Lunes, 22 Noviembre 2021 06:15

Noticiero en blues

El reverendo Jesse Jackson (al centro), marchó el fin de semana con cientos de personas en Federal Plaza, Chicago, en protesta por la absolución de Kyle Rittenhouse, de 18 años, en Kenosha, Wisconsin. El liberado mató a dos personas e hirió a otra durante una manifestación contra la brutalidad policial el año pasado.Foto Ap

El blues no sólo lamenta qué tan mal está la cosa, sino que a la vez es un grito rebelde, un carcajeo ante lo peor, rehusando, con ritmo y furia, que eso logre derrotarnos.

Reportar la última semana es como el inicio de una canción de blues:. “le dicen el lunes tormentoso, pero el martes está igual de mal, y, Dios, el miércoles es aún peor…”

Aquí sólo algunos acontecimientos, entre tantos:

Un joven blanco fue absuelto por un jurado de asesinar a dos manifestantesantirracistas blancos y herir a un tercero con un rifle de alto poder AR-15 adquirido de manera ilegal, aceptando así que fue un acto de "autodefensa". El veredicto fue festejado por ultraconservadores –entre ellos fanáticos cristianos y neonazis– en todo el país y varios legisladores derechistas le ofrecieron chamba al acusado, mientras para otros envió un mensaje escalofriante, como comentó un observador: "esto abre la temporada de cacería contra manifestantes progresistas".

Más de 100 mil estadunidenses murieron de sobredosis de drogas entre abril de 2020 y y abril de 2021, cifra anual sin precedente.

Republicanos en varios estados están forjando un sistema de manipular elecciones para asegurar mantener su poder, suprimir el voto opositor y hasta anular elecciones con resultados no aceptables (para ellos).

En el aeropuerto de Atlanta cundió el pánico después de la descarga accidental de una pistola; en el estado de Georgia hay una ley conocida como "armas en todas partes" que permiten portar armas cargadas en cualquier lugar, incluyendo aeropuertos.

Más estadunidenses dicen que no desean tener hijos, contribuyendo al desplome de la tasa de natalidad que acompañó a la pandemia, y entre los nuevos factores está el temor ante el cambio climático y sus consecuencias para el futuro inmediato; o sea, para los niños.

Bueno, y los ricos también tienen quejas: aparentemente hay una escasez de yates, mansiones, relojes y aviones privados de lujo entre el sector conocido como individuos de “valor neto ultraelevado (con más de 50 millones de dólares), segmento que fue el más beneficiado durante la pandemia.

Pero durante esos mismos días también hubo noticias que marcan triunfos de justicia, dignidad y resistencia; la otra parte del blues.

La cámara baja aprobó la mayor inversión en programas de bienestar social y apoyo a los más necesitados en más de medio siglo, después de promulgarse la mayor inversión en infraestructura en décadas; todo marcando intentos por sepultar el neoliberalismo (aunque su destino final ahora está en manos del Senado).

Y gracias a años de organización y lucha de migrantes y sus defensores dentro de ese paquete legislativo, la cámara baja adoptó la mayor iniciativa de reforma migratoria en 35 años (https://www.jornada.com.mx/2021/11/ 20/mundo/023n2mun]).

Y gracias también a la lucha incesante de ambientalistas, indígenas y jóvenes, en esa misma iniciativa se incluye la mayor inversión pública en frenar el cambio climático en la historia del país.

La ola de acciones laborales que llegó a su máximo nivel en octubre con más de 22 mil trabajadores estallando en huelga, continúa con miles de trabajadores de Kellogg, más de 3 mil estudiantes que laboran como trabajadores académicos en la Universidad de Columbia, a trabajadores siderúrgicos y mineros en varios puntos del país en huelga y otros incluyendo periodistas agremiados en una sección del New York Times autorizando huelgas, mientras otros han concluido en triunfos como el de los más de 10 mil trabajadores de John Deere, y los 30 mil trabajadores de salud en California (mapa de huelgas actuales: https://www.google.com/maps/d/viewer?mid=1hE1nDR-Ff_sVgOS67IteJSxGZlvqIP3k&ll= 34.35833140861114%2C-102.63857702467465&z=4).

Fue aniversario, el 19 de noviembre de 2015, de la ejecución del organizador anarco-sindicalista Joe Hill por autoridades estadunidenses, quien pidió a sus camaradas: "no pierdan el tiempo en luto, organicen".

T-Bone Walker. Stormy Monday. https://www.youtube.com/watch?v=VAPDJheC0Jk

Tom Morello/Grandson. Hold the line. https://www.youtube.com/watch?v=61gHyyGZyXU

Paul Robeson canta a mineros ingleses https://twitter.com/i/status/1115582378980839426

Publicado enInternacional
Tutus Mobio, sin título (Cortesía del autor)

“[…] aquí nunca se acercaron unos médicos, nunca se acercó nadie a hacer unas estadísticas de cuál era la prioridad de esta UPZ, y en todo el Distrito se dio así y ya cuando empezaron a acercarse empezaron a dividir por UPZ y empezaron a ejercer unas restricciones […] esa no era la forma de haber manejado al pueblo, es más, los pobres tienen que salir a comer, necesitan” (1).


La voz segura de la lideresa no deja duda alguna sobre el tipo de enfoque que marcó la dinámica oficial a lo largo del país a la hora de atender la pandemia por covid-19. Una orientación que dejó en claro que quienes gobiernan ven el país a través del lente de los sectores más pudientes, como de los que tienen trabajo estable e ingresos fijos. De ahí las medidas de encierro generalizado.

Esta realidad se extendió por todo el país, llevando a muchas familias al dilema: morir por contagio por covid-19 o por efectos del hambre. Y el hambre no da espera.

Fue esta dinámica de pandemia la que marcó el tercer de año de gobierno de Iván Duque, quien en marzo de 2020 decretó el confinamiento generalizado, medida que no logró contener el avance del virus.

Este fenómeno sanitario como social, conllevó implicaciones muy severas para la vida de la población colombiana, de manera inocultable para los sectores sociales de bajos niveles económicos, que además de ser los que más han sufrido esta pandemia en sus bolsillos también son quienes más la han padecido en sus cuerpos, registrando el mayor número de muertes, todo lo cual ha empeorado sus condiciones de vida. Medidas de salud pública, sin relación profunda con políticas de protección económica y social a la altura de las necesidades de la mayoría no funcionan, mucho menos para enfrentar una situación extrema de salud como la de una epidemia-pandemia.

Un manejo errado de la crisis en que entró el país que explica, en gran medida, el estallido y levantamiento social vivido en este tercer año de gobierno, dado que, frente a una de las peores crisis sanitarias y sociales de la historia del país, que sumó al acumulado traído de años atrás de precariedad social y económica y de falta de garantía del derecho a la salud, el gobierno legisló principalmente para la protección de los sectores con mayor poder económico e hizo un abordaje focalizado con subsidios económicos totalmente insuficientes para ayudar a superar las penurias padecidas por la población más pobre, y adicionalmente, buscó imponer una reforma fiscal enfocada principalmente sobre los bolsillos de los sectores sociales precisamente más afectados por este contexto.


Igualmente, este año de gobierno, evidencia deudas de asuntos que el gobierno nacional debió haber impulsado en el terreno de la salud y no lo ha hecho, como el Plan Nacional de Salud Rural; al mismo tiempo que la revela la falta de atención sobre otros problemas importantes de la salud de la población que quedaron marginados frente a la prioridad dada a la atención al covid-19 (2).


Las cifras del impacto de la pandemia

La cifra global de contagios por covid-19 se acerca a doscientos cuarenta y tres millones de personas y la de muertas por su causa a cinco millones (3). En Colombia el contagio bordea los cinco millones de personas y las muertes alcanzan a ciento treinta mil (4).
De acuerdo a lo indicado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), la distribución de la mortalidad por covid-19 ha impactado en el 61,5 por ciento de los casos en los estratos socioeconómicos 1 y 2, mientras que para el 6 y 5 ha sido solo del 3,4 por ciento del total nacional, evidencia que desestima la supuesta distribución democrática de la pandemia (5).


Impacto registrado a pesar de la inicial y difundida pretensión del gobierno nacional, en cabeza del Ministerio de Salud, de lograr un “achatamiento” o “aplanamiento” de la curva epidemiológica de los casos por covid-19, asunto que nunca ocurrió, y sí tomaron forma hasta octubre de 2021 tres picos de casos, siendo cada uno más intenso que el anterior.


Desde el comienzo del 2021 se llegó al escenario no deseado, que condujo a cifras diarias de más de quince mil personas contagiadas y más de doscientas muertos y para finales de junio la situación llegó a ser el doble de peor, con cifras diarias de más de treinta mil personas contagiadas y más de seiscientas muertes, lo que también llevó al colapso del sistema de salud por no tener la capacidad de atención para el conjunto de la población que lo demandaba, tanto por situaciones propias de la covid-19, como por otras patologías y por la insuficiencia de Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) para atender todos los casos críticos que las demandaban.


Una dinámica de morbi-mortalidad de la pandemia que llevó a que Colombia ostentara el vergonzoso noveno puesto en el mundo, tanto por mayor número de casos de contagio como por mayor número de muertes por covid-19, revelando de esta manera el desastre epidemiológico que ha significado la pandemia para la población, en especial la más empobrecida, producto del inadecuado manejo brindado por que el gobierno de Duque de esta crisis de salud pública.


Manejo centrado en lo hospitalario


La creciente que registra el paso de un pico al otro, y sus funestos resultados, no es casual, toda vez que la orientación política del gobierno nacional para el manejo de la pandemia se concentró en el denominado Programa de Pruebas, Rastreo y Aislamiento Selectivo Sostenible (Prass) para el seguimiento de casos y contactos del Coronavirus Sars-CoV-2, establecido por medio del Decreto 1109 del 10 de agosto de 2020.


Este tipo de programas, clave en términos de control de una epidemia, contó en el país con un problema de base para su implementación: el modelo de atención, que no es territorializado. Es decir, la afiliación al sistema procede sobre la base de un aseguramiento, sin interés por el lugar dónde viven las personas que afilia, sin conocimiento de su entorno y condiciones de vida, que son las que determinan el proceso salud-enfermedad.


Una dificultad para la atención oportuna y efectiva a la que se suma el insuficiente número de pruebas de detección del Sars-CoV-2 y no entrega a tiempo, producto de una indolente inacción de las EPS.


Dificultad a la que se suma el insostenible aislamiento decretado desde la cúpula gubernamental, insostenible para un sector amplio de la población que no tiene protecciones económicas y está obligado a salir de sus casas para el rebusque diario, precisamente la gente de estratos 1, 2 y 3 que vive en lo fundamental de la informalidad; y por otro lado, a que algunos sectores de la población, sin duda asumen un comportamiento de riesgo, desestiman el peligro, se exponen y exponen a otros, asunto que se puede leer en parte por el individualismo que este modelo de sociedad consumista ha impuesto.


Todo esto explica por qué, a pesar del esfuerzo en algunos territorios por establecer una estrecha vigilancia en salud, realizar los denominados cercos epidemiológicos para identificar y aislar las personas positivas y sus contactos, ha sido tan débil la puesta en escena del Prass, y por qué la atención se concentró en las personas con enfermedad moderada y severa por el covid-19 que han requerido manejo hospitalario y un porcentaje de ellos de manejo en UCI.


Implementar una real estrategia de pruebas, rastreos, cercos y aislamientos, demanda necesariamente la constitución de equipos básicos de salud en cada uno de los territorios del país, asunto ni implementado por las EPS, ni por los entes territoriales de salud, producto de la lógica impuesta por el sistema de salud del país y la orientación nacional dada por el Gobierno al manejo de la pandemia. Sin duda, al revisar las experiencias de países que han logrado un manejo y control de la pandemia, su acierto radica en esto, como lo muestran diversos países asiáticos, donde también domina una valoración diferente de la vida y la salud, con sistemas sanitarios territorializados y en los que la salud no esta sometida a la dinámica de la economía.


Igualmente, y a pesar de colocar el énfasis en lo hospitalario, el mejoramiento de la atención para los casos moderados y graves de covid-19 tampoco fue la constante, porque ni se dotaron las suficientes camas de UCI, ni se formó el personal especializado necesario que requieren estos servicios, ni se establecieron los suficientes acopios de insumos, medicamentos, oxígeno y elementos de bioseguridad que demandan estas atenciones de alta complejidad.


Esta ha sido lo norma. Realidad agravada con el decreto 580 del 31 de mayo de 2021, con el que el gobierno nacional declaró la reactivación económica y trasladó la responsabilidad del cuidado a cada individuo a través del denominado aislamiento selectivo y distanciamiento individual responsable, decisión que se tomó en el momento en que había las peores cifras de morbilidad y mortalidad por covid-19 y que luego irían a empeorar reflejado en que la tasa de mortalidad pasaría de 1.762 muertos por millón de habitantes a finales de mayo a 2.339 por millón de habitantes a finales de julio (6), lo que sitúo al país en la vergonzosa novena posición de mortalidad en el mundo, producto precisamente de dejar de realizar los aislamientos selectivos de grupos poblacionales, medida importante en el manejo de las epidemias, quedando de esta manera al desnudo la prioridad del ente nacional por la economía por sobre la salud y la vida de millones de connacionales.


La vacunación no es varita mágica


A mediados de febrero del año en curso sonaron sirenas alrededor de un desfile de carros oficiales que recibían, como el mayor de los triunfos, el arribo al país del primer lote de vacunas, dejando claramente establecido que el afán era más por el espectáculo y los réditos políticos que por la transparencia y efectividad en el manejo de la pandemia.


Transcurridos ocho meses de su implementación el plan solo ha cubierto a cerca de 21 millones de personas con esquema completo (7), es decir más o menos el 40 por ciento de la población total, porcentaje muy lejano para alcanzar lo que se denomina inmunidad de rebaño (8), con lo cual se está muy distante de lograr un control de la pandemia con esta medida tecnológica de salud pública.


Entonces, aunque el gobierno propagandea estos niveles de vacunación como un logro, la realidad dista mucho de ello. Situación agravada por: la disponibilidad de las vacunas ha sido reducida por el control que de ellas tienen las multinacionales farmacéuticas que las han producido, el acaparamiento impuesto de ellas que han hecho los países centrales y el fallo del mecanismo Covax que creó la OMS para su distribución equitativa; y para varias de las vacunas deberá aplicarse una tercera a los seis meses, lo que demandará acceder a más dosis; la aparición de variantes genómicas del virus Sars-CoV-2, de las cuales aún a ciencia cierta no se sabe si son contenidas por las vacunas producidas, y en particular la denominada variante Delta, que ya se sabe tiene una alta capacidad de transmisibilidad, virulencia y de reducción de la eficacia de las vacunas.


Un avance parcial que no permite asegurar que con el desarrollo del plan nacional de vacunación contra covid-19 el país superará esta pandemia, dado que se continúa en un escenario de mucha incertidumbre, común denominador en este tiempo pandémico, desconociendo aspectos relevantes en lo que tiene que ver con la efectividad de la vacuna, sus efectos adversos, los costos y la capacidad de vacunar al conjunto de la población, más aún en un escenario en el que es claro que tal desarrollo tecnológico lucra a las multinacionales farmacéuticas, convertida por tanto en un bien de consumo particular y no, como debiera ser, un bien común de la humanidad.


Otra reforma de salud: ¿para qué y para quiénes?


El gobierno nacional, en cabeza del Ministro de Salud Fernando Ruiz, sobre la base de lo vivido por el sistema de salud en el contexto de la pandemia, justificó la iniciativa de presentar un proyecto de Ley para una nueva reforma al sistema de salud. La iniciativa tomó cuerpo y en el segundo semestre de 2020 quedó radicada como el proyecto 010 en Senado y 425 en Cámara, y finalmente archivado producto de una de las derrotas políticas sufridas por el gobierno en el marco del paro nacional iniciado el 28 de abril de 2021.


Pese a su entierro, valga resaltar que el mismo no tocaba los problemas estructurales base de la crisis crónica del sector salud, relacionados con la intermediación financiera del aseguramiento privado, la organización de los servicios de salud en la lógica de costos-beneficios del mercado y la flexibilización laboral del personal de salud.


Aunque el proyecto enunciaba aspectos importantes por implementar en un sistema de salud garante de esta como derecho, como es la territorialización (9) de su intervención, el establecimiento de redes integradas e integrales de servicios, la puesta en escena de la atención primaria, formas de contratación estables del personal que la garantiza, realmente su apuesta apuntaba al afinamiento del aseguramiento en salud establecido claramente como un proceso empresarial (por eso incorporaba el concepto de conglomerados empresariales en salud), al que había que reconocerlo, darle garantías y protecciones financieras (por eso la creación de un fondo de garantías del sector salud) y avanzar en su depuración a partir de procesos de inspección, vigilancia y control, para dar otro paso central en el proyecto privatizador originario de la Ley 100: depurar el mercado del aseguramiento en salud para dejar solo un oligopolio (10).


Movilización y estallido social: no más privatización de la salud


Este tercer año se caracterizó por la reactivación de la movilización social, obligada a un paréntesis por el confinamiento impuesto como medida para controlar la pandemia, sin desconocer que las expresiones de protesta social no se detuvieron aun en medio del confinamiento, bien de forma virtual o de manera directa con las protestas, principalmente en sectores populares demandando apoyos económicos para sobrevivir en el contexto de la pandemia.
Es así como tomaron forma en este periodo protestas y movilizaciones por demandas sociales y de salud derivadas de la situación de la pandemia, así como por demandas no resueltas desde años anteriores, todo ello en un contexto continuo de represión y violencia socio-política que no ha cesado (11).


Sin duda, el manejo dado a los asuntos sanitarios, sociales y económicos de la pandemia por parte del gobierno Duque ahondaron los problemas sociales y económicos de la población, que sumados a las problemáticas sanitarias por un sistema de salud ineficiente, desencadenaron las movilizaciones y protestas sociales más sostenidas en las últimas décadas que recuerde el país, junto a un estallido y levantamiento social como hecho inédito, que obligó al gobierno a renunciar a pretensiones en los campos tributario, educativo, salud e inversión social.

La economía debe estar en función de la vida y la salud

Lo evidenciado hasta ahora por la pandemia y las formas que asume es que su control no es posible lograrlo solo con medidas de higiene individual, ni con aislamientos selectivos o con la vacunación. Se requiere mejorar la calidad de vida de toda la población, en especial las condiciones de saneamiento básico y de alimentación; establecer protecciones sociales universales; desarrollar un sistema de salud público de base territorial que genere potentes procesos de promoción y prevención, de atención primaria y de solida vigilancia en salud; configurar una cultura de cuidado, conteniendo las posiciones altamente individualistas que ha desarrollado el actual tipo de sociedad.


Una perspectiva y unas acciones que no encuadran con la visión del gobierno de Duque que considera como lo prioritario para superar la actual situación retornar a la “normalidad” de la dinámica económica de mercado. Una visión que refuerza la que por décadas ha primado en el país y el mundo, con la que la lógica de la economía, centrada en la acumulación de capital, subordina a la salud y desprecia la vida.


Una visión opuesta a las enseñanzas y retos desprendidas de esta inédita experiencia de salud pública, en la que realza el valor y cuidado de la vida, la misma que debe ser el objetivo de toda política económica. Obrar por vía contraria, como ha sido lo actuado en este tercer año de gobierno de Duque es desoír a la naturaleza, decisión que no dejará de producir funestas consecuencias en los meses y años por venir.

** Una versión más amplia de este análisis apareció en: Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo (2021). Lecciones del aprendiz. Autoritarismo y desigualdad. Balance del tercer año de gobierno de Iván Duque Márquez. Bogotá: Ediciones Ántropos Ltda.
1. Entrevista hecha a una lideresa social de la Localidad de Usme de Bogotá, en el marco de un proyecto de investigación sobre participación social en la pandemia, desarrollado por un equipo de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá.
2. Torres-Tovar, Mauricio. (2020). Limitada respuesta a la pandemia y a los otros problemas sanitarios. En Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo (PCDHDD), El Desgobierno del Aprendiz. Autoritarismo, guerra y pandemia. Balance del segundo año de gobierno de Iván Duque (pp. 81-89). Bogotá: Ediciones Antropos.
3. https://covid19.who.int/
4. http://www.ins.gov.co/Noticias/Paginas/Coronavirus.aspx
5. Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). (2021). Estadísticas Vitales – EEVV. Defunciones por COVID-19 2 de marzo de 2020pr al 9 de mayo de 2021pr. Bogotá.
6. Datos tomados de https://datosmacro.expansion.com/otros/coronavirus/colombia
7. https://www.minsalud.gov.co/salud/publica/Vacunacion/Paginas/Vacunacion-covid-19.aspx
8. Es un fenómeno que se observa cuando entre un 80 a 90% de la población total de un territorio ha sido vacunada, que lleva a que se interrumpa la cadena epidemiológica de trasmisión del agente infecciosos entre los miembros de dicha comunidad, lo que previene que personas no inmunizadas se contagien.
9. Aunque luego le hicieron una variante para referirse a regionalización.
10. Torres-Tovar, Mauricio. (2021a, 26 de marzo). Otra reforma más en salud ¿al servicio de quién? Momento Médico. ASMEDAS Antioquia. Recuperado de https://asmedasantioquia.org/2021/03/26/otra-reforma-mas-en-salud-al-servicio-de-quien/
11. Torres-Tovar, Mauricio. (2021b). La movilización social no cesa en tiempos de pandemia. En: Cuidados Intensivos. Derecho a la salud y pandemia en Colombia. Bogotá: Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo.

 

**Profesor Asociado, Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia

Para suscripción:

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=180&search=suscrip

Publicado enColombia
Tutus Mobio, sin título (Cortesía del autor)

“[…] aquí nunca se acercaron unos médicos, nunca se acercó nadie a hacer unas estadísticas de cuál era la prioridad de esta UPZ, y en todo el Distrito se dio así y ya cuando empezaron a acercarse empezaron a dividir por UPZ y empezaron a ejercer unas restricciones […] esa no era la forma de haber manejado al pueblo, es más, los pobres tienen que salir a comer, necesitan” (1).


La voz segura de la lideresa no deja duda alguna sobre el tipo de enfoque que marcó la dinámica oficial a lo largo del país a la hora de atender la pandemia por covid-19. Una orientación que dejó en claro que quienes gobiernan ven el país a través del lente de los sectores más pudientes, como de los que tienen trabajo estable e ingresos fijos. De ahí las medidas de encierro generalizado.

Esta realidad se extendió por todo el país, llevando a muchas familias al dilema: morir por contagio por covid-19 o por efectos del hambre. Y el hambre no da espera.

Fue esta dinámica de pandemia la que marcó el tercer de año de gobierno de Iván Duque, quien en marzo de 2020 decretó el confinamiento generalizado, medida que no logró contener el avance del virus.

Este fenómeno sanitario como social, conllevó implicaciones muy severas para la vida de la población colombiana, de manera inocultable para los sectores sociales de bajos niveles económicos, que además de ser los que más han sufrido esta pandemia en sus bolsillos también son quienes más la han padecido en sus cuerpos, registrando el mayor número de muertes, todo lo cual ha empeorado sus condiciones de vida. Medidas de salud pública, sin relación profunda con políticas de protección económica y social a la altura de las necesidades de la mayoría no funcionan, mucho menos para enfrentar una situación extrema de salud como la de una epidemia-pandemia.

Un manejo errado de la crisis en que entró el país que explica, en gran medida, el estallido y levantamiento social vivido en este tercer año de gobierno, dado que, frente a una de las peores crisis sanitarias y sociales de la historia del país, que sumó al acumulado traído de años atrás de precariedad social y económica y de falta de garantía del derecho a la salud, el gobierno legisló principalmente para la protección de los sectores con mayor poder económico e hizo un abordaje focalizado con subsidios económicos totalmente insuficientes para ayudar a superar las penurias padecidas por la población más pobre, y adicionalmente, buscó imponer una reforma fiscal enfocada principalmente sobre los bolsillos de los sectores sociales precisamente más afectados por este contexto.


Igualmente, este año de gobierno, evidencia deudas de asuntos que el gobierno nacional debió haber impulsado en el terreno de la salud y no lo ha hecho, como el Plan Nacional de Salud Rural; al mismo tiempo que la revela la falta de atención sobre otros problemas importantes de la salud de la población que quedaron marginados frente a la prioridad dada a la atención al covid-19 (2).


Las cifras del impacto de la pandemia

La cifra global de contagios por covid-19 se acerca a doscientos cuarenta y tres millones de personas y la de muertas por su causa a cinco millones (3). En Colombia el contagio bordea los cinco millones de personas y las muertes alcanzan a ciento treinta mil (4).
De acuerdo a lo indicado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), la distribución de la mortalidad por covid-19 ha impactado en el 61,5 por ciento de los casos en los estratos socioeconómicos 1 y 2, mientras que para el 6 y 5 ha sido solo del 3,4 por ciento del total nacional, evidencia que desestima la supuesta distribución democrática de la pandemia (5).


Impacto registrado a pesar de la inicial y difundida pretensión del gobierno nacional, en cabeza del Ministerio de Salud, de lograr un “achatamiento” o “aplanamiento” de la curva epidemiológica de los casos por covid-19, asunto que nunca ocurrió, y sí tomaron forma hasta octubre de 2021 tres picos de casos, siendo cada uno más intenso que el anterior.


Desde el comienzo del 2021 se llegó al escenario no deseado, que condujo a cifras diarias de más de quince mil personas contagiadas y más de doscientas muertos y para finales de junio la situación llegó a ser el doble de peor, con cifras diarias de más de treinta mil personas contagiadas y más de seiscientas muertes, lo que también llevó al colapso del sistema de salud por no tener la capacidad de atención para el conjunto de la población que lo demandaba, tanto por situaciones propias de la covid-19, como por otras patologías y por la insuficiencia de Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) para atender todos los casos críticos que las demandaban.


Una dinámica de morbi-mortalidad de la pandemia que llevó a que Colombia ostentara el vergonzoso noveno puesto en el mundo, tanto por mayor número de casos de contagio como por mayor número de muertes por covid-19, revelando de esta manera el desastre epidemiológico que ha significado la pandemia para la población, en especial la más empobrecida, producto del inadecuado manejo brindado por que el gobierno de Duque de esta crisis de salud pública.


Manejo centrado en lo hospitalario


La creciente que registra el paso de un pico al otro, y sus funestos resultados, no es casual, toda vez que la orientación política del gobierno nacional para el manejo de la pandemia se concentró en el denominado Programa de Pruebas, Rastreo y Aislamiento Selectivo Sostenible (Prass) para el seguimiento de casos y contactos del Coronavirus Sars-CoV-2, establecido por medio del Decreto 1109 del 10 de agosto de 2020.


Este tipo de programas, clave en términos de control de una epidemia, contó en el país con un problema de base para su implementación: el modelo de atención, que no es territorializado. Es decir, la afiliación al sistema procede sobre la base de un aseguramiento, sin interés por el lugar dónde viven las personas que afilia, sin conocimiento de su entorno y condiciones de vida, que son las que determinan el proceso salud-enfermedad.


Una dificultad para la atención oportuna y efectiva a la que se suma el insuficiente número de pruebas de detección del Sars-CoV-2 y no entrega a tiempo, producto de una indolente inacción de las EPS.


Dificultad a la que se suma el insostenible aislamiento decretado desde la cúpula gubernamental, insostenible para un sector amplio de la población que no tiene protecciones económicas y está obligado a salir de sus casas para el rebusque diario, precisamente la gente de estratos 1, 2 y 3 que vive en lo fundamental de la informalidad; y por otro lado, a que algunos sectores de la población, sin duda asumen un comportamiento de riesgo, desestiman el peligro, se exponen y exponen a otros, asunto que se puede leer en parte por el individualismo que este modelo de sociedad consumista ha impuesto.


Todo esto explica por qué, a pesar del esfuerzo en algunos territorios por establecer una estrecha vigilancia en salud, realizar los denominados cercos epidemiológicos para identificar y aislar las personas positivas y sus contactos, ha sido tan débil la puesta en escena del Prass, y por qué la atención se concentró en las personas con enfermedad moderada y severa por el covid-19 que han requerido manejo hospitalario y un porcentaje de ellos de manejo en UCI.


Implementar una real estrategia de pruebas, rastreos, cercos y aislamientos, demanda necesariamente la constitución de equipos básicos de salud en cada uno de los territorios del país, asunto ni implementado por las EPS, ni por los entes territoriales de salud, producto de la lógica impuesta por el sistema de salud del país y la orientación nacional dada por el Gobierno al manejo de la pandemia. Sin duda, al revisar las experiencias de países que han logrado un manejo y control de la pandemia, su acierto radica en esto, como lo muestran diversos países asiáticos, donde también domina una valoración diferente de la vida y la salud, con sistemas sanitarios territorializados y en los que la salud no esta sometida a la dinámica de la economía.


Igualmente, y a pesar de colocar el énfasis en lo hospitalario, el mejoramiento de la atención para los casos moderados y graves de covid-19 tampoco fue la constante, porque ni se dotaron las suficientes camas de UCI, ni se formó el personal especializado necesario que requieren estos servicios, ni se establecieron los suficientes acopios de insumos, medicamentos, oxígeno y elementos de bioseguridad que demandan estas atenciones de alta complejidad.


Esta ha sido lo norma. Realidad agravada con el decreto 580 del 31 de mayo de 2021, con el que el gobierno nacional declaró la reactivación económica y trasladó la responsabilidad del cuidado a cada individuo a través del denominado aislamiento selectivo y distanciamiento individual responsable, decisión que se tomó en el momento en que había las peores cifras de morbilidad y mortalidad por covid-19 y que luego irían a empeorar reflejado en que la tasa de mortalidad pasaría de 1.762 muertos por millón de habitantes a finales de mayo a 2.339 por millón de habitantes a finales de julio (6), lo que sitúo al país en la vergonzosa novena posición de mortalidad en el mundo, producto precisamente de dejar de realizar los aislamientos selectivos de grupos poblacionales, medida importante en el manejo de las epidemias, quedando de esta manera al desnudo la prioridad del ente nacional por la economía por sobre la salud y la vida de millones de connacionales.


La vacunación no es varita mágica


A mediados de febrero del año en curso sonaron sirenas alrededor de un desfile de carros oficiales que recibían, como el mayor de los triunfos, el arribo al país del primer lote de vacunas, dejando claramente establecido que el afán era más por el espectáculo y los réditos políticos que por la transparencia y efectividad en el manejo de la pandemia.


Transcurridos ocho meses de su implementación el plan solo ha cubierto a cerca de 21 millones de personas con esquema completo (7), es decir más o menos el 40 por ciento de la población total, porcentaje muy lejano para alcanzar lo que se denomina inmunidad de rebaño (8), con lo cual se está muy distante de lograr un control de la pandemia con esta medida tecnológica de salud pública.


Entonces, aunque el gobierno propagandea estos niveles de vacunación como un logro, la realidad dista mucho de ello. Situación agravada por: la disponibilidad de las vacunas ha sido reducida por el control que de ellas tienen las multinacionales farmacéuticas que las han producido, el acaparamiento impuesto de ellas que han hecho los países centrales y el fallo del mecanismo Covax que creó la OMS para su distribución equitativa; y para varias de las vacunas deberá aplicarse una tercera a los seis meses, lo que demandará acceder a más dosis; la aparición de variantes genómicas del virus Sars-CoV-2, de las cuales aún a ciencia cierta no se sabe si son contenidas por las vacunas producidas, y en particular la denominada variante Delta, que ya se sabe tiene una alta capacidad de transmisibilidad, virulencia y de reducción de la eficacia de las vacunas.


Un avance parcial que no permite asegurar que con el desarrollo del plan nacional de vacunación contra covid-19 el país superará esta pandemia, dado que se continúa en un escenario de mucha incertidumbre, común denominador en este tiempo pandémico, desconociendo aspectos relevantes en lo que tiene que ver con la efectividad de la vacuna, sus efectos adversos, los costos y la capacidad de vacunar al conjunto de la población, más aún en un escenario en el que es claro que tal desarrollo tecnológico lucra a las multinacionales farmacéuticas, convertida por tanto en un bien de consumo particular y no, como debiera ser, un bien común de la humanidad.


Otra reforma de salud: ¿para qué y para quiénes?


El gobierno nacional, en cabeza del Ministro de Salud Fernando Ruiz, sobre la base de lo vivido por el sistema de salud en el contexto de la pandemia, justificó la iniciativa de presentar un proyecto de Ley para una nueva reforma al sistema de salud. La iniciativa tomó cuerpo y en el segundo semestre de 2020 quedó radicada como el proyecto 010 en Senado y 425 en Cámara, y finalmente archivado producto de una de las derrotas políticas sufridas por el gobierno en el marco del paro nacional iniciado el 28 de abril de 2021.


Pese a su entierro, valga resaltar que el mismo no tocaba los problemas estructurales base de la crisis crónica del sector salud, relacionados con la intermediación financiera del aseguramiento privado, la organización de los servicios de salud en la lógica de costos-beneficios del mercado y la flexibilización laboral del personal de salud.


Aunque el proyecto enunciaba aspectos importantes por implementar en un sistema de salud garante de esta como derecho, como es la territorialización (9) de su intervención, el establecimiento de redes integradas e integrales de servicios, la puesta en escena de la atención primaria, formas de contratación estables del personal que la garantiza, realmente su apuesta apuntaba al afinamiento del aseguramiento en salud establecido claramente como un proceso empresarial (por eso incorporaba el concepto de conglomerados empresariales en salud), al que había que reconocerlo, darle garantías y protecciones financieras (por eso la creación de un fondo de garantías del sector salud) y avanzar en su depuración a partir de procesos de inspección, vigilancia y control, para dar otro paso central en el proyecto privatizador originario de la Ley 100: depurar el mercado del aseguramiento en salud para dejar solo un oligopolio (10).


Movilización y estallido social: no más privatización de la salud


Este tercer año se caracterizó por la reactivación de la movilización social, obligada a un paréntesis por el confinamiento impuesto como medida para controlar la pandemia, sin desconocer que las expresiones de protesta social no se detuvieron aun en medio del confinamiento, bien de forma virtual o de manera directa con las protestas, principalmente en sectores populares demandando apoyos económicos para sobrevivir en el contexto de la pandemia.
Es así como tomaron forma en este periodo protestas y movilizaciones por demandas sociales y de salud derivadas de la situación de la pandemia, así como por demandas no resueltas desde años anteriores, todo ello en un contexto continuo de represión y violencia socio-política que no ha cesado (11).


Sin duda, el manejo dado a los asuntos sanitarios, sociales y económicos de la pandemia por parte del gobierno Duque ahondaron los problemas sociales y económicos de la población, que sumados a las problemáticas sanitarias por un sistema de salud ineficiente, desencadenaron las movilizaciones y protestas sociales más sostenidas en las últimas décadas que recuerde el país, junto a un estallido y levantamiento social como hecho inédito, que obligó al gobierno a renunciar a pretensiones en los campos tributario, educativo, salud e inversión social.

La economía debe estar en función de la vida y la salud

Lo evidenciado hasta ahora por la pandemia y las formas que asume es que su control no es posible lograrlo solo con medidas de higiene individual, ni con aislamientos selectivos o con la vacunación. Se requiere mejorar la calidad de vida de toda la población, en especial las condiciones de saneamiento básico y de alimentación; establecer protecciones sociales universales; desarrollar un sistema de salud público de base territorial que genere potentes procesos de promoción y prevención, de atención primaria y de solida vigilancia en salud; configurar una cultura de cuidado, conteniendo las posiciones altamente individualistas que ha desarrollado el actual tipo de sociedad.


Una perspectiva y unas acciones que no encuadran con la visión del gobierno de Duque que considera como lo prioritario para superar la actual situación retornar a la “normalidad” de la dinámica económica de mercado. Una visión que refuerza la que por décadas ha primado en el país y el mundo, con la que la lógica de la economía, centrada en la acumulación de capital, subordina a la salud y desprecia la vida.


Una visión opuesta a las enseñanzas y retos desprendidas de esta inédita experiencia de salud pública, en la que realza el valor y cuidado de la vida, la misma que debe ser el objetivo de toda política económica. Obrar por vía contraria, como ha sido lo actuado en este tercer año de gobierno de Duque es desoír a la naturaleza, decisión que no dejará de producir funestas consecuencias en los meses y años por venir.

** Una versión más amplia de este análisis apareció en: Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo (2021). Lecciones del aprendiz. Autoritarismo y desigualdad. Balance del tercer año de gobierno de Iván Duque Márquez. Bogotá: Ediciones Ántropos Ltda.
1. Entrevista hecha a una lideresa social de la Localidad de Usme de Bogotá, en el marco de un proyecto de investigación sobre participación social en la pandemia, desarrollado por un equipo de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá.
2. Torres-Tovar, Mauricio. (2020). Limitada respuesta a la pandemia y a los otros problemas sanitarios. En Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo (PCDHDD), El Desgobierno del Aprendiz. Autoritarismo, guerra y pandemia. Balance del segundo año de gobierno de Iván Duque (pp. 81-89). Bogotá: Ediciones Antropos.
3. https://covid19.who.int/
4. http://www.ins.gov.co/Noticias/Paginas/Coronavirus.aspx
5. Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). (2021). Estadísticas Vitales – EEVV. Defunciones por COVID-19 2 de marzo de 2020pr al 9 de mayo de 2021pr. Bogotá.
6. Datos tomados de https://datosmacro.expansion.com/otros/coronavirus/colombia
7. https://www.minsalud.gov.co/salud/publica/Vacunacion/Paginas/Vacunacion-covid-19.aspx
8. Es un fenómeno que se observa cuando entre un 80 a 90% de la población total de un territorio ha sido vacunada, que lleva a que se interrumpa la cadena epidemiológica de trasmisión del agente infecciosos entre los miembros de dicha comunidad, lo que previene que personas no inmunizadas se contagien.
9. Aunque luego le hicieron una variante para referirse a regionalización.
10. Torres-Tovar, Mauricio. (2021a, 26 de marzo). Otra reforma más en salud ¿al servicio de quién? Momento Médico. ASMEDAS Antioquia. Recuperado de https://asmedasantioquia.org/2021/03/26/otra-reforma-mas-en-salud-al-servicio-de-quien/
11. Torres-Tovar, Mauricio. (2021b). La movilización social no cesa en tiempos de pandemia. En: Cuidados Intensivos. Derecho a la salud y pandemia en Colombia. Bogotá: Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo.

 

**Profesor Asociado, Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia

Para suscripción:

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=180&search=suscrip

Lunes, 01 Noviembre 2021 07:21

Urge un panel científico

Urge un panel científico

“El terreno seguro para enfrentar la pandemia es la ciencia, que exige debate de argumentos y personas calificadas, pero hay la intención fascistoide de que prevalezca una sola opinión. En la comunidad científica tanto del área biotecnológica como de estudios sobre inmunidad, microbiología, virología, de secuenciación, y cuantos por su formación puedan aportar datos duros, urge un panel de alto nivel para poner en claro que la ciencia no es propiedad de la OMS ni de los Gates y los Rockefeller ni de ninguna autoridad sanitaria, pues la ciencia no puede ser dogma ni permitir censuras de ninguna mafia, sino un panel de verdaderos científicos que aporten lo que pueda o no hacerse respecto de la plandemia”, expone Fernando Illescas, investigador científico y colaborador de La Jornada de Veracruz.

“Rand Paul, médico y senador por Kentucky, afirma que "una persona de 85 años tiene 10 mil probabilidades más de morir de Covid que un niño, por lo que no se puede tratar a ambos grupos igual; niños de 5 años llevados por maestros, usando cubrebocas en exteriores, no hay ciencia atrás de eso; o el doctor Fauci dispersando mentiras diciendo que tenemos que vacunar a los niños, o que no existe la inmunidad natural, no hay ciencia detrás de ello". Y añade Illescas: “Reiner Fuellmich, abogado alemán, en un panel de científicos como los doctores Michael Yeadon; Luc Montagnier, Nobel francés, y otros, expresó ‘que si se descartan los falsos positivos de PCR o detección de virus, el Covid tiene una morbilidad (cifra de quienes enferman por cada mil sanos) de 0.15 por ciento, lo que no es mayor riesgo que una gripe-neumonía común. De no ser por la falsedad de tales pruebas, no habría motivo para declarar pandemia’. Estamos ante una monumental orquestación de falsedades, de forma que la mayor parte de los supuestos muertos por Covid en realidad fallecieron de cualquiera de las llamadas comorbilidades o de neumonía, que en las estadísticas casi desaparecieron, pero la prueba y medidas anti-Covid fueron diseñadas para mentirnos. Por ello, la morbilidad general de la humanidad no tiene un aumento significativo, sólo el correspondiente al pánico, a medidas absurdas como cubrebocas y confinamientos, a la prohibición original contra antiinflamatorios y tratamientos tempranos como ivermectina, a las intubaciones y a lo que conlleva la quiebra económica de gran parte de la humanidad.”

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Crean nanotaxis capaces de llevar medicamento a las neuronas

Científicos israelíes y estadunidenses crearon innovadores nanotaxis capaces de transportar medicamento directamente a las neuronas del cerebro, informó el Instituto Tecnológico de Israel (Technion).

El nuevo método prepara el camino para el tratamiento de múltiples enfermedades neurodegenerativas, entre ellas, Alzheimer y Parkinson, así como para lesiones cerebrales traumáticas, añadió.

El método fue desarrollado en un trabajo encabezado por investigadores de Technion y del Hospital Metodista de Houston y publicado en la revista Advanced Science.

Los investigadores desarrollaron nanovesículas que imitan a la naturaleza y que funcionan como "vehículos" capaces de transportar medicamento y de dirigirse a neuronas específicas.

Estas nanovesículas son similares en su estructura básica a las células humanas, pero mucho más pequeñas, y tienen un diámetro de alrededor de una millonésima del ancho de un cabello.

La focalización de estas nanovesículas se logra incorporando proteínas derivadas de membranas celulares específicas en su superficie, explicaron los investigadores.De esta manera, son reconocidas y asimiladas por las células correctas.

Varios trastornos neurodegenerativos podrían tratarse si el medicamento o carga genética correctos, como el ARN mensajero, pudieran llevarse al cerebro, señaló el equipo.

En el caso de lesiones cerebrales traumáticas causadas por un accidente automovilístico o practicando deportes, por ejemplo, el envío de medicamentos antinflamatorios al cerebro podría evitar fallecimientos y discapacidades de largo plazo, añadieron.

Un hombre camina a la orilla del río Huangpu cerca de una central eléctrica de carbón en Shanghai, China. — Aly Song / REUTERS

Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) evidencia que los compromisos de los países para reducir el consumo de carbón, petróleo y gas no son suficientes para frenar la subida global de temperaturas.

19/10/2021 23:41

 

 

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha vuelto a advertir este miércoles que la producción y quema mundial de combustibles fósiles está alejada de los compromisos climáticos alcanzados en el Acuerdo de París. Un nuevo informe, publicado este miércoles por el organismo de la ONU y varias instituciones científicas, revela una peligrosa "brecha" entre los planes de descarbonización de los Gobiernos y los objetivos de reducción de emisiones de CO2 marcados por la ciencia para conseguir mantener el calentamiento del planeta por debajo de los 1,5º C.

Esta publicación de carácter anual llega a las puertas de la Cumbre del Clima de Glasgow (COP 26) y pone de manifiesto que el planeta producirá en 2030 un 110% de combustibles fósiles más de lo que debería para conseguir mantener la subida del termómetro global por debajo de los 1,5º C. Este porcentaje habla de la actual situación, pero también de la próxima década, pues para hacer esa estimación los expertos tienen en cuenta los compromisos que los países han presentado ante la ONU –las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC)– para cambiar su modelo económico en los años venideros.

"La producción mundial de combustibles fósiles debe comenzar a disminuir inmediata y abruptamente para ser coherente con la necesidad de limitar el calentamiento del planeta a largo plazo", expone el texto, cuyos datos y estimaciones apenas han variado desde los últimos años. 

Sólo el carbón ha experimentado un descenso moderado en su extracción actual y en las proyecciones a futuro. Tanto los compromisos nacionales como las proyecciones realizadas por los Gobiernos revelan que la producción de este material ha comenzado a decaer, pero no lo suficiente. En 2030, con los planes aprobados en la actualidad, el carbón llevará asociado unas 7 gigatoneladas de CO2 al año y la ciencia requiere que para entonces el volumen de emisiones asociadas a este mineral no superen las 2 GtCO2/año para mantener la subida de temperaturas por debajo del umbral del 1,5º C. Para finales de década, si no hay un viraje radical de las políticas energéticas globales, la quema de carbón estará un 240% por encima de los niveles requeridos por la ciencia y el Acuerdo de París.

En el caso del petróleo se sitúa en una tendencia al alza, superando para 2030 los 100 millones de barriles diarios. Para reducir la huella ambiental de este combustible se deberían generar, como mucho, unos 40 millones de barriles diarios. En otras palabras la brecha entre ciencia y producción capitalista será del 57% para finales de década. En el caso del gas, los planes de las grandes potencias apuntan a un crecimiento exponencial de su producción que, para 2030, podría estar un 73% por encima de las cantidades exigidas por la ciencia.

La pandemia de la covid 19 no ha movilizado las inversiones hacia las fuentes de energía renovable de la forma que se preveía. Más bien al contrario. Otra publicación reciente sobre el G20 demuestra que el dinero de los fondos de recuperación que estos países han destinado a las energías limpias es muy inferior al que han dedicado a actividades relacionadas con los combustibles fósiles. De 1,8 billones de dólares que se suman de los paquetes de recuperación de estos Estados, sólo 300.000 millones han ido destinadas a las finanzas verdes y al desarrollo de las renovables.

En ese sentido, la ONU pone el foco también sobre los países que componen el G20, pues son los responsables del 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero a escala global. Por ello, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente pide a los Gobiernos que tomen medidas que ayuden a reducir la demanda de consumo de energías sucias y a reconducir sus planes de descarbonización, alineándolos con el espíritu del Acuerdo de París.

De los países que componen este grupo, tan sólo Indonesia y Reino Unido tenían planes en 2019 que contemplaban una reducción drástica de la generación de petróleo y gas. Este último, de hecho, ha anunciado este martes un plan para eliminar las calderas de gas de las viviendas del país financiando con 5.000 libras a los propietarios para el cambio de instalación.  Pese a ello, prácticamente la totalidad de los Gobiernos sigue apostando por estas fuentes de energía. La única nota positiva del informe la pone el carbón, cuya producción de aquí a 2030 descenderá en todos estos países salvo en India y Rusia, con subidas del 5% para finales de década.

"Este informe muestra una simple pero poderosa verdad: tenemos que dejar de extraer gas y petróleo del suelo", ha advertido Antonio Guterres, secretario general de la ONU. "Es urgente que todos los inversores públicos y privados trasladen su apoyo financiero del carbón hacia las renovables", ha reclamado.

Publicado enMedio Ambiente
El dispositivo que le colocaron a una mujer en la Universidad de California elimina los pensamientos negativos para prevenir la depresión.

Se lo pusieron a una mujer y hay reparos de otros científicos

Un grupo de científicos de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) desarrolló un dispositivo de “estimulación cerebral profunda” que “elimina” los pensamientos negativos con una estimulación eléctrica para prevenir la depresión.

Según especificaron en el estudio publicado recientemente en la revista científica Nature, se trata del primer caso en el mundo en demostrar quela estimulación altamente dirigida en un circuito cerebral específico que incluye patrones cerebrales depresivos podría ser ser una forma efectiva de tratamiento para la depresión severa, que afecta aproximadamente al 5 por ciento de los adultos en todo el mundo, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Hemos desarrollado un enfoque de medicina de precisión que ha manejado con éxito la depresión resistente al tratamiento de nuestra paciente al identificar y modular el circuito en su cerebro que está asociado de manera única con sus síntomas”, dijo Andrew Krystal, profesor de psiquiatría, miembro del Instituto Weill de Neurociencias de UCSF y uno de los científicos detrás del desarrollo del dispositivo en un comunicado de prensa.

El caso de Sarah

La investigación fue realizada a partir del caso de Sarah, una mujer de 38 años con depresión severa que había tenido pensamientos suicidas en 2016.

Sarah había experimentado con alrededor de 20 medicamentos para la depresión, meses en un programa diurno en un centro hospitalario, terapia electroconvulsiva y estimulación magnética transcraneal, entre otros tratamientos, pero sin resultados.

Hasta que llegó al laboratorio del grupo de investigadores de la UCSF, quienes  le implantaron en el cerebro un dispositivo que funciona con baterías del tamaño de una caja de fósforos, una especie de “marcapasos para el cerebro” calibrado para detectar el patrón de actividad neuronal que ocurre cuando se presentan los síntomas de la depresión. Allí, descarga pulsaciones de estimulación eléctrica para evitarla.

Según el artículo publicado en Nature, 12 días después de implantar el dispositivo, el puntaje de Sarah en la escala estándar de depresión bajó de 33 a 14. Varios meses después cayó por debajo de 10, lo que significó un estado de remisión, informaron los autores del paper científico.

“El dispositivo ha mantenido mi depresión bajo control, me ha permitido volver a ser la mejor versión de mí misma y reconstruir una vida que vale la pena vivir”, contó Sarah.

“Nuestro objetivo no era hacer feliz a esta paciente, sino eliminar su depresión”

Andrew Krystal señaló: “Lo que creemos que está sucediendo en esta primera paciente es que algo en el entorno desencadena un proceso que provocaría un sentimiento negativo, el comienzo de lo que empeora su depresión. Lo detectamos antes de que se convierta en una depresión significativa y básicamente lo eliminamos”.

Nuestro objetivo no era hacer feliz a esta paciente, sino eliminar su depresión”, aseguró.

Por su parte, Katherine Scangos, psiquiatra y autora principal de la investigación, afirmó: “Pudimos brindar este tratamiento personalizado a un paciente con depresión y alivió sus síntomas, no hemos podido hacer este tipo de terapia personalizada anteriormente en psiquiatría”.

Scangos contó que en este momento hay dos pacientes más que forman parte del ensayo y el objetivo es incluir otros nueve más adelante. El tratamiento todavía no cuenta con la aprobación de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, según sus siglas en inglés).

Las críticas

La implementación de este tratamiento ha recibido críticas porque modificar los pensamientos de un individuo, señalaron, implica un posible dilema ético.

Una persona a la que se le haya implantado un sistema de circuito cerrado para atacar sus episodios depresivos podría verse incapaz de experimentar alguna fenomenología depresiva cuando es perfectamente normal experimentar este resultado, como en un funeral”, opinó Frederic Gilbert, filósofo experto en neuroética y profesor titular de Ética en la Universidad de Tasmania, de Australia.

Gilbert afirmó que un dispositivo que detecta solo la actividad cerebral no captará el contexto del sentimiento. “Los sistemas invasivos automatizados implantados en el cerebro podrían intensificar constantemente su toma de decisiones y como resultado, podría comprometerlo a usted como agente de pensamiento libre”, advirtió.

18 de octubre de 2021

Sábado, 16 Octubre 2021 06:06

Erotismo y enfermedad

Erotismo y enfermedad

A comienzos de 1983, creo, una noticia estremeció al mundo: una nueva enfermedad había comenzado a instalarse y se difundía con la presteza de una peste, como otras que habían afligido a la humanidad y de las que numerosos libros se escribieron y películas que se filmaron y cuadros que se pintaron a propósito y que ilustran sus espantosos alcances. Se llamó SIDA y lo que se empezó a ver como sus efectos era escabroso, un cáncer de nombre terrorífico, sarcoma de Kaposi, tuberculosis y otros flagelos que omito mencionar, no veo para qué lo haría, está fresco el recuerdo de lo que iba produciendo y sigue produciendo, parece que África es su lugar preferido, no tanto porque los africanos lo hayan elegido sino porque los medicamentos que abundan afortunadamente en Europa y otros continentes no llegan hasta esas remotas regiones.

Conocí a algunos afectados; todavía están en mi memoria sus tristes gestos de despedida, la vida se les iba yendo y las esperanzas en la medicina salvadora adelgazaban cada día, aunque poco a poco no sólo empezaron a encontrarse drogas al principio paliativas sino también hasta curativas, no sé si total o parcialmente curativas de modo que, como todo se termina por olvidar, al cabo de algunos años pareciera que dejó de ser tema, ya casi no se habla de eso que tanto conmovió en su momento: hoy, para qué decirlo, se habla de Covid que, da la impresión, es más mortífera, desde su punto de vista más eficiente, si es que se trata de castigar al género humano, objetivo que ambas pestes alcanzaron y la última sigue alcanzando.

Cuando la peste del SIDA iba manifestándose se dijo que había sido introducida por un sobrecargo de un avión que venía de Europa y tenía como destino los Estados Unidos. Se trataba de un homosexual de modo que fue fácil atribuir el origen de la enfermedad a la homosexualidad, equivalente en esos primeros meses a una devastadora y mortífera potencia. Todo se dirigía a los homosexuales que, se puede inferir, debían empezar no sólo a tomar más precauciones que las que habían tomado previamente, desaprensivos o incautos o poseídos por una pasión que no reconocía riesgos, sino a sentirse culpables, hasta el punto de abandonar la decisión de vida que habían tomado. Pero, no deja de ser sorprendente, eso no ocurrió; diría que, al contrario, la homosexualidad masculina adquirió mucho más volumen que antes, se situó en la escena social, salió de la oscuridad y empezó a exigir y logró muchas cosas, el matrimonio igualitario por empezar.

Eso fue un triunfo si se trata de derechos y, por añadidura, se logró quitar ese detestable cartelito de la homosexualidad como enfermedad del cuerpo y del alma, de la moral y la civilización, tal vez no del todo pero en una gran medida y, además, algo tanto o más importante, ampliar el horizonte de la sexualidad que estaba recluido en el psicoanálisis pero no en la superficie de las relaciones sociales. Y a eso me quiero referir.

Algo, entonces, se destapó o se despertó, la temática sexualizante --ya había ocurrido en otros momentos, siglo XVIII, fines del XIX-- cobró tal fuerza que generó dispositivos de todo tipo, desde la vestimenta hasta la publicidad pasando por la literatura, el cine y el periodismo, hasta llegar a la Universidad, campo de contiendas teóricas e institucionales en el cual se ha dado una proliferación de investigaciones, seminarios, secciones, departamentos, maestrías, cursos, tesis de doctorado sobre toda clase de modalidades de la sexualidad; por supuesto en el lenguaje, ejemplo de lo cual es la aparición de la respetable palabra “gay” y, desde luego, en expresiones quizás no novedosas pero ahora públicas, el travestismo, la transexualidad y hasta la generalización del concepto de género. Pero, para lo que me interesa ahora, el majestuoso reinado del erotismo que, por cierto, tenía ya notables antecedentes a partir de las categorías básicas freudianas.

Sólo que el interés que ha despertado es también desconcertante porque si la dimensión erótica, que Freud puso en el tapete, junto con su antagónica, la tanática, no sólo era central sino la garantía de la existencia misma, en un momento como el actual, desde fines del 2019 hasta ahora y vaya uno a saber cuánto tiempo más, con tanto muerto efectivo y tanto en ciernes, parecería en retirada, el Tánatos, triunfante, sonríe en su trono mientras que el Eros se encoge pero no se rinde, justamente el combate contra la peste descansa sobre un impulso erótico que sigue buscando las maneras de hacer retroceder la muerte, me refiero a la ciencia, al cuidado, a la conciencia y, sobre todo, al amor.

Pero todo eso es de orden general, es la lucha misma por la vida; en lo particular se trata del concepto y de sus alcances y características, además de la historia de las interpretaciones y aproximaciones que se han venido haciendo y se siguen haciendo pese a todo, en el heroico combate que la inteligencia realiza entre quienes no renuncian a pensar y rechazan el temor.

¿Vale la pena, cuando estamos tan preocupados por la fuerza del covid, reflexionar sobre el concepto, afilarlo, invocarlo con precisión y neutralizar los equívocos que son como una red que lo aprisiona? Quizás no y sea inútil pero como tampoco es útil repetirse incesantemente que la situación es realmente horrible, al menos podemos hacer que la cabeza no entre en el marasmo de una repetición viciosa, más angustiosa que esclarecedora. Por eso, me congratulo de mi suerte: formé parte de un proyecto de investigación sobre el erotismo en la literatura latinoamericana que, bajo la dirección de mi querido amigo Gustavo Lespada, se llevó a cabo y terminó recientemente; no sólo eso: en la reunión anual del Instituto de Literatura Hispánica hubo varios trabajos que giraban sobre ese deseo de precisión, inteligencia y belleza.

Me costaría enumerar las ideas que se presentaron, tal fue su sutileza, que surgieron como ilustraciones de lo que es el erotismo más allá de la vulgar identificación con lo exclusivamente sexual y las distinciones con la pornografía. Reside en el toque físico, por cierto, en el deseo, categoría central para el psicoanálisis sin duda, pero también en el básico gesto de la escritura ..la escritura per se, no necesariamente de un decir lo erótico.-, en las rupturas y en las transgresiones, se encuentra en el derroche y en el desperdicio, en la holgazanería, en el movimiento de transformación de la materia y del sueño, en la fuerza de la representación, en fin en todo lo que encarna lo que puso Freud cuando lo ubicó en el inconsciente como el ariete que detiene, por no se sabe cuánto tiempo, los arrebatos del Tánatos.

Suficiente como para enriquecerse y comprender que si bien nos acecha y asedia una peste furiosa, a la que como escapatoria del miedo y la angustia se ve preponderantemente desde una mirada política --basta con considerar lo que intenta lograr la llamada “oposición” con sus delirios acusatorios-- no nos queda otra que tratar de comprender mediante el rescate del erotismo lo que está en riesgo creyendo que en esa comprensión, o su intento, reside la única posibilidad de al menos acercarse a lo que la peste produce, más allá de la muerte que produce y que está ahí nomás acechante en los recovecos de lo cotidiano.

Comprender lo erótico, salvarlo, distinguirlo en el lenguaje pero también en lo político mismo, comprender el erotismo al revés de los que aprovechan, los ricos cada vez más ricos, los politicastros que suponen que fabricando el fracaso de unos encontrarán su menguado y triste éxito, pero también comprender lo que se hace y cómo se hace, en la eterna lucha contra el mal.

 Comprendí, además, que más allá de su existencia previa, la del niño que busca el pecho de su madre, el erotismo se construye, nace de la presencia del otro, lo necesita del mismo modo y recíprocamente lo necesita el otro, en una interacción silenciosaambos construyen esa vibración, ambos “quieren”, y en ese querer está todo, no estar solos en el desamparo.

Publicado enSociedad
Dos tercios de los aumentos (tanto en trastornos depresivos como de ansiedad) afectan a mujeres. Foto: AP.

La crisis por la covid-19 hizo que durante 2020 aumentaran en 129 millones los casos de trastornos de depresión y ansiedad en el mundo, un alza de 25% en comparación con 2019, según un estudio científico que analizó datos de más de 200 países y territorios.

La investigación, cuyos resultados fueron publicados en la revista The Lancet, encontró que en medio de la pandemia el consumo de psicofármacos aumentó cuatro veces más que el de medicamentos en general.

El estudio “Global Prevalence and Burden of Depressive and Anxiety Disorders in 204 Countries and Territories in 2020 Due to the Covid-19 Pandemic” (Prevalencia y carga global de desórdenes depresivos y de ansiedad en 204 países y territorios en 2020 debido a la pandemia de covid-19), señala que se registraron 53.2 millones de casos más de depresión severa (+ 27.6%) y 76.2 millones de casos de ansiedad (+ 25%).

Según sus autores, las mujeres y los jóvenes son los principales afectados. Dos tercios de los aumentos (tanto en trastornos depresivos como de ansiedad) afectan a mujeres: 35.5 millones de casos adicionales de depresión (frente a 17.7 de hombres) y 51.8 millones de ansiedad (frente a 24.4 millones en hombres).

“Antes de la pandemia, los recursos para salud mental estaban infradotados y desorganizados pese a la evidencia de que la prevención efectiva y las herramientas de intervención funcionan”, apuntan los investigadores, y advierten que con la crisis por la covid se hizo más difícil adquirir medicación y tener atención presencial.

Según estimados incluidos en la investigación, de no haber existido la pandemia, 193 millones de casos de trastorno depresivo severo (2 471 casos por 100 000 habitantes) se habrían registrado en todo el mundo durante 2020.

Sin embargo, en un escenario condicionado por la pandemia hubo el pasado año hasta 246 millones de casos (3 153 por 100 000 habitantes), un incremento del 28%. Más de 35 millones de esos casos corresponden a mujeres.

Las cifras referidas al trastorno de ansiedad son mayores. Las estimaciones del modelo sugieren que en 2020, sin pandemia, se habrían dado a nivel mundial 298 millones de casos de trastornos de ansiedad (3 825 por cada 100 000 habitantes).

Pero con el impacto de la covid en las sociedades, el estimado aumenta hasta unos 374 millones de casos (4 802 por 100 000) durante 2020, un 26% más. Casi 52 millones de los casos adicionales fueron en mujeres.

Alize Ferrari, coautora del estudio y líder del grupo de investigación de enfermedades mentales del Queensland Centre for Mental Health Research, en Australia, señaló que la pandemia “exacerbó las desigualdades que existían”.

“Los cuidados y las responsabilidades domésticas siguen recayendo en las mujeres y, además, sufren violencia de género, también incrementada en varias etapas de la pandemia”, agregó.

En cuanto al impacto en los más jóvenes, la investigadora vincula el malestar con el cierre de las escuelas y las restricciones que limitaron la interacción social con iguales de los adolescentes.

La distribución del incremento de trastornos no es homogénea entre países. La investigación concluye que las peores cifras en trastornos depresivos y ansiosos se reportan en los países con mayores tasas de infección y más restricciones de movimiento de la población.

Pero los expertos advierten que estos datos geográficos hay que tomarlos con cautela, porque no se dispone de los mismos estudios en todas las zonas del mundo.

Además, los cálculos se basan más en síntomas que en diagnósticos, no se diferencia entre personas que atravesaron o no la enfermedad y tampoco se distinguen las causas de los trastornos.

OMS señala déficit mundial de inversión en salud mental

9 octubre 2021

(Con información de ANSA)

Publicado enSociedad
Niños Wayúu reciben agua potable de una misión humanitaria en La Guajira, Colombia, el 26 de septiembre de 2021Legion Media / Juana Miyer / Long Visual Press / Ab

Según una investigación periodística, al menos 29 niños han muerto en esa región este año por causas asociadas a la falta de alimentos.

Un total de 16.000 niños y niñas están en riesgo de desnutrición o ya la padecen en La Guajira, región nororiental de Colombia, según los datos que maneja el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).

Yaneris Cotes, directora del ICBF en La Guaijira, detalló a Noticias Caracol que tras una evaluación a unos de 84.000 niños, de entre 0 y 5 años, el instituto pudo determinar qué población ya padece la desnutrición o está en riesgo de sufrirla.

Según ese mismo medio local, la situación también ha provocado la muerte de 29 menores de edad, en lo que va de año, por causas asociadas a la desnutrición en ese departamento, donde viven las poblaciones indígenas wayúu, así como los kogi, ika, kankuamo y los wiwa.

Pilar Redondo, nutricionista de la Fundación Aporta tu granito en La Guajira, ubicada en el municipio Uribia, comentó que este año han recibido a 131 niños con desnutrición, muchos de ellos graves y con signos marcados "tipo marasmo, que es cuando la piel está pegada a los huesos".

También fue consultada Liliana Fernández, una madre wayúu que lleva a su hija a este centro de asistencia nutricional porque no puede producir suficiente dinero para proveer la alimentación de la pequeña. Además, en la región escasean el agua potable y la gasolina.

Ante la situación, el movimiento Guajira Resiste, una organización que se ha dedicado a denunciar las vulnerabilidades que sufre esta población colombiana, se ha declarado en "huelga de hambre" y mantiene una protesta pacífica que el jueves se instaló en la plaza Bolívar de Bogotá, el "epicentro político de toma de decisiones del país", para que el Estado colombiano tome acciones definitivas contra "el hambre y olvido".

La gravedad de la situación en La Guajira fue señalada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en 2016, cuando solicitó al Estado colombiano la adopción de "medidas necesarias para preservar la vida y la integridad personal de los niñas, niños y adolescentes de las comunidades de Uribia, Manaure, Riohacha y Maicao del pueblo wayúu, en el departamento de La Guajira", ya que para ese momento se registraban 4.770 niños muertos en un plazo de ocho años.

"Vulneración generalizada"

En 2017, la Corte Constitucional de Colombia constató que en el departamento de La Guajira se presentaba una "vulneración generalizada, injustificada y desproporcionada de los derechos fundamentales al agua, a la alimentación, a la seguridad alimentaria y a la salud de los niños y niñas del pueblo wayúu".

Una sentencia derivada de la Corte sostenía que la responsabilidad sobre estos hechos recaía en organismos e instituciones del Estado, como la presidencia de la República y los ministerios de salud, vivienda, agricultura, así como el Departamento Administrativo de Prosperidad Social, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la Superintendencia Nacional de Salud, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, el Departamento de La Guajira y los municipios de Uribia, Manaure, Riohacha y Maicao.

Por esto, la Corte ordenó a la presidencia, para entonces a cargo de Juan Manuel Santos, que en 48 horas debía "iniciar o continuar", según fuera el caso, un plan de acción para atender la crisis. De no cumplir con la medida, los responsables cometerían desacato al amparo de tutela.

En agosto de este año, la Sala Plena de la Corte Constitucional le pidió al Gobierno de Iván Duque que explicara las medidas preventivas que se han adoptado en materia sanitaria para evitar las muertes de niños de La Guajira, por causas asociadas a la desnutrición, además de otras condiciones de vida, como pobreza y marginalidad.

La Corte también le pidió al Gobierno que explicara por qué afirmaba que se habían reducido las muertes de menores, si aún persisten los fallecimientos a pesar del tiempo que ha transcurrido desde la sentencia T-302 de 2017.

"Uno de los mayores problemas"

De acuerdo al informe "Desnutrición en la primera infancia: Causas estructurales y vulneraciones prevenibles y evitables", presentado a mediados de septiembre por la Defensoría del Pueblo, entre 2017 y 2020, el Instituto Nacional de Salud (INS) registró a 54.693 niñas y niños menores de cinco años, con desnutrición aguda en Colombia, una situación que deja "graves consecuencias físicas, psicológicas y cognitivas irreversibles, que afectan su desarrollo integral".

En 2020, señala el estudio, hubo 9.902 niños con desnutrición aguda, de los cuales 2.177 (19,8 %) son menores de seis meses; 2.312 (21,1 %) tienen de 6 a 12 meses, y 6.484 (59,1 %) son niños mayores de un año. Los departamentos que presentan el mayor número de casos registrados de desnutrición en niños y niñas son Bogotá (1.756), la Guajira (1.121), Antioquia (724), Cundinamarca (625) y Cesar (493).

"La desnutrición infantil es uno de los mayores problemas para la primera infancia en Colombia, e incide negativamente en las posibilidades de construir un país con bases sociales, económicas y culturales sólidas. En esa medida, la solución pasa por la articulación de los actores responsables y la comprensión de las causas y consecuencias de esta enfermedad", cita el informe de la Defensoría.

El estudio añade que la pobreza y las desigualdades sociales también "afectan la sobrevivencia de los hogares donde se concentra la primera infancia" y truncan la accesibilidad a los servicio básicos, lo que hace que el desarrollo integral de la vida y el efectivo ejercicio de los derechos humanos fundamentales se vean truncados.

Los grupos más afectados por inseguridad alimentaria son los que habitan en "zonas rurales y dispersas", entre ellos están las mujeres cabeza de familia, los pueblos indígenas y comunidades afrodescendientes, que también se ven afectados por el desempleo, la falta de oportunidades y bajos niveles de acceso a la escolaridad.

"La desnutrición crónica sigue afectando a niñas y niños en los diferentes departamentos y municipios del país, tal como lo señalan los resultados del Índice de Desnutrición Crónica realizado por la Fundación Éxito", señala la Defensoría, que detalla que el problema nutricional afecta a 626 municipios de los 1.076 que hay en el país. 

Publicado: 8 oct 2021 20:27 GMT

Publicado enColombia
Página 1 de 129