¿Xi Jinping emperador de China al frente del Partido Comunista?

La idea de Xi sobre un futuro de China conducido por él mismo podría hundir las aspiraciones imperiales del burócrata del PCCh en la vorágine de la crisis mundial.

 

El 24 de agosto, Xi Jinping, líder supremo del Partido Comunista de China, visitó un retiro de verano imperial en Chengde, en las frescas colinas boscosas al norte de Beijing. El sitio visitado, el Templo Puning, fue erigido en honor al emperador Qianlong, uno de los gobernantes más longevos de la China imperial (entre 1736 y 1795), que marcó el apogeo de la Casa de Manchus. La admiración de Xi por el ex monarca Qing es notoria. Después de ser rehabilitado en la década de 1990, en el apogeo del proceso de restauración capitalista encabezado por el PCCh, Qianlong llegó a ser reconocido por la burocracia de Beijing como un "constructor de la nación", que centralizó el gobierno, reprimió las revueltas locales y unificó a China a través de un plan de desarrollo a largo plazo.

No es raro que las burocracias de origen estalinista muestren su aprecio por los imperios nacionales del pasado: en la URSS, diferentes ocupantes del Kremlin estalinizado después de la Segunda Guerra Mundial (además del propio Stalin) mostraron afecto más o menos abierto por Pedro el Grande y el imperio de los zares. Pero en la China actual, la admiración va más allá de las anécdotas históricas de grandeza nacional. Xi Jinping quiere un imperio de por vida para sí mismo y da pasos firmes a través de la burocracia para conseguirlo en el XX Congreso.

Esta semana, el Partido Comunista de China aprobó su primera "resolución histórica" ​​en 40 años, un hecho que probablemente allanará el camino para que Xi Jinping permanezca en el cargo hasta al menos 2028. La resolución, solo la tercera adoptada desde 1945, declaró que el liderazgo de Xi fue "la clave para el gran rejuvenecimiento de la nación china", según un resumen publicado por la agencia oficial de noticias Xinhua.

Este nuevo pilar de la historia moderna de China, el fortalecimiento del país y su postura agresiva en el escenario internacional, sería una realidad “no factible” sin la actuación del actual líder. Xi Jinping, al considerar la sesión plenaria, había "resuelto muchos problemas que [el PCCh] no ha podido resolver durante mucho tiempo, a pesar de su intención de hacerlo". En un movimiento inusual, Hong Kong fue mencionado en el comunicado, donde se señaló que el PCCh "promovió con éxito el gran cambio del caos al gobierno", imponiendo una serie de medidas que aseguraron que Hong Kong y Macao fueran gobernados por "patriotas".

La declaración también marcó que el Partido se opone firmemente al separatismo y la intervención extranjera de Taiwán (obviamente en referencia a los Estados Unidos), y que ha tomado la iniciativa de ocuparse de las relaciones entre ambos lados del Estrecho. Aunque no se menciona, el comunicado se basa en la modernización de las fuerzas armadas chinas y en la creciente capacidad nuclear de China, como se verifica en las pruebas de misiles hipersónicos, calificados por Washington como algo cercano a un “momento Sputnik” (en referencia al lanzamiento que realizó la URSS en 1957 del satélite Sputnik, hecho que marcó el liderazgo ruso en la “carrera espacial” con Estados Unidos).

Xi ya había hecho movimientos similares para reforzar su poder al final de su primer mandato. Un plenario del Comité Central a fines de 2016 lo declaró "el núcleo" de la dirección del partido. A principios de 2018, obtuvo la aprobación del PCCh y del Parlamento para eliminar el límite de dos mandatos de la presidencia, lo que podría permitirle permanecer en el poder de por vida.

El Comité Central normalmente celebra una sesión plenaria por año a la que asisten sus 370 miembros titulares y suplentes; en esta ocasión, la sesión tuvo lugar en un hotel militar en las afueras occidentales de Beijing. Es la penúltima reunión, y la más importante, antes del XX Congreso del Partido programado para octubre o noviembre del próximo año. "El Comité Central llama a todo el partido, a todo el ejército y a las personas de todos los grupos étnicos a unirse en torno al Comité Central con el camarada Xi Jinping como núcleo, para poner en marcha la nueva era del socialismo con características chinas", afirma el texto. “Estamos convencidos de que el Partido Comunista y el pueblo chino ampliarán las grandes glorias y victorias de los últimos cien años con glorias y victorias aún mayores en el nuevo camino que nos espera en la nueva era”, concluye el comunicado.

La razón de la resolución especial, que respaldaría la ruptura del ritual de dos mandatos de cinco años para cada líder chino, es la importancia personal de Xi en el rejuvenecimiento de la nación. Según el texto oficial de la resolución, Xi "presentó una serie de ideas, pensamientos y estrategias nuevas y originales sobre la gobernanza nacional, en torno a los principales temas de nuestro tiempo". Su ideología sería parte de la “esencia” cultural del país; el presidente de la nación y "núcleo" del partido también demuestra "gran coraje político y un gran sentido de responsabilidad", agrega el texto. En total, el nombre de Xi Jinping se menciona en 17 ocasiones; Mao Tse-Tung, el "Gran Timonel" que dirigió al PCCh en la fundación de la República Popular en 1949, es mencionado siete veces. Deng Xiaoping, quien en la línea de sucesión de la burocracia allanó el camino para la restauración capitalista con las reformas de apertura en 1978, es mencionado solo 5 veces. Los predecesores inmediatos de Xi, Jiang Zemin y Hu Jintao, se mencionan solo una vez.

Mao y Deng, los dos líderes más venerados de la jerarquía burocrática, utilizaron resoluciones similares para asegurar su control del poder en 1945 y 1981 respectivamente. En 1945, Mao justificó una purga de sus enemigos culpándolos de errores pasados ​​para posicionarse como el líder indiscutible. En 1981, la resolución de Deng decía que Mao había cometido graves errores y que la Revolución Cultural de 1966-76 fue un "grave error" al abrir el camino a una situación caótica en el país. Recordemos que Deng había sido exiliado como parte de la Revolución Cultural que la facción de Mao lanzó con el objetivo de recuperar prestigio tras el fracaso del Gran Salto Adelante. Al criticar a Mao, aunque con cautela, Deng recuperó el apoyo público y procedió a llevar a cabo reformas pro-capitalistas.

Tanto Hu como Jiang presidieron las transiciones de poder pacíficas y ordenadas, con sus sucesores identificados con cinco años de anticipación. Sin embargo, se espera que Xi prescinda de esta tradición y asegure un tercer mandato de cinco años como secretario general del partido a fines del año próximo. Xi no identificó un sucesor al comienzo de su segundo mandato en 2017 y su tercer mandato como presidente comenzaría en marzo de 2023.

Al declarar que "el gran rejuvenecimiento de la nación china ha entrado en un proceso histórico irreversible" bajo el liderazgo de Xi, el PCCh lo puso efectivamente al nivel de Mao y Deng, eclipsando a sus predecesores Hu Jintao y Jiang Zemin. Los liderazgos de Mao y Deng se presentaron como etapas preliminares esenciales antes de que comenzara la "nueva era" de Xi: Mao ayudó al pueblo chino a "levantarse" después de un siglo de humillación por parte de potencias extranjeras. Deng puso a China en el camino de "enriquecerse" después de siglos de pobreza. Ahora Xi está ayudando a China a "fortalecerse".

Todo esto da una idea de la baja resistencia interna que ha enfrentado el actual secretario general del PCCh para prolongar su gobierno bonapartista. El año pasado, Xi montó una nueva ofensiva en medio de los problemas de la pandemia para silenciar a los críticos y aplastar a los rivales potenciales, purgando el aparato de seguridad, promoviendo aliados políticos y mostrando la fuerza del Partido, además de disciplinar a algunos de los grandes capitalistas del país (como Jack Ma, de Alibaba) a los designios de su majestad, ofreciendo a cambio toda la seguridad al crecimiento de sus ya multimillonarias ganancias a través de la política de "prosperidad común".

De hecho, la capacidad de Xi Jinping para asegurar un nuevo mandato sugiere que ha hecho añicos cualquier oposición significativa a la extensión de su mandato. Las purgas contra los opositores en la campaña anticorrupción, que se lleva a cabo desde 2012 en el PCCh y el Ejército Popular de Liberación, erosionaron las bases de opositores de alto nivel como Bo Xilai o Zhou Yongkang, Guo Boxiong o Xu Caihou. Si bien existen críticas de una llamada “ala izquierda” neomaoísta que quiere rescatar la figura de Mao, así como reservas de otra ala dengista que teme un regreso a las campañas ideológicas, es poco probable que sin fuertes saltos de la lucha de clases, la burguesía china retire su apoyo a Xi.

Como dijimos en otro artículo sobre el papel ideológico de Xi en el centenario del PCCh, el propio presidente actual busca unificar maoístas y dengistas dentro de su proyecto. Xi ya ha dicho que ni Mao ni Deng deben usarse para "negar" al otro. Como recuerda François Bougon, en "Dentro de la mente de Xi Jinping", en su discurso en la Escuela del Partido de Beijing, dirigido a los miembros permanentes del Comité Central del PCCh, Xi defendió que la historia del Partido debe considerarse en su conjunto, haciendo hincapié en que las épocas de implementación del socialismo y de reforma y apertura serían complementarias; no deberían estar separados entre sí, mucho menos opuestos. Xi no quiere una historia llena de errores y contradicciones, ni una que plantee preguntas sobre el gobierno unipersonal de China (algo que el PCCh considera que ha sido fatal para la disolución de la Unión Soviética).

La nueva resolución sugiere, después de todo, que China necesita que Xi cumpla sus objetivos a largo plazo, como transformar el país en una "nación socialista moderna" para 2035 y una "próspera" y "fuerte" para 2049, el centenario de la República Popular. Repitió la retórica agresiva sobre Taiwán, cuya persistente autonomía de China ha sido un punto delicado para todos los líderes desde Mao. Aunque con palabras diferentes a las pronunciadas en el centenario del PCCh, no dejó de emitir otra alerta a Biden y a las potencias europeas que buscan un frente anti-China. En ese momento, el líder chino dijo que quienes quisieran frenar los objetivos de la nación y amenazar su soberanía “se romperán la cabeza contra una Gran Muralla de acero, forjada a partir de la carne y la sangre de más de 1.400 millones de chinos”.

Asegurar un tercer mandato es un paso más en la carrera de un burócrata que quiere entrar en el panteón de la historia moderna de China, colocando al país como un actor principal en los espacios de acumulación de capital con Estados Unidos, y un factor determinante del camino que tomará el mundo en el Siglo 21.

En noviembre de 2012, Xi Jinping fue elegido para los puestos de secretario general del Partido Comunista de China y presidente de la Comisión Militar Central. Al año siguiente, fue elegido presidente de la República Popular China. Antes de eso, había ocupado cargos clave en el gobierno chino y el PCCh, incluidos cargos como gobernador de las provincias de Fujian y Zhejiang, secretario del partido en Shanghai, miembro del Comité Permanente del Politburó y vicepresidente de 2008 a 2013. También ocupó la posición clave de vicepresidente de la Comisión Militar Central de 2010 a 2012, que lo proyectó como el sucesor de Hu Jintao.

Desde que asumió el cargo, Xi se ha embarcado en una serie de reformas políticas en el país y en el extranjero. Sin embargo, es en las relaciones internacionales donde Xi ha dejado su huella más profunda, incluida una postura más agresiva en disputas territoriales como el Mar de China Meridional, y el lanzamiento de la visibilidad política, económica y militar internacional de China a través del proyecto Nueva Ruta de la Seda.

Pero las condiciones objetivas para un logro pacífico de un tercer mandato no parecen cooperar con Xi. La resolución llega en medio de la desaceleración de la economía china, una crisis demográfica y la concentración militar de Estados Unidos en Asia-Pacífico. La crisis de Evergrande obligó a Xi Jinping a darse cuenta de que el negocio inmobiliario ya no puede ser el principal motor de China, como lo ha sido durante los últimos 40 años, lo que es motivo de gran preocupación en el contexto de la crisis mundial. Después de 30 años en los que millones de trabajadores dejaron sus aldeas rurales para ir a las ciudades, la mayor migración en la historia de la humanidad ha disminuido sustancialmente. Esto cambia el panorama de la demanda de bienes raíces en China, responsable del mayor auge inmobiliario en la historia de la humanidad. La contracción de las ciudades y la reducción de la población está ligada al cambio en el patrón de crecimiento chino que a partir de 2008 pasó a centrarse en el mercado interno y en la producción de alta tecnología, alejándose de la dependencia de la inversión estatal en iniciativas industriales intensivas en mano de obra orientadas a la exportación.

Por lo tanto, múltiples fuerzas estructurales están operando en China, mucho más allá de la crisis de Evergrande, que no predicen aguas tranquilas para el barco de Xi Jinping. Algo similar sucedió en la China imperial de Qianlong. A fines del siglo XVIII, China dominaba más de un tercio de la población mundial, tenía la economía más grande del mundo y, por área, era uno de los imperios más grandes de todos los tiempos. Sin embargo, hacia el final de la vida de Qianlong, la economía china comenzó a declinar debido a la corrupción y el despilfarro en su corte y una sociedad civil estancada. Las medidas represivas contra las revueltas campesinas no pudieron cambiar el curso descendente de la dinastía Qing.

El mundo es mucho más complejo hoy de lo que era cuando el gobernante manchú anexó militarmente las regiones del Tíbet y Xinjiang. La idea de Xi sobre el futuro chino conducido por él mismo, podría hundir las aspiraciones imperiales del burócrata del PCCh en la vorágine de la crisis mundial.

Por André Barbieri@AcierAndy

Viernes 12 de noviembre

Publicado enInternacional
El presidente de China, Xi Jinping, participa en el Sexto Pleno del Comité Central del Partido Comunista clausurado este jueves en PekínXie Huanch (Europa Press)

El líder actual ha obtenido “logros históricos” hasta convertir al país “en una nación fuerte”, según la resolución del Comité Central

 

Xi Jinping ya ha entrado oficialmente en la historia, y con ello se garantiza que continuará al frente del país sine die. Una resolución del Partido Comunista de China (PCCh) aprobada este jueves en el sexto pleno de su Comité Central le ha situado al mismo nivel que los dos grandes líderes del pasado de la República Popular, Mao Zedong y Deng Xiaoping. El documento anuncia el comienzo de una nueva era de logros y grandeza. Si Mao fundó la República Popular y Deng la hizo próspera, Xi —viene a ser el mensaje— la hará fuerte y gloriosa.

La resolución ha culminado cuatro días de reuniones de los cerca de 370 miembros (permanentes y sustitutos) del Comité Central, el órgano equivalente al parlamento del PCCh, en un hotel del noroeste de Pekín. El penúltimo encuentro, y el más importante, antes de que dentro de 12 meses, en octubre o noviembre del año próximo, el 20 Congreso del partido se reúna para nombrar al líder que dirigirá China al menos durante los próximos cinco años, hasta 2027, posiblemente más. Este líder —a tenor del comunicado oficial de la reunión, distribuido por la agencia estatal Xinhua— no puede ser otro que Xi Jinping, que continuará al frente al menos un mandato más.

Los últimos 100 años de China, el siglo de existencia del partido, han sido “la época más magnífica en la historia de la nación china en miles de años”, considera la resolución aprobada este jueves. Una gloria similar —da a entender— llegará durante la nueva era de Xi

Bajo el mando del secretario general del partido, jefe de Estado y presidente de la Comisión Militar Central, China ha obtenido “logros históricos y se ha sometido a una transformación histórica”. Primero con Mao, después con Deng y ahora gracias a Xi, el país ha conseguido “la inmensa transformación de ponerse en pie, hacerse próspera y convertirse en una nación fuerte”, sostiene el comunicado, el primer resumen oficial del pleno. El contenido de la resolución completa se dará a conocer este viernes en una rueda de prensa.

“Esencia” y “núcleo”

Xi “ha presentado una serie de ideas, pensamientos y estrategias nuevas y originales sobre la gobernanza nacional, en torno a las principales cuestiones de nuestros tiempos”, declara el comunicado oficial. Su ideología es parte de la “esencia” cultural del país; el presidente de la nación y “núcleo” del partido también ha demostrado “gran valentía política y un gran sentido de la responsabilidad”, agrega. En total, el nombre del presidente actual aparece mencionado en 17 ocasiones; Mao, el Gran Timonel y líder por excelencia en la historia reciente china, siete. Deng Xiaoping, el hombre que sentó las bases para la modernización del país, cinco. Los predecesores inmediatos de Xi, Jiang Zemin y Hu Jintao, una sola vez.

Según la tradición creada en las tres últimas décadas, el presidente actual debería terminar su mandato el próximo año en el Congreso tras una década en el poder (dos ciclos de cinco años cada uno). Si siguiera esa tradición, traspasaría entonces sus cargos a un sucesor que se habría estado formando a su sombra. Pero en los círculos cercanos al presidente no hay ningún heredero aparente, y desde el Congreso anterior, en 2017, Xi ha ido dando pasos para mantenerse al frente del país. Entre ellos, la abolición formal en aquella reunión de los límites temporales que se habían establecido para ocupar la jefatura del Estado.

“El Comité Central llama a todo el partido, todo el ejército y a la gente de todos los grupos étnicos a unirse alrededor del Comité Central con el camarada Xi Jinping como su núcleo, para poner en marcha la nueva era de socialismo con características chinas”, agrega. “Estamos convencidos de que el Partido Comunista y el pueblo chino aumentarán las grandes glorias y victorias de los últimos cien años con glorias y victorias aún mayores en el nuevo viaje que nos espera en la nueva era”, concluye el comunicado, de 15 páginas.

La resolución sobre los “grandes logros y experiencia histórica de la centenaria lucha del partido” es solo la tercera en 100 años que el PCCh dedica a revisar su historia. La autoridad que este tipo de documentos tiene dentro de la jerarquía comunista es máxima, y su contenido tiene casi carácter de sagrada escritura. Solo Mao, que la utilizó para neutralizar a sus rivales en el liderazgo del partido, y Deng, que con la suya dio por cerrada la era maoísta, habían conseguido sacar adelante hasta ahora una declaración de este tipo.

Dado que la nueva resolución eleva a los niveles más altos a Xi Jinping, el líder actual queda protegido de críticas en el futuro de posibles rivales o sucesores. Sus ideas han quedado consagradas como parte de la narrativa e ideología oficial del partido. El documento “será una herramienta importante para que Xi contrarreste a sus críticos y cualquier posible oponente que pueda poner en duda su autoridad y sus políticas”, puntualiza Valarie Tan, del laboratorio de ideas Merics.

"Campaña electoral" hasta el año próximo

El pleno clausurado este jueves abre ahora un periodo similar al de una campaña electoral en el que, entre bambalinas, los dirigentes del Partido Comunista Chino (PCCh) comenzarán a posicionarse para el Congreso del año próximo. En esa reunión quinquenal no solo se nombrará al líder de los próximos cinco años, que previsiblemente será el mismo de los diez últimos.  Además, se renovará el Comité Permanente, el máximo órgano de dirección dentro del PCCh y en la actualidad de siete miembros; el Politburó, de 25 miembros, y el propio Comité Central. 

Los desafíos de esa nueva legislatura no serán pocos. La China de la nueva era de Xi Jinping deberá enfrentarse a un crecimiento económico menor, a un envejecimiento galopante de la población y a una rivalidad en aumento con Estados Unidos. También deberá decidir cómo resolver las actuales tensiones con Taiwán, la isla autogobernada que considera parte de su territorio, y el futuro de Hong Kong, entre otras cuestiones.

Por Macarena Vidal Liy

Pekín - 11 nov 2021

Macarena Vidal Liy

Es la corresponsal de EL PAÍS en Asia. Previamente trabajó en la agencia EFE, donde ha sido delegada en Pekín, corresponsal ante la Casa Blanca y en el Reino Unido. También ha cubierto conflictos en Bosnia-Herzegovina y Oriente Medio como enviada especial. Es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.

Publicado enInternacional
La planta de energía nuclear Vogtle en Waynesboro, Georgia. Con 93 reactores, Estados Unidos es el mayor poseedor de centrales de esta clase. Foto Ap

Pese a los dramáticos accidentes en Three Mile Island (Pennsylvania) en 1979, Chernóbil (ex-URSS) en 1986 y Fukushima (Japón) en 2011 (https://bit.ly/3qo1fNq), ahora la primera crisis energética global en la Era Verde (https://bit.ly/3mY5DQR) orilla a que las potencias del planeta –EU, China, Rusia, Gran Bretaña y Francia–, además del polémico anglófilo Bill Gates, readopten y readapten las plantas nucleares (https://bit.ly/3wxIVT1).

Alrededor de 440 reactores nucleares proveen "casi 10 por ciento de la electricidad mundial" (https://bit.ly/3wuVkXP), y EU destaca en el primer lugar del ranking de plantas nucleares, con 93 reactores en 30 estados, con 30 (sic) diferentes empresas eléctricas. EU es seguido por Francia (56), China (50), Rusia (38), Japón (33), Sudcorea (24), India (23), Canadá (19), Gran Bretaña y Ucrania (15), España y Bélgica (siete), Suecia y Alemania (seis). México posee dos reactores en Laguna Verde, que proveen 4.9 por ciento de su electricidad (https://bit.ly/3ww8Xpw).

La controvertida y extrovertida secretaria de Energía, Jennifer Granholm (JG), asentó que la administración Biden se encuentra "muy optimista" para construir nuevos reactores nucleares (https://yhoo.it/3mWrUyG), cuando las energías solar y eólica aún no son capaces de generar una capacidad de cargabase ( baseload) ni suficientes para soportar la demanda. Comentó que 20 por ciento de la electricidad en EU y 29 por ciento global provienen de las plantas nucleares que definió como "limpias", lo cual es sumamente debatible debido a los ominosos accidentes y a las fugas radiactivas.

JG ocultó que EU es el tercer productor de carbón en el mundo, y aseveró que hoy los "avanzados reactores nucleares son seguros" (sic) cuando su precio –que hoy es excesivo– disminuiría considerablemente mediante la tecnología emergente de "pequeños reactores modulares". Por cierto, JG advirtió que los estadunidenses tendrán que desembolsar más para calentar sus hogares este invierno (https://bit.ly/3F3VbNV).

Según Bloomberg, “China planifica por lo menos 150 nuevos reactores en los próximos 15 años, más de lo que el resto del mundo ha construido en los pasados 35 años (https://bloom.bg/3C5gRHz)”, a un costo de 440 mil millones de dólares, con lo que "podrá superar a EU como el principal generador de energía nuclear en el mundo". El plan de China consiste en sustituir “casi (sic) todos sus 2 mil 990 generadores, basados en carbón, con energía limpia en 2060”, cuando "en el seno de su mix (mezcla) energético, las renovables energías eólica y solar serán dominantes", viniendo la energía nuclear en tercer lugar (https://bit.ly/3klst3n).

El muy influyente Atlantic Council de EU, donde abundan ex asesores de Seguridad Nacional, se refocila en que las "exportaciones nucleares de China pueden desafiar el dominio de Rusia" (https://bit.ly/3H5IRyK), que ostenta "60 por ciento de la venta de reactores en el mundo", cuando la principal empresa nuclear china planifica construir 30 reactores nucleares en 2030 a lo largo de su Ruta de la Seda (https://reut.rs/3F1PAYI).

Según France 24, "China desarrolla un reactor nuclear con torio", que sería un geoestratégico game changer (alternación de las reglas de juego): los presentes reactores de uranio y agua serían sustituidos por reactores de torio y sal fundida ( molten salt). China aprovecha así la posesión de sus abundantes minerales de "tierras raras", entre los que se encuentra el torio (https://bit.ly/3wzUbhB).

Según el prestigioso portal Nature, "en caso de que el reactor experimental de China sea un éxito, podría conducir a su comercialización y ayudarle a cumplir sus objetivos del cambio climático" (https://go.nature.com/3bUoKVV).

Otro game changer versa sobre la carrera espacial en la que se han enfrascado las tres superpotencias terrestres EU-China-Rusia para atesorar el helio-3 con el fin de desarrollar reactores nucleares de fusión proveniente de la Luna y los gases volátiles de los asteroides (https://bit.ly/3F0hQuB).

¡Las reservas lunares de helio-3, el "oro lunar", se supone que abastecerían la demanda energética mundial por 250 años! (https://bloom.bg/3qsH5Sx)

http://alfredojalife.com

Facebook: AlfredoJalife

Vk: alfredojalifeoficial

Telegram: AJalife

https://www.youtube.com/channel/UClfxfOThZDPL_c0Ld7psDsw?view_as=subscriber

Publicado enInternacional
Las causas internas de la inevitable caída de EEUU

Siempre se supo que los grandes imperios derrapan por razones culturales y políticas internas, mucho antes de ser atacados por fuerzas exteriores que terminan sepultando su dominación. Así sucedió en la historia y así está sucediendo ahora con la decadencia de EEUU.

Dos artículos recientes avalan esta afirmación. El analista de Asia Times, Spengler (seudónimo de David Goldman) titula su columna "La corrupción imperial de las élites estadounidenses se compara con la Guerra del Opio". La profesora de psicología en la Universidad Estatal de San Diego, Jean Twenge, tituló su análisis en The Atlantic, ya en 2017, "¿Los teléfonos inteligentes han destruido una generación?".

Según la profesora, en su país los adolescentes "están al borde de una crisis de salud mental", no tienen opción de una vida sin iPads o iPhones y pasan la mayor parte del día solos en sus habitaciones pegados a los teléfonos.

Está investigando las diferencias generacionales durante 25 años y llega a conclusiones dramáticas. En comparación con los llamados Millenials, Twenge dice: "Las experiencias que tienen todos los días son radicalmente diferentes a las de la generación que llegó a la mayoría de edad unos años antes que ellos".

La generación posterior a la crisis de 2008 es la primera que fue formada por los teléfonos inteligentes. "La llegada del teléfono inteligente ha cambiado radicalmente todos los aspectos de la vida de los adolescentes, desde la naturaleza de sus interacciones sociales hasta su salud mental".

Aunque encuentra aspectos positivos, cree que psicológicamente son más vulnerables ya que "las tasas de depresión y suicidio en adolescentes se han disparado desde 2011". Agrega que el auge del teléfono inteligente y las redes sociales ha provocado "un terremoto de una magnitud que no habíamos visto en mucho tiempo", y que "están teniendo efectos profundos en sus vidas y los están haciendo muy infelices".

Duermen menos, socializan poco, son más susceptibles a las enfermedades, al aumento de peso y la presión arterial alta, y sobre todo tienen escaso o nulo compromiso. Es evidente que una sociedad anclada en estos comportamientos tiene poco futuro, por lo cual China decidió desatar una "guerra contra los videojuegos", imponiendo serias restricciones a los menores ya que los considera "el opio de la mente".

En la misma dirección, Spengler sostiene que "China se encuentra hoy con respecto a los Estados Unidos como lo estaban los Estados Unidos y Alemania con respecto a Gran Bretaña a fines del siglo XIX".

Recuerda que fue Inglaterra quien descubrió la bombilla eléctrica, pero que no pudo comercializarla por "la corrupción del imperio". "Los mejores y más brillantes de Gran Bretaña se dedicaron al servicio colonial, y amasaron fortunas con la venta de textiles británicos a la India, opio indio a China y té y sedas chinas a Occidente".

Mientras estadounidenses y alemanes construyeron fábricas a principios del siglo XX, los británicos se dedicaron a ganar fortunas con métodos que define como "corruptos", razón del declive de la isla.

Algo similar está sucediendo ahora, cuando la riqueza de EEUU se concentra en una ínfima minoría y generaciones enteras de jóvenes "se alimentan de una cultura de hedonismo despreocupado que valora la autoexpresión individual como una cuestión de dogma religioso al tiempo que impone una conformidad viciosa".

Según Spengler, Internet no es una burbuja y tiende a crecer casi ilimitadamente, pero la compara con el consumo de opio en los siglos XIX y XX, una droga social. "Lo que cautiva a los verdaderos creyentes de Internet es la descarga ilimitada de entretenimiento barato y lascivo: pornografía, música popular, chismes, coqueteos, juegos de rol de fantasía y, por supuesto, compras".

El problema es que Internet es la gran impulsora de los mercados globales, mientras destruye la cohesión social y genera una falsa impresión de crecimiento económico: mientras las economías están paralizadas las bolsas siguen cotizando al alza.

Las imágenes de estas descripciones nos remiten, casi naturalmente, a la decadencia del imperio romano, que al verse carcomido por dentro fue presa fácil de las invasiones "bárbaras".

A mi modo de ver, una de las razones de fondo de la decadencia de EEUU como potencia imperial, es la crisis interna: sanitaria, de confianza en las instituciones, en particular de los jóvenes de color hacia la policía, y la difusión de una cultura tan individualista que sólo piensa en la inmediatez.

Un trabajo sobre el flujo de jóvenes hacia el Ejército concluye: "El 71% de los jóvenes estadounidenses entre 17 y 24 años no son elegibles para servir en el ejército, es decir, 24 millones de los 34 millones de personas de ese grupo de edad". Esto hace que la seguridad nacional esté en cuestión.

Las causas principales de esta situación son, según el informe de almirantes y generales retirados, "la educación inadecuada, la criminalidad y la obesidad". En detalle, del total de jóvenes que no pueden servir en las fuerzas armadas, el 32% es por razones de salud, el 27% por escasas aptitudes físicas, el 25% por no haber finalizado la secundaria y el 10% por presentar una historia criminal.

Parece evidente que una sociedad que ya presentaba estos rasgos hace ya varios años, ahora se ve doblemente acuciada por la brutal insensibilidad de las elites y por la enorme difusión de redes sociales y videojuegos que hacen que una parte creciente de los jóvenes prefieran no salir de casa para sobrevivir como sonámbulos frente a la pantalla.

Todo esto sucede justo cuando China está en camino de sobrepasar a EEUU en los rubros decisivos, desde la computación cuántica y la inteligencia artificial hasta la capacidad militar que, no olvidarlo, depende más de la entereza de los seres humanos que de las máquinas.

No puede sorprender, por lo tanto, que los sucesivos gobernantes que ocupan la Casa Blanca, pero sobre todo el Deep State, estén al borde de la histeria cuando se trata de planificar un futuro que, saben, no será el de sus sueños.

Publicado enInternacional
Viernes, 29 Octubre 2021 05:34

Las dos izquierdas latinoamericanas

Fuentes: Jacobin [Foto vía CELAG]

La izquierda latinoamericana debe dar respuesta a la emergencia climática tanto como a la necesidad de estructurar un proyecto de desarrollo distributivo y de integración.

En un artículo publicado en 2006 que llegó a ser bastante influyente, Jorge Castañeda buscó trazar una línea divisoria entre los distintos gobiernos de cuño progresista de la región que por esa época protagonizaban el «ciclo progresista» u «ola rosa». Castañeda distinguía entre dos izquierdas: una correcta, de carácter moderno, reformista, global y de mente abierta, y otra incorrecta, de tradición populista, radical, nacionalista, de mente cerrada y de acciones estridentes. 

De aquel momento al presente, esa distinción parece estar medianamente superada, no solo por la capacidad que tuvieron las candidaturas de derecha de arrebatarle primeras magistraturas a ambos tipos de izquierda —afectando una de las principales características del ciclo: la capacidad de reelegirse y mantenerse en el poder— sino, sobre todo, por el fracaso de una de las principales referencias del ideal de «izquierda correcta» en el análisis de Castañeda. La Concertación de Partidos por la Democracia de Chile entró en una crisis terminal que acabó por entregarle dos veces el gobierno al derechista Sebastián Piñera, a pesar de sus intentos por incorporar elementos más propios de lo que —para Castañeda— sería la «incorrección política», en un esfuerzo por responder al creciente malestar de la población con las consecuencias sociales y económicas de un neoliberalismo avanzado y extremo.

Hoy resultaría difícil sostener que un proyecto político que no asuma un horizonte claro de superación del neoliberalismo pueda ser considerado de izquierda. La Revuelta Popular del 18 de octubre de 2019 en Chile pareció ponerle una pala de sal al modelo que se consideró ejemplar para la región: la vía chilena al neoliberalismo. A pesar de la promesa de los movilizados de que Chile sería «la cuna del neoliberalismo, pero también su tumba», la superación de este paradigma, aunque unifica diferentes vertientes de la izquierda latinoamericana, aún presenta nudos críticos que dificultan su traducción a un modelo alternativo. La izquierda en la región enfrenta una nueva tensión que la divide.

¿Vivir bien?

En 2011, una serie de artículos publicados por Pablo Stefanoni que retrataban lo que irónicamente denominó como el embate entre «pachamámicos» versus lo que sus detractores tacharon de «modérnicos», dejaron en evidencia una de las principales contradicciones del proceso boliviano. A saber, la pugna en el campo de la izquierda local (pero extensible a la región) de dos tendencias: una vertiente neodesarrollista y extractivista, asociada al gobierno de Evo Morales, y otra identitario-ambientalista, asociada al movimiento indígena y a buena parte de la intelectualidad que terminó rompiendo con el MAS.

Para Stefanoni, el «pachamamismo», munido de una pose de autenticidad ancestral, más parecería una filosofía próxima a un «indigenismo new age» que, entre otras cosas, elude los problemas políticos del ejercicio del poder y del Estado, así como las discusiones en torno a un nuevo modelo de desarrollo que logre superar el extractivismo y la reprimarización. En sus palabras, en lugar de discutir cómo combinar las expectativas de desarrollo con un eco-ambientalismo inteligente, el discurso pachamámico nos ofrece una catarata de palabras en aymara, pronunciadas con tono enigmático, y una cándida lectura de la crisis del capitalismo y de la civilización occidental.

Los momentos constituyentes que acompañaron la instalación de los gobiernos de Bolivia y Ecuador se identifican con un proceso de coincidencia estratégica entre estas posiciones que hoy se han vuelto cada vez más antagónicas. Las cartas magnas fueron extremamente innovadoras al incluir, entre otras cosas, la perspectiva andina del «buen vivir» (suma qamaña en aymara y allin kawsay o sumak kawsay en quechua), o sea, la promoción de un bienestar holístico cuya base es la armonía con la naturaleza y con la comunidad. 

Sin embargo, tal como lo resume Andreu Viola, por más positivo que sea el cambio de actitud hacia valores y estilos de vida no occidentales que la reivindicación de este término implica, el mismo no deja de ser una tradición que no ha logrado precisarse de un modo más concreto, quedando ambiguamente plasmada en las Constituciones. Más aún: el «buen vivir» no ha conseguido reflejarse en los planes económicos de esos gobiernos progresistas, que mantuvieron las visiones economicistas y tecnocráticas del desarrollo. 

Así las cosas, el problema radica, por un lado, en la idealización del mundo rural andino y, por otro, en la discordancia de estos ideales con las políticas macroeconómicas impulsadas por esos gobiernos.

La izquierda del «buen vivir» ha contribuido a poner de relieve en las agendas de la región la urgente necesidad de la protección del medio ambiente, reivindicando las prácticas ancestrales de los pueblos indígenas como un modelo alternativo a las lógicas depredadoras del capitalismo neoliberal. Según el antropólogo colombiano Arturo Escobar, es un tipo de pensamiento posdesarrollista que se construye «desde abajo, por la izquierda y con la tierra». Sin duda, este movimiento intelectual ha entregado poderosas herramientas conceptuales para la reemergencia de grupos indígenas y de comunidades ambientalistas que resisten ante la expansión extractivista latinoamericana. Pero ha descuidado los debates sobre un modo de producción alternativo que genere condiciones de bienestar material para la población.

Si bien, como ha procurado mostrar Álvaro García Linera, en el comunitarismo andino no solo hay expresiones precapitalistas sino también anticapitalistas —que pueden ser la base de una reorganización económica—, estas experiencias no son suficientes para responder a la pregunta de con qué reemplazar el actual modelo de (sub)desarrollo en la región.

Desarrollismo sin desarrollo

Lo paradojal es que la perspectiva desarrollista, que pone en el centro de sus preocupaciones y prácticas la cuestión económica, tampoco parece tener una respuesta consistente a este desafío. Tal como lo ha retratado Maristella Svampa en sus estudios críticos sobre el periodo político reciente en América Latina, la ola rosa, aunque asociada a una expansión de la frontera de derechos sociales, también estuvo ligada a una ampliación de las fronteras del capital, particularmente en territorios indígenas. 

El ciclo posneoliberal se sostuvo gracias al auge de los precios de los commodities, reemplazando el consenso de Whashington por uno que mantiene un crecimiento basado en la exportación de materias primas, proceso que la autora denomina «Consenso de los Commodities», es decir el ingreso a un nuevo orden, a la vez económico y político-ideológico, sostenido por el boom de los precios internacionales de las materias primas y los bienes de consumo cada vez más demandados por los países centrales y las potencias emergentes, lo cual genera indudables ventajas comparativas visibles en el crecimiento económico y el aumento de las reservas monetarias, al tiempo que produce nuevas asimetrías y profundas desigualdades en las sociedades latinoamericanas.

Este modelo extractivo-exportador, afirmado principalmente en megaproyectos invasivos, ha tenido como resultado una fuerte ambientalización de las luchas sociales y ha consolidado una nueva racionalidad ambiental posdesarrollista, aumentando la brecha entre estas dos izquierdas. Por otra parte, aunque el ciclo progresista habría estimulado un «regionalismo latinoamericano desafiante», según Svampa, también ha inaugurado nuevas formas de dependencia, a partir del intercambio asimétrico con China, nuestro principal socio comercial en la región, en tanto comprador de materias primas.

Aunque la ola rosa se afirmó desde un horizonte posneoliberal, parece no haber alterado uno de los pilares de las lógicas neoliberales: el aprovechamiento de las ventajas comparativas de los países emergentes, que no es otra cosa sino la renuncia a una opción industrial en favor de la explotación de materias primas.

En efecto, todo modelo de desarrollo supone un modo de acumulación, regulación y distribución. En el caso del neoliberalismo, la acumulación se basa en las ventajas comparativas y en una fuerte financierización económica; al mismo tiempo promueve una fuerte (des)regulación económica, basada en la retracción estatal; y finalmente, distribuye mediante la creencia en el derrame económico y en la intervención focalizada de la pobreza extrema. En América Latina, el extractivismo y la reprimarización parecen ser una constante tanto en gobiernos neoliberales como en aquellos que se supone aspiran a superarlo; aunque han promovido un resurgimiento de las capacidades estatales para intervenir y regular la economía, sobre todo a través de la nacionalización de los recursos estratégicos. Finalmente, los gobiernos progresistas han estado lejos de implementar políticas sociales universales que consoliden derechos; han optado por lógicas focalizadas de transferencia de renta, en la medida que los altos precios de los commodities lo han permitido. Con todos los avances y contradicciones político-sociales de los gobiernos progresistas, estos no innovaron en cómo dejar atrás el neoliberalismo.

Aunque se le acusa a estos gobiernos de neodesarrollistas —en alusión, sobre todo, al pensamiento cepalino del siglo XX—, del balance de este ciclo no podemos desprender nada equivalente a un proyecto como el modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones, tal como ha mostrado, entre otros, el sociólogo José Maurício Domingues. Sin duda, la industrialización sigue siendo un término clave para el futuro. La cuestión pasa por cómo lidiamos con el hecho de que se puede incrementar la presencia industrial en el continente sin modificar la posición subordinada de nuestras economías en la división internacional de trabajo. El cruce de fronteras de las maquiladoras estadounidenses a México en busca de mejores condiciones de extracción de plusvalía, industrializa, pero al mismo tiempo subordina. 

Tal como señalaba la economista Alice Amsden, el desafío de los países periféricos es pasar de una estrategia «compradora» de tecnología, como en el caso de las maquiladoras, a una sustentada en la «producción» de tecnología. Para eso es indispensable que el Estado asuma un rol de ser «conducto y conductor» de ese desarrollo, pues otros actores económicos difícilmente romperán con la comodidad de un rentismo poco inclinado a la inversión estratégica y acostumbrada a amplios márgenes de ganancia, basados en la renta de la tierra y en la superexplotación del trabajo —precario— latinoamericano. Al mismo tiempo, ese desarrollo debe considerar los límites plantarios y la necesidad de un nuevo pacto socioecológico que contribuya a revertir la crítica situación climática y ambiental que han hecho más patente la advertencia de Jameson de que «es más fácil pensar el fin del mundo que el fin del capitalismo».

Construir futuro

La izquierda latinoamericana difícilmente será alternativa de futuro si no es capaz de responder tanto a la emergencia climática como a la necesidad de estructurar un proyecto de desarrollo que permita distribuir riqueza e integrar a los ciudadanos excluidos de la región al consumo y a estándares materialmente más elevados de vida. ¿Pero, es posible? ¿Acaso la superación de la pobreza y el aumento de la capacidad de consumo no van de la mano con un incremento de los factores que empeoran la crisis climática? 

La respuesta no es fácil. Pero el actual estado de cosas nos obliga a pensar ordenamientos económicos más racionales para aminorar nuestro impacto en el medioambiente y para reducir la desigualdad económica que campea en la región. El capitalismo neoliberal se caracteriza por destruir las principales fuentes de producción de la riqueza: la naturaleza y el trabajo. La izquierda latinoamericana tiene la misión de superar su actual contradicción y contribuir a hacer más fácil pensar el fin de ese capitalismo que nos tiene al borde del fin del mundo. 

Por Alexis Cortés | 29/10/2021

[*] El autor agradece al Proyecto FONDECYT 1200841, marco en el cual se ha desarrollado esta reflexión.

Publicado enPolítica
¿Qué es Build Back Better World, la respuesta de EEUU a la Nueva Ruta de la Seda china?

América Latina y sus necesidades en infraestructura se convertirán en el nuevo escenario de medición de fuerzas de las principales potencias económicas, afirma en conversación con Sputnik el analista internacional Bienvenido Chen Weng.

La 47ª cumbre del G7 celebrada en junio de 2021 en Cornualles, Reino Unido, fue la plataforma de lanzamiento de la iniciativa Build Back Better World (B3W) como respuesta a la Iniciativa de la Franja y la Ruta china —BRI, por sus siglas en inglés—.

La iniciativa B3W, liderada por Estados Unidos y secundada por los países miembros del G7, aspira a reducir las necesidades de alrededor de 40.000 millones de dólares en inversiones y proyectos de infraestructura en países en vías de desarrollo para el año 2035.

La Iniciativa de la Franja y la Ruta de 2013 —también conocida como la Nueva Ruta de la Seda china— es una estrategia global orientada a perfeccionar las vías de transporte y de comercio existentes y crear nuevas, como en el caso de América Latina, vinculando entre sí a más de 60 países.

La Nueva Ruta de Seda fue promovida por el presidente de China, Xi Jinping, en septiembre de 2013 durante su visita de Estado a Kazajistán.

La propuesta china ha crecido de forma rápida y gana terreno en América Latina, teniendo como principal objetivo el desarrollo de infraestructura en la construcción de carreteras, sistemas de ferrocarriles, puertos, dragados de ríos, entre otros.

¿Por qué no antes?

China se ha convertido en el mayor socio comercial de América Latina y el comercio entre ambos alcanzó la cifra récord de 307.400 millones de dólares en mediciones prepandemia en 2018.

Este escenario provocó la reacción de Estados Unidos, "que ha lanzado y liderado este proyecto [B3W] para hacer frente y otorgar una alternativa diferente a la BRI", explica a Sputnik el analista en Relaciones Internacionales Bienvenido Chen Weng del Observatorio de Política de Asia-Pacífico de Madrid.

Estados Unidos ha criticado el proyecto chino, en varios aspectos de la iniciativa como la transparencia y el impacto medioambiental. Además, la firma de memorándums de entendimiento para unirse a la ambiciosa iniciativa de infraestructura, "tampoco están supeditados a cambios en el régimen político, ni le exigen ninguna política de derechos humanos o cambios democráticos", sostiene Chen Weng.

Nuevo actor en el 'patio trasero'

La cooperación económica no ha tenido el efecto esperado en los países en vías de desarrollo. Las economías latinoamericanas "han tenido la sensación de que no han cubierto las necesidades que tenían, y luego de 70 años no han logrado el desarrollo aún. Siguen estando prácticamente en el mismo punto que hace siete décadas", subraya el analista internacional.

Antes de la aparición de China, de su ascenso como potencia económica, "Estados Unidos y el mundo occidental en general, no tenía una competencia real".

Aparece un nuevo actor, que es China, un actor con mucho dinero, "logrado con el superávit que ha tenido en el ámbito de la exportación y con mucho dinero disponible para prestar", afirma Chen Weng.

'Modus operandi' chino

Hay un concepto acuñado por el analista indio Brahma Chellaney, llamado "la trampa de la deuda", vale decir, que los proyectos chinos "al final buscan ofrecer acuerdos insostenibles para luego apropiarse de la infraestructura de esos países cuando estos no pudieran pagar", explicó el analista.

En Sri Lanka, ejemplifica el analista, han llegado al punto de no ser capaces de devolver préstamos chinos y "han tenido que entregar la gestión del puerto de Hambantota, que es un puerto bastante estratégico que da hacia el océano Índico", en un contrato con una duración de 99 años.

El interés real de China con la nueva Ruta de la Seda, "no es un tema estratégico, sino más bien económico"

.Occidente en general y Estados Unidos en particular, "se sienten amenazados —porque ha aparecido un actor muy importante, muy potente, que puede incluso rivalizar con ellos— al proponer un proyecto tan grande como el BRI chino, pues al final tienen que dar la sensación de que ellos también tienen esa capacidad, y no solo China", concluyó Chen Weng.

Publicado enInternacional
La firma Microsoft afirmó el lunes que piratas informáticos rusos están detrás de un nuevo asalto contra objetivos estadunidenses y europeos.Foto Afp

Eamon Javers de CNBC –ligado al complejo-militar industrial-digital (https://cnb.cx/3CirdoL)– relata la prospectiva del Centro Nacional de Contraespionaje y Seguridad (NCSC, por sus siglas en inglés, https://bit.ly/3Ek82eF) –que depende del Director de Espionaje Nacional (DNI, por sus siglas en inglés, https://www.dni.gov/ )– que advierte que "el estatus de EU como superpotencia global (sic) depende de mantener su liderazgo en cinco cruciales tecnologías".

1) Inteligencia artificial (IA): sin llegar al dramatismo del prodigio francés Nicolas Chaillan de que China lleva ventaja de 20 años (https://bit.ly/2XLKHCX), el reporte reconoce que Pekín "posee el poder, talento y ambición para superar potencialmente (sic) a EU como líder mundial en IA en la próxima década si las presentes tendencias no cambian". Rusia también es muy competitiva con su Instituto Skolkovo de Ciencia y Tecnología.

2) Computación cuántica: "resuelven ciertos problemas más rápido que las computadoras ordinarias" y a "gran escala permiten potencialmente (sic) la decriptación de protocolos de ciberseguridad mayormente usados, poniendo en riesgo la infraestructura que protege las comunicaciones económicas y de seguridad nacional" cuando "el ganador tendrá una tremenda ventaja estratégica". Los "radares cuánticos pueden detectar los aviones furtivos y los submarinos de EU".

3) Bioeconomía/biociencias: cunde alarma en EU por la compra de plantas manufactureras en Alemania por Pekín y la ubicación de otras plantas biológicas de EU en China que construye plantas en Massachusetts, Delaware e Irlanda, como consecuencia de la elevada demanda de vacunas y otros productos biotecnológicos para las próximas pandemias. Ya no habrá necesidad de que China "hurte (sic) la propiedad intelectual", sino que con la "manufactura de escala" Pekín "controla las plantas por default".

4) Semiconductores: comporta una consustancial "naturaleza frágil" de su cadena de abasto cuando "EU es muy dependiente de una sola compañía en Taiwán", además que China y Rusia pueden penetrar la cadena de abasto de EU y "colocar chips comprometedores en los sistemas comerciales y de defensa de EU". A mi juicio, uno de los factores de la intensificación de la contienda de Aukus –Australia/Reino Unido/EU– en el estrecho de Taiwán contra China versa sobre el oligopolio de los chips de Taipéi.

5) Sistemas autónomos: grupo conectado de redes de IP (protocolo de Internet) manejado por una única entidad administrativa (https://bit.ly/3pFFAzR). Según el NCSC, "presentan una amenaza potencial (sic) de seguridad, al expandir el tipo de objetivos, los hackers coleccionarán una enorme cantidad de big data".

Conclusión: según el NCSC, China y Rusia “han usado una mezcla de métodos legales e ilegales (sic) –desde alquilar talentos, pasando por megafusiones hasta el hackeo y el espionaje de la vieja usanza– para hurtar (sic) y replicar la tecnología de EU”. Peor: los rivales de EU han penetrado las universidades e industria de EU, lo cual va mucho más allá de la "pérdida de la propiedad intelectual" que subsume la "pérdida completa del modelo de negocios", donde su principal vulnerabilidad se centra en la "tecnología de la salud".

Otra área de profunda preocupación radica en la pérdida de EU en su "habilidad para desarrollar y manufacturar su propia cadena de abasto biológica y de salud", como sucedió con las mascarillas chinas que le procuraron a Pekín "ventajas estratégicas". De dos cosas una, o las dos: o EU se ha vuelto muy paranoide o ya no sabe competir en su falaz entelequia del "libre mercado" –que ni es libre ni es mercado– al juzgar que China y Rusia "tratan de hurtar (sic)" sus descubrimientos e innovaciones cuando, en realidad, el mirífico avance científico de Pekín y Moscú no es de ayer y forma parte de sus tradiciones epistemológicas. Llama poderosamente la atención que el NCSC no haya incrustado dentro de su taxonomía tecnológica de punta a los misiles hipersónicos de Rusia y China que han dejado atrás a EU.

http://alfredojalife.com

Facebook: AlfredoJalife

Vk: alfredojalifeoficial

Telegram: AJalife

https://www.youtube.com/channel/UClfxfOThZDPL_c0Ld7psDsw?view_as=subscriber

Publicado enInternacional
Jiuzhang 2.0, un septillón veces más poderoso que la supercomputadora más avanzada del mundo, contribuirá a la teoría de grafos, el aprendizaje automático y la química cuántica.

En un intento de lograr la supremacía cuántica, un equipo de investigadores dirigido por el profesor Pan Jianwei, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China, ha desarrollado un prototipo de computadora cuántica bautizado Jiuzhang 2.0 a través de la cual se detectaron 113 fotones. El estudio fue publicado este lunes en la revista científica Physical Review Letters.

La supremacía cuántica se da cuando un nuevo prototipo de computadora cuántica consigue realizar una tarea específica utilizando exponencialmente menos recursos que las computadoras existentes más poderosas.

Jiuzhang 2.0 se basa en el algoritmo de muestreo de bosón gaussiano expansible, un algoritmo de simulación clásico que le permite alcanzar un rendimiento sin precedentes. Este modelo es un septillón de veces más poderoso que la supercomputadora más avanzada del mundo y tardará un milisegundo en resolver tareas que llevarían al ordenador más potente existente 30 billones de años, según China Daily.

Se espera que la nueva supercomputadora se muestre muy eficaz para profundizar en los conocimientos en áreas como la teoría de grafos, el aprendizaje automático y la química cuántica.

Su versión anterior, Jiuzhang, que se presentó en diciembre del año pasado, marcó la primera vez que China alcanzó la supremacía cuántica, convirtiéndose en el segundo país del mundo en lograr esta meta.

Publicado: 26 oct 2021

Fuentes: La marea climática [Foto: Eva Saldaña, directora de Greenpeace España. GREENPEACE]

Entrevista a Eva Saldaña, directora de Greenpeace España

Hablamos con la directora de Greenpeace España sobre avances e inacción climática, la COP 26 y el papel de las asambleas ciudadanas.

Eva Saldaña (Madrid, 1977) es directora de Greenpeace España desde el pasado 18 de mayo, aunque llegó a la organización ecologista mucho antes. Lo hizo en 2004 como educadora ambiental y responsable de la red de voluntariado. En 2012 asumió la dirección de Movilización. Entonces, ni el ecologismo ni la crisis climática estaban en la agenda –mediática y política, sobre todo– como lo están hoy. Hace diez años, recuerda, “nos llamaban locas cuando hablábamos de la revolución de las renovables”. Pero ahora, insiste, el debate solo puede ser: renovables o renovables. “Lo que antes era radical –apunta– ahora es imparable”.

Activista de base y muy implicada en la realidad de lugares como la Amazonia peruana o la región del Mekong, en Asia, Saldaña llega a este puesto en un momento “crucial”. Así que, dice, “es un honor pero también un reto enorme poder empujar todo lo fuerte que se pueda desde aquí para liderar y diseñar el cambio, y para actuar, que es lo que está faltando”. En los aproximadamente cuatro meses que lleva en el cargo, ha visto cómo los temas en los que lleva trabajando tantos años llegan a las negociaciones y a los despachos del gobierno, pero sin la contundencia y la ambición que requieren.

Durante la entrevista, repite varias veces que estamos ante una emergencia: “Han mejorado muchas cosas pero falta ese sentimiento que yo comparo con que se te queme la casa; si eso pasa, yo no me quedo ahí sentada viendo qué decisión tomar. Lo que hago es que me levanto y me pongo a actuar: llamo a emergencias o aviso, me activo”. Eso es justo lo que considera que está faltando frente a la crisis climática.

En su diagnóstico, sostiene ese argumento con la esperanza y el optimismo que le dan algunos avances: “Se está entendiendo que la salud del planeta es nuestra salud pero nos falta una movilización global sin precedentes”, dice, y reconoce que le gustaría presenciar cómo el cambio climático lleva a la gente a las calles con la misma fuerza con la que lo ha hecho el feminismo o el “no a la guerra”.

¿Cuáles son esas señales de avance?

Por ejemplo, cuando la Agencia Internacional de la Energía dice, de repente, que no hace falta extraer más carbón, ni petróleo, ni gas natural, y plantea una hoja de ruta para la transición energética en la que las energías renovables son compatibles con el Acuerdo de París. Lo dice un organismo que hasta ahora apoyaba los combustibles fósiles. Esto fue muy importante.

Por otro lado, sentimos mucha alegría cuando el Tribunal de La Haya condenó a la petrolera Shell a reducir sus emisiones un 45%, responsabilizándoles de los derechos humanos presentes y futuros. Eso ha sentado un precedente que va a marcar un cambio.

Al mismo tiempo, vemos cómo la junta de accionistas de Exxon desafía a la dirección y consigue colar una candidatura climática en la junta directiva que apuesta por inversiones en renovables. Es otro gigante de los combustibles fósiles que de repente empieza a hacer un giro. Como Chevron: sus accionistas tumbaron un plan en favor de otro que apueste por las renovables.

Pueden parecer cosas curiosas, pero son importantes para el cambio que necesitamos. A la par, se está reactivando en las calles el movimiento de Fridays For Future que se había apagado por la pandemia.

Sin embargo, vamos muy lentos a la hora de ser contundentes con el abandono de los combustibles fósiles y la reducción de emisiones de dióxido de carbono a pesar de que el IPCC, la ONU, nos está hablando de una alerta roja para la humanidad. Pero eso no abre los telediarios; está costando que se comunique el tema con la intensidad y la urgencia que requiere.

Ponía como ejemplo el litigio climático contra Shell en Países Bajos. ¿Cómo pueden este tipo de procesos, como el que está abierto en España contra el Gobierno, acelerar la acción?

Los litigios son una herramienta cada vez más presente. Más allá de la acción directa y la movilización ciudadana en la calle, creo que tenemos que utilizar otro tipo de mecanismos que nos amparan y que esperamos que realmente signifiquen justicia climática. Desde Greenpeace, junto a Ecologistas en Acción y Oxfam Intermón –después se unieron la Coordinadora de ONG y Fridays For Future–, llevamos a los tribunales que la falta de ambición de los objetivos de reducción de emisiones que ha aprobado el Gobierno no llega ni a la mitad, según lo firmado en el Acuerdo de París.

La Ley de Cambio Climático era necesaria pero llega descafeinada: plantea una reducción de las emisiones del 23% para 2030 respecto a los niveles preindustriales. Eso no tiene nada que ver con lo que nos está pidiendo la comunidad científica, que habla de una reducción del 55%.

Como nosotros, hay muchos países con casos similares abiertos. En Australia, por ejemplo, se sentenció a su ministra de Medio Ambiente como responsable de las decisiones que tome para las generaciones futuras. Es la opción que tenemos ahora para seguir insistiendo ya que por otras vías no lo estamos consiguiendo.

En los últimos días se ha anunciado un recorte en el presupuesto del Ministerio de Transición Ecológica dentro de los Presupuestos Generales del Estado (PGE). ¿Qué dice esto de la acción climática del Gobierno?

Los PGE que acaban de presentarse muestran cómo sigue sin apostarse por una transformación del sistema y una recuperación verde y justa. Se trata de unos presupuestos con una inversión muy grande. Si les sumamos la inversión del plan España Puede, estamos hablando de muchos millones de euros. Desde Greenpeace lamentamos mucho que haya cosas que se quedan fuera, como la transformación de la agricultura, dejando que predomine un modelo agroindustrial devastador. No entendemos que se tengan millones de euros y una oportunidad delante y se siga apostando por modelos que ya se ha visto que no sirven y que además están traspasando no solo la destrucción del medio ambiente sino también la vulneración de derechos humanos. También vemos que se sigue sin avanzar en la fiscalidad verde y justa.

Es importante que los PGE estén enfocados sobre el despliegue de las renovables, una movilidad sostenible, una transición justa y una rehabilitación de viviendas con el foco puesto en las personas vulnerables, y no sobre falsas soluciones.

¿Qué expectativas tiene sobre la COP 26?

Para empezar, es muy importante que esté muy bien representado el Sur Global. Nos consta que está siendo complicado asistir a esta cumbre para organizaciones sociales pero también para representantes de algunos gobiernos.

Vemos que las empresas de combustibles fósiles siguen teniendo mucha presencia. Recientemente, hemos sacado una iniciativa ciudadana europea para llegar al millón de firmas y poder evitar que estas sigan utilizando los patrocinios; que sigan metiéndose en las mesas de negociación y que sigan haciendo greenwashing. Esperamos que estas empresas tengan menos espacio en las mesas de negociación.

Además, los gobiernos siguen apropiándose de las narrativas ecologistas, sobre todo en Europa, donde hay gobiernos verdes y gobiernos más progresistas, pero sigue sin pasar nada. 

¿Y qué tiene que pasar en esta cumbre?

Lo primero: que haya acuerdos globales para revisar los compromisos de reducción de emisiones. Seguimos sin llegar a las cifras que necesitamos. Rusia, China o Estados Unidos ni siquiera han hecho sus deberes todavía para llegar a esta COP. Y hay países, como España, que llegan con porcentajes muy bajos. La Unión Europea llega con un 55%, pero pensamos que la UE o los países más desarrollados deberían impulsar un 65% y llegar a él en 2040. Tienen que dar señales rápidas, son los países que tienen más músculo para hacerlo. 

Otra cosa que tiene que pasar es una apuesta importante por abandonar realmente los combustibles fósiles sin falsas soluciones. Y el desbloqueo de los 100.000 millones de dólares anuales para financiación climática destinados a aquellos países que no tienen esos recursos. Países como Estados Unidos y Canadá están bloqueando ese dinero, que se firmó en el Acuerdo de París. Sin dinero, muchos países no van a poder transformarse.

También tiene que haber una apuesta por la deforestación cero y la restauración de los ecosistemas, porque van a jugar un papel importante en toda esta transformación. Si no cuidamos la biodiversidad, tampoco vamos a conseguir esa reducción de emisiones. Otro tema importante: el cambio a una economía climática. Todos los flujos financieros tienen que ir en la dirección de cumplir el Acuerdo de París. El Banco Santander sigue invirtiendo en la destrucción de la Amazonia y el BBVA sigue apostando por el carbón en otros países de Europa. Eso tiene que cambiar, el viraje hacia una economía climática es fundamental.

Aunque es algo de lo que se hablará menos, también debe promoverse la sostenibilidad de la agricultura. Por último, hay dos artículos del Acuerdo de París, el 6 y el 17, que está muy abiertos. El 6 deja mucho espacio para las falsas soluciones, y hay que tener mucho cuidado con esto, con todo el mercado de la compensación de emisiones. Las compensaciones y la captura de carbono son trampas. Queremos reducciones reales, no que los países estén jugando con mercados de emisiones. El artículo 17 habla de los estándares y la transparencia: los reportes por país deberían ser iguales, con unos reportes comunes para que de alguna forma podamos ver que vamos juntos y que hay una gobernanza global en este sentido, apostando por salvarnos de esta emergencia climática.

¿Qué papel va a tener la sociedad civil?

Uno fundamental. No nos engañemos, una cosa es lo que nos gustaría ver en la COP y otra cosa en lo que ocurra allí. La COP no deja de ser una oportunidad enorme donde se juntan todos los gobiernos a negociar pero tenemos un papel muy importante de seguir impulsando un liderazgo centrado en la vida, amplificar mucho el concepto de activismo. Ahora mismo necesitamos que todas seamos activistas desde nuestro lugar y vamos a seguir observando a dónde van los flujos financieros.

Tenemos un papel muy importante de diálogo con el territorio, sobre todo ahora con la implantación de las renovables. Son los años más importantes de esta transición ecológica y los costes no pueden recaer de nuevo en las personas más vulnerables. Creo que la sociedad civil tiene que estar muy atenta a esto y denunciarlo. Y también creo que tenemos que mostrar la hoja de ruta, el camino. Las soluciones están ahí. Tenemos que insistir en que hay alternativas, que estamos a tiempo y que es importante implementarlas.

Antes de la COP de Glasgow hay varias manifestaciones, también está la Cumbre Alternativa de los Pueblos, que será online. Ya está planteado lo que se llama el Acuerdo social de Glasgow, que servirá para acelerar la acción necesaria después de la COP.

También se ha puesto en marcha una asamblea ciudadana. Este tipo de iniciativas comienzan a estar muy presentes. Usted forma parte del grupo de especialistas que dará apoyo a la Asamblea Ciudadana para el Clima de España que arrancará el 20 de noviembre. ¿Cómo se puede impulsar una acción climática real a través de este mecanismo?

Ya hay algunos análisis hechos sobre las asambleas de este tipo en otros países europeos y hay de todo. Así que hay que quedarse con aquellos modelos que han puesto realmente en valor el rol protagonista de la ciudadanía, que han traído mensajes potentes y que se ha dejado que estos fuesen vinculantes.

Desde Greenpeace hemos hecho alegaciones a la orden ministerial publicada por el Gobierno para la Asamblea Ciudadana para el Clima de España y, de momento, estamos a la expectativa. Necesitamos entender cómo va a funcionar, si vamos a poder trabajar en cosas concretas que sirvan para transformar, que es lo que realmente necesitamos. Ya no necesitamos seguir hablando y dialogando: hay que ir a cosas concretas, fechas y números concretos. Veremos si las preguntas que se lanzan a esa asamblea son suficientes; si la información que se comparte, el espacio y el tiempo también lo es. Se hablaba de cinco sesiones y en Greenpeace consideramos que quizás no es suficiente.

Tienen que existir estos espacios de participación y tienen que ser lo más vinculantes posibles con la acción gubernamental. La sociedad civil tiene que ser protagonista de este cambio.

Cada vez se habla menos de negacionismo y más de retardismo. ¿Qué peligros tiene esto último?

El peligro principal es que retrasa la acción. Todos estos “ismos” –negacionismo, depresismo, colapsismo…– al final se centran en lugares de inacción; unos en el futuro, otros en lo negativo, pero esto no nos sirve. Todo lo que no sea contribuir al cambio es perder el tiempo.

¿Quién retrasa la acción climática en España?

Un ejemplo concreto lo estamos viendo con la factura de la luz. Yo siempre pongo el foco en las empresas de combustibles fósiles, pero las eléctricas siguen jugando su juego, aunque el mercado ya les ha dicho que tienen pérdidas y que tienen que apostar por las renovables. Lo saben, pero quieren seguir en un modelo en el que pongan las reglas al juego. En ese juego, están Ibedrola, Endesa, Naturgy, la petrolera Repsol o Enagás. Todas ellas se agarran a un modelo obsoleto para ver cuánto tiempo pueden conseguir que ese modelo permanezca. Lo hacen para su propio beneficio y quienes estamos enfrente les decimos que no, que ahora de lo que se trata es del bien común.

Hay una lucha continúa entre el bien común –que pone la vida en el centro– y su propio beneficio –que se centra en el dinero–. Se están vulnerando derechos humanos y estamos jugando a ver la energía como un producto, o el agua, cuando deberían verse como derechos fundamentales. Las grandes empresas siguen ahí pero no les va a quedar otra que cambiar. Eso lo saben. Mientras tanto, nos complican que la transición se acelere y se acelere bien, que pueda recaer en otro tipo de empresas –pequeña y mediana empresa–, en el mercado social, en autónomos que quieran acceder al dinero europeo y formar parte de la transición ecológica. 

Durante toda la entrevista ha hablado de falsas soluciones. ¿Cuáles son?

Quizás la más gorda o lo que ahora mismo está jugando un papel muy importante es el gas fósil [llamado comercialmente gas natural]. No deja de ser fósil y se está vendiendo de todos los colores. Creo que el lenguaje a veces dice mucho; es importante hablar de gas fósil y de gas renovable y dejarnos de listas de colores que impiden que la ciudadanía entienda de qué estamos hablando. Si me dices gas verde, azul, rosa y amarillo no llegamos a entender todos los matices.

En invierno, el gas va a tener un papel importante sobre la factura de la luz. Está marcando el precio porque contamina CO2 y hay que pagar por ello. Eso está bien, pero tenemos un mercado eléctrico que es mayorista y que se basa en que se paga lo que más coste tiene. Y esto no puede ser cuando tenemos las renovables ahí, que no tienen esos costes, o tenemos fuentes como la nuclear o la hidroeléctrica que ya están totalmente amortizadas porque fueron muy subvencionadas en su momento con el consecuente beneficio para las grandes, y que siguen ahí. 

Luego, el hidrógeno va a jugar un papel durante un tiempo y siempre que esté producido con materia prima renovable y sea renovable va a jugar un papel importante, si se produce a través de la electrólisis del agua o la gasificación de biomasa o residuos. Hay que darle un uso acotado, al transporte de carreteras o vehículos pesados, por ejemplo, que es donde quizás no se puede llevar a cabo la electrificación. Si esto lo empezamos a teñir de falsas soluciones y de trampas, entonces el hidrógeno puede servir para perpetuar el gas fósil porque para producir el hidrógeno se necesita el ciclo combinado [coexistencia de dos ciclos termodinámicos en el mismo sistema, uno a través del vapor de agua y otro a través de la combustión].

En cambio, tenemos un montón de soluciones sobre la mesa: energía renovable integrada, aprovechamiento del almacenamiento disponible, electrificación, eficiencia, la reducción de consumo, la gestión de la demanda, la participación ciudadana con comunidades energéticas y autoconsumo… Tenemos pasos a dar y sin embargo hacemos una apuesta enorme de inversión en el hidrógeno y en el gas. Por eso hablamos de falsas soluciones: porque nos retrasan de dar otros pasos importantes. 

Además, el 39% de la factura del gas que pagamos en España se va a la infraestructura gasista. Esto es un dato importante porque Enagás sigue intentando conseguir fondos europeos para proyectos que sigan sosteniendo esas infraestructuras de gas de las que ahora mismo estamos usando el 50%, la mitad. Así que vamos a invertir en un sistema que realmente reduzca las emisiones. 

21/10/2021

Publicado enMedio Ambiente
Choque energético global: "burbuja verde" de 150 millones de millones de dólares

En forma apocalíptica, la revista globalista neoliberal The Economist (https://econ.st/3ASnhcC), vinculada con los intereses de la Banca Rothschild, proclama "el primer gran choque energético de la era verde: existen graves (sic) problemas con la transición a la energía limpia" (sic).

Hasta la flemática reina Isabel II de Inglaterra comentó muy molesta que el mundo habla mucho, pero no implementa la "economía verde" que, como los fallidos Covax/Gavi (https://bit.ly/2YXqCtO), forma parte del proyecto del "gobierno mundial" de la monarquía neoliberal británica.

The Economist sintetiza lo archisabido sobre el alza antigravitatoria de 95 por ciento (sic) del precio de la canasta de petróleo, carbón y gas, mientras Gran Bretaña regresó a las centrales eléctricas de carbón (¡megasic!), por lo que The Economist juzga que "sin reformas rápidas (sic) habrá más crisis energéticas y, quizá, una revuelta (sic) popular contra las políticas climáticas".

Según The Economist, que naturalmente defiende los plutocráticos intereses de la bancocracia globalista, la grave crisis se debe a "tres problemas":

  1. "Las inversiones en energía son la mitad de lo que deberían ser para alcanzar el cero neto en 2050", por lo que los "combustibles fósiles, que satisfacen 83 por ciento de la demanda energética primaria", deberán ser reducidos "hacia cero". ¿Que harán de aquí a 30 años sin gas, que es el "estabilizador de apoyo" de las intermitentes energías renovables?
  1. La geopolítica no pierde su eterna guerra de propaganda contra el "autocráticopetro-Estado" Rusia, fuente de 41 por ciento de las importaciones de gas” y cuya "influencia crecerá conforme abra el gasoducto NordStream2 y desarrolle mercados en Asia". The Economist incita a las "pudientes (sic) democracias a abandonar la producción de combustibles fósiles".
  1. "El diseño defectuoso (sic) de los mercados energéticos", en un "nada confiable mercado spot" que, no lo dice, es el magno incitador de la especulación financierista de entrega inmediata.

Como antítesis a The Economist, vale la pena detenerse en los muy solventes axiomas geoenergéticos del zar Vlady Putin (https://bit.ly/3FRdgQL) cuando de nueva cuenta Prometeo ha sido encadenado (https://amzn.to/3aHDruD) por los globalistas financieristas y su especulativa "burbuja verde".

Daniel Paul Goldman, de Asia Times, alertó juiciosamente sobre una "burbuja verde" por 100 millones de millones de dólares (https://bit.ly/3DI2IRS), mientras Mark Carney, ex gobernador del Banco de Inglaterra, ahora desempolvado como "enviado especial" de la ONU para Finanzas y Acción Climática, en una bombástica entrevista con Libby Casey, del Washington Post (https://wapo.st/2XhcZVE), no ocultó que el sector financiero y los bancos privados (sic) tendrán la tarea de forzar al mundo a la economía verde del "carbón neutral", mediante la "tubería" (plumbing) del sistema financiero para alimentar la "burbuja verde" notoriamente especulativa, en detrimento de las inversiones de la economía productiva: "es el conductor fundamental de cada decisión para las inversiones o para la decisión de empréstitos", por lo que la COP26 requiere de "mucho dinero", será una "enorme inversión en todo el mundo de entre 100 y 150 millones de millones de dólares de finanzas externas en las próximas tres décadas".

Será por medio del financierismo, el verdadero poder de Global Britain desde La City, que erradicará los combustibles fósiles con la "metodología de inversiones" ESG: Ambiente/Social/Gobernanza. The Economist también proyecta el financiamiento de la "burbuja verde" entre 4 y 5 millones de millones de dólares al año, es decir, entre 120 y 150 millones de millones de dólares en 30 años, fecha final para el "carbón neutral" (https://bit.ly/3DHZDRU).

Cual su costumbre supremacista, la monarquía globalista neoliberal de Gran Bretaña da línea neomaltusiana, imponiendo su agenda globalista financierista con disfraz "verde", y resetea su unilateral "nuevo orden mundial" mediante su reingeniería sicobiologista para avanzar la agenda de "Global Britain" (https://bit.ly/2Z1UAgn).

www.alfredojalife.com

Facebook: AlfredoJalife

Vk: alfredojalifeoficial

https://t.me/AJalife

https://www.youtube.com/channel/UClfxfOThZDPL_c0Ld7psDsw?view_as=subscriber

Publicado enEconomía