferido a los inquilinos –aunque los inquilinos escoceses parecen estar mejor protegidos, según los planes de la nueva coalición del Partido Nacional Escocés (SNP) con el Partido Verde, que Starmer calificó hoy desdeñosamente como un «mal gobierno»–.

El secretario de Transporte en la sombra, Jim McMahon, dijo que quería que «el transporte público funcionara para el bien común» y Reeves prometió «la mayor ola de contratación no tercerizada en una generación», pero no dieron detalles en ninguno de los casos. Si su propio líder puede salirse con la suya afirmando que cuando dijo que apoyaba la nacionalización de los servicios públicos, en realidad no hablaba en serio, entonces las esperanzas de un cambio radical más bien se desvanecen. El mayor problema de Jeremy Corbyn no era que a los votantes no les agradara su mensaje, sino que simplemente no creían que cumpliría. ¿Cómo puede alguien creerle a Starmer (sentir confianza y seguridad en lo que promete) cuando esta semana nos dijo que gustosamente daba marcha atrás con sus promesas si a cambio obtenía un rédito político?

De hecho, Starmer y sus colegas ministeriales en la sombra generalmente hablan de contratación no tercerizada solo en referencia a quienes hacen aportes al Partido Conservador y a los contratos relacionados con el covid-19, lo que deja la clara impresión de que las empresas que no aportan al Partido Conservador no tienen motivo para preocuparse por sus planes de subcontratación. Después de todo, algunos de los mayores beneficiarios de la privatización de ciertos sectores de la asistencia social y la salud mental y física son empresas fundadas por personas que hicieron generosos aportes al Partido Laborista durante los años de Blair.

Una generación de viejos blairistas como Peter MandelsonJohn McTernanPhil Collins y sus acólitos que trabajan ahora para Starmer han hecho fila para aconsejar a su nuevo líder que haga su propia versión de la «campaña de seducción del sector financiero realizada por Blair», una nueva abolición de la Cláusula 4 por parte de Starmer, si se quiere, haciendo mucho hincapié en la «seguridad». «Apoyarse en [su] marca» como ex director de la fiscalía británica.

Pero, ¿cómo podemos tener seguridad cuando sabemos que nuestras necesidades básicas están siendo explotadas con fines de lucro, en lugar de ser administradas por el bien común? ¿Dónde está nuestra recompensa por el «trabajo duro» cuando nos vemos obligados a hacer un segundo turno al final de un día agotador, comparando precios en los «mercados» menos divertidos de la historia, en un intento desesperado por no ser estafados?

Sobre la asistencia social, el secretario de Salud en la sombra, Jonathan Ashworth, nos dice que su plan es «de tan largo alcance como el plan de Aneurin Bevan para el NHS». Pero en 1948 Bevan hizo que los hospitales fueran controlados por el Estado y aseguró la cobertura universal, mientras que, en la actualidad, el Partido Laborista solamente promete que los trabajadores de la asistencia social podrán negociar mejores salarios con sus empleadores en gran parte privatizados (aunque no, por supuesto, 15 libras la hora). Quizás se supone que estos trabajadores se sienten reconfortados por las –sin duda– sentidas palabras de Starmer sobre la «nobleza de la asistencia» y la noción de que ese trabajo es una «vocación». Y sobre los requisitos para la asistencia social, ni Starmer ni Ashworth dijeron nada sustancial. Además, el considerable monto de dinero que Reeves prometió para hacer una reforma verde de la economía, a juzgar por sus discursos y los de Starmer, irá a parar casi en su totalidad a los bolsillos de las empresas, incluso aquellas que han pasado años ejerciendo presión contra objetivos de cuidado del clima más estrictos.

Los que sugieren que la propiedad pública podría ser un mejor enfoque –como Andy Burnham sobre asistencia social y Ed Miliband sobre energía– han provocado, según se dice, furia en las oficinas del líder laborista. Starmer puede haber subido al escenario con «Right Here, Right Now» de Fatboy Slim y terminado con la promesa de «aprovechar el momento». Pero ahora no es el momento de hablar de nacionalización, le dijo Starmer a Andrew Marr el domingo, aunque los mercados de asistencia social y salud mental se tambaleen, el mercado del gas y la electricidad colapsen y los conservadores (¡los conservadores!) estén poniendo nuevamente bajo control estatal otra franquicia ferroviaria fallida.

Al enfrentar una repregunta por la incumplida promesa de campaña sobre la propiedad pública, Starmer le dijo esta semana a Laura Kuenssberg, de la BBC, que «el mundo ha cambiado». En efecto, ha cambiado. Solo que Starmer no parece haber notado de qué modo.

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Daños a la vida silvestre de California por el derrame de cerca de 500 mil litros de petróleo que afecta el litoral desde el fin de semana.Foto Ap

En 20 años el almacenamiento del líquido en las tierras disminuyó a ritmo de un centímetro anual

 

Ginebra. Más de 5 mil millones de personas podrían tener dificultades para acceder al agua en 2050, advirtió ayer la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

En 2018 ya había 3 mil 600 millones de personas sin acceso suficiente al agua durante al menos un mes, explica un nuevo informe de la organización de la ONU.

La OMM informa también que en los últimos 20 años el almacenamiento de agua en las tierras disminuyó un centímetro anual, tomando en cuenta la superficie, el subsuelo, la humedad, la nieve y el hielo.

Las mayores pérdidas se registran en la Antártida y Groenlandia, "pero muchas zonas densamente pobladas sufren bajas significativas en lugares donde suelen abastecerse de agua", indica la OMM.

Estas pérdidas tienen consecuencias importantes para la seguridad hídrica, subraya el reporte, sobre todo porque el agua dulce utilizable y disponible sólo representa 0.5 por ciento del líquido en la Tierra.

Al mismo tiempo, los riesgos relacionados con el agua aumentaron en las dos últimas décadas. Desde 2000, la cantidad de catástrofes relacionadas con inundaciones aumentó 134 por ciento, en comparación con las dos décadas anteriores, pero el número y la duración de las sequías también aumentó 29 por ciento en el mismo periodo.

La mayoría de muertes y daños económicos causados por inundaciones ocurren en Asia, pero la sequía causa más decesos en África.

Para la OMM es esencial invertir tanto en sistemas que permitan una mejor gestión de los recursos como en los que ayuden a una alerta temprana.

"Los servicios, sistemas e inversiones actuales no son suficientes", advierte la organización. Alrededor de 60 por ciento de los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales –los mismos encargados de ofrecer información y alertas a las autoridades y al público en general– no disponen de la capacidad necesaria para prestar servicios climatológicos al sector hídrico.

A todo esto, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y socios de investigación aseveraron que el rápido aumento de la temperatura de la superficie del mar vinculado al calentamiento global provoca la pérdida de los arrecifes de coral del mundo en medio de una amenaza para los modos de vida de las comunidades costeras.

El informe, titulado Estado de los arrecifes de coral del mundo: 2020, revela que alrededor de 14 por ciento de este hábitat vital se ha perdido a nivel mundial desde 2009 a causa del estrés climático, la pesca excesiva y el desarrollo costero insostenible.

Se mantiene derrame petrolero en California

La Guardia Costera de Estados Unidos investiga si el golpe de un ancla contra un oleoducto submarino causó el derrame de miles de litros de petróleo en el litoral de California, de acuerdo con medios locales.

Unos 495 mil litros de combustible se han vertido desde el fin de semana en aguas donde habitan focas, delfines y ballenas.

Un tramo de 24 kilómetros de costa permanece cerrado al público; en tanto, se interrumpió la pesca mientras equipos trabajan para limpiar el vertido, uno de los mayores ocurridos en California.

El diario Los Angeles Times reportó que la Guardia Costera investiga si el ancla de un enorme barco comercial fue lanzada en el lugar equivocado y rompió el oleoducto.

Martyn Willsher, director ejecutivo de Amplify Energy, dijo que "las evaluaciones en el mar arrojaron que mil 200 metros del oleoducto están donde no deberían".

Se negó a especular qué podría haber causado el desplazamiento y si un ancla sería causante del impacto, pero comentó: "es un oleoducto de acero de 40 centímetros, de 1.5 cm de grosor, cubierto por una capa de concreto de tres centímetros. Que se mueva 32 metros no es común".

Los Ángeles y Long Beach figuran entre los puertos más activos del mundo. Los atascos provocados por la pandemia obligan a decenas de enormes buques portacontenedores a estacionarse en altamar mientras esperan atracar.

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Grave crisis energética global: la primera de la economía verde

Para que los "globalistas verdes a ultranza" de Bloomberg (5/10/21) reconozcan que la "crisis global de energía" sea "la primera de varias en la era de la energía limpia" significa que algo anda muy podrido en Dinamarca (Shakespeare dixit) con su vulgar propaganda multimediática globalista neoliberal.

Cuatro reporteros de Bloomberg aducen que en las “varias próximas décadas (¡megasic!) puede haber más periodos de inflación vinculada a la energía, escasez (¡megasic!) de combustible y pérdida del crecimiento económico conforme el abasto de electricidad ha quedado vulnerable a los shocks”.

En forma dramáticamente lúgubre, los reporteros de Bloomberg –cuyo dueño es el multimillonario israelí-estadunidense Mike Bloomberg– afirman que "el mundo estará viviendo la primera mayor crisis de energía de la transición de la energía limpia. Y no será la última". Asientan correctamente que la energía eólica y solar "son notoriamente volubles" (sic), y cuando éstas fallan, el “apoyo estable ( stable backup) lo suplen las plantas de gas natural”.

Según Sputnik, los precios del gas natural se dispararon en Europa a mil 427 dólares por mil metros cúbicos debido a largos periodos de frío, la especulación financiera y “al pobre desempeño de las fuentes alternativas (sic) de energía, pese a los miles de millones invertidos en la pasada década” (https://bit.ly/2Yl1Gwr).

El zar Vlady Putin comentó que "la histeria y confusión" en el mercado europeo de energía es resultado de una mala política: “Nadie aborda seriamente (sic) este tema, algunos se libran a la especulación sobre los problemas del cambio climático, otros subestiman el significado de uno de los factores, otros han empezado a reducir las inversiones en las industrias extractivas”.

Putin consideró que la transición a la energía verde debe ser suave (sic). Sobre la descarbonización de la economía, juzga que su balance energético convirtió a Rusia en un líder mundial debido a la "mayor participación de energía obtenida de plantas nucleares y del poder hidroeléctrico", al unísono de los incipientes proyectos eólicos y solares que constituyen más de 37 por ciento de toda la electricidad generada.

Putin enunció que Rusia tiene la capacidad de convertirse en el líder mundial en el mercado emergente de hidrógeno (sic), sin descuidar el "desarrollo sustentable del petróleo, gas y el complejo carbonífero".

El economista israelí-estadunidense David Paul Goldman (DPG), muy cotizado en Asia Times, juzga correctamente que las "burbujas verdes amenazan hacer estallar a los mercados bursátiles" cuando el “pensamiento mágico (sic) de EU de una agenda verde financiada por cantidades infinitas de dinero de imprenta solamente acabarán en lágrimas” (https://bit.ly/3FdgcGW).

Independientemente de sus supuestas bondades, la "energía verde" hasta la fecha ha sido un espejismo de la propaganda de los multimedia israelí-anglosajones. Ahora resulta que existe escasez de carbón (sic), gas y petróleo, cuando sus precios se han disparado a la estratósfera.

A juicio de DPG, quien desnuda las cuentas alegres de la "economía verde", la "inversión en hidrocarburos se ha colapsado bajo la presión de la agenda verde adoptada por el consenso internacional" cuando "en EU los grandes inversionistas institucionales boicotean las inversiones en combustibles fósiles", mientras "la crítica escasez de electricidad es resultado de la regulación drástica de la extracción en las minas de carbón, exacerbada por la prohibición punitiva de Pekín a las importaciones de carbón de Australia" (nota: principal exportador mundial, con 32 por ciento, de lo que se hacen de la vista gorda sus socios en el Aukus, que proclaman por doquier las bondades de la "economía verde"). Cabe señalar que EU es el tercer máximo productor de carbón en el mundo (https://bit.ly/3uKGlba).

Nadie se escapará a la grave crisis global energética. La reforma energética de la 4T llega en su justo momento, y quienes la evalúen deberán sopesar las severas crisis energéticas por venir, si es que desean que siga existiendo México como país independiente.

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Manabe, Hasselmann y Parisi, quien en conferencia de prensa afirmó: Está claro que debemos actuar muy rápidamente y sin demora en favor de las generaciones futuras. Foto Ap y Afp

Estocolmo. El Premio Nobel de Física 2021 fue concedido este martes a dos expertos en la modelización física del cambio climático, el japonés-estadunidense Syukuro Manabe y el alemán Klaus Hasselmann, así como al teórico italiano Giorgio Parisi, experto en el desorden en los sistemas complejos.

Es la primera vez desde 1995, cuando el Nobel de Química reconoció las investigaciones sobre el agujero en la capa de ozono, que un Nobel científico premia trabajos directamente relacionados con el cambio climático, pero en un contexto de emergencia por completo diferente.

Los expertos en meteorología Syukuro Manabe, nacido en Japón hace 90 años, pero residente en Princeton, Estados Unidos, y Klaus Hasselmann, de 89 años, fueron distinguidos con la mitad del premio por "la modelización física del clima de la Tierra, así como por haber cuantificado la variabilidad y predicho de forma fiable el cambio climático", indicó el jurado.

El comité del Nobel recompensó así la obra fundacional de Manabe sobre el efecto invernadero de los años 60, con los que mostró que los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera se correspondían con un aumento de la temperatura terrestre.

Por su parte, Klaus Hasselmann, radicado en Hamburgo, fue reconocido por haber logrado determinar unos modelos climáticos fiables, pese a las grandes variaciones meteorológicas.

Advertencia desde 1988

El investigador alemán lleva desde 1988 advirtiendo de un cambio climático "irreversible", recordó el instituto alemán Max Planck, donde trabajaba.

"Dentro de entre 30 y 100 años, dependiendo de la cantidad de energía fósil que consumamos, haremos frente a un cambio climático muy significativo", predijo el científico hace más de 30 años.

A un mes de la COP26, cumbre mundial sobre el clima organizada en Glasgow, Reino Unido, el premio concedido a los dos expertos en meteorología y climatología tendrá, a buen seguro, un fuerte eco político.

"Los dirigentes mundiales que todavía no han comprendido el mensaje, no estoy seguro de que lo vayan a entender porque lo digamos nosotros. Sin embargo, es un premio de física y lo que estamos diciendo es que la modelización del clima está sólidamente basada en la física", subrayó Thors Hans Hansson, miembro del comité del Nobel.

Al Gore y expertos del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC) ganaron el premio Nobel de la Paz en 2007. El de 2021 es el primer Nobel de Física que premia investigaciones sobre el clima.

La otra mitad del premio fue atribuida a Parisi, de 73 años y radicado en Roma, "por el descubrimiento de la interacción del desorden y las fluctuaciones en los sistemas físicos, desde la escala atómica hasta la planetaria".

"Creo que es muy urgente que tomemos decisiones muy fuertes (por el clima). Está claro que debemos actuar muy rápidamente y sin demora en favor de las generaciones futuras", afirmó el laureado italiano durante una conferencia de prensa telefónica con la Fundación Nobel.

Los tres galardonados se repartirán alrededor de 1.1 millones de dólares del premio según esta proporción: 50 por ciento será para Parisi y la otra mitad se la repartirán, a partes iguales, Manabe y Hasselmann.

Gran noticia, afirma la OMM

En Ginebra, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) afirmó que se trataba de una "gran noticia. Esto demuestra de nuevo que la ciencia climática está fuertemente valorada", declaró su secretario general, Petteri Taalas.

El año pasado, el premio reconoció al británico Roger Penrose, al alemán Reinhard Genzel y a la estadunidense Andrea Ghez, pioneros de la investigación sobre los agujeros negros, las regiones del universo de donde nada se puede escapar.

Los físicos cuánticos, como Parisi, aparecían en las quinielas de posibles premiados de los expertos entrevistados por Afp, aunque decenas de investigadores de todo el mundo se perfilaban como eventuales ganadores del Nobel.

Medicina comenzó el lunes la temporada de los Nobel 2021 al premiar a dos estadunidenses, David Julius y Ardem Patapoutian, cuyos trabajos abrieron el camino al combate de los dolores crónicos.

Hoy es el turno del Nobel de Química. El premio de Literatura será anunciado mañana por la Academia Sueca y el de la Paz se dará a conocer el viernes en Oslo. El de Economía, el de más reciente creación, cerrara la temporada el lunes.

A causa de la crisis sanitaria, por segundo año consecutivo los laureados recibirán el premio en su país de residencia, aunque todavía hay esperanza de que el galardonado con el de la Paz pueda recoger su premio en Oslo.

Las industrias se ven forzadas a suspender la producción

La crisis eléctrica en el gigante asiático y su impacto internacional

Hogares y fábricas enfrentan cortes de luz para compensar la escasez de oferta energética que sufre el país, principalmente por problemas de suministro de carbón.

China atraviesa una crisis energética con impacto en buena parte de su producción manufacturera y por ende en el crecimiento del tercer trimestre de la segunda mayor economía del mundo. El gobierno está aplicando cortes de luz a hogares e industrias para atender el desbalance entre la escasez de oferta energética y la renovada demanda empujada por la recomposición de la economía mundial, que tiene al país asiático como una de sus grandes factorías. Efecto colateral del freno productivo del año pasado, tensión geopolítica con Australia y compromisos para reducir el uso del carbón están dentro de la canasta de argumentos que se barajan para entender la crisis.

Según consigna la Deutsche Welle, nueve provincias chinas están sufriendo interrupciones en el servicio eléctrico. Los propios gobiernos piden a las fábricas que suspendan la producción. Los sectores afectados son los intensivos en el uso de la energía, como aluminio, acero, cemento y fertilizantes. También se requirió a los hogares que limiten el uso de calentadores de agua y microondas.

"Hay cortes de luz importantes, también fuertes parates de fábricas, lo cual puede resentir a las cadenas globales de valor. De hecho, no está claro que las previsionees económicas de China para el tercer trimestre se vayan a cumplir", explicó a este diario Gustavo Girado, director de la carrera de posgrado de “Especialización en Estudios en China Contemporánea” en la Universidad Nacional de Lanús (UNLa).

La situación de China se encuadra en un mercado energético global que está en tensión. Europa está en vilo de cara al invierno a raíz de la escalada en el precio del gas, que ya roza los 30 dólares por millón de BTU, frente a valores del orden de los 5 dólares hace un año, y también Asia enfrenta esos precios para sus importaciones.

Impacto

El banco de inversión Goldman Sachs estima que los cortes de luz en China afectan al 44 por ciento de la actividad industrial y redujo la estimación de crecimiento para este año por parte del gigante asiático de 8,2 a 7,8 por ciento. También achicaron sus estimaciones Morgan Stanley y la financiera japonesa Nomura.

"Hay una larga serie de complicadas razones. Pero más allá de lo que uno diga, no puede haber apagones en nuestra transición energética. En una sociedad moderna, los hogares no pueden soportar la falta de electricidad", dijo el pasado miércoles Jiang Liping, vicepresidente del State Grid's Energy Research Institute. State Grid es la empresa estatal eléctrica más grande de China.

El precio del carbón está en un récord histórico de 213 dólares la tonelada, pero hace poco más de un año llegó a cotizar un mínimo de 40 dólares. En consecuencia, el precio del aluminio, mercado que domina China, está en su mayor nivel en 13 años. La tonelada de este metal cotiza 2800 dólares en la Bolsa de Londres, mientras que el año pasado, apenas iniciada la pandemia, estaba en 1429 dólares la tonelada.

Razones

Analistas energéticos advierten que los problemas eléctricos en China se explican por una demanda que viene en franco ascenso luego del parcial parate de la pandemia en contraposición a una oferta que no responde con la misma rapidez.

Las centrales térmicas de China dependen del carbón, que explica el 60 por ciento de su matriz energética. Su mayor proveedor fue históricamente Australia, principal productor global. Sin embargo, el enfrentamiento político entre ambos países hizo cortar ese suministro, en medio de compromisos de descarbonización cada vez más exigentes por parte del gobierno de Xi Jinping.

El gobierno de la provincia de Guangdong, principal centro manufacturero de China, señaló también que los bajos niveles de agua en las centrales hidroeléctricas, que explican el 20 por ciento de la potencia eléctrica instalada, también juegan un rol en la escasez energética. En tanto, desde la provincia de Liaoning, una de las más afectadas por los cortes, se hizo referencia a la merma en la generación eólica.

"Hay una crisis de suministro en varias cadenas de bienes que se encuadra en un fenómeno más grande, que es el paso de la globalización de costos a una globalización de riesgos. La globalización de costos estuvo motorizada desde la posguerra fría por la deslocalización de la producción en función de tener los menores costos posibles, en un contexto de relativa estabilidad política, bajos costos logísticos y abundancia de energía. Ahora estamos viendo una globalización de riesgos, signados por la disputa entre Estados Unidos y China, el desorden de la pandemia, el cambio climático y la posibilidad de cyberataques", explicó a Página/12 Esteban Actis, doctor en Relaciones Internacionales y docente e investigador de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). 

"La oferta no ajusta tan rápido como antes y eso incrementa la tensión de precios y abastecimiento. La crisis energética responde en primer lugar a que la recuperación de la demanda de los últimos meses generó cuellos de botella a raíz del freno masivo del año pasado", agrega Actis.

Por Javier Lewkowicz

4 de octubre de 2021

Publicado enEconomía
¿Modernización ecológica o «ecologización transmoderna»?

La sustentabilidad ha devenido, indudablemente, en un imperativo ético-político y un principio de responsabilidad en el presente y a nivel intergeneracional. Sin embargo, no siempre es claro qué se entiende al respecto. Por ejemplo, la necesidad de proteger y/o conservar la naturaleza es una posición común, pero la misma idea o concepto de naturaleza no lo es. Una muestra de ello es la discusión sobre sus derechos. Dicho debate varía mucho según el enfoque que se asuma. Hay perspectivas antropocéntricas, ecocéntricas y biocéntricas que reflejan, en parte, las tres grandes corrientes de la sustentabilidad (débil, fuerte y superfuerte) y los tres grandes tipos de ecologías políticas descritos por Eduardo Gudynas. Todo ello ocurre, a su vez, auspiciando o tensionando la propuesta de una modernización ecológica. En este escrito, quiero referirme puntualmente a los límites de dicha proposición y señalar, por consiguiente, qué implicaría un giro hacia lo que llamaré una «ecologización transmoderna».

En términos generales, la modernización ecológica se basa en la religión secular del optimismo tecnológico. Esto supone que los cambios sociotécnicos por sí solos son suficientes para optimizar los procesos productivos, disminuyendo su impacto ambiental y sin necesidad de imponer límites al desarrollo y crecimiento económico. La modernización ecológica se enmarca en la corriente de la sustentabilidad débil al considerar viable el establecimiento de políticas de conservación en simultáneo a la ejecución de planes de industrialización sostenible o el fomento de un ecologismo pronuclear. Bajo esta mirada, los derechos de la naturaleza en sí mismos no existen. Por el contrario, se reconoce y promueve el derecho a un medio ambiente sano, lo que permite apreciar el carácter especista y utilitarista de esta propuesta. La naturaleza, esa idea no-tan-común que todos dicen enarbolar, solo tiene sentido y valor en tanto es útil a las y los seres humanos.

Por tanto, más que una modernización reflexiva, la modernización ecológica se autoafirma en la falsa complacencia que produce la tecnofilia. Iniciativas como la agricultura climáticamente inteligente o la biotecnología asociada al manejo de plantaciones forestales dan forma a un régimen de tecno-naturaleza que promueve y celebra un mundo “más verde”, pero que guarda silencio ante la alta conflictividad socioambiental a lo largo y ancho del planeta. En suma, los límites de la modernización ecológica son, precisa y paradójicamente, sus pilares: un modo de ser autocentrado, uno modo de hacer mecanicista, un modo de sentir egocéntrico, un modo de pensar dualista y un modo de vivir hiperconsumista.

¿Cómo trascender, entonces, la programática ecomodernizadora? En principio, explicitando los lugares de enunciación en el análisis de la crisis ecológica global y la recomendación de propuestas de transformación y/o emancipación socioecológica. Esto es importante porque, en el fondo, la ontología política de la modernización ecológica produce y reproduce continuamente una única idea de naturaleza. Esta estrecha visión cercena las posibilidades de una ecología de mundos donde diversos conocimientos, técnicas, espiritualidades, sensibilidades y naturalezas conformen en su heterogeneidad un núcleo ético-mítico pluriversal.

Aquí es donde quisiera sugerir un juego de palabras que va más allá de la mera inversión de uno u otro vocablo, buscando proponer vías para abrazar otras ideas de naturaleza y sus respectivas formas de organización comunitaria. Lo que llamo una ecologización transmoderna remite a dos puntos centrales profundamente entrelazados. Por un lado el reconocimiento de que la naturaleza solo existe en pluralidad. Y por otro lado el establecimiento de un diálogo crítico intercultural en contextos asimétricos de poder. Para que tal diálogo no quede en una teorización abstracta y para que la pluralidad de visiones sobre la naturaleza no sea reducida al multiculturalismo liberal, es necesario identificar, tematizar y analizar los contenidos últimos de cada cosmovisión y su sistema de conocimientos y técnicas.

Esto nos lleva a la hermosa pregunta formulada por el profesor Eduardo Rueda sobre qué significa pensar míticamente el mundo. A mi juicio, una posible respuesta puede hallarse en una reflexión del maestro Enrique Dussel a propósito de su idea de transmodernidad, es decir, pensar míticamente el mundo implica ahondar en los supuestos ontológicos y en las estructuras ético-políticas de cada narrativa. De esta manera podríamos conocer concretamente los temas de tan necesaria conversación y los términos sobre los cuales activar políticamente el pluriverso.

La ecologización transmoderna busca una ambientalización de las existencias y los entramados comunitarios al tiempo que va recuperando creativa y críticamente todas las experiencias y expectativas de vida negadas por la modernidad, así como aquellas que le anteceden y las que continúan reexistiendo en contra/desde/y más allá de ella. En consecuencia, en lugar de continuar insistiendo en las promesas prometeicas de una razón tecnocientífica indolente, que está en la raíz de la crisis ecológica global, es importante abrirnos al estudio y comprensión de otras racionalidades para poder diseñar en conjunto un futuro con muchos futuros.

En síntesis se trata de un giro biocéntrico o de un enfoque de sustentabilidad superfuerte, donde la identificación de los lugares de enunciación en el debate sobre el reconocimiento de los derechos de la naturaleza es un primer paso para tejer, como ya había mencionado, una ecología de mundos donde otras temporalidades, otras escalas y otras estéticas, por nombrar unos pocos tópicos, formen parte de la conversación junto a temáticas acuciantes como otras formas de política, otros marcos jurídicos y otras economías.

Ante la elección que plantea la interrogante que abre este texto, la ecologización transmoderna es el camino más largo, la opción más utópica, pero la más honesta y consecuente con la diversidad biocultural del planeta.

Esta breve reflexión fue escrita en el marco del Diploma Superior en Ambiente y Sociedad que ofrece el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), bajo la coordinación académica del profesor Augusto Castro (Pontificia Universidad Católica del Perú), y como una asignación para el módulo sobre bioética, derechos y emancipación socioambiental en América Latina dictado por el profesor Eduardo Rueda Barrera (Pontificia Universidad Javeriana, Colombia).

04/10/2021

Por Marx José Gómez Liendo. Laboratorio de Ecología Política
Centro de Estudios de la CienciaInstituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC)

Publicado enMedio Ambiente
El nuevo billete de 10 bolívares. Foto Ap

La inflación interanual es de mil 743% y el salario mínimo equivale a 2.5 dólares al mes

 Caracas. Venezuela empezó ayer con la tercera reconversión monetaria en 13 años, que elimina seis ceros a la moneda local, el bolívar, lo que simplifica las cuentas, pero no alivia la larga crisis económica del país sudamericano, y eleva la preocupación de la población ante el alza del dólar. Con la nueva reforma, empresas, comercios y bancos modifican sus sistemas contables que ya no aceptaban las enormes cifras producto de la hiperinflación.

"Nadie debe aumentar ningún producto, sencillamente se le quitaron seis ceros para mejorar el aspecto del comercio, facilitarlo, mejorar el aspecto sicológico de la recuperación económica", explicó el presidente Nicolás Maduro durante una alocución desde Caracas. Aseguró que las autoridades se encuentran desplegadas en los comercios del país para revisar y controlar que no se incrementen los precios.

Junto a la nueva medida, sale a la calle un nuevo cono monetario: una moneda de un bolívar y billetes de 5, 10, 20, 50 y 100. La máxima denominación equivaldrá a unos 24 dólares, de acuerdo con las tasas del Banco Central de Venezuela (BCV).

Con la antigua denominación, el dólar pasó de 4 millones 100 mil a 5 millones 250 mil bolívares. Con la reconversión se le restan seis ceros, es decir, el valor del dólar paralelo se ubicó en 5.25 bolívares. El mayor billete de la vieja familia, de un millón, apenas representa 25 centavos de dólar y ni siquiera alcanza para comprar un caramelo.

El cambio tiene como objetivo facilitar tanto las transacciones en efectivo como los cálculos contables en bolívares que ahora requieren hacer malabarismos con cadenas casi infinitas de ceros.

Muchos comercios habían adoptado la nueva expresión monetaria desde la mañana. Cafeterías ya daban los precios en nuevos bolívares. Un estacionamiento en el acomodado barrio de Chacao, no obstante, advertía a los usuarios que no estaba aceptando pagos en moneda nacional.

"Hice compras esta mañana sin problemas", explicó Josefina Galindo, empleada doméstica, pero criticó que "los nuevos precios estaban arriba de los viejos y con el precio en dólares", moneda preferida para cualquier transacción en medio de la erosión del bolívar.

En el país sudamericano, la inflación interanual es de mil 743 por ciento, según cálculos del Observatorio Venezolano de Finanzas, lo que ha golpeado el ingreso de las familias. Un salario mínimo apenas equivale a 2.5 dólares al mes.

El más reciente indicador del crecimiento de los precios divulgado por el Banco Central es de mayo, cuando la inflación se aceleró a 28.5 por ciento con respecto al mes anterior y cerró en 24.6. La variación interanual de los precios fue de 2 mil 719.4 por ciento, según cálculos de la agencia de noticias Reuters.

Antes de la reforma, anunciada en agosto por el Banco Central, se necesitaban 7 millones de bolívares para comprar una barra de pan en un país que fue considerado uno de los más ricos de Sudamérica gracias a su petróleo, y que ha visto caer su producto interno bruto 80 por ciento desde 2013, principalmente por la baja de su producción de crudo y de los precios del oro negro, pero también por la mala gestión y la crisis política.

El gobierno de Maduro en 2018 quitó cinco ceros a la moneda por los altos precios, proceso posterior a la reconversión del fallecido mandatario Hugo Chávez de 2008, en la que se restaron tres ceros al bolívar con la promesa de llegar a una inflación de un dígito, lo que no se logró.

Venezuela enfrenta una severa recesión que ha llevado a millones de venezolanos a emigrar. Maduro culpa de esta crisis económica, agravada por la pandemia de Covid-19, a las sanciones de Estados Unidos, pero analistas y críticos señalan que el colapso ha obedecido a un modelo de controles estatales.

Tras las sanciones, el gobierno flexibilizó las regulaciones permitiendo mayores transacciones en divisas, lo que diluiría aún más la relevancia del nuevo esquema.

El viernes muchos usaron sus divisas en efectivo por precaución para cancelar sus compras en supermercados, farmacias y en los negocios de ventas de útiles escolares y uniformes. Los sistemas de la banca, que fueron suspendidos por unas horas mientras se realizaba la rexpresión monetaria, estaban operativos desde temprana hora de la mañana.

Los bancos locales ya recibieron las denominaciones más bajas de la nueva familia de billetes, dijeron dos fuentes bancarias. Esas piezas coexistirán con las actuales de 500 mil y un millón de bolívares. Algunos cajeros automáticos comenzaron a dispensar los nuevos billetes.

Los bolívares en efectivo en Venezuela dejaron de emplearse en compras de rutina y tres cuartas partes del papel moneda que circula se usa en el pago de los pasajes en autobuses, según estimaciones del sector financiero.

El Banco Central colocará el lunes en la banca local unos 50 millones de dólares en efectivo que luego serían vendidos a privados, dijo una de las fuentes bancarias consultadas. La medida buscaría evitar una mayor depreciación del tipo de cambio y saltos en los precios.

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Dos personas pasan por delante de las torres de alta tensión en Shenyang, provincia de Liaoning (Foto: REUTERS/Tingshu Wang)

El régimen aplicó severas restricciones al uso de energía en grandes extensiones de la nación, mientras crece la preocupación a nivel mundial por el posible impacto en la cadena global

 

Una ola de apagones sin precedentes está golpeando a gran parte de China a raíz de la creciente escasez de energía. Esto, a su vez, está obligando a las fábricas locales a reducir la producción, lo que amenaza con ralentizar una economía que viene agobiada por la crisis inmobiliaria y de deuda.

Si bien los problemas energéticos se vienen registrando desde hace semanas, en la última semana han ido en ascenso. Según lo consignado por Foreign Policy, 20 de las 31 provincias y regiones continentales se vieron obligadas a cortar la electricidad de forma intermitente, provocando cierres de fábricas y apagones en miles de hogares.

La capital Beijing, incluso, puso en marcha en las últimas horas un plan de racionamiento de energía ante esta situación. Una situación que era habitual en la década de los 2000, cuando los cortes eran rutinarios, pero que luego se estabilizó en los últimos diez años.

Los recientes apagones han dejado a los residentes de los grandes rascacielos sin ascensores y han causado problemas de tráfico en varias ciudades del país.

Muchos hogares e instituciones cuentan con sus propios generadores. No obstante, el problema no pasa por la capacidad de esos generadores, sino por los incentivos económicos y gubernamentales. El 56% de la energía de China procede del carbón, y los precios del carbón térmico se han duplicado con creces en todo el mundo tras el impacto inicial de la pandemia. En esa línea, remarca la revista norteamericana, la prohibición china del carbón australiano no ha ayudado.

Mientras en gran parte de los países estos precios se trasladarían a los consumidores, China limita estrictamente el precio máximo de la electricidad, lo que obliga a los generadores a reducir su oferta o a cerrar antes de perder dinero.

Por ese motivo, los gobiernos locales se han esforzado por cumplir los objetivos impuestos por el régimen chino de doble control del consumo energético, que exige a los gobiernos restringir el consumo total de energía y mostrar una relación favorable entre el consumo de energía y la productividad.

Este miércoles las autoridades exigieron que las compañías ferroviarias y las autoridades locales mejoren los envíos de vitales suministros de carbón a las empresas de servicios públicos, en momentos en que las regiones clave para la economía del país sufren cortes de energía que han paralizado la producción industrial.

La orden, transmitida por el poderoso planificador estatal de China, ocurre después de que una combinación de suministros de carbón escasos, reglas más estrictas de emisiones y una fuerte demanda de fabricación hicieron escalar los precios del combustible, la mayor fuente de electricidad del país, mientras se acerca la temporada de invierno.

Las autoridades aplicaron restricciones al uso de energía en grandes extensiones del país, especialmente en tres provincias del noreste que albergan a casi 100 millones de personas. La ciudad de Huludao, por ejemplo, ordenó a sus residentes que no usen aparatos electrónicos de alto consumo de energía, como calentadores de agua y hornos microondas, durante los períodos de mayor consumo.

“Si hay un corte de energía en el invierno, tampoco tendremos calefacción”, dijo Fang Xuedong, de 32 años, conductor de reparto en Shenyang, la capital de la provincia de Liaoning, a unos 90 minutos de vuelo al noreste de Beijing.

Tengo un niño y una persona mayor en casa, si no hay calefacción, eso es un problema”, explicó a la agencia Reuters.

La alarma entre los residentes por la escasez de energía, ahora en su segunda semana, llevó al planificador estatal, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC), a pedir a las autoridades, firmas de energía y compañías ferroviarias locales que refuercen los envíos de carbón para satisfacer el consumo de los hogares, ante “la fuerte demanda de calefacción durante la temporada de invierno”.

“Cada empresa ferroviaria debe fortalecer el transporte de carbón a las centrales eléctricas (servicios públicos) con un inventario de menos de siete días y lanzar un mecanismo de suministro de emergencia de manera oportuna”, dijo la NDRC.

China, el principal consumidor de carbón del mundo, importó un total de 197,69 millones de toneladas en los primeros ocho meses de 2021, una baja de 10% interanual. Pero las importaciones de carbón de agosto aumentaron en más de un tercio debido a la escasez de suministros domésticos.

Esta semana, los funcionarios han tratado reiteradamente de garantizar a los residentes que habrá energía para uso doméstico y calefacción durante el invierno.

Pero el racionamiento de energía se ha implementado durante las horas pico en muchas partes del noreste de China desde la semana pasada, con informes de noticias y publicaciones en las redes sociales que señalan cortes de semáforos y caídas de redes de comunicaciones 3G en la región.

China está considerando subir los precios de la energía industrial para aliviar la crisis del suministro, informó Bloomberg News el miércoles, citando fuentes no identificadas.

La NDRC dijo más tarde el miércoles que el régimen no evitará que las tarifas de la electricidad aumenten dentro de un rango razonable y que les permitiría reflejar los fundamentos del mercado y los cambios en los costos.

Las restricciones también continúan afectando a la industria pesada, como la producción de metales y las fábricas. Un documento interno de un importante fabricante de componentes tecnológicos en China -revisado por Reuters- dijo que más de la mitad de su producción diaria en Kunshan, en la provincia industrial oriental de Jiangsu, había sido suspendida desde principios de esta semana.

La grave crisis energética también frenó la producción en muchas plantas que suministran a compañías como Apple y Tesla, mientras que algunos negocios se vieron obligados a operar a la luz de las velas y algunos centros comerciales cerraron anticipadamente.

29 de Septiembre de 2021

(Con información de Foreign Policy y Reuters)

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