Lunes, 20 Septiembre 2021 05:34

Violencias

anderas blancas en el National Mall, cerca del Monumento a Washington. El proyecto de la artista Suzanne Brennan Firstenberg requirió más de 600 mil banderas blancas en miniatura para simbolizar las vidas perdidas por el Covid- 19 en Estados Unidos, donde las vacunas están disponibles para todos de manera gratuita.Foto Afp

Hay más de 670 mil banderitas blancas plantadas alrededor del Monumento de Washington marcando el número de muertes por Covid en Estados Unidos, un total que se incrementa por un promedio de otros mil 900 diarios. El total es ya el equivalente a todos los estadunidenses que murieron en las guerras mayores entre 1900 hasta hoy día.

Una de cada 500 personas en Estados Unidos ya han fallecido por la pandemia, la gran mayoría de manera innecesaria. Se reporta ahora que hospitales en varias regiones del país –en particular donde gobiernan políticos de derecha con poblaciones que favorecen a Trump– ya no tienen cupo con sus unidades de terapia intensiva al cien por ciento por la ola de nuevos contagios severos por gente que ha rehusado ser vacunada. Con ello están rechazando a otros casos severos, desde cáncer a operaciones urgentes y más, causando aún más muertes. Todo esto en un país donde está disponible, gratis y para quien la quiera, la vacuna. O sea, la emergencia de salud pública es por decisión política y desinformación activa, y no por el virus.

Asombra que la derecha –desde senadores y diputados federales a gobernadores y legisladores estatales– ha determinado que la muerte de aquellos que representan es un precio aceptable para ganar sus batallas de poder político. Han promovido la idea de que rechazar las vacunas y otras medidas para mitigar la pandemia incluyendo el uso obligado de cubrebocas y la distancia sana en lugares públicos, son intentos de los demócratas para imponer "controles" sobre la población y declaran que esta disputa es nada menos que la gran y gloriosa defensa de "la libertad". No falta los que afirman que estas medidas sanitarias, junto con intentos de ofrecer apoyos para los afectados por las consecuencias económicas de la pandemia, son parte de un complot "socialista".

Esta violencia política derechista que tiene un saldo de 2 mil vidas cada 24 horas ha sido nutrida e intensificada estos últimos años por Trump y sus cómplices republicanos dentro y ahora fuera de la Casa Blanca a nivel federal, como en diversos estados, con el propósito explícito de intentar frenar y hacer fracasar las principales iniciativas de demócratas y fuerzas progresistas es, en torno al Covid, una misión suicida (o por lo menos homicida).

Esa violencia se manifiesta de manera explícita con políticos armados y declarando guerra contra otros estadunidenses. La diputada federal ultraderechista Marge Green dice en un video publicitario que se dedicara hacer estallar la "agenda socialista" demócrata y se graba apuntado un rifle calibre .50 para disparar contra un coche que tiene pintado la palabra "socialismo", el cual explota (https://twitter.com/i/status/1439225130811539457). El gobernador de Georgia, Brian Kemp, en un video para su relección, se muestra armado, hace estallar un explosivo representando la agenda demócrata detrás de él, y amenaza que él personalmente acorralará con su camioneta y armas a “ ilegales criminales”.

Este tipo de políticos han intercalado los temas del rechazo de regulaciones gubernamentales en base de ciencia, el antiaborto, el derecho incondicional a las armas, la supresión del voto de las minorías y criminalizar a los inmigrantes y no pocos han agregado el veneno del supremacismo blanco, en una amenaza real a la democracia estadunidense; sus aliados más extremistas ya son calificados como la principal "amenaza terrorista" al país.

Y están logrando su objetivo. Una encuesta reciente de CNN revela que casi 80 por ciento de las filas republicanas siguen creyendo en la absoluta mentira de Trump de que perdió la eleccion sólo por fraude. Según ellos, los "enemigos" están invadiendo –tanto estadunidenses como inmigrantes– al país y ante ello llaman a montar una "defensa", incluso armada, de su patria.

La cada vez más extrema derecha en Estados Unidos como en tantos otros países está dispuesta a destruir no sólo el país (para rescatarlo) sino el planeta entero, y por lo tanto, la lucha en su contra ya no es un asunto local o nacional, sino trasnacional.

Childish Gambino. This is America. https://www.youtube.com/watch?v=VYOjWnS4cMY

Rage Against the Machine. Take the Power Back.https://www.youtube.com/watch?v=rMjjsjNBS_4

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Respirar aire contaminado puede afectar a los espermatozoides

Cada vez existe más evidencia de que la crisis climática es también sanitaria. Los estragos más evidentes se están dando en las zonas afectadas por los incendios forestales, donde hay desarrollos urbanos que padecen las consecuencias. Un estudio reciente llevado a cabo en el oeste de Estados Unidos —la región más severamente afectada por los fuegos incontrolables— reveló que, además de la pérdida aplastante de la diversidad biológica, el aire contaminado por humo está afectando la genética de las personas.

Además de ser un peligro para las personas con enfermedades respiratorias, los gases tóxicos están afectando la constitución genética de los espermatozoides humanos. Más aún cuando están en contacto por días y semanas enteras con estas sustancias. Aunque la gente pretende seguir con sus actividades normales —algunos, incluso, saliendo a correr con cubrebocas especializados—, los estragos ya se están manifestando. Estos son algunos de ellos.

Más allá de los pulmones

Como investigadores de química biomolecular y salud ambiental, Luke Montrose y Adam Schuller saben que el aire contaminado está cobrando facturas altas en el bienestar a largo plazo de las personas. Con respecto a los incendios forestales específicamente, realizaron un estudio por parte de Bois State University, en Idaho.

Los resultados evidenciaron lo que ya sabíamos: las partículas diminutas logran colarse y actuar directamente en los pulmones. Sin embargo, el daño no se queda ahí. Por el contrario, se extiende a nivel genético y ataca a los espermatozoides y al sistema nervioso, según escriben en su artículo para The Conversation.

Los científicos se percataron de que el aire contaminado por el humo de incendios es diferente al del smog en las ciudades. En ambos casos, sin embargo, actúa de la misma manera: ralentiza la potencia de los espermatozoides para nadar. Así también, modifican el ADN que transportan dentro de sí. Por esta razón, estos desastres naturales ya están incidiendo a nivel genético en la población afectada.

¿Crisis ecológica y reproductiva?

A Montrose y Schuller les preocupa que, a la larga, el aire contaminado genere una crisis reproductiva en los Estados Unidos. Como los incendios forestales serán cada vez más recurrentes y violentos, lo más probable es que un número cada vez más alto de personas estén expuestas a estas sustancias tóxicas en la atmósfera. Al respirarlas, hay poco que se pueda hacer:

“El impacto potencial de respirar el humo de los incendios forestales solo en los pulmones debería ser lo suficientemente preocupante como para que la gente piense dos veces sobre su nivel de exposición”, escriben en el estudio. “Ahora, estamos viendo el potencial de riesgos adicionales, incluidos los espermatozoides y el cerebro. Otra investigación sugiere conexiones entre el humo de los incendios forestales y la inflamación del corazón y el riesgo de partos prematuros”

Los autores saben que cada vez más personas estarán expuestas a estos daños, ya que el planeta se calienta rápidamente. Como consecuencia del cambio climático antropogénico, las sequías se vuelven más severas. En efecto dominó, los incendios forestales se hacen cada vez más incontenibles. Para ello, los filtros sanitarios de aire ya no serán barrera suficiente si la emergencia climática empeora.

Más aún, el problema se transmitirá de los padres a las generaciones venideras a nivel genético. Ya no sólo tendrán que lidiar con la crisis climática global y los retos que ésta acarreará, sino con condiciones médicas de las que todavía no tenemos nombre. Aunque todavía no existe evidencia concluyente al respecto, es una posibilidad considerable en el futuro cercano.

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Tiburones ballena nadan en el tanque de la Corriente Negra en el Acuario Okinawa Churaumi, Japón. La imagen fue captada en 2013. Foto Ap

La organización internacional, además, alerta en torno al peligro que acecha al dragón de Komodo, en Indonesia

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) informó que 37por ciento de todas las especies de tiburones y rayas se encuentran amenazadas de extinción. Además, alertó del peligro que acecha al mayor lagarto del mundo, el dragón de Komodo, en Indonesia.

La sobrepesca, la degradación o desaparición de sus hábitats naturales y el cambio climático están socavando la supervivencia de tiburones y rayas, se indica en la lista roja de la UICN, que desde 1964 cataloga y ausculta la salud de la biodiversidad del planeta.

La lista roja sirve de alerta para los gobiernos responsables de esa riqueza medioambiental, y de guía para las organizaciones no gubernamentales que la defienden.

El dragón o monstruo de Komodo es un saurio que puede llegar a medir 3 metros y pesar 90 kilogramos. Apenas sobreviven unos mil 400 ejemplares en las costas de Indonesia.

Hay más de 440 especies conocidas de tiburones en los océanos y una gran parte ya está en estado crítico. Algunos ejemplares de especies han dejado de ser detectados hace años.

Otra de las especies en la lista roja es el atún, pero ofrece mejores perspectivas.

De las siete especies de atunes más pescadas, las reservas de cuatro aumentan.

El atún rojo pasó directo de especie "en peligro" a "preocupación menor", una mejoría de tres categorías.

Sin embargo, la organización advierte que "numerosas reservas regionales de atún siguen siendo escasas".

Bruce Collette, presidente del grupo especializado en atunes de la UICN, sostuvo: "Estas evaluaciones son la prueba de que la pesca durable funciona, con beneficios enormes a largo plazo".

La lista roja de la UICN actualizó también el número de especies animales y vegetales que clasifica de forma paciente desde hace más de medio siglo.

De las 138 mil 374 especies clasificadas del planeta están amenazadas 38 mil 543, esto es, 28 por ciento.

La proporción en América Latina es similar.

Los científicos de UICN cuentan con nueve categorías para la lista roja: desde las especies a salvo hasta las que están extintas.

En el Congreso Mundial de la Naturaleza de Marsella, los conservacionistas quisieron, sin embargo, dar señales de esperanza, con la creación de un estatus verde, la otra cara de la moneda, las historias de éxito para salvaguardar la biodiversidad.

Su objetivo será "medir la regeneración de las especies, algo que no se ha hecho hasta ahora" y conocer el impacto de los programas de conservación.

Como la lista roja, el estatus verde tiene nueve categorías.

"Impedir la extinción no es suficiente", destacó en rueda de prensa Molly Grace, coordinadora del grupo de trabajo de la UICN.

El estatus verde arranca con 181 especies evaluadas.

Cóndor californiano

El cóndor californiano, por ejemplo, estaba clasificado como "en peligro crítico" desde los años 1990, pero gracias a programas de reintroducción de especies y a una fuerte protección, ya cuenta con 93 ejemplares adultos. Sin esos esfuerzos habría desaparecido del estado salvaje, indicó la experta.

La UICN, que quiere llegar lo antes posible a la catalogación de al menos 160 mil especies, actualiza al menos dos veces al año su Lista, y los países donde se hallan las más amenazadas saben que esos avisos son como "tarjetas rojas" a su política medioambiental.

"Hay mucha preocupación en el sentido de que si una especie baja un escalón, las inversiones se frenarán", admitió Craig Hilton-Taylor, responsable de la lista roja.

Por eso los Estados miembros de la organización internacional quieren ahora que se ponga en marcha el Estatus Verde.

El trabajo de la UICN, organización de científicos más que de activistas, es de largo alcance. Su estructura, con Estados y organizaciones no gubernamentales presentes por igual, en colegios separados, es muy inusual.

Las decisiones se toman por mayoría simple en cada colegio, lo que significa que debe haber consenso para aprobar una recomendación.

De América Latina sólo seis países tienen representación como tales: Costa Rica, Ecuador, El Salvador, México, Panamá y Perú. Sin embargo, muchos otros tienen presencia a través de agencias oficiales del medio ambiente.

Desde el viernes, también mediante las organizaciones indígenas, que pasan a tener voz y voto en el congreso. De la veintena de organizaciones de pueblos autóctonos, una quincena proviene de América Latina y el Caribe.

Lunes, 06 Septiembre 2021 06:50

El abismo de la autodestrucción

El abismo de la autodestrucción

Si hay algo para lo cual el ser humano ha mostrado gran capacidad, ingenio e innovación, es para la destrucción de sí mismo y, en consecuencia, de su entorno. La gran amenaza de la bomba atómica ha sido sustituida en muy poco tiempo por un amplio espectro de mecanismos que conducen a la catástrofe. En este artículo se enumeran sólo algunos de los más evidentes.

¿Qué ocurrió después de la creación de la bomba atómica? Con el final de la segunda guerra mundial y el inicio de la Guerra Fría, el mundo fue devastado por un descubrimiento terrible y sin precedentes: por primera vez en su historia, el hombre poseía los medios para destruir a toda la humanidad. Filosofía, literatura, arte, política, todo tenía que ver con esta inaudita y nueva realidad. De este modo, más de una generación, incluida la mía, nació y vivió bajo una verdadera espada de Damocles. Como en la película francesa Vite vendute (del año 1953), el homo sapiens debía imaginar su destino semejante al del conductor de camión que transporta una carga de nitroglicerina. Habría bastado un solo bache –en nuestro caso cualquier incidente internacional– para marcar el fin del mundo entero.

El testimonio de Anders

El avión que lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima, bautizado con el nombre de Enola Gay, se convirtió el símbolo de esta responsabilidad terrible. Como un auténtico aprendiz de brujo, el hombre había perdido la capacidad de controlar los instrumentos que tenía en las manos, empujándose hacia el borde del abismo; un paso más allá, y habría borrado su propio planeta. Para limitarnos a un solo testigo, vale la pena escuchar al filósofo alemán Günther Anders, quien, hacia el año 1956, en el primer volumen del ensayo titulado La obsolescencia del hombre, dedicó una sección entera al tema de la bomba “bajo la cual vivimos amenazados”, o, más concretamente, al tema de “nuestra existencia bajo el signo de la bomba”. Un punto de referencia esencial es la frase de Einstein en un mensaje dirigido a los científicos atómicos italianos: “Al final del callejón se vislumbra cada vez más claramente el espectro de la aniquilación total.”

Para Anders, el hombre se enfrentó a un acontecimiento sin precedentes: hasta ese momento –observa el filósofo– nadie había puesto en duda la certeza de que quienes iban a permanecer e iban estar para siempre, sería el ser humano. Con la bomba, sin embargo, la pregunta acerca de si la humanidad seguirá existiendo o no se tornó alarmante, y ya no nos permitió fingir que no escuchábamos a este monstruo que habita en “nosotros”. Sustituyendo a Dios, el hombre moderno adquirió una potestas annihilationis, es decir, la capacidad de una “reducción a la nada”. Ahora podíamos considerarnos como los amos del Apocalipsis: “El infinito somos nosotros. Esto es tan monstruoso, que todos los acontecimientos ocurridos en la historia parecen de menor importancia [...] Aunque anatómicamente inalterados, somos seres pertenecientes a una nueva especie debido al cambio radical de nuestra posición en el cosmos y ante nosotros mismos; seres que se diferencian del tipo de hombre precedente.” Sin embargo, aunque nos convertimos en los Titanes, seguimos siendo “parvenus cósmicos”, usurpadores del Apocalipsis. En efecto, los hombres que ahora son los dueños del infinito no están a la altura de semejante propiedad: “Nosotros, los seres humanos de hoy, somos los primeros en controlar el Apocalipsis, por eso somos también los primeros en sufrir incesantemente su amenaza [...] Ya no somos mortales como individuos, sino como grupo, cuya existencia está sujeta a la anulación”. En definitiva, con su poder de abolir nuestra especie, “la monstruosidad de la bomba nos mantiene con el aliento en suspenso”.

El nuevo rostro de la catástrofe

Hasta aquí finalizamos con Anders. Pero, volviendo al pobre ciudadano de la segunda postguerra, la desconcertante noción acerca de una nueva incertidumbre constituyó durante décadas el telón de fondo de todo proyecto posible, el presupuesto de cualquier visión del futuro. Después, poco a poco, inadvertidamente, el terrible espectro evocado por Einstein desapareció… Con la caída del Muro de Berlín, las increíbles tonterías de Francis Fukuyama, las laceraciones en los Balcanes, las invasión de Irak, el terrorismo religioso, los conflictos locales y los intentos de crear un Estado islámico entre Medio Oriente y África, todo cambió. La angustia por un mundo amenazado por la destrucción nuclear desapareció por completo.

Sin embargo, esto no alivió en absoluto a los desdichados habitantes de la Tierra, sino que su incertidumbre acerca del futuro, si esto fuera posible, se acrecentó. ¿Cómo? Simplemente el miedo cambió de aspecto, el fantasma de la catástrofe mundial tomó un nuevo rostro: el temor de morir por una guerra, lo sustituyó el riesgo de perecer por desastres naturales; la idea de un suicidio nuclear cambio gradualmente por un suicidio ecológico, y así la bomba atómica se convirtió en climática.

Para resumir el proceso de dicha metamorfosis, y para permanecer dentro del panorama japonés, podríamos decir que pasamos del piloto que libera su dispositivo mortal sobre Hiroshima, al diseñador que planea la creación de la central nuclear de Fukushima. Por lo tanto, es la propia figura del desastre la que cambió de signo y, a la vez, de origen, ya que, a partir del año 2000, el exterminio que tememos como especie ya no se percibe como una consecuencia de nuestras capacidades destructivas, sino de las productivas. Hoy es evidente que el primer enemigo de nuestra supervivencia son las nuevas “armas de producción masiva”.

“El asteroide somos nosotros”

En un reciente debate acerca del Futuro, Andri Snaer Magnason volvió sobre esta cuestión, evocando la caída del asteroide que hace 65 millones de años casi destruyó toda la vida en la tierra, liberando en la atmósfera entre 600 y 1000 millones de toneladas de dióxido de carbono. Pues bien, al hombre le bastarán unos sesenta años para que sus automóviles alcancen los mismos niveles, e incluso, si calculamos el conjunto de todas sus actividades, con unos veinte años será suficiente. Moraleja: “El asteroide somos nosotros.” A esto hay que añadir que el sesenta por ciento de todos los mamíferos en la Tierra es ganado, sobre todo cerdos y bovinos, mientras que el treinta y seis por ciento son seres humanos y sólo el cuatro por ciento son animales salvajes: “Lo que antes era un planeta de innegable diversidad, con fauna y plantas silvestres, ahora se ha convertido en un enorme monocultivo. En lugar de aves en libertad, tenemos pollos enjaulados que superan en volumen a todas las demás aves; en vez de leones, búfalos, elefantes y cebras, tenemos bovinos en confinamiento y cerdos que ni siquiera están en granjas, sino en jaulas”. Conclusión: “Son raros los depredadores dominantes en la naturaleza. Usualmente hay millones de herbívoros desplanzándose, y algunos lobos, leones y tigres que se alimentan de su carne. Ahora somos siete mil millones de seres humanos y todos queremos ser el león, tener nuestro kilo de carne. Nunca antes había ocurrido esto en la Tierra. Y, de hecho, es insostenible a largo plazo.”

Esta es la opinión de Magnason. Para aquellos que quieren sentirse todavía peor, Seaspiracy, el documental de Ali Tabrizi distribuido por Netflix, explica cómo la pesca industrial se ha convertido en un medio de devastación marina (con el “daño colateral” que implica la masacra animales no comestibles) y contaminación (gracias a la enorme cantidad de redes de plástico abandonadas en el agua). Nunca lo vamos a repetir lo suficiente: gases de efecto invernadero, deforestación, falta de control demográfico, ganadería desmedida y, en general, violación del equilibrio ecológico (con constantes derrames petroleros y tragedia pandémica), son productos de un arsenal capitalista que está terminando nuestra existencia en el planeta en lugar de la bomba atómica.

La única salida sería aceptar las evidencias que confirman la imposibilidad de sostener de manera rapaz un desarrollo infinito dentro de un sistema finito. Si, inevitablemente, tarde o temprano se derrumbará el mito del crecimiento ilimitado, ¿por qué no prepararse desde ahora para un decrecimiento paulatino, razonado? En este punto, la depredación comercial, tan característica de nuestra especie, sólo puede continuar si se desvía hacia otros ecosistemas. Bienvenida entonces la explotación turística o minera de Marte y de la Luna, como sugirió Hannah Arendt y que puso en marcha Elon Musk. Siempre y cuando la globalización, que sustituyó a la amenaza nuclear, no ponga en peligro la vida de la Tierra.

Valerio Magrelli - Sunday, 05

Traducción de Roberto Bernal.

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Jueves, 02 Septiembre 2021 05:48

Los matices del perdón

Los matices del perdón

Entrevista al psicoanalista Alberto César Cabral

Una mirada psicoanalítica sobre el perdón, sus límites, la culpa y el arrepentimiento.

El perdón estuvo vinculado históricamente a un sentido religioso. Pero también con una posición ética respecto de quien tiene la "autoridad moral" para perdonar y quien tiene la suficiente conciencia ética como para arrepentirse. ¿El perdón es acaso la respuesta más apropiada ante las ofensas o los daños que nos infringe un otro? ¿Qué tiene para decir el psicoanálisis al respecto? Muchos de estos interrogantes son los que trabaja el psicoanalista Alberto César Cabral en su libro El perdón y sus límites. Una aproximación psicoanalítica (Teseo). Cabral es miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina y exdirector del Instituto "Ángel Garma". También autor de Cuestiones en psicoanálisis, entre otros libros.

¿Qué diferencia existe entre el uso cotidiano del término "perdón" y de su concepción psicoanalítica? Cabral señala que hay un uso cotidiano que no ha roto plenamente sus adherencias de origen con el sentido religioso. "Hoy está aceptado que el perdón no existió en todas las épocas ni en todas las culturas. Roma y Grecia no tenían idea de lo que era el perdón como lo entendemos actualmente. Y es claro que las religiones monoteístas tuvieron mucho que ver con modelar las primeras nociones que estuvieron ligadas a la idea del perdón", plantea Cabral. El autor entiende que en los últimos tres siglos se produjo un proceso de secularización progresiva de la noción de perdón que lo fue despojando de sus connotaciones religiosas.

"No hay 'una' concepción psicoanalítica del perdón. Es una cuestión polémica, también entre los analistas. Hay colegas que, a mi modo de ver, reciclan concepciones religiosas del perdón. Lo consideran una 'virtud moral': la decisión de 'no perdonar', entonces, constituiría el testimonio de una elaboración no adecuada del rencor y el odio. Es claro que de ahí se desprende una concepción de la cura que debería desembocar inevitablemente en el perdón, y que lo convierte en objeto de una prescripción, sostenida por la autoridad del analista", señala Cabral. "La aproximación filosófica, ética e incluso la jurídica pecan en muchos momentos de cierto voluntarismo, como si se tratara exclusivamente de la buena voluntad de la víctima, del potencial y de la disposición de amor de la que sería portador como si bastara eso para definir si un agravio, una ofensa pueden o no ser perdonados", agrega.

--¿Qué lugar ocupa la culpa en el perdón de acuerdo a la mirada psicoanalítica?

--Lo podemos pensar en la dupla que forman el victimario y la víctima. Los autores anglosajones hablan del perpetrador y suena impactante. Respecto del ofensor y la víctima, la culpa está del lado del perpetrador, en una mirada convencional, de aquel que cometió la falta sobre el otro. Respecto del perpetrador también se supone que hay un goce también porque hay algo del orden del regodeo de la propia culpabilidad que, en algún punto, exime al sujeto de la posibilidad que le cabe en ver si puede o no enmendar aquello que protagonizó. Si no es así, la posición de culpa, el registro de la culpa por parte del perpetrador puede ser un primer paso en un proceso subjetivo de arrepentimiento, que cuando es realmente eficaz, en realidad lo que supone es un cambio de posición subjetiva por parte del perpetrador de dirigir una mirada distinta sobre el acto que protagonizó sobre la víctima.

--Ya que trae el tema de víctima y victimario y del arrepentimiento, ¿desde qué aspecto del psicoanálisis se puede pensar el pedido de perdón sin arrepentimiento, como muchas veces sucede en la violencia de género, por ejemplo?

--Una escucha psicoanalítica permite discriminar cuánto hay de lo que algunos autores serios y rigurosos del campo de la filosofía y de la ética recortan con mucha claridad descriptivamente del momento del arrepentimiento como un preliminar lógico en el trabajo del perdón. Pero no alcanzan porque son las limitaciones del propio discurso. Así como el discurso psicoanalítico tiene sus límites, lo tienen también otros discursos. El discurso filosófico, el ético, el religioso no alcanzan a dar cuenta, más allá del plano descriptivo, qué es lo que lo que supone lo que ellos llaman un “arrepentimiento genuino”. Entonces, hablan, por ejemplo, de un cambio de corazón, de un renacer del victimario, de una renacer en el amor. Es decir, una serie de frases que, a mi modo de ver, encubren una dificultad para contar con herramientas más rigurosas que permitan dar cuenta de cuándo, por ejemplo, un arrepentimiento es voluntarista, cuándo es hipócrita, cuándo transmite lo que llamamos coloquialmente "lágrimas de cocodrilo" y cuándo, en realidad, el discurso de arrepentimiento por parte del perpetrador tiene una condición de franqueza que logra provocar también en la víctima un cambio de posición subjetiva.

--¿Perdonar implica una renuncia desde el punto de vista subjetivo?

--Sí, y esto no es patrimonio exclusivo de una mirada psicoanalítica. Se acepta en otros ámbitos --y los analistas lo tomamos-- que efectivamente el perdón supone una renuncia por parte de la víctima al deseo de venganza, pero también a los resabios de odio subsistente a la conducta del perpetrador, pero no por una cuestión de buena voluntad sino porque existe en la víctima una voluntad genuina de relanzar el vínculo que fue puesto en jaque en su continuidad por la ofensa perpetrada. Si la posición subjetiva de quien perdona está sostenida en una represión del rencor hacia el victimario, el perdón tendrá un carácter precario, frágil, expuesto a los inevitables retornos de la hostilidad reprimida. Si el trabajo elaborativo desemboca en cambio en un "deseo decidido" (Lacan) de relanzar el vínculo que el accionar del perpetrador puso en jaque (a despecho del rencor subsistente), se abre la posibilidad de un perdón "genuino", no neurótico. En ese sentido, el perdón supone un movimiento más elaborado que las meras disculpas. Cuando uno acepta las disculpas de otro renuncia a la venganza sobre el otro (cuando la aceptación de la disculpa es genuina), pero no necesariamente quien acepta las disculpas de otro está interesado en relanzar el vínculo amoroso, fraterno, amistoso que lo unía previamente con el perpetrador. Están las disculpas, pero se puede no apostar a relanzar el vínculo y mantener las cosas en una suerte de coexistencia pacífica.

--Yendo un poco al título del libro, ¿hay un límite para perdonar? ¿De qué depende?

--Hay una categoría que tiene que ver con lo imperdonable que para mí fue la puerta de entrada a esta problemática porque en la clínica uno puede apreciar con bastante nitidez y con mucha frecuencia que rupturas vinculares precipitadas por situaciones vividas como daños generados por un otro con el que se estaba en relación generan algo del orden de una experiencia subjetiva de que el otro atravesó cierto límite y franqueó cierta barrera. Y en ese punto generan un odio, un rencor que es resistente a los intentos de elaboración del daño sufrido. En otros casos, no, uno puede registrar que el curso del trabajo analítico permite una elaboración de lo que inicialmente se vivió como un daño sufrible y como producto de esa elaboración, la víctima se puede ubicar inicialmente en una posición de "yo a éste no lo perdono, esto fue imperdonable", y puede modificar su posición subjetiva. Esto es algo que para una analista es imposible de ponderar a priori. Es al cabo de intentar procesar analíticamente, elaborativamente el daño sufrido, que se puede llegar o no a acercar a un núcleo de imperdonable. 

01/09/2021

Publicado enSociedad
Liberación de un cóndor andino, en Bolivia; un águila leonada, en Etiopía; una real que se alimenta de animales atropellados en Utah, Estados Unidos, y una arpía y su nido, en Panamá.Foto Ap

Nuevo análisis de datos detectó 30% de las 557 especies en esa situación // En México quedan muy pocas águilas reales, sostiene experto de la UNAM

 

A pesar de algunas historias de éxito de conservación de alto perfil, como el dramático regreso de las poblaciones de águilas calvas en América del Norte, las aves rapaces están en declive en el mundo.

Un nuevo análisis de datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y BirdLife International encontró que 30 por ciento de las 557 especies de rapaces en el mundo se consideran casi amenazadas, vulnerables o en peligro de extinción o crítico; 18 están en peligro crítico de extinción, incluyendo el águila filipina, el buitre encapuchado y el autillo de Annobon, encontraron los investigadores.

Otras especies están en peligro de extinguirse localmente en regiones específicas, lo que significa que es posible que ya no tengan roles críticos como principales depredadores en esos ecosistemas, señaló Gerardo Ceballos, especialista en aves del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México y coautor de un estudio publicado en la revista Proceedings, de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

"El águila real es el ave nacional de México, pero nos quedan muy pocas", destacó. Un censo de 2016 estimó que sólo habían unas 100 parejas reproductoras en el país.

Las águilas arpías alguna vez estuvieron muy extendidas por el sur de México y América Central y del Sur, pero la tala y quema de árboles ha reducido drásticamente su alcance.

De las aves de presa amenazadas que están activas principalmente durante el día, incluida la mayoría de los halcones, águilas y buitres, 54 por ciento estaba disminuyendo en población, según halló el estudio. Lo mismo ocurrió con 47 por ciento de las aves rapaces nocturnas en riesgo, como los búhos.

Eso significa que "los factores que causan el declive no han sido remediados" y esas especies necesitan atención inmediata, sostuvo Jeff Johnson, biólogo de la Universidad del Norte de Texas, que no participó en el estudio.

Pérdida de hábitat, cambio climático y tóxicos

A escala mundial, las mayores amenazas para estas aves son la pérdida de hábitat, el cambio climático y las sustancias tóxicas, señaló Evan Buechley, investigador asociado del Centro Smithsoniano de Aves Migratorias y de la organización sin fines de lucro HawkWatch International que no participó en el estudio.

El insecticida DDT adelgazó las cáscaras de los huevos y diezmó las poblaciones de águilas calvas en América del Norte, lo que llevó a su prohibición en Estados Unidos en 1972. Sin embargo, Buechley explicó que persisten otras amenazas, incluidos los pesticidas para roedores, el plomo en las balas y perdigones de los cazadores. Muchas aves rapaces se alimentan de roedores y animales muertos.

El cóndor andino está disminuyendo debido a la exposición a pesticidas, plomo y otras sustancias tóxicas, indicó Sergio Lambertucci, biólogo de la Universidad Nacional del Comahue en Argentina.

El uso generalizado de un fármaco antinflamatorio en el ganado provocó la rápida disminución de los buitres en el sur de Asia. Las aves murieron después de comer cadáveres, lo que redujo la población de algunas especies 95 por ciento en las décadas pasadas.

En el este de Asia, muchas especies de rapaces son migrantes de larga distancia: se reproducen en el norte de China, Mongolia o Rusia y viajan por la costa este china para pasar los veranos en el sudeste asiático o India.

"Ciertas áreas de la costa verán de 30 a 40 especies durante el pico de migración", resaltó Yang Liu, ecologista de la Universidad Sun Yat-Sen en Guangzhou, que no participó en el estudio.

Sin embargo, el este de China es también la parte más poblada y urbana del país, con fuertes presiones de desarrollo. "Es importante proteger los lugares que son cuellos de botella para la migración, por los que pasan miles de aves", precisó.

De los 4 mil 200 sitios identificados por los grupos conservacionistas como críticos para las especies de aves de rapiña en el mundo, la mayoría "están desprotegidos o cubiertos sólo en parte por áreas protegidas", concluyó Stuart Butchart, científico jefe de BirdLife International en el Reino Unido.

Un estudio de 2018 publicado en la revista Biological Conservation encontró que 52 por ciento de todas las especies de rapaces en el mundo están disminuyendo en población.

Matan en Kabul a 13 militares de EU y al menos 60 civiles afganos

Bombazos y fuego de artillería provocan pánico en las cercanías del aeropuerto // Canadá y países europeos dan por terminada la evacuación

Kabul.The Independent. Bombazos y fuego de artillería cerca de la base aérea británica en las cercanías del aeropuerto de Kabul mataron ayer al menos a 13 uniformados estadunidenses y 60 afganos, incluidas mujeres y niños que buscaban huir del régimen Talibán.

Los atentados suicidas, que fueron reivindicados por Isis, ocurrieron al tiempo que las fuerzas británicas se preparaban para abandonar el hotel Baron, ubicado en el camino al aeropuerto, donde se reunieron afganos desesperados que intentaban escapar en los últimos vuelos de la evacuación.

Imágenes de video mostraban una zanja húmeda a un lado de la barda que rodea el perímetro del aeroupuerto, que quedó llena de cadáveres ensangrentados; y a personas que buscaban entre los muertos a sus seres queridos.

Entre los desaparecidos está Lufthar Hussein Wardak, quien llegó al retén estadunidense con la esperanza de abordar un vuelo para huir.

"Me llamó para decirme que había logrado pasar el retén talibán y que se dirigía al estadunidense", contó su hermana, Meena. "Estaba muy emocionado. No volvimos a escuchar de él. Creímos que la batería de su teléfono se había agotado durante la larga espera. Después un amigo de él nos dijo que hubo una explosión, y ahora tratamos de contactar a los hospitales", relató.

La carnicería siguió a repetidas advertencias de los gobiernos estadunidense y británico, de que la rama local del Isis, conocida como Isis-Khorasan, planeaba un ataque en el aeropuerto a medida que se acerca el plazo límite del presidente estadunidense, Joe Biden, para completar la evacuación de 6 mil soldados internacionales y que vence el martes próximo.

Isis reivindicó el ataque anoche a través de su canal en Telegram y celebró el hecho de que hubiera talibanes entre las víctimas.

Boris Johnson, premier británico, prometió continuar los esfuerzos de evacuación a pesar del "bárbaro" atentado, y agregó que la "inmensa mayoría" de quienes eran elegibles para ser rescatados ya fueron sacados de Afganistán por la Real Fuerza Aérea.

Las explosiones ocurrieron en la entrada del aeropuerto conocida como Puerta Abbey, custodiada por fuerzas estadunidenses, sobre un camino paralelo al canal de aguas negras cerca de la entrada del hotel Baron, que está a unos 274 metros de distancia, y donde la gente hacía fila para que les procesaran sus solicitudes para salir del país.

También hubo repetidas ráfagas de disparos. Estos ataques coordinados hicieron que la multitud y las tropas se hacinaran en un estrecho corredor sobre el camino que no tenía salida.

Entre los 13 muertos estadunidenses hay 12 marines y un médico naval; además, 18 efectivos estadunidenses resultaron heridos, pero no se reportaron víctimas británicas.

Varios testigos dijeron que tras el primer bombazo, los talibanes comenzaron a disparar al aire en un intento de dispersar a la multitud. Esto provocó confusión y más pánico. Algunas personas, incluso quienes estaban heridas, saltaron al canal de aguas negras.

Lo ocurrido hace que de inmediato se cuestione la relación entre el Talibán y otros grupos islamitas con presencia en Afganistán como Isis y Al Qaeda.

Bajo el acuerdo de Doha, que pavimentó el camino hacia el retiro militar occidental, el Talibán supuestamente debe evitar los atentados "terroristas".

Ha habido contactos regulares entre las fuerzas estadunidenses y británicas con los talibanes: tanto con altos funcionarios como con líderes locales. William Burns, director de la CIA, sostuvo pláticas confidenciales con el líder talibán, mulá Abdul Ghani Baradar, a principios de esta semana, sobre temas relacionados con las evacuaciones y la seguridad.

Ha habido numerosas alertas en días pasados, incluida una que presenció The Independent, cuando se reportó que un hombre que llevaba un artefacto explosivo en una bolsa pasó a través de las filas británicas, y se dirigió a un retén estadunidense. A pesar de que había una descripción detallada del sospechoso y se emprendió una intensa búsqueda, el individuo nunca fue encontrado.

Tropas británicas de la Brigada de Asalto 16 y de las fuerzas especiales custodiaban parte del área donde ocurrieron las explosiones. Ellos, y soldados de otros países occidentales estaban siendo remplazados por estadunidenses durante los últimos días, ante la reciente reducción de su presencia militar.

Washington y sus aliados apremiaron ayer a los civiles a que se mantuvieran alejados del aeropuerto, debido a la amenaza de un ataque del Isis.

En los pasados 12 días, los países occidentales han evacuado a cerca de 100 mil personas, en su mayoría afganos que colaboraron con ellos, pero reconocen que miles fueron dejados atrás después de la orden de Biden de retirar a todas las tropas antes del 31 de agosto.

Los últimos días de las evacuaciones aéreas muy probablemente serán usados, sobre todo, para llevarse a las tropas que quedan. Canadá y algunas naciones europeas ya anunciaron que sus vuelos fuera de Afganistán han concluido, al tiempo de que lamentaron públicamente la abrupta retirada ordenada por Biden.

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca

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Los atentados de Kabul refuerzan a los talibanes y a Israel mientras debilitan más a Biden

El golpe terrorista en la capital afgana deja ganadores y perdedores en el escenario internacional. Los atentados llegan en el peor momento para el presidente estadounidense y su menguante prestigio corre el riesgo de desmoronarse completamente. Los ganadores aparentes son Israel y los talibanes, que ven reforzada su posición en la región.

Los atentados del jueves por la tarde contra el aeropuerto de Kabul confirman que la situación en Afganistán no es de vino y rosas sino de una complejidad que va bastante más allá de la reciente victoria talibán, y anuncian que el nuevo teatro tardará en reconducirse si es que llega a reconducirse de una manera satisfactoria y estable en el futuro. 

Los servicios de inteligencia americanos lo habían advertido repetidamente en los últimos días en dos fases, primero diciendo que algo así podía ocurrir y después anunciando abiertamente que un atentado era "muy inminente". Las explosiones por lo tanto no sorprenden y su incidencia sobre el terreno es por el momento incierta, yendo más allá de un serio aviso a los occidentales y a los talibanes. 

La inteligencia americana había señalado como los grupos más peligrosos al Estado Islámico de Jorasán (ISIS-K) y también a Al Qaeda, sobre todo al primero. El miércoles The New York Times estimaba que el Estado Islámico de Jorasán cuenta con hasta 2.000 efectivos en Afganistán, y que a su lado la ideología de los talibanes palidece como demasiado moderada

Estos grupos son de naturaleza muy enigmática y es bastante probable que estén infiltrados en mayor o menor grado, más bien en mayor grado, por servicios de inteligencia foráneos. Recordemos que tanto uno como otro operaron en Siria durante los años más violentos de la guerra civil y que sus operaciones los colocaron durante mucho tiempo junto a la frontera israelí del Golán sirio ocupado. 

No solo no atacaron a Israel, sino que observadores de las Naciones Unidas certificaron que hubo decenas de contactos amistosos entre las fuerzas israelíes y los yihadistas del otro lado de la frontera, llegándose a atender a yihadistas heridos en hospitales israelíes, y trasladándose material, probablemente armas, del lado israelí al sirio. Por aquel tiempo, la televisión siria difundió imágenes de alijos de armamento israelí nuevo en posesión del Estado Islámico.

Eso sin tener en cuenta que tanto el Estado Islámico como Al Qaeda, en su versión del Frente al Nusra, contaron con apoyo logístico, económico y militar directo e indirecto de potencias occidentales y regionales, incluido Israel, durante sus operaciones en Siria.

Se da la circunstancia que las explosiones de Kabul se produjeron solo unas horas antes de la primera reunión entre el Biden y el primer ministro israelí Naftalí Bennett, un encuentro en el que Bennett quería hablar de Irán y eludir la ocupación palestina. A las 18.31 horas, un comunicado de la oficina de prensa del gobierno hebreo comunicó que "debido a los acontecimientos de Afganistán", el encuentro se había aplazado.

The New York Times señaló el miércoles que el Estado Islámico de Jorasán se creó hace seis años por un grupo de talibanes paquistaníes desafectos, y que entre sus tácticas figuran los atentados suicidas, con la amenaza concreta de infiltrarse entre la multitud que desde hace diez días espera la evacuación fuera del aeropuerto de Kabul, tal y como ocurrió el jueves, solo un día después.

La primera consecuencia de los atentados es que debilitan la posición del presidente Biden tanto dentro de EEUU como fuera. Biden, como el partido demócrata, es hoy más débil que ayer y todo indica que esta caída de prestigio podría crecer en los próximos días en beneficio de los republicanos. El veterano analista del Canal 12 hebreo Amnon Abramovich comentó horas después que el tema iraní seguramente seguirá estando en lo más alto de la agenda del encuentro con Bennett, cuando este se produzca. 

Pero Abramovich añadió que es probable que la cuestión palestina caiga de la agenda, lo que sin duda beneficia a Israel, como beneficia a Israel el golpe que han recibido Biden y los demócratas. De hecho, Bennett está haciendo lo posible para no hablar de los palestinos ni con los americanos ni con nadie, ya que su plan, que no esconde, es continuar construyendo en las colonias judías de los territorios ocupados, donde viven encerrados millones de palestinos. En este sentido, Israel es quizás quien más se beneficia con los atentados.

Viendo que Biden pierde y que Israel gana, ¿qué ocurre con los talibanes? La respuesta es que pierden y ganan. Por un lado, el nuevo régimen pierde puesto que muestra que no es capaz de controlar su territorio y que existen organizaciones como el Estado Islámico de Jorasán que son capaces de burlar la seguridad talibán, lo que crea incertidumbre en el país.

Pero por otro lado, los talibanes ganan en la medida en que se han comportado de una manera que puede calificarse de exquisita en relación con la precipitada evacuación de EEUU y sus aliados occidentales, dejando hacer y deshacer a su antojo a los americanos con la evacuación desde el aeropuerto, una actitud que los presenta como responsables.

Además, con los atentados, los talibanes parecen "moderados" al lado del Estado Islámico de Jorasán y por lo tanto los americanos tendrán más necesidad de negociar y pactar con ellos, aunque solo sea para contener a los yihadistas extremos que sin duda querrán exportar la yihad fuera de Afganistán, como ocurrió con los atentados del 11 de septiembre de 2001, algo por lo que no están los talibanes, o eso parece.

 26/08/2021 21:42 Actualizado: 26/08/2021 21:59


La filial afgana del Estado Islámico

¿Qué es ISIS-K, el grupo que se adjudicó el doble atentado en Afganistán?

Los talibanes son rivales del grupo yihadista que Estados Unidos ve como un peligro para la seguridad de los miles de civiles desesperados por huir de Kabul. 

Por Guido Vassallo

Página12

26/08/2021

Los talibanes, que retomaron el poder en Afganistán, mantiene una antigua confrontación con el yihadista Estado Islámico (ISIS), un grupo que en el Pentágono consideran una amenaza para los miles de afganos desesperados por huir de KabulEste jueves dos explosiones causaron al menos 15 muertos y decenas de heridos ante las puertas del aeropuerto de la capital afgana. Apenas se produjo el doble atentado, las sospechas de los sectores de inteligencia estadounidenses apuntaron a la rama regional del ISIS, el grupo Estado Islámico-Khorasan (Isis-K). El propio presidente, Joe Biden, había anticipado días atrás un "riesgo agudo y creciente" de ataque en la zona. 

¿Qué es el Estado Islámico-Khorasan? 

Meses después de que ISIS declarara un califato en Irak y Siria en 2014, un grupo de antiguos talibanes paquistaníes le juraron lealtad y se unieron a otros militantes en Afganistán para formar un capítulo regional. La dirigencia central de ISIS reconoció formalmente al grupo un año después de que se instalara en el nordeste de Afganistán, en las provincias de Kunar, Nangarhar y Nuristán. El grupo también estableció células en otras partes de Pakistán y Afganistán, incluyendo Kabul, según el monitoreo que llevó adelante la ONU. 

En su momento álgido, en 2016, se estima que llegó a tener entre 2.500 y 8.500 combatientes, pero las continuas operaciones antiterroristas por parte del Ejército afgano con apoyo aéreo y de las fuerzas especiales estadounidenses mermó esta cifra a finales de 2019 hasta entre 2.000 y 4.000. Las últimas estimaciones de su fuerza varían de miles de combatientes activos hasta 500, según un informe del Consejo de Seguridad de la ONU divulgado en julio.

"Khorasan" es un nombre histórico de la región que incluye partes de lo que actualmente es Pakistán, Irán, Afganistán y Asia Central, lo que le da a la facción el nombre de ISIS-K. Creen, en resumidas cuentas, que los talibanes no son lo suficientemente devotos del islam y por ese motivo mantuvieron las hostilidades, aún antes del regreso talibán al poder.

¿Qué tipo de ataques realizan? 

El ISIS-K reivindicó algunos de los ataques más salvajes de los últimos años en Afganistán y Pakistán. Masacró civiles en ambos países en mezquitas, santuarios, plazas y hospitales. 

El grupo sunita extremista ha atacado sobre todo a musulmanes que considera herejes, en particular a los chiitas. En agosto de 2019 reivindicó un atentado contra los chiitas en una boda en Kabul, en la que murieron 91 personas. 

Además se sospecha que perpetró en mayo de 2020 en Kabul un atentado que estremeció al mundo. Hombres armados abrieron fuego en la maternidad de un barrio mayoritariamente chiita, donde mataron a 25 personas, entre ellas 16 madres y recién nacidos.

¿Cuál es la relación del Isis-K con los talibanes?

Aunque ambos grupos son militantes islámicos sunitas de línea dura, también son rivales y difieren en campos como religión y estrategia. Cada uno dice ser el verdadero estandarte de la yihad. En una muestra de su enemistad, los comunicados del Isis se refieren a los talibanes como apóstatas.

El ISIS-K se enfrentó a la represión de los talibanes contra sus disidentes y no pudo extender su territorio, tal y como consiguió hacerlo en Irak y Siria. En 2019 el ejército gubernamental afgano, después de operaciones conjuntas con Estados Unidos, anunció que lo derrotó en la provincia de Nangarhar.

Según evaluaciones de la inteligencia de Estados Unidos y de la ONU, el ISIS-K operó desde entonces en gran medida mediante células dormidas en las ciudades para perpetrar ataques de segura repercusión mediática.

¿Cómo recibió el ISIS la victoria talibán?

El Estado Islámico fue muy crítico con el acuerdo del año pasado entre Washington y los talibanes que condujo a un pacto para la retirada de las tropas extranjeras, acusándolos de abandonar la causa yihadista. Luego de la rápida toma de Afganistán por los talibanes, varios grupos yihadistas en el mundo saludaron su regreso, pero no el Isis.

Un documento del Estado Islámico publicado tras la caída de Kabul acusó a los talibanes de traicionar a los yihadistas con el acuerdo con Washington y prometió continuar su lucha, según el SITE Intelligence Group, que monitorea las comunicaciones de grupos militantes.

¿Cuál es la amenaza en el aeropuerto de Kabul?

Funcionarios del gobierno de Estados Unidos y otros países occidentales venían alertando que el aeropuerto de Kabul, con miles de soldados norteamericanos rodeados por multitudes enormes de afganos desesperados por emigrar, estaba amenazado por la fuerza insurgente. 

En los últimos días, aviones de transporte militar salieron de la capital afgana lanzando señuelos, incluidos los diseñados para desviar misiles. La zona también se expone eventualmente a fuego de mortero y a ataques suicidas, según los expertos.

Varios analistas, entre ellos ExTrac, un grupo privado especializado en tratar datos de grupos yihadistas, apunta que el Isis-K detuvo de golpe su actividad hace 12 días. Las filiales del Estado Islámico suelen desaparecer del mapa cuando activan el "modo supervivencia" o cuando preparan un ataque de envergadura, explicó ExTrac.

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Byron Maher Sancho R. Somalo

Los pequeños seres que mantienen la biosfera desaparecen a un ritmo tan poco conocido como frenético. Son la base de multitud de procesos ecosistémicos sin los que la vida desaparecería. El ser humano está detrás de su declive, especialmente con la proliferación de la agricultura industrial intensiva y los productos que esta necesita: los biocidas.

 

Una colmena de Bombus terrestris, el abejorro común, cuesta unos 30 euros en internet. Los humanos los utilizamos para la polinización de cultivos hortofrutícolas en entornos artificiales. Un invernadero de El Ejido, por ejemplo, los necesita. A ellos o a algún tipo de abeja. Se usan sistemáticamente para el cultivo de la mayoría de las hortalizas. Concepción Ornosa, entomóloga de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y especialista en polinizadores, cuenta que ha llegado a encontrarse subespecies italianas en pleno Maresme catalán, “y eso es porque los habían utilizado para polinizar cultivos”. El negocio no debe de ir mal. Se venden cada vez más, según asegura Theo Oberhuber, coordinador de proyectos de Ecologistas en Acción. Como explica, “en el cultivo bajo plástico no cuentan con polinizadores silvestres. O esa función se realiza a mano, con un pincel, o se tienen que comprar”.

Mientras la caja de abejorros llega vía mensajero a El Ejido, un agricultor castellano esparce insecticida con su tractor en campos de Valladolid. La llegada de la llamada revolución verde, en la segunda mitad del siglo XX, trajo consigo un mayor rendimiento agrícola, pero implicó el uso de técnicas y productos para que el vegetal produjese más, y más rápido, sin amenazas ni plagas. A los fertilizantes se les suman los biocidas: herbicidas, fungicidas e insecticidas. Y estos afectan al resto de otros habitantes del campo.

Los más mayores pueden atestiguar que en las siete horas en coche que existen entre el campo vallisoletano y el invernadero almeriense hay algo que ya no ocurre. Antes, faros y parabrisas quedaban impregnados de los cuerpos de gran cantidad de insectos que fallecían por el impacto contra los coches. Hoy, la cantidad es tan pequeña que a menudo no hay que usar ni el agua del limpiaparabrisas.

Apocalipsis micro

Se comparta este último hecho o no, las matemáticas siempre mandan. Un 41% de los insectos está amenazado y podría extinguirse en cuestión de décadas debido a las “dramáticas tasas de disminución de poblaciones”, con un tercio del total en “grave peligro de extinción”. No es que lo diga un estudio en concreto, lo dice el trabajo, publicado en la revista Biological Conservation en 2019, que revisa otros 73 informes sobre la reducción de biomasa de insectos.

Francisco Sánchez-Bayo, ecólogo asentado en la Universidad de Sídney (Australia), es uno de los dos responsables del mencionado informe, un documento que apuntaló las últimas dudas sobre la extinción masiva de insectos actual. “Nuestro estudio es una revisión de todo lo que se ha publicado en los últimos 20 años sobre su declive”. Habla de que aún hay una importante falta de datos en muchos grupos, pero otros se conocen muy bien, especialmente los más visibles, como las mariposas o los escarabajos. Son los que han estudiado, comparando las poblaciones actuales con las de hace medio siglo. Y los resultados son duros: se han dado disminuciones de poblaciones “del 50% o más” en varias especies de mariposas o polillas. En términos humanos, sería el apocalipsis.

La crisis de los insectos se enmarca en la llamada sexta extinción, que engloba a todo el reino animal y vegetal y tiene en la pérdida de ecosistemas, la contaminación, las especies invasoras y el cambio climático sus principales causas. Todas, claro, se concentran en una: la actividad humana.

La crisis es global y las cifras, aterradoras. Entre 1970 y 2016, las poblaciones de especies de vertebrados han disminuido una media del 68%, según señala el informePlaneta Vivo 2020, de WWF. Pero en el reino de los insectos, lo es aún más: “Los insectos tienen una tasa de extinción ocho veces mayor que mamíferos, aves y reptiles”, señala Oberhuber.  Los ejemplos están por doquier. En Alemania, un estudio publicado en la revista científica PLOS alertaba de disminuciones del 75% de la biomasa total de insectos voladores de las áreas protegidas del país. Se había producido en tan solo 27 años, entre 1989 y 2016.

Otra investigación, en este caso firmada por la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas, habla de importantes reducciones de las poblaciones de abejas y mariposas en el continente europeo. Del 37% y el 31%, respectivamente. Como expone la entomóloga de la UCM, “un 46% de las especies de abejorros en Europa están amenazadas”.

Si se quieren ejemplos más cercanos, en el caso español no se puede decir que no se hubiese lanzado la alarma hace tiempo. En 2013, una investigación alertaba de la pérdida para siempre de siete de las 73 especies de la reserva natural de El Regajal-Mar de Antígola, con otras 27 en grave declive. Y en los Pirineos, nueve de las 37 especies de abejorros ya han desaparecido, según investigaciones en las que ha participado la propia Ornosa. En relación a los polinizadores ibéricos, “se estima que el 40% está en peligro de extinción”, señala Oberhuber.

Excrementos perennes

La humanidad no es consciente de lo que es un mundo sin insectos. La entomóloga califica de “inimaginable”un planeta sin ellos. De la desaparición de miles de especies de plantas por la falta de polinizadores a un mundo cubierto de mierda —en el sentido literal de la palabra—, la pérdida de fertilidad del suelo o la extinción de los predadores de los insectos. “Sin ellos, el mundo estaría cubierto de excrementos, porquería, animales muertos y muchas más cosas”, explica el entomólogo de la Universidad de Sídney.

El reciclado de los ecosistemas y la degradación del material orgánico son labores fundamentales de los insectos. Los animales muertos son devorados por ellos tras los carroñeros. Moscas y escarabajos se alimentan de heces y animales en descomposición. Si el ecosistema está sano, no se produce un reciclado como el de Ecoembes: este es total. Su papel como descomponedores fertiliza además los suelos, consumiendo y digiriendo hongos, así como materia vegetal y animal, para descomponerla en sustancias que enriquecen el suelo y proveen de alimento a las plantas.

Otro de sus papeles fundamentales es la polinización. “La mayor parte de las plantas con flores son polinizadas por insectos”, explica Ornosa. Y en su gran mayoría, esta función la realizan las abejas. No hablamos solo de la abeja de la miel. “Se calcula que hay 17.000 especies de abejas —cuatro veces más que mamíferos—, y la melífera es solo una”, continúa la especialista.

Si bien en este grupo de insectos se cuelan algunas mariposas, escarabajos y algunos animales más, incluidos algunos murciélagos, son las abejas las responsables de entre el 90 y el 95% de la polinización. “Tienen unas características morfológicas distintas al resto de animales que les sirven para recolectar néctar y llevarlo a sus nido”, explica la entomóloga, lo que incluye “unos cestitos especiales que las hacen absolutamente únicas”.

Por supuesto, los agricultores se benefician de ellas, ya que la mayoría de los cultivos dependen de los polinizadores. Como explica el especialista de Ecologistas en Acción, “sin ellos no vas a poder comer manzanas o se van a encarecer muchísimo porque dependerán de una polinización artificial o a mano, con su coste”.

La base de la cadena

“No nos damos cuenta de que son fundamentales para los ecosistemas”, cuenta Sánchez-Bayo. Desde las antípodas enumera las cadenas tróficas que se romperían: el 60% de los pájaros depende de los insectos porque son su alimento. A ello hay que sumarle, entre otros grupos, sapos, lagartos y la mitad de los peces del planeta, con larvas de insectos como alimento. “Incluso mamíferos: erizos, osos hormigueros, murciélagos… Eliminarlos supone que todos estos animales desaparezcan”.

Es algo que ya está pasando. Un estudio publicado en Nature asociaba directamente el uso de pesticidas neonicotinoides con el declive de las aves en Holanda. Es una cadena que ni siquiera alcanzamos a imaginar dónde acaba, y es global. Como señala Ornosa, “no hay red ecológica donde los insectos no estén representados en todos los niveles”.

Las causas de este desastre son conocidas. Solo el 2% de los insectos tienen efectos ‘negativos’ para el ser humano, pero la búsqueda de su eliminación abarca mucho más. Yolanda Picó, química e investigadora de la Universitat de València y especialista en toxicidad de los biocidas, explica que, en general, estas sustancias son compuestos diseñados para eliminar seres vivos. Sin embargo, “digamos que no son tan selectivos y, si eliminan a un insecto, probablemente eliminen también toda una serie de insectos beneficiosos”.

Desde Sídney, Francisco Sánchez-Bayo pone el foco en que un nueve de cada diez biocidas no son un problema, pero el restante 10% “se utiliza de continuo y en todas partes: las compañías los promueven y dan incentivos a los agricultores para quelos sigan usando”. De hecho, cada año es peor. “Los insectos crean resistencias y hay que añadir cada vez más sustancias”, explica Picó, quien no comparte el dictamen del entomólogo sobre ese 10%: “El problema está en todos, se han diseñado para eso”.

La especialista asegura, sin embargo, que se ha mejorado mucho en la Unión Europea. “Hace unos años se hizo un cribado de todos los pesticidas que se utilizaban para eliminar los más tóxicos y se prohibieron muchos”. Es el caso de la atrazina o muchos neonicotinoides, sustancias que afectan al sistema nervioso central, causando parálisis en el animal.

Tóxicos y lobbies

La concienciación sobre la desaparición de las abejas llevó a que en 2013 la UE comenzara a limitar neonicotinoides como la clotianidina, el imidacloprid y el tiametoxams, insecticidas utilizados en 140 tipos de cosechas por todo el mundo, ampliando su prohibición en 2018 a todo cultivo al aire libre. Sin embargo, en junio el Parlamento Europeo aprobó una resolución que pedía una nueva evaluación científica y consideraba que la evaluación del riesgo del imidacloprid había sido “deficiente”.

“En principio, la legislación es estricta y se sigue, pero cuando más dinero tienes más capacidad tienes para realizar estudios y para presentarlos de una manera adecuada, y ahí existe una cierta capacidad de lobby [de la industria]”, apunta la química.

El Europarlamento también recordaba que varios estudios habían catalogado el imidacloprid “como una sustancia tóxica para la reproducción y un alterador endocrino que puede afectar negativamente al corazón, el riñón, la tiroides y el cerebro y puede provocar síntomas neurológicos, como insuficiencia respiratoria y la muerte”. Precisamente, ese mismo mes tenía lugar un debate sobre la propuesta de utilizarlo para acabar con los parásitos de los salmones en las piscifactorías de Gran Bretaña. “Habrán hecho estudios y las compañías dijeron que no era peligroso para los peces porque tenía solo cierto nivel de toxicidad. Pero claro, en el agua no solo están los salmones”, añade Sánchez-Bayo.

Las dos grandes amenazas, para Theo Oberhuber, están ligadas a la actividad agraria. Además de los biocidas, señala los cambios de uso del suelo y la continua pérdida de hábitats por la expansión agrícola, que deja sin su espacio a insectos que han evolucionado para adaptarse a medios concretos. “La agricultura, con las famosas concentraciones parcelarias, se ha ido intensificando y ha supuesto la destrucción de hábitats de muchas especies”. Por su parte, Sánchez-Bayo añade que “la agricultura intensiva supone la deforestación de bosques originales y zonas arbustivas”, remarcando que la tala masiva para macroexplotaciones intensivas en países como Brasil, Indonesia o varias naciones tropicales africanas supone la causa fundamental en el ecocidio de los insectos en dichos lugares.

Además, junto a las especies invasoras transportadas por el ser humano, que desequilibran los ecosistemas, el cambio climático se suma al cóctel, favoreciendo la proliferación de algunas “especies plaga”. “En los bosques, en concreto, se ha demostrado que les afecta mucho la falta de humedad. Con el calentamiento se evapora del suelo y muchas de las larvas que viven allí mueren”, explica a El Salto el entomólogo.

Modelo agrario

Hecho el diagnóstico, faltan soluciones. Theo Oberhuber incide en la necesidad de cambiar el modelo agrario y favorecer una transición a una agricultura más ecológica, que limite al máximo el uso de fitosanitarios: “Hay que explicar a los agricultores que, en el fondo, son prisioneros de esos productos porque cada vez tienen que echar más”, dice, algo que también ocurre con los fertilizantes.

Picó, por su parte, insiste en aplicar mejor los productos, un mayor control de las sustancias permitidas y el uso de sustancias más dirigidas a una plaga en concreto y que sean menos tóxicas para el resto. “Hay productos muy prometedores, pero están en una fase experimental o no se han generalizado entre los agricultores”, apunta. El cumplimiento y la ampliación de normativas que mejoren la situación, tales como no fumigar en periodos de floración, también son claves para la investigadora.

Incidiendo en que lo principal es controlar el uso de biocidas y promover una agricultura más sostenible, Ornosa habla de restaurar la flora autóctona. “No hay que quitar las malas hierbas de las ciudades, que en realidad no lo son, sino que son la flora autóctona; hay cantidad de seres que las utilizan”.

Sánchez-Bayo, por su parte, apuesta por el control integrado de plagas, como se conoce al uso de métodos naturales para prevenirlas. “Hay que utilizar las especies naturales depredadoras de estos insectos, así como los parásitos, para controlar las plagas”, afirma. “Son cosas que se conocen bastante bien en muchos casos, pero hay que implementarlas”.

Existen además soluciones más simples. Como plantea Oberhuber, “hay cosas superfáciles; por ejemplo, en los años 60 las cunetas y los terrenos cercanos a las carreteras eran silvestres y una zona con una altísima densidad de plantas silvestres. Al final son muchas hectáreas, y todo eso ha desaparecido”. Es una solución que se está implantando en Alemania.  

También en el entorno urbano hay opciones, como la iniciativa holandesa de plantar especies silvestres sobre las marquesinas de autobús. Favorecer especies autóctonas en la jardinería de las ciudades en vez de plantas ajenas al medio en concreto, “algo que además cuenta con un presupuesto importante”, recuerda Oberhuber, ayudaría asimismo a incrementar la biomasa de insectos de pueblos y ciudades. Y volviendo al campo, la implantación de zonas arbustivas o silvestres en los lindes de los cultivos sería un paso de gigante, explica.

Por último, Francisco Sánchez Bayo lanza un mensaje: “Somos consumidores y como tal tenemos que exigir que los productos que compramos utilizan el mínimo de pesticidas”. Ahora, a trabajar.

Por Pablo Rivas

@PabloRCebo

21 ago 2021 06:00

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El drama de los migrantes que buscan llegar a Europa por mar en frágiles gomones, una postal que se repite.. Imagen: AFP

Salió con 54 personas y solo 7 quedaron vivos

Partieron rumbo a España pero terminaron en Mauritania. La mayoría de quienes iban en el gomón fueron muriendo de sed y hambre, primero los niños y luego las mujeres.

 

"Se morían poco a poco. Primero los niños y luego las mujeres". Uno de los siete supervivientes de un bote inflable que partió del Sahara con 54 personas y navegó 13 días a la deriva antes de acabar en una playa de Mauritania relata la última tragedia de la ruta migratoria a las islas Canarias, en España, la más peligrosa de África.

Desde un centro de detención de migrantes en Mauritania, Moussa (el nombre ficticio que da para no revelar su identidad) rememoró este martes al teléfono su "infierno" de casi dos semanas a bordo de una barca semirrígida, esas a las que se tragan las olas en cuanto el mar se encrespa.

Su caso ha sido una excepción, relata a Efe Helena Maleno, portavoz de la ONG Caminando Fronteras, la interlocutora de Moussa y que ha visto desaparecer decenas de botes neumáticos a poco de partir.

Helena es además testigo de cómo este tipo de embarcaciones están aumentando en la ruta canaria, lo que agrava más aún su peligrosidad. "1.000 kilómetros. Es la primera vez que vemos que una zodiac aguanta tanto", dice.

Pero al aguante del bote de Moussa no acompañó el de sus tripulantes, que fueron muriendo de sed y hambre a medida que pasaban los días, a pesar de la ayuda de algunos pescadores marroquíes con los que se iban cruzando. Les daban, recuerda este guineano, dos o tres botellas de agua para 54 personas. No era suficiente.

Dos hermanos sobreviven juntos

Desde un puesto policial de Nuadibú, en Mauritania, un agotado Moussa usa para hablar con Helena un móvil prestado por un vecino de la zona, que se acerca a darles comida cada día. Allí está con otros tres compañeros de viaje: dos malienses hermanos y un senegalés. Los otros tres supervivientes se recuperan en el hospital.

Su pesadilla empezó un 3 de agosto, cuando esas 54 personas, mayormente de Guinea Conakry, Senegal, Costa de Marfil y Mali, se subieron cerca de El Alaiún (Sahara Occidental) a una barca frágil, construida para albergar muchas menos y con la intención de recorrer unos 125 kilómetros hasta la isla de Fuerteventura (Canarias).

Al día y medio de partir, se quedaron sin combustible. No estaban lejos de la costa y se iban cruzando con pescadores, pero ninguno, cree Helena, llamó a las autoridades para avisar de la barca a la deriva.

El bote continuó entonces su ruta hacia el sur llevado por el mar y la falta de agua y comida empezó a hacer estragos. Sus tripulantes iban muriendo "poco a poco", explica Moussa. Primero los niños (había tres) y luego las mujeres. De las diez que viajaban en el bote solo sobrevivió una, ahora en un hospital de Nuadibú.

"La gente se quedaba como dormida y moría, otros se tiraban al mar", revive Moussa, y recuerda cómo finalmente, 13 días después, el capricho de las corrientes llevó a la barca a una playa mauritana. Al llegar a la costa, murieron otras tres personas.

Al oeste, 4.500 kilómetros de agua

La barca de Moussa podría haber tenido un desenlace aún peor. El mar podría haberlos llevado hacia adentro, donde les esperaban al oeste 4.500 kilómetros de océano Atlántico. De hecho, este año ya van dos botes que llegan medio destrozados a Trinidad y Tobago con cadáveres a bordo. A la mayoría se los traga el mar.

Ahora, Moussa tiene miedo de que lo deporten y lo dejen en medio del desierto en la frontera con Mali, como suelen hacer las autoridades mauritanas cuando tienen constancia de migrantes de esa nacionalidad.

"Prometeme que no me van a llevar al desierto", implora al teléfono prestado a Helena, quien reclama a Mauritania un trato más benevolente para estos náufragos. "Pedimos a las autoridades mauritanas que no los sometan a un procedimiento de expulsión, sobre todo a estas víctimas de tragedias. Están destrozadas".

De la historia de Moussa, Helena saca otra reflexión. Cree que ninguno de esos pescadores que asistieron a los emigrantes avisó a las autoridades marroquíes. Tienen, dice, miedo a hacerlo. "Les pido que informen. Se pueden evitar tragedias. No tienen que tener miedo, lo importante es salvar vidas".

Helena no para de recibir llamadas de familiares de las mujeres que iban en la balsa. Esperaban saber de ellas el 4 de agosto tras una travesía prevista de 24 horas a Canarias, pero las noticias nunca llegaron.

Lo peor está por llegar

Si 2020 fue un año histórico en cuanto a repunte de llegada de emigrantes a Canarias, 2021 está doblando sus cifras. Hasta el 1 de agosto, ya se contaban 7.531 personas, frente a las 3.185 del año anterior.

Y lo peor está por venir. A partir de finales de septiembre, cuando el Atlántico se calma un poco y los vientos Alíseos acompañan, las pateras se multiplican.

A Helena le preocupan especialmente dos cosas: la emigración de marroquíes, que el año pasado aumentó de manera exponencial, y los botes como el de Moussa.

"Hemos visto un aumento de las balsas neumáticas en el Atlántico, que antes no se daban", avisa. Lo ha podido comprobar en su piel Moussa y con lo vivido ya no quiere volver a intentarlo. "Yo solo quiero volver a Guinea. Quiero ver a mi mujer y a mis hijos".

Por María Traspaderne

18/08/2021

Publicado enInternacional
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