Lunes, 11 Octubre 2021 05:44

Complejidad, desorden, Pirsig

Complejidad, desorden, Pirsig

El Nobel de Física se ha dado este año a tres estudiosos del clima y el tiempo. Oportuno recordatorio de los trastornos climáticos y meteorológicos que predominan cada vez más en el planeta.

El comité que otorgó el premio publicó una nota de antecedentes científicos accesibles en general, que describe el trabajo de Syukuro Manabe, Klaus Hasselmann y Giorgio Parisi (https://bit.ly/3aoxx1G).

Manabe demostró cómo las crecientes concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera provocan mayores temperaturas en la superficie de la tierra. Con esto se sentaron las bases para desarrollar modelos del clima. Hasselmann creó un modelo que conecta el tiempo con el clima, apuntando a la cuestión de por qué los modelos climáticos pueden ser confiables a pesar de que el tiempo es variable y caótico. También estableció métodos para identificar las señales y huellas que imprimen en el clima tanto los fenómenos naturales como las actividades humanas. Parisi trabaja sobre la interrelación del desorden y las fluctuaciones en sistemas físicos de escala atómica hasta planetaria. Descubrió patrones desordenados ocultos en materiales complejos, agrandando la comprensión de diversos materiales y fenómenos aparentemente aleatorios.

La NASA distingue entre el tiempo, que corresponde a las condiciones atmosféricas en un periodo corto de tiempo y el clima, que es el comportamiento de la atmósfera en periodos relativamente largos de tiempo.

Estos asuntos corresponden al estudio de los sistemas complejos que exhiben la propiedad distintiva denominada "emergencia" y que puede describirse de modo aproximado como: "la acción del todo es más que la suma de las partes" (J. H. Holland; Complejidad: una muy corta introducción). La complejidad abarca las condiciones del caos y del azar, que definen los procesos que se estudian y las formas de tratarlos.

La presentación del comité del Premio Nobel de Física 2021 exhibe un trabajo que se extiende por décadas. La información sobre el cambio climático es cada vez más amplia, los debates se extienden más allá del ámbito científico a distintas instancias sociales y políticas. Las discusiones al respecto se han ido ampliando a la par de las manifestaciones más ostensibles del fenómeno asociado con el calentamiento global

Ese trabajo, ahora premiado, sienta las bases para la comprensión de un fenómeno físico expresamente relacionado con las actividades humanas que involucran cuestiones tales como: acceso a los recursos; modos de producir; patrones de consumo; uso de los recursos naturales; estructuras sociales y políticas y las manifestaciones burdas y sutiles del poder.

Un asunto que resalta la concesión de este premio en particular tiene que ver con la relación del conocimiento científico y las condiciones sociales concretas que prevalecen. Se trata de las maneras en las que se traslada ese conocimiento a las necesidades de previsión, prevención, atenuación y contención de los fenómenos climáticos en los que se advierte una repercusión directa del modo de organización social.

Esto puede expresarse con una referencia a los términos en que Robert Pirsig planteó el problema en su celebre libro Zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta (de 1974). Ahí discute dos modos distintos de pensar y de conocer que denominó clásico y romántico.

El dilema se expresa en el hecho de que así resultan dos realidades, una relacionada con la explicación científica subyacente y la otra con la apariencia inmediata. El caso es que no se corresponden una con la otra, no encajan y no tienen mucho que ver entre ellas. No obstante, hay que considerar las formas subyacentes del universo, las leyes de la naturaleza que hacen posible facilitar las formas de trabajo, tratar las enfermedades y contener la pobreza, atender el deterioro ambiental y el cambio climático.

No es casual que Fedro, un personaje central de la novela de Pirsig, se dedicara a la retórica. Así que hay que abordar de qué manera el significado del Nobel de Física de este año se comunica con una audiencia más amplia; incluso aquella más consciente y proactiva políticamente en las cuestiones del cambio climático y sus consecuencias. Un encaje más afinado haría relevante en otra dimensión del problema el significado de los estudios premiados; abriría el paso a otro tipo de consecuencias.

El premio, además, ocurre en medio de una severa crisis energética en el mundo. Esta afecta las condiciones de la producción, la inversión, el comercio y la capacidad de gasto de la población. Expone, además, los conflictos en la arena política.

La transición energética está resultando un proceso altamente conflictivo que exhibe las condiciones de la gestión de las empresas de energía, el funcionamiento de los mercados (electricidad, petróleo, gas) y las medidas de política pública. Los retrasos y fricciones en la consolidación de un transito energético sustentable en términos de infraestructura, tecnología y economía seguirán impactando negativamente el medio ambiente y extremando el cambio climático.

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Crean el primer mapa de los animales que aún faltan por descubrir en la Tierra

Los científicos sugieren que apenas conocemos el 20 % del total de especies vivas en la Tierra. ¿Dónde se esconde el 80 % restante?

 

Hay científicos que aseguran que la sexta extinción masiva nos pisa los talones. Aunado a la emergencia climática decantada del cambio climático, la situación medioambiental del planeta alarma a biólogos, conservacionistas y a una amplia variedad de expertos en diferentes áreas. Por esta razón, se trazó por primera vez un mapa de animales que todavía no han sido descubiertos.

Un mapa con información por conocer

Las representaciones de la geografía y los espacios de la Tierra tienen la intención de trazar lo conocido. Por primera vez en la historia, sin embargo, un equipo de científicos se propuso lograr el objetivo contrario: diseñar un mapa que intente delinear los lugares en el planeta donde todavía hay especies por descubrir.

Este esfuerzo responde a la crisis de la biodiversidad mundial. Con creciente celeridad, la variedad de especies y ecosistemas se reduce, generado desequilibrios ecológicos significativos en diversas partes del mundo. El ánimo de conocer nuevas especies todavía no analizadas se despierta del interés de no perderlas.

Los autores del mapa sugieren cuatro países con el mayor potencial para encontrar nuevas especies: Brasil, Indonesia, Madagascar y Colombia.

Según los científicos de Yale a cargo de The Map of Life —como se llamó a este estudio— documentar, clasificar y salvar a estos animales será un tarea más sencilla con una representación gráfica de lugares por conocer:

“Las estimaciones conservadoras sugieren que en este momento solo se puede conocer entre el 13 y el 18 % de todas las especies vivas, aunque este número podría ser tan bajo como el 1.5 %, explicaron los investigadores en un comunicado.

Bajo este supuesto, todavía nos queda cerca del 80 % de especies por conocer en el planeta. Los esfuerzos de conservación y los compromisos internacionales, según los científicos, deberían estar dirigidos a no perder las especies de las que todavía no se tienen registro hasta el momento: “[…] estas especies [no descubiertas] y sus funciones pueden perderse para siempre en la ignorancia“.

¿Cómo abordar este ‘déficit de biodiversidad’?

El ‘déficit de biodiversidad‘ tiene ramificaciones problemáticas en diversos campos de estudio. La más preocupante de ellas, sin duda, es la creciente debacle ecológica que se avecina en un futuro no tan lejano.

Por esta razón, ecologistas de Yale diseñaron un modelo que señala dónde es probable que existan especies desconocidas de vertebrados terrestres hoy en día. Este algoritmo se basa en factores biológicos, ambientales y sociológicos, relativos a la actividad humana.

Las posibilidades de descubrir y describir las especies lo suficientemente rápido varían de animal en animal. Esto quiere decir que es poco probable que las especies más grandes tengan primos de los que todavía no se tenga conocimiento.

Aunque inicialmente el mapa de animales podrá ser impreciso, es probable que sea una herramienta útil para preservar a anfibios y reptiles que todavía no aparecen ante la mirada de la ciencia. “Después de siglos de esfuerzos por parte de exploradores de la biodiversidad y taxónomos, el catálogo de la vida todavía tiene demasiadas páginas en blanco“, escriben los autores.

29 marzo 2021

(Tomado de National Geographic)

Publicado enMedio Ambiente
Cómo la creatividad en la educación fomenta el potencial transformador de nuestro cerebro

Ser creativos o morir. Este ha sido el dilema que se ha planteado la humanidad en momentos críticos. La creatividad es la capacidad que nos ha hecho afrontar y superar retos desconocidos y llegar hasta aquí.

l inicio de nuestro Universo (Big Bang) es un acto creativo de materia y energía, en constante expansión y complejificación en el espacio y el tiempo. Y, como el gran neurocientífico Antonio Damasio ha recordado en su libro El extraño orden de las cosas, muchas dimensiones creativas que creemos humanas aparecen ya desde el origen mismo de la vida en seres unicelulares.

No somos tan originales ni exclusivos como creíamos, aunque tampoco conocemos cotas más elevadas de creatividad que las humanas.

Ahora nos encontramos en una encrucijada más radical que cualquier otra conocida previamente, en el horizonte de una transhumanización, de una transformación profunda que hibrida lo cibernético y lo orgánico, en una era que –por el negativo impacto de lo humano– se ha llamado antropoceno.

Pero creemos con Hölderlin que "allí donde surge el peligro crece también lo que nos salva". Si somos capaces de reconocerlo y afrontarlo desde nuestra capacidad creativa. De ella depende nuestra vida y su calidad, tanto individual como colectivamente.

La creatividad nos salvará

Las difíciles circunstancias actuales han marcado un antes y un después en el horizonte de 2020, que exige transformaciones muy profundas con altas dosis de creatividad y plasticidad.

La indagación científica, los avances biotecnológicos, la reactivación económica o la reorganización política y social requerirán creatividad e innovación, valor y generosidad.

Pero las dinámicas y procesos educativos, de los que depende el mundo de la vida a corto, medio y largo plazo, exigirán el mayor cuidado, atención y consideración para que la creatividad sea el impulso mayor de cada ser humano, desde sus años iniciales hasta la actualización permanente que la educación requiere.

Educarnos es alimentar nuestra mente, y estamos en dicho proceso desde antes de nuestro nacimiento hasta los últimos instantes de nuestras vidas.

En sus 21 lecciones para el siglo XXI, el autor de Sapiens y Homo Deus, Yuval Noah Harari, sitúa la educación en la tríada final bajo el rótulo común de resiliencia, la gran virtud que se requerirá de los seres humanos para vivir en un mundo cambiante e incierto, junto a "significado" y "meditación".

Las cuatro ces

El nuevo sistema educativo debe ayudar a realizar el oráculo de Delfos: conócete a ti mismo. Y desde ese autoconocimiento, imprescindible para que no sean otros los que nos conozcan y manipulen, han de impulsarse las cuatro ces:

  1. Pensamiento crítico.
  2. Comunicación.
  3. Colaboración.
  4. Creatividad.

Esta última será imprescindible para soportar y responder a los cambios, reinventarnos y mantener el equilibrio mental. Creatividad, sí, para el arte, la ciencia, la interacción social… pero sobre todo para crearnos y recrearnos constantemente, para ser los artífices de nuestras propias vidas.

Gracias a las ciencias de la creatividad (neurociencia cognitiva, psicología, pedagogía, sociología, ética y estética, incluso paleontología de la creatividad humana, etc.) sabemos en la actualidad más que nunca acerca de las dinámicas creativas.

En una modernidad líquida, como la denominara Zygmunt Bauman, es importante saber fluir (flow), noción desarrollada por la psicología de la creatividad desde 1975 y que implica, según Mihaly Csikszentmihalyi, objetivos claros y alcanzables; concentración y enfoque en un limitado campo de atención; retroalimentación directa e inmediata; equilibrio entre el nivel de habilidad y el desafío. Finalmente, la actividad es intrínsecamente gratificante.

Csikszentmihalyi, en las páginas iniciales de su obra fundamental Creatividad. El fluir y la psicología del descubrimiento y la invención la define así: "La creatividad es el resultado de la interacción de un sistema compuesto por tres elementos: una cultura que contiene reglas simbólicas, una persona que aporta novedad al campo simbólico y un ámbito de expertos que reconocen y validan la innovación (…)".

Sus diferentes dimensiones

La creatividad es algo sistémico y complejo: tiene diversas dimensiones y elementos, y conoce muchos tipos y posibilidades. Hablamos de creatividad artística, pero también de creatividad científica y –en un mundo de consumo– los publicistas han reclamado para sí el nombre de "creativos" por antonomasia (y tienen como referente a Edward De Bono).

Buena parte de los recursos creativos humanos están al servicio del control de nuestras mentes, en un mundo orientado hacia el tener y no hacia el ser, como advirtiera Eric Fromm hace décadas.

Las transformaciones fundamentales de los procesos educativos en el siglo XXI vienen de la estrecha colaboración entre neurocientíficos, psicólogos y psicopedagogos, sociólogos y comunicólogos, siempre con la aportación de especialistas en cada ámbito específico del conocimiento y de la acción.

Recomendamos, para un trabajo adecuado en este ámbito, las aportaciones del neurocientífico Francisco Mora, especialmente Neurocultura. Una cultura basada en el cerebro (2007) y Neuroeducación. Solo se puede aprender aquello que se ama (nueva edición de 2017).

También, por la importancia extraordinaria de los procesos de lectura en el desarrollo mental humano, Neuroeducación y lectura: de la emoción a la comprensión de las palabras (2020), cuyas claves sintetizamos en esta reseña.

Hoy comenzamos a conocer una parte de las redes neuronales del cerebro que codifican el pensamiento divergente o creativo. Estas son las redes denominadas default (por defecto), salience(prominente) y executive (ejecutiva) conformando un posible conectoma.

Mora ha subrayado la importancia de las emociones en todos los procesos humanos, así como la necesidad de suscitar el interés, la motivación, la atención e implicación gozosa en los procesos de aprendizaje. Para aprender a aprender.

Y si el ser humano es lo que la educación hace de él (Kant), una nueva educación basada en nuestro conocimiento del funcionamiento cerebral debe poner en su centro el impulso de la creatividad.

A través del fomento gradual, abierto y comprensivo de dinámicas de lectura y escritura, de desarrollo psicomotriz, musical, plástico… de habilidades para el conocimiento interior y para la interacción y empatía con los demás.

Conexión con el mindfulness

Hoy sabemos que hay una profunda conexión entre creatividad y mindfulness, como tuvimos ocasión de desarrollar en este trabajo. Los positivos efectos de la práctica de atención plena para nuestro cerebro (desarrollo neuronal e incremento de la conectividad en los lóbulos prefrontales, mayor control del sistema límbico, entre otros) han sido acreditados científicamente.

La creatividad no es ninguna panacea. Como la ciencia, es un impulso que puede provocar consecuencias positivas o negativas. Hay creatividad para el bien y creatividad para el mal.

Por ello, cuando cerramos esta invitación a pensar en la clave esencial de nuestro presente y de nuestro futuro, animamos a que la creatividad se oriente hacia la verdad (creatividad científica), hacia la bondad (creatividad ética y social) y hacia la belleza (creatividad estética y artística). Todas ellas deben estar en el corazón de los imprescindibles nuevos procesos educativos. Desde la educación infantil a la universitaria.

 

Por Manuel Ángel Vázquez Medel

Catedrático de Literatura Española e Hispanoamericana, Universidad de Sevilla

07/12/2020

Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation

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El Nobel de Física, a Roger Penrose, Reinhard Genzel y Andrea Ghez por sus trabajos sobre los agujeros negros

 

Sus investigaciones han contribuido a revelar el secreto más oscuro de la Vía Láctea, declaró el jurado

 

Estocolmo. El británico Roger Penrose, el alemán Reinhard Genzel y la estadunidense Andrea Ghez fueron galardonados este martes con el premio Nobel de Física por sus investigaciones sobre "los agujeros negros", de los que nada se escapa, ni siquiera la luz.

La Real Academia de las Ciencias sueca concedió la mitad del premio a Penrose, de 89 años, por demostrar "que la formación de un agujero negro es una predicción sólida de la teoría de la relatividad general" y la otra mitad a Genzel, de 68, y Ghez, de 55, por descubrir "un objeto compacto y extremadamente pesado en el centro de nuestra galaxia", explicó el jurado.

Ghez es la cuarta mujer que gana un Nobel de Física, el más masculino de los seis prestigiosos galardones, una distinción que la científica afirmó tomarse "muy en serio".

"Estoy encantada de poder servir de modelo para las mujeres jóvenes que se plantean ir hacia este ámbito", sostuvo.

Aunque a muchos nos fascina, "muy pocas personas entienden lo que es un agujero negro. Las leyes de la física cerca de uno son tan diferentes de las que operan en la Tierra, es muy difícil de conceptualizar", admitió la astrónoma, quien reside en California.

Entidad de la que nada escapa

Penrose ha utilizado desde 1965 las matemáticas para probar que los agujeros negros pueden formarse y convertirse en una entidad de la que nada, ni siquiera la luz, puede escapar. Sus cálculos demostraron que son una consecuencia directa de la teoría de la relatividad general de Albert Einstein.

El científico británico era cercano a su célebre compatriota astrofísico Stephen Hawking, fallecido en 2018. Un Nobel para él habría sido "bien merecido", comentó el profesor en una rueda de prensa.

Juntos "probaron matemáticamente que cuando una estrella muy masiva colapsa, termina en agujero negro", explicó Luc Blanchet, del Instituto de Astrofísica de París.

Desde los años 90, Genzel y Ghez han investigado conjuntamente el centro de la Vía Láctea, donde comprobaron la existencia de un agujero negro supermasivo, bautizado Sagitario A*.

Utilizando los mayores telescopios para estudiar las órbitas de las estrellas cercanas, comprobaron matemáticamente mediante la atracción gravitacional la existencia de un objeto invisible y con una masa equivalente a unas 4 millones de veces la del Sol.

Los estudios de estos científicos han contribuido a conocer "el secreto más oscuro de la Vía Láctea", aclamó el jurado.

La canciller alemana, Angela Merkel, a través de su portavoz, expresó su "gran agradecimiento" a su compatriota Genzel por su "trabajo pionero".

En el Instituto Max Planck de Física Extraterrestre, Genzel contó haber derramado "algunas lágrimas", pensando que debía esperar muchos años para la distinción. "Una de las cualidades que un investigador necesita para ganar un Nobel es vivir mucho", bromeó.

Los agujeros negros supermasivos son un enigma de la astrofísica, sobre todo por la manera en que llegan a ser tan grandes, y su formación centra muchas investigaciones. Los científicos piensan que devoran, a una velocidad inaudita, todos los gases interestelares que los rodean.

Una primera imagen revolucionaria de estos fenómenos cósmicos fue revelada al mundo en abril de 2019 por un equipo internacional del Event Horizon Telescope, que registro las radiaciones emitidas por el disco de acreción que rodea al agujero negro en el centro de la Galaxia M87, a más de 50 millones de años luz de la Tierra.

"Es la edad de oro para la investigación sobre los agujeros negros", declaró Shep Doeleman, director del proyecto.

En 2019, el Nobel de Física fue para tres cosmólogos, el canadiense-estadunidense James Peebles, quien siguió los pasos de Einstein para aclarar los orígenes del universo, y los suizos Michel Mayor y Didier Queloz, quienes revelaron la existencia de un planeta fuera del sistema solar.

Los Nobel se están anunciando esta semana como estaba previsto, pero debido a la pandemia se canceló la ceremonia de entrega de los premios, programada para el 10 de diciembre en Estocolmo.

Los galardonados recibirán el premio en su país de residencia.

El lunes, el de Medicina fue otorgado a los estadunidenses Harvey Alter y Charles Rice, con el británico Michael Houghton, por su sus hallazgos sobre el virus causante de la hepatitis C. Este miércoles se anunciará el de Química, el jueves el de Literatura, el viernes el de la Paz y el lunes el de Economía.

¿Sociedad del conocimiento sin conocimiento?

Persisten las voces según las cuales el conocimiento está en la red al alcance de cualquiera y, por lo tanto, no es necesario estudiar. Es más, según estas teorías, el conocimiento se convierte en obsoleto rápidamente a causa del desarrollo vertiginoso de la I+D+i (que, por lo visto, se consigue sin conocimientos), de modo que el 65% de los trabajos del mañana no se han inventado todavía y no los podemos ni imaginar. Y entonces, ¿cómo podemos saber que serán el 65%?

De modo que el alumnado no necesita aprender cosas, sino “aprender a aprender”. No importarían los conocimientos, sino las “competencias”, preferiblemente transversales: trabajar en equipo, manejar las nuevas tecnologías, comunicar, hablar idiomas… Y, puesto que el profesorado actual estaría desfasado, sería imprescindible una “innovación docente”, consistente en poner gran énfasis en el uso de nuevas tecnologías y la autoformación ‘on line’.

Quien afirma que todo el conocimiento está en la red olvida la gran diferencia entre conocimiento e información. Y olvida también que la red contiene tanto información como desinformación. El conocimiento es, precisamente, lo que permite discernir una de otra. Por eso hay que aprender a aprender, me dirán. Cierto, pero ¿cómo se puede aprender a aprender si no es afianzando conocimientos sólidos, sobre los cuales poder ir adquiriendo nuevo conocimiento, hasta ser capaz de discernir y volar con alas propias? Cuando llegamos a conocer, y solo entonces, resulta útil saber comunicar o trabajar en equipo.

El eco que reciben estas teorías se explica, en realidad, como resultado de las tendencias del mercado de trabajo, que está viviendo una gran polarización: en palabras de la OCDE, “se necesitan trabajadores altamente cualificados para trabajos relacionados con la tecnología, y trabajadores poco cualificados para servicios que no pueden ser automatizados, como el cuidado personal. Las habilidades de nivel medio están siendo reemplazadas por robótica inteligente.” En consecuencia, según la OCDE, “no todo el mundo elegirá una carrera en el dinámico sector de la ‘nueva economía’ –de hecho, la mayoría no lo hará– por lo que los planes de estudios no pueden diseñarse como si todos debieran llegar lejos”.

Y ¿cómo deberían diseñarse? Lo deja claro un documento de la Comisión Europea: “Para una demanda dada de ciertas habilidades, un aumento en la oferta de este tipo de habilidades resultará en un salario real más bajo para todos los trabajadores con estas habilidades”. En consecuencia, ¿de qué habilidades necesita disponer esa mayoría que ocupará puestos de trabajo poco cualificados, para que sus salarios no suban? Hasta ayer bastaba con saber leer, escribir, contar y disponer de permiso de conducir. Hoy se han añadido competencias como saber comunicar en diversas lenguas, manejar un ordenador y adaptarse a los cambios con iniciativa. Para entender por qué, no hay más que pensar en la velocidad a la que cambian los modelos y productos a la venta en cualquier tienda de ropa o de electrónica, o en las cafeterías de comida rápida, y en los idiomas que hay que manejar para atender a turistas en el globalizado mundo actual.

Por otro lado, tras esa formación inicial, cada persona deberá “hacerse cargo de su formación a fin de mantener al día sus competencias y preservar su valor en el mercado de trabajo”, según una de las agencias de la Unión Europea. Así, de paso, se producirá una mercantilización de la enseñanza que permitirá reducir el gasto público y fomentar un nuevo filón de negocio. No es casualidad que las grandes multinacionales de las nuevas tecnologíasse encuentren entre los promotores principales de esta “innovación docente”.

Cuesta creer que estos argumentos se hayan difundido con aún más fuerza en medio de una pandemia que ha puesto de manifiesto la importancia del conocimiento para nuestro bienestar, y de una crisis climática y ambiental sin precedentes causada por nuestra forma de vida. De imponerse definitivamente la idea de que los planes de estudios “no pueden diseñarse como si todos debieran llegar lejos”, nuestra sociedad en su conjunto saldrá perjudicada. Y, una vez más, quienes más lo sufrirán serán las hijas y los hijos de las familias socialmente más desfavorecidas, a quienes no se ofrecerá siquiera la posibilidad de “llegar lejos”. Pues la Escuela, así, en mayúscula, es la única institución que les puede ofrecer la posibilidad de comprender el mundo y de cambiarlo.

Por Vera Sacristán | 02/10/2020

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/opinion/20200923/sociedad-sin-conocimiento-educacion-articulo-vera-sacristan-8125201

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Estudios sobre el pensamiento colombiano Volumen II

Este volumen continúa lo realizado en el libro Estudios sobre el pensamiento colombiano volumen I, publicado por esta misma editorial en el año 2011. La intención ha sido mantener una revisión crítica y permanente de autores y corrientes, así como la discusión de ciertos temas y problemas de la historiografía. Como novedad, en este volumen se realiza la propuesta de una Historia social de la filosofía, proyecto que se empezó a configurar en el año 2015 y que pretende ser una superación de la tradicional Historia de las ideas.

Este volumen presenta estudios sobre la filosofía colombiana del siglo XX, autores como Orlando Fals Borda, Rafael Gutiérrez Girardot, Darío Botero Uribe y el Buen Vivir, Fernando González, el marxismo entre 1930-1960, el aporte de Ortega y Gasset a nuestra filosofía, Nietzsche en Colombia y contiene un interludio sobre cultura política y conflicto en Colombia, entre otros temas.

 

Para adquirir el libro:

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=225

¿Cuántas clases medias caben en la clase media?

Es cada vez más común que todo lo que acontece políticamente se explique en torno a una creciente y omnipresente categoría, "la clase media". Este término monopoliza la mayoría de interpretaciones posibles a la hora de justificar los comportamientos sociológicos y políticos, y por supuesto, las preferencias electorales. Seguramente por comodidad y simpleza, da igual lo que suceda, porque todo tiene argumentativamente a la clase media como factor común.

En estos últimos años se han sucedido importantes fenómenos políticos aparentemente inesperados y novedosos en América Latina: la llegada de AMLO al gobierno de México con una amplia mayoría, la victoria electoral de Bolsonaro en Brasil, las protestas sociales en Chile y Colombia, también la imposibilidad de Lenín Moreno de dar estabilidad a Ecuador, el fin de Macri en Argentina a manos de la propuesta progresista de Alberto y Cristina, la derrota del Frente Amplio en Uruguay, y cómo no, el golpe de Estado en Bolivia. Estos hechos políticos y/o electorales han sido explicados recurrentemente y en gran medida por un mismo grupo económico y social, el de la clase media.

Si tanta capacidad explicativa tiene, lo pertinente sería comenzar por preguntarse qué es exactamente eso de la clase media. Para ello, debemos partir de dos premisas básicas, que de no considerarlas podríamos llegar a sesgar cualquier interpretación posterior.

  1. La clase media no es un bloque monolítico ni homogéneo.

Según la Cepal, el estrato medio aumentó de 136 millones a 250 millones de personas entre 2002 y 2017 en la región latinoamericana. Sin embargo, no todos esos millones de personas son idénticas. No lo son en su capacidad eco­nómica ni tampoco en su lógica ­aspiracional.

La mayoría de los organismos internacionales, en las últimas décadas, ya subclasificaron esta categoría tan amplia. A veces usan términos como el "media-baja" y "media-alta"; o incluso aparece una nueva categoría que es esa de casi clase media, bautizada por el Banco Mundial para denominar a quienes están justo un poco por encima del umbral de la pobreza, pero que son susceptibles de regresar en cualquier momento a ser pobres.

No obstante, esta desagregación tampoco es suficiente para captar la gran heterogeneidad existente dentro de estos 250 millones de personas que viven de manera muy diversa en Latinoamérica. En esa categoría hay dinámicas completamente contrapuestas. Por ejemplo, no es lo mismo aquella familia que luego de años llega a tener niveles (de educación, trabajo, salud, propiedad, ingresos) de clase media que otra que estuvo siempre en ese nivel. Como diría Álvaro García Linera, no tiene nada que ver la clase media de origen popular en Bolivia –que, según encuesta Celag es con la que se autopercibe un tercio de la población– con la clase media tradicional (que es media no por densidad sino porque se encontraba en medio de una clase baja multitudinaria y otra clase, alta y muy reducida). Tampoco tendría ningún sentido equiparar la clase media recién llegada con aquella que fue alta, pero que acabó siendo clase media por múltiples razones económicas, sociales o políticas.

Es por ello imposible tratar por igual a un grupo tan diverso en su capacidad económica, en sus niveles educativos, en sus hábitos culturales, y más aún si queremos hacerlo en relación con su lógica aspiracional. Si bien hay un "comportamiento imitador" de aquella ciudadanía que asciende y mejora, no es verdad que las aspiraciones sean las mismas con aquella otra porción de la clase media que desea ser alta; o con aquella otra que tiene tradición histórica de pertenecer a ese grupo social, con usos y costumbres arraigados, sólidos, que hacen que la subjetividad se diferencie de los ciudadanos que aún están en esa fase de movilidad social y siempre con una sensación más bien de tránsito, del "querer llegar a ser".

  1. La segunda premisa es que la clase media no puede ser un concepto ­importado.

No se puede trasladar ahistóricamente la concepción de clase media eu­ropea a Ecuador, ni la de Argentina a Bolivia, ni la mexicana a Chile. Cualquier "epistemicidio", como diría Boaventura De Sousa, para sustituir una episteme externa por la propia suele hacer mucho daño en cualquier análisis. Con la clase media esto es lo que sucede constantemente. Es frecuente presuponer que los comportamientos de la clase media son similares en todas partes, como si no hubiera historia específica de cada país y, mucho peor, como si la distribución del ingreso fuera la misma en cada lugar. Por ejemplo, no podemos comparar de ninguna manera aquella distribución en un país cuya clase media es multitudinaria con aquel otro en que su clase media es una pequeña porción entre dos jorobas: una gigante conformada por la clase baja y la otra, la clase alta, muy reducida. La subjetividad de una u otra de ningún modo podría ser la misma. Existe siempre un "relativismo" en la construcción de la subjetividad de esa clase media basado en cómo te observas en relación con el otro, con los de abajo y con los de arriba. Incluso, estadísticamente, la misma clase media identificada con indicadores "objetivos", como el ingreso o consumo, también tiene un componente relativista que es determinante.

Por tanto, por una u otra razón, es necesario que cuando hagamos referencia al desafío de sintonizar con la clase media entendamos que no hay una única clase media, sino que son muchas las variedades dentro de ese gran grupo tan complejo. Hay clase media que recién llega y que, además, lo hace por muy diferentes vías; hay clase media de toda la vida; clase media que es más alta que media; clase media que siempre está en riesgo de dejar de serlo. Hay clase media en lo económico que a su vez es distinta según su capacidad económica sea con base en ingresos, herencia, consumo o endeudamiento. Pero no todos los matices diferenciadores proceden de lo económico, porque también hay clase media en lo cultural, en lo simbólico, en el poder político, y sin descuidar tampoco el componente país o, a veces, el regional. La clase media guayaquileña tampoco es la misma que la quiteña; ni la boliviana del El Alto a la de Santa Cruz. En definitiva, ante tanta variedad de "clases medias", habrá que considerar multiplicidad de lógicas aspiracionales y sentidos comunes.

Por ello debemos "cuidar" el modo de querer atraerla e incorporarla al proyecto político progresista, porque no siempre existe una única manera de hacerlo. Se requiere mucho más bisturí que brocha gruesa. Es más, resulta imprescindible comenzar a analizar e identificar las disputas y tensiones que se dan dentro de este gran grupo social, porque seguramente de ello dependerá buena parte de la sostenibilidad de una propuesta política. Sería un gran error confundirse de objetivo, porque seguramente satisfacer a una clase media es mucho más fácil que a todas las clases medias que caben en ella.

Por Alfredo Serrano Mancilla, director Celag

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La transferencia analítica y el "fin" del tratamiento psicoanalítico

Una vez abierta una puerta importante de acceso a lo inconsciente se instaura una suerte de flujo interminable. La prolongación en tiempo y espacio es lo que actúa como trabajo elaborativo del análisis.

 

La transferencia es comparable a la capa vegetal

existente entre la corteza y la madera de los árboles,

capa que constituye el punto de partida de la formación

de nuevos tejidos y del aumento del espesor del tronco

  1. Freud

Soy de la idea, sostenida por muchos analistas y por el propio Freud, de que el tratamiento psicoanalítico no tiene fin. Se interrumpe en el mejor de los casos de común acuerdo entre el analista y el analizante, pero puede continuar por otros medios una vez instalado. Por lo que entiendo que una vez abierta una puerta importante de acceso a lo inconsciente se instaura una suerte de flujo interminable.

La experiencia del análisis instaura un pensar otro que se establece como un “entre” donde ninguno de los dos partenaires sabe todo lo que dice ni piensa todo lo que sabe. Es que la transferencia analítica pone a trabajar un modo de comunicación que no es de uno hacia otro sino que genera un “entre” donde lo dicho constituye un nuevo decir del que surge lo impensado.

El tratamiento psicoanalítico no debería restringirse ni al espacio ni al tiempo de la sesiones. Su prolongación en tiempo y espacio es lo que actúa como trabajo elaborativo del análisis.

Sesiones con un espíritu

En un artículo muy singular y polémico el psicoanalista francés Didier Anzieu relata veintiuna sesiones que tuvo con un espíritu. Comenta que una joven colega le habla de una “terapeuta” que acaba de conocer. Es una mujer que, a las cuatro de la madrugada, piensa intensamente en las personas de las que se le ha dado el nombre, la dirección y Anzieu cree, no muy seguro, que también la profesión. Piensa en ellas gratuitamente tanto desde el punto de vista financiero como desde el punto de vista de las ventajas que ella podría obtener y Anzieu agrega, supongo que por necesidad personal de pensar en el prójimo. Esta terapeuta es libre de aceptar o rechazar a la persona que se le propone o que se propone. La cura dura veintiún días a continuación de lo cual parece que se manifiesta una mejoría del estado del destinatario.

Anzieu acepta que la colega le de sus coordenadas a esta terapeuta y le pide que lo prevenga sobre cuando empiece la experiencia para poder anotar los efectos eventuales que le sucedan.

Se sorprende que comentando a su entorno de la experiencia que va a iniciar diga lo siguiente: “dura veintiún días, a continuación de la cual yo estaré curado de mi Parkinson”. Aclara luego en su escrito “he aquí mi deseo de curación, de una curación medicamente imposible de una enfermedad incurable que surge en mi mente en la perspectiva de una intervención de esta ‘curandera’ que yo no conozco y que no me conoce”.

Luego transcribe noche a noche el diario de esa experiencia.

De su lectura uno va viendo la intensidad que toman los movimientos afectivos que le producen sus recuerdos íntimos y la ambivalencia en torno a la creencia en la eficacia del “tratamiento”.

La segunda noche escribe: “Tengo un breve debate interior: no creo en los espíritus, pero tengo que ser honesto conmigo mismo: creo sin creer en ellos. Sé que no existen, pero a pesar de todo, pueden manifestar sus efectos; la prueba es que después de la segunda noche esta desconocida que piensa en mí o más exactamente de la que yo pienso que piensa en mí, me hace bien”.

En la cuarta noche, teniendo después de muchos meses un buen descanso nocturno, ya que las convulsiones parkinsonianas han cesado, dice soñar mucho. Luego de comentar sueños y asociaciones plantea una inquietud que le oscurece el cuadro. Este espíritu con el que yo estoy en contacto, o creo estar en contacto, ha sido hasta ahora un espíritu benéfico. ¿Va a continuar siéndolo o va a convertirse en maléfico? “No importa” concluye, “me hace bien y me protege por la noche de mis perseguidores internos”.

El relato de Anzieu va tomando la forma de un análisis. Al final del texto donde reflexiona sobre la experiencia de esas veintiuna noches y días Anzieu comenta lo siguiente: “Con gran reticencia me resuelvo a publicar el diario de esta experiencia. Tengo el sentimiento de angustia de exponerme a las críticas acerbas de los lectores y más especialmente de los colegas. El ejemplo de Freud exponiendo su vida psíquica íntima en su obra es para mí un precioso estímulo”.

Termina su asombroso texto diciendo: “en tanto que yo sepa o que crea que otro piensa en mí, pienso existir y pensar”.

"Otro que piensa en mí"

Me quiero apoyar en el doble sentido de la expresión “otro que piensa en mí”, en tanto que se entraman en ella eso que en mi piensa y el otro que me piensa. ¿Este otro que piensa en uno en sus dos sentidos no es el principal motor de la transferencia analítica? Esto es, lo que anuda en la relación a un otro la experiencia del inconsciente.

El Espíritu con el que se “autoanaliza” Anzieu es, en su caso particular, un buen dispositivo para relanzar la transferencia analítica. Él se procura una manera de no hablar en soledad consigo mismo poniendo en juego un supuesto otro que lo piensa y a la vez un pensar otro. Abre así nuevamente un diálogo con su inconsciente.

Ahora bien, esa continuación del análisis por otros medios, ¿no estaría emparentada con lo que Freud denominó el trabajo elaborativo que se desarrolla en el tiempo más que en el espacio analítico?

El término alemán Durcharbeiten fue traducido al castellano de distintas maneras. La palabra alemana está compuesta del prefijo durch que significa a través y arbeit, trabajo, sería entonces trabajando a través, de extremo a extremo. Durch tiene su equivalente en castellano en el prefijo per, que connota intensificación, durabilidad, perdurable, durabilidad a través del tiempo. No es sencillo encontrar la forma adecuada que exprese lo que condensa la palabra alemana. Pero el sentido que se impone es el de un trabajo del psiquismo que perdura y que se intensifica en el tiempo.

A Freud se le fue haciendo claro, casi desde el comienzo de su labor clínica, que la eficacia de la cura no consistía solamente en la recuperación de lo olvidado ni de lo reprimido ni, finalmente, en hacer consciente lo inconsciente. Es entonces que aparece en su obra el concepto durcharbeitung.

Si uno sigue detenidamente su argumentación verá que pasa del recordar como objetivo terapéutico a ocuparse de los límites mismos de ese recordar, haciendo hincapié en lo que no puede ser recordado porque nunca fue consciente, lo incapaz de convertirse en recuerdo. Se refiere a lo prehistórico en la vida de un sujeto, tanto a los prototipos inconscientes que nunca serán conscientes como a lo visto y lo oído antes de poder hablar, que entretejen la escena primaria y que, si bien no poseen representación de palabra, insisten en emerger de diferentes maneras. Una es la que determina ciertos estados de ánimo.

Por lo tanto la fórmula de hacer consciente lo inconsciente no termina de abarcar lo que ocurre en la clínica psicoanalítica.

El trabajo elaborativo --señala Freud-- es constante en la cura pero actúa más en ciertas fases que en otras del tratamiento, y sobre todo cuando parece que éste está estancado, cuando se ha detenido; dominado por las resistencias, aunque esas resistencias hayan sido interpretadas. Agrega Freud que el trabajo elaborativo“puede constituir una penosa labor para el analizado y una dura prueba para la paciencia del analista”.

Freud afirma textualmente: “el trabajo elaborativo constituye parte de la labor que ejerce sobre el paciente la mayor acción modificadora, y la que diferencia el tratamiento analítico de todo influjo por sugestión. Teóricamente podemos equipararla a la derivación por reacción de las magnitudes de afecto aprisionadas por la represión, proceso sin el cual no lograba eficacia alguna el tratamiento hipnótico”.

Como se puede percibir, Freud entiende que la importancia que tenía la abreacción en el tratamiento por hipnosis ahora la tiene, en el tratamiento psicoanalítico, el trabajo elaborativo. Al decir esto Freud señala que lo que determina verdaderamente su eficacia no es la rememoración sino la per- elaboracion. El paciente consigue mediante el trabajo elaborativo que va llevando a cabo dentro y fuera de la sesión analítica no solamente una convicción profunda y afectivamente comprometida de lo que determina sus padecimientos sino que aprende a servirse y gozar de la experiencia del inconsciente.

Puede ampliarse en esta perspectiva lo que se concibe como escena transferencial, en tanto acoge no solamente lo memorable sino lo que nunca podrá ser recordado, la desmesura del inconsciente. En consecuencia, la neurosis de transferencia que se instala en toda cura analítica podría constituir no sólo la repetición en el aquí y ahora de lo reprimido dando lugar a su interpretación, sino que sería ya un comienzo de la per- elaboración de lo que nunca será consciente. Es decir, propicia futuro a cambio de destino.

Así como la interpretación surge de una memoria que retorna de lo reprimido abriendo caminos a producciones deseantes y la construcción analítica se dirige principalmente a lo rehusado y desmentido del discurso del Otro propiciándole al sujeto un sostén histórico representativo de su padecer, la per-elaboración posibilita --a semejanza del trabajo del sueño-- que lo no representable pueda asociarse a los impulsos del ello, logrando así una suerte de figurabilidad. Núcleo caudaloso del que se nutre tanto la producción artística como la transferencia analítica.

Si como conjeturamos la constitución de la neurosis de transferencia puede pensarse como el inicio del trabajo per-elaborativo, su instalación en el análisis ya es un avance de la cura y pergeña su continuidad por otros medios. Recordemos que Freud definía a la neurosis de transferencia como lo que se constituye entre la vida y la enfermedad. Esta concepción propondría un concepto de salud original, donde lo principal no sería la ausencia de enfermedad sino la constitución de un espacio “entre” que procese lo que de alguna manera es fuerza vital y padecimiento al mismo tiempo.

Estas palabras con las que Ives Berger se refiere al recuerdo de su madre muerta iluminan emotivamente este acontecer esencial que el psicoanálisis propicia. Las tomo de un pequeño libro llamado “Rondó para Bervely” que escriben y dibujan conjuntamente padre e hijo, John e Ives Berger, como homenaje tierno y bello a la mujer y a la madre amada.

Te veo con tus mejores galas, sonriente, con esa sonrisa tuya que guardo en el corazón.

Delante de mí está Noel Road, donde viviste algún tiempo antes de que yo naciera. Te imagino viniendo por ella, doblando la esquina, con esa misma sonrisa.

Tantas cosas son iguales y tantas son diferentes. Así es, mamá. Y si como me decías a menudo “no se construyó Roma en una hora”, puede que las cosas más importantes las llevemos muy dentro, desde el día en que nacemos hasta el día en que morimos. Sí, puede que lo que tú llevabas hace cincuenta años cuando cruzabas Noel Road lo lleve yo ahora, mientras estoy aquí sentado delante de la galería. Y si mis pinturas vienen de algún lado, creo que ese sitio podría estar entre tú y yo, entre entonces y ahora. Donde la vida no termina nunca.

Por Luis Vicente Miguelez, psicoanalista.

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Una grupo de personas sin trabajo, a las puertas de una feria de empleo en Río de Janeiro. Mario Tama

 La OIT enciende una "señal de alarma" sobre el presente y el futuro de "millones de jóvenes que no encuentran oportunidades". Uno de cada cinco busca trabajo y no lo encuentra

El estancamiento económico de América Latina hace mella en su mercado de trabajo y se ceba con el segmento más joven de la población. El desempleo entre los menores de 25 años —junto con la informalidad, el gran caballo de batalla de los países de la región en los últimos años—, se ha convertido en “un rasgo estructural de las economías”, según el Panorama Laboral de América Latina y el Caribe publicado este martes por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Son varias las señales de alarma en este flanco: la tasa de desocupación juvenil creció en tres décimas en 2019, hasta el 19,8%, el triple que la de la media de la población adulta —en otras palabras: uno de cada cinco menores de 24 años que busca trabajo no lo encuentra— y el máximo desde el año 2000, cuando se empezaron a publicar datos agregados; y la mayoría de quienes sí están contratados sufren condiciones precarias: informalidad, salarios bajos en relación con el coste de la vida, escasa estabilidad en el empleo y sin apenas programas formativos por parte de su empleador.

 “Queda claro, a la luz de las estadísticas de este año, cuán difícil es ser joven en Latinoamérica y el Caribe”, señala el organismo dependiente de Naciones Unidas. En el año recién terminado, el aumento en la desocupación juvenil arrastró consigo la tasa general, mientras que en el colectivo de 25 años o más se mantuvo estable. “Esto debe ser una señal de alarma en la medida en que amenaza el presente y el futuro de millones de jóvenes que no encuentran oportunidades de empleo y cuyas aspiraciones de movilidad social se ven truncadas. (…) A la luz de la ola de protestas en diversas ciudades de la región, se requieren acciones inmediatas e inclusivas”, apremia la OIT. “La crisis de expectativas que se vislumbra en la región demanda acciones urgentes”. El empleo juvenil se contrajo en 11 países que representan casi el 90% de la fuerza de trabajo ocupada en la región —Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, México, Paraguay, Perú y Uruguay—.

Los grandes números ayudan a comprender la magnitud del problema: en la región viven 110 millones de personas de entre 15 y 24 años, una cifra que se ha triplicado desde la década de los cincuenta del siglo pasado. Y estos jóvenes, a pesar de haber recibido una mayor educación que las generaciones previas —en buena medida porque nacieron y crecieron en una época marcada por el crecimiento económico, mientras duró el auge de las materias primas—, enfrentan una inserción en el mercado laboral caracterizada por "una elevada precariedad". De los que trabajan, seis de cada diez lo hacen en la informalidad, y el 22% ni estudia ni tiene empleo (los llamados ni-nis), "una situación que es aún más crítica entre las mujeres".

Leve aumento de la desocupación general, que podría ser mayor

Con el crecimiento económico latinoamericano encadenando revisiones a la baja con el paso de los meses —a cierre de 2018 el FMI preveía el 1% para 2019 y todo apunta a que esta cifra acabará superando por muy poco la barrera del 0%—, la tasa de desocupación borró la mejora registrada en 2018 y pasó del 8% al 8,1%. Esa es, sin embargo, una estimación “conservadora” —apuntan los técnicos del organismo con sede en Ginebra— que podría aumentar “si se confirma el impacto de los movimientos de protesta que irrumpieron en la región en los últimos meses de 2019 y la creciente presión que genera una situación económica de incertidumbre”. A cierre del ejercicio, 26 millones de personas en la región buscaban empleo sin éxito.

Con todo, la paleta de colores con la que está pintado el cuadro laboral latinoamericano dista mucho de ser homogénea: el Caribe angloparlante logró una reducción de 0,5 puntos porcentuales en la desocupación, los países del Cono Sur (Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay) registraron también una caída mínima, Centroamérica sufrió un aumento del 0,2% en el desempleo y las naciones andinas (Colombia, Ecuador y Perú), del 0,5%.

2019 fue un año malo en lo laboral para el conjunto de la región, pero el futuro no apunta hacia un entorno mucho mejor. A la vista del “crecimiento lento” (1,4%) proyectado para la economía de América Latina y el Caribe por la media de los organismos internacionales, la OIT avisa de la alta probabilidad de que la demanda laboral se vea golpeada y presione al alza la tasa de desocupación hasta el entorno del 8,4%, tres décimas más que a cierre del año pasado. De cumplirse ese pronóstico —y sus técnicos no suelen pasarse de pesimistas—, 2020 terminaría con 27 millones de latinoamericanos buscando empleo.

Informalidad y salarios al alza

Aunque el estudio de la OIT no ofrece datos concretos de evolución de la informalidad, sus firmantes sí vinculan el menor crecimiento del empleo asalariado respecto al de por cuenta propia registrado el año pasado con “una tendencia al aumento” de los empleados que no tienen un contrato de trabajo ni las prestaciones de ley. Sí dan cuenta con certeza sobre el incremento del subempleo (personas que trabajan menos horas de las que desearían) en prácticamente todos los países del área, “resultados que redundan en la precarización relativa de los empleos creados en 2019”.

El contrapunto lo ponen el salario medio y el salario mínimo. El primero creció en 2018 —aún no hay datos para 2019—, aunque con divergencias entre los diferentes grupos de trabajadores: creció más en el sector público y en el caso de los empleados domésticos que en el de los asalariados del sector privado. Por sexos, las percepciones de las mujeres subieron más rápido que las de los hombres, reduciendo —aunque solo “de forma paulatina”— la brecha salarial. En cuanto al salario mínimo, las políticas de recuperación puestas en marcha en 14 de los 16 países analizados por el organismo —y, muy especialmente, en México, donde el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha impulsado una revaluación sin precedentes—, resultaron en un incremento total de cerca del 4% en el año recién concluido, el doble que en el lustro 2013-2018. Es la mejor noticia que deja un Panorama Laboral para América Latina y el Caribe acorde al estancamiento económico regional: crecer es condición sine qua non para crear empleo.

Por Ignacio Fariza

Madrid 28 ENE 2020 - 12:02 COT

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De izquierda a derecha, retratos de Abhijit Banerjee, Esther Duflo y Michael Kremer, premios Nobel de Economía 2019. En vídeo, el anuncio del galardón.

El Banco de Suecia les galardona porque han contribuido a desarrollar políticas e incentivos para ayudar a los hogares más pobres

El Banco Nacional de Suecia ha concedido este lunes el Premio Nobel de Economía a Abhijit Banerjee (Bombay, 1961), Esther Duflo (París, 1972) y Michael Kremer (EE UU, 1964), "por su aproximación experimental al alivio de la pobreza global". Cómo reducirla es hoy uno de los mayores retos, y estos académicos han hecho contribuciones decisivas a las políticas y los incentivos que hay que aplicar, dice el comité que brinda el galardón desde 1969. Los dos primeros son profesores en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) en Estados Unidos, son pareja y tienen un hijo juntos. Kremer posee plaza en la Universidad de Harvard. Y Duflo es la segunda mujer en recibir el Nobel de Economía, tras Elinor Ostrom. Además, con 46 años es el premiado más joven.

"A pesar de la mejora en los estándares de vida, más de 700 millones de personas todavía subsisten con ingresos extremadamente bajos. Cada año, unos cinco millones de niños menores de cinco años fallecen por enfermedades que podrían a menudo ser prevenidas o curadas con tratamientos que no son caros. La mitad de los niños del mundo todavía abandona la escuela con unas capacidades básicas de lectura y aritmética", recalca la nota de la Academia Sueca. Y señala que los galardonados de este año han introducido una nueva forma de dar respuestas fiables a estos problemas. Básicamente, se hacen preguntas sobre cuestiones concretas que pueden responder con experimentos de campo. Y de esta manera hallan conclusiones que sirven, entre otras cosas, para mejorar los resultados educativos o la salud de los niños. Por ejemplo, Kremer ha concluido que las familias pobres son muy sensibles al precio y apenas administran medicina preventiva a sus hijos a menos que sea gratis.  

Kremer es el pionero en esta materia. Y los estudios de los tres dominan la llamada economía del desarrollo. Durante los últimos 20 años, "sus hallazgos han mejorado dramáticamente la capacidad práctica para combatir la pobreza", afirma el jurado del Nobel. En unos experimentos en Kenia con la colaboración de una ONG, Kremer empezó a mediados de los noventa comprobando que los libros de texto y las comidas gratis no ayudaban a mejorar los resultados escolares. En cambio, años más tarde Banerjee y Duflo concluyeron que lo más efectivo eran los programas de apoyo a estudiantes, ayudantes para los profesores y centrarse en los niños con más necesidades.

Gracias al trabajo de Banerjee y Duflo, las tutorías de refuerzo se han extendido a 100.000 escuelas en la India, beneficiando a más de cinco millones de alumnos. Y este tipo de investigaciones se han prodigado en áreas como la sanidad, el acceso al crédito o la adopción de nuevas técnicas agrícolas. En general, sus estudios certifican que ampliar el acceso a agua potable es una de las inversiones más rentables para los países en desarrollo.  

Según las conclusiones de los nuevos galardonados, poner más recursos o recortar el número de estudiantes por profesor tiene un impacto limitado en la educación. Por el contrario, funciona mucho mejor si se establecen los incentivos adecuados para los profesores. Un caso: descubrieron que se podía reducir mucho el absentismo de los maestros si se les contrataba de forma temporal, renovándolos según sus resultados. También que la mejor forma de evitar el absentismo escolar consiste en dar a los niños tratamientos contra los parásitos intestinales o lombrices, que provocan gran agotamiento en los niños y, por tanto, que falten a clase.

Estos economistas emplean los métodos tradicionales de los ensayos clínicos de farmacéuticas. Pero lo hacen con decisiones que toman personas en su día a día. Y estudian los incentivos, las restricciones y la información que las motivó, construyendo patrones de comportamiento que pueden generalizarse a todo el mundo. Parte de su trabajo se basa en la Teoría de los Contratos y la economía del comportamiento, que recibieron premios Nobel en 2016 y 2017, respectivamente. Entre sus descubrimientos está que los microcréditos apenas sirven para aumentar la inversión o el consumo.

"Nuestro objetivo es asegurarse de que la lucha contra la pobreza se hace basándose en la evidencia científica", ha dicho Duflo en una rueda de prensa posterior al anuncio. Para el futuro, ha destacado que esta ciencia también debería aplicarse a largo plazo para las situaciones de pobreza en el mundo desarrollado, en especial tras la devastación causada por la Gran Recesión. 

Banerjee y Duflo han escrito juntos el libro Repensar la pobreza. Sostienen que la ayuda foránea y la apertura comercial ayudan pero no son decisivas. La primera no tiene el tamaño suficiente salvo para puntuales crisis humanitarias. Y la segunda se ve mermada porque países como China son mucho más productivos.

Los premiados identifican comportamientos que no se explican de forma racional y que hacen que una política de desarrollo fracase. Así, han descubierto que los agricultores en países pobres son reacios a modernizarse y tienden a retrasar la inversión en fertilizantes. Por esta razón, el envío a domicilio de estos productos da magníficos resultados. O saltarse la burocracia e ir directamente casa por casa apuntando a los beneficiarios al suministro de agua limpia en lugar de esperar a que acudan a registrarse. La unidades móviles de vacunación combinadas con el regalo de comida han brindado también muy buenos frutos.

Banerjee y Duflo han creado un laboratorio, el J-PAL del MIT, que asiste en el diseño de ensayos rápidos para medir la eficiencia de políticas concretas de cooperación y desarrollo. Esta especie de auditora de la ayuda al desarrollo permite a ONGs y Estados gastar mejor sus recursos. Y recibió en 2008 el Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA. En 2015, Duflo obtuvo el Princesa de Asturias de Ciencias Sociales.

El Nobel de Economía es el último de los premios que se entrega cada año, y el único que no falla directamente la Academia sueca de Ciencias. Fue creado en 1968, oficialmente como "premio del Banco de Suecia en ciencias económicas en memoria de Alfred Nobel", para celebrar los 300 años de historia de la institución. El galardón tiene una dotación económica de nueve millones de coronas suecas (831.000 euros), que los premiados se repartirán a partes iguales. 

En los últimos 20 años, tres cuartas partes de los galardonados han sido estadounidenses. Y el año pasado también lo fueron: William D. Nordhaus y Paul M. Romer. El primero, por integrar el cambio climático en el análisis económico determinando los costes y beneficios de reducir las emisiones contaminantes. Y el segundo, por hacer lo mismo pero con las innovaciones tecnológicas, explicando qué hace que una economía innove y, por tanto, crezca más que otras. "Sus hallazgos han ampliado significativamente el alcance de análisis económico mediante la construcción de modelos que explican cómo la economía de mercado interactúa con la naturaleza y el conocimiento", dijo entonces el comité de los premios.

Por Antonio Maqueda

Madrid 15 OCT 2019 - 02:56 COT

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