Viernes, 03 Diciembre 2021 07:55

Mujeres de Frente: resistencia y dignidad

Mujeres de Frente: resistencia y dignidad

Una de las alegrías profundas que me ha deparado la pandemia, pese a todos los dolores, es haber conocido a nuevas organizaciones, siempre abajo y a la izquierda, en diversos países de nuestra América. Teia dos Povos (Red de Pueblos) es una de ellas, que reúne comunidades indígenas, negras y campesinos sin tierra. Realiza la séptima jornada de agroecología en Bahía (Brasil) a fines de enero (https://teiadospovos.org/).

Al calor de la revuelta colombiana “descubrimos” Canal 2 de Cali (canal2.co), televisora comprometida con la calle, y Radio Contagio de Bogotá (contagioradio.com), con las que emprendimos el camino de coordinar medios independientes, alianza que esperamos ampliar a todo el continente.

Otra organización que desconocía es el colectivo Mujeres de Frente, que nació en la cárcel de Quito en 2004, “conformado por mujeres presas y no presas, embarcadas en un proceso de investigación-acción feminista antipenitenciaria”.

En su página se definen como “una comunidad de cooperación y cuidado entre comerciantes autónomas de las calles, recicladoras, trabajadoras del hogar, estudiantes universitarias, profesoras, artistas, mujeres excarceladas, familiares de personas en prisión, niños, niñas y adolescentes” (https://mujeresdefrente.org/).

Las decenas de compañeras de abajo que integran Mujeres de Frente (como comprobamos en un taller sobre autonomías) se dicen “sexualmente diversas” y casi todas son del color de la tierra: indígenas, afrodescendientes, mestizas y “cholas blanquedas”, como se nombran, lo que las diferencia de los feminismos de clases medias, blancas y académicas.

Eligieron trabajar en los espacios donde conviven, a partes iguales, los dolores y las resistencias. Nacieron en la cárcel, pero arraigaron “donde el tejido social es cotidianamente desgarrado por las dinámicas de acumulación de capital y del Estado penal”, que las condena a la exclusión.

Como son mujeres de abajo, trabajan la autonomía material para no depender ni de políticos ni de patrones. En el centro de Quito crearon la Casa de las Mujeres, espacio de encuentros donde circulan personas y saberes, abierto a diversos colectivos y donde funcionan la Escuela de Formación Política Feminista y Popular, el Espacio de Wawas (para niños y niñas), la cocina y el comedor popular, un ambiente para talleres y reuniones, el Taller de Costura y La Canasta Comunitaria de Alimentos.

Con otros colectivos han creado la Alianza contra las Prisiones, porque consideran que la inmensa mayoría de las mujeres y varones presos en América Latina están en la cárcel por “delitos de pobreza”, o sea robos de celulares, animales de crianza y el narcomenudeo. Denuncian la creciente criminalización de la migración, “delito” que afecta siempre a las personas más pobres.

El Taller de Costura es un espacio productivo y de aprendizaje, donde las máquinas y los saberes se comparten, así como el producto de las ventas. La Canasta Comunitaria de Alimentos, que también funciona en la casa, es “una solución colectiva al problema del hambre” y un emprendimiento productivo de un grupo de mujeres. Hacen compras colectivas al por mayor abaratando precios al negociar directamente con los pequeños campesinos que producen alimentos orgánicos.

Casi todas las integrantes de Mujeres de Frente son jefas y cabezas de hogar que no pudieron trabajar durante los primeros meses de la pandemia, ya que sufren persecución policial y estatal si salen a las calles a reciclar, a vender o a desarrollar cualquier otra actividad. Crearon una red de 70 mujeres para acompañarse y enfrentar juntas los momentos críticos.

Se inspiran en la educación popular y en la investigación-acción participativa, publican un periódico al que titularon Sitiadas, que es como se sienten las mujeres de abajo, con un lema que reza: “Reflexiones sobre el Estado punitivo y el sostenimiento de la vida sin Estado”.

El tercer número, que puede encontrarse en su página, refleja testimonios de vendedoras ambulantes, trabajadoras domésticas y mujeres que, no teniendo empleo fijo, deben hacer de la calle su espacio primordial para sostener la vida. Todas denuncian el racismo imperante, la represión policial y lo que definen como “la guerra de los ricos contra nosotras, en la que la estrategia es despojarnos, herirnos, confundirnos, matar nuestra confianza, debilitar nuestra capacidad de lucha”.

Tienen claro que es el Estado el que hace la guerra, que aprovechó la pandemia para intentar “una limpieza de nosotras comerciantes”, destruyendo sus carpas y productos para erradicarlas de la calle, llevándolas al borde de la sobrevivencia porque comen de lo que venden cada día.

Hasta hoy se mantienen firmes, porque no tienen otra vía que luchar para que coman sus hijos. Pero, sobre todo, porque todas sus vidas han sido dolor y resistencia, porque no conocen otra vida que no sea tejerse con otras como ellas; ese modo de vida de los de abajo que llamamos dignidad.

Economía moral

¿Salvará China al planeta?

Julio Boltvinik

Haris Golemis (HG), miembro del comité editorial del periódico griego Epoch, entrevistó en diciembre de 2020 al destacado ecologista marxista y editor de Monthly Review Press, John Bellamy Foster (JBF). La entrevista se publicó en noviembre de 2021 en esta revista. Una de las preguntas que HG le hizo a JBF fue: “El nuevo virus se originó en China, que es tanto la segunda superpotencia mundial como el mayor contaminador del planeta. ¿Podemos esperar que el gobernante Partido Comunista de China haya aprendido las lecciones de la pandemia y cambie sus políticas en el futuro?” JBF centra su respuesta en el tema de la contaminación:

“Decir que China es el mayor contaminador del planeta es verdadero en un aspecto, pero desorientador en otros. China es el mayor emisor de CO₂, pero está muy por debajo de EU y de otros países ricos en sus emisiones por persona. Aún más, en términos del CO₂ acumulado en el ambiente como resultado de las emisiones históricas (la cifra verdaderamente importante), el grueso ha venido de Europa y Norteamérica. Finalmente, una gran proporción de las emisiones de China está asociada con producción para las grandes corporaciones multinacionales del centro del sistema capitalista, que importan esos productos a sus propios países. Esencialmente, producción que habría ocurrido en el centro capitalista está ocurriendo ahora en la periferia, pero todavía para el centro capitalista… En términos de las respuestas ecológicas globales, China, si bien es un epicentro de la destrucción ecológica, es también un epicentro del ecomodernismo y la reforma ambiental. Ha convertido la ‘civilización ecológica’ en propósito oficial, a diferencia de los países de occidente. Cómo entendamos esto es importante. Hay indicaciones que China está dando pasos ambientales decisivos (aunque todavía no la revolución ecológica requerida). China es ahora el puntero mundial en tecnología energética limpia. Acabo de leer un libro muy interesante de Barbara Finamore (BF), publicado por Polity, titulado Will China Save the Planet? (2018). Tenemos muchas razones para ser escépticos. Sin embargo, dado todo lo que China está actualmente haciendo para enfrentar seriamente su crisis ecológica y la del mundo, la pregunta se sostiene… China, con todas sus contradicciones, puede aún tener un potencial escondido para moverse en la dirección de propósito oficial de una civilización ecológica.”

Compré y devoré el libro de Barbara Finamore (BF) cuyo título en español adopté para mi columna de hoy. Es un libro pequeño de 145 páginas. BF es la directora para Asia de la ONG internacional Natural Resources Defense Council (NDRC) y ha trabajado en materia energética y ambiental sobre China, donde ha vivido también, por 30 años. Escribe con pleno conocimiento de causa. La introducción se titula “China, ¿La portadora de la antorcha del Nuevo Ambiente?” y el epílogo, “China en el asiento del piloto”. Tiene 5 capítulos: 1. La diplomacia ambiental de China; 2. Destronando al viejo Rey Carbón. 3. Catalizando la revolución de la energía limpia. 4. Salto inicial de la industria de vehículos eléctricos. 5. Volviendo verde el sistema financiero de China. En la introducción señala: “Hace pocos años China parecía el menos probable portador de la antorcha de la acción climática. Después de décadas de crecimiento rápido, el país sostuvo la distinción de ser responsable de más de una cuarta parte de todas las emisiones de carbono, más que Estados Unidos y la Unión Europea juntos… Pero las dramáticas medidas adoptadas por China en años recientes para reducir las emisiones, reducir su dependencia del carbón ( coal en inglés, que se podría traducir como hulla) e invertir en energías renovables le ha dado la vuelta a esta visión… Ahora parece que China, si bien aún líder del consumo de hulla y emisiones de CO₂, también encabeza el camino hacia un futuro de energías limpias.

¿Cómo, se pregunta la autora, ocurrió esta evolución de país negacionista del cambio climático a defensor enérgico de la gobernanza del cambio climático?” En el epílogo la autora retoma los cálculos de un experto chino y señala: “Para que China cumpla su parte en mantener el aumento de la temperatura bien por debajo de 2 °C tiene que impulsar e intensificar sus esfuerzos de descarbonización. El consumo de hulla debe permanecer debajo de su pico de 2013, representando 16.7 por ciento de su mezcla energética. El consumo de petróleo y de energía fósil total deben llegar a sus puntos máximos en 2030 y 2040, respectivamente. Estas estimaciones suponen que China llegue a un estado posindustrial en 2020, y que para 2050 su tasa de crecimiento del PIB haya bajado a 2.6 por ciento; la eficiencia energética haya mejorado en 300 por ciento respecto a 2015, y que el país ponga en marcha fuertes medidas de protección ambiental y de reducción de contaminación del aire. Las buenas noticias, continúa BF, es que China está profundamente comprometida a lograr su transición a bajo CO₂ y ha alcanzado ya progresos mayores.

Como resultado, a pesar de que China es todavía el más grande emisor de GEI (gases de efecto invernadero), se puede sostener que está haciendo hoy más que cualquier otro país para reducir sus emisiones de CO₂. PeroChina no puede salvar el planeta por sí misma”. Habiendo dado respuesta así a la pregunta que titula su libro, lo concluye señalando: “Hay espacio (y necesidad) de sobra para que todos los países aceleren sus esfuerzos en la lucha contra el cambio climático. Estados, provincias, ciudades, negocios, inversionistas e individuos en todo el mundo están también intensificando sus esfuerzos para alcanzar nuestros objetivos compartidos. Los retos por delante no requieren nada menos”.

El papel puntero de China también ha sido destacado, como vimos arriba, por John Bellamy Foster. Por su parte, Jeremy Rifkin señala: “China ha entrado al campo de la energía renovable y hoy encabeza el mundo en la manufactura e instalación de tecnologías solares y eólicas. En 2017, China llevó a cabo 45 por ciento de la inversión global en energías renovables” ( The Green New Deal, p.65). “Los gobiernos están estableciendo estándares de economía de combustibles más estrictos y al mismo tiempo están extendiendo generosos incentivos para la compra de automóviles eléctricos. China usó este enfoque de zanahoria y garrote exitosamente, asegurando 21 por ciento de todas las ventas globales de vehículos eléctricos en 2017 en sólo seis ciudades chinas” (Ibid. p.81). Naomi Klein dice que “sólo unos pocos países (sobre todo Alemania y China) han hecho suficientes inversiones en el sector renovable para ver un despliegue a una velocidad como la requerida” ( On fire. The Burning Case for a Green New Deal, 2019, p. 37). Citando al Center on Global Energy Policy de la Universidad de Columbia, Klein señala que China es ahora el puntero mundial en energías solar, eólica e hidráulica. Cierro volviendo con Barbara Finamore, quien relata que, para la energía solar China formuló un plan especial de 5 años (2011-2015) que establece una estrategia detallada para fortalecer la industria fotovoltaica (FV), reducir los costos, mejorar la calidad, promover la innovación tecnológica y expandir los mercados solares externos. Los resultados, dice, han sido extraordinarios, después de revisar las metas de 2 a 10 y a 35 gigawatts (GW), China rebasó todas y llegó a 43GW en 2015. Dio otro salto en 2016 y llegó a 77GW aportando más de 50 por ciento del aumento en la capacidad FV global en ese año. En 2017 instaló 53GW adicionales, cifra mayor (en un año) a la total, acumulada de ningún otro país hasta finales de 2016. Cada hora, China instala una turbina eólica e instala suficientes paneles solares para cubrir un campo de futbol. (pp. 67-69). China no salvará sola al planeta, pero vaya que está haciendo mucho y rápido.

www.julioboltvinik.org

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#FridaysForFuture.Miles de jóvenes llenaron las calles de Glasgow por medidas contra el cambio climático

La protesta se realiza en el marco de la cumbre COP26, que terminó sin medidas efectivas por parte de las máximas autoridades del planeta. Para este sábado

Miles de jóvenes de diversos movimientos ecologistas han tomado este viernes las calles de Glasgow en una marcha organizada por la organización ambientalista FFF (Fridays For Future) para exigir "justicia climática y racial" a los líderes mundiales reunidos en la COP26

Dos grandes protestas se esperaban en la ciudad de Glasgow como cierre de semana, una organizada por Fridays for Future se realizó este viernes y fue multitudinaria.

La otra protesta se espera para este sábado, en la que participarán diversas organizaciones ambientalistas británicas de la denominada ’COP coalition’ (coalición COP).

Las protestas están compuestas fundamentalmente por la juventud, que sale a las calles en toda Europa todos los viernes para exigir medidas concretas que pongan un freno a la destrucción del medio ambiente. En Glasgow tuvieron el acompañamiento de la población local, que salió a apoyar el reclamo.

Se hace cada vez más evidente para las y los jóvenes que la presión a las máximas autoridades de los países desde las calles es una utopía. Lo expresó la propia Greta Thunberg, en sus declaraciones donde denunció que esta cumbre era igual a todas las demás.

"El cambio no vendrá de adentro de la COP26, está aquí afuera", había expresado el lunes la joven de 18 años. “Decimos no más ’bla, bla, bla’, no más explotación de las personas, la naturaleza y el planeta; no más lo que sea que hagan ahí dentro”, sentenció Thunberg en declaraciones a medios en Festival Park, a orillas del río Clyde, que discurre junto a la COP26.

Sin dudas la Cop26, o "Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático", que comenzó en 1992, ha estado llena de acuerdos y promesas pero no ha tenido ningún efecto sobre lo que se supone es su objetivo.

Tomemos dos ejemplos. Uno de los primeros acuerdos globales fue el Protocolo de Kioto en 1997, desde ese momento se han lanzado a la atmósfera el 50% de las emisiones totales de CO2 que han tenido lugar desde el inicio de la era industrial. Otro muy nombrado fue el acuerdo de la Cumbre de París (2015), desde ese año se registraron los mayores incrementos en las emisiones de CO2 de la historia del capitalismo.

Para que estos acuerdos fracasen actúa el lobby de las grandes multinacionales. Un informe global realizado por InfluenceMap revela que ExxonMobil, Chevron, Toyota o BMW son parte de 50 empresas y asociaciones que se mueven para influenciar partidos y políticos con el fin de bloquear medidas contra la crisis climática.

La jornada de este viernes fue muy masiva, pero las protestas más importantes se esperan para este sábado, cuando está llamado un día de acción Global, donde se esperan hasta 100.000 personas en Glasgow.

se esperan protestas multitudinarias.

Sábado 6 de noviembre

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Chile, entre la rebelión popular, las elecciones y una Constituyente descafeinada

La rebelión popular de octubre de 2019 marca el punto de inflexión en la política chilena. Su mayor éxito, lograr la convocatoria de un proceso constituyente que hoy se dirime entre el desencanto y la frustración. No olvidemos que el llamamiento fue hecho a regañadientes por los partidos del orden y su nuevo aliado el Frente Amplio, cuya cara es Gabriel Boric. El 15 de noviembre de 2019 firmaron el pacto por la "paz y una nueva Constitución" definiendo los límites sobre los cuales podría transitar la nueva Carta Magna. Una redacción capaz de mantener en pie el edificio neoliberal. Para lograrlo, se exigiría una mayoría de dos tercios de los convencionales para dar el visto a cada artículo propuesto. Así, bastaría un tercio de los delegados para rechazar una propuesta rupturista de los principios neoliberales. Las votaciones para la convención arrojaron unos resultados sorprendentes. La derecha obtuvo menos de un tercio de representantes, viéndose la posibilidad de formar consensos progresistas para romper el pacto de la traición. Pero la ilusión se ha ido al traste. Las alianzas en la convención recompusieron el cuadro. Lo impensable se hizo realidad. Los pactos se reditaron cuando los convencionales votaron su reglamento interno y mantener el quórum de los dos tercios. Así, la derecha, la ex concertación, el Frente Amplio, independientes no neutrales, logran el control real y cierran el paso a una redacción con efectos reales para la ciudadanía. Se podrán reconocer derechos, pero la economía de mercado pondrá límites al gasto público y de paso no permitirá la inversión en sanidad, vivienda, educación. Por otro lado, ni pensar que los convencionales determinen que las riquezas del país no puedan ser vendidas a extranjeros. Las trasnacionales tendrán carta blanca para explotar los yacimientos de cobre, litio y de paso repatriar sus beneficios vía tratados de libre comercio. La Constituyente camina desoyendo las voces que dieron lugar a la rebelión popular.

La rebelión plantea preguntas que a dos años siguen sin respuesta. La movilización no ha cuajado en un proyecto. La crítica a la corrupción, a los partidos políticos, a la represión del pueblo mapuche, al patriarcado, contra la violencia de género, el cambio climático, la privatización de la educación, la sanidad, la desigualdad social no ha sido suficiente para construir una alternativa; seguramente no era su objetivo. Pero la protesta, debió ser un punto de partida. Tal vez, las esperanzas se centraron en esa candidatura de independientes a la convención constituyente La Lista del Pueblo. Tuvo 24 constituyentes, hoy no existe. Se disolvió víctima de los males que combatía. El personalismo, la corrupción, la mentira, las malas artes políticas.

Las protestas en estos dos años, han tenido una constante, el grado de violencia con el cual se han empleado las fuerzas armadas y de carabineros contra los manifestantes. La gravedad de sus actuaciones se acrecienta. El uso indiscriminado del material antidisturbios ha significado decenas de muertos, lesiones oculares, violaciones y miles de detenidos. El Estado chileno no ha tenido límites para ejercer la represión. El mantenimiento del Estado de excepción, la militarización del Wallmapu, la aparición de paramilitares contratados por las empresas madereras para acosar e intimidar al pueblo mapuche, son los síntomas de la degradación y la perdida de legitimidad del gobierno. A pesar de ello, las protestas se han mantenido en medio de la pandemia. No es sólo Santiago, se desarrollan huelgas, paros de sanitarios, profesores, estudiantes, estibadores, pescadores, movimiento feminista y pueblos originarios. Es en toda su geografía.

La celebración de la rebelión popular busca mantener el sentido que llevó a millones de chilenos a tomar las calles clamando el fin de la Constitución pinochetista y una sociedad más justa. Hoy se suma a lo dicho, la demanda de libertad para los presos políticos detenidos durante la rebelión popular de 2019. Mientras, el partido del orden y sus nuevos aliados debaten sobre las elecciones presidenciales del 21 de noviembre, cuyos índices de abstención superan 50 por ciento. A pesar de ello, todo parece indicar que Gabriel Boric, candidato de Apruebo Dignidad y miembro del Frente Amplio, ocupará una plaza. Lo que se cuestiona es quién lo acompañará en segunda vuelta. La derecha se divide entre Sichel y el nazifascista José Antonio Kast. Por otro lado, está la democristiana Yasna Provoste, quien cuenta con apoyos entre las clases medias y sectores empresariales. En esta disyuntiva, es posible que una parte de la derecha apoye a Provoste para una segunda vuelta. En conclusión, a dos años de la rebelión popular, gane quien gane en las presidenciales, Chile seguirá bajo las leyes del mercado, gracias a una nueva Constitución que avalará su argumentario.

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Calles vacías por el paro en la maltratada nación caribeña.. Imagen: AFP

La banda armada que secuestró a 17 misioneros estadounidenses y canadienses en Haití pidió un rescate de un millón de dólares por cada una de las personas captivas, según informó el ministro de Justicia, Litz Quitel. Mientras que en el país caribeño, especialmente en Puerto Príncipe, las calles amanecieron casi vacías por segundo día consecutivo debido a una huelga promovida por organizaciones patronales y sector transportista en reclamo por la inseguridad, raptos y asesinatos tras el reciente secuestro. Cerca del mediodía comenzaron a reanudarse algunas actividades en la capital.

"La banda haitiana que secuestró a un grupo de misioneros estadounidenses y canadienses está pidiendo 1 millón por cada uno para su liberación, un total de 17 millones de dólares", aseguró Quitel, que luego indicó que los secuestradores exigen habitualmente grandes sumas que luego son rebajadas durante las negociaciones.

El ministro de Justicia subrayó que el FBI y la policía de Haití están en contacto con los secuestradores, y que las negociaciones podrían durar días o semanas. "Estamos intentando lograr su liberación sin pagar un rescate. Esta es la primera vía de acción. Seamos honestos: Cuando les demos ese dinero, ese dinero será usado para (comprar) más armas y municiones”, afirmó Quitel.

El ministro además señaló que su equipo no participa en las negociaciones. "No tengo los datos específicos, no quiero interferir con quien está negociando y los secuestradores. Cada caso es diferente", dijo al diario The Washington Post.

Quitel añadió que las autoridades del país buscan llegar a un desenlace similar al del secuestro en abril pasado de un grupo de sacerdotes y monjas católicos por parte de la misma banda, 400 Mawozo. En esa negociación los cinco curas, dos monjas y tres de sus familiares fueron liberados a finales del mismo mes con el pago de rescate únicamente por dos de los sacerdotes, aseguró el ministro de Justicia.

En abril, 10 personas, entre ellos dos religiosos franceses, estuvieron secuestrados 20 días por la banda 400 Mawozo en la misma región situada entre Puerto Príncipe y la frontera con República Dominicana. Gédéon Jean, director del Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos de Puerto Príncipe, afirmó que la banda 400 Mawozo estuvo detrás de cerca del 80 por ciento de los secuestros del tercer trimestre de 2021, según consigna el matutino estadounidense.

Según indicó Quitel, las 17 personas están siendo retenidas en una casa justo afuera de Croix-des-Bouquets, donde lsos misioneros fueron secuestrados cuando viajaban en autobus al este de Puerto Príncipe. La zona está controlada por la banda 400 Mawozo.

Por su parte, Estados Unidos reiteró que no negociará con quien secuestra a sus ciudadanos. La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, afirmó que Washington mantiene su política de no negociar con secuestradores remarcó que el objetivo continúa siendo "traerles a casa". En el grupo de víctimas figuran cinco niños, el menor de ellos de ocho meses y otros de 3, 6, 14 y 15 años.

La Policía Montada de Canadá confirmó este martes que está trabajando con las fuerzas policiales de Haití y Estados Unidos en el caso de los misioneros secuestrados. En una declaración a los medios, la policía canadiense señaló que "está tomando muy en serio esta situación y está colaborando con las autoridades policiales de Haití y Estados Unidos en este incidente". Por otra parte, afirmaron que no harán más comentarios sobre investigaciones en marcha en otros países.

En tanto la cancillería canadiense señaló que está recabando más información junto a las autoridades locales y Christian Aid Ministries tras conocerse el secuestro de los misioneros. Las autoridades canadienses no han revelado la identidad del ciudadano de ese país que hace parte del grupo de rehenes.

Reclaman acción al gobierno

En las calles de la capital haitiana habían unos pocos vendedores ambulantes. Sólo algunos grandes mercados abrieron las puertas, pero la mayoría de las escuelas, instituciones financieras y de la administración pública se adhirieron a la huelga.

El presidente de la Asociación de Propietarios y Conductores de Haití, Mehu Changeux, explica que el paro reclama la acción del Gobierno para combatir a las pandillas y critica una supuesta campaña de las autoridades para ahogar las demandas de la población. "Les decimos que no es el dinero lo que hace que los conductores y los ciudadanos se queden en casa, es la convicción", tuiteó el sindicalista.

Sin embargo, cerca del mediodía comenzaron a reanudarse algunas actividades en la capital, y en algunas zonas se experimentaba una reactivación del transporte colectivo, mientras que en otros departamentos más alejados de la capital los sectores no acataron la huelga, precisaron medios locales.

20 de octubre de 2021

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«Las venas abiertas de América Latina», un libro vivo

“Para mí es una satisfacción enorme haber escrito un libro que sobrevivió a más de una generación y que sigue estando vigente, pero a la vez me genera una enorme tristeza porque el mundo no ha cambiado en nada. Para mí sería mejor que ese libro estuviera en un museo de arqueología junto a las momias egipcias, pero no es así”. Eduardo Galeano, 2011.

 

El que un libro de ciencias sociales llegué a la cifra de diez mil o veinte mil ejemplares es ya sorprendente, y resulta extraordinario que alcancé, al cabo de medio siglo, cien ediciones legales y otras tantas piratas, con un tiraje de más de un millón de ejemplares en idioma castellano, junto con su traducción a diversas lenguas. Este es el caso de Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, cuya primera edición se publicó en 1971 y del cual estamos celebrando con regocijo cincuenta años.

Síntesis magistral de nuestra historia de dependencia

¿A qué se debe ese inusitado despliegue de un libro que no es ficción literaria? La razón fundamental radica en que allí se expresa en forma viva la truculenta historia del continente con un lenguaje sencillo, pero profundo, y hablando siempre en presente. No se emplean insoportables métodos eruditos ni se separa tajantemente el pasado y el presente. Se analiza la historia de nuestro continente a partir del saqueo y la expoliación permanentes que han caracterizado nuestro azaroso devenir durante más de cinco siglos. No se evoca el pasado como una realidad muerta y petrificada, sino como un mosaico aterrador que la dependencia que ha desangrado a Latinoamérica.

Es la historia de los “personajes” que han desfilado efímeramente por el escenario de la división internacional del trabajo: el azúcar, cuya blancura y dulzor empalagó a las cortes europeas a costa del sudor y la sangre de los negros de las plantaciones; el caucho, que enriqueció a los nacientes magnates de la industria automovilística, a la par que exterminó a comunidades milenarias de la selva amazónica; el oro y la plata, que fortalecieron a los parásitos hidalgos, empobreciendo de paso al pueblo español y contribuyendo a desarrollar la acumulación originaria de capital en Inglaterra a costa del trabajo forzado de cientos de miles de indígenas y de esclavos negros; el estaño, materia prima de la industria de enlatados desechables del mundo industrializado, enlatados que nunca ven los mineros bolivianos que mueren con los pulmones destrozados por la silicosis que los hace ver viejos a los 35 años; el petróleo, la más importante de las materias primas y que en la mayor parte de nuestros países solo ha dejado malos recuerdos, huecos con hollín y contaminación…

La riqueza del suelo con su variedad de bienes comunes, fauna y flora, y los territorios que habitan pueblos de una amplia diversidad étnica y cultural solo ha servido en este continente para facilitar nuestra inserción en la división internacional del trabajo, cuya esencia final no se apoya, como pensaba el economista ingles David Ricardo, en la ventaja comparativa, sino en la formula que postula Eduardo Galeano: la especialización, para que unos ganen mientras que otros pierden. Y nosotros, los latinoamericanos, siempre hemos sido los perdedores. No solo perdimos bienes naturales, sino lo más importante radica en que esos bienes tienen trabajo coagulado, que se nos roba, y se materializa en bienes primarios y mercancías que se van a los centros capitalistas, y a cambio de los cuales se nos envía menos trabajo.

A esa realidad cotidiana que se expresa en que, por ejemplo, cada vez necesitamos más bultos de café para comprar menos tractores, es lo que los economistas de la Cepal llamaban el deterioro de los términos de intercambio, y que Galeano describe magistralmente en su obra.

Algunas de las materias primas que se mencionan en el libro siguen estando presente en la historia extractivista de nuestro continente, sobre todo el petróleo, pero han aparecido otras, tales como la carne de res y de pollo, la soja, el aguacate…, todas las cuales siguen sujetas a la misma lógica de dependencia, de deterioro de términos de intercambio, de expolio, de despojo, de destrucción ambiental, de super explotación de trabajadores ‒aunque sean menos los que se empleen en las nuevas ramas exportadoras con respecto a lo que sucedía en las minas y en los enclaves clásicos‒, de aniquilación de indígenas y campesinos. Como lo sintetizaba magistralmente en su obra póstuma El cazador de historias [2016], refiriéndose al espinoso asunto de las drogas de uso ilícito: “Así funciona el gran negocio de la cocaína en la división internacional del trabajo: unos ponen la nariz y otros ponen los muertos”.

En esa perspectiva, la contra historia que se relata en Las venas abiertas no es cosa del pasado, es de gran actualidad y, por desgracia, para los habitantes de ese continente, sigue estando al orden del día. Por eso, decía Galeano en 2009: «Lo que describía sigue siendo cierto. El sistema internacional de poder hace que la riqueza se siga alimentando de la pobreza ajena. Sí, las venas de América Latina todavía siguen abiertas».

Los agentes internos de la dominación

En esta obra también se cuenta la historia de los testaferros de la dominación interna, que son los agentes que generan y fomentan la dependencia. Es la historia de las dictaduras, las guerras sangrientas, el robo territorial, las disputas fronterizas la consolidación de las oligarquías locales. En el libro, Galeano nos describe a personajes tan pintorescos como el dictador salvadoreño Maximiliano Hernández Martínez, “héroe” de la matanza anticomunista de treinta mil campesinos en El Salvador en 1932, quien argumentó que era más criminal matar a una hormiga que a un hombre, porque al fin y al cabo este último sobrevive en el más allá, mientras que la primera no.

Galeano también nos habla de la primera violencia colombiana que asoló campos y ciudades en la década de 1950, enriqueciendo aún más a la burguesía cafetera e industrial y dejando a su paso 300 mil colombianos muertos. Nos recuerda la guerra de la Triple Alianza, que desangró a Paraguay y terminó con casi todos sus hombres adultos, generando un desbalance demográfico que afectó a ese país durante todo el siglo XX. En fin, una gran cantidad de acciones infames, que deleitan a eruditos europeos o estadounidenses, fueron recreadas por Galeano, pero no en aras de la curiosidad del coleccionista, sino del pensador preocupado por la suerte actual de un continente, que sigue desangrándose con nuevos y sofisticados métodos de saqueo y expolio. Eso es lo que Galeano denomina la estructura contemporánea del despojo, la cual no necesita recurrir, salvo en casos excepcionales, a la invasión directa, pues para eso están las multinacionales, el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional. Esa estructura actual del despojo extrae los bienes naturales con nuevos procedimientos tecnológicos y recurre a la tecnocracia interna para garantizar la entrada del capital financiero y la apropiación de los bienes comunes que se encuentran en nuestros tierras y mares. Y cuando esa entrega no es “voluntaria”, y en un país emerge cierta dosis de nacionalismo, el imperialismo acude a los métodos clásicos de saboteo, bloqueo, guerra abierta, para apropiarse del petróleo, el oro, el coltán, el litio o lo que sea necesario para garantizar el funcionamiento material del capitalismo, aunque ese saqueo lo encubra ahora con nuevos términos como defensa de los derechos humanos, promoción de la democracia y la libertad. Si, para Estados Unidos y la Unión Europea derechos humanos quiere decir petróleo, democracia y libertad son nuevos eufemismos para referirse a la riqueza mineral y forestal de nuestros países y así sucesivamente.

Un libro siempre actual

Las venas abiertas de América Latina es un libro escrito con indignación y pasión, apoyado en la más importante literatura histórica y social de su tiempo e influido notablemente por el paradigma teórico predominante por entonces en el continente: la teoría de la dependencia. Partiendo del material investigativo sobre diversas épocas y realidades, Galeano recreó literariamente nuestra historia en 400 páginas, llenas de vida, para presentar el cuadro más dramático, desgarrador e impactante que se pueda conseguir en un libro.

Pese a los cincuenta años transcurridos desde su publicación original, a los cambios mundiales, así como a la derechización o socialdemocratizacion de los estudios sociales e históricos, el libro sigue siendo permanentemente actual. Eso resulta muy incómodo a muchos académicos del continente que antes compartieron los planteamientos de Galeano, pero que hoy en día forman parte de los ejércitos burocráticos, estatales y privados, que alimentan la explotación y desigualdad y se niegan a pronunciar los términos de dependencia, imperialismo, desigualdad, capitalismo, lucha de clases… como si dejando de usar los conceptos críticos desapareciera la quemante realidad de la injusticia y la opresión.

Cinco décadas después el libro de Eduardo Galeano está más vivo que nunca, por un sinnúmero de razones: las dictaduras de la década de 1970, las torturas y desapariciones de todos esos años; el endeudamiento eterno del continente en la década perdida de 1980; los planes de ajuste inhumanos del Fondo Monetario Internacional; el deterioro constante de los precios internacionales de nuestras materias primas (café, banano, azúcar, carne, estaño, cobre, petróleo); las democracias de papel; los millones de niños que viven en condiciones infrahumanas; la arrogancia imperialista de los Estados Unidos con sus acuerdos de libre comercio; la militarización del continente por las tropas imperiales y sus ejércitos locales de ocupación para mantener la expropiación y el despojo….Todos estos fenómenos que mantienen nuestras venas abiertas, en lugar de superarse en los últimos cincuenta años tienden a agravarse.

De ahí la vitalidad de un libro cuya lectura equivale a recibir una bofetada en el rostro, que produce rabia y dolor. Pese a que transcurran los decenios y el libro, como histórico y relativo que es, por ser resultado de la acción crítica de un individuo, pierda vigencia en algunos pasajes, esencialmente seguirá vivo durante mucho tiempo, por lo menos hasta el momento en que se cierren las heridas del continente y termine el desangre material, económico, social y cultural de los millones de indígenas, negros, mestizos, mujeres pobres, niños humildes que habitamos en Nuestra América.

Galeano nunca renegó de Las venas abiertas

En la II Bienal del Libro y la Lectura de Brasilia, en abril de 2014, Eduardo Galeano afirmó sobre Las venas abiertas que «no sería capaz de leerlo de nuevo», porque le parecía que «esa prosa de izquierda tradicional es aburridísima. Mi físico no aguantaría. Sería ingresado al hospital». Agregó que, cuando escribió el libro, «no tenía los suficientes conocimientos de economía ni de política”, para rematar la tarea que en ese momento se propuso, cuando tenía 30 años. Después señaló, y es lo importante de resaltar: «No estoy arrepentido de haberlo escrito, pero ya es una etapa que para mí está superada».

Estas declaraciones fueron tomadas por falsimedia mundial y sus telectuales (es decir, aquellos que presumen de ser pensadores y solo desean figurar en las pantallas de televisión) como una prueba de que Galeano había abjurado y renegado de Las venas abiertas. The New York Times, El País de España, Washington Post y sus sucursales mediáticas de baja estofa en las capitales de los países latinoamericanos se apresuraron a replicar las palabras de Galeano, afirmando que estaba arrepentido, renegaba de sus ideas de izquierda, repudiaba su propio libro y dejaba a los revolucionarios de nuestro continente sin una de sus obras emblemáticas. Incluso, algunos en forma osada llegaron a afirmar que Galeano había entrado a forma parte de los pragmáticos y conversos, siguiendo la senda de Mario Vargas Llosa.

Durante semanas enteras falsimedia en español, principalmente, se encargó de difundir la noticia sobre el enterramiento de Las venas abiertas por parte de su propio autor. Neoliberales y neoconservadores saltaban de la dicha al considerar que Galeano había reconocido sus errores y eso significaba el entierro definitivo de ese libro y, sobre todo, el abandono de cualquier crítica radical al capitalismo e imperialismo que ha asolado durante siglos a nuestro continente, como se expresa en la mencionada obra. Ante los gritos destemplados de la dicha de los corifeos del capitalismo e imperialismo, Galeano se vio obligado a aclarar su postura, y por supuesto estas declaraciones no fueron replicadas por aquellos que aplaudían la pretendida defunción de Las venas abiertas: “Ladran, Sancho. Es la prueba de que escribir sirve, al menos para despertar celebraciones y protestas, aplausos y también indignaciones. El libro, escrito hace siglos, sigue vivo y coleando. Simplemente tengo la honestidad de reconocer que a esta altura me resulta un estilo pesado en el que me cuesta reconocerme ahora que quiero ser cada vez más breve y volandero. Con Vargas Llosa nada que ver”. […]. Y, concluyó, para que no quedaran dudas de lo que pensaba: “Las voces que se han lanzado contra mí y contra Las venas abiertas están gravemente enfermas de mala fe”.

Y esto nos sirve para señalar que hoy es necesario “actualizar” Las venas abiertas, no porque esté desfasada, ni mucho menos. El libro fue publicado hace medio siglo y desde entonces dos elementos deben ser considerados: la dura realidad transcurrida desde 1971, que confirma lo dicho por Galeano en términos de explotación, sometimiento y dependencia, realidad que debe ser incorporada en esa actualización del libro; y los avances en el conocimiento social de diversas latitudes que han aportado al conocimiento de la historia del despojo de nuestro continente. Esto es necesario en términos de nueva información, que no niega ni desdice lo planteado en Las venas abiertas, sino que debe incluirse, siempre en la perspectiva de escribir una contra historia de nuestros países, en un esfuerzo de pensar a contracorriente, de leer la historia a contrapelo como lo propuso Walter Benjamin, siempre rescatando a los vencidos y sus luchas. En esta dirección, si algún libro se acerca a esa perspectiva de la historia a contrapelo, para darle voz a los vencidos de nuestro continente, ese es el de Las venas abiertas y, por eso, medio siglo después de su primera edición sigue siendo tan vivo como en 1971, porque esa obra demuestra que no puede existir una historia de América Latina que no sea al mismo tiempo una historia del colonialismo y el imperialismo, si se tiene en cuenta que la riqueza de los europeos, y sus hijos putativos, los estadounidenses, es la contracara del expolio de los pueblos latinoamericanos desde hace 530 años.  

 

ANEXO

EL RELATO DE EDUARDO GALEANO SOBRE EL EJEMPLAR MAS QUERIDO DE LAS VENAS ABIERTAS DE AMERICA LATINA

James Cantero, uruguayo como yo soy, jugador de fútbol como yo hubiera querido ser, me escribió una carta, en el año 2009. Yo no lo conocía. Él me dijo que tenía algo para darme. Y me lo dio. Una vieja edición de Las venas. Un capitán del ejército de El Salvador se lo había dado, hacía ya unos cuantos años. El libro había viajado medio mundo, acompañando a James y sus andanzas futboleras.

-Él te buscó. Te estaba esperando -me dijo, cuando me lo entregó.

El libro estaba atravesado por un balazo, herido de muerte: un agujero en la tapa, otro en la contratapa. El capitán había encontrado el libro en la mochila de un guerrillero muerto entre los muchos caídos en la batalla de Chalatenango, a fines de 1984. Nada más había en la mochila.

El capitán nunca supo por qué lo recogió, ni por qué lo guardó. Y James tampoco pudo explicar, ni explicarse, por qué lo llevó con él durante un cuarto de siglo, de país en país.

El hecho es que a la larga, después de mucho andar, el libro llegó a mis manos. Y en mis manos está. Es lo único que queda de aquel muchacho sin nombre. Este libro fusilado es su cuerpo.

18/10/2021

Publicado enCultura
Trabajadores de Amazon y Google rechazan un contrato que vende "tecnología peligrosa" al Ejército israelí

Carta abierta de más de 400 empleados contra el Proyecto Nimbus

Ambas empresas se comprometen a prestarle a Tel Aviv servicios de almacenamiento en nubes que pueden ser utilizados "para recolectar ilegalmente los datos de palestinos" y seguir expandiendo "los asentamientos ilegales israelíes sobre los territorios de Palestina".

18 de octubre de 2021

Mientras hacen negocios millonarios, Amazon y Google preparan el terreno para que el gobierno israelí vigile con mayor precisión a los palestinos y los expulse de sus tierras. Así lo denunciaron más de 400 trabajadores de los gigantes tecnológicos en una carta abierta publicada en el diario The Guardian, un hecho que pasó casi inadvertido para la prensa internacional. Los firmantes, que no revelaron su identidad por temor a represalias, denuncian que bajo un contrato por alrededor de 1.200 millones de dólares llamado Proyecto Nimbus, Amazon y Google se comprometen a prestarle a Tel Aviv servicios de almacenamiento en nubes que pueden ser utilizados "para recolectar ilegalmente datos de palestinos" y seguir expandiendo "los asentamientos ilegales israelíes sobre los territorios de Palestina": se trataría, en definitiva, de un proyecto que vende "tecnología peligrosa" al ejército israelí

La escalada de violencia en el conflicto entre israelíes y palestinos llegó de esta forma al corazón de Silicon Valley, revelando una división cada vez más profunda entre los empleados de Google y la cultura rígida de las empresas tecnológicas. La situación revela, además, que muchas veces no alcanza con un enorme poderío militar o una fuerte presencia en el terreno para triunfar en un conflicto armado: se hace cada vez más necesario tener una posición dominante en la llamada "guerra de los datos".

Los detalles del Proyecto Nimbus

"No podemos mirar hacia otro lado, ya que los productos que construimos se utilizan para negarle a los palestinos sus derechos básicos, obligar a los palestinos a abandonar sus hogares y atacar a los palestinos en la Franja de Gaza", declararon los trabajadores de Amazon y Google en la carta publicada en The Guardian. Agregan que el Proyecto Nimbus se firmó con el gobierno israelí "la misma semana en que el ejército israelí atacó a los palestinos en la Franja de Gaza, matando a casi 250 personas, entre ellas más de 60 niños". En ese momento, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, declaró que los bombardeos israelíes podrían constituir "crímenes de guerra".

El servicio provisto en la nube de datos favorecería la expansión de los asentamientos israelíes al trabajar codo a codo con la Autoridad de Tierras de Israel (ILA), la agencia gubernamental que administra y asigna las tierras estatales. Como denunciara en su momento Human Rights Watch, la ILA administra políticas territoriales "discriminatorias" que "fomentan el crecimiento y la expansión" de asentamientos predominantemente judíos, mientras acorralan a los palestinos en densos centros de población en "términos marcadamente desiguales".

El contrato del gobierno de Naftali Bennett para hacerse con los servicios de Google y Amazon es por siete años, con la opción de extenderlo por un total de 23. El Proyecto Nimbus prevé la instalación de seis centros de datos en Israel con una inversión de al menos cuatro millones de séquels israelíes (1.230 millones de dólares). Los datos en la nube serán procesados y se almacenarán dentro de las fronteras de Israel.

Los empleados que se manifestaron en el documento sostienen que las dos empresas de tecnología cerraron previamente contratos con instituciones estadounidenses como el Departamento de Defensa, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la policía. "Estos contratos son parte de un patrón perturbador de militarización, falta de transparencia y supervisión", señalan los denunciantes, quienes creen que el acuerdo con el gobierno israelí sigue esa misma línea.

"Cortar los contratos es la única opción ética"

Gabriel Schubiner, ingeniero de software de Google, condenó el contrato firmado con Israel en un artículo publicado en el sitio web de NBC News, exigiendo una respuesta inmediata a las autoridades de la compañía. "En 2019, Google canceló el Proyecto Dragonfly, un motor de búsqueda censurado en China, y se retiró del Proyecto Maven del Pentágono en 2018", recordó Schubiner. El primero recibió una lluvia de críticas por convertirse en una potencial herramienta de las autoridades chinas para censurar el contenido en Internet. Del segundo se sospechaba que podía ayudar al Pentágono a mejorar la precisión de sus ataques militares con drones.

"Los mismos principios deberían aplicarse a los contratos del Proyecto Nimbus y todos los contratos futuros basados ​​en sus consecuencias en el mundo real", remarcó Schubiner y agregó sin vueltas: "Dado que no tenemos la capacidad de garantizar que la tecnología que construimos no se utilice para cometer abusos contra los derechos humanos de los palestinos, cortar los contratos es la única opción ética que les queda a nuestras empresas".

Además de llamar a las empresas a que abandonen el proyecto y sus vínculos con las fuerzas de ocupación israelíes, los empleados de Google y Amazon convocaron "a los trabajadores del sector tecnológico y a la comunidad internacional para que se unan a nosotros en la construcción de un mundo en el que la tecnología promueva la seguridad y la dignidad para todos". Más adelante agregaron, apelando al más básico sentido común: "La tecnología debe usarse para unir a las personas, no para facilitar y afianzar la violencia y la segregación"

Publicado enInternacional
¿Estados Unidos está experimentando una huelga general no oficial?

Presentamos la última editorial de Robert Reich, exsecretario de Trabajo de Estados Unidos, es profesor de políticas públicas en la Universidad de California en Berkeley y autor de varios libros, además es columnista en el diario británico, The Guardian. Reich no es un izquierdista pero su análisis sobre las huelgas en EE. UU. puede ser de interés a nuestros lectores.

 

En todo el país, la gente se niega a regresar a trabajos de bajos salarios agotadores o abrumadores.


El informe de empleo del viernes pasado del Departamento de Trabajo de EE. UU. provocó una avalancha de titulares sombríos. El New York Times enfatizó el crecimiento de empleos es "débil" y se preocupó de que "los desafíos de contratación que han acosado a los empleadores durante todo el año no se resolverán rápidamente" y "el aumento de los salarios podría aumentar las preocupaciones sobre la inflación". Para CNN, fue "otra decepción". Para Bloomberg, el “informe de empleos de septiembre pierde mucho por segundo mes consecutivo”.

Los medios de comunicación no informaron la gran historia, que en realidad es muy buena: los trabajadores estadounidenses ahora están mostrando sus músculos por primera vez en décadas.

Se podría decir que los trabajadores han declarado una huelga general nacional hasta que obtengan mejores salarios y mejores condiciones laborales.

Nadie lo llama huelga general. Pero a su manera desorganizada, está relacionado con las huelgas organizadas que estallan en todo el país: equipos de cine y televisión de Hollywood, trabajadores de John Deere, mineros de carbón de Alabama, trabajadores de Nabisco, trabajadores de Kellogg, enfermeras en California, trabajadores de la salud en Buffalo.

Los trabajadores estadounidenses, desorganizados u organizados, ahora tienen poder de negociación para hacerlo mejor. Después de un año y medio de pandemia, los consumidores tienen una demanda reprimida de todo tipo de bienes y servicios.

Pero a los empleadores les resulta difícil cubrir puestos.

El informe de empleos del viernes pasado mostró que el número de puestos vacantes alcanzó un nivel récord. La proporción de personas que trabajan o buscan trabajo activamente (la tasa de participación en la fuerza laboral) se ha reducido al 61,6%. También ha disminuido la participación de las personas en sus mejores años laborales, definidos como de 25 a 54 años.

Durante el año pasado, las ofertas de trabajo aumentaron un 62%. Sin embargo, la contratación general ha disminuido.

¿Lo que da?

Otra pista: los estadounidenses también están renunciando a sus trabajos a la tasa más alta registrada. El Departamento de Trabajo informó el martes que unos 4,3 millones de personas renunciaron a sus trabajos en agosto. Eso equivale aproximadamente al 2,9% de la población activa, frente al récord anterior establecido en abril , de alrededor de 4 millones de personas que dejaron de fumar.

En total, alrededor de 4 millones de trabajadores estadounidenses han dejado sus trabajos todos los meses desde la primavera.

Estos números no tienen nada que ver con el fantasma republicano de los beneficios de desempleo adicionales que supuestamente desaniman a la gente a trabajar. Recordatorio: los beneficios adicionales se agotaron el Día del Trabajo.

Los temores renovados de la variante Delta de Covid pueden jugar algún papel. Pero no puede ser el factor más importante. Con la mayoría de los adultos ahora vacunados, las tasas de hospitalizaciones y muertes han disminuido.

Mi opinión: los trabajadores son reacios a regresar o permanecer en sus trabajos anteriores principalmente porque están agotados.

Algunos se han jubilado antes de tiempo. Otros han encontrado formas de llegar a fin de mes además de permanecer en trabajos que aborrecen. Muchos simplemente no quieren volver a trabajos de mierda de bajos salarios, agotadores o abrumadores.

Los medios de comunicación y la mayoría de los economistas miden el éxito de la economía por la cantidad de puestos de trabajo que crea, ignorando la calidad de esos puestos de trabajo. Eso es un gran descuido.

Hace años, cuando era secretario de trabajo, seguía conociendo a trabajadores de todo el país que tenían trabajo de tiempo completo pero que se quejaban de que sus trabajos pagaban muy poco y tenían pocos beneficios, o eran inseguros o requerían horas largas o impredecibles. Muchos dijeron que sus empleadores los trataban mal, los acosaban y no los respetaban.

Desde entonces, estas quejas solo se han vuelto más fuertes, según las encuestas . Para muchos, la pandemia fue el colmo. Los trabajadores están hartos, aniquilados, agotados y agotados. A raíz de tantas dificultades, enfermedades y muertes durante el año pasado, no lo van a soportar más.

Para atraer a los trabajadores, los empleadores están aumentando los salarios y ofreciendo otros incentivos. Las ganancias promedio aumentaron 19 centavos la hora en septiembre y han subido más de $ 1 la hora, o 4.6%, durante el último año.

Claramente, eso no es suficiente.

Corporate America quiere enmarcar esto como una "escasez de mano de obra". Incorrecto. Lo que realmente está sucediendo se describe con mayor precisión como una escasez de salario digno, una escasez de pago por condiciones de vida peligrosas, una escasez de cuidado de niños, una escasez de licencias por enfermedad pagadas y una escasez de atención médica.

A menos que se rectifique esta escasez, muchos estadounidenses no volverán a trabajar pronto. Por eso digo que ya está sucediendo.

Miércoles 13 de octubre

El artículo original en inglés se publicó en The Guardian.

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Publicado enInternacional
Lunes, 11 Octubre 2021 05:35

Los esenciales

Trabajadores de Kellogg’s en Michigan protestaron la semana pasada contra la amenaza de la empresa de trasladar a México más áreas de producción. Este año han estallado unas 12 huelgas que involucran a 22 mil 300 empleados en Estados Unidos.Foto Afp

Un resurgimiento del movimiento de trabajadores está confrontando la injusticia económica que es el saldo de cuatro décadas de neoliberalismo en el país más rico del mundo, y cuyas consecuencias ahora están al centro de una crisis existencial de lo que llaman democracia en Estados Unidos.

En los últimos meses se ha registrado un número sorprendente de huelgas y acciones laborales, y amenazas de mucho más, en varias partes del sector privado, incluidas empresas emblemáticas como Kellogg’s (en parte en respuesta a amenazas de la empresa de trasladar más producción a México si los trabajadores no aceptan demandas patronales), RJR Nabisco y Frito-Lay (éstas dos ya fueron ganadas por el sindicato), más de mil mineros de carbón en Alabama mantienen una huelga de más de seis meses, en universidades, cadenas de comida rápida y más.

Además, decenas de miles de agremiados han autorizado que sus sindicatos declaren huelgas, entre ellos los 65 mil trabajadores de producción de la industria de cine y televisión, otro gremio de 37 mil trabajadores de una empresa de salud y hospitales, y unos 10 mil trabajadores de John Deere.

En lo que va del año se han registrado oficialmente más de 12 "huelgas mayores" (aquellas de más de mil trabajadores) que involucran a un total de 22 mil 300 empleados; en 2020 hubo 90. Se han registrado más de 100 huelgas "menores" en el año en curso, comparado con menos de 50 todo el año pasado.

Todo indica que la huelga, el arma más poderosa de los trabajadores, está resucitando y que 2021, según el veterano periodista y analista laboral Harold Meyerson, empieza a parecerse a 1919 y 1946, cuando Estados Unidos tuvo su mayor número de huelgas.

Todo esto ocurre en una coyuntura en la que la aprobación de los sindicatos en la opinión pública registra su nivel más alto en más de medio siglo, 68 por ciento (90 por ciento entre demócratas), según Gallup.

A la vez hay otros tipos de "acciones" laborales no organizadas que algunos analistas están calificando como un tipo de rebelión laboral, con la decisión de millones de trabajadores –sobre todo en trabajos de salarios mínimos o bajos– de no retornar a esos empleos al reabrirse la economía rechazando las condiciones en esos empleos en lo que es en cierto sentido una huelga masiva.

Más aún, además de sindicatos hay un universo creciente de organizaciones laborales –cooperativas, centros obreros, organizaciones de jornaleros y trabajadoras domésticas, taxistas y más– que forman parte dinámica de lo que se puede llamar el movimiento laboral. A esto se suman nuevos aliados que surgen de la lucha contra la desigualdad e injusticia económica, entre ellos la Campaña de los Pobres, la diáspora de Ocupa Wall Street y un renovado movimiento social demócrata/socialista como Democrátic Socialists of America junto con legisladores federales progresista como Bernie Sanders, Alexandra Ocasio-Cortez y Jesús Chuy García vinculados a la lucha de los trabajadores.

Todo mientras se revelan más detalles sobre la delincuencia legal de los más ricos y sus paraísos fiscales, como datos que registran que la fortuna de los 400 más ricos en este país se elevó 40 por ciento, justo mientras la pandemia devastó la vida de millones. Esto en un país donde, como señala Sanders, el 1 por ciento más rico tiene aún más riqueza que 92 por ciento del resto de la población, y donde 45por ciento de todo el nuevo ingreso ha sido concentrado por el 1 por ciento desde 2009.

Fueron los trabajadores oficialmente calificados de "esenciales" que rescataron a este y otros países de la pandemia y sus efectos (ningún empresario ni ejecutivo o banquero de Wall Street tuvo esa clasificación). Ahora son esenciales para el rescate –como siempre lo han sido a lo largo de la historia del país– de Estados Unidos ante la crisis económica y política que amenaza el futuro de la democracia.

Teatro Campesino. El Picket Sign. https://www.youtube.com/watch?v=VsnxVnMUwfs&list=OLAK5uy_l4 UhvgTgRHjHyJ5h2T0OY-aw3rMwE7VZE&index=5

Pete Seeger. Talking Union. https://www.youtube.com/watch?v=9SIhG7Wv5YI

Dolly Parton. 9 to 5. https://www.youtube.com/watch?v=UbxUSsFXYo4

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