El cinismo de Twitter y Facebook al bloquear las cuentas de Trump 

La elite tecnológica se arroga el debate público

La Unión Europea lleva bastante tiempo elaborando un marco legal para las cuestiones de la libertad digital. El principio es que aquello que es ilegal en el mundo físico también los es en la esfera virtual.

 

Las redes sociales como Twitter y Facebook lanzaron la gran limpieza de muchas de sus cuentas, empezando por la del mismo y actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, más otras 7.000 cuentas suplementarias afiliadas a la galaxia conspiracionista de extrema derecha pro Trump, entre ellas, la del grupo Qanon. Luego de haber abierto las puertas a lo más ruin y bajo de la política, las redes alegan ahora que se trata de impedir un nuevo episodio violento como el de la invasión del Capitolio alentada por Trump, y ello ante la fecha inminente de la investidura de Joe Biden. Según Twitter, existían planes para un nuevo ataque del Capitolio previsto para el próximo 17 de enero. Algunos aprobaron esta medida, otros, en cambio, la consideraron un acto de censura. En Europa, la canciller alemana Angela Merkel calificó de “problemática” esta decisión. En Francia, el ministro de Economía, Bruno Le Maire, puso en tela de juicio el hecho de que la base de la suspensión de las cuentas no sea un marco legal de regulación, sino que “lo impactante es que sea Twitter quien decidió cerrar”. En suma, que sea la elite tecnológica la que haga y deshaga a su antojo y cuando le conviene, fuera de toda referencia a una norma nacional o internacional elaborada por los Estados y sus representantes electos.

La práctica de “Yo el Supremo” por parte de las empresas globales de Estados Unidos ni es nueva ni cambiará con este atentado a la esencia democrática. Jean-Luc Mélenchon, líder de Francia Insumisa (izquierda), recordó que “el comportamiento de Trump no puede servir como pretexto para que los GAFA (Google, Apple, Facebook, Amazon) se arroguen el poder de controlar el debate público”. Es exactamente lo que ha ocurrido con el Pinocho-Presidente y Twitter. Por otra parte, Washington aplica desde hace mucho una suerte de extraterritorialidad. La ley estadounidense se utiliza por encima de la nacional, sea cual fuere el país donde se resida. Las condiciones de utilización de Google, Facebook Apple e, incluso, la de las franquicias de las empresas de Estados Unidos, remiten a la ley de la empresa o a la legislación de la sede central. A su vez, la industria digital se benefició, hasta ahora, con la inmunidad jurídica que le ofrecía el artículo 230 del Communications Decency Act. Por más que Trump sea un Pinocho siniestro y, gracias a su ejército digital, haya protagonizado el primer golpe de Estado de la era moderna en una democracia Occidental, hay algo de cínico en estas reacciones. Poco o nada dicen las regulaciones europeas cuando se trata de proteger a los usuarios de internet del espionaje masivo del que son objeto a cada milisegundo de sus vidas. La fortuna de esas empresas proviene, esencialmente, de la conversión de los datos robados en capital. No obstante, el debate tiene cabida, es una necesidad y plantea otros interrogantes: ¿por qué sería “problemático” el cierre de la cuenta de Twitter de un presidente que preparó en tres fases un golpe de Estado (denunciar el fraude antes de la elección, afirmar luego que le robaron la elección y, al final, aceitar una insurrección cívica) y no la de una cuenta islamista, de extrema derecha o de extrema izquierda ?. En Francia, las leyes dieron lugar a que personalidades de la extrema derecha como Hervé Ryssen o Alain Soral vieran sus cuentas de YouTube y Facebook suspendidas.

La Unión Europea defiende su metodología porque lleva bastante tiempo elaborando un marco legal para estas cuestiones de la libertad digital. Existe, de hecho, una legislación europea que está en curso de aprobación. Se trata del DSA, Digital Services Act, impulsada por Thierry Breton, el Comisario Europeo del Mercado Interno. El campo de aplicación del DSA atañe únicamente a los países de la Unión Europea. Por consiguiente, cuando Trump convocó a sus partidarios a invadir el Capitolio lo hizo dirigiéndose a su pueblo y no a Europa. En este caso, el DSA no habría servido para nada. Hubiese sido muy distinto cuando Trump invitó a los franceses a sublevarse contra su presidente. Thierry Breton ha sido el que mejor planteó la encrucijada. En un artículo publicado por el portal Politico, el Comisario europeo escribió que la toma del “Capitolio es el 11 de septiembre de las redes sociales”. Breton agrega la paradoja que late en toda esta situación porque, hasta ahora, las redes sociales miraban hacia otra parte, como si el Brexit, Trump y otras barbaries digitales no las concernieran. A este respeto, Breton anota que, al cerrar la cuenta de Trump: ”las plataformas admiten su responsabilidad. Ya no pueden seguir ocultando su responsabilidad ante la sociedad con el argumento según al cual sólo ofrecen un servicio de hosting”. El Digital Services Act europeo se basa en un principio y una serie de reglas: el principio es que aquello que es ilegal en el mundo físico también lo es en la esfera digital. Las reglas fijadas por los 27 países de la UE consisten en forzar a las plataformas a que apliquen las leyes nacionales, así como también las directivas europeas. Deberán, por consiguiente, retirar los contenidos terroristas, las incitaciones a la violencia y todo contenido ilegal (pedopornografia, armas, etc.).

Entre enero de 2017 y enero de 2021, el mandatario estadounidense se despachó con 23.234 tweets. La plataforma le permitió insultar, agredir, rebajar a sus adversarios, burlarse de otros presidentes, proferir insultos raciales, respaldar a las ultraderechas violentas que lo veneran, anticipar los comunicados oficiales, gobernar por Internet, difundir un montaje en el que Trump golpeaba a un periodista que llevaba una máscara de la cadena CNN y hasta llamar al levantamiento contra Emmanuel Macron. Salvo para los apóstoles digitales, no hacían faltas pruebas para demostrar que la libertad de expresión no la manipulan los “medios del sistema” o los otros sino las plataformas sociales. Allí sale y entra toda la porquería que el mercado admite. Las redes autorizaron a Trump a diseñar un golpe y, como fue muy lejos y corrió sangre en el Capitolio, se convirtieron repentinamente en guardianes de la galaxia. Las sociedades son vergonzosamente vulnerables ante las tentaciones y barbaries de los espacios digitales. Trump no ha sido la excepción presidencial sino la confirmación de las capacidades de ese monstruo con millones de cabezas que se expande sin que, hasta ahora, nadie haya sido capaz de encontrar un antídoto.

Resulta contradictorio, pero, así como nadie se ocupó del derecho a difundir o a evitar la propagación de basura tampoco se le garantizaron los derechos a Trump sobre su cuenta. Ellos son los amos del mundo, sin la más lejana sombra de una supervisión democrática. El botón de la libertad está en las sedes de Google, Facebook, Twitter, Instagram y otros imperios digitales, no en la calle o las Asambleas. El sábado pasado, Twitter suprimió un mensaje del guía supremo de Irán, Ali Khamenei, donde afirmaba que no era prudente tener confianza en las vacunas norteamericanas o británicas contra la covid-19. El disparatado y horroroso episodio de Trump nos demuestra que, ante lo peor, la libertad está en manos privadas. Depende de tres palabras y una sigla, que son las obligaciones a las que los tentáculos digitales someten a los usuarios: CGU,” Condiciones Generales de Utilización”.}

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Opnión

Ahora las plataformas digitales dictan justicia 

Por Osvaldo Nemirovsci

Hoy censuran a un líder violento y antidemocrático lo cual construye cierto aval social y una propensión a simpatizar con la medida. Pero mañana pueden hacerlo con líderes democráticos y pacíficos. La acción a medir es la de censurar.

La libertad de expresión es la posibilidad de decir, escribir, leer y publicar todo lo que quieras. Toda clase de ideas, opiniones y puntos de vista deben ser posibles de expresarse en público. La libertad de expresión es uno de los puntos básicos de los derechos humanos.

Se pueden tener las más calificadas aprensiones sobre Donald Trump. Y muy probablemente las peores consideraciones sobre su gobierno y su personalidad sean correctas. Es más, no estaría mal como enseñanza histórica para el futuro, que le inicien Juicio Político en virtud de la Enmienda 25 de su Constitución Nacional y lo remuevan del cargo. Algunos destacados miembros de la vida política, militar y social de Estados Unidos creen, aunque solo falten 11 días para que deje su cargo, que es muy peligroso que todavía posea el poder sobre el uso del arsenal nuclear estadounidense y que todavía pueda causar mucho daño a las instituciones formales del país.

Allá ellos, los dirigentes de ese país y su forma de resolver los conflictos derivados de la pugna política. En este caso fuertemente encuadrados en actitudes violentas, antidemocráticas, cuasi golpistas y mesiánicas de su propio presidente.

Todo esto lo colocamos en un lugar del análisis, pero en otro observamos con cierto escozor y consideramos también como peligroso que empresas privadas, como las grandes plataformas digitales Twitter y Facebook, se autoadjudiquen calidades judiciales y bloqueen las cuentas de Trump, impidiendo el acceso del presidente a sus redes, y por ende privando a millones de norteamericanos de conocer, mediante esos importantes y masivos instrumentos, lo que piensa su principal referente.

No es cierto, como algunos afirman, que a Trump lo dejaron sin voz. Esto aplica a las redes, pero Trump puede hablar, escribir y grabar audios para miles de periódicos, canales de TV, radios, revistas, blogs e incluso otros formatos audiovisuales (en caso que no lo censuren) como You Tube y Whatsapp. Pero lo cierto es que, en los espacios de distribución de información más importantes del mundo, y donde el mismo Trump construyó su vinculación directa con el electorado de su país, ha sido censurado.

Es lógico preguntarse ante esto si lo que están haciendo Face y Guasap los coloca ante su definitivo rol de medios de comunicación de nuevo tipo y los aleja del pretendido sentido neutro de meros intermediarios de contenidos. Acá, en este caso, parecen opinar sobre lo que postea Trump, es claro que se meten con los contenidos y es visible que eligen censurar. O sea que consideran a una opinión (tal vez crispante, bestial, violenta) pero opinión al fin, como un delito. Pero no son jueces para hacerlo y sientan un  precedente extraordinariamente amenazador  en el campo de las libertades públicas y los derechos humanos.

Si lo que Trump dice es opinión, es inviolable su derecho a expresarlo y si lo que dice es un delito, será la justicia, y no una empresa privada, la que debe decidir. Así de simple.

Se puede argumentar que la censura a Trump en las redes no viola la libertad de expresión sino que castiga el acto de impulsar acciones violentas o el aliento a generar violencia concreta y eso ya no está protegido por el derecho a la libertad de expresión. Agregamos esto como para entender otra mirada sobre el tema.

La Corte Suprema norteamericana hace una sutil pero necesaria distinción en lo que llama “fighting words” (palabras de pelea) y sostiene el criterio que la libertad de expresión puede limitarse ante la incitación al odio y no en la mera manifestación de ideas u opiniones odiosas.

Pero la mayoría de los especialistas acuerda que la libertad de expresión no tiene límites: “Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión,” dice el artículo 19 de la Declaración universal de Derechos Humanos.

Existe cierta jurisprudencia constituciona en EE.UU., que es tomada por cortes europeas e incluso ha sido fijada por el Tribunal Europeo de DD.HH. que se dio en llamar “el libre mercado de las ideas” siendo este espacio la garantía "imprescindible” para que pueda haber un debate amplio y completo.

En un fallo del Tribunal europeo conocido como Sentencia 235/2007 “Caso Librería Europa” la corte falló que “nuestro ordenamiento constitucional no permite tipificar como delito la mera transmisión de ideas, ni siquiera en los casos en que se trate de ideas execrables por resultar contrarias a la dignidad humana”

Puede haber interpretaciones diversas sobre lo que significa la libertad de expresión, pero nadie pone en duda que es uno de los derechos humanos más preciados. Por eso es preocupante que tamaña dimensión legal sea manejada por empresas privadas ya que eso es riesgoso para los pactos democráticos de las sociedades. Más allá de Trump.

Osvaldo Nemirovsci es Diputado Nacional mc – Rio Negro. Presidente Comisión de Comunicaciones e Informática 2003/2007. Coordinador Gral. del Sistema Argentino de Televisión Digital 2009/2015

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Domingo, 10 Enero 2021 05:57

Trump no tomará cianuro

Trump no tomará cianuro
 

Trump no es Hitler, Estados Unidos no es la Alemania nazi, ningún ejército invasor está en camino a la Casa Blanca. A pesar de todo eso, no es posible evitar una comparación entre Trump en estos últimos días y los últimos días de Hitler. Hitler en su búnker, Trump en la Casa Blanca. Los dos, habiendo perdido el sentido de la realidad, dan órdenes que nadie cumple y, cuando son desobedecidos, declaran traiciones que alcanzan a los más próximos e incondicionales: Himmler, en el caso de Hitler; Mike Pence, en el caso de Trump. Así como Hitler se negó a creer que el Ejército Rojo soviético estaba a diez kilómetros del búnker, Trump se niega a reconocer que perdió las elecciones. Las comparaciones terminan aquí. A diferencia de Hitler, Trump no ve llegado su final político y, mucho menos, se retirará a su habitación para, junto con su esposa, Melania Trump, ingerir cianuro y, conforme el testamento, incinerar sus cuerpos fuera del búnker, es decir, en los jardines de la Casa Blanca. ¿Por qué no lo hace?

Al final de la guerra, Hitler se sintió aislado y profundamente desilusionado con los alemanes por no haber sabido estar a la altura del gran destino que les tenía reservado. Como diría Goebbels, también en el búnker: «El pueblo alemán eligió su destino y ahora sus pequeñas gargantas están siendo cortadas». Por el contrario, Trump tiene una base social de millones de estadounidenses y, entre los más fieles, se encuentran grupos de supremacistas blancos armados y dispuestos a seguir al líder, incluso si la orden es invadir y vandalizar la sede del Congreso. Y, lejos de ser pesimista respecto a ellos, Trump considera a sus seguidores los mejores estadounidenses y grandes patriotas, aquellos que harán America great again. Hitler sabía que había llegado su fin y que su final político también sería su final físico. Lejos de eso, Trump cree que su lucha verdaderamente comienza ahora, porque solo ahora será convincentemente una lucha contra el sistema.

Mientras que muchos millones de estadounidenses quieren pensar que el conflicto ha llegado a su fin, Trump y sus seguidores desean mostrar que ahora comenzará, y continuará hasta que Estados Unidos les sea devuelto. Joe Biden se equivoca cuando, al ver la vandalización del Congreso, afirma que eso no es Estados Unidos. Sí lo es, porque Estados Unidos es un país que no solo nació de un acto violento (la matanza de los indios), sino que fue a través de la violencia que se dio todo su progreso, traducido en victorias de las que el mundo tantas veces se sintió orgulloso, desde la propia unión de Estados «Unidos» (620,000 muertos en la guerra civil), hasta la luminosa conquista de los derechos civiles y políticos por parte de la población negra (numerosos linchamientos, asesinatos de líderes, siendo Martin Luther King. Jr. el más prominente), como sigue siendo el país donde fueron asesinados muchos de los mejores (según ellos) líderes políticos electos, desde Abraham Lincoln hasta John Kennedy. Y esta violencia ha dominado tanto la vida interna como toda su política imperial, sobre todo tras la Segunda Guerra Mundial. Que lo digan los latinoamericanos, Vietnam, los Balcanes, Irak, Libia, los palestinos, etcétera.

Joe Biden también se equivoca cuando dice que la pesadilla ha llegado a su fin y que ahora se reanudará el camino de la normalidad democrática. Por el contrario, Trump tiene razón al pensar que todo está empezando ahora. El problema es que él, contrariamente a lo que piensa, no controla lo que va a empezar y, por este motivo, los próximos años tanto pueden serle favorables, llevándolo de vuelta a la Casa Blanca, como pueden dictar su fin, un triste final. Como sistema político y social, Estados Unidos está en un momento de bifurcación, un momento característico de los sistemas alejados de los puntos de equilibrio, en los que cualquier pequeño cambio puede producir consecuencias desproporcionadas. Resulta, por tanto, aún más difícil de lo habitual predecir lo que sucederá. A continuación, identifico algunos de los factores que pueden causar cambios en una u otra dirección: desigualdad y fragmentación, primacía del derecho y Stacey Abrams.

Desigualdad y fragmentación

Desde la década de 1980, la desigualdad social ha ido en aumento, tanto que Estados Unidos es hoy el país más desigual del mundo. La mitad más pobre de la población tiene actualmente solo el 12% del rendimiento nacional, mientras que el 1% más rico tiene el 20% de ese rendimiento. En los últimos cuarenta años el neoliberalismo ha dictado el empobrecimiento de los trabajadores estadounidenses y destruyó las clases medias. En un país sin servicio público de salud y sin otras políticas sociales dignas de ese nombre, uno de cada cinco niños pasa hambre. En 2017, uno de cada diez jóvenes de entre 18 y 24 años (3.5 millones de personas) había pasado en los últimos doce meses por un período sin un lugar donde vivir (homelessness). Adoctrinados por la ideología del «milagro americano» de las oportunidades y viviendo en un sistema político cerrado que no permite imaginar alternativas al statu quo, la política de resentimiento, que la extrema derecha es experta en explotar, ha hecho que los estadounidenses victimizados por el sistema consideren que el origen de sus males estaba en otros grupos aún más victimizados que ellos: negros, latinos o inmigrantes en general.

Con la desigualdad social, aumentó la discriminación étnico-racial. Los cuerpos racializados son considerados inferiores por naturaleza; si nos hacen daño, no hay que discutir con ellos. Tienes que neutralizarlos, depositándolos en cárceles o matándolos. Estados Unidos tiene la tasa de encarcelamiento más alta del mundo (698 presos por cada 100,000 habitantes). Con menos del 5% de la población mundial, EE. UU. tiene el 25% de la población carcelaria. Los jóvenes negros tienen cinco veces más probabilidades que los jóvenes blancos de ser condenados a prisión. En estas condiciones, ¿es sorprendente que la apelación antisistema sea atractiva? Nótese que hay más de 300 milicias armadas de extrema derecha repartidas por todo el país; un número que ha aumentado desde la elección de Obama. Si no se hace nada en los próximos cuatro años para cambiar esta situación, Trump seguirá alimentando, y con razón, su obsesión por regresar a la Casa Blanca.

Primacía del derecho

Estados Unidos se ha convertido en el campeón mundial de la rule of law y de la law and order. Durante mucho tiempo, en ningún país se conocía el nombre de los jueces de la Corte Suprema, excepto en Estados Unidos. Los tribunales estadounidenses ejercieron la función de garantizar el cumplimiento de la Constitución con una independencia razonable, hasta que ciertos sectores de las clases dominantes entendieron que los tribunales podían ponerse más activamente al servicio de sus intereses. Para ello, decidieron invertir mucho dinero en la formación de magistrados y en la elección o nombramiento de jueces para los tribunales superiores. Esta movilización política de la justicia tuvo una dimensión internacional cuando, especialmente después de la caída del Muro de Berlín, la CIA y el Departamento de Justicia comenzaron a invertir fuertemente en la formación de magistrados y en la modificación del derecho procesal (delación premiada) de los países bajo su influencia. Así surgió el Lawfare, una guerra jurídica, de la que la Operación Lava-Jato en Brasil es un ejemplo paradigmático. Trump cometió varios delitos federales y estatales, incluida la obstrucción de la justicia, el blanqueo de capitales, el financiamiento ilegal de campañas y delitos electorales (el más reciente de los cuales fue un intento de alterar de manera fraudulenta los resultados de las elecciones de Georgia en enero de 2021). ¿Funcionará el sistema penal como solía hacerlo en el pasado? Si es así, Trump será condenado y probablemente irá preso. Si eso ocurre, su fin político estará cerca. De lo contrario, Trump trabajará su base, dentro o fuera del partido republicano, para regresar con fuerza en 2025.

Stacey Abrams

Esta excongresista negra es la gran responsable de la reciente elección de los dos senadores demócratas en el estado de Georgia, una victoria decisiva para dar a los demócratas la mayoría en el Senado y así permitir que Biden no sea objeto de obstrucción política permanente. ¿Cuál es el secreto de esta mujer? En el transcurso de diez años, ha tratado de articular políticamente a todas las minorías pobres de Georgia (negras, latinas y asiáticas); un estado donde el 57.8% de la población es blanca, un estado considerado racista y supremacista, donde tradicionalmente ganan los conservadores. Durante años, Abrams creó organizaciones para promover el registro electoral de las minorías pobres alienadas por el fatalismo de ver ganar siempre a los mismos opresores. Orientó el trabajo de base para fomentar la unidad entre los diferentes grupos sociales empobrecidos, tan a menudo separados por los prejuicios étnico-raciales que alimentan el poder de las clases dominantes.

Después de diez años, y tras una carrera notable que podría haber alcanzado su auge con la nominación como vicepresidenta de Biden (en lo que fue relegada en favor de Kamala Harris, más conservadora y cercana a los intereses de las grandes empresas de información y de comunicación de Silicon Valley), Abrams logra una victoria que puede liquidar la ambición de Trump de regresar al poder. El mismo día en que los vándalos rompían cristales y saqueaban el Capitolio, se festejaba en Georgia esta notable hazaña; una poderosa demostración de que el trabajo político que puede garantizar la supervivencia de las democracias liberales en estos tiempos difíciles no puede limitarse a votar cada cuatro años, y ni siquiera al trabajo en las comisiones parlamentarias por parte de los electos. Exige trabajo de base en lugares inhóspitos y muchas veces peligrosos donde viven las poblaciones empobrecidas, ofendidas y humilladas que, casi siempre con buenas razones, perdieron el interés y la esperanza en la democracia.

La obra de Stacey Abrams, multiplicada por los movimientos Black Lives Matter, Black Voters Matter y tantos otros, muchos de ellos inspirados en Bernie Sanders y «nuestra revolución» animada por él, puede devolver a la democracia estadounidense la dignidad que Trump puso en riesgo. Si es así, la mejor lección que los estadounidenses pueden aprender es que el mito del «excepcionalismo estadounidense» es solo eso, un mito. Estados Unidos es un país tan vulnerable como cualquier otro a las aventuras autoritarias. Su democracia es tan frágil como frágiles son los mecanismos que pueden evitar que los autócratas, los antidemócratas sean elegidos democráticamente. La diferencia entre ellos y los dictadores es que, mientras estos últimos comienzan por destruir la democracia para llegar al poder, los primeros usan la democracia para ser elegidos, pero luego se niegan a gobernar democráticamente y a abandonar democráticamente el poder. Desde la perspectiva de la ciudadanía, la diferencia no es muy grande.

Sábado, 09/01/2021 04:45 PM

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Trabajadores en una fábrica de ensamblaje de perforadoras en Zhangjiakou, provincia de Hebei, en el norte de China, en imagen del 19 de diciembre. Foto de STR/ Afp

Es mentalmente sano estar dialécticamente al tanto de lo que piensa la audible contraparte de China y Rusia. En fechas recientes, los dos principales portavoces del decadente globalismo anglosajón, The Economist y The Financial Times, exponen el ascenso irresistible de China en medio de la catatonia, para no decir catástrofe, de Estados Unidos (EU) y Gran Bretaña (GB).

En mi reciente libro Guerra multidimensional entre EU y China (https://amzn.to/2WyNJ9k), exteriorizo las tendencias multifactoriales y exponenciales que favorecen a China –con la salvedad de la superioridad militar/nuclear del Pentágono y la hegemonía del dólar de EU–.

Ryosuke Harada (RH), ejecutivo de la agencia nipona Nikkei, aborda angustiado "el ascenso creciente de China en un mundo inestable" y exhorta a "Japón (sic) y a Europa (sic) a sumarse para estabilizar el orden global". RH aduce que“las ambiciones de China determinarán (sic) el estado del mundo. ( Financial Times, 15/12/20)”.

¿Tan difícil será para que RH no se percate de que su "orden global" neoliberal, basado en los instrumentos de dominio anglosajón, ha fenecido en las esferas política, económica y cultural, no se diga científica con el azorante liderazgo chino en la Cuarta Revolución Industrial? No es nada personal, pero, ¿Japón y Europa, dos entidades sumamente respetables, tendrán la voluntad y la resiliencia de seguir los pasos hacia el precipicio de la decadencia anglosajona de EU y GB?

Es cierto que el "flagelo del coronavirus expuso la debilidad (sic) del capitalismo y la democracia (sic) en todo el mundo", como sustenta RH –mas ahora con la nueva mutación de la "cepa británica" del Covid-19, como la califica Sputnik–, pero no se puede soslayar que la epidemiología anglosajona noratlántica, con su cohorte de charlatanes globalizados y busatilizados, resultó un cataclismo, cuando "Occidente" ya venía tocado de muerte antes de la ominosa pandemia que sólo aceleró las tendencias que se condensaron desde la grave crisis financiera de Obama en 2008. Ya pasaron 12 años desde entonces…

RH no aporta nada nuevo sobre la desi-gualdad insultante de la plutocracia/tecnobancocracia de Wall Street y atribuye simplonamente el despegue chino a su "contención de la pandemia mediante su tecnología y su régimen autoritario", y juzga que "no es difícil (sic) imaginar que en 5 (sic) años las ambiciones de China y su progreso tecnológico, particularmente al mitigar el cambio climático, determinará el estado del mundo".

RH se atraganta toda la secuencia de eventos y sus tendencias triunfales desde que ingresó China a la OMC en 2001, es decir, durante una generación, para no decir desde 1978, con Deng Xiaoping: hace más de dos generaciones, y no desde el brote del C-19 a finales de 2019: los BRICS, el banco AIIB, la "asociación estratégica" con Rusia, el proyecto autárquico "China 2025", las tres Rutas de la Seda, el 15-RCEP (que incorporó creativamente a Japón y Sudcorea), las mayores reservas de dólares y oro, la máxima tenencia foránea de bonos del Tesoro de EU, sus hazañas tecnológicas –desde el 5G/6G, pasando por sus asombrosos alunizajes hasta su “supercomputadora cuántica (proyecto iniciado hace 20 años)–, etcétera. (https://bit.ly/3rlzTpa).

Ni Obama, con su "pivote contra China" y su desquiciante mercantilismo de la fracasada Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés); ni Trump con sus asfixiantes cuan inoperantes sanciones pudieron frenar a China ni a Rusia. RH sufre dos graves defectos ultrareduccionistas carentes de multidimensionalidad geoestratégica: se empecina en promover los tratados mercantiles caducos del globalis-mo, que benefician a Japón más que a Europa, cuando el planeta viró ya a la desglobalización, y no toma en cuenta a Rusia, a la que ni cita.

¿Puede resucitar el añejo "orden global neoliberal" sin Rusia, y sólo con el "estímulo" de Japón y Europa que han empezado a girar en consecuencia hacia China? A mi juicio, sin el paraguas militarnuclear/hipersónico de Rusia, hace mucho que EU, con Obama/Hillary o Trump y hasta con Biden, ya hubiera aniquilado a Pekín.

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EU incluye a decenas de firmas chinas en lista negra comercial

Washington. El Departamento de Comercio de Estados Unidos confirmó que agregará a decenas de empresas chinas, incluido el principal fabricante de chips del país, SMIC, a una lista de veto comercial.

La medida se considera parte de la últimas decisiones del presidente Donald Trump para fijar su legado de mano dura sobre China y se produce semanas antes de que Joe Biden tome posesión como presidente el 20 de enero.

En una entrevista con Fox Business, el secretario de Comercio Wilbur Ross dijo que Estados Unidos sumará un total de 77 compañías y filiales a la denominada lista de entidades, incluidas 60 firmas chinas. Reuters reportó más temprano que el departamento agregaría unas 80 compañías, en su mayoría chinas.

Las designaciones incluyen a entidades chinas involucradas en supuestos abusos de derechos humanos y en la construcción y militarización de islas artificiales en el Mar de la China Meridional, señaló el Departamento de Comercio.

También citó entidades que adquirieron productos con origen estadunidense para apoyar programas del Ejército Popular de Liberación, así como compañías y personas que participaron en el robo de secretos comerciales de Estados Unidos.

Entre las firmas previamente incluidas en la lista están los gigantes de las telecomunicaciones Huawei y 150 filiales, y ZTE por violaciones de sanciones, así como el fabricante de cámaras de vigilancia Hikvision por su papel en la represión de la minoría uigur de China.

El Departamento de Comercio confirmó la decisión, asegurando que la medida “responde a la doctrina china de fusión militar-civil y pone en evidencia actividades entre SMIC y entidades preocupantes en el complejo industrial militar”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores chino dijo que, de ser cierta, la decisión demostraría la opresión estadunidense sobre las empresas chinas, por lo que Pekín seguirá tomando las “medidas necesarias” para proteger sus derechos.

China anunció que mantendrá el apoyo a su política para la recuperación económica, evitando cambios repentinos, para ayudar a mantener el crecimiento durante 2021, reportó la agencia de noticias Xinhua.

Pekín ha puesto en marcha fuertes estímulos fiscales para lidiar con la recesión, reduciendo impuestos y permitiendo que los gobiernos locales emitan más deuda para financiar proyectos de infraestructura, pero los analistas afirman que ha cambiado a una posición más estable mientras la economía se recupera.

Se espera que la economía china crezca 2.1 por ciento este año, la única gran economía que se expandirá –aunque a su ritmo más lento desde 1976–, y después subirá 8.4 por ciento en 2021, según un sondeo de Reuters.

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La RAE frente al lenguaje inclusivo: cuando la batalla del género se juega en la lengua

La Docta Casa responde a una consulta sobre el uso de "todes" o "chiques" rechazando la utilización de la letra 'e' como supuesta marca de género inclusivo. La decisión abre de nuevo el debate sobre la pertinencia del lenguaje

 

Una reciente respuesta de la RAE vía Twitter ha dado carpetazo (de momento) al debate sobre el lenguaje inclusivo. Una usuaria tuvo a bien preguntar este martes a través del hashtag #dudaRAE si utilizar "chiques o todes a cambio de chicos y todas es un idiotismo". La réplica de la Docta Casa dejaba claro que "el uso de la letra 'e' como supuesta marca de género inclusivo es ajeno a la morfología del español, además de innecesario, pues el masculino gramatical ('chicos') ya cumple esa función como término no marcado de la oposición de género". 

Dicho lo cual, la RAE despachaba de nuevo el recurrente asunto del lenguaje inclusivo. Lo hacía, además, en casi idénticos términos a los utilizados cuando se le inquirió por la siempre controvertida 'x': "El uso de la 'x' como supuesta marca de gén. inclusivo es ajeno a la morfología del español, además de innecesario e impronunciable; el masculino gramatical ya cumple esa función como término no marcado de la oposición de gén.: 'Los chicos están felices'".

Así las cosas, la posibilidad de que se abra una brecha en la Academia en favor del lenguaje inclusivo queda blindada por el momento, pese a que el debate no tiene visos de remitir. Algo que, según los expertos, responde −entre otras cuestiones− a un proceso creciente de desestabilización del masculino genérico. Un proceso que, por cierto, no sólo afecta al español, otras lenguas romances están inmersas en debates similares en torno al género.

"Hay discursos cambiantes sobre el rol y la posición de las mujeres en la sociedad, muchas no se sienten interpeladas por este tipo de lenguaje, es una cuestión de representación y de cómo los hablantes moldean la lengua sobre la marcha", explica Maite Puigdevall, investigadora del grupo Lengua, cultura e identidad de la Universitat Oberta de Catalunya. Un proceso de cambio constante que la Academia recoge y estipula conforme al poder y la influencia que ocupa en una determinada comunidad lingüística.

"La academia siempre va por detrás −prosigue Puigdevall− las innovaciones lingüísticas las producen los y las hablantes como sujetos que hacen uso de esa lengua determinada, son las prácticas lo que importan y estas son muy diversas porque los espacios de práctica también lo son, la variedad de registros permiten esa flexibilidad de usos". Una cintura a la hora de dar su bendición a nuevas incursiones de la que, por el momento, carece la Docta Casa.

"Elle", un pronombre en disputa

A finales de octubre, otro dictamen de la RAE suscitó cierto revuelo. Todo a causa de la incorporación del pronombre "elle" en el llamado Observatorio de Palabras. Duró poco en el citado observatorio, apenas un mes. Luego desapareció. 

"Pronombre de uso no generalizado creado para aludir a quienes puedan no sentirse identificados con ninguno los dos géneros tradicionalmente existentes". Así aparecía definida la palabra de marras, pero no cuajó. Un tuit tardío de la RAE explicaba su exclusión: "Debido a la confusión que generaba la presencia de 'elle' en el Observatorio de Palabras, se ha preferido sacar la entrada. Cuando se difunda ampliamente el funcionamiento y cometido de esta sección, se volverá a valorar". Quizá sea eso, quizá sea una cuestión de tiempo.

MADRID

17/12/2020 22:40 ACTUALIZADO: 18/12/2020 10:12

JUAN LOSA

 @jotalosa

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 El país asiático, conocido por su desarrollo científico y tecnológico, lleva la delantera en inteligencia artificial y 5G, y ya empezó a experimentar el 6G en el espacio.Foto Afp

EU PADECE SU patología mental bélica –dominar por la fuerza al mundo, y a los masoquistas que lo anhelan, ahora con el dron más grande del mundo que lanzará cohetes en el espacio (https://bit.ly/3abFY1a), mientras la milenaria inventiva China, que no dominó al mundo desde el siglo 11 porque no quiso, arrebata a EU la supremacía cuántica con su nueva supercomputadora.

EN MI RECIENTE libro, Guerra multidimensional entre EU y China (https://amzn.to/3a9C8Wi)”, destaco la contienda tecnológica que definirá el siglo 21. Hasta hace poco China lleva(ba) la delantera en inteligencia artificial y 5G –cuando Beijing ya empezó a experimentar el 6G en el espacio–, mientras que EU le supera en la “guerra de los semiconductores/chips (https://bit.ly/3oTa4uE)” y con su supercomputadora Sycamore, de Google.

HOY, EL FANTÁSTICO anuncio de China del lanzamiento de su supercomputadora cuántica Jiuzhang, basada en fotones, publicado en la prestigiosa revista Science (https://bit.ly/381vUFm), deja atrás a EU. El equipo de investigación, encabezado por los connotados físicos Pan Jianwei y Lu Chaoyang (LC), anunció lo que se conoce en el medio computacional como ventaja cuántica: el punto cuando las computadoras cuánticas pueden realizar cosas más allá de las computadoras clásicas (https://bit.ly/3gQUlJB).

JIUZHANG –NOMBRE DE un antiguo texto matemático– supera a la estadunidense Sycamore en tres aspectos: 1) Velocidad computacional; 2) Adecuación ambiental; y 3) Poder computacional en problemas con muestras mayores. En forma prodigiosa, Jiuzhang puede buscar soluciones en sólo 200 segundos (¡mega-sic!) frente a los 2,500 millones de años que le tomaría a Sunway TaihuLight, la cuarta supercomputadora más poderosa en el presente (https://bit.ly/2K3iJfa).

SEGÚN GLOBAL TIMES, Jiuzhang es 100 billones (trillones en anglosajón) veces más veloz que la más poderosa supercomputadora de hoy y 10,000 millones de veces más veloz que Sycamore, de Google (https://bit.ly/34e2djo).

EL INVESTIGADOR LC, de la Universidad de Ciencia y Tecnología en Hefei (capital de Anhui), cita un proverbio chino: en el mundo de kung-fu, la velocidad define al vencedor, por lo que la velocidad computacional es el más importante indicador del progreso. Los circuitos de superconductores de Sycamore se manejan a ultrabajas temperaturas (-273 ºC), mientras que Jiuzhang es más ambientalmente adaptable en casi todas sus partes a temperatura natural, con excepción de la sección de detección. La computación cuántica tendrá innovaciones transformativas en la gente y estará íntimamente vinculada a la salud y a la vida cotidiana en el futuro.

EL PORTAL RUSO Sputnik comenta la hazaña de China que le arrebata a EU la supremacía cuántica y comenta que Jiuzhang “tiene potencial para ser usado en varios ámbitos, incluida la teoría de grafos, el aprendizaje automatizado y la química cuántica (https://bit.ly/2LCWNbd)”. La supremacía cuántica es el resultado de 20 años de esfuerzo cuando los investigadores chinos compiten contra las principales corporaciones tecnológicas de EU, desde Alphabet hasta Amazon y Microsoft, para alcanzar el liderazgo en la computación cuántica. Hoy China está construyendo un Laboratorio Nacional para Ciencias de Información Cuántica por un valor de US $10,000 millones.

LA REVISTA ESPECIALIZADA Wired diluye un tanto cuanto el vino chino y pone en tela de juicio que el prototipo fotónico de Jiuzhang “no es fácilmente reprogramable para realizar diferentes cálculos (https://bit.ly/387ATUW)”.

A REGAÑADIENTES, FINANCIAL Times (05.12.20) anuncia la pretensión (sic) china de haber alcanzado la supremacía cuántica y enuncia una frase atractiva del investigador chino LC, quien muy al estilo asiático le da su pase diplomático al admirable trabajo de Google: construir una computadora cuántica es una raza entre humanos y naturaleza, no entre países, cuando la máquina cuántica puede solamente operar una tarea específica, no todas las tareas. Todavía no es totalmente programable. ¿Lo asimilará el gabinete de Biden?

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China se burla de la Royal Navy, la exreina de los mares

A principios de 2021 la Royal Navy desplegará por primera vez en décadas un grupo de portaaviones en Asia Pacífico, en el marco de ejercicios conjuntos con EEUU y Japón, como parte del "pivot  hacia Asia" del Pentágono.

 

En forma simultánea, se supo que el novísimo portaviones británico HMS Prince of Wales sufrió una inundación por la explosión de una tubería en el sistema de extinción de incendios, que inundó la sala de máquinas y los armarios eléctricos, de modo que la reparación del daño durará varios meses y "los costes ascenderán a millones".

El buque con un valor de 5.000 millones de dólares, que entró en servicio en diciembre de 2019, tenía que participar en las maniobras conjuntas con EEUU, sin embargo se quedará varado en Portsmouth hasta la primavera por motivos de seguridad.

Se trata apenas del último de una serie de traspiés de la Marina británica que naufraga entre los cada vez mayores costos de sus programas y un presupuesto de Defensa que supera sus posibilidades, al punto que algunas voces proponen "arrendar el Prince of Wales en vez de operarlo".

La inundación en el portaaviones dañó el sistema de propulsión eléctrica de alto voltaje, compuesto por dos alternadores de turbina de gas Rolls Royce Marine y cuatro motores diesel que representan la parte más costosa del barco. En las maniobras que debió suspender, habría cazas de quinta generación F-35B con capacidad de aterrizaje vertical, que se consideraban de vital importancia en el despliegue para contener a China.

El informe de MilitaryWatch destaca que "los peligros del sistema de propulsión eléctrica de alto voltaje harán que el control de daños sea mucho más complicado y potencialmente peligroso". De hecho, en poco menos de un año el HMS Prince of Wales ha sufrido dos inundaciones, la primera en mayo de 2020. Pero el otro portaaviones de la marina británica, el Queen Elizabeth, también sufrió una inundación en julio de 2019.

"Estos problemas representan una tendencia más amplia en la flota de superficie de la Royal Navy, con destructores y buques anfibios que también sufren bajas tasas de disponibilidad y una serie de problemas de rendimiento", informa la publicación.

En efecto, la Royal Navy ya no tiene la capacidad de otros tiempos, como lo demuestra el incidente de julio de 2019 con Irán. El Reino Unido incautó por la fuerza un petrolero iraní en el Estrecho de Gibraltar. Teherán respondió desplegando su Cuerpo de la Guardia Revolucionaria para apoderarse de un petrolero de bandera británica en el Estrecho de Ormuz.

Londres amenazó con una mayor presencia militar en el Golfo Pérsico para presionar a Irán, desde que en 2018 adquirió una nueva base naval en Bahrein, cerca de la costa iraní.

"Sin embargo, el estado actual y las capacidades de la Royal Navy británica dejan mucho que desear, lo que pone en tela de juicio su capacidad para ejercer presión contra Irán", estiman los analistas.

Lo cierto es que la flota de guerra del Reino Unido ha perdido capacidad de despliegue y confiabilidad. Hacia el fin de la Guerra Fría contaba con cuatro portaaviones, 13 destructores y 47 fragatas, mientras hoy tiene un solo portaaviones, seis destructores y 13 fragatas. Pero sus principales naves, como los destructores, están siendo superados por los de China y EEUU.

Un punto débil son los motores Rolls Royce Diesel, que según expertos "se degradan catastróficamente" en climas cálidos como los que se encuentran en el Estrecho de Ormuz o en las aguas del Mar del Sur de China. Lo más grave, empero, es que una pequeña flota de sólo seis destructores, ridícula para quien se pretende potencia naval global, equivale al mismo número de destructores que China agrega a su flota cada año.

El mayor problema es que "los requisitos de mantenimiento de los destructores y la poca confiabilidad significan que solo dos o tres buques de guerra están activos al mismo tiempo". Evidentemente, esto contrasta con la capacidad de China de botar los más modernos buques de guerra.

En efecto, el Dragón está modificando la relación de fuerzas en el Pacífico gracias a los destructores Tipo 055, "los destructores más capaces en servicio en cualquier parte del mundo, que despliegan la suite de armamentos más grande y posiblemente la más sofisticada del mundo".

La situación de la Royal Navy es grave, ya que la vetustez de su flota hace más costosas las reparaciones y el mantenimiento, lo que a su vez agrava la situación económica. En la medida en que la economía de la isla no tiene signos de mejora, atrapada ahora con las consecuencias del Brexit, el austero presupuesto de Defensa llevará a que la flota siga disminuyendo indefinidamente.

El editor de la revista Warships, IainBallantyne, citado por MilitaryWatch, asegura que la flota británica es demasiado antigua: "Los barcos viejos son más costosos y se averían con más frecuencia. Con el ascenso de Rusia y China, la inestabilidad en el Golfo y las demandas de las Malvinas y los otros Territorios Británicos de Ultramar, y con la Armada en la mitad del tamaño respecto a 1991, Gran Bretaña enfrenta una tormenta perfecta".

Ante este panorama, cabe preguntarse las razones por las cuales Londres se empeña en mostrar agresividad hacia China, Rusia e Irán, siguiendo una política de sumisión a los intereses de Washington que no la beneficia. Meses atrás decidió impedir el despliegue de las redes 5G en su territorio, lo que perjudica incluso su desarrollo futuro en la red.

Mientras en el Reino Unido aún hay quienes preconizan el retorno a la diplomacia de las "cañoneras" contra China, éstos no pueden tomar en serio tal arrogancia que desde la páginas de Global Times califica de "racismo neoimperialista".

El diario chino va mucho más lejos y sostiene que "la actual Royal Navy desvencijada tiene repetidos problemas de entrenamiento y equipamiento" y se pregunta si "alguna mente militar racional piensa que esta flota de cubos de óxido puede amenazar militarmente a China". Así es como ven en Asia a la otrora poderosa flota imperial.

Desde Occidente, Military Watch sostiene que "el estado actual de la Royal Navy significa que incluso las perspectivas de ejercer presión militar contra Irán, mediante una mayor presencia en el Golfo, siguen siendo muy dudosas".

Pero desde Asia, las cosas se observan de un modo menos diplomático: "El mundo ha cambiado. Pero no pueden admitirlo y aceptarlo. Occidente todavía se aferra al sueño de dominar el mundo. Es por eso que Occidente está rodando cuesta abajo a enorme velocidad".

14:59 GMT 14.12.2020(actualizada a las 22:05 GMT 14.12.2020)

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La industria militar, el talón de Aquiles del Pentágono

 

La industria militar de los EEUU tiene un enorme poder, pero es en gran medida responsable del déficit presupuestario gigante que sobrelleva el país.

 

Un reducido grupo de grandes empresas (Lockheed Martin, General Dynamics, Boeing, Raytheon, BAE Systems, Huntington Ingalls, Textron y L3Harris Technologies) presiona constantemente al Departamento de Defensa para obtener más recursos.

En efecto, EEUU alcanzó en junio el mayor déficit presupuestario mensual en su historia, estimado en 864.000 millones de dólares. Una parte de ese déficit se debe a los enormes gastos que implica la industria militar que obtiene a su vez fabulosas ganancias.

Sin embargo, el crecimiento del presupuesto de Defensa que en 2019 alcanzó 716.000 millones, un 3,2% de su Producto Interior Bruto (PIB), no supone una mejora en la capacidad de las Fuerzas Armadas. La razón es simple y se relaciona con una industria militar que se dedica a embolsar miles de millones sin ser eficiente.

Miremos en detalle los precios de los aviones que encarga el Pentágono y los costos de vuelo por hora, para tener una idea de la vulnerabilidad de sus FFAA.

"El F-22 Raptor, el caza más avanzado de los Estados Unidos, requiere la friolera de 72.000 dólares por hora de vuelo; su rival ruso, el Sukhoi T-50, es casi cinco veces más barato", señala un informe de la revista digital Forum Libertas.

Los aviones de quinta generación F-22 Raptor y el F-35 forman parte del programa militar estadounidense más caro de la historia, a cargo de Lockheed Martin. El F-35 Lightning II combina sigilo avanzado con velocidad de combate y agilidad, destinado a ser "el avión del futuro" que contaría con capacidades inigualables de ataque, pero según un informe de BBC es un enorme dolor de cabeza para el Pentágono.

Se trata de "uno de los aviones de combate que más retrasos ha sufrido y uno de los más problemáticos de la historia", según le contó a la BBC Justin Bronk, analista militar del Instituto Real de Servicios Unidos para Estudios de Defensa y Seguridad. La aeronave estuvo más de 15 años en fase de desarrollo, sufrió varias fallas durante el proceso y el Pentágono estima que le costará más de un billón de dólares no solo fabricarlo, sino mantenerlo operativo.

Según el mismo especialista, "las autoridades estadounidenses van a hacer que funcione porque no tienen otra opción, no hay alternativa. Y gastarán todo el dinero que sea necesario para ello". Donald Trump corroboró a finales de 2016, antes de asumir la presidencia, que el costo del F-35 estaba "fuera de control".

Cada F-22 Raptor tiene un costo de 356 millones de dólares. El F-35 tiene un precio de casi 200 millones, la hora de vuelo vale algo más de 40.000 dólares, y la empresa fabricó un

Frente a estos importes, encontramos que el Saab Gripen sueco de cuarta generación tiene un precio de 40 millones de dólares y la hora de vuelo vale 10.000 dólares. El Sukhoi 57 de quinta generación, rival del F-22 y del F-35, tiene un precio de sólo 40 a 45 millones de dólares.

Algo más, pero fundamental. "El diseñador jefe de Sukhoi enfatizó que la aeronave se creó originalmente como un caza polivalente, mientras que los cazas F-22 y F-35 son capaces de solucionar eficazmente sólo ciertas tareas separadas". De ese modo, el fabricante Lockheed Martin consigue vender dos productos al Pentágono en vez de uno, multiplicando sus ganancias.

El problema es que tanto los precios de compra como de vuelo son mucho mayores para los cazas estadounidenses que los europeos más avanzados, como EuroFighter Typhoon (18.000 dólares la hora de vuelo) y Dassault Rafale (16.500 la hora de vuelo). Alguien debe explicar las razones por las cuales los aviones de EEUU son tan caros respecto a todos los demás.

La forma de operar de la industria de EEUU es una de las grandes responsables de estos problemas. EEUU se embarcó en la producción del F-35, la operación más costosa en su historia, sin haber realizado el primer vuelo de prueba. Así lo reconoció Frank Kendall, responsable de la compra de armamento: "Llevar el F-35 a la línea de producción años antes del primer vuelo de prueba fue una mala práctica".

En 2016 el entonces presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, el senador John McCain, interpeló a altos cargos del Pentágono sobre el F-35 y concluyó: "Ha sido un escándalo y los sobrecostos han sido vergonzosos". En el debate aseguró que sólo para supervisar el programa del F-35 se necesitan casi 3.000 personas y 300 millones de dólares al año, según Military Times.

La industria militar es un negocio de unas pocas empresas con CEOs que ganan fortunas, que los colocan entre las personas más ricas del mundo. El ex CEO de Boeing, Dennis Muilenburg, dejó al gigante aeroespacial con un salario de 80.7 millones anuales, pese a haber fracasado en la gestión del avión 737 Max 8 que provocó pérdidas 9.000 millones de dólares a la empresa.

El 737 Max 8 tuvo dos accidentes con 346 fallecidos, lo que obligó a dejar toda la flota en tierra. En las investigaciones aparecieron mensajes de los empleados que decían: "Este avión está diseñado por bufones, quienes, a su vez, son supervisados por monos".

Es evidente que a ese tipo de personas les interesan sus ganancias y nada más.

El informe de Forum Libertas compara la situación de la Fuerza Aérea de EEUU y sus rivales con lo que sucedió durante la Segunda Guerra Mundial cuando Alemania desató la Operación Barbarroja contra la Unión Soviética, ya que sus blindados se vieron totalmente superados por los Panzer nazis.

"El estado mayor soviético decidió aprovechar el chasis de los tanques desfasados para producir en masa grandes cantidades de cazacarros", que tenían poco blindaje y escasa munición. Pero los soviéticos "se lanzaban en grandes grupos contra los Panzer usando caños de gran calibre para romper la línea enemiga". Los carros de combate alemanes, fueron derrotados por la masividad del ataque con "cazacarros".

Naciones que no alcanzan la sofisticación de las fuerzas armadas de EEUU, pueden infligirle derrotas con armas menos dotadas pero en mayor cantidad. Un F-22 Raptor en principio es muy superior al Saab Gripen, pero cinco de éstos pueden abatirlo o neutralizarlo.

El gabinete de Joe Biden estará rebosante de miembros del complejo industrial-militar. Un solo ejemplo: Michèle Flournoy, favorita para liderar el Pentágono, funge en la directiva del contratista de defensa Booz Allen Hamilton y fundó el think tank Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense que recibe fondos de los gigantes de la industria militar como General Dynamics, Raytheon, Northrop Grumman y Lockheed Martin.

Una vez más, debemos concluir que las guerras no las ganan las armas, sino los pueblos que están decididos a defenderse. Las armas son apenas un instrumento, para ganar batallas o para enriquecerse, aunque suele olvidarse que las diseñan, fabrican y mantienen seres humanos con intereses propios.

16:08 GMT 07.12.2020URL corto

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Martes, 01 Diciembre 2020 06:07

Las dos espadas de China para frenar a EEUU

Las dos espadas de China para frenar a EEUU

El Dragón sigue avanzando a gran velocidad, poniendo en el fuego las dos espadas con las que combate la hegemonía estadounidense: la económica y la militar.

 

La tercera semana de noviembre se firmó la Asociación Económica Integral Regional (RCEP) que incluye a 15 países de Asia-Pacífico, incluyendo Japón y Corea del Sur, pero excluyendo a EEUU y su ahora aliada India. Según observadores, el acuerdo largamente trabajado, coloca a China "en una mejor posición para moldear las reglas comerciales de la región

Esos días, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, fue recibido en Tokio y en Seúl por el primer ministro japonés, Yoshihide Suga, y el primer ministro surcoreano, Moon Jae-in. El analista de Asia Times, Andrew Salmon, se formula una interesante pregunta: "¿Puede una China estable, segura, asertiva y económicamente en ascenso apalancar a Japón y Corea del Sur lejos de un Estados Unidos caótico, que se auto-desprecia, se cuestiona a sí mismo y se tambalea económicamente?".

Ambos países, señala el analista, están compatibilizando sus alianzas de seguridad con Estados Unidos, con el hecho de que China, el principal socio comercial de Corea del Sur y Japón, continúa "expandiéndose en todas las direcciones: económica, diplomática y estratégica". China consigue de este modo zurcir una alianza más que compleja, dadas las históricas desconfianzas entre las tres naciones más fuertes de Asia-Pacífico.

Respecto a las disputas entre Japón y Corea del Sur, Salmon señala: "Quizás ninguna excolonia en la tierra tiene más rencor hacia su excolonizador que Corea hacia Japón. Muchos coreanos, a quienes no se les enseña sobre el Holocausto en la escuela, creen que la colonización de la península por parte de Japón en 1910-1945 fue uno de los mayores crímenes en la historia de la humanidad".

Esta histórica desconfianza ha impedido la formación de una alianza trilateral Washington, Tokio y Seúl, bajo hegemonía estadounidense. Sin embargo, allí donde fracasa EEUU está avanzando China, lo que enseña dónde está la iniciativa y la capacidad de liderazgo.

Días después de haber firmado un acuerdo que comprende el 30% de la economía mundial y el 30% de la población mundial, alcanzando a unos 2.200 millones de consumidores, el presidente Xi Jinping, que es a su vez secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China y presidente de la Comisión Militar Central, "ordenó a las fuerzas armadas fortalecer el entrenamiento en condiciones reales de combate y aumentar la capacidad de ganar guerras", según reporta la agencia Xinhua.

Xi pidió a los mandos un "nuevo tipo de sistema de entrenamiento militar" para mejorar la capacidad en "las operaciones integradas y conjuntas, aumentar el conocimiento científico y tecnológico de los oficiales y los soldados, y aplicar nuevas armas y nuevas fortalezas en el entrenamiento". El objetivo de China es desarrollar las Fuerzas Armadas en "un ejército de clase mundial".

Parte de este creciente despliegue militar es el avión Xian H-20, el nuevo bombardero furtivo de China con el que podría golpear la base de Guam y hasta Hawái, ya que está siendo "diseñado para penetrar las defensas antiaéreas y lanzar devastadoras cargas nucleares", informa Asia Times.

Un informe del Pentágono revelado por The Sun y analizado por Asia Times, entre otros, sostiene que el nuevo bombardero estratégico, "le daría a China una capacidad de proyección de poder verdaderamente intercontinental" ya que tendrá un alcance de 12.000 kilómetros y una carga útil de 45 toneladas. El bombardero estratégico, cuyas características resultan para Occidente "misteriosas", iba a hacer su primera aparición pública en el Zhuhai Airshow cancelado de este año.

Para la publicación The National Interest, el H-20 "podría alterar el cálculo estratégico entre EEUU y China al exponer las bases y flotas estadounidenses en todo el Pacífico a ataques aéreos sorpresivos". El H-20 es heredero del H-6, un bombardero estratégico birreactor, fabricado en China con licencia del bombardero soviético Tupolev Tu-16, de finales de los años 50.

La Fuerza Aérea china, según la publicación, "quiere un bombardero estratégico que pueda operar dentro de la tercera cadena, también conocida como el área que comienza con las Islas Aleutianas y se extiende más allá de Hawái". Aunque no existen aún imágenes del H-20, se sabe que tiene un diseño de fuselaje que recuerda a otros bombarderos de la próxima generación, como el B-21 Raider y el PAK DA de Rusia.

Lo impresionante es, una vez más, la velocidad del desarrollo de China. Mientras el B-21 Raider de Northrop Grumman estaría listo para 2025 y el PAK DA de Sukhoi podría ser entregado entre 2025 y 2030, se estima que "el H-20 entrará en producción en serie a mediados de la década de 2020", aunque "este mismo año puede estar haciendo su debut", según South China Morning Post citado por el analista Mark Episkopos de The National Interest.

El H-20 que está siendo construido por la Xi'an Aircraft Industrial Corporation, "viajará a velocidades subsónicas, dando prioridad al sigilo y las capacidades de penetración profunda" y "contará con un formidable paquete de contramedidas electrónicas" como lo establece la doctrina de combate de la fuerza aérea china.

Como puede observarse, tanto las ventajas económicas y de las alianzas comerciales, como las ventajas militares de EEUU, se están estrechando por el impresionante crecimiento cualitativo del Dragón que sigue un guión estratégico diseñado tiempo atrás.

La firma de la RCEP muestra que su economía es lo suficientemente potente como para promover la integración regional, arrastrando a adversarios como Japón y Australia a su órbita comercial.

El despliegue de nuevas armas, como el Xian H-20, además de un importante desarrollo de su flota de submarinos y portaaviones, y sus misiles de largo y medio alcance, ponen en la mira de sus fuerzas armadas tanto a las bases estadounidenses como a sus grupos de ataque en torno a los portaaviones. La superioridad estadounidense se disuelve a una velocidad alarmante para el Pentágono.

Lo hace, empero, por razones internas más que externas. Un nuevo informe de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno del Congreso de los EEUU (GAO), difundida por Military Watch, revela que la tasa de capacidad de misión de la fuerza aérea viene cayendo desde 2011, por sus altos requisitos de mantenimiento y la escasez de repuestos. Solo tres clases de aviones de combate, de varias decenas, superan la capacidad determinada por el Pentágono.

El informe estima que el bombardero estratégico B-1B, tiene hoy una capacidad de misión de menos del 10%, "debido a la antigüedad y complejidad del diseño". El problema es que su reemplazo, el B-21 (con un costo de 550 millones de dólares por unidad), tampoco será fácil de mantener. ¿A quién convienen aviones muy caros y de elevados costes de mantenimiento sino al complejo militar-industrial que vuelve a ganar espacios en el gobierno de Joe Biden?

Pero aquí está la paradoja: ni la agresividad de Donald Trump, ni el supuesto estilo negociador de Biden, pueden frenar la decadencia de EEUU. Este es el problema de fondo que lleva a la Casa Blanca a oscilar entre los extremos de guerra-negociación, lo que termina por desacreditar la política exterior de la exsuperpotencia.

20:35 GMT 30.11.2020URL corto

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Gran Bretaña permuta su post-Brexit por la geopolítica del Indo-Pacífico

Si nos basamos en el célebre "memorando Crowe" que enuncia Kissinger en su libro On China –que desembocó en las dos guerras mundiales que instigó Gran Bretaña (GB) contra Alemania–, su salida de la Unión Europea (UE) mediante el Brexit se debe en gran medida a su rezagado desempeño geoeconómico ante Alemania que la vuelve a superar en más de un siglo. A GB le fascina liderar por lo que ya no tiene más cabida en una UE controlada por Alemania y Francia, sus añejos adversarios.

Ante el doble estrepitoso fracaso tanto de la dupla Obama/Hillary –presuntos instrumentos británicos de la banca Rothschild y su peón Soros– como de Trump, para descarrilar a China y sabotear la asociación estratégica de Moscú con Pekín, GB opta por una nueva geopolítica: incorporarse al concepto geoestratégico "Indo-Pacífico".

Trump y Biden tienen el mismo objetivo hegemónico de EU, pero con diferentes métodos mercadotécnicos: dos caras de la misma moneda irrendentista de EU que elaboran los reportes del Pentágono que define a Rusia y China como “competidores (https://bit.ly/2UXS8Sx)”.

Ekaternina Blinova (EB), del influyente portal Sputnik, desmenuza la nueva geopolítica "post-Brexit" de GB en la región “Indo-Pacífico (https://bit.ly/2V03ANI)”, con base en un reporte del think tank británico conservador Policy Exchange (https://bit.ly/3fzC6aX).

El primer conservador británico, Boris Johnson, de los primeros en arrojar a Trump debajo del autobús, pretende regresar a GB como la reina imperial de los mares mediante una azorante inversión para los próximos 30 años de 32 mil millones de dólares con el fin de restaurar a la Royal Navy como la “más poderosa fuerza marítima de Europa (Telegraph, 18/11/20)”. Su centralidad radica en que GB debe tener "un mayor papel en la región Indo-Pacífico" y en la "necesidad de aliarse con EU para confrontar el ascenso de China". Su estrategia contempla la membresía de GB a los acuerdos de libre comercio en el Indo-Pacífico, específicamente a la agrupación TPP de la que se salió Trump (https://bit.ly/3pYhoX5), a la que quizá regrese Biden y vincularía a GB "a más de 13 por ciento del PIB global como el tercer bloque comercial más grande del planeta". GB explotaría su expertise financierista "volteando a ver de nuevo a Oriente y diversificando sus relaciones comerciales".

GB irrumpe sin ser un país de la región "Asia-Pacífico", como lo son las otras tres entidades anglosajonas de EU/Australia/Nueva Zelanda. No es gratuito que el reporte de Policy Exchange haya sido divulgado siete días después al impactante anuncio del 15-RCEP (https://bit.ly/3nQqQKg), cuya columna vertebral lo constituye la "trilateralidad" de tres potencias geoeconómicas del noreste asiático: China/Japón/Sudcorea (https://bit.ly/2UWS4Th). En el más depurado estilo de la piratería británica, el reporte no oculta que la "centralidad" de la nueva estrategia de GB contará con la cobertura nuclear para su comercio asiático –como vulgar calca de las dos guerras del opio que le propinó a Pekín (1839-42 y 1856-60)– cuando el año entrante zarpe en el Indo-Pacífico su nuevo portaaviones HMS Queen Elizabeth, que Johnson califica como "el más ambicioso despliegue militar de GB en dos décadas".

No hay comercio que valga sin blindaje nuclear. GB atraviesa de nuevo el Canal de Suez de donde se había retirado en 1968, cuando se consagró más a la financiarización de las plazas de Singapur y Hong Kong que le redituaban mucho más.

La dupla anglosajona de EU y GB suele operar como si no tuviera adversarios en frente y como si China y Rusia estuvieran mancos, pero tampoco comen lumbre a sabiendas de los revires o las represalias de Pekín con quien GB "tiene lazos financieros (sic) significativos", aunque no dependa tanto como Australia del mercado chino.

Ante ese factible escenario, GB sopesa qué tanto su "apoyo a la coalición anti-China" sea de carácter "simbólico (sic)" cuando su desenlace "dependerá primordialmente de las consideraciones geopolíticas cambiantes (sic)". ¡Así ha operado siempre la "pérfida Albión"!

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