Los datos sobre el efecto del cambio climático aún son limitados. La imagen fue captada en Chapultepec. Foto Carlos Ramos Mamahua

La destrucción del hábitat, la gestión de la tierra y el uso de pesticidas provocan la disminución de esas especies, destaca estudio

Desaparición de hábitats y uso de pesticidas están provocando la pérdida de especies polinizadoras en el mundo, lo que supone una amenaza para los servicios ecosistémicos que proporcionan alimentos.

Así lo afirmó un grupo internacional de expertos, dirigido por la Universidad de Cambridge, que ha utilizado las pruebas disponibles para crear el primer índice de riesgo planetario de las causas y efectos de la drástica disminución de los polinizadores en seis regiones del orbe.

Las abejas, mariposas, avispas, escarabajos, murciélagos, moscas y colibríes que distribuyen el polen, vital para la reproducción de más de 75 por ciento de los cultivos alimentarios y las plantas con flor –incluidos el café, la canola y la mayoría de las frutas–, disminuyen visiblemente en el mundo, pero se sabe poco de las consecuencias para las poblaciones humanas.

"Lo que ocurra con los polinizadores podría tener enormes repercusiones para la humanidad. Estas pequeñas criaturas desempeñan un papel fundamental en los ecosistemas del mundo, incluidos muchos de los que los humanos y otros animales dependen para alimentarse. Si desaparecen, podemos estar en graves problemas", aseguró Lynn Dicks, del Departamento de Zoología de Cambridge

Ella reunió a un equipo de 20 científicos y representantes indígenas para intentar una evaluación inicial de los factores que impulsan y los riesgos de esa disminución.

Según el estudio, publicado en Nature Ecology & Evolution, las tres causas principales de la pérdida de polinizadores son la destrucción del hábitat, seguida de la gestión de la tierra –principalmente el pastoreo, los fertilizantes y el monocultivo– y el uso generalizado de pesticidas. El efecto del cambio climático ocupa el cuarto lugar, aunque los datos son limitados.

Déficit en los cultivos

Tal vez el mayor peligro directo para el humano en todas las regiones sea el "déficit de polinización de los cultivos": la disminución de la cantidad y la calidad de las cosechas de alimentos y biocombustibles. Los expertos calificaron la amenaza de "inestabilidad" del rendimiento de los cultivos como grave o alta en dos tercios del planeta –desde África hasta América Latina–.

"Los cultivos que dependen de los polinizadores fluctúan más en su rendimiento que, por ejemplo, los cereales. Los fenómenos climáticos cada vez más inusuales, como las lluvias y temperaturas extremas, ya los están afectando. La pérdida de polinizadores añade inestabilidad: es lo último que la gente necesita", señaló Docks.

Un informe de 2016 al que contribuyó la investigadora sugirió que se ha producido un aumento de hasta 300 por ciento en la producción de alimentos dependientes de los polinizadores en el pasado medio siglo, con un valor de mercado anual que puede llegar a unos 489 mil millones de euros.

La reducción de la diversidad de especies se consideró un riesgo global de primer orden para el ser humano, que no sólo pone en peligro la seguridad alimentaria, sino que supone una pérdida de "valor estético y cultural". Estas especies han sido emblemas de la naturaleza durante milenios, argumentan los expertos, y se presta muy poca atención a cómo su disminución afecta al bienestar de las personas.

"Los polinizadores han sido fuentes de inspiración para el arte, la música, la literatura y la tecnología desde los albores de la historia de la humanidad. Las principales religiones tienen pasajes sagrados sobre las abejas. Cuando la tragedia golpeó Manchester en 2017, la gente recurrió a ellas como símbolo de fuerza comunitaria", recordó.

"Los polinizadores suelen ser los representantes más inmediatos del mundo natural en nuestra vida cotidiana", sostuvo.

Los investigadores recuerdan que "estamos en medio de una crisis de desaparición de especies, pero para mucha gente eso es intangible. Tal vez los polinizadores sean el medidor de la extinción masiva".

Las imágenes más graciosas de animales salvajes en 2021

Los premios Comedy Wildlife Photography reconocen las fotos más graciosas de animales en la vida salvaje cada año y a continuación les traemos las de este año.

 

 
Con cada imagen se estará aportando a una causa benéfica, pues el 10 por ciento de los ingresos se donará a Save Wild Orangutans, una organización que protege a los orangutanes salvajes en el Parque Nacional Gunung Palung, Borneo y sus alrededores. Foto:National Geographic
 
 
Este evento cuenta con al menos diez categorías y, de igual forma, permite a cada autor enviar hasta diez fotografías para participar. Foto:National Geographic
 
 
 
 
Desde imágenes de mascotas peleándose de forma peculiar hasta las fotos de las últimas vacaciones en las que aparece algún animal haciendo algo curioso, puede concursar de esta premiación. Foto:National Geographic
 

La convocatoria a los premios cerró el pasado 30 de junio, permitiendo que cada fotógrafo pudiera inscribirse gratuitamente. Foto:National Geographic

Según el cofundador de los premios, Paul Joynson-Hicks, con este lado de la vida salvaje que no es muy visto, se puede recordar la belleza y el lado cómico de la naturaleza. Foto:National Geographic

Muchas de las especies retratadas son especies fuertemente amenazadas por la acción humana, pues dañan su hábitat y ecosistema. Foto:National Geographic

Este año, el premio busca acercar el lado más amable de la naturaleza al público, con el objetivo de buscar su protección y conservación. Foto:National Geographic

Desde África hasta el Caribe, los premios Comedy Wildlife Photography seleccionan las fotos con los animales capturados en ese instante perfecto de mucha comicidad. Foto:National Geographic

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Fuentes: PxP [Foto: Instalaciones de fracking en Vaca Muerta, Argentina. Crédito: Eduardo Carrera para PxP.]

El fracking (o fractura hidráulica) avanza en América latina. O, al menos, eso es a lo que aspiran algunos de sus gobiernos. No obstante, pese al impulso que intentan darle y a los millonarios subsidios estatales que se han otorgado a la actividad en los últimos años, esta no ha tenido hasta ahora la misma fuerza en la región que en los Estados Unidos.

Esta técnica, resistida por sus efectos negativos sobre la salud tanto de las personas como del ambiente, permite extraer gas y petróleo no convencionales. Para ello, perfora el subsuelo a miles de metros e inyecta grandes cantidades de agua, arena y químicos a gran presión para extraer los minerales de la roca madre.

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Argentina y México son los países que más han apelado a ella. Se les suma Chile, que cuenta con una pequeña explotación en el sur. Pero no son los únicos que sueñan con esta tecnología sospechada hasta de provocar sismos: en Colombia y Uruguay, rigen dos moratorias, mientras que los petroleros bolivianos añoran tener su propia Vaca Muerta a pesar de la resistencia de comunidades indígenas y campesinas. 

 

Qué no, que sí

 

El 1º de diciembre de 2018, horas después de asumir como presidente, Andrés Manuel López Obrador presentó sus 100 compromisos de gobierno, entre los que se incluye el “no al fracking”. Se diferenció así de su antecesor, Enrique Peña Nieto, que en 2013 había realizado una reforma para estimular la explotación de hidrocarburos no convencionales.

Tras su asunción, en principio sólo continuaron operando los pozos autorizados con anterioridad. Y, según el último reporte oficial, el compromiso del mandatario ha sido cumplido. 

Sin embargo, la Alianza Mexicana contra el Fracking, que integran más de 40 organizaciones, publicó en mayo de 2020 una investigación que detectó que, “a lo largo de 2019, fueron aprobados seis planes de exploración de hidrocarburos en yacimientos no convencionales”. Abarcan una superficie de 800.000 kilómetros cuadrados en los estados de Veracruz y Puebla.

La investigación también encontró que, en sintonía con lo que Petróleos Mexicanos (Pemex) anunció en su Plan de Negocios 2019-2023, los presupuestos nacionales de 2019 y 2020 asignaron recursos a dos proyectos de la empresa estatal que requieren de fracking.

A la par, según la Alianza, entre septiembre de 2018 y marzo de 2020, se presentaron ocho iniciativas en el Congreso para prohibir la fractura hidráulica en México, lo que podría ser la puerta para que López Obrador selle su compromiso. Hasta ahora, ninguna avanzó. 

 

Explotación frenada

 

Otro presidente que dijo “no” al fracking durante la campaña electoral fue el colombiano Iván Duque. No obstante, desde entonces se ha mostrado ambivalente, mientras el movimiento ambientalista impulsa una ley que ponga definitivo fin a la técnica.

La explotación de yacimientos no convencionales está frenada en el país por una medida cautelar ordenada en noviembre de 2018. Fue a partir de una presentación ante el Consejo de Estado realizada por la Alianza Colombia Libre de Fracking, integrada por más de un centenar de organizaciones —incluidos sindicatos del sector—, que pidió la nulidad de un decreto y una resolución que en 2013 regularon el uso de la fractura hidráulica.

“Argumentamos que infringen normas constitucionales y convenios internacionales, y violan el principio precautorio, que ordena que, en caso de duda científica sobre la posibilidad de que una actividad pueda causar un daño grave e irreversible a la salud humana y al ambiente, el gobierno nacional debe suspender o aplazar esa actividad hasta tanto haya certeza”, precisa una de las abogadas que trabajó en la presentación, Yeny Rodríguez, de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA). 

 

Caballo de Troya

 

Actualmente, no hay fracking en Colombia. Pero, para ello se necesitó otra resolución judicial. La Alianza detectó que los proyectos que ya estaban utilizando la técnica continuaron operando a pesar de la medida cautelar, por lo que se promovió una nueva demanda ante el Consejo de Estado, que finalmente ordenó su paralización en todo el territorio.

El gobierno no se quedó de brazos cruzados y creó una “comisión de expertos”, que un puñado de meses después aconsejó hacer proyectos piloto en yacimientos no convencionales. “La comisión pagada por el gobierno hizo un estudio en el que no dijo ni ‘sí’ ni ‘no’, pero dio la apertura a una supuesta investigación científica”, dice Andrés Gómez, un ingeniero que trabajó para algunas petroleras y hoy es parte de la ONG CENSAT Agua Viva.

 

Crédito: Pablo Iglesias para PxP.

 

Ese informe fue incorporado al expediente iniciado ante el Consejo de Estado, que, cuando se reunió en pleno para confirmar la medida cautelar que paralizó el fracking, aclaró que esa decisión no frenaba los planes del gobierno. 

En ese marco, en febrero de 2020, el Ministerio de Minas y Energía expidió el Decreto 328, a través del cual abrió el juego a los llamados “Proyectos Piloto de Investigación Integral” sobre yacimientos no convencionales. Hasta ahora se confirmaron dos de esos proyectos, llamados Kalé y Platero, ambos en el municipio de Puerto Wilches, en el departamento de Santander. Fueron adjudicados a Ecopetrol y ExxonMobil, respectivamente. 

Ahora bien, Puerto Wilches tiene una larga tradición ligada al extractivismo.

Nadie puede decir que el fracking va a generar desarrollo en una región que lleva un siglo de explotación de hidrocarburos y tiene los indicadores sociales más bajos del país. Andrés Gómez, CENSAT Agua Viva.

Además de una historia de contaminación, en Puerto Wilches también hay problemas con los derechos humanos. Por la oposición al fracking, ya hubo amenazas y hostigamientos, y dos personas tuvieron que abandonar la zona. Con 64 víctimas fatales, Colombia fue en 2019 el país con más ambientalistas asesinados del mundo, según el último informe de Global Witness.

 

Crédito: Pablo Iglesias para PxP.

 

El objetivo de esos proyectos experimentales es evaluar la viabilidad del fracking y sus efectos, pero el movimiento ambientalista cree que son un Caballo de Troya. “El Gobierno y las petroleras van a ser juez y parte. Dentro de este supuesto análisis, las petroleras harán la ciencia, juzgarán la ciencia e incluso lo que extraigan lo van a poder comercializar”, advierte Gómez.

 

¿La nueva Vaca Muerta?

 

Bolivia está libre de fracking, pero la cuestión está latente. La técnica puso un pie en el país en 2013, luego de que un informe de la Agencia de Información Energética de los Estados Unidos advirtiera el potencial en la materia de las llanuras del Chaco.

Lo que siguió fue una tarea de lobby y algunos esfuerzos concretos de las autoridades para incitar su explotación. Ese año se firmó un acuerdo de cooperación entre la petrolera estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la argentina YPF para trabajar en el tema, y la empresa Halliburton realizó una “minifractura” en el departamento Chuquisaca, donde descubrieron reservas de tight oil.

A eso se sumó que, entre 2014 y 2017, hubo un proceso de flexibilización legislativa. “Bolivia depende de los hidrocarburos, es un país exportador. Cuando caen los precios del petróleo, se reconfiguró la normativa, se flexibilizaron los estándares ambientales, se modificaron el tiempo y las características de las consultas previas, y se abrió la actividad a las áreas protegidas”, repasa la abogada Claudia Velarde, de AIDA, una de las organizaciones que promovió en 2014 la Alianza Latinoamericana contra el Fracking.

En 2018, se firmó un acuerdo entre YPFB y la canadiense CanCambria Energy —de la que casi no hay referencias— para explorar y explotar el bloque Miraflores, en el Chaco boliviano, ubicado alrededor de un 90% en el municipio Macharetí, departamento de Chuquisaca. La empresa estima que las reservas allí podrían ser mucho mayores a las de Vaca Muerta, aunque no son pocos los que creen que el dato es exagerado. Lo cierto es que informó que iba a perforar 800 pozos, pero no habría avanzado. 

No obstante, el fracking necesitaría de un marco legal. “No existe en Bolivia ningún instrumento jurídico que lo regule. Con CanCambria se pactó que se iba a construir una estructura administrativa, pero hasta ahora las autoridades no han hecho públicos sus planes”, comenta el investigador Oscar Camapnini, del Centro de Documentación e Información de Bolivia (Cedib).

 

De área protegida a…

 

En Macharetí, conviven una decena de comunidades indígenas guaraníes y campesinos, que no cuentan con agua potable y temen que el fracking afecte, entre otras cosas, sus pozos. Parte del bloque Miraflores está ubicado, a su vez, en la Reserva Municipal Histórica y de Vida Silvestre “Héroes del Chaco”, un área protegida de 269.000 hectáreas de bosque con mucha riqueza de flora y fauna, que actúa como regulador de clima local y que además tiene un valor histórico por haber sido escenario de la Guerra del Chaco.

El área fue declarada como reserva por la alcaldía de Macharetí, que ahora tiene la llave para cerrarle el candado al fracking en la zona, pues el municipio inició un proceso autonómico y se encamina a incluir en su estatuto la prohibición de la fractura hidráulica.

No obstante, CanCambria ya ha manifestado su intención de explotar también otros dos proyectos dentro del Chaco boliviano y hay miradas atentas a la Amazonía, donde algunas exploraciones hallaron un gran potencial para hidrocarburos no convencionales. 

Al igual que en otros países, el principal argumento de los promotores del fracking en esas zonas es el supuesto desarrollo económico. “Si los bolivianos decidimos no hacerlo, seguiremos en la pobreza en la que vivimos, que tampoco es amigable con el medioambiente”, alardeó el expresidente de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos (CBHE), Carlos Delius, en un artículo sobre el tema publicado en Mongabay y Página Siete.

 

Más y más dicen “no”

 

Prohibiciones como la que impulsan a nivel nacional los movimientos ambientalistas en México y Colombia ya rigen en varios lugares del mundo. Francia y Bulgaria picaron en punta al vetar la técnica en 2011 y 2012, respectivamente. Le siguieron Luxemburgo, los estados de Vermont y Nueva York, en los Estados Unidos, además de tres condados de California.

Algunos países también ordenaron las primeras moratorias, como Escocia, Gales y los Países Bajos. Lo mismo ocurrió en Alemania, que sólo autoriza las perforaciones con fines de investigación, como ocurre, de hecho, en Colombia. Con el tiempo se sumaron prohibiciones a nivel regional en distintos países, como en la provincia argentina de Entre Ríos o el estado de Paraná, en Brasil, donde desde 2013 la Agencia Nacional de Petróleo ha estado subastando bloques para exploración. 

Una situación análoga ocurre en Uruguay, donde rige una prohibición temporal. Se estableció por cuatro años a través de una ley que se logró tras una serie de proyectos fallidos sobre hidrocarburos no convencionales y que entró en vigencia el 28 de diciembre de 2017. El plazo vence a fin de año.

 

Paredes rajadas

 

“Hasta los 35 años, nunca había sentido un temblor en la ciudad”, dice Antonio Hernández, un biólogo de Monterrey, capital del estado mexicano de Nuevo León. En la zona se han explotado hidrocarburos convencionales en las últimas seis décadas. Por eso, cuando Pemex instaló las primeras torres de fracking, en 2013, a nadie le llamó la atención. “Lo que detonó el ojo crítico fue la sismicidad”, recuerda el biólogo.

Por esas perforaciones de Pemex se presentó una petición internacional ante la Comisión para la Cooperación Ambiental, que vela por el cumplimiento de las leyes ambientales en los países que firmaron el T-MEC, el tratado de libre comercio entre México, Canadá y los Estados Unidos. “La empresa se retiró y con eso nos dejaron los sismos, pero la vida ya no volvió a ser la misma”, indica el escrito de representantes de la localidad de Hacienda El Carrizo.

Paredes rajadas, producto de los sismos que genera el fracking. Crédito: Eduardo Carrera para PxP.

 

La denuncia, presentada en 2018, menciona que sus pozos de agua se secaron y que tuvieron que hacer nuevas excavaciones, pero que el agua sale contaminada. No se lo atribuyen al fracking, por falta de pruebas, pero sugieren que podría haber sido la causa. También aseguran que ya no pueden sembrar maíz y frijoles, y que se secaron sus nogales y naranjos. “Algo pasa con el agua que no les sirve a las plantas”, describe.

La petición fue ampliada el 21 de febrero de 2019, cuando se presentó un escrito que alegó que Pemex nunca presentó una manifestación de impacto ambiental. Y así, finalmente, el Secretariado de la Comisión para la Cooperación Ambiental recomendó que se inicie una investigación. Será una instancia internacional la que revise el caso. 

 

Más de 130 en un año

 

A 7780 kilómetros de Hacienda El Carrizo está el pueblo de Sauzal Bonito, sobre el yacimiento Vaca Muerta, en la Argentina. Tras el aumento del uso del fracking en la zona, sus vecinos no tardaron en percibir que los sismos eran frecuentes y que las paredes de sus casas se agrietaban. Fueron más de 130 movimientos telúricos sólo en 2019.

En febrero de 2020, técnicos del Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) publicaron un artículo en su sitio Shale en Argentina en el que se preguntaron si la estimulación hidráulica podría activar fallas geológicas y generar terremotos de magnitud. La respuesta fue que esa posibilidad es “nula o extremadamente poco probable”.

Sin embargo, varias investigaciones rebaten esa idea y algunos países, como los Estados Unidos, el Reino Unido y China, tomaron medidas al respecto. En la Argentina, un estudio divulgado recientemente detectó que en una zona de Vaca Muerta, entre 2016 y 2020, hubo 62 movimientos telúricos de más de 3º en la escala de Richter, a raíz de uno por mes. “Es muy difícil que eso haya sucedido en 40 años”, afirmó el investigador Sebastián Correa Otto al divulgar en La Mañana de Neuquén los datos que detectó y que coinciden con otros trabajos hechos en la zona. 

¿Sin vecinos?

Vaca Muerta comenzó a operar en 2010. Una década después se habían perforado más de 2000 pozos. Es la “estrella” del fracking en América latina. Es la segunda reserva más grande del mundo de gas no convencional y la cuarta de petróleo no convencional. 

Su explotación le demandó al Estado grandes erogaciones de dinero, debido a que el fracking necesita financiamiento constante, pues los pozos tienen una vida útil de entre tres y cinco años, mucho menos que los convencionales.

Para 2017, los subsidios [a los combustibles fósiles en la Argentina] implicaron un 5,6% del presupuesto nacional. Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

Una de las cuestiones que suelen destacar a la hora de buscar inversores es que no hay poblaciones en la zona. Falso: sólo en su área de influencia, hay casi 40.000 habitantes. 

Sobre el potencial impacto negativo del fracking en la salud de esas poblaciones cercanas hay muchos estudios. Por caso, la Universidad de Yale detectó en Pensilvania (Estados Unidos) que la frecuencia de los problemas de salud aumenta a medida que las personas viven más cerca de los pozos. Otros trabajos académicos vinculan a la técnica con la tasa de hospitalizaciones y con un aumento de hasta un 600% en la mortalidad infantil, bajo peso al nacer y defectos congénitos.

Es posible que parte de esos problemas tengan que ver con los compuestos orgánicos volátiles, gases potencialmente cancerígenos que emiten los pozos de fracking, pero que suelen pasar desapercibidos, pues son invisibles, como benceno, metano y propano. 

Mientras el sector petrolero argentino propone una nueva ley de inversiones, en mayo de 2020 el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié, afirmó que la situación ambiental en Vaca Muerta es “alarmante”. Lo hizo tras una inspección de su cartera.

Otro informe de Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) destacó que “los incidentes ambientales en Vaca Muerta se incrementaron junto a la expansión de la actividad”. En concreto, “se registraron 863 eventos en 2015, 868 en 2016, 703 en 2017 y 934 en 2018”. Uno de los más conocidos fue un derrame petrolero, durante 16 horas, en el área de Loma Campana, que operan YPF y Chevron. También en Alto Valle de Río Negro, en Allen, hubo varias fugas, al menos dos de las cuales alcanzaron cuerpos de agua.

 

Basureros en la mira

 

Hay, a su vez, dos basureros petroleros con denuncias por contaminación en Vaca Muerta. La primera la presentaron en diciembre de 2018 las organizaciones Greenpeace y la Confederación Mapuche de Neuquén, contra la empresa Treater Neuquén SA, que entre sus directivos tuvo a tres dirigentes ligados al expresidente Mauricio Macri. Uno de ellos, Edgardo Cenzón, fue recaudador de su campaña en 2015 y Ministro de Ambiente de la Ciudad de Buenos Aires.

El basurero es un repositorio de cutting que recibía supuestamente lodos de perforación de las empresas Shell, Total y la estatal YPF. De acuerdo a la denuncia, no está impermeabilizado ni tiene un canal de drenaje adecuado. El fotógrafo alemán Stefan Borghardt denunció formalmente que fue “golpeado, pateado e insultado” por la policía tras ser demorado mientras retrataba la zona. 

Sumado a ello, un informe publicado recientemente reveló la grave historia de contaminación de otro de estos basureros petroleros: Compañía de Saneamiento y Recuperación de Materiales S.A. (Comarsa), una de cuyas plantas está ubicada en la ciudad de Neuquén, la más poblada de la Patagonia. A fines del año pasado, una denuncia de la Asociación de Abogados Ambientalistas de la Argentina desnudó el desmadre que es, en realidad, la gestión de los residuos. Lo novedoso es que, por primera vez, la información oficial confirma esta actuación ante la justicia

Crédito: Eduardo Carrera para PxP.

 

Mil ciento ochenta y cuatro páginas de actas de las inspecciones realizadas a Comarsa fueron remitidas por la cartera de Ambiente al diputado del Frente de Izquierda, Andrés Blanco. Estas fueron analizadas por el Observatorio Petrolero Sur, Taller Ecologista y La Izquierda Diario, y son una radiografía de los basureros petroleros en Vaca Muerta. 

Es la revelación oficial de que el 10% de los bolsones de arenas silíceas utilizadas para la fractura hidráulica se rajan o descosen en el proceso de estibaje. No se trata de un dato menor si se considera que cada pozo puede utilizar 13.000 toneladas de este material, que debido al tamaño de sus partículas puede permanecer en suspensión y ser fácilmente transportado por los fuertes vientos de la zona. La exposición al sílice prolongada en el tiempo puede provocar silicosis.

 

La cultura del gas

 

Otro país en el que se utiliza en fracking en América latina, pero a mucho menor escala, es Chile. Detrás de la explotación hay una cuestión cultural. Así lo explica el abogado Maximiliano Proaño, co-coordinador del grupo de trabajo Energía y Equidad: “Chile no es un país productor, sino importador. Las reservas que tiene están en la región de Magallanes, la más austral, donde hay toda una identidad vinculada a los hidrocarburos”.  

Magallanes es la única región del sur donde la calefacción es a gas. En 2010 y 2011, hubo una crisis por el agotamiento de las reservas y dos años después, en 2013, la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) anunció el hallazgo de reservas de gas no convencional en el bloque Arenal, que se empezó a explotar en 2014 para abastecer a las 150.000 personas que viven en la zona. 

“Es una producción chica, pero grande para la escala chilena. Se estiman reservas que duplican la producción histórica de ENAP”, aclara el abogado. Eso sí: nada se dijo sobre el método que usaba. Proaño coordinó en esos años la “Mesa Ciudadana de Energía para Magallanes”.

Nos dimos cuenta que se producía mediante fracking, que no está específicamente regulado en Chile y que no se hacían estudios de impacto ambiental, sino meras declaraciones. Maximiliano Proaño, grupo de trabajo Energía y Equidad.

El tema tuvo escaso rebote en la población, en parte porque el bloque Arenal está muy alejado y porque la producción es relativamente chica. Sin embargo, Proaño estima que las reservas permitirían ampliar el servicio a otras regiones, lo que podría tener otro tipo de consecuencias.

Fuente: https://www.periodistasporelplaneta.com/blog/fracking-en-america-latina-entre-las-promesas-de-expansion-y-las-denuncias/

 
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Pandemia, crisis ecosocial y capitalismo global

Las epidemias no son fenómenos naturales. Hay que verlas, más bien, como fenómenos sociohistóricos de aparición relativamente reciente. Las primeras epidemias humanas surgieron en el contexto de la revolución neolítica. La expansión de la agricultura y la ganadería transformaron profundamente nuestra relación con el medio. La destrucción y transformación de los hábitats para ampliar las tierras de cultivo y la domesticación de animales para usarlos como alimento o como bestias de carga es lo que permitió que las vacas nos trasmitieran el sarampión y la tuberculosis, los cerdos la tosferina o los patos la gripe. Las primeras sociedades urbanas, el desarrollo del comercio, la esclavitud y las guerras entre imperios crearon las condiciones para que las primeras enfermedades infecciosas se convirtieran en epidemias. Las transformaciones en las formas de relacionarnos con la naturaleza asociadas a los cambios en nuestros modos de vida crearon las condiciones para la propagación de las infecciones, incluyendo la posibilidad de la zoonosis, esto es, el contagio de enfermedades de animales a humanos.

Asociamos al medioevo con la peste bubónica. La peste negra, la gran epidemia que afectó a Eurasia a mediados del siglo XIV, ha sido la pandemia más devastadora de la historia de la humanidad, provocando la muerte de entre el 30 y el 60% de la población europea. Introducida por marinos, penetró en Europa desde Asia a través de las rutas comerciales que recababan en puertos como el de Mesina. Las condiciones sociales y demográficas en las ciudades y pueblos medievales hicieron el resto. A falta de una explicación convincente de las causas del flagelo, la ignorancia de la época sirvió para propagar otra de las pandemias recurrentes en la historia humana: la necesidad de buscar un chivo expiatorio a los males propios; en esa ocasión, fueron los judíos a quienes se acusó de envenenar los pozos que abastecían de agua a las poblaciones, reanudándose así los pogromos ya iniciados con la Primera Cruzada en el siglo XI.

La expansión colonial de los imperios europeos provocó oleadas pandémicas de nuevas enfermedades que asolaron el orbe. La viruela, con la inestimable ayuda de las encomiendas, acabó con parte de la población indígena del Nuevo Mundo. En el Congo, un lentivirus portado por los macacos se propagó a la misma rapidez con la que los colonos belgas se apresuraron a saquear los recursos naturales del aquel vasto territorio considerado la finca particular de Leopoldo II. El lentivirus del macaco continuaría su propio desarrollo histórico hasta convertirse en el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) asociado al SIDA. En Bengala, el imperio británico se propuso transformar en arrozales el inmenso humedal de Sundarbans, el manglar más importante del mundo situado en el delta donde confluyen los ríos Ganges, Brahmaputra y Meghna. La proliferación de enfermedades infecciosas se interpuso en los planes de la administración colonial. La historia en este punto sería tan prolija como las atrocidades cometidas en la era colonial.

Con la revolución industrial, el cólera, la sífilis y la tuberculosis provocarán las grandes pandemias de esa época. Son enfermedades estrechamente relaciona- das con las condiciones de vida de la población, por lo que la proliferación de barriadas donde se hacinaba a la clase trabajadora en condiciones miserables e insalubres creó el caldo de cultivo para su desarrollo.

Covid-19: la pandemia de la era del capitalismo global

Cada pandemia es hija de su época. La del Covid-19, la primera gran pandemia global stricto sensu, ha sido posible gracias a la combinación de dos hechos estrechamente relacionados: 1) la presión que ejercemos los seres humanos sobre el conjunto de los ecosistemas y 2) la globalización. Aunque habitualmente se ha contemplado esta pandemia en términos exclusivamente sanitarios, tiene como trasfondo la crisis ecosocial provocada por el capitalismo global.

La presión humana sobre los ecosistemas está erosionando la biodiversidad y los equilibrios protectores que aquellos ofrecen frente a elementos patógenos. La comunidad científica no se cansa de subrayar los riesgos que supone la pérdida de biodiversidad en la propagación de las enfermedades infecciosas. Los virus se constituyen verdaderos espacios de amortiguación frente a la virulencia de los patógenos. Ahora que se vuelve a hablar del virus del Nilo, los expertos señalan que las áreas con mayor diversidad de aves muestran tasas más bajas de infección porque los mosquitos –que sirven de vector de infección– disponen en ese caso de menores probabilidades para encontrar el huésped adecuado. Una saludable cobertura vegetal que albergue una amplia variedad de especies animales protege a los seres humanos de la transmisión de enfermedades a través de los mosquitos porque estos se diluyen en el entorno. Se ha establecido que existe una relación entre el advenimiento de epidemias y la deforestación. Los estudios realizados en torno al ébola muestran que este virus, cuyo origen ha sido localizado en varias especies de murciélago, aparece en las zonas de África Central y Occidental más afectadas por la deforestación. La tala de los bosques provoca que las especies de murciélagos que habitaban en ellos tengan que posarse ahora en los árboles de los hábitats ocupados por humanos, aumentando la probabilidad de interacción y transmisión.

Sin embargo, las zonas de amortiguación ecológica están siendo erosionadas a una velocidad sin precedentes. La intensísima intervención humana sobre la Tierra está simplificando la naturaleza. La apropiación humana de la biomasa terrestre y la destrucción de la integralidad de los ecosistemas que ello conlleva no encuentran parangón en la historia. Una muestra de ello es que, del total de la biomasa de vertebrados terrestres, la mayoría es ganado (59%) o seres humanos (36%), y solo alrededor del 5% está compuesta por animales silvestres (otros mamíferos, aves, reptiles y anfibios).1 La destrucción y simplificación de la naturaleza nos hace más vulnerables ante organismos patógenos que en sus ecosistemas naturales mantenían un equilibrio que ahora se rompe al entrar en contacto con el nuestro. El segundo factor que interviene en las pandemias contemporáneas es la globalización, que además de impulsar la destrucción de la naturaleza al incrementar la explotación de los recursos naturales y extender el modelo de ganadería industrial de alta intensidad, facilita la propagación de los brotes infecciosos gracias al desarrollo vertiginoso de unos sistemas de transporte que mueven ingentes cantidades de personas y mercancías por todo el planeta. La globalización ha hecho del mundo una aldea global donde todos sus rincones son accesibles en poco tiempo. Así pues, en el trasfondo de esta pandemia se encuentran las consecuencias de los comportamientos del sapiens contemporáneo. La alteración de los hábitats y la pérdida de biodiversidad en los ecosistemas que provoca el capitalismo mundial derrumban las barreras que podrían amortiguar la expansión de los patógenos, al mismo tiempo que los estilos de vida globalizados tienden puentes cada vez más efectivos para su propagación.

Del optimismo tecnológico a las pandemias recurrentes

El higienismo y el descubrimiento de vacunas y antibióticos consiguieron atenuar en gran medida el alcance y los efectos de las epidemias a lo largo del siglo XX. Los éxitos cosechados con estas tecnologías terapéuticas han sido tan relevantes que su generalización propició que las enfermedades infecciosas dejaran de ser una de las principales causas de mortalidad en el mundo. Hace apenas un cuarto de siglo la muerte por enfermedades infecciosas representaba aún el 33% de los fallecimientos; hoy apenas alcanza el 19% del total.2 La rapidez y eficacia con que se han desarrollado y producido las vacunas contra el Covid ha sorprendido y provocado la admiración de casi todo el mundo.

Sin embargo, aunque en la actualidad las principales causas de muerte sean las enfermedades cardiovasculares y los cánceres (enfermedades asociadas en alto grado a los hábitos y a los estilos de vida urbanos), el optimismo tecnológico no debería hacernos olvidar que es imposible pretender acabar con todos los virus que provocan las infecciones, fundamentalmente porque forman parte de la trama de la vida, con sus interacciones y equilibrios naturales. Su desaparición completa equivaldría a la desaparición de la propia vida, entendida como la trama en la que se desarrolla la existencia concreta de cualquier individuo. De ahí que las enfermedades nunca sean aconteceres aislados al margen del sistema social y ecológico del que forman parte, como tampoco la salud está al margen de sus determinantes económicos y socioambientales.

Los avances terapéuticos pueden sumergirnos en un ilusionismo tecnológico que nos impida atender a las causas (los modos de vida) al concentrar la atención sobre los efectos (las enfermedades). La enorme superficie de naturaleza desriesgo de enfermedades infecciosas. Las zoonosis y las enfermedades por coronavirus se sucederán con más frecuencia si no preservamos los ecosistemas naturales. Un estudio de la Universidad de Brown ha estimado que entre la década de los ochenta del siglo pasado y la primera del nuevo siglo el número de brotes epidémicos de enfermedades infecciosas se ha multiplicado por tres.3 La pandemia del Covid-19 parece estar confirmando algo que venía observando con preocupación la comunidad científica desde hace tiempo: desde la segunda mitad del siglo XX, coincidiendo con la gran aceleración de la actividad económica y sus correspondientes impactos sobre la naturaleza, han aparecido muchos microbios patógenos en regiones en las que nunca habían sido advertidos. Es el caso del VIH, del ébola en el oeste de África o del zika en el continente americano, sin olvidar el SARS que apareció en 2002 en el sudeste asiático y las más recientes gripes porcinas (H1N1) y aviar (H5N1). Muchos de esos virus (en torno al 60%) son de origen animal, algunos provenientes de animales domésticos o de ganado, pero en su mayoría –más de las dos terceras partes– procedentes de animales salvajes.4 Por muy elevada que sea la inversión en farmacología, no cabe esperar una remisión de las pandemias en el futuro más inmediato mientras no cambiemos de forma sustancial el modo de vida predominante asociado al capitalismo global.

Más allá de la crisis sanitaria

Urge hacer una lectura de esta pandemia más allá de la crisis sanitaria que ha provocado que nos permita extraer las oportunas enseñanzas. La pandemia ha revelado aspectos cruciales de cómo vivimos y nos comportamos. Una de las primeras cosas que mostró fue la clamorosa desigualdad existente en todos los ámbitos sociales. Se repitió con mucha frecuencia, y es cierto, que por ser global representaba una amenaza para todas las personas, pero se omitió frecuente- mente, no siendo menos verdad, que no todas eran igual de vulnerables a esa amenaza. El confinamiento fue muy revelador en este sentido. Uno de los ejemplos más claros de la inequidad en esos meses distópicos fue la división del trabajo: la existencia de una gran brecha entre quienes conservaban su empleo y podían trabajar desde su casa sin exposición ni riesgo y aquellos que perdían su empleo o se veían obligados por la naturaleza de sus funciones a salir a la calle y exponerse al virus. Otra manifestación reveladora de la desigualdad ha sido el "apartheid vacunal" al que se ha sometido a las poblaciones y pueblos más pobres del mundo. Esta segregación ha mostrado que, aunque vivimos en un mundo global, no por ello dejar de ser un mundo fragmentado por los juegos de intereses económicos y geopolíticos del poder. El criterio de reparto aplicado en los planes de vacunación en las sociedades ricas (primeros los mayores y los sanitarios, luego el resto de la población según su edad) no se ha utilizado en las relaciones internacionales, donde todo se ha dejado en manos de las grandes farmacéuticas, las reglas del mercado y la "filantropía" de unos estados que lo que realmente buscan es alcanzar mayor influencia global.

Si nuestra salud se sostiene sobre ecosistemas bien conservados, nuestra sociedad se sostiene sobre las personas menos reconocidas y remuneradas: personal sociosanitario, temporeros, equipos de limpieza, repartidores, reponedores, transportistas, empleadas del hogar o cajeras de supermercados. Justamente la gente a la que el sistema condena a la precariedad y a los sueldos más bajos.  Mientras descubrimos la importancia de todas estas ocupaciones que fueron declaradas en su día esenciales, los medios de comunicación se hacen eco de la noticia de que los directivos de los bancos obtienen remuneraciones y bonos equivalentes a la suma del sueldo medio de miles trabajadores que esos mismos bancos han anunciado que quieren despedir, pudiéndose así comprobar que el salario no se fija por la utilidad del trabajo que se desempeña sino por el prestigio social que concede el ejercicio del poder.

Todo ello invita a que nos replanteemos cómo y a qué otorgamos valor. Y otorgar valor a una cosa no es sinónimo de ponerle un precio, a menos que nos deslicemos hacia la estupidez de la que habla Machado en boca de su Juan de Mairena. Tal vez sea esta la causa última de la pandemia: la incapacidad que tiene la civilización capitalista de valorar adecuadamente lo que socialmente resulta más necesario.

Por Santiago Álvarez Cantalapiedra

Director de FUHEM Ecosocial y de la revista Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global.

19/07/2021

Publicado enInternacional
Sábado, 03 Julio 2021 07:52

Maravilloso mundo submarino

Un tiburón de arrecife del caribe prueba un pez en los mares de Honduras.

Un tiburón de arrecife del caribe prueba un pez en los mares de Honduras.

Fotografiar el mar o la playa será siempre una grandísima fuente de inspiración para los fotógrafos, aficionados o profesionales.

Los barcos de vela en el horizonte, las aves marinas que vuelan sobre el agua, las olas del mar mientras rompen en la orilla, la neblina que envuelve el paisaje temprano en la mañana, existen centenares de posibilidades que esperan solo la llegada de un fotógrafo (a) que pueda capturarlas para siempre. El mundo submarino también te regala sus sorpresas.
 

Un cocodrilo americano de casi 3 metros en el Banco Chinchorro, en la península de Yucatán.


Un camarón de coral en Belice.

 

Los corales proveen el escenario perfecto para los manglares y algas marinas.


Arrecife del Faro.


Un pez trompeta en el arrecife del Faro, en Belice.


Reflejo de los manglares.


Lutjanus buscan la protección del mar en la Reserva Marina de Hol Chan.


Un macho de pez guacamaya patrulla la Reserva Marina de Hol Chan.


Lutjanus de casi un metro en Belice.


Una madre manatí en Belice.


Los manglares forman una parte importante en los arrecifes, son ellos quienes limpian los oceános.


Tortuga caguama se alimenta.


Tiburón ballena en la punta norte de la península de Yucatán.

Publicado enFotorreportajes
Martes, 29 Junio 2021 06:26

El Fondo ahora se pinta de verde

El Fondo ahora se pinta de verde

Prepara una propuesta para defender el medioambiente

El organismo multilateral presentará su iniciativa, que prepara junto al Banco Mundial, en la Cumbre del Cambio Climático de noviembre. 

 

El FMI y el Banco Mundial se comprometieron públicamente a presentar una propuesta financiera que permita atacar de forma conjunta los problemas de sobreendeudamiento y medioambientales. Será en la cumbre mundial de cambio climático que tendrá lugar el próximo noviembre. Si bien todavía no hay certezas de cuál va a ser la iniciativa, hay diversos centros de estudios y organismos que vienen investigando el tema, al tiempo que el gobierno argentino pidió que se le aplique una reducción de deuda por ser un “acreedor ambiental”. Al mismo tiempo, hay una agenda regional abierta para evitar que los compromisos climáticos, en donde los países desarrollados naturalmente están más avanzados, terminen siendo una nueva traba para la periferia.

Este lunes, el Global Development Policy Center de la Universidad de Boston junto con la Heinrich Böll Foundation de la Universidad de Londres lanzaron un documento que busca marcar la cancha de cara a la propuesta prometida por el FMI y el Banco Mundial.

 “La mayoría de los países de ingreso medio no cuentan con mecanismos de alivio de deuda. En muchos de estos países, los fondos que se destinan al pago de la deuda pública son más grandes que los gastos en salud y educación. En lugar de destinar recursos a salir de la crisis de una forma sostenible, los países tienen que pagarle a sus acreedores. 

El riesgo es que las economías vulnerables entren a un círculo vicioso en donde la mayor vulnerabilidad climática impacte en el costo del endeudamiento y reduzca el espacio fiscal para desarrollar medidas paliativas. De hecho, la evidencia empírica muestra que el cambio climático ya elevó el costo del endeudamiento para los países vulnerables y se espera que esos efectos se amplifiquen. De modo que los países que no inviertan en medidas paliativas y en desarrollo van a tener incluso menor sustentabilidad de deuda en el futuro”, indica el informe, titulado “Alivio de deuda para una recuperación verde e inclusiva”.

¿Cómo sería un canje verde e inclusivo?

“El G-20 debería invitar a todos los países con riesgo de crisis de deuda a participar en un marco de reestructuración de las deudas basado en las necesidades para hacer frente a la adaptación y la mitigación de cara al cambio climático. Los gobiernos que reciben el alivio de deuda deben alinear sus políticas y presupuestos con la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 y el Acuerdo de París”, sigue el trabajo.

El grado de alivio de deuda puede estar dado por el costo de revertir una vulnerabilidad productiva, como por ejemplo la dependencia de la producción de combustibles fósiles, la mitigación de áreas afectadas y/o necesidad de inversión en educación, infraestructura, salud y agua y saneamiento, por ejemplo.

El informe propone como mecanismo de reestructuración una suerte de nuevos bonos Brady, que en la Argentina se utilizaron para la reestructuración de la deuda externa a fines de los `80 bajo condicionamientos ligados al Consenso de Washington, de la mano de las privatizaciones y la desregulación de la economía. Las operaciones de canje de nuevos bonos “verdes” de menor valor actual en lugar de los bonos viejos emitidos por los países periféricos estarían garantizada por un fondo manejado por el Banco Mundial, que en caso de falta de pago del país se convertiría en el nuevo acreedor del Estado.

Los "condicionamientos" ahora serían otros. Así, los recursos que se liberan por la reducción de pagos de la deuda deberían utilizarse para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible. “Los gobiernos pueden decidir libremente cómo gastar el dinero, siempre que demuestren que van en sentido de la recuperación verde e inclusiva. Además, los organismos internacionales deben incentivar a la participación de los fondos privados en las reestructuraciones de deuda mediante mecanismos regulatorios”, define el documento.

Las tensiones y riesgos

Hay sectores que advierten sobre el riesgo de que la agenda ambiental en manos del FMI, el Banco Mundial y del club de los países más ricos del mundo termine siendo una vía para trabar el desarrollo de los periféricos a partir de, por ejemplo, nuevas barreras paraarancelarias en contra de bienes producidos en economías "no limpias".

En esa línea se encuadra parte de la última declaración conjunta del Consejo Agropecuario del Sur (CAS), integrado por los ministros de Agricultura de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. "Todos los países deben cooperar para la preservación del medio ambiente pero teniendo en cuenta las responsabilidades históricas, así como las capacidades nacionales por su nivel de desarrollo y condición socioeconómica. Los países menos desarrollados son los más susceptibles a los impactos del cambio climático, debido a factores físicos, sociales y económicos. La mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo han tenido su origen en los países desarrollados. Los países que tienen responsabilidad principal, histórica y presente, por la degradación ambiental deberían proveer las herramientas económicas y tecnológicas adecuadas que permitan a los países en desarrollo mejorar la sostenibilidad de su producción", dice esa declaración.

Por Javier Lewkowicz

29 de junio de 2021

Publicado enMedio Ambiente
El Acuerdo de Escazú se hundió sin votación en el congreso de Colombia

Al acabar la legislatura, los congresistas no llegaron a votación para decidir la ratificación del Acuerdo de Escazú.

Pese a que el Acuerdo de Escazú tenía mensaje de urgencia del Gobierno nacional para la ratificación en el Congreso, después de un año de haber sido radicado por el mismo presidente Iván Duque, el proyecto de ley que daba el aval para incluir el pacto en la normativa nacional nunca llegó a votación.

En medio de la ráfaga de proyectos que buscan su aprobación en el Congreso para el final del periodo legislativo el 20 de junio de cada año, el Acuerdo de Escazú llegó sin mayor apoyo. Luego de que los defensores de la iniciativa que protege los derechos ambientales y que fue firmada por Colombia, pidieron programar la votación, se citó una sesión conjunta para el pasado miércoles en la que se proponía finalmente decidir sobre su ratificación.

Sin embargo, ese día las discusiones se extendieron más de lo debido y no fue posible que los congresistas votaran el proyecto. Tanto Paola Holguín como Juan David Vélez, congresistas del Centro Democrático, extendieron su intervención más del tiempo asignado, lo que llevó a que la sesión se cancelara por inicio de Plenaria en el Senado, sin llegar a votación.

El proyecto de Escazú tuvo dos foros en el Congreso para resolver las dudas que se habían presentado, con intervención de ambientalistas y juristas, con el fin de disuadir argumentos como la pérdida de soberanía. Uno de ellos se cumplió en noviembre y otro en el mes de mayo.

Para ese momento, los tiempos ya estaban ajustados para que el proyecto de ratificación cumpliera los cuatro debates necesarios. Ni siquiera se logró cumplir con una primera votación para darle vida al proyecto y se hundió en esas mismas discusiones.

Este domingo 20 de junio se culminó la legislatura por lo que el proceso quedará archivado en los anales del Congreso y será necesario que el Gobierno nacional, único competente, lo vuelva a radicar si tiene intención de que sea ratificado.

Para el senador Antonio Sanguino, uno de los principales impulsores del pacto regional ambiental y ponente en la cámara alta del Congreso, se trató de una maniobra política por parte del partido Centro Democrático para evitar que se votara el proyecto de ratificación.

“Hoy quedó en evidencia la estrategia del Centro Democrático de hundir el Acuerdo de Escazú; un instrumento internacional que no les gustaba porque protegía el ambiente, el territorio y la vida y labor de los defensores ambientales”, aseguró Sanguino el pasado 19 de junio.

Según él, el senador Vélez permitió que se dilatara la sesión del pasado miércoles hasta impedir la votación y las comisiones no citaron sesión para anunciar el proyecto y poder realizar una sesión conjunta de las Comisiones Segundas para este domingo 20 de junio y darle vida a la iniciativa.

“Todas estas maniobras dilatorias y este saboteo han sido permitidos por el presidente Iván Duque que se lavó las manos radicando el proyecto de ratificación con mensaje de urgencia y ha dejado que se hunda por el saboteo de su propia coalición en el Congreso, eso debe quedar claro, el presidente debe dejar de engañar a la comunidad internacional y la ciudadanía diciendo que apoya Escazú y permite estas maniobras,” señaló Sanguino.

Por su parte, el senador Feliciano Valencia también firmante de la ponencia positiva, rechazó los intentos de los Presidente de las Comisiones Segundas de dilatar la discusión y votación del proyecto de ratificación de Escazú y pidió a todos los sectores políticos avanzar en lograr Escazú. “Es momento de abandonar las pretensiones de hundir Escazú sin darle la oportunidad que sea votado y que se demuestre quiénes están a favor y en contra de este Acuerdo”.

El Acuerdo de Escazú, que es el mecanismo regional para el cumplimiento del punto 10 de Río+20 fue firmado por 24 países, entre ellos Colombia, pero hasta el momento solo la mitad lo han ratificado: Argentina y México, los últimos, como ya lo habían hecho Antigua y Barbuda, Bolivia, Ecuador, Guyana, Nicaragua, Panamá, Saint Kiss y Nevis, San Vicente, Granadinas, Santa Lucía y Uruguay.

Publicado enColombia
Sábado, 12 Junio 2021 11:20

Las mejores fotos de naturaleza de 2021

Las mejores fotos de naturaleza de 2021

Son impresionantes las fotografías ganadoras del certamen Nature TTL Photographer of the Year. Este concurso, en sus 8 categorías premiadas, busca dar a conocer la belleza del mundo natural así como los problemas que le rodean.

 

En esta galería de imágenes Cubadebate muestra algunas de las instantáneas ganadoras y finalistas, entre las más de 8000 imágenes que concursaron.

Foto: Thomas Vijayan / Nature TTL.

The World is Going Upside Down
Fotografía ganadora absoluta de la competición y galardonada con el primer premio en la categoría: Animal Behaviour

"Tras pasar unos días en Borneo, esta escena quedó grabada en mi mente. Para tomar esta foto, seleccioné un árbol que estaba en el agua para poder tener un buen reflejo del cielo y sus hojas en el árbol. El agua formó un espejo, haciendo que la imagen pareciera invertida".

Nikon D850 with 8-15mm lens. 1/400th, f/4.5, ISO 5,000.

Foto: Johan Wandrag / Nature TTL.

Fish Caught by Surprise
Fotografía galardonada con el segundo premio en la categoría: Animal Behaviour

"Tomada en Sudáfrica, esta fotografía muestra a un pez en el momento de ser capturado por un cocodrilo. La mirada de sorpresa realmente hizo que esta toma valga la pena para mi".

Canon 7D Mark II with Sigma 150-600mm lens. 1/3,200th, f/8, ISO 400.

Foto: Bencé Maté / Nature TTL.

Dust Bath
Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Animal Behaviour

"Dos cachorros de perro salvaje juegan en el polvo que se levanta del suelo. Los rastreé durante 5 semanas y los fotografié en algunas situaciones fascinantes en Sudáfrica."

Nikon D5 with 200mm lens. 1/1,000th, f/2, ISO 4,000

Foto: Mousam Ray/ Nature TTL.

Floral Bath Tub
Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Animal Behaviour

En la India, los días de otoño son calurosos y húmedos, pero las noches son agradables. Por la mañana, las gotas de rocío se encuentran en el borde de la hierba y las flores, donde a veces se acumula entre los pétalos. Aquí vemos a una hembra de suimanga carmesí refrescándose en el agua que se almacena en el pétalo de una flor de plátano.

Nikon D500 with 300mm lens & 1.4x teleconverter. 1/4000th, f/7.1, ISO 1,600.

Foto: Jay Roode / Nature TTL.

Tree of Life
Fotografía ganadora en la categoría: Paisajes

Suspendido en el tiempo; una sensación de espera impregna este valle donde nada parece haber sucedido durante mil años. La sombra de una antigua acacia se extiende como una mano ennegrecida a los delicados trazos del río Tsauchab; anhelo de la vida que una vez fue.

Canon 5D Mark III with 100-400mm lens. 1/800th, f/9, ISO 250.

Foto: Simon Jenkins / Nature TTL.

Bee Wolf with Honeybee Prey
Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Small World

El lobo europeo de las abejas es una avispa solitaria que depreda sobre la abejas melíferas. En esta imagen se puede ver a la avispa llevándose a su desafortunada presa.

Canon 1DX Mark II with Canon 100-400mm lens. 1/2000th, f/8, ISO 1,000.

Foto: Christian Brockes / Nature TTL.

3… 2… 1… Takeoff!
Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Small World

Un gorgojo de la bellota -Curculio glandium- extendiendo sus alas, listo para despegar.

Canon 5D Mark II with Canon MPE65 lens. 1/125th, f/13, ISO 100.

Foto: Gergo Kartyas / Nature TTL.

Standing Out
Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Under 16

"Esta foto fue tomada durante la última luz del día, en un gran prado en Hungría. La luz dorada iluminó maravillosamente la mariposa y el fondo"

Canon 5D Mark III with Sigma 100-400mm lens. 1/250th, f/7.1, ISO 1,600.

Foto: Raphael Schenker / Nature TTL.

Fight in the Mountains
Fotografía galardonada con el segundo premio en la categoría: Under 16

"Tomé esta foto mientras estaba en una larga caminata en Suiza. Vi cómo el padre de estas dos cabras montesas les enseñaba a luchar."

Canon 5D Mark IV with Canon 100-400mm lens. 1/8,000th, f/5, ISO 1,250.

Foto: Amit Eshel/ Nature TTL.

Snow Monster
Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Wild Portraits

"En febrero de 2020 estaba en la estepa de Mongolia oriental en busca del escurridizo Gato de Pallas. Después de 6 días completos de búsqueda tuvimos la suerte de encontrar a este al acecho de presas en la estepa nevada. El gato estaba cubierto de nieve fresca que lo hizo parecer una criatura desconocida ¡un monstruo de la nieve! El gato de Pallas está catalogado como "Casi Amenazado" en la Lista Roja de la UICN y se cree que está en riesgo debido a la fragmentación de su hábitat, una base de presas en declive y la caza. El estado actual del gato de Pallas pone de relieve su necesidad de protección. Su ecología sigue siendo poco conocida, lo que dificulta el desarrollo de estrategias de conservación. La mayoría de los registros de su ocupación y distribución se encuentran en áreas montañosas, estepas y afloramientos rocosos, lo que sugiere que estos son sus hábitats preferidos. Aproximadamente el 12% del área de distribución de la especie en Mongolia se encuentra dentro de áreas protegidas. Pero la zona esteparia en la que se encuentra la mayor parte de su distribución, está fuera del ámbito de protección".

Canon 1DX Mark II with Canon 200-400mm lens. 1/320th, f/7.1, ISO 200.

Foto: Charl Stols/ Nature TTL.

A Predator’s Playground
Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Wild Portraits

"Por extraño que nos pueda parecer, saltar arriba y abajo sobre un cadáver de jirafa y jugar con la cola de un animal muerto es algo bastante normal para un cachorro de león".

Canon 1DX Mark II with Canon 500mm lens. 1/320th, f/4, ISO 800.

(Tomado de National Geographic España)

Publicado enFotorreportajes
Renee Capozzola de EE.UU es la ganadora del El Concurso de fotografía del Día Mundial de los Océanos de las Naciones Unidas.
Este 8 de junio la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha dado a conocer las fotografías ganadoras del concurso del Día Mundial de los Océanos 2021, fecha que hace un llamado a luchar contra el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y la sobrepesca, que amenazan nuestros océanos y los preciosos recursos que nos brindan.

Los océanos cubren el 70% de la superficie de la Tierra, albergan el 80% de la vida y generan el 50% del oxígeno. Aquí les dejamos algunas de las imágenes ganadores del certamen.

 

Tercer lugar para Henley Spires Reino Unido.

 

Arte fotográfico digital del océano segundo lugar para Brett Stanley de Australia.

 

Christophe Mason-Parker de Reino Unido en el segundo lugar de Paisajes marinos sobre el agua.

 

Jacopo Brunetti de Italia , segundo lugar del concurso de fotografía del Día Mundial de los Océanos de la ONU 2021.

 

Kevin De Vree de Bélgica

 

Marchione Giacome de Italia

 

Arte fotográfico digital del océano Tercer lugar para Renata Romeo de Italia.

 

Hannes Klostermann de Alemania

 

Paisajes marinos sobre el agua, ganadorPawel Zygmunt de Polonia.

Publicado enFotorreportajes
Sábado, 05 Junio 2021 06:43

Negocios contra la naturaleza

Negocios contra la naturaleza

A casi medio siglo de que Naciones Unidas declarara el 5 de junio como Día Mundial del Medio Ambiente –en su primera conferencia sobre Medio Humano en 1972, en Estocolmo– el panorama ambiental global es mucho peor que entonces.

La ONU ya advertía que la devastación del medio ambiente debido a la sobreexplotación y contaminación de ecosistemas en tierra, mar y aire, así como el avance del cambio climático tendría serios impactos sociales y económicos. En décadas posteriores se multiplicó la institucionalidad ambiental a nivel internacional, con más de 500 instancias oficiales, pero no cambió el rumbo.

Al contrario, aparecieron nuevos impactos, como el surgimiento cada vez más frecuente de epidemias y pandemias de origen zoonótico, como la de Covid-19, relacionados a la devastación de ecosistemas, como reconoce la ONU (https://tinyurl.com/vzcsxt8a).

Desde 2009, el Stockholm Resilience Center planteó que existen nueve grandes "límites ecológicos planetarios", cuya transgresión pone en peligro nuestra sobrevivencia. Se refieren al cambio climático, la erosión de la biodiversidad, la acidificación de los mares, el uso de agua dulce, la destrucción de la capa de ozono, la erosión de suelos, la disrupción de los ciclos de fósforo y nitrógeno, la contaminación atmosférica y la contaminación química y por "entidades nuevas", como compuestos de nanotecnología, plásticos, transgénicos y agrotóxicos.

Todos esos límites se han transgredido o están muy cerca de traspasar un umbral mínimo de seguridad. Una revisión de 2015 mostró que en cambio climático, erosión de la biodiversidad, erosión de suelos y alteración de los ciclos de fósforo y nitrógeno la situación es realmente muy grave, pero podría serlo también en otros sobre los que no hay suficientes datos.

Esto no sucedió por falta de conocimiento sobre su impacto, sino pese a ello. Por ejemplo, más de las tres cuartas partes de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que causan el cambio climático fueron emitidas después de 1972. Décadas antes se sabía que los combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón) son el mayor factor de esas emisiones. Cien empresas ligadas a la extracción y producción de esos combustibles (empresas de energía y construcción), la mayoría trasnacionales, son causa de las dos terceras partes de emisiones globales de GEI. Gases que también son causa de la acidificación de los mares.

El sistema alimentario agroindustrial (desde semillas industriales a supermercados) basado en extensos monocultivos, con uso intensivo de maquinaria, semillas híbridas y transgénicas, fertilizantes sintéticos y agrotóxicos, está directamente ligado a la transgresión de límites planetarios: por uso y contaminación de agua dulce (la agricultura industrial usa y contamina 70 por ciento del agua dulce disponible), por disrupción de los ciclos naturales de nitrógeno y fósforo (ambos componentes de los fertilizantes sintéticos), por erosión y pérdida de suelos, por erosión de la biodiversidad agrícola y forestal, por deforestación (más de 70 por ciento de la deforestación global es a causa de la expansión de la frontera agropecuaria industrial), por contaminación con agrotóxicos, plásticos, transgénicos y otras sustancias químicas.

La destrucción de bosques, manglares, humedales y praderas naturales, debida a esas industrias (agropecuaria-alimentaria industrial y de extracción y producción de energía fósil) junto a mineras, megaproyectos viales y urbanización descontrolada, producen una devastación de la biodiversidad sin precedente, que también es origen de enfermedades zoonóticas. Esos ecosistemas son además fundamentales para absorber el exceso de carbono en la atmósfera.

Por ello, Naciones Unidas declaró una Década de la Restauración de Ecosistemas (2021-2030), comenzando este 5 de junio. El reconocimiento de la importancia de ecosistemas como bosques, manglares y humedales, así como la urgencia de su restauración es fundamental. No obstante, las industrias que han provocado su destrucción están en una carrera para hacer nuevos negocios, lo cual aumentará la devastación. La receta se llama ahora "soluciones basadas en la naturaleza". Es una nueva ola de venta de servicios ambientales, de expropiación y privatización de bosques, tierras y territorios, inventando áreas para "secuestrar" carbono, para imponer desde transgénicos a monocultivos y plantaciones de árboles. Intentan acceder a nuevas áreas naturales y territorios, para generar bonos transables en mercados de carbono o "compensaciones por biodiversidad", lo cual también podría conllevar la expulsión de las comunidades que allí viven. Como señala el Movimiento Mundial por los Bosques en su boletín 255 sobre este tema, no son "soluciones", sino despojos basados en la naturaleza (https://tinyurl.com/2wum6kxw).

Los principales actores para la restauración de ecosistemas son las comunidades rurales campesinas e indígenas, que con sus formas de vida los han cuidado e impedido que haya una destrucción aún mayor. Por ello es imprescindible que se respeten todos sus derechos y se les apoye a partir de sus propias formas de organización y de sus decisiones, no de programas externos o para integrarlos a esos negocios que destruirán aún más la naturaleza y a las propias comunidades.

Por Silvia Ribeiro, Investigadora del Grupo ETC

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