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El gobierno de Boric se abre a la posibilidad de un nuevo proceso constituyente

Este 4 de septiembre será el plebiscito donde se aprobará o rechazará la nueva Carta Magna elaborada desde el año pasado. 

Desde Santiago. A tres semanas del plebiscito que ratificará (o rechazará) la Constitución que reemplazará a la de 1980 perpetrada por la dictadura de Augusto Pinochet, el ambiente en Chile está denso, polarizado, incierto.

En algunas de las avenidas importantes de la ciudad —por ejemplo, en Providencia— un centenar de “voluntarios” flamean sin mucho entusiasmo, banderas del “Rechazo”, a diez minutos en La Moneda se reparten ejemplares gratuitos del texto constitucional que se deberá votar. Si hace unas semanas el mismísimo presidente Gabriel Boric las autografiaba a pedido de la gente, lo que lo hizo ser acusado por la derecha de intervencionismo, ahora hay más cuidado de las formas. 

Al mismo tiempo, este fin de semana largo en Chile, se han hecho multitudinarios eventos a favor del “Apruebo” como el registrado en la santiaguina comuna de Puente Alto con 5 mil personas, siendo que las encuestas le dan el triunfo a la opción contraria. Una situación contradictoria pero a la que la ciudadanía chilena ya está acostumbrada desde el plebiscito de 1988 para sacar a Pinochet. Esta vez no es la excepción y los medios masivos (históricamente concentrados en la derecha económica), sondeos y líderes de opinión aseguran que ganará el Rechazo. Aunque con un pequeño detalle: el tema es proponer una nueva constitución de todas maneras.

La batalla televisiva

Esa incertidumbre se refleja también en la Franja Televisiva, estrenada hace un par de semanas donde diversos colectivos intentan convencer a un electorado que, por más estudios de audiencias y agencias de publicidad disponibles, poco se conoce. Por el Apruebo destacan voces como la de la Plataforma Política Mapuche que en los pocos segundos disponibles para transmitir su mensaje, destacan que, de aprobarse la nueva carta magna, el agua pasaría a ser un bien común en lugar de estar en manos de privados como sucede actualmente, provocando sequía y serios problemas medioambientales. Apruebo Dignidad —coalición gobernante— en su espacio ha aprovechado de educar en torno a los cambios sociales en cuanto a la paridad y la vida libre sin violencia de género, participando la popular actriz Paola Volpato quien ha sido de los pocos rostros televisivos que ha dado la cara explícitamente por esta opción.

Por el lado del “Rechazo”, claramente con piezas de mayor presupuesto, la estrategia es claramente generar temor a partir de la devaluación de lo anterior, enfocándose en el individualismo y sugiriendo que, de cambiar la Constitución, Chile entraría en una fase de incertidumbre económicamente. Curiosamente no hay rostros de políticos de derecha, sino que se ha optado por agrupaciones como “Amarillos por Chile”. Liderada por el poeta y presentador televisivo Cristian Warnken, la agrupación, supuestamente independiente, utiliza un color de connotación “neutra” en el mejor de los casos, pero que en el contexto de las protestas se asocia a aquellos que no se atreven a salir a las calle. También se ha elegido el lema, contradictorio de “rechazar con amor” en explícita referencia al hashtag que estuvo circulando durante estos meses de #AprueboConAmor.

Boric al límite

Aunque el mandato de la Contraloría de la República prohíbe que el gobierno se manifieste por una opción, se ha activado una estrategia de salir a la calle a “educar” en torno a la Nueva Constitución. Algo que tiene mucho sentido considerando las insólitas fake news y desinformaciones que han ido surgiendo, que abarcan desde el cambio de bandera hasta la expropiación de los hogares.

Esto ha sido una oportunidad para el gobierno progresista de Boric de intentar revertir las encuestas. Pero en la “interna” política se han logrado acuerdos con la izquierda —en especial el Partido Socialista que originalmente no formaba parte de la coalición gobernante compuesta por el Frente Amplio y el Partido Comunista— para modificar de inmediato en el congreso ciertos puntos que parecen confusos del nuevo texto constitucional como el sistema de justicia.

Este jueves el presidente inicia una gira en tren por localidades del centro-sur con el objetivo, en el papel de potenciar su idea de recuperar el desarrollo ferroviario. Aunque es altamente probable que se convierta en un espacio para conversar sobre la Constitución evitando verbalizar el apoyo al “Apruebo”. Para darle más suspenso al asunto esta mañana el presidente se ausentó de La Moneda y se cambió el trazado original de esta gira por regiones como O`Higgins, el Maule y Ñuble.

Todo esto, mientras el gobierno se está abriendo —luego de meses de negarlo— a la posibilidad de generar un nuevo proceso Constituyente si gana el “Rechazo”. Porque entre tanta inestabilidad hay algo claro en prácticamente todo el espectro político: la Constitución de Pinochet ya se da por muerta. 

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No sea yo jamás viejo gruñón, ni avaro, ni enteramente viejo

Dice Norberto Bobbio, quien en De senectute convirtió el estudio de la edad en una ciencia más que amena, que “hablar de uno mismo es un hábito de la edad tardía. Y sólo en parte cabe atribuirlo a vanidad”. Como se trata de aprender nuevos hábitos, y hacer uso de esa licencia a la vanidad, es que escribo estas líneas al atravesar el umbral de los 80 años.

Los viejos suelen hablar del pasado de manera didáctica, en el entendido de que toda experiencia enseña y, por tanto, se corre el riesgo de caer en los consejos de autoayuda, lo cual no viene a ser tan desdoroso si uno piensa en el otro De senectute, escrito más de 2 mil años atrás. Envejecer, como un arte que puede enseñarse.

Cicerón da voz en su libro a un viejo de 84 años, Catón, en un diálogo con dos jóvenes a los que busca proveer de advertencias sanas; pero él sólo tenía 62 cuando escribió sus reflexiones, y no tenía aún una edad provecta, o sea, senil, una expresión que me repele por la falta de dignidad que conlleva.

Senil es quien ya no es dueño de sí mismo, y a eso sí hay que temerle. Lo contrario de la senilidad es la lucidez, que para un escritor tiene que ver con la memoria, y con la imaginación. Es cuando empieza el desafío para que los espejos de la memoria y la imaginación no apaguen sus reflejos.

En El bazar de la memoria: cómo construimos los recuerdos y cómo los recuerdos nos construyen, Verónica O’Keane nos enseña la manera en que, con los años, mientras las neuronas cuidan los recuerdos, como un archivo que se puede siempre revisar, su capacidad de grabar los nuevos se va ­empobreciendo.

Y la imaginación, que no es sino una emanación de la memoria. El pasado, que es ese país extranjero donde la gente hace las cosas de manera diferente, como escribe J.P. Hartley; fotogramas, más que secuencias, y así llegamos a la consabida pregunta: ¿cuál es tu primer recuerdo?

Tengo tres años. Una mañana en que la luz entra a raudales por las ventanas, acaban de bañarme en una palangana de agua y la muchacha me alza, me deposita sobre el cajón de la máquina de coser, y me seca con la toalla. La máquina de coser, la voz de la muchacha que me pide que me esté quieto mientras va a botar el agua de la palangana al patio, ¿son emanaciones de la imaginación que se alzan desde la caverna de la memoria? ¿Cuánto es verdad y cuánto es mentira en el recuerdo? Sin esa incertidumbre, la escritura no existiría.

“Cada rostro, cada gesto, cada palabra, cada canto, por lejano que sea, recobrados cuando parecían perdidos para siempre, te ayudan a sobrevivir”, dice Bobbio.

Porque la escritura es una manera de sobrevivir. Sin la escritura sería un viejo jugando una eterna partida de dominó en un parque de provincia, o meciéndose sin tregua en una silla mecedora que saca a la acera cada tarde para llenar las casillas de un crucigrama infinito.

Multiplicarme en las vidas de los demás, ser varias personas a la vez, las voces de los personajes que me llevan de una mente a otra en el contrapunto de los diálogos, una prolongación faustiana de la existencia no hacia adelante, sino hacia los lados. La escritura es la cuarta dimensión.

Mi temor a la vejez no está en la muerte, sino en la pérdida de la curiosidad. Ese estado de alerta permanente que trae a la página no sólo recuerdos, sino las historias que cuentan en la mesa de al lado en el restaurante, los hilos minuciosos de que está compuesto el lienzo que pasa cada día frente a tus ojos.

Y la curiosidad como una puerta a la modernidad. Para Virginia Woolf en Orlando, la modernidad del siglo XIX estuvo marcada por un solo invento, el ferrocarril. En mis 80 años de vida, he dejado atrás el teléfono de magneto, la radio de tubos catódicos, la máquina de escribir mecánica, instrumentos arcaicos y olvidados, a los que he sobrevivido, para entrar en la diversidad infinita del mundo digital. Del monoverso, al pluriverso, al metaverso.

La sorpresa constante demanda una curiosidad constante frente a un mundo que se desplaza hacia el futuro demasiado veloz, y al que hay que buscarle el sentido de la profundidad, porque lo que nos enseña las más de las veces es su superficie banal. El futuro se acorta en la medida en que dejamos que ocurra por su propia cuenta.

Salomón de la Selva, en Evocación de Píndaro, me enseñó para siempre una sentencia: “No sea yo jamás viejo gruñón, ni avaro, ni enteramente viejo”.

También para esos males hay cura. Reírse siempre de los gruñones y de los avaros, mala caricatura de los viejos, y, antes que nada, saber reírse de uno mismo.

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Escocia da un primer paso para erradicar la "pobreza menstrual"

Es el primer país en declarar gratuito el acceso a este tipo de productos de higiene

Este lunes entró en vigencia la ley que establece la gratuidad de toallas higiénicas y tampones. "Ninguna mujer o persona menstruante debería enfrentarse a la indignidad", aseguró la diputada laborista Monica Lennon, que impulsó la iniciativa.

Desde este lunes, Escocia es el primer país del mundo en declarar una ley de acceso gratuito en productos de gestión menstrual. Los edificios públicos e instituciones educativas serán los responsables de distribuir los artículos a la población. 

El proyecto de la legisladora laborista Monica Lennon fue aprobado por unanimidad en noviembre de 2020, pero entró en vigencia esta semana. La iniciativa busca erradicar la "pobreza menstrual", un fenómeno que, según la impulsora del proyecto, se profundizó en la pandemia. 

Recientemente, en sus redes sociales, Lennon aseguró que "ninguna mujer o persona menstruante debería enfrentarse a la indignidad de la pobreza menstrual". 

Desde 2014 el país lleva invertidos 30 millones de dólares en productos de gestión menstrual. Hasta ahora, dichos artículos eran entregados gratuitamente solamente a alumnas de escuela secundaria y universitaria. 

Además, la iniciativa prevé el desarrollo de una aplicación llamada PickupMyPeriod, con la que se puede encontrar el punto más cercano en donde solicitar los artículos de higiene personal. 

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Recta final de la campaña: Cocina del apruebo no logra convencer a los empresarios

Comienza la recta final de la campaña, y el apruebo continua en desventaja pese a que ambas opciones se encuentran ante un virtual estancamiento ante la apatía de las masas por el plebiscito. Por tanto ningún escenario se ha definido todavía. Lo que es claro es que gane quien gane, el texto constitucional se ha ceñido cada vez más al gusto de la minoría del país constituida por los empresarios, quienes continúan siendo los principales electores de este plebiscito.

 

Juegos de Palacio

Finalmente llegó el día. Tras semanas de intrigas palaciegas, que desató una verdadera "guerra civil" al interior del gobierno de Boric, los partidos de Apruebo Dignidad y la ex Concertación arribaron a un acuerdo de "reformas" a la nueva constitución. Estas se implementarían en caso de imponerse la opción apruebo en el plebiscito del 5 de septiembre.

El acuerdo no dejó conforme a nadie, como era de esperar de cualquier fruto de un gobierno débil. Un gobierno que se encuentra fuertemente tensionado y atomizado, por las fuerzas que pugnan en su interior ya sea por aumentar sus cuotas de poder como de defender posiciones alcanzadas.

El caso insigne es el del Partido Socialista, organización política que fue la columna vertebral del chile de los 30 años y que pese a perder las elecciones el Frente Amplio y el Partido Comunista decidieron revivirlo mediante un respirador artificial. Este respirador artificial son los cuantiosos recursos en costear funcionarios públicos a sueldo por el estado con que la maquinaria del PS se vio beneficiada con el reparto del poder que estableció Boric en su gabinete.

Sin embargo, este reparto no sirvió para que las fuerzas conservadoras detrás del PS respiren tranquilas. Una de sus principales posiciones que les permite mantener el poder, el Senado, se ha visto fuertemente amenazada durante este proceso constituyente. Pero , al percibir la debilidad del gobierno, han hecho carne aquel adagio estratégico que dice que la mejor forma de defender una posición es pasando a la ofensiva.

Así han desatado una enorme campaña mediática de desprestigio a su propio gobierno, para ganar nuevas posiciones en el estado pidiendo incluso voltear ministros del gabinete de Boric. Esta actitud golpista de parte de uno de los principales partidos cuestionados por la rebelión y cuyos lazos con el empresariado son evidentes desde hace años es tolerado y permitido por el Frente Amplio y el PC que se aferran a una victoria del apruebo y que una vez más las masas saben sus posiciones en el régimen político.

En otros artículos hemos analizado en detalle las características que explican el por que este es un gobierno débil. Basta decir ahora que por su situación de fragilidad, donde una de sus facetas es la ilustrativa historia que contamos anteriormente, no le permite ser una voz confiable a los empresarios, principales destinatarios del acuerdo que alcanzó la coalición de gobierno para moderar, aún más , la propuesta de nueva constitución.

Por esto es que, pese a que se comprometieron a volver aún más conservadora la propuesta de régimen político, eliminando el derecho democrático del parlamento y plebiscitos populares a discutir leyes que impliquen presupuesto o reponer el Senado, los empresarios nacionales continúan apostando por el rechazo. La esperanza de estabilidad por la que apuesta Boric parece esfumarse.

Los dos escenarios de la burguesía.

Desde que se firmó el acuerdo por la paz, los empresarios no han tenido una postura unitaria respecto de cuál es el mejor camino para restaurar el orden neoliberal profundamente debilitado tras la rebelión. Si bien la pandemia implicó un respiro, la inestable situación económica mundial pone en un escenario de incertidumbre respecto de cómo reaccionaría el pueblo si su situación de vida se vuelve más precaria. De ahí que los empresarios han intentado por todos los medios convencer de que la movilización no rinde frutos y como mucho dio origen a una camarilla parlamentaria en una convención constituyente , carente de todo poder para revertir la situación angustiante que vive la clase trabajadora.

Los capitales financieros, ligados a los fondos de inversión extranjera, y uno de los votantes principales de lo que ocurre en el país, se muestran favorables a que gane el apruebo y que un mayor gasto del estado implique mayor endeudamiento y sometimiento del país, como el caso argentino. Los empresarios nacionales, de mentalidad retrógrada y estrecha, apuestan por mantener sus negocios tal cual están y ven cualquier concesión un gasto inutil que no convencerá a un pueblo al que solo hay que mantenerlo a raya a punta de garrote. Pero ambas opciones en el fondo preservan el poder de distintas formas, dado que la clase dominante jamás realizará un plebiscito voluntariamente en donde el poder de los privilegiados fuese decidido por la mayoría. De eso se aseguran de antemano con una propuesta de constitución que prácticamente no afecta los pilares de la explotación capitalista en Chile.

Mediante las encuestas, instrumento ocupado para crear una ficción de apoyo popular a las opiniones minoritarias y reaccionarias de la burguesía, han buscado convencer de que el rechazo es el virtual ganador del plebiscito y de esa manera, gane quien gane el 5 de septiembre , esta no sería más que una escaramuza entre los politicos, por que los privilegios empresariales se mantendrán intactos.

La izquierda en el gobierno y en la convención no ha hecho que sumarse a esta operación allanándose a cumplir todos los caprichos del empresariado, buscando presentar la imagen de moderación que sólo ha servido para que el rechazo pruebe su punto: que las ideas del apruebo no tienen sustento. Esta señal de debilidad es la que el gobierno continúa transmitiendo y por tanto ha dejado de inspirar confianza a quienes lo votaron y ven cómo día a día Boric elige complacer a los empresarios mientras las condiciones de vida de los trabajadores se deterioran producto de la inflación.

La recta final

Sin embargo, pese a las sucesivas capitulaciones del apruebo, el rechazo no logra consolidar un escenario en que su opción sea la ganadora sin lugar a dudas. La incertidumbre que genera que el 4 de septiembre vote una cantidad de electores no determinada, dado que es la primera vez que se aplica una inscripción automática y voto obligatorio a la vez, da espacio para que sea una jornada llena de sorpresas. Tanto los 7.569.082 electores del plebiscito de entrada, como los 8.364.534 de la segunda vuelta marcaron récords de participación, pero ambas elecciones no contaban con el factor del voto obligatorio, que no se sabe cuánto ni cómo impactará.

Esta sensación de estancamiento, con una franja televisiva sin grandes sorpresas y la ausencia de una épica electoral o de programas claros en pugna entre ambas opciones , ha generado una sensación generalizada de apatía en la población que está produciendo un virtual estancamiento en la campaña.

El rechazo, confiado excesivamente en su victoria, ha decidido no improvisar en esta recta final y continuar pegado a su libreto de esconder a los políticos de derecha y mostrar “voces de la sociedad civil” y de la vieja concertación que rechazan la propuesta de la convención.

El apruebo, cuya campaña ha sido derechamente decadente como reflejo de su lastimosa claudicación a los empresarios, ahora recurre desesperadamente a las masas populares. Meses de gestos de servilismo empresarial no han servido para afirmar el gobierno. Los reformistas en su desesperación recién deciden movilizar a las masas con masivos puerta a puerta y actos principalmente en la región metropolitana con la esperanza de poder revertir el escenario que muestran las encuestas.

Lo que es claro es que gane quien gane, el texto constitucional se ha ceñido cada vez más al gusto de la minoría del país constituida por los empresarios, quienes continúan siendo los principales electores de este plebiscito.

ΙωαχεινSantiago de Chile

Martes 16 de agosto

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Irán. Descontento generalizado entre las clases trabajadoras y los pobres

El 17 de junio, en un discurso dirigido a los miembros del poder judicial, Alí Jamenei, el dictador de la República Islámica, dijo: "El Dios de los años ochenta sigue siendo el mismo Dios que hoy". Tras este discurso, el ataque a manifestantes y activistas de todo tipo ha aumentado considerablemente: a sindicalistas, profesores, artistas, escritores, mujeres, estudiantes y defensores de los derechos humanos. La frase de Alí Jamenei se refiere a la masacre de decenas de miles de opositores al régimen, incluidos miles de presos políticos durante la década de 1980. Puede que el Dios del régimen no haya cambiado después de cuarenta años y sea tan sanguinario como antes, pero una cosa es cierta: el pueblo que le obedecía ha cambiado totalmente. Y el Dios-Dinero, que ha sustituido al Dios de los años 80, le ha superado en crueldad.

Pero, ¿cuáles son las razones de este discurso tan amenazador? Desde abril de 2022, no hay ciudad en Irán que no haya visto una escena de ira popular contra el gobierno. Es cierto que se están produciendo diversos movimientos en todo Irán, pero están desconectados y carecen de organizaciones coordinadas a escala nacional. El régimen, incapaz de gestionar las diversas y graves crisis que podrían llevarle al colapso, ha recurrido a una escalada represiva sin precedentes, a amenazas de masacre y a agresiones a las mujeres.

Las huelgas y las manifestaciones están formalmente prohibidas desde la guerra entre Irán e Irak (1980-1988); y las protestas sociales son ferozmente reprimidas. Sin embargo, entre el 1 de mayo de 2021 y el 1 de mayo de 2022, se registraron 4122 huelgas y protestas de trabajadores, profesores, funcionarios, pensionistas, trabajadores de hospitales, etc.

Una de estas huelgas fue la de más de 100.000 trabajadores y ttrabajadoras del sector petrolero y petroquímico. Duró dos meses y sólo terminó cuando se cumplieron la mayoría de sus exigencias. El último ejemplo es la lucha de decenas de miles de profesores y profesoras. Algo inédito en la historia de este régimen desde que tomó el poder en 1979, esta lucha se organizó simultáneamente en cientos de ciudades.

Por otra parte, en varias provincias se han producido numerosas manifestaciones violentas contra la escasez de agua. Fueron iniciadas por cientos de agricultores y a ellas se unieron decenas de miles de residentes locales. Todos las manifestaciones protestaban contra la mala gestión del agua por parte de la mafia del agua creada por el régimen. Irán, con un clima esencialmente árido, sufre actualmente un grave estrés hídrico (falta de agua), tanto para el consumo diario como para los cultivos y el ganado. Y los cortes de electricidad van en aumento.

Las autoridades son conscientes de que los métodos utilizados para reprimir y aterrorizar a la sociedad son ineficaces. Temen la convergencia de los distintos movimientos de protesta y la creciente solidaridad que están generando. Frente a esto, acentúan su habitual comportamiento violento: detenciones, elaboración de expedientes judiciales basadas en falsedades, acusaciones inventadas, difusión de mentiras y calumnias contra los que se atreven a protestar...

Cécile Kohler y Jacques Paris, dos sindicalistas franceses del sector de la educación, encontraron a conocidos sindicalistas iraníes durante un viaje turístico a Irán la pasada primavera. Las autoridades iraníes les detuvieron y acusaron de espionaje. Al mismo tiempo, se lanzaron operaciones de represión a gran escala. Decenas de profesores y sindicalistas conocidos y respetados en sus respectivos sectores de actividad fueron detenidos y acusados de "propaganda y conspiración contra el régimen islámico, en connivencia con una potencia extranjera".

Estas acusaciones, completamente falsas e infundadas, se fabrican únicamente para reprimir el movimiento sindical independiente y las protestas legítimas de las y los trabajadores y oprimidos. Algunas de las personas detenidas se han puesto en huelga de hambre. En solidaridad con ellas, más de sesenta presos se unieron a la huelga.

Las acciones de apoyo a los activistas encarcelados llegan de todo el mundo. El "Colectivo Sindical Francés para la Defensa de los Trabajadores en Irán", con el apoyo de dos estructuras sindicales ginebrinas y de componentes de la diáspora iraní, organizó una concentración el 10 de junio en Ginebra frente a la sede de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). A petición de su sindicato, de su familia y del Colectivo Sindical Francés, Reza Shahabi, activista de renombre mundial, suspendió su huelga de hambre ¡después de ¡42 días! Algunos presos siguen en huelga de hambre.

Cambio en la geografía de la protesta política. Cambio en el discurso del régimen
Está claro que desde 2017, la geografía de la protesta política ha cambiado. En la historia del Irán moderno, las principales protestas que suponían una amenaza para el poder del Estado tenían lugar principalmente en Teherán y otros centros urbanos importantes. Pero en 2017 y 2019 se produjeron movilizaciones significativas en ciudades y pueblos de la periferia. Este cambio ejerce una presión considerable sobre el aparato de seguridad del Estado, lo que le lleva a ser cada vez más violento y represivo en su intento por mantener el orden.

Sin embargo, los acontecimientos de los últimos cinco años ponen de manifiesto que las y los manifestantes están ahora dispuestos a emprender acciones más radicales y a pagar un precio más alto para conseguir lo que quieren. La naturaleza cambiante de las protestas, y de la resistencia en general, está modificando rápidamente el clima sociopolítico en Irán.

Una de las principales características de 2022 es la aceleración de los acontecimientos sociopolíticos y el incremento de la confrontación entre el régimen iraní y el pueblo en los ámbitos económico, político, social y cultural. Esto se refleja en las palabras del presidente Ebrahim Raissi [cuyo mandato comenzó el 3 de agosto de 2021] y en la eliminación de la llamada facción reformista.

El nuevo presidente Raissi es tildado de duro y apodado el verdugo. Es uno de los responsables de la masacre de miles de presos y presas políticos en 1988. El líder supremo del régimen, Alí Jamenei, esperaba que Raissi pudiera frenar las crecientes protestas, que se iniciaron durante la presidencia reformista de Hasán Rohaní [de agosto de 2013 a agosto de 2021].. Tras un año de presidencia de Raissi, el joven gobierno hezbolá de Jamenei [es decir, comprometido con los valores de Hezbolá, el partido de Dios] no ha logrado ninguno de sus objetivos.

En diciembre de 2017 y noviembre de 2019 se produjeron dos grandes oleadas de protestas. También hubo protestas después de que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) derribara el vuelo 752 de Ukraine International Airlines sobre Teherán, tras el asesinato [el 3 de enero de 2020] por el ejército estadounidense del general Qassem Soleimani, hombre fuerte de Jamenei.

Todo esto sugiere que la dinámica de la protesta política en Irán está cambiando. Está surgiendo una creciente dinámica de radicalización entre las y los manifestantes, mientras que el Estado está dispuesto a utilizar la violencia extrema para mantener el control de la situación.

Las protestas generalizadas de noviembre de 2019 pueden considerarse el capítulo más sangriento de la historia reciente de la República Islámica de Irán. En un intento de justificar la respuesta violenta sin precedentes del Estado, el Líder Supremo hizo ajustes en su discurso. Esto puede interpretarse como un repudio a uno de los principios del jomeinismo (Estado islámico = gobierno de los desposeídos en la tierra) al redefinir la interpretación de los desposeídos (mostaz'afin):

La idea de los desamparados está mal interpretada, se ha identificado con los estratos sociales más bajos y, en los últimos años, económicamente vulnerables. ¡No! El Corán no los identifica como desamparados... Los desamparados hace referencia a los Imames [chiíes], los mentores y gobernantes de la humanidad; los que heredarán la tierra y todos sus recursos... el desvalido es el heredero temporal del mundo y el sucesor de Dios en la tierra.

Parece que en la interpretación moderna y neoliberal del concepto de los desamparado, Jamenei ha sido un buen discípulo del Fondo Monetario Internacional (FMI). La redefinición de los desamparados no es sólo una cuestión económica, sino también una legitimación de facto de futuras masacres, llevadas a cabo bajo las órdenes de Jamenei.

Estancamiento interno y cerco externo


A partir de enero de 2020, la República Islámica se enfrentó a una crisis a gran escala derivada del estancamiento político interno, el aislamiento internacional y unas condiciones económicas agobiantes. El régimen responsabiliza de esta situación a las potencias extranjeras y a los designados como su quinta columna dentro de Irán, como ha hecho durante los últimos 40 años. La República Islámica tiene enemigos externos, sobre todo Arabia Saudí, que ha estado librando una guerra de desgaste por delegación con Irán desde el comienzo de la guerra civil siria en 2011. Además de Arabia Saudí y sus aliados regionales, la República Islámica considera a Israel su archienemigo, una enemistad que se ha extendido al principal aliado internacional de Israel, Estados Unidos de América.

La implacable búsqueda de una política exterior de confrontación con Occidente por parte de la República Islámica ha tenido consecuencias negativas para la economía iraní: las restricciones económicas internacionales han reconfigurado la economía iraní. En los últimos años, Irán ha sufrido diversas y crecientes sanciones y medidas punitivas de EE UU. Éstas alcanzaron su punto álgido cuando la agresiva retórica de Teherán unió a Europa con EE UU contra el programa nuclear iraní.

No se puede negar que estos enemigos externos han desempeñado un papel considerable en la precaria situación actual de Irán. Esto es especialmente cierto en el caso de Estados Unidos, que bajo el mandato del presidente Donald Trump canceló unilateralmente el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) de 2015, que fue ganado con mucho esfuerzo por Irán y Occidente. La administración estadounidense lanzó entonces la política de máxima presión que está estrangulando la economía iraní. Sin embargo, la mayoría de los males de Irán son el resultado directo de las políticas económicas aplicadas: 1° el capitalismo desenfrenado, 2° la gestión mafiosa.

En cuanto a la segunda patología de la economía iraní, es el resultado de una compleja gama de causas internas, siendo las principales las inadecuadas decisiones de las autoridades y los problemas estructurales de la economía iraní.

Las causas externas incluyen la política de máxima presión de Trump y el empeoramiento de las malas relaciones de Irán con sus vecinos.

En definitiva, la economía iraní ha pasado por muchos periodos difíciles en las últimas cuatro décadas, marcados por la inflación, las frecuentes crisis monetarias y las repentinas subidas de precios de los productos esenciales y del combustible.

A esto se añade la corrupción endémica y los cárteles político-económicos semiestatales, que amplían aún más esta corrupción. En resumen, la economía iraní ha sido calificada repetidamente como una economía enferma. La corrupción, el clientelismo y el amiguismo se convirtieron en una de las principales características de la economía bajo la presidencia de Hashemi Rafsanjani (1989-1997) y en el sello distintivo de su administración. Es cierto que la época de Mohammad Jatamí (1997-2005) tuvo su cuota de escándalos y corrupción, pero su magnitud fue infinitamente menor que los innumerables fraudes que proliferaron durante la presidencia de Mahmud Ahmadineyad (2005-2013). Actualmente, Irán es uno de los países más corruptos del mundo.

Los principales beneficiarios de esta situación son las organizaciones cuasi-estatales y los cárteles, que tienen una larga historia en la República Islámica, pero que ahora están eclipsados por el complejo militar-industrial-financiero del CGRI (Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica). El poder político-económico del CGRI, que comenzó sus operaciones económicas con el presidente Rafsanjani, alcanzó su punto álgido con el presidente Ahmadinejad y ha seguido siendo dominante hasta hoy. Además de sus actividades en la construcción, la industria y las finanzas, la IRGC se beneficia de lucrativos contratos públicos y de una gran parte del presupuesto gubernamental. La participación del CGRI en el lucrativo contrabando de mercancías a través de los numerosos puertos y astilleros que controla es un secreto a voces.

La mala gestión de la economía es otra característica persistente de la República Islámica de Irán. Comenzó con la gran agitación de la revolución de 1979. Luego persistió (en diversos grados) durante la guerra Irán-Irak (1980-1988), y después bajo las presidencias de Rafsanjani y Jatamí. Pero de 2005 a 2013, el problema de la mala gestión se convirtió en antigestión. El presidente Ahmadineyad despreciaba a las élites tecnocráticas y le gustaba decir "deshazte de estas élites y todos los problemas del régimen se resolverán". Ahmadineyad mantuvo esta postura antielitista hasta el final y casi consiguió desmantelar las instituciones tecnocráticas de la República Islámica, expulsando quizás a miles de tecnócratas y directivos de nivel medio y alto. Esto sigue afectando a la economía iraní hasta el día de hoy.

El desastroso estado de la economía: ni reformable ni sostenible
Desde el estallido de la guerra civil siria en 2011, los extremistas del régimen han advertido repetidamente del peligro de una sirianización de Irán. Pero se puede argumentar que, de ser así, la responsabilidad recaería en los dirigentes de la República Islámica.

En la actualidad, la determinación de la República Islámica de conservar el poder es mayor que nunca y continuará con sus políticas y tácticas actuales con ese fin. En el plano económico, el régimen no puede esperar introducir nuevas innovaciones. De 2010 a 2013, en respuesta a las sanciones internacionales, Jamenei había lanzado un discurso de economía de resistencia para reforzar la capacidad interna de Irán y permitir que el país funcionara sin depender de los ingresos del petróleo o del comercio con Occidente. Este discurso ha seguido siendo la política económica oficial de la República Islámica, pero el régimen está muy lejos de lograr un objetivo tan ambicioso. Entre 2010 y 2013, el régimen utilizó diversas tácticas para luchar contra las sanciones y mantener el comercio. Pero, a petición del FMI, también tuvo que recortar el gasto reduciendo las subvenciones estatales y revirtiendo políticas como el apoyo a los precios de productos básicos como el pan, el combustible y otros bienes de consumo.

La política de reducción y supresión de subvenciones continuó incluso después del acuerdo nuclear de 2015, y el régimen no tuvo más remedio que seguir esta línea de actuación. Las consecuencias de esta política, que aviva la ira de la clase trabajadora y de las personas empobrecidas, fueron plenamente visibles en las protestas de noviembre de 2019. Desde entonces, son muy frecuentes las nuevas manifestaciones de este tipo.

En la actualidad, el sistema económico de la República Islámica es una mezcla de capitalismo salvaje del sector privado y de capitalismo estatal amiguista altamente corrupto. La estructura del régimen y los cárteles político-económicos intensifican los defectos de la defectuosa economía del país y fomentan la corrupción. Los problemas económicos han sido una fuente constante de preocupación para la República Islámica. Diversas acusaciones de mala gestión, incompetencia y corrupción han sido el sello de todas las facciones del régimen durante las distintas administraciones. Sus consecuencias han socavado a largo plazo la legitimidad del régimen en su conjunto.

Ante la catastrófica situación económica, el aumento de las movilizaciones populares y ante el hecho de que la única respuesta del régimen es la represión, los economistas iraníes dan la voz de alarma y advierten del caos.

En un audaz desafío al autocrático gobierno iraní, varias docenas de economistas de alto nivel publicaron el 10 de junio una mordaz "carta abierta al pueblo iraní", de 10 páginas y muy detallada, en la que advertían de que el país había alcanzado una "fase explosiva" de malestar social debido a la mala gestión económica y al descontento popular. "Nuestra advertencia a los funcionarios del gobierno es que la situación del país es extremadamente precaria", dijeron los 61 economistas y profesores universitarios. Continuaron: "Insistir en la eliminación de los subsidios durante este periodo de miseria agotará la paciencia de la población y la volverá contra el sistema actual y el gobierno. Este enfrentamiento puede ser muy costoso para ambas partes".

La carta se publicó en medio de protestas esporádicas contra la subida de precios, los bajos salarios y las malas condiciones de trabajo en los primeros seis meses de 2022. "En la situación actual del país, donde las políticas económicas y sociales están envueltas en el secreto, cualquier crítica al gobierno se interpreta como parte de un complot malicioso contra el régimen y el gobierno, lo que dificulta que los expertos o los círculos académicos planteen abiertamente estas cuestiones", advirtieron los economistas.

Los propios datos del gobierno reflejan "una historia desgarradora de desesperación", así como una pobreza creciente y un entorno desfavorable tanto para la producción como para los negocios, escribieron. La carta señalaba:

  • Irán ocupa el puesto 150 de 180 países en una encuesta de Transparencia Internacional sobre políticas anticorrupción;
  • Irán ocupa el puesto 127 de unos 200 países en el Índice de Buena Gobernanza;
  • Irán ocupa el puesto 127 de unos 200 países en el Índice de Buena Gobernanza;
  • El índice de confianza social, una medida del capital social, había alcanzado casi el 70% en 1981, dos años después de la revolución. En 2022 se había reducido a cerca del 20%;
  • La renta per cápita del país creció menos del 1% entre la revolución de 1979 y 2022;
  • El crecimiento medio del PIB de Irán entre 1980 y 2018 fue sólo del 1,6%, mientras que China, India, Turquía, Malasia, los Emiratos Árabes Unidos y Pakistán crecieron de media entre el 4% y el 10% durante el mismo periodo;
    El 40% de los hogares iraníes vivían por debajo del umbral de la pobreza en 2021;
  • Con una tasa de crecimiento económico cercana a cero y un crecimiento de la población de alrededor del 13%, el iraní medio se ha empobrecido un 13% en la última década;
  • En la última década, la economía iraní ha experimentado el estancamiento más profundo de los últimos 70 años debido a las sanciones opresivas sin precedentes y a la pandemia de Covid-19;
  • La tasa de inflación media ha sido del 20% en las últimas cuatro décadas; ha superado el 35% en los últimos tres años;
  • Las importaciones de Irán han caído de 70.000 millones de dólares en 2011 a unos 35.000 millones en 2021, debido a las sanciones y a la reducción de los ingresos por exportación de petróleo;
  • Entre 2011 y 2018, el 1% de la población iraní, incluidos los segmentos más ricos de la sociedad, disponía de una media del 16,3% de los ingresos totales del país; esta riqueza equivale a la cuota del 40% de los segmentos más pobres.

La carta afirmaba que la "corrupción" y la "incompetencia" del gobierno, así como las políticas "disfuncionales", habían destruido la confianza de la población. Cualquier intento de criticar al gobierno se consideraba oficialmente como el fomento de complots "maliciosos", señalaron. Concluyeron: "Nuestra crisis económica y social, así como la destrucción y el deterioro del medio ambiente, la corrupción institucionalizada, la demolición del capital social, la fuga masiva de cerebros, el déficit presupuestario e incluso las sanciones, se deben generalmente a la débil gobernanza del Estado y a la ignorancia de las bases científicas de las políticas públicas".

Cuando se publicó, la carta fue ferozmente criticada en los medios de comunicación controlados por el régimen, pero fue ampliamente difundida en las redes sociales. Una semana después de la publicación de la carta, Jamenei, en su discurso, invocó la espada de Dios.

Es justo decir que el estado de la economía de la República Islámica de Irán nunca ha sido tan grave como ahora.

Conclusión


La legitimidad destrozada de la República Islámica, junto con la guerra económica de EE UU y el aislamiento internacional de Irán, han colocado a los dirigentes en un posición más débil de su historia. Pero esto no significa que el régimen vaya a derrumbarse pronto.

A nivel nacional, sigue siendo todopoderoso. Puede confiar en las modernas capacidades tecnológicas de vigilancia, en un eficiente aparato de seguridad y en la lealtad ideológica del CGRI. Por otro lado, el nivel de organización de la sociedad iraní sigue siendo dramáticamente bajo. Privada de liderazgo político, está sometida a una represión constante. Atravesado por divisiones culturales, étnicas y políticas, el país es actualmente incapaz de dar lugar a contrapoderes.

Sin embargo, el conflicto actual entre el Estado y la sociedad es una guerra de desgaste cuyo resultado es imprevisible. La República Islámica ha perdido el apoyo de gran parte de su base social tradicional en el Irán rural y entre las capas sociales empobrecidas. Es razonable suponer que muchos de los soldados rasos del CGRI y de la milicia paramilitar Bassijis [fuerza creada por Jomeini en noviembre de 1979] proceden de pequeñas ciudades y zonas rurales cuya población salió a la calle en masa entre 2017 y 2019 y fue brutalmente reprimida. Si estos soldados de a pie seguirán siendo leales a sus señores o no, es una cuestión a debate. Especialmente si la situación económica de Irán sigue deteriorándose y el régimen tiene problemas para mantener el bienestar y los privilegios de su aparato estatal, incluidas las fuerzas militares y de seguridad. Ante la política de tierra quemada del régimen, la amenaza de su autoimplosión y del país es una posibilidad real.

Las movilizaciones políticas están descentralizadas y ya no son monopolio de las grandes ciudades, donde el Estado concentra los medios para hacerles frente. A diferencia de las últimas tres décadas, las clases medias ya no están al frente de las protestas políticas en Irán. Los sectores mucho más pobres de la sociedad, que se han visto especialmente afectados por la actual crisis económica, están ahora dispuestos a mostrar su músculo en la arena política. La respuesta de mano dura del Estado a las protestas de 2019 demuestra que la élite política teme profundamente las protestas que, en el actual clima político iraní, están destinadas a repetirse.

En un artículo que analizaba la protesta masiva de 2017, escribí lo siguiente:

...El régimen ha demostrado que no tiene ninguna dificultad en imponer una represión aún más salvaje. El régimen iraní no es sólo un régimen capitalista, sino también un régimen ideológico, organizado de forma fascista, y luchará por sobrevivir. Dispone de una poderosa fuerza militar, así como de una milicia paramilitar bien organizada y con grandes intereses financieros propios.

Es difícil predecir lo que ocurrirá a partir de ahora. Sin embargo, podemos estar seguros de que nada será igual que antes. Por lo tanto, es una confrontación muy importante, delicada y larga. Es esencial que los que luchan en Irán obtengan un apoyo amplio y efectivo de las fuerzas de la izquierda, así como de los progresistas. La lucha por la democracia y las libertades civiles debe ser una de las dimensiones de nuestra lucha común.

Desde entonces, los acontecimientos en Irán confirman nuestro análisis y, por tanto, nuestras tareas, en esencia, siguen siendo las mismas:

...defender los intereses de los trabajadores de Irán, manteniendo una posición firme y constante, tanto antiimperialista como de oposición al régimen, hacer todo lo posible para extender y retransmitir una gran campaña de apoyo a las luchas del pueblo iraní... actuar con todas las fuerzas iraníes e internacionales que compartan estos principios. Sin embargo, no podemos unirnos a los defensores de una u otra facción del régimen, ni a los que quieren la guerra o las sanciones extranjeras, con la esperanza de evitar el cambio desde abajo. No suspenderemos nuestras críticas a quienes toleran la guerra imperialista o las sanciones económicas, porque son medidas que perjudican en primer lugar a los trabajadores, a las masas de Irán.

13 agosto 2022

https://alencontre.org/moyenorient/iran/iran-mecontentement-generalise-des-classes-laborieuses-et-des-demuni%C2%B7e%C2%B7s-quand-largent-dieu-remplace-le-dieu-divin.html

 

Publicado enInternacional
Martes, 16 Agosto 2022 05:44

Deuda garantizada con recursos naturales

Fuentes: El tábano economista

El desarrollo es un viaje con más náufragos que navegantes (Eduardo Galeano)

Los países en desarrollo, después de haber sido esquilmados por los organismos internacionales de crédito y por las finanzas mundiales, deben inevitablemente, encontrar vías alternativas de financiamiento para su desarrollo productivo o nuevos formatos de acumulación para sus élites, en caso de que el país restrinja las vías normales de financiamiento por muy diferentes motivos.

Nuevamente, como en otros escritos, se repite el adulterado relato del sistema financiero internacional, donde algunos países arrastran un prontuario de inseguridad crediticia. A estos países se les endilga de manera más elegante tener un alto riesgo financiero. ¿Qué marca ese elevado peligro? Una montaña de fábulas e indicadores imaginados, pero, aunque patrañas, son el consenso internacionalmente aceptado que limita la capacidad de acceder a los mercados internacionales de capital si no se hace lo que ellos definen.

A partir del auge de los recursos naturales ha cobrado popularidad un nuevo modelo de financiamiento con el propósito de sortear estos riesgos. En este modelo de financiamiento —llamado «préstamos respaldados por recursos naturales»— los países acceden al financiamiento a cambio de, o garantizado por, flujos futuros de ingresos provenientes de su riqueza en recursos naturales.

No crean que este formato va a alterar las antiguas condiciones de dependencia. En realidad, lo que se pone en duda es quién ejerce este sistema de préstamos. Es decir, solo se alteran algunos tonos de una armonía conocida, el problema no resulta la melodía sino quién ejecuta la pieza y, en este caso, la sinfónica la dirige China.

El pago de deuda suele tener una cadena lógica de condicionamientos para los Estados. Reducir el déficit fiscal para garantizar el cumplimiento de las obligaciones es uno, que le impone a un Estado elefantiásico, según el neoliberalismo, desprenderse de activos nacionales, privatizándolos o cediendo sectores económicos y comercio exterior a multinacionales, por ejemplo. Ese sería uno de los tantos procedimientos que garantiza el negocio de exportación y el pago de la deuda, si quienes manejan el sector externo liberan los dólares.

Este dispositivo es el mismo, aunque no tan dilatado como el anterior, pero con los mismos objetivos, regir los destinos de la economía, esta vez con la apropiación de recursos naturales. El mecanismo es más aceptado en la actualidad, en principio, porque el desgastado formato anterior está en entredicho, y este es más directo. Los préstamos otorgados a un gobierno o a una empresa estatal se pagan de manera directa con recursos naturales o con un flujo futuro de ingresos relacionados con los recursos naturales, o bien, el pago del préstamo está garantizado por un flujo de ingresos relacionados con los recursos naturales, o un recurso natural sirve como garantía.

Donde estriba el problema, en principio, es que el nuevo formato exterioriza las necesidades de recursos naturales de los prestamistas, que antes se encontraba disimulado con colonias y, posteriormente, con mecanismos financieros. Ahora queda determinado que, ante el manejo de recursos estratégicos, se conduce o condiciona el modelo de desarrollo.

Se identificaron 52 préstamos de este tipo, de los cuales 30 fueron otorgados a países del África subsahariana y los 22 restantes a naciones de América Latina. Un total de 38 préstamos los concedieron bancos de fomento de China, siete provinieron de comerciantes de materias primas, cuatro de otras empresas estatales chinas, una de Corea, una de Nigeria y una de Rusia. Un total de 43 préstamos están respaldados por el petróleo, seis por diversos minerales, dos por cacao y uno por tabaco. El importe total de los préstamos que figura en la base de datos de Natural Resource Governance Institute es de USD 164.000 millones, de los cuales USD 66.000 millones se destinaron a África y USD 98.000 millones a América Latina.

Una de las contradicciones, o trampas, que se le endilgan a los préstamos son los vaivenes del precio de los commodities. Algunos de los préstamos tienen una estructura que le permite al gobierno pagar menos en términos monetarios cuando los precios de las materias primas (o los niveles de producción o las ganancias) son bajos, y cancelar el préstamo más rápido cuando las condiciones son favorables. Los datos que proporciona Natural Resource indican que 10 de ellos experimentaron graves problemas de deuda después de la caída de los precios de los commodities.

En este sentido, nuevamente no hay diferencia con las políticas de tasa de interés implementada por los países del primer mundo, o a los mismos vaivenes de los precios de los commodities que afectan la devolución de las deudas a los organismos internaciones de crédito. En la actualidad, los riesgos de una bomba de deuda tienen que ver con el formato tradicional de endeudamiento. Más de 40 países están en riesgo de incumplimiento, y eso es un problema para el mundo. Un análisis reciente de Bloomberg Economics identificó 19 países que se encuentran en el extremo final de esta lucha, de los cuales Sri Lanka fue la patada inicial.

Los salvavidas financieros del FMI, por ejemplo, vienen con condiciones estrictas, y a menudo dolorosas, que requieren de opciones políticamente impopulares para recortar el gasto público. Sin rescate, la economía de un país puede colapsar, mientras obtenerlo podría significar un dolor económico generalizado para los más de 900 millones de personas que viven en estas naciones, ya que los gobiernos se ven obligados a recortar el gasto público para controlar sus finanzas.

Ahora bien, en la Argentina, sobre todo con posterioridad al encantador mensaje de Laura Richarson jefa del comando sur, sobre la riqueza en recursos minerales, tierra raras, litio, lo que se llama el triángulo del litio y de su reunión con la vicepresidenta, en compañía de Mark Stanlei, embajador americano en nuestro país. Hombre de una verborragia poco atinada con el país, más allá de estar orgulloso que Argentina condene la invasión rusa a Ucrania y que existan nuevas relaciones carnales. Lo que más llamó la atención y puso a la ciudadanía en guardia fue el discurso de la Laura Richarson, sobre riqueza e injerencia china en el área, ambos expuestos más video de YouTube.

Un gran amigo de la embajada americana, de los fondos buitre, de las finanzas y de las energéticas es el actual ministro de economía argentino Sergio Massa. Dadas las necesidades de dólares, y la continua pérdida de legitimidad del Estado en la paritaria con los dueños del país para solicitarle financiamiento interno y liquidación de dólares –agroexportadores, energéticas y minería–, no suena descabellada la idea de hipotecar el litio, ponerlo como garantía de una nueva deuda, entre otras.

Según la Constitución nacional, esto no debería pasar, como lo establece el artículo 124: “Corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio…”. Dado que les corresponde a las provincias el dominio de los recursos naturales, la Nación no podría decidir sobre ellos, pero aquellas sí. Un ejemplo es el caso de Vaca Muerta. En el acuerdo YPF-Chevron,el modelo de hidrofractura para la extracción de gas y petróleo, mostró que la legislatura neuquina, que lo ratificó por mayoría, era la única institución habilitada para hablar del acuerdo.

El Fondo Monetario internacional incluyó, como parte de una nómina inagotable de partidas que el gobierno nacional debe ajustar para reducir el gasto público, las transferencias discrecionales a las provincias. En el primer semestre, en términos reales, el dinero que se les envía por fuera de la coparticipación se redujo 2,9%, en comparación con el mismo período de 2021. Esta pinza de ajuste general de la economía, y la reducción de fondos provinciales, podría seducir a algunos gobernadores, que tengan recursos, a flexibilizar su posición para ingresar más dinero a sus provincias con base en estos fondos.

El gobierno de Cambiemos dio el primer paso en este sentido con dos decretos, el 29 y el 231, ambos en 2017. En el primero avala al Estado nacional a endeudarse hasta U$S 20.000 millones, pero, a la vez, el artículo 1° define “…incluir cláusulas que establezcan la prórroga de jurisdicción a favor de los tribunales estaduales y federales ubicados en la Ciudad de NUEVA YORK —ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA—, y/o de los tribunales ubicados en la Ciudad de LONDRES —REINO UNIDO DE GRAN BRETAÑA E IRLANDA DEL NORTE—, y que dispongan la renuncia a oponer la defensa de inmunidad soberana…”.

No todos los recursos se podrían ejecutar, sino que quedan fuera de la inmunidad del artículo 1º, inciso b), “Cualquier bien perteneciente al dominio público localizado en el territorio de la REPÚBLICA ARGENTINA”, incluyendo los comprendidos por los artículos 234 y 235 del Código Civil y Comercial de la Nación.

“Artículo 234. Bienes fuera del comercio.”

“Artículo 235. Bienes pertenecientes al dominio público… las aguas interiores, bahías, golfos, ensenadas, puertos… las calles, plazas, caminos, canales, puentes…, etc.

Pero, extrañamente, no está incluido el artículo 236, “Bienes del dominio privado del Estado. Pertenecen al Estado nacional, provincial o municipal, sin perjuicio de lo dispuesto en leyes especiales… b) las minas de oro, plata, cobre, piedras preciosas, sustancias fósiles y toda otra de interés similar, según lo normado por el Código de Minería.

Los recursos hidrocarburíferos, el litio, otros recursos minerales estratégicos y las empresas del Estado, quedaron así fuera de la protección de inmunidad soberana contemplada en las emisiones de deuda externa y, por lo tanto, pasaron a ser pasibles de embargo y ejecución en una hipotética disputa legal con acreedores externos.

En realidad, hay varios proyectos que intentan que los bienes pertenecientes al dominio público pasen a ser bienes comunes, que no serían negociables, porque son de la comunidad y no del Estado. Por lo tanto, no podrían embargarse o ponerse como garantías de aumento de endeudamiento o como aval de la emisión de bonos, atados a ellos.

Lo cierto es que, toda esta parafernalia de deuda, endeudamiento, condicionalidades y sometimiento, así como la constante sensación de pérdida de soberanía, comienza a ser algo incómodo y fastidioso, más cuando se trata de esfuerzos estériles para que algunos ganen, la mayoría pierda, y el mundo nos trate de incumplidores seriales.

Por Alejandro Marcó del Pont | 16/08/2022

 

Publicado enEconomía
Sábado, 13 Agosto 2022 08:03

La Orden de
 la Veneración al Temor

Martillo, "Luminosidad", 45 x 60 cm, (Cortesía de la autora)

Tengo un amigo que hace unos días se presentó a mi casa, sin previo anuncio y sin más preámbulo me confiesa:


«Tengo once amigos. Amigos de toda la vida. Entrañables. Seis mujeres y cinco hombres. Además, somos amigos entre nosotros. Amigos incondicionales. Últimamente me tienen preocupado. Algo los afecta de manera profunda y paso a decir qué lo que les aqueja es el miedo. Puro miedo. Cada uno es presa de un profundo temor. El primero, tiene miedo a la hambruna global por el bloqueo al trigo de Ucrania y por eso acumula alimentos no perecederos en su hogar; el segundo, tiene temor a una horrible recesión, una inflación desbocada y a perder su empleo y sus ahorros; la tercera, tiene temor a quedar atrapada en un país extranjero por una cuarentena forzada, pero también está en pánico de ver el dólar y el euro cada vez más caros y el peso en caída libre; la cuarta, está con mucho miedo de que Petro se vuelva dictador tras “comprar” a los generales de las Fuerzas Armadas; la quinta, no aleja de su mente la sombra de perder sus ahorros acumulados en los fondos privados; la sexta, porque teme que vayan a expropiarle sus propiedades, y también porque finalmente pueda sucumbir al covid tras dos vacunas, tres refuerzos y dos experiencias vividas con el virus; el séptimo, no le dan sosiego las imágenes de una inminente guerra nuclear entre Rusia y la Otan con consecuencias globales; el octavo, por la caída de las bolsas en Nueva York, Frankfurt, Londres y Tokio y, porque la gasolina alcanza precios imposibles y eso encarecerá el transporte público y todo lo demás; el noveno, porque ya escuchó de alguien que le dio la viruela del mono y dizque es contagiosísima; el décimo, porque tiene miedo a llegar a sentir dolor en alguna parte de su cuerpo y por eso toma desde hace años opiáceos, y además vive pensando que puede quedarse solo en la vida, y la undécima, porque siente mucho miedo de ver un exguerrillero sentado en el Palacio de Nariño».


«Lo peor –dice mi amigo– es que ellos se juntan todos los días, en sus casas o a través de los chats de las redes sociales y comparten sus miedos, así que, a estas alturas, cada uno de mis amigos no solo está arrinconado por sus propios miedos sino por los del resto del círculo con un efecto exponencialmente espantoso».
«Pero hay algo peor –continúa mi amigo– y es que, inexplicablemente, cada uno de ellos, cuando habla de su miedo, lo hace con cierto orgullo, con una suerte de tufillo de satisfacción y de superioridad por ser dueño de ese miedo, y hasta casi ¡es increíble!, lo lucen de manera eufórica, pues al expresarlo, se sienten seguros, más tranquilos de saber que ese miedo les permite vivir y andar por el mundo advirtiendo a todos los demás del temor que los aqueja y predicando que es mejor que cada cual se guarde y cuide pues el temor es cierto, posible y apremiante.»


«Lo que no quieren admitir abiertamente –explica mi amigo– es que hacen parte de la Orden de Veneración al Temor, una orden a la usanza de aquellas de tiempos de las cruzadas, una Orden secreta fundada por un monarca que tiene mil rostros y con la capacidad de mutar su entidad y aparecer siempre de forma distinta y, de esa manera, lograr amedrentar a sus súbditos para que le obedezcan ciegamente. Ese personaje, o ese régimen –continúa mi amigo–, es el que la filósofa Martha Nussbaum llama La monarquía del miedo, la periodista Naomi Klein el capitalismo del desastre y su doctrina del shock, el sociólogo y filósofo Heinz Bude la sociedad del miedo, el ensayista Bernat Castany Prado la filosofía del miedo, el sociólogo Zygmunt Bauman miedo líquido, y el siquiatra Enrique González Duro, sin nombrarlo, lo eleva a personaje de magnitud y escribe una biografía de miedo».


«Pero más preocupante aún, pues tampoco caen en la cuenta –añade mi amigo–, es el esquema que hay detrás de sus miedos. Un sistema económico, político y social “de cuyo nombre no me quiero acordar” –dijo así mi amigo, con tono socarrón–, que ha redescubierto lo sabido desde siempre: que en el ser humano la emoción primordial es el miedo, aquella que le permite sobrevivir, huir del peligro y encontrar un lugar seguro hasta que surge otro peligro que le haga sentir temor y huir de nuevo. Por eso el miedo nunca se agota como dispositivo de poder pues el ser humano, antes que cualquier otra cosa, necesita la seguridad de no sentirse en riesgo; nada más efectivo que someter al individuo, a la sociedad, a un estado de miedo permanente para conducirlo fácilmente a los “santuarios” que el mismo sistema ofrece como refugio a los atemorizados ciudadanos: el replegarse en sus casas para rumiar sus miedos, el no salir a protestar ni a manifestarse para evitar calamidades, el buscar diversiones escapistas en la televisión, el cine o literatura de consumo masivo, el dar crédito a los medios informativos que anuncian nuevos temores que acechan a la población mundial, el abrigo de ciertos templos de salvación, además de muchos otros.


Pero, ahondando más, y de manera más hábil y utilitaria –insiste mi amigo–, el sistema incita a los asustados ciudadanos a concentrar ahorros e inversiones en los bancos, monedas y sectores “más confiables”, a protegerse mediante vacunas producidas por farmacéuticas ávidas de utilidades, a votar por candidatos que ofrecen “preservar la democracia” (así sean corruptos y autoritarios), a consumir opiáceos hasta caer en la adicción para evitar el dolor físico, a gastar sus ahorros acumulando alimentos y bienes ante una inminente escasez o salir a gastar innecesariamente antes de que su dinero pierda capacidad adquisitiva, a adherir a doctrinas e ideologías que lo primero que ofrecen es protegerlos de la amenaza que se cierne sobre ellos, por ejemplo, esa masa informe y peligrosa constituida por los inmigrantes, los Lgbti, los fantasmas de la globalización, los luchadores contra el cambio climático, los defensores de los derechos humanos, los que protestan contra el fracking y el devastamiento de la selva amazónica, los protectores de los páramos dadores del agua, los que supuestamente amenazan incendiar al país si no… En fin –concluye mi amigo–, parodiando a Arquímedes que decía “dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, hoy el sistema dice “dadme un temor en que apoyarme e inmovilizaré al mundo”.


Después de escucharlo pacientemente, pregunté a mi amigo: «¿Y acaso tú no tienes ningún miedo, entonces?».


«Si –respondió– tengo mucho miedo de que estos once amigos logren encontrar una sola persona más, ¡una sola!, allá en la calle, una que tenga otro miedo, y así alistarla en la Orden de la Veneración al Temor para completar la docena de propagadores del miedo. Como a mí no lograron convencerme, están buscando como locos con quien llenar el puesto que me tenían reservado».


No se despidió y salió como alma que lleva el diablo justo en el momento en que le preguntaba, pero creo que no alcanzó a escucharme, cómo acompañar a sus amigos para enfrentar sus miedos legítimos y así desarticular la Orden de la Veneración al Temor. Al regresar a mi sillón, había un mensaje suyo en mi celular: «Eso te lo explico después».

 

*Escritor, integrante del Consejo de redacción de Le Monde diplomatique, edición Colombia

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En defensa de “Científicos por la revolución”, de la libertad y contra el atropello del poder

Vayan estas palabras por esos científicos que en su momento tomaron consciencia del paradigma desde el que actúa la ciencia y de sus relaciones con el poder económico. Por ello, se desoyen sus investigaciones, no se estudian en las universidades, no aparecen en los medios de comunicación

 

Siempre tenemos una filosofía que funciona como los anteojos con los que vemos el mundo y nos vemos a nosotros mismos, así como a nuestras relaciones con los demás y con la naturaleza. Es trabajo del filósofo ver esos presupuestos, analizarlos, elaborarlos, hacer que fructifiquen. Pero la filosofía, como digo, la tenemos todos, filósofos y no filósofos, esta lo impregna todo. Cada palabra tiene una interpretación, una semántica, a partir de la cual vemos el mundo… Pero, lamentablemente, en la mayoría de los casos se es inconsciente de la filosofía que subyace a nuestra forma de interpretarnos y ver el mundo. Y esto tiene consecuencias que pueden ser graves. También ciertas actividades como pueda ser la ciencia tienen un presupuesto filosófico, generalmente inconsciente, a partir del cual interpretamos y actuamos.

Pues bien, el presupuesto de la ciencia que es inconsciente es la filosofía que se forjó en el Renacimiento y que hizo que la ciencia obtuviese grandes éxitos en lo que se refiere al conocimiento del mundo, e inaugura una nueva forma de mirar el mundo inspirada en el trabajo que ya hicieron los griegos, aunque no era lo mismo que en los griegos. El nacimiento de la ciencia era algo nuevo e inmenso, una auténtica revolución. A esa visión del mundo se le llama en filosofía el materialismo, pero tiene unos adjetivos detrás: es reduccionista, mecanicista y determinista y lo convierte todo en objeto separado de estudio, incluyendo al hombre. Esto es grave porque nos quedamos sin sujeto, por tanto, sin ética: “todo es objeto mecánico y regido por leyes que lo determinan”. La ciencia, cuando actúa desde este presupuesto (es decir casi siempre y además de forma inconsciente) no se rige por principios éticos, sino por principios de utilidad y poder. El conocimiento se convierte en arma de poder, en la mayor arma, que está incluso por encima de las leyes de la ética. Por eso el hombre se permite avasallar a los otros hombres y esquilmar la naturaleza creyendo que la domina, cuando en el fondo es él mismo el dominado, ya que somos ineludiblemente naturaleza y nos regimos por sus leyes. Por eso estamos en el colapso civilizatorio y hemos llevado a la naturaleza a una situación en la que la vida humana se hará prácticamente imposible.

En realidad, no es la ciencia la que causa esto, sino el cientificismo, pero es que en realidad es eso lo que tenemos: cientificismo. Y, por otro lado, la ciencia no es esa actividad heroica de descubrimiento en solitario de los principios y leyes que gobiernan el mundo; sino que la ciencia, el cientificismo (la idea de que todo se explica por la ciencia siguiendo el presupuesto materialista) tiene dueño. Y este es el poder político y económico. Por tanto, el cientificismo no es la búsqueda inocente del conocimiento; sino que obedece a los principios e intereses del poder de la política y la economía, por cierto, cada vez más unidas y casi indistinguibles ya. Esto implica que la ciencia es el instrumento del poder económico.

Pero, aún más lejos, que el presupuesto filosófico sobre el que opera la ciencia: el materialismo cuando es mecanicista, reduccionista y determinista, es la mejor ideología al servicio del poder. Es más, la economía, como supuesta ciencia, que reniega de sus orígenes éticos y filosóficos, se rige por este paradigma mecanicista-materialista. Y, por eso, todo lo que no entra dentro de los intereses del poder, todo lo que no es útil, eficaz, que no se reduce a mercancía, que no se puede objetualizar, pues se intenta eliminar, hacer que no exista: el arte, las humanidades... o se instrumentalizan o se eliminan. Y se eliminan de forma sutil, pero también por la fuerza bruta. Y vaya esto último como recordatorio de esos científicos que en su momento tomaron consciencia del paradigma desde el que actúa la ciencia y de sus relaciones con el poder económico. E investigaron las consecuencias y escribieron libros y artículos, pero fueron marginados porque estaban poniendo una carga de profundidad en el centro de la ciencia y del poder.

Por ello, se desoyen sus investigaciones, sus propuestas no aparecen en los libros de texto, no se estudian en las universidades, no aparecen en los medios de comunicación. Es más, hoy en día, viviendo el pleno colapso civilizatorio y viendo la realidad imparable del cambio climático (respuesta de la Tierra a la acción desalmada del hombre), se sigue con la misma actitud desde el poder y con la diferencia inconsciente y no tan inconsciente de la mayoría de la población.

Quiero mencionar aquí a un grupo de científicos e investigadores, que tras largos años de estudio, han abandonado momentáneamente sus investigaciones y han optado por la revolución pacífica: “Científicos por la revolución”. Muchos de ellos saben que no hay vuelta atrás, pero que sí podemos aprender a fracasar mejor, como señala Jorge Riechmann, uno de ellos y de los más reconocidos aquí e internacionalmente. Estos científicos por la revolución nos quieren enseñar los entresijos del poder, el paradigma que nos convierte en mercancía, que nos deshumaniza… y que nos han enseñado un acto de consciencia y de libertad, frente al estado de vasallaje de la inmensa mayoría de la sociedad en la que estamos. Pues bien, contra ellos se ha empleado el poder por la fuerza, disfrazado de justicia. Pero ya sabemos que el poder judicial no está separado de los otros poderes y que por encima de ellos está el gran poder económico.

Sirvan estas palabras como elogio, agradecimiento y en su defensa por el atropello, que una vez más, se comete contra los que ejercen la libertad.

12 ago 2022

Mao Tse-Tung (1893–1976). (Imagen: Universal Images Group via Getty Images)

A pesar de haber contado con una economía de mercado tan fuerte como la de Gran Bretaña, China no desarrolló el capitalismo durante el siglo dieciocho. La materia prima de su repunte capitalista durante el siglo veinte llegó de la mano de un personaje improbable: Mao Tse-Tung.

Los capitalistas necesitan el Estado. Incluso en las economías de mercado, es improbable que los ricos acumulen sin ayuda estatal los recursos necesarios para comenzar la producción capitalista, es decir, que concreten la fase que Marx denominó «acumulación originaria».

En la Inglaterra del siglo dieciséis, el proceso de acumulación originaria comenzó con el cercamiento de tierras comunales decretado por el Estado. Continuó durante varios siglos con el empoderamiento de los comerciantes que garantizaron los monarcas europeos a cambio de asistencia financiera durante los períodos de guerra. Cuando llegó el siglo dieciocho, una pequeña clase de comerciantes ingleses había acumulado la mayor parte del capital y de la tierra del país. Todos sabemos lo que sucedió después.

Según el sociólogo Ho-fung Hung, la China del siglo dieciocho también tenía una economía mercantil próspera, pero sus élites políticas reprimieron la acumulación de capital de la clase comerciante, y sin acumulación originaria no hay revolución industrial. En el marco de una beca de investigación en teoría marxista, Hung explora las consecuencias de esta historia en la transformación de China en superpotencia económica mundial. Entre sus libros cabe destacar Why China Will Not Rule the World, City on the Edge: Hong Kong under Chinese Rule y Clash of Empires: From «Chimerica» to the «New Cold War». El futuro, piensa Hung, no es la dominación mundial de China, sino un retorno hacia el tipo de competencia capitalista-imperialista definida por Vladimir Lenin en El imperialismo, fase superior del capitalismo.

Este año Hung conversó con Daniel Denvir, de Jacobin, sobre la historia político-económica de China, desde el período pre-Qing hasta el presente, deteniéndose en el comercio de plata del siglo dieciséis, la captura del FMI de las economías en vías de desarrollo durante el siglo veinte y las consecuencias de la crisis financiera de 2008. Publicamos la entrevista en dos partes. En esta primera entrega, Hung nos muestra que los esfuerzos de Mao para consolidar la industria urbana y reestructurar la economía rural fueron una chispa que encendió China hasta convertirla en un gigante de las exportaciones.

DD

Una de las preguntas clave de tu libro es por qué el capitalismo no se desarrolló espontáneamente en la China del siglo dieciocho, que era la economía de mercado más próspera y admirada del naciente mundo moderno. Empecemos con un análisis del  surgimiento del capitalismo en Europa y de las teorías que lo explican.

En tu libro leemos que la economía de mercado no es necesariamente capitalista, ni tampoco prepara automáticamente el terreno de un despegue capitalista. Pero antes de pasar a la historia, definamos algunos conceptos básicos. ¿Cuál es la relación entre la economía de mercado y el capitalismo?

HH

En la academia y en la cabeza de muchas personas, los mercados y el capitalismo son lo mismo. Pero como destacó hace mucho tiempo el historiador Fernand Braudel, los mercados y el capitalismo no solo son distintos, sino que son en muchos sentidos antitéticos porque operan con lógicas diferentes.

Marx define la economía de mercado, o el intercambio de mercancías, con la fórmula C-M-C: tenemos una mercancía o un producto, los intercambiamos por dinero y después usamos el dinero y lo intercambiamos por otras mercancías o productos. Este es un intercambio mercantil. Fabricamos un par de zapatos, lo cambiamos por dinero y después usamos el dinero para comprar comida.

Pero el capitalismo es distinto, porque en las actividades capitalistas la motivación es la ganancia y la acumulación. Como señala Marx, es M-C-M’, es decir, que tenemos un frasco con dinero, lo cambiamos por ciertos productos y después vendemos los productos por una suma de dinero más grande. Por lo tanto, el propósito del capitalismo es acumular cada vez más dinero con el único fin de acumular dinero.

Braudel mostró hace mucho tiempo que este tipo de actividades que generan ganancias suele requerir una corporación grande —y hasta la ayuda del Estado o la constitución de un monopolio— para garantizar que la rentabilidad siga creciendo y que se acumule la riqueza.

Podemos pensar la distinción entre el mercado y el capitalismo utilizando la analogía del mercado de un agricultor y un supermercado. En el mercado tradicional de un agricultor, las personas intercambian cosas unas con otras por dinero y utilizan el dinero para comprar otras cosas. Pero en un supermercado enorme como Safeway o Giant, la empresa acumula todas las ganancias y las reinvierte. La ganancia es el objetivo principal de estas operaciones monopólicas, que funcionan con una lógica muy distinta de la del mercado. Y esa es la distinción básica entre el mercado y el capitalismo.

DD

En este sentido, el Estado es clave, especialmente cuando entra en juego ese proceso coercitivo de concentración de recursos conocido como acumulación originaria. ¿Cómo fue que el sistema interestatal de la Europa moderna creó las condiciones para que los Estados respaldaran la acumulación originaria de capital?

HH

En una situación de mercado, después de que las personas descubran que el dinero es útil, naturalmente habrá algunas que quieran acumular cada vez más. Por eso la economía de mercado es una condición para el desarrollo del capitalismo, pero eso no significa que el sistema capitalista surja automáticamente. En muchas civilizaciones de todo el mundo, cuando del mercado brotaron comerciantes que pretendieron acumular riqueza en beneficio propio, hubo sanciones morales, políticas o religiosas que lo impidieron.

Es evidente en la Iglesia católica, en la religión islámica y en la China del confucianismo: muchos gobernantes veían la acumulación de riqueza como un elemento que desestabilizaba el tejido social y conllevaba perturbaciones. Por lo tanto, había mucha discriminación contra las clases comerciantes o lucrativas. En algunos casos y en ciertos lugares hubo incluso leyes que prohibían estas actividades y protegían el estado de cosas natural precapitalista.

Lo que sucedió en Europa es que en un momento el continente empezó a sufrir una guerra permanente entre Estados. Monarquías o repúblicas, estos Estados necesitaban financiar sus campañas bélicas y descubrieron que la guerra era una actividad muy costosa. Si uno pierde una guerra internacional, el pueblo se rebela y las consecuencias que esto tiene son imprevisibles. Por eso los Estados tienen que pelear esas guerras y tienen que ganarlas. Y para eso tienen que recaudar capital mediante la emisión de bonos. Entonces, venden bonos a los comerciantes y a los banqueros con el fin de reclutar mercenarios y desarrollar o comprar armas más avanzadas.

En esta situación europea, el cálculo de los gobernantes cambió. En casi todas las otras civilizaciones del mundo, e incluso en la mayor parte de la Europa medieval, el gobernante está preocupado por la estabilidad social y la jerarquía política. Por eso sanciona y discrimina a los comerciantes y a las clases lucrativas. Pero en una situación definida por la guerra permanente, el gobernante está más interesado en ganar la lucha externa que en mantener la estabilidad social interna.

Si uno gana una guerra, el botín permite afianzar el gobierno. Pero si uno resulta derrotado en la contienda, pierde hasta la cabeza. Este dilema de una época de guerra urgió a los gobernantes a establecer alianzas con las clases lucrativas porque eran las únicas personas que tenían suficientes recursos como para financiar las campañas bélicas. De aquí nació el denominado «Estado capitalista».

Y esta es una de las causas fundamentales que explica por qué la economía de mercado, universal o  dominante en muchos lugares del mundo desde el período medieval hasta la primera fase de la Modernidad, solo condujo al ascenso y a la expansión de las actividades capitalistas en el caso de Europa.

DD

¿Por qué esa etapa histórica tan específica que es la acumulación originaria juega un papel tan importante en el surgimiento del capitalismo?

HH

La acumulación originaria, traducida en otras ediciones como «acumulación primitiva», es la idea de que durante el comienzo de la actividad de acumulación capitalista, la clase lucrativa tiene que tomar los medios de producción o de riqueza de otras personas. Así obtiene el primer frasquito de oro, por decirlo de alguna forma. El cercamiento de la tierra es el ejemplo que cita Marx: básicamente, los capitalistas utilizan el poder estatal para apropiarse de las tierras campesinas y crear sus primeras fortunas.

Una vez que tienen esta fortuna, dice Marx, la invierten en tecnología, en máquinas y en otras cosas. Más tarde, tienen una empresa capitalista capaz de seguir acumulando riqueza mediante la expropiación del excedente del trabajo asalariado y la innovación tecnológica, sin tener que recurrir  de nuevo a la apropiación violenta de los bienes y de los medios de producción de otras personas. Por lo tanto, la acumulación «primitiva» es el origen de la dominación.

Pero, por supuesto, estudios posteriores mostraron que la acumulación originaria no es tan originaria, en el sentido de que sigue en marcha incluso en el siglo veintiuno. No es que el capitalismo se haya vuelto más amable después de su primera fase.

Otro ejemplo reciente de este tipo de acumulación originaria —acumulación mediante la desposesión o mediante la apropiación— es la ejecución hipotecaria después de la crisis financiera de las subprime en Estados Unidos y en muchos países capitalistas avanzados. Contraemos una deuda con el banco por la hipoteca, pero cuando el valor de nuestras casas se desploma, o cuando perdemos nuestro trabajo, no podemos pagar. Entonces viene el banco y nos quita la casa, sin importar si a esa altura llevamos pagada una parte importante de la hipoteca.

Este tipo de apropiación está muy cerca de las prácticas de la primera etapa de la Modernidad, como los cercamientos. Hay otros ejemplos, como la crisis de deuda mundial y el ajuste estructural, que crearon muchos problemas en los países desarrollados durante los años 1980 y 1990. Llamamos «originaria» o «primitiva» a esta acumulación porque es la fórmula de Marx, pero en realidad es un proceso que continúa en el presente.

DD

Escribiste que, durante mucho tiempo, la academia pintó a la China imperial tardía como encerrada en sí misma y aislada del resto del mundo. Pero, de hecho, a partir del siglo dieciséis la demanda de seda y de cerámica chinas en el mercado mundial creció rápidamente. Y, en el siglo dieciocho, China absorbía la mayor parte de la plata que los colonialistas europeos minaban en las Américas. Esto es sorprendente. Además, el nivel de vida de aquella época en China coincidía con el de Europa occidental.

¿Cómo fue que el influjo de plata transformó la economía China? ¿Cuál era la posición de esta economía en el sistema mundial? ¿Y por qué, dada esta increíble riqueza, la China del siglo dieciocho no fue capaz de concretar la acumulación originaria que requería el desarrollo capitalista?

HH

Este es un capítulo interesante de la historia. La interpretación común —y errónea— es que desde el siglo dieciséis hasta el siglo dieciocho, China no necesitaba nada del mundo, pero el mundo necesitaba la plata de China, el té de China y los tejidos de algodón de China. Es una interpretación errónea porque en realidad China sí necesitaba cosas del mundo, sobre todo plata. Nuestra percepción de la plata de comienzos de la Modernidad es que era solo dinero, medida de valor, y que no tenía ningún valor de uso en sí misma.

Pero, ¿es así? China atravesaba una crisis monetaria en los siglos quince y dieciséis. Solo se resolvió gracias al influjo de plata americana, que llegaba por medio de los comerciantes europeos que la usaban para comprar productos chinos. Llegó a través del comercio de manillas y a través de las redes comerciales coloniales portuguesas, que conectaban todo el trecho que separa Macao de Guangdong. Y, más tarde, por supuesto, se unieron los holandeses y los británicos, que empezaron a comprar productos chinos con plata americana.

Esta plata es muy importante porque el sistema monetario chino solía depender del papel moneda y de las monedas de cobre. Pero la desventaja del papel moneda es que es fácil de falsificar, y que es muy difícil conservar su valor; el Estado puede imprimir demasiado, y después su valor se desploma y la moneda pierde credibilidad. El papel moneda no es confiable, y el cobre es bastante abundante en las minas, así que tampoco es un modo muy conveniente de medir el valor de un conjunto de bienes en rutas comerciales de larga distancia. La plata es una mejor alternativa porque es suficientemente preciosa como para representar largas cantidades de valor en recorridos largos.

China solía depender de Japón en cuanto a la provisión de plata, porque no tenía mucha minería en su territorio. Pero a comienzos del siglo diecisiete Japón adoptó su política de aislamiento. Así que dejó de exportar plata a China, y China empezó a depender de la plata americana en tanto moneda principal de su economía. El Estado recaudaba impuestos en plata y eso significa que la gente debía pagar sus impuestos en plata, aun si cobraban sus salarios en monedas de cobre. Esta gente tenía que cambiar cobre por plata. Todo el comercio de larga distancia con China también se realizaba en plata, y esta plata provenía de las minas americanas.

Por lo tanto, en este sentido, la economía china está muy conectada a la economía mundial a través del flujo de plata.

Para responder a tu pregunta sobre por qué, si tenía esta economía de mercado y si este arco de transformación que lleva de una economía de mercado a una economía capitalista es tan común, China no atravesó un período de acumulación originaria. Digamos que es la situación normal en todo el mundo porque, como dije, cuando existe una economía de mercado grande, siempre hay comerciantes que quieren acumular dinero y que se convierte en prestamistas y en banqueros y en cosas por el estilo.

Como causa perturbaciones políticas y sociales, la actividad capitalista hace que el Estado confisque periódicamente la riqueza de los comerciantes y los persiga por acusaciones de corrupción: sucedió en China, en el mundo islámico, en Asia del Sur y en la Europa católica y medieval. El caso de la modernidad temprana de Europa fue especial y obedeció a la situación de guerra permanente.

En cambio, en China, nos encontramos con la situación normal en la que el Estado encuentra cierta utilidad en los comerciantes, pero también los persigue cuando se vuelven demasiado numerosos o acumulan demasiada riqueza. Y es interesante notar que, cuando existe un conflicto entre los comerciantes y los campesinos, los artesanos o los ciudadanos ordinarios que reclaman por el precio de la comida y por la especulación de los comerciantes de arroz, el Estado interviene en su favor.

El Estado tiende a ponerse del lado de los trabajadores, de los campesinos y de las personas más pobres y a forzar a los comerciantes a entregar su comida o a bajar los precios. Básicamente, estamos frente a una forma de control de precios en el siglo diecisiete y dieciocho. Como resultado, si uno pertenece a una familia de comerciantes, el patrón típico es que, después de acumular suficiente riqueza, uno empiece a invertir recursos en la educación de sus hijos con el fin de prepararlos para los exámenes imperiales.

Bajo el sistema de examen imperial chino, si uno obtiene buenas calificaciones puede convertirse en funcionario y empezar una carrera burocrática. Dado que los grupos de comerciantes y banqueros exitosos solían ser perseguidos en la China del siglo diecisiete y dieciocho, invertir la fortuna en la educación de una generación más joven era una decisión bastante inteligente. De esta manera, esta nueva generación tenía acceso a una carrera burocrática y la familia pasaba a ser una familia política. Era muy común que las familias de comerciantes ricos se convirtieran en familias políticas y empezaran a formar parte del Estado.

No era como en Europa, donde había empresas multigeneracionales bajo propiedad de familias y de grupos financieros, como los Rothschild. Para las familias comerciantes y banqueras de China, la mejor forma de reproducir su estatus elitista era evitar que el Estado confiscara su riqueza convirtiéndose en familias políticas.

DD

Entonces, la diferencia clave es que el Estado chino de la dinastía Qing, con el fin de garantizar la estabilidad y la armonía sociales, tenía en cuenta las demandas de los trabajadores. En cambio, los Estados europeos tendieron a aliarse con los comerciantes para aplastar la resistencia popular. Y, en consecuencia, el comercio en Europa no fue totalmente estigmatizado y reprimido.

En China, la nobleza rural y las élites estatales invertían mucho dinero en el comercio, pero los empresarios, en vez de construir estas familias multigeneracionales poderosas, como los Rothchild, invertían su riqueza con el fin de formar parte de la realeza: la nobleza y los funcionarios estatales.

HH

En contextos europeos, también observamos gobernantes paternalistas que intentan mantener cierta simpatía por las masas frente a los comerciantes, pero en términos comparativos es más raro, porque necesitan el financiamiento y los recursos monetarios de los comerciantes para emprender sus campañas bélicas. En China están más preocupados por el malestar social porque en el período de auge del siglo dieciocho la dinastía Qing era percibida como una dinastía extranjera que estaba ocupando el territorio.

Los manchúes nacieron como un tipo de pueblo seminómada. En un principio ni siquiera hablaban ni escribían el chino, porque tenían sus propia lengua. En términos de vínculos sanguíneos y afinidad cultural, están más cerca de los mongoles y de otros pueblos de Asia central. Los manchúes iniciaron una invasión en el siglo diecisiete. Aplastaron y liquidaron a la dinastía Ming, considerada como la última dinastía china Han.

En el siglo diecisiete, muchos elementos de la nobleza china Han resisten el gobierno de los manchúes, del mismo modo en que habían resistido el gobierno mongol en el siglo trece. A lo largo de la dinastía Qing, los manchúes temen quedar como una dinastía extranjera invasora. Y durante una buena parte del siglo diecisiete, los chinos Han tenían prohibido participar en los grupos militares elitistas de los funcionarios, conocidos como las ocho banderas. Estos grupos estaban reservados exclusivamente para los manchúes, los mongoles y otros pueblos seminómadas.

Así que, hasta cierto punto, es verdad que son una especie de dinastía extranjera invasora. Como los Qing también están preocupados por la legitimidad, también son más proclives a ponerse del lado de los indefensos cuando surgen conflictos de clase, presentándose como defensores paternalistas de la gente común. Al mismo tiempo, sospechan más de los comerciantes y de las clases financieras porque la mayoría son chinos Han. Es decir que toda esta dinámica también tenía una dimensión ética.

DD

También leí en tu libro que las denominadas explicaciones de los orígenes agrarios del despegue capitalista en Inglaterra —que apuntan hacia el modo en que la revolución agraria de comienzos de la modernidad liberó capital y trabajo— fallan cuando tienen que explicar por qué China no desarrolló el capitalismo. De hecho, China también tuvo una revolución agraria, así que hubo un excedente rural en la China imperial tardía. Sucede simplemente que este excedente no fue canalizado hacia la industrialización urbana.

HH

En la literatura de la historia social y económica en Inglaterra y en Europa en general, el supuesto es que hubo una revolución agraria. La productividad agraria creció exponencialmente, así que en general hubo suficiente excedente en el campo como para pavimentar el camino del capitalismo industrial.

Mi argumento es que es una condición necesaria, pero no suficiente para el surgimiento del capitalismo industrial o del capitalismo en general: puede haber una revolución agraria y puede haber suficiente excedente, pero todavía se necesitan actores, agentes e instituciones que concentren el excedente en una empresa capitalista. Esta élite urbana es muy importante y es otra condición necesaria.

Todos concuerdan en que, durante los siglos diecisiete y dieciocho, la productividad agraria creció mucho en China, en magnitudes comparables a las de Inglaterra o Europa occidental. Es decir que hay suficiente excedente agraria. Pero dada la relación tensa entre el Estado y los comerciantes y el costo emergente de la actividad empresarial, no existe una élite urbana que sea capaz de y que esté dispuesta a coordinar la concentración de este excedente rural en una empresa capitalista.

De nuevo, no digo que esas élites no hayan existido. Había algunas élites, pero nunca fueron tan resistentes y poderosas como sus homólogas en Europa, dada la peculiar situación política de la China del siglo dieciocho. En síntesis, esta revolución agraria y este abundante excedente es solo una condición necesaria pero no suficiente de la emergencia del capitalismo en China.

DD

La próxima pregunta que aparece en tu historia de China es «cómo y por qué los constructores del Estado de los siglos diecinueve y principios del siglo veinte no lograron promover un capitalismo dirigido por el Estado, como hizo Japón». Todo país industrializado después de Inglaterra «enfrentó una economía mundial cada vez más competitiva» y «requirió un nivel más alto de intervención estatal para dirigir y concentrar los recursos financieros esenciales para un inicio rápido de la acumulación de capital».

¿Cómo hicieron los países que lograron una industrialización exitosa, como Alemania, Rusia y sobre todo Japón, para promover un capitalismo dirigido por el Estado en un período en el que el imperialismo occidental estaba en ascenso? ¿Y cómo este nuevo sistema mundial remodeló las condiciones que estuvieron obligados a enfrentar los nuevos Estados en vías de desarrollo, como China?

HH

Si avanzamos hasta el siglo diecinueve, es interesante comparar Japón con China. Japón es un país que logró una industrialización tardía; China tuvo menos éxito. China logró cierto progreso en el siglo diecinueve, pero nunca alcanzó a Japón. La clave para entender esta diferencia es el Estado.

Hasta el siglo diecinueve, Japón y China eran muy similares. Tenían un excedente agrario y carecían de actividad empresarial urbana. Y después, por decirlo de alguna forma, Japón tomó un atajo hacia el capitalismo sirviéndose del poder estatal para concretar una acumulación originaria.

Una de las formas que adoptó este proceso, por supuesto, fue que el Estado utilizó los impuestos para exprimir a los campesinos y concentrar el excedente rural en manos del Estado. Después el Estado utilizó estos recursos para fundar un banco que ofrecía crédito barato a los industrialistas y proveía capital para la industrialización del país. Por lo tanto, en la vía japonesa y también alemana hacia la industrialización, la precondición es un Estado unificado suficientemente fuerte como para realizar esta expropiación muchas veces brutal de los recursos del campo.

En China intentaron hacer lo mismo, pero sus esfuerzos fracasaron en el siglo diecinueve. Hubo reformas impositivas que buscaron aumentar la recaudación con el fin de utilizar esos recursos para crear una empresa apoyada por el Estado que importara tecnología extranjera para fabricar acero, ferrocarriles y todo tipo de cosas. Así que la estrategia es la misma, pero China no logró ejecutarla y Japón sí, debido a la vez a factores contingentes y a factores no tan contingentes.

Uno es que Japón tiene un territorio mucho más pequeño. En términos geográficos, China es muchísimo más grande. Japón tiene el tamaño de una provincia de China. El Estado chino debía coordinar la concentración de recursos y la industrialización en el amplio territorio del imperio y esa enormidad geográfica dificulta mucho el objetivo.

A causa de esta escala continental, el Estado delegó muchas tareas en las élites locales o provinciales. Por lo tanto, en la China del siglo diecinueve observamos una ruptura del Estado que hace que estas élites locales empiecen a tener sus propios ejércitos privados para apaciguar rebeliones y cosas por el estilo. Esta desintegración del Estado no sucedió en Japón, donde un espacio geográfico mucho más pequeño hizo que fuera más fácil centralizar el poder y hacer todo por medio del gobierno central.

Otro factor es la insularidad de Japón como Estado isla. En la China del siglo diecinueve, las fuerzas imperialistas occidentales —británicas, francesas, alemanas, rusas, etc.— estaban muy interesadas en repartirse los recursos de China. En el siglo diecinueve, estas potencias están ocupadas en la creación de sus propias esferas de influencia en China, así que no prestan mucha atención a Japón. Por ejemplo, Japón tenía una relación exclusivamente comercial con Estados Unidos.

Pero en esa misma época, la población y el centro de gravedad económico de Estados Unidos están en la costa este. Sus intereses empezaban a moverse hacia el oeste, pero todavía una potencia joven en el pacífico. No tenía el poder para colonizar Japón, y tampoco deseaba hacerlo. Por eso estableció relaciones mercantiles.

En consecuencia, Japón pudo contar con ese espacio que le permitía respirar mientras las potencias europeas estaban concentradas en dividir China. Por lo tanto, en el siglo diecinueve, fueron a la vez factores geográficos y factores geopolíticos más contingentes los que condujeron al fracaso del Estado chino en la aplicación de una estrategia de industrialización tardía que funcionó en Japón y en Alemania.

DD

Mao y el ascenso del PCCh cambiaron todo. En tu libro escribiste que «los desarrollos rurales-agrarios y urbano-industriales del período de Mao sentaron las bases del boom capitalista de los años 1980».

¿Por qué la acumulación originaria tuvo éxito bajo Mao? ¿Qué significa el hecho de que haya sido concretada en nombre del socialismo? ¿En qué sentido está vinculada con el argumento de Wallerstein de que el socialismo realmente existente nunca operó fuera del sistema capitalista mundial?

HH

Creo que, aceptando una fórmula de tipo wallersteiniana, el Estado socialista debería tener la igualdad como prioridad. Pero en muchos Estados socialistas existentes, de la Unión Soviética a Europa del Este, pasando por la China comunista posterior a 1949, la igualdad es una parte importante —la promueven como propaganda o como una política real—, pero la prioridad principal es la acumulación y el crecimiento. En realidad, la primera prioridad es la industrialización rápida de la que estamos hablando.

En la Unión Soviética y en la China comunista de los años 1950 y 1960, este imperativo de industrialización y crecimiento acelerados exceden toda otra consideración. Yo argumento, con muchos otros investigadores chinos, es que Mao siguió una forma muy extrema de industrialización dirigida por el Estado y utilizó el poder estatal para extraer los recursos del excedente agrario del campo y concentrarlos en las empresas urbanas de propiedad estatal, con el fin de expandir rápidamente los sectores urbanos industriales, desde las acerías hasta la infraestructura.

En el proceso, esta política ensanchó la desigualdad entre el campo y la ciudad, porque la explotación del campo para promover el crecimiento de los sectores industriales urbanos es un modelo típico.

Por supuesto, parte del trato es que también intentan crear igualdad y nivelar los ingresos y los estamentos en el campo, y también en la ciudad. Pero este modelo de industrialización acelerada hace que la desigualdad entre los sectores urbanos y rurales siga creciendo.

En este sentido, el modelo de socialismo estatal no es exactamente un socialismo puro. Esta forma de industrialización implica un imperativo hacia la acumulación rápida de capital, no por medio del capital privado, sino del capital estatal. Es una forma extrema de industrialización dirigida por el Estado, como la que aplicaron exitosamente Japón y Alemania en el siglo diecinueve, pero en el ambiente internacional de mediados del siglo veinte, que es mucho más duro. En este ambiente, la industrialización estatal tomó una forma mucho más extrema y veloz: la extracción directa de excedente rural y su canalización hacia el sector urbano industrial.

DD

Una clave de la política maoísta que sentó las bases del boom capitalista posterior fue que el Estado no solo exprimió el campo, sino que también compensó a los campesinos brindándoles una atención sanitaria sustantiva y aplicando otras políticas de bienestar. ¿Cómo se creó esa reserva de trabajo? Y, después, en los años 1990, ¿ese excedente fluyó hacia la industria de exportación costera?

HH

La distinción clave entre el modelo de industrialización acelerada dirigida por el Estado de la Unión Soviética y la de China es que Stalin básicamente destruyó al campesinado y promovió la urbanización de la población. En China, captaron a la población rural del campo. La economía campesina fue destruída y reemplazada por el sistema de comunas populares, que recuerda a las granjas colectivas soviéticas. Pero China mantuvo a la población rural en su lugar y por muchísimos motivos: pensaban que una migración del campo hacia las ciudades generaría desempleo y por lo tanto inestabilidad, así que hicieron que los campesinos continuaran con sus actividades en el campo.

Al mismo tiempo —a cambio de este sometimiento draconiano del campo que tenía el fin de procurar productos agrarios y recaudar impuestos para el Estado— también invirtieron mucho en educación, en la erradicación del analfabetismo y de la medicina socializada: los famosos médicos descalzos y los programas de vacunación masivos erradicaron muchas enfermedades infecciosas del campo. Los índices de alfabetización del campo chino durante el gobierno de Mao están entre los más altos del mundo en vías de desarrollo.

Garantizando servicios básicos y educación en el campo, pudieron crear una amplia reserva de excedente de trabajo rural alfabetizado y saludable. Esto sentó las bases para el despegue capitalista de los años 1980.

Lo interesante de la transformación de China en una industria exportadora, concretada en los años 1980 y 1990, es que nadie esperaba tanto. Hoy el hecho de que China sea un exportador enorme parece obvio: las empresas europeas, japoneses y estadounidenses localizan sus instalaciones en China y obtienen trabajo barato y son capaces de fabricar sus productos. Pero en los años 1980 y 1990, nadie tenía mucha confianza en que esto funcionaría en China, porque muchas empresas habían localizado sus instalaciones en Asia del Sur, en Asia Sudoriental y en muchos otros lugares, donde encontraron mucha mano de obra barata proveniente del campo, pero no era necesariamente disciplinada, saludable, alfabetizada ni eficiente.

Tomaría mucho tiempo formar a estos trabajadores en el funcionamiento de la fábrica y en la lectura de las instrucciones y evitar que se enfermaran. En muchos países en vías de desarrollo, si uno abre una fábrica utilizando muchos trabajadores rurales, habrá brotes periódicos de tuberculosis y otras enfermedades.

Pero cuando China adopta el modelo de crecimiento orientado hacia las exportaciones —permitiendo o invitando al capital industrial y extranjero a fundar fábricas en las áreas costeras y absorber el excedente de trabajo rural— las empresas encontraron pronto que la mano de obra no solo era abundante y barata, sino también saludable y más alfabetizada que la mano de obra rural migrante en muchos otros países en vías de desarrollo.

Después del período de desarrollo rural bajo el gobierno de Mao, sin embargo, la política de un hijo empezó a reducir el afluente de mano de obra rural. La joven población del campo empezó a declinar, y después de la reforma del mercado en los años 1980, las inversiones del gobierno en educación y en salud en el campo dejaron de crecer. Todos estos avances conquistados durante el período de Mao parecieron revertirse. China había entrado en otra fase de desarrollo, pero la creación de un excedente de trabajo saludable, alfabetizado y rural durante el período de Mao sentó las bases para la posterior industrialización orientada hacia las exportaciones basada en el trabajo barato.

DD

Una cita de tu libro: «Como el Estado maoísta se apoyó casi exclusivamente en el excedente extraído del campo en el proceso de acumulación originaria y se negó a depender del crédito externo, como hicieron muchos otros países socialistas y en vías de desarrollo durante los años 1970, el Estado chino estaba mucho menos cargado de obligaciones externas, mientras que muchos otros países en vías de desarrollo cayeron presas de los mandatos de sus acreedores cuando llegó la crisis de deuda internacional de los años 1980».

Como muestra Isabella Weber en su último libro, China apenas logró esquivar una forma de terapia de shock que habría arruinado su economía como sucedió en la Rusia posoviética. ¿Qué tan importante fue la autosuficiencia de la China maoísta en tanto condición necesaria, cuando no suficiente, del despegue capitalista?

HH

Es interesante que menciones el libro de Weber. Ella hizo un gran trabajo y mostró que China apenas logró evitar la política de ajuste estructural autoinfligida de las reformas de libre mercado. En realidad, había muchos Estados, élites y académicos en el mundo en vías de desarrollo interesados en evitar este tipo de políticas de ajuste estructural orientadas hacia el libre mercado.

Pero aun cuando evitaron el problema en términos de su debate intelectual interno, tuvieron que abordarlo a causa de la crisis de deuda y de los dictados del FMI y del Banco Mundial. Como sus gobiernos estaban tan endeudados, no pudieron evitar tomar deuda del FMI y después las fuerzas del FMI los obligaron a adoptar reformas de ajuste estructural. Así que una pieza del rompecabezas que Weber muestra con genialidad es que China fue capaz de evitar una reforma de ajuste estructural tortuosa y autoinfligida.

Otra pieza del rompecabezas está en las condiciones que permitieron que China pudiera hacerlo. Y, de nuevo, la respuesta comienza con el período de Mao. Mao no usó los créditos del mercado financiero internacional para acelerar el crecimiento. Muchos países en vías de desarrollo, incluso los países socialistas de Europa del Este, tomaron estos créditos en los años 1970. Dado el boom del petrodólar de los años 1970, la tasa de interés estaba muy baja. Parecía tono no tomar crédito de los financistas internacionales, que es lo que hicieron Brasil, muchos países africanos y Asia del Sur. Polonia y Yugoslavia también tomaron crédito porque pensaron que las bajas tasas de interés estimularían el crecimiento. Si la tasa de crecimiento es más alta que la tasa de interés del crédito, es posible pagar la deuda sin problemas y beneficiarse del crecimiento obtenido.

Pero, por muchos motivos, Mao no tomó ningún crédito.

Un motivo es la ideología maoísta de la autosuficiencia: tenemos que explotarnos a nosotros mismos para encontrar nuevos recursos para crecer, en vez de tomar crédito externo. Otro motivo es que, después de que [Richard] Nixon visitó China en los años 1970, muchos aliados de Estados Unidos de la región, sobre todo Japón, estuvieron dispuestos a colaborar económicamente con China. Por eso China no tuvo que tomar crédito del mercado financiero internacional como Polonia, Yugoslavia y muchos otros países en vías de desarrollo.

Después, a comienzos de los años 1980, bajo el gobierno de [Ronald] Reagan, Paul Volcker subió la tasa de interés del dólar estadounidense a 20%. Muchos préstamos tomados con tasas de interés bajas o moderadas tenían cláusulas que los ajustaban a tasas variables, así que cuando las tasas de interés de mercado del dólar estadounidense subieron, todas las tasas de interés de estos préstamos también subieron.

En consecuencia, muchos países en vías de desarrollo y países de Europa del Este, como Polonia, debieron afrontar una situación muy difícil. Fue el origen de la crisis de la deuda. Muchos países en vías de desarrollo y socialistas de Europa del Este llegaron a estar prácticamente en bancarrota y después tuvieron que recurrir al default. Tuvieron que pedir ayuda del FMI y el resto es historia: el FMI los rescató con la condición de que adoptaran reformas de mercado radicales.

China evitó todo eso por la obstinación de los años 1970, por la decisión de Mao de no tomar crédito en el mercado internacional. En los años 1980, China escapó de la crisis de deuda y no tuvo que obedecer al FMI. De esa manera evitó un programa de ajuste estructural impuesto. En cambio, China diseñó una reforma de mercado gradual, aplicada mediante prueba y error, y el Estado mantuvo su dominio y la autonomía completa del sector financiero de China.

Este es otro factor que explica el boom de China: el rápido crecimiento de los años 1980 y 1990, que la separó de los países de Europa del Este y de otros afectados por la crisis de la deuda.

DD

Como dijimos, la China maoísta explotó el campo en su industrialización y el resultado fueron estas enormes empresas de propiedad estatal. ¿En qué medida las empresas estatales generaron e impulsaron el boom del país? Y, en contraste, ¿en qué medida su ineficiencia, su endeudamiento y su rol en la creación de una élite parasitaria de miembros del PCCh terminó con ese boom?

Te cito de nuevo: «Algunos dirán que, dado el peso de la inversión en activos fijos en el PIB, perteneciente sobre todo a las EPE [empresas de propiedad estatal] y a los gobiernos locales, el boom de China está cuando menos tan motivado por el sector estatal como por el sector privado de las exportaciones. Pero la mayoría de las inversiones en activos fijos de la economía china fueron financiadas por préstamos de los bancos estatales, y una gran porción de la liquidez del sistema bancario surgió de un proceso de «esterilización» en el que los exportadores privados sacrifican sus ganancias en divisas extranjeras a los bancos estatales a cambio de una cantidad equivalente de RMB emitida por el Banco Popular de China, que es el banco central».

Si el capital estatal chino provino sobre todo de las exportaciones, ¿por qué son tan importantes las EPE? ¿Qué papel jugaron en términos históricos? ¿Y cómo deberíamos pensar la relación entre el incremento de la economía de exportaciones y las EPE creadas bajo Mao?

HH

Las EPE son importantes en el sentido de que muchos de los proyectos de infraestructura, y algunas industrias pesadas como las acerías, las plantas de carbón, los aeropuertos y los trenes de alta velocidad, fueron desarrollados por empresas estatales. Lo mismo sucede con la red de telecomunicaciones. Es común comparar en este punto a China con India: India tiene mucho potencial de crecimiento, pero su infraestructura está menos desarrollada que la infraestructura china.

Es así porque China tiene un sistema de empresas estatales y centralizadas del que depende hace décadas, desde el período de Mao. Las unidades gubernamentales locales y centrales, como el Ministerio de Trenes, ayudaron a construir una infraestructura clave: una cantidad de centrales eléctricas suficiente como para generar la electricidad que requiere el país, o acerías que satisfacen los requisitos de la economía. Las empresas estatales son muy importantes porque brindan la infraestructura y las inversiones que necesitan estas industrias pesadas.

Por otro lado, es cierto que produjeron divisiones entre las élites del partido. En el Comité Central o politburó del Partido Comunista, es posible identificar a los miembros individuales de los estratos más elevados de la organización en función de los sectores que tomaron como propios. Proveen la planta de empleados de sectores enteros como, por ejemplo, el sector energético, los sectores aceiteros, minerales o eléctricos, como si fuesen un feudo compuesto por sus parientes y subordinados.

La repartija de sectores estatales entre las élites es una estructura corrupta y oligárquica. Estas empresas estatales no son financiadas directamente por medio de recursos fiscales del Estado. Reciben principalmente financiamiento de los bancos estatales. Y China tiene vínculos de mercado en muchos sectores, pero el PCCh cuidó celosamente los sectores financieros de modo tal que los bancos estatales sigan dominando la economía. Esto es así porque el PCCh mira este flujo de crédito como su nivelador más importante a la hora de dirigir la economía y sostener el control del partido sobre el desarrollo económico y las élites.

El sector de las exportaciones está conectado con este sector de empresas estatales que está centrado en las industrias pesadas y en la construcción de infraestructura. China tiene una contabilidad de capital cerrada y su moneda no es libremente intercambiable. Por eso, si una empresa privada o extranjera exportadora gana en moneda extranjera, no puede quedarse los dólares ni guardarlos en una cuenta offshore. Tiene que entregárselos al Banco Central de China, que convierte los dólares a una cantidad equivalente de moneda local. Por lo tanto, uno tiene que utilizar el yuan para pagar salarios y para invertir.

Esta es una política de creación de renminbi-yuan, respaldada por el influjo de divisas extranjeras, sobre todo dólares estadounidenses, que garantiza el sector exportador. Una buena parte de esta liquidez creada termina convirtiéndose en préstamos bancarios, porque si una empresa entrega sus dólares, obtiene a cambio yuanes y los guarda en su cuenta. Entonces el banco utiliza ese dinero para crear préstamos para otras empresas.

Dado que los bancos estatales están dominados por el PCCh, es muy difícil que las empresas privadas obtengan financiamiento de los bancos estatales. El banco estatal tiene una política de discriminación que hace que sea más tolerante con los préstamos a empresas estatales, gobiernos locales o unidades gubernamentales. Un motivo es que, como estas empresas tienen el respaldo del gobierno, el banco piensa que no entrarán en default, mientras que las empresas privadas sí pueden entrar en default. Por eso piensan que es más seguro prestar a una unidad gubernamental.

Por lo tanto, lo que sucedió es que está enorme expansión de las reservas en divisas extranjeras en China creó una expansión equivalente de liquidez en la moneda local, y esta expansión de la liquidez se transformó en préstamos en moneda local, otorgados sobre todo a gobiernos locales y a empresas estatales. Después de que obtienen los préstamos, los utilizan principalmente en la construcción: ampliar los aeropuertos y añadir líneas de metro, construir nuevas líneas de ferrocarril y construir más acerías y plantas de carbón. Esto resultó en una expansión excesiva de la infraestructura y de las industrias pesadas.

A comienzos de los años 1990, el gobierno chino empezó a hablar de este tema de la sobrecapacidad. En el sector exportador privado, no hablan de sobrecapacidad, porque existe una amplia demanda en la economía mundial que absorbe los bienes de consumo fabricados por el sector exportador chino. Pero en las empresas estatales —industrias pesadas y de infraestructura dominadas por los gobiernos locales— había mucha sobrecapacidad, y eso significa que se estaban construyendo cosas que no serían rentables.

Por ejemplo, después de construir un aeropuerto, se construye otro del mismo tamaño en una ciudad cercana. Muchas personas elogiaron el sistema de trenes de alta velocidad de China y tiene muchas cosas impresionantes, pero incluso en este caso, el hecho es que tomaron demasiado crédito. Siguen construyendo nuevas líneas y es cierto que algunas son rentables. Pero muchas líneas conectan ciudades entre las que no viaja mucha gente y si se cobraran los boletos a precio de mercado nadie pagaría. Esta sobrecapacidad crea los típicos problemas de sobreacumulación estudiados en la literatura marxista. Es un problema porque las empresas y las unidades gubernamentales piden dinero para construir esta infraestructura, pero el resultado no es rentable, así que tienen problemas a la hora de saldar sus deudas.

Últimamente, el sector inmobiliario también está recibiendo mucha atención. El sector es privado, pero está vinculado con el Estado porque las empresas inmobiliarias no pueden comprar tierra sin la colaboración activa de los gobiernos locales. Los gobiernos locales generan renta vendiendo tierra a estas empresas inmobiliarias y como el valor de los departamentos construidos sigue subiendo, los gobiernos locales pueden seguir aumentando su renta vendiendo tierras cada vez más caras.

Dado que en realidad la maquinaria inmobiliaria está conectada con la maquinaria de la renta gubernamental, estamos frente a la misma dinámica: el banco estatal es más concesivo con los préstamos a estas unidades, y esto resulta en la construcción de demasiados departamentos que no pueden vender, aunque igual tengan que pagar la deuda.

En cierto punto, llega el momento en que tienen que reconocer que, o bien deben entrar en default, o bien encontrar otros medios de generar dinero. Esta crisis de deuda interna es una bomba de tiempo.

DD

Uno de los argumentos de tu libro es que no fue solo la acumulación originaria de la época de Mao la que sentó las bases del boom capitalista. También fue el capital de Japón y de los cuatro tigres: Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur. Estos estados desarrollistas tuvieron éxito precisamente porque operaron bajo el paraguas de seguridad de la época de la Guerra Fría, y jugaron un rol fundamental en el financiamiento del crecimiento chino.

Cito: «El boom capitalista de China es el equivalente de una explosión iniciada por la mezcla de la herencia maoísta y del capitalismo de Asia Oriental, aunque cada uno se desarrolló en lados opuestos de la Guerra Fría en Asia». A su vez, este capital de Asia Oriental tenía raíces todavía más profundas en las familias empresarias costeras que habían abandonado el país durante la era Qing para hacer sus fortunas en las fronteras coloniales de Europa.

¿Cómo llegó este capital generado en las costas de China durante la era Qing hasta los aliados  asiáticos de Estados Unidos en la Guerra Fría, y después de nuevo hacia China durante el boom de las exportaciones?

HH

Muchos historiadores estudiaron la importancia de esta diáspora china. En los años 1980, cuando China abrió sus fronteras, tenía una buena infraestructura y una fuerza de trabajo alfabetizada y saludable proveniente del campo. Pero sin los empresarios que absorbieran esta mano de obra y la convirtieran en industrias exportadoras, el progreso chino del período de Mao no habría llegado muy lejos.

Sucedió que, en los años 1980 y 1990, muchos chinos de Hong Kong, Taiwán, Corea del Sur, Japón y otras partes del Sudeste asiático volvieron a las zonas costeras de china para emprender industrias exportadoras exitosas. Estos pioneros tienen generaciones de experiencia en fabricar productos para mercados estadounidenses y europeos. Saben qué tipo de árbol de navidad prefieren estos mercados, qué tipo de electrónica vende mejor y las prendas consideradas de moda.

Por lo tanto, China se salteó esta fase de aprendizaje gracias a esta diáspora de capital chino, coreano y japonés. Y no solo tienen este dinero y este capital, sino que también están bien conectados con el mercado de consumo. Como la Unión Soviética y otros países de Europa del Este no tuvieron esta diáspora y capital, debieron movilizar sus recursos cuando abrieron sus fronteras, los oligarcas y las autoridades corruptas quedaron a cargo de los recursos, y sabemos lo que sucedió después.

Pero cuando China abrió sus fronteras, había mucho capital chino, japonés y coreano en diáspora. La acumulación de este capital obedecía a cuestiones geopolíticas particulares de la Guerra Fría. Durante el punto más álgido de este conflicto, Asia Oriental era considerada por Estados Unidos como una zona muy vulnerable, que podía caer en el comunismo. Corea del Sur siempre estuvo bajo amenaza de Corea del Norte y Taiwán de la China comunista, lo mismo que Hong Kong y Singapur.

Singapur casi se convierte en una especie de Cuba del Sudeste asiático. Si prestamos atención a la historia de Singapur después de la independencia, el Partido de Acción Popular era un partido de izquierda hsta que Lee Yuan Yew colaboró con la inteligencia británica y estadounidense en un golpe de Estado que terminó con el arresto de todos los activistas del partido y convirtió Singapur en un Estado socialdemócrata sin democracia. Así se convirtió Singapur en un bastión de la Guerra Fría.

Pero todas estas zonas son muy vulnerables desde la perspectiva de Estados Unidos. Y eso explica la guerra de Corea y la de Vietnam, las más importantes de la Guerra Fría.

DD

También el golpe de Indonesia.

HH

Sí. Durante el golpe de Indonesia, y también los de Malasia, Tailandia y Filipinas, hubo guerrillas comunistas activas en el campo. Por eso la política de Estados Unidos hacia estas islas capitalistas —desde Hong Kong hasta Singapur, Taiwán, Corea del Sur y Japón— fue muy generosa, en términos de abrir el mercado local a sus productos de consumo. Las industrias de América Latina, África y de otros países nunca se beneficiaron de un gesto de generosidad equivalente.

Estas condiciones geopolíticas crearon un ambiente muy favorable para el desarrollo capitalista en estas islas durante la Guerra Fría. Cuando China abrió sus fronteras, estas empresas estaban ansiosas por entrar y sacar ventaja de la mano de obra y de la infraestructura chinas.

DD

Antes del boom de China, la economía exportadora de Asía oriental tenía una estructura que respondía al esquema de «migración de gansos». Los cuatro tigres producían componentes que eran ensamblados en Japón, y que después fabricaba y exportaba los productos con más valor agregado. En este modelo, hay que imaginarse que Japón está a la cabeza de la formación de los gansos y los cuatro tigres están atrás.

¿Qué sucedió con las economías de Asia y de todo el mundo cuando esta formación se convirtió en una estructura chinocéntrica denominada «círculo del panda»?

HH

 A lo largo de los años 1960, 1970 y 1980 estaba esta imagen de los gansos en migración en la que toda la formación vuela hacia adelante, pero mantienen una jerarquía estable entre los gansos que dirigen y los que siguen. Japón es el ganso dirigente en esa época: siempre fabrica los productos con más valor agregado, los más sofisticados y rentables.

Una vez que Japón avanzaba a productos que tenían todavía más valor agregado, los productos menos de moda, los menos rentables quedaban en manos de los otros gansos: Taiwán, Corea del Sur, etc. Toda la formación avanza, pero se mantiene la jerarquía de Japón, y después la de los cuatro tigres, y después la de Asia del Sur, es decir, hasta los años 1980 y 1990, cuando entra en escena China.

Como China es tan grande y tiene tantos recursos y tiene un mercado interno tan grande, atrae no solo a las industrias de bajo valor agregado, sino también a las de alto valor agregado. A fin de cuentas, China absorbe todo, desde electrónica hasta computadores, pasando, por ejemplo, por el famoso iPhone. También absorbe productos de bajo costo, como ropa barata, árboles de navidad y disfraces de Halloween.

En los años 1990, el Economist publicó un artículo titulado «A Panda Breaks the Formation» [un panda rompe la formación]. Tenía una caricatura en la que un panda rompe una formación de gansos. China es tan grande que absorbió todo y las redes de producción se hicieron chinocéntricas. Japón, Corea, Taiwán y el sudeste asiático empezaron a exportar su capital y sus actividades industriales a China, y los capitalistas en estos lugares empezaron a centrarse en las finanzas y en la especulación inmobiliaria. Algunos productos de alto valor agregado siguen estando en estos lugares: una industria que recibe mucha atención es la fabricación de microchips de alta velocidad, sobre todo en Taiwán.

En el caso de estas industrias de alta tecnología, hay un tipo de régimen de control de exportaciones heredado de la Guerra Fría que China no logra saltar. Por eso la fabricación de estos componentes permanece en estas economías desarrolladas. Pero la fabricación de otros productos de alta tecnología, desde drones hasta iPhones, pasando por autos eléctricos, está localizada en China, así que el grueso de la red de producción es chinocéntrica.

Las economías satélite que rodean China brindan componentes, recursos naturales y financiamiento. Por ejemplo, algunas empresas chinas obtienen financiamiento a través de los bancos de Hong Kong. Por supuesto, la reciente guerra comercial intenta transformar esta red chinocéntrica, pero todavía no sabemos en que está transformándose.

DD

Una premisa clave de tu libro es que «El capitalismo de un país particular no es en lo esencial distinto del capitalismo de cualquier otro país. El principio subyacente y la dinámica básica del capitalismo como sistema económico son universales, aun cuando el capitalismo está siempre encastrado en estructuras  sociopolíticas históricas y nacionales específicas que permiten liberar sus fuerzas productivas en ciertos momentos y amarrarlas en otros».

¿Por qué China no es un capitalismo de partido-Estado excepcional, como muchos piensan? ¿Y cuál es el interés de tu argumento de que no existe un capitalismo chino en sí mismo, sino únicamente una historia del capitalismo en China?

HH

Hay semejanzas y diferencias entre el capitalismo en China y el capitalismo en otras partes. La principal semejanza es que la motivación de las ganancias y el imperativo de acumulación impulsa el sistema de la China contemporánea como lo hace en Estados Unidos, en Japón y en otras partes.

Está claro que el imperativo dominante de la actividad económica es acumular capital, reinvertirlo y obtener ganancias. El capitalismo en China es también bastante similar a los sistemas en otras partes del mundo en el sentido de que la mercantilización de los medios de vida es casi completa. Si uno vive en China, en Estados Unidos, en Alemania o en Japón, uno tiene que comprar en el mercado la mayoría de los productos necesarios para vivir.

DD

Y también tiene que vender su fuerza de trabajo a cambio del dinero que necesita para comprar esas cosas.

HH

Y lo interesante es que en China la mercantilización de ciertos productos necesarios en la vida cotidiana es incluso más alta que en la mayoría de los países europeos. Si miramos el porcentaje de gasto privado en salud a nivel nacional en Europa, en Japón y en Corea del Sur, vemos que está bastante socializado. Una buena parte de ese gasto es cubierto por el Estado, en general más del 60%. En otros países este porcentaje alcanza el 70 o el 80%.

Pero hay dos economías grandes que tienen un porcentaje muy pequeño de gasto público en salud: Estados Unidos y China tienen sistemas de salud que dependen más del gasto de bolsillo que del gasto estatal. Así que, en este sentido, China está tan mercantilizada como Estados Unidos. Es muy capitalista, y los hospitales y los proveedores de salud obtienen muchas ganancias. Este sistema es más semejante al sistema sanitario estadounidense que al del Reino Unido, Europa o Japón.

En un sentido, el sistema capitalista es universal: es el mismo en China que en cualquier otra parte. Pero, al mismo tiempo, este sistema capitalista tiene que negociar con los sistemas políticos en los que está encastrado, y estos sistemas son muy distintos. En el caso de China, está claro que este sistema es el Estado-partido.

El imperativo del partido-Estado comunista es permanecer en el poder, y conservar y expandir su poder. El partido comunista de China hace esto de un modo muy especial mediante la infiltración y la venta de unidades económicas. Así que el sistema capitalista en China no existe en el vacío, sino en este contexto de partido-Estado bastante peculiar.

Esto no significa que China no sea capitalista. Es todavía un sistema capitalista, pero es un sistema capitalista en un ambiente bastante excepcional, a saber, la dominación del partido. Sin embargo, en otro sentido, este ambiente no es del todo único. Están emergiendo otras formaciones similares en sitios como Vietnam, pero la historia es distinta. En general, el sistema capitalista tiene cierta universalidad, pero existe en ambientes políticos únicos con los que debe negociar todo el tiempo.

UNA ENTREVISTA CON Ho-fung Hung

Traducción: Valentín Huarte

Notas

Notas

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Daniel Denvir es autor de All-American Nativism y conductor de The Dig en Radio Jacobin.

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Chile: nuevo acuerdo sobre la futura constitución para tranquilizar a la derecha

Luego de las negociaciones de las últimas semanas, hoy jueves se dio a conocer el acuerdo entre los partidos de gobierno.

Las coaliciones Socialismo Democrático (Ex Concertación sin la DC) y Apruebo Dignidad (PC-FA) publicaron un documento con 5 ejes donde se contesta a los principales reclamos y demandas que han difundido la derecha, los grandes empresarios y los poderosos de siempre. El objetivo es moderar aun más la propuesta constitucional asegurando importantes nichos de negocios. En el documento se asegura que no se eliminarán las AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones) y se mantendrá su negocio, lo mismo para las clínicas privadas con el negocio de la salud, y de los colegios subvencionados en el caso de la educación. También se comprometen a reponer el represivo Estado de Emergencia y limitar a su mínima expresión todos los aspectos relevantes de la plurinacionalidad.

Tras el llamado de Boric y las intensas negociaciones entre las coaliciones del oficialismo que se dieron posteriormente, hoy jueves se dio a conocer el acuerdo sobre las modificaciones que se compromete a hacer el gobierno y sus partidos en caso de que triunfe la opción apruebo (que implica aprobar la nueva constitución) el próximo 4 de septiembre. Se trata de un documento con cinco ejes donde responden a una serie de demandas y reclamos de la derecha, los empresarios y los poderosos de siempre.

En cinco ejes: Sistema político, Plurinacionalidad, Derechos Sociales, Poder Judicial y Seguridad, Apruebo Dignidad, las y los presidentes de 10 partidos y movimientos de gobierno aseguraron la existencia de las AFP, de las clínicas privadas, de los colegios particulares, entre otros puntos que venían reclamando los empresarios. A continuación un detalle de todos los puntos del documento.

Sistema político

En cuanto al sistema político, el acuerdo de la cocina (acuerdo entre las fuerzas tradicionales y de la centroizquierda) establece que se comprometerán a "analizarlo para lograr el mejor equilibrio en el Poder Legislativo, el gobierno central y las entidades territoriales", una de las demandas que más peso le puso el ex presidente Ricardo Lagos que propone reponer el Senado con todas sus atribuciones. Si bien había trascendido estos días que sería parte del acuerdo finalmente dejan la puerta abierta para modificarlo.

La posibilidad de que el congreso pueda votar leyes que tengan gasto fiscal fue uno de los temas que se había adelantado estos días y que tiene relación con el neoliberal criterio de responsabilidad. En ese sentido, se establece que "creemos necesaria la eliminación de la atribución de presentar mociones parlamentarias que irroguen directamente gastos al Estado. Igualmente, la capacidad de endeudamiento de las entidades territoriales fijadas por ley".

Por último, se señala que se eliminará la posibilidad de reelección presidencial de forma "consecutiva".

Derechos Sociales

El sistema de Pensiones será en base a un nuevo modelo mixto, donde seguirá existiendo un componente de capitalización individual, en los mismos términos que en la actualidad. Es decir, una garantía expresa que se mantendrán las AFP (en referencia las empresas que administran los fondos de jubilaciones y pensiones) y su negocio en base a los ahorros de las y los trabajadores y jubilados.

Se asegura explícitamente que la propiedad de las viviendas, indistintamente del tipo de propietario, se protegerá bajo toda circunstancia.

En cuanto a Salud, se señala que la propuesta constitucional "no limita la posibilidad de que participen los privados como prestadores. La ley asegurará un sistema integrado con participación pública y privada". Se asegura así el negocio de las clínicas privadas.

En la misma línea, en cuanto a Educación, se plantea que "la educación como derecho social, y en su implementación legislativa, se respetará la existencia y desarrollo de la educación particular subvencionada".

Plurinacionalidad

Sobre la Consulta indígena, se establecerá que su alcance se refiere sólo a las materias que puedan afectar directamente a los pueblos indígenas. Sobre el consentimiento previo, "se establecerá explícitamente que sólo es aplicable a la regulación de entidades territoriales y que no es exigible en temas de carácter nacional o reformas constitucionales". Una de las demandas de la derecha sobre el texto.

En cuanto a las autonomías territoriales, el texto plantea que "se establecerá expresamente que las atribuciones de las autonomías territoriales deben ser coherentes con el carácter único e indivisible del territorio de Chile".

Por último, sobre la justicia indígena, el acuerdo de la cocina establece que "solo se aplicará a miembros del mismo pueblo, será voluntaria y no tendrá competencia respecto de delitos penales. La justicia indígena, tal como lo señala la nueva Constitución, siempre estará subordinada a la justicia ordinaria, en particular, a la Corte Suprema".

Poder Judicial

Los partidos de gobierno proponen reponer el nombre de "Poder Judicial" y "revisar la composición del Consejo de la Justicia para asegurar su integración por una mayoría de jueces". También plantean "implementar el Recurso de Tutela".

Seguridad

En cuanto a la demanda de la derecha y los empresarios de reponer el Estado de Excepción de Emergencia, el texto establece que "proponemos establecer en la Constitución el Estado de Emergencia por grave alteración de la seguridad pública, autorizando que las Fuerzas Armadas puedan colaborar (...) en tareas de resguardo del orden constitucional y del Estado de derecho".

Frente a este nuevo fraude histórico, fortalecer una voz independiente de la clase trabajadora

Es urgente levantar un polo de independencia política de la clase trabajadora frente a este nuevo fraude histórico contra el pueblo trabajador, donde enfrentemos la cocina 2.0 (en referencia a un nuevo acuerdo entre las fuerzas políticas tradicionales y el gobierno) orquestada por los partidos de los 30 años e impongamos nuestras demandas. Necesitamos enfrentar a la derecha y su campaña por el rechazo que sólo favorece a los grandes empresarios así como también enfrente las trampas institucionales de los sectores del Apruebo que quieren montar un nuevo engaño como fue la transición, cambiar algo para que nada cambie (una nueva “alegría ya viene”), que sea independiente del gobierno y la ex Concertación, para retomar la agenda de octubre y la lucha por nuestras demandas, fortaleciendo la organización y unidad en las calles.

Por Elías MuñozPeriodista - Editor General

Jueves 11 de agosto

Publicado enInternacional