Foto de archivo del 3 de mayo de un grupo de ciudadanos chilenos al hacer fila en la sucursal de una AFP, para realizar el tercer retiro de sus ahorros previsionales, en Santiago de Chile. Imagen: EFE

Aunque aún no se vislumbra el fin del sistema de pensiones establecido por la Dictadura, en Chile hay señales para pensarlo como el nerviosismo de las administradoras y las confesiones de ministros de Piñera de haber retirado el 10por ciento de sus aportes. Quedó más que claro que este modelo no funciona.

 

Aunque casi nadie lo dice abiertamente, el destino de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en Chile parecen estar más cerca del fin que de alguna reforma cosmética para adaptarse a las demandas ciudadanas que las pusieron en el centro del Estallido Social iniciado en octubre de 2019 y que se ha traducido en tres retiros —cada uno con un tope del 10 por ciento— del dinero ahorrado para la vejez. Esta semana, con la aprobación en Diputados el martes pasado de un cuarto retiro, que ahora pasó al Senado, se ha reabierto un debate que cruza la campaña presidencial chilena.

Este sistema previsional, instaurado en 1981 en plena dictadura de Pinochet, obliga a los trabajadores a depositar el 10 por ciento de su sueldos a las administradoras, que los hacen en elegir entre cinco fondos (siendo el “A” el más riesgoso y el “E” el más conservador). No sólo cobran comisión, sino que también invierten dentro de Chile y en el extranjero, obteniendo ganancias que no se traspasan al trabajador. Al contrario, son estos últimos quienes asumen las pérdidas. No es casual que hasta el día de hoy se salven de este esquema carabineros y fuerzas armadas.

El candidato de Piñera reconoce haber retirado el 10 por ciento

El candidato oficialista Sebastián Sichel, quien cuenta con el respaldo del propio Sebastián Piñera quien predijo que será “un gran presidente”. En julio,en sintonía con Piñera, Sichel se declaró en contra del cuarto retiro anticipado y advirtió: “Voy a estar mirando quienes apoyan para cuando después pidan apoyos de vuelta en las campañas".

Ese tono amenazante, molestó transversalmente a la alianza oficialista de Unión Demócrata Independiente, Renovación Nacional y Evópoli y ha ido moderándose sobre todo porque Sichel no ha logrado superar en las encuestas a Gabriel Boric, candidato del conglomerado Apruebo Dignidad—integrado por el Partido C y el Frente Amplio, quien apoya el retiro.

Pero hay algo más, el hombre de derecha, que se presenta como alguien alejado de la política tradicional y de un pasado supuestamente humilde, ha sido acusado abiertamente de haber retirado su 10 por ciento, lo cual le hacostado el respaldo de varios diputados de su sector.

Sichel, en su estilo camaleónico, en un principio dijo que esto era una trampa. “No voy a caer en ese debate moral, porque creo que esa es incoherencia del sistema, mientras algunos salen a dar explicaciones, yo creo que al revés, creo que las explicaciones las deben dar quienes están aprobando el cuarto retiro”. Hasta que finalmente hoy afirmó en twitter que efectivamente sacó ese dinero pero que lo invirtió en una cuenta de Ahorro Previsional Voluntario (APV), perteneciente al mismo sistema de AFP. Además, emplazó sobre todo a Boric a responder si también ha retirado sus fondos. 

Lo delirante es que lo reconoce cuando hasta su propia vocera Katherine Martorell, exsubsecretaria de Prevención del Delito, o los ministros Rodrigo Cerda de Hacienda y Carolina Schmidt de Medio Ambiente, han dicho, en un ataque de sinceridad, que han sacado porcentajes del dinero correspondiente a sus pensiones.

 “La verdad, es que si se aprueba el cuarto retiro, cosa que espero que no pase, quiero discutir en serio por qué no retiramos el 100 por ciento de nuestros ahorros para guardarlos lejos de los burócratas y la política y administrarlo en cuentas separadas para nuestra pensión futura”, subió la apuesta Sichel 

Las AFP, nerviosas

Este caos ha repercutido profundamente en las AFP, que han debido adaptarse desde el primer retiro en julio de 2020. Si bien sus voceros comenzaron diciendo que era algo que perjudicaría la economía, llevando a Chile hacia un abismo abierto con el Estallido Social y la pandemia, actualmente las AFP han invertido en una mejor presencia en las redes sociales, enviando correos sobre las bondades de no retirar los fondos y adoptando un estilo de supuesta cercanía a las necesidades de sus afiliados.

Pero por dentro hay nerviosismo, muchas horas extra y caras largas ante una transformación de proporciones del viejo sistema de pensiones. Así, por ejemplo la AFP Provida, la más grande del país, ha llamando a reuniones de urgencia y presenciales con un mes de anticipación en agosto pasado. Aunque la razón esgrimida era que los trabajadores pudieran “verse las caras”, quizá haya un factor más pragmático y tendría que ver con que lidera la fuga de afiliados en pandemia y que su propietario, los estadounidenses de MetLife, estarían empezando a inquietarse con tanto retiro, cosa que posiblemente ocurre también con otras administradoras como Habitat o Plan Vital pertenecientes a Prudential Financial (EE.UU.) y Assicurazioni Generali (Italia).

El mediático empresario Juan Sutil, presidente de la Confederación de Producción y el Comercio, señaló en su acostumbrado tono apocalíptico que aprobar este retiro —que se tramita la próxima semana en la cámara alta— “significa quebrar las reglas del juego para las inversiones, para el emprendimiento, para el desarrollo y especialmente para el cumplimiento de las obligaciones que tiene Chile con los inversionistas extranjeros”.

De hecho, el dólar acaba de superar los 800 pesos chilenos, llegando a su mayor valor desde octubre de 2020, siendo una de las razones la incertidumbre ante el cuarto retiro y el futuro de las AFP. Una situación que contrasta con el desconfinamiento, la primavera y el fin del toque de queda que rápidamente va normalizando la vida en las grandes ciudades de Chile, aunque con la mascarilla y el alcohol gel. 

1 de octubre de 2021

Publicado enInternacional
Senado Federal, https://www.flickr.com/photos/agenciasenado/49806875987/

Aunque la pandemia por covid-19 no ha finalizado y, para ser precisos, no finalizará ya que el virus no desaparecerá, como especie humana haremos adaptaciones, el virus también, pasando a una fase de endemia, es decir a una situación permanente de infección con el virus Sars-Cov-2 pero con una menor letalidad. Bien vale la pena reflexionar sobre las lecciones que va dejando una experiencia sanitaria y social de estas dimensiones.

 

Luego de más de un año y medio de haber declarado la OMS la pandemia por covid-19, y de establecer que se han contagiado en el mundo más de 220 millones de personas y muerto más de cuatro millones, con cerca de 5 millones de habitantes contagiados en Colombia*, así como más de 125 mil muertos, puede pensarse en un conjunto de enseñanzas que un fenómeno de esta magnitud puede dejar en diversos aspectos de la vida humana. Acá se reflexiona sobre las concernientes al tema de salud.


Entender las epidemias de manera compleja


Las epidemias y pandemias no pueden entenderse simplemente como un fenómeno de orden biológico en el que un microorganismo sea virus, bacteria u de otro tipo, contagia a individuos los cuales contagian a más hasta cubrir un porcentaje amplio de población en territorios determinados.

Las pandemias son dinámicas biológicas determinadas por procesos sociales, que tienen que ver principalmente con las formas como la sociedad se relaciona con la naturaleza, que en el periodo capitalista ha sido altamente depredadora, extrayendo intensamente recursos naturales. En particular, este modo de producción genera una reproducción acelerada de especies animales para el consumo humano (aves y cerdos, por ejemplo), que generan las condiciones para la mutación y propagación de microorganismos entre especies, llegando luego a la humana causando enfermedades zoonóticas, como la covid-19, el H1N1, el Sars, la Mers, el ébola, el VIH-Sida.

De otro lado, se ha entendido que diversas epidemias se conjugan al mismo tiempo, configurando un escenario de sindemia, que es mucho más lesivo al combinar, por ejemplo, la pandemia por covid-19 con la de la pobreza, el hambre, la falta de saneamiento básico, las desigualdades, los daños ambientales, potenciando los efectos negativos sobre la gente. Visión que refuerza la idea que la salud posee una determinación social establecida principalmente por las formas como se dan los procesos de producción y de reproducción social y que explica las formas desiguales como se distribuyen las epidemias afectando principalmente a los sectores más empobrecidos y marginados de la sociedad.

Entendida entonces las epidemias y pandemias de manera compleja, demandan respuestan amplias, integrales, que no se limitan a medidas de higiene pública, como los aislamientos, o de tecnología sanitaria, como las vacunas, sino que las recoge, pero teniendo que ir mucho más allá.

La incertidumbre de la ciencia, el valor de los múltiples saberes


Grandes tensiones y debates se han dado sobre el rol de la ciencia en este contexto de pandemia, encontrándose desde posturas ortodoxas que consideran que la ciencia es la que tiene la absoluta verdad sobre la base de las evidencias y la única que puede orientar qué hacer para enfrentar este fenómeno sanitario, descalificando cualquier otro tipo de conocimiento rotulándolo como no científico; hasta las que cuestionan fuertemente la ciencia frente a la falta de certeza en relación a esta dinámica epidemiológica.

Este periodo deja como enseñanza la necesidad de que quienes están dedicados a la ciencia asuman un nivel de humildad, reconociendo que ésta tiene unos alcances y aportes, pero que se mueve en planos de limitaciones e incertidumbres. Y que al aceptar esto, pueden reconocer otras formas de conocimiento que han actuado para el enfrentamiento de la pandemia, y sin que sean tampoco la solución absoluta, sí han aportado en su enfrentamiento.

De aceptarse esta enseñanza, queda como reto el impulso de una ciencia más cercana a la gente, sin verdades absolutas, con reconocimiento de sus límites, abierta a las críticas para poder avanzar y dispuesta a interactuar con otras formas de conocimiento que se construyen en la sociedad, lo que puede permitir comprender más ampliamente los fenómenos de la vida y gestar de mejor manera las respuestas que crisis de esta magnitud demandan.


La enorme fragilidad de la vida

Este periodo ha revelado de nuevo cuan frágil es la vida, de cómo estructuras biológicas altamente desarrolladas quedan subordinadas ante estructuras genéticas, que son sencillos segmentos de cadenas de proteínas que tienen una alta capacidad de adaptación en los cuerpos humanos para sobrevivir y mutar.

Estos segmentos de cadenas genéticas han generado un alto daño sobre la especie humana, revelando que no somos los reyes de la naturaleza y que debemos guardar humildad ante su simpleza, que nos logra subordinar.

La salud más que ausencia de enfermedad

Contagiarse con el virus Sars-CoV-2 no es igual para toda la gente: a la mayoría no le sucede nada, a otras le dan síntomas leves, a otras moderados y a otras severos, algunas de las cuales fallecen.

Por lo tanto, no existe una relación directa entre contacto con el virus y enfermedad, lo que debe permitir entender que no existe una relación unicausal entre virus y enfermedad, sino que existe una complejidad de causas dadas por una determinación social de la salud.

De otro lado, esto también lleva a entender que salud es no estar enfermo, que esa es una reducción de un concepto amplio y complejo, vinculado con la complejidad de la vida biológica y social.

Entender la salud de manera amplia debe conducir a romper con la medicalización de la vida, que ha llevado a que las dinámicas de salud-enfermedad se enfrenten exclusivamente desde el complejo médico-industrial-farmacéutico, en donde los individuos han perdido la autonomía sobre su cuerpo y el curso de su vida.

Asunto que tiene una connotación muy problemática en el sentido que la gente considera que para los problemas de salud, entiéndase enfermedades, se requiere una intervención de personal médico, ojalá especializado, tecnología médica y medicamentos. Una total subordinación al paradigma médico occidental.

Otra de las cosas que nos ha enseñado esta pandemia es que la salud es realmente una conjugación principalmente de cuidado, tanto individual como colectivo, conectada claramente con las expresiones de solidaridad. Han sido las medidas sustanciales de cuidado propio, cuidado de las familias, cuidado de las comunidades, tomando medidas para la contención del virus, las más útiles para su enfrentamiento.


La atención a la salud más allá de lo hospitalario


Bajo la visión hegemónica médica articulada a una atención altamente especializada, la respuesta a la pandemia se concentró principalmente en el ámbito hospitalario, en particular en la atención a las personas más críticas en unidades de cuidado intermedio e intensivo (UCI), sin impulsar decididamente medidas no hospitalarias, de salud colectiva, que tienen una enorme efectividad para evitar que la gente llegara a las UCI.
Este modelo hegemónico se explica y se sostiene, por estar altamente ligado con un enfoque mercantil de la salud, con enormes procesos de acumulación de capital producto de la atención especializada de la enfermedad y no precisamente por el impulso de acciones de promoción de la salud y prevención de la enfermedad.

Lo que revelan los lugares donde la contención de la pandemia ha sido más efectiva, es que tal logro corresponde a una acción territorial, articulada entre las instituciones y las comunidades, para rastrear, identificar, aislar y atender a las personas contagiadas.

La enseñanza entonces es que, en términos de respuestas para la atención de los problemas de salud, la clave está en el trabajo de promoción y prevención en los territorios, junto a las comunidades, y no en los ámbitos hospitalarios, que deben estar exclusivamente para aquellos casos que no se logran contener en la acción de atención territorial.


El valor de las y los trabajadores del sector de la salud

La respuesta institucional en salud tiene como pieza clave a las y los trabajadores; un sistema de salud no funciona sin ellas y ellos.

La pandemia develó las formas precarias en que hoy laboran unos y otras, destacados como héroes por ser quienes han estado en la primera línea de atención, pero tratados realmente como villanos en sus sitios de trabajo, tanto por la lógica gerencial empresarial indolente, como por la propia sociedad que los ha visto como fuente de contagio y porque son, en últimas, la cara visible de un sistema de salud injusto e inhumano.

La enseñanza en este aspecto es que sin dignificar su trabajo no es posible configurar adecuadas respuestas institucionales frente a los problemas de salud de las poblaciones.

La acción comunitaria produce salud

Frente a la debilidad o la ausencia del Estado en múltiples territorios, fueron las propias comunidades, con sus saberes y experiencias, y también sus desconocimientos, quienes actuaron para cuidar y proteger la salud y la vida de sus pobladores.

Se cocinó, se tejieron mascarillas, se cuidó a quienes enfermaron, se consiguieron medicamentos básicos para tratar los síntomas, se cerró el territorio, se cultivaron plantas y se emplearon recetas herbolarias, entre muchas otras cosas realizadas por las comunidades, tanto urbanas como rurales, para enfrentar la pandemia.

La enseñanza es básica: reconocer que la acción comunitaria es productora de salud, generadora de protección y bienestar, liderazgo fundamental para el cuidado de la salud y la vida; y que la institucionalidad debería comprender su valor para potenciarlo, no de forma instrumental, sino autónoma.

La salud pública más que la suma de higiene y epidemiología

Otra gran enseñanza: problemas de salud pública de esta magnitud no pueden manejarse solamente con medidas de higiene pública y con seguimientos epidemiológicos. Acá aspectos de protección social juegan un papel clave para permitir condiciones dignas de vida y soportes económicos para poder realizar aislamientos como los que demandan la contención del virus.

Esto debe llevar a entender la salud pública en una perspectiva mucho más amplia, que involucra la comprensión no solo de las dinámicas epidemiológicas sino también las sociales, ambientales y culturales, y al desarrollo de estructuras de protección social que le den soporte económico a la vida de las gentes.

Visión nueva, para cambios de fondo

La pandemia ha profundizado lo conocido como crisis civilizatoria, por lo cual requerimos rehacer, redimensionar, el proyecto como especie humana, sin esto no hay salida, lo que implica entre otros asuntos un cambio de fondo de las maneras de producir y consumir.

Sino rompemos el antropocentrismo, que ha colocado al ser humano como el centro de la naturaleza, cambiando por tanto la relación depredadora de la sociedad con la naturaleza, no será posible ir en otra dirección y lo que es peor, no tendremos oportunidad como especie ante los cambios ambientales planetarios que nos están llevando a un entorno no apto para la vida humana.

Así que esta pandemia no es un problema simplemente con el virus Sars-Cov-2, es un asunto muy profundo, originado por la acción antrópica, y que, pasada esta pandemia a fase endémica, vendrán nuevas formas de virus u otros microorganismos a generar nuevas epidemias, en tanto no se cambien sus causas estructurales.

El valor central que las sociedades deben impulsar hoy es la defensa de la vida, en sus múltiples expresiones: la humana, la de todas las especies vivas, la planetaria; lo cual demanda cambiar el orden social establecido y darle prioridad al establecimiento de redes de cuidado de la vida y la salud tejidas por las propias comunidades.

Se requiere cambiar el sistema de salud, el modo de atención y el quehacer de la salud pública, bajo la idea que la gestión en salud debe tener como eje principal la defensa de la vida.

Asimismo, deben territorializarse las acciones de salud pública y las atenciones a las personas, lo que implica romper con el modelo de aseguramiento que desterritorializa y pasar a un modo de acción en salud basado en la denominada atención primaria en salud.

A su vez, potenciar la estructuración de sistemas comunitarios de salud, que les den autonomía y soberanía sobre su salud y les permitan estructurar recursos de poder para establecer relaciones distintas con el Estado, en donde sus perspectivas, proyectos y demandas no quedan subordinadas.

Requerimos, entonces, una perspectiva radicalmente nueva para actuar, que lleve a descolonizar el pensamiento; a desmedicalizar la vida y permita recuperar el control sobre el cuerpo y la salud, en clave de soberanía; que desmercantilice la salud; que desindustrialice el modo de producción desarrollista rompiendo la idea que el desarrollo es crecimiento económico y acumulo de capital, y que dignifique la vida y el trabajo.

 

* Aunque hay que decir que ya formalmente el Instituto Nacional de Salud ha dicho que considera que 9 de cada 10 colombianos/as posiblemente se ha contagiado con el Sars-Cov-2, asunto muy posible dado el enorme subdiagnóstico y subregistro de casos y a una muy baja detección de casos asintomáticos.

 


Las 5D

Descolonizar el pensamiento
Desmedicalizar la vida
Desmercantilizar la salud
Desindustrializar el modo de producción desarrollista
Dignificar la vida y el trabajo


 

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Publicado enEdición Nº284
Sábado, 25 Septiembre 2021 16:46

Colombia. Brechas y pobreza multidimensional

https://www.flickr.com/photos/134769427@N03/32151980802/

La nueva entrega por parte del Dane de su encuesta sobre pobreza multidimensional permite visualizar la urgente necesidad de declarar el acceso a internet como derecho humano fundamental. En el país contamos con empresas aún públicas que facilitarían dar este paso de inmediato.

El Dane publicó durante la semana del 7-11 de septiembre los datos de la pobreza multidimensional, que ofrece una mirada más amplia que la pobreza monetaria, e incluye 5 dimensiones: educación, condiciones de la niñez y la juventud, trabajo, salud y vivienda.

Indica el informe del Departamento de Estadísticas, que entre 2019 y 2020 la incidencia de la pobreza multidimensional pasó de 17,5 a 18,1 por ciento. Este porcentaje es inferior al de 2018, que fue de 19,1. Estos cambios ligeros muestran que la pandemia no tuvo una repercusión significativa en el índice total.

El número de pobres aumentó de 8,5 millones a 9 millones. El mayor incremento se presentó en la zona Pacífica, donde pasó de 26,3 a 30,9 por ciento. Las diferencias entre regiones son significativa. La menor pobreza se observa en Bogotá, que entre 2019 y 2020 creció de 7,1 a 7,5 por ciento.

El aumento de la pobreza multidimensional fue menor que el de la pobreza monetaria. El impacto no fue tan grande porque los indicadores que componen la medición de la pobreza multidimensional son más estructurales, y no fueron tan golpeadas por la pandemia como sí lo fue el ingreso. La mayoría de los indicadores no son tan sensibles al ciclo como el ingreso. Incluso, algunos componentes mejoraron, como el material del piso.

El cuadro muestra la diferencia (puntos porcentuales) de la incidencia de la pobreza entre 2020 y 2019. Se desagregó la variación para cada uno de los indicadores. Algunos de los componentes mejoraron (los de signo negativo).

El componente que más aumentó fue la inasistencia escolar. Con toda razón, el Dane consideró que en estos meses de pandemia, además de la matrícula se tienen que incluir en la medición otros factores como la conexión a internet y la existencia de aparatos (celulares, computadores, tablet, etc.) en el hogar. Si el hogar no tiene conexión se supone que está privado en materia educativa, y entonces se dice que presenta privación en la variable inasistencia escolar. En el área urbana, la incidencia aumentó 10,3 pp, y en la rural subió 25,5 pp. La diferencia es significativa y muestra que la brecha urbano/rural se ha ampliado. Los resultados no dejan duda sobre el deterioro de las condiciones educativas y, además, pone en evidencia la ampliación de la brecha urbano/rural.

Para corregir este daño estructural se requiere un cambio radical en la política educativa del país. Con razón, a nivel internacional se comienza a insistir en la necesidad de que el acceso a internet se considere como un derecho universal. Debe existir una conexión básica garantizada por el Estado. El acceso a internet cada vez adquiere mayor relevancia, y ello se hizo más evidente con la pandemia.

 

 

A nivel nacional, el porcentaje de hogares con inasistencia escolar de alguno de sus miembros pasó de 2,7 a 16,4 por ciento. En las ciudades los hogares que tuvieron inasistencia escolar pasaron del 2,1 al 12,4 por ciento, y en el campo del 4,6 al 30,1. Los problemas de conexión impidieron el acceso a la educación, sobre todo en las áreas rurales. Es inaceptable que la brecha continúe profundizándose.

El otro componente que más creció fue el desempleo de larga duración, que en las zonas urbanas subió 1,6 pp, y en las rurales 2,1 pp. El desempleo aumentó porque la pandemia obligó a cerrar la economía, con impactos negativos en la inversión y el empleo.

En la zona rural empeoró el cuidado de la primera infancia, pero mejoró en las ciudades. El resultado favorable podría explicarse porque en virtud de la pandemia los padres permanecieron en sus hogares. Los demás indicadores mejoraron entre el 2020 y el 2019, ya que no fueron impactados por la pandemia.

 

 


Brecha por regiones

No solamente existe una brecha entre lo urbano y lo rural, sino que también se constatan diferencias sensibles entre regiones.

La inasistencia escolar aumentó de manera relevante en las regiones Caribe y Pacífica. La inasistencia escolar llegó, respectivamente, a 27,9 por ciento y a 27,4 por ciento. El panorama fue menos crítico en Bogotá, donde la incidencia fue de 6 por ciento.

La medición más exigente que hizo el Dane de la inasistencia escolar puso en evidencia las enormes desigualdades existentes en el país en materia digital. La situación no solamente empeoró por la pandemia. Desde antes ya era notoria la falta de acceso a internet, y la ausencia de equipos en los hogares, sobre todo en los más pobres.

La diferencia entre regiones muestra que la política pública tiene un margen de maniobra importante, y que es posible contrarrestar, así sea de manera parcial, los efectos negativos derivados de la pandemia. Si los hogares hubieran tenido conexión a internet y equipos adecuados, el deterioro de la calidad educativa habría sido menor. En el futuro inmediato el acceso digital debería ser un derecho fundamental, como el agua.

 

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14 de septiembre de 2021

 

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Publicado enEdición Nº284
Domingo, 26 Septiembre 2021 05:31

Colombia. Brechas y pobreza multidimensional

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La nueva entrega por parte del Dane de su encuesta sobre pobreza multidimensional permite visualizar la urgente necesidad de declarar el acceso a internet como derecho humano fundamental. En el país contamos con empresas aún públicas que facilitarían dar este paso de inmediato.

El Dane publicó durante la semana del 7-11 de septiembre los datos de la pobreza multidimensional, que ofrece una mirada más amplia que la pobreza monetaria, e incluye 5 dimensiones: educación, condiciones de la niñez y la juventud, trabajo, salud y vivienda.

Indica el informe del Departamento de Estadísticas, que entre 2019 y 2020 la incidencia de la pobreza multidimensional pasó de 17,5 a 18,1 por ciento. Este porcentaje es inferior al de 2018, que fue de 19,1. Estos cambios ligeros muestran que la pandemia no tuvo una repercusión significativa en el índice total.

El número de pobres aumentó de 8,5 millones a 9 millones. El mayor incremento se presentó en la zona Pacífica, donde pasó de 26,3 a 30,9 por ciento. Las diferencias entre regiones son significativa. La menor pobreza se observa en Bogotá, que entre 2019 y 2020 creció de 7,1 a 7,5 por ciento.

El aumento de la pobreza multidimensional fue menor que el de la pobreza monetaria. El impacto no fue tan grande porque los indicadores que componen la medición de la pobreza multidimensional son más estructurales, y no fueron tan golpeadas por la pandemia como sí lo fue el ingreso. La mayoría de los indicadores no son tan sensibles al ciclo como el ingreso. Incluso, algunos componentes mejoraron, como el material del piso.

El cuadro muestra la diferencia (puntos porcentuales) de la incidencia de la pobreza entre 2020 y 2019. Se desagregó la variación para cada uno de los indicadores. Algunos de los componentes mejoraron (los de signo negativo).

El componente que más aumentó fue la inasistencia escolar. Con toda razón, el Dane consideró que en estos meses de pandemia, además de la matrícula se tienen que incluir en la medición otros factores como la conexión a internet y la existencia de aparatos (celulares, computadores, tablet, etc.) en el hogar. Si el hogar no tiene conexión se supone que está privado en materia educativa, y entonces se dice que presenta privación en la variable inasistencia escolar. En el área urbana, la incidencia aumentó 10,3 pp, y en la rural subió 25,5 pp. La diferencia es significativa y muestra que la brecha urbano/rural se ha ampliado. Los resultados no dejan duda sobre el deterioro de las condiciones educativas y, además, pone en evidencia la ampliación de la brecha urbano/rural.

Para corregir este daño estructural se requiere un cambio radical en la política educativa del país. Con razón, a nivel internacional se comienza a insistir en la necesidad de que el acceso a internet se considere como un derecho universal. Debe existir una conexión básica garantizada por el Estado. El acceso a internet cada vez adquiere mayor relevancia, y ello se hizo más evidente con la pandemia.

 

 

A nivel nacional, el porcentaje de hogares con inasistencia escolar de alguno de sus miembros pasó de 2,7 a 16,4 por ciento. En las ciudades los hogares que tuvieron inasistencia escolar pasaron del 2,1 al 12,4 por ciento, y en el campo del 4,6 al 30,1. Los problemas de conexión impidieron el acceso a la educación, sobre todo en las áreas rurales. Es inaceptable que la brecha continúe profundizándose.

El otro componente que más creció fue el desempleo de larga duración, que en las zonas urbanas subió 1,6 pp, y en las rurales 2,1 pp. El desempleo aumentó porque la pandemia obligó a cerrar la economía, con impactos negativos en la inversión y el empleo.

En la zona rural empeoró el cuidado de la primera infancia, pero mejoró en las ciudades. El resultado favorable podría explicarse porque en virtud de la pandemia los padres permanecieron en sus hogares. Los demás indicadores mejoraron entre el 2020 y el 2019, ya que no fueron impactados por la pandemia.

 

 


Brecha por regiones

No solamente existe una brecha entre lo urbano y lo rural, sino que también se constatan diferencias sensibles entre regiones.

La inasistencia escolar aumentó de manera relevante en las regiones Caribe y Pacífica. La inasistencia escolar llegó, respectivamente, a 27,9 por ciento y a 27,4 por ciento. El panorama fue menos crítico en Bogotá, donde la incidencia fue de 6 por ciento.

La medición más exigente que hizo el Dane de la inasistencia escolar puso en evidencia las enormes desigualdades existentes en el país en materia digital. La situación no solamente empeoró por la pandemia. Desde antes ya era notoria la falta de acceso a internet, y la ausencia de equipos en los hogares, sobre todo en los más pobres.

La diferencia entre regiones muestra que la política pública tiene un margen de maniobra importante, y que es posible contrarrestar, así sea de manera parcial, los efectos negativos derivados de la pandemia. Si los hogares hubieran tenido conexión a internet y equipos adecuados, el deterioro de la calidad educativa habría sido menor. En el futuro inmediato el acceso digital debería ser un derecho fundamental, como el agua.

 

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Publicado enColombia
Vacunas transgénicas: experimento masivo en favor de trasnacionales

La vacunación contra el SARS-CoV-2, causante del Covid-19, alcanzó en septiembre de 2021 un promedio de 44 por ciento de la población mundial. En realidad sólo una veintena de países ha vacunado de 60 a 80 por ciento de su población, mientras en África no llega a 3 por ciento. Un apartheid de vacunas, le llaman organizaciones sociales y gobiernos. Refleja una situación de desigualdad sistémica, ya que las trasnacionales farmacéuticas, con el apoyo de sus gobiernos sede, principalmente en Europa y Estados Unidos, han causado la escasez de vacunas para mantener mercado, altos precios y poder de negociación (https://tinyurl.com/3pcdz88k).

Hay otros aspectos también muy preocupantes. La mayoría de las vacunas aplicadas son transgénicas, con procesos de elaboración nóveles, que nunca se habían usado en seres humanos. Por ejemplo las que usan ARN modificado (Pfizer-BioNTech y Moderna) o ADN vectorizado por adenovirus modificados (AstraZeneca, Janssen, Sputnik V y CanSino).

Otras vacunas aplicadas en América Latina son Sinovac y Sinopharm (chinas, públicas). Esas usan métodos convencionales probados por décadas. Son nuevas para Covid y tienen algunos efectos secundarios, pero no conllevan los altos riesgos e incertidumbres de las vacunas transgénicas. Las vacunas producidas en Cuba (en instituciones públicas) usan métodos biotecnológicos, pero no son transgénicas, sino basadas en métodos probados por más de 15 años.

Desde el principio de la pandemia, las trasnancionales farmacéuticas afirmaron que sus nuevas vacunas genéticas serían más efectivas y estarían disponibles mucho más rápido que otras. Sin embargo, a medida que avanzó el experimento sin precedente de inocular a cientos de millones de personas con vacunas corporativas transgénicas, varias empresas, ya con su mercado establecido, reconocieron que sus porcentajes de efectividad son menores que los alegados. Incluso algunas vacunas transgénicas podrían tener menor nivel de efectividad que las convencionales.

Por otro lado, la "gran diferencia de tiempo" para disponer de vacunas convencionales, que en diciembre 2020 se argumentó "esencial" para iniciar la vacunación "prometiendo a la gente que sería el boleto de salida de la pandemia", apenas fue de un par de meses. Resumiendo, no existió ninguna razón objetiva, salvo afirmaciones vacuas e intereses comerciales, para exponer a millones de personas a los riesgos e incertidumbres de vacunas transgénicas: se podrían haber desarrollado vacunas con métodos convencionales, tanto públicas como privadas. Algo que habría facilitado que muchos más países e instituciones nacionales pudieran producir y distribuir vacunas más ágilmente.

Sobre los riesgos de las vacunas transgénicas, la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza en América Latina (UCCSNAL) acaba de publicar un pronunciamiento y un extenso artículo científico de revisión bibliográfica que plantea elementos que se deben tener en cuenta para la evaluación de riesgos de las nuevas vacunas de ARN modificado y/o adenovirus recombinantes contra SARS-CoV-2 (https://tinyurl.com/3b5xcsym).

Entre otros aspectos, el artículo plantea los impactos potenciales a corto y largo plazos de las vacunas transgénicas. Se basa en un centenar de artículos científicos y en el análisis de los efectos adversos a vacunas reportados en Estados Unidos y otros países. Uno de los efectos graves con vacunas de ADN vectorizadas son coagulopatías y trombosis, a los que se ha agregado el síndrome de Guillain-Barré (parálisis) y el aumento del riesgo de contraer VIH. Las vacunas de ARN se han asociado, entre otros, a riesgos de efectos inflamatorios multisistémicos y miocarditis. En el caso de la Pfizer, puede haber también reacciones posteriores causadas por el uso de nanolípidos como vectores, que al ser nanopartículas, no son reconocidas por el sistema inmunológico y se pueden acumular en diferentes órganos. Estudios científicos han mostrado en ratones de laboratorio la presencia de ARN modificado en múltiples órganos y no sólo en el lugar de inoculación. Los reportes de efectos adversos, incluyen varios miles de muertes que podrían estar relacionadas a vacunas transgénicas, cuya vinculación causa-efecto es difícil de establecer, aunque se considera probable si ocurre dentro de los 3 días posteriores a la vacunación y en relación a los efectos antes mencionados.

Si bien es cierto que el porcentaje de efectos adversos graves reportados es un porcentaje mínimo en relación con cientos de millones de personas vacunadas, existiendo alternativas vacunales y otros tratamientos posibles, no se debería haber expuesto a nadie, mucho menos a miles de personas, a esos riesgos. Las estadísticas indican que la vacunación ha reducido la mortalidad y hospitalización, pero también las vacunas con metodologías convencionales.

Tampoco está claro cuánto dura la inmunidad con las vacunas, por lo que de todos modos es un enfoque limitado, que se ha impuesto a despecho de considerar seriamente tratamientos más integrales y fuera del control de las empresas. A dos años de la debacle múltiple que ha provocado esta pandemia, es hora de un debate mucho más amplio sobre todos sus aspectos, incluso sus causas y qué ciencia y otros enfoques necesitamos para fortalecer nuestros sistemas inmunológicos personales, como comunidades y sociedades.

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

Anuncia la OMS drástica reducción a los límites de contaminación del aire

Ginebra. La Organización Mundial de la Salud (OMS) tornó más severos ayer los límites de contaminación del aire, una de las mayores amenazas para la salud humana, que provoca anualmente 7 millones de muertes prematuras, sobre todo en países con menos recursos.

Es la primera vez desde 2005 que la OMS actualiza estos criterios y se dirige a los mayores contaminadores del mundo para que los respeten, con el fin de "proteger el medio ambiente, reducir el sufrimiento y salvar vidas", en palabras de su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

La OMS rebajó los límites tolerados para los contaminadores considerados clásicos: las partículas en suspensión, el ozono, el dióxido de nitrógeno, el dióxido de azufre y el monóxido de carbono.

La agencia de Naciones Unidas redujo de manera drástica los niveles máximos recomendados para varios contaminantes, incluidos la materia particulada y el dióxido de nitrógeno, los cuales se encuentran en las emisiones de combustibles fósiles.

"La contaminación del aire es una de las mayores amenazas ambientales para la salud humana, junto con el cambio climático", señaló.

La OMS citó pruebas claras del daño infligido por la contaminación del aire a la salud humana en concentraciones incluso más bajas de lo que se creía antes.

"La OMS ha ajustado casi todos los niveles de las guías de calidad del aire a la baja, advirtiendo que exceder los nuevos índices está asociado con riesgos significativos para la salud."

A largo plazo la exposición a concentraciones aún más bajas de contaminación del aire ambiental y doméstico puede causar cáncer de pulmón, enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares, de acuerdo con la OMS.

Las personas que viven en países de ingresos bajos y medianos son las más afectadas debido a la urbanización y el desarrollo económico que dependen en gran medida de la quema de combustibles fósiles, explicó.

Reducir la exposición al material particulado (PM), capaz de penetrar profundamente en los pulmones y entrar en el torrente sanguíneo, es prioridad, sostuvo la OMS. El PM se genera por la quema de combustibles en el transporte, la energía, los hogares, la industria y la agricultura.

Según las nuevas pautas, la OMS redujo a la mitad el límite recomendado para el nivel promedio anual de PM2.5 de 10 microgramos por metro cúbico a cinco. También redujo el límite recomendado para PM10 de 20 microgramos a 15.

Las nuevas normas no son de cumplimiento obligatorio pero sí dan a los países un marco para proteger a su población.

Hans Henri Kluge, director de la OMS para Europa, comentó que "el aire puro debería ser un derecho humano fundamental y una condición necesaria para la salud y la productividad de las sociedades".

La contaminación atmosférica provoca riesgos para la salud tan importantes como los causados por la mala alimentación o el tabaco, concluyó el organismo mundial.

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Movilizaciones por el aborto en Argentina en diciembre del 2020 (foto de archivo). — Matias Chiofalo / Europa Press

Diversos estudios realizados en países de la región, desvelan que la judicialización de las mujeres se ha incrementado en los países que han despenalizado el aborto sólo en algunos supuestos. Las organizaciones reclaman sacar el aborto del código penal y considerarlo un servicio de salud.

 

La criminalización del aborto en América Latina se ceba con las mujeres de escasos recursos económicos, menores de 24 años, que viven en áreas rurales o apartadas de los centros urbanos y que provienen de etnias indígenas o son afrodescendientes. Así lo desvelan diversas investigaciones realizadas en distintos países de la región recientemente. Incluso en aquellos países en los que se han realizado importantes avances en el derecho al aborto, despenalizándolo en algunos supuestos, la criminalización de las mujeres no sólo no ha disminuido, sino que por el contrario, se ha incrementado. 

Uno de los casos más llamativos es el de Colombia, cuya Corte Constitucional despenalizó el aborto en tres amplios supuestos en 2006 (por riesgo para la vida o salud de la mujer, por violencia sexual o por incompatibilidad del feto con la vida extrauterina) y que tiene aún una de las legislaciones más avanzadas de la región. Según un reciente estudio titulado La criminalización del aborto en Colombia, realizado por el colectivo colombiano La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres y la Universidad de Los Andes, desde la sentencia de la Corte Constitucional hace 15 años, se han disparado los casos de persecución penal por aborto en el país. Denuncian que desde 2005 la persecución judicial se cuadruplicó, pasando de los 130 casos hasta los más de 400 que se producen anualmente en el país.

"La despenalización del aborto por causales es una solución insuficiente. Ha ampliado las posibilidades para abortar pero sobre todo a las mujeres de clase media y clase alta, a las privilegiadas, pero ha tenido un efecto criminalizante entre los grupos más vulnerables", afirma a Público Lucía Hernández, abogada de la organización Women's Link Worldwide con sede en Bogotá. 

Por estas razones esta pasada semana las organizacioens feministas y las defensoras de los derechos sexuales y reproductivos, festejaron la resolución de la Suprema Corte de Justicia de México, que declaró inconstitucional criminalizar a las mujeres por abortar. Denuncian que la inclusión del aborto como un delito en los códigos penales y las leyes que restringen la interrupción del embarazo no penalizan el aborto, sino a las mujeres más vulnerables. 

Hace unos días un amplio grupo de más de 90 organizaciones de la sociedad civil y mas de 100 personalidades agrupados bajo el movimiento Causa Justa, interpusieron una demanda conjunta pidiendo a la Corte Constitucional de Colombia que elimine el delito de aborto del Código Penal por vulnerar los derechos fundamentales de las mujeres y del personal de salud. Esta demanda podría abrir el proceso para una legislación de plazos.

Un patrón en la región

Colombia no es el único ejemplo en donde se vulneran los derechos de las mujeres más desprotegidas. Recientemente otras dos investigaciones, una realizada por la organización GIRE en México y otra por Human Rights Watch en Ecuador, arrojaban conclusiones similares. 

La investigación en Ecuador, realizada sobre 148 casos en los cuales mujeres o niñas, profesionales de la salud o acompañantes fueron acusados de obtener o practicar abortos entre 2009 y 2019, arrojó que el 81% de ese total eran casos iniciados contra mujeres y niñas, y un número desproporcionado de estos tuvo lugar en provincias con un gran porcentaje de población indígena o afrodescendiente. La mayoría eran personas jóvenes, de menos de 24 años y el 12% de las judicializadas por abortar eran niñas menores de 15 años. Casi todas vivían en condiciones de pobreza. 

En Ecuador, el aborto consentido constituye un delito penado con hasta dos años de prisión y con entre uno y tres años para los profesionales de la salud que practican un aborto. La interrupción del embarazo sólo está legalizada cuando la vida y la salud de la mujer embarazada están en riesgo, y en todos los casos de violencia sexual. Sin embargo, ni siquiera en estas circunstancias las mujeres están libres de ser perseguidas. 

"Esta tremenda criminalización hace que no solo mujeres o niñas que se induzcan el aborto acaben siendo procesadas, sino también mujeres que llegan con abortos incompletos, con emergencias obstétricas o con perdidas, terminan siendo castigadas por la justicia", explica Ximena Casas, investigadora sobre Mujer en la división de América Latina de Human Rights Watch (HRW).

El informe narra el caso de una mujer joven que cuando estaba trabajando se cayó por las escaleras y tuvo una hemorragia. Fue de emergencia al centro de salud, donde certificaron que estaba embarazada de poco más de un mes, una condición que la mujer desconocía. Los médicos la denunciaron ante la Fiscalía y la Policía, porque penaban que se estaba induciendo un aborto. La mujer acabó procesada y estuvo 3 meses en la cárcel con su hijo de tres años. "No importa en qué país estemos, casos similares ocurren en todos los países que tienen el aborto dentro del código penal".

El informe de GIRE, resalta que en México existe una gran brecha entre los derechos establecidos en papel y los servicios a los que, de hecho, tienen acceso las personas. El estudio concluye que el acceso al aborto por causales en México (determinados supuestos por los que se despenaliza el aborto) es "precario o nulo". "Existe un gran desconocimiento por parte de las autoridades y, en particular, del personal de salud acerca de sus obligaciones; se imponen requisitos no solicitados por la legislación que obstaculizan y en ocasiones hacen imposible el acceso a servicios legales de aborto; se permite la desinformación por parte de grupos antiderechos mediante la promoción de legislaciones que buscan restringir los derechos humanos; se viola el secreto profesional y se criminaliza a mujeres con emergencias obstétricas", afirma el estudio".

En la mayoría de los casos, las mujeres que entran en un centro de salud con una emergencia obstétrica o con pérdidas por un inicio de aborto, son denunciadas por los propios médicos a la Fiscalía y la Policía, que les toman declaración en la camilla del hospital o que incluso son llevadas casi desnudas, tapadas sólo con la bata hospitalaria, a declarar a la fiscalía. El informe de HRW, desvela que el 73% de los procesos judiciales contra estas mujeres se inician por denuncias de los profesionales de la salud, una cifra similar a lo que ocurre en México o Colombia. 

Falta de información y de acceso a la salud

Las causas que generan este perfil de mujeres criminalizadas son múltiples. Entre ellas destacan las barreras derivadas de la falta de información. Mujeres que viven en zonas alejadas de los centros urbanos o en medios rurales no conocen sus derechos al aborto y cuando los conocen, no tienen centros de salud cercanos donde acudir. En ocasiones deben recorrer largas distancias y usar medios de transporte que son caros y no pueden costear. Otro problema común en diversos países es la poca formación e incluso la desinformación por parte de los servicios de salud y de las instituciones judiciales. "Los servicios de salud denuncian a las mujeres por posible inducción de un aborto, violando el secreto profesional que tienen los médicos y los jueces, sin embargo, las admiten. También admiten los historiales clínicos", añado Casas.

Esta activista relata que las mujeres de clase media y acomodada y que viven en medios urbanos, no sólo tienen recursos económicos para pagar servicios de salud privados que les realizan abortos o la posibilidad de viajar al extranjero, sino también recursos para pagar a abogados que las defiendan. Las mujeres con menos recursos recurren a abogados de oficio que mucha veces les recomiendan que se declaren culpables para tener una condena menor, aunque su caso entre dentro de los supuestos permitidas para interrumpir el embarazo.
"La gran mayoría tienen barreras para acceder a una adecuada representación legal y se les viola el acceso a la tutela judicial efectiva", añade Casas.

El miedo a las denuncias y ser judicializadas hace que muchas mujeres no acudan a los centros de salud, sino que opten por abortos "artesanales" e inseguros, golpeándose, metiéndose ganchos en la vagina o tomando hierbas. Métodos todos que ponen en riesgo su salud y su vida. 

Las cifras reales de abortos en la región son difíciles de calcular. No hay registros y las mujeres que acceden a un aborto lo ocultan para no ser estigmatizadas. Además, la gran mayoría de las interrupciones se hacen en lugares no autorizados, de los que no hay registro. Sin embargo, la dimensión de este drama que viven a diario las mujeres se puede inferir por el escaso numero de mujeres que efectivamente acceden a un aborto legal. "La excepción es un acceso al aborto seguro y en buenas condiciones", afirma Hernández. "En Colombia, tras la despenalización, el acceso al aborto es muy limitado. Guttmacher  [instituto que se dedica a investigar sobre los derechos sexuales y reproductivos en el mundo], calcula que sólo entre el 1% y el 9% de los abortos que se realizan en el país son legales y seguros y se hacen en las grandes ciudades", concluye Hernández.

El aborto está altamente penalizado aún en muchos países de América Latina. Aunque en los últimos años se han producido importantes avances, sólo cinco países (Cuba, Uruguay, las Guayanas y recientemente Argentina), han despenalizado el aborto y tienen leyes de plazos en distintos niveles de implementación. Otros siete (El Salvador, Honduras, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Jamaica o Surinam) lo prohíben de forma total, incluso cuando la vida de la madre corre peligro. En el resto existen leyes que permiten la interrupción del embarazo en determinados supuestos. 

Ahora la tendencia, tal como explican diversas expertas, es hacia la despenalización total del aborto. "Las mujeres criminalizadas son quienes enfrentan una mayor afectación cuando el aborto es considerado un delito y no un servicio de salud", concluye en informe de Gire.

 

13/09/2021 22:03 Actualizado: 14/09/2021 00:19

Marisa Kohan@kohanm

Publicado enSociedad
José Luis Jiménez, científico en la Universidad de Colorado, Estados Unidos.

Científico experto en aerosoles en la Universidad de Colorado, José Luis Jiménez acaba de participar en una investigación que confirma que el virus de la covid-19 se transmite mayoritariamente por el aire, frente al dogma que, se queja, difundió la OMS al comienzo de la pandemia.

 

José Luis Jiménez es Catedrático en Química y Ciencias Medioambientales en la Universidad de Colorado de Estados Unidos. Experto en aerosoles, ha participado en un reciente estudio multidisciplinar, publicado en la revista Science y que viene a reafirmar que el virus  SARS-CoV-2 se propaga y contagia principalmente al inhalar aerosoles cargados con partículas virales que pueden acumularse y permanecer en el aire varias horas. Este investigador insiste en que es el momento de desterrar mitos instalados y auspiciados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como que el virus se transmite por gotas gordas que caen al suelo o a superficies. “Hay cero casos demostrados de contagio por superficies”, cuenta a El Salto.

Tras vuestra investigación, queda demostrado que el covid no se contagia a través de superficies. No habéis reportado ningún caso de este tipo de contagio, ¿cierto?
Esto no es correcto. No está demostrado que no se contagie, lo que está demostrado es que es difícil contagiarse por superficies, no es imposible y es posible que alguien se haya contagiado así pero por ejemplo la CDC [Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades] dice muy claro que hay una probabilidad en 10.000, una cosa poco probable y la pandemia no se está transmitiendo por superficies. Si fuera por superficies, no estaríamos en una pandemia porque es un contagio difícil. Hay cero casos demostrados entre toda la comunidad científica y hay muchos casos que se han investigado donde tienen cámaras y ven lo que la gente ha hecho y no consiguen pillar un caso donde la transmisión haya sido por superficies, no es lo que está propagando la pandemia, no es en lo que tenemos que enfocar la mayoría de los esfuerzos. Seguir lavándonos las manos está bien,  pero desinfectar superficies es un desperdicio de tiempo y dinero que no sirve para nada y que contamina además. Lo que nos dice la CDC desde hace ya meses es que es necesario desinfectar superficies solo en la planta covid del hospital, o en casa si tienes un enfermo con covid y solo los interruptores de la luz y los pomos de las puertas, las superficies que tocan mucha gente. Pero incluso en el hospital no hace falta desinfectar las mesas. Entonces en un bar, en una clase, por supuesto que esto no hace falta. Simplemente lavarse las manos y ya está.

¿Qué hay del uso del hidrogel? ¿Seguiría siendo necesario?
El hidrogel es una forma de lavarse las manos cuando no tienes acceso a agua y jabón. Agua y jabón siempre es mejor. Lavarse las manos está bien, es una costumbre que debería llegar para quedarse porque no nos lavábamos las manos lo suficiente antes y es una buena  costumbre, no tanto por este virus, que como digo es difícil que se transmita por superficie, pero hay otros patógenos, los que se transmiten por la vía fecal-oral, que sí se transmiten por superficie y entonces es buena idea que sigamos lavándonos las manos, usando el hidrogel y nos acostumbremos a que esto sea una cosa frecuente sobre todo cuando salimos por ahí y tocamos muchas superficies: después de estar en el transporte público o después de darle la mano a alguien un poco de hidrogel es buena idea para limitar estos otros patógenos que también hacen daño.

¿Es posible el contagio boca a mano del virus del covid-19?
El contagio boca a mano es un contagio por superficie, uno se toca la boca, se toca la nariz que está infectada y luego le da la mano a alguien y esta otra persona tiene que tocarse el interior de los ojos, la nariz o la boca y además rápido porque  estos virus envueltos en lípidos solo sobreviven en las manos cinco minutos, entonces es una cosa difícil. No es imposible, pero no es lo que está propagando la pandemia. Es buena idea, más por otros patógenos, acostumbrarse a no tocarnos el interior del ojo, de la nariz o la boca y lavarnos las manos con frecuencia y usar hidrogel por razones generales de salud pública, pero no tenemos que obsesionarnos con eso, eso no es lo que  está propagando la pandemia.

Los colegios mantienen las pautas higiénicas del año pasado. Ante esta nueva evidencia, ¿deberían cambiar alguna?
Esto debería cambiarse. Se está haciendo mucha desinfección de superficies, por ejemplo, en un colegio de Andalucía no hacían más que mandarles gel hidroalcohólico en grandes cantidades que no podían usar y lo tenían apilado y sin embargo no les habían mandado nada para prevenir el contagio por el aire, que es la gran mayoría. El gel hidroalcohólico, los desinfectantes y la gente a la que se paga para estar desinfectando superficies cuesta dinero y si se deja de gastar ese dinero se puede invertir en las cosas que hacen falta para prevenir la transmisión por el aire. No es que sea una cosa imposible de abordar o que sea muy cara, se pueden hacer muchas cosas que son gratis o de bajo coste. Tener un medidor de CO2 por colegio, esto sería suficiente si se usa de forma inteligente. Por ejemplo, se les puede dar a los estudiantes de último curso como un proyecto para que vayan midiendo por todas las aulas unos cuantos días y rápidamente te das cuenta donde estás bien y dependiendo de las condiciones meteorológicas cuánto tienes que abrir las ventas y en qué sitios, como aulas en los sótanos mal ventiladas, sí que tienes que invertir y comprar un filtro, pero ya no estás comprando filtros a lo loco, que son caros.

Los políticos encuentran más fácil decir que no hay contagios y entonces ya no tienen que hacer nada. Y con mascarillas puestas de cualquier manera y abriendo las ventanas… En algunos sitios se está haciendo bien y en otros mal y se ignora porque no se le está explicando a la gente bien como es la transmisión y todavía estamos con los mitos que nos dijeron al principio de la pandemia de que es una transmisión por gotas que caen al suelo rápido y por superficies. Esto se ha demostrado que no es lo importante y que lo que transmite el virus es como un humo invisible que sale de algunos, no de todos los infectados, los que tienen carga viral alta, y que se queda flotando en el aire. Entonces está más concentrado cerca de la persona. Si hablas cerca de alguien, ahí tienes muchos números para contagiarte, y si compartes el aire en una habitación sobre todo bastante tiempo y mal ventilada pues te puedes infectar. Pero esto a los políticos les parece muy inconveniente porque entonces es difícil mantener abiertos un bar mal ventilado donde pasas mucho tiempo hablando sin mascarilla, un restaurante o un gimnasio si no haces más cosas. En los colegios no se quiere aceptar y hay una resistencia que no entiendo muy bien a tomar medidas más adecuadas.

Tras su investigación concluyen que el covid se transmite mayoritariamente por los aerosoles. ¿Qué son exactamente los aerosoles?
El virus, si uno está infectado, está presente en el fluido respiratorio que es el líquido que moja el interior de la nariz, la tráquea, los pulmones o en la saliva. Entonces para llegar a otra persona tiene que llegar o a los ojos, nariz y boca del otro o que la otra persona lo respire y se deposite en el sistema respiratorio. Va por el aire de una de estas dos maneras: como un proyectil, y esto es lo que llamamos las gotas, o como un humo que es lo que llamamos los aerosoles. Las gotas y los aerosoles los dos son pelotitas de saliva o de fluido respiratorio que vuelan por el aire.

Las gotas son más grandes, son visibles, son de más de 100 micras y sobre todo se producen más bien al gritar, al toser o al estornudar, las puedes ver con la luz adecuada y es un proyectil que va volando por el aire y te puedes contagiar si te pega dentro del ojo, de las fosas nasales o dentro de la boca. Si te pega en otro sitio no pasa nada, si cae al suelo no pasa nada y si cae a una superficie tampoco, pues ya hemos dicho que es muy difícil el contagio. Entonces, la gota tiene que acertar y tiene una oportunidad.

A la vez que salen estas gotas grandes, salen mil aerosoles por cada gota y estos son más pequeños y no se comportan como un proyectil, sino como el humo. El humo del tabaco es otro aerosol. Se queda flotando por el aire y la fricción del aire lo para, sigue las corrientes de aire, está muy concentrado justo delante del fumador y se acumula en una habitación mal ventilada. Pues estos son los aerosoles. Una vez que se explica ya lo entiendes muy bien. Tienes que pensar que la gente que te encuentras puede estar exhalando un humo invisible y al respirarlo tú mucho tiempo sin mascarilla te puedes infectar.

Entonces, ¿cuáles son las prácticas que debemos reforzar?
¿Qué harías para no respirar humo si estás en sitios donde estás compartiendo el aire con otras personas? Pues mucho mejor al aire libre que en una habitación mal ventilada.

También ponernos la mascarilla, que es un filtro, va a quitar parte de ese humo, tanto del que sale del fumador como del que entra. Y la mascarilla tiene que estar bien ajustada y que no deje huecos por los que entre o salga el humo sin filtrar. La distancia también funciona muy bien porque al alejarte del fumador evitas esa zona donde está muy concentrado el humo.

Si estás en un sitio interior y tienes que estar sí o sí, porque, por ejemplo, eres profesor, puedes hacer tres cosas: Ese aire que puede tener el virus flotando lo echas a fuera, eso es ventilar. O te quedas con el aire pero quitas el virus, y eso es filtrar. Y hay una tercera familia de técnicas: vamos a dejar el aire en la habitación pero lo vamos a matar, vamos a desinfectar el aire. Lo que recomendamos todos los expertos son las dos primeras cosas: ventilar funciona muy bien. Para saber si estás ventilando bien es muy útil medir el dióxido de carbono, el CO2, que se puede medir con unos medidores que cuestan 100 euros y que miden cada minuto y es muy fácil compartirlos, con uno por colegio es suficiente. Y esto es muchísimo menos dinero que lo que se está desperdiciando en usar demasiada calefacción si se abren demasiado las ventanas, o en gel hidroalcohólico o desinfectar superficies, que no sirve para nada. Y luego pues puedes poner un filtro en un ventilador y enchufas el ventilador a la pared. Ese ventilador mueve el aire por el filtro y el virus se queda ahí. Florentina Villanueva, que es una investigadora de la universidad de Salamanca,  ha hecho experimentos donde ponen un filtro HEPA en clases y luego lo sacan y le hacen un análisis PCR al filtro y ven que el virus se queda en el filtro.

Se pueden hacer de dos tipos. Los filtros HEPA comerciales son más caros y hay mucha gente que se está aprovechando y vendiéndolos demasiado caros y hay que tener cuidado, que sean de capacidad suficiente para el sitio donde estamos para filtrar el aire cinco veces por hora o las veces que sean necesarias y además tenerlos puestos siempre al máximo.

Y luego, como digo, también se pueden hacer con un ventilador al que le pegas un filtro. El investigador Javier Ballesteros de la Universidad de Zaragoza ha demostrado esto. En España hay mucho remilgo de las administraciones por si esto no está homologado, pero esto se podría hacer y ahorraría mucho dinero con respecto a los filtros comerciales.

¿Algún mito más que tengamos que desterrar?
Han sido 110 años, desde 1910, en los que los campos de las enfermedades infecciosas y epidemiología se han creído a pies juntillas que la transmisión por el aire es casi imposible y que las enfermedades respiratoria se transmiten por estas gotas pesadas que caen al suelo. ¿De dónde viene esto y por qué se creen este dogma tan fuerte que ha costado cuestionar durante la pandemia? Viene de un investigador norteamericano, Charles Chapin, que en 1910 escribe un libro solo 30 años después de que se ha aceptado la teoría de los gérmenes de Pasteur. Se ha acumulado mucha evidencia de que los gérmenes tienen que ir de una persona a otra y se ha investigado mucho para el cólera, tifus o tuberculosis. Unos van por el agua, otros van por los alimentos y Chapin tiene su propia teoría. Él dice, sin tener pruebas, que si una enfermedad se transmite mejor a corta distancia que esto es porque las gotas caen al suelo y que la transmisión por el aire es casi imposible. Esto se convierte en un dogma hasta en esta pandemia.

En la OMS cuando empezó la pandemia eran todos ‘chapinistas’, formaron un comité para ver como se transmitía este virus y había seis expertos en lavarse las manos en ese comité y cero expertos en transmisión por el aire. Ellos pensaban que sabían que era una cosa casi imposible. Se ha visto que esto era un error tremendo pero les ha costado muchísimo.

Lo que hemos publicado en Science hace dos semanas es que además esto de que la transmisión es sobre todo por aerosoles no es solo para la covid, es para todas las enfermedades respiratorias o casi todas. La gripe o los catarros también se propagan por el aire al inhalar aerosoles que contienen el virus. Y si uno va a la página web de la OMS o de la CDC hay todavía dice que no, que es por gotas que caen al suelo y por superficie. Esto está todo igual de desfasado y tenemos que darle la vuelta a la tortilla y todas estas medidas que estamos diciendo para la covid deben quedarse para siempre para luchar contra la gripe. 

En líneas generales, las medidas tomadas por el gobierno y por las autoridades en España ¿Han sido correctas? ¿Alguna es cuestionable?
Al principio de la pandemia seguían a la OMS. Luego se fue acumulando mucha evidencia de que no, eso era incorrecto e iba por el aire y ahí es donde les ha costado mucho aceptar. Por varias razones, primero porque los responsables son parte de esta cultura, de este estamento científico que se ha creído este dogma de 1910 de que es una enfermedad de gotas pesadas que caen al suelo y en superficies. No han entendido lo de los aerosoles. La gente de este campo durante más de 100 años no han estudiado los aerosoles porque son muy complicados. Y a la gente como yo que somos científicos de aerosoles nos han menospreciado, “como no eres médicos, tú que sabes de esto”. Nos han llamado varias veces ignorantes.

La OMS ha hecho mucho daño aceptándolo tan lentamente y luego diciendo tan tímidamente cómo se transmite esto de verdad. El 28 de marzo de 2020 dijeron a bombo y platillo que estaban seguros que este era un virus que se contagiaba por gotas que caen al suelo y por superficies y decir que iba por el aire era desinformación y nunca se han desdicho claramente. En noviembre de 2020 empezaron a decir que la ventilación era muy importante pero no decían por qué. En abril del 2021 ya por fin cambian la página web porque la evidencia es tan abrumadora que es escandaloso y ya aceptan que va por aerosoles, pero no lo han dicho claramente ni han promovido que necesitamos mejores mascarillas, ventilar, medidores de CO2 y quitarle énfasis a cosas como la desinfección de superficies o las mamparas laterales.

Las mamparas están bien en una situación, que es una situación de cajero: dos personas hablando, sale humo de una y está bien tener una mampara delante para que rompa ese flujo de humo. El humo va a ir alrededor de la mampara, pero sí que ayuda a que no respires el aire tan concentrado que sale de un infectado. Cuando se ponen en el lateral, por ejemplo en los pupitres u oficinas esto no solo no ayuda sino que duplica los contagios. Hay un estudio en Science de EE UU donde se vio que las escuelas que habían puesto mamparas laterales tenían el doble de contagios que las que no y esto se entiende muy bien. Las mamparas laterales atrapan el aire, si hay alguien con virus dificultan la ventilación y hay colegios en los que se ha desperdiciado mucho dinero. Esto habría que quitarlo lo antes posible en los sitios donde se ha puesto.

Siguiendo con lo de los gobiernos, es que no interesa. Para ellos la prioridad es la economía y no la salud, tienen una visión muy cortoplacista de abrir lo antes posible con las menores medidas posibles. Aunque en realidad no es tan difícil, hacer cosas al aire libre, abrir las ventanas, ajustarse bien la mascarilla, unos filtros… No son cosas muy difíciles comparadas con los costes de la pandemia pero sin embargo no se puede hacer, parece que les complica la situación y no lo quieren hacer.

Por Sara Plaza Casares

@SPlazaque
Coordinadora de sanidad
en El Salto.

13 sep 2021 06:09

Respirar aire contaminado puede afectar a los espermatozoides

Cada vez existe más evidencia de que la crisis climática es también sanitaria. Los estragos más evidentes se están dando en las zonas afectadas por los incendios forestales, donde hay desarrollos urbanos que padecen las consecuencias. Un estudio reciente llevado a cabo en el oeste de Estados Unidos —la región más severamente afectada por los fuegos incontrolables— reveló que, además de la pérdida aplastante de la diversidad biológica, el aire contaminado por humo está afectando la genética de las personas.

Además de ser un peligro para las personas con enfermedades respiratorias, los gases tóxicos están afectando la constitución genética de los espermatozoides humanos. Más aún cuando están en contacto por días y semanas enteras con estas sustancias. Aunque la gente pretende seguir con sus actividades normales —algunos, incluso, saliendo a correr con cubrebocas especializados—, los estragos ya se están manifestando. Estos son algunos de ellos.

Más allá de los pulmones

Como investigadores de química biomolecular y salud ambiental, Luke Montrose y Adam Schuller saben que el aire contaminado está cobrando facturas altas en el bienestar a largo plazo de las personas. Con respecto a los incendios forestales específicamente, realizaron un estudio por parte de Bois State University, en Idaho.

Los resultados evidenciaron lo que ya sabíamos: las partículas diminutas logran colarse y actuar directamente en los pulmones. Sin embargo, el daño no se queda ahí. Por el contrario, se extiende a nivel genético y ataca a los espermatozoides y al sistema nervioso, según escriben en su artículo para The Conversation.

Los científicos se percataron de que el aire contaminado por el humo de incendios es diferente al del smog en las ciudades. En ambos casos, sin embargo, actúa de la misma manera: ralentiza la potencia de los espermatozoides para nadar. Así también, modifican el ADN que transportan dentro de sí. Por esta razón, estos desastres naturales ya están incidiendo a nivel genético en la población afectada.

¿Crisis ecológica y reproductiva?

A Montrose y Schuller les preocupa que, a la larga, el aire contaminado genere una crisis reproductiva en los Estados Unidos. Como los incendios forestales serán cada vez más recurrentes y violentos, lo más probable es que un número cada vez más alto de personas estén expuestas a estas sustancias tóxicas en la atmósfera. Al respirarlas, hay poco que se pueda hacer:

“El impacto potencial de respirar el humo de los incendios forestales solo en los pulmones debería ser lo suficientemente preocupante como para que la gente piense dos veces sobre su nivel de exposición”, escriben en el estudio. “Ahora, estamos viendo el potencial de riesgos adicionales, incluidos los espermatozoides y el cerebro. Otra investigación sugiere conexiones entre el humo de los incendios forestales y la inflamación del corazón y el riesgo de partos prematuros”

Los autores saben que cada vez más personas estarán expuestas a estos daños, ya que el planeta se calienta rápidamente. Como consecuencia del cambio climático antropogénico, las sequías se vuelven más severas. En efecto dominó, los incendios forestales se hacen cada vez más incontenibles. Para ello, los filtros sanitarios de aire ya no serán barrera suficiente si la emergencia climática empeora.

Más aún, el problema se transmitirá de los padres a las generaciones venideras a nivel genético. Ya no sólo tendrán que lidiar con la crisis climática global y los retos que ésta acarreará, sino con condiciones médicas de las que todavía no tenemos nombre. Aunque todavía no existe evidencia concluyente al respecto, es una posibilidad considerable en el futuro cercano.

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BMW, Mercedes y Volkswagen podrían ir al banquillo por alimentar la crisis climática

Greenpeace Germany y Deutsche Umwelthilfe protagonizarán acciones legales contra el corazón del sector automovilístico alemán. Quieren obligar a la industria a que acelere sus planes para dejar de fabricar motores de combustión interna.

 

Nuevo proyectil legal lanzado al corazón de la industria contaminante, esta vez en Alemania. Las organizaciones ecologistas Greenpeace Germany y Deutsche Umwelthilfe (DUH), junto a activistas de Fridays for Future, han anunciado acciones legales contra el corazón del sector automovilístico del país. El objetivo es conseguir que los fabricantes aceleren sus planes para dejar de fabricar motores de combustión interna y paren de fabricarlos antes de 2030 para descarbonizar las empresas en un 65% en dicho año.

Las organizaciones ecologistas han puesto la mira fija en el segundo mayor constructor de automóviles del planeta, Volkswagen, así como en los otros dos grandes gigantes del sector en el país: BMW y Mercedes-Benz. “Cualquiera que retrase la protección del clima daña a otros y, por lo tanto, actúa ilegalmente”, señalaba la abogada de los demandantes, Roda Verheten.

Los colectivos defensores del clima hacen uso así de una vía que ya les ha dado frutos: en abril el Tribunal Constitucional alemán obligó al Ejecutivo de Angela Merkel ha mejorar su ley climática, declarándola parcialmente inconstitucional, un hecho que se produjo tras la demanda de nueve jóvenes por la que afirmaban que la insuficiente protección del clima viola directamente las libertades y los derechos fundamentales de la ciudadanía. “El derecho civil puede y debe ayudarnos a evitar que las corporaciones destruyan nuestros medios de subsistencia y priven a nuestros hijos y nietos del derecho a un futuro seguro”, continuaba la letrada.

Sin darse por aludidos

Los demandantes denuncian que, a pesar de los compromisos internacionales, el consenso científico y el evidente aumento de fenómenos climáticos extremos, la industria automovilística alemana continúa vendiendo millones de vehículos diésel y gasolina. Los datos que maneja la Unión Europea responsabilizan al sector del transporte de más del 30% de las emisiones de CO2 en la UE. De ellas, un 72% proviene del tráfico rodado.

 “Con nuestras demandas, queremos lograr la salida del motor de combustión interna”, apuntaba  Barbara Metz, de DUH. Son medidas que los ecologistas consideran clave para que Alemania se mantenga dentro de sus compromisos internacionales y cumplir así su parte para que la temperatura global del planeta no supere los 1,5ºC de aumento respecto a los niveles preindustriales.

 “Si bien la gente sufre inundaciones y sequías provocadas por la crisis climática, la industria automotriz, a pesar de su enorme contribución al calentamiento global, parece no verse afectada“, denunciaba Martin Kaiser, director ejecutivo de Greenpeace Alemania. Para el responsable, el fallo del Constitucional alemán “representa un mandato para hacer cumplir de manera rápida y efectiva la protección legal de nuestros medios de vida comunes”.

Frenar los yacimientos

Los gigantes automovilísticos no son los únicos los únicos señalados. Las organizaciones ecologistas alemanas Greenpeace y DUH también emprenderán acciones judiciales contra la petrolera Wintershall Dea, a la que pretenden forzar a que deje de abrir nuevas explotaciones de petróleo y gas para el año 2026. Las organizaciones ecologistas acusan a la multinacional fósil de ser responsable de 80 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero cada año y de tener como objetivo aumentar su producción de combustibles fósiles en un 30 por ciento más durante los próximos dos años.

Precisamente, este lunes la petrolera alemana ha anunciado el hallazgo de una nueva acumulación de gas en el campo de Bergknapp (mar de Noruega) con entre 13 y 56 millones de barriles de petróleo equivalente.

Las cuatro corporaciones que se enfrentan a las acciones legales “contradicen los objetivos climáticos de París”, denuncian los activistas, remarcando que, según la sentencia del Constitucional, esos objetivos serían ilegales”.

Las compañías podrían sufrir el mismo varapalo que Royal Dutch Shell tuvo en mayo en los Países Bajos, cuando un tribunal de La Haya declaró culpable a la petrolera holandesa de la crisis climática, considerándola culpable del 2% de las emisiones históricas de gases de efecto invernadero a nivel global y obligándola a reducir sus emisiones un 45% en diez años.

6 sep 2021 12:59

Publicado enMedio Ambiente