Jueves, 28 Julio 2022 05:19

El arte es un modo de ver

El arte es un modo de ver

Al explorar lo que las obras de arte nos pueden dar a ver y oír me fui encontrando con que estas están enlazadas sutil e íntimamente con las producciones del inconsciente, dando lugar a resonancias impensadas para quienes se adentran en ellas.

Freud, en el texto “El Moisés de Miguel Ángel” descubrió un Moisés que jamás imaginó a partir de no censurar su mirada con lo supuestamente sabido y consagrado sobre la obra. Frente a un Moisés que supuestamente colérico estaría por levantarse y romper las tablas de la ley tal como se describía al Moisés de Miguel Ángel, Freud vio otro Moisés, el que haciendo un esfuerzo por retener su ira ante la multitud idólatra logra introducir mesura en su actitud y salvar las tablas. Un Moisés menos iracundo y más introspectivo. Un Moisés que Freud va a descifrar a partir de ciertos indicios que le da a ver la escultura de Miguel Ángel.

Partamos de una hipótesis, la de distinguir el mirar de la mirada. O mejor dicho poner en juego otro ver que la mirada oculta, oscurece o disimula. Los objetos, artísticos o cotidianos, nos devuelven generalmente una mirada estandarizada, es necesario analizarla y deconstruirla para ejercitar otros modos de ver.

La física cuántica, que tiene buena relación con las ideas psicoanalíticas, propone, a diferencia de la física clásica, que los fenómenos solo existen cuando son mirados como estados entrelazados.

Intentaremos dar cuenta de un entrelazamiento singular entre mirada, memoria y experiencia. Para esto comenzaré por quien se ocupó magistralmente de la cuestión. Se trata de un escritor. Me estoy refiriendo a Marcel Proust.

***

En su obra más conocida En busca del tiempo perdido, más específicamente en El mundo de los Guermantes, Proust relata un suceso del que me valdré para desarrollar el tema.

El narrador de esta obra literaria, volviendo a su casa de un viaje, ve a su abuela sin ser visto por ella y por un momento no la reconoce.

“No había allí más que el testigo, el observador, con sombrero y gabán de viaje; el extraño que no es de la casa, el fotógrafo que viene a tomar un clisé de unos lugares que no volverán a verse. Lo que, mecánicamente, se produjo en aquel momento en mis ojos cuando vi a mi abuela fue una fotografía... Por vez primera y sólo por un instante, pues desapareció bien pronto, distinguí en el canapé, bajo la lámpara, colorada, pesada y vulgar, enferma, soñando, paseando por un libro unos ojos extraviados, a una vieja consumida, desconocida para mí”.

Esa mirada extrañada, mecánica, es comparada por Proust con el impasible objetivo de una cámara fotográfica. Estamos en el siglo XIX en el comienzo de la fotografía, esta es entendida más como registro que como arte. La idea de frialdad e impavidez de la cámara fotográfica llevará a Walter Benjamin a formular su idea de inconsciente óptico en su ensayo “Pequeña historia de la fotografía”. Decía Benjamin en 1931, “es una naturaleza distinta de la que le habla al ojo la que le habla a la cámara, distinta ante todo porque, en el lugar de un espacio entretejido a conciencia porel hombre, aparece uno entretejido inconscientemente”.

En el relato de Proust el narrador repentinamente descubre algo que el velo de su amor por su abuela ocultaba. Lo que el velo le impedía ver era que su abuela estaba por morir. La calavera detrás del rostro. Ver en este instante el cadáver lo dejó atónito.

En estado de extrañamiento diríamos psicoanalíticamente. Sabía que se trataba de su abuela pero por un instante la desconoce.

Lo que ve está más allá de su mirada. Es un encuentro no programado que desestabiliza por un instante su certeza. Quién es esa mujer, se sorprende preguntándose el narrador.

Seguramente este breve relato traerá a vuestra memoria aquel bello texto de Freud Sobre un trastorno de la memoria en la Acrópolis.

La comparación entre la mirada extraviada del narrador de la novela de Proust que lo lleva por un instante a desconocer a su abuela y el fallo de memoria frente a la Acrópolis que tuvo Freud se sustentan en un mismo mecanismo. El rechazo a lo que no se quiere reconocer. En un caso, el cadáver que asoma en la imagen de la amada anciana, en el caso de Freud sabemos que es la muerte de su padre y la prohibición fantasmática de ir más allá del mismo lo que se interpone entre la mirada de la Acrópolis y la duda sobre su existencia.

“Me parecía --confiesa Freud-- estar más allá de los límites posibles a los que yo pudiera llegar. Viajar tan lejos, que yo llegara tan lejos”.

Inquietante extrañeza que embarga al viajero Freud en el momento en que su paso ya no sigue otras huellas sino que dibuja las propias.

Momento crucial en que la mirada se extravía. ¿Ante qué zozobra la mirada de Freud en Atenas?

“De modo que todo esto realmente existe”  se asombra como si en el pasado hubiese dudado de la existencia de la Acrópolis.

Una otra verdad se revela en el campo escópico y conmueve sobremanera al sujeto que mira.

La Acrópolis es el mensajero.

Como el rey Boabdil --nos comenta Freud-- cuando le anuncian la caída de la Alhambra, mata al mensajero. Freud al dudar de la existencia de la Acrópolis podemos decir que comete acropolicidio.

Si bien coloca esa duda en el pasado no deja de advertir lo extraño de ese pensamiento. Es que la vista de la Acrópolis le anunciaba que había ido más allá de su padre muerto. Y como nos deja enigmáticamente formulado al final del texto: “Pareciera que lo esencial del éxito consistiera en llegar más lejos que el propio padre y que tratar de superar al padre fuera aún1 algo prohibido”.

Ahora bien, volviendo al ver y a la mirada, si se atraviesa ese momento de extrañamiento y perplejidad, ese instante de ausencia de reconocimiento, donde las certezas a las que nos aferramos tambalean por algo que la mirada deja filtrar a nuestro ver, es posible que se abra en el espectador extrañado una senda hacia una nueva y distinta iluminación cognitiva y afectiva.

En nuestra práctica debemos afrontar lo invisible y lo inaudito, para intentar hacerlo ver y darlo a oír.

Por Luis Vicente Miguelez, psicoanalista. Fragmento del libro Exploraciones. Un psicoanalista por los territorios del arte, que será presentado el miércoles 3 de agosto a las 19 en el Museo del libro y de la lengua Horacio González (Las Heras 2555), con la participación de Martín Vicondoa y Claudia Lorenzetti (psicoanalistas) y Milagros Coll (bailarina y actriz). Coordinadora: Marcela Altschul (psicoanalista).

  1. [El destacado es mío]. Intrigante ese aún que concibe Freud. Una marca de enunciación que afirma para cada lector, independiente del momento en que se produzca su lectura, una prohibición presente. Al mismo tiempo se propone como un horizonte de promesa en el que la interdicción podría ser superada. ¿Dejará de serlo alguna vez? ¿Dejó de serlo para Freud? ¿Para el psicoanálisis? O es mejor suponerlo como una de esas paradojas donde su desenlace consiste sólo en su tentativa. Se me hace que ese aún ante el que Freud se detiene simboliza el momento en el que el tiempo de la superación del padre (nombrado psicoanalíticamente como muerte o asesinato simbólico) anticipa ya la propia. Paradoja que hace que en el instante presente de la dicha o del éxito, como lo denomina Freud, se materialice, en el trasfondo de un sentimiento de culpa inconsciente y ancestral, el fantasma de un duelo aún por hacer. El trabajo psíquico que nos humaniza, esto es, el duelo por la mítica muerte del padre omnipotente, no es de una vez y para siempre, su realización deberá conjugarse en gerundio.
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Honduras: medio año de Xiomara Castro en el poder

Avances, pendientes y desafíos del gobierno de izquierda

Combatir la pobreza, cicatrizar las heridas del Golpe de 2009, y enfrentar la corrupción, tres factores que han atravesado los primeros seis meses de gestión. 

 

Desde Tegucigalpa

Se cumple medio año desde que Xiomara Castro se convirtiera en la primera mujer en asumir la presidencia de Honduras luego de unos históricos comicios, donde no solo consiguió la mayor cantidad de votos en una elección del país centroamericano, sino que además se comenzó a cicatrizar la herida causada por el golpe de Estado que su compañero Manuel Zelaya sufriera en 2009.

A seis meses de comandar el poder ejecutivo a nivel nacional a través del Partido Libre, de gobernar las ciudades más importantes y de obtener mayoría simple en el Congreso junto a sus -por momentos- aliados del Partido Salvador de Honduras (PSH), ¿cuáles han sido los avances, los pendientes y los mayores retos que atraviesa el autodenominado “gobierno socialista del poder popular”?

Para Rodolfo Pastor de María Campos, Secretario de Estado en el Despacho de la Presidencia, lo primero que hay que hacer es un análisis de cómo se encontraron a las instituciones: “Hubo que llegar a literalmente a apagar fuegos, a poner tapones para que no nos hundiéramos”, ilustra el politólogo, quien añade que en los últimos 12 años, la nación “sufrió el impacto de un régimen autoritario y corrupto en el que se fueron deteriorando todos los índices de derechos humanos, con un aumento de la desigualdad y de la violencia”.

Honduras es, después de Haití, el segundo país más empobrecido del continente, con un nivel mayor al 73% de la población y con un 50% de indigencia, al que los anteriores dirigentes del Partido Nacionalista endeudaron para militarizar y saquear, mientras establecían un narco gobierno que cooptaba todas las esferas del Estado, a la vez que la gente comenzaba a escapar en caravanas migrantes con la esperanza de encontrar mejores oportunidades de vida en otras tierras.

“La presidenta Castro nos ha instruido y hemos empezado a desmontar la dictadura. Por ejemplo, derogamos una Ley de Secretos que le daba el derecho al anterior gobierno de administrar recursos públicos sin tener que rendir cuentas, siempre que lo justificara como un tema de seguridad nacional”, explica Pastor. También, el Ministro de Defensa José Zelaya -sobrino de la presidenta- acaba de disolver el polémico Consejo de Defensa y Seguridad creado en 2011 por el ex mandatario Porfirio “Pepe” Lobo Sosa.

“Estas son medidas que van encaminadas a hacerle frente al monstruo de la corrupción que tenemos instalado. Porque además, estamos todavía enfrentados a unos operadores de justicia, a una Corte Suprema y a un Ministerio Público que siguen permeados de manera profunda por el anterior régimen y que nunca persiguieron a Juan Orlando Hernández -el ex presidente hondureño extraditado en abril a Estados Unidos por conspirar para meter 500 toneladas de cocaína-, a pesar de que habían más que suficientes pruebas”, dispara el asesor de Xiomara.

La recién aprobada ley para nombrar a una junta que propusiera a los candidatos para la nueva Corte generó un quiebre -al menos temporal- en la alianza entre el partido Libre y el PSH. Los diputados alineados con Salvador Nasralla votaron en contra, porque “la Corte Suprema de Justicia debe ser totalmente independiente y las personas que lleguen no deberían tener conflictos de intereses por ser funcionarios públicos de este o de anteriores gobiernos”, describe la médica y diputada del PSH Ligia Ramos.

De todas formas, la doctora aclara que “hemos avanzado bastante, acompañando la mayor parte de los proyectos del Ejecutivo y de la agenda legislativa que hemos tenido en común con Libre.” Destaca la nueva política energética, “de la cual yo me siento muy orgullosa y la cual respaldo al 100%”, en la que se declaró a la electricidad como un derecho humano y por lo que el gobierno la subsidia a quienes tienen poco consumo.

También, a pesar de importarlo en su totalidad y en medio del conflicto bélico en Europa del este, se ha rebajado el valor del combustible por tercera semana consecutiva, en un intento de reducir la inflación. Por otro lado, se lanzó el Bono Tecnológico para aliviar al campo -con semillas transgénicas- y la Red Solidaria para asistencia social. Otro hito ha sido la creación de la Policía Comunitaria, a través de la cual se busca mejorar la funcionalidad de una de las instituciones más criticadas luego de una década marcada por la represión.

En materia de salud es donde la médica del PSH ve una “carencia de una política clara, con bastante desabastecimiento de remedios y conflicto laboral por colegas que tienen siete meses de no recibir sueldo”. Para la periodista Jennifer Ávila -directora del medio digital ContraCorriente.red-, se debe a que “el gobierno anterior dejó amarrados muchos tratos que no se pueden pagar”, en un país donde “el clientelismo político y el dar trabajo por ser activista, ha sido la forma normal en que en las instituciones del Estado emplean gente”, explica.

Según Ávila, hay promesas de campaña que aún no se han cumplido y que generan cierta incomodidad: “Una de las exigencias más grandes del movimiento feminista es la aprobación de la de la píldora anticonceptiva de emergencia (PAE), ya que Honduras es el único país en Latinoamérica que tiene prohibida su venta y su distribución”, denuncia. La “pastilla del día después” era legal hasta que, posterior al golpe, fue prohibida por considerarse abortiva (sic).

Para Pastor, la demora en volverla a legalizar se debe a que la PAE estará enmarcada en la “Ley integral contra las violencias hacia las mujeres” que se está socializando entre diversos sectores. “Hay grupos de poder fáctico que tienen todavía mucha capacidad mediática de utilizarlo en contra. Y requiere de un trabajo muy cuidadoso para que no se perciba como una imposición del poder, sino como el resultado de un diálogo”, describe Pastor. Pero mientras se construye ese consenso, la PAE sigue prohibida y las mujeres no pueden acceder a un medicamento esencial -según la Organización Mundial de la Salud- “ni siquiera durante un protocolo de atención a víctimas de violencia sexual”, argumenta Ávila.

“La labor de gobernar es un arte de equilibrios y en este momento sabemos el apoyo que tenemos, pero también estamos conscientes del frágil equilibrio que hemos logrado establecer y como podría ser afectado de dar un paso en falso”, ilustra el Secretario de Estado. Por esa misma razón queda -por el momento- apartada la idea de una Asamblea Constituyente, prometida también en la campaña electoral. “Es nuestra razón de ser. Libre nace a partir de un Golpe de Estado que lo que buscó fue interrumpir un proceso de apertura democrática y de consulta popular. Entonces, la Constituyente es una parte fundamental de nuestro proyecto, pero entendemos la realidad en la que estamos y sabemos que no hay condiciones”, describe Pastor.

Para Bertha Zúñiga, la hija de la asesinada defensora de los recursos naturales Berta Cáceres, “como COPINH constatamos la fuerza de los grupos de poder para los cuales plantear los derechos territoriales de las comunidades indígenas y negras -y la reivindicación que debe hacer el Estado- es una de las mayores amenazas a sus intereses”, analiza. Y más allá de ser recibidos en Casa de Gobierno por la presidenta Xiomara, aclara que “a pesar de la voluntad manifiesta, no hay avance en las demandas territoriales de los pueblos. Pero seguimos esforzándonos para que este tema sea abordado estructuralmente”, advierte.

“Sí ha habido ciertas cosas simbólicas importantes, pero todavía no se ve, por ejemplo, el impacto de la derogación de la Ley de las Zede, como mejoró o resolvió los conflictos socioambientales”, grafica la periodista Jennifer Ávila. Para la doctora y diputada Ligia Ramos, “tenemos que buscar el balance. El gobierno en el Poder Ejecutivo ha hecho cosas importantes que nosotros acompañamos en el Congreso. Tenemos al crimen organizado todavía dentro de las instituciones, que hace más difícil que las cosas funcionen bien rápidamente. Pero en seis meses, hemos avanzado bastante”, afirma.

Según Rodolfo Pastor de María Campos, Secretario de Estado en el Despacho de la Presidencia,”siendo optimistas y lo más realistas posible, en estos tres años y medio que nos quedan por delante, si somos capaces, vamos a lograr estabilizar el país, terminar de apagar esos fuegos, poner la casa en orden y sentar las bases, para que el próximo gobierno sea el que pueda empezar a construir un país más justo, más democrático, más próspero y también por eso más pacífico”.

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Un inédito ejercicio de empalme en salud

Como en todo proceso de cambio de gobierno, en estos días en Colombia se ha llevado a cabo un ejercicio de empalme entre el gobierno saliente del presidente Iván Duque y el entrante del electo presidente Gustavo Petro[2]. Si bien este ejercicio ha seguido la costumbre de la presentación de informes y las conversaciones de oficina, el actual empalme ha tenido una particularidad, dado que se ha realizado en medio de una intensa dinámica de participación social.

Esto ha sido muy evidente en el sector salud donde durante quince días un nutrido grupo de personas, cerca de 235 voluntarios seleccionadas ad hoc por la comisión de empalme del sector salud designada por el presidente electo[3], asistieron a reuniones con funcionarios de diferentes instancias del Ministerio de Salud y Protección Social y de otras instituciones del sector, con el fin de entender las ejecutorias del gobierno que termina y valorar la situación que deberá afrontar el próximo gobierno.

Como parte de esa labor, los diferentes grupos repartidos en varias mesas de trabajo elaboraron unos breves informes que fueron sintetizados y socializados el pasado 14 de julio, en las instalaciones de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, en la ciudad de Bogotá. Los resultados presentados, que serán recogidos y publicados en una página web (http://empalmeminsalud.com/ ), servirán de insumos para el informe final de empalme que le presentará la ministra de salud designada, Carolina Corcho, al electo presidente Petro y a la electa vicepresidenta Francia Márquez.

En este artículo, se presenta una visión general de lo ocurrido en dicho evento de socialización del trabajo de empalme en salud, en el cual se expusieron algunos de los hallazgos del ejercicio, se establecieron varias alertas y se formularon sugerencias para la acción mediata e inmediata.

La lógica del evento

La socialización se llevó a cabo en una jornada de medio día que, en términos generales, tuvo dos grandes momentos. En el primero, las personas que participaron en las 156 reuniones con funcionarios y en la lectura de informes y documentos se reunieron según la dependencia que tenían a su cargo, para organizar de manera conjunta los hallazgos obtenidos en el ejercicio, y definir la mejor manera de presentar el balance general por dependencia.

En el segundo, a modo de plenaria, se presentaron esos balances con el fin de tener una visión panorámica de la situación y se acordaron algunos tiempos específicos para entregar los insumos escritos y dar paso a una nueva fase del trabajo que tiene previsto el equipo de empalme del gobierno entrante.

En este momento se escucharon los informes referentes al trabajo realizado en el despacho ministerial y la secretaria general, el viceministerio de salud pública, el viceministerio de protección social, la superintendencia de salud, y algunos de los institutos que forman parte del sector (Invima, Instituto Nacional de Salud, Instituto de Evaluación de Tecnologías en Salud, Instituto Cancerológico). Y también se escuchó el informe especial de un grupo de trabajo que analizó el tema étnico, como eje transversal de la labor que se hace en el sector salud.

En conjunto, el evento se tornó en un muy interesante escenario pedagógico, en el cual los diferentes participantes pudieron intercambiar sus experiencias y aprender acerca de la complejidad del sector salud y las dinámicas institucionales que se adelantan. Pero también se pudieron recoger algunas importantes lecciones, de cara a los retos que se le plantean al nuevo gobierno.

Por ahora, resulta de interés resaltar tres características del evento que reflejan, a su vez, la importancia que adquiere esta labor de empalme. En primer lugar, cabe señalar que el evento reunió conocedores del tema de la salud con formaciones técnicas y profesionales distintas y roles diferentes. De tal manera que el evento contó con la participación de activistas sociales, académicos, políticos profesionales y expertos técnicos en distintas áreas. Fue, por tanto, multidisciplinar, multiprofesional y plural.

En segundo lugar, el evento reunió personas de diferentes regiones del país así que fue un evento participativo y de alcance nacional aunque, claro está, muchas de las personas que participaron más activamente de la labor de empalme viven o trabajan en Bogotá, dado que la labor implicó reunirse con funcionarios que trabajan en esta ciudad.

En tercer lugar, el evento le dio mucha voz a las mujeres y a miembros de los grupos indígenas y afrodescendientes. En este sentido el evento fue plural y diverso. Y posibilitó que distintas personas analizaran la labor institucional del sector salud, valoraran qué tanta apertura existe frente a la diversidad y opinaran sobre lo que es posible hacer en el futuro inmediato.

Todo esto le dio una gran riqueza al trabajo, pero también hizo visible los enormes retos que se tienen por delante. En algunos instantes, los reclamos y las críticas en el actuar del sector salud se hicieron presentes, si bien los intercambios se orientaron a precisar elementos de análisis, llamados de alerta y sugerencias para la acción gubernamental.

Los llamados de alerta

 Como parte del proceder metodológico de los diferentes grupos de trabajo, se elaboró una guía de análisis que posibilitaba que todos los participantes en las reuniones con funcionarios y todos los analistas de documentos se enfocaran en algunos puntos esenciales, sin menoscabo de recurrir a su experticia personal para identificar retos, oportunidades, amenazas y riesgos.

Por ello, los cortos informes de los distintos grupos, que fueron reunidos por dependencia en el primer momento del evento, incluían una descripción de la situación y una identificación de alertas técnicas, administrativas, financieras y jurídicas. Cada grupo quedó de entregar un reporte escrito de cada situación analizada y de todas las alertas. Por ello, estas no fueron presentadas en extenso en el segundo momento del evento, aunque adquieren una gran importancia en el ejercicio de empalme. Aun así, algunas de los llamados de alerta fueron conocidos por todos, y ellos hacen referencia a contratos que se están haciendo a último momento, deudas que tiene el sector, compromisos adquiridos, recientes recortes de personal y presupuestos con baja o nula ejecución.

Por ejemplo, se mencionó que el despacho del ministerio tiene una oficina de manejo de desastres y gestión territorial en la cual las labores de gestión territorial y participación social no son visibles, existen algunos recortes presupuestales identificados por quienes analizaron la labor de la oficina asesora de planeación y se hace necesario darle seguimiento a proyectos de baja ejecución. A su vez, el grupo que analizó la oficina de tecnología identificó problemas de seguridad informática.

También se mencionaron algunos problemas de contratación de personal, precarización del trabajo en salud, compromisos presupuestales para cumplir acuerdos internacionales y algunos aspectos que involucran seguimiento de patrimonios autónomos de algunas instituciones y cobros coactivos. Entre otros asuntos adicionales que se mencionaron, cabe resaltar el énfasis que se dio frente al hecho de que el presupuesto para la salud pública en el país tiene un déficit histórico que es necesario empezar a cubrir.

Además, se señaló que existe un problema de gobernanza de la salud pública en el país, que la Atención Primaria en Salud (APS) brilla por su ausencia y que existe una gran desarticulación dentro del sector. Por último, cabe mencionar tres alertas especiales de las que se habló: una referida a la asignación de recursos para la implementación del Plan Decenal de Salud Pública (PDSP); otra al hecho de que el viceministerio de protección social ancla su enfoque en una visión empresarial y, por tanto, le cuesta pensar en una lógica propia de las entidades públicas garantes de derechos; y, una más, señaló que al sector salud le hace falta muchísima más acción intercultural.

Algunas de las sugerencias

También cabe señalar que en la plenaria se presentaron algunas sugerencias para la acción futura aunque, nuevamente, hay que decir que el propósito de la jornada, más que detenerse en el detalle de las propuestas de cada grupo de trabajo, fue socializar de manera breve lo trabajado por los diferentes grupos y organizar la continuación del proceso, en el cual los hallazgos específicos deben cumplir una función esencial como guía del accionar del nuevo gobierno.

Algunas de las sugerencias presentadas pasan por hacer seguimiento a proyectos de baja ejecución, fortalecer los procesos de desarrollo y monitoreo de los planes departamentales y municipales de salud, fortalecer el presupuesto para contratación del personal en salud, reorganizar algunas dependencias, reevaluar la política de participación social en el sector e invertir en tecnología de información y comunicación que posibilite la transformación digital en el sector salud y la articulación del sistema de información.

Otras sugerencias resaltan la necesidad de aumentar el financiamiento de las labores en salud pública, mejorar la gobernanza en salud, mejorar las condiciones del trabajo en salud y mejorar la autoridad sanitaria nacional. Se piensa también en rediseñar el sistema de información para poder gobernar adecuadamente y resulta indispensable revalorar el vínculo que tanto el PDSP como el Plan Nacional de Salud Rural tienen con el conjunto de acciones en salud. Y se señala que es fundamental iniciar un proceso de recuperación de la responsabilidad pública y estatal con la garantía del derecho a la salud, respetando y estimulando la diversidad cultural que se encuentra en el país.

En fin, aunque no hubo tiempo para decantar toda la labor de cada grupo y mucho menos discutir los detalles de sus hallazgos, el evento sirvió para compartir una visión general de los retos que se enfrentan y una oportunidad para que muchos de quienes han sido críticos de la acción gubernamental se enfrenten al reto de pensar en lo que significa ser gobierno.

La tarea sólo ha empezado, puesto que aún quedan muchas cosas por hacer antes de entrar en propiedad al trabajo gubernamental, pero el empalme en salud ha resultado inédito puesto que se articula con un proceso de movilización social previo, involucra nuevos actores en el ejercicio y reivindica de múltiples maneras y en todas las instancias la diversidad. Veremos si esto es suficiente para superar algunas de las resistencias institucionales presentes en nuestro sistema sanitario y para reencausar el trabajo del sector pensando de manera amplia, y ambiciosa en la posibilidad de lograr una sociedad sana, justa y en paz.

Bogotá, 18 de julio de 2022

 

Por Juan Carlos Eslava C[1]

 

[1] Profesor asociado, Departamento de Salud Pública, Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia.

[2]https://www.eltiempo.com/politica/gobierno/gustavo-petro-definido-su-equipo-de-empalme-presidencial-683285 ; https://www.elnuevosiglo.com.co/articulos/06-29-2022-empalme-presidencial-privilegia-estudio-de-siete-sectores-claves

[3] Al final, la comisión de empalme quedó compuesta por las siguientes personas: Carolina Corcho, Claudia Beatriz Naranjo, Claudia Vaca, Tatiana Andia, Jaime Urrego, Mario Hernández, Aldo Cadena, Yoseth Ariza, Jhon Jairo Tapie, Luis Alberto Martínez, Sergio Isaza, Ulahy Dan Beltrán, Félix Martínez, Abdiel Mateus, Luz Marina Umbasia, Francisco Rossi. Mauricio Bustamante y Guillermo Alfonso Jaramillo.

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El logo del BCE a la entrada de su sede en Fráncfort. — Daniel Roland / AFP

El banco central con una política monetaria más agresiva es el de Zimbabue con unos tipos de interés del 200% para doblegar los movimientos especulativos contra su moneda en una economía con tradición de hiperinflación y cuya estrategia contrasta con un precio del dinero aún en territorio negativo en dos mercados de rentas altas como Suiza y Japón.

El inesperado movimiento de medio punto de encarecimiento del dinero por parte del BCE confirma que el pistoletazo de la carrera monetaria internacional lanzado en diciembre pasado por el Banco de Inglaterra (BoE) entre los bancos centrales de potencias industrializadas se ha escuchado en la práctica totalidad de las capitales del planeta. Aún con excepciones, como en Japón, a pesar de que su moneda, el yen, ha retrocedido en los cuatro primeros meses desde el estallido de la guerra de Ucrania en casi un 17% frente al dólar y acaba de superar la psicológica barrera de los 140 yenes por cada billete verde americano, en medio de mensajes cada vez más insistentes del mercado en los que se reclama al BoJ una primera maniobra alcista de los tipos de interés que acuda en defensa de la cotización de su divisa. Ni siquiera el Banco de Suiza, que encareció en medio punto a finales de junio el precio del franco de su territorio, moneda refugio en época de vacas flacas bursátiles, aunque para aproximarlo a la cota cero; es decir, sin sacar aún los tipos de territorio negativo a la espera de que la economía helvética sortee unos posibles números rojos.

En esta trayectoria de súbito encarecimiento del dinero y, por tanto, de restricciones financieras a hogares y empresas para frenar la alocada escalada de la inflación en todo el mundo y que ha cobrado especial celeridad tras el estallido del conflicto armado en Europa, el BCE acaba de dar por finalizada a su etapa de rebajas de tipos. Es el primer toque alcista en once años, cuando el hasta ahora primer ministro italiano, Mario Draghi -devorado, una vez más, por otra crisis política transalpina- dominaba las riendas de la institución monetaria del euro y el que determina que la carrera de los bancos centrales, efectivamente, tiene como misión esencial frenar la espiral inflacionista. Más que espolear unas economías en riesgo latente de recesión a pesar de escaso bagaje del ciclo de negocios post-covid.

En este panorama, el mapa de tipos de interés en el mundo se ha distorsionado. Con naciones que han encarecido hasta límites estratosféricos el precio de su dinero. Como Zimbabue, que ha disparado su tasa hasta el 200%. Récord absoluto. Pero una maniobra impulsada desde su banco central para hacer frente a una doble amenaza. Por un lado, para contener el meteórico ascenso de los precios y, en paralelo, lejos de ser además un segundo plato, para estabilizar su moneda de los ataques especulativos y que ha llevado a su gobierno a decretar la reintroducción oficial del dólar como divisa de curso legal en el país.

Estos movimientos del mercado contra el llamado dólar RTGS (siglas en inglés de Liquidación Bruta en Tiempo Real), que se instauró en febrero de 2019 después de un carrusel de cambios monetarios que se inició en 2009 cuando el dólar de EEUU puso el epitafio a 29 años de vida del zimbabuense que, a su vez, reemplazó al rodesiano, la antigua denominación del país, adoptado en 1970, han motivado otra cirugía urgente del banco central. Acostumbrado, sin embargo, a lidiar con intensos episodios de hiperinflación, ya que el IPC del país subsahariano alcanzó el estratosférico registro del 231.000.000% en 2009 y motivó la penúltima adopción del billete verde americano, que ha duró un decenio. Porque la última acaba de ser decretada por las autoridades de Harare.

El termómetro catastrofista de Zimbabue

La de Zimbabue ha sido una gestión monetaria en estado de permanente estado de alarma, tal y como se reconoce desde la diplomacia económica española. Es un mercado que "se ha visto en la obligación de adoptar una cesta de monedas internacionales liderada por la divisa de EEUU y que ha permitido a la gente pagar en dólares, rands sudafricanos, bonos y mediante un sistema de pago por teléfono móvil (Ecocash)", a pesar de que en esa cesta de monedas se encontraba también el yuan, la moneda china apenas se llegó a utilizar, precisan las autoridades comerciales que resaltan, a la vez, la condición de Zimbabue como economía mayoritariamente importadora para explicar su fragilidad. Con cierta frecuencia -aducen- se queda sin dólares estadounidenses para hacer frente a las operaciones comerciales tanto locales como internacionales.

El gobernador de su banco central, John Mangudya, justificó la subida de tipos del 80% al 200% que, en el fondo, desde el inicio de año, ha supuesto un alza de 14.000 puntos básicos, la de más calado de todo el planeta, en la necesidad de restaurar la demanda del consumo y la confianza en los gastos de los hogares ante la persistente nueva escalada de la inflación porque, en el caso de que no surta efecto, "se perderá irremediablemente el progreso económico de los últimos dos años". Además de apelar a la mayor subida de tipos desde los años ochenta ante unas tasas de precios en estado de ebullición que impulsan la huida de capitales y debilitan las divisas tanto de potencias industrializadas como de mercados emergentes y naciones en desarrollo, aseguró Mangudya, "dañando también las rentabilidades de los mercados de bonos".

La inflación saltó un 192% en junio en Zimbabue en términos interanuales, su mayor incremento en más de un año, porque el precio de los alimentos se triplicó con creces lo que, además, llevó a una dura depreciación del dólar zimbabuense que ha perdido más de dos terceras partes de su valor respecto al dólar este año. El peor comportamiento monetario de todo África.

Desde el Ministerio de Finanzas que dirige Mthuli Ncube se promete hacer causa común con el gobernador. "El Gobierno está enfocando claramente su política económica al mantenimiento del sistema de multi-divisas basado en el uso dual del dólar americano y zimbabuense" para que se consigua "eliminar la especulación y el arbitraje" en los mercados cambiarios. Motivo por el que -afirma Ncube- "el uso del billete verde americano se prolongará durante otro periodo de 5 años". Así como el repunte de la tasa de depósito bancario hasta el 40% desde el 12,5% y el uso de monedas de oro en circulación como medida de intercambio de valor alternativa. Unidades que serán acuñadas y gestionadas desde la estatal Fidelity Gold Refineries que las venderá a los habitantes y empresas del país a través de los canales bancarios, apuntó Mangudya sin ofrecer mayores detalles, aunque la pretensión sea la de crear un precio alternativo a la moneda oficial.

Sin embargo, la reacción económica y monetaria oficial no parece contentar ni a empresas ni a expertos. OK Zimbabwe, la mayor compañía de comercio minorista del país, duda de que esta doble estrategia pueda torcer la trayectoria inflacionista y considera que la espiral de precios, la volatilidad de los tipos de cambio y el desorbitado precio del dinero contribuirán a deteriorar su cuenta de resultados. También Jee-A van der Linde, economista de Oxford Economics emite una nota en la que "pone en serias dudas la eficacia de unos tipos de interés tan altos sobre el IPC" y en la que advierte de un "deterioro gradual de las condiciones de vida y del clima empresarial a corto plazo".

Pulso entre economía e inflación

Las tensiones generadas por una fase de estanflación demasiado pasajera y que pronostica un clima tormentoso en medio de cumbres borrascosas a partir de otoño ha propiciado un cuadro de mando con múltiples variaciones entre los bancos centrales. Sometidos al dilema de hallar el punto de equilibrio entre el control de los precios y el estímulo de sus economías. Así lo concreta un reciente estudio elaborado por el World Economic Forum (WEF), la institución que gestiona las cumbres de Davos, y Visual Capitalist en el que pasan revista de forma gráfica y elocuente a la capacidad de resiliencia emprendida por las autoridades monetarias desde que el estallido del conflicto armado en Ucrania ha distorsionado completamente los precios y elevado las cotas de riesgo sistémico globales.

En su diagnóstico conjunto inciden en que el precio del dinero se apresta a protagonizar un año con múltiples subidas, las mayores en décadas, que generan dudas sobre el punto de reversión de los índices de inflación, y menos incertidumbre sobre la reducción de la capacidad de compra de las familias y de los proyectos de inversión empresariales. "Es como una bola de nieve que se desliza por la ladera y coge cada vez más dimensión" sobre la que la Reserva Federal ha decidido actuar con mucha mayor celeridad y con un calibre monetario mucho más amplio que el de otras autoridades como el BCE. La infografía de Visual Capitalist resulta elocuente. Junto a la evolución de los tipos en las potencias industrializadas.

El WEF describe el escenario al que se enfrentan las autoridades monetarias como la de un viaje en coche en el que el conductor necesita frenar -aplicar tipos al alza- para evitar un obstáculo en medio de la carretera. Pero, en este desplazamiento, hay bancos centrales con los frenos más sobrecalentados que otros, explican, para hacer frente a una espiral de precios que ha disparado las tasas de inflación desde el pasado otoño, aunque se ha intensificado de manera muy aguda a raíz de la invasión rusa de Ucrania. Con efectos colaterales perniciosos en las cadenas de valor, la demanda de materias primas de todo tipo; pero en especial energética y alimenticias y unos colapsos logísticos de los flujos de bienes, servicios y capitales.

Estos esfuerzos por combatir la inflación ya se han trasladado a los tipos interbancarios y a los depósitos de las entidades financieras que han encarecido hipotecas y condiciones prestamistas consumidores y empresas y que han deteriorado súbitamente "la favorable climatología que se había instalado sobre el consumo desde el comienzo del ciclo de negocios post-covid". Ahora, será más arriesgado financiar la compra de una vivienda o un coche -admite el WEG- y mucho más complejo disponer de liquidez inicial para amortiguar cualquier montante crediticio. Y, de igual manera, será más costoso llenar una cesta de la compra sobre la que las compañías habrán repercutido ya el valor adicional de sus costes productivos y operativos.

Entre las economías de rentas altas las hojas de ruta hacia el encarecimiento del dinero tampoco están siendo demasiado sincronizadas. Por no decir que siguen velocidades distintas en rumbos divergentes en función de las cotas de inflación que se ven obligados a reducir por debajo del 2%, el límite que, por norma general, rige en sus mandatos estatutarios como contraprestación a su asunción de la soberanía monetaria que les entregaron en su momento los Estados.

La Fed, por ejemplo, ha sido la más agresiva con una subida de tres cuartos de punto, la última, desconocida desde 1994 y que dejó en junio los tipos en el 1,5%. Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, adujo que la inflación es la prioridad monetaria de los próximos meses y que resulta imperiosa la acción del organismo regulador por hacer retroceder un IPC en los niveles más elevados de los últimos cuatro decenios. La senda de incrementos iniciada en enero podría prolongarse hasta mediados de 2023, aduce el mercado.

En el otro lado, el BCE, ha retrasado siete meses respecto a la Fed el primer gesto alcista de los últimos casi once años, pese a tener la inflación de la zona del euro por encima del 8%, un hecho excepcional, que lleva varios meses de registros desorbitados y que precipitará nuevas subidas en septiembre y diciembre, según su nueva política de rigor informativo que está avanzando no pocas decisiones de inversión y gasto, aunque sin lograr estabilizar las disrupciones del mercado.

La tensión, pues, no es si los bancos centrales incrementarán el precio del dinero sino, más bien, cuánto y hasta cuándo mantendrán esta política restrictiva para frenar la inflación. Porque hay partidarios del estilo Paul Volcker, presidente de la Fed en los ochenta, que llegó a elevar tipos hasta el 20% durante el último gran episodio inflacionista de EEUU y precipitó a su economía a la recesión para rebajar el IPC de sus dobles dígitos. En cambio, quienes apelan a la moderación admiten que un aumento sosegado del precio del dinero complicaría anticipar o comprobar el momento en el que las tasas de inflación tocan techo y si la primera bajada de los precios será un punto de regresión continuado que les devuelva en el medio plazo a su estadio de control por debajo del 2%. Como reconoce el propio Jerome Powell, presidente de la Fed: "siempre hay un riesgo de ir demasiado lejos o de no hacer lo suficiente, aunque por encima de todo está el temor a no cumplir con el juramento de tener los precios bajo control".

Los bancos centrales son las únicas instituciones capaces de influir con su gestión monetaria en la consecución de una demanda equilibrada. Algo determinante porque esta espiral inflacionista está motivada por las distorsiones en las cadenas de valor asociadas, desde el otoño pasado, a unos precios energéticos desbordados por los cortes de suministro del gas ruso, a la guerra de Ucrania, a la revalorización fulminante de las materias primas y a los cuellos de botella tanto comerciales como logísticos que todavía atenazan a los flujos de bienes y servicios y que han colisionado con las inversiones directas en el exterior a cuyas huidas de ciertos mercados han contribuido las sanciones económicas occidentales a Rusia y las respuestas del Kremlin desde su escudo financiero forjado con la colaboración de China.

 24/07/2022 20:43  

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Domingo, 24 Julio 2022 06:25

La nueva Constitución chilena

La nueva Constitución chilena

El presidente Gabriel Boric sorprendió a propios y extraños. Mientras era entrevistado para Chilevisión, declaró: “Chile votó de manera clara en un plebiscito que quiere una nueva Constitución, pero no votó sólo esto, votó que quería una Constitución escrita por un organismo especialmente electo para ese fin (…). De ganar la alternativa Rechazo, lo que va a pasar es que vamos a tener que prolongar este proceso por un año más, en donde va a tener que discutirse todo de nuevo a partir de cero”. ¿El parche antes que la herida? ¿Un plan B que a nadie gusta?

En primer lugar, la convención constitucional fue el resultado no querido del estallido social de octubre de 2019. Los partidos del orden buscaron minimizar los daños y firmaron el acuerdo por la paz y una nueva Constitución, el 15 de noviembre de 2019, conocido como "pacto de la traición". Desprestigiados socialmente, 66 por ciento de los convencionales electos lo fueron de listas independientes. Por consiguiente, la redacción de una nueva carta magna se les escapó de las manos a quienes habían gobernado el país durante 40 años. La derecha pinochetista inició su campaña descalificando a muchos de los convencionales, y hoy cuestiona su redacción final. Asimismo, un grupo de notables, ex miembros de los gobiernos progresistas de la Concertación y Nueva Mayoría, a medida que avanzó el proceso, ha torpedeado su propuesta. Haciendo piñata, nace el grupo de los Amarillos. Una confluencia de ex ministros, ex diputados, ex senadores socialistas, democristianos, PPD, intelectuales, etcétera, cuyo objetivo es renegar públicamente de la nueva Constitución. Para ellos, de ser aprobada, se rompería el consenso, dividiendo el país. No es una propuesta inclusiva con respecto a la Constitución de 1980, dirán, ya que fue refundada democráticamente por Ricardo Lagos en 2005, por lo cual no cabe adjetivarla de pinochetista. Su opción: rechazar la propuesta de los convencionales.

En segundo lugar, el Poder Legislativo se renovó el 21 de noviembre de 2021. Los diputados lo son hasta 2026 y los senadores hasta 2030. Aunque la derecha no obtuvo mayoría absoluta, controla el Senado, 25 de sus 50 miembros, y en la Cámara de Diputados, la balanza se inclina hacia los firmantes del pacto, cuya propuesta de nueva Constitución se aceptó a regañadientes. Así, sea cual sea el resultado del plebiscito del 4 de septiembre, se apruebe o rechace la nueva Constitución, no habrá Congreso constituyente. Felipe Portales, Premio Nacional de Historia y uno de los intelectuales más destacados, señala esta contradicción: “… el órgano encargado de concretizar en leyes gran parte del nuevo texto constitucional será ¡el Congreso actual, que para entonces representará una Constitución fenecida! Y, lo que es peor, será un Congreso donde la derecha más tradicional –acérrima enemiga del nuevo texto– posee mayoría, a través de su 50 por ciento (25) del Senado. Es decir, un Poder Legislativo electo por el ‘antiguo régimen’, y ¡claramente enemigo del nuevo!, será el encargado de poner en marcha la nueva Constitución. Algo absurdo y contradictorio por donde se mire (…). Desgraciadamente, todo esto nos coloca en un escenario en que cualquiera que sea el resultado del plebiscito de septiembre, no podemos esperar ninguna trasformación fundamental del ‘modelo chileno’ en un futuro previsible”.

Si la redacción es un avance, al reconocer derechos sociales hasta ahora negados o recuperados al mercado como educación, salud, vivienda, pensiones, sus contradicciones dividen a los partidarios del Apruebo. Su articulado tiene sombras. La nueva Constitución no contempla la nacionalización de los recursos naturales no renovables. Los convencionales no lograron reunir el quórum necesario de los 2/3. Por consiguiente, el cobre, el litio y cualquier recurso, excepto el agua, pueden ser explotados por compañías extranjeras. Así, surge la pregunta de quienes son escépticos a la hora de dar el Sí. ¿Cómo se financian los derechos sociales, reconocidos en la nueva Constitución? El debate está servido. La promoción del voto nulo o blanco, gana adeptos. Su argumento cobra fuerza: “Chile le regaló a la minería privada del cobre 120 mil millones de dólares en 10 años, según CIPER, y esto va a seguir ocurriendo según la nueva Constitución. ¿Imagina usted lo que Chile podría hacer con todo ese dinero? Sin plata, los derechos sociales son una quimera. No se engañe con falsas promesas.

En esta disyuntiva, los firmantes del acuerdo del 15 de noviembre, Por una nueva Constitución y la paz, buscan una salida, promover el Apruebo, para reformar posteriormente en el Congreso. Así, los artículos de hondo calado democrático serían limados en el Congreso. En esta dirección debe interpretarse el acuerdo del Senado del 20 de junio, dando el visto bueno a la propuesta que reduce el quórum para reformar la Constitución de 2/3 a 4/7. En palabras del senador de la derecha, primero de Renovación Nacional y hoy del ultraderechista Partido Republicano, Rojo Edwards, "lo que estamos haciendo hoy es justamente dar certeza, seguridad a los chilenos que queremos una nueva y buena Constitución y no la que ha propuesto la Convención Constitucional, que no dio el ancho, que no fue capaz de construir una casa para todos y que sigue dividiendo a los chilenos".

En definitiva, la redacción y posterior puesta en leyes de una carta magna, es una disputa política, da cuenta de una correlación de fuerzas. Y hoy, en Chile, no corren buenos tiempos para romper el modelo neoliberal. Para el gobierno, la propuesta, aprobar para reformar, es una opción para evitar el rechazo. Otra vez el dilema del mal menor está sobre la mesa.

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-Manifestantes marchan durante una protesta contra el alto costo de los alimentos y la gasolina en Ciudad de Panamá, el 20 de julio de 2022.

 

Las protestas en el país se repiten desde hace dos semanas causadas por el aumento del precio del petróleo y la inflación. Sin embargo, esta crisis nacional está causada por una recesión mucho más profunda.

20/07/2022

Claire Nevache (ULB) - The Conversation

Panamá está sumida en una crisis social probablemente sin precedentes en la era democrática. Desde hace dos semanas, sindicatos de la construcción, organizaciones indígenas, productores agropecuarios, gremios docentes y de salud, transportistas, pescadores y más elementos sociales han organizado cierres de calles en todo el país y concentraciones frente a las instituciones públicas.

Los motivos inmediatos del descontento son los mismos que en el resto del continente y del mundo: el aumento del precio del petróleo y la inflación que ha generado sobre los bienes de primera necesidad. El pliegue de peticiones va del más coyuntural (precio de la gasolina, de la cesta de la compra básica y de los medicamentos) al más estructural (seguro de desempleo, reforma fiscal…).

La crisis actual difícilmente podría ser una sorpresa. Los últimos meses habían dado amplias señales sobre el descontento ciudadano. En octubre de 2019, estudiantes de universidades privadas y públicas y miembros de los movimientos feminista y LGBT panameños se movilizaron durante semanas en contra de unas reformas constitucionales que, aunque necesarias, no cumplían con el objetivo al que las encuestas de opinión pública apuntaban: defender a los pobres.

Pasada una pandemia que trajo consigo una de las peores recesiones del mundo al país (-17,9%), se reanudaron focos de descontento, por motivos tan variados como la precaria situación de la caja del seguro social, el desempleo o una impopular reforma electoral.

Las propuestas de diálogo por parte del Gobierno y las medidas paliativas a la inflación no parecen haber sido suficientes para calmar el enfado. Los grupos organizados están determinados a seguir con los bloqueos, mientras sube el nivel de tensión en la población y las fuerzas públicas. Y esto es porque, más allá del precio de la gasolina, el país está sumido en cinco crisis.

La crisis de la desigualdad

Panamá ha sido uno de los países que más ha crecido en el mundo en las últimas décadas. En medio de las enormes protestas actuales, el Gobierno anunció con orgullo que Panamá ya se consideraba como un país de renta alta. Sin embargo, esto no esconde una enorme desigualdad, la tercera más importante del continente. El 10% más rico obtiene el 37,3% del ingreso nacional, es decir, casi 13 veces más que el 40% más pobre.

La masa salarial en la producción de riqueza ha disminuido del 50 % del PIB a menos de 30 % en 20 años. Sin embargo, las diferencias de patrimonio son aún más agudas. En 2013, 115 multimillonarios sumaban 16.000 millones de dólares.

La pandemia ha empeorado esta situación de desigualdad. EL 49,5 % de las personas declaran que sus ingresos disminuyeron durante la pandemia (datos de la encuesta CIEPS de Ciudadanía y Derechos, 2021) y la mayoría de las personas que han encontrado un empleo en los últimos meses lo han hecho en el sector informal.

Agregado a eso, la situación inflacionista actual pone en especial dificultad a quienes tienen apenas lo justo para sobrevivir. Además, estudios previos han demostrado que en Panamá, los deciles más pobres están impactados por una inflación mayor, en razón del lugar central que tienen los alimentos en su presupuesto, el cual es también el rubro más sujeto a la inflación.

Panamá no es un país que ignore su desigualdad. Según datos del Latinobarómetro, el 75,3% de las panameñas y los panameños declara que el reparto de ingresos es "injusto" o "muy injusto" y el 82,7% considera que el país está gobernado por "unos cuantos grupos poderosos en su propio beneficio".

La crisis de representatividad y de confianza

Existen graves problemas de confianza en las instituciones panameñas. La Asamblea Nacional suma 84,2% de desconfianza, el Gobierno el 77,2%, el poder judicial un 75,9% y los partidos políticos el 87,5%. Sin embargo, no solo las instituciones públicas enfrentan este problema. La confianza interpersonal es prácticamente inexistente (el 74,2% piensa que la gente "nunca o pocas veces es confiable"). Con la pandemia, todas las instituciones tanto públicas como privadas han perdido la confianza de la ciudadanía. Esto explica en cierta medida la dificultad de coordinación que ha podido existir entre los distintos grupos movilizados.

Vale la pena decir una palabra sobre la Iglesia Católica, a la que el presidente del país, Laurentino Cortizo, invitó como mediadora en el conflicto actual. La institución religiosa es, efectivamente, como el mandatario subrayó, la que goza de mayor confianza en la población (un 70,6% dice confiar en ella). Sin embargo, este fotograma oculta la película completa: entre el inicio de los años 1990, cuando la Iglesia Católica mediaba en todos los pactos y diálogos en los que se diseñó el proyecto económico y político del país, y la actualidad, la Iglesia Católica ha perdido 20 puntos porcentuales de confianza.

Por un lado, existen hoy sectores de la sociedad que abogan por una mayor separación entre la Iglesia y el Estado, y, por otro lado, las personas que tienen menor acceso a bienes y servicios, con quienes el Estado está buscando dialogar con la mediación de la Iglesia, son precisamente los que dicen tener menos confianza en la Iglesia. Esto explica el fracaso del diálogo convocado por el presidente Laurentino Cortizo con la mediación de la Iglesia, lo que nos lleva a la tercera crisis.

La crisis de los sistemas de negociación colectiva

Desde la transición a la democracia, Panamá se ha caracterizado por multiplicar los diálogos, mesas y pactos para sentar las bases políticas y económicas del país. Estos mecanismos reflejaban una cultura política que valora el consenso, pero también instituciones democráticas muy débiles que no lograban canalizar estas conversaciones. Se han caracterizado por colocar el sector privado en el centro de las políticas, y buscar el crecimiento económico gracias a las clásicas recetas liberales de los años 1990.

Sin embargo, estos mecanismos han logrado convencer cada vez menos a la población de su utilidad. En 2021, los trabajadores organizados se levantaron de la mesa de diálogo dedicada a la caja del seguro social. El pacto del bicentenario, una plataforma en línea que agrupaba propuestas ciudadanas, no logró convencer de su utilidad y las mesas de negociación actuales no han encontrado más éxito. La crisis de confianza que mencionamos anteriormente no es ajena a esta situación, como tampoco lo está la sensación de los grupos movilizados de un diálogo de "yo con yo", donde están en contubernio poderes políticos y poderes económicos, y donde los sectores populares están invitados para avalar decisiones que ya fueron tomadas sin ellos.

La crisis de honradez

El país también enfrenta una profunda crisis de moralidad. Dos expresidentes están siendo procesados en el caso Odebrecht. Durante la pandemia, el ministerio público abrió procesos por no menos de 18 casos de corrupción relacionados con la gestión de la pandemia, estalló un escándalo relacionado con graves abusos en el sistema de protección de la infancia, renunciaron una serie de altos funcionarios sin mediar ninguna explicación a la ciudadanía, las planillas gubernamentales fueron sistemáticamente cuestionadas por responder a intereses clientelares, etc. El BID estima el malgasto del sistema público en un 3,8% del PIB, sobre todo relacionado con compras públicas.

Sin embargo, la crisis de honradez no solo está relacionada con el sector público. En septiembre de 2021, la Unión Europea decidió mantener a Panamá en la lista negra de los países que "no cooperan en materia fiscal". Según el director general de ingresos, la evasión fiscal representa otro 4 % del PIB.

Se calcula que en 10 años fueron evadidos al fisco cerca de 35 mil millones de dólares, teniendo en cuenta solo el impuesto sobre las personas jurídicas. Esta crisis de moralidad en el sector público y privado, sumado a una política liberal de disminución paulatina de la tasa de imposición, ha llevado a la quinta crisis, la de los recursos públicos.

La crisis de recursos públicos

Además de la corrupción y de la evasión fiscal, la elusión fiscal (maniobras legales para pagar menos o no pagar impuestos) y las políticas de exenciones de impuestos también han contribuido a disminuir las capacidades estatales para ejecutar políticas públicas. Las exenciones de impuestos sobre todo tipo de bienes y actividades como construcciones nuevas, transferencias de acciones, yates, etc. son muestra de ello.

En 2020, la tasa de recaudación era apenas del 13,7% del PIB (contra el 22,9% en promedio en América Latina), habiendo disminuido más de 3,5 puntos desde inicios de la década de 1990. El crecimiento económico solía compensar esta disminución paulatina, pero la actual crisis económica ha hecho retroceder la recaudación impositiva de casi 5 años.

En este contexto, se aprobó en junio una ley otorgando créditos fiscales a proyectos turísticos de lujo por más de 400 millones de dólares, lo que ha generado un fuerte descontento en la opinión pública y en el sector del turismo. La derogación de esta ley forma parte de las peticiones de uno de los principales sindicatos actualmente movilizados en el país.

La situación es compleja y, teniendo en cuenta sus limitaciones presupuestarias, el Gobierno tiene poco margen de maniobra para negociar con los que protestan. Hasta el momento, las negociaciones se han centrado sobre un subsidio a la gasolina, que sería pagado con recortes al funcionamiento estatal, en particular con un recorte del 10% del funcionariado. Sin embargo, parece que parte de las organizaciones están buscando reformas más estructurales que puedan dar respuestas de mayor alcance a las cinco crisis que hemos descrito.

Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation

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Jueves, 21 Julio 2022 06:28

No existen las razas

No existen las razas

No existe juicio contemporáneo más común para definir al otro/los otros que el aspecto físico de la gente. Es una definición a veces pública, a veces soterrada, casi siempre cargada del aura y de la explosividad de un concepto asimétrico que parece moverse a una velocidad infinita, es decir, de manera impensada. El concepto de raza, que fija significados en tres niveles distintos (aunque simultáneos). 1) Desde Linneo, en el siglo XVIII, lo utilizan los lenguajes de la "ciencia" para categorizar y caracterizar a diferentes poblaciones humanas. 2) A partir del siglo XIX, ingresa en las constituciones políticas y documentos oficiales de todos los países del orbe para consagrar o dejar sin derechos a grupos sociales enteros. 3) Y en el sentido común, funge como arma inclemente de las ideologías y los discursos de élites dominantes para estigmatizar y sobrexplotar al mundo subalterno (y así cerrar su paso a las esferas del poder y la legitimación social).

En Estados Unidos, por ejemplo, no existe documento oficial que no contenga alguna forma de definición racial. En América Latina, las constituciones de nueve países lo emplean para categorizar sus cartografías sociales: Brasil, Perú, Colombia entre otros. En la Constitución mexicana aparece en el segundo apartado del artículo tercero, según la reforma de 2019.

Desde el siglo XIX, la historia del continente se escribe invariablemente desde las premisas de los lenguajes de la racialidad. En Estados Unidos para cartografiar a una nación de migrantes (principalmente europeos) que acabaron exterminando a los pueblos originarios y esclavizando a las poblaciones afroestadunidenses. En México, la triada indígenas/mestizos/peninsulares sirvió para crear los órdenes culturales que se preservan hasta hoy, en los que el criollismo y la pictocracia blanca dominan los centros del principio de politicidad. En Brasil, europeos, asiáticos, pobladores originarios y afrobrasileños habrían formado un supuesto crisol, en el que invariablemente se subyugan a estos dos últimos.

¿De dónde provienen estos discursos y lenguajes sociales?

En el siglo XVIII fue el botánico y naturalista Carl von Linneo el primero en dividir al género humano en cuatro razas: "blancos (inteligentes y pasionales), rojos (obsecados y rectos), amarillos (melancólicos, avaros), negros (indolentes, agresivos)". Hoy este mapa humano se antoja como la fábula de una casa del terror de alguna feria perdida en un poblado sueco del siglo XIX, pero que sirvió como método central para desarrollar los lenguajes de la expansión colonial y, finalmente, para enfrentar a Occidente contra sí mismo en el holocausto de la Segunda Guerra Mundial. A Linneo le siguió Friedrich Blumenbach con un estudio de la relación entre la "fisonomía de los grupos sociales y su adaptabilidad a las condiciones climáticas". Paradójicamente, Blumenbach medía la extensión de los cerebros para establecer sus investigaciones. Fue Ernst Haeckel quien llevó el método racial a su más patética consagración. Apoyado en la teoría de la evolución darwiniana, dividió a la humanidad en 12 especies y 32 razas. Al mismo tiempo, estableció las características de los diferentes grupos de su tipología. Muy abajo se hallaban "los papúes, los hotentotes y los xosas", que según Haeckel estaban más cerca de los mamíferos que de los europeos "civilizados". En la historia de las ideas de Occidente, otro capítulo de la historia universal de la infamia.

¿Pero existen realmente las razas?

En 2019, 500 científicos se dieron cita para debatir sobre el tema en la ciudad de Jena, precisamente donde vivió y trabajó Haeckel. Biólogos, genetistas, zoólogos, historiadores, un ensemble realmente multidisciplinario, llegó a la conclusión de que, dadas las ya abundantes pesquisas sobre el genoma y la genética humanas, las razas no existen. Desde los estudios que datan del descubrimiento del genoma, se puede inferir que todos los individuos del género humano cuentan con 99.99 por ciento de genes y ADN idénticos. Sólo sus configuraciones cambian. Y los rasgos que determinan el aspecto físico de las personas obedecen tan sólo a 0.01 por ciento del material genético. En principio existe sólo una raza: la especie humana. Y todas sus diferencias se deben a causas climáticas, de alimentación, sociales, políticas, económicas e ideológicas. Nunca biológicas, como explica Agustín Fuentes en el documental ¿Por qué la ciencia afirma que las razas no existen? (Deutsche Welle, 8/21).

La clave del mensaje del encuentro de Jena se expresa en su declaración central. Dice así: "No hay razas. Al menos, no en los humanos. Primero existió el racismo, es decir, la idea de que cada grupo de personas tienen un valor diferente, y luego la ciencia siguió el camino. El concepto de raza es el resultado del racismo y no su premisa."

La relevancia de esta conclusión es fundamental. Fue el racismo moderno, a partir del siglo XVIII, el que creó los lenguajes sobre las razas y no viceversa. Y sus derivas perduran con toda intensidad hasta la fecha. Las razas son construcciones sociales destinadas a afianzar la unidad de élites dominantes, y hacer preservar la sujeción de vastas mayorías de la población, a través de ontologías y discursos sobre el orden de los cuerpos y sus formas de actuar. El problema del cuerpo de los otros aparece aquí como una fábula y una teología política. La fábula de la autoselección redimida de un orden social y la teología del cuerpo deseado.

De ahí la demanda urgente, al menos, de erradicar el término de raza de toda documentación oficial.

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Vista del logotipo de 'Gazprom', en el Fondo de Economía Internacional de San Petersburgo, a 15 de junio de 2022. — Maksim Konstantinov / Europa Press

 Un 'working paper' del Fondo Monetario detecta serios daños colaterales sobre las economías de la UE en caso de una interrupción drástica del flujo de gas ruso. Mientras Hungría, Eslovaquia, la República Checa o Italia entrarían en recesión. España, sin embargo, resistiría, aunque perdería 1,2 puntos de crecimiento.


El cierre de la espita del grifo del gas siberiano por parte del Kremlin puede empujar a Europa a una recesión de gran calibre. En socios como Hungría, el más perjudicado por una interrupción drástica del flujo gasístico ruso, de más del 6%, un punto por encima del desplome que crearía en los sistemas productivos de Eslovaquia, República Checa e Italia, el triunvirato de mercados que seguirían la estela de la caída libre húngara y que conformarían el póker de economías que relegarían en mayor medida al conjunto de la UE a unos números rojos del 2,65% en los próximos 12 meses.

España se podría salvar de esta recesión a finales de 2022, ya que, junto a Portugal, es el estado que compra menos gas y petróleo a Rusia. Sin embargo, Alemania vive una situación muy complicado, ya que el 60% de su gas es ruso.

El cálculo elaborado por cinco investigadores del FMI, entre ellos, Silvia Albrizio, economista con una labrada experiencia en el Banco de España, en la OCDE y en el BCE y que, en la actualidad, trabaja en el World Economic Studies Division de la institución multilateral de Washington, avisa, sin embargo, de que "este impacto", el del escenario más perjudicial para la actividad europea, puede "verse amortiguado por la supresión de la oferta de Gas Natural Licuado" (LNG según sus siglas en inglés) procedente de otros países productores. Aunque, pese a ello, "incluso con el acceso a fuente alternativas del mercado del LNG global, el precio del gas en la UE se encarecerá en torno al 100%; es decir, se duplicará hasta julio de 2023.

Los autores del informe del Fondo también valoran las "altas cotas de integración" del mercado interior en interconexiones de gas. Sin estas estructuras de conectividad "el incremento de valor hubiera sido mucho más substancial, desde el encarecimiento del 370% a una proporción que habría rebasado el 1.000% en el primer trimestre de 2022", explican. Antes de corroborar que la preocupación europea por el posible corte del suministro de gas ruso a raíz de las sanciones occidentales al Kremlin está justificada. En especial, tras la interrupción por problemas técnicos, según aduce Moscú, del Nord Stream 1, el gaseoducto que nutre con un flujo más intenso a las distintas capitales de Europa Central, especialmente Alemania, más dependientes de la energía rusa. De hecho, el comisario de Presupuestos Johannes Hahn, admite no tener esperanza en que el grifo del Nord Stream 1 vuelve a manar después del próximo jueves, 21 de julio, fecha que el Kremlin ha establecido para reanudar la instalación.

La alteración del tránsito energético tendría un efecto catastrófico sobre la industria y el resto de los sectores productivos de la UE por las escasas alternativas del mercado y, sobre todo, en naciones que, como Alemania o los socios de Europa Central y del Este, son muy dependientes del gas ruso. Incluso Uniper SE, la mayor compañía germana importadora de gas ruso, acaba de sugerir el rescate a Berlín, después de solicitar un préstamo urgente de más de 2.000 millones de euros al banco federal KfW.

Los expertos del Fondo consideran que los tres países más afectados -Hungría, Eslovaquia y la República Checa- se arriesgan a un apagón energético que afectaría al 40% de su consumo de gas; motivo por el que sus contracciones en los próximos doce meses oscilarán entre el 5,4% y el 6,5% de sus PIB. Después de que el club comunitario haya dejado de recibir, por restricciones del mercado global de gas, pero, sobre todo, por los cierres puntuales del grifo energético ruso, un 60% del flujo de su consumo colectivo desde junio de 2021. De hecho, los autores recuerdan que, entre enero y marzo, con el estallido de la guerra de Ucrania en el ecuador de este periodo trimestral, el gas empleado en el mercado interior se redujo en un 9% en términos interanuales.

Madrid

19/07/2022 22:10

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Lunes, 18 Julio 2022 06:32

Aterrizar suave o duro

Aterrizar suave o duro

Hoy, el escenario económico en el mundo está definido por las altas tasas de inflación. Esto ha provocado un vuelco en las políticas monetarias hacia la subida de las tasas de interés.

En el sistema monetario se mantiene la jerarquía del dólar de Estados Unidos. Lo que hace la Reserva Federal (Fed) con las tasas de interés repercute en los países cuyas monedas y, sobre todo, sus sistemas financieros, es decir, los grandes bancos, están vinculados al dólar. El caso de México es claro, el banco central aquí responde a las decisiones de la Fed alzando también las tasas en pesos. Pero lo mismo ocurre en la Unión Europea con el euro y, también, en China con el renminbi y en otros países.

La secuencia de las acciones indica que a mayores tasas de interés se espera una reducción del gasto de inversión y consumo, por el costo del crédito. La transmisión de estos efectos no es inmediata.

Hay cuestiones que en el corto plazo aparecen fuera del guion. Por ejemplo, los principales índices del mercado de valores en Estados Unidos subieron con el dato del alza de uno por ciento de las ventas al menudeo en junio con respecto a mayo.

Los grandes fondos de inversión contemplan cómo se combinará la necesidad de frenar la inflación, que llegó en ese país a 9.1 por ciento el mes pasado, con las consecuencias de una esperable recesión provocada por las más altas tasas de interés. Un dato relevante es que dos terceras partes de la actividad económica están vinculadas al gasto de consumo de los hogares.

Por el lado del mercado laboral, las cifras oficiales señalan que en junio se añadieron 372 mil puestos de trabajo; que la tasa de desempleo se mantuvo en 3.6 por ciento y que, además, en los pasados 12 meses los ingresos promedio por hora trabajada subieron 5.1 por ciento.

Esos datos no parecen apuntar a un escenario recesivo, a pesar de que ya se elevó la tasa efectiva de interés de los fondos federales desde 0.08 en enero de este año hasta 1.21 en junio. Se espera que en la próxima reunión de la Fed se elevará la tasa hasta en un punto porcentual.

De esas medidas sobre el costo del crédito se desprende la gestación de una recesión económica. Esta debería servir de ajuste para la inflación, al tiempo que recoja parte de la enorme liquidez que se ha creado en esa economía en los años recientes.

Del dato general de inflación de 9.1 por ciento anual, el precio de los energéticos ha subido 42 por ciento y el de los alimentos 10. La inflación subyacente, que excluye esos dos rubros genéricos, es de 5.9 por ciento anual.

En la jerga de los bancos centrales referida a la inflación lo que se pretende en este entorno es: "Romper el círculo vicioso y volver a anclar las expectativas de largo plazo de alza de los precios".

Tales expectativas se expresan en que los trabajadores que negocian sus remuneraciones cuestionan si la inflación realmente será contenida y, por otro lado, las empresas con mayor poder de monopolio suben los precios y fuerzan al alza su nivel. Otros sectores hacen lo propio en sus áreas de influencia. Este es el impacto sobre el proceso de formación de los precios que siempre está sesgado al poder de mercado.

La mancuerna de la inflación-recesión se conforma a partir de estas interacciones y si no se calibra correctamente el proceso desigual de elevación de los precios, el efecto adverso de la recesión será mucho más grande en cuanto a la destrucción de valor, de riqueza, de empresas y de fuentes de empleo. A la mayoría de la gente, tanto la inflación como la recesión la castigan ineludiblemente en sus condiciones de vida.

Hay un elemento adicional en esta dinámica de inflación versus recesión que podría derivar en un proceso conjunto de menor actividad económica a la par de inflación: la estanflación. Se trata de los altos niveles de deuda que existen.

La periodista Gillian Tett del Financial Times destaca un elemento que complicaría la política antiinflacionaria y que es la enorme deuda que se acumuló durante los años de bajas tasas de interés y cuyo servicio ahora será más costoso.

La deuda global es del orden de 352 por ciento del PIB, de la cual el sector privado representa dos terceras partes y una el público. Esta proporción es más del doble del nivel observado en 2006 y tres veces más que en 2000.

Este nivel de "apalancamiento" debe ajustarse para no sobrevalorar los riesgos que implica, tal como lo hace el Banco Internacional de Pagos (https://www.bis.org/publ/cgfs67.pdf). En todo caso, se constata que los riesgos de impago de hasta la mitad de la deuda privada son muy altos en varios países y que, alrededor de 17 por ciento corresponde a empresas de países industrializados denominadas como "zombis" y que sólo sobrevivían por el bajo costo de la deuda que ya no se mantendrá.

Finalmente está el sector inmobiliario en el que los precios de las casas siguen creciendo al tiempo que lo hace el costo de las hipotecas. La crisis de este sector en China lleva meses "cocinándose" y la gigante constructora Evergrande está quebrada. El gobierno tendrá que intervenir para paliar el efecto de esta crisis.

Todos estos elementos asociados con el combate a la inflación y sus efectos sobre el crecimiento económico enmarcan los escenarios que usualmente se describen como de "aterrizaje suave o duro" de las políticas públicas.

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Leonardo Padura: “Después de la pandemia, la vida en Cuba está en un punto crítico”

La voz de Leonardo Padura se escucha, diáfana, al otro lado de la línea. Esta llamada telefónica lo encuentra en Cerdeña, en donde participó del festival literario Dall’ altra parte del mare, junto a Arturo Pérez Reverte, Javier Cercas, Rosa Montero y escritores de Italia y de Venezuela.

Después de la cuarentena que selló fronteras, el escritor cubano, que vive en Cuba y escribe sobre Cuba, ha retomado el encuentro con los lectores en distintas partes del mundo. “El país del mundo de lengua española en donde es más difícil conseguir mis libros es precisamente en Cuba. Las ediciones son casi, diría, aleatorias y de muy pocos ejemplares, por eso lo único que me duele un poco es que mis contemporáneos, mis compatriotas difícilmente tengan acceso normal a mis libros”, dice Padura, el escritor cubano más importante de estos tiempos, ganador de múltiples reconocimientos, como el Premio Princesa de Asturias de las Letras. “Yo incluso he ganado muchas veces el premio de la crítica en Cuba sin que esos libros hayan tenido una sola crítica publicada en la isla”, dice Padura entre risas y advierte “lo absurdo que pueda sonar esta situación”.

Aunque editorial Planeta lo invitó a participar de la última Feria del Libro de Buenos Aires en la que La Habana fue la ciudad homenajeada –y no pudo hacerlo por compromisos previos–, el escritor lamenta no haber recibido la invitación del gobierno cubano. Es que Padura no ha ahorrado críticas al gobierno de su país. El desencanto, las esperanzas perdidas de una utopía trunca y la larga deriva de Cuba atraviesan buena parte de su obra.

Mientras se prepara para lanzar su próxima novela, Personas decentes, en la que volverá a aparecer el detective Mario Conde, protagonista desencantado de tantas obras suyas y un álter ego del escritor, Padura volvió al ruedo al prologar Fuga de Siberia en un trineo de renos (Siglo XXI), el diario personal de León Trotsky en el que el revolucionario ruso relata, en tono íntimo, las peripecias y las vivencias de su deportación y su fuga de la estepa siberiana. A Padura, desde ya, esa figura no le resulta nada extraña: en El hombre que amaba a los perros, una de sus novelas más aclamadas y exitosas, el escritor revisita desde la ficción los últimos años de Trotsky en su destierro mexicano y su asesinato, a manos del sicario de Stalin Ramón Mercader.

"Decidí que quería escribir sobre Cuba y en Cuba, pasando las dificultades que pasara y recibiendo a veces las reprimendas que he recibido"

En pocos días Padura volverá a Cuba, su territorio físico y literario, el país que arrastra una crisis de décadas, agravada, dice el escritor, por la pandemia que paralizó el turismo, el embargo estadounidense que afecta la vida cotidiana de los cubanos y la propia ineficiencia interna del gobierno.

Después de las protestas multitudinarias del 11 de julio de 2021, la represión y las detenciones masivas, Padura escribió un texto que se llamó “Un alarido”. “Lo que se escuchó ese día fue un grito de desesperación”, dice y explica que ahora mismo hay una crisis migratoria protagonizada por jóvenes, un grave problema de desabastecimiento, de generación eléctrica y enormes dificultades para conseguir medicamentos.

“Decidí desde muy temprano que yo quería escribir sobre Cuba y escribir en Cuba, pasando las dificultades que pasara y recibiendo a veces las reprimendas que he recibido, pero he decidido que ese es mi territorio, que ese es mi lugar”, dice sobre su decisión de no emigrar. Y recuerda una frase de la poeta cubana Dulce María Loynaz, cuando le preguntaron una vez: “Dulce, ¿por qué usted no se fue de Cuba?”. Y dio una respuesta de la que Padura se ha apropiado: “Porque yo llegué primero”.

–Es la primera vez que La fuga de Siberia en un trineo de renos se publica en español. ¿Usted había tenido acceso a esta bitácora de Trotsky antes de escribir El hombre que amaba a los perros?

–No. Conocía esa aventura, por supuesto, pero descubrí el material cuando la editorial decidió hacer la traducción y me pidió que escribiera el prólogo. Trotsky fue un personaje muy complicado de trabajar en El hombre que amaba a los perros en un sentido contrario al otro que fue muy difícil trabajar, que fue Mercader; porque si bien de Mercader prácticamente no existía literatura, de Trotsky sobreabundaba. En esa selección de los materiales, me decanté por la biografía de Trotsky escrita por Isaac Deutscher y la autobiografía de Trotsky, que comprende sus dos deportaciones a Siberia, incluida la que se narra en el libro. Yo tenía información de lo que había ocurrido con ese escape de Siberia, pero en este texto uno tiene una visión diría que mucho más íntima, más cercana de lo que fue ese momento de la vida de Trotsky y de quién era ese joven revolucionario que todavía no ha perfilado del todo sus ideas político-filosóficas, pero que evidentemente ya es un activista político que va a tener un futuro por dos condiciones: por su capacidad de liderazgo y por su enorme capacidad de expresión tanto en las tribunas como en los textos que escribía.

–Cuando se cumplió el 80° aniversario del asesinato de Trotsky lo llamaron recurrentemente para evocar su figura. ¿Por qué cree que, tantos años después y a la luz del fracaso soviético, despierta tanto interés?

–Yo creo que ahí se unen varios elementos. Por una parte, hay una lógica muy frecuente de solidaridad con el perdedor. En el territorio político, él fue el perdedor en su enfrentamiento con Stalin, tanto que fue asesinado por orden de Stalin lejos del poder en un pueblo entonces perdido de México que se llama Coyoacán, que hoy forma parte de los circuitos turísticos de ese país. Eso despierta cierta simpatía por el personaje. Ante esa práctica dominante –porque no puedo llamarlo filosofía– de lo que fue el estalinismo, Trotsky significaba una alternativa diferente y menos cruenta que la que representó Stalin. Ahora mismo estoy leyendo un libro que se llama La vida cotidiana durante el estalinismo y la imagen que uno saca de esas lecturas y de la apertura de los archivos de Moscú demuestran lo terrible que fue el estalinismo para la Unión Soviética y de qué manera decidió los rumbos de esa utopía humana de crear una sociedad igualitaria que Stalin destruyó prácticamente desde los primeros años de su ascenso al poder. Y todo eso, creo, ha sido ganancia para la imagen de Trotsky como pensador revolucionario diferente o alternativo.

"Lo que se escuchó ese 11 de julio cuando la gente salió a la calle es un grito de desesperación. Y eso, como dije, no se iba a resolver con represión, con medidas punitivas"

–Trotsky es un hombre que atraviesa varios destierros. Usted mismo ha abordado el tema del exilio en varios libros. ¿Ve puntos en común en cualquiera que encara un destierro o que se ve obligado al exilio?

–Cualquier exilio no escogido voluntaria y normalmente tiene cierto nivel de dramatismo. No es lo mismo el cubano que se decide a salir de Cuba y pierde toda relación ciudadana con el país que un argentino que dice “yo quiero irme a vivir a París” y cuando se aburrió de París regresó a Buenos Aires. Escribí una novela que se llama La novela de mi vida hablando del exilio de José María Heredia, el primer exiliado cubano, el primer revolucionario cubano, el primer gran poeta cubano. Y ahora escribí Como polvo en el viento y hablo de este drama del exilio para una generación. Los cubanos salen de Cuba por distintos motivos. En Como polvo en el viento evité que hubiera desacuerdos políticos fundamentales para la salida de esos personajes de Cuba porque las cosas políticas ponen las situaciones en blanco y negro: “Me voy porque estoy en contra” o “me quedo porque estoy a favor”. Por supuesto que incide la política, pero son decisiones de carácter más complicado, de carácter humano, laboral, personal, amoroso, de todo tipo.

–Usted no se exilió. ¿Le piden explicaciones por eso?

–A veces me piden explicaciones y yo creo que debería ser al revés. A quien hay que pedirle explicaciones es al que se exilió, no al que se quedó. Lo normal es que uno se quede en el contexto en que vive, más siendo un escritor. Podría ser normal para un escritor irse un tiempo a conocer otra realidad y también es normal que el escritor se quede viviendo en su contacto cultural porque, en definitiva, pertenece a una cultura y está ligado a un territorio cultural, psicológico y humano muy específico que es su nación. En el caso de los novelistas es una relación que a veces es mucho más intensa con la ciudad a la que pertenecen. Yo soy un escritor totalmente habanero, radicalmente habanero. La Habana es mi territorio y en mis libros siempre que hay algún movimiento en el argumento que me saca fuera de Cuba, siempre hay un regreso a Cuba. Y decidí desde muy temprano que quería escribir sobre Cuba y escribir en Cuba, pasando las dificultades que pasara y recibiendo a veces las reprimendas que he recibido y porque además recuerda esa frase que he citado ahora últimamente bastante de Dulce María Loynaz, cuando le preguntaron: “Dulce, ¿Por qué usted no se fue de Cuba?”. Y dio una respuesta que yo me he apropiado de ella porque me parece genial. Dijo: “Porque yo llegué primero”.

"Habría que empezar por darle a la gente lo que se merece y lo que necesita porque tantos años viviendo en crisis provoca un enorme agotamiento"

–Uno de sus personajes dice: “Todas las razones para salir de Cuba son válidas y todas las razones para quedarse también lo son”.

–Y se completa con lo que dice Clara, uno de los personajes: “Lo importante es respetar unas y otras”. Y creo en el principio del respeto, respetar la decisión de las personas de quedarse o de irse, de reinventar su vida o adaptarse a una determinada circunstancia.

–¿Cómo convive usted con el fracaso de la utopía socialista?

–Lo vas a poder leer muy bien en el mes de agosto cuando Tusquets ponga en circulación mi nueva novela con el personaje de Mario Conde. Se llama Personas decentes. Verás ahí un libro donde hay un enorme desencanto.

–O sea que Mario Conde sigue teniendo cosas para decir.

–Sí. Y cada vez su mirada al mundo es más desencantada. La realidad cubana lo ha llevado a potenciar ese desencanto y en la medida en que envejece y sabe que su tiempo vital se va reduciendo, como se va reduciendo el mío. Yo este año cumplo 67 años, ya no soy aquel muchacho de 30 y tantos que fue por primera vez a una Feria del Libro de Buenos Aires en 1992 o 1993. Ha pasado mucho tiempo. Como habrás visto en Como polvo en el viento, no solo hablo del exilio de mi generación sino también del exilio de los hijos de mi generación. Si mi generación todavía tenía una relación un poco romántica con esta idea de la lejanía, para la generación siguiente era una cuestión de una simple decisión: “Me voy porque me voy”. Y ahora mismo hay una crisis migratoria en Cuba. La mayoría de los cubanos está saliendo a través de Nicaragua, lo cual significa hacer el viaje desde Centroamérica hasta la frontera norteamericana. En esas caravanas hay muchísimos cubanos y la mayoría, jóvenes.

–Cuba arrastra problemas de escasez y desabastecimiento desde hace décadas. ¿Cómo es la vida hoy?

–La vida en Cuba está en un punto crítico. Y puedo reafirmar la palabra. Hay un problema grave de desabastecimiento y de generación eléctrica. Incluso hay muchas dificultades para conseguir medicamentos para las enfermedades crónicas como la hipertensión y el hipotiroidismo. El hecho de que la pandemia prácticamente paralizó el turismo fue algo que afectó económicamente mucho a Cuba, que ya venía bajo la presión de medidas que reforzaban el embargo económico y financiero. A veces puede parecer que es una justificación, pero es real y afecta globalmente muchísimo a la economía cubana y particularmente a la vida cotidiana de los cubanos. Y el último punto de los más notables fue ese proceso de ordenamiento monetario que venía a eliminar una doble moneda que existía en el país y que lo que ha hecho fue potenciar la existencia de cuatro monedas: el peso cubano, el dólar norteamericano, el euro y una moneda que solo sirve para comprar en determinadas tiendas que se ha denominado MLC (Moneda Libremente Convertible), tiendas que no están mucho mejor abastecidas que las tiendas normales. Es una situación realmente muy complicada la que tenemos en Cuba.

–Usted no es neutral y critica públicamente al régimen cubano. ¿Qué tiene para decir de las protestas de julio del año pasado, las detenciones y el encarcelamiento de varios de sus compatriotas?

–A raíz de esos acontecimientos escribí un artículo que se llama “Un alarido” que no quise publicar en ningún medio internacional y busqué un medio cubano alternativo que se llama La Joven Cuba, un sitio en internet. Lo que se escuchó ese 11 de julio cuando la gente salió a la calle es un grito de desesperación. Y ahí digo que eso que ocurrió no se iba a resolver con una represión, no se iba a resolver con medidas punitivas y la realidad lo ha demostrado.

–¿Qué quiere decir?

–Que se impone encontrar soluciones, incluso me atrevería a decir la palabra, soluciones más revolucionarias con respecto a la situación económica y social cubana, no simplemente cambiar un ministro o cambiarle el nombre a una moneda y, al final, crear más problemas de los que había con la moneda anterior. Se necesita cierto nivel de riesgo, de valentía y de decisión y empezar por un territorio económico que está afectado por las limitaciones del embargo norteamericano, pero que también está muy afectado por la ineficiencia interna. Hace unos días leí en un medio oficial cubano que la producción azucarera cubana de este año es la más baja en los últimos cien años. Es decir que cuando más falta hacía producir azúcar es cuando menos azúcar se ha producido y eso tiene mucho que ver con un sistema económico: su eficiencia económica no funciona. Habría que empezar por darle a la gente lo que se merece y lo que necesita porque tantos años viviendo en crisis provocan un enorme agotamiento. Empezamos en crisis en 1990 y aunque ha habido momentos en que parece que vamos a sacar la cabeza del agua, después viene otra ola y nos vuelve a tapar la cabeza. Ahora mismo estamos con pocas posibilidades de sacar la nariz en medio de esta crisis.


Un auator que suepra fronteras

Perfil: Leonardo Padura

.Leonardo Padura nació en La Habana, en 1955. Todavía hoy vive en La Mantilla, el barrio de la capital de Cuba en que nació y se crió, y que se ve reflejado, como toda la ciudad, en sus obras.

. Estudió literatura latinoamericana en la Universidad de La Habana y en sus comienzos se dedicó al periodismo, donde fue jefe de redacción de La Gaceta de Cuba.

. La mayor parte de su obra está dedicada a las novelas policiales, aunque su libro más exitoso a nivel internacional, El hombre que amaba a los perros, está dedicado a León Trotsky y a su asesino, Ramón Mercader. Entre sus historias negras, protagonizadas por el inspector bibliófilo Mario Conde, se incluyen Pasado perfecto (1991), Vientos de cuaresma (1994), Adiós, Hemingway (2001), La neblina del ayer (2005) y La transparencia del tiempo (2018).

. También ha publicado ensayos y libros sobre salsa, como el de entrevistas dedicado a los mayores representantes del género (Los rostros de la salsa). También ha escrito guiones para documentales.

Recibió numerosos galardones, entre ellos el Princesa de Asturias en 2015, en España; el Premio Nacional de Literatura de Cuba, en2012, y la Orden de las Artes y las Letras que otorga Francia.

16 de julio de 202200:

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