Miércoles, 07 Enero 2015 20:06

En el corazón de la Libertad

En el corazón de la Libertad

Lo ocurrido este miércoles en horas matutinas en Francia nos deja suspendidos en el limbo del horror y la incomprensión; del miedo, el hastío y el dolor. La posibilidad de que cada ciudadano, en pleno ejercicio de sus derechos, pueda convertirse en víctima de la violencia y el fanatismo nos hiela la sangre. Además, que este brutal hecho ocurriera en París, Francia, a plena luz del día, cuando tres extremistas vestidos de negro, portando fusiles Kalashnikov, entraron al semanario 'Charlie Hebdo' gritando 'Alá es grande', asesinando de manera fría y brutal a varios ciudadanos para luego salir con calma y rematar a un oficial del policía, le añade una carga tremendamente simbólica a una tragedia que anuncia, sin medias tintas, a lo que está abocada toda, toda la humanidad.


Los abismos ideológicos son sustituidos por el insalvable y fétido fanatismo. El odio irracional y el miedo desproporcional han hecho del mundo un lugar violento, despiadado e inseguro. No hay cámara, ni dron, ni ejercito capaz de contener o combatir la acción fantasma de las hordas fanáticas. Nadie está ni estará a salvo de los extremismos y las violencias; todos seremos sospechosos de algo, una amenaza que se debe conjurar llegando, incluso, a la violación sistemática de derechos y libertades, de esos mismos derechos y libertades que la Revolución Francesa proclamó, con guillotina y todo, en 1789.


Esta realidad criminal, no ajena a la histórica barbarie que ha marcado el paso de la especie humana por el planeta tierra, es más brutal, dirigida, extrema y difusa que nunca antes, y nos anuncia, sin contemplaciones, lo que se viene para el mundo entero. Ningún Estado, por homicida, tecnológico y brutal que sea, podrá garantizar la seguridad de sus ciudadanos ni el fin del terrorismo. Los que prometen seguridad son los mismos que proponen muerte y destrucción.
Las cosas han cambiado aunque siguen igual. Ya no son dos ejércitos perfectamente reconocibles, con dominio territorial y jerarquía definida, con pliegos de demandas y banderas de ocupación los que asolan las poblaciones; ahora son ciudadanos enfermos, seres anulados por el odio y la sed de venganza, seres carentes de raciocinio que diseminados por el mundo actúan como mercenarios enajenados, dispuestos a causar daño, dolor, muerte y violencia, a cobrar con sangre años de agresiones y deudas históricas, a dejar una estela de sangre y vergüenza en el mundo occidental y también oriental. No son soldados matando a otros soldados en campos de batalla; son extremistas silenciosos que se mueven de manera desapercibida por las calles, los cines y los barrios, que saludan y dan las gracias, que comparten silla en el metro o en el avión, que caminan con la mirada atenta y la cabeza gacha, listos para asesinar a ciudadanos inocentes, ajenos al mundo militar y a las guerras de dominación.


Cada ciudadano en razón de las políticas de un gobierno que no controla – al amparo de una útil fachada democrática- y sobre el cual su incidencia es mínima, se ha convertido en objetivo militar, en una víctima potencial de una guerra sinuosa, brutal e irracional. No hay punto de inflexión ni acuerdo posible; con el fanatismo no puede haber diálogo; la monomanía, la ausencia de reflexión lógica y la ausencia de racionalidad lo imposibilitan. Cualquiera puede ser un violento "justiciero", un potencial verdugo con capacidad para actuar de manera devastadora en cualquier lugar, cualquier día, a cualquier hora. Nadie estará a salvo de sus semejantes. La gente cerrara las puertas con cerrojo, cambiara de silla en el servicio público, denunciará a sospechosos sin tregua alguna por el sólo hecho de hablar árabe, kurdo o algún dialecto similar o derivado, mirará con desconfianza a su vecino y todos temerán por su vida. Una cacería de brujas se desatará, el miedo reinará y no habrá marcha atrás para el horror que sacude y seguirá sacudiendo a la humanidad. La palabra "Islam" que significa "paz" y "sumisión" y se interpreta como "aceptación y sometimiento ante Dios", hoy significa amenaza, terror, peligro, violencia y crueldad.


Un mensaje desolador

El mensaje tras los trágicos hechos ocurridos en Paris, es contundente; tan claro y desalentador que ya no hay espacio para la especulación ni para la esperanza.


Esta masacre, perpetuada a plena luz del día contra la prensa francesa y la libertad de expresión, posee una enorme carga simbólica difícil de ignorar: Francia, la tierra del pensamiento libre, de la revolución que convirtió a súbditos en ciudadanos con derechos, que puso fin al absolutismo y en cuyo seno se proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano; que transformó los sistemas sociales, políticos y económicos de ese país y de buena parte del mundo; la tierra de la solidaridad, la prensa libre y la democracia ha caído bajo la tiranía delirante de la más abyecta, cruel y extremista inhumanidad.


Sin embargo, sus ciudadanos no se ocultan, se levantan erguidos, indignados, adoloridos y desafían en las calles el terror y el miedo, caminan firmes y exigen respuestas a un gobierno que no puede garantizar seguridad ni responder con eficacia a la mirada vidriosa, temerosa y enfurecida de sus ciudadanos, de los ciudadanos del mundo que se saben indefensos ante la acción homicida de los fanáticos, de los gobiernos tiránicos y de dictadorzuelos sedientos de sangre, poder, riqueza y muerte.

Mahoma, el último mensajero de Alá, se revuelve en su tumba o en su más allá; los profetas ocultan sus rostros, en nombre del amor, la libertad y la justicia se han cometido las más terribles y brutales acciones. El hombre contra el hombre; humanos contra humanos, inventando enemigos, justificando lo que jamás podrá ser justificado: el horror, la sevicia y la bestialidad amordaza los humanos corazones; vamos henchidos de vanidad y orgullo hacia la destrucción final.

"El mejor de los hombres es aquel que hace más bien a sus semejantes"
Mahoma


"La auténtica riqueza del ser humano es el bien que hace al mundo"
Mahoma


"El castrador de otros o de sí mismo no es seguidor mío"
Mahoma

 

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La Justicia de la UE saca a Hamás de la lista de grupos terroristas

El Tribunal General de la Unión Europea (UE) decidió este anular "por razones de procedimiento" las medidas que mantenían a Hamás en la lista comunitaria de organizaciones terroristas.

 

La corte, con sede en Luxemburgo, pidió no obstante que los efectos de esas medidas se mantengan temporalmente para "garantizar la eficacia de cualquier posible congelación de fondos en el futuro".

 

Estar en la lista supone la congelación de los bienes que puedan tener en territorio comunitario.

 

Según su sentencia, el tribunal considera que dichas medidas "no se basan en actos examinados y confirmados en decisiones de las autoridades competentes" sino "sobre imputaciones de hechos derivadas de la prensa e internet". La UE incluyó a Hamás en la lista de organizaciones terroristas que creó en 2001 tras los atentados del 11 de septiembre de ese año en las Torres Gemelas de Nueva York (EE. UU.), y se ha mantenido en ella desde entonces.

 

Estar en esa lista supone la congelación de los bienes que personas o entidades puedan tener en territorio comunitario. Hamás recurrió las medidas por las que se les mantenía en la lista negra.

 

El tribunal europeo recordó que la congelación de fondos debe basarse en "elementos que hayan sido examinados de manera concreta y confirmados en decisiones de las autoridades nacionales competentes".

 

Por esa razón la corte decidió anular las medidas y mantener temporalmente las congelaciones de fondos ya dictadas "para garantizar la eficacia de cualquier posible futura congelación".

 

En concreto, las medidas se mantendrán por un periodo de tres meses a menos que el Consejo presente un recurso (en un plazo de dos meses) ante el Tribunal de Justicia de la UE, la máxima instancia judicial comunitaria.

 

La corte también precisó que esta anulación, basada en razones de procedimiento, "no implica ninguna evaluación sustantiva de la cuestión de clasificación de Hamás como grupo terrorista".

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Miércoles, 17 Diciembre 2014 05:21

Feroz masacre de estudiantes en Pakistán

Feroz masacre de estudiantes en Pakistán

Un grupo de milicianos paquistaníes talibán atacó ayer una escuela administrada por el ejército en la norteña ciudad de Peshawar y mataron a 141 personas, en su mayoría chicos, antes de que el ejército retomara el establecimiento y anunciara la muerte de los siete insurgentes que perpetraron la masacre. El ataque, que además dejó 131 heridos, en su mayoría alumnos, fue el más sangriento en el violento Pakistán desde 2007 y generó estupor y una enérgica condena de líderes y personalidades internacionales, entre ellas la Premio Nobel de la Paz 2014, la joven paquistaní Malala Yousafzai. El asalto comenzó poco después del mediodía, cuando un grupo de insurgentes vestidos con uniformes del ejército entró en un colegio bajo control militar en Peshawar, en el noroeste del país, y dio comienzo a una jornada de terror en una escuela para estudiantes de primaria y secundaria.

Un vocero de la policía, Seid Wali, dijo que los atacantes abrieron fuego y lanzaron granadas contra niños y profesores, mientras iban de aula en aula disparando a los estudiantes. "Estábamos en una clase cuando escuchamos disparos. El sonido de los tiros se acercaba hasta que la puerta se abrió de golpe y dos personas comenzaron a disparar indiscriminadamente", explicó uno de los alumnos, un niño de 14 años, al diario local The Express Tribune. El ejército paquistaní lanzó una operación para liberar la escuela, que se vio dificultada por explosivos que los atacantes colocaron en el interior del edificio. Hacia las 18.20, las fuerzas de seguridad declararon que habían retomado el lugar y anunciaron la muerte de los siete insurgentes que cometieron el ataque.


Las cadenas de televisión locales emitieron imágenes con escenas de caos alrededor del colegio con un gran número de soldados y ambulancias en el área cercana a la escuela, mientras los disparos y explosiones se podían escuchar desde el exterior.

El director general de la oficina de relaciones públicas del ejército (ISPR), Asim Bajwal, afirmó en rueda de prensa que 132 estudiantes y nueve empleados del colegio murieron, mientras que 122 fueron heridos. Nueve militares resultaron también heridos antes de que el ejército consiguiera liberar a 960 personas del interior de la escuela, en la que los atacantes entraron por la parte de atrás con numerosas armas y con chalecos con explosivos, indicó Bajwal. El portavoz, que no explicó si los talibán fueron muertos por el ejército o se inmolaron con sus explosivos, añadió que los insurgentes no tenían intención de tomar rehenes, sino de causar el mayor número posible de víctimas.

Tras la toma del colegio, el ejército paquistaní lanzó una operación contra los talibán en la ciudad y posteriormente la amplió al resto de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, en busca de insurgentes. Los talibán de Pakistán reivindicaron el ataque y lo justificaron diciendo que sus propias familias son objetivos del ejército en las operaciones militares lanzadas contra los insurgentes en las zonas tribales de Waziristán del Norte y Khyber. "Queremos que sientan nuestro dolor", manifestó el grupo, que agregó que entre los atacantes se encontraban suicidas con órdenes de disparar a los estudiantes mayores, pero no a los niños, según reprodujeron diarios locales.

El ejército paquistaní desarrolla una campaña desde junio en Waziristán del Norte y Kyhber con continuos bombardeos y operaciones terrestres que, de acuerdo con fuentes oficiales, causaron más de 1100 muertos entre los insurgentes. Los talibán de Pakistán nacieron en 2007 bajo el liderazgo de Baitullah Mehsud (muerto en un ataque de un drone estadounidense en 2009) al calor de la explosión de la insurgencia islamista contra el régimen militar liderado entonces por el presidente y general Pervez Musharraf. El primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, manifestó que el ataque es una crisis nacional y los culpables no serán perdonados, y anunció tres días de luto nacional y una reunión hoy en Peshawar con todos los partidos representados en el Parlamento paquistaní.


El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, calificó de atroz el ataque y reiteró su compromiso con la lucha contra el terrorismo y el extremismo.


"Estados Unidos condena en los términos más fuertes el horrendo ataque", subrayó Obama en un comunicado divulgado por la Casa Blanca. Dirigentes de países vecinos como la India, Narendra Modi, y Afganistán, Ashraf Ghani; el secretario general de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon; el coordinador de ese organismo en Pakistán, Timo Pakkala, y organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional condenaron enérgicamente la masacre.


La paquistaní Malala Yousafzai, que en 2012 estuvo a punto de morir por el ataque de un talibán que le disparó en la cabeza por defender la educación femenina, y el indio Kailash Satyarthi, ganadores este año del Premio Nobel de la Paz, se sumaron a las condenas. El ataque de ayer fue el más sangriento en Pakistán desde que 139 personas murieran en la sureña ciudad de Karachi en 2007 en un atentado suicida al paso de la caravana de la ex primera ministra Benazir Bhutto, quien murió asesinada dos meses después. El país asiático fue sacudido por decenas de mortíferos atentados desde que Musharraf se alió con Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo declarada por Washington tras los atentados del 11-S, pero el de ayer fue visto como impactante incluso para los estándares de Pakistán.

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Jueves, 11 Diciembre 2014 06:45

Iguala e Iniciativa Mérida

Iguala e Iniciativa Mérida

La desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y las ejecuciones extrajudiciales de Tlatlaya desnudan la barbarie, crisis político-constitucional y rampante ilegalidad que acompaña a la militarización del combate al crimen organizado o al terrorismo. Apoyada por el Pentágono y la Iniciativa Mérida (IM) esa militarización se expresa en guerra irregular con espionaje, contraespionaje, fuerzas especiales y contrainsurgencia ante un enemigo interno que opera entre los civiles, como dice el Pentágono, asignando a las Fuerzas Armadas de México tareas de represión interna, sin mayor efecto sobre lo que dice querer erradicar.


Más que campañas desinteresadas se trata de diseños de intervención/ocupación adosados con miles de millones de dólares de la IM para, con aval oligárquico, infligir brutales operativos de terrorismo de Estado, con miras al desalojo poblacional en regiones y territorios de interés por sus mercados, cultivos y/o riquezas naturales.


Datos publicados en noviembre por el Instituto de Economía y Paz muestran que la guerra antiterrorista de Bush/Cheney luego del 11/S fracasó al menos en su supuesta intención de eliminar o reducir el terrorismo. Las metas reales se centraron en la erogación de 4.4 billones de dólares en Afganistán, Irak y otras naciones (The Guardian 18/11/2014), a favor de contratistas, petroleras y firmas bélico-industriales que lucraron con una estabilización fundada en un generalizado terrorismo de Estado repleto de prisiones clandestinas, controles policiales, torturas, allanamientos nocturnos acompañados de asesinatos y de un programa de reconstrucción que nunca benefició a la población afgana o iraquí, sino a los grandes contratistas.


Antes de lanzar la guerra contra Irak como parte de la guerra al terrorismo, Eliza Manningham Buller, entonces encargada del servicio de inteligencia británico le advirtió al primer ministro Tony Blair, socio de Bush en esa sangrienta aventura, que la guerra aumentaría la incidencia del terrorismo. Así fue. Desde el 11/S y las agresiones contra Afganistán e Irak, se quintuplicaron las bajas por ataques terroristas. Las metas de Estados Unidos y Londres eran otras, más orientadas a los negocios y al acceso de sus firmas al gas y petróleo iraquí. Así lo comprobaron mil minutas secretas del gabinete de Blair y otros documentos desclasificados, analizados por Greg Muttitt en Fuel on the Fire (2012).

Aunque la militarización de las tareas de seguridad pública desemboca en enormes tragedias humanas, Estados Unidos y sus aliados en América Latina tipo Álvaro Uribe, Felipe Calderón o Sergio Massa (del derechista Frente Renovador en Argentina) no quitan el dedo del renglón. Hace poco Agustín Rossi, el ministro de Defensa de Argentina, rechazó una iniciativa de ley para autorizar el derribamiento de aviones en un supuesto combate contra el narcotráfico o el llamado crimen organizado con el argumento de que la propuesta es una pena de muerte sin juicio previo. Este rechazo a legalizar ejecuciones extrajudiciales viene de la percepción en Argentina y mundo, sobre la severa crisis humanitaria y política por la militarización del combate al narco en Colombia y México (Stella Calloni, La Jornada, 20/11/14 p.27).


En verdad para La Convención de Naciones Unidas Contra la Delincuencia Organizada Transnacional y sus Protocolos (Convención de Palermo) el uso de la fuerza militar es la última instancia y sólo en caso de necesidad extrema, pero es la primera opción del Pentágono para el desembolso de miles de millones de dólares de la IM, desatendiendo asuntos modales como el consumo de drogas en Estados Unidos, el lavado en su sistema bancario, el flujo de armamento de asalto de Estados Unidos hacia grupos armados en México, la impunidad, corrupción o enriquecimiento patrimonial de servidores públicos.

Rossi fue claro: "(N)o es la militarización para combatir ni tomar el fusil para matar narcos, el modelo de seguridad que nosotros queremos" declarándose contra el uso de la fuerza sin control de legalidad porque, cuando se abre esa puerta (de militarizar) después cuesta muchísimo cerrarla(ibidem). Es una advertencia que cala profundo en la UNASUR y debe hacerlo de polo a polo. Pero es la puerta que Estados Unidos quiere abrir con el Plan Colombia y la IM como modelos para recomponer su dominio hemisférico, que también incluye al sur del Bravo, el cabildeo y espionaje –de la NSA– a la cúpula político-militar y empresarial, el despliegue de bases y de la Cuarta Flota.

Patricia Espinosa, ex secretaria de Relaciones Exteriores, explicó al Congreso que de la IM (N)o hay documento firmado. No es un tratado internacional.


Los más de 120 mil muertos y 32 mil desaparecidos por la guerra al narco lanzada por Calderón/Bush y continuada por Obama/Peña ayudan a explicar por qué la IM es un arreglo de facto que no se rige bajo el Derecho Penal Internacional ni bajo las leyes y la Constitución. La IM configura un crimen de Estado.

jsaxef.blogspot.com

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Martes, 25 Noviembre 2014 17:57

Peña Nieto, en el centro de la crisis

Peña Nieto, en el centro de la crisis

Enrique Peña Nieto se encuentra justo donde no quería estar desde que asumió como presidente de México: en el centro de una crisis de seguridad y violencia que reventó como crisis de derechos humanos y que, a estas alturas, ya es una crisis social, política y moral que exhibe los endebles pilares sobre los que se sostiene. El retorno del viejo PRI a Los Pinos está resultando una pesadilla que se padece por todo el país y que se percibe claramente desde todo el mundo.

Desde dentro, las movilizaciones crecen junto con la represión: once jóvenes, detenidos indiscriminadamente tras la manifestación del pasado 20 de noviembre, fueron enviados a prisiones de máxima seguridad este fin de semana, como escarmiento, mientras algunos de los padres de los estudiantes normalistas desaparecidos parecen llegar al límite y, luego de una reunión el sábado en Chilpancingo con funcionarios del gabinete de seguridad de Peña Nieto, avisan: "Si no aparecen nuestros compañeros desaparecidos, lo que sigue es un movimiento armado".

Ayer, el secretario de Marina condenó los "actos mezquinos de quienes, enmascarados, en grupos minoritarios y el rostro encubierto laceran nuestra nación". El discurso del almirante Vidal Francisco Soberón Sanz se suma al endurecimiento mostrado también por el Ejército el pasado 20 de noviembre, en la conmemoración del 1040 aniversario de la Revolución Mexicana.


Desde lejos, México no se ve mejor. "A uno le da la sensación, a la distancia, de que se trata de una especie de Estado fallido", dijo José Mujica, el presidente de Uruguay, a la edición Latinoamérica de la revista Foreign Affairs. Peor aún, dijo uno de los mandatarios con mayor autoridad moral en el mundo, pareciera que "los poderes públicos están perdidos totalmente de control, están carcomidos".

No es el único que opina así. Apenas el fin de semana pasado, el diario francés Le Monde dedicó un amplio despliegue en primera plana a las movilizaciones sociales en demanda de la aparición con vida de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa que mañana cumplen dos meses desaparecidos. El periódico parisino la llamó "La revuelta de los mexicanos contra el Estadomafia" y además dedicó un texto en interiores a la ostentosa mansión de la esposa de Peña Nieto y las sospechas de corrupción que despertaron.

Le Monde forma parte del vuelco de opinión pública internacional sobre la figura del presidente mexicano. Uno a uno, los principales diarios del mundo han ido cambiando el desmedido apoyo editorial que le brindaron a Peña Nieto durante sus primeros dos años de administración por una visión menos complaciente y hasta con críticas severas ante la ineficacia para responder a la crisis de derechos humanos que le estalló en Ayotzinapa. La revista Time, The Wall Street Journal, The Economist, The New York Times, por citar sólo a los últimos, lo mismo que casi el resto de la prensa mundial, parecen despertar a la realidad mexicana. Es el caso de Le Monde, que apenas el 8 de septiembre elogiaba la gestión de Peña Nieto y sus once reformas estructurales de envergadura. El diario francés de referencia decía entonces que Peña "da una imagen de jefe de Estado pragmático y eficaz". El sábado pasado, en un editorial, dijo que ahora la imagen de Peña Nieto "quedó en entredicho".


La desaparición forzada de 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, en Guerrero, desnudó a Peña Nieto. Por eso no tiene otra salida que la verdad y la justicia. Esto "no es negociable", ha dicho Mujica, casi en los mismos términos en que el presidente del Banco Mundial se lo dijo en su cara a Peña Nieto, hace apenas una semana. El presidente de Uruguay fue menos condescendiente que el coreano Jim Yong Kim y atribuyó la descomposición en México a una "gigantesca corrupción" que pareciera haberse instalado en el país "como una tácita costumbre social".

La entrevista de Mujica en Foreign Affairs Latinoamérica será publicada en la edición de enero 2015 de la revista, que adelantó una parte en su web, lo que provocó la molestia de la administración de Peña Nieto, que expresó su "sorpresa y rechazo". La cancillería mexicana llamó el fin de semana al embajador uruguayo. La presidencia de la República Oriental del Uruguay emitió un comunicado de prensa diciendo siempre no, México "no es un Estado fallido".


Apenas hace 10 meses, Peña Nieto otorgó a Mujica la Orden Mexicana del Aguila Azteca. En un acto realizado en La Habana, Cuba, el presidente mexicano alabó a su homólogo uruguayo: "Es admirable su forma de entender y hacer política; su experiencia y filosofía de vida lo hacen un gran estadista de nuestro siglo, como hombre sobrio, líder social y ciudadano del mundo. Estoy seguro de que usted seguirá siendo ejemplo para ésta y futuras generaciones de uruguayos y latinoamericanos".

A Mujica no le es ajeno México. "Me siento un amigo de corazón de México. Por razones culturales, por los compatriotas en el exilio que recalaron allí, algunos compañeros de mi alma, otros compatriotas todos", dijo el 28 de enero, al recibir de Peña Nieto la máxima condecoración que otorga el Estado mexicano a un extranjero. Tampoco desconoce la represión, él mismo vivió en la clandestinidad y fue preso político de la dictadura cívico-militar uruguaya.


Por eso apela a "lo mejor de México" a hacer que el caso Ayotzinapa se resuelva y dé pie para seguir con los casos de los 22 mil desaparecidos que reconoce el gobierno mexicano, con los demás muertos "que no están ni siquiera reclamados".
Mujica no oculta el escándalo que significa que en México "la vida humana es menos que la de un perro", ni las causas de fondo que lo propician: "Es muy difícil que esto suceda en una sociedad moderna, porque además no es ninguna lucha política, es corrupción de cabo a rabo. Es todavía peor que la dictadura, porque las dictaduras, siendo feroces, por lo menos tienen un enfoque que pretende ser político. Esto es corrupción, esto es un negocio, es plata". Si uno atiende las reflexiones de Mujica, el caso Ayotzinapa explica la reacción global ante la barbarie en México. El problema no es sólo interno, "tiene un nivel que ya traspasa lo de México. Es un problema de la humanidad. Son cosas que en el mundo de hoy no deberíamos permitir, porque la civilización que tenemos tiene muchísimos defectos, pero el progreso y la marcha de esa civilización no tiene que atar las manos. Hay cosas que no se pueden permitir. Estas cosas podrían ser en el Medioevo, pero no pueden ser en el mundo de hoy".

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Sábado, 22 Noviembre 2014 08:47

OTAN: peligro para la paz mundial

OTAN: peligro para la paz mundial

La mitología oficial dice que entre 1945 (o 1946) y 1989 (o 1991) Estados Unidos y la Unión Soviética (URSS) se confrontaron entre sí continuamente –en lo político, militar y, sobre todo, ideológico. A esto se le llamó guerra fría. Si ésta fue una guerra, la palabra que debemos subrayar es fría, dado que estas dos potencias nunca se involucraron en alguna acción militar directa contra la otra a lo largo de todo este periodo.

 

No obstante, hubo varios reflejos institucionales de esta guerra fría. En cada uno de ellos fue Estados Unidos, no la URSS, quien dio el primer paso. En 1949, los tres países que ocupaban Alemania combinaron sus zonas para crear la República Federal de Alemania (RFA) como un Estado. La Unión Soviética respondió remodelando su zona como la Republica Democrática Alemana (RDA).


En 1949, la OTAN fue establecida por 12 naciones. El 5 de mayo de 1955, las tres potencias occidentales terminaron oficialmente su ocupación de la RFA, reconociendo a ésta como un Estado independiente. Cuatro días después, la RFA fue admitida como miembro de la OTAN. En respuesta, la URSS estableció la Organización del Tratado de Varsovia (OTV) e incluyó a la RDA como uno de sus miembros.
Se suponía que el tratado que estableció la OTAN aplicaría únicamente dentro de Europa. Una razón era que los países de Europa occidental tenían todavía colonias fuera de Europa y no deseaban permitir que ninguna agencia tuviera la autoridad de interferir en sus decisiones políticas respecto de estas colonias. Los momentos de confrontación aparentemente tensa entre ambos bandos –el bloqueo de Berlín, la crisis cubana de los misiles– todos terminaron con un resultado que mantenía el statu quo prevaleciente. La más importante invocación de los tratados para involucrarse en acciones militares fue aquella de la URSS que exigía actuar dentro de su propia zona contra eventos que resultaran peligrosos para la URSS –Hungría en 1956, Checoslovaquia en 1968, Polonia en 1981. Estados Unidos intervino políticamente bajo circunstancias similares, como cuando ocurrió la potencial entrada al gobierno italiano del Partido Comunista.


Este breve recuento resalta el objetivo real de la guerra fría. No era la intención de ésta transformar las realidades políticas del otro lado (excepto en algún momento muy lejos en el futuro). La guerra fría era un mecanismo para que cada bando mantuviera controlados a sus satélites, mientras se mantenía un acuerdo de facto de ambas potencias para dividir el planeta a largo plazo en dos esferas, un tercio para la URSS y dos tercios para Estados Unidos. La prioridad fue puesta en que cada lado garantizara la no utilización de la fuerza militar (en particular armas nucleares) en contra del otro. Esto vino a conocerse como la garantía contra la destrucción mutuamente asegurada.
El colapso de la URSS en dos etapas –la retirada de Europa oriental en 1989 y la disolución formal de la URSS en 1991–, en teoría debió ser el fin de la función de la OTAN. De hecho, es bien sabido que cuando el presidente Mikhail Gorbachev, de la URSS, accedió a incorporar la RDA a la RFA, se le hizo la promesa de que no habría la inclusión de los Estados del Tratado de Varsovia a la OTAN. Esta promesa se violó. Y, en cambio, la OTAN asumió por completo un nuevo rol.


Después de 1991 la OTAN se confirió a sí misma el papel de policía mundial, según para cualquier cosa que considerara soluciones políticas apropiadas para los problemas del mundo. El primer esfuerzo importante de este tipo ocurrió en el conflicto Kosovo-Serbia, donde el gobierno estadunidense echó su peso tras el establecimiento de un Estado de Kosovo y un cambio de régimen en Serbia. Esto fue seguido de otros esfuerzos –en Afganistán en 2001 para expulsar a los talibanes, en Irak en 2003 para cambiar el régimen de Bagdad, en 2014 para combatir al Estado Islámico (ISIS) en Irak y en Siria, y en 2013-2014 para respaldar a las llamadas fuerzas pro occidentales en Ucrania.
Es un hecho que utilizar a la OTAN misma resultó difícil para Estados Unidos. Por alguna razón hubo varias clases de renuencias de los miembros de la OTAN en torno a las acciones emprendidas. Y otra razón fue que, cuando la OTAN se involucró formalmente, como en Kosovo, los militares estadunidenses se sintieron constreñidos por la lentitud de la toma de decisiones políticas en torno a las acciones militares.


Así que, ¿por qué emprender la expansión de la OTAN en vez de su disolución? Esto de nuevo tuvo que ver con la política al interior de Europa y con el deseo estadunidense de controlar a sus supuestos aliados. Fue en el régimen de Bush que el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, hablaba de una vieja y una nueva Europa. Por vieja Europa se refería en especial a la renuencia francesa y alemana a estar de acuerdo con las estrategias estadunidenses. Él veía que los países de Europa occidental se apartaban de sus lazos con Estados Unidos. Su percepción era, de hecho, correcta. En respuesta, Estados Unidos confió en cortarle las alas a los europeos occidentales introduciendo a los Estados de Europa oriental a la OTAN, los cuales Estados Unidos consideró más confiables aliados.


El conflicto en torno a Ucrania ilumina el peligro de la OTAN. Estados Unidos ha buscado crear nuevas estructuras militares, obviamente apuntando a Rusia, bajo la excusa de que estaban pensadas para una hipotética amenaza iraní. Conforme avanzó el conflicto ucranio, revivió el lenguaje de la guerra fría. Estados Unidos utiliza a la OTAN para presionar a los países de Europa occidental para que estén de acuerdo con acciones anti-rusas. Y dentro de Estados Unidos, el presidente Barack Obama está bajo presión pesada para moverse con fuerza contra la llamada amenaza rusa a Ucrania. Esto se combina con la enorme hostilidad en el Congreso estadunidense ante cualquier acuerdo con los iraníes respecto del desarrollo nuclear.


Las fuerzas que en Estados Unidos y Europa occidental buscan evitar la riesgosa locura militar corren el riesgo de ser superados por ésos que sólo pueden ser llamados el partido de la guerra. La OTAN y lo que simboliza hoy representa un severo peligro, pues entraña el reclamo de los países occidentales de interferir en cualquier parte a nombre de las interpretaciones occidentales de las realidades geopolíticas. Esto sólo puede conducir a conflictos ulteriores altamente peligrosos. Renunciar a la OTAN como estructura sería el primer paso hacia la salud mental y la sobrevivencia del mundo.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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Sábado, 22 Noviembre 2014 08:30

"Han jugado con nuestros sentimientos"

"Han jugado con nuestros sentimientos"

La rabia les impide agotarse a casi dos meses de zozobra, de dolor, de llanto. La dignidad que transpiran moviliza a cientos de miles por todo el mundo. La humildad de sus corazones resuena por todo México.

 

"Son 52 noches sin nuestros hijos y el gobierno no ha respondido, no ha realizado ninguna investigación seria para nosotros, sólo ha habido simulación", dice un puñado de campesinos a una masa urbana que los acompañaba en el Zócalo la noche del jueves. "No estamos cansados, estamos enojados porque han jugado con nuestros sentimientos. El gobierno, en lugar de resolver el caso, ha amenazado a los padres y a quienes están en la movilización popular."


Son los padres y las madres de 46 estudiantes normalistas de Ayotzinapa (tres asesinados y 43 desaparecidos el 26 de septiembre) quienes encabezan el hastío. Con ellos, son decenas de miles los que están aquí, pero son muchos más los indignados que los acompañan en decenas de países que se suman a la Cuarta Jornada Global de solidaridad y protesta. Es gran parte de la sociedad civil que denuncia "¡Fue el Estado!". Son demasiados los que exigen "¡Fuera Peña!". Son todos los que reclaman "¡Justicia!". Emocionan los miles de estudiantes de cientos de preparatorias y universidades que corean consignas cargadas de ilusión. Sus rostros irradian la esperanza de cambiar el mundo que les espera. Muchos viejos marchan junto a ellos, confirmando que es posible.


Vienen a escuchar a los padres de los desaparecidos, que van ganando tablas conforme su duelo marcha por el país y la impotencia cede el paso a la estatura moral que se nutre de cientos de miles de personas que los arropan y les recuerdan a cada paso que no están solos. Han recorrido el norte, el centro y el sur del país durante varios días antes de llegar la tarde del miércoles a Ciudad de México. Las tres caravanas en que se dividieron se llaman Julio César Mondragón Fuentes, Daniel Solís Gallardo y Julio César Ramírez Nava. Honran así la memoria de los tres estudiantes asesinados con saña en Iguala (el primero de ellos, torturado y desollado) la misma noche en que la policía municipal los atacó, capturó y desapareció a otros 43 jóvenes que soñaban con ser maestros. Ahora están de vuelta en el corazón político de Ciudad de México, y su discurso es cada vez mejor articulado; el mensaje, más preciso.


Felipe de la Cruz, padre de uno de los 43 estudiantes desaparecidos, abre el mitin del jueves con renovada elocuencia: "Hoy queremos decirles que no sólo es Guerrero, gracias a las caravanas nos dimos cuenta de que fosas clandestinas y desaparecidos hay en todo el país. Hoy, 20 de noviembre, no festejamos el 104º aniversario del inicio de la Revolución Mexicana. Si estamos aquí parados es porque los gobernantes han mutilado nuestra Constitución en su beneficio y para justificar sus actos".


Uno de los manifestantes responde a Peña Nieto y su weberiana amenaza en contra de ellos: "Usted asegura estar facultado para usar la fuerza pública, pero se olvida de que el pueblo tiene otras facultades y justo aquí está para exigir cuentas", dice desde lo alto del templete montado a las puertas de Palacio Nacional.


Son dos madres las que desgarran la noche con la esperanza que las guía y la desconfianza en sus victimarios: "El Estado quiere cerrar el caso con las mentiras del procurador, pero desde aquí les decimos que los padres somos muy dignos y, sin importar el cansancio, no nos detendremos hasta encontrar a nuestros hijos. Estamos seguros de que el gobierno sabe dónde están", dice una de ellas, reacia a la versión oficial que pretende dar por muertos a los estudiantes desaparecidos. Otra toma el micrófono a su turno, como si pensara en voz alta: "Sólo quiero decirles que si el crimen organizado se los hubiera llevado, sus cuerpos ya hubieran aparecido, como el resto de los que han sido ejecutados. Pero el hecho de que sigan desaparecidos muestra que se los llevó el gobierno y ellos saben dónde están".


Las mujeres rematan con un mensaje al presidente: "Así tengan miles de detenidos, a nosotros no nos interesa, queremos a nuestros hijos y nada más. Y queremos decirle al señor Peña Nieto que si él y su gabinete no pueden, que se vayan". La plaza responde "¡Fuera Peña!".
Terminado el mitin, infiltrados desatan una violencia quirúrgica que justifica la entrada al Zócalo de granaderos y policía federal. Arrasan parejo a toletazos: lo mismo caen manifestantes rezagados que familias con ancianos y niños que no saben leer las ignominiosas señales que anuncian la confrontación. Más de una hora de golpes y persecuciones dirigidas, escenificadas para las cámaras de los noticieros que, poco después, saturarán el espacio de la televisión abierta con imágenes ad hoc. Conductores, reporteros, políticos, opinadores e intelectuales que llevan décadas viviendo como amanuenses del poder dedican largas peroratas a violencias orquestadas, en lugar de responder a la demanda de justicia que recorre el país. Junto con la mayor parte de las primeras planas de ayer, la prensa alineada al oficialismo ofrece una cobertura maniquea que invisibiliza a una sociedad civil harta de la impunidad, del abuso de poder y del secuestro del Estado por políticos material y moralmente corruptos. En la refriega, una docena de reporteros y fotógrafos es golpeada frente al Palacio Nacional.


Los policías toman el Zócalo cuando aún resuena la advertencia final que llegó de Ayotzinapa: "Estamos determinados a cambiar de una vez por todas este país; estamos dispuestos a mandar a la fregada a las instituciones, porque ya no sirven. Apostamos por la vía pacífica, pero no se puede hablar de paz cuando nos faltan 43 jóvenes. No se puede hablar de gobernabilidad cuando envían a sus provocadores y policías a reprimir al pueblo. Y eso debemos cambiarlo".
Mientras, el mundo mira el poder en México y se pregunta: ¿acaso están sordos?

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Gran Bretaña acusa a Google, Facebook, Twitter y Microsoft de ayudar a los terroristas yihadistas

En un estrujante escrito que recuerda el apotegma del incomensurable comunicólogo canadiense Marshall McLuhan –el medio es el mensaje–, pues nada menos que Robert Hannigan, anterior diplomático y flamante (con un solo mes en su cargo) jefe de una de las principales agencias del espionaje británico, GCHQ, arremete en el Financial Times que la World Wide Web (WWW) es una red selecta de comando y control del terrorismo (http://goo.gl/D47ZJb). ¡Superuf!

Comando y control forman parte de la panoplia de guerra asimétrica del Pentágono, sumada a la ciberguerra y sus múltiples técnicas –operaciones de seguridad (OPSEC, por sus siglas en inglés), engaño militar, operaciones sicológicas (PSYOP, por sus siglas en inglés), guerra electrónica y guerra sicológica– cuyo objetivo es la destrucción física de las instalaciones de las comunicaciones enemigas.


Robert Hannigan adelanta el supuesto sentir de la opinión pública –no especifica de dónde, pero se infiere que sea la anglosajona– manipulada con tanta información terrorífica desde el 11/S hasta el extraño ébola: La gente no quiere que las plataformas de las redes sociales faciliten el asesinato cuando los yihadistas del Estado Islámico (EI) constituyen el primer grupo terrorista cuyos miembros han crecido en Internet.


¿Se adelanta Gran Bretaña (GB) a la inminente balcanización de Internet que promueve el BRICS y, tras bambalinas, Alemania, que no puede ver ni en pintura a Google?


Que conste que ya había adelantado la ciberguerra, ciberyihadismo y control de Internet en la era de la desinformación, donde mostraba la sobredimensionada sapiencia del EI en cibernética (http://goo.gl/NpyJnn), sofisma acrobático que realiza Robert Hannigan sin red de protección: los yihadistas explotan el poder de la WWW para crear una amenaza con un alcance casi (sic) global, lo cual requiere la cooperación de las trasnacionales tecnológicas. 


¿Cuál es la razón por la que GB desea comandar y controlar a sus aliadas trasnacionales de las redes sociales?


A juicio de Robert Hannigan, hoy los yihadistas del EI adoptan a la WWW como un canal estridente en el que se promueven, intimidan a la gente y radicalizan a nuevos reclutas. 


No es poca cosa cuando 85 por ciento de los mil 600 millones de la comunidad islámica global son sunitas que constituyen la matriz operativa del califato del EI.


Según Robert Hannigan, los extremistas del EI usan los servicios de mensajes y redes sociales como Twitter, Facebook y WhatsApp, mediante un lenguaje entendible para sus pares, salpicados de escalofriantes videos descargados de Youtube, con barbáricas decapitaciones, fuera de todo control (sic). ¿Será?
A su juicio, Al Qaeda y sus terroristas usaron Internet como un lugar donde distribuyeron material en forma anónima o se congregaron en los espacios negros (sic), lo cual ha sido superado por su linaje genealógico de los yihadistas del EI, mejores en ciberterrorismo.


Robert Hannigan fustiga en forma grotesca que la causa del ciberterrorismo ha sido ayudada por Snowden (¡supersic!) al copiar sus altos niveles de encriptamiento para diseminar su mensaje que hasta parecen aprobados por Snowden. ¿Ya existe el exorcizado " copyright Snowden"?
El jefe del espionaje británico abulta la capacidad letal de los yihadistas del EI, que envían 40 mil tuits al día.


Ahora resulta que 12 mil vulgares mercenarios, cuya mayoría proviene de Europa, son los genios de la cibernética del siglo XXI, lo cual representa un mayor desafío a las agencias de inteligencia, como la británica GCHQ, cuando los terroristas han encontrado maneras de esconder sus operaciones mediante la tecnología móvil y los teléfonos inteligentes, que han incrementado las opciones asequibles en forma exponencial, con técnicas para encriptar mensajes o hacerlos anónimos.


En la era post Snowden de la desinformación, Robert Hannigan lamenta que GCHQ y sus agencias hermanas (sic) MI5 y SIS no puedan lidiar con tales desafíos de gran escala sin el apoyo mayor del sector privado, incluyendo las principales trasnacionales estadunidenses de tecnología que dominan la WWW.
Robert Hannigan nos viene con el cuento texano de que tales trasnacionales desean permanecer neutrales (¡supersic!), afuera o por encima de la política, y que mantienen una relación difícil con los gobiernos. Yeah, yeah!


El problema hoy es que los servicios de las redes sociales de las trasnacionales de Estados Unidos albergan el material de extremismo violento o la explotación infantil como rutas de facilitación del crimen y el terrorismo, cuando, aunque les moleste, se han convertido en las redes de elección de comando y control para los terroristas y los criminales, que sólo pueden ser disuadidos mediante mejores arreglos para facilitar la investigación legal.
Llama la atención que Robert Hannigan eluda la asociación cibernética de Israel (http://goo.gl/B0KDGV  y  http://goo.gl/O8n2ep), mientras expone el cibersamaritanismo de la pérfida Albión: proteger los datos de los ciudadanos conforme el sector privado se encuentra cada vez más bajo presión en la forma en que filtra y vende los datos de sus usuarios. ¿A poco hacen eso?


Viene una frase clave de la inminente censura selectiva en la era de la desinformación: el debate (¡supersic!) maduro (sic) sobre la privacidad en la era digital, la cual no ha sido nunca (sic) un derecho absoluto, cuando algunas (¡supersic!) trasnacionales de la tecnología se encuentran en un síndrome de negación sobre su mala utilización, que no deben servir para facilitar el abuso de niños u homicidios.


Robert Hannigan arroja un insustentable chascarrillo barato: Internet es consecuencia de los valores de la democracia occidental y no al contrario.
Steven Swinford, del Daily Telegraph, apunta sin tapujos que el jefe del espionaje británico dice que las firmas tecnológicas de Estados Unidos ayudan al terrorismo ( http://goo.gl/sEKlWd ), en especial Facebook y Twitter, que usan los yihadistas para intimidar a la gente e inspirar a reclutas en todo el mundo. ¿Tan sueltos andan Facebook, Twitter, Google y Microsoft que forman parte, con sus conocidos dueños, del complejo bursátil financierista de Wall Street? ¡Otra de vaqueros texanos!


Lo real es que las filtraciones de Edward Snowden, hoy acompañado por su novia en el forzado asilo ruso, pusieron en la picota los conceptos occidentales de las elusivas democracia, soberanía y seguridad (por cierto, la materia más difícil que he impartido en toda mi vida en la UNAM).


The Financial Times –nunca olvidar, propiedad de BlackRock, el mayor banco de inversiones del mundo ( http://goo.gl/bHNNPJ )– procura, al final del texto de Robert Hannigan, una pregunta inducida cuya respuesta puede ser prevista –"¿La privacidad online debe ser sacrificada para combatir el terrorismo?"– para las futuras censuras y control/comando absolutos de las redes sociales en Internet, que se han vuelto una amenaza democrática al cibertotalitarismo bajo el pretexto del ya muy visto caballo de Troya israelí-anglosajón del yihadismo del EI.


Es curioso que las locuaces cuan incontinentes trasnacionales de Estados Unidos hayan declinado hacer comentarios.


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Viernes, 12 Septiembre 2014 06:29

Menos derechos, más vigilancia

Menos derechos, más vigilancia

A trece años de los atentados del 11 de septiembre, Estados Unidos sigue empantanado en su lucha contra el jihadismo. Los ataques de 2001 en territorio norteamericano dieron inicio a la llamada "guerra contra el terrorismo", liderada por el entonces presidente George W. Bush. Su sucesor, el demócrata Barack Obama, debe lidiar ahora con el Estado Islámico y la expansión de los grupos jihadistas más radicalizados en Medio Oriente. "La intervención occidental en Irak ha contribuido a crear más anarquía que orden, cuando lo que se pretendía era garantizar una mayor estabilidad en la región. Por políticas y percepciones equivocadas, por falta de conocimiento, se terminó contribuyendo a estimular el caos", aseguró a Página/12 Juan José Vagni, doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y especialista en el mundo árabe-islámico.

El unilateralismo practicado por Washington y la militarización de su política exterior a partir de la era Bush representan una herencia pesada para Obama, que fracasó en su estrategia de acercamiento con los países de Medio Oriente. "Hubo una gran expectativa con la asunción de Obama, con el famoso discurso de El Cairo, donde afirmó que Estados Unidos y el Islam no estaban en guerra; pero la bomba caliente que tenía en Irak no se iba a solucionar retirando tropas. La retirada anticipada, y no me quiero poner del lado de la derecha republicana más extremista, produjo el surgimiento de estos grupos islamistas y una mayor desestabilización en la zona. Estados Unidos generó un caos que luego tuvo que administrar y cuando no quiso más, se produjo esta situación", indicó Vagni.


La guerra en Afganistán primero y la de Irak más tarde transformaron dramáticamente el escenario en la región. Una de las consecuencias inesperadas fue el enfrentamiento entre las distintas ramas del Islam y el ascenso de Irán como potencia regional. "Ocurre que estos zigzagueos que se producen con Irán lo perfilan como un aliado necesario de Estados Unidos, cuando hace seis meses atrás era el enemigo. Hay una falta de racionalidad en el diseño de políticas y en la perspectiva. Con la intervención de Irak en 2003 se le dio más poder a Irán. La política norteamericana no ha tenido la perspicacia para ver los frágiles equilibrios regionales. Por eso tampoco se cuestiona hoy al régimen de Bashar al Assad. Se prefiere que siga, porque una mayor de-sestabilización de Siria significaría terminar de exacerbar más el caos", sostuvo el experto de la UNC.


Vagni también descartó la teoría del choque de civilizaciones de Samuel Huntington, que sirvió a la Casa Blanca para llevar adelante la invasión a Irak. "Lo del Estado Islámico no es un síntoma de eso. Cuestionaría además las nociones de Oriente y Occidente. Vivimos en un mundo mucho más integrado. El mundo árabe-islámico es parte de nuestra civilización y de las problemáticas contemporáneas. No creo en esta diferencia esencialista. El islamismo político en su faceta más violenta, etiquetada bajo rótulos como 'jihadismo', no es producto de la realidad árabe-islámica, sino de una realidad global. Muchos de estos grupos son absolutamente transnacionales, con militantes y voluntarios que vienen del propio corazón del mundo occidental", explicó.

Pero las revueltas que comenzaron entre fines de 2010 y principios de 2011 en el mundo árabe constituyeron otro golpe para los planes de retirada de Washington. Según Vagni, la primavera árabe puso al gobierno de Obama en una disyuntiva: apoyar a los líderes autoritarios o promover la democracia en esas latitudes. "Muchos de los líderes autocráticos que cayeron con la primavera árabe fueron aliados de Estados Unidos en la lucha antiterrorista, como el mismo Khadafi. Esos líderes, que en la retórica interna eran quizás antiestadounidenses, en el plano global colaboraron con la política de Washington. Hoy tenemos un escenario radicalmente distinto, con la emergencia de los países del Golfo, sobre todo Qatar y Arabia Saudita, que están liderando la región. Han contribuido a la desestabilización de Siria, porque son los viejos actores conservadores que están tratando de acabar con la vieja figura del mundo árabe heredada de los '60 y '70", advirtió.


En tanto, la contracara interna de la guerra contra el terrorismo fue el Acta Patriótica, una ley aprobada en octubre de 2001 por la gran mayoría de los legisladores republicanos y demócratas. La legislación recibió cuestionamientos por violar algunos derechos constitucionales, especialmente porque permitía a los servicios de inteligencia espiar a ciudadanos "sospechosos", alegando que la seguridad era prioridad nacional.


"El 9-11 alteró drásticamente los derechos de los estadounidenses, no sólo a través de cambios en la ley, sino mediante cambios en las expectativas. El Acta Patriótica modificó una serie de protecciones legales estatutarias: se rompió el 'muro' entre la recolección de los servicios de inteligencia en el extranjero y las fuerzas de seguridad domésticas. Además se le dio explícitamente al FBI cada vez más autoridad para vigilar. Más sutilmente, el 9-11 desplazó las expectativas de los estadounidenses acerca de la cantidad de vigilancia o control que podía ser tolerada para proteger a la sociedad de otro ataque", dijo a este diario Mark Rumold, abogado por la Universidad de California y experto en libertades civiles digitales de Electronic Frontier Foundation, organización dedicada a la protección de las garantías individuales en la red.
Luego de las filtraciones de Edward Snowden en 2013, Obama prometió revisar los programas de inteligencia y pidió al Congreso reformar el Acta Patriótica para dotar de mayor transparencia el sistema de espionaje de su país. El ex "topo" de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense había revelado una inmensa red de vigilancia que espiaba a millones de personas en todo el mundo. "No hay duda de que algunas partes del Acta Patriótica deben derogarse. La ley fue aprobada en una cultura de miedo que era comprensible, donde parecían necesarias medidas drásticas para proteger al país. A trece años del ataque –señaló Rumold–, es evidente que algunas de esas medidas fueron demasiado lejos."

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Viernes, 12 Septiembre 2014 06:08

Gaza, los niños y las comparaciones adecuadas

Gaza, los niños y las comparaciones adecuadas

Una vez declarado el cese el fuego (26/8/14), los medios ya se olvidaron del asunto y se dedicaron a cubrir otros temas. Igual con razón, pero en muchos casos sólo para perpetuar el silencio que envuelve la tragedia de Gaza. Yo aún no he podido olvidar.


Aún siento la garganta apretada como durante los 51 días de la operación Borde protector, cuando iba buscando las palabras correctas para describir esa masacre (véase La Jornada, 15/8/14).


Aún siento el corazón roto pensando en la suerte de los niños palestinos y tratando de contrarrestar los indignantes intentos de absolver a Israel y culpar a la resistencia palestina por su muerte (véase La Jornada, 29/8/14).
Aún le doy la vuelta a toda una serie de comparaciones –unas más adecuadas que otras– que por sí solas no explican nada, pero a veces ayudan a entender.


Si bien, por ejemplo, comparar a Israel con la Alemania nazi, más que moralmente inaceptable es un grave error histórico (y político), el solo hecho de que hay quienes lo hacen (entre ellos mismos, judíos) es un claro síntoma de que algo está podrido en el Estado de Israel.


Y una de las cosas que justamente reveló Gaza fue la creciente fascistización de Israel (The American Conservative, 6/8/14), tanto a nivel de la sociedad como de las instituciones, denunciada desde hace años por activistas como Michel Warschawski o Uri Avnery, pero igualmente sorprendente.


Algunas comparaciones son productos de la rabia o la desesperación; otras de la observación y el análisis. Hay unas que son fruto de todas estas cosas a la vez.


Imagínense qué tan enojado estuvo John Kerry con Benjamin Netanyahu por boicotear sus esfuerzos de paz para decir que por falta de concesiones reales a los palestinos "Israel se volverá un Estado de apartheid" (The Daily Beast, 27/4/14).


La analogía, que sonó emotiva –y luego fue retirada– es, sin embargo, bien difundida, fundamentada y, según autores como Ben White (Israeli apartheid: a beginner's guide, 2009), refleja bien la realidad.


A unas semanas, Frederik de Klerk, el último presidente sudafricano bajo el apartheid, salió en defensa de Israel diciendo que esta comparación era muy injusta (Israel Muse, 27/5/14).


Pero ya hace unos años otro prominente político sudafricano, Ronnie Kasrils, tras visitar Cisjordania y Gaza, dijo que la segregación allí era "definitivamente peor que el apartheid" (Naomi Klein, et al., The case for sanctions against Israel, 2012).


Imagínense: ahora comparar a Israel con Sudáfrica resulta injusto para... el antiguo régimen blanco de allá. Hasta le dan las ganas a uno de salir en su defensa (¡sic!).

¡No voy a comparar! ¡No voy a comparar...!, fue el grito desesperado de la periodista estadunidense Laura Flanders y su mantra cotidiano en este verano caliente de noticias.

Según la ley de medios en Estados Unidos, no se puede comparar muerte a muerte o masacre a masacre: "No puedes decir, por ejemplo, 'palestino' y luego 'yazidi'. No puedes comparar. No puedes comparar..." (Counterpunch, 15-17/8/14).
De por sí es difícil comparar el asesinato de 512 niños palestinos con algo más: alcanzados por Israel en sus casas, en los hospitales, mientras dormían en las escuelas-refugios de la ONU o se escondían en la playa, cuando ya no había adónde más huir.


Y los 3 mil niños heridos, mil discapacitados, mil 500 huérfanos, 400 mil traumatizados requiriendo atención sicológica y miles de desplazados internos (del lado israelí murió un niño por un proyectil desde Gaza).


¡Desplazados! Si hay alguna figura paradigmática de todo el conflicto marcado desde 1948 por el despojo colonial israelí, es un niño palestino nacido en un campo de refugiados.

Para reflejarlo, Naji al-Ali, dibujante nacido en un campo en Líbano, creó a Handala, un chamaco descalzo, niño-testigo de la brutalidad de la ocupación, símbolo del sufrimiento de todo el pueblo (A child in Palestine, 2010).


Hoy, sin embargo, no eran los dibujos, sino las crudas fotos de niños descuartizados por bombas, que transmitían el mensaje de la cotidianidad política palestina. Censuradas en Israel y en la mayoría de los medios, circulaban a través de Twitter, cuyos usuarios se solidarizaron masivamente con Gaza (Electronic Intifada, 21/8/14).


Ramzy Baroud, investigador británico nacido en un campo de refugiados en Gaza, observó que los trending hashtags #GazaUnderAttack y #GazaResists cambiaron incluso en #GazaHolocaust, usado por gente que nunca se imaginaba hacer este tipo de comparaciones (Counterpunch, 13/8/14).


@Farah_Gazan, una joven palestina que tuitea desde Gaza, se volvió un fenómeno en Twitter. Se autodenomina la moderna Ana Frank. ¿Es adecuada su comparación con aquella joven judía, autora del famoso diario? O, ¿quiénes somos para ponerle nombre(s) al sufrimiento de los jóvenes en Gaza?

Una niña de 14 años que sobrevivió Lluvia de verano, Eco de retorno, Nubes de otoño, Invierno caliente, Plomo derretido y fue herida en Borde protector dijo que hubiera preferido morir ya que pasar por otra masacre ( Democracy Now!, 21/8/14).


Sabía lo que decía: en Israel, ya a finales de julio todos hablaban de la siguiente guerra. Según un alto mando militar, de vez en cuando en Gaza –qué bonita comparación– hay que cortar el pasto (destruir la infraestructura y matar un poco de gente).


Gideon Levy, el veterano periodista, una de las pocas voces críticas y la persona más odiada en todo Israel (Haaretz, 27/8/14), describió así la reacción de la gente a la muerte de los niños en Gaza:

Después del primero nadie pestañeó. Después de 50 ni un pequeño temblor. Después de 100 dejaron de contar. Después de 200 culparon a Hamas. Después de 300 a sus padres. Después de 400 inventaban excusas. Hasta los 478 nadie se fijaba en nada, hasta que cayó uno nuestro (...)

Y concluía: Hay que ser sincero: en Israel los niños palestinos son vistos como insectos. Es horroroso, pero no hay otra manera de hablar del ambiente aquí en el verano de 2014 (Haaretz, 24/8/14).


Iba a decir que la deshumanización de los judíos y su presentación –entre otros– como insectos fue un preludio ideológico para el Holocausto, pero...


¡... no voy a comparar! ¡No voy a comparar!

Twitter: @periodistapl

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