Carteles que promueven el distanciamiento físico y el uso de mascarillas en las calles de Bogotá (Colombia). Foto: EFE/ Carlos Ortega

La informamción sobre la nueva variante es escasa pero la lección de 2020 es que hay que anticiparse y hacer que se cumplan las medidas de precaución en vez de esperar a que se desarrollen los acontecimientos

 

Una montaña rusa de emociones. Probablemente esa sea la mejor descripción de las últimas semanas en el Reino Unido, con el gobierno oscilando desde el permiso para las ‘burbujas’ en Navidad hasta la cancelación total de las fiestas, y el virus generando una nueva variante semanas después de la aprobación de una vacuna eficaz. Hay quien argumenta que los virus mutan todo el tiempo y que no hay nada de qué preocuparse con la última variante. Otros dicen que es motivo de pánico. La verdad debe de estar en algún punto entre los dos.

La información sobre la nueva variante es escasa pero la lección de 2020 es que hay que anticiparse y hacer que se cumplan las medidas de precaución en vez de esperar a que se desarrollen los acontecimientos. En primavera, el gobierno retrasó un confinamiento que habría reducido la tasa de mortalidad y Reino Unido aprendió, por las malas, que antes que esperar y observar habría sido mejor evitar el desastre en gestación. Como dijo la primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, cuando ves un tren que va hacia ti a toda velocidad, ¿esperas a ver si te atropella o reaccionas rápidamente para evitar el choque?

Tres aspectos que preocupan

A los científicos les preocupan específicamente tres aspectos de la nueva variante. El primero: ¿se extiende más rápidamente, dificultando así su erradicación? Según el Grupo Asesor sobre Amenazas de Virus Respiratorios Nuevos y Emergentes (Nervtag, en sus siglas en inglés), la variante de la COVID-19 que parece haber surgido en el sudeste de Inglaterra es hasta un 70% más contagiosa. También preocupa que esta variante pueda contagiarse con mayor facilidad entre los niños, aunque no hay pruebas contundentes sobre eso. Hasta ahora, los niños más pequeños no han contagiado en la misma medida que los niños mayores y los adultos. Si su capacidad de contagiar a otros aumenta con esta variante, habrá que tomar un nuevo montón de decisiones sobre cómo reabrir los colegios, de forma segura, en el año que comienza.

Pero el hecho de que el virus se propague más rápidamente no tiene por qué significar que sea peor para la salud. Tampoco hay pruebas de una mayor tasa de hospitalización entre los que dan positivo. Además, los científicos son optimistas sobre la eficacia de las vacunas desarrolladas con esta variante, ahora que muchas personas se están preguntando si la nueva mutación podría eludir nuestra reacción inmune o representar un problema para esas vacunas. También es probable que con la tecnología ya disponible para producir vacunas exitosas contra la COVID-19, los científicos puedan adaptarlas para ajustarlas a los cambios de la variante.

Pese al miedo y a las dudas generadas con esta nueva situación, todavía hay razones para el optimismo. Pocos habían imaginado que para finales de 2020 ya tendríamos al menos tres vacunas eficaces y seguras contra la COVID-19. La vacuna de Pfizer se administra desde hace casi un mes en el Reino Unido; la de Moderna ya está siendo utilizada en Estados Unidos; y la de AstraZeneca no está muy lejos. Ahora tenemos las pruebas PCR, las pruebas rápidas que dan resultados en minutos, y las pruebas de anticuerpos, además de algunos tratamientos que han hecho que las tasas de supervivencia sean hoy mucho mejores que hace unos meses.

Sabemos que las vacunas pueden hacer que las personas contagiadas de la COVID-19 no desarrollen síntomas graves pero aún no sabemos si también evitarán que las personas vacunadas contagien a otras. Tampoco sabemos cuánto tiempo durará la protección de las vacunas ni si los gobiernos deberán programar campañas anuales de vacunación para toda la población, como ocurre con la gripe. Para generar la inmunidad de manada habrá que vacunar a un porcentaje de entre el 80% y el 90% de la población, una tarea gigantesca incluso en tiempos normales.

La culpa de esta nueva variante

El problema principal es que se trata de un virus al que le gusta saltar de una especie a otra. Lo hizo en Dinamarca, pasando de los humanos a los visones y viceversa. Cuanto más circula el virus, más probable es la aparición de mutaciones y variantes, lo que dificulta su erradicación. En parte, la culpa de esta nueva variante la tienen los que se oponían a las medidas de confinamiento con el argumento de que dejar que el virus corriera libremente entre los jóvenes, protegiendo a los vulnerables, permitiría la creación de esa inmunidad de grupo. Lo que no tuvieron en cuenta es que eso también favorecería el surgimiento de variantes. A menos que lo erradiquemos, lo más probable es que el virus mute aún más, lo que podría provocar segundos contagios o hacer que nuestras vacunas actuales pierdan su eficacia.

Una estrategia proactiva

Ahora está más claro que nunca por qué necesitamos una estrategia proactiva para erradicar por completo a la COVID-19. En muchas ocasiones el gobierno se ha retrasado y ha dudado, reaccionando ante los brotes en vez de tratando de evitarlos. Mientras el Reino Unido duda si suspender o no los viajes internacionales, las prohibiciones de vuelos impuestas por otros países europeos demuestran que ellos sí están perfectamente dispuestos a actuar para controlar la propagación de esta variante.

Ya no basta con aplanar la curva o con tratar a la COVID-19 como una gripe anual. Limitarse a eso agotará nuestros servicios sanitarios y devastará nuestra economía y nuestra sociedad. El modelo de convivir con el virus y permitir que se extienda entre la población ha fracasado. Incluso Suecia, que en otro momento fue elogiada por algunos como un modelo para evitar medidas drásticas, se ha visto paralizada por los brotes, se ha quedado sin camas de hospital y ha pedido ayuda a sus vecinos escandinavos.

¿Qué implica entonces esto para todos nosotros? Mientras los científicos siguen recogiendo la información y asesorando a los gobiernos sobre la mejor manera de actuar, cada uno de nosotros debería centrarse en cómo evitar contagiarnos y transmitir el virus a los demás. Tenemos que aprender maneras de vivir con restricciones y de una forma sostenible para los oscuros meses de invierno que nos quedan por delante. Es muy simple: evitar los lugares cerrados, mal ventilados y abarrotados; no entrar en la casa de otras personas; mantener las distancias; reunirse al aire libre; usar protección facial en el transporte público y en las tiendas; y pasarse de precavidos.

No escuchen a quienes dicen que la COVID-19 no es gran cosa o sugieren soluciones fáciles y remedios milagrosos. Que las directrices del gobierno permitan un comportamiento irresponsable, o que la aplicación de la ley sea laxa, no quiere decir que ese comportamiento sea seguro. En ausencia de un liderazgo fuerte y eficaz, se nos ha dejado a cada uno en una posición de responsabilidad individual: cuídense a sí mismos, a sus seres queridos y a su comunidad, y recuerden que las personas mayores y vulnerables corren mayores riesgo de morir pero que los jóvenes también pueden enfermar gravemente. Este no es el momento de jugar a la ruleta rusa con su salud.

Por Devi Sridhar

24 de diciembre de 2020 22:48h

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Reino Unido alerta sobre otra cepa de coronavirus proveniente de Sudáfrica

Las autoridades señalan que es "altamente preocupante" por ser "más contagiosa" que la hallada en el propio territorio

Las autoridades británicas identificaron dos casos de otra nueva cepa de coronavirus, procedentes de Sudáfrica, "altamente preocupante" por ser "más contagiosa" que la hallada en su territorio días atrás.

"Esta nueva variante es altamente preocupante, porque es más contagiosa y parece haber mutado más que la nueva variante que fue identificada en Reino Unido", declaró el ministro de Salud, Matt Hancock.

El funcionario pidió que cualquier persona que haya estado en Sudáfrica o en "contacto estrecho" con alguien que estuvo allí estas dos últimas semanas tiene que ponerse "inmediatamente en cuarentena" y anunció restricciones de viajes al país africano.

Por otro lado, las mercaderías y pasajeros procedentes de territorio británico comenzaron a arribar este miércoles a las costas francesas luego de que Francia abriera su frontera tras un cierre de dos días por otra mutación de coronavirus que mantuvo aislado al Reino Unido y varados a miles de camioneros, generando temores de desabastecimiento.

Autoridades advirtieron que la normalización del tránsito de mercaderías y personas podría llevar varios días, y la compañía aérea alemana Lufthansa envió un vuelo especial de carga con 80 toneladas de frutas, vegetales y otros alimentos perecederos al Reino Unido para evitar la temida escasez de alimentos hasta que se termine de resolver la situación.

Un acuerdo alcanzado en la noche del martes que permite que camioneros y pasajeros que tengan un test negativo de coronavirus crucen a Francia por el Canal de la Mancha trajo algo de alivio, luego de que el país cerrara sus fronteras a los camiones procedentes del Reino Unido el domingo pasado para impedir la llegada de la nueva cepa del coronavirus.

El Brexit

Pero muchos advertían que el caos vivido estos días era un anticipo del que podría experimentar el Reino Unido si no llega a un acuerdo de libre comercio de última hora con la Unión Europea (UE) antes del 31 de enero, cuando termina el plazo que ambos se dieron para lograrlo luego de que el país abandonara el bloque, en enero pasado.

Un primer ferry con camiones y autos atracó en el puerto francés de Calais este miércoles antes del amanecer luego de haber salido del puerto inglés de Dover, y trenes de carga y con autos particulares también fueron autorizados a cruzar al continente por el túnel que pasa por debajo del Canal de la Mancha.

Medio centenar de países suspendieron las conexiones con Reino Unido a partir del domingo pasado, un día después de que el primer ministro británico, Boris Johnson, anunciara que la nueva variante era responsable de un aumento de los casos de coronavirus en Londres y el sureste de Inglaterra. Holanda, Bélgica y Bulgaria relajaron en las últimas horas las restricciones de viaje impuestas al Reino Unido, pero la mayoría de los demás países aún las mantenían.

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La propiedad intelectual farmacéutica y su amenaza para la salud pública

Industria farmacéutica: rentabilidad por encima de la salud pública

 

La gran pandemia de nuestro siglo ha provocado una crisis de salud pública sin precedentes, evidenciando radicalmente problemas estructurales inherentes a la sociedad capitalista.[1]

Una de sus muchas consecuencias es que discursos y reivindicaciones hasta el momento minoritarias hayan llegado con fuerza al debate público. Defensores del ecosocialismo como Rob Wallace, Andreas Malm o Mike Davis,  han ganado visibilidad a través de publicaciones o actualizaciones de sus escritos, reafirmando la relación entre las pandemias que acosan a la humanidad en los últimos años y el sistema de producción global capitalista.[2]

Otra de estas luchas, a la que antaño apenas dábamos espacio en la agenda pública, es la lucha por el acceso justo a la innovación farmacéutica, especialmente a medicamentos y vacunas. Actualmente nos encontramos en un momento crucial, en el que varias vacunas están a punto de empezar a utilizarse. El Reino Unido se convirtió en el primer país en autorizar la vacuna de Pfizer / BioNTech, y también el primero en empezar a vacunar. A pesar de ello, aún queda mucho trabajo por hacer antes del previsible control de la pandemia mediante la vacunación.

Mascarillas, respiradores, pruebas de detección, fármacos como Remdesivir o vacunas que aún se hallan en fase III se han convertido en mercancías de especulación rápida, y cabe esperar que así siga, como mínimo, hasta alcanzar la preciada inmunidad colectiva. El afán por asegurar el suministro de vacunas ha empujado a los países ricos a acaparar más del 50% de las compras anticipadas de las vacunas no autorizadas, y según la organización británica Global Justice Now, el 80% de las vacunas que podrá elaborar Pfizer para el año 2021 están comprometidas para países ricos, cuando estos estados solo representan el 14% de la población mundial. Recientemente la OPS ha denunciado que, para los países latinoamericanos, la vacunación del 20% de su población supondría cuadruplicar el presupuesto actual en vacunas, mientras que vacunar al 100% de la población conllevaría un gasto 12 veces mayor. El egoísmo y la competitividad que caracterizan el sistema han quedado al descubierto.

Por su parte, la Unión Europea ha pasado de un “nacionalismo de un solo país” en la primera ola, a un “nacionalismo europeo”, comprando millones de dosis de vacunas a través de contratos opacos, condenando a los países empobrecidos a listas de espera y problemas de desabastecimiento graves.

Salud pública y acceso a medicamentos en la era de las patentes

David Harvey acuñó el concepto ‘acumulación por desposesión’ para denominar el proceso de mercantilización de bienes comunes que los adeptos a la teoría neoliberal promocionan desde finales del siglo XX. Por supuesto, el conocimiento científico médico, que por definición es un recurso que por su naturaleza indivisible e inmaterial, y cuya replicación y distribución forma parte claramente del interés público, sufrió su propio proceso de privatización en los años 1980. Coincidiendo con el auge del neoliberalismo, se multiplicaron a lo largo del mundo las leyes relacionadas con los derechos de propiedad intelectual. Daniel Bensaïd, recuperando a James Boyle, llamó a este proceso “los nuevos cercamientos”, comparándolo con las expropiaciones de los bienes comunales durante la acumulación originaria del capital.[3]

Quizá la más famosa, y la que más impacto tuvo para la industria farmacéutica, sea la ley Bayh-Dole (1980), que autorizó a instituciones financiadas con fondos públicos a patentar sus investigaciones, algo prohibido previamente, con lo que el contribuyente se movilizaba económicamente dos veces: como contribuyente y como inversor.[4]

Este proceso de privatización de la propiedad intelectual cristaliza a nivel internacional con las sucesivas rondas del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), que terminan con el Acuerdo de Marrakech de 1994. Este acuerdo significó la conversión del GATT, fundado en 1947, en la Organización Mundial de Comercio (OMC), nacida el 1 de enero de 1995. Supuso una reforma radical del sistema global de intercambio, con una consecuente liberalización enmarcada en el proceso de  globalización. La creación de la OMC supuso también una profundización de la desigualdad Norte-Sur global, ya que leyes que beneficiaban a los países ricos tuvieron que ser aceptadas por los países más desfavorecidos como requisito para poder participar en la OMC.

En este mismo acuerdo se incluye el anexo 1C, o Acuerdo sobre los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (ADPIC), que desarrolla los pilares fundamentales de la propiedad intelectual, incluidas las patentes farmacéuticas. En este anexo se especifica qué se puede patentar y qué no, los derechos que confiere una patente a su titular, la duración de la exclusividad de producción, comercialización y distribución de la innovación patentada (el plazo de vigencia de la patente), y también las normas jurídicas que regulan el incumplimiento de patente.

Es importante recordar que este anexo fue una imposición de EE UU, Japón y algunos países europeos, que presionaron para incluir todas las propuestas del Comité de Propiedad Industrial de los EE UU, integrado entre otras por las empresas Dupont, General Motors, IBM, Merck, Monsanto, Pfizer, y Johnson & Johnson.[5] Las normas del derecho internacional en materia de propiedad intelectual fueron redactadas según los intereses de estas grandes multinacionales, provocando una redistribución de riqueza y poder hacia ellas. En cuanto a medicamentos y vacunas se refiere, supone una derrota histórica de la salud pública en detrimento del derecho al acceso a medicamentos.

Recientemente conocíamos como los mismos países que crearon este sistema se han puesto una vez más del lado de las farmacéuticas, negándose a liberar los derechos de propiedad de las vacunas y medicamentos contra el virus.[6] La historia se repite y pierden las de siempre.

La propiedad intelectual como herramienta de acumulación de capital

Gracias a los cambios en el sistema de patentes, la industria farmacéutica prospera significativamente, siendo en la actualidad una de las industrias más rentables,[7] con márgenes de beneficio que superan el 30%. La evolución de las leyes internacionales de propiedad intelectual, especialmente las relacionadas con las patentes, son responsables de la progresiva pérdida de las salvaguardas que antaño garantizaban una alianza mutuamente beneficiosa entre la industria farmacéutica y la sociedad. Vamos a analizar una por una las fallas más graves del sistema:

Financiación pública y beneficio privado

La ley Bayh-Dole abrió el camino a la privatización de los beneficios del conocimiento científico, un proceso que no ha dejado de crecer desde entonces. A pesar de que una gran parte de la inversión necesaria para crear nuevos medicamentos o vacunas proviene del sector público, ya sea en Universidades o Centros de Investigación, éstas suelen salir al mercado a precios muy altos, debido a la falta de competencia que provoca la exclusividad del derecho de patente.

Esta situación se ha repetido durante la pandemia. Se han producido enormes esfuerzos e inyecciones de dinero público en investigación y desarrollo (más de 4000 millones de euros), y aún así las vacunas no saldrán al mercado a precio de coste, ni siquiera las desarrolladas con 100% de financiación pública como la vacuna de Moderna. Sólo AstraZeneca se ha comprometido a comercializar su vacuna a 3 o 4 euros la dosis, afirmando que ese es el coste de fabricación. Como explicaremos más adelante, el coste real de fabricación es secreto, por lo que no sabemos si este es un precio justo.

Mercado oligopólico: grandes beneficios y escasez de innovación

El derecho de patente otorga la exclusividad de desarrollo, producción y comercialización del invento durante al menos 20 años. La mayoría de medicamentos, vacunas, o principios activos, están protegidos por lo que se conoce como arquitectura de patentes: no se patenta solamente el producto final, sino todos los procesos y modificaciones moleculares que utilizan para su desarrollo, por lo que al final un medicamento está protegido por decenas o cientos de patentes. Esto impide el desarrollo de genéricos a precios reducidos durante muchos más años. Un ejemplo claro de oligopolio es el mercado de las vacunas, en el que el 80% se concentra en tan sólo 4 empresas: Sanofi, Merck, Pfizer y GlaxoSmithKline (GSK).

La gran rentabilidad que esta exclusividad supone, no se ha traducido en un mayor gasto en innovación por parte de la industria farmacéutica. De hecho, apenas han dedicado parte de sus ganancias al desarrollo de moléculas innovadoras. En los últimos años se han especializado en desarrollar y vender medicamentos muy parecidos a moléculas antiguas, los llamados fármacos yo-también.[8] Estos medicamentos no suponen un beneficio terapéutico, pero son patentables, por lo que se utilizan para darle más vida a los oligopolios. Esto provoca una inflación constante de los precios de los nuevos fármacos, sean o no mejores que sus predecesores. Según un estudio alemán, publicado en la prestigiosa British Medical Journal, más del 50% de los fármacos y moléculas comercializados en Alemania entre el 2011 y el 2017 eran copias que no aportan ningún beneficio clínico.[9] La industria farmacéutica de hoy en día dedica gran parte de su facturación a campañas publicitarias para promocionar el uso de los fármacos yo-también.

En países como la India, con leyes de patentes más avanzadas, este tipo de moléculas no son patentables, ya que existe la obligación de demostrar un beneficio cuantificable de la innovación.

Lanzamiento secuencial, falta de transparencia y desabastecimientos

Las cadenas de producción globalizadas, basadas en procesos de deslocalización, y utilizadas como mecanismo de aumento de la explotación, provocan desabastecimientos en países vulnerabilizados, ya que la industria farmacéutica tiene una política de ventas conocida como lanzamiento secuencial: sus productos llegan primero a los mercados más dispuestos a pagar por ellos. Esto hace que las existencias puedan acabarse antes de llegar a los países más empobrecidos. Los precios son negociados primero en países con gran capacidad de gasto, como Estados Unidos, garantizando un precio de partida muy alto, para después negociar secuencialmente país por país. La pandemia no ha sido una excepción, y el ejemplo más claro son las declaraciones de Paul Hudson, CEO de Sanofi, que en mayo afirmaba que, si conseguían la vacuna, su primer receptor sería EEUU gracias al dinero invertido por Trump en investigación.

Además, los Estados firman con las empresas acuerdos de confidencialidad muy estrictos, por lo que resulta muy difícil saber cuánto están pagando realmente competidores estatales cercanos por los mismos productos. Esta situación provoca un desequilibrio a favor de la industria farmacéutica, que gana mucho poder de negociación, y conlleva una especulación al alza de los precios. Esta falta de transparencia, amparada en el secreto comercial y tolerada por los Estados, no sólo causa un aumento de los precios, sino que hace más difícil la tarea de obtener evidencia científica sólida sobre los nuevos fármacos. Esto reduce la capacidad de las Administraciones y organismos públicos de tomar decisiones informadas y provoca que la industria se beneficie de grandes operaciones que podríamos llamar directamente estafas, como fue el caso del Tamiflu (Oseltamivir) en 2009-2010, un fármaco contra la gripe A. El Estado español gastó 333 millones de euros y posteriormente se demostró completamente ineficaz.

Rentabilidad por encima de la salud pública

La actual agenda de investigación de la Big Pharma responde únicamente al beneficio privado. Esto provoca situaciones nefastas, como que la inversión en medicamentos para la disfunción eréctil supere con creces a la inversión en nuevos antibióticos o antivirales.

Además, la financiación pública se ha rendido a los intereses de las empresas, por lo que áreas de investigación que no resultan rentables simplemente no se financian. A pesar de los ejemplos recientes de epidemias y pandemias como el SARS, el MERS, el H1N1, el Ébola o el Zika, la investigación en enfermedades víricas y bacterianas no era considerada, hasta la pandemia actual, un área rentable para la industria, por lo que inmediatamente superados esos brotes de enfermedades emergentes se detuvo en seco su investigación.

Es particularmente sangrante el caso del Ébola, cuya vacuna se descubrió en 1999, pero al no ser rentable nunca fue desarrollada. Cuando la pandemia asoló el continente africano, era demasiado tarde.[10] Otro ejemplo es FAV-Afrique de Sanofi, retirado del mercado en 2010. Era el antídoto más potente contra las mordeduras de serpiente, un problema de salud pública en muchos países africanos. La pobreza de estos países hizo que no fuese rentable su comercialización, a pesar de afectar gravemente a más de medio millón de personas al año.

La consecuencia más evidente: precios abusivos

No sólo la falta de rentabilidad condiciona la investigación y el desarrollo, sino que la fijación de precios en las fases de comercialización está profundamente afectada por el sistema de patentes. A partir de la fundación de la OMC en 1995 y la aplicación mundial de las leyes de propiedad intelectual, los precios que los Estados pagan por los fármacos no han dejado de crecer, y han provocado crisis de salud pública en varias partes del mundo. Ejemplos claros son el VIH/SIDA en África, la hepatitis C en Brasil (caso que también afectó directamente al Estado Español), o la Insulina en EEUU.

Lejos de lo que podría parecer, estos precios abusivos también afectan de forma directa a los países más favorecidos por el sistema. En el Estado Español, la llegada de medicamentos muy caros, como los anti-cancerígenos de nueva generación, han provocado que se dispare en los últimos años el gasto en productos farmacéuticos y sanitarios del Sistema Nacional de Salud. El gasto ha aumentado de 2014 a 2019 un total de 4727 millones de euros, un 25% más (de 18.888 millones a 23.615 millones).[11]

Este fenómeno de fijación de precios basado en los oligopolios farmacéuticos provoca escasez y desabastecimientos en el Sur global, y supone una amenaza para los sistemas públicos de salud en los países del Norte, que podrían estar invirtiendo este dinero en reforzar la atención primaria o las estructuras de salud pública.

 

Conclusiones: acabar con un sistema nefasto

La carrera por la vacuna para la Covid-19 ha puesto de manifiesto que necesitamos una industria farmacéutica que vele por el interés público. Las patentes se idearon para proteger a los inventores y evitar la competencia desleal a través de estrategias de ingeniería inversa, pero en los últimos años hemos presenciado un viraje hacia un uso fraudulento de las mismas en medicina. Como hemos visto, nuestra estructura legal permite patentar casi cualquier cosa, condenando a las arcas públicas a invertir indefinidamente una parte cuantiosa del presupuesto público en medicamentos que apenas aportan innovaciones significativas respecto a sus predecesores. Los gobiernos deben ser una herramienta que evite los abusos de la industria farmacéutica, velando siempre por los intereses del pueblo y por garantizar su derecho a la salud. Para ello, es fundamental cambiar las reglas del juego.

En primer lugar, acabar con los secretos comerciales y la falta de transparencia, obligando a la industria a hacer públicos todos los datos de los ensayos clínicos, y no sólo presentarlos a las agencias reguladoras o a los altos cargos estatales. También debe existir transparencia en los costes de la investigación, y en los precios que pagan los Estados por los medicamentos y vacunas, además de los criterios de coste-efectividad tenidos en cuenta para aceptar la financiación y la compra.

Debemos caminar hacia un escenario de eliminación del sistema de patentes, sustituyéndolo por fórmulas de colaboración y de creación colectiva de valor público, que aseguren el acceso a la innovación con precios justos a todas las capas de la población.

La innovación debe seguir criterios de salud pública por encima de criterios de rentabilidad. Para asegurarse de que esto ocurra, necesitamos herramientas estatales de desarrollo de esta innovación, por lo que será fundamental una gran inversión pública en investigación, y la creación de una industria farmacéutica nacional, además de explorar fórmulas de gobernanza europeas y mundiales.

Así como la desafección por la política tiene sus causas en que el poder está cada vez más alejado de las instituciones públicas, y más cercano a las multinacionales y al capital, la reticencia vacunal y el movimiento antivacunas beben de la constatación de que el sistema que las produce es un sistema podrido, y que la ciencia y la tecnología han sido profundamente privatizadas y mercantilizadas.

En definitiva, la única forma de asegurarnos que tenemos un sistema de innovación y desarrollo justo y equitativo, que consiga que los logros de la ciencia pasen a beneficiar a todas y todos, es aumentar el control estatal frente a las lógicas empresariales, y democratizar todos los eslabones de la cadena. Esto sólo será posible desmantelando completamente el sistema actual.

Jorge Luis Díaz es MIR de salud pública y máster en salud pública. Álvaro Arador es sociólogo y máster en salud pública.

 

Por Jorge Luis Díaz | Álvaro Arador

22 diciembre 2020

Referencias:

[1]https://www.anticapitalistas.org/textos-de-combate/la-crisis-sanitaria-de-la-covid-19-una-perspectiva-anticapitalista/

[2]https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/entrevista-rob-wallace-grandes-granjas-grandes-gripes

[3]  El dominio público contra la privatización del mundo. Daniel Bensaïd. Viento Sur. http://danielbensaid.org/El-dominio-publico-contra-la-privatizacion-del-mundo?lang=fr

[4] Salvaguardas, deriva institucional e industrias farmacéuticas. Abel Jaime Novoa Jurado; Juan Gérvas Camacho; Carlos Ponte Mittelbrunn. (2014).

[5] El dominio público contra la privatización del mundo. Daniel Bensaïd. Viento Sur. http://danielbensaid.org/El-dominio-publico-contra-la-privatizacion-del-mundo?lang=fr

[6] Begel S, Bertomeu MJ. Medicamentos esenciales, patentes y licencias obligatorias: Doha no es la respuesta. Enrahonar. An International Journal of Theoretical and Practical Reason. 2020.

[7]https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/espana-paises-ricos-patentes-covid-farmaceuticas-compra-vacunas

[8] Ibid.

[9]https://www.diariofarma.com/2020/04/14/el-gasto-en-productos-farmaceuticos-y-sanitarios-del-sns-en-2019-alcanzo-los-23-616-millones-un-45-mas#:~:text=El%20gasto%20p%C3%BAblico%20en%20medicamentos,5%25%20con%20respecto%20a%202018.

[10] Reconsidering the Bayh-Dole Act and the Current University Invention Ownership Model: https://kenney.faculty.ucdavis.edu/wp-content/uploads/sites/332/2018/03/reconsidering-the-Bayh-Dole-Act-and-the.pdf

[11]https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2017-06-18/rino-rappuoli-vacunas-antivacunas-tosferina_1399987/

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Imagen de Londres, Reino Unido. — Andy Rain / EFE

La nueva variante del coronavirus, más contagiosa, ha disparado las alarmas de los países europeos ahora que la vacuna ya está distribuyéndose. La UE convoca una "reunión urgente del mecanismo de crisis".

 

La aparición de una nueva variante del coronavirus ha obligado a las autoridades británicas a establecer duras medidas restrictivas en gran parte del Reino Unido por el alarmante incremento de los casos de la covid-19 que han provocado la cancelación unilateral de vuelos desde muchos países de Europa, a la espera de medidas homogéneas desde la UE. 

Ante la evidencia científica que indica que la nueva cepa acelera hasta un 70% más la transmisión del virus, el primer ministro británico, Boris Johnson, se ha visto forzado a modificar los planes de movimiento de la población para esta Navidad, entre críticas de la oposición laborista por no haber tomado antes estas medidas. 

La presidencia alemana de la Unión Europea (UE) ha convocado una reunión urgente al más alto nivel para este lunes con el fin de coordinar una respuesta comunitaria a la nueva variante de covid-19 detectada en el Reino Unido. "La Presidencia ha invitado a los estados miembros de la UE a una reunión urgente del mecanismo de crisis de la IPCR (respuesta política integrada a la crisis, en sus siglas en inglés) mañana por la mañana a las 11.00 horas", tuiteó este domingo su portavoz, Sebastian Fischer.

Mientras tanto, el Gobierno de España ha anunciado que ante la aparición de una nueva cepa de coronavirus en Reino Unido reforzará en aeropuertos y puertos el control de verificación de pruebas PCR a las personas que procedan del país. El Ejecutivo también había pedido, previamente, una respuesta comunitaria coordinada sobre si prohibir el tráfico aéreo con el Reino Unido, después de que varios países lo hayan hecho.

En la misma línea, Francia busca una respuesta europea coordinada a la situación sanitaria y se ha sumado a otros socios europeos que han decidido limitar sus conexiones con el Reino Unido tras la detección allí de una nueva variante del coronavirus y prohibió la circulación desde ese país durante 48 horas.

El Ejecutivo francés indicó en un comunicado que la medida afecta desde la medianoche tanto a los desplazamientos de viajeros como al transporte de mercancías, ya sea por vía ferroviaria, aérea o marítima, mientras que el flujo de personas o transportes hacia ese país sí está autorizado.

Varios países europeos prohíben volar al Reino Unido

Países Bajos, Bélgica, Italia, Austria, Irlanda e incluso Alemania decidieron durante el domingo prohibir los vuelos con el Reino Unido. El primero en reaccionar fue el gobierno de Países Bajos que optó por prohibir el tráfico aéreo de pasajeros con el Reino Unido de forma inmediata y durante al menos diez días, siguiendo una recomendación de las autoridades sanitarias neerlandesas.

El Instituto de Salud Pública de Países Bajos (RIVM) pidió a Sanidad el control de los movimientos de pasajeros con el Reino Unido "tanto como sea posible" para limitar "la introducción de esta cepa de virus" en territorio neerlandés, por lo que el gabinete tomó la decisión prohibir el tráfico aéreo de personas procedentes de las islas británicas al menos hasta el 1 de enero.

La prohibición del Gobierno de Bélgica es provisionalmente por solo 24 horas a partir de la medianoche del domingo, pero además del transporte aéreo incluye el ferroviario, indicó el primer ministro del país, Alexander De Croo, a la televisión pública flamenca VRT.

Italia también suspendió los vuelos, y prohibió la entrada a las personas que hayan estado en el Reino Unido en los últimos catorce días, anuncio el ministro de Exteriores, Luigi Di Maio, que precisó que la decisión ha sido comunicada a las autoridades de Londres.

"Como Gobierno tenemos el deber de proteger a los italianos y por esa razón, tras haber avisado al Gobierno británico, estamos a punto de firmar una medida con el ministro de Sanidad para suspender los vuelos con Gran Bretaña", anotó el jefe de la diplomacia italiana.

Por su parte, el Gobierno irlandés impuso este domingo una prohibición de 48 horas a los viajes procedentes del Reino Unido, tras la aparición de una nueva cepa del coronavirus en territorio británico, confirmó el ministro de Transporte, Eamon Ryan. Las restricciones entrarán en vigor a partir de esta medianoche, pero serán revisadas en la reunión del Gobierno el próximo martes, aunque se espera que sean extendidas, según los medios locales.

Portugal "limitará los vuelos"

Portugal limitará desde esta medianoche los vuelos procedentes del Reino Unido a ciudadanos nacionales lusos o con residencia legal en Portugal, que deberán además presentar un test con resultado negativo o someterse a la prueba a su llegada al aeropuerto de destino.

Las medidas fueron anunciadas hoy por el gabinete del ministro de Administración Interna, Eduardo Cabrita, que explicó en un comunicado que a los ciudadanos autorizados a viajar desde Reino Unido que no presenten el test se les realizará en el propio aeropuerto a su llegada a territorio portugués.

Grecia impone cuarentena de una semana a los viajeros del Reino Unido

Grecia impondrá a partir de mañana una cuarentena de siete días a todas las personas que lleguen desde el Reino Unido, además de mantener la obligatoriedad de presentar una prueba PCR negativa realizada en las 72 horas previas al viaje.

Según anunció este domingo la secretaría general de Protección Civil en un comunicado, la nueva medida entrará en vigor el lunes a las 06.00 de la mañana (04.00 GMT) como primera respuesta a la fuerte propagación que está experimentando la nueva cepa de covid-19 detectada en el Reino Unido. Para el resto de viajeros sigue rigiendo la cuarentena de tres días y la obligación de presentar una prueba PCR negativa.

Turquía suspende vuelos

El Gobierno turco ha suspendido temporalmente la llegada de vuelos desde Reino Unido, Holanda, Dinamarca y Sudáfrica para contener la propagación de la nueva mutación del coronavirus de la covid-19.

"Se ha decidido una suspensión temporal de los vuelos desde Inglaterra, Dinamarca, Holanda y Sudáfrica a nuestro país", señaló el ministro de Sanidad, Fahrettin Koca, en un mensaje en la red social Twitter.

20/12/2020 15:18 Actualizado: 20/12/2020 22:48

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Donald Trump anunció que Estados Unidos aprobó la vacuna de Moderna contra el coronavirus

La vacuna contra el coronavirus desarrollada por la empresa farmacéutica Moderna fue aprobada en Estados Unidos. Así lo anunció el propio presidente de ese país, Donald Trump, quien dijo que su distribución comenzará "de inmediato".

"La vacuna de Moderna ha sido abrumadoramente aprobada. La distribución empezará de inmediato", escribió Trump en un mensaje en su cuenta personal de la red social Twitter. "Europa y otras zonas del mundo golpeadas fuerte por el China Virus --Alemania, Francia, España e Italia, en particular--. ¡Las vacunas están en camino!", agregó el mandatario estadounidense en una publicación posterior.

Trump se adelantó así a la Agencia de Medicamentos y Alimentación de Estados Unidos (FDA) en el anuncio de la decisión final en torno a la aprobación de la vacuna contra el coronavirus desarrollada por Moderna. La vacuna había conseguido ya la luz verde del Comité Asesor de Vacunas y Productos Biológicos, donde el jueves fue respaldada con 20 votos a favor, una abstención y ningún voto en contra. La mayoría de los miembros de ese comité consideraron que la vacuna de Moderna aporta unos beneficios que superan los riesgos para las personas adultas.

El pronunciamiento de ese comité asesor era el último paso antes de la definición de la FDA sobre el uso de emergencia de la vacuna de Moderna en el marco de la lucha contra la pandemia de coronavirus. La perspectiva es que tras la aprobación, la vacuna empiece a ser distribuida a partir de la próxima semana.

Horas antes del anuncio de Trump, su vice, Mike Pence, se aplicó la vacuna de Pfizer. Lo hizo en un acto público en el Centro Médico Walter Reed, en la Casa Blanca, que fue transmitido en directo por televisión. "No he sentido nada", dijo Pence tras haberse inoculado y destacó la importancia de la operación Velocidad Endiablada, el programa puesto en marcha por la Casa Blanca para impulsar el desarrollo de la vacuna contra el coronavirus.

"No se equivoquen: es un milagro médico", afirmó Pence en referencia a la vacuna de Pfizer, que ha comenzado a distribuirse esta semana. "Creo también que la historia recordará que esta semana fue el comienzo del fin de la pandemia de coronavirus", destacó.

Pence, quien está al frente del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca contra el coronavirus, exhortó a los ciudadanos estadounidenses a seguir cumpliendo con el distanciamiento social, el lavado de manos y el uso de la mascarilla para evitar contagiarse. "El camino en este momento de desafío es la vigilancia y la vacuna", advirtió.

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Jueves, 17 Diciembre 2020 08:57

Aberraciones del capital

Aberraciones del capital

Street líquido y sociedades sedientas

 

 “El acceso al agua potable es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos”. (Papa Francisco, Encíclica Laudato Si).

“Todo lo que facilita el negocio facilita la especulación, los dos en muchos casos están tan interrelacionados que es difícil decir dónde termina el negocio y empieza la especulación”. (Karl Marx, El Capital, tomo III, citando a un banquero inglés).

 

Un Wall Street líquido

Al inicio de la pandemia del coronavirus se llegó a pensar –hasta ingenuamente– que la cruel pedagogía del Covid-19 dejaría enseñanzas a la Humanidad que motivarían al surgimiento de cambios significativos, sobre todo en las lógicas de la economía mundial (responsables de transformar la pandemia en una sindemia [1]). Incluso se dijo en algún momento que, con la pandemia, la Naturaleza podría tomarse “un respiro”. Pero no. Con o sin pandemia, la reproducción del capital continúa ampliando la mercantilización de toda dimensión de la vida. Uno de los ejemplos más explícitos al respecto es el inicio de la cotización del agua en los mercados de futuros de Wall Street, tal como ocurre con el petróleo, los minerales, el trigo u otros productos primarios.

Desde octubre de 2018, Nasdaq junto con empresas financieras y consultoras especializadas en la valoración del agua (Veles Water y WestWater Research) lanzaron el índice Nasdaq Veles California Water Index (NQH20). En su formulación original, el NQH20 se enfocaba en brindar un índice que estime semanalmente el precio spot (precio por pago inmediato) de los derechos (de uso) de agua [2] negociados en los cinco principales mercados del estado de California (siendo los mercados de agua más grandes de la costa oeste de Estados Unidos). Dichos derechos de agua permiten a sus propietarios desviar o bombear el líquido vital de ríos, arroyos y cuencas de aguas subterráneas. Entre los principales participantes de dichos mercados de agua están las municipalidades, las empresas con fines agrícolas e industriales y compradores ambientales [3]. Cabe indicar que en California existe un problema de escasez de agua por varias sequías desde 2016 [4].

La novedad se hizo noticia mundial el 7 de diciembre de 2020 cuando en la bolsa de valores de Nueva York oficialmente se empezaron a cotizar contratos futuros de agua basados en el índice NQH20 [5], arrancando con una cotización en bolsa de 486,53 dólares por 1.233 metros cúbicos (alrededor de 1,4 millones de litros) (cuando el índice se presentó en octubre de 2018, tuvo una cotización de 371,11 dólares; es decir, el precio sufrió un aumento de 131% [6]). Si bien en estricto rigor las cotizaciones de los futuros de agua rigen sobre todo en las transacciones agrícolas, industriales y de municipalidades en el estado de California, el índice NQH20 puede convertirse en un referente para la estimación del precio del agua en varios rincones del mundo, de forma similar a los indicadores empleados en otras materias primas [7].

Varias son las lecturas posibles sobre esta nueva “innovación financiera” propia de un Wall Street líquido. Empecemos por destacar que hasta en Wall Street, es decir en el mundo de las grandes finanzas globales, se constata los problemas existentes con la escasez de agua. Se habla abiertamente de un problema de iliquidez que debe abordarse con urgencia, e incluso han surgido análisis para los cuales la cotización del líquido vital en bolsa puede llevar a un uso “más eficiente” [8](además que supuestamente se transparentarían los precios del agua, permitiendo que los participantes de estos mercados puedan cubrir mejor sus riesgos [9]).

Sin embargo, tales lecturas optimistas dejan de lado cuán grave puede llegar a ser la dinámica especulativa del capitalismo contemporáneo aplicada al caso del líquido vital. En particular, no se puede olvidar que varias de las más grandes crisis de la economía mundial nacieron justamente de procesos especulativos (el ejemplo más claro es la crisis financiera internacional de 2007-2009). Dichas dinámicas probablemente empujarán a que, en el futuro, se extiendan los mercados de futuros de agua, aumente su volatilidad, surjan múltiples agentes económicos que busquen ganancias especulativas (incluyendo quienes junten los futuros de agua con otros contratos de futuros creando complejos derivados financieros) y hasta emerjan burbujas financieras asociadas a un recurso vital y estratégico (como sucede en varias ocasiones con el petróleo, por ejemplo). Y que, por supuesto, cuando suban los precios, como es lo normal en los mercados capitalistas, muchas personas se queden marginadas del acceso al líquido vital… Por cierto, algunas de estas tendencias, en especial sobre burbujas especulativas alrededor del agua, han sido denunciadas incluso desde Naciones Unidas, a través de Pedro Arrojo, relator especial de este organismo internacional [10].

La situación del acceso al liquido vital es dramática en varias partes del planeta. Según la FAO, el agua dulce disponible por persona ha caído en más del 20% en las últimas dos décadas; más de 3.000 millones de personas viven en áreas agrícolas con severas limitaciones de agua; en América Latina, el agua por persona ha disminuido un 22%, en el sur de Asia un 27% y en África Subsahariana un 41%; el 41% del riego mundial se produce afectando los ecosistemas; los biocombustibles para alimentar automóviles requieren de 70 a 400 veces más agua que los combustibles fósiles que reemplazan. Según Naciones Unidas, “en el mundo, una de cada tres personas no tiene acceso a agua potable salubre, dos de cada cinco personas no disponen de una instalación básica para lavarse las manos con agua y jabón, y más de 673 millones de personas aún defecan al aire libre”. En medio de la pandemia del coronavirus es cada vez más destacada la importancia del saneamiento, la higiene y el acceso a agua limpia para salvar vidas [11].

Definitivamente es un despropósito dejar a merced de la vorágine especulativa un bien tan sensible para la vida en el planeta y, alrededor del cual, han surgido hasta graves conflictos socioambientales (incluyendo las llamadas “guerras por el agua” [12] que, a futuro, pueden devenir en auténticos conflictos bélicos [13]). Asimismo, recordemos que la especulación puede generar problemas serios en la provisión de productos esenciales para los pueblos, como es el caso tan conocido de las crisis alimentarias estrechamente vinculadas con la especulación financiera de alimentos [14].

A más de la especulación, la cotización del agua en un mercado financiero como Wall Street puede exacerbar aún más su privatización alrededor del mundo. El simple hecho de asignar un precio al agua en la principal bolsa de valores del planeta puede debilitar las múltiples luchas que buscan el reconocimiento del acceso al agua como derecho humano fundamental [15]. Hasta podrían surgir dinámicas perversas donde los Estados otorguen gratuitamente a capitales privados los derechos de uso del agua y luego esos derechos puedan venderse en los mercados financieros. Por cierto, un punto de indudable gravedad que puede emerger por normalizar al líquido vital como una mercancía cualquiera es la afectación de las funciones ecosistémicas al menospreciar el papel del agua en la Naturaleza; es decir podrían afectarse las funciones que son vitales para la vida, los cuales no propiamente representan derechos de las personas, sino Derechos de la Naturaleza.

Pese a los múltiples riesgos, en diversas partes del planeta el agua ya es manejada bajo la óptica de la oferta y la demanda. Aún en países donde el agua es asumida como un bien común o bien público, hay mecanismos que posibilitan su manejo privado vía concesiones, por ejemplo. Allí, los derechos de uso se otorgan a cambio de compensaciones que, de una u otra forma, permiten el enriquecimiento privado a partir del aprovechamiento del uso del agua. Un caso extremo y perverso se da en Chile que, a través de la Constitución de 1980 (la Constitución de Pinochet), abiertamente privatizó el agua transformándola en mercancía. En otros países, como Ecuador, pese a existir una legislación que recupera al agua como Derecho Humano fundamental, la ausencia de voluntad política y la sumisión a los intereses de grandes capitales transnacionales (en particular mineros),ponen en riesgo la garantía de ese derecho. Sobre ambos casos deseamos reflexionar un poco más a detalle.

Chile, el fracaso de la especulación con el agua

Chile es un ejemplo paradigmático del manejo privatizador del agua. Aunque el agua se considera un bien nacional de uso público, en la práctica se asume como mercancía. En el artículo 24 de la Constitución chilena se dice que “los derechos de los particulares sobre las aguas, reconocidos o constitucios en conformidad a la ley, otorgarán a sus titulares la propiedad sobre ellos”. Y esta disposición se complementó en el Código de Aguas.[16]

Así, se separó al agua de la propiedad de la tierra y se le transformó en mera mercancía, sujeta a la oferta y la demanda; en realidad funciona una lógica que favorece a pequeños grupos de poder con sobreprecios de hasta 600%. [17] Al margen quedaron especialmente los derechos de las comunidades víctimas del despojo del agua en sus territorios. Es más, el propietario de los derechos sobre el agua no paga costos por su mantenimiento, tenencia o uso y no se le exige proteger el cauce ni compensaciones por potenciales efectos negativos sobre la cantidad y calidad del agua, que podría afectar a otros usuarios. En la reforma al Código de Aguasen 2005 se estableció una suerte de multa por el “no uso” de los derechos de agua, para intentar desincentivar la acumulación ociosa de derechos concedidos; todo esto generó una multiplicación de proyectos y una aceleración de transacciones en el mercado del agua [18]. Esta lógica mercantilista ha llegado a aberraciones extremas cuando, por ejemplo, en el valle de Copiapó en el norte de Chile se negociaron más derechos de uso que el agua efectivamente disponible en la cuenca.

La demanda por agua creció en un 400% los últimos 30 años yla demanda por derechos de agua subterránea (por agotamiento de agua superficial) en un 60%. [19]De 101 cuencas hidrográficas que tiene el país, la mayoría están agotadas con los derechos de agua severamente sobre-otorgados. Sin embargo, el tema no es solo de cambio climático o de sequía, Chile, un país rico en recursos hídricos, se encuentra en pleno proceso de desertificación con casi todas sus aguas privatizadas; una situación que se agrava cuando ya no hay aguas superficiales disponibles y se rematan las aguas subterráneas. Cabe destacar que los extractivismos son los principales responsables de esta situación. Afectadas están las zonas del Norte y de “la zona central” dónde se concentra la mayor parte de la población. Más de las tres cuartas partes del agua dulce se ocupan en la agroindustria, es decir, se exportan. En “la segunda región”, muy seca, la megaminería es la que ocupa más agua.

Además, de conformidad con la información otorgada por Ingrid Wehr, quien fuera directora de la Fundación Heinrich Böll por muchos años en Chile, sabemos que las leyes chilenas no limitan estos derechos de aprovechamiento del agua en el tiempo ni establecen prioridades de uso. Es decir, no se prioriza el uso humano del agua. Una vez que el Estado entregó gratuitamente los derechos de agua y perpetua su propiedad en personas individuales, estos derechos se pueden vender y comprar en un mercado según dictaminen demanda y oferta. Así surgen problemas graves en medio de un contexto de creciente escasez, sin prioridades de uso y con nula regulación del Estado.

Como saldo de esta realidad, hay más de un millón de personas a lo largo de Chile sin acceso a agua potable. Cerca de un millón de personas en el sector rural aún no cuentan con infraestructura que les permita abastecerse de este elemento en forma estable, lo que equivale a casi un 50% de este sector. Y de esta manera, el costo del acceso al agua vía tanqueros representa un egreso muy oneroso para muchos sectores populares y también los presupuestos de los municipios que se hacen cargo de los costos, aunque legalmente los gobiernos provinciales son los responsables de proveer el agua.

No hay duda, como demuestra la experiencia chilena (o en Australia, apenas para mencionar otro ejemplo), que reducir el agua a nivel de una mercancía puede generar consecuencias nefastas. Es más, semejante manejo privatizador del agua, junto con otros legados del neoliberalismo chileno, han exacerbado la disconformidad y la protesta de una sociedad movilizada que está sacudiendo las estructuras del país.

Ecuador, el país del agua… maltratada

Ecuador es el país del agua: cuenta con cuatro veces más agua superficial que el promedio per cápita mundial. Aquí existen comunidades que han luchado por el acceso a la tierra desde hace décadas y han comprendido la importancia del agua. Por eso son cada vez más conscientes de la importancia del líquido vital. Eso explica que se haya elaborado una Constitución que explícitamente se preocupe de la protección y manejo del agua y, en términos más amplios, hasta reconozca a la Naturaleza como sujeto de derechos. Pero, aún con toda esa fuerza social y esa normativa vigente, hay graves problemas.

Empecemos por recordar que en la Asamblea Constituyente de Montecristi (2007-2008) la cuestión del agua fue un punto fundamental, pero difícil de tratar, pues varios actores – dentro y fuera de Montecristi – defendían claros beneficios particulares [20]. Esos intereses fueron sostenidos en la Asamblea Constituyente incluso por un par de asambleístas oficialistas y algún alto funcionario del gobierno del entonces presidente Rafael Correa (de supuesta corriente “progresista”). Para vencer las posiciones privatizadoras se contó con gran participación y movilización de la sociedad y de varias organizaciones sociales. A la postre, la Constitución estableció que el derecho humano al agua es fundamental e irrenunciable, además que el agua es un bien nacional estratégico de uso público, un patrimonio de la sociedad y un componente fundamental de la Naturaleza, la misma que tiene derechos propios a existir y mantener sus ciclos vitales.

Sin embargo, pese a que la mayoría del pueblo ecuatoriano aprobó en las urnas la Constitución, el gobierno de Correa no ejecutó los mandatos constitucionales. Incluso se legalizó el uso privatizado del agua que se venía haciendo de conformidad con leyes anteriores. Para mencionar de los tantos incumplimientos, Interagua, la empresa que privatizó el servicio de agua en Guayaquil en tiempos neoliberales, mantuvo inalterada la concesión en contra del mandato constitucional (gracias a sus padrinos en la cúpula gubernamental del correismo, que ya actuaron en la Asamblea Constituyente). Y luego, la largamente esperada ley de recursos hídricos no cumplió el mandato constituyente de desprivatización y redistribución del agua.

De todas formas, cabe destacar que los mandatos constituyentes ecuatorianos, alineados con otros procesos internacionales, alentaron que incluso en la Asamblea General de las Naciones Unidas en julio de 2010 se haya declarado el acceso al agua potable como un derecho humano.

Así, pese a que en Ecuador existe un mandato constitucional que prohíbe acaparar y privatizar el agua, el líquido vital sigue privatizado y muy mal distribuido. La contaminación del agua crece. Las fuentes de agua se destruyen cada vez más.

El consumo de agua en el país – y su contaminación – ha crecido por el aumento de la población en las últimas décadas y también por el incremento de actividades productivas excesivamente demandantes del líquido vital. En el ámbito agropecuario se concentra el uso del agua cada vez más en monocultivos orientados al mercado externo; así, crecientes volúmenes de agua convergen en unidades productivas sobre todo agroexportadoras, mientras que la producción de alimentos para consumo nacional se ha debilitado. La población campesina, indígena y no indígena, muchas veces con sistemas comunales de riego, tienen un acceso limitado al agua. A lo anterior se suma la concentración de la tierra, que también debía revertirse por mandato constitucional. Y el problema es aún mayor si constatamos que los extractivismos minero y petrolero cobran cada vez más fuerza.

Sobre la contaminación del agua, más de 70 cuencas hidrográficas del país se encuentran afectadas. Para nada se han resuelto los graves problemas decontaminación del agua provocados no solo por los mencionados extractivismos sino también por la urbanización desbocada, por diversas actividades industriales contaminantes y descontroladas, entre muchas otras razones, de las que cabe incluir también la desaparición de las “nieves eternas” por efecto del calentamiento climático global. Asimismo, la pérdida de los páramos y la deforestación creciente explican esta compleja realidad. Igualmente, preocupa el azolvamiento de los ríos en la Costa sobre todo por la erosión permanente en la Sierra y sus estribaciones; aquí tenemos otra explicación de las reiteradas inundaciones en el litoral ecuatoriano. 

Y con la expansión de la megaminería en el país, impuesta literalmente “a sangre y fuero” desde el gobierno de Rafael Correa, se incrementará con creces la presión contaminante sobre el agua, pues toda minería existente (formal o informal, artesanal y de subsistencia), provoca severas afectaciones sobre el agua y el ambiente [21]. Apenas por plantear un ejemplo, el proyecto minero Mirador (El Pangui, provincia de Zamora Chinchipe), ya en explotación y con un período de operación de 30 años, extraería 60 mil toneladas de material al día con un consumo de 21 millones de litros de agua diarios o 250 litros por segundo, es decir el volumen de 8 piscinas olímpicas. Con semejante ritmo de consumo diario de agua, en 30 años el proyecto minero emplearía gratuitamente alrededor de 230 mil millones de litros de agua, una gran cantidad de líquido vital sin tomar en cuenta la afectación ya causada a los ríos amazónicos Quimi, Tundayme y Wawayme[22].

Este es precisamente el efecto esperado para el resto de los proyectos megamineros del país: las empresas mineras no pagan por el agua que consumen para sus actividades, agua que en gran medida queda altamente contaminada y cuyo tratamiento tampoco será realizado por las mineras (recordemos que las tareas redediación a la postre se las deja a cargo del Estado bajo un sinfín de estrategias, incluyendo la declaratoria de quiebra de dichas empresas mineras poco antes de concluir el plazo de su concesión).

La bolsa o la vida

Las lógicas del capital se extienden hacia cada vez más dimensiones de la vida. Como resultado de esa dinámica, se consolida la transformación del agua en una mercancía, sometida al mundo del negocio y la especulación como cualquier otro commoditie (más allá de que se usen etiquetas de marketing como la “economía verde” o similares, para suavizar y maquillar el proceso de acumulación del capital). Si bien esta tendencia es indignante, francamente no debería sorprendernos: en el capitalismo, tarde o temprano, prácticamente todo termina por volverse una mercancía…

Para colmo, también vivimos una crisis global del agua que emerge de problemas de sustentabilidad, de accesibilidad y de equidad en su uso y disfrute. Los ecosistemas acuáticos son arrasados por grandes obras hidráulicas, la minería, la actividad petrolera, la agroexportación, la deforestación y la contaminación de ríos, lagos y acuíferos, así como la urbanización descontrolada.

En síntesis, el agua en el mundo está amenazada por procesos violentos de expropiación y privatización, en función de las demandas del capital transnacional, con la complicidad de casi todos los gobiernos del planeta. Son estas demandas del capital las que provocan endiablados ritmos de explotación económica y las que explican la creciente contaminación y hasta la destrucción de las fuentes de agua. Bajo semejantes circunstancias, el surgimiento de un Wall Street líquido donde se le pone precio a los contratos futuros de agua no otorga ningún buen augurio.

Pensando en términos más amplios, incluso los tiempos de pandemia nos recuerdan que en el capitalismo solo tiene valor aquello que puede convertirse en mercancía, mientras que todo aquello que no se compra ni se vende simplemente no vale nada… en los mercados. Por ello, para el capital (más aún, para los grandes grupos de capitales transnacionales), no tienen valor ni siquiera los más elementales principios éticos, no tiene importancia frenar la degradación ecológica, ni es relevante reducir las brechas de riqueza ni garantizar a los más pobres derechos fundamentales (como el propio acceso al agua), si tales acciones no generan alguna rentabilidad.

Es evidente que las respuestas basadas en privatizar los servicios básicos de agua y saneamiento agudizan los problemas en vez de resolverlos. Y las soluciones estatizantes son insuficientes y hasta contraproducentes pues los Estados – a veces hasta en coalición con las manos visibles e invisibles de los mercados – terminan profundizando las tendencias depredadoras y esquilmadoras del capital. Por lo tanto es fundamental dar paso al control y manejo del agua por parte las comunidades de regantes y de las juntas de agua potable, es decir de las propias comunidades rurales y urbanas.

Si queremos romper esas lógicas que priorizan el negocio a la vida y transitar hacia otras formas de organizar la economía, la superación del capitalismo es crucial. Tal superación requiere diferenciar claramente entre sociedad y comunidad, resaltando las tensiones existentes entre estos dos conceptos, tal como lo anotó en su momento el propio Karl Marx [23]. Esto implica reconocer que lo societario – en tanto simple sumatoria de individuos – junto con los esfuerzos de homogenización por parte del Estado y del mercado pueden impedir construir las bases comunitarias que posibiliten procesos autonómicos y autosuficientes, indispensables para asegurar el manejo y preservación del agua. De hecho, hay casos en donde el manejo del agua a nivel comunitario ha tenido resultados notables, como lo que se vive en muchísimas comunidades indígenas y campesinas en todo el planeta.

Mientras se piensa y se construyen las estrategias para la superación del capitalismo, también es necesario responder a las luchas en muchos otros niveles de acción, desde lo local a lo global. Aun reconociendo que no se puede esperar mucho del Estado, hay que intentar incidir incluso en ellos, aunque sea para arrebatarle al Estado algunas conquistas que permitan mejorar la vida actual de los pueblos. Sin embargo, el campo principal de acción recae en propiciar la organización que lleve a construir vidas mancomunadas, en espacios comunes cohabitados por lo plural y la diversidad, con igualdad y justicia, con horizontes colectivos y creciente interdependencia comunitaria, y en donde todas las alternativas al capitalismo se empiecen a volver posibles.

En consecuencia, a la par que se expande la mercantilización de la vida, aumentan también las protestas populares para recuperar el agua como un Derecho Humano y asegurar el ciclo vital del agua como un Derecho de la Naturaleza. Esta lucha por evitar la total mercantilización de la Naturaleza es un frente más en la gran tarea de nuestros tiempos: rescatar a la vida de las garras del capital [24].

Por Alberto AcostaJohn Cajas-Guijarro | 17/12/2020

 

 

[1] Una sindemia sería la suma de dos o más enfermedades concurrentes o secuenciales en, que complican el diagnóstico. Ver Laura Plitt (9.12.2020); «El covid-19 no es una pandemia” : los científicos que creen que el coronavirus es una sindemia” (y qué significa esto para su tratamiento) Disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-54386816

 [2] Para una descripción más detallada de los derechos de agua que se otorgan en el estado de California, ver: https://www.waterboards.ca.gov/waterrights/board_info/faqs.html#toc178761079

[3] Ver https://www.nasdaq.com/solutions/nasdaq-veles-water-index

[4] Ver Viridiana Mendoza Escanillo (9.12.2020); “Cinco claves para entender la cotización del agua en Wall Street”. Disponible en https://www.forbes.com.mx/mercados-claves-cotizacion-agua-wall-street/

[5] Algunos detalles de estos contratos pueden revisarse en: https://www.cmegroup.com/trading/equity-index/us-index/nasdaq-veles-california-water-futures.html#subscribe

[6] Ver Juan Felipe Vélez (9.12.2020); “Great News for the Environment: Water Starts Trading on Wall Street”. Disponible en https://elamerican.com/great-news-water-starts-trading-wall-street/?lang=en

[7] Como, por ejemplo, el West Texas Intermediate – WTI – para el caso del petróleo, aunque el NQH20 presentaría mucha menor volatilidad dado que este último es calculado el miércoles de cada semana (lo cual no quita la posibilidad el surgimiento de nuevos índices mucho más volátiles).

[8] Ver https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2020-12-08/que-significa-que-el-agua-empiece-a-cotizar-en-el-mercado-de-futuros-de-wall-street.html

[9]Ver Clemente Álvarez (9.12.2020); “¿Qué significa que el agua empiece a cotizar en el mercado de futuros de Wall Street? Algunos expertos defienden que estos mecanismos financieros pueden contribuir a una gestión más eficiente, pero también se considera un sinsentido permitir que se especule con este recurso”. Disponible en https://www.marketwatch.com/story/why-we-need-water-futures-11600977377

[10] Ver Megan Durisin Albery (11.12.2020); “Cotización del agua en Wall Street podría generar burbujas especulativas, advierte la ONU”. Disponible en https://www.elfinanciero.com.mx/mercados/cotizacion-del-agua-en-wall-street-podria-generar-burbujas-advierte-la-onu

[11] Ver Luis Flores (14.12.2020); Futuros sobre el agua: la Bolsa o la vida (una vez más). Disponible en https://ctxt.es/es/20201201/Firmas/34437/agua-mercado-de-futuros-california-luis-flores.htm

[12] Ver Raúl Prada (8.06.2018 ); La intermitente guerra del agua. Disponible en https://pradaraul.wordpress.com/2018/06/08/la-intermitente-guerra-del-agua/

[13] Ver Muy Interesante (25.09.2019) “¿Las próximas guerras serán por el agua?”. Disponible en https://www.muyinteresante.com.mx/junior/las-proximas-guerras-seran-por-el-agua/

[14] VerAyuda en Acción, Cáritas Española, Ongawa y Prosalus (2011); “Especulación financiera y crisis alimentaria”. Disponible en https://blogs.elpais.com/files/especulaci%C3%B3n-financiera-y-crisis-alimentaria-1.pdf

[15] Ver Enrique Viale (10.12.2020); Por qué el agua no puede ser tomada como una mercancía. Disponible en https://www.perfil.com/noticias/ecologia/el-agua-no-puede-ser-tomada-como-una-mercancia.phtml

[16] Cuando se privatizó el agua, fue de conocimiento de un pequeño grupo de familias de élite, amigas del régimen. Y esos primeros derechos en la práctica se regalaron.

[17] Consultar en https://cl.boell.org/sites/default/files/uploads/2018/07/357831149-informe-final-254-17-gobernacion-provincial-de-petorca-sobre-auditoria-a-las-adquisiciones-de-servicios-de-transporte-y-distribucion-de-agua-potable-1.pdf

[18] Para el 2019, según Chile Sostenible, se registraron 5.232 derechos de agua los que deberán pagar una patente y  que equivalían a un caudal de 22.946 metros cúbicos por segundo. Esto se traduce en un monto a pagar de $72.154 millones.

[19] Información tomada de la Fundación Terram,concretamente del trabajo de Fernanda Miranda (2018; Erosión de Suelos y Crisis Hídrica: Las sombras del modelo agroexportador del Palto. Disponible en https://cl.boell.org/es/2018/09/03/erosion-de-suelos-y-crisis-hidrica-las-sombras-del-modelo-agroexportador-del-palto

[20] La discusión constituyente fue muy intensa y permitió abrir aún más el debate. Ver varios autores  (2010); Agua, un derecho humano fundamental, Serie Debate Constituyente, (Editores Alberto Acosta, Esperanza Martínez), Abya–Yala, Quito. Disponible en https://www.rosalux.org.ec/producto/agua-un-derecho-humano-fundamental/

[21] VerAlberto Acosta, john Cajas-Guijarro (12.12.2020); “¿Minería legal o minería ilegal? Una falsa disyuntiva”. Disponible enhttps://rebelion.org/mineria-legal-o-mineria-ilegal-una-falsa-disyuntiva/

[22] Para más detalles al respecto, ver el libro de Alberto Acosta, John Cajas-Guijarro, Francisco Hurtado y William Sacher (2020); El festín minero del siglo XXI – ¿Del ocaso petrolero a la pandemia megaminera?, Serie Debate Constituyente, Abya-Yala, Quito.

[23] Ver Mónica Iglesias Vázquez (2015); Volver a la “comunidad” con Karl Marx. Una revisión crítica de la dicotomía comunidad-sociedad. Disponible en https://revistascientificas.us.es/index.php/araucaria/article/view/1413

[24] Así como el agua debe ser desmercantilizada, el clima no puede ser objeto de control mercantil como sucede con los mercados de carbono, entre otras herramientas de la “economía verde”, una de las tantas falsas soluciones en marcha. Ver Larry Lohman (2012); Mercados de carbono – La neoliberalización del clima, Serie Debate Constituyente (Editores Alberto Acosta, Esperanza Martínez), Abya–Yala, Quito. Disponible en https://www.researchgate.net/publication/266673110_MERCADOS_DE_CARBONO_La_neoliberalizacion_del_clima/link/5436ac670cf2dc341db42966/download

Alberto Acosta. Economista ecuatoriano. Profesor universitario. Ministro de Energía y Minas (2007). Presidente de la Asamblea Constituyente de Montecristi (2007-2008). Candidato a la Presidencia de la República del Ecuador (2012-2013). Autor de varios libros. Compañero de luchas de los movimientos sociales.

John Cajas-Guijarro. Economista ecuatoriano. Profesor, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad Central del Ecuador. Candidato a doctor en economía del desarrollo, Departamento de Desarrollo, Ambiente y Territorio, FLACSO-Ecuador.

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La contaminación del aire ha sido reconocida en el certificado de defunción de Ella Kissi-Debrah, fallecida en 2013. — THE ELLA ROBERTA FAMILY FOUNDATION

Un tribunal de Reino Unido ha dictaminado la primera muerte por contaminación del aire en el mundo a una niña de nueve años que vivía a 25 metros de una carretera con altos niveles de polución.

 

Después de tres años de sufrir convulsiones y tras 27 visitas al hospital por problemas respiratorios, Ella Kissi-Debrah, de tan solo nueve años de edad, fallecía en 2013 por una supuesta "insuficiencia respiratoria aguda y asma grave". Su madre, Rosamund Addo-Kissi-Debrah, y la pequeña vivían en Lewisham, un municipio al sureste de Londres, a tan solo 25 metros de una carretera muy concurrida. Este miércoles, la justicia británica ha reconocido que los altos niveles de contaminación de la zona son la causa de su fallecimiento, convirtiendo el caso en el primero en el mundo que señala la contaminación atmosférica como la causa de una muerte humana.

"Este veredicto es para ella y para otros niños que podrían sufrir ataques severos de asma. Creo que su legado podría ser traer una nueva Ley de Aire Limpio y no solo estoy hablando solo del Gobierno británico sino de los gobiernos de todo el mundo, para que se tomen este asunto en serio", declaró Adoo-Kissi-Debrah a los medios tras la sentencia del tribunal. Según informa Fundación para el Clima, el juez de instrucción, Philip Barlow, comprobó que los niveles de contaminación del aire de la vivienda de la niña superaban los límites legales establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Tras la muerte de su hija, Rosamund Addo-Kissi-Debrah cofundó la fundación Ella Roberta Family, que lleva a cabo varias campañas para conseguir un mejor tratamiento del asma y en defensa del aire limpio, y considera este veredicto como un hecho "histórico". Finalmente, "después de siete años de lucha, la contaminación del aire ha sido reconocida en el certificado de defunción de Ella", aplaude, a su pesar, Adoo-Kissi-Debrah.

 

MADRID

16/12/2020 22:07

VIVIANA CALERO GÓMEZ

 @vivi_calero

Publicado enMedio Ambiente
Lunes, 14 Diciembre 2020 05:50

Gaia tierra, verde que te quiero verde

Gaia tierra, verde que te quiero verde

If God is good then God be cruel

Take back the world you've granted to fools
Salvage the land that is best without man and all his grief
(Si Dios es bueno, [entonces que] sea malo,
Y recupere el mundo que concedió a los embaucadores
salvando a la mejor tierra sin el padecimiento del hombre).
Gino Vannelli, Summers of my life, 1976

Los efectos de la pandemia no aconsejan pensar en una vuelta a como era el mundo hace poco más de un año. La última evolución no lineal que vivimos bien podría causar un cambio contingente de tendencia en lo que acríticamente asumimos con ‘progreso humano’. Parece que nos empeñamos en negar la evidencia de la inmisericorde destrucción de nuestra querida Gaia.

Resulta que la Tierra no es tan estimada por el capitalismo salvaje y destructivo (creativo, se nos dice, de nuevas oportunidades) de nuestro entorno y recursos naturales. No deja de ser una ilustración que habla por sí misma la de Jim Ratcliffe, un multimillonario británico cuyos negocios en la fractura hidráulica y otras aplicaciones químicas le han reportado unas ganancias que han elevado su fortuna personal hasta los 21.000 millones de libras esterlinas. Su empresa petroquímica Ineos (ahora patrocinadora del popular equipo ciclista profesional, quizá en una estrategia de ‘lavado de imagen’) es puntera en las actividades del fracking, y en los últimos años ha incrementado exponencialmente su valor mercantil. Ratcliffe poseía en 2018 el 60% de Ineos, la cual empleaba a más de 18 mil trabajadores, y formaba parte del exclusivo club de los 1000 millonarios británico cuyas fortunas suman 724 millardos de libras, cantidad equivalente --sólo a efectos comparativos para una mejor comprensión de nuestros lectores-- a siete veces el coste anual de las pensiones en España.

Como se sabe, el fracking es una técnica no convencional de explotación de hidrocarburos, principalmente gas natural, que se encuentran ‘atrapados’ en el subsuelo entre capas de pizarra. A tal fin suele inyectarse a una enorme presión agua, arena y diversos productos químicos a través de pozos de esquisto para fracturar la roca madre en la que están los hidrocarburos alojados, a unos dos kilómetros de profundidad, y poder así extraerlos. Ni que decir tiene que sus efectos pueden ser (lo son) deletéreos para el medio ambiente, y sus perjuicios también económicos pueden afectar considerablemente a las viviendas radicadas en las cercanías de los lugares de extracción.

En el Reino Unido, y en el conjunto del mundo capitalista anglo-norteamericano, los superricos han abrazado la causa del Brexit y esperan que el Wall Street estadounidense y la City londinense mantengan su posición de liderazgo financiero mundial. En ese modelo de globalización, la UE es un invitado incómodo por su legítimo y democrático empeño regulador y fiscalizador. El Estado del Bienestar y el Modelo Social son consustanciales al mantenimiento en Europa de unos valores civilizatorios de existencia humana con dignidad. Naturalmente sería inapropiado aseverar que el bienestar económico no sea un aspecto fundamental de la governance, pero debería cambiarse el mismo concepto de economía buscando su comunión con el de ecología.

Así, pues, bienvenido sea el desbloque del Fondo de Recuperación promovido por la UE, que permitirá una fuerte inyección de dinero para recuperar el ‘tiempo perdido’ a causa de la pandemia. Empero, y como bien recordaba Xavier Vidal-Folch citando a Paul Krugman, la panacea de la máquina fotocopiadora de hacer dinero debería tener como límite de su buen uso el no transferir insensatamente su reembolso a las generaciones futuras. Es decir, facilitar las cosas para los vivos de hoy sin imposibilitar una vida decente a las generaciones futuras de terrícolas. No volvamos, por tanto, al ensañamiento medioambiental e invirtamos con los dineros de la deuda proyectos de inversión para una Europa verde y respetuosa con Gaia.

El Nuevo Pacto Verde ha sido formulado en modo simple por algunos proponentes como Yanis Varoufakis (Varoufuck según lo han rebautizado los perros de presa del capitalismo neoliberal). Dejemos que el ‘exceso’ de liquidez que se posibilita mediante el Fondo de Recuperación, junto a las medidas adoptadas por el Banco Central Europeo que acaba de anunciar 500.000 millones de dinero y que se alarga hasta marzo de 2022 (garantizando así un volumen total de 1,85 billones de euros), permita la implementación del Green New Deal. Este favorecería que los ciudadanos tuviesen derecho de acceso en sus países de residencia a bienes básicos como, por ejemplo, la alimentación, las infraestructuras, el transporte o la energía. En paralelo, se preservaría el derecho al trabajo asalariado y se facilitarían las rentas básicas de ciudadanía, procurando la provisión digna de viviendas, educación y sanidad de calidad en un entorno sostenible y amable con el medio ambiente.

El mantenimiento de las pasadas inversiones, así como de otros gastos corrientes esenciales en el Modelo Social Europeo y nuestro Estado del Bienestar --educación, sanidad o dependencia, pongamos por caso--, no deberían financiarse sistemáticamente mediante la deuda pública y aumentando el gasto corriente. Tan erróneo es auspiciar políticas de ‘austericidio’ para ajustar a las bravas los planes de consolidación fiscal, como pensar que podemos vivir sólo con el desembolso ordinario de dineros destinados a inversiones; y que costará tanto (si pueden) restituir a las futuras generaciones. Moralmente ya sea sabe la ‘narración causal’ que asevera aquello de que "dentro de cien años todos calvos’. ¿Para qué preocuparse ahora si, al fin y al cabo, los habitantes depredadores de Gaia ya no estaremos aquí para seguir lacerándola sin compasión?

14/12/2020

Por Luis Moreno

Profesor Emérito de Investigación en el Instituto de Políticas y Bienes Públicos (CSIC)

 

Narración cínica y perversa.

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Sábado, 12 Diciembre 2020 05:46

Respiramos un holocausto interminable

Respiramos un holocausto interminable

Los gases contaminados que respiramos no son los de hoy, sino el cúmulo de los execrados en el pasado más el tiempo presente. La polución esconde un misterio. Pasa desapercibida, hasta que la vista se alza sobre el horizonte donde se concentran los humos. Igual sucede con las bolsas de basura; desaparecen una vez alcanzan el contenedor. La realidad es que el dióxido de carbono sigue en la atmósfera durante siglos, al menos desde que Watt inventó la máquina de vapor.

Respiramos un holocausto interminable de la naturaleza, convertida en una furiosa abstracción. Un cúmulo de combustiones procedentes de las entrañas de la tierra formada por una masa vegetal ingente, cuya energía permite vacacionar hasta en las antípodas.

Hace décadas que millones de personas fuera de contexto colonizan los vergeles. Los combustibles fósiles permiten estos saltos fascinantes en el espacio-tiempo. Para ello es necesario prender con furia ese caldo de origen orgánico formado con infinita paciencia durante millones de años, aunque devorado en tan solo unas centurias gracias a los capos de un capitalismo depredador.

Sería fácil detenerse en el humo del carbón y el petróleo, pero la clave del desastre está en el ciudadano/a, convertido en un sujeto pasivo ante un mercado absurdo. El dejar hacer de Smith es fiar al caos unos recursos prestados.

Esta radical explotación de la naturaleza crea escepticismo. Si bien las tesis de Malthus son falsas, subsiste el pesimismo de que somos demasiados. Cuando las urbes alcanzan el paroxismo, solo queda reconstruir el pasado con fidelidad e imitar la vida rural. Respirar el aire limpio sin que dañe los pulmones su pureza. Resta entonces un mundo de perennes alternativas: medicina, monedas, educación; un espacio ruralizado sin feudos ni vasallos, en medio de una tecnología salvaje y devoradora de horas.

Georgescu Rohen ya señaló la solución. El decrecimiento económico como solución ante la ruina del medio que habitamos. Y se puede hacer de muchos modos sin volver a la caverna. Es cierto que llegar a un consenso político con el objetivo de disminuir la producción y la codicia parece imposible, porque se anunciaría como la auténtica extinción del ser-consumidor.

Una extraña sensación queda tras el tópico "salvemos el planeta". ¿No es mejor dejarlo así, que fenezca bajo el deseo irrefrenable? Seguro que hay Tierras impolutas, prístinas, parecidas a la que habitamos y dispuestas para el recreo.

No solo el dióxido de carbono permanece en el aire durante varias generaciones. También los químicos y los transgénicos se acomodan en las células humanas. Los pesticidas que sirvieron para las guerras pueblan los torrentes sanguíneos de ciudadanos cultos como los europeos. En el brillante documental ¿Cuánto ensuciamos cuando limpiamos? (Patrick D. Coheh, 2018) muestra la verdadera huella que dejan las grandes corporaciones como Monsanto (hoy parte de Bayer, la mayor agroquímica del mundo) y cómo funcionan los lobbies en Bruselas. Esa es la clave. Una guerra, una cadena de montaje, un nuevo mundo de ingenieros pretenciosos, y cuando la paz llega, solo hay que dosificar esos materiales mortíferos para domesticar la naturaleza humana y vegetal. Ahí está el cáncer.

Responsabilizar a los ciudadanos es demagogia, porque los representantes políticos de la salud pública no toman decisiones valientes. El ecocidio es ya una marca sobre el conjunto de los cuerpos de los niños y las niñas nacidos o por nacer.

Las plagas clásicas eran intermitentes, pero cuando la peste perdura en la sangre, en los ríos, y flota silenciosa en el aire durante centurias, es que algo está definitivamente roto

12/12/2020

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Para ganadores del Nobel de la Paz, la "pandemia del hambre" es más grave que la del covid-19

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU recibió hoy el premio Nobel de la Paz. Sus responsables advirtieron que la "pandemia de hambre" puede tener efectos más graves que la del coronavirus.

 

Nobel de la Paz: sus ganadores advierten de una "pandemia de hambre" más grave que la del coronavirusEl PMA fue fundado en 1961 como una “organización humanitaria” que se dedica a la lucha contra el hambre. Es parte de la Organización de las Naciones Unidas. El año pasado repartió 15.000 millones de raciones de comida y asistió a 97 millones de personas en 88 países, según informa.

Pero la “alegría” por el premio, fue opacada por las declaraciones del director del PMA, el estadounidense David Beasley. "Debido a las guerras, al cambio climático, a la utilización generalizada del hambre como arma política y militar y a una pandemia mundial que agrava todo esto, 270 millones de personas van a pasar hambre". Además advirtió, en declaraciones retransmitidas desde la sede del PMA en Roma, que "no satisfacer sus necesidades provocará una pandemia de hambre que eclipsará la de la Covid-19".

Aunque fue galardonada el 9 de octubre con el Nobel de la Paz, el acto de entrega se concretó hoy, de forma virtual. La situación sanitaria obligó este año a reducir a la mínima expresión las celebraciones en Oslo, donde se entrega el Nobel de la Paz, y en Estocolmo, donde reciben el galardón el resto de premiados (literatura, medicina, física, química y economía).

"Este Nobel de la Paz es mucho más que un agradecimiento, es un llamado a la acción", dijo Beasley. El experto subrayó que la "hambruna está a las puertas de la humanidad" y estimó que la "alimentación es la vía para caminar hacia la paz". Estas últimas semanas, había llamado la atención sobre las situaciones humanitarias extremas que se viven en Burkina Faso, Sudan del Sur, el noreste de Nigeria y en Yemen.

Beasley marcó además lo que considera una “fuerte ironía”. “Después de un siglo de avances enormes en la eliminación de la extrema pobreza, 270 millones de personas están al borde de la hambruna". "Y por otro, en el mundo hay 400 billones de dólares de riqueza. Incluso en el momento más fuerte de la pandemia de la Covid-19, en 90 días, se generaron 2,7 billones de riqueza suplementarios. Y solo necesitamos 5.000 millones de dólares para salvar del hambre a 30 millones de personas".

Más allá de lo acertado de la crítica y la voluntad de algunos de sus integrantes, los objetivos del PMA son discutibles. Ante el aumento de la desigualdad que generó la pandemia y la crisis económica, pedir 5000 millones para salvar del hambre a 30 millones, es irrisorio ante el dilema al que se encuentra la humanidad. Los números que reconoce el organismo, y el aumento de la pobreza que registran otros organismos internacionales, hacen pensar que la solución tiene que ser mucho más radical.

Mucho más si escuchamos las últimas palabras del discurso del referente del organismo. "Cuando no tenemos dinero ni el acceso que necesitamos, tenemos que decidir qué niños comen y qué niños no comen, qué niños viven y qué niños mueren", recordó Beasley. "Por favor, no nos pidan que decidamos quién vivirá y quién morirá (...) Alimentémoslos a todos".

El acto de entrega del Nobel de la Paz se convirtió otra vez en un símbolo. En medio del aumento de la crisis, donde cientos de miles mueren por falta de higiene y atención médica y otros miles de hambre, los organismos internacionales muestran todos los límites para lidiar con las consecuencias que el mismo capitalismo genera.

Jueves 10 de diciembre | 13:13

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