Lunes, 20 Septiembre 2021 05:41

Resurge Celac como actor contrahegemónico

Resurge Celac como actor contrahegemónico

Las dos visiones históricas antagónicas sobre la integración americana, aquella que abraza a la Doctrina Monroe de 1823, y su derivación, el panamericanismo de cuño estadunidense, y la que impulsa el bolivarismo, el unionismo y el multilateralismo con apego a los principios de las cartas fundacionales de las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos (OEA), volvieron a enfrentarse en México el 18 de septiembre durante la sexta Cumbre de Presidentes y Jefes de Estado de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

En el marco de una reconfiguración geopolítica marcada por la irrupción de China y Rusia como actores que desafían al hegemón del sistema capitalista mundial (Estados Unidos), y autoexcluidos por decisión propia los tres países más alineados con Washington: Brasil, Colombia y Chile, correspondió a los presidentes oligárquicos y neoliberales de Paraguay y Uruguay, Mario Abdo y Luis Lacalle, respectivamente, introducir en el seno de lo que debió ser una cumbre pragmática y desideologizada –un diálogo entre mandatarios con posiciones políticas diversas como habían acordado los cancilleres de los 33 países participantes−, la retórica de la guerra fría impulsada por la Casa Blanca, sintetizada por los aparatos de propaganda del imperio y sus repetidores locales en la falsa contradicción democracia vs dictadura.

Fieles a las posiciones de fuerza −unila­terales, extraterritoriales y al margen del derecho internacional− de sucesivas ad­ministraciones de la Casa Blanca, Abdo descalificó la presencia en la cumbre del presidente constitucional y legítimo de Ve­nezuela, Nicolás Maduro, y el uruguayo Lacalle expresó su "preocupación" por lo que ocurre en Cuba, Nicaragua y Venezue­la.

Al margen de esa escaramuza descortés y grosera de cara al anfitrión: el presiden­te Andrés Manuel López Obrador, la De­claración de la Ciudad de México resalta el papel de la Celac como "mecanismo de concertación, unidad y diálogo político" que incluye a los 33 países de América Latina y el Caribe, sobre la base de “los lazos históricos, los principios y valores compartidos […] la confianza recíproca, el respeto a las diferencias, la necesidad de afrontar los retos comunes y avanzar en la unidad en la diversidad a partir del consenso regional”.

El punto 3 de la declaración reitera el compromiso con "la construcción de un orden internacional más justo, inclusivo, equitativo y armónico", basado en el respeto al derecho internacional y los principios de la Carta de la ONU, entre ellos "la igualdad soberana de los estados, la solución pacífica de controversias, la cooperación internacional para el desarrollo, el respeto a la integridad territorial y la no intervención en los asuntos internos de los estados". Reafirma el compromiso con "la defensa de la soberanía y del derecho de todo Estado a construir su propio sistema político, libre de amenazas, agresiones y medidas coercitivas unilaterales".

El punto 4 reafirma que el proceso histórico de consolidación, preservación y el ejercicio pleno de la democracia en la región "es irreversible", no admite interrupciones ni retrocesos y seguirá estando marcado por el respeto a los "valores esenciales" de la democracia. Reafirma el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; el respeto a las facultades constitucionales de los poderes del Estado y el diálogo constructivo entre los mismos; la celebración de elecciones libres, periódicas, transparentes, informadas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo, la participación ciudadana, la justicia social y la igualdad.

En otra implícita alusión a Estados Unidos, el punto 20 reitera el rechazo "a la aplicación de medidas coercitivas unilaterales contrarias al derecho internacional", y reafirma el compromiso "con la plena vigencia del derecho internacional, la solución pacífica de controversias y el principio de no intervención en los asuntos internos de los estados".

Otro punto significativo, que alude a las directrices de la guerra no convencional del Pentágono, al terrorismo de Estado y las acciones encubiertas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) es el 41, que expresa "el profundo rechazo a todo acto de terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, sin importar sus motivaciones, financiamiento, lugar y persona que lo haya cometido"; reafirma la necesidad "de negar cobijo, libertad de operación, circulación y reclutamiento y apoyo financiero, material o político a grupos terroristas o a todo aquel que apoye o facilite la financiación, planificación o preparación de actos terroristas o participe o trate de participar en estas actividades", y en una alusión a la Colombia de Iván Duque y/o a un eventual dislate de Jair Bolsonaro, renueva el compromiso de "adoptar las medidas prácticas que sean necesarias para que nuestros territorios no se utilicen para ubicar instalaciones terroristas o campamentos de adiestramiento ni para preparar u organizar actos terroristas contra otros Estados o sus ciudadanos o incitar a su comisión". Reitera el rechazo "a la aplicación de medidas coercitivas unilaterales (sanciones) contrarias al derecho internacional", incluyendo "las listas y certificaciones" (de EU) que afectan países de América Latina y el Caribe.

El punto 42 reafirma el uso pacífico de las tecnologías de la información y la comunicación, e insta a la "comunidad internacional" (verbigracia, EU) evitar y abstenerse de "actos unilaterales" al margen de la Carta de la ONU, como aquellos que "tienen como objetivo subvertir sociedades o crear situaciones con el potencial de fomentar conflictos entre estados".

En una declaración especial, la Celac instó al presidente Joe Biden a modificar "sustancialmente" la aplicación del bloqueo comercial, económico y financiero contra Cuba y al Congreso de EU a "eliminarlo", y rechazó la "ejecución de leyes y medidas extraterritoriales" (como la Ley Torricelli) que atentan contra la soberanía e intereses de terceros países.

La discusión sobre el futuro de la injerencista OEA quedó para otra ocasión y la Celac resurgió como actor contrahegemónico.

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Sábado, 18 Septiembre 2021 05:46

Más munición en una Asia que se rearma

Lanzamiento de un misil desde un submarino surcoreano este miércoles 15 de septiembreHANDOUT / Reuters

El acuerdo estratégico impulsado por Biden para frenar a China añade tensión a una zona con un gasto militar al alza

 

La nueva alianza estratégica de defensa entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia (Aukus), un movimiento que puede cambiar el transcurso de la intensa partida de ajedrez geoestratégico entre Washington y Pekín en Asia, ha desatado la furia de China. Apenas se habían apagado las voces de los líderes del nuevo Aukus tras anunciar el pacto cuando el Gobierno de Xi Jinping ya ponía el grito en el cielo. El acuerdo, advertía, puede precipitar “una carrera de armamento”. Pero la vasta región que aglomera al Índico y el Pacífico se rearma desde hace tiempo.

Solo esta semana, en los días inmediatamente previos al anuncio trilateral, en las aguas asiáticas Corea del Norte ha disparado dos misiles balísticos y uno de crucero, de larga distancia. Corea del Sur ha probado con éxito el lanzamiento de un misil desde uno de sus submarinos de fabricación propia, en lo que supone un hito de su capacidad militar. El Gobierno en Taiwán ha propuesto una partida presupuestaria extra por valor de miles de millones de euros para el desarrollo y la adquisición de nuevo armamento, incluidos misiles de crucero y buques de guerra. Algunos de los misiles más punteros del mundo se están desarrollando en esta región.

El año pasado Asia y Oceanía invirtieron 528.000 millones de dólares (unos 450.187 millones de euros) en la dotación para sus ejércitos, según los datos recopilados por el Stockholm International Place Research Institute (Sipri). Una suma que representaba un aumento del 2,5% con respecto al año anterior, y por debajo de los 801.000 millones de dólares gastados en América del Norte, pero cerca de un 40% más del total de las partidas del continente europeo.

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En gran medida, este crecimiento, en línea con un aumento constante a lo largo de las últimas dos décadas, viene arrastrado por la vasta inversión china en la modernización de sus Fuerzas Armadas. El gasto militar de Pekín en 2020, según el Sipri, rondó los 258.000 millones de dólares. Un aumento relativamente modesto con respecto al año previo, del 1,9%. Pero que representa un incremento del 76% en una década.

“El gasto de China ha crecido durante 26 años consecutivos, la cadena más larga sin interrupciones (de incremento del gasto militar) de cualquier país en nuestra base de datos”, indica el instituto sueco en su informe anual. En comparación, aunque la inversión de Estados Unidos, el país con mayor presupuesto para sus Fuerzas Armadas, alcanzó los 778.000 millones de dólares, un alza del 4,4%, esa partida se ha recortado en un 10% desde 2011.

El Ejército Popular de Liberación (EPL) chino cuenta con el mayor número de tropas, unos dos millones de soldados, y la mayor flota del mundo, con cerca de 360 buques, y aspira a convertirse en una fuerza de combate totalmente modernizada para 2027, el centenario de su fundación. Fabrica dos nuevos portaaviones, que doblarán el número de estas naves de las que dispone, desarrolla cohetes de largo alcance y compite con Estados Unidos en el terreno de las armas del futuro, desde la tecnología cuántica a misiles hipersónicos.

Junto a una mayor disponibilidad de efectivo gracias al crecimiento económico de Asia a lo largo de este siglo, y razones ideológicas en ciertos casos -el conservador primer ministro nipón Shinzo Abe hizo del fortalecimiento de las fuerzas japonesas una de sus prioridades hasta su renuncia por motivos de salud hace un año- el creciente poderío militar de Pekín ha espoleado a otros países en la región a reforzar sus equipos militares.

Al presentar su propuesta de presupuesto extraordinario de 240.000 millones de dólares taiwaneses, o unos 9.000 millones de dólares para los próximos cinco años -que se sumarán a los 474.000 millones ya previstos en el presupuesto para 2022-, el Ministerio de Defensa en Taipéi advirtió este jueves de la “grave amenaza” que encara desde China. Pekín considera a la isla parte inalienable de su territorio y nunca ha renunciado a la fuerza como vía para la unificación.

China “ha seguido invirtiendo profusamente en su presupuesto de defensa nacional, su fuerza militar ha crecido con rapidez y con frecuencia envía aviones y buques para invadir y hostigar nuestras aguas y espacio aéreo”, apuntaba el ministerio en un comunicado. “A la vista de las graves amenazas del enemigo, las Fuerzas Armadas de la nación participan activamente en labores de preparación y cimentación de nuestro ejército, y es urgente que consiga una producción de armamento rápida y de calidad en un corto plazo de tiempo”, agregaba. Taipéi denuncia que desde hace aproximadamente un año China ha lanzado constantes incursiones de sus aviones militares en su zona de identificación aérea.

Este mismo viernes, y tras la presentación presupuestaria, la fuerza aérea taiwanesa interceptaba a una decena de aviones chinos en su espacio aéreo.

En otros países de la región, el gasto militar también parece alentado por el recelo ante el poderío chino. Además de sus nuevos misiles balísticos lanzados desde submarinos (SLBM) Corea del Sur planea la construcción de un portaaviones y el desarrollo de su misil Hyunmoo-4, con un alcance de 800 kilómetros, una inversión más orientada a crear un elemento disuasorio contra Pekín que a hacer frente a Corea del Norte.

Y, aunque no se la mencionó por su nombre en la presentación del Aukus, Pekín y su auge son el objetivo de la nueva alianza estratégica. “Es imposible interpretar esto como algo que no sea una respuesta a la pujanza de China”, opina Sam Roggeveen, del Lowy Institute australiano, en el blog The Interpreter de su laboratorio de ideas.

El pacto también representa una “escalada significativa del compromiso estadounidense contra ese desafío”, en opinión de ese experto. El pacto dotará a Australia -que se verá reforzada así como actor militar en la región- de tecnología para la construcción de submarinos nucleares. Pero incluye también la colaboración de Washington, Londres y Canberra en el desarrollo de sistemas de armamento de tecnología punta, desde la inteligencia artificial a armas cuánticas.

Ataque por el flanco comercial

“Llegando solo dos semanas después de que Biden declarara la guerra en Afganistán terminada, y solo ocho días antes de la primera cumbre del QUAD -la alianza de seguridad formada por India, Japón, Australia y Estados Unidos-, la presentación de Aukus afirma la determinación de la Administración de Biden para hacer jugar a los aliados y socios estadounidenses en la competición con China”, apunta Ali Wyne, de la consultora Eurasia Group, en una nota.

De momento, y tras la primera reacción de furia verbal, China ha optado por dirigir su respuesta a otro terreno más allá del militar. Horas después de la constitución de Aukus, Pekín presentaba su solicitud formal de ingreso en el Acuerdo Exhaustivo y Progresivo para la Alianza Transpacífica (CPTPP, por sus siglas en inglés), el pacto para crear una zona de libre comercio a ambas orillas del Pacífico que originalmente lideró la Administración de Barack Obama, pero del que Donald Trump retiró a Estados Unidos en 2017.

La iniciativa de Pekín, en opinión de Wyne, apunta A que China “percibe la falta de una estrategia comercial en Estados Unidos como quizá el talón de Aquiles en los esfuerzos de Washington por competir con China en el Indo-Pacífico y más allá”.

 

Pekín - 17 sept 2021 - 22:40 COT

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El primer ministro de Australia, Scott Morrison, el presidente de EE.UU., Joe Biden, y el primer ministro británico Boris Johnson, durante una reunión virtual, 15 de septiembre de 2021.Foto: Andrew Harnik / AP

El anuncio se realiza en medio del aumento de la influencia de China en la zona.

El presidente de EE.UU., Joe Biden, el primer ministro británico Boris Johnson y el primer ministro de Australia, Scott Morrison, han anunciado este miércoles la formación de una nueva alianza de seguridad y cooperación en materia de defensa para el Indo-Pacífico.

La cooperación trilateral, que llevará el nombre de AUKUS, prevé que EE.UU. ayude a Australia con tecnologías necesarias para dotarse de submarinos de propulsión nuclear, argumentando la "estabilidad" en la región donde China va aumentando su influencia y capacidades militares.

"Todos reconocemos el imperativo de garantizar la paz y la estabilidad en el Indo-Pacífico a largo plazo", declaró Biden desde la Casa Blanca en una reunión virtual con sus homólogos.

Por su parte, Morrison aseguró que Australia seguirá cumpliendo con todas sus obligaciones de no proliferación nuclear y no va a poseer armas nucleares. Los submarinos en cuestión se construirán en Adelaida en una estrecha colaboración con EE.UU. y Reino Unido, agregó.

Johnson calificó el proyecto de los submarinos de propulsión nuclear para Australia como "uno de los más complejos y técnicamente exigentes del planeta", al sostener que su construcción hará del mundo un lugar más seguro.

La propulsión nuclear permitiría a los submarinos australianos moverse y operar sigilosamente y durante períodos más prolongados. Además de la cooperación naval, la nueva alianza también implicará colaboración en la inteligencia artificial, la tecnología cuántica y la cibernética.

Pese a que ninguno de los tres líderes mencionó si su iniciativa va dirigida contra algún país en particular, durante su presidencia, Biden ha buscado reorientar la política exterior de EE.UU. hacia el Pacífico, mientras que su Administración ha acusado a Pekín de ignorar las normas del mar de la China Meridional, lamentando que el Gobierno chino "no se ha enfrentado a ninguna consecuencia" por ello.

En ese sentido, desde China recuerdan que Washington no ha ratificado la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, y, sin embargo, se considera a sí mismo como "un juez de la Convención, que señala con el dedo a otros países e interfiere arbitrariamente". Además, insisten en que Pekín siempre ha defendido el concepto de seguridad marítima común con el fin de lograr una cooperación mutuamente beneficiosa para todos.

Publicado: 15 sep 2021

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Viernes, 10 Septiembre 2021 06:36

Los medios de información y la guerra perpetua

Los medios de información y la guerra perpetua

"La información es a la vez nuestro producto básico y el factor más desestabilizador de nuestro tiempo", escribe el teniente coronel retirado Ralph Peters, en un artículo titulado "Constant Conflict", publicado en 1997 en la revisa militar Parameters (https://bit.ly/3h6nUID), portavoz de la política del Pentágono.

Nunca pensé que la información fuera capaz de modelar sociedades, sectores y clases, quizá por una deformación iluminista que me llevó a confiar en la autonomía de criterio de los seres humanos. Nada más alejado de la realidad, como nos enseña el panorama de sumisión de una parte de la humanidad al poder de los poderosos.

Peters razona como la minoría privilegiada que se siente ganadora. "Para las masas del mundo, devastadas por información que no pueden manejar o interpretar con eficacia, la vida es desagradable, brutal y en cortocircuito." Sostiene que el ritmo del cambio es capaz de abrumar, o sea de paralizar la capacidad de pensar.

Menciona que "una de las bifurcaciones definitorias del futuro será el conflicto entre los maestros de la información y las víctimas de la información". Escribe poco después de que Estados Unidos liberará la Internet, que rápidamente se convirtió en medio hegemónico para las comunicaciones con un volumen de información imposible de digerir.

"La imagen triunfa sobre el texto en la sique de masas", afirma Peters, explicando la potencia de la cultura popular estadunidense. “Si la religión es el opio de los pueblos, el video es su crack”, sentencia parafraseando a Carlos Marx.

El militar comprende las razones profundas del éxito de la cultura yanqui, sin concesiones a la ética, ni al buen gusto. "Las películas más despreciadas por la élite intelectual, las que presentan violencia extrema y sexo para los vencedores, son nuestra arma cultural más popular, comprada o pirateada en casi todas partes."

Ese poder estriba en que narrativas visuales, como las que practica Chuck Norris, no requieren del diálogo para su comprensión, ya que se asientan en impulsos básicos, como motor de una cultura a la que define como "vulgar" y a la vez "maravillosa".

La "guerra de la información" es parte central de la guerra perpetua de la superpotencia para "sobrevivir en medio del desorden". Es evidente que aquí no hay ética sino poder y violencia, sin más, para la sobrevivencia del más fuerte sin la menor concesión a cualquier tipo de humanismo. "Sólo los necios pelearán limpio", sentencia el militar.

Creo que es necesario comprender para actuar acertadamente. Sin juzgar, sobre todo porque cierta intelectualidad abusa de conceptos como "fascismo" o "democracia", que obturan la comprensión al abusar de adjetivos. El mundo está siendo modelado por la violencia bruta, que no irracional, de los de arriba, y ante ello sólo nos valen la organización y la acción colectiva.

Sobre la guerra de información y la concentración monopólica de los grandes medios es necesario detenernos a debatir. Se han tomado varios caminos. La izquierda y el progresismo en el gobierno han intentado regular los monopolios de la información, con escaso éxito. La Unión Europea viene perdiendo su intento de regular mínimamente a megaempresas como Google y Amazon. Es casi imposible, dado el enorme poder que ostentan.

La segunda opción es fortalecer la comunicación comunitaria, alternativa o popular. Existe una enorme variedad de medios de este tipo, en todos los países del mundo. En algunos, como en Argentina, han conseguido una audiencia importante, que puede alcanzar 15 por ciento de la población, lo que no es nada menor.

Sin embargo, aún estamos lejos de emitir mensajes potentes como hace la industria audiovisual estadunidense, capaces de atrapar corazones y mentes de las poblaciones. Uno de los casos más exitosos es la serie colombiana Matarife (https://bit.ly/38NpeM3), que denuncia la alianza entre el ex presidente Álvaro Uribe y los narcoparamilitares que lo llevaron al gobierno.

Daniel Mendoza Leal, autor de la serie, la define como "subversión creativa", desde su exilio en España por amenazas de la ultraderecha (https://bit.ly/3hdk0xG). Su objetivo es llegar a los jóvenes de los sectores populares, que "no tienen acceso a plataformas como Netflix y Amazon", por eso la serie se difunde en las redes sociales.

La tercera es que no podremos crear imaginarios potentes si no formamos parte de realidades en resistencia. Matarife se retroalimenta con la lucha social: mostró la brutalidad de las mafias estatales, siendo un factor importante en la protesta en curso porque alumbró zonas de la política casi inaccesibles.

Finalmente, decir que "la mente piensa con ideas, no con información", como destaca Fritjof Capra con base en los trabajos de Theodore Roszak. En la información no hay ideas: "Las ideas son patrones integradores que no derivan de la información, sino de la experiencia"*.

Tenemos mucho trabajo por delante.

* Fritjof Capra, La trama de la vida, Anagrama, 1998, p. 88.

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El presidente no ratificó el pedido de renuncia al cuestionado ministro de Trabajo

El silencio presidencial mantiene en su puesto a Iber Maraví y es una implícita desautorización al jefe del gabinete, Guido Bellido. Una razón de Castillo sería no ceder a los reclamos de la derecha; otra, su cercanía con Maraví. 

Se prolonga la novela, y la crisis, en torno al ministro de Trabajo, que se ha negado a renunciar luego que se lo pidió el jefe de gabinete. Una historia de marchas y contramarchas, que se inició con los ataques de la derecha parlamentaria y mediática contra el ministro, al que acusa de haber integrado en los años ochenta el grupo armado maoísta Sendero Luminoso, y que ha puesto sobre la mesa las tensiones y divisiones internas en el gobierno y sus problemas al momento de tomar decisiones.

El presidente Pedro Castillo no ha ratificado el pedido de renuncia del jefe de gabinete a su ministro, pero tampoco ha salido a respaldar al titular de Trabajo. En los hechos, el silencio presidencial mantiene en su puesto al ministro Iber Maraví y es una implícita desautorización al jefe del gabinete, Guido Bellido. Una razón del presidente para mantener al titular de Trabajo sería no dar la imagen de ceder ante las presiones de la derecha que exige su salida. Otra razón tendría que ver con disputas internas en el gobierno y con el hecho que Maraví, profesor y sindicalista como Castillo, es muy cercano al presidente.

Cuestionamientos de la derecha

La novela hasta ahora sin fin comenzó el pasado lunes cuando Bellido anunció públicamente que le había pedido la renuncia a Maraví y que éste dejaría el cargo. Fue su respuesta a los cuestionamientos de la derecha contra el ministro, a quien sindican como “terrorista” en base a un informe policial de hace cuarenta años en el que se dice que en ese entonces era miembro de Sendero. Maraví, que nunca fue sentenciado por esos cargos, rechaza la acusación. Bellido, que también es cuestionado por la derecha y los medios, le pidió la renuncia a Maraví tres días después que el Congreso opositor le diera el voto de confianza, indispensable para mantenerse en el cargo. Entregando la cabeza del ministro de Trabajo, el jefe del gabinete esperaba satisfacer al sector de la derecha que le dio el voto de confianza y que pide la salida del ministro, y bajar el tono de los ataques en su contra de la derecha que votó por negarle la confianza y de los medios. 

La derecha no solo quiere sacar a Maraví, su estrategia es tumbarse a los ministros “uno por uno”, como han anunciado sus voceros más radicales, parte de un plan desestabilizador que apunta al final de la fila contra el presidente. Solo tres semanas después de haber asumido la presidencia, por presiones de la derecha Castillo sacó a su canciller, el exguerrillero y sociólogo Héctor Béjar, una reconocida figura de la izquierda. Béjar no forma parte de Perú Libre, pero su salida como una concesión a la derecha molestó al partido oficialista. Luego de ese episodio, visto como una muestra de debilidad del gobierno, en el Ejecutivo no quieren que en el caso del ministro de Trabajo se repita esa imagen de ceder rápido a las presiones de la derecha política y mediática.

Pugnas al interior del gobierno

Pero detrás de esta historia no solo están las presiones de la derecha, sino también las pugnas al interior del gobierno, en el que conviven en tensión el sector más cercano a Castillo, formado principalmente por dirigentes del sindicato de profesores como él; el sector del partido oficialista, Perú Libre, encabezado por su controvertido secretario general, Vladimir Cerrón, un ex gobernador sentenciado a prisión suspendida por malos manejos económicos e investigado por otros cargos de corrupción; y por los aliados del gobierno que vienen de otras agrupaciones de izquierda. Cerrón presiona por ganar espacios de poder. Esta crisis ministerial se da en el contexto de esa pulseada entre Castillo y Cerrón. Mientras el ministro de Trabajo forma parte del círculo de profesores cercano al presidente, el jefe de gabinete, que le pidió su renuncia, es parte de la dirigencia de Perú Libre que responde a Cerrón.

El secretario general del partido de gobierno celebró públicamente el anuncio de la salida de Maraví, lo que dijo consolidaba el poder de Bellido, su ficha más importante en el gobierno. Pero Castillo, sin hablar públicamente, impuso su poder para mantener a su ministro. El intento de Bellido de sacar a Maraví se dio días después que, según versiones periodísticas que citan fuentes del gobierno, Castillo pensó en sacarlo de la jefatura del gabinete, pero desistió luego de una tensa conversación con Cerrón. Con la movida de pedir públicamente la renuncia de Maraví, que puso en marcha sin la luz verde del presidente, Bellido, además de contentar a la derecha que lo cuestiona, buscaba fortalecer su posición al interior del gobierno y debilitar al círculo de profesores cercano al presidente. Fue un intento de consolidarse en el cargo, tanto frente a la oposición como al interior del Ejecutivo. Pero la apuesta le salió mal. La renuncia que anunció no se concretó y se quedó sin piso. Quiso fortalecerse y terminó debilitado.

“Esta crisis ministerial, que ha sido una comedia de errores, es una manifestación de que hay dos cabezas en el gobierno, las de Castillo y Cerrón. Al mantener al ministro de Trabajo, Castillo busca detener el avance de Cerrón en esa guerra de posiciones que hay entre ambos. No creo que esta situación se pueda mantener por mucho tiempo. Para Castillo el escenario es muy complicado, todas las salidas implican pérdida y la derecha dura está viendo cualquier oportunidad para provocar su destitución. Si rompe con Cerrón y Perú Libre, perdería el apoyo de la bancada oficialista en el Congreso. Pero creo que no le va a quedar otra opción que romper, es imposible gobernar manteniendo esa dualidad, con Cerrón diciéndole lo que debe hacer. Al romper con Cerrón, su única salida sería moverse al centro para buscar nuevos aliados. A Castillo lo favorece que la derecha está dividida y tiene sus propios problemas internos”, le señaló a PáginaI12 el historiador y analista político Nelson Manrique, comentando el escenario que se abre en el gobierno con esta crisis.

Manrique considera que el silencio de Castillo en esta crisis y otros momentos importantes “le está dando armas a la derecha, contribuye a desestabilizar su gobierno, está enajenando el apoyo de quienes votaron por él, que sienten que no hay un gobierno que tome resoluciones, lo que es imperdonable en un momento que tenemos la pandemia, crisis económica, desempleo”. “Castillo evita a la prensa, no da declaraciones, porque no tiene un rumbo claro, no tiene algo claro que decir”, señala.

Aunque Castillo detuvo su anunciada salida, a Maraví no parece quedarle mucho tiempo en el gobierno. El Congreso se prepara para interpelarlo por las acusaciones de su supuesta pasada militancia en Sendero, con la intención de censurarlo, lo que lo obligaría a dejar el cargo. Todo indica que la oposición tiene los votos para lograr la censura.

En este escenario de crisis ministerial, ataques opositores contra los ministros y tensiones internas en el gobierno, no se descarta que junto a la probable salida del ministro de Trabajo, que si no cae antes sería obligado a renunciar por el Congreso, se sumen otros cambios en el gabinete. Cambios que podrían implicar una recomposición de las fuerzas al interior del oficialismo. 

Por Carlos Noriega

05/09/2021

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 Una marine de Estados Unidos revisa a una mujer afgana en el centro de control de evacuación del aeropuerto internacional Hamid Karzai en Kabul, Afganistán.Foto Ap

En Afganistán, antes y después de la toma de Kabul, se muere más por los atentados que por la pandemia del Covid-19 –en forma insólita, es de los países menos golpeados, con sólo 7 mil 101 muertes (¡mega sic!) y 153 mil casos, en un país de 38 millones de habitantes, cuya mitad de la población es menor de 14 años: quizá ése haya sido uno de sus factores protectores (https://bit.ly/3zr4MMB).

El abominable atentado a la entrada del aeropuerto de Kabul, controlado por el ejército de Estados Unidos, cobró 175 decesos afganos y 13 muertos estadunidenses que han puesto contra la pared a Biden, y que fue adjudicado por ISIS-Khorasan, grupúsculo que proviene de una genealogía yihadista de hace 40 años y de la metamorfosis caleidoscópica de los muyahidines y su engendro de Al-Qaeda.

El brasileño Pepe Escobar (PE) diseca estupendamente la anatomía de ISIS-Khorasan, que "tiene como objetivo demostrar a los afganos y al mundo foráneo que los talibanes no pueden garantizar la seguridad a la capital" (https://bit.ly/3yofMcb).

Más allá del caleidoscopio transgeneracional del "Islam político" y sus pletóricos titiriteros geopolíticos, el líder del Hezbolá chiíta libanés Hassan Nasrala, de estrechos vínculos con la teocracia persa, dos días antes de la conmemoración del Ashura –que rememora el martirologio del Imam Hussein, nieto del profeta Mahoma– comentó que "Afganistán es la peor debacle en la historia de Estados Unidos" cuando "Biden anhela una guerra civil" (https://bit.ly/3BiWJ4Y). Nasrala fulmina que Estados Unidos entregó Afganistán en una "charola de plata" a los talibanes.

Según PE, Amaq Media –agencia oficial de ISIS (https://bit.ly/2WsjioG)– fustigó a los talibanes de estar "asociados" (sic) con el ejército de Estados Unidos para la evacuación de sus "espías".

Según un reporte de Naciones Unidas, apuntado por PE, ISIS-K tendría un máximo de 2 mil 200 combatientes "yihadistas" atomizados en pequeñas células y cuya mayoría absoluta no está constituida por afganos, sino que provienen del "yihadismo global" –a mi juicio, manejado tras bambalinas por fuerzas oscuras del globalismo neoliberal imperialista– y a lo que hace alusión en su portada The Economist (https://econ.st/3zmgiJ0), lo cual presagia mayor terrorismo multiforme, policéntrico, desestabilizador y sembrador de caos en Asia Central y, en especial, en los 91 km de frontera de Afganistán con China y en sus 921 km con Irán, no se diga en sus tres fronteras norteñas con Tayikistán (mil 357 km), Uzbekistán (144 km) y Turkmenistán (804 km).

Por cierto, The Economist desplegó a su ejército de plañideras profesionales: desde Kissinger, pasando por Fukuyama, hasta Niall Ferguson para lamentarse del desastre anglosajón en Afganistán.

PE informa que "Moscú y Teherán han imputado sin tapujos al eje Estados Unidos-Gran Bretaña de ser los principales facilitadores (¡mega sic!) del traslado de los yihadistas globalistas desde Idlib (Nota: norte de Siria, frontera con Turquía) hasta la región oriental de Afganistán".

El analista francés Thierry Meyssan, de Réseau Voltaire (https://bit.ly/3mIrCeT), juzga que "el caos continuará durante bastante tiempo en Afganistán", donde "Estados Unidos se comportará como chantajista" (sic).

Alastair Crooke, anterior diplomático británico y asesor del español Javier Solana en la cancillería de la Unión Europea, comenta que el "Apocalipsis (sic) estratégico" en Afganistán constituye un "giro sísmico (sic) que tomará años en desarrollarse", cuando "China se encuentra más que determinada a configurar la región", y que "fue conseguido sin ninguna batalla y en unos cuantos días", lo cual es "casi sin precedente" (https://bit.ly/3ypoXsZ).

El temerario atentado terrorista de ISIS-K ocurrió un día después de la llamada telefónica del zar Vlady Putin y el mandarín Xi Jinping con el fin de movilizar las capacidades del "grupo de Shanghái" (SCO, por sus siglas en inglés) que celebrará su cumbre el 16 y 17 de septiembre en Dushanbe (Turkmenistán) y a la que fue integrada Irán cuatro días antes de la caída de Kabul (https://bit.ly/3jnzS1R).

Se va la OTAN de Afganistán y el Grupo de Shanghái ocupa(rá) su lugar.

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El gabinete de Pedro Castillo se juega su futuro en el Congreso. Imagen: AFP

Pulseada a un mes de la investidura como presidente del maestro rural de izquierda 

Maratónico debate parlamentario. Se llega al voto de confianza al gabinete en medio de una fuerte campaña de la derecha y la prensa hegemónica exigiendo cambios de ministros. 

El primer gabinete ministerial del presidente de izquierda Pedro Castillo, que asumió hace un mes, se juega su futuro en el Congreso. En la noche de este jueves, después de un maratónico debate para otorgarle o negarle el voto de confianza al gabinete, se suspendió la sesión en el Parlamento para continuar este viernes. Si el Congreso unicameral de 130 miembros le niega la confianza, Castillo sufriría una dura derrota y tendría que nombrar otro gabinete. El oficialismo tiene solo 42 votos, necesita el apoyo de al menos un sector de la oposición de derecha. Los discursos de los representantes del fujimorismo y de otros dos partidos de extrema derecha, que suman 43 votos, estuvieron en línea con su conducta desestabilizadora y anunciaban un voto en contra del gabinete. Cuatro bancadas que van del centro a la derecha tendrán los votos que inclinen la balanza a uno u otro lado. En sus discursos, muchos legisladores de estos grupos criticaron al gabinete, pero no fueron claros sobre cuál será su voto, otros anunciaron que le darían la confianza y otros que la negarían. Si se le niega el voto de confianza al gabinete, sería la primera vez que eso ocurre en el inicio de un gobierno.    

Se llegó al voto de confianza al gabinete en medio de una fuerte campaña de la de derecha y la prensa hegemónica exigiendo cambios de ministros, presionando por la salida del presidente del Consejo de Ministros, el congresista oficialista Guido Bellido, considerado como parte del ala más izquierdista del gobierno. Hace unos días, cediendo a las presiones de la derecha, el gobierno cambió al canciller, el exguerrillero y sociólogo Héctor Béjar, pero la oposición exige más cambios de ministros. Desde la derecha que perdió las elecciones se pretende imponerle los ministros al gobierno. Hay una extrema derecha, con el fujimorismo a la cabeza, que va más allá y conspira para destituir al presidente.

Un comienzo en quechua

Mientras se desarrollaba la sesión parlamentaria, en los alrededores del Congreso hubo movilizaciones a favor y en contra del gobierno. Antes de ir al Congreso, los ministros se reunieron en Palacio de Gobierno con el presidente Castillo. De origen andino, Bellido comenzó hablando ante la representación parlamentaria en quechua. Desde las curules de la oposición se escucharon gritos de protesta. Con ese gesto, Bellido comenzó hablándole en su lengua originaria a las bases electorales andinas del presidente Castillo, y puso en evidencia la desconexión de la clase política, que protestaba porque el jefe del gabinete hablaba en quechua, con esas poblaciones originarias. Después de varios minutos de desconcierto entre la mayoría de los congresistas, la presidenta del Legislativo, María del Carmen Alva, del partido de centro derecha Acción Popular, le pidió a Bellido que hable en español porque los legisladores no lo entendían. El jefe del gabinete lo hizo y habló de la marginación de los millones de peruanos de los Andes que hablan quechua y de todos los pueblos indígenas.

Bellido expuso durante casi tres horas. Anunció una serie de proyectos y metas por cada sector. Conciliador, dijo que el gobierno quería tender puentes con el Congreso controlado por la oposición y pidió el voto de confianza como “un voto por la reconciliación”. “Hoy no solo he venido al hemiciclo para solicitar el voto de confianza, sino que me encuentro ante ustedes para invitarlos a que depongamos nuestras diferencias y juntos contribuyamos a solucionar una de las más graves crisis políticas, sociales, ambientales y sanitarias de las últimas décadas”, señaló, ante una representación parlamentaria mayoritariamente opositora y en buena parte hostil al gobierno. Su mensaje estuvo enfocado en la necesidad de cambios y de políticas públicas a favor de los sectores más excluidos.

Educación y salud en el centro

Como ya lo ha hecho Castillo, el jefe del gabinete puso énfasis en ofrecer priorizar temas como educación y salud, y anunció el aumento del presupuesto para esos dos sectores, desfinanciados y abandonados durante distintos gobiernos. Recordó que 30 por ciento de peruanos, es decir más de nueve millones de personas, sobreviven en la pobreza, y un 74 por ciento de la población económicamente activa trabaja de manera informal con ingresos bajos y sin derechos laborales. Resaltó la voluntad del gobierno de cerrar las grandes brechas económicas y sociales, que calificó como “una tragedia causada por la clase política por defender sus intereses”. Ofreció recoger las demandas de los sectores laborales y ratificó que se incrementarán los impuestos a las empresas extractivas, que ahora tienen importantes sobreganancias por el aumento de los precios internacionales de los minerales.

Acusado por la derecha de tener simpatías con herederos del grupo armado maoísta Sendero Luminoso, derrotado hace más de dos décadas, Bellido aseguró que el gobierno iniciará “una lucha frontal contra el terrorismo y el narcotráfico”. De Sendero solamente queda una columna armada en una agreste zona montañosa, la que hace años rompió con el derrotado senderismo original y ahora actúa en alianza con el narcotráfico que opera en esa región, pero la derecha sigue usando ese fantasma para meter miedo, promover políticas autoritarias y buscar desacreditar a la izquierda en su conjunto vinculándola con el senderismo. Eso es lo que viene haciendo para intentar debilitar al gobierno de Castillo. Varios legisladores repitieron las acusaciones de la campaña contra Bellido y otros ministros de tener supuesta cercanía con esos rezagos senderistas.

Silencio sobre la Asamblea Constituyente

Bellido no mencionó el tema de la convocatoria a una Asamblea Constituyente para cambiar la Constitución neoliberal que viene de la dictadura fujimorista, principal bandera de campaña del presidente Castillo. Fue la gran ausencia de su mensaje, lo que ha sido interpretado como un intento de bajar las tensiones con una mayoría opositora que se opone al cambio de la Constitución

En el sistema político peruano, en crisis desde hace años, el Congreso tiene el derecho de censurar ministros y todo gabinete ministerial al ser nombrado está obligado a pedirle al Legislativo el voto de confianza para ser ratificado. Como contrapeso, el presidente queda habilitado para disolver el Congreso y llamar a nuevas elecciones legislativas si se niega la confianza a dos gabinetes, posibilidad que motivaría a varios críticos del gobierno a darle el voto de confianza al gabinete para no quedar tan pronto al borde de su disolución. En ese complicado balance de poderes, el Legislativo puede destituir al jefe de Estado, incluso apelando a una ambigua causal de “incapacidad moral” que se puede aplicar en proceso sumario con dos tercios de los votos. Las bancadas de extrema derecha buscan la destitución del presidente Castillo por esa vía y conspiran para sumar apoyo y conseguir los votos que necesitan. El rechazo del voto de confianza al gabinete reforzaría a esos sectores golpistas. 

26/08/2021

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Presionado, Castillo hará cambios en su gabinete, trasciende en Perú

Lima. El presidente peruano, Pedro Castillo, alista un cambio parcial en su gabinete, a menos de un mes de asumir el cargo, informó ayer una fuente a la agencia de noticias Reuters, en medio de presiones políticas y críticas contra funcionarios cercanos al ala más radical del partido oficialista.

La información sobre la remoción del gabinete se conoció en momentos en que el premier Guido Bellido, del partido Perú Libre, debe presentarse mañana ante el Congreso, dominado por la oposición, en busca de la aprobación a su grupo de ministros.

La fuente, que habló bajo condición de anonimato, sostuvo la noche del lunes que el presidente Castillo pidió la renuncia al premier, pero refirió que ayer Bellido y Castillo llegaron a un acuerdo.

Bellido indicó a Reuters, en un mensaje de WhatsApp el lunes, que no renunciaría al cargo.

Castillo, quien comenzó su gestión con una aprobación de apenas 38 por ciento, según la encuestadora IEP, ya cesó a un miembro del gabinete ante la presión, el canciller Héctor Béjar, remplazándolo por Óscar Maúrta, diplomático de carrera más moderado.

La decisión de Castillo de despedir a Béjar fue cuestionada por el líder y fundador del partido Perú Libre, Vladimir Cerrón, declarado admirador de los gobiernos de Cuba, Venezuela y Bolivia, en una señal de las diferencias entre el gobierno y el grupo político oficialista.

Keiko Fujimori, quien perdió la presidencia contra Castillo en unas ajustadas elecciones, tuiteó que el Congreso no debería confirmar al gabinete. Su partido es la segunda fuerza del Legislativo con 24 de 130 escaños.

Fujimori citó acusaciones contra el ministro de Trabajo, Iber Maravi, de que participó en actos violentos como parte del grupo rebelde Sendero Luminoso, aunque éste niega las acusaciones.

Sendero Luminoso mató a decenas de miles de peruanos en las décadas de 1980 y 1990.

Bellido también ha sido acusado de tener simpatía con Sendero Luminoso. En una publicación de Facebook de hace algunos años, éste aparece defendiendo a una ex rebelde.

En respuesta, la fiscalía abrió una investigación contra el premier por presunta "apología del terrorismo", aunque no se han presentado cargos. Bellido niega la acusación.

Un probable rechazo al gabinete en el Congreso ahondaría la agitación política en el país, que el año pasado tuvo tres presidentes en una semana, en medio de protestas y choques entre el gobierno y un Congreso opositor.

En tanto, la fiscalía renunció a un pedido para encarcelar de forma preventiva a Keiko Fujimori por comunicarse con testigos durante un juicio que se le sigue por presunto lavado de dinero ligado a la constructora brasileña Odebrecht. El proceso judicial sigue vigente.

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Lunes, 23 Agosto 2021 06:02

Afganistán: el gran juego continúa

Afganistán: el gran juego continúa

Las mentiras mediáticas de la propaganda occidental sobre la caída de Kabul y la "retirada" de Estados Unidos de Afganistán, lejos de reflejar el desmoronamiento definitivo del imperio del caos podría significar un reposicionamiento −con nuevos elementos de privatización militar vía sofisticadas tecnologías, drones, bombarderos de largo alcance, mercenarios y redes de espionaje− que obedece a una reconfiguración geopolítica, donde la misión principal del Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) ya no será la "guerra contra el terrorismo", sino tratar de aislar a Rusia, potencia energética regional, y acosar a China por todos los medios en la expansión de las nuevas rutas de la seda.

La "guerra contra el terrorismo" de la administración Bush hijo fue una falacia. Se ha documentado ampliamente que el pretexto para librarla fue una fabricación. La invasión a Afganistán, en 2001, no fue una respuesta al 11 de septiembre: ya estaba planificada desde julio anterior. Y Osama Bin Laden y la red Al-Qaeda no eran una amenaza a los anglosajones, sino su instrumento. Tampoco fue una "intervención humanitaria" para restaurar la democracia, como lo acaba de reconfirmar el presidente de EU, Joe Biden.

Ahora, como entonces, los medios hegemónicos occidentales pretenden ignorar el apoyo de la CIA y el Pentágono a las organizaciones terroristas internacionales. Cuando en julio de 1979 triunfó la insurrección sandinista en Nicaragua y en diciembre siguiente la Unión Soviética intervino en la República Democrática de Afganistán invitada por el gobierno socialista de Nur Muhammad Taraki, el presidente de EU, Ronald Reagan, y el director de la CIA, George Bush padre, crearon, armaron, entrenaron, abastecieron y cofinanciaron (junto con Arabia Saudita) a los contras nicaragüenses y a los muyahidines afganos (poco después talibanes) y los llamaron freedom fighters ("luchadores por la libertad"). El propio Bin Laden reconoció al New York Times, que el complejo de Tora Bora, donde se escondían los miembros de Al-Qaeda, había sido creado con ayuda de la CIA y funcionaba como una base para los afganos y los voluntarios que venían de los países árabes y musulmanes para luchar contra los soviéticos y el gobierno de la época, donde eran entrenados por oficiales estadunidenses y paquistaníes.

Otra fuente de financiamiento de las acciones terroristas de la contra nicaragüense y los talibanes afganos era el tráfico de drogas. Durante la ocupación estadunidense, la superficie dedicada al cultivo de amapola (adormidera) en Afganistán se cuadruplicó y el opio se convirtió en la principal actividad económica del país. Y no es secreto que la heroína afgana sirvió para financiar las actividades encubiertas de la CIA.

La invasión militar a Afganistán por EU y sus socios de la OTAN respondió a los intereses de los gigantes petroleros angloestadunidenses (Unocal, Chevron, British Petroleum), aliados con los cinco grandes fabricantes de armas: Lockheed Martin, Raytheon, Northrop Grumman, Boeing y General Dynamics. Afganistán resulta estratégico, no sólo porque bordea el corredor de la "ruta de la seda" que une al Cáucaso con la frontera occidental de China, sino porque se ubica en el centro de cinco potencias nucleares: Rusia, China, Pakistán, India y Kazajistán. El corredor euroasiático cuenta con reservas de petróleo y gas natural similares a las del golfo Pérsico, lo que convierte a Afganistán en un territorio clave para el cruce de las rutas de transporte y oleoductos, y en puente terrestre lógico para los oleoductos que van hacia el sur, desde la antigua república soviética de Turkmenistán hasta el mar Arábigo, a través de Pakistán.

Como dijo en 1997 Graham Fuller, "experto en política" de la CIA, "quien controla ciertos tipos de ductos e inversiones" en la región euroasiática, "tiene cierta fuerza geopolítica" aun cuando no tenga el control físico del petróleo. De allí que la invasión fue para establecer un punto de apoyo esencial a través de una red de bases militares en la intersección estratégica de Asia Central y del Sur, complementado después con la ocupación de Irak. De entonces datan, también, los nexos de las administraciones Clinton y Bush hijo con las organizaciones islámicas fundamentalistas, que continuaron bajo las de Obama, Trump y Biden.

Tras la salida de EU de Kabul, negociada en Doha por la administración Tump y el Talibán en febrero de 2020, el gran juego geopolítico, que incorpora como actores regionales a China y Rusia, se reanuda. Moscú podría ayudar a Afganistán a reconstruir la hidroeléctrica de Naghlu y cooperar en el tendido de gasoductos y la construcción de instalaciones petroleras. A su vez, Pekín quiere extender el corredor económico China-Pakistán, uno de los proyectos insignia de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, a Afganistán. Y ofrece a los talibanes proyectos de infraestructura, energía y minería, con énfasis en la explotación de litio y de los minerales en "tierras raras", esenciales para las nuevas tecnologías militares, computacionales y espaciales. Según Thierry Meyssan, EU no perdió Afganistán, quiere que esa zona siga siendo inestable. El objetivo de ­Washington es que las empresas de cualquier país, China incluida, tengan que aceptar la protección de EU para poder explotar las riquezas afganas.

El imperio del caos −como llamó hace 20 años Alain Joxe a EU− puede seguir creando conflictos "en la sombra" y utilizar sus fuerzas especiales clandestinas, contratistas privados (mercenarios) que reciben órdenes del Pentágono y de la CIA y grupos terroristas de fundamentalistas islámicos, para destruir toda forma de organización política en esa región. Incluso, podrá supervisar una variedad de bombardeos a Afganistán desde su base Centcom en Qatar y otras bases militares instaladas por Biden en países vecinos.

Como señaló el analista Pepe Escobar, la "pérdida" de Afganistán puede interpretarse como un reposicionamiento de EU. Se ajusta a la nueva reconfiguración geopolítica donde las nuevas misiones de la CIA y el Pentágono serán aislar a Rusia y acosar a China. Para ello necesita un nuevo chivo expiatorio; un nuevo eje del mal. El eje es Talibán-Pakistán-China.

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El expresidente afgano Hamid Karzai en una imagen de archivo. — Omar Sobhani / REUTERS

Una serie de contactos entre dirigentes talibanes y de la oposición en las últimas horas indica que los nuevos amos del país no desean romper el diálogo con quienes han perdido la guerra. De estos contactos no puede esperarse mucho, pero es mejor que tengan lugar, algo que vuelve a señalar un cambio de actitud de los talibanes con respecto al pasado.

 

La rápida e incruenta ocupación talibán de Kabul ha sembrado desconcierto y pesimismo no solamente entre la comunidad internacional sino también dentro de la comunidad política afgana, donde igualmente reina la incertidumbre a la espera de lo que hagan los talibanes.

La oposición antitalibán está integrada básicamente por elementos que han colaborado con los EEUU en las dos últimas décadas, y que ahora se están moviendo con el fin de defender sus intereses, algo que difícilmente conseguirán. La firmeza de los talibanes descansa sobre su fuerza militar y en una fe radical y sin resquicios.

Uno de los personajes más notorios de la oposición es el expresidente Hamid Karzai (2001-2014), que el mismo domingo por la noche proclamó que bajo ninguna circunstancia abandonará Kabul y comunicó la creación de un Consejo de Transición que se encargará de supervisar y facilitar la transferencia pacífica de poder a los talibanes, aunque estos no precisen de consejos.

En los últimos meses, desde que Washington confirmó su inminente retirada, Karzai ha endurecido sus acusaciones contra Estados Unidos, el mismo país que hace 20 años lo encumbró y que durante casi tres lustros lo mantuvo en el poder. Ahora considera que no solo la actual administración de Joe Biden, sino también las anteriores, han estado jugando un doble juego que se ha rubricado con la caída de Kabul.

Mientras estuvo en el poder, Karzai fueacusado de nepotismo y corrupción en numerosas ocasiones, acusaciones de las que se defendió con mucho ahínco y poca credibilidad. En realidad, Afganistán ha sido un paraíso para la corrupción a gran escala, habida cuenta de las astronómicas cantidades de dinero que se han movido.

Al tender la mano a los talibanes, Karzai busca un entendimiento con los nuevos amos. Considera que el diálogo será más provechoso que un enfrentamiento directo, algo que es razonable y que cobra visos de posible, al menos hasta cierto punto, dado el discurso relativamente "moderado" de los talibanes desde que entraron en Kabul, aunque eso no garantiza que se vayan a lograr muchas cosas.

Por mucha moderación que introduzcan en su discurso, los talibanes defienden una aplicación de la ley islámica que necesariamente privará a sus enemigos de derechos fundamentales recogidos en la Carta de las Naciones Unidas. Los opositores deberán contentarse con mendigar medidas que a lo sumo solo suavizarán levemente la naturaleza intransigente del nuevo régimen.

El papel de la comunidad internacional será limitado. Ni EEUU ni Europa se encuentran en una posición que les permita influir de manera significativa en el credo talibán. La comunidad internacional debe mantener alguna forma de presión, pero a sabiendas de que obtendrá pocas contrapartidas. Con todo, es mejor que haya diálogo a que no lo haya.

Otros dos destacados políticos opositores que forman parte del Consejo de Transición de Karzai son Abdullah Abdullah, presidente del Alto Consejo para la Reconciliación Nacional, y Gulbuddin Hekmatyar, líder del Partido Islámico. Este último anunció el inminente desplazamiento de los tres a Doha, la capital de Qatar, para negociar con los talibanes.

"Negociaciones constructivas"

Un portavoz del departamento de Estado confirmó que los americanos están celebrando negociaciones "constructivas" con los talibanes en Kabul y Doha, y es relevante resaltar que en las palabras que Biden ha pronunciado hasta ahora no ha cargado especialmente contra los talibanes. Por su parte, los talibanes están en conversación con distintos jefes tribales y algunos de sus rivales con el fin de garantizar la estabilidady el futuro del nuevo Afganistán.

Las negociaciones solamente pueden traer acuerdos puntuales y no conviene hacerse ilusiones mucho más allá, dado que los talibanes son los dueños de todo el país. Han dado algunas muestras de "moderación" con respecto a los años noventa, pero nadie duda de que van a aplicar su doctrina con determinación, aunque no sea de una manera tan radical como entonces.

Rostro del fracaso

Para los talibanes, los políticos como Karzai representan todo lo malo que trajo la intervención de EEUU en 2001. Con el poder en sus manos, decidirán ellos solos hasta dónde y cuántas concesiones van a hacer, y sus interlocutores apenas disponen de un pequeño margen de maniobra, que será el margen que los talibanes estén dispuestos a darles en cada momento.

Karzai es una de las imágenes más conocidas del fracaso que ha significado imponer la democracia en el país mediante la fuerza, según señala Libération. La democracia, que parece entrar en crisis por todas partes, incluido Occidente, pudo imponerse temporalmente en Afganistán y facilitar la vida de sus ciudadanos, pero veinte años después su fracaso ha sido estrepitoso.

Este miércoles se anunció que el astuto Hamid Karzai presidió una reunión con una delegación talibán liderada por Anas Haqqani, aparentemente con el objetivo de cambiar impresiones sobre la formación de un nuevo gobierno, dado que el anterior presidente Ashraf Ghanihuyó del país el 15 de agosto. Es un gesto importante de los talibanes, impensable en 1996, cuando se hicieron con el poder por primera vez, pero será preciso esperar para ver qué dirección toma.

También es significativo que Qatar haya confirmado que su ministro de Exteriores, Abdul Rahman al Thani, mantuvo en Doha un diálogo con Abdul Ghani Baradar, hombre fuerte de los talibanes, antes de que este marchara a Afganistán hace dos días, sobre el futuro del país.

Igualmente, Aljazeera ha informado de que dirigentes talibanes están celebrando reuniones "informales" con elementos del anterior gobierno. Todos estos movimientos deben considerarse positivos aunque su trascendencia será limitada.

18/08/2021 22:01

Por Eugenio García Gascón

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