Lunes, 20 Septiembre 2021 05:34

Violencias

anderas blancas en el National Mall, cerca del Monumento a Washington. El proyecto de la artista Suzanne Brennan Firstenberg requirió más de 600 mil banderas blancas en miniatura para simbolizar las vidas perdidas por el Covid- 19 en Estados Unidos, donde las vacunas están disponibles para todos de manera gratuita.Foto Afp

Hay más de 670 mil banderitas blancas plantadas alrededor del Monumento de Washington marcando el número de muertes por Covid en Estados Unidos, un total que se incrementa por un promedio de otros mil 900 diarios. El total es ya el equivalente a todos los estadunidenses que murieron en las guerras mayores entre 1900 hasta hoy día.

Una de cada 500 personas en Estados Unidos ya han fallecido por la pandemia, la gran mayoría de manera innecesaria. Se reporta ahora que hospitales en varias regiones del país –en particular donde gobiernan políticos de derecha con poblaciones que favorecen a Trump– ya no tienen cupo con sus unidades de terapia intensiva al cien por ciento por la ola de nuevos contagios severos por gente que ha rehusado ser vacunada. Con ello están rechazando a otros casos severos, desde cáncer a operaciones urgentes y más, causando aún más muertes. Todo esto en un país donde está disponible, gratis y para quien la quiera, la vacuna. O sea, la emergencia de salud pública es por decisión política y desinformación activa, y no por el virus.

Asombra que la derecha –desde senadores y diputados federales a gobernadores y legisladores estatales– ha determinado que la muerte de aquellos que representan es un precio aceptable para ganar sus batallas de poder político. Han promovido la idea de que rechazar las vacunas y otras medidas para mitigar la pandemia incluyendo el uso obligado de cubrebocas y la distancia sana en lugares públicos, son intentos de los demócratas para imponer "controles" sobre la población y declaran que esta disputa es nada menos que la gran y gloriosa defensa de "la libertad". No falta los que afirman que estas medidas sanitarias, junto con intentos de ofrecer apoyos para los afectados por las consecuencias económicas de la pandemia, son parte de un complot "socialista".

Esta violencia política derechista que tiene un saldo de 2 mil vidas cada 24 horas ha sido nutrida e intensificada estos últimos años por Trump y sus cómplices republicanos dentro y ahora fuera de la Casa Blanca a nivel federal, como en diversos estados, con el propósito explícito de intentar frenar y hacer fracasar las principales iniciativas de demócratas y fuerzas progresistas es, en torno al Covid, una misión suicida (o por lo menos homicida).

Esa violencia se manifiesta de manera explícita con políticos armados y declarando guerra contra otros estadunidenses. La diputada federal ultraderechista Marge Green dice en un video publicitario que se dedicara hacer estallar la "agenda socialista" demócrata y se graba apuntado un rifle calibre .50 para disparar contra un coche que tiene pintado la palabra "socialismo", el cual explota (https://twitter.com/i/status/1439225130811539457). El gobernador de Georgia, Brian Kemp, en un video para su relección, se muestra armado, hace estallar un explosivo representando la agenda demócrata detrás de él, y amenaza que él personalmente acorralará con su camioneta y armas a “ ilegales criminales”.

Este tipo de políticos han intercalado los temas del rechazo de regulaciones gubernamentales en base de ciencia, el antiaborto, el derecho incondicional a las armas, la supresión del voto de las minorías y criminalizar a los inmigrantes y no pocos han agregado el veneno del supremacismo blanco, en una amenaza real a la democracia estadunidense; sus aliados más extremistas ya son calificados como la principal "amenaza terrorista" al país.

Y están logrando su objetivo. Una encuesta reciente de CNN revela que casi 80 por ciento de las filas republicanas siguen creyendo en la absoluta mentira de Trump de que perdió la eleccion sólo por fraude. Según ellos, los "enemigos" están invadiendo –tanto estadunidenses como inmigrantes– al país y ante ello llaman a montar una "defensa", incluso armada, de su patria.

La cada vez más extrema derecha en Estados Unidos como en tantos otros países está dispuesta a destruir no sólo el país (para rescatarlo) sino el planeta entero, y por lo tanto, la lucha en su contra ya no es un asunto local o nacional, sino trasnacional.

Childish Gambino. This is America. https://www.youtube.com/watch?v=VYOjWnS4cMY

Rage Against the Machine. Take the Power Back.https://www.youtube.com/watch?v=rMjjsjNBS_4

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Lunes, 20 Septiembre 2021 04:57

La letra escarlata del senderismo

La letra escarlata del senderismo

No hay un solo periódico peruano –independientemente de la tendencia política– que no haya festejado la muerte de Abimael Guzmán, fundador y líder máximo de Sendero Luminoso, subrayando que murió derrotado después de tres décadas de encierro.

La postura de los medios, que coincide en esto con la opinión pública mayoritaria, no contiene ni un atisbo de compasión por un anciano de 86 años aquejado por múltiples enfermedades. Una conocida conductora televisiva ha llegado a indignarse con la BBC por haber definido a Guzmán "líder guerrillero" en vez de "cabecilla terrorista", como parece obligatorio.

No ha de sorprender un rechazo tan profundo y unánime hacia Sendero Luminoso y su fundador: la cadena de atrocidades cometidas en sus 12 años de actividad (1980-92) pertenecen a la categoría de lo deshumano y no podrán jamás ser olvidadas. Un eficaz botón de muestra es la matanza de Lucanamarca (1983), en la provincia de Ayacucho, donde 69 comuneros fueron masacrados con hachas, palos, piedras y armas de fuego porque en la zona se había matado a un mando senderista. Esta cruel matanza, donde perdieron la vida 18 niños, les valió una sentencia de cadena perpetua a Guzmán y a su compañera, Elena Iparraguirre, todavía detenida.

El hecho de que Abimael Guzmán –el Presidente Gonzalo en la nomenclatura senderista–, un profesor de filosofía muy politizado, se reclamara partidario de una ideología tan respetable como el maoísmo, no lo exime de los crímenes cometidos. Su concepción política es una trágica caricatura del maoísmo, su pensamiento "Gonzalo" es una burda imitación de El libro rojo de Mao, una estrategia más genocida que comunista.

De hecho, el senderismo –y en esto colinda con el polpotismo de los khmer rojos– es al comunismo como el Ku Klux Klan es al cristianismo. Más que desviaciones, parecen ser gusanos de la manzana, desafortunadamente aprovechados por las derechas para embarrar todo lo que huela a izquierda y progresismo.

En estos días, se ven con más claridad que nunca los efectos de la demonización excesiva –y en parte instrumental– de que ha sido objeto el senderismo: el debate central parece ocuparlo la cuestión de qué hacer con el cadáver de Abimael Guzmán: ni que fuera un vampiro a quien plantar una estaca. Una gran parte de la opinión pública piensa que sus restos deberían ser incinerados y lanzados al mar para evitar que se le rinda culto, pero el presidente Pedro Castillo ha delegado la decisión a la Fiscalía de la nación.

La Comisión de la Verdad y Reconciliación, que trató de reconstruir el cuadro más verosímil de la guerra entre Sendero y el Estado, afirma en su informe final de 2003 que 46 por ciento de los 69 mil 280 muertos y desaparecidos, víctimas del conflicto armado, han sido producidos por el Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso; 30 por ciento provocados por agentes del Estado y 24 por ciento por otros agentes o circunstancias.

Ya así, el número de personas muertas por el Estado supera las 20 mil. Y hay que preguntarse cuántos de ellos habrán sido efectivamente senderistas, porque la represión, especialmente en la sierra, ha sido ciega y feroz.

Hay aquí una evidente disparidad en la apreciación de los dos bandos por parte de la sociedad peruana: a los senderistas –pero también a los simplemente sospechosos o acusados de simpatizar– se le sigue execrando y discriminando aún a 30 años de distancia, sin considerar mínimamente si se han arrepentido, han cambiado de opinión o quieran reconciliarse con la sociedad. A diferencia de Italia y Alemania, donde a los brigadistas rojos y a los ex RAF se les ha dado una oportunidad de retomar una vida social y laboral, en Perú se les sigue discriminando y acosando a vida, como a las adúlteras en la famosa novela de Hawthorne.

Al MOVADEF –Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales–, que aboga por la libertad de los presos políticos y es considerado por la derecha el brazo político de Sendero, se le niega obstinadamente el ingreso en política y se le acusa de injerencia y participación en el gobierno de Pedro Castillo.

Por el contrario, para quien hay perdón y olvido es para el Estado y sus fuerzas armadas, que han cometido crímenes y atrocidades de la misma gravedad e inhumanidad. Un ejemplo iluminante es ofrecido por la reciente sustitución, a pocos días de su nombramiento, del secretario de Relaciones Exteriores, Héctor Béjar, un escritor, sociólogo y catedrático que fue guerrillero del Ejército de Liberación Nacional en la década de los 60. La "culpa" de Béjar, sagaz intelectual y hombre intachable, ganador de un premio Casa de las Américas, consiste en haber declarado meses atrás que la CIA estadunidense y la Marina peruana tenían que ver con la aparición del terrorismo en Perú.

¡Ábrete cielo! La Marina de Guerra de Perú –como orgullosamente se autodenomina– se ha rasgado las vestimentas y denunciado a gritos el insulto, olvidando que, si no ha participado en la génesis del terrorismo, ciertamente lo ha practicado, junto al genocidio, y hay constancia histórica de ello. Un sólo episodio basta para demostrarlo, se llama la matanza de El Frontón, Lurigancho y Santa Bárbara y es uno de los episodios de cobardía y crueldad más relevantes de la década de los 80.

A un motín en las tres cárceles, el 18 de junio de 1986, que aprovechaba la apertura de la Internacional Socialista en Lima para atraer la atención hacia los presos senderistas, la respuesta del Estado fue el bombardeo y exterminio de cerca de 300 presos bajo su custodia. Una vez rendidos, los revoltosos sobrevivientes fueron exterminados con armas de fuego y bayonetas. Quien ordenó esta atrocidad fue el entonces presidente Alan García, quien nunca pagó por este crimen, y el ejecutor, la Marina de Guerra de Perú.

Por Gianni Proietti, periodista italiano

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El periodista Daniel Mendoza Leal, en una manifestación contra la llegada del presidente de Colombia a Madrid, en la Puerta de Alcalá, a 12 de septiembre de 2021, en Madrid. — Isabel Infantes / Europa Press

Amenazado de muerte, Daniel Mendoza (Bogotá, 1978) se escondía en el maletero de los coches de sus amigos para trasladarse de un lugar a otro y concedía entrevistas de forma clandestina. Se refugió en la embajada francesa y finalmente huyó de Colombia antes de que una bala pudiera acabar con su vida. Este abogado, criminalista y periodista, había asombrado al país desde mayo de 2020 con el lanzamiento de la serie web Matarife, en la que se narra de una manera innovadora y audaz el contubernio entre políticos, narcotraficantes y paramilitares.

Apoyado en investigaciones propias y de otros periodistas colombianos, Mendoza desgrana en Matarife las oscuras relaciones entre el poder y el hampa, y señala con el dedo a quien, a su juicio, es el capo dei capi de la narcopolítica: el expresidente (2002-2010) y hoy senador Álvaro Uribe, protagonista de una serie que ha convulsionado los cimientos de la política colombiana. Con un pulso narrativo vibrante, cercano al thriller psicológico, y un formato de breves píldoras audiovisuales, el documental ha llegado a los móviles de millones de colombianos (unos 35 millones de visitas en YouTube).

Con Mendoza como hilo conductor, por la pantalla desfilan testimonios e imágenes de la historia reciente de Colombia, los asesinatos de activistas sociales, la ejecución de miles jóvenes en el caso de los "falsos positivos", las vendettas de los narcotraficantes y sus alianzas con la élite política y económica del país... No es una ficción de Netflix. Es Colombia al desnudo. En Matarife se dan la mano la investigación, la denuncia y la estética en una experiencia subversiva y creativa, en palabras de su autor. Antes de abandonar Madrid, donde ha promocionado la segunda temporada de la serie, Mendoza recibe a Público.

Con sus tatuajes, su apariencia le acerca más a la farándula que al Derecho penal. Mide cada palabra que dice, no en vano ya le han caído varias denuncias por sus investigaciones, mientras recapitula sobre el vértigo de sus últimos años y sueña ya con la tercera temporada de la serie.

'Matarife' es todo un fenómeno audiovisual en Colombia, con millones de visitas en YouTube. ¿Qué se encuentra el espectador en la serie?

La primera temporada está basada en tres artículos (sobre la carrera política de Uribe y sus presuntas relaciones con el narcotráfico) que publiqué en el medio digital La Nueva Prensa y que fueron virales en Colombia. Esos artículos formaron el esqueleto de la primera temporada, que también se nutre de las investigaciones de periodistas como Gonzalo Guillén. Al principio pensamos en que yo fuera una sombra, con otro nombre, porque nos estábamos enfrentando a un aparato de poder, a una fábrica criminal, pero luego pensé que una sombra iba a asustar más a la gente. Decidí entonces exponerme y poner la cara. Todos me dijeron que estaba loco y yo les contesté que era la única forma de que funcionara el proyecto. Un proyecto, Matarife, cuya principal finalidad era que Colombia le perdiera el miedo a Uribe. Hasta ese momento todo el mundo se refería a él como El Innombrable para evitar las denuncias al acusarlo en redes. Pero yo necesitaba que la gente empezara a decir lo que es: un narcotraficante, un mafioso y un genocida. En mi artículo Uribe, el asesino que nos puso la mafia se ofrece una visión de lo que fue desde su nacimiento hasta su último periodo presidencial.

El propio rodaje de la serie y la promoción de la primera temporada es material digno de una película de suspense.

Para protegerme de Uribe, tuve que inventar que la serie había sido realizada por una productora australiana y que contaba con apoyos de afuera. En realidad, al proyecto de la primera temporada le dimos forma cuatro personas durante tres o cuatro meses. Fue una estrategia de engaño al Gobierno, y, en cierta forma, nos resultó. Ellos pensaban que toda la serie ya estaba hecha al lanzar el primer capítulo y que contábamos con apoyos internacionales, pero lo que hacíamos César Andrade [cineasta mexicano] y yo era ir grabando y editando cada capítulo poco a poco. En la segunda temporada despejo las dudas y explico nuestro vía crucis mientras hacíamos la primera parte. Yo pensaba que Matarife me iba a cubrir, pero lo que hizo fue echarme los sicarios encima. Pensaba que me iban a matar sin haber visto la reacción de la gente al ver la serie.

¿Y se fue de Colombia por ese temor a que lo mataran?

Recibí una serie de amenazas después de que en La Nueva Prensa se denunciara la compra de votos en las elecciones que llevaron a Iván Duque [actual mandatario] a la presidencia por medio de Uribe, en asociación con el cártel de la costa caribeña, del narcotraficante Marquitos Figueroa. Esas denuncias iniciaron una serie de amenazas [contra varios periodistas] después de que Uribe me acusara de ser un subversivo de la izquierda internacional y llamara a sus seguidores a tomar acciones en mi contra. Un senador de la República grabó una llamada en la que un informante le decía que la Oficina de Envigado [una organización criminal] había dado la orden de ejecución de varios periodistas de La Nueva Prensa. Entonces empiezan a buscarme para matarme a mí también en Bogotá. La Fundación para la Libertad de Prensa y varios senadores progresistas pidieron mi protección y ahí empieza mi huida en los baúles [maleteros] de los carros de mis amigos. Yo vivía cada día para dar una entrevista y decirle a la gente que Uribe era un narcotraficante y un genocida. Me buscaba la Policía, el Gobierno y los peores cárteles del narcotráfico y del paramilitarismo. Sabía que no iba a durar mucho tiempo antes de que me encontraran y me mataran. A través de Amnistía Internacional y una amiga abogada, me contactó la embajada de Francia y me dijeron que estaban dispuestos a salvarme la vida. Me refugié en la embajada y poco después me sacaron del país en un vuelo humanitario.

¿Qué pensó al tener que abandonar Colombia de forma forzada mientras millones de ciudadanos veían su serie?

Lo primero que pensé cuando se cerraron las puertas del avión fue que ya no me iba a morir. Y el segundo pensamiento que me vino a la cabeza fue hacer la segunda temporada y cómo carajo iba a hacerla en Francia. Lo único que se me ocurrió es que tenía que seguir contando la historia, pero ubicando escenas en Francia, y la segunda temporada se desarrolla allí con un formato y una narrativa más digerible para el público internacional. Se puede ver sin haber visto la primera, más centrada en el público colombiano. Esa primera temporada tuvo una difusión de más de 25 millones de visitas. Hoy, juntando las dos temporadas, hay casi 35 millones de visitas solo en el canal oficial.

Usted nació en el seno de una familia de la élite colombiana y fue miembro del selecto club El Nogal, objeto de sus denuncias

Sí, nací en una familia de la élite, no sé si afortunada o desafortunadamente para mí. En el club El Nogal empecé a observar algunas cosas y esto, unido al hecho de que yo era abogado penalista y que tenía conocimiento de expedientes de la parapolítica, me llevó a ver las relaciones que había entre la élite colombiana, el paramilitarismo y el narcotráfico. En el centro de todo eso estaba Álvaro Uribe. Eso me hizo escribir una serie de artículos que involucraban al club El Nogal como una institución que reunía a peligrosos delincuentes, corruptos, lavadores de activos, narcos y paramilitares, y tras esas denuncias me expulsaron del club. Después de cuatro años, gané un proceso judicial que anula esa expulsión, lo que significa un triunfo para la libertad de expresión en Colombia.

'Matarife' presenta hechos que ya se conocen en Colombia, pero de una manera original y dinámica. ¿Es ése el secreto de su éxito?

Yo quiero que la gente goce también viendo Matarife, en cierto sentido. Que sufra, pero que también goce con una fotografía bella, una música linda, un buen guion. Las artes sirven para eso. Matarife utiliza la información para disparar un misil que llegue al inconsciente colectivo de una sociedad como la colombiana. Para que eso ocurra, tiene que generar emociones individuales en las personas a través del arte. En este sentido, es un arma revolucionaria, lo que yo llamo la "subversión creativa", que para mí hace más daño que las armas reales. Se trata de una propuesta audiovisual que nutre al pueblo de una información que le llega al alma, convirtiéndose así en un mecanismo revolucionario muy efectivo. Yo ya no me considero abogado ni periodista. Ni tampoco director ni guionista ni actor. No soy nada de eso, sino un subversivo creativo que disparo sin herir físicamente a nadie y trato de violentar un sistema que riega de dolor y sangre a mi país.

La segunda temporada, de formato más extenso, no ha tenido la resonancia de la primera. ¿Por qué cree que ha sucedido esto?

Es cierto que la primera temporada se masificó más. El formato fue uno de los factores de que llegara a mucha gente. En la segunda temporada [de la que ya se han emitido ocho de sus diez capítulos] los episodios son más largos, pero la razón principal de que no haya tenido la misma difusión es porque ha habido un pacto de silencio entre los grandes medios colombianos, que no han hablado de la serie como sí lo hicieron de la primera parte. No les está funcionando del todo porque el pueblo colombiano está compartiendo la serie en redes, y la gente que la ha visto dice que la segunda temporada es más sólida desde el punto de vista estético. Los guiones están mucho más trabajados.

¿Qué reacción espera de ese público internacional al que va dirigido la nueva temporada?

Yo me pregunto: ¿qué le pasa al mundo? Están viendo que están matando a los jóvenes, que los están descuartizando, y llevan haciéndolo muchos años. La organización Human Rights Watch (HRW) ya lo verificó [como el caso de los "falsos positivos", ejecuciones sistemáticas de más de 6.000 jóvenes durante el mandato de Uribe para engrosar la lista de bajas de supuestos guerrilleros y dar la impresión de que se estaba ganando la guerra]. Hay que decirle al mundo que hay un genocidio en Colombia.

¿Cómo ve el futuro de su país ante las elecciones presidenciales del año que viene?

Yo creo que Colombia tiene dos opciones ahorita, y creo que la sociedad colombiana las está viendo y las encuestas lo dicen, porque ahorita la sociedad colombiana no se debate entre izquierdas y derechas, no se debate entre partidos políticos o colores políticos. Se debate entre la vida y la muerte. Esas son las dos opciones que tiene la sociedad colombiana. O la vida o la muerte. Yo espero que escoja la vida.

Madrid

18/09/2021 22:42

César G. Calero

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Imagen de Sergio Ramírez. — PÚBLICO

Acusado por Daniel Ortega de un rimero de supuestos delitos en Nicaragua, Ramírez no se plantea regresar a su país mientras el actual mandatario siga en el poder. España será su destino hasta que decida su destino definitivo.

 

La vida de Sergio Ramírez (Masatepe, 1942) se asemeja a una de esas tramas de la literatura latinoamericana del siglo XX trufadas de personajes desmesurados y escenas hiperbólicas. Se exilió en Costa Rica durante la dictadura de Somoza a finales de los años 70 y hoy, casi medio siglo después, se ve de nuevo abocado al destierro por la persecución política que sufre en Nicaragua por parte de quien fuera su compañero de viaje en la última revolución romántica de América Latina. Acusado por Daniel Ortega de un rimero de supuestos delitos, Ramírez no se plantea regresar a su país mientras el actual mandatario siga en el poder. Compartió el gobierno con Ortega en la década de los 80, cuando los sandinistas tuvieron que hacer frente a las sanciones de Washington y a la guerrilla de la Contra financiada por la CIA. Durante ese tiempo vertiginoso, aprovechaba el silencio de las madrugadas para escribir una novela (Castigo divino).

Tras la derrota sandinista en 1990, Ramírez fue alejándose de Ortega, y también de la política, para dedicarse a escribir. Su última novela,Tongolele no sabía bailar (Alfaguara), acaba de publicarse en España mientras se prohíbe en Nicaragua, donde solo puede leerse de manera clandestina. La obra refleja los abusos de poder del régimen de Ortega, el antiguo revolucionario devenido autócrata esotérico. Ramírez, Premio Cervantes 2017, recibe a Público en un céntrico hotel de Madrid. Es consciente de que tendrá que vivir una buena temporada, tal vez el resto de su vida, fuera de su país. España será su refugio en los próximos meses, hasta que tome una decisión sobre su destino definitivo. Sobre su segundo exilio.

El régimen de Daniel Ortega lo ha acusado de varios delitos, entre ellos la conspiración y la incitación al odio. Una persecución que lo obliga a un nuevo exilio. El filósofo Adolfo Sánchez Vázquez, exiliado español en México, decía que el exilio es una herida que no cicatriza. Usted ya acumula dos de esas heridas.

En la vida se presentan circunstancias que uno no busca, pero que hay que asumirlas cuando llegan. Uno no puede cambiar cosas que le imponen. Una dictadura te impone un exilio y entonces la única manera que yo tendría de no ser un exiliado sería ser un preso político, y no estoy dispuesto a ser un preso político. A la edad que yo tengo [79 años], la dureza del aislamiento en una cárcel, en una celda de castigo, como le han impuesto a gente de mi edad que está presa allí... Ni siquiera les dejan tomar sus medicamentos, no tienen asistencia médica, están deteriorando su salud, están sometidos a interrogatorios... No pienso darle ese gusto a la dictadura.

El lanzamiento de su nueva novela, 'Tongolele no sabía bailar', ha coincidido con las imputaciones en su contra por parte del régimen y la prohibición de su libro en Nicaragua, aunque circula ya de forma clandestina.

El hecho de que la gente haya copiado la novela de manera libre es algo que yo no puedo respaldar desde el punto de vista de un escritor que respeta las leyes de derechos de autor. Como un hecho político, me parece un acto de resistencia, que los jóvenes, sobre todo, hayan reproducido esta novela para leerla dentro de Nicaragua, donde está prohibida. Yo creo que los libros prohibidos son los que más llaman la atención, y el hecho de que se supiera que en la aduana de Nicaragua este libro no podía entrar, no podía ser leído, movió a muchos jóvenes a buscar cómo hacerlo. Unos compraron la edición digital y otros han acudido a la circulación de la novela por medio de PDF.

Galeano siempre recordaba cómo 'Las venas abiertas de América Latina' pasaba de mano en mano clandestinamente en las dictaduras del Cono Sur.

No hay que olvidar que la tradición de los libros de contrabando en América Latina viene desde la colonia. El Quijote estaba prohibido porque contaba mentiras, y para los poderes de entonces, la Corona, la Iglesia, no era conveniente que la gente leyera mentiras. Entonces El Quijote entraba en barriles de tocino, en barriles de vino, camuflados con tapas falsas, y así ha pasado con otros muchos libros que la gente busca cómo agenciarse y cómo leerlos.

Usted fue vicepresidente del gobierno de Ortega entre 1985 y 1990. Años después, alertó sobre la deriva autoritaria del líder sandinista, de sus pactos con personajes corruptos, como el derechista Arnoldo Alemán, y de la persecución de sus adversarios políticos. ¿Hacia dónde camina Nicaragua tras las próximas elecciones de noviembre?

Claramente hacia el partido único, pero no como en Cuba, donde solo existe el Partido Comunista, si no quizás como la RDA, que además del partido oficial comunista permitía la existencia de una serie de partidos que adornaban el paisaje político, pero no tenían ninguna incidencia. El régimen quería pretender con eso tener un carácter pluralista. Ahora, en Nicaragua, los que van a competir con Ortega en estas elecciones son partidos fabricados por él mismo de la antigua oleada, o de gente que se presta y a los que les prometen que, a cambio de este ardid, les van a dar uno o dos asientos en la Asamblea Nacional.

Ortega seguramente se va alzar con el 80 o el 90 por ciento de los asientos de la Asamblea, y el resto los va a repartir entre sus aliados. Esto es una canonjía personal: el salario de un diputado, más determinada cantidad de combustible, un vehículo libre de impuestos... Los diputados reciben también una cantidad de dinero para repartir a sus partidarios… Entonces, para muchos es un bonito negocio ser diputado. En Nicaragua, la gente llama a estas personas "zancudos", los mosquitos que chupan la sangre del presupuesto.

¿Cree usted entonces que se va a perpetuar el régimen después de las elecciones presidenciales de noviembre?

Creo que la ambición es quedarse solos en el poder, pero lo malo de estas ambiciones es que siempre demandan más acumulación de poder, porque el que actualmente tienen no les presta las seguridades que ellos buscan. El poder absoluto siempre es inseguro y eso lo lleva a su propio desastre.

Usted ha recibido el apoyo de muchos intelectuales. ¿Piensa que ese respaldo puede servirle como un escudo protector?

Bueno, no veo ninguna posibilidad de que Ortega vaya a ser doblegado pese al respaldo internacional, por muy abrumador que sea. Lo que siento es que, a través de la exposición de mi caso por parte de tanta gente, se pueda abrir la puerta de saber con mayor profundidad lo que está pasando en Nicaragua y la naturaleza que tiene la represión. Porque al fin y al cabo, el caso de Nicaragua no termina en Sergio Ramírez.

Es apenas un hueco para asomarse a las iniquidades que se cometen a diario con 140 presos políticos, centenares de miles de exiliados en Costa Rica, en los Estados Unidos o en México; gente que tiene que abandonar todo por miedo a ser prisionera. Estamos frente a una tiranía que no tiene límites, que no se pone límites, de manera que el hecho de que mi caso sirva para que la gente tome conciencia de lo que está pasando, eso me parece muy valioso.

Su nueva novela indaga en los abusos de poder en Nicaragua y en los acontecimientos de protestas y represión acaecidos en 2018. ¿Es un reflejo de la realidad del país?

Sí, yo creo que de alguna manera la literatura hispanoamericana está reflejando la realidad contemporánea y la realidad también del pasado, en la medida en que los ojos del novelista parecen ser capaces de entrar en el flujo de acontecimientos. Este es el sentido que para mí tiene abril de 2018. La novela tiene una dinámica también contemporánea, y la misma saga del inspector [Dolores] Morales lo va acercando al tiempo presente. Y al regresar a Nicaragua del exilio, en la frontera con Honduras, donde había quedado al final de Ya nadie llora por mí, pues es inevitable que se encontrara en el año 2018 con lo que estaba pasando en las calles.

¿El inspector Dolores Morales, que ya aparece en dos novelas anteriores, 'El cielo llora por mí' y 'Ya nadie llora por mí', es de alguna manera un 'alter ego' de Sergio Ramírez?

Pues de muchas maneras. Los dos entramos en el año 79 en acontecimientos que buscaban cambiar el país, solo que él era más joven, era un adolescente que había empuñado el fusil, había perdido una pierna, ahora usa una prótesis, pero él se ha venido haciendo mayor con el tiempo, a través de sus distintas experiencias de vida. Desde que termina el régimen sandinista en el 90, él tiene que enfrentarse desde su posición de investigador a todos los cambios políticos, primero desde la policía frente al narcotráfico, después al regreso de Ortega en 2006, a hechos de corrupción, ya marcados por la presencia de nuevos ricos creados por la misma revolución. Y esto de que la revolución cree nuevos ricos parece ser un destino inalienable de las revoluciones mismas.

¿Cree que la ficción es una herramienta más idónea que el ensayo para reflejar la realidad de América Latina?

Siempre ha sido la ficción un arma más poderosa. Primero, porque la gente lee más novelas que ensayos. En la trama de una novela, los hechos que tienen que ver con la historia resultan mucho más atractivos. Yo creo que, si buscamos un libro de historia que refleje el caudillismo del siglo XIX, por ejemplo, no sería fácil encontrarlo, pero sí en una novela como la de Sarmiento (Facundo). Ahí está esa figura del caudillo, pero es una novela. O si queremos saber lo que pasa con un revolucionario en México que se vuelve un banquero corrompido, poderoso, pues La Muerte de Artemio Cruz [de Carlos Fuentes] es lo mejor. Si buscamos encontrar la guerra de Canudos en Brasil, está La guerra del fin del mundo, de Vargas Llosa. Yo creo que la historia siempre está contada de forma muy atractiva por las novelas.

El régimen de Ortega muestra desde hace años, por influencia de Rosario Murillo, esposa del mandatario y vicepresidenta, una dimensión esotérica que parece salida de una ficción.

Yo creo que el ejemplo de un régimen como el de Ortega lo encontramos mucho en las novelas, de estas figuras que asumen el poder absoluto y se vuelven extravagantes. En El Salvador, en los años 30, el presidente Maximiliano Hernández Martínez practicaba él mismo la brujería, él se creía dueño de poderes extraordinarios, desde descubrir agua con un palo hasta controlar las pestes por medio de papeles de colores que mandaba pegar en el alumbrado público. Y tenía en la radio un programa diario sobre asuntos esotéricos, sobre la comunicación en el más allá con los espíritus. Y era el presidente de la República.

Algunos sectores de la izquierda todavía ven con cierto romanticismo la figura de Ortega por lo que significó en la revolución sandinista, y alegan que aún conserva una mirada social.

Esto me parece una especie de cinismo envejecido. En Nicaragua no hay programas sociales que Ortega esté desarrollando. Y aunque los hubiera, ningún programa social justifica el atropello a los derechos humanos. Me parece realmente una atrocidad que alguien pueda llamarse de izquierda y justifique violaciones a los derechos humanos, asesinatos de jóvenes por la espalda, cárcel, exilio, en nombre de una idea.

Eso ni siquiera es ya romanticismo. Yo lo veo como un oportunismo cínico muy trasnochado. Son gente que se quedó mirando al pasado, o sabe lo que [Ortega] está haciendo y tiene el cinismo suficiente para respaldar regímenes dictatoriales que no se diferencian en nada de los regímenes de derecha. No veo yo cuál es la diferencia entre la dictadura de Franco y la dictadura de Ortega. Cuando alguien usa los mecanismos de poder y se apodera de todas las instituciones, y tiene un control absoluto del Estado, y quiere tenerlo también de la sociedad, yo creo que no hay discusión ninguna. ¿Cuál es la diferencia entonces entre derecha e izquierda?

¿Cree que son comparables?

Hay brutalidades que no se pueden comparar, pero se pueden medir en intensidad. El hecho de que en tres o cuatro meses en Nicaragua hayan matado en la calle a 420 muchachos, me parece que es una atrocidad suficiente para que alguien que está pensando que en Nicaragua existe una revolución romántica, pudiera darse cuenta, si tiene ojos para ver.

¿Cómo se plantea su futuro en el exilio? ¿Dónde va a vivir y a escribir?

Estos meses me voy a quedar en España, después voy a regresar a Costa Rica y tengo que ir a México. No me he sentado a meditar sobre este tema aún. Estoy en el proceso de asimilar todo lo que ha pasado. Para un escritor, el exilio no es más que una manera de cómo cambiar de lugar su ordenador. Comprarse una mesa firme sobre la cual asentar un ordenador. El acto de escribir es un acto solitario, y uno puede escribir en el lugar donde se asiente. El exilio tiene que ver con otra cosa. El exilio tiene que ver con la imposibilidad del retorno al país donde uno nació, donde uno tiene sus afectos, pero si uno es escritor, cargará con su escritura allá donde vaya.

madrid

17/09/2021 21:51 Actualizado: 17/09/2021 22:04

Publicado enCultura
Frente a aguas borrascosas el faro son nuestros principios

De nuevo nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó se ve en la necesidad de dejar constancia ante el país y el mundo sobre los últimos hechos de los cuales hemos sido víctimas por parte del paramilitarismo que sigue actuando a sus anchas en nuestra región sin ser molestado por ninguna autoridad competente, pues cuenta con su apoyo económico y político, lo que los hace fuertes para someter al campesinado a sus proyectos.

Nuestra región parece cada vez más codiciada por todo tipo de poderes, tanto económicos como políticos, militares y paramilitares. La característica de todos ellos es abusar de la población, exprimirnos para sacarnos todo lo que pueden en beneficio de sus intereses. Están las empresas mineras que han buscado cómo  explotar los minerales que se encuentran en esta Serranía del Abibe y para lograrlo se valen de la ayuda de los paramilitares para conseguir por la fuerza las tierras para esas empresas. Por otro lado están todos los falsos proyectos de desarrollo del Estado, diseñados para  engañar al campesino. En el otro extremo se encuentra la politiquería o falsa política, mediante la cual enredan a la población con falsos proyectos de mejoramiento de caminos y aperturas de carreteras, como método para conseguir curules. Finalmente está el poder de las armas de militares y paramilitares que se encargan de someter bajo el miedo y la amenaza a la población civil.

En los últimos meses el señor César Jaramillo, quien hace parte de la junta de FEDECACAO, la SAMA y la Alcaldía de Apartadó, ha estado liderando, con algunos presidentes de Juntas de Acción Comunal, la ejecución de un plan que han llamado: “No Más Comunidad de Paz”. El primer paso fue convocar a los pobladores de la zona  a la vereda La Esperanza para firmar calumnias con el fin de llevar acusaciones ante la Fiscalía contra nuestra Comunidad de Paz. Luego empezó a llamar por teléfono a los que no fueron y no firmaron, para obligarlos a hacerlo. Algunas organizaciones y personas que no están de acuerdo con el trabajo que está liderando este personaje, ya lo han denunciado por injuria y calumnia contra sus organizaciones. Sabemos que el interés que ha perseguido es poder conseguir una buena cantidad de personas que le sirvan para exterminar a quien estorba sus intereses. Todo redunda en interés de la misma Brigada XVII del ejército, que es la que en todos estos años ha buscado por todos los medios  cómo acabar con nuestro proceso de vida; primero se coordinó con los bloques paramilitares más poderosos de Urabá y perpetraron numerosas masacres, entre ellas la del 21 de febrero del 2005; después se buscó cómo desprestigiar a nuestra Comunidad acusándonos falsamente de manejos comerciales ilegales. Comandantes como el mismo Coronel Germán Rojas Díaz lanzaron diversas calumnias contra miembros de nuestra comunidad, tratándolos de guerrilleros orgánicos de los diferentes frentes de las FARC que había en la zona, y por último se han valido de acciones de tutelas pésimamente fundamentadas y con la intención perversa de que no denunciemos sus atrocidades, buscando callarnos para que ya no se les destape en su complicidad con los grupos paramilitares que han existido desde que se creó esa brigada.

Se respira, pues, en nuestra región, un ambiente viciado por estrategias perversas contra nuestra Comunidad de Paz. Ahora el Señor César Jaramillo mediante audios maneja un supuesto plan de conciliación con las juntas comunales, organizaciones y personas que no han querido participar de sus ideas, según él, para limar asperezas y poder unirse para solucionar los problemas internos que tienen en sus veredas. Como Comunidad de Paz sabemos que se busca cómo tener a toda la población a su favor para dos cosas: la primera, cumplir el trabajo encomendado de exterminio de nuestra Comunidad, y el segundo, tener buenas firmas y votos para manipular los escaños políticos y la representación de las víctimas en el Congreso.

A las Juntas de Acción Comunal de todas las veredas de San José de Apartadó, desde nuestros corazones, como Comunidad de Paz, les decimos: ustedes, señores miembros de sus comunidades, son capaces de salir adelante autónomamente en su proceso organizativo en las veredas, sin tener que someterse a la guía de personas que sólo buscan cómo utilizar a la población para sus propósitos inconfesables. Entendamos que el paramilitarismo y los intereses políticos son los que han acabado con nuestra región.  Rechazarlos debe ser deber todos como comunidades campesinas. Anhelamos ver una zona donde el campesino se organice y busque desarrollar sus proyectos comunitarios, lejos de personas que buscan sus propios intereses por encima de quien sea.  

Las carreteras siguen siendo un importante método para que la maldad penetre  en nuestros espacios comunitarios. Se ha escuchado que se realizará una reunión en la vereda Playa Larga, donde se anuncia que participarán la Gobernación y funcionarios de la administración de Apartadó, según se dice, para legalizar carreteras que llevan más de 10 años siendo impulsadas ilegalmente por la Brigada 17 del ejército y los paramilitares.

Los hechos de los cuales dejamos hoy constancia son los siguientes:

·        El viernes 20 de agosto de 2021, en horas de la mañana nos llegaron informaciones según las cuales los paramilitares habrían tenido una serie de reuniones internas entre ellos para coordinar cómo sería su participación en  las juntas de acción comunal de la zona. Según se afirma, cada paramilitar que viva dentro de una vereda debe estar inscrito dentro de la Junta de Acción Comunal y apoyarla en todo. Estas informaciones son muy preocupantes porque el paramilitarismo ha ido penetrando las diferentes organizaciones civiles que hay en nuestra región y así lo hemos dejado en evidencia en anteriores constancias públicas donde con nombres propios se ha denunciado la presencia de paramilitares dentro de las comunidades civiles.

  • El miércoles 25 de agosto de 2021, nuestra Comunidad de Paz fue informada de una serie de audios donde el Señor Cesar Jaramillo y varios presidentes y miembros de las juntas de acción comunal de San José de Apartadó convocan a todas las demás juntas, incluyendo a personas que no están de acuerdo con los planes del señor Cesar Jaramillo en esta zona, para que  se acerquen a conciliar y seguramente a someterse a esa lógica que este personaje trae a la zona. Se escucha claramente en los audios cómo se invita a la población civil a desmovilizarse, como si fuera un grupo armado; esto ya es una clara calumnia de algunos dirigentes veredales contra el campesino.
  • El domingo 29 de agosto de 2021, en horas del día se recibieron informaciones según las cuales en la fiesta que se realizó el pasado 17 y 18 de julio, en la vereda La Unión, coordinada por la Brigada XVII del ejército, Cesar Jaramillo y la misma Junta Comunal de la vereda La Unión, se tuvo un muy alto consumo de licor, para lo cual el Señor César Jaramillo, miembro de la Junta Nacional de FEDECACAO, aportó parte del dinero  y según el resto fue aportado por el paramilitar Wilmar de Jesús Úsuga, alias “el Mexicano”, asesinado por el ejército en el departamento del Cauca el pasado 25 de julio de 2021.
  • El miércoles 01 de septiembre de 2021, en horas del día, pobladores amigos nos informaron sobre detalles de la estrategia que se está planeando, desde algunos presidentes de juntas de acción comunal en alianzas con el señor Cesar Jaramillo, para calumniar a nuestra Comunidad de Paz ante la Fiscalía: según eso, allí están llevando informaciones construidas por ellos sobre nexos de nuestra comunidad de paz con las extintas FARC-EP. Eso lo han intentado durante 25 años valiéndose de los más perversos métodos de chantajes, sobornos, torturas, utilización criminal de personas ilegal e injustamente detenidas para hacerlas víctimas de montajes, todo bajo el impulso del expresidente Uribe y sus secuaces. Uno de los autores más productivos en calumnias, montajes y chantajes contra nuestra Comunidad de Paz fue el coronel Néstor Iván Duque López, cuyos desempeños criminales están muy bien denunciados ante varios tribunales internacionales. Numerosos de esos expedientes, con todas sus trampas y podredumbres jurídicas y éticas han sido ya puestos a la luz, sus autores dejados en pública vergüenza y muchos de los que se prestaron para los montajes confesaron bajo la presión de la ley 975 o de la JEP y están profundamente arrepentidos. Con todo, al Señor César Jaramillo mucha gente le ha escuchado expresar deseos desesperados de que los líderes de nuestra Comunidad de Paz “se pudran en la cárcel”, pues él añora que los montajes del pasado se vuelvan a repetir. Su cercanía con la Brigada XVII, recinto donde se urdieron tantos crímenes del pasado que buscaban el mismo objetivo: destruir nuestra Comunidad de Paz, quizás le da confianza de que es posible repetirlos.
  • El viernes 3 de septiembre de 2021, fue visto un grupo de 12 paramilitares portando armas largas y prendas militares entre las veredas Arenas Altas y Arenas Bajas de San José de Apartadó. Aún se encuentran allí sin ser molestados por nadie.
  • Este mismo viernes 3 de septiembre de 2021, fueron vistos varios paramilitares en la vereda La Resbalosa de San José de Apartadó. Uno de ellos portaba 4 radios de comunicación.
  • El sábado 4 de septiembre de 2021, en horas del día se nos informó que los paramilitares están comprando tierras mediante terceros, o los llamados testaferros, en esta zona. Según quienes nos informaron, ya han comprado varias fincas en las veredas Mulatos, Arenas, Playa Larga, y La Cristalina. La misma Alcaldía de Apartadó desde hace varios años ha comprado varias fincas en las veredas: La Unión, Buenos Aires, La Linda, el centro poblado de San José y La Cristalina, entre otras, ¿Para qué se comprarán todas esas fincas?  Allí se le prohíbe totalmente a la gente trabajar.
  • El miércoles 8 de septiembre de 2021, en horas de la mañana, el señor Cesar Jaramillo, en el medio radial Antena Stereo, de Apartadó, manifestó que nuestra comunidad y otras organizaciones civiles de la zona lo están poniendo en alto riesgo al publicar constancias en contra de él. Manifestó que si algo le pasa será responsabilidad de nuestra Comunidad de Paz. Manifiesta que tiene dos enemigos muy grandes en la Zona, uno es nuestra Comunidad de Paz y el otro es la Asociación Campesina de San José de Apartadó ACASA. Supuestamente la Fiscalía le encomendó que se esté reportando a diario. En dicha entrevista radial manifestó que se encuentra muy vulnerable frente a los delincuentes, como queriendo decir que nuestra Comunidad y otras organizaciones que han denunciado sus actos lesivos en la zona, somos “delincuentes”. Nuestra Comunidad nunca ha querido hacerle daño a él ni a nadie y si algo hemos expresado públicamente sobre él ha sido en defensa de nuestra integridad y nuestros derechos, porque este personaje ha buscado por todos los medios destruir nuestra Comunidad, pues así lo hizo público en meses pasados a través de sus redes sociales.

·        El martes 14 de septiembre de 2021, en horas del día fuimos informados sobre una carta que tendría la ASOCOMUNAL de San José de Apartadó, supuestamente para invitarnos a reuniones en algunas veredas, entre ellas Playa Larga. los motivos son conciliar en temas de carreteras, entre otros. Nuestra comunidad ha dejado constancia muchas veces sobre este tipo de proyectos ilegales que se han impulsado por la misma Brigada 17 del ejército y funcionarios públicos de Apartadó.

Según se está notando en el ambiente, en la zona algo se está planeando muy fuerte en contra de nuestra Comunidad de Paz, lo cual nos llena de preocupación, pues percibimos muchos malestares e informaciones de muchos pobladores que comentan cómo se está convocando a toda la población de nuestro entorno para que ayude a este ente exterminador a destruir nuestro proceso de vida; muchos otros se oponen a esa estrategia de exterminio que consideran perversa.  

Para las fuerzas militares, funcionarios públicos y el paramilitarismo de Urabá que es invasivo, somos su enemigo número uno y así lo ha venido mencionando desde hace varios años. Sabemos que mientras no paremos de dejar constancias públicas sobre la barbarie que se comete contra la población civil de nuestra zona siempre seremos un estorbo para quienes buscan dividir a los pobladores e imponer la lógica de muerte a   favor de los poderosos. Dejamos claro que no es nuestra responsabilidad como Comunidad de Paz, si algo le llegara a pasar a cualquier funcionario público y mucho menos a los humildes pobladores de nuestra región. Nuestra Comunidad es COMUNIDAD DE PAZ y si hemos sufrido tanta persecución ha sido justamente por negarnos a participar en el conflicto armado y negarnos a convivir con cualquier actor que utilice armas o apoye su lógica de muerte. SOMOS VÍCTIMAS. JAMÁS VICTIMARIOS. Para ello nos hemos formado en estos 25 años, asimilando la espiritualidad de la Paz y de la Vida y agrandando distancias frente a toda estrategia de muerte y de violencia. El mismo gobierno -local y nacional- ha sido el máximo responsable de toda acción violenta y de muerte que ha ocurrido en nuestro entorno y además se ha hecho sordo y ciego a nuestros clamores para que detenga toda violencia. Lo único que hemos hecho como población civil es, mediante comunicados públicos, exigir que se proteja la vida y se le respete la tierra al campesinado en la zona. Por eso no pararemos de comunicar al mundo todo lo que sigue pasando y lo poco que le preocupa al gobierno colombiano esta situación.

No queda más que agradecer a todas esas voces de ánimo que recibimos a diario desde el país y el mundo como gestos de solidaridad y fuerza moral con la que hemos contado en todo este tiempo.

                                      Comunidad de Paz de San José de Apartadó

                                                          Septiembre 17 de 2021

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Sábado, 18 Septiembre 2021 06:32

Una feria de vanidades

Viñeta de Matador dedicada al presidente colombiano y su moneda (tomada del canal de Instagram del autor)

Ni libros ni medallas, que no les confundan. En Colombia no ha lugar para ferias, aunque se sigan dando. Hoy imperan las balas, las que su policía dispara contra la población por ejercer su derecho a la protesta, y las monedas, las que el propio presidente se ha dedicado para que su imagen quede grabada en algún sitio más allá de en los anales de la estulticia.

A este aprendiz de político, que sigue los dictados de su maestro, lo que le importa es figurar, que hablen de él aunque sea mal. Por eso se dedicó a presentador de televisión, a exprimir la economía con sus promesas naranjas y a formar parte de la numismática nacional. Revisen lo bien que lo retrata Matador en sus viñetas.

No deberíamos equivocar el objetivo de las manifestaciones, o al menos no dejar como diana solamente al presidente colombiano. Habría que preguntarse de quién ha sido la idea de concederle una condecoración española al gobernante más inútil de la historia del país. Pero también, de quién ha partido, en estos tristes tiempos que corren, nombrar a Colombia como país invitado de la Feria del Libro de Madrid. Sin ir más lejos, acaba de vetar al periodista y escritor Daniel Samper Ospina impidiéndole participar en un programa de televisión en el que el gobernante iba a someterse a las preguntas de los medios.

Durante el gobierno de este señor, al que el Estado español condecora y recibe con honores, se han sucedido cientos de asesinatos de líderes sociales (Indepaz reporta 116 solamente en lo que va de año), que en muchos casos también eran defensores ambientales de esa diversidad y vitalidad que aparece en el logo de la Feria; se han producido numerosas masacres, que el “insigne” presidente ha cambiado por el eufemismo de homicidios colectivos; se han reprimido con violencia, mucha más de la habitual y con participación de civiles disparando a sus paisanas y paisanos, las manifestaciones populares para reclamar paz, trabajo y dignidad; se han incumplido los acuerdos de La Habana que terminaron con los enfrentamientos con la guerrilla de las FARC-EP, que, a pesar de haber abandonado las armas, sigue poniendo una parte importante de los muertos; se ha negado a reconocer púbicamente, y a ponerle algún remedio, a algo que la mayoría ya sabía pero que los gobernantes no querían saber, que fueron seis mil cuatrocientos dos los falsos positivos, personas asesinadas y  presentadas como bajas en combate, entre 2002 y 2008, y se han seguido dando los mismos o más casos de corrupción de siempre, el último el protagonizado por la ya exministra de las TIC que ha hecho desaparecer 70 mil millones de pesos (aproximadamente 15 millones de euros al cambio actual) que deberían haber servido para llevar conectividad a las áreas rurales, mayoría todavía en el territorio, en las que niñas y niños no tienen acceso a internet (por cierto, la susodicha no se merece que su apellido se convierta en verbo, aunque sea para recordarnos que ha robado). Y podríamos seguir enumerando.

Por suerte, la creatividad y el arte colombianos, no sólo su literatura, también su cine, su fotografía, su teatro, su música, su pintura y su escultura, están muy por encima de sus políticos y las políticas que practican, de sus legisladores y sus inacciones y de sus jueces y sus sentencias. Pero si el Gobierno colombiano invita a la Feria de Madrid a autoras y autores “neutros”, que otros organismos en el Estado español (ya sean organizaciones sociales, partidos políticos o editoriales) inviten al personal crítico para hacer contrapeso. No solamente o las y los conocidos, sino a toda una pléyade de jóvenes, y no tanto, que llenan la producción literaria, las salas de exposiciones, los teatros y los múltiples festivales al parque y a las calles que se dan en todo el país.

Si es el Gobierno español el que le premia, habría que sancionarle por anteponer los posibles beneficios económicos a la defensa de los derechos humanos y las libertades públicas. Claro, porque detrás de esa medalla debe haber un montón de intereses comerciales para que los buitres empresariales españoles “invadan” económicamente el país andino y echen a los cóndores de allá, a pesar de las muchas águilas negras que sobrevuelan el cielo colombiano.

Creo que es a todas luces injustificable el reconocimiento ofrecido al presidente de Colombia, tanto el de carácter político dado por el Gobierno español como el premio literario que supone que un presidente censurador represente a su país en la Feria del Libro de Madrid.

17SEP2021

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Sábado, 18 Septiembre 2021 06:15

Ayuda en ruinas

Ayuda en ruinas

Cuando hace 11 años el terremoto pulverizó a Haití, junto con miles de casas –y más de 200 mil víctimas– cayó, como un castillo de naipes, todo el Estado haitiano. Literalmente. Todas las sedes de los ministerios –junto con el emblemático Palacio Presidencial– quedaron en ruinas, salvo una. Más allá de lo anecdótico, la verdad es que el mundo nunca estuvo interesado en que en Haití existiera un organismo estatal fuerte. Sólo un servil “centro colonial”.

Por eso desde hace décadas –ya cuando finalmente se aceptó la sola existencia de este país– se privilegiaba “la ayuda internacional” canalizada por fuera del Estado mediante el incontable número de organismos internacionales y oenegés. Así, éstas, al ir suplantando las funciones que correspondían al Estado, lo minaban aún más. Y cuando se le daba el dinero a los gobiernos “útiles” –para el “desarrollo”, para la “infraestructura”, etcétera– como el de Jean-Claude Baby Doc Duvalier (1971-1986) o los de los “neo-duvalieristas”, como Michel Sweet Micky Martelly (2011-2016) y el recientemente asesinado Jovenel The Banana Man Moïse (bit.ly/3CgTgEo), el mundo cerraba los ojos cuando éstos se forraban los bolsillos (bit.ly/3zdK7uj).

Cuando hablé hace unos años de esto con Alex Dupuy, el sociólogo haitiano, autor de un estudio denominado Haiti and the world economy, the fault of the Haitian underdevelopment, éste apuntaba a razones estructurales del subdesarrollo: “no es que ‘el mundo le haya dado la espalda al país’; todo lo contrario: la pobreza haitiana es consecuencia directa de los intereses de los imperios –Francia, Estados Unidos– y de los perversos vínculos con los mercados internacionales: desde la colonia hasta la desregulación neoliberal”. Durante esta última, iniciada por Baby Doc, se alentó p.ej. migración masiva del campo a las ciudades para proporcionarles a las maquiladoras mano de obra barata, la misma “solución” que fue ofrecida después del terremoto de 2010 (bit.ly/2XkaIsw).

Se forzó la privatización de casi todas las áreas de economía y esfera social, junto con la abolición de aranceles, algo que ató a Haití completamente a la importación de granos desde Estados Unidos. Cuando hacía falta –cuando al poder llegaba una fuerza que en ojos de los haitianos representaba el cambio, como Jean-Bertrande Aristide con su Fanmi Lavalas (1991 y 2004)–, el mundo literalmente sacudía al Estado haitiano. Venían los coups d’etat.

De hecho, la “oenegenización” de Haití fue diseñada antes como estrategia de asfixia y bullying, “para no darle chance a Aristide” (bit.ly/3nxOiiD). “Si sólo en décima parte el mundo estuviera tan eficiente en (re)construcción del Estado en Haití, como lo ha sido en su destrucción...”, decía Dupuy.

La prometida, tras 2010, por la “comunidad internacional” reconstrucción –ideada por Paul Collier, el “especialista en combate a la pobreza” e implementada por... Bill Clinton– que privilegió el modelo de la exportación por encima p.ej. de la reactivación del campo para garantizar la seguridad alimenticia, era en sí misma, una catástrofe.

Los esquemas de “ayuda” diseñadas desde una lógica neolocolonial marginalizaron a los haitianos. De cada 100 dólares que donó el gobierno estadunidense, 98.40 regresaron a Estados Unidos en forma de contratos o sueldos. “Tras el terremoto, Haití se convirtió en una ‘Republica de las oenegés’, dónde el inexistente Estado no tenía ninguna capacidad para responder a las necesidades de sus ciudadanos”, decía Dupuy. El argumento de la “corrupción” –para no financiar al gobierno–, tras el caso de Duvalier (cuando p.ej. el Fondo Monetario Internacional sabía que sus fondos acababan directamente en bolsillos de los tonton macoutes), –y luego Martelly o Moïse–, sonaba aún más hueco ante el escándalo que involucró a los empleados de Oxfam en una red de prostitución (bit.ly/2XkI62a).

Así que cuando el mes pasado, cuando todavía no bajó el polvo después del asesinato del presidente, otro terremoto golpeó al país –esta vez con “apenas”algo más de 2 mil víctimas (bit.ly/3kcZLlF)– nuevamente han sido expuestos todos los puntos ciegos del modelo dominante de “ayuda” (bit.ly/3960Ntn).

“Haití necesita ayuda, pero no de los oenegeros que no bajan de sus camionetas blancas” era una de las críticas más suaves (bit.ly/3CjdcGX).

A pesar de que ahora –como las veces pasadas– los haitianos han sido siempre los primeros en organizar y brindarla (bit.ly/3k9PkPM), el mundo, por más increíble que parezca, seguía ignorando la necesidad de articularse con organizaciones locales –viendo al país como un “desierto social”, cuando en realidad cuenta con riquísima experiencia de autorganización desde abajo– y mostrándose incapaz de abandonar el modelo de asistencia que prioriza las ganancias de los que la ofrecen.

La única vía –como bien apuntaban en este contexto unos activistas– es: i) parar “la pornografía del desastre”; ii) invertir en la capacidad de los haitianos; iii) apoyar las prioridades identificadas localmente; iv) enfocar los proyectos en los contrapartes locales y la relación con ellos; v) coordinar o notificar sus pasos a los oficiales locales y al ministerio correspondiente (bit.ly/3hvMz9J). El hecho de que su sede –como el propio Palacio Presidencial, el mejor ejemplo del fracaso de las promesas de hace 11 años– pueda continuar aún en ruinas, no es ninguna excusa para no hacerlo.

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Decenas de miles toman las calles en El Salvador en protesta contra el Gobierno de Nayib Bukele

Este #15Sept Nayi Bukele enfrentó una de las mayores movilizaciones desde que se encuentra en el gobierno. Su deriva autoritaria y el conjunto de medidas que viene aplicando han sido el motor principal para que, en el día de la celebración del bicentenario de la independencia de Centroamérica, se transformara en el día de la resistencia como le han llamado los convocantes.

 

Desde las primeras horas de la mañana y en distintos puntos de la capital salvadoreña sindicatos, organizaciones y movimientos populares y sociales se concentraron desde la mañana, para luego marchar y confluir en la plaza Francisco Morazán, en el Centro Histórico de San Salvador. Allí se aglutinaron trabajadores, estudiantes, organizaciones sindicales y campesinas, movimientos feministas que tuvieron una amplia participación, activistas de derechos humanos, médicos, profesionales y hasta jueces salieron a las calles.

La cantidad de personas movilizadas no se veía hace muchísimos años incluso durante gobiernos anteriores. Es de señalar también salió todo un arco de opositores de partidos políticos que rechazan también las decisiones de la Asamblea Legislativa (el parlamento unicameral salvadoreño) de mayoría oficialista, así como decisiones de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) totalmente controlada por Bukele.

Se protestó también contra la decisión del presidente salvadoreño de duplicar el número de efectivos militares con el pretexto de combate a la violencia y delincuencia, pero el fondo es congraciarse con las Fuerzas Armadas. También contra una reforma constitucional que para muchos analistas solo busca afianzar la concentración de poderes del presidente. Además, se confrontaba la aprobación de la Ley Bitcoin que ha sido altamente rechazada, la violación a los derechos constitucionales e incumplimiento de la Ley de Acceso a la Información Pública.

Una de sus últimas medidas, vía la Asamblea Legislativa, ha sido cesar vía una reforma judicial a los jueces y fiscales sexagenarios, además de un fallo de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema que abre la vía para que Bukele pueda buscar la reelección en 2024 y no en 2034, como establecía una sentencia de 2014.

Con la reforma judicial lo que pretende Bukele no es sacar a toda una casta de jueces corruptos, que no es patrimonio de solo los mayores de 60 años dentro de un sistema judicial corrompido y que antes se repartían vía las cuotas de poder, sino toda una reforma más bien a fin de sus objetivos políticos. Por ello la reforma judicial es la materialización de la política que consiste en promover jueces alineados al oficialismo y dar de baja a quienes eventualmente puedan ser piedra de tropiezo.

En el movimiento de la reforma Bukele ha terminado desplazando al juez que tiene a su cargo el genocidio de El Mozote en los años 80, considerado el más grande en todo el continente americano en todo el siglo XX y lo que va del XXI llevado a cabo por un ejército militar. Una decisión ampliamente cuestionado por todos los organismos de derechos humanos de El Salvador y a nivel internacional.

Los sectores que protestaron han cuestionado también al presidente Bukele de atacar la transparencia en el manejo de recursos estatales y atacar a la prensa, entre otras denuncias. "¡No a la reelección presidencial, no al bitcóin, no a la militarización, no a la dictadura!" y "sin independencia judicial no hay garantías para la defensa de los derechos humanos", eran los mensajes de algunas de las pancartas portadas por los manifestantes.

Para todas estas políticas Bukele cuenta con el apoyo de las Fuerzas Armadas, perfilándose una mayor bonapartización del régimen político que cada vez más va diseñando a su imagen y semejanza. Por ello, el grueso de los manifestantes sostuvo que ante un régimen autoritario como el salvadoreño la única opción es que la población salga a protestar para defender sus derechos y las libertades conquistadas.

Esta nueva jornada de movilización pone de manifiesto el carácter autoritario y las medidas antidemocráticas que representa Bukele, pero también la serie de condiciones que azotan a la gran mayoría de la población como los bajos salarios, el déficit en un sistema integral de salud para continuar enfrentando la pandemia, así como el alza de feminicidios, desapariciones de jóvenes y las medidas represivas en colusión con grupos de pandillas.

La jornada vivida este 15 de septiembre ha implicado una medición de fuerzas entre el Gobierno de Bukele y el movimiento de masas que decidió salir a hacerle frente. En la oposición existen partidos que han venido siendo parte de regímenes políticos que se han beneficiado del poder lejos de los intereses del pueblo, y que no se puede destacar componendas con ellos. Por eso es fundamental que las luchas que emprenden los trabajadores, campesinos y las grandes mayorías populares contra Bukele tienen que seguir un curso independiente del conjunto de los partidos patronales.

Milton D'LeónCaracas @MiltonDLeon

Miércoles 15 de septiembre

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Magnicidio en Haití: el Primer Ministro destituyó al fiscal que quiere investigarlo por el asesinato de Jovenel Moise

Ariel Henry comunicó la remoción en una carta fechada el lunes, pero divulgada hoy por el Gobierno, en la que se justifica el cese por una supuesta “falta administrativa grave” cometida por parte de Claude

 

El primer ministro de Haití, Ariel Henry, anunció este martes la destitución del fiscal Bel-Ford Claude, horas después de que este solicitara a un juez abrir una investigación al jefe de Gobierno en calidad de imputado por el asesinato del presidente Jovenel Moise. Un nuevo fiscal jefe prestó juramento el martes horas después.

Henry comunicó la destitución del fiscal en una carta fechada el lunes, pero divulgada hoy por el Gobierno, en la que se justifica el cese por una supuesta “falta administrativa grave” cometida por parte de Claude.

“Hay suficientes elementos comprometedores para procesar a Henry y pedir su acusación directa”, había escrito Claude antes de ser reemplazado por Frantz Louis Juste, un fiscal que supervisó el caso de la muerte de más de una docena de niños en un incendio en un orfanato cerca de Puerto Príncipe el año pasado.

Claude había solicitado al Tribunal de Primera Instancia de Puerto Príncipe que investigue a Henry como imputado en el caso del magnicidio, por las sospechas causadas por las conversaciones telefónicas que supuestamente mantuvo Henry con uno de los principales sospechosos del magnicidio pocas horas después de que sucediera el crimen.

En una carta dirigida al director del Departamento de Inmigración y Emigración haitiano, Joseph Cianculli, y recogida por el diario Gazette Haiti, Claude traslada que “el señor Ariel Henry tiene prohibido abandonar por vía aérea, marítima y terrestre el territorio nacional por las graves acusaciones de asesinato del presidente Jovenel Moise”.

Henry tiene que presentarse a declarar este martes en el marco de la investigación, que ha hallado varias llamadas telefónicas entre el actual primer ministro y uno de los principales sospechosos del asesinato y que habrían tenido lugar el mismo día del magnicidio.

Moise fue asesinado el 7 de julio por un comando de mercenarios colombianos contratados por una empresa de seguridad de Miami regentada por un venezolano.

Hasta ahora, 44 personas han sido detenidas, entre ellos una veintena de ex militares colombianos y cinco ciudadanos con nacionalidad haitiana y estadounidense, además de varios policías. Ninguno de los guardias de seguridad del presidente resultó herido en el ataque.

El comisionado del gobierno de Puerto Príncipe, el equivalente a un fiscal federal, pidió al juez que investigaba el asesinato que acusara a Henry de estar involucrado en el caso debido a las supuestas llamadas telefónicas que Henry hizo con uno de los principales sospechosos.

“Hay suficientes elementos comprometedores que forman (mi) convicción sobre la conveniencia de procesar al Sr. Henry y solicitar su acusación directa”, escribió Bed-Fort Claude, el comisionado, en una carta oficial dirigida a un tribunal de Puerto Príncipe.

A Henry ya se le había pedido que compareciera para ser interrogado en el caso para dar explicaciones sobre las supuestas conversaciones que tuvo unas horas después del asesinato de Moise con un ex funcionario del gobierno buscado en relación con el asesinato.

El viernes, Claude le había pedido a Henry que se presentara el martes para responder preguntas sobre las llamadas.

La policía sigue buscando activamente al ex funcionario Joseph Felix Badio, quien trabajaba en la unidad anticorrupción del Ministerio de Justicia.

El teléfono de Badio supuestamente fue rastreado hasta el área cercana a la residencia de Moise cuando Badio llamó a Henry dos veces en las primeras horas del 7 de julio, después de que el presidente fuera asesinado.

En su carta al juez, Claude dijo que las llamadas duraron un total de siete minutos. También señaló que un funcionario del gobierno tuiteó el mes pasado que Henry afirmó que nunca habló con Badio.

Henry criticó el sábado la solicitud anterior y dijo: “Estas tácticas de distracción, diseñadas para crear confusión y evitar que la justicia siga su curso con calma, no se mantendrán”.

“Aquellos que sean verdaderamente culpables, los autores intelectuales del odioso asesinato del presidente Jovenel Moise y quienes lo ordenaron, serán encontrados, llevados ante la justicia y castigados por sus acciones”.

Un primer ministro legalmente no puede ser interrogado a menos que el presidente lo autorice, pero tras el asesinato de Moise, Haití no tiene presidente.

Henry fue nombrado primer ministro por Moise días antes de la muerte del presidente y prestó juramento el 20 de julio, comprometiéndose a mejorar la terrible seguridad del país y a organizar elecciones retrasadas durante mucho tiempo.

14 de Septiembre de 2021

(Con información de EFE, Europa press y AFP)

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Lunes, 13 Septiembre 2021 06:21

Hubris

Ni un solo funcionario de Estados Unidos ha sido fiscalizado por los crímenes cometidos en 20 años de guerra global contra el terror, denuncia Daniel Ellsberg –quien filtró los Papeles del Pentágono–, acusando que sólo los que revelaron delitos–entre ellos Julian Assange (en imagen de archivo), Chelsea Manning o Edward Snowden– han sido perseguidos por la ley. Foto Afp

Ahora con la salida ingloriosa de Afganistán junto con el vigésimo aniversario del 11-S y sus secuelas, en Estados Unidos se reabre el debate sobre si esta coyuntura marca el principio del fin de esta república/imperio y su pax (más bien, bellum) americana.

Algunos recomiendan que Estados Unidos debería recordar las lecciones del historiador griego Tucídides en su opus magna Guerra de Peloponeso en la cual narra cómo una república, la de Atenas, se desmoronó al perpetuar sus guerras constantes, y donde de hecho, una pandemia ayudó a desintegrar el consenso cívico que la sostenía. Otros recuerdan cómo se hundió la república romana al incrementarse la retórica política violenta, el creciente desprecio de las normas y una creciente concentración de riqueza y poder, y su transformación en el imperio romano bajo un gobierno con poder centralizado en un emperador (los historiadores odian, con toda razón, este tipo de resúmenes generales, pero se les pide un poquito de comprensión a periodistas con espacios limitados).

Chalmers Johnson, destacado politólogo y autor de una trilogía sobre el imperio estadunidense y con una carrera que incluye haber sido asesor de la CIA a finales de los años 60, advirtió en 2009 que “una nación puede ser… una democracia o imperialista, pero no ambas cosas. Si se apega al imperialismo, como la vieja república romana sobre la cual tanto de nuestro sistema fue basado, perderá su democracia al volverse una dictadura doméstica”. Ya había advertido anteriormente que "estamos en la cúspide de perder nuestra democracia a cambio de mantener nuestro imperio".

Los atentados del 11-S fueron usados por la cúpula estadunidense para "unir al país" ante un nuevo enemigo para sustituir al del comunismo que se desmoronó con la Union Soviética 12 años antes. George W. Bush proclamaría una nueva guerra sagrada para imponer la visión neoconservadora dentro y fuera del país, afirmando casi de inmediato que "o están con nosotros, o están con los terroristas".

Han pasado 20 años de la llamada "guerra global contra el terror", con más de seis guerras, millones de muertos, heridos y desplazados, la violación masiva de derechos humanos y libertades civiles. “Ni un solo funcionario ha sido fiscalizado por crímenes de Estados Unidos durante la ‘guerra sobre el terror’”, denuncia Daniel Ellsberg, acusando que sólo los que revelaron estos delitos –entre ellos Chelsea Manning, Edward Snowden, Julian Assange– han sido perseguidos por la ley.

El periodista Premio Pulitzer Chris Hedges escribe que “los poderes imperiales no perdonan a los que revelan sus debilidades o hacen públicos los mecanismos internos sórdidos e inmorales del imperio… Las virtudes que proclaman apoyar y defender, usualmente en el nombre de su civilización superior, son una máscara del saqueo, la explotación de mano de obra barata, la violencia indiscriminada y el terror estatal”.

Esta semana las autoridades están contemplando reinstalar las bardas alrededor del Congreso y autorizar el uso de fuerza letal por autoridades alrededor ante una manifestación convocada por ultraderechistas simpatizantes del neofascista Trump para demandar la liberación de cerca de 600 de sus compañeros arrestados por las acciones de enero, cuando invadieron el Capitolio con la intención de anular el proceso electoral presidencial. Esto, en un país donde el secretario de Seguridad Interna y el procurador general han concluido que la mayor amenaza terrorista a Estados Unidos proviene de extremistas blancos estadunidenses.

Viente años después de las guerras contra los "enemigos de la democracia" alrededor del planeta, la democracia estadunidense hoy día se encuentra más amenazada que nunca, pero ahora por fuerzas estadunidenses dentro de su propio país.

El hubris es el ingrediente que detona todas las obras trágicas griegas, eso de atreverse de proclamarse un dios ("nación indispensable" o "faro de la democracia") acaba mal.

¿Otra tragedia griega?

The imperial march (tema de Darth Vader). https://open.spotify.com/track/2bw4WgXyXP90hIex7ur58y?si=7a46eaca644a409d

Jackson Browne. Lives in the Balance. https://open.spotify.com/track/2CP5ozMyA0pD2Sfz55LjFR?si=15bd3bbdcdc84729

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